www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.11.0/js
4248302
No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 04/10/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

-Bueno, ¿y tú como llevas lo de la muerte de Rubén?

-Mejor. Lo de la boda me está ayudando mucho, además.

-Hola, Soto. -Hola.

-De hecho había pensado que deberíamos celebrarlo

aunque sea en estas circunstancias. -¿Sí?

-He visto un sitio que está bien, pero habría que reservar.

Mañana es el día. -Vale. Pues...,

pues lo hablamos más tarde, ¿vale?

Porque yo ahora ya tengo que entrar a trabajar, ¿vale?

-Últimamente estás dejando todo para otro momento.

Pero vale.

-Vale. Nos vemos luego.

-Hasta luego. -Chao.

-¡Eyyyy! -¡Hola!

Me alegro de verte. ¿Todo bien? -Igualmente. Muy bien.

-¡Hombre! ¿Qué tal? -¡Qué fuerte!

-¿Todo bien? -Jolín, increíble.

-¿Te lo has pasado bien?

-Un viaje maravilloso, vamos. O sea, inolvidable.

J, una de las redactoras del equipo del programa,

vuelve al trabajo tras su despedida de soltera.

-¡Eyyy! ¿Qué tal? -Pues aquí, de vuelta.

-¡Hombre, J! ¿Qué tal? -Muy bien.

-¿Bien? -Muy bien.

-Todavía no te has casado y ya tienes mala cara.

-Sí, ¿verdad? Es que estoy un poco cansada y me duele la cabeza.

-A ver. -Bueno, no sé.

Igual es que bebiste bastante en la despedida de soltera o...

-No, no te creas, ¿eh?

Cuando subimos al avión me encontraba perfectamente, vamos.

Yo creo que es el jet lag.

-Sí, el jet lag o las pocas ganas de trabajar.

-Bueno. -Bueno, no sé.

Me tomé la temperatura y, la verdad es que tengo un poco de fiebre.

-¿Sí?

¿Y quieres que te eche un vistazo? -Pues ya que estoy aquí, claro.

-Claro, pues ven conmigo. -Venga, hasta ahora.

-Venga, chao.

-Oye, muchas gracias por atenderme tú, ¿eh?

-Nada, no te preocupes, si es un momento.

En principio las constantes están normales.

¿Tienes algún otro síntoma?

¿Te duele la tripa o tienes dificultad para orinar?

-No. Si hasta ayer estaba perfecta. -¿Sí?

-O sea, yo creo, fíjate, que es el bajón por haberme vuelto de China.

Es que no sé, me encantó perderme por aquellos pueblos, la verdad.

-¡Qué suerte! -Quiero casarme, ¿eh?

No te creas tú que... ¡Ay!

-Pues tienes mucha suerte de tener unas amigas que te llevan a China.

-Pues sí, además fue todo superimprovisado.

O sea, ellas dijeron: "Venga, vámonos para allá".

Y allá que nos fuimos. -Qué bien.

Pues a ver, yo creo que va a ser una viriasis.

Puede ser una gripe o no lo sé.

Entonces vamos a hacerte una analítica

y una serología para comprobarlo. -Vale.

-Y te voy a dar paracetamol para la fiebre, ¿vale? -OK.

En caso de viajar a China, hay algunas vacunas que son obligatorias,

como la de la fiebre amarilla.

Y otras que son recomendadas, como la del tétanos o la hepatitis A.

Hay que informarse bien antes de emprender un viaje

porque nuestro cuerpo puede entrar en contacto

con agentes a los que no está acostumbrado.

Julián llega al hospital fuera de sí.

Luis, su compañero de piso ha sido el que ha llamado a la ambulancia.

-Además está... -Vale.

-¡Julián, Julián, Julián!

Conocí a Julián hace unos meses.

Yo buscaba compañero de piso y él una habitación. No sé.

Quedamos le hice una entrevista y se instaló en casa.

Al principio me pareció un chico bastante normal.

Pero después me di cuenta de que se le iba un poco la olla, ¿no?

No le di mayor importancia pero..., no sé.

Ahora creo que me he asustado un poco.

¿Cómo podemos ayudar a Ramón con el tema del alcohol?

Aquí el único que se puede ayudar es él a sí mismo;

reconociendo que tiene un problema y buscando ayuda.

Y yo ya me he cansado y voy a pedirle el divorcio.

¿Estás segura?

¿De qué, de que quiero divorciarme?

No, no, no, de que sea el momento adecuado.

No lo sé, pero necesito separarme de él.

Y sobre todo alejar a mis hijos.

Y he contratado una abogada.

Nunca pensé que terminaríais así. No, ni yo tampoco.

Pero es que ya no veo, ya no hay marcha atrás.

-¡¡Eh!! -¡Ay!

-¡Ey, ey, ey!

-¡¡No me toquéis, no me toquéis! Tranquilo, tranquilo.

-Vale vale. Escucha una cosa.

Escucha. -¡Voy a morir!

-Si quieres que te... No, no, para, para. Un segundo.

-¿Seguro? -Sí, sí.

Si quieres que te suelten, tienes que relajarte, ¿vale?

Mira, soy la doctora Romero, ¿eh?

El doctor Blanco, la doctora Lucía..., ¿vale?

Relájate, estás en un hospital, ¿eh?

¿Cómo te llamas, cómo te llamas?

Hemos administrado a Julián un antipsicótico

para controlar la situación.

Espero que, cuando despierte,

esté más tranquilo y pueda hablar con él.

También hemos aprovechado a hacer unas analíticas,

tanto de sangre como de orina, para buscar tóxicos.

-Hola. -Hola.

¡Madre mía, cómo está este hospital con las bodas!

Se os ve contentísimas, ¿eh?

-Desde luego, cómo eres.

Si lo dices por J, tiene un virus.

-No, no.

No lo digo por J, lo digo más bien por ti.

-Ah, ¿sí? No me había dado cuenta.

-Te he visto con el Basir este; no...

Muy contenta no se te ve. -¿No?

-No. -¿Tú lo harías mejor?

-Depende el qué. -Vale.

¿Nos tomamos una copa hoy, después de trabajar?

-Pues... feno..., fenomenal.

-Las pupilas están normales, ¿eh?

No huele a alcohol,

tampoco hay presencia de alteraciones en el cuerpo...

Por tanto, lo que vamos a hacer en principio

es, voy a intentar hablar con,

con el compañero y tú dile a un celador, por favor,

que vaya preparando la habitación, ¿eh? -Vale.

-Venga, gracias.

Perdóname, ¿tu nombre era?

-Luis.

-Luis.

Bueno, Luis, Julián va a estar un rato dormido, ¿vale?

Así que quería aprovechar para preguntarte una serie de cosas.

Por ejemplo, cuánto tiempo hace que os conocéis y si tiene familia...

-Bueno, yo a Julián le conocí hace unos meses,

cuando yo estaba buscando compañero de piso.

Y familia la verdad es que no..., no lo sé.

No me ha hablado mucho de ellos.

Sé que no viven aquí

pero yo creo que no tiene mucha relación porque no...,

no habla mucho. -Vale.

¿Y sabes si tiene algún hábito poco saludable?

-¿Como qué? no sé.

-Pues si toma drogas, alcohol...

-Sí. Alguna vez en casa nos hemos hecho algún "mariachi", ¿no? Pero...

-"Mariachi", ¿qué es eso?

-Pues "mariachis", fumar marihuana y jachís. "Mariachis"

-Ah, ¿que se llama así? -Sí.

Muchas personas adictas a las drogas también sufren trastornos mentales.

Por ejemplo, los toxicómanos

tienen más probabilidades de sufrir trastornos del ánimo

y también problemas de ansiedad.

Pues bueno, yo no sé si sabes

los problemas que pueden acarrear las drogas.

Pero desde luego yo no me arriesgaría. ¿Vale?

Creo que Julián,

lo que ha tenido es un brote psicótico, de esquizofrenia,

debido precisamente a las drogas.

Así que un juego precisamente no es.

-Ah, bueno, pero a ver, yo es que no sabía que le podía afectar tanto.

Quiero decir, que si lo hubiese sabido, no...,

no le habría dejado fumar.

-Ya. Hombre, por falta de información desde luego no será.

Entonces, bueno, te quiero decir que Julián es posible que,

como te he dicho, haya sufrido un brote psicótico, de esquizofrenia,

pero no sabemos qué es lo que vino antes,

si lo que es la adicción o verdaderamente el trastorno mental.

Porque juegan muchos factores.

Por ejemplo la vulnerabilidad genética previa,

el estrés, la, no sé.

La ansiedad, entran muchas cosas, ¿vale?

Entonces vamos a intentar averiguar qué es lo que ha sido primero.

-¡J!

¿Qué pasa, que la enfermedad te ha quitado el habla?

-Te juro que te iba a llamar. -Creo que me debes una explicación.

-A ver, que todo fue muy rápido.

