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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 18/06/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Subtitulado por Accesibilidad TVE.

(Sirena)

La doctora Cortel está atendiendo a Nacho;

un paciente con una herida en la ingle,

producida por un disparo de escopeta mientras cazaba.

También tiene lesionada la mano izquierda.

Ponle cloruro mórfico. -Voy.

Venga. -¡Ay! ¡Me hace daño!

Tranquilo, tengo que presionar la herida para prevenir la hemorragia

Venga. -¡Uf uf, oh, oh!

A ver, ¿tienes alguien de tu familia que podamos llamar?

Mi mujer, pero no, ¡no la llame!

¡Está en el pueblo y no quiero que se preocupe!

Apunta también que tiene arrancamiento parcial

de la falange distal del cuarto dedo.

La pierna está fría, y no tiene pulso.

¿Voy a perder la pierna, doctora?

Tranquilo, ahora en el hospital te harán más pruebas, ¿vale?

A ver, ¿Dani, cómo vamos?

Unos dos minutos. -Vale.

A ver, venga, cuéntame cómo fue el accidente.

He discutido con mis amigos

y me he ido del grupo para que me diera el aire,

y estaba esperando una pieza entre la maleza

y alguien me ha disparado.

Ya hemos llegado. -¿Ya estamos?

¡Uff, me duele!

Vamos, tranquilo.

(Música)

Julián acude a Centro Médico porque padece de hipertensión

y tiene controles regulares para comprobar

la evolución de su enfermedad.

¿Sigues enfadado? -¿Tú qué crees?

O sea, he tenido que ir al instituto otra vez porque te han expulsado.

No atiendes, se te olvidan los libros en casa

y es que no es la primera vez, Sol, no es la primera ni la segunda.

Es que me aburro.

Me duele el culo de estar todo el día sentada.

¿Te aburres? ¿Por qué no haces como tu hermana?

Y antes de hacer algo,

pues lo piensas un poquito, hija, lo piensas.

Hola. -Hola, dígame.

Mira, tenía consulta con el doctor Molina.

De acuerdo.

Aquí está, ¿Julián Madrid? -Sí.

Muy bien, un momento.

Julián. -Hola.

¿Cómo estás? -Bien.

Sol, ¿por qué no dejas la silla y ¡te quedas quietecita de una vez!?

¡Que solo la estaba probando!

Es que no sabes lo que es todo el día con esto, ¿eh?

Todo el día así. -Ya.

¿Me acompañas dentro? -Sí.

Ahora necesito que no hables, Julián, ¿vale?

para tomarte la tensión.

¿Para qué sirve eso? -Sol, no molestes al doctor.

No hace falta que hables, Julián, por favor.

Para ver lo rígidos que están los vasos sanguíneos de tu padre.

¿Puedo hacerlo yo?

No importa, mira, dale a ese botón.

Ahí, aquí ves cómo sube, ¿ves?

Sol. -No hables, Julián.

(Pitidos)

Está regular.

No me extraña, si vivo en tensión continua con esta niña.

El otro día casi me incendia la casa

porque se hizo un sándwich en la sartén

y por poco salimos ardiendo. -Fue sin querer.

¿Sin querer, sin querer?

Pero a ver, ¿quién te ha dicho que cojas eso? ¡Déjalo ahí!

Julián, no importa, de verdad.

Mira, Sol, hacemos una cosa a partir de ahora,

cuando quieras tocar algo,

me pides permiso y yo te lo doy, ¿te parece?

Y Julián, tú tienes que controlar la medicación, ¿eh?

Si seguimos con estos niveles de presión arterial,

tenemos que ajustar la dosis. -Venga, vamos.

(Música)

El doctor Cabrera se ocupa ahora de la urgencia de Nacho,

el paciente con una herida de escopeta en la pierna.

Le están haciendo una radiografía.

En la radiografía, como podemos ver, se aprecian múltiples perdigones

en el espesor de los músculos del muslo,

y como sospechábamos de una posible lesión vascular,

le hemos realizado una ecodoppler,

que nos ha confirmado la sección de la arteria femoral.

En estos momentos están trasladando al paciente a quirófano

porque hay que intervenirlo urgentemente.

