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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 15/01/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

-Mira, resulta que Dacaret y yo pensamos

que la ola de intoxicaciones por pastillas

tiene algo que ver con El Ventanuco. -Con El Ventanuco.

-Sí, es una intuición.

-Mira, Juanjo, pues si es una intuición,

me alegro muchísimo de que tanto tú como Dacaret

no seáis detectives, ¿vale? -Te estaba solo comentando.

-No, es que no me estás comentando,

es que estás acusando a mi novio

de estar relacionado con algún asunto de drogas,

lo cual me parece que es bastante grave.

Mira, Juanjo, solo te lo voy a decir una vez.

No quiero ni que tú ni que Dacaret me volváis a hablar de Juanra.

¿Está claro?

-Vale, pero habla con Dacaret,

y perdóname por explicarte así lo que pienso de Juanra.

-Pero vamos a ver, ¿qué te acabo de decir?

Que no quiero volver a hablar del tema.

No sé, si a ti te hubiese ocurrido algo... grave, algo extraño,

algo fuera de lo normal,

me lo contarías, ¿verdad?

-Pues claro, ¿cómo no te lo voy a contar? Claro.

Pero ¿lo dices por algo en concreto, o...?

-No, no. Por nada.

-Uy, uy. Ya se ha vuelto a meter alguien donde no le llaman, ¿no?

-A ver, en realidad, Juanjo y Dacaret

lo único que hacen es preocuparse por mi felicidad.

-Ah, ¿Dacaret también? Pues ahora sí que alucino.

-A ver, ¿tú sabes Juanra, el propietario de El Ventanuco?

Creo que está metido en un asunto de drogas.

-¿Cómo? -Lo que oyes.

-Pero... eso es serio. -Sí, es serio.

El problema es que le diga lo que le diga a Rey,

se va a enfadar seguro,

porque la relación está muy viciada.

-No sé, si quieres, yo puedo intentar averiguar algo.

Hago un par de preguntas aquí y allá y a ver qué me encuentro.

-Pues sí. Sí, sería genial. Vale.

Laura, a pocas semanas para dar a luz, acude a Urgencias

porque lleva todo el día orinando y tienes leves mareos.

-Vale. -Te falta poco menos que a mí.

-Sí, sí. La verdad es que..., no sé, como que da un poquito de miedo

cuando ves que es una realidad inminente.

-Para nada. Lo tenía todo planeado a los 25 años.

Madre a los 30, y si hace falta, pues sola.

-¿En serio? -Sí.

-Perdona, ¿no me habías dicho que tenías 33 años?

-Sí, bueno, es que en eso soy un poco despistada.

Se me pasan tres años volando. -Ya.

Sola. Madre mía, qué valiente eres.

Yo creo que no podría tener un hijo sola.

-Bueno, no necesitas a nadie más que a ti, Chiqui.

Menos cuando no paras de ir al baño y no tienes a quien quejarte.

-Bueno, ahora, cuando acabemos, te dejo ir al baño corriendo, ¿vale?

-Vale. -Por cierto, no sé si lo sabes,

pero las embarazadas tenemos tantas ganas de orinar

porque la cabeza del feto está presionando la vejiga,

y eso es lo que provoca que tengas más ganas.

-Sí, bueno, eso ya me lo comentó el ginecólogo,

pero, no sé, lo de la boca seca y estos mareos...

-Vale. No te preocupes, ahora vemos por qué es, ¿vale? Un segundo.

-Oye, ¿qué te ocurre? ¿Estás bien?

Llaman a la puerta -Rey. Rey, ¿estás bien?

-Sí, sí. Estoy bien, estoy bien. Simplemente ha sido un pequeño mareo.

-Bueno. Ven aquí, siéntate.

¿Mejor? -Sí.

-Hola, soy el doctor Dacaret. -Hola.

-¿Qué tal? -Encantada. Laura.

-Oye, te voy a hacer la prueba de la glucosa. -Vale.

-Luego me encargo de..., de Laura has dicho.

-Sí. -Vale.

La doctora Rey es diabética,

así que debe seguir una serie de cuidados específicos

durante el embarazo.

Es posible que ahora mismo tenga desajustado

el nivel de azúcar en sangre.

Sonia Menjíbar, la miembro del Consejo de Administración

de la Fundación Castelo,

ha sufrido un desvanecimiento y se ha golpeado la cabeza.

-Hola. ¿Estás de guardia tú? -No.

-Vale, pues buscadme al médico de guardia, por favor.

-Vale, de acuerdo.

¿Me das el cuadrante de las guardias, por favor, Raquel?

-Sí, ahora mismo.

