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No recomendado para menores de 7 años Centro Médico - 13/06/16 (1) - ver ahora
Transcripción completa

-Estamos llegando, estamos llegando. -Ya está, tranquilo.

-Tranquila, quédate aquí. -Hombre, ¿otra vez por aquí?

-Sí. -Si que han vuelto pronto.

-Ya está aquí.

La niña, que ya está aquí. Vamos, aquí, pero a punto de salir.

¿Puedes llamar al doctor...? -Landó.

-Eso, sí, por favor. -Un segundito.

-Ya lo ha entendido, espera.

¿Cada cuánto tiempo tienes contracciones?

-Cada 17 minutos y 29 segundos,

aproximadamente.

Muy bien. -Qué exacto.

-Claro. Y son dolores...

-Sí, sí, sí, bastante.

Yo diría que muy dolorosas, vamos. Vamos a ver.

¿Te importa? Prefiero que me conteste ella. Dime.

-Cariño, hablo yo, ¿de acuerdo? -Vale, díselo tú.

-Bueno, dolorosas no son. Son... Vale.

-Son molestas, como por aquí. Ajá.

-Cariño, pero... -Son molestas, no duelen.

A ver, creo que no estás de parto, pero prefiero

que te vea tu ginecólogo, así que voy a buscarlo.

-Perfecto. Esperad aquí.

"Ya es la tercera vez que vienen, para nada, además.

Si las contracciones no son dolorosas,

no está de parto.

Mira que he visto a lo largo de mi vida

padres primerizos, pero tan histéricos como estos

vamos, nunca".

-Tiene el cuello del útero parcialmente borrado,

pero aún no ha empezado a dilatar, ¿eh?

Así que lo mejor es que se vuelvan a casa.

-¿Está seguro, doctor? ¿No será mejor

que nos quedemos ingresados, ya que estamos?

-El mejor lugar para su esposa ahora es su casa.

Además, el parto podría tardar días en presentarse.

"La paciente tiene contracciones indoloras,

que sirven para encajar el feto,

pero no son efectivas de cara al parto.

En condiciones normales, solo hay que acudir al hospital

cuando se tienen contracciones rítmicas y dolorosas

cada cinco minutos o si se rompe la bolsa amniótica".

-Disculpe, está un poco nervioso, porque...

-Claro, esto de traer una niña al mundo

no se hace todos los días. -Claro.

-Yo eso lo hago muy a menudo. (RÍE)

-Ya, claro.

Le vamos a poner Necane. -Sí.

-Como mi madre. -Sí, sí.

Anda, ¿tu madre es vasca? -No, qué va, de Cuenca.

No, pero le gustan mucho los nombres vascos,

se han puesto de moda ahora. -Sí, están de moda.

-Y dijimos: "Bueno, pues le ponemos Necane,

que es Dolores en vasco". -Mi madre se llama Dolores.

Anda, mira, qué original.

-Bueno, vaya incorporándose y ya se puede ir.

-Perfecto, gracias, doctor.

Hasta pronto. -Hasta pronto.

-No, hasta pronto no.

Hasta que tenga contracciones dolorosas cada cinco minutos

o rompa aguas, ¿de acuerdo? -Cada cinco minutos.

-Mientras tanto, tranquilos.

-Gracias. -Cada cinco minutos.

Antonio ha acudido al centro

a una revisión de un corte en una mano.

La doctora Marco supervisa el estado de la herida.

-La herida está bastante bien.

Aún así debe mantener el apósito durante unos días.

¿Cómo se la hizo?

-Fue con una ventana.

-Ajá. -La cerré un poco fuerte,

el cristal se rompió y me corté y ya está.

-Cuando se toma un par de cervezas tiene unos arranques qué para qué.

-Tú, a callar, ¿eh? Chitón.

-"Antonio es un poco bruto.

Cuando se enfada, siempre termina rompiendo algo.

Sobre todo si está un poquillo achispado".

-¿Suele beber habitualmente?

-Bebo como todo el mundo, para olvidar.

-Debería saber que el alcohol no soluciona nada, al contrario.

Y si bebe, lo tiene que hacer con moderación.

-Huy. "Yo bebo lo que me da la gana.

Y si me quiero cargar una ventana de mi casa

pues como si me quiero cargar todas.

Lo que no estoy dispuesto a consentir

es a que un médico se meta en mi vida privada.

Faltaría más".

-La herida tiene que mantenerla limpia.

