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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 13/03/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Ya he dejado al paciente en Imagen y ahora tengo unos minutitos libres

y quiero almorzar con mi hijo, que anda un poco bajo.

Pues muy bien, ¿no?

Oye, ¿ese no es tu amigo, vecino y paciente?

¿Y qué hará aquí?

Pues no sé. Me voy a trabajar. -Venga, hasta ahora.

Ángel, un paciente y amigo de la doctora Jiménez,

al que hace unos pocos meses

le hicieron una colostomía por un cáncer de colon,

ha vuelto antes de su revisión.

Necesito que me quites la bolsa, se me ha salido en el trabajo,

en el restaurante, mira, tú no sabes la que he montado.

Yo no puedo vivir así, Rocío.

Necesito que me quites esto, por favor.

Bueno, vamos a hacer una cosa,

¿pasamos a consulta y hablamos tranquilamente tú y yo?

¿Vale? -Vale, gracias.

Yo, no puedo seguir así, esto me está destrozando la vida.

Y mira, si fuera carpintero,

pues oye, pues no pasa nada; tiene un pase,

pero, es que soy cocinero.

No sé si sabes lo que quiero decir.

Vale, ¿entonces has conseguido colocártela bien?

Sí, sí. bueno, no sé, yo creo que sí,

pero, es que he montado un espectáculo, Rocío,

no te puedes imaginar, se me ha salido ahí, en la cocina,

me he tenido que ir a los lavabos corriendo,

yo creo que se ha dado cuenta todo el mundo.

Pero, ¿tus compañeros no saben que te han operado?

No, bueno, no lo sabían, no sé ahora.

Mira, yo lo único que pido es que no se entere el jefe.

Necesito que me quites esto, Rocío, yo no puedo vivir así,

yo no puedo estar así, todos los días,

pendiente de si sale, si no sale... No puedo, Rocío.

A ver, Ángel, tú sabes perfectamente que eso no es posible,

que después de la cirugía que te hicimos

tienes que llevar la bolsa. -Ya.

Mira, vamos a hacer dos cosas, ¿vale?

Siéntate y yo voy a buscar en la base de datos

a ver si estuvieran los resultados

del análisis de control que te hicimos; eso por un lado,

y por otro lado me gustaría echarle un ojo a la zona del estómago

porque veo que te estás rascando mucho,

igual, si solucionamos eso,

te empiezas a encontrar un poquito mejor.

Vale, vale. -¿Vale?

¿Qué tal María?

Bien, bien, no ha podido venir; estaba currando.

Vale, pues sí, mira, aquí están. A ver...

(Música)

¿Qué pasa? -Eh, no, nada.

Que tienes las transaminasas un poco altas.

¿Y qué? ¿Eso qué significa?

Eso quiere decir que igual podrías tener un problema en el hígado.

¿En el hígado? ¿Ahora el hígado también?

Bueno, a mí me gustaría hacerte una ecografía abdominal

para verlo mejor.

Pero a ver, ¿es algo malo?

A ver, para contestarte a eso necesito tener más datos,

pero mira, de momento tranquilidad, ¿vale?

Vamos a hacerte la ecografía y tranquilidad.

Vale.

No he querido comentarlo con Ángel para no alterarlo más,

pero sí que es verdad que unas transaminasas altas

podrían indicar que el cáncer ha vuelto.

De todas formas, es muy pronto para sacar conclusiones todavía.

(Sirena)

Fabiola llega al hospital en ambulancia

porque ha caído al suelo tras perder la conciencia.

¿Qué ha pasado?

Ay, pues estaba en el parque viendo a esta chica, que es mimo...

¿Que es mimo?

Sí, y de repente un hombre le ha echado una moneda,

se ha caído desplomada al suelo,

y pensábamos que era parte del espectáculo,

y hemos empezado a aplaudir

pero me he dado cuenta que algo no iba bien.

Vale, tranquila.

Si está ante una persona que ha perdido el conocimiento,

lo primero que hay que hacer es comprobar si tiene pulso y respira,

para ello debemos colocar la barbilla hacia arriba

y mantener la epiglotis abierta.

Comprobar si respira y tiene pulso, ¿vale?

y lo siguiente que hay que hacer es colocarla en posición lateral.

Así, para evitar un ahogamiento a causa de fluidos en la vía aérea.

Pues sigue inconsciente,

así que llevadla a Reanimación, por favor.

Voy a escribirle un mensaje a Molina que es quien está de guardia.

Bueno, no pongas esa cara, Marta,

a lo mejor ha llegado el momento de limar asperezas con Molina, ¿no?

A ver, es que he estado pensando,

y creo que he podido estar un poco suspicaz

con todo el tema de Molina y la Fundación,

a lo mejor he estado viendo fantasmas donde no los hay.

A ver, es que hay una cosa que no sabía si contarte

porque no quería echar más leña al fuego.

El otro día escuché una conversación telefónica de Molina

hablando sobre la Fundación Castelo,

y cuando vio que lo estaba escuchando,

pues tuvo una reacción un poco rara,

es como si le hubiera pillado infraganti,

y, no sé si es que yo no estoy siendo objetiva

o es que Molina no es trigo limpio.

¿Qué ha pasado con la princesita?

Marta, que ha traído una chica a Urgencias, está en Reanimación.

Bueno, si quieres te acompaño y te voy contando.

Sí, quiero. -Vale.

Pues es que estábamos en el parque y de repente se ha caído desplomada.

Ángel se va a someter a una ecografía abdominal,

después de que la doctora Jiménez lo considerara oportuno,

tras ver el resultado de sus análisis.

Por lo que hemos podido ver en la ecografía,

no hay ninguna evidencia de que el cáncer haya vuelto,

ahora lo que más me preocupa es el estado anímico de Ángel,

porque la colostomía le está afectando más de lo que yo esperaba.

Aunque todo parece estar dentro de lo normal,

lo único que habría que controlar son las transaminasas descompensadas.

Vale, ¿y eso cómo se hace? ¿tengo que tomar pastillas, o qué?

(Teléfono)

No, luego lo cojo. -Vale.

Pues a mí me gustaría hacerte una serie de pruebas,

para ver si damos con el origen

de esa descompensación de las transaminasas.

Sí, de todas formas,

independientemente de las pruebas que te vaya a hacer Rocío,

una cosa que sí que puedes hacer ya por ti mismo, es controlar tu dieta.

Entonces, tengo aquí esta, que la puedes seguir,

y yo creo que, siendo cocinero,

no vas a tener problema tampoco para preparártela.

Claro. Qué bien, qué bonito, ¿no?

A mí la vida se me ha vuelto un desastre, de verdad,

yo no puedo vivir así, y ahora encima, también, dieta.

¡Y encima es algo gracioso!

Bueno, Ángel, vamos a hacer una cosa, vamos a echarle un ojo a la bolsa.

¿Te parece? -Sí, sí, claro.

Para controlar las transaminasas,

es importante llevar una dieta que sea baja en grasas,

y libre de alimentos fritos y de comida rápida.

Las carnes grasas y los embutidos

tienen que ser sustituidos por carnes magras

y no hay que tomar bollería industrial, azúcares,

y desde luego, alcohol, que es malo para el hígado.

Vale, sí, lo que tienes es una dermatitis

y eso es algo muy normal después de una colostomía,

puede pasarte eso, o una irritación cutánea,

que aparezcan alergias, hernias.

¿Vale? -Vale.

Bueno, nos vamos a ocupar de esa dermatitis.

Si tantos problemas tienes con el piso, vente a vivir conmigo,

que yo no te voy a pedir un alquiler. -Gracias, pero no.

Elsa me ha dicho de darnos un tiempo, seguro que se arregla el problema

y me iré a vivir con ella, es una tontería hacer dos mudanzas,

una a tu casa, y otra, a casa de Elsa.

Elsa te ha dicho de darse un tiempo,

pero eso no pinta como que vayáis a vivir juntos en dos días.

Quien dice un tiempo quiere decir un tiempo, no es nada definitivo.

Bueno, haz lo que veas. -Pues así voy a hacer.

Y tranquilo, que Elsa seguro que tampoco me pide un alquiler.

Bueno, voy a trabajar, ¿vale? -Venga, corre, anda.

Pues está profundamente dormida.

¿Profundamente? -Sí.

¿Cuánto te apuestas a que soy capaz de despertar a la bella durmiente?

(Música)

(SUSURRA) Hola, hola.

¡No, no, no! -Eh, tranquila, tranquila.

Tranquila, ¿cómo te llamas? tu nombre.

Fabiola. -Fabiola, tranquila.

Estás en un hospital,

has tenido una pérdida de conocimiento, tranquila.

¿Te importa sonreír? -¿Por qué?

Te lo explico si eres capaz de levantar los brazos, los dos.

Muy bien, sonríe, un poquito más.

Vamos, muy bien, perfecto.

Si no hubieras sido capaz de sonreír, podríamos estar hablando de un ictus,

pero, como no hay parálisis facial, descartamos el ictus.

¿Te ha pasado esto en alguna otra ocasión?

Sí, me ha pasado mucho. -¿Así, de manera repentina?

Sí. -¿En cualquier circunstancia?

Sí. -¿Conduciendo?

Bueno, apenas conduzco, porque no tengo coche propio,

el trabajo tampoco me da para tener coche.

Bueno, pues eso que te ahorras en parquímetros.

Y cuando despiertas de estos ataques de sueños,

¿te despiertas fresca, descansada?

No, no, no, todo lo contrario, me despierto muy cansada.

¿Y tú cataplexia?

¿Eso es lo de las piernas, que tengo? -Chica lista.

Al principio empezó como una debilidad en las piernas,

sin más.

Cada vez que me daban una buena noticia

o que experimentaba una emoción positiva,

pues me flaqueaban.

Pero ahora, pues me pasa varias veces al día, me caigo, de sopetón.

¿Algún antecedente que yo deba conocer?

Estoy siguiendo un tratamiento de rinitis, no sé.

Antihistamínicos. -Sí.

¿Eres fumadora? -Mm.

Vale.

Déjame, que te voy a explorar, ¿de acuerdo?

(CARRASPEA)

Abre los ojos.

Las posibilidades de apnea,

pueden llegar a triplicarse en personas fumadoras,

esto puede guardar relación con esos sueños poco reparadores

de los que habla Fabiola.

Si combinamos ese factor con el tratamiento antihistamínico,

que induce al sueño,

podría dar lugar a una situación similar

a la que describe la paciente,

pero, desde luego, no de forma tan exagerada.

(Música)

¿Has notado algún cambio desde la operación?

Hombre, pues bastantes, sí,

llevo dos meses sin sentarme en un váter, para empezar,

no sé si te parecerá suficiente cambio.

Mira, yo creo que la dermatitis que tienes,

evidentemente, tiene que ver con las secreciones,

no sé si sabes colocarte bien la bolsa,

o notas si se te suelta.

No sé, no tengo ni idea, no sé.

Para tratar una dermatitis como esta,

le vamos a aplicar a Ángel una crema con corticoides,

además, es muy importante que un paciente que tenga una estoma

aprenda a colocarse muy bien la bolsa, para evitar complicaciones.

¿Tú notas si tienes secreciones de la bolsa?

¡No sé! No sé.

A mí me da mucho asco hacer caca por aquí

me parece la cosa más antinatural del mundo,

no me preguntes esas cosas, porque no sé qué decirte, no sé.

Vale, entiendo lo que quieres decir,

pero tienes que intentar llevar la misma vida que llevabas antes.

¿Haces las mismas cosas? -No. ¡Claro que no!

¿Cómo voy a hacer las mismas cosas?

¿Cómo voy a jugar al tenis, con la bolsa puesta?

Tú imagínate que me dan un pelotazo, se me cae todo, allí,

delante de todo el mundo, en la pista, jo...

Bueno, tranquilo, yo te entiendo,

pero aun así, tienes que hacer un esfuerzo

por llevar esa misma vida y claro que puedes jugar al tenis.

Yo no puedo hacer las mismas cosas que antes,

porque no soy la misma persona que antes.

¿A qué te refieres?

Pues a que me ha cambiado el carácter.

Bueno, en estos primeros momentos, quizá puedas pedir ayuda,

a tus amigos, a tus familiares...

¿A mis amigos? -Claro.

¿Sabes lo que pasa con mis amigos?

Que les da el mismo asco que a mí, igual que a mi novia.

Imagínate, si yo no puedo estar con esto todos los días,

imagínate cómo tiene que ser para ellos, el ratito que me ven,

o con mi novia, por ejemplo.

¿Y tu novia qué te dice?

Pues mi novia no dice nada porque la he dejado.

¿Cómo que la has dejado? ¿por qué? ¿por lo de la bolsa?

Claro, a ver, ella no me decía nada,

pero yo le veo la cara todos los días, yo sé lo que piensa.

Sé lo que piensa, piensa lo mismo que pienso yo,

piensa lo mismo que piensa mi jefe, que esto es un asco

y que así no se puede vivir.

Y si no te toca a ti, vale,

pero, si te toca a ti, te lo tienes que comer,

entonces, ella no tenía por qué comérselo, no hacía falta.

A ver, Ángel, mira, échate, vuélvete a tumbar,

que te voy a enseñar

a hacerte un mantenimiento de la bolsa por ti mismo.

¿Pero ahora? -Sí, sí, túmbate, túmbate.

Venga, que lo vemos en un momentito, túmbate, desabróchate la camisa.

Una estoma requiere un alto grado de higiene

y hay que lavar la piel de la zona con jabón neutro

y la manera de hacerlo es con movimientos circulares

de dentro hacia fuera,

también es importante hacer palpaciones,

por si hubiese algún tipo de problema.

Mira, Ángel, yo entiendo que puedas tener, en estos primeros momentos,

dificultad para asimilar que tienes una estoma,

pero, si eso es así,

yo creo que te puede ayudar mucho la psicóloga del hospital.

No, no, no, es que yo no necesito ninguna psicóloga.

¿Qué dices? No, no. Yo lo que necesito es no tener esto.

¿Me lo va a quitar la psicóloga, esto?

De verdad, yo creo que es bastante positivo,

y puede ser productivo para ti. -¿El qué?

Que vayas a ver a la psicóloga del hospital,

sobre todo, para sobrellevarlo al principio.

Tú no tienes ni idea de lo que dices, yo no quiero psicólogos.

¿Qué pasa?

Que tengo que acostumbrarme a vivir con esto, ¿no?

Pues esto es lo que voy a hacer, ya está.

Me voy a trabajar con esto y punto. -Vale.

No, no, no, déjame por lo menos que te coloque la bolsa.

Quédate.

No, no, no te preocupes, ya me la pongo yo.

Por favor. -De verdad, no te preocupes.

¡Ángel!

(Música)

Tus constantes son estables,

te he medido el diámetro del cuello y el índice de masa corporal,

porque ambos factores tienen relación con una posible apnea del sueño,

pero en tu caso ambas medidas están dentro de la normalidad.

De todas maneras me gustaría descartar otras opciones,

y quiero hacerte una exploración otorrinolaringológica.

Mientras tanto, descansa, yo te veo en un momento.

¿Necesitas algo?

Venía a ver qué tal estaba la paciente.

Pues mira, la bella durmiente ha despertado,

así que puedes pasar a verla.

Pero Palacio, ya sé que te gusta enterarte de todo,

por favor, no la interrogues mucho, debe estar cansada, ¿vale?

Vale. Gracias. -Nada.

Hola, soy Marta,

la chica que llamó a la ambulancia cuando te desmayaste.

Ay, pues muchísimas gracias, de verdad.

Soy Fabiola. -¿Cómo te encuentras?

Bien, sí, me encuentro bien, un poco cansada, pero bien.

No sé, es que siempre que paso por el parque me fijo mucho en ti

y me llama mucho la atención, no sé, nunca había conocido un mimo.

¿Qué es lo que te ha llevado a dedicarte a eso?

Pues no sé, porque yo en realidad es que soy física.

¿Y no ejerces?

Cuando tuve que presentar la tesis doctoral,

me dio un ataque de pánico escénico y no pude hacerlo.

Y entonces, un poco por ganarme la vida

y por terapia de choque, empecé a hacer mimo

y bueno, era fácil,

porque, puestos a hacer algo de cara al público,

qué mejor que quedarte quieta, ¿no?

¡Fabiola! Fabiola, ¿estás bien? ¡Ayuda, por favor!

Elsa le ha pedido a Rubén darse un tiempo,

todo el mundo sabe que esa es la forma educada

de decir que se ha roto,

bueno, todos, menos Rubén. -Ay, pobre.

Si yo no quiero meterme,

porque, por extraños motivos del destino,

siempre que me meto la fastidio. -Anda, venga, qué exagerado eres.

Bueno. -¿Pero a ti qué te pasa?

Nada, que venía pensando en mi amigo Ángel, el cocinero.

Ah, hoy viene a revisarse la dermatitis.

Ya, ya lo sé.

Es que me ha dicho que le han ofrecido un trabajo en un restaurante

y que no lo va a coger porque está convencido

de que, en cuanto se enteren de que tiene una bolsa de ostomía,

pues no lo van a aceptar.

La verdad es que no lo está llevando nada bien, ¿eh?

y además no deja que nadie le ayude.

Es que resulta que le ha dicho a su jefe

que, si podía cogerse unos días libres porque tiene un catarro.

¿Qué catarro?

Que no quiere afrontar la realidad y busca excusas.

Pues sí, y es que, además, yo creo que ni el jefe se lo ha creído,

y que tiene toda la pinta de que lo vayan a echar del trabajo.

Bueno, como va a venir luego, voy a ver qué puedo hacer,

si puedo hablar con él o no sé.

Vale, pues muchas gracias, Pepa, hija.

(Música)

Tras ser reanimada de un nuevo ataque de sueño,

a Fabiola se le realiza un estudio en otorrinolaringología,

en el cual no se encuentran

condicionantes anatómicos suficientes,

para alterar su calidad de sueño.

Con la información que disponemos hasta ahora,

podemos valorar la somnolencia diurna de Fabiola, en 24,

según la escala de Epworth.

Se trata de la máxima puntuación,

y eso significa que necesita un tratamiento muy específico.

Fabiola, aunque ahora estás estable,

por tus antecedentes y por los dos episodios,

vamos a dejarte ingresada.

Me gustaría hacerte un estudio del sueño.

Bueno, tampoco me voy a ir a ningún sitio,

no creo que sea tampoco la mejor hora

para estar en un parque haciendo mímica.

(Música)

Pepa le realiza las curas a Ángel, el paciente con una dermatitis,

derivada de la mala colocación de una bolsa de ostomía.

¿Te encuentras bien? No tienes buen aspecto.

Me he levantado con náuseas, me duele el estómago,

pero no es de ahora, llevo ya varios días así,

es que tengo un estrés encima que no puedo vivir.

Ya me ha dicho la doctora Jiménez lo de tu nuevo trabajo

y también lo del catarro.

¿Qué pasa? Yo le podré decir a mi jefe lo que yo quiera, ¿no?

Es asunto mío. -Bueno, sí.

Me han ofrecido otro trabajo, sí, en otro restaurante,

pero eso también es asunto mío.

Da lo mismo el trabajo, ni en un restaurante ni en otro

me van a solucionar el problema, que es esto.

Y aquí tampoco me lo queréis solucionar.

Mira, Ángel... -Y ya sé, ya, sí.

Ya sé que podría hablar con una psicóloga

que me va a ayudar a verlo de otra manera,

pero es que la psicóloga no va a cambiar lo que es,

lo que es, que es una guarrería.

Pues mira, no, no te iba a decir que fueses a ver a la psicóloga,

porque tienes razón, eso no te va a ayudar.

Vamos a ver.

Es importante, Ángel, que cambies tu manera de pensar,

porque si hoy llevas esta bolsa es porque tu cáncer era operable,

es decir, no estaba en un estadio muy avanzado,

así que, de alguna manera, que lleves esta bolsa es una cosa positiva,

porque estás aquí y estás vivo y estás con nosotros.

Y además te digo que hay gente, sin menospreciar esto, por supuesto,

pero hay gente que vive con circunstancias

muchísimo más duras que esta, solo para que lo pienses.

La dermatitis de Ángel está mucho mejor,

pero vamos a seguir haciéndole curas hasta que desaparezca.

Hoy, por ejemplo, le vamos a hacer una cura en un ambiente húmedo,

significa que le vamos a poner un apósito

para que el estoma no entre en contacto con el medio exterior,

y también le vamos a aplicar silicona en espray para proteger la piel.

Oye, Ángel, eh... -¿Qué?

¿Tú has vaciado la bolsa? -No, no, ¿por qué?

Porque está vacía. -Ah...

¿Te encuentras bien? -No, no. Quiero vomitar.

Vale, voy a buscar a la doctora Jiménez.

Me duele mucho la tripa.

Bueno, pues esto ya está listo.

(Llaman a la puerta)

-Hola. -¡Hola!

