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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 16/10/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Se me olvidaba comentarle...

-Lo siento. No pude evitar comer chocolatinas cuando estoy nervioso.

-¿A qué viene esa tontuna de las chocolatinas?

-Solo quiero saber si a mi padre le gustaban las chocolatinas o no.

-Te noto muy rara, Ángela. ¿Te pasa algo?

-¿Le gustaban o no le gustaban, tío?

-¿Por qué me haces tantas preguntas últimamente sobre tu padre, Ángela?

-Ya hablaremos. Tengo mucho trabajo. Hasta luego.

-Ya he terminado con mi último paciente.

-Yo también.

-¿Imanol? Se marchó hace cosa de una hora.

Me dijo que le habían dado el alta.

-¿Quién le ha dado el alta? Yo no le he dado el alta.

-No lo sé.

-¿Qué le dijiste? ¿De qué hablasteis?

-De los posibles tratamientos. -¿Nada más?

-Me preguntó por ti. Quería saber si tu preocupación por él

era algo especial. -¿Y?

-Le dije que no. Que para ti era un paciente más.

-Sí, Imanol Cánovas. Imanol Cá-no-vas. Con ene de Navarra.

Si, por favor. Mírelo.

¿Dónde estás?

¿No está?

Gracias. Gracias, sí. Adiós.

¿Hola? Hola. Sí, por favor. Quería saber si se aloja en su hotel

un hombre que se llama Imanol Cánovas.

Sí, no sé. Es delgado de unos 70 años...

-Adelante, señoritas. -Gracias.

-Pero habrá un baño cerca, ¿no?

Es que últimamente no puede vivir sin mí.

-Justo enfrente. Siéntense, por favor.

-De tú, de tú. Todavía estoy de buen ver.

-¿Hace cuánto estás así?

-Llevo una semana con mucho dolor de tripa y unos vómitos horribles.

-¿Diarrea, fiebre? -Pues... A ver...

Alguna caquilla blanda, pero no muchas.

-Y fiebre no. Por lo menos las dos veces que le tomé la temperatura no.

-Verdad, verdad. Es que con este dolor que tengo se me olvida hasta...

¿Ves? Ya no sé lo que te iba a decir.

-Pasa conmigo a la camilla, por favor.

-Súbete la blusa. -Sí, sí, claro.

-Desabróchate la falda. -Claro.

¿Así? -Sí.

-A ver. Has dicho que no tienes fiebre. Eso es una buena señal.

-Uy, ay...

-¿Has podido comer algo en mal estado?

-No, no. Nata y yo estamos... Ay... A puro verde y frutita. Ay...

-Ay, nena, ¿quieres otro ibuprofeno? -No. No, no, no. Ibuprofeno no.

-Por Dios... Dame algo para que se me pase esto rápido, anda.

Estamos en mitad de los ensayos. Somos Flor y Nata.

-Es un dúo de cabaret. -Sí, pero de calidad.

-¿Y qué tipo de espectáculo hacéis?

-Hacemos un número con canciones y bailes, pero es todo muy artístico.

-Y muy sensual, claro. -Somos las Andy y Lucas del cabaret.

-Muy bien. No te digo más. Estas invitadísimo.

-No te muevas, por favor. No te preocupes, que te prometo que iré.

-Vale...

-Pero me tendrá que arreglar antes esto.

Porque claro, ahora no podemos parar los ensayos.

-Para saber lo que te puede arreglar,

primero tengo que saber lo que está roto.

Abróchate.

-Tú tienes cara de listo. Seguro que alguna cosa ya se te ocurre.

-Siento decepcionarte, pero no.

Por los síntomas que tienes puede ser un cólico, una gastroenteritis,

una enfermedad inflamatoria.

Lo siento, pero tengo que hacerte pruebas.

-¿Pruebas? Pero ¿qué tipo de pruebas?

-De momento una analítica y una ecografía abdominal

para ver de dónde vienen los vómitos. -Bueno, si es lo que...

-El baño está ahí.

-De verdad. Qué mala suerte haber pillado lo que sea,

que haya pillado justo ahora.

Estamos con los últimos ensayos de un número especial

para un concurso de cabaret.

Un día para el gran día. Uno. Y yo pegada al dichoso wáter.

A ver, en dolor lo aguanto,

pero cuando dice: "Helo" no hay tu tía.

Y así no se puede. Pero bueno...

Este doctor parece que sabe lo que se hace.

Creo que me arreglará pronto y podremos salir de aquí rapidito.

-Yo pensaba que no tenías guardia hoy.

-No y no tenía. Fue un cambio de última hora. Y me viene fatal.

Además me dijo Ainhoa que me preparara

porque creo que hay movidina.

-Ya, perdona. Tengo los horarios un poco cambiados.

Pero bueno, he cosido hablar con Marta, despierto.

No te Rías. Normalmente me tengo que poner palillos en los ojos.

Como en la película esa, la de la fruta. ¿Cómo se llama?

-"La naranja mecánica". -Esa. Esa.

Qué exagerado eres.

Bueno, ¿y qué tal? ¿Cómo está ella? -Pues, al parecer, sin musas.

Dice que está bloqueada y que se está planteando dejar la escuela de arte.

-¿Sí? -Sí.

-Pues es una pena, porque hace unas fotos muy chulas, ¿eh?

-Unas fotos, dibuja y esculpe... Increíble.

No se parece nada a mí en eso.

Yo todavía dibujo circuitos y palitos. Lo que sí es es cabezona.

En eso sí nos parecemos.

-Pues deberías convencerla para que siguiera.

No puedes dejar así las cosas al primer obstáculo.

-Ya, si estoy en ello.

Le digo mil veces que se puede arrepentir

de dejar las cosas a medias.

Venga... Márcate un chiste.

-¿Un chiste? -Sí. Yo mismo diciendo a medias...

Venga, estoy preparado.

-Que no, que no voy a hacer ningún chiste.

¿No te mandé una notina para destensar? Ya está.

-Pero Reina. Ya sé que eres muy graciosa.

-Daca, se acabó. Se acabó el tema. Venga.

-Vale. Menos mal que elegiste medicina,

porque como cómica, no sé yo. -Oye... Yo soy muy graciosa. Siempre.

De pequeña gané un concurso imitando a Chiquito de la Calzada.

La pecadora de la pradera y el caballo de Bonanza los bordaba.

-A mí Chiquito me encanta. Pero hacer reír no es fácil.

"Condemor, te das cuen, fistro de la pradera".

-Venga, hazlo.

-No, yo tengo una reputación que defender. Tú ya la perdiste.

-Venga, vamos.

-Cuéntame. -Sufrió una caída en su domicilio.

Sintió un mareo y no se acuerda de nada más.

Es la primera vez que le ocurre.

-¿Cuánto tiempo ha estado inconsciente?

-No lo sé, pero no mucho.

-La glucemia, los gases y la tira de ritmos es completamente normal.

Está consciente, pero no reacciona mucho.

-Estamos hablando y de repente se ha desmayado sola.

-¿Sabes si ha podido tomar algún tipo de sustancia estupefaciente?

-No, no. Ni bebe ni fuma. Llevamos una vida supersana.

-La cabeza. La cabeza me estalla. -¿Qué tiene, doctor?

-Llevadla a REA. Analítica completa, electrocardiograma

y radiografía de columna para lo antes posible.

-Vamos, chicos.

-Usted tranquilo, que nos encargamos nosotros de ella.

-Pídeme también una analítica de tóxicos en sangre,

que no me fío ni un pelo. -Vale.

-Ay...

-Ay, ¿cómo lo llevas? Es que me duele a mí solo mirarte.

-¿Dónde está ese maldito calmante?

Te digo que más me va a doler si la perdemos, ¿eh?

Que mala pata, de verdad. ¿Tanto esfuerzo para nada?

No. Me niego.

-Es de la organización. Actuaríamos en el quinto lugar. Flor, ya.

Por favor, mujer, olvídate un segundo del concurso.

Ahora lo principal es que te pongas bien, ¿vale?

-¿Olvidarme? Pero si es la oportunidad de nuestra vida, Nata.

No, no podemos. Me niego a perder esa oportunidad.

-Bueno, ¿y qué? ¿Qué hacemos?

-Metemos un wáter en el número y listo.

No me hagas reír, por favor.

-¿Yo? Qué valor. No puedes ni reírte y quieres ir a actuar.

-Perdón.

-Hola, ¿sabe algo ya? Por su cara... Nada bueno.