Aparte de eso, cambiarse el apósito. Le voy a prescribir un antibiótico.

-Has oído, ¿no? Tienes que lavar la herida

y el antibiótico.

Vamos.

-Tome, la receta.

-Gracias.

-Vamos.

-Pero... -Ay.

-Siéntese, siéntese.

¿Se encuentra bien? -Ay.

Ay. -¿Se encuentra bien?

-No es nada, le pasa muy a menudo.

Enseguida se le pasa. Hala, vamos, que no llego.

-La voy a ayudar. Le voy a tomar la presión arterial.

A ver, déjeme el brazo, por favor.

-Bego, que no llego a la partidita.

-Pero ¿y esto? ¿Cómo se lo ha hecho? -Me he pegado con una puerta.

-No para de darse golpes contra todos los muebles.

Está muy torpe.

-"Yo no sé lo que le pasa.

Cada día el golpe es peor.

Cuando no se choca contra la mesa, se pega contra una puerta.

Tiene todo el cuerpo lleno de cardenales.

En cuanto la tocas un poquito, se queja".

Ana y Ángel, los padres primerizos, han vuelto al hospital

convencidos de que su hija está a punto de nacer.

-A ver, cuénteme. Las contracciones, ¿son dolorosas?

-No. -¿Ha roto la bolsa?

No. -No.

No, mucho peor, doctor. Hemos sangrado.

-¿Qué quiere decir "hemos sangrado"?

-Bueno, tenía una manchita, una mancha de sangre.

-Bueno... sangre.

Ella es muy suya y no me lo ha querido enseñar,

pero he mirado las braguitas y tenía una mancha de sangre

del tamaño de una moneda de dos euros.

-Bueno, Ana, vamos a ver. ¿Ha tenido una hemorragia

o un pequeño sangrado? -Un pequeño sangrado,

una manchita pequeña. Una manchita, cariño.

-Creo que es muy importante. -Bueno, vamos a ver.

Eh... Si es eso, tranquilícense porque significa

que ha expulsado el tapón mucoso,

con lo cual va dentro del desarrollo normal.

-Vale, perfecto. -Las contracciones,

¿cómo son, dolorosas? -Sí.

-Bueno. -Sí.

Son dolorosas y... y muchas.

-Bueno, no, son bastante irregulares y no me duelen, son molestas,

pero no me duelen. -Bueno...

-Cariño. -Ay.

Ay. -¿Estás bien?

-Sí, no, dolor de espalda, por los nervios.

Pero tú, tranquila. Ya está, sí.

"Creo que el dolor de espalda viene de cargar la canastilla.

La bolsa con lo necesario para ser padre, muchas cosas,

pero esto no es nada, la casa está abarrotada.

Que si la duchita, el cambiador, el capazo,

la cuna de colecho, la de viaje, la de camping, la normal.

Un montón de cosas. Ya que teníamos una niña

y pensamos que podía venir un segundo,

dijimos: '¿Qué menos que un monovolumen?'".

Ay. -¿Estás bien, cariño?

¿Te duele la espalda? -Sí.

-Llevo yo la canastilla. -No, hombre, que no.

-¿Seguro? -Que sí.

Tú tienes bastante con lo tuyo. Es de los nervios, cariño.

Ya está.

-¿Estás bien? Dame. Ya llevo yo la canastilla.

-No, Ana. -Sí, hombre, que pesa mucho.

-Que no. -Venga, va.

-Eso lo llevo yo. -Venga, no pasa nada.

Cariño, ¿estás bien? -La madre del cordero.

-Doctor, por favor. Eh... ¿podría ver a mi marido?

Lleva un par de días con pinchazos en la espalda.

No sabemos qué le pasa. -Vale, pasad.

-No, no. -Va, que te va a ver el médico.

-Pasad. -No pasa nada.

-Son los nervios, cariño. -Pero tenemos que verlo.

Llevas unos días con eso y no es normal.

-Levántate la camisa.

¿Dónde te duele? -Así como por aquí.

Pero vamos, que no es nada.

-¿Te duele, cariño? -Bueno, molestia.

Ya está, cariño. -Bueno, será una lumbalgia, ¿vale?

Provocada por el peso de la bolsa. -Ya te lo he dicho.

Es que no hace falta llevar tantas cosas.

-Son cosas necesarias. -Bueno...

-Te voy a dar analgésicos y aplica calor en la zona.

-Ya está, ya, solo era eso.

(MEGAFONÍA) -"Francisco Pascual, preséntese en boxes".