Si me permiten.

Hola. -Hola, dígame.

Pregunto por Nacho Cisneros. -Nacho Cisneros.

Sí, un momento. Ha ingresado aquí, ¿verdad?

Sí, ingresó aquí hoy, sí.

Hola. -Hola.

Perdona, ¿vienes preguntando por el herido de la escopeta?

Sí, ¿dónde está, cómo está?

Está en quirófano ahora mismo, ¿y tú eres?

Juan, un amigo. -Vale.

Bueno, no sé, es que creo que fui yo el que le disparó.

Vale, tranquilo, ¿quieres que vayamos a hablar?

Sí, gracias. -Tranquilo.

Pero ¿está bien? -Sí, ahora mismo está en quirófano.

Y, ¿cómo fue entonces?

Pues estábamos en el coto,

y estábamos allí cazando y nos separamos.

Porque discutisteis. -No, no, qué va.

Si es que realmente lo que queríamos era abarcar más zonas de caza.

Y fue a un lado y yo al otro, y ahí fue donde yo disparé,

porque vi pasar una liebre, pero después no la vi.

Y aparte tampoco escuché nada

porque llevaba puestos los cascos para la detonación.

Vale, vale.

Entonces, ¿cómo te enteraste del accidente?

Pues eso ya fue después,

cuando fui a ver al resto de los compañeros,

que me dijeron dónde había sido y, atando cabos,

pues no quedaba otra, tuve que ser yo.

Vale.

Pero bueno, he ido a la policía y dicen que tienen que investigar,

o sea, que yo no puedo hacer nada ahora, solamente ¿cuándo puedo verlo?

Ahora mismo está en quirófano y bueno, va a tardar bastante,

así que, si quieres ir a casa a descansar,

te avisamos cuando sepamos algo.

No, no, prefiero quedarme aquí, esperar y...

Venga, pues cuando sepamos algo te decimos.

¿Vale? -Vale.

Venga, tranquilo. -Gracias.

(Música)

Quería pedirle disculpas por la niña, porque es un trasto

y bueno, la culpa la tengo yo, y su madre,

que no la hemos puesto límites cuando era pequeña.

¿Y has pensado llevarla a un psicólogo?

¿A un loquero? No sé, es muy joven, ¿no?

Mira, Julián, en este hospital tenemos una estupenda loquera,

creo que Sol va a estar encantada con ella.

Además esta situación no te hace ningún bien, con tu presión arterial.

No, no, eso sí, bueno, pues si usted lo ve bien,

pues lo probamos a ver qué pasa.

¡Ya está liándola la niña otra vez! De verdad, hija mía.

¿Es que no te puedes estar quietecita?

Cuando yo era pequeño, si me portaba mal,

pues mi padre me castigaba hasta que se me quitaba la tontería.

Pero a esta, la dejo yo una semana sin móvil

y a esta la meto yo en vereda.

Hombre, no, si al final voy a tener que ir yo al psicólogo

en vez de ella.

(Música)

El doctoro Jáuregui y su equipo de Cirugía Vascular,

se dispone a intervenir a Nacho,

el paciente con una herida por un disparo de escopeta.

Hola. -¡Ey!

Oye, ¿sabes algo del paciente del disparo?

No, sigue en quirófano, ¿por?

Pues, ¿me puedes avisar cuando salga?

o le dices a Jáuregui que me llame, que quiero hablar con él.

Vale, ¿qué pasa, que conoces al paciente o algo o qué?

Pues no, si le he traído en la ambulancia;

pero es que hay algo que no cuadra en toda la historia del disparo,

porque ha venido un amigo contando una historia diferente,

entonces no...

Pero ¿qué piensas, que no fue un accidente o algo así?

Pues no lo sé, lo que sé es que él dice que discutieron

y su amigo dice que no, entonces hay algo

que no cuadra en todo esto.

(Música)

Finalmente Julián ha decidido llevar a su hija a la consulta de Lucía,

la psicóloga.

Sol está teniendo problemas.

Sol, cariño, ¿tan difícil es hacer las cosas bien?