-La analítica muestra que hay leucocitosis.

Es decir, hay una inflamación.

Aunque en la eco no hemos podido ver el apéndice, los síntomas no cuadran.

-Pero entonces, ¿qué puede ser?

-Bueno. Ecografía nos muestra algunas adenopatías

y líquido libre en la fosa ilíaca derecha.

A mí me lleva a sospechar que tienes una ileitis terminal.

-¿Fosa terminal? -A ver, tranquilidad.

La ileitis terminal es una inflamación

de la parte final del intestino delgado.

La que comunica directamente con el colon.

-Pero ¿me voy a curar?

-Bueno, primero tenemos que tratar de bajar esa inflamación

y luego buscar las causas.

-O sea que me tengo que quedar ingresada.

-Pues lo siento. Por lo menos sí, hasta mañana.

Quiero hacerte una colonoscopia de urgencia mañana a primera hora.

-Flor, no. -Flor, sí. Tenemos que ensayar.

Pasado mañana es el concurso. -¿Qué concurso?

-Un concurso que hace la sala donde actuamos.

-A nivel nacional.

-Y los ganadores irían a Los Ángeles

para participar en el festival mundial de cabaret.

-Llevamos un año preparándonos para esto. Tiene que ayudarme, doctor.

-Lo siento mucho. Te tienes que quedar, de verdad.

Voy a tramitar el ingreso. -Vale.

-Flor. Mírame. Metemos el wáter.

-Pero de los japoneses esos que echan agua.

Directamente en el culo con purpurina. Con mucha purpurina.

-Pero la gente va a ver que te vas pata abajo.

-Que piensen lo que quieran.

-Flor... Flor es mucha flor.

Ésta, me va a actuar aunque sea con las tripas fuera.

Pero tienes que ser sensata, mujer.

Si el doctor Merino te deja ingresada será por algo. Lo mismo...

Solo se quiere asegurar que no tiene...

Mira, yuyu, no lo quiero ni pensar. Todo esto no me gusta nada.

El concurso es importante para mí, para las dos,

pero no tan importante como que Flor se ponga bien.

¿Y si tiene algo grave? Me da miedo hasta pensarlo.

Voy a poner una velita a San Sebastián

para que no le salga nada feo en la colonoscopia.

-Aquí estás.

¿Qué pone aquí?

No pasa nada con el gatillazo, doctor. Ya habrá otra.

-Hola... -No, no, tranquila.

-Uy, te han dejado mensajito. -Nada, es una tontería.

-¿Qué pone? -Nada.

-Venga, ¿qué pone? -Vega, que son tonterías.

-Vaya mancha, ¿no?

-Sí. Un paciente, que me ha dejado un regalito.

-Vaya. Oye, me voy. Si alguien te pregunta, tú como si...

-¿Si me pregunta qué? -¿Por?

-¿Qué te pasa, tío? Estás muy raro. -Nada, no me pasa nada. Hablo normal.

-Sí, bueno, como que no coordinas mucho, pero sí.

-¿Cómo que no coordino? ¿Qué he hecho?

-¿Estás bien? -Sí, sí.

-Bueno, vale, chao. -¿Por?

-Chao.

-Pero, ¿que no coordino? Es que no...

Es que no lo entiendo. Qué no coordino qué...

¿El qué?

Espérate, que la ha leído. Pero la ha leído, ¿cuándo?

Lo que no me entra en la cabeza es cómo no puedes tener en el hospital

un momento de intimidad sin que te interrumpan.

Es que no lo entiendo.

Vamos a ver. Creo que lo mejor es que la coja y la tire

y se acabó el problema.

¿Y qué cambió con eso? ¿Qué cambio? Nada.

¿Qué voy a cambiar?

-¿Te sigue doliendo mucho, cariño?

-Menos que cuando llegué, pero...

El costado ya casi nada.

-Claro. Si es que a saber la porquería que te están metiendo.

-Pues mira, la porquería esa...

Bueno, qué más da. Lo importante es que funciona.

-Ya, pues claro que da, Cris, pues claro que da.

El cuerpo tiene todo lo necesario para curarse por sí mismo

sin necesidad de tanta...

-Vaya, anda. Mira. Ahora también eres experto en medicina.

-No, cariño. Soy experto en sentido común.

Los medicamentos no son naturales.