-La presión está bien.

Pero y este corte, ¿cómo se lo ha hecho? ¿Y este golpe?

-Con la ventana cuando se cortó Antonio.

-Recogiendo los cristales, que está muy torpe.

-¿Alguno de esos golpes se lo ha dado en la cabeza?

-Ay, Bego, pero ¿por qué lloras ahora?

(BEGO LLORA) -¿Qué pasa?

"Ahora le ha dado por echarse a llorar cada dos por tres.

Vamos por la calle y se me echa a llorar sin venir a cuento.

Que la gente me mira como si le hubiera hecho algo.

Sí, porque a muchos les gusta meter las narices donde no los llaman.

Y yo ya no sé qué hacer, de verdad. Me estoy volviendo loco.

Con lo alegre que era 'la' Bego".

-¿Ya se encuentra mejor? -Sí.

-Venga.

-Prefiero que se queden aquí un poco.

Hasta que se recupere, aún está convaleciente del desmayo.

Espéreme aquí.

Por favor, caballero, siéntese.

-"Siéntese, siéntese".

-Te estaba buscando, ¿dónde estabas?

-Disfrutando de mi tiempo libre.

No te cuento haciendo qué porque te iba a dar envidia.

-Vale, una mujer se ha desmayado. -Mira qué bien.

A mí se me desmaya una casi todas las semanas.

-Muy gracioso, pero no estoy para bromas.

-No estoy bromeando. ¿No hay médicos en urgencias o qué?

-Quiero que la veas tú. -¿Por qué?

-¿Vienes o no?

La mujer desmayada dice que se ha dado varios golpes en la cabeza.

-Habrá que ver si los golpes han provocado daños neurológicos.

-Aparte hay algo más. Creo que es un caso de maltrato.

El marido es un bestia y ella se ha echado a llorar.

-Espera, espera.

Se ha echado a llorar así, sin más. -Sí.

-"Si un paciente se echa a reír o a llorar sin motivo aparente

y de forma reiterada es conveniente explorarlo en mayor profundidad

para descartar la presencia

de un trastorno orgánico o psicológico de base".

Ana y Ángel vuelven al hospital.

Ahora sí están convencidos de que su hija está a punto de nacer.

-Señorita, ya hemos roto aguas. Hemos roto ya.

-Vale, llamo. -Llame, llame.

(ANA, DOLORIDA) Ay... -Ana Ortiz parece que ha roto aguas.

Vale.

Pasad, pasad.

Podéis pasar a triaje. -Bien, hoy se queda ingresada.

Ha roto aguas y ha empezado a dilatar un centímetro.

-Ya está aquí, ya está aquí. Mi hija ya está aquí.

¿Va todo bien?

-Sí, sí, sí.

"Ana ha dilatado ya un centímetro

Para que el parto se produzca, es necesario

que el bebé se haya colocado correctamente

y el cuello del útero haya dilatado por lo menos diez centímetros.

El ritmo medio de dilatación en una primípara

es de un centímetro cada hora, bueno, aproximadamente".

Venga, respira.

Respira.

Así, muy bien.

-Pilar, va teniendo contracciones cada cinco minutos.

Vale. -Caballero.

Caballero, que ya se puede ir poniendo nervioso.

Hoy va a ser padre. -Hoy voy a ser padre.

Voy a ser padre. -Vale, cariño.

Begoña se ha desmayado y dice haberse dado

varios golpes en la cabeza accidentalmente.

Tras la exploración neurológica,

una angiografía y una resonancia magnética

permitirán averiguar qué le ocurre.

-No se aprecia ninguna lesión.

-Pero ¿estás seguro?

-Claro que estoy seguro, si no, no lo hubiera dicho.

Pasa por aquí. -Gracias.

-Disculpe, es que me gustaría que se quedara fuera.

¿Puede esperar aquí? -Tengo que estar dentro.

Mi mujer no se entera bien de lo que le dicen.

Si necesita cuidados o medicinas, ¿qué? Tendré que saberlo, ¿no?

-Ahora es mejor que esté aquí fuera. Ahora lo llamaremos.

Esteban, por favor.

-Pero...

Pero ¿es que estamos locos o qué?

¿No tengo derecho a saber lo que le pasa a mi mujer?

-Doctora, ¿no se están ustedes pensando que mi marido

es uno de esos que maltrata a las mujeres?

Antonio no me ha puesto nunca la mano encima.

Nunca.

"Que no, que a mí nunca me ha puesto la mano encima.

A ver si ahora encima lo van a denunciar

y va a pensar que he sido yo".

-Begoña, aquí no tiene nada que temer.

Puede contarnos la verdad. -Doctora, que no.

Usted ve que tiene mucho genio, que es verdad,

ya me lo dijo mi cuñada cuando me casé.

Que Antonio tiene mucho genio, pero en el fondo es bueno.

-Nosotros... -Margo, da igual, ya sigo yo.

Begoña, ¿nota usted que está más lenta de movimientos

últimamente? -Bueno, eso sí,

la verdad, por las mañanas cuando me levanto,

me noto así como un poco... como si estuviera oxidada.

Y me pongo a moverme y voy como si fuera a cámara lenta.

Los brazos los noto tensos.

A veces se me caen las cosas de las manos.

-Levántese, por favor.

A ver, míreme.

Míreme recto.

"Begoña presenta una distonía en el cuello.

Las distonías son aumentos en el tono

y contracciones musculares involuntarias

relacionadas con trastornos neurológicos.

En su caso la distonía es leve, pero seguramente irá a más".

(ÁNGEL) Y, doctor, la correa, ¿para qué sirve?

-Es un cardiotocógrafo.

Mide las contracciones y la frecuencia cardiaca del feto.

-Ah. -Clara, ¿qué valores hay?

Pues contracciones cada cinco minutos,

y frecuencia cardiaca fetal, está dentro del rango también.

-Bien. -Bueno, eso está bien.

Significa que el feto tolera bien las contracciones.

-No lo llame "feto", llámela Necane, Necane.

-Cariño, tranquilo. (RÍE) -Ana.

Tiene usted que dilatar mucho más aún.

Ahora la llevaremos a boxes para luego subirla a paritorio.

-Vale, gracias, doctor, gracias.

¿Cariño?

Cariño, ¿estás bien? ¿Te duele mucho?

Ángel, ¿qué pasa?

(ÁNGEL VOMITA) -¿Te encuentras bien?

-No se preocupe, son los nervios. -Ah.

(Golpes en una puerta)

-Adelante.

-Doctor, perdone que venga así, pero yo...

Cada vez me duele más.

-Pasa.

Ponte en la camilla. -Sí.

No sé, me viene como un dolor de aquí detrás

para aquí delante y se baja para abajo y eso no...

-Vale, a ver.

-Oh, oh, oh.

Contracciones. No, me tengo que ir. Lo siento, doctor.

Es una... contracción a... -Bueno, tranquilo,

que están las enfermeras. -Sí, pero se lo he prometido.

Se lo he prometido y tengo que ir, tengo que ir.

Luego vuelvo, ¿eh, doctor? No, no...

Cariño, aguanta, que llego.

Eso es, aprovecha para relajarte un poquito.

Muy bien, así. -Tengo una contracción, cariño.

-Ya lo sé, ya.

Respira, respira, respira.

-La mano, la mano, Ángel. Que me estás apretando mucho.

-Tranquilízate, ya está, ya.

A ver, por favor.

(MEGAFONÍA) "Alejandro Merino, pase a consulta 101".

Después de dos horas más, Ana ha dilatado cinco centímetros.

-Ana, ya ha dilatado cinco centímetros.

-Sí. -Las contracciones son regulares.

El parto va correctamente.

¿Eh? Le voy a administrar oxitocina.

-Vale, muchas gracias.

-"La oxitocina es la hormona que genera el cuerpo de la mujer

para provocar las contracciones uterinas

y la dilatación del cuello del útero.

Los médicos también disponemos de oxitocina sintética

que hace que las contracciones sean más regulares y frecuentes

facilitando el proceso".

-Los moretones, por favor, déjeme verlos.

¿Cómo se hizo esto?

-Me cayó el bote de garbanzos de cristal que pesa un montón.

Es que Antonio no ha arreglado la puerta del...

de la cocina. -Ya, ¿y lo de aquí?

-El corte, cuando se cortó con la ventana,

fui a coger los cristales a lo bruto.

Y me corté.

-Begoña, quería darle este folleto.

Aquí está el número de asistencia a las mujeres

que son víctimas de violencia... -Doctora, que no.

Mi marido no me maltrata, creo que ha quedado bastante claro.

No es un maltratador.

"Mire, la única vez que Antonio me hizo daño,

pero daño de verdad,

fue cuando se olvidó de nuestro aniversario de boda

en el 2009.

