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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 14/11/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Hola, Marcos. Oye, soy papá. Estoy aquí, en la puerta del colegio

Es que no te veo. Cuando oigas este mensaje llámame, por fa.

Disculpa, ¿conoces a Marcos Landó?

¡Alberto!

Hombre, Ramón. ¿Qué tal? ¿Cómo estás?

Hola. Bien. Oye, ¿has visto a Marcos?

Sí, le visto. ¿Por qué? No, es que había quedado con él.

Y bueno, no le veo aparecer. Y es que hace 15 días que no te veo.

Le vi marcharse con un chico en moto. Hace un rato.

Pero tenía una autorización firmada por tu mujer.

¿Pasa algo? No, no. Está bien. Está bien.

Gracias. Me alegro de verte. Igualmente. Hasta luego, Ramón.

Ana llega al hospital con su madre

porque tiene evidentes signos de mareo, fotosensibilidad y náuseas.

-Quita, que ya puedo sola. -Pero si vas de lado a lado, Ana.

Por favor. Quítate las gafas de sol.

-No sé cómo pero tengo que decir. Que me molesta la luz.

-Pero, Ana, ¿qué te pasa? ¿Qué te pasa?

¡Ayuda, por favor! ¡Por favor! ¡Ana, por favor!

-Tranquila, tranquila. Por favor, Jesús... Venga.

-Está fatal. No se encuentra bien. -Vamos a Triaje.

-Yo es que ya no sé qué hacer con mi hija.

Se pasa todo el día encerrada en casa.

Yo le he dicho que va a perder a sus amigas,

que se va a quedar completamente sola, pero...

Ella ni caso. Y todo el día con esas gafas de sol puestas.

Esas horribles gafas.

Es que parece que quisiera... Que quisiera esconderse del mundo.

Yo lo que creo es que necesita un psicólogo.

Pedro ha llegado al hospital con una pierna adormecida

y dificultad para hablar.

El doctor Blanco lo explora en Triaje.

Vamos a ver... ¿Y desde cuándo se encuentra así?

Lo de la pierna hará unos dos días...

y esta mañana me he despertado con la boca así.

La verdad es que... estoy un poco asustado.

¿Cree que es grave?

Hasta que no hagamos las pruebas, no puedo decirle nada.

¿Se ha golpeado la cabeza últimamente?

Sí, aquí. El otro día me resbalé y me di con el pico de la mesa,

pero no le di importancia. Ya.

Es que ahora también tengo como un hormigueo en el brazo derecho,

pero yo no sé si es cosa de mi cabeza o qué.

Ante un golpe en la cabeza es importante inspeccionar bien la zona

por si hay alguna herida.

De ser así habría que lavarla con agua y jabón.

También podremos aplicar frío inmediatamente después del golpe

porque esto ayuda a reducir la inflamación.

Si durante las horas posteriores nos sentimos adormilados,

con dolor de cabeza o vómitos,

debemos acudir a un centro de salud.

¿Está tomando algún medicamento? Sí, amlodipino.

Es hipertenso. Sí.

Bien. Todos estos síntomas parecen apuntar a algo

con el sistema nervioso, ¿de acuerdo?

Así que vamos a hacer un TAC craneal para tener más información.

¿Y eso le llevará mucho tiempo?

Es que mi hija ha llegado de Irlanda y apenas he hablado con ella,

y hoy habíamos quedado para comer.

Bueno, iremos lo más rápido que podamos,

pero hasta que no estén las pruebas no puedo decirle nada.

También quiero hacerle una analítica y un electrocardiograma.

Los síntomas de Pedro...

Apuntan a un problema importante en el cerebro o en el cráneo.

Podríamos estar ante una patología cerebrovascular

que afecta a los vasos sanguíneos que riegan al cerebro,

ante una hemorragia provocada por el golpe

o quizá también ante un ictus.

-Me molesta mucho la luz y me duele la cabeza.

-Pues eso es de tanto estudiar.

Es que se pasa el día delante de la pantalla del ordenador.

Bueno, y con el móvil.

Claro, tiene náuseas y mareos... Y no es de extrañar,

con la vida de ermitaña que lleva, pues...

Le faltarán vitaminas, digo yo, no sé. Esa... La D, esa del sol.

-Bueno, ¿desde cuándo tienes el dolor?

-Desde hace varios meses.

He estado de exámenes y pensaba que sería por el estrés,

pero ahora que ha acabado sigo igual. -¿Y has aprobado todo?

-¿Sí? Bueno, ¿y qué quieres hacer? -Quiero ser cirujana.

-¿En serio? -Sí.

-Oye, pues puedes hacer aquí las prácticas, ¿no?

-¿De verdad? -Sí, te lo digo en serio.

-Pues le tomó la palabra, ¿eh? -Claro, para eso lo hago.

-No creo que pueda.

-Mi madre no cree que yo sea capaz de conseguir nada de lo que me proponga.

Simplemente, no confía en mí. Yo qué sé.

Se piensa que soy un bicho raro, que tengo la cabeza llena de pájaros,

que tengo un problema mental.

Pero vamos, que yo le demostraré que está totalmente equivocada.

Como que me llamo Ana Molinero.

-Bueno, cuéntame. Háblame de los síntomas previos a las cefaleas.

-Antes de la cefalea veo destellos de luz y me da como vértigo.

-¿Podría tener alguna lesión cerebral?

-A ver... Yo más bien me inclino a que podría tratarse de una migraña.

-¿Y qué es lo que desencadena las migrañas?

-Bueno, pues muchas cosas.

La menstruación, alimentos ricos en tiramina, estrés...

-Estrés. -Pues efectivamente, estrés.

-Pues es que ella vive estresada. Y lo peor es que no tiene motivo.

-Bueno, la verdad es que lo de los motivos es bastante personal, ¿no?

Lo que quiero es que te quedes aquí, en el hospital, ¿de acuerdo?

Te vamos a poner un tratamiento para que te alivie

y vemos cómo evolucionas. ¿De acuerdo? -Vale.

-Cuando empiezan los síntomas de migraña

es importante hacer lo siguiente:

hidratarse bien, descansar en una habitación tranquila

y también ponerse un paño frío sobre la cabeza.

Pero no hay que olvidar que también es muy importante

llevar una vida saludable, descansando las horas necesarias,

intentando tomar la menor cafeína posible

y también intentando controlar el estrés.

El cardiólogo le hace un electrocardiograma a Pedro,

el paciente con un lado del cuerpo adormecido.

Bueno, ya lo has oído, Pedro. Tu corazón está bien.

Los resultados de los análisis son normales. Falta el TAC craneal.

-¡Papi! -¡Eh!

-Pero bueno, ¿qué ha pasado? -Preciosa.

-¿Cómo estás? -¡Mi niña!

-Doctor, ¿ha pasado?

Hola, soy el doctor Blanco, ¿qué tal?

Pues verás, tu padre tiene el brazo derecho y la pierna derecha

un poco adormecidos y dificultad en el habla.

Le estamos haciendo unas pruebas y ahora, en unos minutos,

vendré para llevarle a rayos, ¿de acuerdo?Gracias.

Papá, ¿qué ha pasado? ¿Cómo te encuentras?

-Menudo recibimiento, niña. -Deja de decir tonterías.

¿Cómo te encuentras? ¿Estás bien? -Sí, me están haciendo unas pruebas.

-Bueno, ya verás como no va a hacer nada.

Si además, seguro que has estado con un montón de estrés esta semana,

¿a que sí? -No, como siempre. ¿Y tú?

¿Has deshecho ya las maletas?

-¿Cómo voy a deshacer las maletas si he venido directa a verte?

Además, ni siquiera me hago a la idea de que se haya acabado ya el Erasmus.

Han sido unos meses tan increíbles, papá, he conocido a tanta gente...

Y no sé si ahora voy a saber adaptarme otra vez a estar aquí.

Pero bueno, merece la pena porque estás tú

y porque te echo mucho de menos

y porque he echado de menos tus paellas y tus tortillas de patata.

-Pues en cuanto salga de aquí te voy a hacer una de cada.

-¿Ah, sí? ¡Qué ricas!

-Soy un cobarde. La semana que viene nos desahucian a mi hija y a mí.

No me he atrevido a decirle nada.

Me llegó la carta hace unos días. Y no sé qué hacer. No sé a dónde ir.

Hace dos años me quedé sin curro y... No me quedan ahorros.

Únicamente sobrevivo con el subsidio.

Como las náuseas, los vértigos y la cefalea de Ana continúan,

la doctora Romero decide ingresarla

para seguir su evolución más detenidamente.

-¿Y qué fármacos me han puesto?

-Cómo se nota que te gusta la medicina, ¿eh?

A ver, lo primero, antieméticos, que son para evitar los vómitos.

Y también analgésicos... -Para el dolor.

-Efectivamente, muy bien.

Y también te voy a hacer un TAC craneal.

-Entonces, ¿has estado en Disneylandia, en París, con tu hija

y todo ha ido muy bien. Bueno, la relación va mejor...