Lo intento. -Bueno, pues inténtalo con más ganas,

y ahora, cuando venga la psicóloga, ¿eh?, te portas bien,

la escuchas en todo lo que te diga, ¿me oyes?

Hola. -Hola.

Tú debes de ser el paciente del doctor Molina, ¿no?

Sí, encantado. -¿Y tú Sol?

Mmm. -Bueno, pues encantada.

Pasad a consulta, Sol, ¿estas cosas son tuyas?

Sí.

Pues mejor cógelas, que aquí entra y sale mucha gente.

Sol desde pequeña siempre ha sido muy revoltosa,

pero ya, cuando entró en el colegio, con cuatro o cinco años,

pues la cosa fue a peor.

Y bueno, los profesores no la aguantaban,

porque era una niña que no prestaba atención, se levantaba del pupitre,

todo el día hablando por los codos con las compañeras.

Es que me aburro.

Bueno, cariño, pero no siempre puede estar uno contento,

a veces en la vida se aburre uno y no se muere.

(Suspiro)

¿Qué tal el rendimiento escolar?

Bueno, me estoy gastando una pasta en clases particulares para nada.

Dile a la doctora cuántas has suspendido.

No hace falta, de verdad. -Cinco.

Bueno, cinco, o solo he aprobado dibujo y alguna maría, ¿verdad?

¡E historia con un notable!

Y no me ha puesto sobresaliente por las faltas de ortografía.

Bueno, todos tenemos alguna vez una falta de ortografía.

Julián, me gustaría quedarme a hablar a solas.

¿Con ella? -Sí, sí.

No, que pensé que la terapia era para los dos.

Y bueno, es para los dos,

pero a veces me gusta hablar con la gente por separado.

Ah.

¿Estás nerviosa? -No.

Bueno, que sepas que lo que hablemos aquí, se va a quedar aquí, ¿vale?

entre tú y yo. -Mm.

¿Cómo te sientes con todo esto?

No lo sé.

¿Te sientes triste o enfadada?

Un poco triste.

¿Por qué?

Porque, haga lo que haga, todos se enfadan conmigo.

Pero ¿tú te consideras desobediente?

Pues yo es que intento portarme bien; pero me cuesta.

¿Ese sofá es para echarte la siesta cuando estás cansada?

Pues a veces sí, pero sobre todo es para que se relajen mis pacientes.

¿Me puedo tumbar?

Bueno, preferiría que te sentases un segundo

y luego te dejo que te tumbes, ¿eh? -Vale.

Bueno, entonces, ¿se te da bien la historia?

Sí.

¿Te gusta? -Sí, más o menos.

Lo primero que me ha llamado la atención de Sol

pues es que es una chica muy inquieta,

cambia mucho de postura, le cuesta mantener una conversación

porque realmente solo se focaliza

cuando le llama la atención mucho algo.

El doctor Jáuregui le ha efectuado una hemostasia del lecho muscular

al paciente con la rotura de la arteria femoral.

La hemostasia es la contención o detención de una hemorragia

mediante mecanismos fisiológicos del organismo

o por medio de procedimientos manuales,

instrumentales quirúrgicos o químicos.

Tras ese procedimiento le hemos lavado la herida;

dejando un drenaje no aspirativo se ha controlado el sangrado

y le hemos quitado los perdigones sin ninguna dificultad.

El doctor Cabrera le está explorando la pierna y la mano a Nacho

después de su intervención

y comprueba si hay indicios de restauración circulatoria.

En quirófano ya hemos realizado una primera valoración

para ver si hay indicios de restauración circulatoria.

Esto no quiere decir que no se vayan a realizar más seguimientos,

al contrario, vamos a continuar,

ya que esto es crucial en las primeras horas.

A ver, te comento, vas a mantener ese tratamiento con antibióticos,

y dentro de un rato vendrá una enfermera

para ponerte la inmunización antitetánica, ¿de acuerdo?

debido a la contaminación de la herida por arma de fuego.

¿Estás bien? -Sí.

Vale, bueno, pues el siguiente paso será ir con la mano,

pasar a quirófano, ya sabes cómo va el proceso, ¿ok?

y como con la pierna, también lleva un tratamiento,

una rehabilitación, así sucesivamente.