Eso sí que me dolió".

-Begoña, me cuesta mucho creer que todos esos moretones

se los ha hecho usted sola. ¿Antonio no ha tenido nada que ver?

(BEGOÑA LLORA)

-Bego.

Bego, ¿qué te pasa? ¿Estás llorando?

Déjeme pasar. -No le puedo dejar pasar.

-Déjame pasar.

(BEGOÑA LLORA)

-Bego, ¿qué te pasa? -Antonio, salga de aquí.

Por favor. -Por favor, doctor, déjelo.

Antonio. -Muy bien.

Hacemos un trato, ¿de acuerdo?

Lo dejo que se quede, si se queda sentado y en silencio.

Esteban, gracias.

Muy bien. Necesito que me diga si sabe si hay antecedentes

de enfermedad de Parkinson en su familia.

"El párkinson es un trastorno neurológico crónico y degenerativo

que cursa con temblores, rigidez muscular

y problemas de coordinación.

Acostumbra manifestarse en personas de edad avanzada,

pero puede presentarse de forma precoz

en pacientes menores de 50 años".

Gracias.

Adelante. -Eh... Un momento.

Va a ser solo un segundo.

Doctor, ¿usted cree que existe alguna posibilidad

de que mi mujer y yo estemos pariendo al mismo tiempo?

Por compenetración, quiero decir. Pues no.

-Ah.

Un segundo...

-¡Ah!

Vale, tranquilo. Lo que tienes es un cólico nefrítico.

Pido análisis para confirmarlo. -Eso duele mucho, ¿no?

Joder.

Otra contracción.

Gracias, ¿eh?

-Ángel, cariño.

Estás histérico, estás mal. -Sí.

-Ve al médico. -No, cariño. Son los nervios.

Me acentúan el dolor de espalda. -Ve al médico.

-No.

No, si no pasa nada.

-Pero tú no te preocupes, que dentro de nada estaremos en casa

con nuestra Nekane.

Pero ve al médico ahora, por favor, que me quedaré mucho más tranquila.

-Pero solo porque te quedas tú más tranquila, ¿eh?

-Pues que yo sepa, no, doctor, porque...

Mi padre... -¿Cómo va a ser párkinson,

si eso es cosa de viejos? -Antonio, por favor.

-Mi... Mi padre murió muy joven con un ataque al corazón

y mi madre también, con 38 años, con una neumonía mal curada.

Pobrecita, qué mal lo pasó.

-Entonces podía haberlo tenido en estado latente.

-¿Me permite las manos?

Ya. -Pero que estoy un poco nerviosa.

-Bien, vamos a hacer una cosa...

Le voy a recetar levodopa, ¿de acuerdo?

Es un medicamento contra el párkinson.

-¿El párkinson? -Si el tratamiento funciona,

nos confirmaría el diagnóstico.

-¿Qué va a ser eso?

-Pida hora en el mostrador de fuera

y la quiero ver dentro de una semana, ¿de acuerdo?

-Muy bien, gracias. Gracias, doctor.

-Hasta luego. -El bolso, Antonio, cógemelo.

(LLORA) ¿Cómo va a ser párkinson, Antonio?

-Que no, mujer, que no.

-"El 016 es el teléfono de ayuda

a las mujeres víctimas

de violencia de género.

Con marcar este número,

se accede a un servicio de información,

apoyo y asesoramiento jurídico.

Además, no deja rastro

en la factura del teléfono".

-Marco, lo siento,

pero no nos podemos quedar con la primera impresión.

-Álvaro, estoy segura de que ese tipo la maltrata.

Está clarísimo.

Pero si ella no denuncia,

nosotros no podemos hacer nada. -Que sí,

quizá sea mal trato, pero también podrían ser golpes accidentales.

Y sus síntomas concuerdan con una patología neurológica.

Como médicos estamos obligados a manejar datos, no prejuicios.

-Bueno, vale.

Yo no sé cómo puedes ser tan frío. Es que no lo entiendo.

-Otra vez te dejas llevar por las apariencias,

y las apariencias muchas veces engañan.

Sin ir más lejos, cuando te conocí pensé que eras una niña de papá...

y me equivocaba.

Y tú pensaste que era un egocéntrico y un empollón

y te equivocabas aún más.

-Bueno, pero en algo sí que acerté, ¿no?

-Sí. Sí, supongo que un poquito empollón siempre lo he sido.

-No, Álvaro, me refería a lo de egocéntrico.

Ángel, vengo de recoger tus análisis.

Se confirma el cólico nefrítico. -No me diga.

También he visto hematuria,

que es la presencia de sangre en la orina.

-Pero... ¿Sigues alguna dieta con mucha sal?

-No, no. Lo normal, digo yo. Pero...

Hombre, últimamente estoy con una dieta un poquito alta en proteínas.

Bueno, ha podido favorecer los cálculos, el cólico.

-Ah. Te voy a pedir

una radiografía abdominal. -Ah, no.

No, no. Es que yo tengo que ir con Ana ahora.

Ángel, que vamos de urgencia. Tardamos un momento.

(MEGAFONÍA) "Doctora Marco, a diagnósticos".

Venga, respira hondo, respira.

Respira, mujer así.

Una hora más tarde, Ana ha dilatado seis centímetros.

-Ay, uf.

Por amor de Dios, ¿qué te pasa? -Cariño...

Que tengo un cólico nefrítico. -¿Cómo?

-Sí, pero no te preocupes, me quedo aquí,

que es muy importante. Te recuperarás en el parto.

Ángel, tienes cálculos en el riñón.

Te van a doler hasta que no los expulses.

Clara, necesita analgésicos. Vale, pues ahora mismo.

Venga. Venga.

Begoña, la mujer a la que se le descubrieron moratones

en varias partes del cuerpo,

vuelve al hospital al cabo de unos días.

-Begoña. -Hola, doctora.

-¿Qué tal estás? -Mal, la verdad.

-Ya. ¿Has venido sola? -No, está Antonio ahí fuera.

Se estaba fumando un cigarro.

-Buenas.

Los acompaño a la consulta.

(MENDIETA) ¿Qué tal, Begoña, se encuentra mejor?

-La verdad que no, doctor. -No, está cada vez peor.

-Ajá. -Parece un pato mareado.

-¿Ha experimentado mareos o vértigos de algún tipo?

-Eh... Pues sí. La cosa es que cada vez me cuesta más estar de pie,

como que se me mueve el suelo.

-Bueno, eso puede ser debido al tratamiento que le administramos.

Es un efecto secundario. -Vaya, hombre, efectos secundarios.

"Estos médicos no sirven para nada.

Mi mujer está cada vez peor.

Hasta me tengo que meter yo en la cocina a hacer la comida

porque a ella se le caen los cacharros de las manos".

-Bueno, pero entonces, ¿es que no... no tengo párkinson?

-Pues no, parece que no. Si el tratamiento no ha funcionado,

seguramente podemos descartar el diagnóstico de párkinson.

-Entonces, ¿qué puede ser?

-Aún no lo sabemos. Tenemos que seguir haciendo pruebas.

-¿Más pruebas?

Cálmate, cálmate.

-Antonio, Antonio, lo de la boca.

¿Te ha pasado antes?

-Sí... Se suele quedar así.

Además, a veces no puede ya ni masticar.

-Ay.

"Desde hace unos días,

me cuesta mucho masticar.

Menos mal que Antonio

me lo corta todo chiquitito,

chiquitito, chiquitito, y...

Al menos así puedo comer".

-Begoña, sonría, intente sonreír.

-Sonríe, mi vida.

(BEGOÑA LLORA)

-Ay, mi amor.

(BEGOÑA LLORA) Ay, Antonio...

Que te estoy viendo borroso.

Doctor, estoy viendo borroso. ¿Qué me está pasando?

-No tiene qué ver con el párkinson

ni con lo que pensabas.

Begoña, tranquila. Míreme. Míreme. -¿Qué me está pasando?

-"La visión borrosa puede estar causada por una patología ocular,

pero también puede deberse a otros motivos,

una bajada de tensión o un trastorno sistémico.

Si dura más de unos minutos o si se repite,

hay que consultar inmediatamente con el médico".

(MEGAFONÍA) "Familiares de don Manuel Rivas...".

-Ana, ¿qué tal? A ver, dígame, de cero a diez,

¿cuánto le duele? -11, doctor, 11.

-Bueno, tal y como habíamos hablado, si le parece,

le voy a poner la epidural. -Y para mí otra, ¿eh?

Yo también quiero.

¿Cómo te van a poner a ti la epidural,

si tienes ahora en vía un analgésico muy potente?

Metamizol, hombre. No puede ser. -Clara, por favor.

Prepare todo para la epidural, ¿vale?

Vale.

Venga. -Vamos, cariño, aguanta.

