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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 07/03/17 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por TVE Accesibilidad.

Tras haber sufrido un accidente doméstico,

Amelia, la madre de la doctora Marco,

llega al hospital en ambulancia.

¡Amelia! ¿Qué ha pasado? -Hola, Álvaro.

-Bueno, se ha caído de una escalera mientras colocaba los trastos

y tiene un corte también. -Bueno, ha sido una torpeza mía.

Es que Emilio es un exagerado.

Ha llamado a una ambulancia, pero no era necesario.

-No. No, no. El doctor Castelo ha hecho lo que tenía que hacer.

Me voy a encargar personalmente de tu caso, ¿de acuerdo?

-De acuerdo.

-Vamos, a Triaje. -Gracias.

-Bueno, Amelia. Cuéntame. ¿Cómo ha sido la caída?

-Bueno, nada. Estaba encima de la escalera,

intentando coger una maleta y, me he caído.

Y es que me he caído sobre el hombro. -Ya.

-O sea, un porrazo sobre el hombro. -Mhm.

¿Y recuerdas si has hecho algún sobreesfuerzo,

un movimiento extraño, levantar demasiado peso con el hombro,

deporte, un forcejeo? -No, no. Álvaro.

Ya sabes que soy ilustradora de cuentos.

Muchas horas en el ordenador, muchas horas dibujando con lápiz y papel...

Antes, además, escribía cuentos. -¿M?

-Además de ilustrarlos.

Bueno, se los dedicaba muchos a Silvia.

-M. ¡Vaya! No lo sabía.

-Bueno, Silvia de pequeña era como una lapa.

Estaba todo el día pegada a mí.

Y lo que más le gustaba es que le leyera cuentos

y que se los escribiera, claro. Incluso a veces me ayudaba.

Bueno, hicimos uno, que era su favorito,

que lo titulamos "El erizo Valentín".

Y tenía que leérselo todas las noches.

-Bueno, no aburras al doctor Mendieta con cosas de familia.

-No, no, no. Tranquila. Amelia, no me aburres para nada.

-Bueno, además el doctor Mendieta es un encanto.

Por cierto ¿sigues soltero? -Sí, sí...

-¡Mmmm! Lo digo porque no puedo colocar a mi hija...

-Vamos a ver ese hombro. -Es broma, ¿eh?

-Tranquila. A ver, baja hacia aquí... -Con cuidado.

-Un buen golpe, ¿eh? -Sí.

-¡Ff!

-A ver qué tal.

-¿Qué ha pasado? -¡Ay, ay, ay, ay!

-De verdad que entre los dos me vais a matar, ¿eh?

-¡Ay, ay, ay...! -Que tu madre se ha caído.

Eso es lo que ha pasado. -A ver, que no ha pasado nada.

No ha pasado nada, una tontería.

Lo que pasa que tu padre se ha empeñado en llamar a una ambulancia

y en traerme aquí. ¡Ay, ay, ay, ay...!

-Hay un hematoma por el golpe y cierto dolor a la movilización.

-¿Y qué crees que tiene?

-Podría ser una contusión por la caída

o también podría ser que hubiera una tendinitis de base

que se ha agravado con el golpe.

La tendinitis es la inflamación del tendón.

Que es la estructura fibrosa que conecta el músculo con el hueso.

Puede deberse a traumatismos o un sobreesfuerzo,

pero también puede producirse por la edad.

Ya que, con los años, los tendones van perdiendo elasticidad.

¿Qué pasa? Hola.

¡Ay! Tranquilízate un poquito, hombre,

si tienen que estar al llegar.

Que sí, Clara, que estoy muy tranquilo.

Pero no entiendo por qué no me ha avisado antes.

Pues seguramente por no preocuparte. Ya, pero es que soy médico, ¿sabes?

Ya, pero también eres padre. Ya.

Marta, la hija del doctor Dacaret lleva 24 horas con vómitos continuos

y su madre la ha traído a Urgencias.

¿Qué tal? -Bueno...

-Siéntate aquí.

-¡En el camino ha vomitado y ya no le queda nada dentro!

-Vale. Bueno, vamos para dentro. -Oye, ¿y el coche?

-Nada, ahora lo aparcarán. Déjalo ahí.

-Marta se llevó ayer todo el día vomitando.

Salió el fin de semana y bebió demasiado.

Yo sé que esto que voy a decir lo dicen todas las madres.

Pero mi hija no bebe.

Sé que está en una edad complicada pero...

Pero no sé por qué le ha dado por ahí, no lo entiendo.

A ver, despacito...

Cuidado, ¿eh?

-Bueno, vamos a ver, Marta. Cuéntame qué pasó.

-Pues nada el... Que el sábado salí y bebí más de la cuenta

y me he tirado todo el domingo vomitando.

-Y cuando llegué el domingo, me encontré con un panorama

que no te puedes ni imaginar. -Es que no lo entiendo.

Tú sales con tus amigas y vuelves fresca como una lechuga.

Y yo, para una vez que salgo, mira cómo me pongo.

-¿Y tú por qué no me dijiste nada, que estuvo todo el día vomitando?

-Bueno, porque pensé que era una resaca normal.

No creía que tuviera importancia. -Ya.

Bueno, a ver, déjame, que la voy a auscultar.

A ver...

El mejor remedio para no tener resaca

es no beber alcohol.

O al menos, hacerlo con responsabilidad y moderación.

Pero en caso de que se nos vaya la mano,

es importante mantenerse hidratados

y evitar el consumo de medicamentos que contengan paracetamol.

Pues podemos provocarnos un daño hepático

al combinarlo con el alcohol.

9-6. Vale.

A ver...

Bueno, tienes la tensión baja y un poco de taquicardia.

Pero vamos, que es normal porque ha estado vomitando, ¿vale?

A ver, túmbate. Vamos a ver qué tal el abdomen...

Vale.

Si te duele me avisas. -Vale.

¡Voy a...! -¿Vomitar?

Clara...

A ver. Venga.

¿Tú por qué no me has dicho nada? De verdad...

-Bueno, ya está, ¿no?

Tranquila. Venga, así.

¡Uf! Mira, Dacaret.

Tranquila, que no pasa nada. Ya está, ya está. Tranquila.

-¡Ff!

-Amelia, voy a pedir hora en radiología,

para que te hagan una placa para descartar lesiones óseas.

¿De acuerdo? -Muy bien.

-Enseguida vuelvo. -De acuerdo.

-Silvia. ¿Me acompañas un momento?

-Sí. Sí, yo también tengo que ir a Rayos,

que tengo que ir a por un TAC de un paciente. Ahora vengo, ¿vale?

-Venga.

-Gracias, Amelia, por no decir nada.

-A ver, Emilio, esto se queda entre nosotros.

-¿Qué pasa? -Verás. Creo que ocultan algo,

y no sé si tiene que ver con lo de tu padre.

-Pero, ¿tú qué te crees que eres ahora, el médico de la familia?

-Oye, oye. Solo intento ayudar, ¿vale?

-Ah, ¿y vas a ayudar igual que lo hiciste con mi padre?

-Silvia, ya te dije que fue tu padre quien quiso mantener en secreto

lo del Alzheimer.

-Mira, Álvaro, si lo que quieres es arreglar lo que pasó,

mejor déjalo, ¿vale? -Muy bien. Pues nada.

Voy a ver cuándo le pueden hacer la radiografía.

Tras 24 horas vomitando,

Marta ha expulsado sangre a su llegada al hospital.

¿Vienes un momento?

-Hola. -Hola.

-Oye, que te quiero contar un poco lo que estamos haciendo con Marta.

La estamos monitorizando. -Vale.

-Para tener controlada la tensión y las constantes vitales.

Y por otro lado, vamos a mandar una muestra de sangre

para hacer analítica completa y pruebas cruzadas,

por si fuera necesario hacer una trasfusión. ¿De acuerdo?

Eh, tranquila. Ven.

-Es que es culpa mía. Tendría que haberte llamado en cuanto pasó.

-Vamos a ver, esto no se podía prever, ¿vale?

Ha pasado así y punto. No le des más vueltas y ya está.

-Realmente, es culpa de los dos.

No tendríamos que haber salido el sábado por la noche.

Así, ella no hubiera salido y no hubiera pasado esto.

-Mira, si no hubiéramos salido el sábado por la noche,

ella hubiera bebido igual porque vino de una fiesta

y estaría como está ahora. Así que no pienses más en eso.

Vamos a entrar. Que te vea bien, ¿vale? Que te vea serena.

-Sí.

-Tras una exploración más exhaustiva,

todo apunta que Marta sufre una hemorragia digestiva alta.

Que puede deberse a un desgarro esofágico

causado por haber vomitado muchas veces,

o por esforzarse mucho por vomitar.

Lo que tenemos que hacer ahora es colocarle una sonda

para averiguar si el sangrado sigue activo y actuar en consecuencia.

-¿Qué estás haciendo? Pues mira, poniéndote más suero,

para compensar la tensión arterial.

Porque es que, con tanto vómito, te has quedado sequita.

Y así hidratamos.

¿Qué tal? -Hola.

-Pues arrepintiéndome de cada copa y de cada chupito

que me metí el sábado por la noche.

-Si supieras la de veces que he pensado yo eso...

-No. Pero lo de..., lo de vomitar sangre no...,

no es de una resaca normal. -Pues ahí tienes toda la razón.

No, no es normal. -¿Y por qué es?

-Pues para saber de qué es,

tenemos que hacer algo que es un poquito desagradable, la verdad.

-¿Y en qué consiste? -En colocarte una sonda nasogástrica.

-¿Nasogástrica? -Mhm.

-¿Eso es que va de la nariz al estómago?

-Exacto.

Clara... Vale.

Venga.

-¿Y es necesario?

-Pues sí, porque tenemos que ver si el sangrado sigue activo y cómo es.

Pero bueno, Marta, no te preocupes...

Vamos, que yo soy buenísima poniendo esto.

No te vas a enterar, ya verás. En eso tiene razón, ¿eh?

Porque tenemos una enfermera aquí en el hospital... ¿Cómo se llama?

Carmela. Carmela.

Carmela. Que le da igual el tipo de paciente que tiene.

Porque se te pone encima de los hombros...

-¡Hamman! -Y no te has...

Pero vamos, que no te preocupes que...

Que Clara es la mejor del hospital en esto.

Una vez colocada la sonda,

hemos podido comprobar la presencia de sangre fresca en el estómago.

Esto explicaría los resultados de los análisis

que han confirmado un nivel de hemoglobina muy bajo

y una anemia importante.

Al menos, los vómitos están controlados.

Pero lo que me preocupa realmente ahora es el origen de este sangrado,

que espero que cese en las próximas horas.

-¿Todavía no te han llamado para la radiografía?

-Todavía no. ¡Qué mala suerte, por Dios!

-¿Y papá?

-Papá ha salido a estirar las piernas. ¡Ay!

-¿Le has dejado solo?

-Sí. Le he dejado solo.

-¿Te parece normal? -No pasa nada, Silvia. Relájate.

-Mamá, ¿me vas a decir qué es lo que pasa?

Porque es que sé que estáis ocultando algo.

-Pero, ¿yo qué te voy a ocultar? -Mamá, por favor,

que me digas lo que pasa, que ya no soy una niña.

-Bueno, a ver...

A ver, estaba en lo alto de la escalera

y tu padre, si querer, empujó la escalera y me caí.

-¿Sin querer? -Sí. Sin querer.

No queríamos que pensaras que había sido un brote de Alzheimer.

-Claro, es que, ¿cómo sabes que no ha sido un brote de Alzheimer, mamá?

-¡Ay, porque lo sé! Porque lo conozco, Silvia.

Mira, Silvia, yo tengo que decirte algo.

Estaba cogiendo la maleta no porque me fuera a ir de viaje,

me voy de casa.

Tu padre y yo nos vamos a separar.

Esto no ha sido de ahora, lógicamente, ¿vale?

Esto viene de antes de la enfermedad.

Tu padre sabes que ha estado, no sé, dedicándose a la medicina como...,

como su principal actividad. Y yo pensaba que al final cambiaría.

Pero no ha sido así.

Nos estamos convirtiendo en compañeros de piso.

Y yo lo que quiero y necesito es un compañero de vida.

-Mamá, ¿me estás diciendo que la decisión es tuya?

-Sí.

-Ya, mami. Pero es que ahora las cosas han cambiado.

Y no podemos dejar solo a papá.

-A ver, yo una cosa es que me vaya a separar

y otra cosa es que vaya a desaparecer.

O sea, yo voy a estar para ayudaros en todo.

Pero necesito vivir, Silvia.

-De verdad que no me puedo creer lo que me estás diciendo.

No me esperaba esto de ti, mamá.

-¡Silvia!

-¡Marco! Marco, mira. He hecho cuentas nuevas, ¿vale?

Y tengo un proyecto ya que yo creo que puede funcionar

para que nos presentemos a la comisión gestora.

-Vale. Pero es que ahora mismo no puedo, Diana.

-A ver, échale un vistazo rápido.

Es verdad, quedan por ajustar algunas cositas,

pero de verdad, creo que puede funcionar.

Porfa, échale un vistazo.

Escúchame, yo voy a hablar con el equipo de enfermería, ¿de acuerdo?

¿Hablas tú con los celadores?

Es que yo creo que a un proyecto así no se van a negar.

-Vale. Ya hablo yo con los celadores, ¿m?

-¿Lo ves luego?

-¿Qué tal está? -Bien. Todo bien.

-¿Sí? -He estado bicheando su teléfono.

-¿Por qué has hecho eso?

-Porque últimamente tiene un comportamiento raro.

Esto no es normal.

Esto de que beba ella por las noches y se ponga así, no es normal.

Además, desde que nosotros salimos a escondidas,

ella tiene un comportamiento diferente, está distinta, no sé.

-¿Muy diferente? -Sí.

-Escucha, tiene 16 años, es adolescente,

sale con sus amigos, bebe, no sé. Hacen esas cosas, ¿no?

-Te digo que no es normal.

Mira, he estado mirando y en las últimas llamadas del sábado

aparece un tal Enrique Ochoa.

Que he estado investigando por Internet,

y es el redactor jefe del periódico independiente.

-Ya. Y ¿qué piensas? ¿Que está saliendo con este chico?

-Sí. -Bueno.

-Pero es que no es un chico, es que tiene tu edad.

-Bueno, pues eso. Un chico, ¿no? -Que no.

-Mh. -Si es que la culpa es mía.

No, si es que está claro que soy una egoísta.

Claro, a mí me venía bien que ella saliera por las noches

porque así nos podíamos ver nosotros. Y eso no está bien.

-A ver, Lorena, ¿me escuchas? Que esté hablando con un periodista

y se manden mensajitos, no quiere decir que estén teniendo nada.

Es que no sé por qué piensas tan mal. -Por favor, ¡no seas ingenuo!

-¿Ingenuo? -Sí.

-Bueno, mira, hacemos una cosa. Se quedará esta noche aquí.

La subirán a una habitación y tú vete a casa y descansa.

Y mañana hablamos. -Vale.

Voy a coger mis cosas. -Muy bien, Sherlock.

-Papi, te estaba buscando.

¿Qué tal estás? -Bien.

Siempre me han gustado las salas de Personal de los hospitales.

Son lugares en los que te puedes sentir médico y persona

al mismo tiempo. ¿No crees?

¿Ya ha salido tu madre?

-No, todavía están haciéndole la radiografía.

Papi, quería hablar contigo.

-Si vienes a echarme un rapapolvo porque he salido sin perro guardián,

no quiero hablar del tema.

-He estado hablando con mamá y me ha contado la estupidez

que se le ha metido en la cabeza ahora

con eso de que quiere separarse.

-Tu madre se ha echado atrás en lo de la separación.

He sido yo el que no ha querido. -¿Cómo que has sido tú?

-Tengo mis motivos.

-Pero Papi, ¿tú no te das cuenta de las circunstancias?

-¿De qué circunstancias hablas?

-Pues de las tuyas.

-Ah, o sea, ¿que me dices que no puedo divorciarme

porque estoy enfermo? -No, papá.

Yo no he querido decir eso. -Pero lo has dicho.

No quiero que tu madre siga conmigo por pena.

-Papá, no puedes separarte de mamá.

Yo sé lo mucho que la quieres y no puedes hacerte esto ahora.

Por favor, piénsatelo. -No hay nada que pensar.

Tu madre está en su derecho.

Yo no he sido un buen marido

y no voy a empezar a serlo ahora porque no esté bien.

Tras pasar la noche en el hospital,

el sangrado de Marta no ha cesado y su tensión ha seguido bajando.

Lo que complica el pronóstico de la chica.

De seguir así, Marta podría sufrir un shock hipovolémico,

que es lo que ocurre cuando el volumen sanguíneo es tan bajo,

que el corazón ya no puede seguir bombeando sangre

y esto puede provocar un fallo multiorgánico.

Ahora, lo que toca es averiguar lo antes posible

el origen del sangrado para hacer que cese.

Y muy rápido, además.

Hola, Clara. Hola, mira.

Hay sangre. A ver, déjame.

Marta, ¿me oyes? -Mm...

-Vale, escúchame, habrá que hacer transfusión de sangre.

Así que habla con Banco de Sangre para que preparen

una bolsa de hematíes concentrado,

y con Digestivo porque habrá que hacer una gastroscopia, ¿vale?

Voy. Gracias.

-¿Y mamá?

-¿Mamá? La he mandado a casa a descansar, ¿vale?

Pero estoy aquí para lo que necesites. ¿De acuerdo?

¡Marta! ¡Marta! ¡Marta!

Oye... ¡Clara, Clara, Clara!

¿Qué ocurre?

Oye, ha sufrido un síncope.

Escucha, ¿has hablado con Banco de Sangre y Digestivo?

Qué va, si no me ha dado tiempo. Vale, pues avísales, rápido.

Y diles que habrá que cauterizar, ¿vale? Por el sangrado.

Trae a dos celadores porque habrá que ir a quirófano.

Venga. Rápido.

Voy enseguida, sí. Marta, ¡eh, eh!

La radiografía nos ha permitido descartar que haya una lesión ósea,

pero sí que es cierto que hemos observado una zona de calcificación

a nivel de la inserción del tendón del manguito de los rotadores.

-Eh, a ver, los únicos manguitos que conozco

son los que le ponía a Silvia en la piscina.

-Sí, perdona. Siento utilizar un lenguaje tan técnico.

-Bueno, eso no te resta puntos. -Yo no pienso decir nada.

No soporta cuando me pongo en plan doctor "sabelotodo".

-Mejor.

-Pues verás, lo de la calcificación son acúmulos de calcio

que se producen en esta zona por una lesión por el roce continuado,

¿de acuerdo? Como una especie de cicatriz.

-Mm.

-Y esto podría estar provocando la tendinitis, si es que la hay.

-¿Le vas a poner analgésicos? -Mm. Analgésicos, frío local

y, en cuanto disminuya la inflamación por la contusión,

haré que te reevalúe un traumatólogo

para ver si hay una lesión de base en el tendón.

-¡Madre mía! -Muy bien.

-Gracias, Álvaro. -Nada.

-Bueno...

Tras ser sometida a una cauterización de urgencia

para detener el sangrado, Marta se recupera en la habitación.

Tienen que descartar nuevos sangrados

y empezar con la transfusión de sangre cuanto antes.

Me imagino por lo que estás pasando.

Bueno, por lo menos sabes que se va a poner bien.

Eso parece.

Pero solo de pensar que le podría haber pasado algo, Clara...

¡Fff! Ya.

¿Y Lorena? Está viniendo.

Pero es mejor que no estuviera aquí, porque se habría vuelto loca seguro.

Escúchame, ¿siempre es tan complicado ser padre?

No me extraña que tengas esa impresión.

De verdad, es que tú has aterrizado en la peor edad.

Y además, no has pasado por ningún proceso. ¡Hala!, así, de golpe.

Yo te digo una cosa, ¿eh?

Yo me encuentro a una Elsa adolescente

y estaría peor que tú, vamos.

No sabría si tirarla a ella por un puente o tirarme yo, fíjate.

Venga...

¿En algún momento desaparece la sensación esta de miedo?

¿De que les pueda pasar algo? ¿Sinceramente?

Sí. Nunca.

Me lo imaginaba.

¡Hola! Marco, ¿has hablado con los celadores ya?

-No. No he podido, Diana. -Pero, ¿cómo que no has podido?

¡Por favor! Es que si eso no sale, volveremos a lo mismo de siempre.

Es importante, Marco, por favor.

-Ya. Pero es que mi madre no está bien.

-¿Cómo que no está bien? Estate tranquila, solo tiene una tendinitis.

-Pero Diana, ¿tú te estás oyendo?

Yo de verdad no sé qué es lo que te ha pasado,

pero es que te noto súper cambiada.

Antes, te hubieras preocupado por mi madre,

me hubieras invitado a tomar unas cañas, y mira ahora.

Es que parece que solamente vives para y por el hospital.

¿Hace cuánto que no quedas con tus amigos? ¿O con tu padre?

-Perdone, es que he tenido una peleíta con los hematíes.

Por fin, las bolsas de concentrado de hematíes están listas

para ser transfundidas a Marta.

Me voy a la tercera a llevar esto, Charli.

-Con sensibilidad, Toño.

-Un banco de sangre no es tan simple como abrir un cajón

y encontrar la sangre determinada que necesita un paciente en concreto.

Hay que elegirla a medida.

Es decir, hay que prepararla, buscar compatibilidad y transportarla.

Además, tiene una fecha de caducidad.

Y después de este punto, ya no se puede utilizar.

Por eso se le da tanta importancia a ser donante,

porque siempre es necesaria.

¿Estás bien? ¿Seguro? Ven aquí, anda.

Tranquila que se pondrá bien, ¿eh?

Es tan cabezona como el padre, o sea que no hay fallo. ¿Vale? ¿Eh?

-Haz lo que sea. -Que sí.

-Es mi niña. -Que lo sé, y la mía. ¿Vale?

Tranquila, tranquila.

Amelia, la madre de la doctora Marco,

regresa antes de lo previsto al hospital, porque el dolor persiste.

¿Qué ha pasado?

-Ha notado un chasquido y mucho dolor.

-Mamá, ¿estás bien?

-Tras la exploración, sospechamos que Amelia puede haber sufrido

la rotura del tendón.

Para comprobarlo, vamos a hacer una ecografía, una radiografía

y una resonancia magnética. Y por una vez, espero equivocarme.

-De verdad que se me agota la paciencia, ¿eh?

Es que se me duermen hasta los dedos.

-Hola. -Hola, Álvaro.

-Bueno, pues vengo de hablar con el traumatólogo

y, las pruebas han confirmado la rotura del tendón

del músculo supraespinoso, que es uno de los encargados de elevar el brazo.

-Bueno, ¿roto? Pero, ¿rotura por qué? -Puede romperse por varios motivos,

pero en tu caso seguramente sea por el desgaste con el paso del tiempo,

agravado además por la calcificación que ya vimos.

-¡Madre mía! ¿Y ahora qué..., qué puedo hacer?

-Para reparar el tendón, hay que hacer una cirugía por artroscopia.

La rotura es importante. -¿Operarme? ¿Operarme el hombro?

-Sí, sí. Así es. -¿Cirugía?

-Mhm. -¡Madre mía!

-Voy a avisar al traumatólogo para que lo vaya preparando todo.

¿De acuerdo? -Gracias. Gracias.

-¡Madre mía!

-¿Eso es sangre? -Sí, sí, Marta.

Es que has perdido mucha sangre

y te hemos tenido que hacer una transfusión, ¿vale?

Escúchame, tú relájate y disfruta de la generosidad de los demás, ¿vale?

-¡Cómo mola! -¿Qué le pasa?

-Nada. Es normal, hombre.

Entre la anestesia para la gastroscopia,

la falta de sangre y los medicamentos, pues...

Esta reacción es normal.

-Pero ¿qué me ha pasado? Es la peor resaca de todas las resacas.

-Ya. Bueno, no es exactamente una resaca, ¿vale?

Sí que, al beber tanto alcohol, pues te provocó los vómitos.

Pero los vómitos han dado paso al síndrome de Mallory-Weiss

con hemorragia activa, ¿vale? -¿Un qué?

-Un síndrome que se llama Mallory-Weiss.

-¿Le puedes decir a mi padre que no hable en "checospolaco"?

-El síndrome o desgarro de Mallory-Weiss

ocurre en la unión entre el esófago y el estómago.

Suele producirse por tos o vómitos, fuertes o prolongados.

Que el sangrado se repita es poco frecuente,

y normalmente el pronóstico es bueno.

A menos que existan antecedentes relacionados con la cirrosis hepática

o problemas con la coagulación.

Que por suerte, no es el caso de marta.

-Vámonos, anda. Que descanse, ¿no?

-Sí, sí. Vamos a dejarte aquí dormir la mona. ¿Vale? Venga.

-¡Ay! -Vamos.

Hasta ahora, Marta. -Descansa.

Oye. -Dime.

-¿No dicen que los borrachos y los niños dicen siempre la verdad?

-Sí. -Pues déjame,

que le voy a sacar información a Marta.

-Vale, Sherlock, vale. Vale, vale.

-Marta...

A ver, cariño,

quiero que me cuentes qué te traes con ese hombre de 40 años.

Cuéntamelo.

Llaman a la puerta

-Hola, cielo. -¿Qué tal, mami, cómo estás?

-Pues de los nervios.

Me ha dicho tu padre que no es una operación importante, pero...

Sabes que yo las agujas y las batas blancas nunca me han gustado.

-No te preocupes. Todo va a ir bien.

-Eso espero. -Tengo una sorpresa para ti.

El otro día, ordenando entre mis cosas, encontré esto.

-¡"El erizo Valentín"!

-Se lo iba a dar a una compañera, pero después, hojeándolo,

me di cuenta de lo importante que ha sido este cuento para mí.

-¿Lo tenías guardado? -Pues sí.

Sin ese cuento, no sería como soy ahora, mamá.

¿Te acuerdas cuando el erizo se quedó encerrado en una trampa

con la patita rota? -Claro.

-¿Y te acuerdas que fueron su familia y sus amigos del bosque todos juntos

a ayudarle a salir de aquella trampa? -Claro que sí.

-Mamá, yo solamente quiero que estéis bien, como antes.

-Lo sé, cielo. Lo sé.

-Pero no podemos dejar a papá solo ahora, mamá.

Perdóname por cómo te he hablado. -No, de verdad.

-Pero yo solo quiero un final feliz como el del cuento,

para ti y para papá.

-Es que me parece increíble. Solo le puede pasar a ella.

A ver, cuéntame, ¿cómo puede ser que una chica de 16 años

consiga una beca para escribir en El Independiente?

Es que no me entra en la cabeza.

-Si hay alguien que puede conseguirlo, esa es Marta.

-Ya. Y tú pensando que estaba liada con el redactor jefe,

un hombre de 40 años. Anda que... -Oye, no, que lo ha intentado, ¿eh?

-¿Cómo?

-A ver, el redactor jefe le hizo una entrevista.

-Sí.

-Y aprovechó que había una fiesta en el periódico y la invitó.

Y como a ella le encantó, pues pensó que él sentía lo mismo.

Al llegar allí, se dio cuenta que él estaba allí con su mujer.

-Vale. Y de ahí que se agarrara la cogorza.

-Sí. -Es increíble.

-Sí, Marta es madura para muchas cosas,

pero para las cosas que quiere. -No, no, no.

Si digo que es increíble que usaras los efectos de la anestesia

para sacarle información. Es eso lo que es increíble.

-Ya. Bueno, puede ser un poco rastrero.

-M. -Pero yo soy su madre.

Y a mí hay cosas que no me puede ocultar.

-¡Ah!, ya. Como por ejemplo, ¿que nos estamos viendo sin decirle nada?

-Bueno, pero eso... Eso tiene fácil solución.

-¿Ah, sí? -Sí.

-¿Y cuál es la solución?

-Ven.

-Después de varias horas,

la transfusión se ha realizado sin ningún problema,

y tampoco ha vuelto a vomitar.

Así que, en 24 horas, podrá empezar con una dieta blanda

y le daremos el alta.

Pero además de su salud, ahora lo que me preocupa es otra cosa.

Llaman a la puerta

La operación del hombro de Amelia ha sido un éxito.

Y la paciente evoluciona favorablemente.

Hola, doctor. -¿Qué tal? ¿Cómo te encuentras?

-Bueno, mucho mejor.

Ya preparada para echar un partido de tenis cuando quieras.

-Bueno, de momento vamos a dejarlo,

pero no te digo que en un tiempo no te tome la palabra.

-Mm, apuntado.

-En breve, vendrá el traumatólogo.

Él te dirá cuál será el programa de fisioterapia que tienes que seguir

y los ejercicios que tendrás que hacer en casa.

Porque ahora lo importante es evitar que vuelvas a tener problemas

en ese hombro. -De acuerdo.

-Muy bien. -Me portaré bien.

-Para prevenir los problemas con el manguito de los rotadores,

hay una serie de consejos muy útiles que se pueden seguir:

evitar los movimientos repetitivos, por encima de la cabeza,

realizar ejercicios para fortalecer la musculatura de hombro y de brazo,

y conocer y practicar las posturas más adecuadas

para mantener los músculos y los tendones que conforman el manguito

en la posición correcta.

-Muchísimas gracias, de verdad. -Un placer. Hasta pronto.

-Hasta luego.

-Mira que es majo este doctor, ¿eh? -Mamá, por favor. No exageres.

Eso es porque quiere compensar algo que no hizo bien, mamá.

-¿Tenéis algo? -Pero mamá, por favor, ¡no inventes!

¡Que no! Que no me gusta ni hemos tenido nada.

-Vale, vale. Sé que tienes algo. Una madre lo sabe. Ya está.

-Ya. -No digo nada más.

-Una madre lo sabe...

Llaman a la puerta

¿Puedo pasar? -Sí, sí. Pasa.

¿Qué tal, papi? -Bien.

-Os dejo solos, que tengo pacientes. -Bien.

¿Cómo estás? -Bueno, mejor.

-Te he traído los papeles del divorcio para que los firmes.

(Suspiro).

Lo siento.

-¿Qué sientes? -Todo.

-Te echaré de menos.

-Yo no te voy a echar de menos porque me voy a olvidar de ti.

Es lo que tiene el Alzheimer.

-Así te será más fácil.

-Ya.

Pero mientras eso no ocurra, me va a dar mucha pena no acordarme de ti.

(Suspiro). No me dejes. -No pensaba hacerlo.

-Marco, te estaba buscando.

-Diana, todavía no he podido hablar con los celadores.

-No quiero que lo hagas, Marco. Tenías razón.

No me voy a presentar a la comisión gestora.

-Pero que yo tampoco pretendía que cambiaras de opinión.

-Marco, que tienes razón, me estoy aferrando a esto

para olvidar lo desastre que es mi vida ahora,

lo vacía que está. ¿Sabes?

Mi padre se va a casar con una persona que no conozco y...

Estoy un poco descolocada.

¿Cómo está tu mamá?

Tomamos unas cañas luego y me cuentas lo de tu madre, ¿vale?

-Vale. No llores, por favor. -No lloro. Gracias.

-Nada. -Amiga, gracias.

-¡Hola! -Hola, Marta.

-¿Qué? ¿Me has traído al poli malo para seguir interrogándome?

Ah, bueno no. Déjame adivinar. Ahora sois los dos los polis buenos.

-No. Yo tengo que decir en mi defensa

que yo no tengo absolutamente nada que ver con esto.

-Pero, ¿será rata? -Rata no, pero que es verdad.

Que a mí el rol de poli malo no me gusta. Yo soy el bueno.

-Bueno, vale, dejémoslo ahí.

A ver, Marta, como yo te he sacado a ti un secreto,

creo que lo justo sería que nosotros te contáramos un secreto a ti.

-Bueno, si el secreto es que estáis juntos,

pues de secreto no tiene nada.

Que a ver, que no soy tonta.

Que cada vez que habéis estado quedando, pues lo he sabido.

Que tenéis la misma discreción que un hombre orquesta en un funeral.

-Bueno, pues si tenemos tan poca discreción,

digo yo que no te importará que haga algo como esto, ¿no?

-¡No, no, no, no! Pero iros a un hotel, no. Que...

A mí me da igual que estéis juntos,

pero estas cosas, por favor, a mis espaldas.

-Vale. -¡Marta!

-A sus espaldas, hombre. Respétala, respétala.

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Centro médico - 07/03/17 (1)

07 mar 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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