¿Quieres hacerme alguna pregunta,

algo que quieras que te aclare o algo?

No. -Vale, de acuerdo.

Bueno, pues te dejo para que puedas descansar, ¿ok?

Doctor. -¿Sí?

¿Me voy a recuperar de la pierna o me voy a quedar minusválido?

No, no, no, te vas a recuperar, todo apunta a que sí.

Manteniendo el tratamiento que tienes y con una buena rehabilitación,

volverás a estar de nuevo al 100%.

¿Algo más? -No.

De acuerdo, hasta ahora.

Bueno, Sol, ¿al final te gustó mi diván?

Sí.

¿Te importaría sentarte aquí y esperarnos,

que quiero hablar una cosa con tu padre?

Muchas gracias.

Bueno, Julián, quería hablar contigo

porque me gustaría saber cómo era Sol de pequeña,

si aprendió a andar rápido.

Sí, bueno, al año ya estaba andando

y luego, hablar, pues balbuceaba y tal,

pero hasta los cuatro no se le entendía nada.

Vale, y ¿es despistada? -Constantemente.

A ver, es que hay que estar recordándoselo todo, es olvidadiza,

bueno, le he comprado un cuaderno para que se hiciera un horario,

se organizara, y nada, lo ha llenado todo de dibujos

no ha servido para nada.

Y perdona que te pregunte, pero ¿tiene madre Sol?

Sí, claro.

A ver, estamos separados, pero ella ve a su madre normalmente.

¿Y cómo es tu relación con su madre?

Bueno, antes pues había mucha pelea en casa,

el ambiente no era bueno,

pero ahora pues todo se arregló y muy bien,

lo que pasa que Marina, mi ex,

pues siempre me echa las culpas de todo lo que...

Perdona, Sol, no puedes entrar ahí, cariño.

Espera, Sol, ¡Sol! ¿qué haces ahí, ¿eh? venga, fuera.

A ver, ¿estás sorda o qué? -¡Sordo tú!

¡Oye! ¡Dame el móvil! ¡El móvil! ¡Siéntate ahora mismo!

Pues vas a estar una semana sin móvil.

¡Ya está bien, ¿no?! -Bueno, Julián, ya, pasa.

(Respiración agitada)

¿Te encuentras bien? -No, no, estoy bien, gracias.

Nada.

Perdona por la niña, ¿eh? es que ya no sé qué hacer.

A ver, ¿tú crees que tiene algún retraso o algún problema, algo...?

¿Qué le pasa a esta niña?

No, yo en principio lo que veo es que es una chica inquieta

y que bueno, a veces le cuesta concentrarse un poco.

¿Está tomando alguna medicación? -¿Medicación? No.

¿Cree que necesita medicación? -No, todavía no lo sé.

Antes de hacer un diagnóstico la verdad

es que me gustaría que hicierais unos test tanto la madre como tú

y bueno, el tutor o la tutora y la misma Sol.

El mayor problema que yo veo

es la falta de comunicación entre padre e hija

y la falta de comprensión por parte del padre del problema que tiene Sol.

No quiero hacer un diagnóstico apresurado,

voy a esperar las respuestas de los test,

pero todo apunta a que Sol tiene un trastorno por déficit de atención.

Pues a ver qué nos cuenta Jáuregui ahora.

Ah, mira, está aquí.

¿Qué tal, chicos, cómo estáis? -Bien, muy bien.

Bien, ¿y tú? -Bien, muy bien, todo bien.

Oye, tengo una pausa ahora, ¿os apetece tomar algo?

Yo estoy bien, gracias.

Yo no puedo, todavía tengo mucho curro.

Sí, sí, sí, pero ve, gracias. -Bueno, hasta ahora.

Oye, una cosa, ¿sabes cómo ha podido producirse la lesión?

¿Quieres saber si se lo ha hecho él o ha sido otra persona?

Sí.

Pues mira, por la pinta que tiene la lesión, los perdigones,

todo tiene la pinta de que se lo ha hecho él, sí.

Lo que habrá que ver ahora es si ha sido un accidente

o ha sido otra cosa.

Vale.

Pero de eso ya se tiene encargar el departamento de Psicología, chicos

Claro, sí. -Venga, me alegro de veros.

