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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 13/11/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Después de cenar, estábamos los tres, Aníbal, Belén y yo

e íbamos a ver una película.

Y en esto, me llaman unos amigos míos

que hace tiempo que no veía, estaban cerca de casa

y me dijeron que si subían a tomar algo.

Les dije que sí, claro.

Y Belén con una cara hasta el suelo.

Jolín. Si es que esta chica es muy intensa, sí.

Mira, el otro día me echó una bronca porque me equivoqué

y cogí una muestra de una paciente suya,

que por cierto es paciente tuya también,

que yo no me lo creía tampoco.

¿Sí, no?

Yo es que creo que hay veces que, como que pienso que le pasa algo.

¿Sabes qué pasa?

Que hay gente que se toma las cosas muy a pecho.

Pero, vamos, que tampoco le des mayor importancia.

Pues no sé.

Pero es que estando ahí con mis amigos,

estábamos todos tan a gusto, riéndonos, pasándonoslo bien...

Ya.

Y tenías que haberla visto a ella.

Estaba nerviosísima.

Sobre todo cada vez que alguien cogía al niño.

¿Ah, sí?

sí, sí.

De hecho es que hubo un momento en el que se levantó

y se puso a recogerlo todo como una obsesa y se fueron.

Ya. Lo mismo se sintió fuera de lugar, vete tú a saber.

Pues no sé, pero fue muy incómodo.

Y esta mañana, como si no hubiera pasado nada.

Ya. Bueno, tampoco le des más vueltas.

A lo mejor ha sido algo puntual y ya está.

¿tú crees que debería hablar con ella?

Pues mira, no sé qué decirte, porque yo estoy en el mismo caso.

Tengo que hablar con una chica y meterme en sus temas personales.

No seas pesada y más currar.

¡Venga!

(Música)

¿Me habrá oído? -Vete tú a saber.

Si vienes otra vez a darme la brasa, no es el momento.

No vengo a darte la brasa.

Vengo en son de paz.

Ya.

Acabo de hablar con la médica y me ha dicho que descartan

que tengas algo en los pulmones.

Me han dicho que puede ser infección de orina o apendicitis.

Sí. Lo están valorando.

Vendrán a hacerte más pruebas.

Fff. Tengo ganas de saber ya qué me pasa.

Y yo, hija.

Ya verás cómo queda muy poco.

¿Y papá?

Se está dando una ducha.

Luego vendrá.

Casi mejor que se quede en la casa.

¿Por qué tiene que ser todo una guerra entre vosotros?

No empieces, ¿vale?

De verdad, Laura.

Quiero saber qué piensas, ¿m?

Y quiero que me digas la verdad.

No me voy a mosquear.

Ya, claro.

De verdad.

Quiero que entre todos arreglemos esto.

Y por donde quiero empezar es por escucharte a ti.

Lo tendría que haber hecho hace mucho tiempo.

Pues es que no sé, mamá.

Es como si no os dierais cuenta de nada.

Como si pensarais que soy medio tonta o algo así.

Pero tú sabes que eso no es verdad.

Sabes que pensamos que eres una persona muy inteligente.

Ya. Pero, es que no os parece bien nada de lo que hago.

Es como si solo vierais lo malo de todo.

Ya. Como si solo viéramos las cosas desde nuestro punto de vista, ¿no?

Eso es lo que nos dijo la psicóloga, no es mérito mío.

Pues eso, mamá.

Que es mi trabajo, y que yo controlo.

Que además me gusta.

Aquí están mis amigos, mis clientes, mis jefes...

Y yo sé con quién estoy hablando en todo momento.

De verdad que controlo, mamá.

Ya, te creo.

Además... es que la casa es un infierno.

No...

Es que hay veces que prefiero estar en mi cuarto

encerrada con el móvil que en el salón con vosotros.

No te enfades.

No, si no me enfado.

Tienes razón.

Por eso quiero irme de casa, que ya soy mayor.

