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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 07/04/17 (2) - ver ahora
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¡Ay!, tengo unas ganas de que acabemos el turno ya

y pasar el finde juntos...

-Verás qué bien nos va este finde en la sierra,

los dos juntitos para desconectar. -¡Qué guay!

Nos vemos ahora. -Luego te veo.

Una ambulancia trae a Santiago,

después de recibir la llamada de un hombre que lo encontró por la calle,

sin poder hablar y respirando con dificultad.

Vale. A Urgencias, rápido.

Tiene los bronquios contraídos y el aire no le pasa.

Hay que poner adrenalina y corticoides, ¿vale?

-Vale. -Ha llegado con la lengua hinchada.

Así que, seguramente, tenga un shock anafiláctico.

-Le habrá picado algún insecto o habrá comido algo

que le ha podido provocar la reacción alérgica, ¿no?

-Muy bien, Paula.

Hay que hacerle también una analítica y un electrocardiograma, ¿vale?

Cuanto antes. -Voy a por la adrenalina.

-El shock anafiláctico es el tipo de reacción alérgica más grave.

Es una respuesta del cuerpo a una sustancia que considera una amenaza.

Y puede llegar a ser mortal.

Por eso es importante, si somos alérgicos,

que llevemos un identificador que recoja esta información.

Ya que, en caso de emergencia, podría salvarnos la vida.

Mira, lo único que se observa es una taquicardia sinusal,

fruto de la reacción. -Vale.

-¿Vale?

¿Y este bulto de aquí? ¡Uf! Parece que hay fractura.

Habrá que hacer una radiografía.

-Vale. En cuanto se estabilice, aviso en Rayos.

-Cualquier cosa me avisas. -Sí, claro.

-¡Pablo! Oye. -¡Ey!

-Nos vamos ya, ¿no? Que tengo unas ganas de llegar a la sierra...

-Ya. -Bueno, me he comprado un modelito...

-Marta, por favor, que te van a oír. Es que tengo que irme, lo siento.

Tengo un paciente que está muy grave.

-Oye, y ¿por qué no lo hace otro médico?

-Pues porque sabes perfectamente que soy residente

y que no puedo derivar a ningún paciente.

Tengo que hacer méritos. Me lo dijo Rey. ¿Vale?

-Vale. -Ahora te veo.

Carlota estaba en las inmediaciones del hospital desorientada.

Dice que le han atracado.

Hola. ¿Te encuentras bien? Ven conmigo a Tri...

-¡No me toques! -Eh, ya me ocupo yo.

Hola, soy el doctor Ramón Landó.

Si nos permites ayudarte, será solo un momento. ¿Me acompañas?

-Doctor, puedo encargarme yo del caso.

-No te preocupes. -No. Lo digo en serio. Que a mí...

-No. Además, estás en Urgencias y tienes un paciente, ¿no?

Posiblemente te necesiten allí. ¿Me acompañas?

Vamos a ver este brazo, ¿de acuerdo?

Bueno, veo que tienes muchas heridas, moratones...

A ver... ¿Te duele? Es normal.

También veo que tienes la muñeca un poco inflamada, ¿m?

Y dices que todo esto fue por un atraco.

-Sí. Estaba fuera de una discoteca a fumar,

y entonces se me acercó un hombre y, me pidió que le diese la cartera,

y yo le dije que no. -Mm.

-Y entonces, me la ha quitado a la fuerza

y yo no pude hacer nada y... -Vale. Tranquila, tranquila.

Tranquila, Carlota. Verás, vamos a hacer una cosa.

Como las heridas veo que son un poco superficiales

y no entrañan mayor gravedad, pero sí tienes muy inflamada esta muñeca,

vamos a hacer una radiografía para salir de dudas, ¿m?

Y no te preocupes.

Luego ya rellenaremos el parte de lesiones

para que puedas denunciar, ¿m? -No, no. No, no quiero denunciar.

-Es mi obligación, Carlota. -¡Que no! Que es que...

Que, que tampoco le reconocería y que..., que no le van a pillar

y que, de verdad, que es que...

Que no quiero, que no quiero denunciarle, es que no...

-Tranquila. -Que no, que no.

-No, Lucía. Hay algo raro en Carlota. Está evasiva, con miedos...

-Pero bueno, vamos a ver, es que eso es normal

en un tipo de atraco de estas características

que ella esté así.

Se ha sentido insegura y, y bueno, indefensa, ¿no?

-Pero tengo la sensación de que oculta algo.

-¿Tú te quedas más tranquilo si yo voy a verla?

-Desde luego.

-¿Y por qué no me lo dices tú desde el principio?

Venga, vamos.

-Carlota, que se ha recuperado de la crisis de ansiedad que sufrió,

ha sido sometida a una radiografía para conocer el estado de su muñeca.

-Hola.

-Venía a traerte ya los resultados de la radiografía,

que son normales, ¿eh?

También quería presentarte a Lucía Velázquez,

que es la psicóloga del hospital. -Encantada.

-Mira que te he dicho que no quiero denunciar, de verdad,

que no voy a poner la denuncia.

-No tienes que tener miedo. Estamos aquí para apoyarte.

-Gracias. Pero de verdad, que yo lo único que quiero es irme a casa.

-Perdona.

(Suspiro).

Carlota. ¿Te has dado algún golpe que no me hayas dicho, o alguna herida?

¿Has notado si había presencia de sangre en la orina últimamente?

¿Algún desajuste en la menstruación o...?

-Carlota, ¿crees que podrías estar embarazada?

-Carlota, quiero hacerte unos análisis

y una exploración ginecológica, ¿de acuerdo?

Podría tratarse este sangrado de algún tipo de infección.

-Ramón es el mejor ginecólogo del hospital.

No te lo digo porque sea mi marido, ¿eh?

Pero si quieres, te puede ver otra persona,

una mujer o quien tú quieras.

O también os puedo acompañar yo, si estás más tranquila.

-Como médico, no puedo sacar conclusiones anticipadas

antes de realizar una exploración.

Pero la experiencia me dice que el sangrado que presenta la paciente,

más que por una infección, se debe a una situación lamentablemente

mucho más traumática y desagradable.

Tras ingresar en Urgencias con una reacción alérgica

y una pierna fracturada,

Santiago ha sido sometido a las pruebas pertinentes

y muestra signos de mejora.

Por lo que se le ha retirado la intubación.

¿Cómo te encuentras? -Estoy bastante impresionado, doctor.

Tengo la lengua hinchada y me cuesta un poco hablar.

Y encima no recuerdo haberme roto una pierna.

-Es que llegaste muy grave, Santiago.

Te pusimos tratamiento y te estabilizaste.

Y todo va mejor, excepto el enrojecimiento de los ojos.

-Debería de lavármelos con suero.

Llevo unos días con conjuntivitis y no me lo he curado.

Por cómo me siento la lengua, creo que he sufrido un shock anafiláctico.

-Pues sí.

-Mira que me aseguraron que la ensalada no llevaba polvo de nuez.

A pesar de que insistí que era alérgico.

-Oye, y ¿cómo sabes tanto?

-Bueno, soy médico.

Cuando le decía que estaba sorprendido,

era por estar en este hospital. Yo trabajé aquí.

-Ah. Es que yo llevo poco tiempo y por eso no te he reconocido.

Pero, si quiere, voy a avisar a otro doctor

para que te venga a saludar, si...

-No, no, no, no. No va a hacer falta, yo ya me marcho.

Además, las cosas no acabaron bien.

Láveme los ojos, doctor, y yo ya me marcho.

-Santiago, no puedes irte todavía.

Tienes que quedarte ingresado hasta que estés 100% estabilizado.

-Doctor, tráigame los papeles para pedir el alta voluntaria.

Yo me marcho. -¿Y qué harás, irte con la escayola?

-¡Ah! ¡Estoy sintiendo un dolor opresivo en el pecho!

¡Y se me está pasando al brazo! -Paula, tome la presión.

Yo le hago un electro, ¿vale?

-Doctor, creo que me está dando un infarto.

-No te preocupes. No va a pasar nada. Está todo bien.

Carlota tuvo un sangrado genital y el doctor Landó,

tras hacerle una analítica cuyos resultados han sido normales,

se dispone a hacerle una exploración ginecológica.

-Cariño, mira. Coge esta pelota y..., si te duele la aprietas, ¿vale?

-Carlota, tienes laceraciones en los muslos.

-No sé. Habrá sido durante el atraco. -Mira, respira aquí, donde la mano,

y si sientes cualquier tipo de dolor, nos lo dices y paramos. ¿Vale?

-Voy a proceder, ¿m?

-Respira...

Ya acaba ahora. -Ya está. Ya hemos terminado.

Carlota, ya sé cuál es el origen del sangrado. Tienes un desgarro vaginal.

Los desgarros vaginales son rasgaduras de la piel

y de los músculos que se encuentran sobre el orificio vaginal

o a su alrededor.

En el contexto de la paciente, me hace pensar que, lamentablemente,

ha sufrido algo más serio que un simple robo.

-¿Has tenido relaciones sexuales hace poco?

¿Y fueron consentidas?

¿O no?

Cariño, si quieres hablar...

-(Llorando): No sé, pasó todo muy rápido.

Y de repente, estaba encima mía y yo no pude hacer nada.

Y entonces, se me calló el espray al suelo y, cuando conseguí cogerlo,

ya era demasiado tarde. -Tranquila.

Estamos aquí para ayudarte, ¿eh? ¿Vale?

-Las personas que han pasado por un trauma como este,

pueden reaccionar de diferentes maneras:

con bloqueo, con angustia, con violencia incluso...

Lo importante es que las apoyemos siempre,

pero dejándoles sus tiempos.

-Carlota, te vas a quedar en observación.

Vamos a empezar con un tratamiento de analgésicos y suero,

y además te vamos a hacer unas curas en esas heridas

para evitar una infección, debido al desgarro, ¿eh?

Y no te preocupes,

porque te llevaremos a una habitación individual

para que puedas estar más tranquila. -Muy bien.

-¿De acuerdo? Eso sí, voy a necesitar hacerte unas fotos de las lesiones.

Y sobre todo a quedarte con tu ropa

por si pudiera haber restos del agresor...

-Que no, que no, que no... Que no quiero. No voy a desnudarme.

Que no quiero tener una ETS, y que nada de esto está pasando.

-Cariño, que no va a pasar nada, ¡no te preocupes!

-Que no... ¿Qué me está pasando?

-¡Ramón, Ramón! -La silla.

-Sí, sí, sí, sí. -Sí.

-Siéntate, vida. ¿Estás bien?

-Ante una situación de posible delito sexual,

es mi obligación comunicarme directamente

con el juzgado de guardia,

informar de lo ocurrido y que ellos inicien las acciones pertinentes.

Carlota debe sentirse arropada. Entender que estamos con ella.

Es la víctima. Ante una violación, tolerancia cero.

-Hemos apreciado una alteración del segmento ST.

Y la arteria del corazón está obstruida.

Te hemos tomado la presión y estás hipertenso.

-Últimamente, no he tenido unos hábitos de vida muy saludables.

No como bien, fumo, llevo una vida sedentaria...

-Ya, pues Santiago, son hábitos que deberías cambiar.

-Ya me gustaría. Pero las circunstancias...

-Sabes perfectamente que en este caso, querer es poder.

-Bueno, lo intentaré. -Vale.

Dentro de un rato, te haremos otro electrocardiograma

para ver si la alteración ha sido transitoria o no.

En caso de que lo sea, te haríamos un cateterismo de urgencia. ¿De acuerdo?

-Y mientras, me van a administrar antiagregantes, anticoagulantes,

antianginosos... -Sí. Exactamente.

A eso me refería cuando te hemos dicho

que no podías irte a casa hasta que no estuvieras estabilizado.

-Tiene razón, doctor.

-Aunque fumar y el colesterol alto son factores de riesgo

para sufrir un infarto,

en el caso de Santiago me inclino a pensar que ha sido provocado

por una descarga enérgica, fruto de la anafilaxia.

Ahora, lo que tenemos que hacer es esperar

a los resultados de las pruebas para conocer el grado de urgencia

al que nos enfrentamos.

-Bueno, ya he preparado todo el ingreso de Carlota

y la llevarán a una habitación. -Genial, porque está muy débil.

-Sí, bueno. En un ratito, se encontrará mejor.

-Vamos a ver una cosa.

Por favor, te pido que no la presiones para que denuncie, ¿eh?

Que nos conocemos. -Bueno.

Víctor. -¿Sí?

-Perdona. ¿A qué habitación habéis llevado a Carlota Laguna?

-No. La llevamos a Boxes. -¿A Boxes? No.

Dije expresamente que la llevaran a una habitación.

¡Por favor, trasládala ahora mismo! -Sí, doctor.

-Vamos. Vamos a verla.

-¡Es que no sé cómo tengo que decir las cosas en este hospital!

-Bueno, Ramón...

-Enfermera, enfermera...

-Dame un momentito y ahora te atiendo.

-Llama, llama a mi médico, por favor. ¡Llama a mi doctor!

-¿Qué te pasa, cómo te llamas?

-Carlota. ¡Por favor, sáqueme de aquí!

-Vale, tranquila. -¡Sáqueme de aquí, por favor!

-Tranquila, voy a avisar al doctor. -¡Sáqueme de aquí!

-Yo que tú, me quedaba calladita. Lo digo por tu bien, Carlota.

¡No te olvides de lo que te he dicho! ¡No te olvides!

-¿Qué pasa? -¡Que no me toque!

¡Que no me toque! -¡Déjala, déjala, déjala!

-¡Que no me toque! -Déjala, me encargo yo de ella.

Sentimos mucho, de verdad, lo que ha pasado, ¿eh?

-Voy a buscar unas zapatillas. -¿Sí?

Cariño, ¿tienes frío?

Ahora, te vamos a trasladar a otra habitación, ¿vale, cielo?

-Bueno, menos mal que el tranquilizante le ha hecho efecto

y ha podido dormir un poco.

-Ya. Pero..., lo que me preocupa es que sigue cerrada en banda, ¿eh?

No quiere que avisemos a ningún familiar,

ni quiere poner la denuncia...

-Bueno, pero ya has visto cómo se ha puesto

cuando le hablamos de lo de la policía.

-Oye, creo que le vendría bien hablar con alguien que haya pasado

por una experiencia parecida.

-¿Qué estás, pensando en Palacio otra vez?

-Escúchame, ya sé que fue una situación muy traumática.

-¡Hombre! -Pero lo superó.

Y además, siempre está dispuesta a ayudar.

-Bueno, eso es verdad. Pero me dejas que hable yo sola con ella, ¿eh?

¿Vale? ¡No te metas! -De acuerdo.

-Venga.

-Mir. -Dígame.

-Oye, que quería disculparme por lo de antes.

No te lo tomes a mal.

Pero, como ya estás llevando un caso tú solo,

y la paciente parecía un poco tensa...

-No se preocupe. ¿Cómo está la chica?

-Bueno, todavía no tenemos un diagnóstico, y no es lo que parecía.

¿Y tu paciente?

-A ver, parecía que era un shock anafiláctico,

pero ha sufrido un infarto.

Así que ahora nos toca esperar la evolución.

-Muy bien.

-Aunque a lo mejor usted lo conoce porque me ha dicho

que era médico en este hospital.

Y se fue porque acabó mal con alguien o algo así.

Se llama Santiago Pozo.

-¿Santiago Pozo está en este hospital?

-Sí.

-¿Estás aquí? Te he buscado por todas partes.

-¿Cómo estás? -Bien.

El problema está en que el paciente está muy grave.

Así que tendremos que irnos un poco más tarde. ¿Te importa?

-No, no. No pasa nada. No te preocupes.

-Vale. Por cierto, cotilleo:

se ve que el hombre este, mi paciente,

trabajaba como médico en el hospital y que acabó mal con alguien

o algo así y se fue.

Y cuando le he preguntado a Landó si le conocía,

se ha puesto blanco como un pergamino.

Así que no sé, a lo mejor le conoces. Se llama Santiago Pozo.

¿Sabes quién es? -¿Cómo?

-Sí, Santiago Pozo. ¿Le conoces?

-Pablo... -Oye, ¿pasa...?

Marta, que si tuvisteis un lío o algo, que a mí no me importa,

de verdad, que no te preocupes. Me puedes contar lo que sea.

Me estás preocupando, ¿pasa algo?

-Es que... -¡Marta!

-Fue el que me violó.

-Vale, que...

¡Joder! -¡No, Pablo!

-No, escúchame. -Pablo, escúchame.

-No. Voy a derivar el caso, ¿vale? En media hora, nos vamos a la sierra.

-No, no, no, Pablo. -Que sí. Que no.

Es que yo no puedo atender al tío que te hizo eso, no.

-Pablo, escúchame, por favor.

Que, que yo... Que, al principio, cuando me lo has dicho,

pues me he puesto nerviosa porque no me lo esperaba.

Pero que estoy bien, ¿vale? Que lo he superado.

Y no pasa nada. No te preocupes.

-Pero es que Marta, yo no puedo atender a un tío que te ha hecho eso.

-Pablo, escúchame. Haz tu trabajo, ¿vale?

No puedes cambiar la actitud con ese paciente.

Tú mismo lo has dicho, que tienes que hacer méritos con tus pacientes.

Pues hazlo, por favor. Haz tu trabajo. Por favor, Pablo.

De verdad, que no pasa nada.

-Los médicos tenemos un código deontológico al que nos debemos.

Por muy personal o difícil que parezca a veces,

tenemos la obligación de atender a cualquier paciente.

No es nuestra labor juzgar a nadie.

Después de ser sometido a un electrocardiograma

que reveló que estaba sufriendo un infarto,

a Santiago le están repitiendo la prueba para evaluar

el alcance de la lesión.

Ya no tengo dolor torácico, y la medicación está funcionando.

Tiene pinta de haber sido una crisis transitoria.

¿Cuándo cree que podrá darme el alta? -Es pronto.

-Está un poco serio, doctor. ¿Ha pasado algo?

¿O alguien le ha comentado algo?

-Efectivamente, la alteración del segmento ST es transitoria.

Aunque la arteria del corazón sigue prácticamente obstruida.

Tendremos que hacerte un cateterismo. Voy a ver si hay hueco.

Un cateterismo es una intervención

que consiste en introducir un catéter,

que es como un tubo muy fino,

en una cavidad con finalidades quirúrgicas.

En este caso, lo que tenemos que hacer

es deshacer la obstrucción en la arteria del corazón de este paciente.

-Ya veo que en este hospital las noticias siguen circulando

tan rápido como siempre.

Y por su actitud, creo que ya sabe quién soy.

Sé que no tengo excusa. Pero estoy pagando por mi error.

Llevo un tiempo en la cárcel y he recapacitado.

Sé que nunca podré enmendar el daño que he hecho.

Pero he cambiado y es por eso que me han dado permiso en la cárcel.

Yo vi a aquella chica y no sé qué me pasó, pero...

-Su nombre es Marta.

Y por suerte es una mujer muy valiente y ha sabido tirar adelante.

-¿La conoce? -Sí, mucho.

Pero no estoy aquí para hablar contigo, solo para curarte.

-Hola. -Hola.

-¿Tienes un minuto? -Sí, claro.

-¿Qué pasa, cielo? ¿Qué pasa, mi amor?

-Ha vuelto. -¿Quién?

-Santiago Pozo.

Ha venido un SAMUR y..., y... -Mi amor, ven aquí...

-No me has contestado a los mensajes.

Te he buscado por todas partes.

-Lo ha vuelto a hacer.

-¿El qué, a qué te refieres?

-Lucía me ha contado que ha venido una chica al hospital,

víctima de una violación.

Es que se me ha venido todo a la cabeza otra vez y...

Es que no puede ser casualidad, Pablo.

Tengo aquí una opresión en el pecho que no puedo.

-Ven aquí.

No te preocupes, ¿vale?

Mientras las muestras extraídas se están analizando

y las pruebas ya han pasado a disposición judicial,

Carlota ha mejorado de sus lesiones.

-¡Hola!

¿Cómo te encuentras? -Mejor.

Ya me han durado. Pero... Por favor, quiero irme a casa. Quiero irme ya.

-Físicamente estás mejor.

Pero anímicamente estás todavía tocada, como es normal.

Te deberías quedar un tiempo más aquí.

-Que no, de verdad.

Que quiero irme a casa y..., y no volver a salir nunca más.

-Tú sabes que no eres la responsable de lo que ha pasado, ¿no?

-Tú no sabes por lo que estoy pasando.

-Es verdad que yo no he pasado nunca por una experiencia como la tuya.

Pero tengo una muy amiga que sí, y, al principio estaba como tú,

muy bloqueada, no quería denunciar, estaba asustada.

Pero poco a poco se fue abriendo, yo la intenté ayudar

y ahora ya lo ha superado. -¿Y qué fue lo que hizo tu amiga?

-Muchas de las víctimas de este tipo de abusos

desarrollan un trastorno de estrés postraumático

que les puede durar años.

A veces, les cuesta socializar y se aíslan.

Y muchas veces les cuesta salir de este círculo vicioso.

-Vale. Te lo cuento pero, por favor, no se lo puedes decir a nadie.

No puede salir de aquí. -Cariño, te lo prometo, de verdad.

-Yo estaba en un bar, y entonces apareció un hombre,

empezamos a hablar...

Me dijo que si íbamos a otro sitio a tomar algo y...

Y entonces, cuando salimos a la calle, se me abalanzó

y, y yo le pedí que parase, pero él no paró.

Y..., y entonces...

Era más fuerte que yo y se me cayó el espray.

Y cuando, cuando iba a cogerlo era..., era demasiado tarde.

Y luego, cuando conseguí cogerlo, se lo eché y eché a correr.

Pero no sabía qué hacer.

No podía llamar a mis padres para decírselo...

-Carlota, cariño... Cariño.

¿Cómo no te van a entender tus padres?

Además, yo estoy aquí, también.

Si quieres, te ayudo a hablar con ellos.

¿Tú te acuerdas de cómo era físicamente la persona que te atacó?

-¡Que no! Que no me acuerdo.

-Carlota, es que sospechamos del hombre que estaba contigo en Boxes.

-¡Que no me acuerdo, ¿vale?! Todo fue mi culpa.

-No, mi amor. No digas eso, ¿eh? por favor.

Cariño...

Tú no tienes la culpa de nada.

Tranquila.

Pues, ¿el miércoles quedamos? Genial, muchas gracias. Adiós.

-Lucía, ¿sabes quién está en el hospital?

-Sí. Santiago Pozo. Me lo ha dicho Palacio,

y es que no sé cómo han tenido narices de traerlo aquí otra vez.

-Yo no creo que sea una coincidencia con el caso de Carlota.

Voy a hablar con él. -A ver, que no.

Tú no puedes ir a hablar con él sin pruebas.

No puedes prejuzgar a alguien.

Hay que esperar por las pruebas del semen,

por las pruebas de las fibras de la ropa...

-Escúchame, Lucía. Acabo de recoger los análisis del laboratorio.

Ha dado negativo en enfermedades de transmisión sexual...

-Bien.

-Pero no hay restos de semen y no hay restos de nada.

-Pero hay que esperar por las pruebas que mandamos al juzgado.

Pero es que eso es cosa de ellos. Tienen su tiempo.

-¡Es cosa de ellos y cosa nuestra!

Así que, les voy a llamar y que me informen.

-Bueno, pues llama. Ya está.

-Es que no puede ser, tiene que haber algo.

Bueno, de acuerdo.

Por favor, manténganme informado de cualquier novedad.

Soy el doctor Landó, de aquí, de Centro Médico.

Sí. Bueno, muchísimas gracias. Muy amables, gracias.

-Doctor, ¿por qué no me dijo lo que pasó

entre Santiago Pozo y Marta Palacio?

Y tampoco me dijo que la chica que llegó al hospital

también había sido violada.

-Ya. ¿Y qué hubieras hecho con esa información, eh?

¿Ponerte como ahora? ¿Cabrearte y no hacer bien tu trabajo?

-Marta está muy mal por culpa de esto.

-¿Cómo se encuentra? -Pues mal, está mal.

Ahora, algo más tranquila, pero no está bien.

-Ya. Bueno, Mir, estamos haciendo lo que se puede y...

Pero por ahora no hay nada. No hay nada.

No hay nada ni ningún dato que pueda relacionar a Santiago Pozo

con la violación, no hay muestras de semen,

me acaban de confirmar que tampoco han encontrado fibras en la ropa,

no hay nada.

-¿Encima me está diciendo que se va a ir de rositas?

-No. No estoy diciendo eso.

Lo que te estoy diciendo es que hay que tener paciencia,

Pablo, paciencia.

De verdad. Lo único que se me ocurre es que, en el bote de espray

que usó la chica, haya huellas del agresor.

-Perdón, ¿qué ha dicho? ¿La chica le vació un bote de espray?

-Sí. ¿Por qué?

-A pesar de que los resultados de las pruebas

no marcaban la necesidad de intervenir de manera urgente,

Santiago espera para ser sometido a un cateterismo.

-¿Me llevan a quirófano?

-Marta Palacio no fue la única víctima.

-No sé de qué me está hablando.

-Hay otra chica en el hospital. ¿No te suena?

Todo encaja.

Santiago ha sufrido una reacción alérgica

y una irritación en los ojos porque es alérgico al gas pimienta.

La fractura en la pierna supongo que se la hizo al caer,

cuando trataba de huir,

debido a problemas de visión causados por el gas.

-Yo no soy el culpable de todas las violaciones del mundo.

-De esta sí, y lo sabes perfectamente.

-En el supuesto caso de que yo fuese el culpable,

tendría que haber pruebas, como semen. Pero no hay, ¿no?

Así que esa es su hipótesis y yo no voy a confesar nada

que no haya hecho.

Así que volveré a la cárcel, cumpliré la condena que me queda

y seguiré con mi vida.

-Aunque sea lo último que haga, haré que pagues por lo que has hecho.

Que te quede claro.

-¡Me duele el pecho! ¡Creo que estoy sufriendo un nuevo infarto!

¡Llame a alguien, por favor!

-He oído el aviso. ¡Vamos!

¡Doctor! ¡Mir!

Carga... -180.

¡Fuera!

¡Fuera!

Tras ser reanimado de urgencia por el doctor Mir,

Santiago se estabilizó y fue sometido a un cateterismo.

La intervención salió bien y se trasladó al paciente a planta,

indicándole que mantuviera reposo absoluto.

Para que la zona en la que se le insertó el catéter

se recuperara lo antes posible.

Ahora, poco tiempo después, está preparado para recibir el alta.

-¿Santiago Pozo? -Sí. Soy yo.

-¿Nos acompaña, por favor?

-Has hecho muy bien en denunciar.

Eso te va a ayudar a cerrar este capítulo.

-Muchas gracias por ayudarme a decírselo a mis padres.

-Pero mujer, ¿cómo no te van a apoyar tus padres?

También estoy yo aquí para apoyarte, ¿eh?

Así que, vente a terapia. Bueno, o piénsatelo por lo menos. ¿Vale?

Lo siento, no tenías que haberlo visto.

-Sí tenía.

La semana que viene empiezo terapia.

-Ya verás, te va a ayudar mucho, cariño, ¿eh? Que vas a salir de esta.

Al final, encontraron huellas en el espray que utilizó Carlota.

Huellas de Santiago del Pozo.

Así que espero que le retiren los permisos carcelarios

durante mucho tiempo.

Carlota ha hecho muy bien en denunciar. Siempre hay que denunciar.

-Ha sido difícil digerir algo así pero...

Creo que he hecho lo correcto.

Si estás en mi situación, no te calles.

Porque hay gente que te va a ayudar.

-Mir. Al final todo ha salido bien, ¿eh?

Era una situación complicada... A propósito, enhorabuena, ¿eh?

Porque has estado a la altura. -Sí. Al final, ha salido todo bien.

-Claro que sí.

A propósito, he estado hablando con Marta.

Ya me ha dicho que está completamente recuperada. ¿M?

Yo creo que en vez de llevarla a la sierra,

te la deberías llevar un fin de semana a París.

Sí. Os lo habéis ganado.

Además, amigo Pablo, te estás convirtiendo en un gran médico.

-Pablo, ¿cómo estás? Que te veo un poco raro desde ayer.

Supongo que estarás cansado. -Necesitaba pensar.

Es que... Marta, yo..., yo estaba en la habitación

cuando a Santiago le dio el infarto.

Y durante unos segundos, no he hecho nada.

No..., no, no podía. -Escúchame. Ha salido todo bien, ¿no?

Y ahora está en manos de la justicia. Tú has hecho bien tu trabajo.

-Ya. Pero es que, si no llega a entrar la enfermera,

yo no hubiera hecho nada. ¿No lo entiendes?

-Tú no hubieras hecho nada porque se trata de mí.

Pero si hubiera sido cualquier otro paciente,

le hubieras asistido a la primera, estoy segura.

Y eso no te hace peor médico, Pablo. Te hace humano.

Sientes y padeces.

-Pero es que, Marta. Yo quería vengar...

-Querías vengarte, sí. Lo sé.

A mí me pasó lo mismo. Y lo superé.

Y tú lo has superado porque le has reanimado.

Yo te voy a apoyar, ¿vale? En todo. No estés mal.

-Vale.

Y ahora, cuando llegues a casa, me haces una cena rica. ¿M?

Venga.

-¿Ha visto a mi bebé? He perdido un bebé.

-Victoria, estoy viendo que ha pedido cita con el doctor Mendieta

seis veces y no a acudido a ninguna. ¿Quiere que le avise?

-No, porque estoy muy bien.

-Me quiero ir a Estados Unidos con mamá.

-Tu madre y yo hemos hablado largo y tendido

y hemos decidido que lo mejor es que no pases por esa experiencia.

-¡Lo que no es justo es que ni me hayáis preguntado!

-Victoria, ¿sabe qué día es y de qué año?

-No.

-¿Tú conoces de algo a esta mujer? -¿Por qué tendría que conocerla?

-Bueno, es que es un poco raro porque ha pedido seis veces citas contigo

y las ha cancelado todas.

Ahora queda lo peor, esperar los resultados.

¿Te duele? -¡Uy, sí!

-Vale. Despacito...

A partir de los 50 años, la causa más frecuente del dolor de rodilla

es la osteoartritis.

Reposo, ¿m? Aplicarte calor...

-De que no se mueva ya me encargo yo, que la voy a tener como una reina.

-M.

-Oye, ¿sabes quién ha venido a consulta?

Tilda. ¿Y sabes lo mejor?

Que el chico con el que la vemos, que no es su hijo.

¿Tú te has imaginado alguna vez..., no sé, estar con una jovencita?

-No.

-¿Y te has imaginado alguna vez que, bueno, nos hagamos viejos juntos?

-Eso espero. Pero la vida da muchas vueltas.

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Centro médico - 07/04/17 (2)

07 abr 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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