-Ante un golpe en la cabeza,

se debe llamar inmediatamente a los servicios de emergencia.

Más aún si existe una hemorragia que no se puede detener,

si el paciente ha tenido pérdida de conciencia,

o si hay un área de la cabeza hundida o reblandecida.

-Hola. Mire, me han llamado desde una ambulancia diciéndome

que mi mujerse había desmayado y que la traían hacia aquí.

-Sí, acaba de entrar con la doctora Soto.

Estaba consciente y está bien.

Pero lo mejor va a ser que vaya a la sala de espera hasta que pueda...

-¿Seguro que está bien? -A ver, en principio, sí;

pero hasta que no la examinan y la hagan las pruebas pertinentes,

no sabré decirle. ¿vale?

-De acuerdo. Gracias. -De nada.

-Estaba en casa cuando me llamaron para decirme

que la traían a Urgencias.

Espero que no sea nada, pero por mucho que sea poca cosa,

perder el conocimiento no puede ser algo normal.

-Bueno. Rey, ¿no estarás trabajando demasiado para estar embarazada? -No.

-Bueno, yo sigo trabajando, y no pasa nada, ¿no?

-Ya, si me parece muy bien que trabajéis estando embarazadas,

pero seguramente a la doctora Rey

se la ha pasado alguna comida trabajando tanto.

-A mí a veces se me va el santo al cielo

y no como cuando debería, pero bueno.

-Pues a mí discúlpame, pero no se me ha pasado ninguna comida, ¿eh?

Además te agradecería

que no estuvieses tan pendiente de cada cosa que hago.

-Vale, entendido. Mira, estás hipoglucémica, ¿vale?

Eso quiere decir que tienes que quedarte en observación, ¿de acuerdo?

No me mires así, Rey,

sabes perfectamente que es lo que hay que hacer.

No puedes estar así tumbada entre dos sillas,

tienes que estar en observación descansando correctamente. ¿Vale?

-Vale. -Muy bien.

-¿Te encargas de ella? -Sí, por supuesto.

El azúcar está bajo y además está hipotensa.

Hay que tener en cuenta que durante el embarazo

hay que mantener los niveles de glucemia.

Una dieta adecuada y una vida activa pero sin excesos

son buenas recomendaciones.

La doctora Rey tendrá que quedarse en el hospital

hasta que se restauren los niveles.

-¿Ya está? -Sí, esto ya está.

-Espero que ese nuevo proyecto de investigación

se le dé tan bien como suturar heridas.

Por cierto, ¿algo que me pueda contar, algún adelanto?

-Bueno, pues nos está costando arrancar

porque la gente no para de ponerse enferma.

Pero va bien, va bien.

Bueno, le voy a auscultar

mientras llega el médico de guardia, ¿de acuerdo?

Eso es.

Vale, en principio, no hay ningún síntoma cardiopulmonar

que pueda justificar el desmayo. -¿Y eso es buena noticia?

-Bueno, es una cosa menos en la que pensar.

-Y dígame, ¿cómo es trabajar con el doctor Molina mano a mano?

-Pues como con cualquier otro compañero.

-Mujer, los demás compañeros no son tan guapos.

-Bueno, vamos a comprobar si hay signos de ictus. Deme las manos.

Apriétemelas. Vale. Muy bien.

Ahora haga fuerza contra mis manos. Bien. Sonría.

En principio, no tiene pinta de ictus.

Pero no va a estar de más hacer un TAC por si acaso.

Sospecharíamos de ictus si en la persona afectada

notamos que hay una desviación de la comisura labial,

o que al hablar altera el orden de las sílabas,

o no recuerda el nombre de algunos objetos cotidianos.

Eso, entre otros muchos síntomas.

-Laura, en tu caso, estás hipoglucémica, ¿de acuerdo?

Y por lo que has comentado de las ganas frecuentes de orinar,

es posible que estés pasando por algún proceso infeccioso.

Pero no te preocupes, porque se confirma o se descarta

con analítica de orina, ¿vale? -Vale.

-Durante el embarazo, se producen distintos cambios en la anatomía,

y es bastante frecuente que las mujeres embarazadas

sufran infecciones de orina.

Aun así, he estado mirando los resultados de las pruebas

y me hacen inclinarme hacia otro diagnóstico.

Estoy pensando que puede ser diabetes gestacional.

Es una diabetes que surge en mujeres que están embarazadas.

El problema es que los niveles altos de azúcar en sangre

no son solo peligrosos para ti, sino que también lo son para el bebé.

-Pero no puede ser, si no me he dado atracones ni nada.

