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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 15/01/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

El doctor Dacaret acudió rápidamente

al aviso de que la doctora Rey se había puesto de parto.

Llanto de bebé

-¿Cómo se va a llamar?

-No lo sé.

-Yo había pensado en Julia, Julia me gusta mucho,

y también, Isabel.

Son dos nombres que siempre tengo en la cabeza.

No sé qué opinarás tú.

¿Macarena? No.

-No.

Oye que...

Que muchísimas gracias.

-Un placer, Rey.

Es preciosa.

Llaman a la puerta

-¡Hija!

-Gracias, papá. -Una máquina.

-Déjame verla, por favor. Déjame que...

-¿Cómo estás?

-Espera, espera, despacito.

-Quita un momentito. ¡Ay, qué cosa más mona, por favor!

-Cuidado, ¿eh, mamá? Cuidado.

-Qué cosita. Mira, si es igualita que yo.

Mira los ojos. Bueno, ¿cómo estás?

-Bueno, bien, bien, dentro de lo que cabe, bien.

Un poco mejor que tú, porque la verdad,

no tienes muy buena pinta, ¿eh? -No, no, no me pasa nada, nada.

Oh, qué cosita... -¿Y las gafas no te las vas a quitar?

-Es que no quiere que la veas llorar por la emoción de ser abuela.

-No, es que me duele un poco la cabeza, nada más.

-Ayer le dije que viniese al médico, pero no quiso, claro.

-A ver, Javier, que vivimos separados para no darnos órdenes, ¿eh?

Y además, habla más bajo, por favor, que es que me molesta bastante.

¡Uy! Qué cosita, madre mía.

-Oye, Natalia, ¿por qué no vienes conmigo y te echo un vistazo?

-A ver, Daca, que es solo un dolor de cabeza, nada más,

y un poco me molesta el ruido, pero no me pasa nada.

-Bueno, pero yo creo que está bien que te vea Dacaret.

Sí, además, se van a tener que llevar a la niña para hacerle más pruebas.

-¡Uy! Qué cosita... -Natalia, ¿me acompañas?

-Bueno, pues nada... Adiós.

-Vamos. -Hasta ahora.

-Que se parece a ella, dice, si es idéntica a mí.

-La verdad es que llevo haciendo la dieta que me has puesto dos días

y estoy harta, ¿eh? Lo del café lo llevo fatal.

En serio, ¿no puedo tomarme ni uno?

Pero bueno, ¿se puede saber qué te pasa?

-Nada, que estoy con la cabeza...

Que creo que llego tarde al hospital.

-Ya, yo también tengo prisa.

-Ahora te veo.

-Alberto, Alberto...

-¡Sonia, Sonia, Sonia!

Vomita

-Ya está, ya está, vale, tranquila, tranquila, ya está.

Ya está, vamos al hospital.

Vamos al hospital, vente, por aquí.

Sonia Menjíbar, miembro de la Fundación Castelo,

vuelve al hospital después de haber sufrido anteriormente

un problema de desmayos y crisis convulsivas.

-La llevamos a triaje, por favor.

Soto, gracias por esperarnos, de verdad.

-Nada. ¿Pero estás seguro de que quieres que me ocupe yo?

-Sí, sí, lo prefiero, hoy tengo lío

y seguro que tú lo haces casi tan bien como yo.

-Bueno. ¿Y qué ha pasado, te la has encontrado en la calle?

-Sí, estaba cerca y la vi. Gracias.

He comprobado que la paciente tiene un ritmo cardíaco bajo.

Hay medicamentos que pueden producir este efecto,

pero no es el caso del tratamiento

que le fue indicado para su problema de desmayos y crisis epilépticas.

Ahora, al tener vómitos sin que haya desmayo,

puede ser que no tenga nada que ver con sus antecedentes.

-Bueno, Natalia, pues cuéntame.

-No es nada, solo un dolor de cabeza, es que entre el viaje desde Noruega,

el parto y las ganas de conocer a mi nieta, se me ha juntado todo,

y yo creo que es la tensión. -Ya.

¿El dolor que sientes es localizado?

-Pues es que es como un golpe continuo en toda la cabeza.

Ay, por favor, habla más bajo, que es que me molesta.

-Que hable más bajo. -Sí.

-Vale, sin problema.

Escucha, ¿tienes molestias en otras partes del cuerpo?

-Bueno, pues a ver, he sentido un hormigueo en el brazo izquierdo

y un poquito en la pierna. -Vale, entendido.

Dolor de tipo pulsátil, que se extiende por toda la cabeza,

sonofobia, fotofobia, y parestesia en el brazo y en la pierna.

La verdad es que no parece un simple dolor de cabeza.

Vamos allá. -¡Ay!

¿Es necesario esto de las gafas? Con lo que me molesta la luz...

-Pues sí, Natalia, porque tengo que mirar las pupilas. -Ay...

-A ver, quita las manos. Vamos allá.

-No, no, mira, está bien que me quites las gafas,

pero que me apuntes con la linterna,

con lo que me molesta la luz, ni hablar, ¿eh?

Lo único que quiero es que me des algo para el dolor de cabeza

y poder ver a mi nieta y a mi hija, que son las que necesitan ahora.

Además es que, tenemos,

tenemos que organizar cómo vamos a hacer

cuando me venga a vivir aquí definitivamente.

-Natalia, escúchame,

si lo que quieres es ver tu hija y a tu nieta,

digo yo que tendrás que estar sana, ¿no? Tendrás que encontrarte bien.

Podría haber algún problema neurológico y para descartarlo,

tendremos que ver cómo están las pupilas, ¿no?

Así que vamos allá.

Venga, que solo es un momento.

Mira a un punto fijo en la pared, eso es.

Las pupilas estaban asimétricas,

y también hemos comprobado

que ha perdido la sensibilidad en la parte izquierda del cuerpo.

Empezaremos un tratamiento analgésico,

pero quiero profundizar más por si se tratara de meningitis,

que es una inflamación de la membrana

que recubre el sistema nervioso central.

Es decir, el cerebro y la médula espinal.

-¿Ha podido comer algo que le sentara mal?

-Bueno, anoche cené marisco, pero vamos,

el sitio es de primera línea,

o sea que no creo que estuviera en mal estado.

-Bueno, vamos a hacer unos hemocultivos seriados,

por si acaso del marisco tiene algo que ver.

-Imposible, en serio, ¿eh?

No sabe usted lo que vale una mesa en ese restaurante.

-Pues no, no lo sé, pero prefiero quedarme tranquila.

Con los antecedentes que tiene de desmayos y crisis epilépticas,

yo creo que lo mejor es dejarla ingresada

para poder hacerle un estudio completo.

-¿Y el doctor Molina, bajará ahora? -No, tiene consultas,

me voy a encargar yo de su caso.

Ahora vendrá un celador a por usted,

voy a ir preparando las pruebas de imagen. -Muy bien.

(Megafonía) "Carolina Soto, tiene una llamada".

-Soto, ¿han vuelto a ingresar a Sonia Menjíbar?

-Sí, voy a llevar yo el caso. -¿Y esta vez no lo lleva Molina?

A ver, Soto, yo creo que deberías aprovechar para indagar

y darte cuenta de que yo tengo razón,

de que están liados y que eso tuvo algo que ver

en que aprobasen el proyecto de investigación.

-¿Pero cuántas veces te tengo que decir que dejes el tema?

Está empezando a ser una obsesión patológica,

a lo mejor tienes que hablar con Lucía al respecto.

-¿Te gustan?

-Pues sí, la verdad es que sí, son muy bonitas.

-Tu madre me estuvo hablando, yo que sé,

como media hora de las propiedades de otra que ella quería traerte.

-O sea, que os habéis visto y habéis estado hablando.

-Pues sí, sí, hemos hablado de todo, sí,

pero no hemos llegado a ningún acuerdo.

Mira, yo sugería que en estos primeros meses,

la niña y tú os trasladaseis conmigo y no sé, luego ya decidiríamos,

pero tu madre...

Tu madre dice que lo mejor es que ella se traslade aquí con vosotras.

Seguro que no se ha parado a pensar que a lo mejor a ti

no te apetece que te invadan, ¿no?

Pero bueno, ya sabes cómo es o sea que...

-O sea que eso es todo lo que habéis estado barajando.

-Pero bueno, hijita, sabes que somos gente razonable,

así que no te preocupes, todo se arreglará.

A ver, tú, ¿qué prefieres?

-Pues mira, papá, en este momento,

lo único que quiero es que vayas a preguntar qué tal se encuentra mamá.

¿Vale? -Vale, vale. Vale.

-Hola, Alberto.

-Santos, pasa.

-Oye, que ya me ha dicho la doctora Soto

que solo había sido un mareo y vómitos,

que le están haciendo pruebas. -Sí, pero quiero tenerla controlada.

Sobre todo, después de lo que pasó estos días.

-Ya. -Oye, ¿qué vas a hacer?

¿Vas a hablar con ella?

-No sé, es que estando ella como está...

Mira, por mucho que me esté engañando,

prefiero esperar a que se ponga bien del todo.

-Ya.

Bueno, a lo mejor todo esto no es más

que una crisis de pareja y acaba pasando.

-Oye, Alberto, te quería pedir un favor.

Mira, es que no me veo con fuerzas para entrar yo solo a verla,

si yo estuviese bien, no te lo pediría, pero es que...

Me gustaría que entrases conmigo.

-Claro, lo que necesites.

-Muchas gracias por todo, Alberto, de verdad.

-No, no hay de qué, por favor.

-Permíteme, tengo que ponerte la mascarilla, ¿eh?

Mientras se intentaba paliar el dolor,

Natalia fue sometida a varias pruebas

para ver si tras sus molestias en la cabeza, se escondía una meningitis.

-Excepto por una cantidad elevada de leucocitos, es decir, leucocitosis,

tanto el resultado como tac craneal y de la analítica son normales.

En cambio, la punción lumbar

sí que he visto algo que quiero comunicarles.

-Si es normal que Marina se haya quedado con cara de pena,

eso de irse a vivir contigo temporalmente

es que no tiene ningún sentido.

Lo que necesita ella ahora es ayuda todos los días, estabilidad,

no sé, una rutina. Eso es lo que necesita.

-Perdón...

-¿Pero qué haces?

-Vamos a ver,

según tu plan, yo me quedo fuera, ¿no?

O sea, me estás excluyendo.

Y además, vamos a ver,

¿piensas invadir la casa de tu hija sin que ella te lo pida?

-Ah, pues bueno, pues si es necesario pues me alquilo una casa.

-Hola. -Hola, Daca.

-¿Molesto? -No, qué va.

¿Ya sabes lo que me pasa? -Justo a eso venía.

Mira, te iba a contar

que en la punción lumbar hemos visto un recuento excesivo de células.

Y eso indica una infección.

También apoya la sospecha de que es una meningitis.

Pero bueno, aún así, quiero hacer un cultivo

para saber exactamente lo que lo está causando.

-Ya, bueno, y entonces, ¿cuándo puedo ir a ver a mi nieta?

-No, no, porque hasta que no estés curada, es peligroso, ¿no?

-Ya, pero ya tomaré alguna precaución, ¿no?

-Natalia, a ver, escucha, lo que dice Javier es verdad,

hasta que no sepamos lo que tienes es mejor que no veas al bebé.

-Vale. -¿Vale?

-Ay...

Parece que se trata de una meningitis vírica,

así que Natalia tendrá que quedarse ingresada.

Vamos a administrarle un tratamiento general,

y en cuanto tengamos los resultados de los cultivos, lo ajustaremos.

-Ya verás como todo va a salir bien.

-¿No tienes nada que hacer en el trabajo o algo?

Últimamente todo el mundo parece que está muy ocupado.

-No pienso separarme de ti hasta asegurarme de que estás bien.

-Ay, Santos, por favor, que te sudan las manos.

-Mira, mejor, me voy a la sala de espera, ¿vale?

-Sí, claro.

-Gracias. -De nada.

Tras un tac que no ha mostrado nada anormal,

Sonia Menjíbar se somete a una ecocardiografía

para intentar encontrar el origen de sus síntomas.

-Bueno, ¿qué, se ve algo o no?

-Parece que está todo bien.

-Entonces, si no saben lo que tengo, me gustaría irme a mi casa.

-Bueno, Sonia, yo creo que es mejor dejarla ingresada.

