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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 14/02/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

-¡Molina! ¿Qué pasa contigo?

-Normalmente me dicen eso después de pasar la noche conmigo

y no llamar al día siguiente.

Pero que yo recuerde tú y yo no... No, no.

-Ja-ja.

-Vale. ¿Qué quieres, hermana Soto?

-Tenemos que quedar para trabajar en el proyecto.

¿O esperas que lo haga yo todo? -Ya. No.

Con las guardias y la subdirección me he liado

y no he podido llamarte; perdona. Lo dejamos para mañana, por la tarde.

¿Te viene bien? -Vale.

Mañana por la tarde me viene bien.

-Molina, ¿dónde te has metido? Llevo más de una hora esperándote.

Espero que estés solucionando un caso de vida o muerte:

Porque si no, no tienes excusa.

Llámame en cuanto oigas el mensaje, por favor.

Teléfono -Cógelo, cógelo, tranquilo. -No, no.

Nada es más importante que lo que quiero decirte.

-Así que ¿quieres citar mi artículo en la conferencia?

Pues me parece perfecto.

Con una condición: que después de citarlo me des la palabra.

-Molina, la conferencia la doy yo. -Sí. Y el artículo es mío.

No sé, después de que lo cites, me gustaría ser yo

el que exponga las conclusiones generales de mi estudio.

-No me parece buena idea. -¿Por qué? Es una buena idea.

A no ser que te quieras llevar tú sola todo el mérito, Natalia.

No sé.

¿Qué me dices?

-De acuerdo. -Bien.

Pues nada, Valladolid, allá vamos.

En esta época del año debe estar preciosa.

-¿Sí? Vale, vale.

-¡Hola!

-Yo también te quiero mucho. Un besito.

Vamos hablando, chao. Chao.

-¡Rocío!

-¿Sí?

-¿Estás bien?

-Sí. Mi hermana, que..., que vuelve.

-¿Que sale? Ah. ¿Y es definitivo o...?

¿O tiene que volver? -No, no, no. No tiene que volver.

Demasiado ha pagado por algo que no ha hecho.

-Pues eso está muy bien, ¿no? -Sí.

-No te veo nada convencida.

-A ver, es que me ha pillado de sopetón. No sé.

Me ha dicho que si se puede venir conmigo y...

Y tendré que hacer una limpieza, buscarle un hueco en la casa,

ponerle una habitación, comprar unos muebles...

-Bueno, tranquila, tranquila.

A ver, si es por una cuestión de organización, mira,

yo conozco una web que venden muebles que están muy bien de precio.

¿Quieres que le echemos un ojo? -Sí. Vale.

-Venga, pues vamos... -Sí, pero... luego, ¿vale? Gracias.

Sergio acude a Urgencias con un intenso dolor de cabeza

por el que ha tenido que irse del trabajo.

No me ha dolido así en la vida.

Me he tomado paracetamol como el que come pipas.

Me he tenido que ir del trabajo.

Porque, entre el ruido y las luces, ya no podía más.

-Los reflejos pupilares están normales.

¿Estás expuesto a ruidos fuertes o luces intensas?

-Bueno, trabajo en un bingo; así que imagínese.

Soy el que canta los números de las bolitas.

-¿Dirías que es un trabajo estresantes?

-Sí. La presión de los jugadores es muy alta

y a veces los abuelos se ponen... -Ya imagino, ya.

-Sí, ríase, sí.

-¿Tienes problemas para conciliar el sueño?

-Sí. Últimamente sí.

-Bueno, pues yo diría que puede ser una migraña.

-Pues deme algo para la migraña porque me duele...

-¿Tanto te duele? -Sí.

-Mira, si te parece te puedo poner oxígeno, vía nasal,

con un aerosol farmacológico específico para el dolor.

-¿Y con eso se me quitará?

-Bueno, la eficacia de la oxigenoterapia

en cuanto a la migraña es variable.