Y me hicieron la prueba esa de..., la de medir la glucosa,

y me dio todo bien.

-Ya. Pero tú mismo has comentado que a veces tienes ciertos desajustes.

Y también puede que tengas algún antecedente que lo propicie,

no lo sé.

-No sé... Ahora que lo dices,

creo que a mi tía o a mi madre les pasó algo, pero no lo recuerdo.

-Vale. Cuando estás en este estado,

es importante que te acuerdes de esas cosas, ¿de acuerdo?

Aun así, no te preocupes, hacemos un test para confirmarlo y ya está.

Lo que pasa es que este test hay que hacerlo en condiciones específicas,

y para eso tendrás que quedarte en el hospital en observación. ¿Vale?

¿Quieres que avise a alguien?

-No, no. No hará falta. Me basto por mí misma.

-Perfecto. Pues nos vemos en un rato.

-Vale. -Luego te veo.

-Vale. Hasta luego.

-A Laura le vamos a realizar el test de sobrecarga oral de glucosa.

Es necesario hacerlo por la mañana después de 10 horas de ayuno

y sin ejercicio previo.

Por otro lado, a la doctora Rey la tendremos que dejar en observación

hasta que le hagamos la analítica de control.

-Oye, Mario, ¿te importaría avisar a la doctora Romero

y decirle que llame a Juanra, a mi chico,

y que le diga que voy a llegar un poco más tarde?

-Claro que sí, sin problema. -Vale.

-Muy buenas. -Hola.

-¿Cómo se encuentra, señora Menjíbar? -Bien.

La doctora Soto tiene muy buenas manos.

-Sí, lo sé. Por eso la elegí para el proyecto de investigación.

-Pues en principio la exploración neurológica

y la auscultación cardiopulmonar son normales.

Iba a pedir un TAC. -Déjalo, yo me encargo.

-Perfecto. Pues hasta luego entonces. -Gracias.

-Gracias.

-Dame un beso.

-Eh, eh, eh. Lo primero es lo primero.

Voy a pedir ese TAC. Quietecita.

-Bueno, no se preocupe,

que seguro que en un rato sale alguien a decirnos algo, ya verá.

-Gracias.

-Soto, es el marido de Sonia Menjíbar.

-Ah, vale. Gracias.

Es el marido de Sonia Menjíbar, ¿verdad?

-Sí, soy yo. -Soy la doctora Soto.

Está con el médico de guardia.

Cuando terminen de hacerle las pruebas pertinentes, le avisarán.

-¿Cómo la ha visto?

-En principio, no hay signos de ictus ni de síncope.

No parece que el golpe en la cabeza sea grave,

más allá de los dos puntos que le he tenido que dar.

-Gracias.

Doctora, ¿fue usted la que vino con ella en la ambulancia?

-Sí. -¿Y dónde se desmayó?

-En su domicilio, en la calle Marqués de Frades.

-Soto, ¿vienes? -Disculpe, pero me tengo que ir.

-Por lo menos has comido un poquito.

Después de que la doctora Rey se marease atendiendo a Laura,

las dos fueron puestas en observación.

-Es que somos almas gemelas.

Las dos embarazadas y podríamos tener diabetes.

-Que conste que yo tengo diabetes desde que era pequeña,

así que ya te aviso que como te salga la diabetes gestacional,

vas a tener que prestar mucha atención

a todos los cuidados que requiere.

-Uf, no sé, en eso no nos parecemos, porque a mí se me olvida todo.

-Sí. A mí la verdad que con el embarazo también, ¿eh?

Pero bueno,

como que luego pareceque siempre tengo a alguien por ahí alrededor

que me lo recuerda todo.

-Qué suerte. En eso no nos parecemos en nada.

A mí no se me ocurriría tener pareja pero para nada.

-¿No?

Hombre, no me refiero al simple hecho de tener pareja.

Yo creo que tener una familia es importante.

-Sí, bueno... En eso digamos que... vamos por caminos diferentes.

-Hola. ¿Qué tal? -Bien.

-¿Sí? ¿Y tú, Rey? -Mejor.

-Me alegro. He estado viendo los resultados de la analítica,

y no hay nada anómalo.

Así que me gustaría medir otra vez la glucosa. -Vale.

-Al estar consciente, intentamos que la doctora Rey

recuperara los niveles de glucosa en sangre por vía oral

comiendo y bebiendo,

y parece que ha ido bien y ha funcionado.

-Pues nada, me voy. -¿Pero adónde vas?

Lo que tienes que hacer es reposar, que vas a tener un hijo.

No te arriesgues.

No me quiero meter en tu vida, ¿eh?, pero creo que es lo mejor.

-A ver, que no voy a arriesgar, que me voy a casa.

-Bueno.

-¡Ay! ¡Espera!

-¿Qué? ¿Qué pasa?

-Espera, espera, es que...

Es que me acaba de dar una pequeña contracción.

-Chiqui, pues creo que no te vas a ningún lado, ¿eh?

-Tranquila.

-Ay, no sé, es que...

Ayer me estaba pasando exactamente lo mismoen la guardia.

Es como que..., como que de repente se me pone la tripa dura.

-¿Y sabes por qué pasa eso? Por el sobreesfuerzo.

Voy a ver si encuentro a alguien en Ginecología.

-Hola. ¿Estás bien? -Sí.

-Bueno, os dejo a solas. -Escucha, déjalo, déjalo.

Cuando me encuentre mejor, voy a verlo, ¿vale?

-¿Sí? -Sí.

-Vale, como quieras. Hasta luego.

-¿Estás bien?

¿Qué ha pasado?

-Pues este es Juanra, ¿no? Hola, soy Laura.

-Hola, ¿qué tal? -Muy bien.

-Las guardias, las horas de pie y el sobreesfuerzo

seguramente hayan sido la causa de la hipoglucemia

y también de las contracciones que ha sufrido la doctora Rey.

Pero prefiero hablar con el especialista para que lo confirme.

-Cariño, de verdad que no hacía falta que vinieses.

Simplemente quería avisarte de que iba a llegar un poco más tarde.

-¿Pero cómo que no hace falta que venga?

Cariño, ahora tu estado es lo más importante para mí.

¿Cómo no voy a venir?

-Ahora entiendo que no te imaginases esto sola. Así yo también.

-Hola. -Hola.

-Te debía esto. -De acuerdo. Gracias.

-Soto. -¿Qué?

-Quería hablar contigo. -¿Del proyecto otra vez?

-No, no, si eso ya está olvidado. Pero te quería hacer una pregunta.

¿Sonia Menjíbar no es la del Consejo de Administración

de la Fundación Castelo? -Sí.

-¿Y cómo está? -Pues cuando yo la dejé, estaba bien.

Está en manos de Molina. -¿Con Molina?

-Sí, es el que estaba de guardia.

Móvil Perdona, tengo que volvera la guerra.

-¡Eh!

Hola.

Me han dicho en el hospital que habías salido.

-Sí. -¿Qué haces aquí?

-Nada, estaba pensando sobre el tema de Rey.

Bueno, ¿y tú qué haces aquí?

-Tenías razón. He venido a decírtelo antes de nada.

He estado investigando,

y no es que en El Ventanuco pasen drogas,

sino que, como tú sospechabas, Juanra está implicado.

-Lo sabía. -Lo vamos a detener.

-¿Ahora? Pues está en el hospital. -Lo sé, vamos a hacerlo.

-Vale. -¿Vienes?

-Verónica, espera, ¿estás segura de esto?

¿Tenéis pruebas sólidas y todo eso?

-Sí, sí, claro. Lo hemos estado siguiendo.

Tenemos fotos. -Ya.

Te lo digo porque esto va a destrozar a Rey.

Y si lo haces, hay que hacerlo bien, ¿de acuerdo? Venga.

-Vamos.

El doctor Molina somete a Sonia Menjíbar a un TAC craneal

para descartar definitivamente

la posibilidad de que haya sufrido un ictus.

-Afortunadamente las pruebas no han detectado ni ictus ,

ni ninguna lesión neurológica.

Aun así, Sonia se va a quedar ingresada,

y vamos a suministrarle un suero glucosado

por si el motivo del desvanecimiento es una bajada de tensión o de azúcar.

-Entonces, ¿estás bien? -Sí, hombre, sí. Ya te lo he dicho.

Estoy perfectamente.

-¿Pero bien bien?

¿No te pasa nada más aparte del desmayo?

-Me pasa que me estás empezando a hartar con tantas preguntas.

Es que estoy mareada todavía.

-Muy buenas, chicos. -Hola.

-¿Te encuentras mejor? -Sí, gracias.

-¿Qué le ha podido pasar?

-Teniendo en cuenta que ella se encuentra bien

y que las pruebas no han dado nada raro,

yo diría que estamos ante una bajada de tensión o de azúcar.

Eso, en el mejor de los casos.

También podría ser un accidente isquémico transitorio.

Cuando se detiene el flujo de sangre a una parte del cerebro

por un breve espacio de tiempo.

Pero tranquilos, no dura más de 24 horas ni tiene secuelas.

En cualquier caso,

me gustaría dejarte ingresada un par de horas en observación.

Y luego, para casa a descansar.

-Tengo demasiadas cosas que hacer

como para irme a casa ahora a descansar.

-Alberto, ¿puedo hablar contigo un momento?

-Sí, claro. ¿Nos disculpas?

Tú dirás. -No quiero hablar aquí.

¿Por qué no vamos fuera a que nos dé un poco el aire?

-Sí, como quieras. -¿Te cambias y te espero abajo?

-Vale. -Venga.

Aunque la doctora Rey había recuperado sus niveles de glucosa,

una repentina contracción

le hizo permanecer más tiempo en observación.

-Hola. -Hola.

-Juanra, ¿puedo hablar contigo un segundo?

-¿Por? -Bueno, da igual, te lo cuento fuera.

Acompáñame.

-A ver, que si tienes que hablar con él, lo puedes hacer aquí delante.

No pasa nada. -Ya.

-Hola, Marina. ¿Juanra Collado? -Sí.

-¿Te importa acompañarme fuera un segundito?

-¿Tú quién eres?

-Policía. Acompáñame, por favor.

-Pero, Verónica...

-Tranquila, tranquila. No pasa nada, no pasa nada. Está bien.

-Pero, Verónica... -Tranquila, no pasa nada.

-Estás detenido. Tienes que acompañarme a comisaría.

-¿Qué estoy detenido? -Ajá.

-¿Por qué? -Creo que lo sabes muy bien.

-No, no lo sé. -Tráfico de drogas.

¿Te importa enseñarme lo que tienes dentro de esa mochila? Por favor.

Gracias.

-La mochila no es mía. La mochila no es mía. No es mío.

Me han obligado a llevar esto a mi local.

-Si no tienes nada que ver con esto y lo puedes demostrar,

todo se va a solucionar. ¿Estamos? Vamos. Vamos.

-¡Cariño, no he hecho nada! ¡No he hecho nada, tranquila!

¡Tranquila, que lo voy a arreglar!

-Escucha un momento. Escucha.

Escucha, o te estás tranquilo o me vas a obligar a pedir ayuda.

-Vale. -¿Estamos?

-Vale, vale, vale. -Vamos.

-Marina, siento... que hayas tenido que ver esto.

-Pues vaya con el novio perfecto.

-¿Me puedes explicar quién demonios eres tú

para hacer ningún comentario de mi vida?

-Ya está. -¿Cómo que ya está? ¡Déjame en paz!

-Marina, tranquila. -¡No puedo estar...!

-¿Dónde vas? A ver, escúchame, que lo siento mucho, ¿vale?

-¿Que lo sientes? -Sí.

-¿Que lo sientes? ¡Me acabas de destrozar la vida!

-No tengo mucho tiempo, pero cuéntame, me tienes en ascuas.

Santos, ¿qué? -Creo que Sonia me está engañando.

-¿A qué te refieres?

-A que me es infiel, que está con otro.

-Venga, hombre. ¿Por qué dices eso?

-Mira, son ya muchas cosas, muchos pequeños detalles que, sumándolos,

pues... A ver, las cosas no están bien desde hace tiempo,

pero ya me conoces, con tal de evitar el conflicto, pues... me callo.

-Ya. Pero ¿hay algo concreto, algún dato que te lleve a pensar eso?

-Al parecer, la ambulancia la recogió

en una casa de la calle Marqués de Frades. -¿Y?

-Seguro que la tiene para sus aventuras.

-Santos, por favor, te montas tú solo unas películas en la cabeza...

A ver, en ese piso puede haber un bufete de abogados, una peluquería,

yo que sé.

Y, por supuesto, no has ido a comprobarlo, claro. -No.

-Deja de comerte la cabeza con esas cosas, por favor.

Una vez ha pasado el tiempo necesario,

Laura espera a que le realicen la prueba que confirme

si tiene diabetes gestacional.

-Hola, Laura. -Hola. ¿Estás..., estás mejor?

-Bueno, de salud sí, me encuentro mejor, pero anímicamente no...,

no puedo decir que esté en el mejor momento de mi vida, la verdad.

Laura, quería..., quería disculparme por cómo te hablé el otro día.

Es que perdí los nervios y no...

-Bueno, no te preocupes. Tú lo has dicho, perdiste los nervios

Tendrías que escuchar a mi madre. Como para no perderlos.

No sé... ¿Qué ha pasado al final? ¿Qué vas a hacer?

-Pues no lo sé. No lo sé, estoy... No puedo pensar, no...

Estoy un poco bloqueada, la verdad.

-Bueno, no tengas miedo. No pasa nada por tener un hijo sola.

