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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 08/01/19 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Ya verás cómo en nada se te olvida cómo llegué aquí.

Eso espero, porque si no, voy a perder lo que más quiero en la vida:

mi hija y mi trabajo.

Vega se está creando problemas ella sola, y si vienen aquí a husmear,

solo van a encontrar cosas que la perjudican a ella.

Pareces muy seguro de que vas a ser el próximo director del hospital.

Te ha llamado la secretaria de Sanidad.

Sí, una visita que traerá consecuencias y ninguna buena.

Te felicito.

El mérito no es solo mío, ¿eh?

Eres el único que está contento con todo esto.

¿Sabes dónde iba cuando me atropellaron?

Pues me iba a comprar harina para hacer un bizcocho.

Por favor, dime dónde está.

No. ¡Belén, dime dónde está!

Silvia. Ya está, ya está. Vale, ya está.

Si yo no la hubiera tocado, ella no estaría en coma.

Tuvo un accidente y está en coma,

y sabes que es perfectamente factible que aparezcan convulsiones,

así que quítate de la cabeza que tú lo provocaste por zarandearla, ¿vale?

Es que si Belén se muere, puede ser que nunca encontremos a mi hijo.

¿Vienes luego a dormir?

No lo sé, porque voy a llegar tardísimo.

¿Y? ¿Qué te pasa? -Nada.

Van a relevarme de la dirección.

O sea, que Herrera se ha salido con la suya.

Bueno, él ha conseguido que me echen,

pero no saben el nombre del sustituto.

Con todo lo que he puesto de mi parte

para que este hospital saliera adelante...

Ven aquí, anda.

Vale. Vale, vale. Gracias. Ya está de camino el taxi, le esperamos aquí.

Menos mal que habíamos quedado para ir juntas, de verdad,

porque es que se me han pegado las sábanas pero bien.

Ay, qué exagerada eres, Clara,

que desde te conozco no llegaste ni un solo día tarde a trabajar.

Ya, ya no sé qué me pasa últimamente,

chica, que hasta las tantas no me duermo, y hoy, desde luego,

es que he dormido fatal.

¿Te preocupa algo?

Pues... No exactamente, pero vamos, pero...

Es que no sé si me ha dado plantón o qué.

Llevo aquí como 10 minutos esperándole. Tía, no, por Dios.

¿Te imaginas? Qué vergüenza.

Que sí, que sé perfectamente cómo es,

que es que he visto un montón de fotos en su perfil.

Que ha quedado con un chico. Bueno, ¿y qué? Cotilla.

¿Cómo que cotilla? ¿No ves que es su primera cita?

Sí, son de esas citas que se hacen por internet.¿Por internet?Sí.

¿Qué pasa? ¿Que tú no conoces aplicaciones para ligar, bueno,

para buscar pareja?

Sí, sí. Yo las conozco, ¿y tú? Pues yo también, ¿qué te crees?

No, ¿me vas a decir que tú ligas con esas aplicaciones?

Pero ¿cómo? Mira. No.

¿Qué te parece?

Pero bueno, ¿y esta foto? Es mi perfil. Ya ves.

Qué guapa, ¿no? Hombre, no, voy a estar fea.

A ver, está un poquito tocada, pero vamos, que se ve que soy yo.

"Enfermera. Muy maja y muy simpática.

Me gustan los animales, me gusta bailar..."

Hombre, es que hay que venderse bien, no van a ser solo fotos.

Alucino contigo. ¿Y qué tal te va? Uy, pues no me quejo, la verdad.

No como esta pobre, que parece que le han dado plantón.

Ay, pobre. Sí.

Hola. ¿Ana? -Rodrigo, ¿no?

Sí. -¿Qué tal?

¿Qué tal? -Bien.

Oye, perdona, es que... Bueno, es que me ha costado un montón aparcar.

Nada, nada, no te preocupes.

Por cómo se miran estos tienen futuro.