Pero no tiene ningún efecto secundario

y es muy recomendable cuando aparece la cefalea intensa, como es tu caso.

-Vale.

-¿Te lo ponemos? -Sí.

-Pues vamos a ello.

Para prevenir en la medida de lo posible la migraña,

es bueno controlar los horarios de comidas y de sueño;

e intentar evitar situaciones estresantes.

También hay alimentos que favorecen la aparición de la migraña,

como son los ricos en sal, los lácteos,

los estimulantes como el café o las bebidas alcohólicas.

África, que padece ataxia,

una enfermedad neurológica degenerativa,

acude al hospital engañada por Margarita, su cuidadora.

-Oye, esto no..., esto no es una boutique. ¡Es un hospital!

-De la vista estás genial, chica. -¡A mí no me gustan los hospitales!

-¡No empieces! Que no hemos venido para ti.

Tengo yo cita con el médico, que llevo unos días con el juanete,

que me está bramando.

-No te creo nada. Así que ahí te quedas...

-¡Oye! Te quedas aquí quietecita, ¿eh? Van a ser solo unos minutos.

No seas impaciente.

-Dígame. -Tenemos cita con la doctora Jiménez.

África Torres. -De acuerdo.

Lo que pasa que van a tener que esperar un poco

porque la doctora Jiménez está ocupada en este momento.

-Pues que no sea mucho porque me largo y os la dejo aquí para siempre.

-¿Perdone?

-Me quedé viuda hace cinco años.

Y como la casa se me venía encima,

me apunté a un programa que tiene el ayuntamiento

para ayudar a personas con problemas.

Con problemas de... soledad o apoyo.

Me dijeron que sería muy gratificante.

Y la verdad es que me estaba yendo muy bien.

Hasta que me presentaron a África.

La tía tiene una mala leche... Casi tanta como yo.

-Yo creo que ya es suficiente. ¿Notas alivio?

-Sí. -Te vamos a retirar la mascarilla.

-Sergio, si te encuentras bien, te voy a mandar para casa.

Intenta seguir mis recomendaciones

para evitar futuros episodios de migraña y poco más.

-Sí. Lo de la alimentación y los horarios lo intentaré.

Lo del estrés ya no depende de mí.

Depende de si los abuelitos les gustan las bolitas o no.

-Ya. Seguro que eso ya lo tienes controlado.

Bueno, y lo que es importante también

es tener controladas las horas de sueño, ¿eh?

Evita las cenas copiosas con alimentos muy salados

o muy grasos.

E intenta evitar hacer ejercicio dos o tres horas antes de irte a dormir.

Podría tener un efecto activador y no queremos eso.

-De acuerdo.

-Y Bueno, para cualquier cosa, por aquí estaremos.

Así que para casa. -Muy bien. Gracias.

-No hay de qué. -Hasta luego.

-Gracias, doctor.

-Sergio. -¿Sí?

-¿No te olvidas de nada?

¿Las zapatillas son un regalo para el hospital o cómo hacemos?

-Si es que ya no sé dónde tengo la cabeza.

-Y esta igual es mi talla, no sé... -¡Madre mía...!

-Venga, que vaya bien... Nada.

-Hasta luego.

-Te voy a dejar aquí un momentito, ¿eh?

Llaman a la puerta

-¡Oye! ¡Eh!

-África Torres, ¿verdad? Yo soy la... -¡No! Yo, yo no era, ¿eh?

-Soy Rocío. Encantada. -Que no, que yo... Que te confundes.

-Bueno... -Oye...

-Ya me ha dicho Margarita que no te gustan mucho los hospitales,

así que esto va a ser muy rapidito, ¿vale?

A ver, veo que te diagnosticaron ataxia de Friedreich a los 7 años,

temblores en reposo, escoliosis, afectación en la escritura,

enlentecimiento del habla, dificultad en la deglución...

La ataxia de Friedreich es un trastorno neurodegenerativo

que provoca el progresivo deterioro del cerebelo

y de los ganglios espinales dorsales.