Estás más que capacitada, solo es proponértelo.

-Ya.

Bueno, menos mal que por lo menos tengo a mi familia, ¿sabes?

Menos... Menos mal que no voy a estar sola.

-Sí, bueno, en mi caso es un poco más difícil.

-Difícil no quiere decir que sea imposible.

Tener apoyo siempre es importante.

-Ojalá tuviese yo a alguien como el médico ese que se preocupa por ti.

-Hola. ¿Qué tal? -Hola.

-Laura, venimos con la glucosa, ¿de acuerdo?

-Vale. -Aquí tienes.

-Luego te veo.

-Gracias, Mar.

Te lo tienes que beber entero, ¿de acuerdo?

En una hora nos pasamos y hacemos la extracción de sangre.

-Vale. -Venga. Hasta ahora.

Para realizar el test de sobrecarga oral de glucosa,

lo que hacemos primero es medir el nivel de glucosa en sangre.

Posteriormente, administramos glucosa vía oral

y vamos comprobando los niveles pasadas una hora,

dos horas y tres horas.

Una vez tengamos el resultado, ya podremos hacer un diagnóstico.

Tras varias horas en observación neurológica,

Sonia Menjíbar recibe el alta ante la normalidad de su cuadro.

-¿Seguro que estás bien, cariño? -Que sí.

-Sonia, si sientes un mareo o estás rara, te vuelves al hospital, ¿eh?

-Muy bien, pero no va a ser necesario. Estoy perfectamente.

-Voy a parar un taxi y nos vamos a casa.

-Yo no voy a casa, tengo asuntos pendientes.

-Creo que deberías ir a casa a descansar un poco.

-Pues no va a poder ser. -Cariño, ya has oído a Alberto.

-Pero bueno, por favor, ¿me quieres dejar en paz?

Que no soy una niña pequeña.

Oye, si te quieres ir a casa, pues mira, vete tú.

-Sí. Además, yo también tengo cosas que hacer.

Gracias por todo, Alberto. -Nada, nada.

Creo que no deberías ser tan dura con él.

-En realidad, el asunto pendiente que tengo eres tú.

-Sonia, este no es momento. Estamos en la puerta del hospital.

-Pues tengo una sorpresa para ti.

He alquilado un piso cerca del hospital.

-¿Un piso? -En serio, te va a encantar.

-¿Te encuentras bien?

Gracias, Rocío.

¡Una camilla! ¡Una camilla!

Tranquila, tranquila. Tranquila, ya está.

-Ya está, ya está.

-Bueno, tengo los resultados de la analítica, ¿de acuerdo?

De las extracciones que hemos hecho pasadas una hora y dos horas

después de la toma de glucosa.

Y los niveles aparecen más altos de lo normal, ¿vale?

Así que seguramente sea lo que te comenté, diabetes gestacional.

-¿Y qué es lo que tengo que hacer?

-Empezaremos con un cambio en la dieta.

A ver, es importante que apuntes lo que comas y cuándo lo comes.

Y si de esta manera no conseguimos bajar la glucosa en sangre,

nos plantearemos empezar con la insulina.

Me comentaste que eras un poco despistada.

Y como es un trabajo bastante detallado,

no sé si te ves capacitada de hacerlo.

-Sí; qué remedio, ¿no? -Vale, perfecto.

Pues luego te cuento exactamente lo que hay que hacer.

-Vale. -Hasta ahora.

-Hasta ahora.

-Daca.

-¿Sí?

¿Estás bien?

-¿Podemos hablar un momento? -Claro, por supuesto.

-Que lo siento mucho. Que lo siento, que...

Que sí, que te has preocupado por mí

y has intentado abrirme los ojos con los de Juanra, pero...

-A ver, Marina, escúchame.

Nos conocemos hace demasiado tiempo como para que me importe esto.

Estás perdonadísima. Ven aquí, anda. Ven aquí.

Antes de que pudiese marcharse,

Sonia Menjíbar ha sufrido un nuevo desvanecimiento.

En esta ocasión, ha venido acompañado de convulsiones

-¿Qué ha pasado?

-Has podido sufrir un ataque epiléptico.

-¿Mi ropa?

-Bueno, te hemos tenido que cambiar

porque has tenido un pequeño problema con tus necesidades.

-¿En serio? -Pero no te preocupes por eso.

A mí lo que me preocupa es lo que puede significar.

Puedes tener un daño nervioso o muscular. Y eso quiero estudiarlo.

-Alberto, ¿qué me pasa?

-¿Te has levantado alguna vez con la cabeza embotada

y con la boca con sabor a metal?

-No sé...