Aguanta, que nosotros podemos con esto y con todo.

-Esto duele mucho, duele mucho. -Sí que duele.

"Está comprobado que el acompañamiento

por una persona de apoyo es muy importante,

porque facilita el parto,

siendo beneficioso para la madre y el bebé.

Pero debe ser una persona

que ayude a la madre a sentirse tranquila y apoyada, no al revés".

Begoña sufre un deterioro muscular progresivo

y además ha empezado a ver borroso.

Los doctores Mendieta y Marco piden consejo al oftalmólogo.

-No veo ninguna alteración en el fondo de ojo.

Vamos a pedir un análisis de orina, de urgencia.

-Bueno.

Oye, Álvaro, ¿y si hacemos otra resonancia,

por si hubiese cambios respecto a la primera?

-Una idea excelente. -Genial.

Pues aviso al técnico ahora mismo. -No, no hace falta.

La he pedido yo antes de venir aquí. -Ya.

Begoña tiene rigidez y distonía muscular

y ha empezado a ver borroso.

El doctor Mendieta le hace una segunda resonancia magnética

para compararla con la realizada tiempo atrás.

-Hay diferencias muy significativas. -Ya.

Y en el análisis de orina hay presencia de norepinefrina.

"La norepinefrina es una sustancia

que funciona como hormona

y como neurotransmisor,

y en niveles elevados, se asocia

con una de las enfermedades neurológicas más complicadas".

Al cabo de otras dos horas,

Ana ha llegado a los diez centímetros de dilatación.

-Yo quiero ir contigo, Ana.

Ana, quiero ir contigo. -No te preocupes. Tú descansa.

¿Vale, mi amor? -Pero yo quiero ir.

-Tienes que descansar. -Que nada nos separe, Ana.

Que nada nos separe, joder.

Ana. -Adiós, cariño.

-Clara, Clara, Clara, por favor.

Como no puedo estar, ¿lo puede grabar en el móvil?

Hombre, hasta ahí podíamos llegar.

Sí, lo que me faltaba a mí, vamos.

De reportera de paritorio. -Pero que es mi hija, hombre.

Que viene al mundo mi...

¡Ah!

-Muy bien, Ana, muy bien. Muy bien.

Venga, que el bebé ya está coronando.

Así es, sigue.

Bien.

Respira, respira.

El hombro no sale.

Vamos a hacer un McRoberts.

"Cuando hay un fallo en la rotación de la cabeza,

movimiento que ejecuta el feto

para sacar un hombro,

y este se atasca,

hablamos de una distocia de hombro.

En este momento ya no es posible hacer una cesárea

porque la cabeza se encuentra fuera".

-¡Ah! Vamos, venga, va.

Haz un poquito de ánimo, ¿vale?

Venga, que lo tienes que echar.

Vamos, fuerte, venga. Ángel.

Está saliendo todo fenomenal, así que tranquilo, ¿vale?

-Gracias. Dile a ella que también aquí muy bien.

Venga, muy bien.

Venga, un poquito más, vamos.

-¡Ah! ¡Ah!

Venga, tranquila. -Ahí está. Muy bien.

"La maniobra de McRoberts consiste en doblar las piernas de la madre

sobre el abdomen, abriendo las caderas,

facilitando que el pujo, es decir,

la fuerza que hace la madre, resulte más efectiva".

Vamos, venga. -¡Ah!

Vamos, venga. Vamos, muy bien.

Dale, un poquito más, venga.

Vamos, vamos, vamos.

-¡Ah! -Muy bien, muy bien.

Aquí está.

(Llanto de bebé)

-Bien.

Es preciosa, ¿eh?

Venga, que tú puedes.

Dale, dale, dale.

Ángel, enhorabuena, una niña preciosa.

3,5 kilos.

¡3,5 kilos! Venga, que te toca a ti ahora.

Ángel, venga, aprieta. Un poquito más, vamos.

Vamos, vamos, dale.

¡Vamos! Venga, que tú puedes.

Vale, ya está.

Enhorabuena.

Has tenido una piedra de unos... dos milímetros.

-Verán, tenemos ya el diagnóstico.

Sufre usted atrofia multisistémica.

-¿Y eso qué es, doctor?

-Es una enfermedad similar al párkinson,

pero mucho menos frecuente

y que afecta de forma muy grave al sistema nervioso.

-Usted cúrela, doctor.

-Lamentablemente, la atrofia multisistémica...

no tiene cura.

-¿Cómo que no tiene cura?

Entonces, ¿para qué están ustedes aquí?

¿Eh? ¿Para hacerle 1000 pruebas y pavonearse?

Joder, son ustedes unos inútiles. -Antonio, somos los inútiles

que han descubierto lo que sufre su mujer

y que harán lo posible

para que tenga la mejor calidad de vida posible, ¿de acuerdo?

-Pero ¿qué me va a pasar, doctor?

-Va a experimentar un progresivo deterioro

de sus funciones motoras y de la coordinación,

y con el tiempo, acabará sufriendo problemas cardíacos.

-Pero hay tratamientos que ayudan a controlar esos síntomas.

-Sí, sí, pero...

No les vamos a mentir.

Los tratamientos pueden reducir el dolor

y aliviar un poco los síntomas, pero...

no van a detener el curso de la enfermedad.

El pronóstico de vida desde el diagnóstico

no supera los diez años.

Lo siento. -Diez años.

-Ana, ¿qué tal? -Hola, doctor.

-Enhorabuena. Se ha portado como una campeona.

¿Eh? Ha sufrido una luxación de coxis

debido a la maniobra que le hemos realizado.

Le molestará a la hora de sentarse durante una larga temporada.

Pero gracias a eso, su hija ha nacido perfectamente.

-Qué bien. Muchas gracias, doctor. -De nada, no se preocupe.

Y enhorabuena al padre también. -Gracias.

-¿Eh? Los dejo que descansen. -Gracias, doctor.

-Dicen que el dolor del cólico nefrítico

se puede comparar con el del parto.

Pero vamos, no es verdad.

Es mucho peor.

A nosotros no nos ponen epidural y, claro, hay que sacar aquello.

Son dos milímetros, que se dice pronto.

Ahora, que yo le he visto la carita a mi bebé...

Mi niña...

Bueno, y Ana, que también lo ha hecho muy bien Ana.

-Sí.

Yo estoy muy contenta de que todo haya salido bien.

Aunque, bueno, Ángel se ha quedado con todo el protagonismo.

Otra vez. -Pero, cariño.

Si he estado aquí para ti. -Yo te quiero igual, ¿eh?

-Mi amor, pero... -Sí.

-¿Mi amor?

-Begoña.

De verdad, no dudes volver cuando lo necesites.

Te ayudaremos en lo que podamos con la enfermedad.

-Gracias, doctora.

-Antonio, discúlpeme si en algún momento lo he ofendido.

¿De verdad que no te da pena?

-Una vez salen por esa puerta, su vida es suya y solo suya.

Si nos necesitan, aquí estaremos,

pero esto es un hospital, no una guardería.

-Ya, Álvaro, pero ¿no te remueve nada por dentro?

-Yo en el hospital no hablo de mis sentimientos, ¿de acuerdo?

Eso lo dejo para fuera.

Marco.

Hay casos en los que no podemos hacer nada.

Pero en un 99% de los casos, nuestra intervención marca la diferencia.

Me voy. Tengo 99 personas a las que ayudar.

-Creo que cogí frío, porque tuve que volver a salir a buscar a Pelayo.

-¿Y quién es Pelayo? -Nuestro cerdo vietnamita.

-"Cuando llegué a casa, Borja estaba borracho,

de barbacoa, con la cuadrilla, con los que caza todas las semanas".

(VOMITA)

-Mira, ven.

-¿Ha pasado algo esta mañana? -¿Esta mañana?

-Debo decirle que ha sido culpa mía.

-A ver, la chica del otro día, ¿quién es?

-Tino, ¿cómo me llamas al trabajo?

Sí, ya sé que no fui ayer al concierto.

Es que estaba muy cansada.

¿Que si nos vamos a ver hoy? Pues...

Pues no lo sé, Tino.

-Tardo horas en darle de mamar. Se engancha, pero se queda poco.

Yo no sé, igual no tengo mucha leche.

-"Ninguno de los dos duerme más de cuatro horas al día,

y el pequeño Álex no hace más que berrear.

-Pero ¿cómo te presentas así en mi trabajo?

-Es la única forma de que nos veamos.

-Yo no voy a los ensayos de tu grupo y me planto allí.

-La maternidad no es como yo me imaginaba, ¿eh?

-Pensé que me llegaría un whatsaap tuyo diciendo que querías cortar.

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Centro Médico - 13/06/16

13 jun 2016

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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  1. soledad

    me regusto el caso de parto son lo masss

    09 jul 2016