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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 06/11/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

-¿Tú recuerdas dónde conocí a Ana?

-En un cumple de Marga.

-Menos mal que estabais tú y tus amigos.

Porque... siempre he sido un poco soso.

-Bueno... Soso es poco.

-Hombre... Tampoco te pases. -¿Cómo que no me pase, Manu?

Si has sido un plomo toda tu vida.

-Me tiré toda la tarde mirándola, pero ella no me hizo ni caso.

-Bueno, es lo que te pasaba siempre.

-Ana no paraba de hablar con aquel amigo tuyo. Eh...

El alto.

-¡Gustavo! -Ese.

-Gustavo. -El que se las ligaba a todas.

-Ojo, que se las sigue ligando.

-Total: que no me di ni cuenta de que Ana se había fijado en mí.

-Yo, la verdad es que...

lo flipé un poco cuando me llamó al día siguiente

para pedirme tu teléfono. -Pues imagínate yo.

Hasta llegué a pensar que me estabais gastando una broma...

-Perdonad, ya tengo los resultados.

-¿Y ya sabes qué le pasa? Perdón, perdón: ¿Ya sabe qué le pasa?

-Tranquilo, puedes tutearme.

Eh... A ver. En la sangre no...

No encontramos azúcar,

por lo que descartamos el coma hipoglucémico.

-¿Y lo otro?

-Pues en el lavado de estómago

tampoco encontramos restos de pastillas para dormir

ni de ningún otro medicamento.

Así que el posible intento de suicidio

también está descartado. -¿Entonces?

-Bueno, tenemos que esperar a que nos lo confirme el TAC,

pero todo indica que Ana sufrió un accidente cerebrovascular.

-¿Un derrame? -Una hemorragia cerebral o...

O un ictus isquémico a causa de un trombo.

Vamos, que...

la sangre dejó de llegar durante unos segundos al cerebro.

-¿Y ahora?

-Pues hay que esperar a los resultados del TAC

para evaluar los daños del cerebro.

Menos mal que Ana no ha intentado suicidarse.

Llegué a pensar que todo era culpa mía.

Si hubiera cogido mis pastillas de dormir para suicidarse,

no me lo hubiera perdonado jamás.

-Si es que esto tenía que pasar.

-¿Por qué dices esto?

-Porque Nuria...

Nuria llevaba dos semanas con ese dolor en la pierna,

y con náuseas y...

Y no te decía nada por miedo.

-Pero ¿y miedo, de qué?

-Miedo a fallarte, mamá.

El mismo miedo que tenía yo cuando te empecinaste en que fuera modelo.

-De verdad, hija, cualquiera que te escuche,

es que parece que os estoy torturando.

Lo único, lo hago... para que tu hermana sea alguien.

No sé, igual que cuando quería que tú fueses alguien.

Pero bueno, como pasas de mí... Pues mira. Cajera en un supermercado.

-Si es que no entiendes nada, mamá.

-Lo siento. Yo...

-Que da igual. Da igual.

Pero para que te enteres de una vez y te entre en esa cabecita,

soy más feliz de cajera en el supermercado

que cuando estaba contigo de casting en casting. ¿Vale?

-Pues sí. Tienes razón y a lo mejor os...

Os presiono demasiado. Pero...

quiero que entiendas, de verdad, que esto no lo estoy haciendo por mí.

Marta, lo hago por vosotras.

Aunque me equivoque.

-Ya, mamá.

Pero es que Nuria es una niña.

Y hay otras cosas aparte de ser modelo y...

Hay cosas de su edad, que... -¿Cosas de su edad?

-Hola. -Hola.

-¿Qué tal? -Hola.

-Ya hemos acabado con la biopsia. ¿M?

-¿Y cómo ha ido todo? -Bien, bien, ha ido muy bien.

Ya está en planta, así que podéis subir a verla cuando queráis. ¿Eh?

-¿Y los resultados? -Pues eso ya el médico.

Cuando Los tenga os comentará él. ¿Vale? Pero ya está todo.

-Muchas gracias. -Nada. ¿Necesitáis algo más?

-No. -No.

-Vale. Nos vemos arriba. -Gracias.

Mira, quizá no soy la mejor madre del mundo.

Pero es que tampoco...

Es que... no soporto cuando Marta se pone en ese rollo psicoanálisis.

Es que es...,

Es muy del melodrama.

Tiene un físico espectacular.

Bueno, las dos tienen un físico espectacular.

Entonces, pues...

¿Pues por qué no lo van a aprovechar?

Y muchísimo mejor encima de una pasarela que...

Que no en la caja de un supermercado. Vamos, digo yo.

-He dejado a la niña llorando en casa, por los gases.

Sí, sí la pobre me ha estado dando la lata toda la santa noche.

-Ya. Bueno, es lo que toca, ¿no? ¿No te acuerdas de nuestros hijos?

Sí, sí que me acuerdo.

Lo que no me acordaba es lo poco que duerme un padre.

¿Qué tal está Berta?

Berta está bien. ¿Sí?

Sí, anoche hablé con ella y...

Mejor. Está mejor.

Bueno, pues me alegro de que esté mejor.

Oye, no hará falta que vaya a casa por el tema de Julia, ¿no?

¿A casa? Si le he dicho a la chica lo que tiene que hacer.

No te preocupes, además es muy apañada.

Ya, ya, pero es muy joven. Y no sé si va a saber manejarse.

Es que yo, cuando le dan los cólicos,

le hago así unos masajillos en la tripa,

entonces, con la mano calentita, pues la...

La peque se relaja.

Escúchame, eres un padrazo.

Pero eres tan maniático como siempre.

Maniático, ¿de qué? Maniático de todo. De todo.

¿Tú te acuerdas de la Nochebuena que me diste aquella vez

que tuvimos que volver porque el niño tenía unas décimas de fiebre?

No, no sé de qué me hablas. No. No sabes de qué te hablo. No.

Que tendría Ramón cuatro años... Cuatro. Sí.

Y nos había invitado Fernando a tomarnos las uvas en su casa...

Sí, sí, sí, la noche del checoslovaco.

Es verdad, la noche del checoslovaco. Que tuvimos...

Tuvimos que volver porque a los diez minutos

llamaste tú a casa, y nos...

Nos dijeron que tenía unas décimas, el niño.

Sí, sí. Nada, y me hiciste volver.

Pero no volvimos por eso.

Volvimos porque la canguro nos encasquetó allí al novio.

Oye, a la chica le dio, a la pobre, un esguince en la mano,

que se fue a por unas vendas y dejó al chico allí, un rato.

Pero vamos, ¿tú todavía te crees eso, a los años?

Esa chica nos encasquetó allí al checoslovaco,

y ella se fue de farra.

O al ruso, porque yo no sé... No sé lo que era aquel. No, no.

Madre mía.

Y luego...

Me llevaste a casa a toda pastilla. Madre mía.

Pero como para no volver.

¿Pero tú te acuerdas los..., los tatuajes que llevaba ese chaval,

las pintas que tenía? Pero qué exagerado eres, de verdad.

¿Cómo que exagerado? Pero si parecía un mafioso,

de estos de las películas de mafiosos del Este...

Mafioso, tú.

Que me llevaste a casa a toda pastilla,

que casi nos matamos al volver.

Tampoco fue tanto,

que era el R5, el que heredé de mi padre.

Es verdad.

-Llevo meses pensando en que Ana me va a dejar.

-Manuel, Ana no te va a dejar.

-No me imagino la vida sin ella.

-Escúchame, ella se va a recuperar y lo vais a arreglar, ya verás.

-Ojalá. Bueno, ¿y tú qué?

¿Cuando vas a presentarme a alguien? -¿Yo?

No, paso de mujeres, muchas complicaciones.

-No te entiendo. -Pues ya sabes cómo soy, Manuel.

Que a mí no hay quien me aguante y yo no consigo estar a gusto con nadie.

-A ti lo que te pasa es que vives muy bien.

-Eso será.

Pero te digo una cosa, yo a veces siento envidia

de lo que tienes con Ana. Nunca he tenido algo así.

-Buenos días.

Ya tenemos los resultados del TAC.

Como os adelanté ayer,

Ana sufrió un accidente cerebrovascular:

una embolia cerebral, concretamente.

Vamos a administrarle un fármaco trombolítico

y esperaremos a ver cómo evoluciona.

-¿Qué puede pasar?

-Es imprevisible. -No va a salir de esta, ¿verdad?

-Sí, sí, claro, puede despertar, pero...

No sabemos en qué condiciones.

-¿Cuándo nos vamos?

-En cuanto tengamos los resultados.

Bueno, en cuanto te curen la infección, nos vamos a casa.

-¡Qué rollo de hospital!

-Nuria...

¿Por qué no me dijiste que te dolía la pierna?

-¿Por qué va a ser?

Por el desfile de Barcelona.

-Cariño, pero soy tu madre.

Y si te duele la pierna, pues tienes que decírmelo.

-¿Tú estás bien? A ti te pasa algo. -No.

-No sé, estás en plan viejuna.

No, en serio.

¿Pasa algo? -No, ¿qué va a pasar?

No. Nada. Bueno, que...

Que he hablado con Marta.

-¿Qué dice la pringada de mi hermana?

-Bueno.

Que dice que a lo mejor te estoy presionando demasiado,

y te estás perdiendo cosas de tu edad.

-Ma... Mamá, por favor.

Sabes cómo es Marta. Es tan intensa...

-Sí, pero... no sé. ¿Hay algo que eches de menos?

¿Algo que te gustaría haber hecho y que no has podido?

-Bueno, a ver,

sí que hay algo, pero...

Bueno. ¿Te acuerdas del casting... de la serie,

que al final no me cogieron? -Sí, claro. Una pena que no saliera.

-Bueno, pues...

Justo coincidió con...

el viaje a Lisboa del instituto.

-No me dijiste nada. -¿Qué te iba a decir?

Pero si te mataste por ese casting.

-Siento, siento mucho que te perdieras el viaje a Lisboa.

-¿Sabes qué fue lo peor?

Que en ese viaje casi me levantan a Gabi.

-¿A Gabi?

-¿Qué tal? -¿Y quién es Gabi?

¡Ay, hola! -¿Qué tal?

¿Cómo está mi chica favorita, mm? -Aguantando charlas de mi madre.

-Ah, ¿sí?

Gracias, Laura.

¿Has tenido algún mareo o algo raro? -No.

-¿Nada? -M-m.

-Vale.

De tensión he visto que estás bien.

Así que... a comer. ¿M? Si tenéis alguna cosa me llamáis.

-Pues muchas gracias. -Venga.

-Gracias. -Hasta luego.

-¡Pescado y patatas cocidas!

-¡Huy, gelatina...!

¡Y compota! ¿Puedo?

-Claro, cariño.

Pero no te acabes toda la compota, ¿eh? Y tampoco te hartes de gelatina.

Oye, por cierto, esto de lo de Gabi.

Volviendo al tema de Gabi.

Todo el rollo este de lo del preservativo y tal

ya lo hemos hablado, ¿no? -Sí.

-¡Vaya!

Andas tú muy perdido últimamente, ¿no?

-No, no sé, no habremos coincidido. -O me estás evitando.

-Oye, por cierto, que gracias por el mensajito.

-¿Mensajito?

-Reina, no te hagas la tonta conmigo, ¿eh?

-¿Te lo envié a...? Perdona, Daca. No era para ti. Lo siento.

-¿Cómo..., cómo que no era para mí?

-¿Para quién va a ser?

Oye, en serio, antes de que nos sigamos vacilando.

Necesitaba que, si tuvieses un ratín,

pasases a darme una opinión sobre un paciente.

-Cuando quieras. -¡Oh, cuando quiera!

Ojalá me contestases siempre así.

-¿Tú has preguntado?

-Pues no, pero es que... tengo así,

como un poco de miedo a que te sientas presionado. Ya sabes.

-Cuando quieras y donde quieras.

-¿Seguro? -Mm-mm... Prueba.

(Mensaje)

-Te acaba de llegar un mensaje.

-Ah.

-¿Quién era? -No, nadie.

-Hombre, alguien será. -Nada. Que...

Que tengo una urgencia y me tengo que ir. ¿Vale?

-Me encanta verte así.

-Así, ¿cómo? Nerviosito, ¿no?

-Mm... Exacto.

Pues suerte con tu urgencia y... ya nos veremos.

-Cuando quieras. -Mm... Y donde yo quiera.

Y acuérdate de mi paciente.

-Mamá, ¿podemos dejar de hablar de una vez de Gabi?

-Solo quiero aconsejarte de cómo son los chicos a esta edad,

para que no te ilusiones.

-Pero si es que no es culpa de los chicos.

Es culpa de los bichos como Susana.

-¿Susana? -Sí, Susana.

-Pero si sois amigas desde pequeñas. -¿Sí?

Bueno, pues esa mosquita muerta

intentó levantarme a Gabi cuando estaba en Lisboa.

-¿Y Gabi? -Pasó de ella. Bueno... Eso dice.

-¿Es de fiar? -Claro. Yo confío en Gabi.

-No te confíes tanto. -Eso lo dices por papá.

-No, perdona.

Que yo le puse los cuernos a tu padre

mucho antes de que él me los pusiera a mí.

-¿Qué pasa, nana?

-¡Harta de estar aquí, pringada! -Ay...

-Bueno, pues... esto es para ti. -Mmmm...

-Mmmm...

-¿Un viaje a Lisboa?

-Un fin de semana para ti y para mí, ¡rollo hermanitas!

-Eh... Habrá que esperar a que el médico nos diga algo antes.

-Bueno, es para dentro de un mes.

Y no creo que pase nada

porque pasemos un fin de semana tú y yo ¡solas!

-¡Pero coincide con Barcelona!

-Pues no me había dado cuenta.

Pues a lo mejor tendrás que decidir, tú solita.

(Llaman a la puerta)

Hola, buenas tardes.

-Hola, buenas. ¿Interrumpo algo?

No, no, no, nada, por fa... Por favor.

Vale. ¿Qué tal, Nuria? ¡Bueno! Traigo buenas noticias.

Veréis, por los últimos resultados,

los antibióticos están frenando la infección. ¿M?

Por lo que la bacteria,

pues no ha dañado al hueso lo suficiente.

Lo siguiente que vamos a hacer: Eh...

Te vamos a hacer un drenaje, en la zona afectada,

para extraer todo el pus acumulado. Y por ahora, nada más.

-¿Podrá hacer vida normal, entonces?

¿No le dolerá la pierna al caminar? Sí, sí, perfecto.

Eso sí, vamos a tener que seguir con los antibióticos.

-Eh... Tengo algo muy importante que hacer dentro de un mes.

¿Voy a poder estar? ¿Dentro de un mes?

¡Sí, mujer, sí! Dentro de un mes, sí.

Muchísimas...

Muchísimas gracias por todo, de verdad.

Nada, no se preocupe. Ahora descansa.

Mañana vendré a verte. ¿Vale? -Gracias.

Adiós. -Gracias.

Adiós.

(Teléfono)

-Eh... Sí, un... Un segundito.

¿Ron? Sí, nada. Tranquilo. Al final todo ha quedado en un susto.

No. Ron.

O sea, te juro que Nuria desfilará en Barcelona.

Sí, yo me encargo.

-Como nuestro momento de...

-¿Quién era?

-Nada, la abuela, cariño. Para ver qué tal estabas.

-Bueno, y luego seguiremos con...

Como me llamo Raquel que me hija va para Barcelona

y les va a dejar a todos con la boca abierta.

Ah, es que Marta me salió rana.

Pero... Nuria, es que tiene un potencial enorme.

Y no pienso dejar que nada ni nadie la aleje de las pasarelas.

Es que... lo hago por ella.

Porque, de verdad, es que ha nacido para ello.

Ni de coña me pierdo el viaje a Lisboa.

Sé que Marta lo ha hecho para jorobar a mi madre, pero...

que le den a las dos.

No sé, ya veré cómo cambio las fechas del viaje.

Mi hermana va de buena, pero es igual de bicho que mi madre.

Yo desfilo en Barcelona, y luego voy a Lisboa.

Eso sí, con Gabi.

Y nos montamos el fiestón del siglo.

-¿Cómo lo ves? -Igual que tú.

La laringe está inflamada, se aprecian lesiones internas,

y voy a verle los ojos, a ver.

Sí, los pequeños derrames que hay en los ojos son petequias.

Que ya sabes que se pueden producir por muchos motivos.

Y el estrangulamiento es uno de ellos.

-Ya.

No sé, imagino que me entran dudas porque...

me parece un buen hombre y... yo creo que la quiere.

-Te entiendo perfectamente.

Pero no te dejes guiar por las apariencias, ¿vale? -Ya.

-Ante la duda lo que hay que hacer es actuar.

-Ay, ya lo sé, Daca. Pero... yo jamás me encontré con algo así.

¿Por qué no tiene hematomas?

-Pues simplemente porque no se ven, puede ser algo interno.

Pero los síntomas del estrangulamiento... están ahí.

Escucha, sigue el protocolo.

-Tú estás seguro, ¿no?

-Si al final es maltrato y no llamas enseguida,

no te perdonarás jamás. ¿Vale?

Tenemos que hacer lo que está en nuestra mano.

-Ya, ya, si eso está claro. -Mira.

Recuerdo hace un tiempo,

que tuve una paciente en un estado similar.

Y... me dejé guiar por las apariencias.

Me contó un cuento chino y me lo creí.

¿Y sabes lo que pasó al poco tiempo? Que volvió en un estado peor aún.

-Siempre es la misma historia, ¿eh?

-Sí. Y el marido también la quería muchísimo.

Es que la gente se obsesiona. Es como esa madre.

Que está encabezonada en que su hija sea modelo.

Madre mía. Qué malo es eso, ¿eh?

Sí, porque no lo hace con mala intención.

Lo que pasa es que... yo creo que se equivoca.

Oye, ¡quién te ha visto y quién te ve!

¿Por? ¿Por?

Porque a ti siempre te ha encantado que tus hijos destaquen.

Ya, bueno, eso no te lo voy a negar.

Pero yo creo que lo mío es una cosa moderada.

¿Moderada? ¿En serio me lo dices? Si les hacías estudiar todo el verano

Bueno, para el caso que me hacen...

Bueno, ahora no te hacen caso, pero antes, claro que te lo hacían.

Dos horas ahí, estudiando, mientras hacían la digestión en la playa.

Bueno. Pues ya me lo agradecerán.

Pero si es que, de verdad, que eres como la madre de la modelo.

Sí, igualito, vamos. La madre de la artista.

Ay... Oye, ahora que hablas de la playa.

¿Tú te acuerdas de aquellas vacaciones en Las Negras?

¿Cómo no me voy a acordar?

Madre mía. Todavía no teníamos los niños, ¿eh?

No, no, no.

Que nos íbamos allí con los amigos...,

a aquel pedazo de casa, ¡al lado de la playa!

Por favor, y yo creo que era ilegal. No se podía estar tan cerca.

¡Dios de mi vida! ¡Dios de mi vida!

Yo creo... Igual ya ni existe, ¿no? No sé. Yo qué sé.

Con aquellas paellas que hacía el Vicente...

Vicente, que conseguía aquellos gambones

de este tamaño de garrucha... Sí, sí, sí.¿Eh?

Ahora, las siete horas de carretera,

esas no te las quitaba nadie para irte a Almería, ¿eh?

¿No te acuerdas? Con el R 5, sin aire acondicionado...

Nos tenían que haber dado un premio. Aquel coche.

Cuánto lo eché de menos, ¿eh?

Cuando me tuve que desprender de él, ¡buf!

Y te desprendiste de él porque se rompió.

Que si no, sigues con él todavía.

(Teléfono)

Espera.

Es la chica, que le di mi teléfono por si acaso había algún problema.

¿Vale? Hola. ¿Qué pasa?

Sí, sí, sí, sí. Estoy aquí con él. Dime.

Ah...

Ah, vale.

Venga, ahora se lo digo. ¡Un beso!

Que te está llamando, y no se lo coges.

No. Porque no tengo batería. ¿Qué pasa?

Que se ha quedado sin pañales.

Mira, llevo todo el día dándole ahí a la cabeza, digo:

Algo se me olvida.

Bueno, pues nada, pues vamos a comprar pañales.

Venga. Yo qué sé, pero...

Oye, eh... Vente conmigo, y luego así ves a la peque, un rato.

-Ay... A ver... No, sí, sí, sí puedo. Sí puedo...

¿Sí? Sí, sí, sí. Que no sabía...

No. Venga, bien. Pues vámonos.

Mañana. Vale. Sí.

¿Vamos? Sí, sí. Gracias, ¿eh?

Anda, que tú... Mira que no comprarle pañales...

-Oye, Daca: que esta noche he reservado a las diez en el Charcot

Te va a encantar. Luego te mando la ubicación.

-Ya, pero oye... ¡Escucha!

-¡Eh! Ts, ts... ¡Eh, Moreno! Que Reina no va a venir a dormir. ¿M?

Tenemos toda la casa para nosotros. Te espero a las once.

Eh, ts...

-A las doce en el parque. Hotel, champán y jacuzzi.

Demuéstrame que lo de la otra vez fue un accidente.

(Mensaje)

-Embustero...

(Mensaje)

(Mensaje)

-Cobarde...

Que a mí esto no me hace ninguna gracia.

O sea... ¿Qué pasa si...,

si realmente no vuelvo a funcionar tan bien en la cama

como con Esther, mm? ¿Cómo lo puedo saber?

Y Rocío, ¿qué?

¿Y quién me ha dicho a mí que Rocío

no es la mujer perfecta para mis futuros hijos? ¿Quién?

Que levante la mano y me lo diga. Y... Bueno, y espérate.

Porque luego está Reina.

¿Y qué hago yo con una tía de la que estoy hasta las mismísimas trancas?

¿Qué hago?

Pues lo que hago es comerme la cabeza todo el rato.

Eso es lo que hago. Y he decidido no estar para nadie.

Me quedo en mi casita,

cierro la puerta y me quedo ahí pensando y...

Pues no sé, intentando llegar a alguna conclusión.

Me aclaro. Me aclaro ya porque no puede ser.

-¿Sí? Vale. Pues nada, nada. Muchísimas gracias, ¿eh? Por llamar.

¡Adiós!

Qué desastre. Dice que no le quedan pañales de su talla.

Acaba de llamar la chica

y ha encontrado un paquete de pañales entero, en la terraza.

Puf, pues menos mal.

No, ya me parecía a mí raro, con lo previsor que tú eres.

Ya.

Bueno, de todas formas, voy a ver

si encuentro una farmacia de guardia por aquí,

los compramos y así me quedo más tranquilo.Vale.

Oye, ¿la chica no se iba a quedar dos horas más?

Eh... Sí. ¿Por?

Pues no sé, porque... me había acordado de...

¿Tú te acuerdas del café este, de los sillones de terciopelo rojos?

¿Qué café? El que...

El que está en el centro, al que íbamos antes.

¿El de los frapés helados? El de los frapés.

Si es... Pero...

Que si te apetece ir a tomar algo allí. Yo qué sé...

¿Pero ahora? Pero Lucía, a lo mejor ese café ni existe ni nada ya, ¿no?

Que sí existe. Que pasé el otro día por ahí

y es que está exactamente igual. De verdad.

Bueno, ¿te hace? Sí, sí, sí.

Claro, por eso te lo digo.

Vale. Vale. Sí. Sí, vamos.

¿Sabes? Ahora que has dicho lo del café...¿El qué?

¿Sabes lo que me ha venido a la mente,

de lo que me acabo de acordar? Hombre, claro que lo sé: del R5.

Ahí le has dado. -Te acabas de acordar del...El R5.

¡Madre mía! Sí, sí.

Que murió, volviendo una tarde de aquel café...

Murió subiendo la cuesta que iba a nuestra casa, ¿te acuerdas?

Aquella cuesta del averno. Sí.

Qué de juego ha dado ese coche. Puf...Sí.

Oye...

Tú y yo lo hemos pasado muy bien juntos, ¿verdad?

Bastante. Bastante bien.

Eh...

¿Estás segura?

Eso nunca me lo preguntaste en el R5.

Tiene narices.

A mí esto no me ocurría desde...

El 93 o el 94, que nos fuimos a Andorra

a comprar un equipo de música, y a la vuelta, pasamos por un pueblo,

que tenía..., pues ahí, un campo de girasoles, y...

Y bueno, y eso: que...

Que ha dado mucho juego el R5.

Hola, me han dicho que pasara a la consulta.

Manuel, siéntate, por favor.

-Malas noticias, ¿no?

-A ver cómo te lo digo.

-No se va a despertar, ¿verdad?

-No, no es eso. -Ya me lo esperaba.

-Manuel, tu mujer está en coma. Pero no empeoró.

-¿Entonces?

-Bueno, no es de tu mujer de lo que quería hablar...

Bueno, sí.

A ver, me dijiste que la noche

en la que te la encontraste en coma discutisteis. Es así, ¿no?

-Sí. Sí, bueno. Discutimos.

-Ya. ¿Cómo fue esa discusión?

-Discutimos, como otras veces.

Hace mucho que no la veo a gusto conmigo y...

Bueno. Eso me desespera. -¿Pasó algo más?

-No, ella... se quedó en el salón, yo me fui a la cama.

En fin, no sé. Como otras veces.

-¿Discutís mucho?

-Me duele hablar de esto y... más en un momento así.

-Manuel... Nnn...

¿Alguna vez, en...

una de esas discusiones, fuisteis a más?

-¿A qué viene esto?

(Llaman a la puerta)

-Lo siento, Manuel,

tuve que poner un parte

por posibles malos tratos en el juzgado de guardia.

-Pero si mi hermano Manuel es incapaz de hacerle daño a nadie.

-Ya, bueno, no... -Y mucho menos a su mujer, por favor.

Pero si quiere a Ana con locura.

Pero no te puedes fiar, ¿eh?

Algunos parecen corderos cuando salen a la calle,

pero luego, de puertas para dentro...

-Bueno, de todas maneras intentemos no hacer juicios de valor,

y centrémonos en los datos médicos.

Lo demás se lo dejamos a la policía. Eh... Sí, claro.

-Encontramos lesiones internas compatibles con un estrangulamiento.

-No... No, no... No me acuerdo de nada.

-Ya.

-¿Este interés que tienes ahora en su tratamiento

tiene que ver con el resultado de la prueba?

-Pues claro que no.

Además, los resultados no han llegado todavía.

-¿Cómo que no? ¿Cuándo los has pedido?

-¡Pues hace unos días! -¿Estás bien?

Verás, es que no... No puedo dejar de pensar en...

En la otra noche.

-¿Y tus pacientes?

-No creo que pase nada porque esperen diez minutos, ¿no?

-Acuérdate de la cena. -Eh... Sí.

Sí, lo tengo presente. Te llamo y concretamos un día.

-Venga. -¿Y qué?

¿Qué planes tienes hoy?

Hoy tengo conferencia, partido de baloncesto con los colegas...

¿Estás incubando una gripe?

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Centro médico - 06/11/18 (2)

06 nov 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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