Si solo tienes que ver los efectos secundarios, Cris.

Si matan más que curan, tía.

Yo sé que piensas que soy un pesado con todo esto de la vida sana.

-Hombre, un poquito pesado sí que estás, ¿eh?

-¿No me crees?

-A ver... Venga, vale.

Imagínate que cogemos todas las medicinas y las tiramos al río

o las quemamos. ¿Y ahora qué?

-La alimentación, Cris. La comida es la mejor medicina que existe.

Pero claro, hacer las cosas bien no le da pasta a las farmacéuticas.

-Ya, por favor, ya.

-Vamos a ver, Cris. Que nos están convirtiendo en enfermos crónicos

para que necesitemos de sus medicamentos, tía.

¿Es que no te das cuenta? Nos están debilitando.

Pero ¿por qué no me crees?

-Ya está. Yo lo que creo es que todo esto del naturismo

se te está yendo de las manos.

-¿Naturismo? - Sí, bueno, da igual. Como se llame.

Me parece estupendo que ya no quieras comer carne,

que usemos todo reciclado, que comamos todo orgánico.

Pero lo de las medicinas... Eso es jugar con la vida de la gente.

-Exacto, Cris. Exacto. Abre los ojos, tía.

Ellos nos enferman, ellos nos curan. Es así.

-Basta, basta. Por favor. Basta.

Me parece estupendo que estés tan concienciado con algunas cosas,

pero es que hay un límite, ¿sabes? Hay un límite.

-Perdón. ¿Llego en mal momento? -Sí.

-No. -¿Todo bien?

-Sí, sí. Todo bien. Todo bien, doctor.

El dolor de cabeza todavía sigue ahí. Pero aquí ya no tengo molestias.

-Me alegro. Te cuento.

La cefalea puede deberse a que hemos encontrado la tensión

un poquito elevada.

Aún no sabemos la causa,

pero de momento te voy a dar un antihipertensivo a dosis baja

y a subirte un poquito el analgésico.

-No, no, no. No hace falta. -¿Perdón?

-Nada, nada. Siga, por favor.

-Queda descartado también el consumo de tóxicos.

-Se lo dije, doctor.

Todo lo que tomamos es natural. Ya se lo he dicho.

-Sí, me parece muy bien.

Hay muchas plantas y otras sustancias naturales que son muy tóxicas.

Además, el análisis psicológico forma parte del protocolo habitual

en estos casos.

El electro todo bien. Valores normales.

No se aprecia ningún problema cardiológico.

Las analíticas todo en niveles normales,

excepto un tipo de glóbulo blanco, que ha dado un poco elevado.

¿Tienes alergia a algo? -Sí. A los ácaros del polvo.

-Eso podría explicarlo.

-O sea que la están tratando con esto sin saber qué es lo que tiene.

-No, a ver.

No le estamos tratando porque aún no sabemos qué es lo que tiene.

Simplemente es un calmante para el dolor de cabeza.

-Exacto. Un calmante. ¿Para que no sienta nada?

-Ya, ya. Ya está bien, por favor. Ya está bien. ¿Y la radiografía?

-Sí. En la radiografía de columna también está todo bien.

No se aprecia nada relevante ni ninguna lesión,

pero, la cefalea es persistente, prefiero dejarte en observación.

-A ver, un momento, doctor. Esto no tiene ningún sentido.

Llevamos una vida súper sana.

Prácticamente todos los fines de semana nos vamos al campo.

Si venimos de estar en una casa rural estamos tranquilos, relajados,

y mírela, doctor, el aspecto que tiene.

Si es que está pálida.

-Gracias. -De verdad, ¿es necesario todo esto?

Yo creo que se está poniendo peor aquí.

-Ya nos ha dejado claro su punto de vista y se lo agradezco.

El caso es que ella no está bien y no sabemos la causa.

Hay que seguir haciéndole pruebas. -¿Ves? Te lo estoy diciendo.

Toda esta porquería solo te está poniendo peor.

-Basta ya, por favor. Doctor, haga todo lo que tengo que hacer. Gracias.

-Hasta ahora. -Hasta luego.

-Lo tuyo de verdad que...

-A ver, Cris. Este tío no tiene ni idea de lo que pasa.

Que te están dedicando para...

-Hola. ¿Qué tal todo? -Bien, bien. Todo bien.

Con un poco de lío. Estoy con un caso ahora que... Pero todo bien.

-¿Sí?

Bueno, pero esos casos son tu especialidad.

-Pepa... -¿Qué?

-Hay gente.

-Oye, perdona.

¿Hasta qué era son las visitas?

-Si te digo la verdad, no lo sé, porque es mi primer día.

-¡Natalia!

-Venga, te dejo un momento. Adiós.

-Cariño, ¿eres tú? -La misma que viste y calza.

¿Qué tal? -Te veo genial. Muy bien.

-¿Y tú? Qué casualidad. ¿Qué haces en este hospital?

-Bueno, es que el otro lo cerraron y nos vinimos unos cuantos para aquí.

Me alegro de verte tan estupenda, de verdad.

¿Has venido por la operación o qué? -No, todavía no.

-Pero ¿tienes algún problemilla de salud?

-No, no. Estoy fuerte como un roble. Tengo una amiga ingresada. Flor.

Está un poco pachuchilla y le están haciendo unas pruebas.

-Bueno, dime qué médico la lleva para hablar con él.

-Es el doctor Merino. Muy simpático. -No, Merino no es simpático, ¿verdad?

-¿Y qué tal desde que terminamos? ¿Qué tal?

-Pues no sé. Han pasado casi tres meses, ¿no?

-Sí. -Mira, todo se ha dado la vuelta.

-Espero que para bien. -Claro.

-O sea que te ha funcionado la terapia.

-Sí. -Me alegro. Me alegro mucho.

¿Tienes tiempo para tomarte un café conmigo?

-Pues no. Sí, pero tengo que ver a mi amiga.

-Vale, ni te preocupes. ¿Vas a estar estos días por aquí?

Así nos tomamos algo, hombre. -Claro.

-Me alegro tanto de verte... -Y yo también. Nos vemos.

-Estoy muy contenta por Natalia. La he visto muy bien.

Estuvimos mucho tiempo de terapia, ha habido momentos muy duros.

Y desgraciadamente, todavía en esta sociedad

es muy difícil para las personas transexuales dar este paso.

Ella ha sido muy valiente.

Estoy muy orgullosa de ella.

-Ya está. Volvemos al campo.

-¿Y saben lo que tengo?

-Mira.

-¿Qué es esto, Manu? -El paraíso en la tierra.

Es el chollo del siglo.

Tiene piscina,

aquí podemos poner cultivos, tiene árboles, para los animales.

Mira el precio. Mira el precio. -Esto no es...

-Vale, ya sé que a lo mejor necesita alguna reforma, Cris, pero...

Pero tía, mira el sitio, cariño. Es una pasada.

-Manu, ya lo hablamos. Íbamos a buscar una casa en el centro.

-Ya, cariño. Pero esto es mucho mejor.

Aquí vamos a estar fuera y alejados del ruido, de la contaminación.

-Pues yo no sé, a mí vivir en la ciudad me gusta. Yo qué sé.

Prefiero estar cerca del trabajo, de mi familia, de nuestros amigos.

¿Qué pasa? ¿Tú no?

-A ver, Cris. Tampoco nos vamos a mudar a China. Cariño.

Aquí podemos estar supertranquilos, relajados.

A lo mejor podemos criar peques. -No, si ya.

Si sí que suena muy bonito, Manu, pero para mí no. Para mí no es.

Que yo no me veo ordeñando cabras y criando gallinas.

¿Qué quieres que te diga?

-Cris, cariño. Aquí tenemos todo lo que te necesitamos.

Tú, yo y la naturaleza. -Manu, ya, ya.

-Vale, Cris... Vamos a hacer una cosa.

Concéntrate en ponerte bien y más adelante vemos.

-Vale, vale, vale.

-Pero tía, el sitio es una pasada, Cris.

-Hola. -Hola.

-¿Qué tal, Cris? ¿Cómo te encuentras? -Mal.

-¿La cabeza? -Sí. Ya no sé por qué me duele,

pero me duele, me duele mucho.

-Es que la acabo de dejar sin palabras, doctor.

Mire, mire qué casa. -Muy bonita.

-¿Ves? Lo he dicho, cariño.

Además, doctor, es igualita a la granja a la que vamos.

-Perdón, ¿granja? ¿No me dijisteis que era una casa rural?