Muchas gracias, Jáuregui.

Hasta luego. -Hasta luego.

¿Ves? -Pues no estabas nada desencaminada.

¿Cómo estás? Me han dicho que te vas a poner bien, ¿eh?

¿Los compañeros están aquí?

Tranquilo, que ya los tengo informados de todo.

Vale.

A ver, Nacho, he venido porque..., es que no sé cómo decírtelo,

a ver, es que creo que fui yo el que te disparó.

¿Tú?

Ojalá hubiera sido otro, no sé, bueno, ojalá no hubiera sido nadie,

pero, tal y como estábamos, y como fueron las cosas,

pues creo que fui yo

y bueno, la policía tiene que seguir investigando,

es que no sé qué hacer, no sé cómo puedo ayudarte,

lo siento.

Juan, te voy a decir una cosa, búscate un buen abogado

porque te voy a denunciar.

Lo siento. -Te voy a demandar.

Nacho, lo siento, en serio, por favor.

Yo..., estábamos en la maleza, no te vi

y pensé que era una liebre, en serio, perdóname.

¡Vete y déjame solo, venga va! -Pero...

¡Déjame solo, Juan! -Lo siento, Nacho.

¡Que te vayas!

Lo siento, ¿vale? -Lo siento mucho.

(Música)

Julián regresa al hospital, su tensión arterial está alta

y desgraciadamente no ha mejorado con la medicación.

¿Cómo de preocupante?

Pues es una bomba de relojería que puede desencadenar

un problema cardiovascular.

(Suspiro)

¿Cómo va la relación con Lucía, la psicóloga?

Bueno, pues ahí vamos, poco a poco, hoy tenemos consulta.

Ya.

Sol, perdona, ¿te importa dejarnos solos un momento? ¿eh?

Muchas gracias.

Julián, es importante que normalices la relación con tu hija,

te está provocando mucho estrés y eso no es bueno para tu presión.

No, ya lo sé, estoy en ello, a ver, he hablado con su madre,

le he pedido unos días con ella y yo centrarme en mí

y en mis problemas de salud, pero nada; pasa de mí.

Ya, ya sé que la relación y la situación no es fácil,

pero bueno, vamos a ponernos en lo mejor,

a ver si la terapia con Lucía funciona.

Siéntate, por favor.

Vamos a reajustar la dosis, ¿de acuerdo?

Vamos a controlar esa hipertensión.

¿Más pastillas? -Me temo que sí.

(Música)

Nacho, el paciente con rotura de la arteria femoral,

está a la espera de que le intervengan la mano.

Gracias, Paula. ¿Qué tal, Nacho? ¿Cómo te encuentras?

Bien.

Bueno, pues al parecer todo está evolucionando favorablemente

y ya lo tenemos preparado todo para operarte la mano.

Muy bien.

Por cierto, Nacho, me ha comentado el cirujano

que, al parecer, el disparo que tienes en la pierna

no es un disparo furtivo, es más bien un disparo autoinfligido.

¿Cómo?

Que al parecer el disparo que tienes en la pierna

no ha sido hecho por otra persona,

entonces me gustaría saber, de ser así,

realmente qué es lo que ha pasado.

Pero ¿para qué, pero qué más da? ¿eh? ¿qué más da lo que ha pasado?

Bueno, Nacho, pues lo que quiero asegurarme

es que realmente vayas a recibir la ayuda médica necesaria.

Pero ¿usted se cree que yo estoy loco, eh?

No.

¿Usted se cree que yo he intentado...,

usted se cree que yo he intentado...?

Eh, Nacho, cálmate, ¿vale?

¡Usted no tiene ni idea y el cirujano ese tampoco!

¡Esto me lo ha hecho Juan, ¿eh?!

¡Esto me lo ha hecho Juan y le voy a llevar a juicio

y me lo va a pagar todo!

¡Me va a pagar todo y más! ¡Esto me lo ha hecho Juan!

Vale, vale, cálmate, vale, de acuerdo, lo que tú digas.

Ya está, no pasa nada, ¿vale? Cálmate.

Que necesito que estés tranquilo porque vas a pasar a quirófano.

¡No, no, no! No quiero ni que me opere ni que me haga nada.

¡Me quiero ir a mi casa! Me quiero ir a mi casa.

Vale, vale, de acuerdo.

(Timbre)

¡Usted no me puede obligar a que yo me quede aquí!

Vale, de acuerdo, no pasa nada. -¡Me quiero ir a mi casa!

Vale, ¿mejor? Venga, respira, tranquilo.

Eso es, tranquilo, tranquilo, no pasa nada.

Bueno. -¿He suspendido?

No, los test no se aprueban o se suspenden.

¿Qué tal todo en el instituto? -Mal, ya has oído a mi padre.

Pero seguro que algo se te da bien, ¿no?

Dibujar. -Esto es un block de dibujo, ¿no?

Sí. -¿Tienes algún dibujo aquí?

¿A ver? ¡Pero es que son geniales!

¡Madre mía! ¿Quién te ha enseñado a dibujar?

Nadie, yo sola. -¿En serio?

-Dibujo, sí, dibujo lo que me gusta.

Pero ¿tú le has enseñado esto a tus padres?

No, mis padres solo saben discutir y gritar.

¿Me puedo levantar?

Bueno, sí, pero prefiero que te sientes un momento.

Eh..., o sea que te gusta el manga japonés.

Sí, ¿lo conoces? -Sí, me encanta.

Sol cumple los criterios diagnósticos

para un trastorno de déficit de atención e hiperactividad,

llamado también TDAH.

Las personas que padecen este trastorno

suelen tener conductas impulsivas y también dificultad

a la hora de focalizar la atención.

¿Qué tal con tu padre? -Mal, se pasa el día enfadado.

Claro, dice que tengo que ser más como mi hermana Isabel:

"Tú solo sabes dar problemas, tienes que aprender de tu hermana,

no sé qué".

Todo el día así. -No está bien comparar a la gente.

Además, cada persona tiene sus cualidades

y es que estoy segura que, ni tu hermana ni nadie de tu clase

dibujan como tú.

Ya, pero yo no me río de ellos por no saber dibujar

y ellos sí que se ríen de mí por suspender cinco.

¿Y esto tu padre lo sabe, te apoya? -No.

Mi padre cambió mucho después de la separación,

se pasa el día enfadado, creo que mi madre se fue con otro

o conoció a otro o algo, no sé, no me lo han querido contar,

pero algo así.

Es crucial que un psiquiatra o un psicólogo

diagnostiquen cuanto antes este tipo de problema de fondo,

porque es un trastorno que suele generar mucha estigmatización

y hace que se socave la autoestima de los niños adolescentes.

Entonces, ¿no he sido yo? -No.

En estos momentos hay un psicólogo

que está intentando hacer entrar en razón a Nacho

porque la verdad es que está bastante nervioso

y se quiere ir.

Lleva bastante tiempo raro y esto es todavía más raro,

no entiendo qué le pasa.

¿Tú sabes si le ha pasado algo con su familia,

algún acontecimiento o algo que le pueda llevar a hacer esto?

No, que yo sepa, no, vamos.

Ya, bueno, no sé.

Hola. -Hola.

¿Qué tal, Juan? ¿Ya estás más tranquilo?

Bueno, sí.

Que he recibido tu mensaje, gracias por ponerme al día.

No hay de qué.

Bueno, le estaba contando a Juan,

porque Nacho está muy nervioso y se quiere ir,

y la verdad es que yo no puedo darle el alta voluntaria ni aun queriendo,

en las condiciones que él está, está muy mal,

la pierna monitorizada, la mano, vamos, que no.

No sé, yo si queréis puedo intentar hablar con él,

pero no creo que me vaya a hacer mucho caso, la verdad.

Si queréis voy yo, que me gustaría hablar con él también.

Ah, bien. -¿Sí?

Estaría muy bien. Sí.

Venga, hasta luego. -Gracias.

Hasta ahora.

Bueno, pues quería comentar contigo el resultado de los test.

Muy bien, pues adelante, sin rodeos.

Lo primero que me gustaría decirte

es que Sol es una niña que tiene un problema;

pero no es una niña problemática.