Sí... Te estás convirtiendo en toda una mujer. ¡Ay!

Una mujer, una mujer todavía tampoco, ¿eh?

Una chavala, como mucho.

M. ¡Hija!

(Música)

Yo sé que es ley de vida y es muy bonito ver

cómo crecen los hijos.

Pero también es muy duro ver cómo se van alejando de ti

y van tomando ya sus propias decisiones.

Y como madre, pues poco puedes hacer para que hagan las cosas

como tú crees que están bien.

No estoy muy de acuerdo

con alguna de las cosas que hace mi hija,

pero tengo que aprender a respetar sus decisiones.

No te puedes comportar así con tus compañeros.

Está exagerando.

Yo solo quiero que el equipo haga su trabajo lo mejor posible,

ya está.

No es la primera vez que nos pasa, Belén.

No quiero crear mal ambiente ni que el hospital se vaya de madre.

Eso desde luego..., no depende de mí.

¿Cómo dices?

Que si el hospital se va de madre, como dice, no es mi culpa.

¿Y de quién es la culpa, a ver, Belén?

A ver, no es precisamente mi padre el que se ha metido en una pelea

en la recepción de un hospital.

No cruces esa línea.

Te lo advierto.

Es mi último aviso antes de tomar medidas.

La próxima vez en mi despacho.

(Música)

Hola, Mónica. ¿Me buscabas?

Sí, quería preguntarte sobre León, si sabemos algo más.

Porque, como sigue ingresado y no sabemos por qué...

Pero ¿no ha hablado con un médico? -Bueno, no.

Él dice que siguen con las pruebas rutinarias, no sé.

A ver si es que no le quieren decir qué le pasa.

Pues no lo creo, ¿eh?

Tengo entendido que el doctor Landó sí que ha hablado con él

y han estado hablando precisamente sobre su estado.

A ver, parece que tiene una encefalitis.

Una infección cerebral.

Además, lo ha confirmado el TAC que le hicimos.

Y ahora bueno, estamos a la espera del resultado

de la serología.

¿Cómo?

¿León tiene un problema en el cerebro?

En el sistema nervioso central.

Por eso, tiene dificultad al hablar, le tiembla la mano...

Sí.

Pero él no me ha dicho nada.

¿Está muy grave?

Pues mira.

No lo sabemos todavía.

Seguramente no te ha dicho nada para no preocuparte, mujer.

Bueno, no sé.

Es que...

No sé.

Dime, dime algo, por favor.

Es que...

Mónica, es que yo no quiero volver a meterme en vuestras vidas,

de verdad.

Yo creo que lo mejor es que lo hables con él, ¿vale?

Ya, pero es que yo lo hablo todo con él.

Él me cuenta sus cosas y yo las mías.

No sé.

No sé, me dice cuándo quiere que lo deje solo, si tiene dudas...

Ya.

¿Tú estás segura de que te dice toda la verdad?

Claro que estoy segura.

¿Y no has notado nada raro en él, en su comportamiento?

A ver, Clara. ¿Sabes algo más?

Perdona.

No, no.

No tendría que haberte dicho esto.

Lo siento, de verdad.

Olvídalo, ¿vale?

Olvídalo, Mónica, de verdad.

No, a ver, clara.

De verdad, por favor, cuéntame.

O sea, ¿qué pasa?

Porque, no lo sé.

Es que, además, te estoy pidiendo yo que me lo digas.

No... Tú no eres una entrometida, de verdad.

De verdad, te prometo que no me voy a enfadar

ni me voy a ofender.

Por favor, Clara.

Mira, ven para acá.

A ver, porque te veo muy agobiada y muy ilusionada con esto, ¿eh?

Por eso te lo voy a contar.

No me puedo callar.

León ha intentado marcharse del hospital.

Y además, sin decirte nada.

¿Qué?

Sí.