-Sí. Pero también tiene una granja de autoconsumo.

Allí se come todo lo que se cría y todo lo que se cultiva.

Es el modo de vida perfecto.

-¿Recordáis si comisteis carne de cerdo allí?

-No, yo no. Soy vegano. - Yo sí, yo sí que comí.

-Voy a pedirte un tac de urgencia.

-Bueno, cariño. Aquí podemos tener los animales. Aquí el cultivo.

-Hola, Adrián. ¿Me pones un café rapidito? Gracias.

-¿Te puedes dar prisa?

-Aquí tiene, rapidito. -Sí, rapidito. Vale.

-Ridículo. Pero ridículo.

-Pero ¿qué le pasa a Reina? ¿Por qué hace eso?

Ah, claro. Como no tiene vida propia ahora se dedica a hablar de la mía.

Perfecto. Maravilloso. ¿Qué tiene? ¿15 años?

Que esté cuchicheando con Ainhoa sobre mi vida. ¿En serio?

Cuidado, que esto no va de mi hombría.

Yo no voy de machote ni nada. Pero esas cosas no se hacen.

No se hacen.

Qué pena.

Yo pensaba que era una chica diferente, pero resulta que no. No.

Decepción. Otra vez.

-Es ridículo. Esas cosas... Que si le hubieses visto la cara...

-¿La cara de quién? -Hola, papi.

¿Os lo estáis pasando bien?

-Sí. La verdad es que sí. -Hace gracia, ¿no?

Pues no sé qué es tan gracioso, porque yo no le veo la gracia.

Y Reina, de ti no me esperaba esto, la verdad.

-Daca, pero...

-Escucha. No me llames Daca. Me llamo Hamman.

Así que ni papi ni Daca. ¿De acuerdo? ¿Vale?

Porque una cosa es que me mandes notas para destensar el tema

y otra muy diferente que se lo cuentes a Ainhoa.

-Mira, Hamman...

-A ver, escucha. Sabes que son cosas que pueden pasar.

Fue un momento de estrés.

Pero bueno, ya veo que te importa tan poco como tus pacientes.

Está clarísimo. ¿No?

Mira, es que no le veo el sentido.

Eres médico, sabes perfectamente lo que es un gatillazo.

Y no es para hacer bromas. Es algo muy serio.

Sabes que puede pasar a cualquiera.

-¿Gatillazo? ¿Qué? ¿De qué está...?

-A ver... A ver... Que yo creía que...

-Ya, pues creíste mal.

Ainhoa, te importa... -Sí, perdón. Chao.

-¿Tú de qué narices vas? ¿De verdad me crees capaz de algo así?

Ya te dije que no me importaba.

-¿Qué quieres que piense? Si tanto jiji jaja.

-No sabía que era un crimen reírse ahora.

-Perdón. Me he dejado el teléfono.

-Estábamos hablando de una cosa del gimnasio. Nada más.

-Mira, si te crees el ombligo del mundo, es tu problema.

A mí no me metas en tus películas.

¿Cómo puedes pensar algo de mi así, tío? Flipo.

-Bueno, ¿y que tal la colonoscopia?

-Pues me ha quitado hasta las ganas de bailar.

-Pues es difícil que a esta se le quiten las ganas de bailar.

-Bueno, pues esto ya está. -Gracias, ¿eh?

Tienes que ver nuestro show. Me lo has prometido.

-Qué sí, sí. -Gracias.

-La colonoscopia descarta que exista

una enfermedad inflamatoria intestinal tipo Crohn, pero...

-Los peros me matan.

-Existe inflamación en la mucosa hacia el final del Colón.

-Una inflamación de la mucosa. Pero eso, ¿de qué puede ser?

-Es pronto para decirlo.

Hemos tomado una muestra para biopsiar y le haremos un tac.

-Pero ¿es malo, muy malo, regular? -Puede ser cualquiera de las tres.

Desde una apendicitis hasta una tumoración.

-Una tumoración...

-La biopsia es porque podría tener cáncer.

-Vamos a ver. No adelantemos acontecimientos.

Es el protocolo habitual en estos casos.

La biopsia y el tac nos sacarán de dudas.

Ahora descanse en intentaré que le hagan esto lo antes posible.

Buenos días.