Bueno, yo os dejo. -Vale.

Te traigo una sorpresa.

Es que estaba en la ambulancia,

y bueno pensé que era importante para ti.

Pues sí que lo es, muchísimas gracias.

Es muy bonita. -Gracias.

Es que, esta máscara lo es todo para mí.

¿Puedo sentarme? -Sí, claro.

Mira, cada vez que estoy en el parque, trabajando,

me pongo la máscara y me siento liberada,

porque puedo permanecer quieta, inmóvil,

y no tengo que tomar decisiones.

¿Sabes qué hay una teoría que dice que cada decisión que tomamos

genera un universo nuevo?

Yo me imagino que por eso igual es tan agotador tomar decisiones

porque crear un universo cada vez...

Y, ¿no te apetece volver a la física?

Bueno, es que en realidad, creo que no la he abandonado nunca.

Cuando estoy en el parque,

estoy mirando, a través de la máscara,

y observando, pues a la gente que pasea,

a los runners, a las mujeres que hacen tai-chi,

y hay veces que incluso tengo la sensación

de que estoy a punto de alcanzar una teoría que lo engloba todo,

y justo en ese momento me fallan las piernas.

Por eso, pues creo que mis teorías

tienen la misma base que mis piernas,

ninguna.

(Música)

Tras hacerle una exploración completa,

la doctora Jiménez le está efectuando a Ángel

una radiografía abdominal,

dado que presenta dolor en el abdomen y ha vomitado.

En la radiografía solo hemos visto que tienes muchos gases

que no están siendo expulsados.

Pero a mí, Ángel, me gustaría hacerte un TAC, para comprobar que no...

que no hubiese otro tumor. -¿Cómo que otro tumor?

Pero si ya me habías hecho la ecografía,

me habías dicho que estaba todo bien.

Sí, por eso quiero hacerte un TAC, para asegurarme

de que no se me está escapando nada.

Que hay veces que los tumores, depende en la zona en la que estén,

pues no se ven con una ecografía, ¿vale?

Vale, vale, vale. Sí, haz lo que tengas que hacer,

sí, por favor.

Bueno, pues te dejo un momentito, y me voy a prepararlo todo, ¿vale?

Vale.

Y me cuentas si has decidido si sí o si no lo del trabajo nuevo.

(Música)

Sí, no te preocupes, está todo controlado, yo me encargo.

Oye, te llamo luego que tengo visita. Chao.

¿Qué haces aquí a estas horas?

Me he quedado para poner al día el papeleo.

¿Tú? -Yo estoy de guardia.

Ah, que vaya bien.

Alberto, que sé que estás jugando sucio con la Fundación.

¿Perdona? ¿Sabes qué pasa, Marco?

que las acusaciones absurdas a ciertas horas de la madrugada

no me sientan muy bien.

Ya, pues si crees que me voy a quedar de brazos cruzados,

te equivocas,

no te imaginas a lo que he sobrevivido últimamente,

tú a mí no me vas a durar ni un asalto.

Mira qué bien, oye, pues que te diviertas.

(GRITOS)

Fabiola, Fabiola, tranquila, ya estoy aquí, Fabiola, tranquila.

Mírame, respira, mira, tranquila. ¿Qué ha pasado?

Que es que estaba aquí, estaba dormida,

y han empezado a entrar como unos seres, aquí en la habitación,

y han empezado, han empezado a acercarse

y me he intentado incorporar y no me podía mover el cuerpo,

tenía las piernas rígidas, rígidas, y no me podía mover

y cuando quería encender la luz y no podía, y ya se han ido y...

Vale, vale, tranquila.

Parece un episodio de alucinaciones hipnopómpicas, ¿no?

Sí, lo sé, soy neurólogo,

y te recuerdo que Fabiola es mi paciente,

así que, si no te importa, seré yo quien dictamine su diagnóstico.

Fabiola, cálmate.

Fabiola ha sufrido lo que se conoce como alucinaciones hipnopómpicas.

En ocasiones se producen durante el paso del sueño a la vigilia,

cuando suceden al contrario, en el paso de la vigilia al sueño,

las llamamos alucinaciones hipnagógicas.

Ambas son muy comunes en pacientes con narcolepsia.

No, no, no, es que era súper real, es que lo estaba viendo aquí,

y estaban aquí muy cerca

y es que no, no es la primera vez que los veo,

a veces me pasa que me veo hasta yo fuera de mi cuerpo,

como si fuera otra persona.

No te preocupes, todo eso tiene una explicación científica.

Yo sé que tiene una explicación científica

pero es que no sabes lo que sientes cuando ves esas cosas, ¿sabes?

y cuando lo sientes desde dentro, es que no te convence nada.

Tranquila, Fabiola, esas visiones no te van a hacer nada, ¿vale?

¿Por qué no intentas volver a dormirte?

Nos quedan muchas pruebas por hacer mientras duermes.

No te preocupes, te aseguro que vas a estar vigilada

y atendida en todo momento, te lo prometo, confía en mí

y yo estaré por aquí, ¿vale?

Ahora cálmate, respira y vuelve a dormirte, ¿vale?

Tranquila, tranquila.

(Música)

¿Qué tal estás, hijo? -Bien, bien.

He hablado con Elsa, y parece que todo se va a arreglar.

Ah, ¿sí? -Sí, sí.

Bueno, voy a seguir trabajando, ¿vale?

Muy bien, yo también. Buen día. -Buen día.

Elsa, por fin me coges. Te estaba llamando como un loco.

Bueno, sí, sí.

Oye, te llamaba para saber si ese tiempo que nos hemos dado

ya ha vencido.

(Música)

Ya.

Sí, yo también lo siento.

Bueno, que te vaya bien.

Un beso.

(Música)

Tras el estudio del sueño realizado a Fabiola,

el doctor Molina saca algunas conclusiones.

Bueno, Fabiola, tengo que contarte algunas cosas

que hemos sacado en claro del estudio del sueño que te hemos hecho.

Para empezar, debo decirte que eres roncadora.

¿Yo? -Sí.

No sufres insomnio de inicio, ni tampoco de mantenimiento,

es decir, que no te despiertas de madrugada.

Y tampoco tienes nicturia. -¿Y eso qué es?

Que no te despiertas para orinar.

Bueno, en realidad eso se lo podría haber dicho yo

si me hubiese preguntado,

que no hubiera hecho falta quedarme aquí toda la noche.

Ya.

Además, ya le dije ayer

que me acuesto todas las noches a las 11 y media,

tardo un minuto en quedarme frita,

bueno y duermo más de nueve horas seguidas.

Bueno, eso está muy bien. ¿Sabes qué pasa, Fabiola?

que me he dejado lo mejor para el final.

Los resultados de la poligrafía respiratoria y la polisomnografía

revelan que tienes una apnea del sueño más importante

de lo que creíamos.

Durante una sola noche,

hemos detectado un total de 29 eventos respiratorios

de distintos tipos,

además, llama la atención que transcurre muy poco tiempo

desde que Fabiola se duerme hasta que entra en fase REM.

Verás, Fabiola, la fase REM es la de sueño más agitado,

es donde se producen las experiencias oníricas

y en tu caso, también hemos detectado algún episodio de SOREM.

No sé qué es eso.

Cuando al conciliar el sueño pasas directamente a la fase REM,

también tienes el sueño fragmentado.

Todos estos datos nos confirman

que tienes una narcolepsia con cataplejia.

La cataplejia es un trastorno neurológico de origen psíquico,

que consiste en la pérdida repentina de movimiento,

ante un estímulo emotivo intenso,

pero conservando completamente la conciencia.

¿Y eso tiene tratamiento? No sé, ¿se puede curar?

Tiene tratamiento, y sí, creemos que se puede curar.

Gracias. -No hay de qué.

Vamos a tratar a Fabiola con dos medicamentos,

uno estimulante, para mantenerla despierta,

y otro, para controlar la cataplejia.

Se los vamos a administrar en dosis ascendentes

y esperamos que pueda mantenerse despierta durante el día

y, sobre todo, evitar que las piernas le fallen de manera inesperada.

(Música)

La doctora Jiménez le ha realizado un TAC abdominal a Ángel,

y ha descartado un tumor,

pero para ver el trayecto completo del intestino,

le está efectuando una colonoscopia.

Cada año, el cáncer de colon en España aumenta

pero se cree que, a través de los programas de cribado,

se podrían prevenir hasta el 95% de los casos.

Por eso es importante hacerse una colonoscopia,

una vez cumplidos los 50 años,

y a partir de esa edad, repetirla cada diez.

Lo único que tienes es una pseudoobstrucción,

debido a la colostomía.

A ver, para que lo entiendas, después de una colostomía,

digamos que el intestino se defiende parándose,

pero eso es algo muy habitual.

Vale, ¿y qué tengo que hacer?

Pues el tratamiento consiste en hidratación.

Vale.

Yo lo que sí que te quería comentar,

aprovechando que también está aquí Pepa,

es que nosotras dos estamos bastante preocupadas por...

Ya, ya.

Yo creo que no va a hacer falta que vaya a ver a la psicóloga, ¿eh?

Me gustaría pediros perdón, porque sé que sí,

he sido bastante maleducado, bastante grosero

y también me gustaría mucho daros las gracias.

Es verdad que esto es un fastidio,

pero no me puedo quedar estancado aquí,

no me puedo estar compadeciendo todo el día,

tengo que seguir adelante,

además, he aceptado el trabajo nuevo en el restaurante.

Me alegro mucho. -Sí.

¿Qué es lo que te ha hecho cambiar de opinión?

Pepa. -¿Yo? Pero si yo no he hecho nada.

Sí, sí, tienes razón, esto viene de algo peor

y también podía haber sido mucho peor

y además hay gente con circunstancias muchísimo peores;

yo no me puedo estar compadeciendo todo el día por esto

y en el nuevo restaurante no les importa,

mientras yo saque los platos bien y a tiempo, les da igual.

Supongo que no será tan malo, ¿no? -Claro que no. ¿Y María?

Pues María, la llamaré, me porté muy mal con ella,

no sé cómo reaccionará, cómo me recibirá,

pero la voy a llamar.

Gracias.

(Música)

Una vez pautado el tratamiento,

por el doctor Molina para su trastorno del sueño,

Fabiola es dada de alta.

¿Y te han dicho algo? ¿Alguna recomendación?

Sí, bueno, un montón,

ahora tengo que reconducir los hábitos del sueño,

las siestas pautadas,

por supuesto, pues nada de conducir,

nada de actividades de riesgo,

y también, que apunte en una agenda cómo todo lo relativo al sueño.

Bueno, y revisiones neurológicas con el doctor Molina.

Bueno, pues nada, me alegro muchísimo.

Mira, te quiero dar las gracias,

y no me iba tranquila si no te las daba

porque no solo me has ayudado, sino es que mi vida ha cambiado,

y además, quería contarte que voy a presentar la tesis.

¿De verdad? -Sí.

Qué bien. -Y si la presento, es gracias a ti.

Porque, si no me hubieses ayudado,

pues mi vida no habría tomado este nuevo rumbo,

entonces, quería darte las gracias.

Que no me tienes que dar las gracias,

¡me alegro un montón! pero un montón, ¿eh?

Espero que la publiquen, y me lo compraré,

lo que pasa que no lo voy a entender, pero bueno.

Te la regalo yo. -Me alegro muchísimo.

Gracias. -Mucha suerte.

Muchas gracias.

(Música)

¿Has hablado con Elsa? -Sí.

Tú tenías razón, un tiempo, esta vez, significa para siempre.

Lo siento, hijo.

Tendría que haberte escuchado desde el principio.

Mira, coge tus cosas y, como medida provisional,

te vienes a vivir a casa.

¿Pues sabes qué?

Que si quiere que juguemos sucio, eso es lo que vamos a hacer.

Le voy a escribir un mensaje a mi hermanastro Carlos

porque puede que Molina tenga muchos contactos

dentro del Consejo de Administración,

pero yo tengo algo mejor, tengo un familiar.

Chao, chicas. -Hasta luego.

(Teléfono)

¡Carlos! Sí, dime.

Sí, puedo hablar.

¿Y qué te ha dicho exactamente?

Sí, ¿te importa mandarme el mensaje?

Oye, y Carlos, una cosita, no le digas nada a tu hermanastra,

porque creo que anda muy confundida

y lo mejor es que le sigas la corriente.

Sí, yo me encargo de gestionarlo todo, tranquilo.

Sí, has hecho bien.

No, gracias a ti. Chao.

  • Centro médico - 13/03/18 (1)

Centro médico - 13/03/18 (1)

13 mar 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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