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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 11/10/16 (2) - ver ahora
Transcripción completa

-Nuria: Una cosa.

Me van a enviar la historia clínica de Rosa Pérez,

así que cuando la tengas me avisas, por favor.

-Claro.

-Gracias.

-Hola, Nuria.

-Hola.

-Eh... ¿Me puedes dar un impreso para rellenar un alta?

-Sí, un momentito.

-Gracias. -Hola.

-Hola.

-Eh... Rey: Me gustaría comentarte algo.

Nada. Nada, nada. Nada, no... No es importante.

-¿Nada? -Ah, de verdad.

En otro momento. -Vale.

-Vale.

Diego tiene un fuerte dolor en el pecho,

y ha sido derivado desde la prisión provincial,

donde cumple sus últimos días de condena.

-Diego: Las manos donde pueda verlas, ¿eh?

Le traigo al preso Diego Ramírez. Lleva enfermo desde ayer.

-Vale. Mira: Si eres tan amable, me lo dejas ahí, por favor...

Gracias. Hola, Diego.

-Hola. -A ver, dime.

¿En dónde..., dónde te duele? -Pues aquí, en el pecho.

Y aparte tengo como un ardor.

-Vale. Necesito desabrocharte la camisa.

-Sí.

-¿Vale?

¿Esta zona?

-Sí. -Vale.

¿Y has podido comer algo que te haya sentado mal?

-En la cárcel todo lo que comes sienta mal.

Pero hoy ni he desayunado porque tenía náuseas.

-Lo que tiene es la respiración muy agitada, ¿eh?

-Sí. -Y además es...

Es como a nivel superficial.

-Allí en el trullo siempre te falta el aire, pero hoy más que nunca, ¿eh?

-A ver, dime. ¿Desde cuándo llevas así?

-Desde ayer por la tarde.

-Ayer por la tarde.

- Tuve una bronca con un tío en el patio,

porque me dijo que le debía no sé qué.

Y yo no le debo nada a nadie. Bueno, sí.

Seis días de cárcel a la sociedad.

Y después me pasarán a régimen abierto,

y se acabó eso de estar vigilado todo el día.

-Vale, Diego.

Necesito que me digas una cosa.

¿El dolor que sientes es solamente aquí,

o se te irradia hacia los brazos?

-No, solo en el pecho.

Pero ¿qué pasa?

¿Que puede ser un infarto?

-No. Tranquilo. ¿Vale?

Si no se te irradia ni tienes sudoración ni otros síntomas,

entonces no es un infarto.

-A ver. Yo me inclinaría más porque fuese un problema digestivo.

De todas formas:

me quedo más tranquila si te hago unas pruebas

para descartar que pudiese ser un problema cardiovascular.

Si en algún momento usted sufre un dolor intenso en el centro

o a la izquierda del pecho,

y ese dolor se extiende hacia los brazos, el cuello y la mandíbula,

entonces lo más probable es que esté sufriendo un infarto.

En ese caso tiene que llamar a Emergencias, mantener la calma,

y esperar a ser atendido.

-Lo primero, muchísimas gracias por haber venido hasta aquí.

Porque de verdad que este es el único rato libre que tenía

antes de empezar la consulta.

Así que gracias.

-He sido el único de los dos

dispuesto a llevar el perro a tu casa.

Así que no me cuentes.

-Huy, pobrecito.

Es que ha llevado un perro que no le pertenece. ¿Sabes?

-Oye, mira.

Si te vas a cachondear, cojo mis cosas y me voy.

-Pues coges y te vas. Corre.

-Por favor: no os peleéis,

porque así no vamos a llegar a ninguna parte,

y al final me voy a tener que quedar yo con el perro otra vez.

Morfeo es un perro que tuve en acogida,

después de que un paciente de Lucía

adoptara otro perro de la misma camada.

Estuvo conmigo un tiempo,

hasta que Luis y Sara se pusieron en contacto

con la protectora para adoptarle.

El problema ahora es que han roto.

Y como no se ponen de acuerdo en quién debe quedarse con el perro,

he tenido que intervenir en nombre de la protectora.

-Cuando adoptamos a Morfeo,

yo pensaba que las cosas iban a mejorar entre nosotros.

Que nos uniría más.

Pero qué va. Todo lo contrario.

Luis siguió ahí pagando toda su frustración

por no encontrar trabajo conmigo.

Hasta que yo un día me cansé y me marché de casa con lo puesto.

Es que ya no podía más.

Pero es que eso no quiere decir que yo quiera desprenderme de Morfeo.

Morfeo es mi perro.

Y es que Luis lo tiene que aceptar, sí o sí.

-Pero si es que a ella el perro la da igual.

Si está haciendo el paripé para ver si me puede hundir un poquito más,

que es el hobby favorito que tiene últimamente.

-Madre mía. Estás lleno de rencor, ¿eh?

¡Podrías hacer un poquito más de autocrítica!

-¿Sabes? Me sorprende que de repente te preocupes tanto por el perro.

Si ni de sacarlo eres capaz. Siempre me tengo que ocupar yo.

-Claro.

Siendo la única que trabajaba en esa casa...

Lo que me sorprende todavía es que, con lo egocéntrico que eres,

te quede tiempo para preocuparte por el perro.

-Chicos, yo no puedo mediar en vuestros problemas de pareja.

Estamos aquí para ver qué es lo mejor para Morfeo, así que pensáoslo.

Eso sí: el perro está registrado a nombre de Sara.

Así que, en caso de que te lo quieras quedar, la vas a tener que convencer.

De momento voy a cuidar yo a Morfeo, y, si no os ponéis de acuerdo,

voy a tener que buscar una nueva familia para que le adopte.

Pues, como ya está todo hablado, voy a volver a trabajar.

Luis, me gustaría que te viera un compañero.

-No te preocupes. Es solo un catarro. Gracias.

-Ya, pero nunca está de más.

-Bueno, es que yo también me tengo que ir a trabajar. ¿Vale?

-Sí, anda, sí. Vete.

Total: no te has preocupado por mí nunca.

-¿Pues no estás diciendo que es solamente un catarro?

-Vamos.

-Muy bien, como usted quiera.

Si yo no tengo ninguna prisa. Prefiero estar aquí que en el trullo.

-Perdón, ¿quién es usted?

-Soy Teresa Ramírez, que vengo a ver a mi padre.

-¿Tiene la autorización?

-Sí.

-Eh... Necesito también el DNI, por favor.

-Otra vez el DNI.

No sé para qué tanto rollo.

-Perfecto. Puede pasar.

-¡Chiqui! -¿Cómo estás?

-Muy bien.

Pero si esto ha sido todo un paripé para fugarme.

¿Has traído las recortadas?

-Muy gracioso.

-Un poquito de humor, hombre, madero.

Madre mía. Qué tío, qué sieso.

-Mi madre ha llevado una mala vida, pero ahora está mucho mejor.

Se ha desenganchado, y se cuida mucho.

Si hasta se ha sacado la ESO y todo, a su edad.

Vamos. Y el niño está deseando conocerle.

Parece mentira que ya solo queden seis días.

-Mi nieto está en un internado de la comunidad.

Porque mi hija, pues bueno.

No ha tomado buenas decisiones en la vida.

En eso tiene a quién parecerse.

Pero en el momento que me den la libertad lo saco de ahí,

y voy a hacer de él un hombre de provecho.

-Disculpa: eh...

Tú eres su hija, ¿no? -Sí.

-Pues mira. Si eres tan amable...

Es que necesito estar un momento a solas con tu padre.

-¿Por qué? ¿Le pasa algo malo a mi padre?

-No, no pasa nada.

Simplemente, tengo que hablar con él. -Venga, señorita, por favor.

Espere fuera. Vamos. Vamos.

Vamos.

-Diego, eh...

Acabo de ver en el historial clínico que eres portador del VIH,

aunque todavía no has desarrollado la enfermedad.

-Claro, pero eso mi hija lo sabe perfectamente. No...

Solo que cogí el virus hace mucho tiempo,

cuando estaba enganchado a la heroína.

Pero llevo mogollón de tiempo sin ponerme.

Entré... Entré limpio a la cárcel. -Vale.

Bueno. Yo, en cualquier caso,

me gustaría hacerte un análisis de tóxicos. ¿Vale?

- Como quiera.

Si estoy acostumbrado a que no me crean.

-Vale.

Respira, con normalidad, por favor...

-Oh. Esto está muy frío. Un poquito de vaho o algo.

-Tranquilo.

Veo que tienes hipoventilación en la base izquierda

y ligeros crepitantes en la base derecha.

Entonces, Diego: Yo creo que esto podría ser una...

Una insuficiencia cardiaca con un derrame pleural.

-Pero ¿y eso es grave?

-Pues sí que podría serlo.

A ver. Vamos a ver las extremidades...

Veo que tienes un edema con fóvea.

Esto significa que tienes retención de líquidos.

Dados todos los síntomas que tienes,

pues voy a necesitar ingresarte.

-Me parece muy bien.

Lo que usted diga, doctora.

Si yo estoy mucho mejor aquí que en el trullo. Pero vamos.

Yo le digo que me quedan seis días.

Y en seis días yo me marcho, esté como esté.

-Bueno. Eso ya lo discutiremos, dependiendo de cómo evolucionas.

-Bueno. -¿Vale?

Vamos a comenzar por una analítica completa, un electrocardiograma

y una radiografía de tórax.

-Muy bien. -¿De acuerdo?

-De acuerdo. -Ya te puedes vestir.

-Muchas gracias, doctora.

Tras reunirse con la doctora Marco para la adopción de Morfeo,

el perro de la protectora con la que colabora,

Luis accede a ser explorado por el doctor Herranz.

-Me duele mucho la cabeza.

Llevo un tiempo con tos y con mucha fiebre.

La gripe es un cuadro simple que solo necesita cama, descanso,

hidratación y antitérmicos.

Así que, al menos que haya alguna duda especial o alguna complicación,

pues tampoco es necesario venir al médico.

¿Dónde te duele?

-Aquí. Sobre todo me coge lo frontal.

¿Mucosidad?

Bueno, ayer me soné, y es cierto que sangré un poco.

Bueno. Puede ser que tengas la mucosa de la nariz inflamada.

¿Tienes escalofríos, mareos...? -No.

En principio, creo que puede ser gripe.

Pero bueno. Ya que estás aquí, me gustaría hacerte más pruebas.

Voy a pedir analítica.

-Me da igual. Como quieras.

Total: Morfeo no me espera en casa.

¿Qué es? ¿Una forma poética de decir que no puedes dormir?

-¿Qué?

Morfeo: el dios griego del sueño. ¿Que tienes insomnio, o...?

-Morfeo es mi perro.

Vale. Vamos a la mesa.

-Pues que hasta que no me ha explicado

que Morfeo era el perro, hemos estado como en un bucle, y...

Bueno. Que mejor haber estado allí.

Era muy divertido.

Yo lo único que espero

es que se pongan de acuerdo él y su exnovia.

Porque, si no, voy a tener que dar el perro en adopción a otra familia.

¿A ti te gustaría quedártelo?

¿El qué? ¿El perro? -Sí.

No. Yo nunca he tenido perro. Bueno, he tenido...

Olvídate: yo nunca he tenido perro. Y además, no sé si Pepa quiere.

-Pregúntale.

-Piénsatelo.

Hola. Espera. Eh... Espera un momento.

-¿Qué? -Eh... Nada, no sé.

Que es que me he quedado esta mañana un poco con la mosca, así,

de lo que me querías decir.

-No, no, no...

No sé de qué hablas.

-Pues no lo sé. En la entrada.

Me has dicho que me querías decir algo,

y al final no me has dicho nada.

-No, de verdad que no...

No sé, ahora no caigo. No sé.

-Bueno. -Rey: Sé lo que hiciste.

-¿De qué?

-Sé por qué te fuiste a Estados Unidos.

-¿Qué estás diciendo?

-Pues a que Landó me iba a echar.

Y tú cediste tu plaza para que me quedara aquí.

-¿Quién te ha dicho eso?

-Da igual.

-¿Quién te lo ha dicho?

-Que da igual.

La cuestión es que es verdad, ¿no?

-Sí, es verdad.

Pero bueno, da igual. Ya es agua pasada.

Así que no tienes por qué darme las gracias.

-¿Las gracias?

Las gracias ¿por qué? ¿Por haberme engañado?

¿Por tomar decisiones a mi espalda? ¿Por eso?

-Espera un momento.

¿Estás enfadado conmigo por haberte ayudado

a salvar tu puesto de trabajo?

-No.

-¿Me estás diciendo eso?

-¿Y qué quieres que esté? ¿Agradecido?

Mira. ¿Sabes lo que te digo? -¿Qué?

-Ojalá te hubieras ido sin darme ninguna explicación.

A mí ni a nadie.

Así te hubiera perdido de vista para siempre.

Eso es lo que tendrías que haber hecho.

-Ya.

Muy bien.

Siéntate, por favor...

Luis ha tenido que volver

antes de que estén los resultados de los análisis,

ante el empeoramiento de su dolor de cabeza.

¿Te duele?

Luis, me gustaría hacer más pruebas.

No es muy corriente que la fiebre, la tos y el malestar bajen,

pero que el dolor de cabeza aumente tan rápido.

La sinusitis puede ser una de las causas de la cefalea de Luis.

Pero me parece poco posible,

porque no tiene inflamados los senos paranasales.

De todas formas,

vamos a hacer radiografías para descartarlo,

y para comprobar el estado de sus pulmones.

Y mientras tanto,

pues habrá que esperar al resultado de los análisis.

Las radiografías no han mostrado nada anormal.

Pero los resultados de los análisis de sangre

han llevado al doctor Herranz

a solicitar una punción lumbar para Luis.

Hola. Es la punción de Luis, ¿verdad?

En los análisis hemos visto que tiene una leucocitosis.

Y tiene un elevado porcentaje de neutrófilos.

Así que puede indicar que tiene una infección bacteriana.

He pedido una punción lumbar, para comprobar que no sea meningitis.

Los resultados de la punción estarán en 24-48 horas.

¿Vale? Te avisaremos.

Lo único, te pediría que reconsiderases quedarte.

Por si acaso aumenta la cefalea o se confirma la meningitis.

-No. Imposible.

La única baza que tengo para convencer a Sara

de que yo soy capaz de cuidar al perro mejor que ella

es estar localizable en todo momento.

Prefiero estar en casa.

Pero bueno. Gracias.

De nada.

Diego sufría un fuerte dolor en el pecho,

y ha sido trasladado desde la prisión,

donde está a punto de terminar su condena.

La doctora Rey está comprobando

el resultado de su electrocardiograma.

-Tienes taquicardia.

¿Tú recuerdas haber sufrido taquicardia anteriormente?

-Bueno, sí.

Pero fue hace mucho tiempo.

Cuando me dio por traficar,

y me llené el estómago con bolas de heroína.

Pero... me puse muy nervioso y me dio una taquicardia de esas,

y por eso...

Por eso me ligaron en el aeropuerto.

Estábamos pasando un momento muy malo.

Mi hija se había quedado embarazada, estábamos sin curro...

No sabíamos por dónde tirar.

Estábamos en las últimas.

Mi nieto tiene cinco años.

Y se llama Diego; como yo.

Pero no he querido que me vea entre rejas, ¿eh?

Qué va.

-Aunque a Diego le duele el pecho,

no tiene síntomas de infarto ni de angina de pecho.

Los análisis tóxicos han dado negativo,

pero en la radiografía de tórax hemos observado un derrame pleural,

con ensanchamiento del mediastino,

lo cual podría ser provocado por una neumonía,

aunque sin fiebre es bastante raro.

Entonces, me temo que podría tratarse de un tromboembolismo pulmonar.

-¡Papá!

-¡Señorita! Por favor, no puede pasar, ¿eh?

-Pues que me diga alguien qué pasa.

-Déjala pasar. -Hola, chiqui.

-¿Qué pasa? ¿Cómo estás? -No pasa nada.

Ahora te lo cuenta la doctora. Ya verás.

-Mira, Diego.

Yo... sospecho que lo que te ocurre es un tromboembolismo pulmonar.

Os explico: es cuando, en la arteria pulmonar,

se te ha formado un coágulo de sangre, y te la está obstruyendo.

¿Vale?

Entonces. O una de dos.

O bien se te ha formado en la propia arteria,

o te lo ha podido empujar directamente el corazón hasta allí.

-No pasa nada. Si no pasa nada.

-¿Y eso es grave, doctora? -Sí que podría serlo, sí.

Entonces, voy a necesitar hacerte más pruebas para confirmarlo.

-Tú no te preocupes.

Que de peores he salido. Ya verás.

No te preocupes. -Más te vale.

Que Dieguito y yo te necesitamos mucho.

-Diego.

Que me habían dicho que habías acabado tu turno.

-Sí. -¿Te has pensado ya lo del perro?

Eh... Marco: ¿Sabes lo que pasa?

Mira. Cuando era pequeño, me encontré a un cachorrito.

-Sí.

¿Vale? Y me lo llevé a casa. Y mis padres no lo sabían.

Y un día me pillaron.

Y mi padre se llevó al cachorrito, y no volví a saber de él.

Y sé que es una tontería, pero me da pena.

Entonces no quiero... hacerme cargo de los perros. ¿Vale?

¿Lo entiendes?

-Ya. Sí, sí, bueno.

Es una mala experiencia.

Pero bueno. Nunca es tarde para sacarse la espinita.

Ya. Pero no. Gracias. -Dame una oportunidad.

¿Por qué no le conoces?

Sabes que vivo aquí al lado.

-Sácalo a pasear.

Marco... -Así os conocéis.

Me estás manipulando. -No.

Y lo sabes. Una vez.

¡Morfeo! ¡Ven!

¿Quién es el perro más bonito? ¿Eh? ¿Quién es el perro...? ¡Más bonito!

-Perdona que te moleste,

pero es que no me puedo creer que seas tan desagradecido.

-¿Algo más? -Pues no.

-Te has quedado a gusto. ¡Rey!

Siéntate. -No quiero.

-Que te sientes. -¡Que no quiero!

-Mira, escúchame. No es solo que no esté agradecido.

Es que me siento humillado. -¿Humillado?

-Sí, humillado.

Primero porque, de todos los médicos que hay en el hospital,

Landó me quería despedir a mí.

-Ya, pero es que yo no tengo la culpa de eso.

-De eso no tienes la culpa.

Pero de haberte ido a Estados Unidos sin decirme nada

y tratarme como a un niño pequeño, de eso sí que la tienes.

-Pues tiene gracia.

Porque yo lo único que estaba intentando

era que no te sintieras mal.

-¿Que no me sintiera mal?

Mira, escúchame.

Cuando te fuiste a Estados Unidos fue el peor momento de mi vida.

Incluso peor que el día que me apuñalaron. ¿Vale?

¡Eso es lo que pasó!

Luis ha vuelto a por los resultados de la punción lumbar,

que ha descartado que su dolor de cabeza se deba a una meningitis.

Pues Luis: No parece sinusitis.

Y la punción ha dado negativo en meningitis.

¿Te duele mucho la cabeza? -Muchísimo.

O sea: si no es sinusitis y no es...

¿Qué tengo?

O sea: ¿Cómo puede ser que me duela tanto la cabeza?

No lo sé.

Vamos a hacer más pruebas.

De momento siéntate un poquito,

y voy a intentar pedir un TAC de urgencia.

¿Vale?

Venga. Aguanta.

-¡Enfermera!

Empiezo a pensar que se trata de una sinusitis,

que no tiene nada que ver con los senos paranasales.

-¿No los puedes mover?

A ver: intenta seguir mi...

-A ver, veo, pero no los puedo mover.

¡Llama al doctor Herranz, por favor! -¿Ves?

Así que voy a pedir un TAC craneal, para confirmar...

Perdón.

Sí. Perdón.

-Mira, ya está aquí. Tranquila.

Luis. Intenta seguir esto con la mirada.

-No puedo. Vale. ¿Pero ves?

-¡Sí! Amaya: Tráeme una silla de ruedas.

Te vamos a hacer un TAC de urgencia y lo comprobamos. ¿Vale?

Tranquilo.

Relájate y vemos lo que tienes.

-Siéntate. -¿Luis? ¿Qué pasa?

-¡Mis ojos! -¿Qué te pasa?

-¡No los puedo mover! -¿Qué dices?

-Eh... Sara. -¿Qué pasa?

Vamos a hacerle un TAC de urgencia. Cuando sepamos algo te informamos.

¿Vale? -Pero...

-Quédese en la sala de espera, por favor.

Luis ha sufrido una oftalmoplejia.

Que es un movimiento limitado de los ojos.

Hay que averiguar qué le ocurre porque, si no,

puede ser irreversible.

-Pues lleva varios días sin cogerme el teléfono.

Y la verdad es que me preguntaba que por qué.

No sé lo que le..., le pasaría.

Y he venido al hospital para hablar con la doctora Marco,

y me encuentro con esto.

Se me ha quedado muy mal cuerpo, la verdad.

La doctora Rey sospecha que Diego,

el preso al que solo le quedan seis días para salir de prisión,

sufre un tromboembolismo pulmonar.

Le ha pedido una angiografía para confirmarlo.

-Diego tiene un aneurisma de aorta toracoabdominal.

Un aneurisma es un ensanchamiento de la arteria aorta,

que es la arteria más importante de nuestro organismo.

Un aneurisma de aorta siempre es bastante grave.

Pero además, en el caso de Diego, es bastante grande.

-¡Doctora! ¡Doctora..., que me estoy agobiando!

-A ver: Diego, tranquilo. Ya te sacamos.

-¡Vamos, hombre!

Perdone, doctora, por el pollo que le he montado.

Pero es que...

Me ha entrado un agobio.

A mí, es que eso de estar ahí...

Y no sé. Me ha dado así como una claustrofobia...

Lo siento, ¿eh? De verdad. -No pasa nada.

Además le... Le ocurre a muchísima gente.

-Venga, que ya solo quedan seis días. -Sí.

-Está chupao. -Bueno, chicos.

Lo cierto es que, en las pruebas de imagen,

te hemos detectado algo bastante complicado.

Hemos visto que tienes un aneurisma de aorta.

Es una malformación que te está comprimiendo el corazón,

y eso es lo que te está provocando que te duela el pecho.

-¿Por qué siempre tienes que tener tan mala suerte?

-A ver, en realidad no, no ha sido tan mala suerte,

porque el dolor es lo que nos ha avisado de que su cuerpo,

pues no estaba funcionando bien.

Ya que hay algunos aneurismas que crecen y crecen,

y cuando se detectan, pues ya es..., es demasiado tarde.

-¿Ves? Si dentro de la mala suerte, todavía he tenido buena suerte.

-Y ¿qué es lo que tendríamos que hacer ahora?

-Pues a ver.

Hay algunos aneurismas que sí que se pueden operar,

pero otros no.

Voy a pedir una interconsulta urgente con el cardiólogo

y con el cirujano vascular para hablar sobre tu caso.

¿De acuerdo?

-Muy bien. Muchas gracias, doctora.

-De nada. -Que no pasa nada, chiqui.

Venga, ven aquí. De verdad. Ya verás.

El doctor Herranz ha ordenado un TAC de urgencia,

después de que Luis haya perdido la movilidad de los globos oculares.

-El TAC ha confirmado que Luis tiene una sinusitis esfenoidal.

El hueso esfenoides está situado en mitad de la base del cráneo.

Forma parte de la estructura más profunda de la cara:

de las fosas nasales y del propio cráneo.

Por eso no pudimos ver la infección en la radiografía.

Una vez diagnosticado, Luis se va a quedar ingresado

para realizar una correcta vigilancia de su evolución,

e iniciar un tratamiento antibiótico intravenoso que combata la sinusitis.

Hay muchas personas que sufren sinusitis crónica.

Para aliviar la congestión,

se pueden utilizar paños

que estén húmedos y calientes en la cara varias veces al día.

Se puede beber mucha agua, para eliminar la mucosidad,

y se pueden hacer vahos, pues tres veces al día.

Lo que sí hay que evitar

es utilizar más de cinco días seguidos

los descongestionantes que se venden.

Porque si no, puedes empeorar la congestión.

La doctora Rey ha reunido al cirujano vascular y al cardiólogo,

para valorar la posibilidad de operar el aneurisma de aorta

que le ha detectado a Diego.

-Los tres médicos estamos de acuerdo que el aneurisma que tiene Diego

es muy grande, pero es operable.

Así que ahora la decisión es suya.

Aunque tiene que tener en cuenta que, según la valoración médica,

el riesgo de fallecimiento en quirófano es superior al 60%.

A ver, Diego: Es muy importante que entiendas la situación. ¿Vale?

Si la operación sale bien, y resolvemos tu problema,

pues tendrías una buena calidad de vida.

Pero si la operación saliese mal...

-Me muero, ¿no? -¿Y qué pasa si no se opera?

-Pues podríamos controlarte el dolor,

aunque tendrías un riesgo constante de muerte súbita.

-A mí eso no me da miedo, doctora.

No me da miedo.

He sido yonqui, traficante, estoy cumpliendo condena,

y he hecho cosas de las que no estoy orgulloso, ¿eh?

Pero siempre, siempre he vivido al límite.

Estoy acostumbrado.

Me lo he pensado.

Me lo he pensado y no me opero. Qué va.

Yo no he llegado hasta aquí para quedarme frito en un quirófano.

Estoy a punto de salir de la cárcel. Y pienso ver crecer a mi nieto.

Y pienso enseñarle a ser un hombre de bien. No como su abuelo.

-Verás cómo con el antibiótico te vas a encontrar mucho mejor.

Ahora te veo. Venga, hasta luego.

-Hola.

-Hola. ¿Qué tal? -¿Se puede pasar?

-Sí. Eres la novia, ¿verdad? -No. Su exnovia.

-Pues pregúntale a él. -Vale. Muchas gracias.

-¿Se puede? -Sí, claro.

Pasa. -¿Cómo estás, Luis?

-Bien, bueno. Entre tanto antibiótico, ya sabes.

Pero, ahora que te veo, mucho mejor. Gracias por venir.

Sara...

Quería darte las gracias,

porque he visto lo preocupada que estabas.

-Bueno, Luis.

Es normal. Cómo no iba a estar preocupada.

Si venía al hospital a hablar con la doctora Marco

y de repente te encuentro rodeado de médicos.

-¿Qué quieres decir?

¿Que no venías a verme a mí, o...? -No. Qué va.

Si ni siquiera sabía que estabas en el hospital.

Luis: Yo venía a hablar con la doctora

porque hace ya muchos días que no me coges el teléfono.

-Eso es mentira.

El otro día estuvimos hablando un buen rato.

-Pero ¿qué dices? ¿Hablando, o gritándome?

¿O insultándome?

Mira, Luis: Tienes que tener claro que Morfeo es mi perro.

Y lo necesito.

-De eso nada.

-Perdón. ¿Interrumpo? Venía a ver cómo estabas.

-Está todo bien. Gracias. De verdad.

-Bueno.

-Si crees que te vas a quedar con el perro, estás muy equivocada.

Cómo he podido ser tan tonto de pensar que te preocupabas por mí.

¿Sabes lo que pienso?

Que... -Mira. Yo me voy.

-Aquí están los resultados. -Gracias. Eh...

A ver. -El perro es mío.

¿Te queda claro? ¡Me necesita!

Yo no estoy loca. ¡El que está loco eres tú!

Diego tiene un aneurisma de aorta que pone su vida en peligro.

La única cura posible es una operación de muy alto riesgo.

-Bueno, chicos.

A ver.

Vengo a decirte que he pedido formalmente a las autoridades

que pases los últimos días de la cárcel en la enfermería.

-Gracias.

-¿Entendido?

Es muy importante que lleves un control continuo.

-No pasa nada. Si son solo cinco días.

-Bueno. Entonces: cuando estés en casa, recuerda.

Tienes que seguir tomándote los hipotensores.

Verte la presión arterial diariamente.

Y seguir la dieta, porque a veces, pues, para ti, un...,

un posible estreñimiento, pues puede ser fatal.

-Vale.

-No se preocupe, que le voy a cuidar como a un bebé.

-Claro que sí.

-Bueno. Os cuidáis los dos. ¿Vale?

Y sobre todo, pues... evitar las emociones fuertes.

Esto es importante. -Vale.

-¿Vale? -Muchas gracias, doctora.

-Muchas gracias. -Pues ya está.

De nada. Hasta luego. -Hasta luego.

-Diego: Vaya despidiéndose, que nos están esperando.

-Cuídate mucho. -Claro que sí, chiqui.

Si son solo cinco días. Claro que sí.

-Vale. -No pasa nada.

-Bueno. Pues en cinco días me tienes ahí con el niño esperándote.

-Preciosa. -Nos tenemos que ir. Lo siento.

-Hola. -Hola.

-No, espera un momento. Espera. Por favor, no te vayas.

Un minuto. Por favor.

Mira. Lo siento mucho; he estado pensando y...

Y quizás tienes razón.

Quizás por intentar ayudarte

al final lo único que he conseguido ha sido cargarme nuestra relación.

-Yo hubiera dejado cualquier trabajo por ti, Rey.

Cualquiera.

-Pero ¿tú no entiendes que yo lo único que quería era ayudarte?

¿No lo entiendes?

-Pues elegiste mal.

¿Sabes qué he llegado a pensar?

Que el hecho de que me echaran te fue muy bien.

Porque tenías la excusa perfecta para irte a Estados Unidos.

Esto es lo que he llegado a pensar.

Siento mucho que las cosas estén así. Pero es cómo me siento.

-Un segundo...

-¡No puedo más! ¡No puedo más!

Mira: ¡Los gritos que se los pegue al espejo! ¡A mí no me grita más!

-Vale.

-¿Vale? No me grita más.

Respira un poquito, que estamos en un hospital.

-Vale, perdón. ¿Estás bien?

-Sí. Si es que no es nada nuevo.

Lo que no sé es por qué me sorprendo todavía.

Es que no entiendo porqué ha cambiado tanto.

No lo entiendo, de verdad.

Mira, con el único que no es así es con el perro.

Ya está.

¿Sabe dónde está la doctora Marco?

Sí. Marco está allí: justo al fondo.

-Vale, muchísimas gracias, doctor. De nada.

Diego, el hombre que tiene un aneurisma de aorta

y que rechazó la cirugía por su alta peligrosidad,

vuelve al hospital justo después de salir de prisión.

-¿Qué ha pasado?

-No sé, ha sido al salir de la cárcel.

Que... No sé. Se ha...

Se ha puesto fatal de repente. -Vale.

-No sé qué le pasa. -Tranquila, escucha.

Vamos a quirófano.

Diego ha entrado en shock al ver a su nieto,

después de pasar cinco años en prisión.

Le están operando a vida o muerte.

-La tensión está muy baja.

-Ha entrado en parada. -¡Rápido! ¡Que lo perdemos!

Diego, aunque todavía permanece en la UCI,

ya está consciente

después de haberse sometido a la operación.

La operación ha sido un poquito complicada,

pero al final todo ha salido muy bien.

-¿Puedo pasar a verle?

-Por supuesto. Lo único, súbete la mascarilla...

-Vale. -¿Vale?

-Marco.

-Sí. -¿Qué tal?

-Bien. ¿Y tú?

Muy bien, pues mira: que lo he estado pensando.

Y si la pareja no se pone de acuerdo, me quedo con Morfeo.

Y ya luego Pepa, pues ya echaremos cuentas.

Que lo mismo a lo mejor le gusta Morfeo, y me echa a mí.

Diego, lo siento,

pero es que al final se han puesto de acuerdo.

¿Cómo que...?

-Pues que se va a quedar uno de los dos con el perro.

Lo siento.

Oye, ¿estás bien?

Sí.

A ver, que yo sigo en la protectora,

y todos los días se necesitan casas de acogida, así que...

De hecho, tengo unas fotos

de una nueva camada que han encontrado, unos perros...

Silvia.

Está bien. ¿Vale? Gracias.

-Bueno, piénsatelo.

No quiero tener más perros.

-¿Quieres un abrazo? Silvia: Un abrazo no.

Quiero que cierres la taquilla. Que te la dejas abierta siempre.

Venga, tira.

-Es muy triste ver cómo una persona que has querido tanto

se convierte en una persona sin ilusión,

y sin ganas de mejorar por nada.

Yo a pesar de todo a Luis lo quiero mucho.

Y eso me hizo pensar.

Que le deseo lo mejor y...

He decidido cederle la custodia de mi perro.

Ff. Pienso que Luis ahora mismo necesita querer.

Pero sobre todo necesita que lo quieran.

Y para eso nadie mejor que mi perro.

Es que a Luis le hace mejor persona.

-Rey. -Mira.

No quiero discutir, de verdad. No...

-No. No... No he venido a discutir.

He venido a disculparme. Creo que me he pasado un poco.

Y además no quiero remover el pasado.

Además tenemos que encontrarnos por los pasillos,

y no podemos estar siempre así.

¿Vale? -Bueno.

Por lo menos nos ha servido para desahogarnos, ¿no?

-Bueno. Venía solo a decirte eso. ¿M? -Espera.

Entonces... ¿Amigos? -Prefiero empezar por compañeros.

-Vale. -Vale.

-Juanjo no me ha dejado tranquilo.

Me ha contado no sé qué de su casa, del pueblo,

y algo de unas canicas y unas chapas.

Total, que estoy como loco por ir a casa y echarme un rato.

-Bueno, es que Andrea está con décimas

y se ha tenido que quedar en casa.

-Adiós a mi siesta matutina.

-Estoy fatigada y tengo poco apetito.

-Tienes aquí unas rojeces en el pómulo.

Podríamos estar hablando, desde una neumonía a una tuberculosis.

¿Qué tal lo de las canicas, y todas esas cosas que te...?

-¡Oh! -¿Que te quería contar Juanjo?

-Uf... Pues solo quería hablar de sus cosas.

-Qué paciencia, ¿no?

De repente con los demás, pero con Andrea no...

No es así.

-¡Me encanta, es supermono, bonito!

¿Cómo se llama? -Eh... Wilbur.

-Me encanta. -Sí, es muy bonito.

-Y el perro también, ¿eh? -Accidente de tráfico.

Está consciente, pero un poco aturdida.

-Me mareé y perdí el control del vehículo.

-¿Ha tomado alguna bebida alcohólica o alguna droga?

-No, no, por Dios, que podía perder mi trabajo.

-No, no, no, no te preocupes. Es simplemente protocolo.

-Si quieres te acompaño a sacar al perro.

-Ay, el perro. Cuatro horas han pasado ya.

-Está aquí José Emilio Pérez:

representante sindical de la empresa de Encarna.

-Voy a tener que prestar declaración ante un juez.

-Me gustaría que habláramos sobre lo de ayer.

-Eh... No.

Mejor que lo olvidemos.

-Ya, pero es que quiero entender

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Centro médico - 11/10/16 (2)

11 oct 2016

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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