Lucía, ¿qué le has contado a los niños de mí?

¿Quieres salir, por favor, de mi consulta?

Disculpe.

Discúlpame, Julia. Vuelvo ahora mismo.

Ramón, ¡Ramón! ¿A ti te parece normal entrar a mi despacho así?

He ido a recoger a Marcos al colegio y me ha dicho Alberto

que tú le habías firmado una autorización

para que se fueraen moto con un chico de los mayores.

¡Pero cómo le voy a firmar yo una autorización para eso!

Me llamó diciéndome que su hermano no le podía ir a buscar

y que iba a volver en autobús.

¿Cómo le voy a firmar yo una autorización para que venga en moto

con un chaval que ni conocemos, Ramón? Ahora mismo le voy a llamar.

Oye, tú le estás hablando mal a los chicos de mí, ¿verdad?

Ramón, estoy intentando ser lo más discreta que puedo.

Lo que pasa que tus hijos son más listos que el hambre.

Y por muchos problemas que tengamos tú y yo,

tú siempre vas a seguir siendo su padre.

Ya, pero mis hijos se avergüenzan de mí, ¿verdad?

Tus hijos no se avergüenzan de ti,

pero quieren que vuelvas a ser como antes.

Ahora mismo voy a llamar a Marcos y le voy a decir que te llame,

y que te pida perdón. Porque esto no puede ser.

Le voy a castigar. No, no, deja al chaval en paz.

No le vas a obligar a hacer lo que no quiere. Da igual.

-Marcos, ¿dónde estás? ¿En casa? ¿Y en qué has sido?

No, en autobús no has ido, Marcos. No has ido, no me mientas.

Bueno, ya hablaremos cuando llegue a casa.

Tras el electrocardiograma, Blanco ha programado un TAC craneal

para observar con más detenimiento

el traumatismo que sufrió Pedro en su casa.

En el TAC hemos encontrado un aneurisma.

Una arteria del cerebro se ha roto

y ha provocado una hemorragia y un aumento de presión intracraneal.

Esto ha hecho que se acumule demasiado líquido cefalorraquídeo

en las cavidades del cerebro.

Lo que llamamos una hidrocefalia.

Ahora, hay que operar urgentemente a Pedro

para colocarle una válvula que drene esa hemorragia

y elimine la hidrocefalia.

-Pedro, ¿qué te ocurre, amigo? -¡Qué estúpido! Llorando... No sé...

Me ha entrado el bajón y no he podido evitarlo.

-Pero ¿cómo puedes estar así estando tu hija a tu lado

recién llegada de Irlanda? -Ese es el problema.

Está en la cafetería. Y va a volver en cualquier momento.

Y todavía no sabe... -Vamos a ver, ¿qué es lo que no sabe?

Porque a lo mejor si lo sueltas, el problema desaparece.

-Nos van a desahuciar.

-Hombre, algo de motivo sí que tienes... al estar así.

-Hace meses que no pago la hipoteca, Juanjo.

-¿Cómo vas a ocultar eso a tu hija? Tarde o temprano se enterará.

-Que ya lo sé, pero creí que lo iba a poder resolver yo solo.

Consulté con un abogado

y hablé con el presidente de la asociación de vecinos,

pero no me dan ninguna esperanza.

Si supieras la vergüenza que siento...

-¿Vergüenza? ¡Vergüenza tendrían que tener los de arriba

por dejar a alguien sin casa!

¿Y qué pasa? ¿No tienes a nadie de tu familia que te ayude,

algún familiar o algo? -No.

Como los síntomas de Ana se han estabilizado,

la paciente se somete al TAC craneal que ha programado la doctora Romero.

-¡La máquina se me está echando encima! ¡Me va a aplastar!

-Tranquila, dime, ¿qué es lo que ves? -Otra vez me está pasando...

¡Se me está echando encima! ¡Me va a aplastar! ¡Por favor!

-Escucha, tenemos que sacarla, ¿de acuerdo?

-¡Por favor, sacadme de aquí! -Ana, tranquila.

-¡Ana! ¡Abran! Hija, ¿estás bien? Señora...

¡Déjenme, métase en sus asuntos! Pues deje de golpear y de gritar.

Vamos a ver..., pero si me sigue molestando,

voy a tener que llamar a seguridad. Me parece muy bien. Trabajo aquí.

Llámelos. Así me ahorraré tener que sacarla yo.

-¿Ah, sí? Muy bien. ¿Trabaja aquí?

Pues nada, entonces tendré que poner una queja a la Dirección.

-Bueno ¿qué es lo que pasa?

-Pues que... He oído gritar a mi hija. ¿Está bien?

-Sí, sí está bien. Hemos conseguido estabilizarla. No pasa nada.

-¿Conoce a este hombre? Bueno..., si se le puede llamar hombre...

Porque yo ya empiezo a dudarlo. -Sí, claro, trabaja aquí.

Es el doctor Landó. Es ginecólogo.

-Ah, pues entonces tendré que poner una queja a la Dirección.

-¿Por? ¿Ah, sí? ¿Con qué causa?

-Pues mire, lo primero... Lo primero por su mala educación.

Y lo segundo... Bueno, voy a ver a mi hija.

-Bueno, está Eva. ¿Qué ha pasado?

Nada, la señora que estaba gritando y le he dicho que se calme, nada más

Oye, a lo mejor tus formas han estado un poco pasadas de tono, ¿no?

¿Y qué vas a hacer? ¿Me vas a despedir?

Pues me lo estás poniendo muy fácil, Ramón.

Vamos a ver, Natalia, que esa señora es una energúmena.

¡Que yo no te digo que no, Ramón! No te digo que no,

pero somos médicos,

tenemos que trasmitir relajación y paz. Que estamos en un hospital.

¡Déjame en paz...! -¿Cómo que déjame en paz...?

-Os dejo hasta que se despierte. -Bueno, vale.

-Creo que Ana ha tenido una crisis de ansiedad.

Espero que mejore con los ansiolíticos que le hemos puesto.

Y, en cualquier caso, tendremos que repetir el TAC que lo hemos hecho

porque lo hemos tenido que dejar a medias,

pero no mostraba alteraciones.

-Hola, hija. ¿Cómo estás?

¿Eh, cariño?

-Mamá... -¿Qué?

-La ventana. La ventana, mamá. Que se está volviendo a acercar.

Mamá, se está acercando y se está alejando de mí la ventana, mamá...

-Estás teniendo alucinaciones, cariño, ¿eh?

Voy a buscar a la doctora. O mejor, a la psicóloga.

Que yo creo que es lo que te hace falta.

-¡Mamá! -¿Qué?

-Que tú también te estás haciendo pequeñita. ¡Mamá! -¿Qué dices?

-Mamá, que te estás haciendo pequeñita, pequeñita,

cada vez más pequeña. Que pareces una mota de polvo.

-¡Hija! -¡Mamá!

-Hija, por favor.

Tras haber sido intervenido para colocarle una válvula

y frenar así la hemorragia cerebral, Pedro se recupera en su habitación.

¿Qué pasa, doctor?

Tu padre tiene fiebre y dificultad para respirar.

Bueno, sí que es verdad que esta noche le costaba tragar la saliva,

pero... Bueno, le he limpiado para que no se le acumulase y todo bien.

Bien hecho. Voy a avisar a una enfermera

para que le ponga un tratamiento con oxígeno y aerosoles.

Y también pediré un hemocultivo

y un urocultivo por la fiebre.

Igual hay alguna infección, ¿de acuerdo?

-Muchas gracias. -Hasta ahora.

-Pensé que te ibas a levantar mejor, papá.

¿Por qué no me has dicho nada en toda la noche?

-No estoy mal. Solo es un poquito de fiebre.

-¿Que no estás mal, papá? ¿Puedes dejar de mentirme?

Ya no soy una niña. Es que no lo entiendo.

-Tienes razón. Nena, tengo que hablar contigo. Siéntate.

-¿Qué pasa, papá?

-Ante todo, quiero que sepas que eres lo más importante de mi vida, ¿vale?

-Me estás asustando.

-Dentro de una semana nos echan de casa. El martes.

-¿Qué? ¿Qué nos echan? ¿Quién?

-Recibí hace unos días la carta de desahucio.

-¿Hace unos días? ¿Y me lo dices ahora?

-Sí, no me atrevía. Creí que lo iba a poder resolver yo solo, pero...

Desde que llegó la carta, he ido todos los días al banco y nada.

He intentado hablar con el presidente de la central,

pero no me han dejado pasar ni del vestíbulo.

-¡Qué sinvergüenzas! -¡Cómo te pareces a tu padre!

Pero hay una solución.

Tal vez podríamos ir... A casa de los abuelos.

-¿De los abuelos? ¿Te has vuelto loco o qué te pasa?

-Es que no hay otra. No tenemos dinero.

-¿Pero cómo que no hay otra?

¡Que tiene que haber mil opciones antes que esa!

Vamos, es que me niego a ir a casa de esos señores, ¿eh?

Te lo juro, me niego. ¿Qué pasa?

¿Que no te acuerdas de cómo nos trataron cuando murió mamá?

¡Papá! ¡Papá! ¿Qué te pasa? ¡Papá, por favor! ¡Ayudadme! ¡Papá!

¡Enfermera! Papá, por favor. Papá, tranquilo.

Por favor, relájate. Papá...

Dada la mala evolución de Pedro hablaré con Cirugía

para valorar una posible traqueotomía urgente.

Hay que asegurar cuanto antes la vía respiratoria.

También pediré un cultivo de esputo y le pondré antibiótico preventivo

por si se tratara de una infección del aparato respiratorio. Disculpen.

Después de realizarle a Ana una exploración neurológica,

la doctora Romero habla con la madre de la paciente.

-Hola, ¿qué tal? -Doctora, ¿qué tal está mi hija?

Yo estoy segura de que tiene alguna enfermedad mental,

porque lo que le está pasando no es normal.

Yo ya me imaginaba algo así.

-A ver... La exploración neurológica es normal, ¿de acuerdo?

Pero podría tratarse de un cuadro psicótico.

En cualquier caso, tenemos que descartar las causas orgánicas ¿vale?

Así que tenemos que seguir haciendo pruebas. Tranquila.

Así que si quiere acompañarme para contárselo a su hija...

-¿Pero es necesario que se lo digamos?

Quizá podríamos evitar decirle lo del cuadro psicótico...

-Vamos a ver, su hija es mayor de edad y, además,

me ha dicho que por favor la mantuviera informada, ¿vale?

Ya me dijo de todas formas que se iba a preocupar mucho,

pero quiero que sepa que tiene usted una hija muy inteligente

y muy buena persona. Pase.

El doctor Blanco viene a informar a Marta

después de que el cirujano le haya realizado a Pedro una traqueotomía.

¿Cómo está mi padre? ¿Cómo ha salido?

Te cuento: la operación ha ido muy bien.

Ahora, le han llevado a reanimación

para que se le pase el efecto de la anestesia

y después le podrás ver en la habitación.

Muchísimas gracias. Si necesitas cualquier cosa,

estaré por los pasillos, ¿de acuerdo?

Genial. Gracias, doctor.

Hasta luego. ¡Hasta luego!

Hugo, tengo que hablar contigo urgentemente.

Sí, y ha salido todo bien...

-Mira, de verdad, que yo ya no sé cómo decírtelo, ¡qué no estoy loca!

Que la única que se empeña en volverme majara eres tú.

Pero vamos, que no la vas a conseguir, ¿eh?

Que yo estoy más cuerda que tú y eso ya es decir.

-Pero que no me puedes hablar así, que soy tu madre.

-¿Mi madre? En vez de mi madre lo que pareces es la reina de corazones.

-¿Pero qué reina es esa? -Nadie, déjalo.

De todos modos, no lo ibas a entender.

Es que es muy fuerte: mi madre tratando de convencer a la doctora

de que estoy loca. Pero vamos a ver...

Que yo soy totalmente consciente

de que las alucinaciones que tengo no son reales. ¿Sabes qué pasa?

Mira, estoy de verdad deseando que encuentren la causa para ¡¡zas!!

Darle en toda la cara a mi madre con el diagnóstico.

-Bueno, a mí me gustaría que nos calmáramos un poco.

Y preguntarte, Ana, si estás preparada para la siguiente prueba.

Que es la punción lumbar. -Por supuesto. -Perfecto.

-Después de los análisis de sangre y de orina,

el electroencefalograma y la resonancia que hemos hecho a Ana,

ahora mismo le estamos realizando una punción lumbar.

-Bueno. Tranquila, ¿eh? Perfecto.

Voy.

Después de esas pruebas vamos a dejar descansar a Ana

y a esperar los resultados.

Luego veremos cuál es el siguiente paso a seguir.

Pedro se recupera ya en planta de la traqueotomía de urgencia.

Papi, creo que he encontrado una alternativa

a lo del tema del desahucio.

Aunque solo sea por un tiempo... -¿Cuál?

-Pues tengo unos amigos que viven en un piso muy grande

y me han dicho que tienen camas de sobra

y que nos podrían dejar una habitación

todo el tiempo que lo necesitásemos. -¿Okupas?

-Ay, papá, no son okupas.

Ellos organizan conciertos y hacen mercaditos

y tienen la casa superlimpia.

Y, además, es amplia y es superbuena gente.