-No encontraste ningún momento en todo el tiempo que estuvimos juntas

para decirme que te ibas a casar, ¿no?

-A ver, que entre la despedida y la pedida de mano, pues no tuve tiempo.

Tampoco es para ponerse así.

Además, tú me caes muy bien. -Vaya, muchas gracias.

¿Qué opina tu mujer entonces de toda nuestra amistad?

-A ver, ella no tiene por qué enterarse de nada. ¿Vale?

Lo nuestro fue una tontería.

Que por cierto, no me importaría volver a repetir.

-Mira, para empezar, fueron por lo menos seis tonterías.

Y ¿cómo puedes ir así por la vida con esa cara de niña buena

y haciendo daño a la gente?

-Oye, te recuerdo que tú y yo no estamos saliendo juntas.

Lo que haga yo con mi vida es cosa mía, ¿vale? ¿M?

-Vale. Pero que sepas que, a partir de ahora,

tu vida también la vas a compartir con tu futura mujer.

-Y le digo a la señora:

"Pero hombre, pero ¿cómo no ha venido antes a verme?"

Y me dice, pero la tenías que ver, Dice: "Pero hombre,

¿cómo me voy a ir a verle a usted, que es el doctor de cabecera,

cuando a mí lo que me duele es la tripa?"

-No eres tan divertido como crees, ¿eh?

-Ahí has sido un poquito cruel, ¿no?

-Bueno, a mí lo que me parece cruel es que me juzgues,

cuando no me conoces.

-Hombre, te guste o no, un poquito sí que te voy conociendo.

-Mira, esta va a ser la última vez que nos vemos.

-Ya. Ya, ya, ya. Ya me llamarás.

Cuando te des cuenta de la estupidez que vas a hacer con el Basir ese,

y me llames para consolarte, ¿eh?

-Que... ¡que no te pienso llamar!

Pero ¿tú qué te crees, mejor que Basir?

-Hombre...

-¡Pues no te voy a llamar porque yo contigo no me gusta, no me pasa nada!

-Ah, sí. ¿Conmigo no? -No me diviertes ni...

-Ah, claro, ¿conmigo no? O sea, que con él si te pasa, ¿no?

¿Es eso? ¿Eh? -Olvídame.

-¡Dios santo!

Julián se ha despertado después de que la doctora Romero

le pusiera un antipsicótico.

Pero sigue con bastante ansiedad.

-¿Está todo bien, la habitación está bien?

-Voy a morir, lo sé.

-¿Cómo que vas a morir? No vas a morir.

Está todo bien, no te preocupes. Está todo bien.

¿Te pasa algo en los genitales?

Vamos a echarle un vistazo, ¿m? Venga.

-¡No, no, no, no, no!

No quiero, no quiero que me vea ahí nada.

-¿Cómo que no quieres? Tenemos...

Vamos a ver, estás en un hospital, ¿de acuerdo? Y tenemos que ayudarte.

Entonces vamos a ver qué es lo que ocurre. Venga.

Vale.

La exploración ha sido normal, pero aún así he pedido un estudio de ETS,

es decir, enfermedades de transmisión sexual porque, por ejemplo,

la sífilis en fases avanzadas puede provocar síntomas neuropsiquiátricos.

Vale. Julián, ¿has tenido alguna relación de riesgo, sin protección?

-Yo no hablo de eso.

-Bueno. Quiero que sepas

que toda la información que me des es confidencial, ¿eh?

-¡He dicho que yo no hablo de eso! -Vale. Vale.

-¿Quién hay ahí? -¿Ahí, dónde?

-En la ventana. -No hay nadie en la ventana.

Estamos en un tercer piso, no hay nadie.

-Sí, sí. ¡Hay alguien ahí! -Julián, no hay nadie en la ventana.

Tranquilízate... -¡Se está riendo de mí!

-Vale. Hay que monitorizarlo. ¿De acuerdo?

-¡Se está riendo de mí! -Y una benzodiazepina.

Vale, venga. Tranquilo...

Hemos hecho un electrocardiograma a Julián y en principio es normal.

Así que los síntomas que tiene

podrían ser debidos a la ansiedad que está sufriendo.

Tranquilo, tranquilo. Déjame un segundito.

Déjame, déjame. Vale, vale Julián. Vale, escúchame. Escúchame.

¿Quieres que se vaya? Julián, ¿quieres que se vaya?

-¡Que se vaya, que se vaya! -Perfecto. Mira.

Tómate la pastilla.

Quiero que te la pongas debajo de la lengua.

Intenta respirar tranquilo. Escúchame.

Respira tranquilo, confía en mí. Mírame. Mírame, confía en mí.

Confía en mí. Coge la pastilla.

Debajo de la lengua. Debajo de la lengua.

Eso es. Cálmate...

Gracias. ¿Vale? Respira conmigo.

Julián, respira conmigo. Eso es. Vale.

Venga. Eso es...

Eso es.

El Servicio de Urgencias recibió una llamada de emergencia,

y se trataba de J.

Aunque se encontraba mejor, su prometida se asustó

cuando esta mañana empezó a vomitar violentamente.

-¿Me dejas pasar, por favor? Que voy a coger material.

-Perdona, te estoy hablando.

Te estoy diciendo que le des algo para la cabeza.

No me voy a quitar hasta que no le des algo.

-Ya estamos.

-Soto. -Vale. ¿Qué tenemos?

-Está hipotensa. Con fiebre, y un poco desvanecida.

-Vale, perfecto. -Ya le he puesto el paracetamol.

-De acuerdo, yo soy la doctora Soto, encantada.

-Hola. Yo soy Begoña. -Su queridísima y futura esposa.

-Vale, bien, yo me encargo.

-¿Tienes algo para la cabeza, por favor?

-Vale, sí, no te preocupes. Ahora le damos algo.

Los resultados de las pruebas que le hicimos el otro día

daban completamente normales.

Pero sí que noto un poco de rigidez. A ver...

Vale.

Pues puede ser meningitis.

Vamos a preparar una sala de aislamiento,

y necesito muestras para cultivo y una nueva serología.

Porque no pedí para meningitis, en la primera.

Parece que se trata de una meningitis.

Que es una inflamación

del tejido que rodea al cerebro y la médula espinal.

Aunque tenemos que comprobarlo todavía,

vamos a iniciar un protocolo de aislamiento para evitar contagios,

y ponerle antibiótico.

-¿Qué tal? Hola.

-¿Qué tal? ¿Cómo está Julián? ¿Puedo entrar a verlo, o...?

-Ahora mismo está muy ansioso.

Le tenemos que dar un poquito de tiempo.

-Vale.

-Me gustaría hacerte unas preguntas, Luis.

¿Tú has notado que Julián se toque compulsivamente sus partes,

o que crea que hay una persona detrás de la puerta, riéndose de él?

-Sí. Sí que alguna vez...

Puede que algo de eso haya pasado, sí.

No sé. La verdad es que no..., no le di mayor importancia. No...

-Vale.

Desde que Julián se instaló en casa,

mi novia empezó a decir que prefería no venir.

Porque la actitud de Julián le hacía sentirse muy incómoda.

Incluso me pidió que pusiese un pestillo en mi habitación,

pero yo me negué.

A ver, Julián...

Julián es un chico inofensivo, solo que tiene problemas.

Bueno, pues como los tenemos todos, nada más.

-Si... Si puedo hacer algo por..., por ayudarle o...

-Eres muy buen amigo. ¿Eh?

Eres muy buen amigo, pero tienes que descansar, ir a casa, ¿de acuerdo?

Y... Y esperar a que..., si hay alguna novedad,

pues yo te informe. ¿M?

-Vale. Gracias porque...

La verdad es que a Julián amigos no..., no le sobran.

-Bueno. Contigo ya tiene bastante.

De todas formas voy a hablar con la psicóloga, a ver..., no sé,

que averigüe de qué se trata. ¿Vale? -Vale.

-Venga. Hasta luego. -Hasta luego.

Le voy a pedir a mi novia que me ayude a dos cosas,

a localizar a la familia de Julián y a dejar de fumar porros.

Yo no sé si habrá tenido algo que ver, pero...

No me la voy a jugar.

-Bueno. ¿Por qué no me has esperado para comer?

-Porque tenía hambre.

-Ya, ya lo he visto.

Casi te comes a la novia de J.

Has sido muy borde con ella, lo está pasando mal.

-Y peor que lo va a pasar,

porque no tiene ni idea de con quién se va a casar.

-Bueno, a mí J me parece maja. -Soto, no tienes ni idea.

J estaba con una persona antes de irse de viaje.

Y Begoña no tiene ni idea de todo esto.

-Eso es cosa de ellas.

-Te parece normal, ¿no?

Que no sepa nada y que no se lo vaya a decir.

-Bueno, yo qué sé.

A ti te parecía bien que no le dijera nada a Basir de lo de Gálvez.

-Ya, pero hay una gran diferencia.

Entre ellas hay sentimientos, se casa por amor, tú no.

Al creer que se trata de una meningitis,

J ha sido puesta en aislamiento.

Se le han extraído muestras para cultivos y serologías,

además de hacerle varias pruebas.

En principio, todo parece normal.

J, aunque está débil todavía,

ha recuperado la consciencia gracias a los antibióticos.

Le hemos realizado una punción lumbar.

Y, como el líquido que ha salido no es turbio,

ni ha salido a demasiada presión,

todo apunta a pensar que es una meningitis vírica,

que es la más corriente.

Ocurre cuando un virus entra por la nariz o por la boca

y se desplaza hasta el cerebro.

Pero hay que esperar los resultados, todavía.

-¿Y cuándo estarán los papeles del divorcio?

¿Cómo?

Pero ¿no puede ser más rápido?

Bueno, por favo, inténtalo, cuanto antes, mejor. Sí.

Vale. Venga.

Muy bien. Gracias.

Adiós.

Hola. -Hola. ¿Puedo?

-Sí, sí, claro, siéntate. -¿Qué tal estás?

-Bien. -¿Sí?

-Sí. -Vale.

Es que me ha dicho Javier que..., que habías tomado una decisión, y...

¿Estás segura? -Sí.

-Vale.

-Bueno. A ver, Natalia, lo hago por proteger a mis hijos.

Porque no sé si sabes que la última vez que salió con ellos

se los llevó de copas y se emborrachó.

-Pues no tenía ni idea.

Ya. Te entiendo.

-Gracias.

-No sé, pero espero que todo esto

acabe de la mejor manera posible y que...

Y que el divorcio, pues no hunda a Landó.

-Natalia, cada uno sabe lo que tiene en su casa.

-Sí. Claro, que no... No quería molestarte.

Bueno, a lo que venía era a hablarte de uno de mis pacientes.

-Vale, dime.

Sería solamente tener una charla informal.

-¡He dicho que no!

Bueno, pues no está preparado todavía para hablar.

Lo voy a volver a intentar mañana.

-Vale. Muchas gracias. -Nada.

-Escúchame. Que en cuanto a lo que hemos hablado antes.

-De verdad, que no quiero hablar de eso, por favor.

-Vale.

J sigue en aislamiento,

esperando los resultados de las distintas pruebas

que deberán confirmar la sospecha de que sufre meningitis.

-Que sepas que los resultados todavía van a tardar, ¿vale?

Así que hay que tener un poco de paciencia. -Vale.

-No me gusta nada verte así.

Pero... Que sepas que Begoña no lo está pasando nada bien,

y creo que no se lo merece.

Así que, si no le dices tú toda la verdad,

se lo voy a tener que contar yo.

-Ainhoa, puedes decirle lo que quieras.

Será tu palabra contra la mía

y no me costará mucho convencerla de que mientes.

Está completamente enamorada de mí.

-¿Ese es el tipo de relación que quieres?

¿Te vas a casar con ella así?

-Sí.

Y me voy a casar con ella, pues porque...

Porque me gusta, y...

Porque no tenemos grandes discusiones, estoy cómoda...

Y porque a mi manera también la quiero.

Puedo seguir dándote explicaciones si quieres, no sé.

-No, no, no.

Con eso ya me vale para saber el tipo de persona que eres, ¿eh?

-Por favor, no te metas más en mi vida, ¿vale?

Tú y yo nos liamos unas cuantas veces, pero ya está.

Y lo volvería a hacer.

Porque normalmente eres muy divertida;

aunque me estés montando este numerito.

-¿Y Begoña?

-Begoña es la mujer con la que quiero pasar el resto de mi vida. ¿M?

Acéptalo y sigue con la tuya, si es que tienes una, claro.

-Hola. -Perdona.

Que quería disculparme por lo de antes.

Que lo siento muchísimo, que es que me he puesto muy nerviosa.

Y también te quería agradecer que estés cuidando a J.

-No tienes nada que agradecerme,

que yo solo estoy haciendo mi trabajo.

Y además uno no sabe cómo va a reaccionar en momentos de tensión.

-Es que es muy duro ver a la persona a la que amas así.

Lo siento, de verdad.

Pero bueno, que también te quería agradecer que la estés cuidando así,

porque he visto cómo la cuidas, y...

Y bueno. Quiero decirte que, cuando me vaya de aquí y todo esto pase,

tú habrás ayudado a que seamos felices.

-Creo... que tú sí que te mereces ser feliz.

Y... mereces saber la verdad.

-¿Qué?

-J ha estado con otra persona mientras estaba contigo.

-¿Qué?

-A ver, entiendo que no me creas, ¿vale?

Pero J ha estado con alguien, antes de irse de viaje, en...

En el hotel Las Rocas.

¿Qué tal, cariño?

Pues mira. No te irías, ¿no?

Mandándote un mensaje, sí.

¡Bueno! Es que tengo mucho trabajo, y ya sabes que...

Ya, pero habíamos quedado hace media hora.

Lo sé, cielo. Pero por eso he pedido un ayudante. ¿Vale?

Para poder pasar más tiempo contigo.

Agradezco el esfuerzo que estás haciendo para mantener esta relación

¿Esfuerzo? Pero ¿qué esfuerzo ni qué esfuerzo?

Estoy encantada, mi amor.

La verdad es que no ha resultado tan difícil.

Ojalá para todo el mundo fuera tan fácil, ¿verdad?

Lo dices por Landó, ¿no?

Claro. Bueno.

Vamos a aprovechar, cariño. ¿Eh? Esta etapa tan buena. ¿Vale?

Hecho.

A pesar de que todas las miradas estaban puestas en una meningitis,

el recordatorio de que J

había estado recientemente en China podría aclarar el diagnóstico.

Quizá no estábamos mirando donde debíamos.

J ha estado en una zona rural de China con mucho calor,

y podría ser una encefalitis japonesa.

Es una enfermedad rara que contagian los mosquitos,

y para la que no se ha vacunado.

Así que hemos pedido al laboratorio que amplíen el estudio

para buscar la reacción a este agente.

-Ay... Cariño, ¿puedes parar ya, por favor?

Que es que me estás poniendo muy nerviosa.

-Lo siento, amor. Es que no puedo verte así.

Es que me cambiaba por ti ahora mismo.

-Lo sé, mi amor.

Pero..., pero escúchame,

la doctora ha dicho que pronto estarán los resultados, ¿vale?

Así que no adelantemos acontecimientos.

¿Vale? ¿M?

-Ya, pero es que no puedo más.

Que no sabes las ganas que tengo de saber qué es lo que te pasa

y dejar atrás este hospital y las habladurías, y...

-¿Habladurías? ¿Qué habladurías?

-La tía esta de emergencias.

¿Te puedes creer que viene y me dice que me estás engañando con otra?

O sea, ¿te puedes creer que me diga algo así en un momento como este?

Además, ¿de qué me conoce a mí la tía esta?

Bueno, y a ti. ¿De qué te conoce? La conocerás de aquí, ¿no?

-Pues claro, de aquí, del programa. No te preocupes, que está celosa.

¿No ves que pasé de ella?

Si yo ya te tengo a ti, mi amor. ¿Eh?

Oye, ¿por qué no sales un rato, y te aireas?

No sé, o sal a fumar. ¿M?

-Por qué no.

No tengo mechero, cariño.

-Ah, yo creo que seguro tengo ahí uno, en el cajón, ahí en mi bolso.

Hola. -Hola.

-¿Ya sabéis algo? -Pues sí.

Ya sabemos que lo que tienes es una encefalitis japonesa.

-Ah... ¿Entonces no es una meningitis?

-No.

Lamentablemente es una enfermedad sin cura.

-Pero, y entonces, ¿ahora qué?

-Entonces, eh...,

lo único que conocemos es un medicamento,

que es relativamente eficaz,

y que no sabemos cómo va a reaccionar en tu cuerpo.

Y además, una vez superada la encefalitis, si eso ocurre,

tampoco podemos garantizar que no haya secuelas.

Esta es la situación.

En fin.

Os dejo solas.

-Gracias, doctora.

-Lo siento, amor.

Voy a tomar el aire.

Después de que la doctora Romero recurriese a ella,

Lucía Velázquez, la psicóloga del hospital,

ha empezado a ganarse la confianza de Julián.

-De verdad, que al sacarlas hacia fuera

es más fácil de solucionar todo.

-Me da mucha vergüenza hablar de esto.

-Te puedo ayudar. ¿Qué..., qué es lo que...,

lo que sientes que te pasa?

-Noto que..., que se me encoge.

Que se mete como hacia dentro, hacia el abdomen.

He hablado con la doctora Romero,

y me ha confirmado que los genitales de Julián son absolutamente normales,

de hecho le han sondado y no han tenido ningún problema.

Por eso tengo que seguir hablando con él.

Para ver de dónde vienen esos pensamientos obsesivos.

¿Y a qué tienes miedo?

-Tengo miedo...

a convertirme en un eunuco.

A volverme una mujer.

A... A ser estéril.

A que se me obstruya la uretra y no poder hacer pis.

-¿Y por qué crees que... te puede pasar todo eso?

-Soy víctima de un conjuro.

-¿Qué tipo de conjuro?

-Me lo hizo mi madre cuando era pequeño.

Tenía 11 años.

Ella me pilló masturbándome en la habitación,

y me dijo que...

Que si seguía masturbándome,

un espíritu maligno vendría y me poseería.

Y yo no la creí.

Pero ella llevaba razón.

El espíritu viene a por mí.

Hay que tener sensibilidad

con los mensajes que le enviamos a nuestros hijos cuando son pequeños,

porque le pueden crear un trauma.

Voy a seguir hablando con Julián,

pero me gustaría recabar información de su entorno.

-Soto, alguien está buscándote como un loco por todo el hospital.

-Ah, ¿sí? ¿Quién?

-Tu prometido.

¡Uj! ¿Qué pasa? ¿Problemas prematrimoniales?

-¡Basir!

-Ya, gracias. -¿Qué pasa?

-Eso digo yo. ¿Sabes qué hora es?

-La boda. Per..., perdóname, perdóname.

Es que estaba con una paciente que estaba grave.

Lo siento, se me ha olvidado.

-Andrea, últimamente estás muy rara.

Sé que lo que estás haciendo por mí es de..., es demasiado.

Por eso no te reprocharía nunca que te echaras atrás.

-Perdón, no. - A fin de cuentas solo soy un amigo.

-Doctora, tenemos que trasladar urgentemente a la UCI a la paciente.

-Vale. Sí, eh..., perdóname, Basir. Hablamos luego. Te lo prometo. ¿Vale?

La paciente está grave. -Está bien.

-Te lo prometo, hablamos luego.

Tras recibir el consentimiento de Julián,

la psicóloga del hospital se entrevista con Luis,

su compañero de piso.

-Siéntate, por favor. ¿Cómo ha ido la semana?

-Bueno. He intentado hablar con la familia de Julián.

-Sí. -Pero no quieren saber nada de él.

-Vaya. -Sí.

-Pues es una pena porque parte de lo que le está pasando

tiene que ver con...,

pues con la educación y con la familia, pero bueno.

Qué le vamos a hacer. -A mí también me parece una...,

una pena, sí.

Y entonces, ¿ya saben qué es lo que tiene?

-Sí. Bueno, he hablado con él

y me ha dado permiso para que te cuente un poco lo que le pasa.

Vamos a ver, tiene un tipo de trastorno obsesivo compulsivo,

se llama síndrome de Koro, y bueno.

Para que lo entiendas, lo que tiene que ver es con la ansiedad.

El síndrome de Koro es más habitual en los países asiáticos

por el tipo de creencias culturales que tienen.

La verdad es que es bastante poco habitual que se dé en Occidente.

Las personas que lo padecen sienten que su pene se encoge

y que puede llegar a desaparecer.

Pero el mayor problema es que creen que eso les puede llevar a la muerte.

Tras ser diagnosticada de encefalitis japonesa,

J fue trasladada a la UCI,

donde se debate entre la vida y la muerte.

-¿Podrías decirme cómo te llamas?

Vale, tranquila.

Intenta decirme A: una vocal.

Vale. Vale. No pasa nada. No pasa nada. ¿Vale?

Me voy a salir un momento, enseguida vuelvo. Tranquila.

Hola. -Hola.

-Bueno..., parece que J está superando la encefalitis.

-Bien.

-Pero, lamentablemente, sí van a quedar secuelas.

No ha perdido movilidad, pero sí ha perdido la capacidad de hablar.

-Pero ¿se va a poner bien?

-Pues ahora mismo es muy difícil saberlo.

-Quiero verla. -Por supuesto. Acompáñame.

-Lo siento mucho, no quería que te pusieras así.

Pero ahora lo vas a superar, lo sé.

Vas a superar esto.

Aunque no nos vamos a casar.

No es por la enfermedad, a mí eso me da igual; ya lo sabes.

Hubiese aguantado esto y cualquier cosa más.

No nos vamos a casar por esto.

Hotel Las Rocas.

Al final era verdad.

Me has mentido a la cara, J.

Me has tratado como si fuera imbécil.

Y eso es peor que cualquier enfermedad.

Ya no hay nada que puedas hacer.

Te quedas sola.

Llaman a la puerta

-¡Hola! -Hola.

-¿Qué tal? ¿Cómo te encuentras? -¡Hola!

-¡Eh! -Mírale, qué pelos.

-¿Qué tal? ¿Cómo estás? -Muy bien, ¿y tú?

-Madre mía, la que he liado. -Que no. ¿Qué dices?

-¡La que he liado!

-Que tampoco ha sido para tanto, hombre. Hazme caso. Que no.

-Lo siento, ¿eh? Por todo. -No.

No te disculpes. ¿Qué tal estás?

¿Cómo estás? -Bueno. Mejor.

-¿Sí? -Con ganas de ir a casa ya.

-Bueno, pues no te preocupes, que me ha dicho la doctora Romero

que te va a dar el alta enseguida.

Julián está dando pequeños pasos hacia su recuperación, aunque bueno,

esto va a ser un proceso lento.

La verdad es que Luis, su amigo,

le ha mostrado su apoyo y esto es de gran importancia

para su recuperación.

-Y ¿puedo seguir viéndote a ti? -Por supuesto.

Te vendría muy bien seguir viniendo a terapia, ¿eh?

Yo te espero, y además vas a mejorar muchísimo.

Bueno, os voy a dejar,

que veo que tenéis muchas cosas de las que hablar. ¿Vale?

-Hasta luego. Gracias.

M, te veo bien, ¿eh? -¿M? -Sí.

-¡Lucía!

Hola, cariño.

-Hola. -¿Cómo estás?

-Bueno. Pues tirando. -Ya.

Oye, no..., no me quiero imaginar por lo que estás pasando. ¿Eh?

Me pongo en tu lugar, que nos pasara a Javier y a mí, pff...

Pero quiero que sepas que te apoyo. ¿Vale? Te apoyo.

-Pues de verdad que...

te lo agradezco muchísimo, porque...

Normalmente la gente en estas situaciones

se pone de parte del que cree que es más débil,

y Ramón lo está pasando muy mal.

Pero es que yo también tengo lo mío por dentro.

-Ya lo sé, cariño. Anda, ven aquí.

Llora lo que necesites, ¿eh? -Gracias.

-Venga.

-Hola. -Hola.

-Y bien, ¿por qué me has citado aquí?

Si lo has hecho para decirme que te has echado atrás,

podrías haber buscado otra forma de decirlo.

-No, no. A ver. El edificio que está ahí abajo es un juzgado.

Y un antiguo paciente mío me debía un favor, así que...

Me ha dado cita para ahora.

-¿Hay algo que quieras decirme antes de casarnos?

-Pues que me habría gustado ir de blanco.

Pero la bata me parecía demasiado.

Anda, vamos.

-Tienes que encontrar, como sea, una solución a todo esto.

-Tampoco tienes buena cara.

¿Te encuentras bien?

Tranquilo.

-Es posible que tenga apendicitis. -¿Apendicitis? ¡Eso no es nada!

-Ya.

-No es apendicitis, pero tienes un divertículo de Meckel.

Fermín, lo siento, pero te tenemos que operar.

¿Qué le pasa a Marta?

Que la estabas tratando, ¿no? ¿Está bien?

-Ah, no. Nada. Una postura mala al dormir...

Sabes que puedes contar conmigo para lo que necesites.

-Sí, sí, Clara, pero que... Que estoy bien, de verdad, que...,

lo único, que estoy un poco estresada por el trabajo, pero ya está.

-Landó, te traigo una paciente.

¡Pero Juanjo! ¿Tú es que no sabes llamar a la puerta?

-Y a mi madre le lleva doliendo unos días...

Bueno, bastante tiempo la boca del estómago.

-Acompáñeme, que ya tiene

los resultados de los análisis el doctor Landó.

-¿Te está atendiendo Ramón? -¿Ramón es tu Ramón?

¿Ocurre algo? -Acabo de descubrir que...

Que usted es el marido de una cliente mía.

-Clara es mi abogada. Ya, y también es mi paciente.

-¿Y por qué no la derivas a otro médico?

No sé. Hay algo que está erosionando las paredes internas del estómago.

Tiene usted la enfermedad de Crohn. -Esto no tiene solución.

Lo único que necesito es que firmes estos papeles.

Por favor, cuando puedas, pero fírmalos.

  • Centro médico - 04/10/17 (2)

Centro médico - 04/10/17 (2)

04 oct 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

ver más sobre "Centro médico - 04/10/17 (2) " ver menos sobre "Centro médico - 04/10/17 (2) "
Programas completos (687)

Los últimos 700 programas de Centro médico

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios