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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 13/03/17 (1) - ver ahora
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Charlie, un mendigo del barrio, viene al hospital

porque tiene unas molestias en la boca

que le impiden tragar y hablar bien.

-Suso, deja tranquila a la gente que les vas a molestar.

Además, lo estoy viendo venir, vas a gastar la batería

y luego no nos va a dar para lo nuestro.

-¡Qué batería! Si encuentro dinero, ¿a que vas a querer la mitad?

¿Sí o no? ¿Eh?

Carlos Famino. -Yo, señorita.

Acompáñeme, por favor. -Pi, pi, pi...

-Deja de llamar la atención ya, ¡hombre!

Perdone usted, señorita,

pero es que se le va la olla, está zumbado.

-Yo estaré zumbado, pero tú das pena hablando así, ¿eh?

-¿Qué quieres que haga, que me vaya fuera de España?

-Esperadme, hombre.

Llevo dos días que me duele un montón la garganta y no puedo tragar bien.

Yo tampoco es que me pueda llevar mucho a la boca,

pero es que hoy ha sido el colmo, es que no puedo ni abrir la boca.

Rosa acude a la consulta del doctor Landó, su nuevo ginecólogo.

-Rosa, la citología está muy bien, así que si no tiene ninguna duda,

le veo en la próxima revisión.

-Es que me gustaría consultarle una cosita más. -Claro, dígame.

-Es que desde hace unos días, no sé, tres o cuatro días,

tengo un dolor muy fuerte por aquí.

-Ya..., ¿cómo suelen ser sus ciclos menstruales?

-Bueno, normalmente son como de 25 días.

Y es verdad que también tengo unas menstruaciones muy dolorosas

y que últimamente el dolor se está haciendo insoportable.

No puedo ni ir a trabajar esos días.

-Ya...

Leo en su informe que hace un año dio usted a luz a un niño.

Pero que no sobrevivió porque hubo complicaciones en el parto.

Lo siento.

-¿Cree usted que todo eso tiene que ver con este dolor que...?

-No, no, no creo que esté relacionado.

No obstante, durante el coito,

¿tiene también estos dolores en la zona pélvica?

-Bueno, la verdad que después de lo que pasó

mi pareja y yo rompimos y en el último año,

no he vuelto a tener relaciones.

Sí que me duele cuando voy al baño, a hacer de vientre.

Ahí si me duele.

-A ver, Charlie, necesito que mires aquí fijamente, ¿vale?

Muy bien.

A ver, abre la boca, por favor.

Necesito que la abras un poquito más.

-No puedo. -¿No puedes abrir?

-Y eso que es un bocazas... -Y tú un desconfiado.

Deja eso ahí que la doctora es buena gente. No te lo va a quitar, Suso.

-No, no. Esto es nuestro pasaporte para la felicidad.

-Eso es verdad.

-Y no se vaya a pensar usted

que para nosotros la felicidad es tener mucho dinero. De eso nada.

Para tener mucho dinero hay que ser un infeliz y nosotros hemos vivido.

¿Sí o no, Charlie? -Sí...

-Nosotros tenemos los pies en la tierra y usted se preguntará

"¿cómo este par de desgraciados tienen la clave de la felicidad?"

-Pues, discúlpame, pero no, yo me estoy preguntando

por qué tu amigo no es capaz ni de abrir la boca ni de tragar.

-Pues yo se lo voy a decir.

El secreto de la felicidad es...

el detector de metales. -Eso es verdad, doctora.

-Si es que es perfecto, si es que no hay fallo.

Nosotros nos vamos a ir a la playita, ¿vale?

y luego, con el detector vamos a encontrar todas las movidas

y todo el dinerito que pierda la peña y ya está.

Y se acabó el tener que ir pidiendo por ahí

o el tener que poner carita de pena

o el que te miren por encima del hombro.

Bueno, y eso si te miran.

Y yo qué sé.

Ahora solo nos falta ahora el dinerito,

los billetes de autobús y a la playita. Muy rico.

-Verá, le voy a hacer una exploración, ¿de acuerdo?

Voy a avisar a la enfermera.

Vaya pasando a la camilla, por favor. -Vale, gracias.

-Berni, por favor, ¿me avisas a una enfermera? Gracias.

-¿Se encuentra bien?

¿Está usted con el periodo?

-No, no. No tenía que venirme hasta dentro de dos semanas.

-Luz, por favor, avisa a un celador,

que traigan una silla que la vamos a llevarla a Urgencias.

-Ahora mismo.

-A ver...,

que todavía nos faltan 60 eurazos para los billetes.

Bueno, eso y que aquí el amigo Charlie, se nos ponga bien, ¿eh?

-¿Por qué no dejas que la doctora continúe su trabajo

y te callas un ratito, Suso? Por favor.

O mejor, ¿por qué no te vas a pedir la pasta que necesitamos?

Y vete a la plaza, no vayas al colegio

que hay sabes que no te de nada nunca.

-No, no, no, la plaza es tu zona, yo voy a la que piloto yo,

a la de siempre, al lado del colegio.

-¡Qué cabezón! -¡Y tú un pesado!

-¿Puedo continuar?

-Continúa. -Gracias.

Yo qué sé, cada uno tiene sus manías.

A mí se me da mejor pedir en el colegio.

Y yo qué sé, luego Charlie tiene su plaza

y cada uno tenemos nuestro rollo, yo qué sé...

Para qué cambiar, ¿no? Si estamos bien así.

Rosa ha empezado a sangrar en la consulta del doctor Landó

y parece que la hemorragia ha ido a más.

Ha sido necesario aplicarle a Rosa

unas compresas debido al volumen de sangre.

Estamos hablando de medio litro, aproximadamente,

lo cual es algo bastante preocupante.

Además, hemos comenzado con el tratamiento anticoagulante

y suero fisiológico.

-Bueno, Rosa, quédese tranquila, ¿eh?

Menos mal que todo esto ha sucedido aquí, en el hospital.

Está en buenas manos. -Ya...

Ya.

Mi hijo también murió estando en un hospital.

-Voy a comenzar con la exploración.

En la exploración he observado una alteración.

Una parte del tejido del interior del útero

está sobresaliendo por el cuello uterino,

donde no debería estar.

Además, hay un sangrado activo

procedente de una lesión del labio posterior del cuello uterino.

-Quería preguntarle, ¿se ha sometido en este último año

a algún tipo de exploración ginecológica invasiva? -No, no.

-Una colposcopia, un legrado...

-No, no, tampoco.

-¿Ha sufrido algún tipo de agresión sexual?

-¿Qué?

No, por Dios, claro que no.

-Discúlpeme, pero tenía que preguntárselo.

-No pasa nada.

¿Qué pasa?

-Que se palpa junto al útero un nódulo de unos 2 cm más o menos.

-¿Un tumor?

-No, vamos a ver, no.

Podría ser una opción, pero no hay que precipitarse.

-¿Pero qué tipo de tumor? ¿Algo malo? ¿Un cáncer?

-Rosa, por favor, tranquilícese.

Ya le he dicho que hasta que no hagamos los estudios pertinentes,

no sabremos cuál es la naturaleza del nódulo.

Quédese tranquila. -Vale.

-Hola. Ha llegado ya el acompañante de Rosa.

-De acuerdo, trasladadla a boxes y que luego pase por allí.

-De acuerdo.

Me ha sorprendido mucho la llamada del hospital.

Más que nada porque llevo sin tener contacto con Rosa

desde que perdimos a nuestro hijo.

Espero que esté bien, por supuesto.

Pero volver a verla...

no es fácil para mí.

-Bueno...,

pues Charlie, voy a necesitar que te quedes ingresado

porque tengo que hacerte unas pruebas.

-¿Pero qué le pasa?

¿Se va a tener que quedar muchos días?

Porque, a ver...,

a nosotros no se está esperando la playita y sus tesoritos, ¿eh?

-Hasta que no le hagan las pruebas no os puedo confirmar nada.

Pero sí que estoy barajando que puede ser

desde un proceso infeccioso o incluso una patología digestiva.

Lo que sí me estoy preocupando es que no sé si este cacharro,

el detector de metales que decías,

puede interferir en los aparatos que tenemos aquí en el hospital.

Entonces, si eres tan amable, te agradecería que te lo llevases.

-¡Anda esta! ¿Y qué hago? ¿Me lo como? ¿Y si me lo quitan, qué?

-No, del detector no nos podemos separar.

Por qué no haces una cosa...

¿Por qué no te vas a pedir el dinero que nos hace falta?

Y ve a la plaza, no vayas a colegio

que allí sabes que no te da ni la hora, Suso.

-Que no, que no. Ya veré yo lo que hago, que ya si eso...

-¡Madre de Dios! ¡Qué cabezón que es!

Haz lo que quieras. ¡Cuidado del detector!

-Que sí, pesado.

-Bueno, Charlie, si te parece bien, antes de hacerte las pruebas,

te puedes dar una ducha aquí en el hospital.

-Vale, pero, doctora, ¿usted me podría dar algún consejillo

para aliviarme un poco el dolor mientras me hacen las pruebas?

Es que me duele una barbaridad la garganta al tragar.

Los problemas en la deglución pueden ser provocados por diferentes causas.

Pueden ser por una infección,

por tener problemas en el esófago o incluso,

por la presencia de algún cuerpo extraño.

-Hola.

-Hola.

-¿Qué te ha pasado?

-Es que estaba en el ginecólogo

y he empezado a sangrar.

Me han dicho que tiene que hacerme unas pruebas...

-¿Por qué has pedido que me llamen a mí?

-Bueno...

Es que...

-De verdad, te recuerdo que fuiste tú la que decidió romper después de...

Bueno, de lo que pasó.

Me está costando mucho poder empezar a rehacer mi vida

como para que ahora acudas a mí, ¿eh?

Podías haber llamado a tu madre o a tu hermana perfectamente.

-Sí, la verdad es que tienes razón.

Es mejor que las llame a ellas.

-No sé, me llamas de repente

y tengo que dejar mis cosas para venir al hospital.

¿Estás bien?

-¿Estás con alguien?

-¿Pero qué te ha dicho el médico?

Marcos, lo siento.

No debería haber hecho que te llamaran, lo siento, de verdad.

Siento haberte molestado, y lo siento, lo siento.

Lo siento todo. -Perfecto.

Mira, Rosa,

no sé qué hago aquí, ¿eh?

-Lo siento.

-Lo siento, me tengo que ir. Adiós.

-Muy bien, Aurora, pues esto ya está. Gracias.

Juanjo, perdona, una cosita,

¿has llevado a Charlie, a mí paciente, a su habitación?

-Pues sí, ¿por?

-No, por nada. Por saberlo.

La verdad es que me da una penita ver a la gente así...

-Pues igual él es feliz con la vida que tiene.

No debemos juzgar a los demás por sus posesiones.

-Yo no estoy juzgando a nadie, pero a ver...

Me da lástima que la gente esté en la calle

y lo esté pasando mal.

En cierta forma, pues no sé, me gustaría poder ayudarles.

-¿Pero te han pedido ellos ayuda acaso?

-Pues no, pero eso no quita que me gustaría...

-Pues eso es que no la necesitan. Ese es el problema del primer mundo.

Que todo el mundo cree saber lo que necesitan los demás,

si ni tan siquiera preguntar.

"Detrás de un pie, pongo otro pie..."

Charlie, el mendigo que atiende la doctora Rey,

ya ha sido ingresado y se prepara

para las pruebas que le tienen que realizar.

Pero, hombre, ¿todavía ahí dentro?

¡Venga! ¡Menos cantar y más frotar que no tengo todo el día!

-¡Voy! ¡Voy!

Los análisis de sangre que le hemos practicado a Charlie

han resultado normales,

lo que ha abierto la posibilidad a que alguna dolencia

en el mediastino justificara el cuadro.

Así que le hemos hecho una radiografía de tórax,

pero lo ha descartado y esto nos ha llevado a pensar

que podría tener una lesión orofaríngea o en el esófago

y por lo tanto, le hemos practicado una gastroscopia

que, afortunadamente, no ha mostrado nada raro.

Lo malo de todo esto es que nos encontramos igual que el principio.

-Sí, soy Landó.

Quería saber si ya teníais los resultados

de los análisis de Rosa Segura, es urgente.

Perfecto. Traédmelos a mi consulta, por favor. Gracias.

-¿Qué te parece si vamos hoy a cine después de trabajar?

-¿A dónde vas a ir tú con esa voz?

-Pero que en el cine no tengo que hablar.

-Bueno, no lo sé, es que tengo un caso

y no sé si me va a llevar demasiado tiempo.

-¿Pero ha pasado algo?

-Bueno, sí, que me ha removido un poco.

Me ha traído malos recuerdos.

-Ramón, no puedes dejar que te afecten los pacientes.

Lo que pasa en el hospital se tiene que quedar en el hospital.

-Eso ya lo sé, Mónica. Pero no somos máquinas.

Yo no soy un robot.

Además, no vamos a hacer aquí, en mitad del pasillo, una terapia.

-No, por supuesto, yo no, desde luego, para eso está tu ex.

-¿Y eso a qué viene ahora? -Perdonad, un segundo.

Son los resultados de la analítica de Rosa Segura.

-Gracias.

Me tengo que ir a trabajar.

-Charlie, necesito que intentes beber, ¿vale? A ver si puedes tragar.

-Me duele..., ah.

Me duele, doctora, se lo juro, me duele un montón.

-Vale, tranquilo. No fuerces. Tranquilo.

A ver, Charlie,

lamento decirte que todavía no sé qué es lo que te ocurre exactamente.

Entonces, necesito que te quedes ingresado para ver cómo evolucionas.

-Yo por mí no tengo ningún problema. Si esto es extraordinario.

Esto para mí es como un balneario.

Lo único que me preocupa es que Suso

no se ha pasado por el hospital, ¿verdad?

-No le visto. No tengo ni idea. ¿Hay algún problema?

-Este es capaz de haberse ido a la playa con el detector sin mí.

-A ver, Charlie, que conste

que yo no me quiero entrometer en tu vida, ¿vale?

Ni por supuesto meterme

en este plan tan maravilloso que tenéis de ir a la playa,

pero si quieres yo me puedo ofrecer para llamar a Asuntos Sociales

y que te encuentren un albergue,

un nuevo trabajo que te ayude a salir del bache...

-¿Bache? ¿Qué bache?

Si esta es mi vida, doctora.

Y, además, yo lo tengo asumido.

Yo se lo agradezco un montón,

pero lo único que quiero es curarme

y que Suso venga con el detector de metales

y el dinero para el autobús, e irnos a la playa a currar un ratito.

Y ya está.

-Vale.

-Rosa, ¿estás sola?

-Sí, se ha ido.

-¿Quiere que avisemos a algún otro familiar o...?

-No, da igual.

-De acuerdo.

Bueno, venía a decirle que tengo los resultados de los análisis.

Indican que tiene usted una anemia importante.

Y como el sangrado persiste,

lo único que está ocasionando es que la anemia empeore.

Por lo que tenemos que intervenir para detenerla.

-Haga lo que tenga que hacer, doctor.

Además de intentar detener el sangrado,

hemos aprovechado para realizar una biopsia.

Al comprobar que Rosa sangra menos,

hemos hecho un taponamiento vaginal con gasas,

con la esperanza de que el sangrado cese del todo.

Rosa se va a quedar ingresada y tendremos que esperar unos días

para ver si la intervención ha dado resultado.

Clara, necesito que estés pendiente del paciente de la 312.

¿Del mendigo?

Sí. Si notas cualquier mínima evolución o cambio, me avisas, ¿vale?

Vale, no te preocupes.

-Hola.

Adiós.

Está un poquito raro últimamente, ¿no? ¿Tú has hablado con él?

¿Yo? ¿De qué voy a hablar? Yo no tengo nada qué hablar con él.

Que siga con esa comunidad que tiene,

ya ves tú a mí lo que me importa.

¿Pero por qué dices eso?

Pues porque ya no tiene solución.

-Charlie... -¿Qué haces aquí?

Yo creía yo que te habías ido sin mí.

¿Y se traje?

¿Y detector de metales?

-Que nada, que lo he empeñado. No...

-Tú estás de coña, eso no es verdad.

-Perdóname, Charlie. Es que no sé lo que me ha pasado, no...

-¡Que no! ¡Que tú no eres capaz! ¡Eso no es verdad!

¡No es capaz de hacerme eso a mí! -Déjame que te explique, ¿vale?

Lo he tenido que empeñar porque...

-¡No eres capaz de empeñar el detector de metales

y gastártelo juergas porque hueles a alcohol!

¡Sinvergüenza! ¡Canalla! ¡Ah!

Ayuda.

-¡Charlie! -¡Ayuda!

-¡Charlie! ¡Ayuda!

¡Ayuda! ¡Por favor!

Tras intentar detener el sangrado, la evolución de Rosa no es buena.

La hemorragia sigue activa.

Móvil

-Ya están los resultados de Laboratorio,

voy a ir a por la biopsia.

Afortunadamente, el resultado de la biopsia del cuello uterino

ha resultado normal.

No se han detectado células con anomalías

que nos hagan pensar en algún tipo de cáncer o tumor.

Sin embargo, en las imágenes de la ecografía pélvica,

nos indican la evidencia de una presencia de líquido,

probablemente sangre, en el labio posterior del cuello uterino.

Por lo que nos obliga a tener que volver a intervenir.

Charlie ha sufrido una extraña crisis de rigidez muscular

que le ha dejado postrado en la cama.

La doctora Rey ha acudido a atenderle.

-Vamos a intentar encontrar a ver si tiene algún tipo de herida, ¿vale?

Busca por aquí.

Vale. ¿Sospechas de algo? Sí.

Charlie está sufriendo opistótonos.

Es una afección por la cual la persona se vuelve rígida

y se le arquea la espalda.

Esto puede ser provocado por muchas causas, pero en este caso,

al ir acompañada por fascia sardónica,

que es una contracción de los músculos de la cara

que parece imitar la risa,

me lleva a sospechar en una dirección muy concreta.

Rey, mira esto. -A ver...

Tiene pinta de ser de hace un par de días, ¿eh?

¿Tienes idea de cómo se lo ha hecho?

-No sé... Lo mismo es la chabola,

que para pasar tenemos que pasar por un agujero que es metálico.

Lo mismo sea raspado o algo...

-Y seguro que no está vacunado, ¿verdad?

-No creo.

-Espera un momento, déjame.

Clara, escucha,

vamos a tener que prepararle una entubación endotraqueal, ¿de acuerdo?

Y le vamos a llevar a UCI, rápido. ¡Venga!

Por favor, tienes que salir de la habitación.

Sal. Vamos para allá.

-Marcos, gracias por venir.

De hecho, Rosa no nos ha facilitado otro teléfono de ningún familiar,

así que no me ha quedado más remedio que avisarle usted.

-Pero ¿le ha pasado algo a Rosa? -Sí. El sangrado no cesa.

Por lo que tenemos que volver a intervenir.

Le vamos a realizar una laparotomía y en función de lo que encontremos,

iremos reaccionando.

-En realidad yo no sé qué hago aquí, de verdad.

Mi relación con Rosa se rompió hace tiempo

y no habíamos vuelto a vernos hasta el otro día, aquí, en el hospital.

-Ya.

Verá, posiblemente me meto donde no me llaman,

pero les entiendo.

Les entiendo perfectamente porque mi mujer y yo pasamos por lo mismo.

Y sé que no es fácil.

Pero con el tiempo y con ayuda,

y con esfuerzo, pues se acaba superando.

-Sí, doctor, tiene razón,

no debería meterse donde no le llaman.

Juanjo, hola. ¿Tienes un minutito? Sí.

A ver, es que...

te quería decir algo,

pero que no quiero que te lo tomes a mal, ¿sabes?

Yo creo que esa comunidad tuya, sinceramente,

no te está haciendo ningún bien.

Yo creo que deberías irte de allí, Juanjo.

Pero qué tontería estás diciendo, ¿eh?

A ver, esa gente es muy rara.

Y mira, tú estás cambiando muchísimo, Juanjo, de verdad,

y aquí todos te queremos, te podemos apoyar si quieres.

¿Pero qué estás diciendo?

¡Esa gente estaba ahí cuando tú no estabas, ni tú ni nadie!

De hecho, si lo nuestro no hubiera sido un desastre,

a lo mejor no hubiera tenido que recurrir a ellos.

Y otra cosa, te agradecería que no volvieras a meterte en mi vida.

¡Nunca!

El doctor Landó y la doctora Soto han comenzado la laparotomía

para intentar detener el sangrado de Rosa.

-Tenías razón, la lesión en el útero es el origen del sangrado.

-Sí, y además la trompa derecha

está adherida al recto y al colon sigmoide.

No sé si voy a poder conservarla.

-Sólo hay una manera de parar esa hemorragia.

Ramón, hay que hacer una histerectomía total.

-Espera, puede que si...

-Ramón, hay que extirparle el útero, se va a desangrar.

Por favor, pide al banco más sangre.

¡Ramón!

-Está bien.

Prepararlo todo para extirpar el útero.

La crisis que sufrió Charlie se ha agravado hasta el punto

de tener que ser ingresado en Cuidados Intensivos.

¿Qué tal? ¿Cómo vas?

Oye, después de limpiarle deberíamos empezar ya con los fármacos, ¿vale?

Muy bien.

Esa peculiar contracción de los músculos de la cara

y el cuerpo rígido, curvado hacia atrás,

es una postura característica de las personas

que se encuentran infectadas

por Clostridium tetani, es decir, por tétanos.

Tras eliminar el tejido muerto de las heridas,

hemos procedido a administrar inmunoglobulina antitetánica humana.

Aparte de eso, también es necesario administrarle

un tratamiento antibiótico y fármacos,

para controlar los espasmos musculares

y, por supuesto, apoyo nutricional.

-Ramón, ¿estás bien?

-No, no estoy bien.

-Pues deberías estar orgulloso porque le ha salvado la vida esa mujer.

-¿A costa de qué? ¿De impedirle ser madre?

-Eso no es culpa tuya.

-Ya, ya lo sé. Ya lo sé.

Mira,

cuando murió mi primer hijo...

-Yo no sabía que habéis perdido un hijo.

-Sí, nuestro matrimonio se resintió

luego, Lucía se volvió a quedar embarazada de Ramón

y todo fue un poco mejor.

Yo lo único que quería

era poder darle una segunda oportunidad a esta mujer.

-Te honra la implicación en el caso, Ramón,

pero no puedes dejarte llevar por las emociones así.

Eres médico.

-Sí, ya lo sé. Pero no puedo evitarlo cuando tengo casos como este.

Móvil

Mira, es Rosa.

Está saliendo de anestesia y la suben a planta.

Voy para allá, ¿vale?

-¿Qué tal estás, Charlie? -Mejor.

-¿Mejor?

Bueno, venía a comentarte que te vamos a subir a planta, ¿vale?

Y en breve, te daremos el alta, ¿ok?

¡Ah! Y una cosita más, sería muy recomendable

que tuvieses tus vacunas actualizadas.

-Haré un poder.

-¿Harás un poder?

Vale.

Parece mentira que hoy en día sigue siendo necesario

recordar la importancia de realizar un buen calendario vacunal.

Además, sí que hay varias asociaciones

que están intentando que la opción de no vacunar gane peso,

pero, desde mi punto de vista como médico,

eso es un atentado contra la salud de todos.

-Hola. -Hola.

-¿Qué haces aquí?

¿Has venido a darme otra puñalada en la espalda?

-No, he venido a pedirte perdón.

-No hace falta, todavía vueles a whisky.

-Mira, Charlie, que necesitaba este traje.

-(IRÓNICO) Claro, como necesitabas ese traje, no pasa nada, ¿verdad?

Está todo perdonado.

Mamarracho, vienes a vacilarme

o a cachondearte de mí o qué pasa contigo, ¿eh?

-Necesitaba conocer a mi hijo, Charlie.

-¿Cómo que conocer a tu hijo? ¿Tú tienes un hijo?

-Sí.

Lo que pasa es que mi mujer no quiere que él sepa nada de mí.

Y yo, pues los respeto.

¿Por qué te crees que iba todos los días a la puerta del colegio?

-¡Me cago en la leche que mamó panete!

¿Y por qué no me lo has contado antes? ¡Un hijo!

Es muy duro, ¿no?

El reconocer que has arruinado a tu familia

por gastarte un dinero que no era mío,

así que me fui, desaparecí.

Y nada, luego, cuando entré en razón pues mi mujer nada,

ya no quería que supiese nada de ella

y mucho menos que supiese de mi hijo, ¿no?

-Marcos... Marcos, has venido.

-¿Cómo te encuentras?

-Es que no sé muy bien qué ha pasado. No sé lo que me han hecho. No sé...

-¿No has hablado aún con los doctores? -No.

-Entonces, es mejor que te expliquen ellos.

-Te conozco.

Hay algo que no va bien, ¿verdad?

Dime lo que me han hecho.

Dímelo, por favor, dímelo.

Dímelo que me han hecho.

-Rosa...

-¿Qué?

-Ramón, ¿podemos hablar minuto?

-Mónica, no tengo tiempo, tengo que ver a una mujer.

-Es un momento, por favor.

Ayer llegaste a casa y estaba dormida,

hoy, me levanto y ya no estás. Tenemos que hablar.

-Ya. ¿No puede ser luego? Tengo prisa.

-No. Lo siento.

Quiero pedirte perdón porque ayer fui muy egoísta y lo siento.

No quiero estar sólo contigo para ir al cine.

También quiero estar contigo cuando tengas un mal día.

-Vale, está bien.

Yo procuraré que esos días sean los menos posibles. ¿Vale?

-Acepto el trato.

Y ahora me tengo que ir, de verdad.

-Vale. -Luego te veo.

-Me ha salido todo al revés.

Yo lo único que quería era que mi hijo le dice todo guapo,

por eso empeñé el detector y luego me compré el traje.

Y yo quería devolver,

pero no fui capaz de acercarme a él cuando le vi salir del cole.

No fui capaz. Y me empecé a poner nervioso,

entré en crisis y me emborraché y me he gastado todo el dinero en alcohol.

¡A la mierda el traje! ¡A la mierda nuestro plan!

Y la última oportunidad de conocerle.

-Ya.

-Charlie, yo te juro que voy a recuperar el dinero.

Voy a hacer lo que haga falta. Lo que sea.

Y si tengo que robar un banco yo lo robo, Charlie.

-¡Nosotros no vamos a robar ningún banco! Nosotros no somos así.

Nosotros vamos a hacer lo que hemos hecho toda la vida.

Que es buscárnosla y conseguir un poco dinero

para intentar mejorarla un poco y ya está. ¡Cabezón!

-Y si te quieres ir solo a la playa, yo lo voy a entender.

Es normal que no te fíes de mí, vaya.

-Claro que es normal que no me fíe de ti.

¿Cómo me voy a fiar de que el dinero que reúnas

lo utilice para lo que es realmente importante?

Es comprarte un traje en condiciones, no es basura de traje, asqueroso.

Es tener un par de huevos y conocer a tu hijo.

-¿Y nuestro plan?

-Nuestro plan puede esperar, lo que viene después, viene después.

Y lo que viene primero, viene primero,

y lo primero ahora es tu hijo, Suso.

Ya conseguiremos el dinero y retomaremos nuestro plan.

¿Es o no es? -Es.

-Ea, pues ya está.

Para delante como los de Alicante. ¿Es o no es?

-Es, es. -Ea. ¡Cabezón!

-¡Pesao! -¡Zumbao!

-¡Bocachancla!

-¿Y ese traje? -¿Y esa voz?

Ríen

Llaman a la puerta

-Rosa, ¿cómo está?

-Estoy bien.

Me ha dicho Marcos que me han tenido que extirpar el útero.

-Sí, así es.

Lo siento muchísimo.

Era la única forma de poder detener el sangrado y además,

su vida estaba en un serio peligro.

La buena noticia, por otro lado,

es que el líquido que hemos analizado en la operación

indican que no hay infección ni cáncer.

-¿No era un tumor, entonces? -No.

Los resultados de anatomía patológica confirman

que todo se ha debido a una endometriosis cervical profunda

cuyas complicaciones han derivado en el engrosamiento del útero

y en el sangrado continuo.

La endometriosis ocurre

cuando las células procedentes del revestimiento del útero,

la matriz, crecen en otras zonas del cuerpo.

Se desconocen cuáles son sus causas, pero está demostrado

que el uso de pastillas anticonceptivas

puede ayudar a prevenir o a retardar su desarrollo.

-Bueno, ahora quiero que descanse, ¿de acuerdo?

Si necesitan cualquier cosa, por favor, díganmelo.

-Gracias. -Descanse.

-Gracias.

-Se está haciendo tarde, deberías irte a casa.

-No, no, no, quiero quedarme contigo.

-Bueno, no sé si a tu novia le hará mucha gracia

que pases la noche con tu ex.

-Te mentí.

No estoy con nadie.

Ni siquiera sé por qué dije eso.

Así que deja de quejarte porque me pienso quedar.

-Pero...

¿te quedas esta noche

o para siempre?

-¿Tú qué quieres, Rosa?

-Oye, ¿no estarás haciendo esto por pena, no?

-No lo hago por pena, créeme.

(AMBAS) Hasta luego.

Marina. Dime.

Oye, que quería pedirte disculpas

por la salida de tono que tuve el otro día por lo de Juanjo.

Lo siento. Bueno, tranquila.

No le di importancia.

¿Sabes qué pasa? Que no quiero volver a saber nada de él.

Ni lo que hace ni lo que deja de hacer

y me gustaría que lo supieses, sólo es eso.

Estoy ya un poquito harta,

pero bueno..., ya está.

Hasta mañana. Hasta mañana.

-Soto. -Hola.

-Oye, quería darte las gracias.

Primero, por tu ayuda en el quirófano

y también, por la charla de la terraza.

-No hay de qué. ¿Estás mejor? -Sí.

Creo que hay que hacer un esfuerzo

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  • Centro médico - 13/03/17 (1)

Centro médico - 13/03/17 (1)

13 mar 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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