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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 11/12/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Daca, ¿le habéis tomado la tensión?

-Sí, 70/50. Es muy bajo.

Y también tiene distensión abdominal.

Y bueno. Fíjate.

Las sábanas están mojadas. Parece líquido amniótico.

Sí. Además, el feto tiene bradicardia, ¿eh?

¿Dónde está la madre?

-Está fuera. ¿Le digo algo?

No. No hace falta.

¿Estaba con ella cuando pasó todo esto?

-Sí. Estaban hablando tan normal, y de repente se desmayó.

Y la tensión cayó de una forma repentina.

Ya. Es posible que haya tenido un desprendimiento de placenta

o alguna rotura uterina.

-Ya, pues eso es mucho peor.

Sí. Además, el corazón del feto va cada vez más lento.

-Vamos, que están los dos en peligro, ¿no?

Sí. Le voy a hacer una exploración. -Mm.

¿Lleva mucho tiempo inconsciente la chica?

-Un rato, sí.

La distensión abdominal,

unido a la bajada de tensión y la pérdida de líquidos,

me hacen pensar

que Anita haya podido sufrir un desprendimiento de placenta,

o incluso una rotura uterina.

Además, el feto presenta bradicardia

Lo que nos obliga a tener que realizar una cesárea de urgencia

a la paciente,

ya que, en este momento, la vida de los dos,

tanto de la madre como del feto, corren peligro.

(#Música#)

-Hola. -Hola, bellezón.

¿Qué tal tu primera noche fuera del pantano?

-Mm... Pues ¿cómo te diría?

-Mm... ¿Loca y salvaje?

-Más quisiera. Más bien, normal.

-¿Normal? Pero normal, de que fue algo... normalito.

-Normal de que no pasó nada.

-¿Cómo?

O sea, como si hubieras dormido con tu primo, vaya.

-No. Como si hubiera dormido con el amigo de un primo que ni conozco.

-Pero una cosa, ¿Dormisteis en la misma casa y en la misma cama, o...?

-Sí. Pero más me hubiera valido dormir sola, porque...

No pegué ojo en toda la noche.

Y el otro, al lado, frito.

-Como si estuvierais casados, vamos.

-A ver.

Que yo no esperaba una fiesta, ¿eh?

Ni fuegos artificiales.

Pero yo qué sé. La primera noche,

¿me pones comida precocinada para cenar, y luego a ver la tele?

¿Qué te parece el plan?

-Hombre, pues, con todo mi cariño,

me parece que este tío es un poco imbécil, ¿no?

¿Hablasteis de algo?

-De chorradas.

Un desastre.

Que no, Esther.

Que... Voy a buscarme otro sitio donde quedarme,

porque claramente Carlos no quiere que esté allí.

-Bueno. A ver. Eso parece, pero...

Ten un poco de paciencia. Habla con él.

-Bueno. ¿Tú qué?

Estuviste con Dacaret, ¿no?

-Sí.

-¿Y bien?

-Bien. Sí, sí. Todo bien.

-Mira, me alegro que por lo menos a una de las dos

la reciban con los brazos abiertos. -Sí...

(#Música#)

-Oye, Landó, ¿Cuántos años tiene? 16.

-Madre mía. Los mismos que Marta.

Sí. Yo no he querido preguntar mucho.

Pero por lo visto el padre...

Vamos. El chico que la ha dejado embarazada se ha desentendido.

-No lo entiendo. Hay cada uno por ahí...

Desde luego te aseguro que esto le pasa a Marta y...

No sé. Es que... Es que no sé cómo respondo.

Por otro lado, la madre, no te vayas tú a creer, ¿eh?

Porque no está muy conforme con que tenga al bebé.

-Oye, pues tú, para no preguntar, estás muy informado, ¿no?

¿Y qué querías que hiciera? Si estaban discutiendo delante mío.

-16 años.

Es que no...

No entiendo en qué piensan los jóvenes hoy en día.

Es que no... ¡No tienen cuidado con nada!

Daca, pues no piensan en nada.

Les pasa como a nosotros.

Se creen que no les va a pasar nada malo,

y cuando les pasa, pues se cagan de miedo. No sé.

-Pues desde luego, no tiene ni idea de lo que le espera.

No. Uno no tiene ni idea de lo que le espera

hasta que no es padre de verdad. Bisturí, por favor.

-Oye. Si no me necesitas, voy fuera a hablar con la madre.

Sí. Te lo agradezco. Oye, tranquilízala.

-Venga. Hasta ahora. Venga.

Bueno...

Hacemos incisión...

Y... Vamos a reunir a esta pequeña con su madre.

Vamos.

¡Huy! Aspiración.

Hay demasiada sangre aquí, en la cavidad abdominal.

¡Ana!

A ver... Sujétame.

Aquí, en esta zona.

Aspira ahí.

Vamos a... Vamos a sacar a esta niña lo antes posible. ¿De acuerdo?

(#Música#)

-¿Cómo está mi hija?

-Tranquila. Que acaban de empezar con la cesárea. ¿De acuerdo?

Van a sacar al bebé y van a estabilizar a Anita.

Además, están en manos de Landó, que es muy buen ginecólogo.

Tranquila. -Estoy muerta de miedo.

Como le pase algo a mi hija, yo...

-¿Te quieres sentar?

-Si le pasa algo a mi hija por culpa de ese sinvergüenza,

yo no sé, no.

Es que no... No sé...

-Bueno, tranquilízate. -Qué voy a ser capaz de hacer.

-Tranquilízate, porque no va a ocurrir nada. ¿De acuerdo?

-Eso espero. Eso espero.

Esto está acabando conmigo, ¿sabe?

Yo no puedo más.

No paro de discutir con Anita cada vez que la veo, y me duele.

Ella quiere que yo esté alegre.

Porque voy a ser abuela. Pero es que no puedo.

Es que no puedo. Es que la veo tan joven...

¡Y me da una pena terrible!

-La entiendo perfectamente.

-¿Sabe que antes le dije que..., que fue un error tenerla?

¡Y no es verdad!

Anita es lo que más quiero en este mundo.

Y ahora está ahí, sola, con eso metido en la cabeza.

-Bueno.

Cuando salga del quirófano

puedes hablar con ella y se lo explicas.

Seguro que lo entenderá.

Y de verdad te lo digo tranquilízate, porque todo va a ir bien.

(#Música#)

(SUSURRANDO)-Eso espero, sí.

-¿Sabes que yo tengo una hija de la edad de Anita?

-¿Usted? -Mm.

-Pues es muy joven, ¿no?

-Bueno, como tú más o menos.

La tuve muy joven, pero...

Tardé un montón de años en conocerla.

-Tuvo suerte... Es una broma.

-Bueno, no sé. Ojalá...

La hubiera conocido antes. Así no me habría perdido su infancia.

-La verdad que la infancia es una etapa preciosa. -Mm.

-¿Y cómo se lleva ahora con su hija?

-Bueno, ahora mejor, porque está en Estados Unidos estudiando fotografía.

Pero bueno.

Sí que es verdad que tardamos bastante tiempo en entendernos.

-Es que...

la adolescencia puede ser muy complicada. -Mm.

-Pero su hija tiene suerte de que la pueda mandar a estudiar fuera.

La mía no va a tener esa opción.

-Bueno. ¿Quién sabe?

Anita va a hacer con su vida lo que le dé la gana.

Además, que hay muchas maneras de conseguir la felicidad.

-¿Sabe que yo quería estudiar ingeniería naval? -Mm...

-Pues no sé...

Por mi padre o... Por un libro que leí.

Pero lo dejé cuando me quedé embarazada.

-Lo puedes hacer ahora.

-¿Ahora? -Mm.

-Ahora me va a tocar ser madre otra vez.

¿O quién se piensa usted que va a cuidar de la niña

mientras que Ana está en el instituto?

(#Música#)

No. Mi hija va a salir de esta.

Mi hija es fuerte y va a salir de esta.

-Oye. ¿Y habéis pensado ya algún nombre para...? -No. No.

He estado tan enfadada con este embarazo que...

Fff.

Es que no lo quería aceptar y no, no, no he pensado ninguno.

Y ya sabe que a Anita,

pues un día le gusta un nombre, y otro día le gusta otro.

-Bueno, entonces, ya tienes en lo que pensar. ¿No?

Tienes que conseguir un nombre. Así que ya sabes.

Yo voy a ver qué tal va todo.

¿Vale?

-Muchas gracias.

-De nada. Te veo en un rato. Venga.

(#Música#)

-No llora, ¿no?

Está muy hipotónico.

Ha aspirado mucho meconio.

¿Cómo va? ¿Reacciona o no?

-Me voy corriendo a la UCI.

-Landó, ¿qué pasa?

Nada. El niño no reacciona y se lo llevan a la UCI.

-¿Ha perdido mucha sangre?

Pues sí. Ahora voy a intentar salvar a la madre.

-Vale. ¿Necesitas algo?

No. Es que, además, hay tanta sangre que no...

Y no encuentro el origen del sangrado.

Además, no consigo que... El útero se contraiga.

-Está sangrando mucho, Landó. ¡Ya, ya lo sé!

Ya lo sé.

No quiero hacerle una histerectomía.

-Vale, tranquilo. Oye, que... ¿Qué hago?

¿Me quedo, o me voy...?

Que sí, quédate. Quédate por aquí. Lo mismo ahora...

Te pido que me ayudes. -Vale.

Espera. Más gasas. Gasas.

(#Música#)

-Hola, Lunita, ¿cómo estás? -¡Mmm! ¡Divina! ¿No me ves?

La verdad, he tenido momentos mejores.

-Y peores, también. No te olvides.

-No sé yo qué decirte.

-Dime, por ejemplo, que la operación salió bien.

-Mm... Sí, eso parece.

-¿Y eso fue gracias a los médicos,

o a la santa esa, Hermenegilda esa, que tienes por allí?

-Bueno, de verdad, ¿eh?

No vengas a tocarme la moral. En serio.

Y además, ese nombre.

Seguro que no hay ninguna santa que se llame Hermenegilda.

-No, sería penoso que se llamara así, pero es un nombre horroroso.

Pero de todas maneras,

cuando se me sube la estupidez me pongo nervioso.

-¿Nervioso tú? ¿Por qué?

-Por ti.

Por ti, tonta. ¿Por qué va a ser?

Estoy preocupado.

-¡Alabado sea el Señor, por fin has sido iluminado|

¡Ya era hora!

-Y no solo por tu salud, ¿eh?

-Vamos a ver.

Solo debes preocuparte por mi salud. ¿OK?

-No, mira.

De verdad, Luna, yo... Sé que...

Tenías la sensación de que te ibas a ir al otro barrio.

Eres muy dura.

A ti no te puede pasar.

-Claro, y tengo que creer en ti, que eres el gran médico,

antes que en santa Hermenegilda, ¿verdad?

-No, mira. Tienes que creer en mí porque yo lo pienso así,

porque me lo parece,

porque sé que eres una tía muy fuerte,

que eres una tía muy, muy fuerte,

y que no te va a pasar absolutamente nada.

Y además lo que deberías hacer es no aferrarte a cosas,

que después te puedes arrepentir.

-¿Sabes? Yo... no sé.

Pensaba que podía contar con mis amigos.

En especial, contigo.

Fíjate.

Pero es que...

Es que no se ha pasado nadie por aquí.

Igual, si os hubierais pasado alguno,

no me hubiera tenido que aferrar a la fe.

-¿Te estás escuchando, lo que dices?

¿De verdad te estás escuchando?

Porque lo que estás diciendo es que no crees, en realidad, nada.

-No. Lo que estoy diciendo es que... La única,

la única que ha estado cuando más la necesitaba era Herme.

¿Vale?

La única. Y ahora sí, ahora estás aquí.

Pero ¿para qué? ¿Para criticarme?

-Yo no sé si es casualidad.

Pero lo que has hecho tú, toda tu vida, ¿eh?

Toda tu vida lo has hecho.

-Pues igual no debería haberlo hecho. Fíjate.

-No. A ver, préstame esto un segundito. Y me lo voy a llevar.

Para que veas que no necesitas para nada este pedazo de papel.

-¿Sabes por qué piensas eso? -¿Por qué?

-Piensas eso, querido, porque...

Vas por la vida como si fueras inmortal,

como si nunca te pudiera pasar nada.

Por eso no crees en nada.

-Es que no hay nada.

(RIE)

-¿Sabes por qué dices eso?

-¿Por qué? A ver, explícamelo. Explícamelo.

-Te lo voy a explicar.

Pues porque nunca te ha faltado nada.

Porque siempre has vivido como te ha dado la gana.

Como un niño pijo.

-¿Qué estás diciendo?

-¿Que qué estoy diciendo? -Sí.

-Pues que es muy fácil ir por la vida de superior.

Así, de esta manera, superior.

En ideología, superior en...

No sé, en dignidad, poniéndote siempre medallas

de que no has tenido que vender nunca ninguna de tus obras al mercado...

¡Nunca tuve que vender, nunca tuve que vender!

-No, claro que nunca tuve que vender.

Porque yo tengo todo el derecho del mundo

a no venderme a quien no quiera.

¡Eso es una cuestión de dignidad!

¿De qué te ríes?

-Es que no me puedo creer que encima seas...

Tan inocente.

(RIE)

¿Dignidad?

No es una cuestión de dignidad, querido.

Es una cuestión de... Posibilidad.

-¿Posibilidad, de qué? -Posibilidad de vender.

Igual, si el mercado te hubiera querido,

tú hubieras vendido.

Y ahora, serías famoso.

Que en el fondo,

es lo único que quieres, ser famoso.

Ay...

-Y a ti lo que te pasa es que te estás pasando un montón

y me estás cansando. ¿Sabes?

-Yo solamente estoy diciendo la verdad.

-Sí, la verdad...

-El día en que tú tengas una enfermedad grave, entonces.

Entonces, hablaremos.

-¿Cuál es el problema? ¿Eh? -Llama al médico.

-No voy a llamar al médico.

Si quieres que me vaya, no te pongas dramática.

-¿Quieres callarte y llamar al médico?

¡Aaaah! -Sí, vale.

-Mmm... Mmm...

(Llaman a la puerta)

-¡Ay, hola! -¿Qué tal? ¿Cómo estás?

-Pues mucho mejor, la verdad. -Sí, ¿no?

-Sí. -He oído que te van a dar el alta.

-Sí, estoy, que no me lo creo. -No me extraña.

-Es que al final, a lo tonto, a lo tonto, llevo aquí un montón de días.

-Ya. Bueno.

Pero aquí estás a gusto, ¿no?

Es decir, tienes a tus amigos alrededor... Sí.

-Bueno, hay gente que me gustaría mejor tenerla lejos. Pero bueno.

-¿Y eso?

-Nada, nada. Tonterías mías.

La verdad es que todos los compañeros se han portado conmigo,

que no me han dejado ni que me aburra,

ni que me preocupe...

Son más buena gente...

-Sí, ¿no? No te han dejado sola ni un minuto. -No.

-Sí, que el otro día pasé por aquí y vi que estaba Dacaret contigo.

-Sí, sí, sí.

-Que estáis muy unidos, ¿no? Que sois amigos, y eso.

-Bueno, es que, al final, pues nos conocemos hace mucho tiempo.

-Ya. Pero yo hace mucho tiempo que conozco a Herrera,

y creo que no es lo mismo.

-No.

Me imagino que no debe ser... -Ya.

-Ni parecido. -Entonces... ¿Tenéis algo, o...?

(#Músic#)

-Puede ser... A ver.

No se puede decir que...,

Que tengamos nada serio. De momento.

Pero sí que...

Que hemos empezado algo, ¿sabes?

-Qué bien.

Pues... No sé.

Me... Me alegro mucho.

Hacéis muy..., muy buena pareja.

-De nada.

Bueno, Rocío, que yo solo pasaba a saludarte,

que tengo mucho trabajo.

-Oye, que gracias por la visita. -De nada.

-Y lo único, que... Que por favor, no...

No se lo digas a nadie. ¿Vale?

-No te preocupes. Seré una tumba.

-Gracias. -Que te mejores.

-Gracias. -Adiós.

(#Música#)

-Vale.

Ok.

Sí, sí. Luego nos vemos. Chao.

-Doctor. -Hola.

-A Ciara le dolía mucho el estómago y se la llevaron a hacer unas pruebas

Y...

Y hace mucho tiempo que no sé nada de ella.

-Está en estado crítico.

-No puede ser.

-Sigue presentando nuevos infartos en el tejido renal y...

Bueno, todavía no hemos dado con la clave...

Del problema.

-Pero habrá algo que se pueda hacer, ¿no? Para que esté bien.

-Estamos haciendo todo lo posible.

Acabamos de realizarle un angiotac,

que es un estudio para ver los vasos sanguíneos y el corazón.

Y hemos observado

que tiene alteraciones vasculares a varios niveles.

Pero aún no hemos dado con el origen del problema.

Podría tratarse de alguna vasculitis,

que es una enfermedad inflamatoria de las arterias,

o tener alguna causa infecciosa.

Pero de todas las maneras,

tendremos que hacerle una biopsia para aclarar el diagnóstico.

-¿Sabe lo que pasa, doctor?

Que Ciara es... es mi mejor amiga.

Como si fuera una hermana para mí.

-Bueno, pues ahora

solo tiene que mantener la calma,

y la esperanza.

Porque no sabemos lo que va a pasar.

-Bueno. Muchas gracias.

-Le mantendremos informado.

(#Música#)

-La verdad que, cuando las cosas se ponen serias,

yo trato de escapar porque no me gusta hacerle frente.

Hasta ahora tuve suerte.

Pero con el caso de Ciara, es que...

No me gustaría no tenerla cerca.

Le quedan tantas cosas por hacer...

Fotos...

De santos, de lo que quiera. A mí me da igual.

Lo que pasa es que la necesito.

La necesito.

Mucho.

-Tiene que salir adelante.

-Eso intentamos.

-Ángela.

Me gusta Ángela para la niña.

Es un nombre muy bonito.

-Sí que lo es.

-A ver si a Ana le gusta también.

-Seguro que sí.

Perdona un segundo.

-¿Qué pasa?

-A ver, Pilar, escucha.

Ya conocen el...

El motivo de la hemorragia de Anita, ¿de acuerdo?

Pero ha perdido mucha sangre.

Así que su situación sigue siendo muy crítica.

Tenemos que esperar a ver cómo evoluciona.

(#Música#)

¿Estás bien?

Tranquila. Eh...

(#Música#)

-Carlos. -Hola.

-¿Tienes un segundín?

-Sí, claro. Dime.

-Verás. Es que... Bueno. Quería... -¿Qué pasa? ¿Estás bien?

-Sí. Sí, sí. Sí, sí. -Oye, ¿sabes algo del piso?

-No. No, no, y de eso precisamente quería hablarte.

Que creo que me voy a buscar otro sitio donde quedarme.

-¿No has dormido bien, o qué? -No. No, no, no es eso. No...

-¿Entonces? ¿Qué te pasa?

Si necesitas algo dímelo, ¿eh?

-No. No, a ver, es que...

A ver, que siento que no estás cómodo conmigo y...

Que igual no es el momento.

No sé. Pero que... Pero que lo entiendo, que no pasa nada.

-No, no, no... A ver.

Yo estoy encantado de que estés en mi casa.

-A ver. De verdad.

Que no tienes que darme explicaciones.

Que vives con tu madre,

yo estoy allí en medio y que...

Cada uno tiene sus manías.

-A ver. Oye, que me he perdido.

¿Qué pasa? ¿Te pasa algo, o qué?

-Bueno, pues...

Pues que antes estábamos genial, Carlos.

Y que yo notaba que tú estabas a gusto conmigo,

pero desde que estoy en tu casa casi ni hablamos.

Y que yo no quiero meterme, ni en tu casa ni en tu vida.

Pero... De verdad, que...

Que da lo mismo.

Que... Que me voy, y... -Bueno, bah...

-Que no es cosa mía. Que estás distante. Es evidente.

(SUSPIRA)

-Puede ser, sí.

-Sí. Sí, claro que sí.

-Pero no tiene nada que ver contigo, de verdad.

Estoy encantado de que estés en mi casa.

-¿Entonces?

(SUSPIRA)

-Da igual, no te preocupes.

Son cosas mías. No tiene importancia. ¿Vale?

-A lo mejor si me las explicas puedo ayudar.

-El problema es que nadie puede ayudar.

No, no se puede hacer nada ya.

Así que prefiero no hablar del tema.

-¿Es por Ángela?

-Por Imanol.

Venga. Voy a hablar del tema.

Que no estuve en sus últimos momentos con él, y le tenía mucho cariño,

y... no me lo puedo quitar de la cabeza, la verdad.

-Ya. Bueno, yo... lo siento, porque también fue culpa mía.

No tendríamos que haber ido a cenar,

ni haber apagado el teléfono...

-Que no, que no es culpa de nadie. No es culpa de nadie.

Las cosas salieron así, y...

Lo que pasa es que ya no se puede hacer nada.

-Ya. Bueno, de todas formas, yo voy a buscarme otro sitio. ¿Vale?

-Pero ¿por qué?

-Bueno, pues porque bastantes cosas tienes tú ya en la cabeza

como para andar preocupándote por mí.

-Que yo no me preocupo por ti.

Me voy a preocupar yo por ti, hombre.

-En serio.

Preocupándote por si roncas,

o por si me gusta lo que preparas de comida...

Bueno.

Lo que calientas, de comida.

-Oye, vamos a hacer una cosa.

Te invito esta noche a una cena casera.

¿Vale? Venga... ¿Qué me dices?

-¿Seguro? -Sí.

-¿Me prometes que si te arrepientes me lo dices?

-Te lo prometo.

Sé que he estado un poco apagado últimamente.

Pero estoy encantado de que estés en mi casa, de verdad.

¿M? Márchate... Mm...

(#Música#)

-Ana...

-Mamá... -Ana, mi amor.

Mi amor, ¿cómo estás?

-¿Dónde estoy?

-Tranquila, cariño, estás en el hospital.

Estás bien.

-¿Y mi hija?

-Está en la UCI pediátrica.

-¿Qué ha pasado? ¿Cómo está?

-No lo sé, mi amor.

-¿Cómo..., cómo que no?

-No, no, no lo sé, cariño. De verdad, no te asustes.

No lo sé. No, no te miento.

Sé que los médicos están haciendo todo lo que está en su mano,

pero ya verás cómo todo se arregla, ¿eh?

Mírate tú.

Tú has estado muy malita, mi vida, y mira.

Mira qué bien estás ahora, ¿eh?

¿Cómo te encuentras?

-No sé.

-Me has dado un susto de muerte, mi vida.

-Pues estoy como... Estoy como atontada.

(SUSURRANDO) -Bueno.

Eres una campeona.

Y tu hija,

seguro que se parece a ti, y sale de esta. ¿M?

-Mi hija.

Se me hace raro.

-Ay... Te acostumbras pronto, te lo digo yo.

Mi amor...

Ayer cuando estabas en quirófano,

no podía dejar de pensar en lo que te dije y...

Y quiero pedirte perdón.

-No hace falta. -No, sí que lo hace.

Sí que lo hace, Ana.

Tú eres lo más bonito,

y lo más importante que me ha pasado en la vida.

No has sido ningún error, mi amor.

Nunca pienses eso. ¿Vale?

-¿Y cuando te enteraste? -Huy, cuando me enteré...

Cuando me enteré me hinché a llorar.

Y después, pff...

No sé cuántas veces más.

Pero eso no quita que te quiera muchísimo.

Y que seas lo mejor que me ha pasado en la vida.

Bueno, y también he pensado más cosas.

-Ah, ¿sí? ¿El qué?

-¿Qué te parece Ángela?

-¿Ángela?

-Para la niña. ¿Te gust...? No, no te gusta.

No te gusta el nombre. No te gusta. Ya pensamos otro.

(Llaman a la puerta)

Hola. -Hola.

Bueno.

Me alegra ver que estás despierta.

-Gracias.

Verás. Vamos a seguir transfundiéndote sangre y derivados,

y, si vas evolucionando bien,

posiblemente en un par de días te dé el alta.

-¿Y mi hija?

¿Podemos hablar un momento fuera, a solas?

-No, no, no, no.

Si tenéis que hablar algo, lo habláis delante mío.

De acuerdo.

Anita, hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano.

-¿Qué significa eso?

Lo siento mucho.

-¿Cómo?

Verás.

La pequeña estaba en una situación y en un estado muy crítico.

Esperábamos a ver cómo iba evolucionando, pero...

No ha sido posible. La hemos perdido.

Lo siento.

-Estarás contenta, ¿no? -Mi amor.

Escúchame.

Os dejo solas.

-Ana.

Ana, mírame.

Ana, mi amor, mírame.

-Es lo que tú querías. -No, mi amor, mírame.

-Es lo que tú querías. -Mi amor, mírame.

Mi amor, estoy aquí.

¿Me oyes?

Estoy aquí y vamos a pasar por esto, juntas.

Ana. Ana, escúchame, por favor.

-¿Cómo ha podido pasar? -Mi amor, no lo sé.

Mi amor, lo siento muchísimo.

Mi amor, lo siento muchísimo.

Mi amor, lo siento muchísimo, mi amor. Mi amor.

(#Música#)

-Anatomía Patológica nos ha mandado el resultado de la biopsia del riñón.

Y ahora ya sabemos lo que ocurre.

-¿Y qué pasa?

-No, no, no quiero saberlo, no quiero saberlo.

-Tienes una enfermedad rara.

Que se llama mediolisis arterial segmentaria.

Que afecta a las células que forman las paredes arteriales.

Por eso, algunas las tenías estrechas, y otras ensanchadas.

Estas alteraciones vasculares también pueden provocar trombos,

o sangrados espontáneos.

-Pero supongo que eso... No sé. Se puede curar, ¿no?

-Bueno, le vamos a poner un tratamiento

con anticoagulantes y antiagregantes.

Vas a tener que seguir unas pautas durante dos años.

Si durante este tiempo

vemos que alguno de los aneurismas ha aumentado,

entonces lo trataremos con un cateterismo.

Y bueno, ahora toca curarse.

Y cuidarse.

Si notas algún dolor, tienes que venir rápido al hospital. ¿Vale?

-¿Y ya está?

-Eh... Sí, en principio sí.

Has tenido mucha suerte, la verdad.

O bueno, igual, han funcionado las oraciones.

-¿Lo ves?

-Pero eso no podremos saberlo nunca. Bueno. Hasta luego.

-Gracias, doctor.

Ven aquí, Reina.

Ay...

-Ay... -Oh...

-Esa sensación de que nunca entiendes nada

de lo que están diciendo puede ser algo bueno, ¿no? -Sí.

-Mira, Lunita, yo creí que te iba a perder.

-Qué susto. -Sí.

(#Música#)

-Ah, bueno. ¿La chica rubia esa? Qué guapa, ¿eh?

Bueno, chica, chica.

Ya tenía una edad. Pero... ¡buh!

Ya me gustaría a mí, a su edad, estar así de guapísima.

Pues esta, está saliendo con uno...

Uno de Hollywood. Un actor. Muy guapo.

Alto, con el pelo así, blanco, pero guapísimo.

Que también le saca unos años, ¿eh?

¿Cómo se llama? Ay, no me acuerdo.

Que sí, el... De, de Pretty woman.

-¿Es así? -Ah. ¿Ves? ¿Ves cómo te acuerdas?

Pues nada, que van a tener un hijo. ¿Cómo te quedas?

-¡Qué fuerte!

-Muy fuerte. Mira quién ha venido. -¡Hola!

-¡Hola! -¿Qué tal?

-Pues muy bien. Lo hemos pasado estupendamente.

-¿A que sí? Sí. -Muchas gracias, Esther.

(Carraspea)

-Eh... ¿Cómo que...?

¡Yo lo he pasado muy bien!

¿Tú, qué tal?

-Cansado. Cansado. -Ya. No me extraña.

-¿Y? ¿Dani?

-Bien. -¿Bien? ¿Bien?

-Es... Divertida.

-Me alegro. Me alegro mucho.

-Nada... Un... Aquí, repasando la actualidad.

-¡Anda! Habéis estado repasando la actualidad, ¿eh?

-Mm... -¿Hoy tienes guardia?

-Nnnn... No.

No, es que, bueno. Es que...

Nada, estoy esperando a una... una compañera. Nada más.

-Bueno. Pues no le esperes mucho,

que es hora de irse a casa ya. Que es tarde.

-Bueno, ¿pues nos vamos?

-Venga, vámonos, Dani.

-Nos vemos otro día. ¿A que sí?

-Vale. Esther, muchas gracias.

-Cuando quieras. -Hasta luego, Esther.

-Dani... -Venga, Dani, vámonos.

A ver.

¡Chuc, chuc...! Vámonos.

Nos vamos en Fórmula 1. ¿Qué prefieres?

Venga. A ver por aquí... ¡Hoy, qué bien!

(#Música#)

-¿Qué estás haciendo aquí?

-Eh... Sí, bueno, he preguntado en el hospital,

y me han dicho que entrabas ahora y que...

Que sueles pasar por aquí.

Bueno, pero no importa. Me da igual.

Es que, esta semana...

¡Le toca estar conmigo! ¿De acuerdo?

-¡Pero bueno!

Señora, la mala educación es no respetar el tiempo de las personas,

y hacérselo perder.

-¿Va todo bien, por aquí? ¿Puedo ayudar en algo?

Sí. Va todo bien.

Son mis pacientes y sé cómo tratarlas. Venga.

-¿Y desde cuándo tienes el dolor?

-Pues me ha empezado justo después de comer.

-La tensión arterial la tienes alta, la frecuencia cardiaca también,

pero el electro está bien.

No..., no veo alteraciones.

-Que me he tenido que enterar por la vecina

de que está papá ingresado.

Eso. Ponte a lloriquear y a montar el pollo.

Que es lo único que sabes hacer, de verdad. Es que...

-Mario...

-¿Qué ha pasado? -Desorientación y estupor.

-¿Está Bea? -¿Qué Bea?

-La doctora... -Está bien, está bien.

Lo que pasa es que ha preguntado por ti personalmente.

Tenía hipoglucemia, y... niveles altos de alcohol en sangre.

-Ya.

Cualquier otro día hubiera manejado mejor la situación, pero hoy...

(Carraspea)

No tenía energía.

-¿Esa es toda la explicación que me vas a dar?

¿Que no tenías energía?

Subtitulado realizado por: María del Carmen Casado Rubio

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Centro médico - 11/12/18 (2)

11 dic 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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