Y es que estoy segura de que vamos a estar tan bien, papá.

-No es una buena idea. Mejor voy a hablar con el abogado.

-Vale. ¿Y hasta entonces qué? ¿Eh? Hasta entonces, ¿dónde vivimos?

¿En casa de esos señores?

-Son tus abuelos. Deberías darles otra oportunidad.

-Es que no me puedo creer que hables así es de ellos.

Es que no te reconozco, papá.

Mi madre murió de cáncer de mama y sus padres, mis supuestos abuelos,

culparon a mi padre de su muerte.

Decían que él no la cuidaba, que no se ocupaba de ella.

Yo era pequeña y recuerdo que, cuando me quedaba con mis abuelos,

me encerraban en un cuarto durante horas,

y no puedo entender cómo mi padre quiere ahora

que me vaya a vivir con ellos.

-Es algo temporal.

-Mira, tú puedes hacer lo que quieras,

pero yo no pienso pisar esa casa. ¡Es que me niego! ¡Me niego, papá!

Hola. Hola, doctor.

Hola, Pedro. En cuanto estés más recuperado

haremos una radiografía de tórax.

Ahí, ahí. Respira despacio. Tranquilo. Eso es.

Aunque esté recién operado no debería tener estos síntomas.

¿Mejor, Pedro? A ver, échate. Despacio. Eso es, despacio.

Voy a pedir a una enfermera

que te ponga un antibiótico más potente, ¿de acuerdo?

Y a abrir una interconsulta con la Unidad de Disfagia,

que hagan pruebas para ver cómo está esa vía respiratoria.

¿Más tranquilo? Enseguida vengo.

¡Hola! Hola. ¿Qué tal?

Bien. ¿Has tenido turno de noche?

Sí. Y estoy un poco destrozado, la verdad.

Vaya... Que..., por cierto, he hablado con Marcos.

Le he castigado una semana sin videojuegos.

Te lo digo para que no te toree.

¿Y te ha dicho por qué no quería verme?

No, pero me imagino que necesitará tiempo, Ramón.¿Tiempo para qué?

Pues para adaptarse a la nueva situación porque bueno,

estará enfadado, se sentirá frustrado. Es normal.

También a él le está costando lo de la separación.

Ya, ¿y por eso tiene que pagarlo conmigo, Lucía?

A ver, Ramón, que antes la tomó conmigo,

lo que pasa es que se le terminaron las opciones.

Bueno, imagino que es la hora de asumir que el que está mal soy yo.

Pues eso está muy bien, de verdad.

Es mucho mejor que tomes esa actitud

porque te va a ayudar más a solucionar las cosas

que te sigas sintiendo una víctima. Puede ser.

Lo que está claro es que no quiero que mis hijos me vean así

y se avergüencen de mí.

Al día siguiente, la doctora Romero visita a Ana

tras analizar todas las pruebas

y decidir si orienta el diagnóstico como un cuadro psicótico,

o a una causa orgánica.

-Bueno, Ana,

recuerdas que te extrajimos líquido cefalorraquídeo, ¿verdad?

Cuando te hicimos la función.

Bueno, pues este es totalmente transparente,

por tanto, descartamos encefalitis y otras infecciones, ¿vale?

Y estoy viendo los resultados de los análisis, las serologías

y son normales.

El encefalograma también, con lo cual descartamos epilepsia.

-¿Y la resonancia? -Pues es que también es normal.

-Entonces, no lo entiendo.

¿De dónde me vienen las alucinaciones?

-Pues de momento, no sabemos.

Lo que pasa es que me quedo sin opciones.

Entonces, quiero que comprendas que...

Te tengo que derivar a... -A Psicología. Ya.

-A ver, que no pasa nada.

Aquí lo importante es dar con lo que tienes, ¿o no? Oye...

-Doctora, ¿me puede hacer un favor? -Claro.

-No le diga a mi madre esto.

No quiero que se venga arriba

pensando que la medicina le da la razón y estoy loca.

-Vale. Tranquila.

Pedro espera a que el doctor Blanco le comunique

un posible diagnóstico final

tras valorar su caso con la Unidad de Disfagia.

Hola, Pedro. ¿Cómo has pasado la noche?

Igual. Bien.

Vamos a hacerte una gastroscopia.

La radiografía de tórax

y las pruebas de la Unidad de Disfagia han revelado

que hay desorden sensorial faríngeo importante.

¿Y eso qué es?

Pues que en el esófago no reconoce lo que traga.

Seguramente, está relacionado

con la hemorragia cerebral que presentaste al llegar,

ya que no envía bien las órdenes al cerebro

y la comida se va por la vía respiratoria.