-No, no, no, prefiero el alta voluntaria,

le firmo lo que haga falta.

-Sonia, a ver, túmbese, por favor túmbese.

Trae electrodos, hay que monitorizarla.

¡Sonia, Sonia, Sonia!

¡Y unas nasales, rápido! Sonia...

Con un pulso muy bajo,

Sonia ha acabado perdiendo el conocimiento.

No es buena señal.

La hemos ingresado con una medicación para intentar revertir la situación.

Ahora solo cabe esperar a ver cómo evoluciona.

Llanto del bebé

-Mi amor, por favor, relájate. Por favor...

Llanto de bebé

-Menudo concierto, Rey. ¿Qué tal estás?

-Bueno, pues yo bien, pero es que la niña, no sé,

está como muy intranquila, no para de llorar.

-Ya veo. ¿Me dejas probar?

-¿Seguro? -Sí, a ver.

Trae, con cuidado. Deja que te la coja bien.

Eso es. Hola...

-No puede ser.

-Que se ha dormido.

A ver si la que está intranquila eres tú, Rey.

Escucha, tienes que relajarte, ¿vale?

-Oye, por cierto, ¿qué tal está mi madre?

-Pues, a ver, sospechamos de una meningitis, ¿vale?

Sí, pero tranquila porque ya está bajo tratamiento.

-¿Cómo que meningitis? -Tranquila.

Tranquila, escúchame, ¿vale? Lo hemos cogido a tiempo.

Sí, y mira, mira, tu bebé está perfecto, ¿vale?

Tú estás bien y tu madre se va a poner bien.

Así que, tranquila. -¿Seguro?

-Sí. Tranquila.

-Mira, yo, de verdad que pensaba que cuando la niña naciese

como que nos iba a transformar un poco a todos, ¿sabes?

Y ahora lo único que estoy viendo es que mis padres

solamente discuten y discuten y discuten

y además están conmigo en plan de que parece que me están rifando y no...

-¿Y qué pasa? ¿Que no sabes a quién elegir?

-Es que no quiero elegir, Daca,

es que no tengo que elegir entre mis padres. -Ya.

Tras volver a perder el conocimiento,

Sonia Menjíbar se ha quedado ingresada

hasta que su evolución y nuevas pruebas

pueden arrojar respuestas a lo que le pasa.

-Sonia tiene bradicardia, que es tener un ritmo cardíaco bajo,

con lo cual, el corazón no bombea suficiente sangre con oxígeno

y de ahí los desmayos.

El problema es que la causa no está clara,

porque es cierto que la medicación para la menopausia precoz

causa bradicardia, pero le ha sido retirada.

Entonces, por ahora vamos a mantener este tratamiento

y vamos a hacer un análisis de tiroides.

-¿Es que sospecha que pueda ser un problema de tiroides?

-Bueno, hay que ir descartando opciones.

El hipotiroidismo, que es la baja secreción de hormonas tiroideas,

se puede manifestar con síntomas como fatiga

o disminución del ritmo va cardiaco.

Podría ser la causa teniendo en cuenta

que Sonia ya ha tenido problemas hormonales.

Natalia, la madre de la doctora Rey,

espera a los resultados de los cultivos

que confirmen si sufre una meningitis vírica.

-A ver, Javier, que no hace falta que te quedes aquí todo el tiempo,

vete con Marina y sigue hablando con ella,

que seguro que la tienes casi convencida.

-Vamos a ver, ¿qué estás diciendo?

Que yo no intento convencer a Marina de nada,

que yo no actúo a tus espaldas, ¿vale?

Además, si estoy aquí, obviamente,

es porque me importas, aunque no te lo creas.

-Ya, ya, sí, eso me dijiste el jueves pasado.

-¿Qué pasó el jueves pasado?

-Bueno, el jueves pasado y el jueves que viene.

-Pero ¿qué estás diciendo? ¿Qué te pasa?

-Sí, los jueves, los jueves. ¿Que qué pasa?

Vamos a ver, Javier, Javier, que no me engañes,

que por eso estamos en el parking.

Y por eso, tú en la caravana,

para arriba, para abajo, y yo en Noruega, en Noruega.

Y luego me quitan el carné por puntos.

-¿Qué pasa?

-No sé, en verdad no sé qué le pasa, pero....

De pronto, no sé, no parece ella.

Ha empezado a decir cosas sin sentido. Es como que...

-¿Cosas sin sentido?

Aquí el único que dice cosas sin sentido es él,

con esa propuesta loca a Marina.

-Ya. A ver, Natalia, escúchame, ¿sabes dónde estás?

-¿Que dónde estoy?

Pues claro, ¿dónde voy a estar? En el hospital.

¿Qué pasa? -Nada.

Natalia sufrió un episodio de desconexión,

y aunque duró poco tiempo, vamos a hacer una serie de pruebas

para que nos marquen un diagnóstico definitivo.

La acabamos de realizar un TAC craneal,

que ha resultado normal,

y también vamos a hacer una nueva punción lumbar.

El líquido seguía siendo claro

y la cantidad de células había disminuido,

así que normalmente podríamos pensar que la infección está remitiendo,

pero está claro que no es así porque Natalia está peor, es extraño.

-Hola, Sonia.

-¿Ahora vienes?

Pues no te preocupes,

que estoy muy bien atendida por mi nueva doctora

y por el plasta de mi marido.

-¿Dónde está Santos?

-He conseguido convencerle

para que vaya a casa a darse una ducha y a sacar a los críos,

sino madre mía, estaría aquí todo el día pegado como una lapa.

-¿Cómo estás? -¿Y tú?

¿Me puedes decir qué te pasa?

-Sí, sí. Para eso he venido.

Sonia, Santos lo sabe.

-¿Cómo que lo sabe?

-Sabe que le estás engañando con alguien.

No sabe con quién, pero ha averiguado lo del piso que tienes alquilado

y los gastos de hotel.

-Pues no me ha dicho nada. Qué cobarde.

-Sonia, cobarde no, solo que no quiere perderte del todo.

-Por favor.

-¿Qué vas a hacer?

-Nada.

Mientras no me diga nada,

por mí las cosas pueden seguir como hasta ahora.

¿Y tú?

¿Qué vas a hacer tú?

¿Vas a seguir ignorándome?

-No te ignoro, Sonia.

Solo que no me siento cómodo con esta situación.

-Andrea. -Hola.

-¿Qué tal ha ido? -Bien.

Bueno, mira, le estaba dando vueltas a lo de Sonia,

porque no es normal que siga igual

después de haberle quitado el tratamiento hormonal, la verdad.

-No, no lo es. Bueno, pero seguro que al final das con lo que tiene.

-A ver.

-Oye, que quería darte las gracias por haberte encargado de ella.

Te debo una y gorda. -Vale.

-¿Te gusta el marisco? -¿A quién no?

-Pues te voy a llevar a un restaurante

que descubrí el otro día que te va a encantar.

-¿Ah, sí? -Sí.

Pero no te hagas ilusiones, ¿eh?

Después de cenar, cada uno para su casa. Nos vemos.

-¿Cuánto tiempo llevas con Sonia?

-¿Perdona?

-Por eso han aprobado el proyecto, ¿no?

-Lo han aprobado porque es un gran proyecto.

Los próximas meses me voy a reunir

con los mejores especialistas en células madre,

¿también me los estoy tirando?

Andrea, sabes perfectamente que el proyecto merece la pena.

Pero, oye, si tienes cualquier tipo de duda ningún problema,

solo tienes que dejarlo.

Chao.

-Pues mira, Rey, le vamos a hacer una resonancia porque...

porque la verdad es que no sabemos lo que tiene.

Sospechaba de una meningitis,

pero luego viendo los resultados de las pruebas es que no,

no cuadra nada. -A ver, déjame ver las pruebas.

-Rey. -Es mi madre. Déjame verlo.

-No, no es el momento.

Mira, ¿sabes lo que pues hacer?

Hablar con tu padre.

Yo he hablado con él, pero vamos

estoy seguro de que no va a entrar en razón.

-Es que no entra en razón, es que además no...

Es que no sé, tal y como están, es que no les reconozco ahora mismo,

yo, sinceramente, pues...

Es que no sé, es que no tengo que decirles nada.

-Estoy pensando una cosa, ¿sabes lo que puedes hacer?

Decirles que tienes un nuevo plan.

Sí, mira, les dices que has pensado

y que no te vas a ir ni con uno ni con el otro.

-Ah, muy bien, fenomenal, ¿y qué hago sin ayuda?

-Bueno, es que...

Resulta que la ayuda te la ofrezco yo.

A ver, te explico,

mira, recoges tus maletas y te las traes a mi casa,

te acomodas, te sientes como en casa,

te ofrezco toda la ayuda que necesites y además está Marta,

que te quiere mucho.

¿Vale? Bueno, tú, no sé, piénsalo.

-Bueno, ya... Ya lo hablamos si eso, ¿vale? -Vale.

-Tú ahora encárgate de mi madre, por favor.

-Sí, sí, claro, lo primero es lo primero.

Vale.

A pesar de los intentos por revertir la situación,

los síntomas de Sonia y no han mejorado,

el latido de su corazón sigue siendo muy lento.

-El examen de tiroides ha dado negativo,

por lo que el hipotiroidismo ha quedado descartado,

tenemos que seguir haciendo pruebas para descartar otras posibilidades.

Durante una prueba de esfuerzo,

Sonia Menjíbar empieza a sufrir ciertos síntomas

compatibles con los de un infarto de miocardio.

-Sin embargo, un análisis de enzimas cardíacas

ha descartado la posibilidad de que se trate de un infarto,

pero como Sonia seguía quejándose de dolor en pecho,

hemos decidido realizarle un cateterismo

para ver el estado de las arterias coronarias por dentro,

para ver si hubiera alguna estrechez que fuera necesario corregir.

No hemos visto nada raro,

pero a pesar de la normalidad de las pruebas,

creo que estoy en condiciones de establecer un diagnóstico.

Ya que los resultados hacían dudar del diagnóstico,

el doctor Dacaret pidió ayuda a un especialista

y decidieron someter a Natalia a un electroencefalograma

y a una resonancia magnética.

Y ya tiene los resultados,

por lo que se reúne con Natalia y con Javier para comentárselos.

-Bueno, Natalia, finalmente,

he estado mirando los resultados de las pruebas,

y podemos descartar una meningitis.

-O sea que no es meningitis. -No, no,

con las pruebas hemos detectado una actividad más lenta en el cerebro,

eso quiere decir que hay una aceptación,

y hemos llegado a la conclusión

de que es una pseudomigraña con pleocitosis, ¿de acuerdo?

-Pero ¿eso es más grave que la meningitis?

-No, no, es menos grave,

es una simple inflamación del sistema nervioso central.

Muy intensa, eso sí, pero mucho menos grave.

-Ya, ¿y cómo se cura?

-Bueno, ahí es donde tenemos el problema

porque no hay en tratamiento,

simplemente se pueden administrar paliativos, ¿de acuerdo?,

pero tiene que remitir por sí sola.

-Ya, entonces ¿puedo ir a ver a mi nieta?

-Sí, sí, Natalia, puedes ir a ver a tu nieta,

pero escuchadme una cosa los dos,

creo que lo que tienes que hacer ahora mismo

es relajar vuestras tensiones. ¿De acuerdo?

-¿Aún no han subido a Sonia a planta? -No, ¿tú sabes algo?

-Sí, he hablado con la doctora Soto y ahora vendrá a contarnos todo.

Tranquilo, está en buenas manos.

¿Y eso? -Es un regalo que le he comprado.

-¿Un regalo? -Sí, a Sonia.

-Ya.

¿Para qué?

¿Para que te perdone?

¿Sabes qué pasa, Santos?

Mira, lo más fácil para mí

sería mantenerme al margen de todo esto y pasar del tema,

pero te juro que no lo entiendo.

O sea tu mujer te pone los cuernos y ¿tú le compras un regalo?

-Bueno, ya sé que no me entiendes, pero yo soy así.

-Por favor, reacciona, muestra un poquito de dignidad.

Mira, dile que lo sabes y que la perdonas,

pero deja de arrastrarte, por favor. -¡Es que no la quiero perder!

-¡Es que ya la has perdido, joder!

Santos.

Afróntalo.

-Bueno, Marina, queríamos decirte lo que hemos decidido.

Alquilar hemos cada uno una casa,

nos mudaremos aquí y estaremos contigo

para todo lo que nos necesites.

-Y por favor tienes que perdonarnos por haber sido tan egoístas.

Y menos mal que ha habido alguien que nos ha hecho abrir los ojos.

-¿Sabes lo que creo?

Que si siempre hemos sido un matrimonio atípico,

tenemos que seguir siendo un exmatrimonio atípico.

Me da vergüenza, ¿eh? Me da vergüenza recordar

el cliché que hemos sido estos días.

-Bueno. Venga.

-En cuanto pueda me pongo a buscar casas.

-Pues lo siento mucho, mamá y papá, pero va a ser que no.

A ver, escuchadme,

yo sé que hemos estado viviendo los tres en mi casa y, que bueno,

que nos hemos agobiado un poco y no ha podido ser, pero...

¿Por qué no nos vamos a Asturias los cuatro a la casa de la abuela?

-¿A Asturias? -¿Cómo?

-Sí, mamá, a Asturias, es que la casa de la abuela es muy grande, y ¿sabes?

Vamos a tener mucha independencia los tres y...

Y bueno, que...

A mí con todo lo que me ha pasado con Juanra

y tal y como estáis vosotros,

pues creo que nos va a venir muy bien

para que nos reencontramos con nosotros mismos.

-Bueno... -Sí, además que...

Yo creo que va a ser el sitio perfecto para Cova.

-¿Para Cova? -Donga.

-¿La vas a poner como mi madre? -Sí.

-Muchas gracias.

-Cova. -Cova...

-Qué cosa más linda.

-Entonces en función de las pruebas que venimos haciendo

y todos los síntomas en su conjunto,

podemos concluir que lo que padece es un síndrome de Stokes―Adams.

-¿Y eso qué es?

-Pues se caracteriza por tener episodios de pérdida de consciencia,

por una baja frecuencia cardiaca e incluso bloqueo del corazón.

-Pero ¿eso tiene cura? -Tiene solución.

La sangre que envía el corazón de Sonia

no llega bien al cerebro y por eso se desmaya.

Ahora la importante es centrarse en corregir la situación,

solo hay que implantarle un marcapasos.

-¿Un marcapasos, en serio?

-En realidad es una intervención muy sencilla.

-Pero, bueno, ¿qué va a ser lo próximo?

¿Una prótesis de cadera? ¿Una dentadura postiza?

-Bueno, yo entiendo a lo que se refiere,

pero el marcapasos no está relacionado con ninguna edad,

es una intervención sencilla que tiene muy buen pronóstico

y seguramente en un plazo de tiempo corto

se olvidará hasta de que lo lleva puesto.

De lo contrario, si no realizamos la intervención,

le tengo que decir que la mortalidad del síndrome es alta.

-Pues no me da usted muchas opciones, la verdad.

-El marcapasos se coloca debajo de la clavícula,

emite unas señales eléctricas que mantienen

frecuencia cardiaca adecuada.

Tiene una batería que dura

aproximadamente entre seis y ocho años

y después de ese periodo de tiempo hay que cambiarla.

Es una buena decisión,

ahora me voy a ir para ponerlo todo en marcha, ¿de acuerdo?

-¿Y esa bolsa? ¿Qué es eso?

-Nada.

¿Por qué lo has hecho?

-Pues que quieres que te diga,

porque estoy viva, porque me lo pedía el cuerpo.

-¿Solo ha sido una aventura o es algo serio?

-Pues no sabría qué decirte.

-¿Vas a dejar de verle sea quien sea?

-¿Y tú? ¿Qué vas a hacer tú, eh? ¿Qué vas a hacer tú?

¿Vas a tener por una vez sangre en las venas?

-Lo que vaya a hacer es llevar todas tus cosas

a ese piso que tienes alquilado.

Esto se ha acabado.

-Qué fuerte, ¿en serio me estás dejando tú a mí?

¿Y qué vas a hacer?

¿Me vas a llevar a los críos también al piso?

-No.

Los niños se quedan conmigo.

-Es que no puede ser más bonita. -Es que es preciosa.

-Vaya torrente de emociones, ¿no?

Bueno, chicos, voy a seguir que tengo muchísimo trabajo, que...

que te quiero mucho, ¿vale?

Y enhorabuena, Covadonga. Hasta luego.

-Por lo menos ya tenemos nombre. -Ya tenéis nombre, chao, chicos.

-Adiós, Romero.

Bueno, yo también me voy.

-No, espera, espera un momento.

-A ver, Rey, déjame hablar.

Escucha, que yo ya sé que la idea de venir a mi casa era un poco caótica.

Pero, sinceramente, que te vayas a Asturias pues...

-Mira, Daca, yo...

Te agradezco enormemente tu ofrecimiento, pero...

Es que con todo esto necesito, no sé, necesito...

Ver las cosas desde otra perspectiva y...

-Sí, da igual, da igual, a mí no tienes porque darme explicaciones.

-Pero ¿cómo no? Pero ¿cómo no te voy a dar explicaciones, por favor?

No digas tonterías.

Es que no puedo, es que ahora mismo no puede estar aquí,

necesito distanciarme, necesito...

Necesito un poco de espacio para ser feliz.

-Vale.

-Hola. -Hola.

Te dije que no me importaba nada el tema de Molina y Sonia,

pero he hecho mis pesquisas, no están liados,

son amigos desde hace mucho tiempo, nada más.

-¿Estás segura? -Absolutamente.

-Bueno, yo, Soto, al margen de todo esto, quería...

Quería pedirte una cosa.

No sé si sabes que Rey ya ha tenido el bebé

y va a estar fuera del hospital un tiempo... -Sí.

-Bueno, pues yo me he quedado sola con el proyecto de investigación y...

-No voy a dejar a Molina para irme contigo.

-Tampoco falta nada porque faltes a tu palabra,

sobre todo si se trata de Molina, ¿no?

-Ya, pero no es por eso, es que el proyecto es mejor.

Hasta luego. -Hasta luego.

Poco tiempo después, la doctora Rey recibe el alta tras dar a luz.

Ella y su hija, Covadonga, están perfectamente.

-Javier, ayúdala con el carrito.

-Toma.

Déjame, que ya lo llevo yo, que está el coche ahí.

-Vale, papá. Gracias.

-Pues ya está.

Supongo que ahora es cuando nos abrazamos, ¿no?

-Supongo que sí.

-Espero que seas muy feliz. Y que vuelvas pronto.

-Bueno, ya...

Ya veremos cómo van las cosas, ¿no?

De todas formas, Asturias tampoco está tan lejos.

-Ya.

Es que, bueno, tampoco...

Tampoco sé cómo decirte adiós, la verdad.

-Pues no lo hagas.

-Pues me duele muchísimo este costado,

ya no sé si tendrá que ver

porque trabajo muchísimas horas sentada.

-Carmen, pero... Carmen, ¿estás bien?

A ver, he pedido que le hagan dos hemocultivos, ¿de acuerdo?

Para saber el origen de la infección.

-Pero no puede pasarle nada, ella es muy importante para mí,

ella venía por un dolor que tenía aquí al final...

-Ya, ya. ¿Tú crees que están liados?

-Pues yo que sé, a lo mejor un poco de tensión sexual no resuelta

pues igual hay o...

Para mí eso de la tensión sexual es un peligro que te pasas.

Sí, porque te crees que es un juego y que lo vas a solucionar

y a la hora de la verdad no. ¿Quién gana? La tentación.

¿Cuándo te va a bajar la regla? -Como en un par de semanas.

-¿Embarazada? No, no puede ser, si somos pareja.

Móvil

Es Jorge.

-Cuelga, cuelga. -¿Te lo has tirado?

-Silvia, Silvia.

-¿Qué haces aquí?

-Pero bueno...

-Acabo de enterarme que mi pareja me ha sido infiel.

-Piensa que todas las parejas tienen sus baches.

-Nosotras nos hemos como el resto de parejas.

-Marta. Es un síncope. Venga, venga.

¿Sabes si a Marta le bajó ayer la regla?

-¿Sigue pensando que puede estar embarazada?

-Tranquila, que está en el hospital y está en buenas manos.

-Estoy fatal, Ainhoa. Menos mal que estás aquí.

  • Centro médico - 15/01/18 (2)

Centro médico - 15/01/18 (2)

15 ene 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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