Pero a ver, yo lo que quiero saber es qué le pasa a mi hija.

El resultado de los test y la entrevista es bastante claro,

tu hija tiene un trastorno por déficit de atención

e hiperactividad, también llamado TDAH.

¿Qué ocurre en estos casos?

Que los chicos que tienen este trastorno

se sienten muy presionados a veces por el entorno,

por la casa, por el colegio, y a veces colapsan.

Vamos, que soy un mal padre.

No, no tiene nada que ver contigo, Julián, de verdad,

tiene una predisposición genética,

aunque es verdad que también influye el ambiente;

pero el ambiente no es solo lo que ocurre en casa;

es también lo que ocurre en el colegio,

lo que ocurre con los amigos.

A veces es complicado que los padres entiendan

que el mal comportamiento de un hijo no tiene nada que ver

con que ellos sean malos padres o malas madres,

lo que hay que hacer para avanzar en estos casos

es dejar a un lado la culpabilidad y focalizarse mejor al futuro.

¿Y qué se puede hacer?

Pues lo primero es intentar quitarle esa etiqueta de problemática

que lleva ahora encima,

e intentar que recupere la confianza en sí misma.

A ver, es que no entiendo esto,

entonces, ¿por qué mi hija mayor no tiene el TDAH?

Pues porque cada persona reacciona de forma distinta,

aunque tenga las mismas circunstancias y el mismo ambiente,

y también puede ser que no tenga la misma predisposición genética.

¿Pero tiene cura?

Sí, se puede tratar y bueno,

va a ser algo con lo que ella va a tener que lidiar toda su vida,

pero es verdad que a veces en la edad adulta,

pues desaparece o remiten bastante los síntomas.

De todas maneras a mí me gustaría que hablarais con el psiquiatra,

porque igual hay que recetarle algún tratamiento farmacológico.

Lo que vamos a intentar, tanto el psiquiatra como yo,

es que disminuyan los síntomas para que pueda hacer vida normal.

¿Hablará usted con ella, no?

Bueno, a mí me gustaría que lo hablaras tú,

porque creo que tiene que recuperar la confianza

y que algo bueno es que hables con ella como un ser adulto,

tiene 15 años y tiene que comprender qué es lo que le pasa.

Ya, ¿y cómo lo hago? -Con mucho cariño.

(Música)

¿Me vais a quitar ya todo esto de una vez? ¡Me quiero ir a mi casa!

A ver, Nacho, intenta estar tranquilo, esto no es bueno para...

¡Me quiero ir a mi casa, quiero que me quitéis todo esto

y me quiero ir a mi casa!

Hola. -Tranquila, ya está.

Vale, os dejo. ¿Me vas a dar tú el alta?

Eh, no, todavía no estás para el alta y, a lo mejor es lo que quieres, ¿no?

Oye, mira, ¡dejadme en paz, ¿vale?! ¡Dejadme en paz todos!

Mira, hay algo que no cuadra en toda esta historia,

no cuadra tu historia, con lo que cuenta tu amigo.

Bueno, ¿y a ti qué te importa? si tú no me conoces, ¿qué más te da?

Creo que me he dado cuenta que no quieres que llamemos a tu mujer,

no sé si con todo esto has pensado en ella y en tu hija.

Pues claro que he pensado, es lo único que me importa.

Con todo esto, ¿qué? ¿querías ayudarlas?

Sí.

¿Por qué lo que cuenta tu amigo no cuadra con tu historia?

Él ha ido a la policía y ha contado todo, pero no es lo mismo.

Estoy en la ruina, ¿vale? -Tranquilo.

Mi mujer se ha ido con mi hija al pueblo con mis suegros,

porque no les puedo mantener, porque no consigo trabajo.

¿Y pensabas que así les ibas a ayudar?

Sí, porque tengo un seguro de vida y si a mí me pasa algo,

todo será para mi mujer y para mi hija.

¿Y qué pasó, que algo salió mal en todo esto?

Sí, me puse muy nervioso y la escopeta se me disparó

y después no pude seguir. -Tranquilo.

Y cuando me encontraron me inventé lo del disparo furtivo

porque yo qué sé,

porque pensé que así sacaría dinero de otro sitio.

Pero es que luego vino Juan... -Tranquilo.

Y me dijo que creía que había sido él y... es mi amigo

pero yo vi la oportunidad.

Vamos a intentar solucionarlo, ¿vale? -Yo soy buena persona, te lo juro.

Claro que sí; no te preocupes. -Pero es que me hace falta el dinero.

Tranquilo, vamos a intentar solucionarlo.

Yo tendría que estar muerto.

Tranquilo, voy a llamar a tu mujer, ¿vale?

Tranquilo.

Bueno, Sol, pues a partir de ahora, nos veremos más a menudo,

te veo la semana que viene.

Ya verás como todo va a ir bien.

Julián, ¿te encuentras bien? -Sí, sí, bien.

Es que te veo un poco pálido. -No.

Bueno, pues mucho ánimo y nos vemos la semana que viene.

Muchas gracias. -Adiós.

Sol, yo te quería pedir perdón

porque bueno, ya sabes que me enfado mucho contigo

y tú lo pasas mal, y yo lo paso mal.

¿Qué te ha dicho la psicóloga?

Bueno, pues de eso precisamente quería hablarte.

¡Papá! -¡Ah!

¡Papá, papá, papá, papá! ¡Papá! Papá!

¡Una enfermera, por favor! ¡Papá! ¡Papá!

Tranquila, tranquilo, no te preocupes.

¡Es que se estaba agarrando el brazo izquierdo y se ha caído!

Que creo que le está dando un infarto.

¡Celadores, rápido!

Respira, respira, Julián, tranquilo, respira tranquilo.

(Música)

El equipo de Cirugía Plástica le está reconstruyendo a Nacho

la falange distal del cuarto dedo de la mano.

Tras pasar otra vez por quirófano para reparar su mano,

Nacho se recupera en la UCI

y ha aceptado la visita de la psicóloga del hospital.

De nada, hombre, gracias a ti.

Qué bueno, creo que has tomado muy buena decisión.

Sí.

¿Nos vemos la semana que viene en mi consulta?

Sí, seguro. -Vale, genial.

Pues muy bien, pues lo dicho, Nacho. -Gracias.

No hay de qué. -Gracias por todo.

Nada, venga. -Un placer.

Hasta luego. -Venga, hasta ahora.

(Suspiro)

Juan, tío, lo siento, ¿vale?

Eh, eh, que no tienes que decir nada, no te preocupes, ¿vale?

¿Por qué no me dijiste lo que te estaba pasando, Nacho?

Yo qué sé.

Tío, porque soy un imbécil.

Eh, yo te voy a ayudar en lo que necesites, ¿vale?

Vale. -No te preocupes por nada, ¿vale?

Vale.

(Música)

Tras pasar varias horas en Reanimación,

Julián se recupera del accidente cardiovascular

que sufrió en el pasillo del hospital.

Tienes una futuro médico en la familia.

Oye, Sol, antes no te he preguntado.

Pero ¿cómo sabías que a tu padre le estaba dando un infarto?

Pues, cuando fui a tu consulta,

vi un cartel en la pared que lo ponía.

Venga ya. ¡Qué buen ojo, oye!

Estoy muy orgulloso de ti, cariño, y perdóname, que te he dado un susto.

No, si la enfermera vino enseguida. -Yo también estaba allí.

Bueno, y el médico. -Ah, vale.

Julián, estás estable, va todo muy bien, ¿eh?

pero te vamos a dejar ingresado dos días

y vas a estar en reposo y en observación.

Perfecto.

Así estaremos más tiempo juntos, ¿verdad?

que tenemos muchas cosas de qué hablar.

Bueno, pues este es un buen momento como otro cualquiera

para que yo me vaya y os deje solos.

Que vaya muy bien. -Muchas gracias, doctor.

No hay de qué.

Cariño, ¿ese es el cuaderno que yo te regalé?

Anda, enséñame los dibujos. A ver...

¡Bueno! pero esto está fenomenal, ¿no?

Sol, te prometo que las cosas van a cambiar.

De verdad.

  • Centro médico - 18/06/18 (1)

Centro médico - 18/06/18 (1)

18 jun 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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