Vamos a retirar el traqueostomo

y pondremos una sonda nasogástrica alimentaria.

Y ahora voy a avisar a un celador para que venga a trasladarle.

-Es que llevo unos cuantos días intentando animarle.

-Ya, le está costando superar mucho lo de Landó. Más de lo que pensaba.

Perdón... -Bueno, yo me voy. Ahora nos vemos.

Juanjo, necesito que te lleves a Pedro ahora mismo a quirófano.

Sí, sí. Pobre.

No es grave, pero hay que actuar con urgencia.

¿Cómo puedes decir que no es grave? Si te quedases sin casa...

Que últimamente se le ve muy mal. ¿Pero de qué estás hablando?

Les van a desahuciar a él y a su hija la semana que viene.

¿Te lo ha dicho él? Sí, y está hecho polvo.

-Ana, pues lo primero, aunque parezca una pregunta muy obvia,

me gustaría saber si sabes dónde estás y por qué.

-Sí. Claro. Continúo ingresada en el hospital

porque todavía no encuentran la causa de mi cefalea ni de mis alucinaciones

-¿Me podrías hablar un poco de esas alucinaciones? ¿Cómo son?

-A ver, antes de nada, que yo soy consciente de que no son reales.

O sea, yo lo que veo es cómo las cosas y las personas

aumentan y disminuyen de tamaño, acercándose y alejándose de mí.

Me dura un rato y luego, desaparece.

-Vale. Me gustaría hacerte una pregunta.

Bueno, si me la quieres contestar.

¿Hay alguna razón por la que no quieras que tu madre sepa

que estás en consulta?

-Es que ese es un tema que viene de muy lejos.

-Bueno, pero tenemos tiempo. -Mira, para que te hagas una idea,

mi madre me recuerda a la reina de corazones.

-¿Cuál? ¿A la Reina Roja de "Alicia en el País de las Maravillas"?

-La tirana. Esa misma.

Durante la endoscopia digestiva,

el especialista ha visto una masa de restos alimentarios

que ocupan todo el esófago.

Además de una gran úlcera.

Al intentar extraer los alimentos impactados,

Pedro ha empezado a desaturarse,

por lo que ha habido que suspender la prueba.

El diagnóstico final es esofagitis por bolo esofágico impactado.

Ahora, empezaremos un nuevo tratamiento

a base de dieta absoluta y sueros para ver si se deshace el bolo.

-¿Y mi hija? Está fuera, esperando.

Pedro, quería comentarte algo.

Si necesitas un abogado, tengo amigos de confianza.

Pues no, ya he consultado a varios. Gracias.

¿Y hay alguien en el hospital que no lo sepa?

Disculpa, no sé quién para meterme en la vida privada de nadie,

pero Juanjo, el celador... No, discúlpeme usted.

Le agradezco su ayuda, pero no hay nada que hacer.

Los padres de mi difunta esposa

están dispuestos a acogernos por una temporada,

pero ella prefiere vivir en un piso okupa.

Y yo no sé si me acostumbré a vivir con diez chavales

organizando todo el día conciertos.

Bueno, ir a conciertos gratis todos los días no lo hace cualquiera

Pedro, yo creo que lo importante ahora es que estéis juntos,

sea donde sea.

Ya irán saliendo otras opciones.

Mañana vamos a probar una cosa.

Quiero comprobar tu tolerancia oral a los líquidos.

Te daré una bebida carbonatada, un refresco,

y si todo va bien, te daré el alta. Ole.

Las bebidas carbonatadas contienen dióxido de carbono.

Este produce burbujas que, en ocasiones, puntuales,

pueden ayudar a que el bolo alimentario avance por el esófago.

A ver si funciona en el caso de Pedro.

-He estado hablando con Ana

y es consciente de todo lo que está pasando,

y además, diferencia perfectamente

lo que es realidad de lo que es ficción.

Así que yo creo que podemos descartar un cuadro psicótico.

-Pues no sé, Lucía, pero a mí se me acaban las ideas, sinceramente.

-Otro dato es que ella tiene una relación complicada con su madre

y la ve como la reina de corazones

"Alicia en el país de las maravillas".

Y aunque es consciente de que es imposible,

tiene alucinaciones visuales como si acabara de atravesar el espejo.

-Pues es que... Justamente Ana ha dado con el diagnóstico.

-¿Sí? -Justamente... Espera aquí.

Pedro se recupera a base de dieta absoluta

de la esofagitis diagnosticada

-Voy a empezar con las maletas. -Va-le.

-¿Va-le qué? -Vale a lo de ser okupa.

Pero solo de momento. -¿En serio?

-Sí. -¿De verdad? ¡No me lo puedo creer!

Ya verás que vamos a estar superbien y no te vas a arrepentir de nada.

De nada. -Yo estaré bien donde tú estés bien.

Además, pienso salir todos los días, como a esta ahora, a buscar curro,

día y noche.

No voy a parar hasta conseguirlo.

Después, alquilaré un pisito, aunque sea muy pequeño

y esté a 10 horas del centro.

-¿Y se puede saber qué es lo que te ha hecho cambiar de opinión?

-Niña, ya te dije antes que eres lo más importante de mi vida.

-Te quiero mucho, papá. Y sé que vamos a salir adelante.

Y lo vamos a hacer juntos.

Perdón, ¿interrumpo? No, por favor. Pase.

Venía solo a ver si te habías terminado el refresco,

pero veo que sí. Me ha sentado de maravilla.

Como te dije, afortunadamente el refresco este ha funcionado.

Haremos una gastroscopia de control, pero vamos,

todo apunta a que el bolo se ha disuelto.

¿Todo bien? Mejor imposible.

¿Me podría traer otra, por favor? Vale.

Aunque si pudiese ser una cervecita, que también tiene agua carbonatada.

Eso en la calle. Te lo apunto. Gracias, doctor.

-Gracias. -Hasta luego.

-Uy..., a ver si salimos de aquí.

-¿Se sabe ya cuál es mi diagnóstico?

-Pues sí, y, además, en parte tú eres responsable.

Lucía, por supuesto, pero tú también. Tú también.

Ya sabemos cuál es el síndrome que tienes. -¿Qué síndrome?

-El síndrome de Alicia en el País de las Maravillas

es una alteración neurológica rara donde el paciente tiene

alucinaciones visuales acerca del tamaño

y la posición de las cosas.

Realmente, no hay una causa clara,

pero la migraña podría ser un desencadenante.

En cualquier caso, con descanso y con buen sueño

pues realmente los síntomas pueden remitir.

Entonces, lo que vamos a hacer es

ponerte un tratamiento a base de topiramato,

que es para las migrañas, ¿de acuerdo?

Se entiende que en el momento en el que desaparecen las migrañas,

pues también las alucinaciones.

-Menos mal. Así podré seguir estudiando.

Y, por cierto, no se me olvida su promesa.

-Que no, que yo cuento con esas prácticas, ¿vale?

Está tu madre en el pasillo. Le decimos que pase, ¿no? Vale.

-Por cierto, ahora que se ha descubierto que no estoy loca,

va a tener que cambiar la forma de tratarme.

-Seguro que lo hace.

Anastasia, puedes pasar.

Bueno, yo os dejo solas.

-Ponme otra copa, anda.

No, Marcos, hijo. Ahora no, por favor.

-Me duele muchísimo. -¿Dónde te duele? -El brazo.

-En un rato vendrá el traumatólogo, ¿de acuerdo?

Para valorar hasta dónde puede llegar la lesión.

En la radiografía de Verónica se ve claramente que no hay fractura,

pero sí que hemos conformado que hay una luxación.

Y en principio,

la recolocación no tiene que presentar ningún problema,

porque no existe fractura. -¿Recolocación?

-Em... Daca... A ti te gusta esa chica.

-¿Por qué dices eso?

La chispa, el duende, la gracia con las tías,

que no sé dónde está. Que lo he perdido.

-¿Os conocéis? -Claro. Es el padre Daniel.

El cura que nos va a casar.

-El arzobispo me comunicó su intención

de mandarme de misiones a África,

así que sintiendo en el alma, no puedo casaros.

-A ver, que es muy cuadriculada,

que es que ella quería que os casara Daniel.

Que vamos, que, si nos casa Daniel, no sé qué va a pasar.

-¡Ay! Es horroroso... -

Padre, ¿diría que el dolor aumenta por las noches?

-Aún es peor todavía.

-Tenemos ya los resultados de la resonancia magnética

y se observa una masa extramedular intratecal.

-¿Tiene tratamiento? -Vamos a intervenir. Hasta ahora.

He estado hablando con Silvia sobre el tema de Chema

y quiero que sepas que estoy intentando que le invite a la boda.

-Es Chema... Que me ha dejado. -¿En serio?

Subtitulación realizada por Teresa García Román

  • Centro médico - 14/11/17 (2)

Centro médico - 14/11/17 (2)

14 nov 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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