Bueno, ahora que lo pienso, últimamente sí.

Sí que me he despertado alguna vez así, adormilada y con un sabor raro.

-¿Estás tomando algún medicamento? -No.

-Sonia, es importante que me digas la verdad.

-Bueno, vamos a ver, estoy...

Estoy tomando un tratamiento hormonal para la menopausia precoz.

-Ya. ¿Y por qué no lo dijiste antes?

-Yo no soy tan mayor para estar así ya.

La verdad es que no es plato de buen gusto. Mira, no lo soporto.

Yo me siento joven por dentro.

Bueno, me siento joven porque lo soy.

Aunque mi cuerpo se empeñe en decir lo contrario.

-Bueno, no pasa nada. Tranquila.

-Pero, bueno, ¿qué tiene que ver eso con esto?

-Voy a hacer una analítica y algunas pruebas y luego hablamos.

-¿Y Santos?

-Le he llamado, pero no me coge el móvil.

-¿Me acercas el teléfono, por favor?

Qué raro. Tampoco me ha llamado.

Con lo pesado que se pone, que me llama cada media hora.

-Bueno, nos olvidamos del móvil ahora, y a descansar, ¿vale?

Luego vengo a verte.

Poco tiempo después, las contracciones de la doctora Rey

se empezaron a repetir y volvió a visitar a su ginecólogo.

-A ver, Laura.

Mientras, Laura vuelve a ver al doctor Dacaret

con el seguimiento de su dieta.

-Bueno, Laura. A ver, el índice de glucemia no ha mejorado, ¿vale?

Y eso cuando te has acordado de apuntarlo,

porque estoy viendo que hay dos huecos en blanco.

-Pues estaba muy..., muy liada en el trabajo,

y en uno no me dio tiempo a apuntarlo.

Y el otro, no tuve...,

no tuve tiempo para poder prepararme nada para comer.

-A ver, escúchame. Que no tengas tiempo de apuntarlo, vale;

pero que no comas, eso no puede ser. -Ya, ya.

-¿Vale?

No estamos hablando de mi salud, estamos hablando de la tuya.

¿Vale? -Vale.

-Pasa a la camilla, que te voy a hacer una eco. -Vale.

-El perfil glucémico de Laura no ha llegado a los objetivos marcados,

pero antes de plantearnos la insulina

tenemos que comprobar el estado del feto.

Mira, he visto claramente que el líquido amniótico

está más elevado de lo normal.

-¿Y eso es grave?

-Bueno, eso puede querer decir que en un futuro tu hijo

puede que tenga hipoglucemia. -¿Qué?

-Y si no te controlas los niveles de glucemia,

podría ser que tuviéramos que adelantar el parto.

-¿Parir ya? Pero..., pero eso no puede ser. O sea... No, no, no.

¿Pero qué le estoy haciendo a mi hijo?

Yo soy culpable, soy culpablede todo.

Ya lo decía mi madre, que yo no sería capaz de poder hacer esto.

-Escucha. Escucha, ¿vale?

Tú no le estás haciendo nada a tu hijo, es simplemente tu cuerpo.

-Pero mírame, si dentro de nada me vais a enviar a casa con un hijo

y ni soy capaz de apuntar nada.

-Laura, ¿me escuchas? Que es normal, ¿vale?

Que cuando se acerca el momento del parto te pones nerviosa y te asustas.

-No, si... Si eso me dijo la doctora Rey,

que no pasaba nada por pedir ayuda.

-Bueno, ¿y la vas a pedir?

-Quizás me he empeñado.

Quizás...

he pensado solo en mí misma. No sé.

Creo que debería pensar más en..., en lo que vendrá.

Voy a llamar a mi madre.

Tras sufrir aparentemente una crisis epiléptica,

Sonia Menjíbar recibe al doctor Molina,

que ya tiene los resultados de sus pruebas.

-¿Sabes ya lo que me pasa?

-Pues todos están normales, excepto la analítica,

que evidencia unos niveles altos de estrógenos.

Eso significa que tendrás que dejar de tomar el tratamiento hormonal

para la menopausia precoz.

-Mi ginecólogo me dijo que sin ese tratamiento

podría sufrir osteoporosis.

La verdad que tampoco tengo edad para que se me rompan los huesos.

-La osteoporosis reduce la densidad y la calidad del hueso,

haciendo que este sea más poroso

y aumentando la posibilidad de que se rompa.

Una dieta con alimentos ricos en calcio, algo de ejercicio físico

y tomar el sol entre 10 y 20 minutos al día,

puede hacer que el hueso sea mucho más fuerte.

-Lo que no entiendo es qué tienen que ver los estrógenos

con el ataque que me dio.

-Bueno, sí hay relación entre el exceso de hormonas

y las crisis epilépticas.

Verás, todos somos susceptibles

de sufrir una sobrecarga eléctrica en el cerebro.

Y un desequilibrio hormonal puede provocar estos ataques.

Así que, de momento, tendrás que dejar el tratamiento hormonal, Sonia.

-¿Y ya está? ¿Con eso desaparecen los desmayos?

-Bueno, vamos a empezar con un tratamiento anticomicial

para prevenir las crisis epilépticas.

Y sería conveniente que siguieras unas recomendaciones.

Permanecer despiertos más de 16 horas, tomar alcohol,

o sustancias estimulantes como el café o el té,

estar sometido a estímulos luminosos repetidos y constantes

sin protección ocular,

son factores que se deben evitar

para reducir el riesgo de sufrir crisis epiléptica.

-Bueno, pues nada, supongo que tendré que empezar a aceptar

ciertos cambios de hábitos en mi vida.

Aunque espero que no afecte a lo nuestro.

-¿Has podido hablar con Santos?

-No, no sé nada de él desde ayer. ¿Y tú sabes algo?

-No, no. Tampoco he podido hablar con él.

-Mira, vaya por Dios, para una vez que me deja tranquila

y me tengo que quedar en esta cama.

Cuanto me encantaría estar en otra.

-Ya, bueno.

Santos, ¿dónde te metes?

¿Por qué no respondes a mis mensajes?

-¿Cómo está?

-Bien, bien. Hemos dado con lo que tenía y está todo bajo control.

Santos, ¿qué pasa?

-He estado investigando sobre el piso de la calle Marqués de Frades,

donde tuvo el primer desmayo. -Sí.

-Lo tiene alquilado a su nombre desde hace unos días y no me ha dicho nada.

-Pero eso no tiene por qué significar que te esté engañando.

-Mira.

Su extracto bancario, hay varios gastos de hotel.

Siempre los jueves.

No hay duda, me está engañando.

-Ya.

¿Sospechas de alguien?

-No.

Oye, no le digas nada. Todavía no sé cómo lo voy a manejar.

-No, tranquilo.

¿Vas a entrar a verla?

-No. No tengo fuerzas.

Muchísimas gracias por todo, de verdad.

-¡Soto!

-Vale, discúlpame, luego hablamos. ¿Qué pasa?

-Perdona, es que tengo que contarte una cosa.

-¿Qué pasa?

-A ver, es evidente que tú no tienes nada que ver,

pero creo que debes saberlo. -¿Qué?

-Que Molina y Sonia Menjíbar están liados.

-Mira, no me interesa lo más mínimo.

-Bueno, a ver...

Es evidente que eso ha tenido algo que ver

para que os aprobasen el proyecto de investigación, ¿no?

-¿Tienes pruebas?

-Sí. Los vi haciendo manitas en el hospital.

Además, el día que tú trajiste a Sonia al hospital,

Molina no era el médico que estaba de guardia, era Herrero.

-Por favor, eso no prueba absolutamente nada.

¿Por qué no te dedicas a sacar partido a tu proyecto

en vez de intentar boicotear el de los demás? Es más útil.

-Daca. -Hola.

-¿Qué tal?

Siento no haber podido venir antes, pero es que la cosa se alargó.

La declaración, el ingreso en prisión...

-¿Eso quiere decir que ya está en la cárcel?

-Sí, prisión preventiva. Está a la espera de juicio.

Luego también fue un poco complicado ver dónde le ubicábamos,

porque la gente para la que trabajaba es peligrosa

y no queremos que tengan a nadie dentro.

-Ya. Me cuesta aceptar que sea un traficante,

porque es un tío tan normal que... No sé.

-Bueno, lo es. Pasaba drogas,

pero no es lo que se entiende como traficante.

Al prestar declaración, nos ha quedado bastante claro

que simplemente era un peón y que se vio obligado a ello.

-Espera, pero ¿cómo obligado? No entiendo cómo.

-Bueno, a ver, siempre tienes opciones,

pero él estaba en una situación difícil.

Le pidió dinero a la gente equivocada,

y supongo que cada vez le fue más complicado salir de ahí.

-Ya. -¿Cómo lo está llevando la doctora?

-Bueno, intentando aceptar la situación.

Y también insiste mucho en que quiere ser madre soltera.

-Dacaret, es Rey, que se ha puesto de parto.

Me ha dicho que te avisara. Corre.

  • Centro médico - 15/01/18 (1)

Centro médico - 15/01/18 (1)

15 ene 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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