Las ataxias afectan al correcto funcionamiento de dedos, manos,

brazos, piernas,

a los movimientos oculares, al habla

y al mecanismo de deglución, entre otras cosas.

También veo que no estás siguiendo ningún tratamiento de fisioterapia

ni de rehabilitación. ¿Por qué?

-¿Para qué iba a hacerlo? ¿Para qué?

Todos los caminos conducen a Roma con esta enfermedad.

-Bueno, tu enfermedad depende de cada persona

y además está comprobado que ciertas técnicas

ayudan a sentirse mucho mejor. -Puede ser.

Pero yo estoy cansada de cuentos de hadas

y que todos me digan que tengo que mantener una actitud positiva.

-No es nada fácil animar a una persona que padece ataxia

porque esta enfermedad provoca

el progresivo deterioro de las funciones necesarias

para que una persona tenga autonomía.

Así que, bueno, tienen que ser ellos los que den el paso, ¿no?

Llevo un rato observando que no paras de revolverte en la silla.

¿Te duele la espalda, no? Ya.

Bueno, pues, si te parece, te voy a mirar.

Yo no te voy a contar cuentos de hadas, ¿vale?

Yo estoy aquí para ayudarte.

Para hacer todo lo que esté en mi mano para que te sientas mejor.

-Ya. Pero hazlo pronto. Antes de que venga el ogro.

-¿Qué ogro? -Margarita.

No quiero que se ponga una medalla

cuando vea que le dejo hacer su trabajo. -Vale.

He visto en el historial de África que tiene una importante escoliosis,

que es lo que le hace el no poder sentarse de forma recta

en la silla de ruedas.

Así que, lo siento por ella,

pero efectivamente necesita rehabilitación y fisioterapia.

A ver cómo se lo digo yo para que no salga corriendo.

-Hola. -Hola.

Hasta luego. -Hasta luego.

-Hola. Molina, te estaba buscando.

¿Tienes un minuto? -Sí. Dime.

-Mira, quiero que le eches un vistazo

a un avance importante que he hecho en el proyecto de investigación.

Supondría un giro en el enfoque, pero yo creo que merece la pena.

-Vale. Echo un ojo y te digo.

La doctora Jiménez termina de realizar una valoración general

del estado de África, la paciente con ataxia.

-Veo que tienes un leve temblor involuntario.

¿Has tenido últimamente síntomas de confusión o...?

-Pues, últimamente de este oído no oigo muy bien.

-Vale. Mira: estira los bracitos así, con los índices estirados, muy bien.

Y ahora, con los ojos cerrados,

intenta tocar con este dedo la punta de la nariz.

Muy bien. Y ahora con el otro.

Vale.

A ver, este test sirve para valorar el equilibrio estático.

En neurología se utiliza para ver

si hay una hipofunción en el sistema vestibular.

Que es el sistema del oído encargado del equilibrio.

-Supongo que todo esto tiene que ver con la ataxia.

-Sí. Es un síntoma del deterioro neurológico;

igual que la pérdida de audición.

Voy a hacerte una radiografía, ¿vale? Bueno, va a ser rapidito.

-Es que, si te digo la verdad,

estoy aquí por librarme un poco de la sargento Margarita.

-Bueno, pues entonces,

las radiografías nos van a dar 20 minutitos de libertad.

¿Qué te parece?

Sergio ha tenido que volver a la consulta del doctor Molina

después de que la migraña se haya agravado.

-Perdone por llegar tarde, doctor.

Pero es que me confundí al dar la dirección al taxista.

-Nada, no te preocupes.

Ha vuelto la cefalea, por lo que veo, ¿no?

-Sí. El dolor ha ido a peor.

Es como si la "caverna" me fuera a explotar.

-¿La "caverna"? -La cabeza.

-¿Has seguido mis recomendaciones? -Sí.

Pero es que el estrés en el trabajo ha ido a peor.

-¿Y eso por qué?

-Es que me confundí al cantar las bolitas en el bingo

y, unos abuelos, que están siempre ahí,

pues pensaban que habían ganado una pasta,

y, al comprobar los números,

pues no tenían bingo ni de lejos, vamos.

-Ya. Bueno, no veo dónde está el problema.

Se les explica la situación y ya está, ¿no?

-No. Usted no los conoce. Tienen muy mala leche.

Y, al pasar eso, pues se cabrearon muchísimo,

me dijeron que, si no les daba yo la pasta,

pues que me atenga a las consecuencias.

-Tipo mafia. Vaya con los abuelos, ¿no?

-Esa gente me acosan.

-Y bueno, ¿no has pensado acudir a la policía?

-¿La policía? La policía me toma por el pito del sereno.

Bueno, como cualquier persona a la que se lo cuento.

Y lo peor es que puede que me echen del "Fandango";

del trabajo, quiero decir.

-Sergio, ¿te pasa muy a menudo esto de confundir palabras y números?

-Pues no sabría decirle muy bien.

-Al principio me ha parecido algo anecdótico.

Pero estas confusiones podrían ser el síntoma de algo más serio

y no simples despistes.

Por eso vamos a someter a Sergio a un TAC craneal de urgencia.

Puede que tanto las confusiones como los dolores de cabeza

tengan una justificación patológica,

como por desgracia han confirmado

las imágenes que hemos obtenido en la prueba.

-Verás, Sergio.

Ha aparecido un pequeño tumor en el área parietal izquierda.

Entre los huesos del cráneo y el cerebro.

La presión que este tumor está ejerciendo sobre la masa cerebral

es lo que te puede estar provocando los dolores de cabeza

y las confusiones con los números y las palabras.

-Pero, ¿Me está diciendo que tengo un tumor en la cabeza?

-Yo diría que se trata de un meningioma.

Es un tumor cerebral benigno que se produce en las meninges.

Eso son las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal.

Pero hay que estar tranquilo, Sergio.

El crecimiento es lento y estamos a tiempo de extirparlo.

Así que te voy a dejar ingresado. ¿De acuerdo?

Sergio, sé que es mucha información de golpe.

Si te parece, luego en la habitación,

te lo cuento todo con más detalle.

Ahora me gustaría preparar la operación.

¿Te parece?

-¿Y cómo está?

Ya. Comprendo.

Claro, si es que tiene más de 97 años. ¿Qué vamos a esperar?

Bueno, dígale que haré lo que pueda.

Gracias. Adiós.

Adiós.

-¿Qué? ¿Hablando con algún ligue?

¿Qué ocurre? -Mi madre.

Que es mayor y está pachuchilla.

-Pues si quieres, vete a verla. -No, no. Si es que vive en Cuba.

-¿En Cuba? Bueno, igual puedes coger un billete de avión y te vas a verla.

-No es tan fácil. -¿Por qué?

-Hace más de 20 años que no veo a mi madre.

Discutimos y... Ahora ya no importa.

Lo hecho, hecho está.

-¡Buenas! ¿Vamos para dentro?

-Ah.

-Las radiografías de las articulaciones de las piernas

están bastante bien, o sea, el estado articular general es normal.

Lo único que sí, que en los análisis he visto la glucemia basal elevada.

Pero bueno, valorándolo todo,

puedo decir que tu estado de salud es bastante bueno.

-Pues fenomenal. Vámonos, que estoy como una rosa.

Arreando que es gerundio.

-Bueno, lo preocupante sí que es tus síntomas físicos,

que yo creo que mejorarían bastante con terapia de rehabilitación

y de fisioterapia.

-No estoy interesada. -Ya estamos.

-Yo te aseguro que, si pruebas una sola sesión,

te arrepentirás de no haber venido antes.

Además, Marta, la fisio, te está esperando.

-No insista. Ha dicho que no, y es que no.

Gracias, doctora. -Bueno, pues nada.

-Gracias por sacarme de aquí.

La verdad es que la doctora me ha caído bien.

Pero no tenía ganas de dar más explicaciones.

-Oye, no es asunto mío. Pero, ¿por qué te cuidas tan poco?

-Pues porque prefiero ser realista y aceptar las cosas como son.

-Yo también he tenido épocas malas en mi vida.

La muerte de mi padre, de mi marido,

enfermedades graves de muchos de mis familiares.

Pero si hay algo que me ha enseñado mi madre,

es que una persona jamás debe rendirse en la vida.

Claro que he tenido muchos momentos malos.

De querer tirar la toalla, de abandonarme.

Pero siempre me he levantado porque siempre hay una razón.

Ayudar a los demás, por ejemplo.

Por eso me apunté en el programa del ayuntamiento.

Para asistir a personas como tú.

-Ah, pues qué mal te salió la jugada. -El conocerte a ti, ¿verdad?

-Lo peor de esta enfermedad

es que nadie a tu alrededor sabe realmente por lo que estás pasando.

Aunque todos parece que lo sepan.

Pero, cuando llega la noche, y se hacen las tres de la mañana,

y no puedes pegar ojo,

te preguntas qué haces tú aquí, en la vida.

Y entonces te das cuenta de que estás sola.

-Buenos días. -Buenos días.

-¿La habitación de Sergio Pardo? -¿Es usted familiar suyo?

-Sí. Soy su abuelo. Pobrecito mío.

-A ver, pues está en la habitación 213

y está en aquella dirección. -Vale.

-Mar, necesito el informe de la 301, por favor.

-Muy bien.

Creo que sí que está... A ver, que te lo miro.

¿Qué tal el día? -Bien.

-¿Bien? -Movidito, para no variar.

Es la 213. Qué raro.

-¡Vas a saber quiénes somos nosotros de una puñetera vez!

-Que viene, Julián. ¡Quieto! -Venga.

-¿Qué está pasando aquí? ¡Eh, eh, eh, oiga, oiga!

-¡Doctor, doctor!

-Por favor: Salga de la habitación. Ahora mismo. Fuera...

-Tranquilo, tranquilo. Tranquilo, por favor.

-Perdona, chata, por haberte engañado.

¡Pero es que la guerra es la guerra! Vamos.

-Doctor: Hable con ellos.

Dígale que todo ha sido una confusión por una enfermedad.

-Tranquilo, Sergio. Yo me encargo. ¿Vale? Tranquilo.

-Pero es que son muchísimos. -Bueno, ahora avisamos a Recepción.

Tranquilo.

No es bueno que estés en este estado de nervios antes de la operación.

Por favor.

Mar: Avisa a Recepción. -Sí.

-Es que seguro que me están esperando en la calle.

-No, tranquilo, que yo me ocupo. ¿Vale?

Ya está.

-Quédate aquí un momentito, que tengo que ir al baño.

-Pues hija, vamos a un bar.

No te vayas, que ya me la has jugado antes.

-Es que no me aguanto. -Que no.

Llaman a la puerta

-Hola.

¿Es usted África Torres? -No. Soy Benito Musssolini.

-Eh... Soy Marta Palacio: la fisioterapeuta.

-La madre que parió a Margarita.

-¿Me acompaña?

Mi intención con África

es ayudar a mejorar la coordinación de los movimientos.

Coordinación entre ojos y manos,

coordinación general del cuerpo y espacio temporal,

y también reeducar el equilibrio del tronco,

y ayudar a mejorar la postura diaria.

-¡Hola! -¡Hola!

-¿Qué haces?

-Aquí, buscando en la web que me recomendaste:

una cama para mi hermana.

Que supongo que ya tendrá ganas de tener una buena cama.

-Sí, claro.

Porque ¿ha pasado mucho tiempo en prisión?

-Más del que debería.

Y por cierto, ¿tú tendrías un hueco para una paciente con ataxia

en Educación para la Salud? -Sí, claro. Ningún problema.

-Muy bien. Pues muchas gracias.

-Vale.

-Pero ¿por qué no?

Es que no entiendo por qué te niegas tan rotundamente.

-¿Qué pasa? ¿Quieres ganar el Nobel? -No.

Quiero ver si es posible regenerar parte de la función neurológica

en pacientes tetrapléjicos.

-Que sí, que sí, Andrea. Que la teoría está muy bien.

Y está perfectamente explicado en el dossier, ¿eh?

Y tampoco pongo en duda que los expertos a los que has consultado

también tengan razón.

Pero esto se aleja completamente

del objetivo que nos aprobó el hospital.

-Bueno.

-¡Los fondos que tenemos

no van a cubrir este nuevo enfoque que quieres darle!

-Pero por eso propongo modificar el proyecto.

Está bien claro en el borrador.

-Mira: A estas alturas,

el Consejo de Administración se va a negar a aprobarlo. No.

-No lo sabemos, y merece la pena intentarlo.

-Andrea, ¡no voy a perder mi tiempo en esto! ¡No!

Lo mejor será que te ciñas a lo que teníamos. Y punto.

Pepa recibe a África, la paciente con ataxia,

para compartir con ella

algunos consejos que puedan mejorar su calidad de vida.

-A ver. África: Cuéntame cómo te encuentras.

-Fenomenal. Pasando un momento excitante en mi vida.

-A ver, África, mira:

Me ha pasado tus análisis la doctora Jiménez.

Que es la persona que te ha derivado

a la consulta de Educación para la Salud.

Y hemos visto que en tus análisis la glucosa basal está subiendo.

Y eso puede acabar en diabetes.

Entonces, lo que vamos a hacer es controlar tu dieta.

-Eso es genial...

Lo único que me da alegría en esta vida es comer lo que me da la gana.

Y ni eso me queda.

-Para este tipo de pacientes es especialmente recomendable

tomar cereales, vegetales y legumbres.

Tienen un alto contenido en fibra, y les va a facilitar ir al baño.

-No se preocupe.

Yo soy la persona que se ocupa de su alimentación.

-Ah, es usted. -Sí.

-Vale. ¿Tienes dificultad para ir al baño, África?

-Pues creo que la última vez que fui fue en el año 1985.

-Bueno. Mira, África: en personas con tu enfermedad,

es normal que haya dificultad para ir al baño.

Por eso es importante controlar la dieta precisamente, también.

Entonces, hay que evitar el arroz, tomar mucha fibra,

y tomar mucho líquido. -Lo tendré en cuenta.

-Vale. Y luego: Lo más importante para la salud es esto.

Estar equilibrados de aquí.

La mente manda mucho.

Te lo digo por experiencia propia, ¿eh?

-¿Qué quieres decir?

-Pues yo tengo esclerosis múltiple. -Lo siento.

-No pasa nada. Pero me he dado cuenta de que, al final,

controlar esto es muy importante.

Por eso necesito tu compromiso

con el Departamento de Educación para la Salud, con el programa.

-Ya veremos.

Un equipo de neurocirujanos ha intervenido a Sergio

para extirpar el meningioma que estaba provocando sus síntomas.

-¿Cómo ha ido? -Bien, bien.

Pascual es muy buen neurocirujano, así que ha ido muy bien.

Ahora hay que esperar a que despierte para ver si hay secuelas.

Me mantienes informada. -Sí, claro.

-Vale. Por cierto: Eh...

He estado pensando en lo que hemos hablado,

y voy a hablar con Romero. Porque creo que la puedo convencer.

-Eres terca, ¿eh? -Sí.

-Soto: Haz lo que te dé la gana.

Pero luego no me vengas llorando,

cuando Romero te diga lo mismo que yo.

-¿Cuándo te he llorado yo a ti?

África, la paciente con ataxia,

ha vuelto al hospital con febrícula y una úlcera en la piel.

-Tiene una úlcera de grado 3 a la altura del sacro,

con pérdida de tejido cutáneo. -Pero esto es algo habitual en ella.

Ya las ha tenido otras veces, pero sin fiebre.

-Porque está muy infectada.

Yo he tomado una muestra de la úlcera y vamos a mandarle antibióticos.

-¿Y alguna medida preventiva, para evitar que esto vuelva a pasar?

-Pues sí. Que cambie habitualmente de postura,

que no pase muchas horas en la misma postura,

y si puede ser, que utilice una almohada antiescaras.

-Muy bien, perfecto.

-Antes de que os vayáis me gustaría que le hicieran una cura,

y me gustaría también verte la semana que viene.

-Qué casualidad: La semana que viene la tengo libre.

Cuando estaba recuperándose

de la extirpación de un meningioma en el cerebro,

Sergio ha comenzado a tener una crisis convulsiva.

-No te preocupes: Yo me encargo.

Hemos tenido que suministrar a Sergio anticonvulsionantes

para poder estabilizarle.

Además, para evitar posibles daños permanentes

por el posoperatorio y las convulsiones,

le hemos tenido que inducir el coma.

Lo que me preocupa es que solo podemos valorar estos posibles daños

cuando le retiremos la sedación.

-En la habitación no está. Y estar, tiene que estar.

O sea que vamos a buscarle y vamos a encontrarle.

Porque nos tiene que pagar. -La pasta la paga sí o sí.

-¿Se puede saber qué hacen aquí? -No es asunto tuyo, matasanos.

-Verá: Para su información les diré

que Sergio está ingresado porque está enfermo.

Ha sufrido una crisis convulsiva. ¿Por qué no le dejan en paz?

La confusión que Sergio tuvo el otro día en el bingo

viene porque tiene un tumor que le está presionando el cerebro.

Así que ¿por qué no se van a hacer lo que sea que hagan con su edad?

-Mira, muchacho.

En el Sahara,

a los manitas de plata como tú nos los desayunábamos cada día.

¿Está claro? -Sí. Esa es buena, ¿eh?

Entonces, ¿qué?

¿Me obligan a llamar a Seguridad, o se van por su propio pie?

-Nos vamos, nos vamos. -Bien.

Por favor, si son tan amables...

Por favor, que pasen buen día.

Gracias por venir.

Un día duro hoy, ¿no?

-Bastante.

-¿Llegaste a hablar con Romero?

-No, está muy liada. Lo voy a intentar mañana.

-Mira que eres cabezota, ¿eh? No das tu brazo a torcer, ¿no?

-No. Nunca. Y no sé de qué te sorprendes.

Porque me conoces desde hace mucho tiempo

y yo siempre he sido así. -Sí, lo sé.

Pero ahora eres todavía más perseverante que cuando te conocí.

-A lo mejor por eso me has pedido que haga el proyecto contigo,

y no se lo has pedido a otra. -A lo mejor.

Pero en la vida no todo es blanco o negro.

Hay matices de grises.

-Pues entonces igual hay algo que se me escapa.

Porque yo no entiendo por qué te enciendes tanto

por una propuesta de mejora.

Tú me viniste a buscar a mí.

Y de los dos,

la que está metiendo más tiempo y esfuerzo en este proyecto soy yo.

Vaya. Alberto, el que tiene siempre respuestas para todo,

se queda callado.

-Bueno, África. Nos vemos mañana en rehabilitación, ¿no?

-Sí, allí estaré. -Vale. Hasta luego.

-Hoy tienes un buen día, ¿eh? -Sí. ¿Has mirado tu móvil?

-No. No lo he oído.

¡Es un billete para Cuba!

¿Has sido tú?

-No, ha sido Donald Trump.

-Pero... no puedo aceptarlo.

-Tienes que ir a ver a tu madre. Antes de que se ponga peor.

No te alegres tanto, que yo también voy.

El doctor Molina ha ordenado la retirada de la sedación,

para poder valorar si Sergio ha sufrido daños permanentes

a nivel neurológico.

-La propia operación tenía sus riesgos,

pero la complicación posterior de las convulsiones

hace que haya más posibilidades

de que Sergio haya quedado con secuelas.

-Doctor: Está despertando.

-¿Te encuentras mejor?

Me gustaría hacerte algunas preguntas de comprobación.

¿Cómo te llamas?

-Sergio Pardo.

-¿Sabes dónde estás? -En el hospital.

¿Puedes mover los brazos?

¿Las piernas?

Muy bien.

¿Cuánto son 6 por ocho? -48.

Es que no se me han dado bien las matemáticas nunca.

-¿Recuerdas por qué estás en el hospital?

-Por lo del tumor. -Sí, eso es.

-¿Siguen ahí fuera? -No, tranquilo, tranquilo.

Está todo bajo control, Sergio. Parece que está bien.

Vamos a seguir con valproato y dexametasona,

reduciendo la dosis hasta suprimirla en cinco o seis días.

-Muy bien.

-Por suerte, parece que Sergio no ha sufrido daños permanentes.

Por lo que en poco tiempo podrá ser dado de alta.

Otra cosa es que, visto lo visto, quiera salir por la puerta.

-Hola. Vengo a ver qué tal está Sergio.

-Sergio, ella es la doctora Soto.

Es una de las cirujanas que estuvo contigo en la operación.

-Por favor, tiene que hablar con ellos.

-Tranquilo, no te preocupes. Tranquilo.

Mira: ¿Sabes qué? Vamos a hacer una cosa.

Resulta que la doctora Soto fue militar.

Y estoy seguro que a ella le hacen mucho más caso que a mí, ya sabes.

Entre ellos se entienden.

Así que se lo vas a contar todo a la doctora Soto,

que se va a ocupar ella. Venga.

-Perdona, eh... ¿Molina? -¿Ha sido militar?

Por favor, tiene que ayudarme, por lo que más quiera.

-Eh... ¿Qué le pasa?

-Es que mire: Hay unos ancianos que son militares,

y me están acosando todo el rato.

-Es antigua. Luego fui capitán. -Mi capitán...

-Salta a la vista que es usted una mujer de honor,

y no como el medicucho ese de antes, el manitas de plata.

-Bueno. Eh...

Mire: Yo he estado en la intervención,

y le puedo asegurar que el chico se confundió con los números

por el tumor que tenía.

-Entonces, nos vamos.

-¿Qué? ¿Otra vez con el runrún? -Si es que no puedo evitarlo.

No puedo parar de pensar

en que mi hermana lo va a poner todo patas arriba.

O... O que puede ser incluso peor.

Que vuelva a ser todo como antes.

-Que no va a ser como antes. Va a ser diferente y va a ser mejor.

El pasado no existe. -Yo no lo tengo tan claro, ¿eh?

-Tu hermana y tú ya no sois las mismas personas.

Y reencontraros os va a venir muy bien.

Oye, que sois hermanas. -Ya.

-Vamos a ver, Andrea.

Es que la única forma que tienes de demostrarlo

es con un ensayo clínico y con pacientes voluntarios.

Y no hay otra forma.

-Pero entonces es mejor.

Porque el estudio es más completo

y habrá pacientes que se pueden beneficiar.

-¡Pero es que es un gasto enorme, y no me puedo hacer cargo!

¿Entiendes?

No, es que no... No puedo, sinceramente.

Aparte, mira:

Los fondos ya están asignados al proyecto

que tú planteastecon Molina. ¿Sí o no?

-Bueno, pero se puede modificar si es a mejor.

-Pues no se puede. Andrea: No se puede y punto.

Es que parece mentira que no lo entiendas.

Me fastidia tener que decirte todo esto.

-Vale. ¿Te has puesto de acuerdo con Molina?

Porque los dos me habéis dicho lo mismo.

-No, a lo mejor es que Molina entiende la situación

tal y como está. ¿No? -Ya.

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Centro médico - 14/02/18 (1)

14 feb 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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