Bueno, vete tú a saber.

Sí, sí, te lo digo yo.

Que no, que al principio todo es muy guapo, Clara,

y luego se tuerce. Ay, hija mía, qué aguafiestas eres.

Yo qué sé, igual les va de maravilla, vete tú a saber.Yo creo que sí.

¡Ana! ¡Ana!

Soy médico.

Ana, Ana. Se acaba de desmayar.

¿Ana se llama? -Sí, Ana.

Ana. Ana, Ana, escúchame. ¿Ana, me oyes?

Muchas gracias, Carmen.

No, gracias a ti. Ya sabes dónde estamos, ¿vale?

Para lo que necesites. Gracias.

¿Qué tal estás? Más o menos.

Bueno, tú siempre has sido muy valiente, a pesar de todo.

Ya, porque tampoco me quedan alternativas, ¿no?

Bueno, a lo mejor sí, a lo mejor algo cambia.

¿Cómo? ¿Por qué?

Te iba a llamar por teléfono,

pero prefiero contártelo en persona, la verdad.

¿El qué, Lucía? ¿Qué ha pasado? Necesito que estés tranquila, ¿vale?

Estoy muy tranquila. ¿Es de Aníbal?

No, no es de Aníbal, es de Belén, que se ha despertado.

¿Está bien?

Por lo menos físicamente parece que sí.

Gracias a Dios, voy a verla. No, no, no.

¿Cómo que no? Escúchame, escúchame, por favor.

Ya sabes lo que pasó la última vez que intentasteis hablar juntas.

Ya, pero es que esta vez no va a pasar eso porque me voy a controlar,

te lo prometo.

Ya, pero es que yo necesito que me escuches.

Que no, Lucía, que necesito saber dónde está el niño,

que voy a hablar con ella.

¿Tú te acuerdas de lo último que pasó cuando hablaste con ella?

Ya, pero me voy a controlar, te lo prometo. Lucía, te lo prometo. ¿Vale?

Confía en mí.

Lucía, quiero que esto se acabe ya, no aguanto más.

Lo sé. Pero déjame hablar a mí con ella.

¿Vas a hablar tú con ella? ¿Me vas a ayudar?

¿Me vas a ayudar a encontrar a mi hijo?

Voy a hacer todo lo que esté en mi mano, te lo prometo.

Necesito que esté conmigo y necesito saber que está bien.

Pero confío en Lucía y creo que es mejor

que sea ella quien hable con Belén.

¿Tienes un momento? -Claro, dime.

Ya sé que no es cosa tuya,

pero quería cambiar el turno de guardia de esta noche

y no me apetece pedírselo a Herrera.

¿Tanto te impone?

No, para nada, pero no quiero darle el gusto de que me diga que no.

Buena respuesta. ¿Tienes quién te sustituya?

Sí, ya he hablado con Menéndez.

Me sustituye y me hago yo su guardia mañana.

Pues ya está. Por mí no hay ningún problema.

Ok. Gracias.

De nada. Aprovechemos mis últimos días de reinado

antes de que llegue el futuro emperador.

¿Todavía piensas que va a ser Herrera el que te sustituya? -Eso parece.

Aunque creo que hay una nueva candidata.

Una doctora que viene de Noruega.

Ha sido directora en algún hospital de Oslo y vuelve a España

por temas personales.

Pues sí que estás puesto en las intrigas de palacio, ¿no?

Da la casualidad de que Martina es amiga mía desde la facultad.

Por lo visto se ha enterado alguien de la Consejería

y me han llamado para preguntarme por ella. ¿Y qué les has dicho?

Pues la verdad, que es muy buena gente

y que tiene más experiencia que Herrera.

También les he dicho que tiene el listón muy alto,

y que va a ser muy difícil superar a la actual directora de este hospital.

Gracias por lo que me toca. -Es la verdad.

Oye, ¿te apetece tomar algo hoy cuando salgamos?

Bueno, es que... Te acabo de pedir...

Ay, es verdad, tu guardia. Perdona.

Que no he quedado todavía, pero voy a quedar.

Nada, nada, otro día. Otro día.

Cuando quieras.

Oye, Carlos, espero que tu amiga deje a Herrera donde se merece.

Un celador, por favor.

Vamos a sentarla, Clara. -Sí, venga.

Ahí.

Despacito, despacito. Ahí está.

Bueno, ¿tienes documentación? Sí, está aquí, en este bolsillo.

Vale. ¿Cómo vas, Ana?

Pues cansada. No, no me encuentro muy bien y me duele mucho la cabeza.

¿Cuánto tiempo he estado inconsciente?

Pues como un minuto, más o menos.

Qué raro.

Cuando me he despertado pensaba que había pasado mucho más tiempo.

Bueno, es normal. ¿Recuerdas si te mareaste antes de desmayarte?

No, que yo recuerde. Es que ha sido todo muy rápido.

Estaba hablando y ya no recuerdo nada más.

Cuando me he despertado estaba ya con vosotras a vuestro lado.

¿Me he hecho pis?

No te preocupes, es algo que suele pasar a las personas

que se quedan sin conciencia.

Lo dices por el chico este, ¿verdad?

Sí. Menudo rato ha tenido que pasar el pobre.

Ya. ¿Era vuestra primera cita?

La primera y la última, me temo, porque con este panorama.

Mujer, no será para tanto.

¿Que no es para tanto?

A ver, llevábamos unos días chateando

por la aplicación esta de buscar pareja, Loving,

y hoy era nuestra primera cita.

Bueno, son cosas que pasan. No le des más vueltas.

Claro que sí. Además, el chico se ha quedado muy preocupado, ¿eh?

Es que menudo susto se ha llevado el pobre.Pero ¿os ha dicho algo?

Bueno, nos ha acompañado hasta aquí.

Pues vaya, quedamos y a los cinco minutos me caigo al suelo. Genial.

Pero escucha, dime una cosa,

¿esos cinco minutos merecieron o no merecieron la pena?

Hombre, pues no es por nada, pero sí. Merecieron la pena.Ahí está.

Pues confía, mujer, ¿eh? Muchas gracias. Bueno, vamos para adentro.

Las constantes de Ana son correctas, pero un desmayo es un desmayo,

y hay que tomárselo en serio.

Lo primero que hay que hacer cuando una persona se queda inconsciente

es comprobar que tiene pulso y que respira,

después se debe tumbar a la persona boca abajo,

con la cabeza ligeramente inclinada hacia un lado

y quitar de la boca cualquier objeto que le pueda perjudicar y hacer daño,

para evitar la asfixia.

Y, hecho esto, hay que llamar a los servicios de emergencia

y no hacer absolutamente nada hasta que estos actúen.

Hace unos años me pasó una cosa parecida.

Me desmayé en la fiesta de la facultad

y me dijeron lo mismo que ahora, que había sido un síncope.

¿Y te hicieron un estudio?

No, no le dieron mucha importancia, la verdad.

Me hicieron un electro en la ambulancia y me mandaron para casa.

Luego el médico de cabecera vio el informe

y me dijo que no me preocupase, que no pasaba nada.

Bueno, pues esto ya está. ¿Te he hecho mucho daño?

No, ni lo he notado. Gracias.

¿Tienes alguna enfermedad, tomas alguna medicación?

No, nada. Bueno, lo único que cuando me hacen analítica,

el colesterol sale un pelín alto.

¿Fumas, bebes alcohol con regularidad?

Alguna copa de vez en cuando, no soy de beber mucho, y... Pues fumar sí.

10-12 cigarrillos al día.

Uf, pues mal asunto eso de fumar, ¿eh?

Y más teniendo el colesterol alto.

Te tienes que cuidar un poquito, que eso no te beneficia.

Ya, ya. Si ya lo sé, si es que lo he intentado dejar un montón de veces,

pero que no... No tengo fuerza de voluntad.

¿Tienes algún familiar con problemas cardíacos?

Sí. Mi padre murió de un infarto.

Pero ¿qué pasa? ¿Que ha salido el electro mal?

No, tranquila, Ana.

Ya te digo que lo más posible es que se trate de un síncope,

pero bueno, por lo que me cuentas, tienes ciertos factores de riesgo.

Ya, pero está todo bien, ¿no?

Bueno, vamos a ir paso a paso y ver qué nos dicen las pruebas.

Esperaremos a los resultados de la analítica,

y voy a mandarte un TAC craneal y una radiografía de tórax. -¿Un TAC? Sí.

Sí, pero es normal, ¿eh?

Cuando te pegas así un golpe fuerte en la cabeza

y te quedas inconsciente, lo hacemos.

Clara tiene razón. Lo que sí te voy a dejar 24 horas en observación, ¿vale?

En cuanto pueda te subo a planta. -Vale. Pues muchas gracias.

¿Y podría avisar a mi madre? Es que así estoy con ella.

Sí, sí, mucho mejor. Estarás mucho más tranquila acompañada.

Gracias.

Yo tengo que seguir, luego me paso a verte, ¿vale?

Vale.

Pues esto ya está.

Enseguida van a venir a por ti para subir de planta, ¿vale?

Vale.

Vamos a quitar esto.

Bueno, oye, que ahora, cuando lleve tus muestras al laboratorio,

me voy a pasar por la sala de espera, que lo mismo tienes a alguien

esperándote allí.¿Quién?

¿Cómo que quién? El del lobby, quién va a ser.

¿Pero tú crees que habrá venido?

Bueno, me apuesto la cena contigo y no la pierdo.

Siempre me he reído de la gente

que utilizaba este tipo de aplicaciones para ligar, la verdad,

pero aquí estoy.

30 años, abogada de una consultora de alto standing,

y trabajando 12 horas al día.

Y sí, no lo voy a negar, tengo un coche de 50.000 E,

un sueldazo maravilloso, pero estoy más sola que la una.

¿Qué pasa, Víctor?

Hola, ¿qué tal?

Cola, Belén, ¿cómo estás? -Mejor.

¿Te encuentras mejor? -Sí. ¿Y Silvia?

¿Qué pasa con Silvia?

Ya te lo he dicho esta mañana, que tengo ganas de verla.

¿Tú te acuerdas qué pasó la última vez que os visteis?

Dirá, ella y yo somos muy amigas, ¿sabes?

Yo me enfadé un poco con ella, y no pasa nada, yo ya lo he olvidado.

Tengo muchas ganas de verla.

Ya, pero ella está muy preocupada por su hijo, porque le echa de menos.

Eso es normal.

Sí. Y tú sabes dónde está, ¿no? -Eso no lo hice yo.

¿No hiciste el qué?

Mira, Silvia y yo tengo que estar juntas.

Si ha pasado todo esto que ha pasado,

es porque ella y yo no estamos juntas. -¿Y Aníbal?

Pregúntaselo a ella. -¿A quién?

Ella fue quien se lo llevó. -¿A dónde, Belén?

Mira, yo puedo conseguir que Silvia vuelva a hablar contigo.

¿De verdad?

Sí. Pero antes tienes que decirme dónde está el niño.

Yo no quería, ¿vale? Yo no quería, es que Silvia nunca lo ha entendido,

porque no lo ha entendido nunca, nunca...

Todo se puede arreglar, lo único que necesitamos saber

es dónde está el niño.

No soy mala persona, de verdad que no soy mala persona...

Tranquila, tranquila. Sí, no pasa nada.

¿Está todo bien?

Sí, sí, sí. Salga, por favor.

Parece que Belén lleva autolesionándose bastante tiempo,

y es una chica que ha debido sufrir mucho, y seguirá sufriendo,

desde luego, si no se trata.

Yo notaba algo raro, pero hoy he visto tres Belén distintas,

y va cambiando de una a otra en cuestión de segundos.

Aquí le dejo la receta. Una al día, ni dos ni tres, ¿eh?

Esta es pastilla de la tensión. Gracias.¿Qué, cómo llevas el día?

Pues bueno, un poco liado. Ya. Hoy tienes el juicio, ¿no?

Sí, en 15 minutos salgo para allá. A ver, a Ramón, tú, tranquilo, ¿eh?

Si ese juez tiene dos dedos de frente,

te va a dar la custodia de Julia, está claro.

Bueno, yo no lo tengo tan claro, ¿eh?

Porque Berta está dispuesta a hacer cualquier cosa

con tal de quedarse con la niña.

¿Pero tú crees que se va a atrever a hablar mal de ti?

Vamos, sería una locura.

De ella, me espero cualquier cosa.

Bueno, va Lucía contigo al juicio, ¿no?

Bueno, sí, queríamos, pero al final, no. Al final, no puede ser.¿Y eso?

Pues porque Belén se ha despertado,

Lucía está colaborando con psiquiatría

y está a ver si consiguen algún tipo de información acerca de Aníbal.

¿Y ha dicho algo Belén ya del niño?

No, bueno, que yo sepa, no, por eso le he dicho que se quede con Silvia

y que la ayude en lo que pueda.

Ya, pero, entonces, ¿vas a ir tú solo al juicio?

Sí, claro, pero bueno, que allí está mi abogado esperando.

No, no, de eso, nada, como que yo voy contigo acompañarte.

A ver, Clara... Hombre...

Escúchame, que tú estás trabajando, que no quiere meterte en líos.

Pero qué líos, hombre, ninguno,

estoy ayudando a Reina en un caso que tiene con paciente, no pasa nada,

yo me escapó un par de horas y ya está. ¿Seguro?

De verdad que sí, si además,

la doctora Reina sabe perfectamente todo lo que te pasa, ¿eh?

Y está super agradecida, porque le salvaste la vida a su sobrina,

y eso no lo olvida, ¿eh?

Así que, venga, voy a dejar estos papeles y en cinco minutos

te espero abajo, ¿eh? Perfecto.Venga.

¿Pero cómo que no está fingiendo?

No está fingiendo, está enferma, enferma de verdad.

Lucía, que me da igual lo enferma

que esté que yo lo que quiero de verdad es que me diga dónde está

el niño y que se deje de numeritos.

Es que no son numeritos, te está idealizando.

¿Pero cómo que idealizándome? ¿Pero qué me dices?

Es una paranoia, ella siente que si no estás a su lado,

pues el mundo se desmorona, y por eso se ha llevado a Aníbal,

para llamar tu atención.

Bueno, pues ya ha llamado mi atención, ya estoy aquí, ahora,

¿qué más quiere, por qué no me dice dónde está el niño?

Es lo único que le ata a ti, y si no, te perdería.

¿Pero por qué me está haciendo esto?

Es su manera de hacerte ver que si no estás con ella,

pues va a pasar algo malo, y va a venir alguien a castigarme.

¿Pero cómo alguien a castigarme?

Es que ella cree que no ha sido ella misma la que ha hecho esto.

¿Que tiene doble personalidad o qué?

Es peor, tiene un trastorno límite de la personalidad,

y tiene un vacío enorme.

Bueno, le he visto las piernas, y las tiene llenas de cortes.

Se autolesiona.

¿Y cómo no nos hemos dado cuenta de todo esto antes?

Es normal. Cuando tú te separaste de ella es cuando explotó su enfermedad.

¿Y ahora qué vamos a hacer?

He estado hablando con Barral,

que es el psiquiatra que va a llevar su caso.

La va a llevar Barral. Sí.

Vale.

Y bueno, ha dicho que ve que está muy desbordada,

porque todo esto ha supuesto un shock para ella, y de alguna manera,

se está protegiendo, ¿no? Y se ha cerrado en banda,

y parece bastante complicado que nos diga algo.

¿Me estás diciendo que no nos va a decir dónde está el niño?

A ver, es una posibilidad, pero... Tendría que ver cómo se puede hacer.

No es fácil.

Bueno, pues vamos a hacer eso, vamos a agarrarnos a esa posibilidad.

Hola. -Hola. ¿Qué haces aquí?

Bueno, la enfermera me ha dicho que podía pasar a verte.

¿Pero has estado esperando todo este rato?

Estaba preocupado. Ah...

¿Me puedo sentar? -Sí, sí, sí. Claro, claro.

Oye, perdona todo este lío.

Pero que no me tienes que pedir perdón por nada,

lo importante es que estés bien.

Menudo circo te he montado, lo siento.

La verdad es que nunca había tenido una primera cita con estas emociones.

¿Lo ves? Soy un desastre.

Bueno, pero me gustan tus desastres.

Oye, mira, te agradezco mucho que estés aquí,

pero no hace falta que estés si no quieres.

Hablo en serio, me lo he pasado muy bien.

Pero si solo han sido cinco minutos.

Cinco minutos, un desmayo, te traen al hospital,

y encima te haces pis encima.

¿Qué más se puede pedir de una primera cita?

No, no, no, qué vergüenza, por favor. Bueno, y tú, ¿qué? ¿Yo qué?

Que si quieres que yo me quede aquí, contigo.

Bueno...

¿Me pasase el...? Perdona. Es mi madre.

Bueno, yo... Ya me voy ya. -No te vayas muy lejos, ¿vale?

No, no te preocupes, estaré por ahí. Vale.

Mamá. Sí, sí, sí, tranquila, tranquila, estoy bien. Sí. Vale.

Vale, vale, vente cuando quieras.

Mamá, que sí, que estoy bien. Venga, hasta ahora, chao.

Me gusta Rodrigo, pero... cualquiera le cuenta a mi madre

que lo he conocido en una aplicación de Internet.

Mi madre se quedó viuda hace un par de años,

y aunque ella me lo oculte, yo sé que ella tiene sus líos,

y yo me hago la loca, me parece bien que rehaga su vida,

pero que me deje también a mí hacer la mía, ¿no?

En principio la exploración neurológica está bien,

pero tuvo una convulsión, hay que saber de dónde viene.

Vale, perfecto, luego me paso yo, y le digo que le haremos más pruebas.

Vale, gracias. Hola.

Hola. Nada, nada.

Solo venía a decirte que he cambiado la guardia esta noche.

¿Y eso?

Pues porque quería hacer algo contigo,

un cine, salir a cenar, o algo. -Esta noche. Sí.

Es que como trabajabas,

quedé con Pilar para preparar las conferencias de mañana.

Pero... A ver, puedo anularlo, decirle que no puedo quedar con ella.

No, tranquila, tranquila, ha sido culpa mía.

Se me había olvidado lo de las conferencias,

eso me pasa por no preguntar. Puedo darte un toque.

Cuando termine, si no es muy tarde, igual me puedo pasar por tu casa.

Tranquila, tranquila, haz las cosas que tengas que hacer, y ya está.

No te preocupes, ¿vale?

De todas formas, le voy a dar una alegría a Menéndez.

¿A Menéndez?

Sí, me ha cambiado la guardia él.

No sabes lo que me ha costado, ya sabes cómo es.

No me digas eso. -No pasa nada, de verdad.

¿Seguro? -Que sí, tranquila, de verdad.

Si no, quedamos mañana por la noche, y ya está.

Vale. Vamos viendo, porque mañana tengo un día también...

Vale, vale, cuando se pueda. Vale.

No puede ser. Y cuando no puede ser, no puede ser, y además es imposible,

como decía mi madre.

¿Para qué voy a forzar las cosas?

La historia entre Bea y yo no funciona.

Hacemos que no pasa nada, pero sí que pasa. Pasan muchas cosas, sí.

Barral. Lucía me ha dicho que eres tú quien está llevando el caso de Belén.

No te lo tomes a mal, pero no puedo hablar contigo.

Ya, ya, ya lo sé, y lo respeto, pero...

quiero saber solamente si has podido hablar con Belén.

No puedo ni debo decirte nada, así que mejor que te mantengas al margen.

Barral, ¿cómo me voy a mantener al margen,

si tiene a mi hijo secuestrado?

Mira, yo siento mucho por lo que estás pasando,

pero yo solo puedo tratar este caso con la Policía.

¿Y a mí quién me informa?

La Policía te contará lo que te tenga que contar, pero a mí no acudas

para que te diga dónde está tu hijo.

Pero, entonces, ¿hay algo que me tiene que contar?

Yo no he dicho eso.

No. Barral, Barral, por favor. Por favor, dímelo, por favor.

Bueno, que conste que es la última vez que hablo contigo de esto.

Vale. Te juro que no te voy a volver a molestar, te lo juro.

Bueno, Belén tiene un trastorno límite de la personalidad,

con múltiples variantes, por lo que su tratamiento se hace muy complejo.

¿Y qué es lo que me quieres decir?

Pues que voy a necesitar meses, o incluso años de terapia,

para poder llegar hasta ella.

¿Y todo ese tiempo mi hijo?

En su actual estado, dudo mucho que te diga nada acerca de tu hijo.

No, no. A mí Lucía me ha dicho que tenemos una posibilidad.

Lucía no es psiquiatra, y no puede evaluar a mi paciente.

¿Sabes qué pasa?

Que no es una paciente,

es un monstruo que ha intentado asesinar a Rocío,

y que tiene secuestrado a mi hijo.

Lo siento, pero es la última vez que hablo contigo.

Viene mi madre, te aviso cuando se vaya, ¿vale?

"Vale, estaré atento. Ya tengo ganas de verte otra vez".

Hola, cariño. -Hola, mamá. ¿Cómo estás?

Bien, bien, estoy bien.

¿Cómo ha sido? ¿Dónde te has desmayado, cariño?

Nada, estaba en la calle, y cuando me he despertado, había una doctora

y una enfermera a mi lado.

¿Y qué te han dicho? No sé, están haciendo pruebas,

me imagino que ahora me darán los resultados.

Ay, qué susto. Ya.

¿Y estabas sola? ¿Cuándo?

¿Cuándo va a ser? Cuando te ha dado el desmayo.

No, estaba con un amigo dando una vuelta.

¿Qué amigo? ¿Yo le conozco?

Te lo voy a contar, pero prométeme que no me vas a dar la charla.

Prometido.

Vale. He conocido a un chico, y justo estaba con él cuando me he desmayado.

¿Es del trabajo? Acuérdate que me lo has prometido.

Que sí, cariño, que sí, que sí, que sí, que te lo he prometido.

Es un chico que he conocido en una aplicación de estas de ligar

por Internet, de esas.

¡Pero bueno! ¿A ti qué te pasa? ¡¿Es que has perdido el juicio?!

Mira que lo sabía.

¿Antigua yo? Ana no tiene ni idea de lo que habla.

No soy tan puritana como parece.

Yo hubo un tiempo en el que estuve

un poquito enganchada a este tipo de páginas.

Ella no lo sabe, pero antes de morir su padre yo

ya estaba apuntada a estas cosas.

Es que lo sabía, sabía que ibas a acabar dándome la charla.

¿Pero cómo no te voy a dar la charla, Ana?

¡Por favor, si te puedes encontrar con cualquier zumbado por ahí!

¡Ay, mamá! ¿Pero qué zumbado? Por favor, si es un chico normal.

Perdón, eh... Bueno, venía con los resultados,

pero puedo volver en otro...

Sí, no, no. ¿Sí?

Sí, pasa, pasa. Soy la madre de Ana, encantada.

Encantada. A ver, eh... La radiografía y el TAC están bien,

y los marcadores cardíacos de la analítica son negativos.

Pero los índices de glucemia son elevados. ¿Y eso qué es?

El azúcar en sangre; y si no lo tratamos pues puede acabar en una...

En una diabetes.

¡Guau! Eh... ¿Y qué tengo que hacer?

Nada, simplemente cuidar un poco más tu dieta para bajar el azúcar

y el colesterol. Y sobre todo, Ana, dejar de fumar.

Pero mira que se lo tengo dicho... -Mamá.

Ana, no es el primer síncope que sufres, te voy a hacer más pruebas.

Vamos a hacer un ecocardiograma y una prueba de esfuerzo,

y te vamos a colocar un Holter, ¿sabes lo que es?

Sí, el aparatito este, ¿no? Que mide el ritmo cardíaco.

Ahora vendrá la enfermera a colocártelo.

Y tienes que estar con él 24 horas.

¿Vale? Si necesitas cualquier otra cosa tienes el timbre para llamarnos.

¿De acuerdo? -Vale. Y gracias.

Nada. Luego paso a verte.

Ana, tengo un viaje a Singapur para hacer una charla de coaching,

pero voy a anularlo.

No. No, mamá, estoy bien. Además, necesitas el dinero.

¡Ah! ¿Qué pasa? ¿Que ahora también me revisas las cuentas?

¿Por qué no me dejas echarte una mano?

Dinero, Ana, dinero; todo es dinero para ti.

Menos dinero y más vivir tu vida.

Mamá, vale ya, por favor.

Si trabajaras menos, encontrarías una persona como Dios manda.

Y no tendrías que buscarlo por ahí por Internet.

“Paco Cótar, acuda a Enfermería”.

A ver, solo te pido que lo dejemos como estaba:

yo hago mi guardia esta noche y tú la tuya mañana y ya está,

como si no hubiese pasado nada.

¿A cambio? No sé, ¿te doy mi próximo festivo?

OK, trato hecho, vale, perfecto, adiós. Oye, ¿qué os pasa? -Nada.

Que me han quitado la custodia de mi hija.

Lucía ha estado mucho tiempo ayudándome con el tema de Julia,

y yo no puedo seguir siendo el centro de su universo.

El tema de Julia está cerrado. Ya no hay nada más qué hacer.

Sin embargo, el hijo de Silvia ahí sigue el pobrecito, perdido. En fin.

Lucía se tiene que concentrar en ayudar a Silvia.

Porque su ayuda es muy importante, mucho.

Lo siento mucho.

Gracias, pero... Se veía venir, ¿no? Berta ha ido con toda la artillería.

Ramos, si hay algo que yo pueda hacer...

No, no, no. Ni tú ni nadie puede hacer nada, la verdad,

pero te lo agradezco.

Oye, sí, una cosa, si ves a Lucía por ahí no le digas nada.

No, no, tranquilo, descuida. Gracias.

¿Se puede saber a qué ha venido eso?

Pues porque no quiero que Lucía se preocupe, ya está.

Pero vamos a ver,

¡que se trata de la custodia de Julia,

que es lo primero que te va a preguntar Lucía!

Bueno, ya hablaré yo con ella más tarde.

Vamos a ver, no te entiendo, Ramón. ¡Clara, haz el favor! Haz el favor.

Vale. Lo siento, lo siento.

o pasa nada. Oye, que perdóname.

Oye, que gracias por acompañarme al juicio, ¿vale?Venga.

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Centro médico - 08/01/19 (1)

08 ene 2019

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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