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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 04/04/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

¿Qué ha pasado, chicos?

-Le hemos encontrado caminando en círculos y sin ninguna documentación.

-¿Cómo te llamas? -Pues no lo sé, no me acuerdo.

-¿Te encuentras bien? -Sí, sí, sí. Perfectamente.

Lo que quiero es que me lleven al bosque, es allí donde vivo.

Y el bosque es de todos, ¿no? -Ah, desde luego que sí.

Por supuesto. (ASIENTE)

-Pues dígaselo a estos señores. -Ajá. ¿Sabes dónde estás?

-Sí, en un hospital, evidentemente.

-Sí... ¿Y tienes algún familiar al que podamos llamar?

-No. No. Vivo solo, no tengo familia. -¿Sabes qué día fue antes de ayer?

-Pues no, no lo sé. No me acuerdo.

-Si no le importa, vamos a llevarle a triaje.

Será solo un momentito.

-Pero caminando, que no estoy tan mal.

-No, no. Por supuesto, caminando. -Por Dios...

-Sí... Jesús, ¿lo acompañas, por favor?

-Si necesitas ayuda, yo creo que, de verdad,

es un buen momento para empezar a colaborar.

-Te lo agradezco, pero está en buenas manos. Gracias.

-Nada.

-Bueno, el paciente parece haber llegado

en un buen estado de salud al hospital,

a pesar de haber sido encontrado deambulando en el bosque,

como habéis podido oír.

No presenta síntomas ni de desnutrición ni de deshidratación,

pero, no sé, hay algo que no me cuadra.

Me gustaría hacer algunas pruebas para descartar que se trate

de algún tipo de amnesia o confusión. ¿Me perdonáis un segundo?

-¿Justo? -¿Qué?

-Justo... Pero... Pero, chico, qué coincidencia encontrarte aquí, ¿no?

¿Qué tal vas? -Perdona, no te conozco de nada.

-Pero, hombre... Pero, Justo, soy yo, Pascual.

Pascual Laínez, del pueblo. (RÍE)

-No quiero ser grosero, pero es que no te he visto en mi vida.

-¡Anda este!

El aire de la capital te ha hecho perder la memoria, ¿no?

Pues nada... Que tengas un buen día.

-Perdone un segundito, por favor.

He estado escuchando la conversación y, bueno, Justo ha llegado

un poco confundido al hospital, nos dice que no tiene familia

y, al parecer, usted sí lo conoce.

-Pero claro, si nosotros somos paisanos.

Él es el Justo Macías. -Ajá.

-Y yo conozco a su familia, lo que pasa es que yo llevo como...

como 10 años sin verle y sin estar en contacto con su gente. O sea...

-Pero sería conveniente que se quedara,

es la única referencia que tenemos respecto a... ¿Justo?

-Sí, Justo Macías, sí. -¿Le importaría quedarse?

-Bueno, lo cierto es que yo tengo que volver.

Tengo que irme, pero volveré a recoger una prueba.

-Si no le importa... Estaremos encantados de recibirle.

-De acuerdo. De acuerdo. Pues nada... Hasta ahora, entonces.

-Muchas gracias. -Hasta luego.

-Justo, ¿de verdad que no le suena la cara de este señor?

-Le juro que no le he visto en mi vida.

-Vale. Vamos a triaje. Por aquí. -Muy bien.

-Hubiera preferido que me llamaran gritándome, Marta.

-¿Por qué? -El silencio no es bueno.

Eso es que están pensándose cómo actuar.

-Es que, de verdad, llevo mucho tiempo esperando.

He sido paciente, pero...

Secun viene a urgencias

porque siente molestias en la cara externa del codo.

Enseguida le atienden. -Ya, pero es que me duele mucho.

-¿Qué pasa, Raquel? -Pues nada, que él tenía su turno,

pero dice que han pasado tres personas delante de él y, bueno...

-Es que el dolor ya es insoportable, necesito un médico.

-¿Te has dado un golpe en el codo? -No, si no ha sido un golpe,

si ya me lleva doliendo un mes, pero es que ahora es insoportable.

-¿Y has esperado un mes en venir?

-Sí, bueno... No he podido venir antes.

No, si ya estoy más tranquilo,

lo que pasa es que el dolor es constante y...

No sé, me ha pillado en muy mal momento. Ahora necesito...

Necesito estar bien. Pues si es que he probado ya de todo:

antiinflamatorios, inyecciones, hasta acupuntura.

Y nada remite el dolor y necesito estar bien en tres días. Es...

-Bueno, tranquilo, porque si verdaderamente estás incapacitado

y es por trabajo, yo te puedo hacer una baja.

-No es un asunto laboral.

-Es que si es importante para el diagnóstico, necesito saberlo,

no es por otra cosa, así que... -Es una partida de billar.

-Y... ¿Por qué es tan importante una partida de billar?

-Si le digo esto, hay... secreto profesional médico-paciente.

-Sí, sí. Sí, sí, totalmente.

-A ver, llevo ya varias semanas jugando al billar con unos tipos

que piensan que soy muy malo. Y no es así, realmente soy muy bueno.

Y llevo mucho dinero perdido. Y dentro de tres días

tenemos una partida muy importante donde me lo juego todo o nada y...

Pues la idea es desplumarles.

-No sé para qué pregunto. Te voy a explorar.

El paciente presenta dolor y dificultad para extender la muñeca,

sobre todo cuando se hace contrarresistencia.

Y también hay un aumento del tono muscular

en la musculatura de la muñeca.

(Música)

Veo que has estado en tratamiento por depresión hace unos años, ¿no?

-Sí, hace un tiempo estuve un poco triste.

Pero, bueno, no sabría decirte por qué.

Pero ya es agua pasada, seguro. -¿Hay alguien a quien podamos llamar?

-No. Ya te dije que no antes. Estoy solo.

-Ya... Eh... ¿Tienes móvil? -Eh... No. No tengo móvil.

-¿Recuerdas si te has golpeado la cabeza en algún momento?

-Pues que yo recuerde, tampoco.

(ASIENTE) -¿Recuerdas lo último que has comido?

-No. No me acuerdo.

-Vale, siéntate un momento en la camilla, por favor.

-Sí.

-Justo estaba consciente y orientado.

Además, está colaborador y mantiene la capacidad de cálculo

y memoria a corto plazo.

Aunque el discurso se va volviendo vago

a medida que nos alejamos en el tiempo.

A priori no parece tener síntomas de lesión o de intoxicación,

pero le haremos una radiografía

y analítica completa para estar seguros.

-Perdón, compañeros. ¿Puedo hablar un momento contigo?

-Sí, claro.

O sea, que el paciente se llama Justo.

-Sí. -¿Cómo está?

-Está perfectamente bien atendido, muchas gracias.

-¿Le has encontrado algo?

-A ver, la exploración neurológica y física son normales.

En el TAC tampoco aparece nada, pero quiero seguir haciéndole pruebas.

-Bueno. ¿Le puedo hacer una valoración psicológica?

-Lucía, a ver, creo que no es el mejor momento

para preguntarle al paciente cómo se llevaba con papá y mamá...

Primero quiero curarlo.

Una vez que esté curado, te dejo hablar con él

y sacas las conclusiones que quieras.

-Vale, muchas gracias. -De nada.

-¡Ah! Ahí, ahí. ¡Ah! -Aquí, ¿no?

Donde te duele es en el epicóndilo lateral.

Es una parte del húmero que se articula con el radio

y ahí es donde se insertan los músculos extensores de la muñeca.

Lo que tienes es una epicondilitis.

-Un nombre tan largo no... no suena bien.

-Pues es una tendinitis, es una inflamación del tendón

con el que se insertan los músculos extensores de la muñeca.

También se llama codo de tenista, no sé si te suena.

-Pero yo nunca he jugado al tenis.

-Ya, pero es que no es específico del tenis.

Pasa mucho en el tenis por los movimientos de extensión,

como por ejemplo, al hacer el revés.

Aunque todavía no podemos descartar que haya alguna patología ósea,

como la artrosis, en medicina lo más frecuente suele ser lo más probable,

así que ya le hemos hecho algunas maniobras específicas

para diagnosticar la epicondilitis,

como, por ejemplo, la prueba de la silla.

Levántate, que vamos a hacer una maniobra específica.

Ahora necesito que cojas la silla por el respaldo. Así, como yo.

Venga, ahora tú.

-¡Ah! No puedo.

No lo estoy haciendo bien. -No se trata de hacerlo bien o mal,

es que tienes una epicondilitis casi seguro.

-Y si lo tiene ya claro,

pues ¿puede inyectarme algo o resolverlo de alguna manera rápida?

-No, no es así. Mira, primero voy a hacerte una radiografía

para descartar que haya cualquier afectación osteoarticular,

para descartar que haya alguna lesión escondida.

-Y después, si se confirma que tienes una epicondilitis,

te aviso de que no hay ninguna inyección mágica.

Tendrás que hacer rehabilitación y posponer la partida, eso seguro.

-Pero eso suena mucho tiempo y...

A ver, doctora, entiéndame, esta no es una de esas partidas

que... que se puedan aplazar.

-Mira, Secun, yo de lo que entiendo es de medicina

y no podemos hacer otra cosa. Te está sonando el móvil.

(Móvil)

-Cariño.

No... He tenido que venir un momento al hospital.

No, no, no, que estoy bien, no es nada grave, de verdad.

Que no, que no hace falta que vengas. Cariño, que no vengas, por favor.

De verdad, que no hace falta. Que... Que no vengas, mi vida.

(SUSPIRA)

(Música)

El doctor Molina ya tiene los resultados de la analítica

que le realizó al paciente indocumentado

que fue traído al hospital por los servicios de emergencia.

Justo, tengo los resultados de tus pruebas.

¿Me acompañas a la consulta?

-No, prefiero irme. Llevo aquí toda la mañana y sin motivo.

-Justo. Justo, perdona. Verás, eh...

Serán solo cinco minutos. Te lo cuento y te puedes marchar.

-No, si es que me encuentro bien, de verdad.

Y, bueno, si me tiene que decir algo, dígamelo aquí mismo.

-Sí, bueno. Eh... Las pruebas son todas normales:

TAC, serología, analítica, tóxicos en orina...

-Todo normal.

Pero me gustaría hacer una última prueba, una punción lumbar.

(RÍE) -No. Ni hablar, de verdad. No. Ha sido muy amable.

-Justo, Justo, aunque te encuentres bien

y tu estado sea normal, créeme, es necesaria esta última prueba.

Y así esperamos que vuelva tu amigo. Seguro que está al caer.

-Pero si a ese hombre no le conozco de nada.

Y tengo que hacer muchas cosas, de verdad. Muy amable.

Muchas gracias. -No hay de qué.

-¿Qué tal, Silvia? -¿Qué tal?

-Muy bien, ¿y tú?

¿Tienes una reunión con el consejo de la fundación?

-Sí, así es. -Y a mí nadie me ha avisado.

¿Por qué os reunís a mis espaldas, Arancha?

-Mira, Silvia, lo único que queremos, de momento,

es analizar la situación con frialdad antes de tomar medidas.

-¿Qué medidas?

-Las que sean necesarias para mantener el buen nombre

de la fundación y del hospital, Silvia.

Llego tarde, hasta luego.

(Música)

Hola, buenas. -Hola.

-Me llamo Rosa Úbeda. -Sí.

-Estoy buscando a mi marido, se llama Justo Macías.

(ASIENTE)

-Desapareció hace días y lo estoy buscando...

-Perdona, ¿estás preguntando por Justo?

-Sí, sí, sí. Esta persona. ¿Lo ha visto?

-Sí... -Es mi marido.

-Ah, ¿es tu marido? -Sí.

-Sí, eh... Mira, ha ingresado esta mañana.

Ha venido en una ambulancia... Está un poco confundido, pero está bien.

-Ay, por favor. -¿Me acompañas?

-Sí, sí, claro.

Llevo dos días sin dormir.

Mi marido salió a comprar pañales para el bebé y...

Una hora, dos horas...

He llamado a la Policía, he llamado a todo el mundo.

Ay... Por favor, que esté bien.

-"Adelante".

-Hola. Doctor Molina, te presento a Rosa, la mujer de Justo.

-Encantado. -Igualmente.

-Esposa. Pero Justo me dijo que no tenía familia.

-Estábamos buscándolo. ¿Sabes dónde está?

-Se ha ido hace cinco minutos.

-¿A dónde? -Ay...

-Pues me temo que no tengo ni idea.

Intenté retenerle para hacerle una última prueba, pero se ha negado.

-Acompáñame. -Sí.

(Música)

Secun, que llegó a urgencias con problemas para mover el codo,

ha sido sometido a diversas pruebas radiológicas.

Y en la radiografía lo único que se ven

son signos indirectos de inflamación en el epicóndilo,

es decir, se confirma que lo que tienes es una epicondilitis.

-Bueno, entonces, ya está claro, si no hay una inyección,

no importa, pero que me operen, que me operen hoy

para estar bien... cuanto antes, ya sabe.

-A ver, Secun, es que creo que no me estás entendiendo.

Ahora mismo la cirugía no es recomendable

porque existe el riesgo de que queden secuelas

y con rehabilitación podemos conseguir los mismos resultados.

-Ya, pero entonces, ¿qué solución hay?

-Tienes que seguir este tratamiento que te voy a recetar...

Y después deberás pedir cita con la fisioterapeuta.

La conociste antes, es muy buena.

Ya verás como te va a ir muy bien con ella.

-A ver, doctora, esos tratamientos tardan muchísimo

y ya le he explicado que... que no tengo tiempo.

-Ya, pero es que tienes que ir haciéndote a la idea

de que vas a tener que dejar el billar por un tiempo largo.

(Móvil)

Perdóneme, que ha venido mi novia al hospital.

Gracias.

-Secun.

¿Vas a hacerme caso?

-Sí.

-El paciente va a seguir un tratamiento con antiinflamatorios,

pero si lo que él quiere es que la lesión no vaya a más

y pueda llegar a regenerar,

lo que tiene que hacer es reposo y rehabilitación.

(Ladridos)

Míralo, está ahí.

-Rosa, creo que es mejor que nos esperes aquí, ¿vale?

-Sí.

-Hola, Justo. -Hola, hola.

-¿Estás bien?

-Sí, es que creo que he perdido la cartera.

Y , bueno, tengo el dinero en ella

y... y es que tengo un poco de hambre.

-Bueno, pues te invito yo a tomar algo ahí, en la cafetería.

-Bueno... No, no, es que no me gustan los hospitales.

No quiero ofenderte, pero no me gustan, no.

-Mira, hay alguien que ha venido a buscarte.

-Sí. -Está ahí esperándote.

-Bueno, vamos.

-Justo, ¿dónde estabas? ¿Dónde te has metido?

Llevo dos días buscándote. -Pero... Pero ¿nos conocemos?

-¿Cómo? Soy Rosa. ¡Rosa! -¿Rosa?

-Tu mujer. ¿No te acuerdas de mí? -Pues no, no me acuerdo, no.

-¿Y de Bruno? ¿Te acuerdas de Bruno, nuestro hijo?

-Pero si yo no tengo ningún hijo. -Uy.

-Vamos a hacer una cosa, entramos para adentro, comes algo...

y, bueno, me parece que también te quería hacer una prueba

el doctor Molina, ¿vale? -De acuerdo, de acuerdo.

-Lo arreglamos todo. -Bueno, vamos, sin problema.

-Es que no entiendo por qué no me has llamado, