www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.9.0/js
3978315
No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 12/04/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Julieta viene hoy a Urgencias junto a su amiga Miriam

porque tiene dolor en el abdomen y le pica mucho el cuerpo.

-Cógelo.

Así, por una vez,

me entero de lo que pasa en la empresa

antes de que ocurra.

-Solamente fue una reunión. -Ya.

Una reunión en la que yo, como socia fundadora,

también debería haber estado.

Sí. Claro que tenemos nuestras diferencias.

Pero antes éramos muy amigas.

De hecho, montamos esta aplicación de ropa, que se llama "Trapitos",

y teníamos mucha ilusión con este proyecto.

Pero... ¡en qué hora decidimos meter a los inversores!

Porque ellos han decidido que ella sea la jefa,

y yo pues ahora ya no pinto nada.

-Los inversores pidieron verme a mí, solamente.

Y es más: como jefa que soy, te digo que últimamente

estás un poco dispersa; si no fueras tú, ya te habría despedido.

-¡Bueno! -Pero...

-¿Julieta Boss? -Sí.

¡Ya voy yo sola, ¿eh?!

-Dime cuando te duela, ¿eh?

Si es que te duele, claro. -¡Ah!

-¿Ahí te duele? -Sí.

-Vale. ¿Tienes algún otro síntoma? -Pues bueno,

el picor por todo el cuerpo, que es que me quiero arrancar la piel.

-Y yo creo que es que es por el estrés del trabajo;

que antes iba bien, pero ahora, con la aplicación con mi amiga,

estoy pasándolo un poco mal. Yo creo que es por eso;

lo del picor y... -M-hm.

Bueno, puede ser por muchas cosas, ¿no?

No solamente por estrés. ¿Has notado últimamente algún cambio físico?

-No. -¿Por ejemplo la orina,

la has notado diferente? -Sí. Un poco más oscura.

-Mm. ¿Y las heces? -Eh, no. No las miro.

-Si las deposiciones cambian de forma o frecuencia,

si persisten o no mejoran, desde luego pueden indicar algo grave.

Así que, si esto ocurre, hay que acudir al médico.

-Ay, de verdad: qué suerte que hoy tenemos el día más tranquilo.

Porque vamos, ¿eh? Mira ayer cómo fue. -¡Fuf!

-Pero bueno, está bien que... -Hola.

-¡Hola! -¿Qué tal?

-Nada, estaba por aquí cerca y pensé en pasar a saludarte.

¿Te acuerdas de mí, verdad? Soy el doctor Arce,

el del otro día, de la oposición.

El de la chica embarazada.

-¡Claro que sí, hombre! ¿Cómo no me voy a acordar de ti?

¿Y qué? ¿Has venido a examinar a alguien?

No, no. -Ajá.

-He venido a saludarte, nada más. -Muy bien, pues nada: buenos días.

-¡Qué majo! Oye: te tengo que dejar, que tengo mucho trabajo.

-Bueno, y ya que estoy, me gustaría invitarte a tomar un café.

-Eh, ¿tú y yo? -Sí.

-¿Tomar un café? -Sí.

Pues, ¿sabes qué pasa? Que es que ya no tomo café.

-Pues otra cosa, lo que quieras.

-¡Puf! Pues mira, justo le estaba comentando a mi compañera

lo liados que estamos hoy. -Ah.

-No hoy no va a poder ser. -Es igual.

-Hola. ¿Qué le pasa? -Vengo a ver a la doctora Rey.

-¡Ah! Muy bien; enseguida la llevo para que la vea, ¿eh?

¿Se encuentra bien? -No. No muy bien.

-Te dejo, que te veo ocupada. Hasta luego.

-Hasta luego. -Adiós.

-Yo estuve aquí hace unos días en el hospital,

acompañando a Gerardo, mi mayordomo; que ahora está en Australia,

reconciliándose con su padre.

Hecho que a mí me produce una gran alegría.

También me da mucha alegría que, desde que se fue, la doctora Rey,

me llama con frecuencia para ir a merendar juntas.

-Anda que... ¡Tres días con este gripazo

y todavía no has venido al médico! Desde luego...

-Oiga: porque yo he estado con mis cosas.

-¿Con tus cosas? -sí.

-Ya, ya. Ya me conozco yo cuáles son tus cosas.

-¿Se ha vacunado de la gripe? -No, no.

-A ver: voy a echar un vistazo...

La vacunación anual se recomienda

a aquellos que tienen un riesgo más elevado

de sufrir complicaciones en caso de padecer la gripe.

Como las personas que tienen un sistema inmunológico debilitado,

los niños y las personas mayores; y Luisa está en este último caso.

-¿Tienes dolor articular? -No. dolor articular, no.

-A ver: no sé si es la luz... -Estoy un poco pálida.

Es que no me..., no me he maquillado.

-Bueno, pálida no; tienes ictericia, que está amarillenta, ¿eh?

-Y eso podría indicar un problema en las vías biliares, ¿eh?

Tanto del páncreas como del hígado.

Entonces, quiero hacerte unas pruebas.

-Vale. Y ¿podría darme algo para el dolor y el picor?

-Julieta tiene un dolor sordo y continuo en el estómago,

así que le vamos a dar analgésicos.

Pero, por otro lado, presenta un color amarillento en la piel

que podría indicar algo más serio. Así que lo vamos a investigar.

-Bueno, ¿sigues aquí? -Sí. Claro que sigo aquí.

¿Qué te pasa? ¿Por qué me has dado un bofetón?

-Pues para ver si te espabilas, que se te ha subido el éxito a la cabeza.

Tía, que antes éramos amigas.

Y empezamos esto las dos juntas al mismo nivel.

-sí. Y seguimos siendo amigas.

Lo que pasa que la única diferencia que hay ahora

es que yo ahora soy tu jefa. Y te lo vuelvo a decir:

estás un poco dispersa. Es que no sé qué te pasa;

yo que tú no tentaría a la suerte.

Mira, ya sé que estás enfadada por la reunión, ¿vale?

Pero es que no me has dejado explicarme.

¡Que ya tenemos el dinero para la empresa!

¡Que por fin "Trapitos" va a ser una outlet de lujo! ¡Ya lo tenemos!

-Ya. Pues mira: ¿Sabes qué te digo?

Que "Trapitos" y tú os podéis ir a paseo.

-Pero, ¿se puede saber qué te pasa? ¿No me escuchas?

-sí. ¡Sí te he escuchado! Pero me hubiera gustado oír otra cosa,

"¿Qué tal, qué te ha dicho el médico?

¿Cómo te encuentras, te van a hacer más pruebas...?".

-Vale, sí. Tienes razón... -No.

-Pero, por favor, ¿puedes dejar de ser tan infantil

y vamos a centrarnos en esto, en la empresa,

que es importante para las dos?

-Ah, mira. Yo no sé si estaré tentando a la suerte;

pero antes de que me eches tú, ¡ya me voy yo!

-Luisa, ¿tienes algún tipo de alergia o asma? -No.

Ni asma ni, ni alergia. -Vale.

-Bueno, pues aparte de la fiebre,

tiene la presión arterial un poco baja.

-Ah, pues eso es estupendo. Eso es un seguro de vida,

la tensión baja, ¿no?

-bueno... -Mejor que tenerla alta.

-En realidad lo suyo es tenerla compensada.

¿Vale? OK. Pues le vamos a hacer una analítica completa

y me gustaría también una radiografía de tórax

para ver el estado de los pulmones.

-¡Uy, eso me gusta! Porque me da..., ya nadie me mira nada.

Por lo menos que me miren los pulmones. ¡Algo es algo!

-Bueno, voy a pedir cita, ¿vale? -Bien.

-A mí me parece que esta muchacha se encuentra muy sola.

Porque si no ¿de qué me va a llamar tan frecuentemente

para ir a merendar con ella?

Yo entiendo que necesita algo más que la compañía de una mujer

tan mayor como yo.

Yo encantada, pero... Eso no es.

¿Quién era ese muchacho que estabas antes tú con él?

-¡Ah!, ese es un médico de otro hospital. El doctor Arce.

-¿Un amigo? -Cierre, cierre fuerte.

-Sí, bueno: más o menos. A ver... -O sea...

-Aclárame eso de más o menos; porque yo entiendo que se es amigo o no.

-mujer, es que le conozco desde hace muy poquito tiempo.

-¿Y? -Y nada.

-¿Que te gusta, vamos? -¡Ch, ¿a mí?!

Vamos, pues sí, no tengo yo otra cosa que hacer ahora.

-¿Y por qué no? -Pero mujer:

¿No ha visto que es un muchacho? -Mejor para ti.

Y también veo que te gusta mucho.

Pero tienes un pánico más grande que una catedral.

Mira, te diré que todas las relaciones son muy difíciles.

No importa la edad que tenga cada uno.

Así que déjate llevar, ¿eh? Y no anticipes nada.

-Bueno, pues ya no hace falta que me cubras más, ¿m?

Me pasas los historiales de los pacientes que has atendido

para ponerme al día, ¿de acuerdo? Gracias.

-Javier, ¿tú qué haces aquí? -Mira.

-No, perdona. ¡Tenías que estar descansando!

-Ya he descansado. Y estoy listo para el trabajo.

-A ver: nadie mejor que tú conoce los riesgos

de ponerse a trabajar después de una intervención

como la que has tenido. ¡Tú tienes que estar en casa...!

-¡Trabajando! Andrea, me van a dar quimio,

pero estoy bien, quiero seguir con la normalidad todo lo posible.

-¿Y Natalia qué opina de esto?

-Está de acuerdo.

-Perdona, Luisa. -Coge el teléfono, no me importa.

Si es una novieta, no la vas a hacer esperar.

-No. Ojalá. Es el pesado de mi compañero de piso.

-¿Tenéis problemas de convivencia? -¡No! Es un tío estupendo;

tiene mucho sentido del humor.

-Ah, pues eso está muy bien;

tener sentido del humor es muy bueno para compartir.

-Ya. Pero sin tapujos: es un guarro

que se deja toda su ropa tirada por el suelo.

-¡ah! Eso ya es otra cosa.

-dice que no la recoge porque le duele la espalda.

Y ojo: que yo no digo que no le duela la espalda.

Pero que tiene un morro que se lo pisa, también.

-Pues ese problema te lo voy a solucionar yo.

-¿Ah, sí? ¿Y cómo? -M. ¡Ah, eso es cosa mía!

-Pero a cambio tú me tienes que hacer

un favor. -¿Cuál?

-Tienes que conseguirme el número de teléfono del doctor Arce.

Es de otro hospital, pero últimamente viene mucho por aquí.

tú tienes acceso a un listado interno del hospital donde esté su número.

-Más o menos. Le conozco. Pero ¿para qué quieres su número?

-Pues verás: es que me han dicho que es un médico buenísimo.

Y yo quiero una segunda opinión.

Al ver una sintomatología sospechosa,

la doctora Romero decidió hacerle a Julieta,

además de una analítica y una serología, una ecografía abdominal.

-Lo que he visto es una dilatación de la vía biliar intrahepática, ¿m?

-Y, ¿eso tiene que ver con el dolor de tripa?

-Hombre, si a esto le sumamos los resultados de la analítica,

donde da que las enzimas hepáticas y la bilirrubina están elevadas,

y añadimos también pues el color amarillento, el dolor que tienes,

podría ser un problema en el hígado, de todas formas,

como puede ser por diferentes causas, vamos a esperar las serologías

y seguimos haciendo pruebas, ¿de acuerdo?

-Vale. Pero entonces, ¿qué es lo que me está taponando?

-Es difícil saber de qué se trata. Podría ser un quiste,

una masa o un tumor en el hígado. Pero, en cualquier caso,

como profesionales no debemos asustar a los pacientes sin tener pruebas.

Por eso lo que le hemos hecho a Julieta es un TAC

en el que hemos visto un efecto masa

sobre la rama derecha de la vena que llega al hígado.

-¡Doctora! ¿Entonces qué ocurre?

-Bueno, en principio, ni la vesícula ni el páncreas están dañados.

-Ya. O sea, ¿que la prueba solo ha servido para descartar

y en realidad se trata de un problema en el hígado?

-Sí. -Dígame la verdad:

Yo estoy acostumbrada a llevarme golpes. Pero prefiero saberlo.

¿Es un tumor, verdad? -No nos adelantemos, ¿eh?

Vamos a esperar a los resultados de las serologías

y también los marcadores tumorales; ¿vale?

-sí. es que mi madre tuvo un cáncer de hígado.

-Bueno, a ver, Julieta. Yo entiendo tu preocupación, pero,

pero vamos a ir despacio, ¿m? -Vale.

-Venga. Ve vistiéndote.

Es verdad que de momento no podemos asegurar nada.

Pero, si tenemos en cuenta el antecedente familiar

no puedo evitar pensar que Julieta tiene más posibilidades

de que sea un proceso maligno. Espero equivocarme.

-Pues parece que tienes neumonía, ¿eh?

-Pues estupendo, ya tienes diagnóstico; me curas y listo.

-¿Y listo? -M.

-Bueno, vamos a ver: te explico, mira.

-Em, una neumonía es una infección de los pulmones.

-¿Vale? te voy a poner un tratamiento antibiótico

para intentar curarla, ¿vale? -Bien.

-Y luego,voy a tomar una muestra del esputo

para hacer un cultivo y saber cuál es la bacteria

que te está provocando la infección.

-Muy bien. Me parece muy bien. -¿Te parece muy bien? ¿Sí?

Pues lo que no sé si te va a parecer muy bien,

es que necesito que te quedes ingresada.

-¡Sí, claro, para mí genial! Así tengo más tiempo para mis cosas.

-Claro. A ver, Luisa,

¿no me digas que ya has encontrado víctimas aquí en el hospital

a quien ayudar? Desde luego...

A ver: esto es serio, ¿vale? Estás enferma, por favor:

deja un poquito de preocuparte por los demás y preocúpate por ti. ¿Vale?

-Pero hija, si a mí me sienta mejor hacer mis cosas

que cualquiera de esos antibióticos que tú me recetas.

Sin ánimo de ofender, ¿eh?

-Eres incorregible.

Bueno, ¿necesitas que te ayude en algo?

-sí, sí. Quiero que me hagas un favor.

Mira: llégate a mi casa y me traes mi almohada.

Porque yo sin mi almohada no sé dormir.

-La neumonía en las personas mayores puede ser más grave

y tener un peor pronóstico por una serie de factores:

disminución de su elasticidad pulmonar,

cambios en el sistema inmunitario,

e incluso por las enfermedades que ya puedan tener.

Así que, como la infección de Luisa es bastante importante,

vamos a observarla de cerca. -Bueno...

-Hola, ¿qué tal? -Pues cansada.

Y en casa me espera todo, menos descanso.

-Ya. Ya me imagino. A mí igual.

La verdad es que Andrea está..., pero inquieta, no te puedes imaginar.

Le he dicho a Blanco, digo: sácala al parque, que disfrute,

que juegue, que se desfogue". -Pues no sé si le habrá dado tiempo.

porque le he visto aquí con mucha prisa por ponerse al día.

Que sinceramente, a mí me parece precipitado que esté ya trabajando.

-O sea, ¿qué Blanco está aquí?

-¿No lo ha hablado contigo? -¡Pues no: fíjate que no!

-Luisa, por favor, necesito que te quedes aquí reposando

y que no estés socializando con todos los pacientes del hospital.

-Ah. Que precisamente, estando en un hospital,

es donde tengo que ocuparme más de los demás.

-Tienes fiebre y estás respirando mal,

Tienes que hacerme caso. -Vale, vale, vale. -¿Vale? Venga.

-Hola, Rey. -Dime.

-Me han dado estos resultados que son tuyos. -Gracias.

Luisa: es que es la jefa de todo esto.

-Es que vale mucho. -Sí, que vale, sí.

Oye, cuando tengas los cuadrantes con las guardias, me los mandas.

-Luego te los envío por mail. -Venga. Hasta luego, Luisa.

Anda, vete con él y dale ya el cuadrante.

-Que no me voy, que luego se lo envío. ¡Y no me líes!

-Yo no sé por qué has dicho eso.

Yo lo único que pretendo es que hagas tu trabajo lo mejor posible.

¡¿Ha dado negativo para neumococo?! -¿Y eso qué significa?

-El neumococo es la bacteria más común que causa la neumonía.

Pero como el cultivo nos ha dado negativo

y los antibióticos no le están haciendo efecto,

seguramente estamos hablando de otro tipo de bacteria.

Así que tenemos que dar con ella cuanto antes

porque si no Luisa va a continuar empeorando.

Julieta ha vuelto para conocer los resultados

y saber si finalmente su problema del hígado es un cáncer.

-¡Miriam, de verdad, deja de llamarme ya!

¡Que sí, que ya te lo he dicho, que no me voy a tomar nada contigo!

¡que no quiero arreglar nada! ¡Que renuncio de verdad! Que, que...

¡sí, lo decía en serio, mira! ¡Ya está! Además que...

Hola. Mira, te tengo que colgar.

Miriam, mira, que te den. Perdón. -Nada.

Bueno, tengo ya los resultados de las serologías, ¿eh? Y...

descartamos hepatitis.

-Ya. Y si no fuera por su cara, diría que es una buena noticia.

-Hombre, si a esto le añadimos tus antecedentes familiares, pues,

todo indica que podría ser una masa tumoral.

-¿Y qué hay que hacer para averiguarlo?

-Tenemos que hacer una resonancia a Julieta cuanto antes,

para saber el estado del tumor,

pero también para saber cómo restaurar el flujo de bilis.

Porque, si sigue así, podría sufrir un fallo hepático y, desde luego,

su vida correría peligro.

-Pablo... M. ¡Fff!

-¡Perdona, guapa! Que estoy muy torpona, hija.

¿Me lo puedes subir, por favor? -Sí, claro.

-Gracias.

-Aquí tiene su pañuelo.

-Muchas gracias, hija.

-No debería estar asomándose a las ventanas.

No creo que le venga muy bien. -Ni tú deberías estar tan triste.

Que eres muy guapa y la tristeza no te viene bien.

-Bueno, ojalá tuviera yo otro humor. Espere, que le ayudo. Ahí.

-Espérate. -¿Ahí? ¿Bien? ¿Sí? Bueno.

-Ay... Oye: Tú eres una de las fisio de aquí del hospital, ¿no?

-Sí. ¿Por qué? -Porque yo necesito... un fisio.

-Ah, ¿usted? -No, no, no.

Yo no. Es para un amigo mío que tiene la espalda fatal.

Vamos, no puede ni agacharse.

-Bueno, pues dígale que se pase por el hospital y le echo un vistazo.

-Ah, ¿sí? -Mm.

-¿Puedo? -Sí.

-Sí. Lo hará. -Bueno, yo tengo que irme.

-Anda. Y esfuérzate por alegrarte, hija. Anímate.

-Gracias. Hasta luego. -Hasta luego.

Juanjo: ¿Tienes ya el número de teléfono que te pedí?

-¿Qué haces aquí? -¿Cómo estás?

-¿No te ha quedado claro? No quiero saber nada de ti, Miriam.

-A ver, Julieta. No he venido a discutir. ¿Vale?

-¿Cómo estás? -Pues estoy bien.

Solo me tienen que hacer unas pruebas.

-Bueno. Pues vas a pasar de bien a fenomenal. Traigo buenas noticias:

los inversores han dicho que sí. Lo único que, a ver:

Hay que volver a reprogramar la..., la aplicación y ya está.

Pero tenemos poco tiempo. ¿Cuándo te dan el alta?

-Tú no lo entiendes: Que no quiero trabajar más contigo.

Que he dejado la empresa. -Que has dejado la empresa.

-Sí. -Sí. ¿Estás hablando en serio?

-¿Es por lo del otro día? Julieta: Eh..., discutimos siempre.

No pasa nada. Que es nuestra única oportunidad.

-He tomado una decisión. -Vale: dejar la empresa.

Pues te digo una cosa: te vas a arrepentir.

Y que sepas que no voy a tardar ni una mañana

en encontrar a alguien para que te sustituya. -Ya.

-¿Vale? -Pues buena suerte.

-Vale. Genial. Hasta luego.

-Hola, Julieta. Bueno:

Tengo ya los resultados, ¿eh? Y lo que tienes es un tumor,

originado en la vía biliar.

-Pero ¿eso es cáncer de hígado?

-Bueno, de momento tenemos que determinar si es benigno o maligno.

¿Eh? No nos vamos a poner en lo peor. Así que...

Bueno. Ahora, hay que aguantar. -Y aguantar, ¿cómo?

-Con paciencia y con el apoyo de la familia, de los amigos...

-De amigos no voy muy sobrada, últimamente.

-Bueno. Me pasaré luego, ¿de acuerdo? El apoyo es muy importante.

-Vale, gracias. -Nada.

Dependiendo del tipo y la malignidad,

el cáncer de hígado puede comportarse deforma agresiva.

Lo que le vamos a hacer a Julieta es una endoscopia,

y las muestras que tomemos las vamos a mandar a analizar.

Así que ahora tenemos que esperar los resultados.

-Arce. Hola. -Hola, Clara.

-¿Qué pasa? ¿Otra vez por aquí? -Sí.

-Vamos a ver: Ya te dije el otro día, que no voy a tomar café contigo,

ni té, ni bizcochos ni nada. ¿Vale?

-No, Clara. Es que... -No, te lo digo en serio, por favor.

De verdad. Además ahora tengo mucho trabajo. ¿Vale?

-De verdad que no: Que he venido por otra razón.

He venido a ver a una paciente. Me han llamado para una segunda opinión.

Se llama Luisa. -La conozco. -¿Sí?

-Sí. Y tú también. Es la señora que vino el otro día con disnea.

-Ah, sí, sí, ya me acuerdo. Luisa, claro. -Sí.

-Bueno, si quieres te acompaño a verla.

-Pues pasa por aquí conmigo. -Gracias.

Pues estoy completamente de acuerdo con el informe de la doctora Rey.

-¡Hola! -¡Hola, Rey!

-Hola. -Hola, doctora.

-Hola: Eh... Perdona, pero ¿quién eres?

-Soy el doctor Arce. ¿No sabía que venía a ver a su paciente?

-No. Nadie me ha dicho nada. -Y entonces, ¿quién me ha llamado?

-Es amigo de Clara. Que ha venido a dar una segunda opinión.

-Lo siento mucho, de verdad. Pensé que lo sabía.

-A ver, Luisa: ¿Qué pasa? ¿Que ya estás haciendo una de las tuyas?

-Perdóname, hija. Pero yo quería saber una segunda opinión.

Ay... -¿Qué pasa?

Tranquila. Vale. Escúchame. Escúchame. Ponle, ponle.

Va, vale. Tranquila. Tranquila. Respira. Vale. Vamos a intubarla.

Rápido. ¡Rápido! Ya me quedo yo. Vale. Luisa. Tranquila, ¿vale?

Tranquila. Tranquila. Despacito. Respira despacito.

Tras recibir los resultados del análisis de las muestras

la doctora Romero ha considerado que era el momento

de consultar con Cirugía.

-No hay células malignas. Pero eso no significa que no estén.

No sé, Andrea: A lo mejor hemos descartado demasiado pronto que...,

que haya algo que esté haciendo el efecto masa.

-Hay que intervenir.

Lo que pasa es que no sé cómo voy a tener que actuar

hasta que no abra y vea lo que me encuentro.

-Perdón. ¿Tienes un momento? -Pues no,

estamos preparando Andrea y yo una operación.

-Podemos terminar más tarde. ¿Vale? Hasta luego.

Natalia: Llevas días sin dirigirme la palabra.

¿Va a durar mucho esto? -¿Y qué quieres que te diga?

¿Te hablo como médico, o te hablo como mujer?

¿cómo quieres que te hable?

Porque como médico te diría que tienes que reposar,

tienes que recuperarte, en fin.

Qué te voy a contar que no sepas. -Estoy bien.

-Ya. Pues entonces te hablo como tu mujer: Tengo miedo, Javier.

¡Y estás siendo muy egoísta! Tú no te estás planteando: si yo tengo miedo;

si la niña puede perder a su padre.

¡Es que no te lo puedo decir de otra forma!

-Natalia, mañana voy a ver a la oncóloga.

-Y si me dice que no tengo que trabajar, no trabajaré. ¿De acuerdo?

-Pues de acuerdo. Tengo que continuar.

-Vale. Hasta luego.

-Hola, Juanjo.

-Hola, Marta. -Mira, por cierto:

Me ha llamado Ginés, tu compañero de piso... -Sí.

-Que... Para que le tratara la espalda porque la tenía un poco mal,

que no sabía que era amigo de Luisa, también.

-Ah, sí, sí. -El caso es que no aparece.

No... No sé dónde está. -No. Tú tranquila.

Es que él tiene el ritmo del pueblo. O sea: la pachorra.

-Puede que venga hoy, mañana, o nunca. ¿M?

-Bueno. Pues gracias, Juanjo. -Hasta luego, Marta.

-Hasta luego. -¡Ay, hola!

-¿Eh? ¿Dónde vas con eso? -Vengo de casa de Luisa.

Escucha: ¿Me acompañas?

Ya sé cuál es la bacteria que le está causando la infección.

-Ah, ¿sí? -Sí. Vamos.

-Le vamos a poner cotrimoxazol.

Es una bacteria que se encuentra en el moho y en el musgo.

-¿Y por qué sabes eso? -Pues a ver:

Porque he estado en su casa a por la almohada...

Mira; fíjate, que he hecho unas fotos. -Sí.

-Había aquí una fuga de agua con un poquito de tierra,

debajo de la cama, y entonces ahí se ha formado el moho y el musgo. ¿Vale?

Y luego he estado echando un vistazo y había un humidificador, entonces:

Si cierra la puerta, pues se forma la bacteria.

-Pues voy a por el antibiótico.

-Vale, perfecto. Yo voy a coger la almohada,

para cuando la subamos a planta, pues que esté más a gustito.

-Gracias. -Hasta ahora.

-Pero bueno: ¿Tú otra vez? ¡Que no te he llamado!

-Mira, te he estado llamando, pero no me cogías el teléfono.

Me he imaginado que estabas aquí.

-Ya. Pues ahora ya sabes que estoy aquí y ya te puedes ir.

-Lo siento mucho, de verdad. Lo siento mucho por tratarte así,

he sido egoísta, y lo peor de todo es que he intentado sustituirte.

He visto cómo tres personas fracasaban haciendo tu trabajo.

Y es que eres única. Y de verdad: Perdóname. He estado muy nerviosa.

Intentaba que esto saliera para alante y...

-Ya, pero es que..., no puedo. No puedo.

-Venga, pero si es nuestro momento, Julieta. Que...

-Que no, mira. -¿Qué pasa?

-Es posible que tenga cáncer de hígado. -¿Qué?

-Sí. Que me van a operar, y no sé. -Eh... Oye.

-Que tengo mucho miedo.

-¡Hola! -¿Qué tal está Luisa?

-Ahora mismo estamos a la espera de ver cómo reacciona

con los nuevos antibióticos que le hemos puesto.

-Vale. Entonces vengo luego. Chao.

-Eh..., arce. A ver: Perdona por el malentendido.

Es que pensé que, de verdad, venías a... A invitarme a tomar café.

Lo siento. -No fue un malentendido.

En realidad sí que quería invitarte a tomar café.

-Ah. -Pero no te preocupes.

Ya lo he entendido y no voy a insistir.

-Espera. ¿Tú de verdad crees que ya no tomo café?

Pues eso. Que... vamos a tomar café, té... Lo que tú quieras. ¿Te parece?

¿Sigue en pie la oferta entonces? ¡Bueno! Pues vamos.

Como última opción para llegar a un diagnóstico,

Julieta fue sometida a una exploración del árbol biliar,

en donde la doctora Soto extirpa la pieza para llevarla a analizar.

-Hemos encontrado una masa inflamatoria

en los conductos biliares endurecidos.

Por otro lado, el tejido del hígado

no muestra masas ni lesiones.

hasta que no tengamos los resultados del patólogo,

no podemos cerrar. -¿Qué tal, Soto? Los resultados de Julieta.

-Ah, fenomenal.

Vale. Hola.

-Hola. -Hola.

-Hemos tenido que hacer una amplia resección

por la afectación inflamatoria,

pero no hemos sustituido los conductos biliares

que hemos extirpado porque... Bueno:

El propio cuerpo ya va a compensar el drenaje de la bilis por otras vías.

-¿Qué quiere decir eso? -Bueno.

-Pues tranquila: Que es benigno. -Sí.

-No hay cáncer. -Entonces, se va a poner bien, ¿no?

-Sí. Tranquila. Tranquila.

Luisa, que presentaba una neumonía grave,

ha reaccionado muy bien al tratamiento y la han desintubado.

-¡Bueno! ¡Si no tiene fiebre, Luisa!

-Qué alegría; me parece mentira. Y tú estás muy contenta, ¿eh?

-Pues mira: Sí que lo estoy; sí. -Se te nota, sí.

-Hasta luego.

-¿Qué tal? ¿Cómo estás?

-Ya no tengo fiebre.

Estoy mucho mejor desde que me trajiste la almohada.

-Bueno, me alegro. Me alegro.

-Luisa: Ya tengo los resultados de los segundos cultivos, ¿vale?,

y han dado positivo... Te voy a decir el nombre de la bacteria,

que es bastante peculiar: Xanthomonas maltophilia.

¿Vale? Pero bueno: No te preocupes,

porque ya te he puesto un tratamiento antibiótico

y te está haciendo efecto.

-Ah. -¿Vale?

Y a ver: No quiero regañarte, pero lo tengo que hacer.

-¿Por qué? -Pues porque sí.

Porque le tienes que decir a la persona que va a limpiar a tu casa

que limpie un poquito mejor.

Es que la infección te la has cogido en tu habitación.

-Ey... -Hola.

¿Cómo está? -¡Buenas!

¿Cómo está? Que me acabo de enterar. -Pues estoy mucho mejor.

Y tú también estás más alegre. -Algo mejor.

El otro día estuvo visitándome Ginés, su amigo. -Ah, ¿sí?

-Espera un momento. ¿Ginés, el compañero de..., de piso de Juanjo?

-Sí. Bueno, y ese hombre es un caso,

Estuvo todo el rato contándome chistes malos, y como no me reía,

pues se desesperó, empezó a hacer aspavientos,

y se cayó de la camilla.

¡Menos mal que tenía una colchoneta! -¡Hoy! ¡Qué hombre!

-Así que bueno. Me tengo que ir, que tengo trabajo.

Luego vendré a visitarla. -Sí, ven luego.

-Venga. -Vale.

-Venga, hasta luego. -Hasta luego.

-Ay, espérate, que te están llamando. Toma.

Tras ser sometida a una intervención y descartar un problema tumoral,

Julieta se recupera en su habitación.

-¡Hola! -Bueno, ¿cómo estás, Julieta?

-Mejor. -¿Sí? Menos mal.

Lo que pasaba es que la inflamación que tenías en esa zona del hígado,

pues estaba comprimiendo las vías biliares, ¿eh?

Y bueno, pues por eso daba la impresión de que era un tumor.

-Entonces buenas noticias, ¿no? -Menos mal, sí.

-Entonces. El pronóstico es bueno,

pero lo que sí que tendrás que cambiar es la alimentación,

para no sobrecargar el hígado. -Vale.

Yo me voy, pero en breve voy a venir para darte el alta.

-Así que esas son buenas noticias. ¿Eh?

-¡Qué bien! -Muchas gracias.

-Venga, de nada. -Muchas gracias.

-Hasta luego. -Hasta luego.

-¡El alta! -¡Pues nada!

¡Pásame el ordenador, que me voy a poner a trabajar!

-¿Ya te vas a poner a trabajar? -Sí.

-Eh, Juanjo. Juanjo... ¿Qué...? Ah, ¿sí? ¡Hombre!

¿Que ya recoge su ropa? ¡Hombre! ¡Por algo se empieza!

No me tienes que dar las gracias. Las que tú tienes.

Bueno. Que tengo aquí a la doctora Rey. Te dejo. Un besito. Adiós.

-De verdad que yo... Yo es que alucino contigo.

-Anda. Coloca ahí el teléfono. Oye: Una pregunta.

-¿Tú le entregaste el cuadrante al doctor Dacaret?

-Muy interesada te veo yo, ¿eh?

Pero me temo que vas a tener que dejar el tema.

-¿Por qué? -Pues porque sí.

PorqueDacaret tiene un lío de vida bastante importante,

porque lo ha dejado con su novia, además se ha ido a Estados Unidos,

que es la madre de su hija... En fin. Un lío. Que no te puedo contar.

-Pues, de lo poco que me has contado, saco en claro

que ese muchacho ahora mismo no está comprometido con nadie.

-¡Ay! Bueno, ¿qué te ha dicho la oncóloga?

-No te va a gustar.

Me ha recomendado que como mucho, trabaje solo media jornada.

-Me querías engañar, ¿eh? -Mm.

-Bueno, pues me encanta lo que te ha dicho.

Aunque yo creo que debería haber dicho todo el tiempo;

y no media jornada.

-Pretendo seguir con el día a día, con toda normalidad, Natalia.

Antes de que te enfades, déjame hablar.

Soy oncólogo. Trato con pacientes que están en mi misma situación

Gente a la que le ha cambiado la vida en un momento.

Algunos se asustan y se bloquean y dejan que la enfermedad les gane.

Pierden toda la motivación; y solo piensan en lo malo.

Yo no quiero que me pase eso. Necesito trabajar.

Salvar vidas, paradójicamente, hace que salve la mía.

Pero más que trabajar, necesito tu apoyo.

Necesito que creas que hago lo correcto.

-Pero cariño, es que no creo que estés haciendo lo correcto.

Pero puedo disimularlo. ¿Vale?

-Mi mujer es seropositiva.

-Y jamás me perdonaría contagiar a nadie esta enfermedad.

Y mucho menos, a un hijo mío.

-Si se plantean seriamente ser padres,

hay formas para minimizar estos riesgos.

-Respecto a la maternidad..., es que no quiero pasar por ella.

Es que no quiero asumir ningún riesgo.

-Mi mujer es muy cabezota.

-Si usted lo que quiere es que yo hable con su mujer

para que la convenza, no.

Tengo la sensación de que necesitas tomarte tu tiempo

después de todo lo que ha pasado. -Pues no.

Igual el que necesita tiempo eres tú, para volver con tu mujer de siempre.

-Deberías quedarte en el hospital.

Porque el cáncer que tienes de ovario está muy avanzado.

-Ni hablar. No. En el hospital, jamás.

-¿Qué ha pasado? -La hemos encontrado en un colegio.

-¿En un colegio? ¿Sabes dónde estás?

¿En qué día estamos?

-Es el cumpleaños de mi niño. Cinco años hace hoy.

-Victoria ha vuelto de urgencia. Y está desorientada.

Puede que tenga otro brote psicótico. -Victoria.

-Es que hoy cumple cinco años. Y por eso he ido al colegio porque...

le tengo un regalo.

-Victoria me ha contado una historia extraña sobre un hijo

al que dio en adopción.

¿Esa mujer quién es? ¿De dónde sale?

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Centro médico - 12/04/17 (2)

Centro médico - 12/04/17 (2)

12 abr 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

ver más sobre "Centro médico - 12/04/17 (2) " ver menos sobre "Centro médico - 12/04/17 (2) "

Los últimos 560 programas de Centro médico

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos