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No recomendado para menores de 7 años Centro Médico - 16/06/16 (2) - ver ahora
Transcripción completa

-Ve diciéndome, ¿vale? -Vale.

-No.

-¿Nada?

-No, me molesta un poco pero no me duele.

Ahora mismo no me duele. Casi siempre me duele, de verdad,

la espalda y el cuello y la cabeza y... Y todo.

Pero ahora no. -Ya. Ponte, ponte la camiseta

y siéntate.

Pablo, necesito que seas más específico con el dolor

porque si no, no puedo hacer un diagnóstico.

-Es que, de verdad, me duele todo.

De verdad, no es que le diga un sitio, la espalda.

No, es que es la espalda, los brazos, el cuello,

los hombros... -Lo que tiene es mucho cuento,

lo que tienes es que ponerte recto, estás todo el día...

-¡Ah!

-En eso tiene razón tu padre,

una postura erguida ayuda a no sentir dolor.

Para evitar que los problemas de espalda deriven en otros mayores,

lo que tenemos que hacer

es acostumbrarnos a sentarnos bien siempre.

Tenemos que tener la espalda bien erguida, las rodillas a 90°

y los pies bien apoyados al suelo,

poner el cuerpo lo más atrás que podamos

para apoyar la columna en esta posición, es decir,

así estaría mal y así, sería perfecto.

-A ver, Margarita Cuevas.

-Sí, pero Margarita, no, por favor, Marga mejor.

-Vale, pues Marga, cuéntame qué te pasa.

-Pues este es el tercer día que vengo ya.

Y por lo mismo siempre.

Los síntomas siguen igual y no he mejorado nada, así que,

continúo igual que el primer día.

-Vale, ¿pero cuáles son esos síntomas?

-Pues empezó con unos vómitos.

La comida, no me paraba nada en el estómago.

Y luego se complicó un poquito con dolor de estómago.

El dolor está siendo un poquito más agudo ahora.

Y, bueno, los vómitos no se me van.

Sigue todo igual pero es verdad que el dolor es más fuerte ahora.

-Vale, veo que la primera vez mi compañero te mandó a casa

con suero oral para la deshidratación.

-Sí, eso es. -Se ha demostrado

que la rehidratación oral

es igual de efectiva que la intravenosa.

Para rehidratarnos después de episodios de vómitos o diarrea,

podemos hacer suero en casa con una simple receta.

Consiste en mezclar un litro de agua,

dos cucharadas soperas de azúcar, media cucharada pequeña de sal,

otra media cucharada pequeña de bicarbonato

y el zumo de dos limones exprimidos.

Eso sí, es muy importante mantener estas medidas.

Y luego viniste una segunda vez.

-Claro, viene el segundo día porque el suero no me hacía nada,

no me paraba los vómitos ni nada.

Ese día fue cuando el doctor me diagnosticó gastroenteritis.

-Vale, entonces llevas así ya cuatro días.

-Llevo cuatro días, sí.

-Muy bien.

Has dejado de ir a trabajar, entonces.

-Sí, estoy de baja. Estoy en casa descansando.

-¿Has notado que has perdido peso en los últimos meses?

-En los últimos meses sí, puede ser.

Pero, bueno, tampoco no hay nada concreto ni nada...

Quizá por el estrés, por el ritmo de vida,

por comer cada día a una hora distinta pero en concreto,

por algo, no.

-Pues, por si no fuera el estrés, voy a pedirte unas pruebas.

Voy a hacerte una prueba de intolerancia alimentaria,

de alergias y de celiaquía.

-Estupendo. Y, bueno, ya aprovecho y le pregunto.

No sé exactamente qué es la celiaquía.

-A ver, la celiaquía es una enfermedad que consiste

en la inflamación del intestino delgado.

Al final, lo que se produce es un daño

en el revestimiento de la mucosa

y esto impide la absorción de componentes importantes

de los alimentos.

Se puede manifestar en cualquier etapa de la vida,

tanto en niños como en adultos.

¿Tú tienes antecedentes familiares de celiaquía?

Yo pues no, lo que pasa es que, en realidad,

me acabo de enterar lo que es.

-Perdón. Silvia, me has llamado, ¿no?

-Sí, sí. Te he llamado porque, si eres tan amable, me gustaría

que le hicieras las pruebas de intolerancia alimentaria

y de celiaquía. -Vale, claro. Yo te conozco, ¿no?

-Sí. ¿Qué tal? -Bien, ¿y tú?

-Bien, muy bien.

-Marga fue incluida en el programa de Educación para la Salud

por la lumbalgia crónica que padece

pero no me consta que haya venido a revisión

ni con el traumatólogo ni con el médico rehabilitador.

(MEGAFONÍA) "Servicio técnico acuda a consulta 303."

-¿Has hecho un esfuerzo últimamente?

-¿Este? No da palo al agua.

Está todo el día tirado, calentando silla.

El otro día estaba las cuatro y media de la mañana

levantándome para trabajar en la frutería.

-¿Vas a dejar algún día de decir la frase

de las cuatro y media de la mañana, por favor?

-Sí, qué quieres que te diga, no... -Déjame hablar.

Solo 15 segundos seguidos.

-Bueno, vamos a ver. ¿Qué estudias?

-Estoy en bachillerato, estudiando bachillerato.

-Eso es lo que dice él.

Porque este es un nini, ni estudia ni trabaja.

No hace nada de nada. -Sí estudio, sí que estudio.

Lo que pasa es que ese es uno de mis problemas,

que yo lo que quiero es terminar bachillerato

y estudiar informática, noir a una frutería.

-Tres veces, tres veces ha suspendido.

Ahora, te digo una cosa, este es el último año.

Porque si no apruebas este año, te vienes conmigo a la frutería.

-Es que no sé qué me pasa,

yo de pequeño era de los listos de clase

y ahora parece que me he vuelto tonto.

En cuanto me pongo a estudiar, me empiezo a encontrar mal,

me desespero, me distraigo. No soy capaz de concentrarme.

Y encima está mi padre que me pone de una mala leche que...

-¿Cuándo empezaron los dolores, te acuerdas?

-Dos años o así.

Era en la época de exámenes, en junio más o menos.

-Pablo le echa cuento porque no quiere admitir

que no vale para estudiar. Y si no vales, pues no vales.

No pasa nada.

Yo tampoco servía para estudiar y me he sabido defender en la vida,

lo que pasa es que él tampoco quiere trabajar

y por ahí sí que no paso.

-Quiero que le vea usted bien

y que le diga que no tiene nada, es lo único que quiero.

-Vamos a ver, por todo lo que estás diciendo

puede que se trate de un cuadro de depresión.

¿Te ha pasado algo últimamente que recuerdes

o que lo hayas pasado mal?

-Yo no, últimamente no... No me ha pasado nada.

A ver, mi madre se murió

cuando yo era más pequeño, pero de eso hace ya mucho tiempo.

(Móvil)

-Perdón. Tengo que contestar, ¿vale? Un segundito.

-¿De qué la conoces? -Margarita Cuevas se llama, ¿no?

Está dentro del programa de Educación para la Salud

aunque ha decidido no hacer uso de él.

-Vale, ahora que lo dices, en el historial he visto

que tenía lumbalgia pero ella me ha dicho

que no toma ninguna medicación. -¿No?

-Lo normal es que tenga pautado opioides por si tiene

brotes de dolor. -Claro. ¿Y ella no tomó nada?

-Me ha dicho que no. -Me extraña muchísimo.

-Perdón.

-Oye, Margarita, una cosa.

¿Tú qué tal estás del dolor de espalda, estás bien?

-¿De la lumbalgia? Bien. Mucho mejor.

-¿No tomas ninguna medicación para el dolor?

-No, nada. Ahora mismo nada. -Vale.

Bueno, pues ya te puedes ir con Pepa.

Mañana mismo estarán los resultados

porque voy a cursarlos de forma urgente.

-Vale. -Así que mañana pásate

por la consulta sobre esta hora y ya los tendremos.

-Genial. -Voy a pedir

que en el análisis de sangre busquen presencia de opiáceos

porque me parece que la paciente no estaba siendo del todo sincera

cuando me ha dicho que no tomaba nada desde hace meses.

Pablo se queja de dolores de cabeza y musculares

y de un cansancio constante.

El doctor Dacaret le ha pedido un análisis de sangre

para comprobar si tiene anemia.

¿Existen antecedentes de hipotiroidismo en la familia?

-Ahora que lo dice, un tío mío, el tío Fermín, ¿verdad?

-Sí. -Tuvo problemas de tiroides,

se puso muy gordo y estaba todo el día tirado como Pablo.

-Vale, vale. Luz, vamos a hacer un análisis de hormonas tiroideas,

¿vale? A ver si, por lo menos, damos una explicación al cansancio.

-¿Lo ves? ¿Ves como estaba enfermo? Y tú no me creías.

Bueno, todo esto son pruebas para intentar hacer un diagnóstico.

Y para ver si descartamos las cosas orgánicas.

Las enfermedades autoinmunes pueden provocar diversos síntomas.

El análisis del factor reumatoide, anticuerpos nucleares,

nos permitirá saber si Pablo sufre polimialgia, miopatía,

artritis reumatoide, o incluso lupus.

Y en el caso de que el resultado sea negativo,

podríamos estar hablando de un trastorno depresivo.

-Hola, qué tal.

Marga, la paciente que sufre vómitos y dolor de estómago

acude al hospital para conocer el resultado de las pruebas

que le hicieron el día anterior.

Gracias. -De nada, hasta luego.

-Hola, buenos días. -¿Qué tal?

-Bien. -Siéntate, por favor.

Bueno, ¿cómo te encuentras?

-Pues un poquito cansada ya de esto

porque veo que no va mejorando nada.

-¿Has tomado el suero oral y la limonada alcalina como te dije?

-Sí. -Margarita,

en el resultado de las pruebas no hemos visto nada.

No hay intolerancia alimentaria ni celiaquía.

-¿Nada? ¿En ninguna prueba? -No.

-Bueno, pues seguimos buscando entonces.

-En el análisis de sangre hemos encontrado algo

que puede explicar los síntomas que tienes,

el dolor abdominal y los vómitos.

En la analítica hemos encontrado que has consumido opioides.

El hecho de haber encontrado opiáceos en sangre

indica que ha consumido hace menos de cuatro días.

Esto sería normal por su patología lumbar.

Lo que no es normal es que me lo haya ocultado.

-Pues ocultar, no. Lo que pasa es que se me habrá pasado decírselo.

Pero vamos, que ahora que lo dice, igual sí, una pastilla

la semana pasada creo que fue, pero vamos, fue una y ya está.

-Si quieres que te ayude tienes que decirme la verdad.

Por los resultados de los análisis sé que el consumo

ha sido de más de una pastilla y también sé que lo has hecho

hace menos de una semana. Te lo digo porque el tratamiento con opioides

tiene efectos secundarios que pueden estar explicando tus síntomas,

el dolor abdominal, los vómitos, las náuseas...

-Pues sí, está bien.

Sí, no ha sido una pastilla, han sido más.

No sé decirle cuántas.

Y llevo tomándolos varios días.

A ver, doctora, esas pastillas o esos calmantes

me los mandaron para el dolor de espalda,

para la lumbalgia.

Y, bueno, yo los he usado para...

para provocar unos síntomas

y con estos síntomas lo que venía buscando era una baja laboral.

Sí, sé que es un poco de locos, pero...

Es tan mal momento en el trabajo, lo estoy pasando tan mal que no sé,

se me pasó por la cabeza que la solución sería eso, una baja.

-Bueno, poner en riesgo tu salud nunca es una buena solución,

¿no te parece? -Estoy de acuerdo.

-A ver, Marga, veo que este problema en el trabajo

te está afectando mucho.

Así que a mí me parece una buena solución

llevarte al psicólogo del hospital.

Yo pienso que te va a ayudar con tu problema, sea cual sea.

¿Te parece una idea?

-Sí, la verdad que sí, se lo agradezco.

-¿Qué haces el viernes? -¿El viernes? Lo tengo libre.

-Yo también.

-Bueno, pues vamos a hacer algo, ¿no?

-Pues he estado pensando

y...

Gracias.

¿Por qué no conozco a tus padres?

(RÍE)- ¿A mis padres?

¿Para qué quieres conocer a mis padres?

A ver, digo que como tenemos un viernes libre,

pues podemos repetir lo de anoche, si quieres.

-Ya. María, lo de anoche estuvo muy bien

pero cuando estábamos en la "Uni" no me los presentaste,

y ahora, tampoco.

-A ver, es que en la "Uni" éramos dos críos, Daca, por favor.

No era tan serio.

¿No?

-Ah, vale. Mira, en la "Uni" no sé,

pero yo más en serio que ahora ya no puedo ir.

(MEGAFONÍA) "Doctora Romero acuda a consulta cinco, por favor."

-Marga, entonces,

¿por qué era tan importe la baja como para poner en riesgo tu salud?

-Pues..., eh... verá,

llevo... poquito tiempo en una empresa de auditoría.

Un mesecito nada más.

Y...,

bueno, la verdad es que estoy pasando por un mal momento.

-¿Por qué?

-Pues, no sé, es la sensación

de que mis compañeros me cuestionan

y me juzgan en cada momento.

-¿Y tú te sientes capacitada para ese trabajo?

-Claro, capacitada perfectamente y además mi trabajo me encanta.

-¿Crees que es más sensación tuya o que está basada en hechos concretos?

-Pues..., es que ya no lo sé.

Verá, es que yo llego por ejemplo al trabajo,

y... cuando pongo un pie en la oficina me doy cuenta que,

no sé, siento como si la gente me criticase, me odiase.

Pero luego lo pienso fríamente

y me doy cuenta que eso está en mi cabeza,

que realmente no es eso.

Y ya no sé si el problema es que soy demasiado susceptible.

-Vamos a ver, por eso es importante saber los hechos concretos

porque puede ser que estés sufriendo un caso de acoso laboral.

Y entonces sería necesario tomar medidas.

El acoso laboral o mobbing

ocurre cuando una o varias personas del entorno laboral

actúan para producir miedo,

inseguridad o desánimo en un trabajador.

Esto puede ser porque le quieran despedir

o porque quieren evitar que ascienda

para no poner en peligro el estatus de la persona

que le instiga.

Por eso es muy importante recabar pruebas.

Por si hay que ir a juicio.

-Claro, aquí hay una cosa que no le he contado.

Mi marido, Pablo,

es uno de los socios de la empresa donde trabajo.

Y..., bueno, pues quizás viene de ahí la sensación que tengo,

de que todo el mundo piense que soy una enchufada.

-Yo estoy muy acostumbrada por mi trabajo

a sentir empatía con la gente.

Pero es que este caso me resulta especialmente fácil.

Porque yo hace poco que entré a trabajar aquí

y sé perfectamente lo que es sentirte la mujer del jefe

y que todo el mundo te juzgue.

Mira, a veces cuando llegas a un grupo de trabajo

que está consolidado es complicado entrar.

Pero si tienes un poco de paciencia seguramente,

enseguida tus compañeros te irán aceptando.

-Sí, no, que no...

a lo mejor no me he explicado yo bien.

Eh..., mi problema no son mis compañeros.

Si yo he hecho eso de las pastillas y, bueno,

he puesto un poco en riesgo mi salud

no ha sido por ellos.

Ha sido por mi marido.

Mi problema en el trabajo es él.

Él está incómodo conmigo en la oficina y se le nota molesto.

Vamos, tanto que creo que es el que peor me trata de todos.

-Bueno, lo que estaba enfocando al principio

como un problema laboral,

parece ser un problema de pareja.

Por eso le he dicho a Marga que venga su marido a verme,

a ver si le convence.

Pablo y su padre vuelven al día siguiente al hospital

para conocer los resultados de sus análisis.

El chico dice tener dolores de cabeza y musculares

en varias partes del cuerpo y está muy cansado.

Pero su padre piensa que es un vago.

Bueno, Pablo, ¿cómo te encuentras?

-Me sigue doliendo la cabeza

y el cuerpo y encima esta noche no he pegado ojo.

-Si te levantaras a las 4:30 de la mañana como yo,

ya verías que bien te dormías, en cuanto pisaras la cama.

-Papá, ya está bien.

-Bueno, bueno. -Por favor.

-Sí, está bien.

Dile al doctor qué nota has sacado.

-Vengo algo más deprimido porque he sacado...

un 1 en el último examen que he hecho.

-Ya.

-El problema fue cuando empezó el examen que me empezó

a doler la mano y el brazo

y no era capaz ni de escribir las respuestas.

Como no me diga el médico ya lo que me pasa me voy a volver loco,

de verdad.

-Mira, tengo los resultados y... y no te van a gustar.

¿Vale?, porque los resultados son normales.

No ha aparecido ni hipotiroidismo, ni enfermedades autoinmunes.

-¿Lo ves, lo ves? Tú mucho cuento, que no tienes nada.

-Ah. -Mucho cuento es lo que tiene.

Ahora, esto se acabó, ¿eh?

La última vez. Cuando acabe el curso,

o apruebas o te vienes conmigo a la frutería.

-Siempre igual. Siempre con la misma historia, papá.

-Pablo, escúchame lo que sí quería decirte

es que estaría muy bien que empezaras con un psicólogo.

No se debe estigmatizar el tratamiento psicológico.

De hecho, quién no ha tenido un problema con su pareja,

con su familia, o en el trabajo.

Todos estos problemas que aparentemente son normales

pueden desarrollar un trastorno psicológico

y con un buen tratamiento se pueden obtener muy buenos resultados.

Hoy en día tendría que ser tan normal ir al psicólogo

como al traumatólogo o al dermatólogo.

-Pero, doctor, ¿de verdad cree que mi hijo está mal de la chaveta?

-No,

yo en ningún momento he dicho que esté mal de la chaveta.

Digo que con la edad que tiene Pablo

pueden surgir problemas. -Me dan igual los resultados,

que es que no es una depresión.

Por favor, dame cualquier otra opción,

pero ya me han dicho esto 1000 veces y no es una depresión.

De verdad.

-Ya. A ver, ¿has pasado por algún episodio febril últimamente

o un episodio vírico?

Porque esos suelen provocar fatiga crónica.

-Sí.

Sí, hace un año y pico más o menos una gripe.

-Y. ¿Y seguro que era una gripe?

-No sé, eso es lo que nos dijeron, pero no me hicieron análisis.

-Bueno, lo que vamos a hacer es una serología

para ver si detectamos el virus de Epstein Barr

que es el de la mononucleosis y el citomegalovirus.

Al día siguiente Marga acude a la consulta de Lucía sola.

Perdone por el retraso, ha sido imposible llegar antes,

de verdad, qué apuro.

Eh..., Pablo no va a venir.

-Ah.

-Porque, bueno, le dije lo de la cita de hoy,

pero como tiene la mañana superliada y reuniones y todo eso, pues no sé.

Tiene el teléfono apagado y creo que no va a poder escaparse.

-Bueno... -¿Me quedo yo o vengo otro día?

-No, no, por supuesto, claro, Marga, siéntate.

-¿Sí? -Venga, sí.

Es una pena que no haya venido el marido de Marga,

pero por lo menos ella quiere solucionar las cosas.

-Cuando dejé de tomar las pastillas,

pues... empecé a encontrarme mucho mejor.

(Llaman a la puerta)

-(GRITA) ¿Sí?

-¿Se puede? -Sí.

-Hay alguien que quiere verte.

-Ahora mismo no puedo porque es que estoy con una paciente.

-No, no, no, es el marido de Marga.

-Ah, dile que pase.

-¡Hola! -Hola, ¿qué tal? Buenos días.

-Buenos días, ¿eres Pablo? -Sí.

-Bueno, pues parece que al final sí ha venido el marido de Marga.

Eso es una buena señal

porque significa que los dos quieren solucionar las cosas.

No es un mal principio.

¿Muy liado o qué? -Ya estoy aquí.

Mucha reunión, pero bueno, al final he podido escaparme.

-Genial.

-Qué bien que te hayas podido escapar,

así que al final va a ser importante esto para ti y todo.

-Sí, sí, claro que es importante, por eso estoy aquí.

Pero, vamos, que me puedo ir igualmente si es muy tarde

y no se puede hacer ya nada... -¡No, no, qué va, por favor!

Pepa, ¿tienes algo urgente que hacer ahora?

-No.

-¿Y te importaría tomar un café con Marga

que sé que os conocéis desde hace tiempo?

-Por supuesto.

-Así me quedo un ratito para hablar con tu marido.

-Sí, sí. Sin problema. -Genial.

-Vente conmigo. -Hasta luego, Lucía.

-Siéntate, por favor, Pablo. -Sí, claro.

Bueno... -Bueno, pero has llegado. Muy bien.

Ayer hablé con Marga mucho rato sobre la relación con su marido.

Hoy voy a hablar con él para que me cuente su punto de vista

y en la próxima sesión pues ya hablaremos los tres.

Entonces, Pablo, ¿sabes por qué le he pedido a Marga que vinieras?

-Bueno, supongo que... porque no se encuentra bien.

¿No? Tiene mucho estrés

y parece ser que no es del todo feliz en el trabajo.

-¿Y por qué crees que le pasa eso?

-Bueno, supongo que...

tiene que ver con su forma de ser.

Se estresa mucho y se toma las cosas demasiado en serio.

-(MEGAFONÍA) "Doctora Romero, vaya a la sala de Imagen, gracias".

-Hola.

-Ey.

Oye, quería hablar contigo,

que estaba pensando que yo creo que...

-Escucha, qué majos son tus padres.

-¿Cómo?

-Pues eso.

-Sí, son muy majos, sí. Son muy majos.

-Mira cómo son las cosas de la vida

que se han presentado en el hospital.

-¿Aquí en el hospital? -Que sí.

-Venga ya.

-¿Tú qué haces con el móvil cuando estás en el despacho

de la Andorra Unida? -Lo apago.

-Lo apagas.

Pues me he encargado yo de ellos.

Y les he caído muy bien.

-(SONRÍE)

O sea que has estado con mis padres...

-Eso he dicho y me tengo que ir.

¿Vale?

-Bueno...

Mamá.

Hola, hola, escucha,

oye, ¿tú has estado aquí en el hospital con Daca hoy?

Con Daca, con mi novio.

No...

Sí, tengo novio.

A ver, no... escucha, mamá, te lo cuento en otro momento.

Sí, no... que tengo que trabajar.

Venga, un besito. Chao.

-(MEGAFONÍA) "Doctora Marco, la esperan en la sala de Diagnóstico".

-Pepa, con Pablo no se puede ni hablar.

-¿No?

-No, porque... no sé, es que él piensa que yo le doy

mucha importancia a las cosas, que lo magnifico todo,

que lo saco de quicio y...

yo creo que se piensa que me aburro.

Sí. Y que como no tengo problemas reales,

según él, pues que me los invento.

-¿Y cómo es trabajar con tu pareja?

-Pues..., muy complicado, la verdad. -¿Sí?

-Es una situación fría en la oficina.

Es como un extraño porque

si tiene algo que preguntar del trabajo no... viene a mí,

va a un compañero para que no piense que hay trato de favor.

-¿Y en casa?

¿Es mejor, o sea, tenéis otra comunicación?

-En casa es peor.

Claro, tú imagínate que estamos todo el día juntos,

y ahora llegamos a casa y, ¿de qué hablamos?

¿De más trabajo?

Es que ese tema..., ese tema no lo podemos ni sacar.

-Yo creo que los problemas del trabajo se tienen

que quedar en la oficina.

Ella no sabe desconectar.

-¿Tú también tienes problemas en el trabajo?

-¿También?

No, no, no, vamos a ver,

yo tengo problemas en el trabajo.

O sea, mi labor requiere muchísima concentración,

muchísimo estrés...

Yo no digo que ella no tenga sus responsabilidades,

pero no es lo mismo, yo soy socio de mi empresa.

Y aparte de todo lo que tengo que gestionar

ahora tengo que lidiar con el hecho de que he sido yo

quien ha metido a mi mujer en mi empresa.

Ojo, porque vale mucho.

Pero no deja de ser una circunstancia en la que yo noto

que me miran con lupa. Yo no puedo tener un trato de favor hacia ella.

Ni siquiera parecerlo.

-¿Se puede?

-Sí, adelante.

Pablo dice tener dolores de cabeza y musculares por todo el cuerpo,

pero su padre piensa que finge porque no quiere trabajar con él

en la frutería.

El doctor Dacaret le ha hecho análisis exhaustivos.

¿Qué tal, Pablo?

-Pues..., peor.

Porque me duele la cabeza bastante más.

-Ya.

Tengo los resultados de la serología

y han descartado los síndromes postvirales.

Así que no hemos encontrado ningún motivo orgánico.

-¿Y eso qué es?

-Que no existe ninguna enfermedad.

-A ver...

¿cuántas veces tengo que decirlo? Que no tengo ninguna depresión.

Es que ya me da la sensación

que como no tenéis ni idea de lo que tengo, me decís todos lo mismo.

-Pablo, Pablo, no hables así al doctor.

-Mira, Pablo, yo de verdad que te quiero entender.

Vamos a empezar desde el principio.

Necesito que me describas exactamente

cómo es el dolor que sientes.

-Es que es muy difícil de explicar.

A ver, es un dolor que se extiende porque me empieza a doler

en la espalda y el cuello y los brazos y todo.

Pero tampoco sé donde empiezan y de donde sale el dolor.

Es como un dolor muy fuerte por dentro.

Como si me hubiera pisado un brazo un camión.

-(RÍE) ¿Pero a ti te ha pisado el brazo un camión alguna vez

alma de cántaro para saber si duele o no?

-Lo único que sé es que me duele

y me duele todo. ¡Y yo ya no puedo más!

-Vale. No, tranquilízate.

Yo lo que puedo hacer es un examen físico y neurológico

y a ver si veo algún cambio.

Cuando un paciente no tiene facilidad de palabra,

solo hay dos opciones.

Una, o no sabe expresar muy bien sus síntomas

o se lo está inventando todo.

-¿Sabes que un paciente me ha hecho un muñequito pequeño de mi misma?

-¿Sí?

-(RÍEN) -¿Qué tal?

-Bien. Ah, por cierto,

¿sabes que me ha venido a ver el marido de Marga?

La mujer que me llevaste el otro día.

-¿Sí? ¿Y qué tal te ha ido?

-Bien, muy bien.

-Oye, ¿pero no os parece que son un poco diferentes?

Es que ella es como muy comunicativa

y él es un poco reservado, ¿no?

¿No os parece?

-Yo creo que lo que pasa es que muchas veces las personas

son compatibles hasta que de pronto dejan de serlo.

Lo malo es que para cuando se dan cuenta ya tienen muchos vínculos,

hijos, hipotecas... y, claro, es complicado soltar lastre.

-(ASIENTE)

-"Soltar lastre", vaya expresión.

Bueno, pero yo reconozco que desde que lo he dejado con Tino,

me siento mucho más aliviada.

-No te pegaba nada.

-(RÍEN)

-Un momento, ¿lo dices de verdad que no me pegaba? Pero cómo eres.

-¿A que sí, Lucía? -Vale, pero...

¿pego yo con mi marido?

¿Eh? No, sinceramente.

-Bueno,...

Tú, tú.

-Eh... me esperan en el súper.

-¿Eh?

-Venga, hasta luego.

-¿Y tú qué?

-¿Yo? Yo no he dicho nada, a mí no me mires.

-No has dicho nada, pero lo has pensado.

-El zoo, me cierran el zoo.

-De verdad, qué morro tenéis.

-Vale.

-Sigue el boli.

Ya te puedes sentar.

Mira, Pablo, estoy haciendo todo lo que puedo.

Estoy teniendo en cuenta todos tus síntomas

y te estoy haciendo las pruebas, pero es que no encuentro nada.

Lo único que te puedo decir ahora es que vayas a ver a la psicóloga

y empezar con sesiones con ella.

-¿Cómo que a la psicóloga?

¿Pero esto es una broma?

Esto es una broma, aquí lo que pasa

es que no sabes lo que me ocurre y por eso te estás lavando las manos.

¡Eso es lo que pasa! ¡Ah! -¡Tira para casa!

-Antonio, siéntese. -Ah.

-Pablo sufre hiperalgesia.

Es una sensibilidad al dolor

muy acentuada en un punto concreto del cuello.

No sé, yo pensaba que era la simple colleja que le da un padre a un hijo

y ya está. Pero después me he estado fijando y he visto

que él siempre se queja cuando se la da.

Lo cual me ha hecho pensar que posiblemente no es que esté harto

de que se la dé, sino que puede ser que le duela de verdad.

Te voy a tocar más puntos y dime si te duele.

¿Vale?

-(SUFRIENDO) Sí.

-Bueno, a ver...

-Ah. -¿También?

-Ah.

-Vale.

-(SUSPIRA)

-Pablo, ya sé lo que tienes.

Tienes fibromialgia

porque has respondido a unos puntos de dolor

que son típicos de las personas que tienen esta enfermedad.

Los síntomas son dolor y mucho cansancio.

Y... es de muy difícil diagnóstico.

De la fibromialgia no se conoce la causa.

Lo que sí conocemos son los síntomas

y estos pueden llegar a ser muy incapacitantes.

Lo que pasa es que son tan inespecíficos

que hacer un diagnóstico resulta muy difícil.

Además, Pablo es un varón,

y la mayoría de los casos de fibromialgia recaen en mujeres.

-¿Pero esta enfermedad tiene cura?

-Ahora mismo no.

Lo que podemos hacer desde aquí es paliar los síntomas,

con fármacos o con terapias psicológicas.

-Yo sabía que tenía una enfermedad,

lo sabía, no me lo estaba inventando.

Pero,

¿de qué me sirve saberlo si no tiene cura?

-¡Qué bestia soy!

Pablo, hijo... Soy un bestia, hijo.

De verdad, ¿eh?, un bestia.

Si hubiera vivido su madre pues aún le hubiera podido ayudar

pero yo...

Yo encima le he puesto las cosas peor.

-Muchas personas con fibromialgias sufran trastornos del sueño,

por eso es muy importante restablecer los horarios del sueño

y sobre todo no forzar quedarse despierto por la noche.

También es muy importante acostumbrarse a tener

una habitación bien ventilada, con mucha luz

y potenciar un despertar dinámico y con ejercicios de estiramientos.

Al día siguiente, Marga y Pablo acuden a ver a Lucía

para continuar con su terapia de pareja,

esta vez en una sesión conjunta.

Bueno, ¿ya habéis terminado de hacer la lista?

-Sí.

-Mirad, es que hay una teoría psicológica

que dice que en cualquier relación, ya sea de amistad o de pareja,

si hay más ganancias que pérdidas normalmente se tiende a perpetuar.

Por eso os he mandado hacer este ejercicio.

Me gustaría saber cuántos items tenéis en "Pérdidas".

Pablo... -Sí... 10 he puesto.

-¿Y tú? -Yo tengo 12.

-12. ¿Y en "Ganancias"?

-Cuatro. -Cuatro.

-Bueno, no os preocupéis.

Lo importante muchas veces no es la cantidad,

sino el peso que tiene cada cosa.

Y puede que en "Ganancias" las cuatro cosas que tenéis

sean muy importantes.

Pero bueno, vamos a ver cuáles son las "negativas",

a ver si lo podemos cambiar.

Marga, ¿cuál es tu primer ítem?

-La primera cosa de mi lista es:

"Hace meses que no me besa como Dios manda".

-A ver, yo cuando llego a casa por las noches te doy un besito...

...de buenas noches.

-Un besito... Como Dios manda, Pablo.

-Ya.

¿Y a qué te refieres con un beso como Dios manda?

-Pues eso.

-A veces no es tan importante el terapeuta

como que las personas identifiquen su problema y lo quieran solucionar.

En el caso de Marga y Pablo llevaban muchos meses sin hablar

de las cosas que necesitaban, de lo que les apetecía hacer,

porque no es tan importante si una pareja pega o no pega,

si tiene los mismos intereses y los mismos sueños.

-¿Como Dios manda? -(ASIENTE)

-¿Un beso así, por ejemplo?

-Lo importante es que la persona que está a nuestro lado

nos haga felices.

-A ti te estaba buscando. -¿A sí?

-Media hora me ha tenido mi padre preguntándome "¿quién es tu novio?",

"¿cómo se llama?", "¿dónde vive?"...

-¿Y qué?

-¿Te parece bonito haberme mentido diciéndome que conoces a mis padres?

-Te prometo que me encantaría decirte que no me gusta engañarte,

pero en este caso concreto, no, porque te mentiría.

Es que no entiendo por qué no puedo conocer a tus padres,

es que no me entra en la cabeza.

-Pues porque... porque me da miedo.

-¿El qué?

-Pues que me da miedo, me da miedo que vayamos a algo más serio

y luego no funcione.

-Pero no entiendo, ¿por qué no va a funcionar?

-Porque ya no ha funcionado otra vez.

-Rey, creo que no lo has entendido.

No funcionó y ya sabemos qué errores cometimos.

¿Por qué no va a funcionar esta vez?

¿Qué? -Vale.

Lo siento.

Venga, pues el viernes quedamos con mis padres.

-Así, sí.

-Vale.

Y con mis tíos de Cuenca, es que justo vienen de viaje, ¿vale?

Y ya que estamos, también con mis abuelos.

-No, un momento, Rey, un momento.

Una cosa son tus padres y otra cosa la familia entera.

¿Qué tengo que hacer yo ahora? ¿Peinarme y comprarme un traje?

¿O qué hago? ¿Qué?

-(RÍE)

-¡Muy bien! ¡Muy bien jugado!

-Donde las dan, las toman. -Ya veo, ya.

-Perdona.

Un momento. -¿Qué haces?

-Yo soy Lucas. Soy su asistente.

Yo he empezado a preocuparme cuando ha empezado a vocalizar raro.

-(SIN VOCALIZAR) Yo me encuentro perfectamente.

-Hace apenas un mes que se divorció de su mujer

y ya está empezando a buscar ligues.

Bueno, es un poco pronto, ¿no?

(SIN VOCALIZAR) ¿Estás apuntando? -Señor, eso ya lo hemos hecho.

-Que hagas lo..., que hagas...

-¡Ramón!

-Hay unas reglas no escritas,

hay que esperar un tiempo de luto antes de empezar a ligotear

y ya está. -Doctor, ¿cómo está mi padre?

Tu padre está en coma diabético.

¿Cómo? -Me ha dicho la enfermera

que tenías molestias abdominales desde hace una semana, ¿es así?

-Sí, doctora. -Pensamos que la infección

podría ser de origen ginecológico.

-No, porque todas mis relaciones sexuales

han sido con preservativo

y hace poco me hicieron hasta analíticas y salieron negativas.

-Si siempre utilizas preservativo, ¿por qué te has hecho las pruebas?

(GIME) -Doctora, ¿usted se siente bien?

-¿Sabes quién está de guardia hoy en Ginecología?

-Sí, Landó. -Vaya.

Acabo de tener un sangrado.

-Eso suele suceder en las primeras semanas

y no es tu caso.

  • Centro Médico - 16/06/16 (2)

Centro Médico - 16/06/16 (2)

16 jun 2016

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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