-Oye. Esta ni idea. El doctor Merino sí que sabe.

-Doctora Avellano, sus pruebas. -Gracias.

-Además, ya te digo. Esta médico no es buena. No puede serlo.

Tan seca y antipática...

Vamos a pedir otra opinión al doctor Merino.

Me han dicho que es el mejor y es el bueno, el que sabe.

-Nata, déjalo.

Ainhoa.

-Hola. -Hola. Te estaba buscando.

-Dime.

-Te quería pedir disculpas por lo de antes.

-Nada, olvídalo.

-Es que has presenciado la escenita y no... No debías estar allí.

Además, que el tema de coordinar

me ha sentado peor de lo que me gustaría.

-No te preocupes. Son cosas que pasan, ya está.

-Ya. Pero pensaba que le pasaban al resto, no a mí.

-Bueno. Que sepas que Bea no me había dicho nada.

-Ya, si ya lo sé. Soy un completo idiota.

-Sí.

-Pues muchas gracias. -De nada.

-De todas formas, en confianza, me gustaría hacerte un par de preguntas.

-Dispara.

-¿Es la primera te pasa esto, verdad?

-Sí. Además, no es por hablar de mi hombría. Está bastante tocada.

En condiciones normales siempre he funcionado bien.

Incluso cuando voy un poco bebido. -Ya.

¿Tienes idea de por qué ha podido ser?

-Lo he estado pensando y creo que por estrés.

Me he notado un poco ansioso.

Con el cambio del hospital ha sido repentino.

La situación es rara. -Dímelo a mí.

Pero si se ha llegado a este punto, a lo mejor no deberías dejarlo pasar.

-No te entiendo.

-A lo mejor podrías hacerte unas pruebas para quedarte más tranquilo.

Es una idea, solo. -No, si me parece bien.

-Gracias. -Nada. Para eso estamos los amigos.

-Y para llamarme idiota. -Eso siempre que quieras.

-Vale. -Me voy. Mañana nos vemos.

-Chao. -Adiós.

-Qué grande Ainoa. Y Reina también.

Al final he hablado con ella en su momento y tiene razón.

El problema es mío.

A veces el ser humano se obceca y cuesta reconocer las cosas y verlas.

En definitiva, he metido la pata. Con una y con la otra.

¿Y qué le toca ahora hacer menda?

Pues eso. Solucionarlo y pedir perdón. Como siempre.

Muy bien, Dacaret. Muy bien.

-No lo puede comprobar otra vez, ¿por favor?

No se aloja ahí. Muy bien. Gracias.

(Llaman a la puerta)

-Me han dicho que querías verme. -Pasa.

-¿Es por Imanol? ¿Sabes algo? -No. No voy a robarte mucho tiempo.

-Dime. -Estás despedido.

-¿Qué?

¿Estás de broma?

-La dirección del hospital ha decidido

dejar de contar con tus servicios.

-La dirección del hospital... Ya.

¿Y cuáles son los motivos de mi despido?

-Mentir a los pacientes, hacerse pasar por un especialista

y a la hora de tratar al paciente Imanol Cánovas...

-Ah, Imanol. Es un tema personal, ¿verdad, Ángela?

-Tus métodos son poco éticos e irresponsables,

y el hospital no puede permitir que se repitan.

-Conocías mis métodos perfectamente antes de contratarme.

De hecho, tú has sido cómplice de ellos.

-Dejarás de trabajar mañana mismo. -Tengo pacientes.

No voy a dejarlos tirados. -Yo me encargaré de ellos.

Tienes hasta mañana para recoger tus cosas.

-Mira, te voy a decir algo aunque no te guste.

En los casos terminales como los de Imanol,

el médico no juzga ni intenta convencer.

Simplemente le da opciones al paciente.

-Un buen médico salva vidas, cura en todos los casos.

-Cura a veces. Alivia a menudo. Consuela siempre.

Parece que se te ha olvidado el aforismo clásico, Ángela.

Creía que te conocía, pero ya veo...

-Si no tienes nada más que decir, tengo mucho trabajo.

-¿Sabes?

Te estás equivocando.

Esto es algo personal y lo sabes. Te vas a arrepentir.

-Estoy haciendo lo que tengo que hacer.

Pásate por recursos humanos.

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Centro médico - 16/10/18 (1)

16 oct 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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