Y cuando se estaba marchando, sin darle el alta,

pues se empezó a sentir mal, a tambalearse

y se cayó al suelo.

A ver, ¿por qué quería escapar sin decirme nada?

(Música)

¿No comes?

No tengo hambre.

No te preocupes.

Seguro que lo de la niña no es nada.

Y pronto podremos irnos de aquí, ¿m? -Ya.

Si no es eso.

He estado hablando con ella.

Y las cosas no pueden seguir así, Luis.

¿A mí me lo dices?

¿A quién se lo voy a decir?

Te pasas el día peleándote con ella.

Yo no tengo la culpa.

Pero, si no se trata de quién tiene la culpa.

Sino de quién puede hacer algo para solucionar esto.

Y..., no sé, creo que tú y yo algo podremos hacer, digo yo.

A ver, ¿por qué no nos concentramos en lo que podemos hacer nosotros

y ya luego, le pedimos a la niña que haga su parte?

Me parece que te equivocas.

Pero, como aquí da igual lo que yo piense...

¿cómo puedes decir...?

¿Cómo puedes decir eso, Luis, si tú siempre marcas

el ritmo de todo?

Pero todo lo hago por el bien de la niña.

Tengo la conciencia muy tranquila, la verdad.

(Música)

(Claxon)

¡Nani! ¿Qué haces? ¡Siéntate!

Ja, qué bien.

¿Qué?

Bueno, que no ha sido una coincidencia.

Que, quería hablar contigo, pero prefiero que sea aquí,

fuera del hospital.

¿Pasa algo?

Eso digo yo, Belén. ¿Qué pasa?

No pasa nada.

Es que te he oído hablando con Vega.

O sea, ¿que me has espiado, Silvia?

O sea, no me lo puedo creer.

O sea, ¿me has espiado?

No, no, no.

No te estaba espiando.

Es simplemente que pasaba por allí, te oí y no pude evitar

quedarme a escuchar.

Pues es muy fácil evitar algo así.

No te quedas escuchando la conversación y ya está.

Vale. Cálmate, que no quería...

¿No querías qué, Silvia?

¿No querías qué?

¿Qué escuchaste?

Nada.

Simplemente que Vega te estaba echando la bronca por algo

y quería hablarlo contigo, porque somos amigas, ya está.

No me estaba echando la bronca, ¿vale?

Vale.

No me tienes que contar nada si no quieres.

Pero es que la otra noche también te vi un poco rara...

¿La otra noche?

¡No me pasa nada!

Vale, ¡bueno sí!

Me pasa que todo el mundo intenta meterse en mi vida.

¡Y ya me estoy hartando!

Pues no me quería meter en tu vida.

¿Vale? Perdóname.

Pues lo estás haciendo.

¡Estaría mucho mejor si todo el mundo me dejara en paz!

(Música)

¿Tú crees que Laura es feliz con nosotros?

¿A qué viene eso?

Contesta.

No sé, no creo.

Pues entonces, no deberías tener la conciencia tan tranquila.

Porque algo tendrás que ver, digo yo.

Llegará el día en que me agradecerá todo lo que discuto con ella

y le exijo que haga.

Lo que pasa es que todavía es una niña.

Ya no es una niña, Luis.

Eso es lo que te pasa, ¿eh?

Que no quieres que se haga mayor.

¿Qué dices?

Eso es lo que estás deseando tú.

Estás deseando que se vaya.

Yo también echo mucho de menos a la niña, ¿eh?

Pero mira, te digo una cosa,

yo creo que es bueno que se vaya a vivir con sus amigas.

Deberíamos darle el aval.

Lo que me faltaba por oír.

Pero, ya es mayor para tomar sus propias decisiones.

No importa si a nosotros nos parece bien o mal.

La psicóloga esa, te ha comido la cabeza.

Deberías hablar con ella.

No voy a dejar que me pongáis como el malo de la película.

Pero Luis, si esto no se trata de malos ni buenos.

(Música)

¿Han terminado ya con las pruebas?, ¿m?

Mónica, por favor.

¿Qué?

¿Podrías ser un poco menos brusca?

Por fin he conseguido encontrar un poco de equilibrio y de paz

en esta habitación.

Vale.

Pero, ¿sabes ya lo que te pasa?

Eh..., sí.

Han empezado a tratarme con antibiótico,

porque tengo una bacteria o algo así que se llama giardia.

Giardia, vaya. ¡Antibiótico!

Pobrecito.

Y con lo que a ti te gustan los antibióticos,

que no te gustan nada, ¿eh?

Pero es que me encontraba fatal.

Mm. Pero bueno, aparte de eso, ya no hay nada más, ¿no?

Bueno, tengo un poco de calor y ya está.

Bueno, pues ¿sabes qué?

Que... mejor, porque me han confirmado

que se ha resuelto la baja voluntaria del trabajo, ¿eh?

¿Ya?

Ya. ¿Has visto qué rápido?

Así que, ya soy libre para empezar a reconstruirme.

No po..., no podemos hacerlo.

¿Cómo que no? No te entiendo, León.

Que no nos podemos ir juntos a India.

Ah, ¿y eso por qué?

Porque el virus, la bacteria esta que tengo...

Es supercontagiosa.

¿De verdad?

¿De verdad vas a seguir mintiéndome? -No te miento.

¿No me mientes?

¿Hasta cuándo me vas a engañar?

Pero, ¿tú de qué vas?

¿Por qué no me dices la verdad, León?

¿Por qué no me dices que no quieres que me vaya contigo y punto?

O sea, al menos me lo merezco, creo.

Yo pensaba que eras un tío sincero, que nos queríamos,

que nos respetábamos.

(Música)

Yo te quiero.

¡Mentira! Tú te quieres ir solo.

Y no tienes el valor para decírmelo.

Ibas a permitir, ibas a permitir que lo dejara todo por ti.

Lo siento.

Me importa una mierda lo que sientas.

¿Por eso no me llamabas, no, cuando estabas en La India?

Por eso, todo este rollo

de no te precipites, piénsatelo bien, ¿no?

¡Porque no tenías el valor para dejarme, León!

Somos muy diferentes.

Lo hemos pasado bien, pero esto no funciona.

Ya.

Mis padres lo decían desde el principio.

Que no íbamos a fluir.

Claro, tus padres.

Mira, lo siento.

No me vuelvas a decir lo siento.

Los padres son unos hippies clasistas.

Se creen por encima de todo el mundo.

Y él los toma como ídolos.

A mí, al principio me daba ternura.

No sé, un hombre tan unido a sus padres, que los respetaba,

que se lo contaba todo...

Pero en serio, tiene 32 años. ¿Estamos locos?

Claro que yo sé que León y yo somos diferentes,

pero creía que nos complementábamos.

Ni siquiera han intentado conocerme.

No es eso, Mónica.

Es que mis padres son muy intuitivos y conocen a la gente

a través del aura.

¿Del aura?

¡Madre mía, León!

Tú no lo entiendes, pero todos tenemos

una energía muy concreta y expresiva,

que nos dice quiénes somos y cómo nos encontramos.

Pues, ¿sabes qué, León?

Yo creía que, después de dos años juntos,

lo que habías conocido de mí, estaba por encima de aura

y de lo que pensarán tus padres.

Ellos lo intentaron.

Intentaron que te abrieras a la vida de una manera más...

Más como ellos, ¿no?

Sabía que erais unos egoístas.

Pero, lo que no sabía es que erais unos cobardes.

Que no sois capaces de decir la verdad a la cara.

No sabía que pensaras eso de nosotros.

Yo tampoco.

Hasta ahora.

Es que tenías que habérmelo dicho.

No sabía cómo hacerlo.

Pues es muy fácil.

"Ya no te quiero, me voy".

Espero que te recuperes pronto.

León, León... León...

Oye, León, León, ¿estás bien?

(Timbre)

¡Por favor, una enfermera! León...

(Llaman a la puerta)

¿Se puede? Sí, sí, sí, claro.

¿Ha venido Adela?

-No. ¿No va a venir?

Hemos discutido.

Vale. Siéntate, por favor.

Gracias.

Bueno, sé que no es el procedimiento habitual,

pero la doctora Marco me ha pedido que te explique

la situación en la que está Laura.

Pero, ¿qué ha pasado?

Cuando le estaban haciendo el TAC, descubrieron

que tenía una espina de pescado incrustada en el peritoneo,

que es una membrana que recurre las vísceras del abdomen

y le han tenido que hacer una intervención de urgencia.

¿Una espina de pescado?

Bueno, la doctora Marco os lo explicará con más detalle.

Es que...

Pero, ha dicho una espina de pescado.

Sí. Parece ser que sí.

¿Por qué?

(Música)

La última vez, solo me faltó metérselo en la boca.

Laura odia el pescado.

Acabamos discutiendo.

Bueno, no te fustigues.

Habla con ella cuando salga de la operación.

Es que no sé cómo he podido insistirle de esa forma.

Estas cosas pasan.

No por una discusión, ni por nada.

Ocurren y ya está.

¿Quieres que hable con Adela?

Por favor.

Tranquilo.

Es verdad que Laura podría haberse clavado una espina

otro día, pero se ha clavado esta.

Y si no hubiera discutido con ella...

Si no le hubiera insistido de esa manera...

A Laura no le gusta el pescado.

¿Cómo no voy a sentirme culpable?

Es como si esto pasara para darme una lección.

Y la he aprendido.

Ya ve si la he aprendido.

Mi pequeña...

(Música)

Sabía que estarías aquí.

Necesitaba salir del hospital.

No aguantaba un minuto más.

Me estaba ahogando.

La bronca entre Imanol y tu tío, ha sido muy desagradable.

¿Desagradable?

Ha sido vergonzosa.

¿Y sabes qué es lo peor?

Cómo me mira mi equipo.

Yo que me tiro toda la vida diciendo que hay que separar

lo personal de lo profesional.

¡Qué vergüenza!

Ángela, no eres responsable de todo lo que pasa en el hospital,

no lo puedes controlar todo.

¿Todo?

Ojalá pudiera controlar algo.

Esto se me está yendo de las manos, ¿sabes?

Bueno, no es tan grave, ey.

Ha sido una bronca.

Será la comidilla del hospital durante unos días,

pero luego, la gente se olvidará.

Todo el mundo sabe que eres una gran directora.

Todos te respetan, incluso yo.

Venga, deja de machacarte.

¡No eres tan importante para tener la culpa de todo!

Casi, pero no.

Por cierto, ¿tú no dijiste que no querías arreglar

mis asuntos familiares?

¿Yo dije eso?

Sí lo dijiste, sí.

No quiero ser el que te solucione los problemas.

Si es que soy un bocazas.

No me puedo fiar ni de mí mismo.

Desde luego.

Pero, bueno, si quieres buscarte a otro, yo dejo la bacante libre.

Encantado, además.

No, está bien así.

Más vale lo malo conocido.

(Música)

Ángela cree que sigo empeñado en arreglar su situación familiar.

Pero no, porque en realidad lo que no le he dicho

es que he visto a su tío y a Imanol

discutir en el hall del hospital.

Y que estoy seguro de que esos dos se conocen.

Por mucho que diga su tío que no.

Pero, sabe quién es Imanol.

Hombre que si lo sabe.

Y yo no le he dicho nada a Ángela.

Me lo he callado.

(Música)

¿Qué ha pasado?

Hola, me alegro de verte despierto.

Verás, la fiebre te subió mucho y perdiste la conciencia.

Así que, te trasladamos a la UCI.

Por suerte veo que, tanto el suero como los antitérmicos

están haciendo su efecto y te hemos podido trasladar a planta.

León, como yo suponía, pero hasta que no he tenido

los resultados de la serología, no he podido confirmarlo,

ya sabemos lo que te pasa

y así, he podido ajustar el tratamiento.

¿Ya saben lo que me pasa?

Sí. Sarampión.

¿Sarampión?

Sarampión.

Eso es lo que tienes.

Porque tú no estás vacunado, ¿verdad?

Mis padres no creen en las vacunas.

León, no es una cuestión de fe.

Es una cuestión de salud.

-Sí, pero meterte sustancias nocivas en el cuerpo, no parece muy saludable.

Y menos cuando el organismo se está formando todavía.

El cuerpo tiene que aprender a desarrollar

sus propios mecanismos de defensa.

Ya.

Precisamente por eso.

Y verás, estoy muy cansado de tener que explicar esto.

El sarampión, como muchísimas otras enfermedades,

ha matado a millones de personas a lo largo de la historia.

Y si no lo sigue haciendo es gracias a las vacunas.

Y tú, podrías haber sido una de las que ahora estaría muerta.

Es una forma de verlo.

Por supuesto que es una forma de verlo.

Creo que hay dos formas de verlo,

desde la sensatez o desde la irracionalidad.

Y cada uno escoge la que quiere.

(Música)

No me puedo creer que se haya montado todo esto

por una espina de pescado.

Ya. Y menos mal que hemos llegado a tiempo

y que la operación ha salido bien, ¿eh?

Tenemos mucho que agradecerles a los médicos.

Esto demuestra que comer pescado es malo.

¡De eso nada!

¡Es bien total!

Y vosotros que pensabais que me lo estaba inventando todo...

No hagas sangre, que yo ya me he disculpado.

Es verdad, tú sí.

¿Por qué no ha venido?

¿No se estará duchando todavía?

No lo sé.

Ahora vendrá, seguro que está de camino.

¿Ni siquiera has hablado con él por teléfono?

No, debe estar conduciendo.

Ya. Lo que le pasa es que tiene un cabreo que no puede ni verme.

Pero bueno, a mí ya me da igual, yo paso, estoy harta.

No digas eso.

Tu padre te quiere mucho.

¿Y qué forma de querer es esa?

¿Tú crees que así se trata a alguien a quien quieres?

Yo creo que no.

Esto es para ti.

¿Y esto?

Lo que querías.

¿El aval del banco?

-Sí. Si a tu madre tampoco le parece mal.

Oye, ¡que fue idea mía!

Pero, ¿y este cambio?

Estuve hablando con tu madre y me hizo ver que ya eres mayor.

Y eres tú la que tiene que tomar tus propias decisiones.

Claro que soy mayor.

Ya, pero yo echo de menos cuando no lo eras.

Oye, no os volváis a hacer íntimos, ¿eh?

Y me dejéis fuera cuando eras pequeña.

Vosotros sí que sois como niños pequeños.

Esto no quiere decir que vivas de las redes sociales.

¿En serio?

Pero, si te equivocas o no, es cosa tuya.

Yo solo quiero que dejes de ser tan controlador

y que confíes un poco más en mí.

Y yo, que no te vuelvas a clavar otra espina de pescado.

Hola.

¿Me das el informe de la 314, por favor?

Hola.

Hola.

No, no. Espera, espera.

Que es que, quería pedirte disculpas.

Belén, que tenías razón, no tengo que meterme en tu vida.

No, ¡sí, sí!

Tú te preocupaste por mí, Silvia.

Y yo reaccioné mal.

Es que llevo, llevo unos días un poco tensa

y quiero contarte...

¡Que no, que no me tienes que contar nada si no quieres!

Sí.

Que ya está.

No, espera. Espera.

Dentro de unos días, tengo las pruebas de control

para ver si está todo bien o ha vuelto el cáncer.

Vaya, no..., no lo sabía.

Que seguro que está todo bien, ¿eh? Seguro.

Lo que pasa es que, mira, me pongo muy nerviosa los días antes

y... Salto a la primera y... por eso fui impertinente

con una compañera y bueno, de hecho, eso es lo que me estaba diciendo

la doctora Vega.

Me estaba diciendo eso.

Ya. Es normal.

Y de verdad, que no tienes que darme explicaciones.

A ver, sí.

Sí, porque yo no puedo hacer pagar a los demás por...,

por mi propia preocupación.

No es justo y lo siento, ¿m?

Oye, ¿por qué no dices a tus amigos que vengan esta noche

y así me conocen un poco más?

Que deben haber pensado que estoy loca o algo.

¿Eh?

No, ya a lo mejor otro día. que hoy estoy cansada.

Como quieras. ¿Seguro?

Sí. Ven aquí, anda.

Ay...

-Tranquila. Vale.

Ya verás como todo va a ir bien. -Gracias.

Luego te veo.

Toma el informe, Mariana.

Cada día estamos más mayores, ¿no?

Hola.

Es que no te había visto.

Es que yo tampoco veo nada.

De hecho es que ya no me llega el brazo.

Voy a tener que ponerme gafas para ver la pantalla.

Ya.

Yo me dejé las mías en la consulta, pero vamos,

me apaño más o menos.

Oye, que el otro día, no sé si estuve un poco dura también.

Te veía a ti...

Lucía, si lo que me estás preguntando es si estoy bien,

sí, estoy perfectamente.

Y además, la idea de la canguro fue muy buena.

¿Bien?

Porque es lo mejor para, para todos.

Pero ¿te va bien con ella?

Sí, sí. Perfectamente.

Ya van dos perfectamente en dos frases.

Me parece demasiada perfección, ¿no?

-Ya. ¿Te va bien con ella?, ¿seguro?

Sí, sí. Va muy bien.

Va muy bien.

De todas formas, me alegro que los dos estemos de acuerdo.

Como tú dices, es muy importante vivir sin mal entendidos, ¿no?

Hasta ahora. -Hasta ahora.

Buenas, ¿se puede? -Sí.

No sabía si dárselo a la doctora Vega o a usted.

Pero como ella ya se ha ido, pues...

-A mí, a mí. Gracias. Vale. Hasta luego.

(Música)

Mujer, 36 años, parada cardiorrespiratoria.

Vale. La llevamos a REA, ¿vale?

¡Venga, deprisa! -Tienes que estar fuerte.

-Ya, pero es que no dejo de acordarme de lo de Nico.

Has oído lo que ha dicho el doctor.

Es una situación delicada, pero que no se preocupe.

Lo mismo dijeron de Nico, ¿recuerdas?

¡Pues claro que me acuerdo!

Y siempre me haces lo mismo.

No puedo más, ¿eh?, Juan.

¿Tienes guardia esta noche? -No, no, no.

Si te apetece, no sé, podíamos ir a un bar y tomar algún mojito,

una caipiriña, no sé, algo exótico, por ejemplo.

Es que lo tengo complicado, no puedo.

Ah, vaya. ¿Ya has quedado?

Ah, muy bien. Pues nada, otro día, ¿m?

Tú te lo pierdes.

Seguro que sí. -Pero ¿qué te pasa?

Que llevo unos días sensible, nada más.

A ver si vas a estar embarazada. -¿Qué?

Es que lo que me faltaba por oír ya. ¿Un embarazo?

Cariño, lo decía porque como tenías este vaivén emocional.

Son los resultados del ADN que pediste.

¿Cuándo han llegado? -Ayer. Tú ya te habías ido.

Pero, como habías dejado dicho que los recogiera yo si no estabas...

Gracias. -Cualquier cosa, me dices.

(Música)

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Centro médico - 13/11/18 (2)

13 nov 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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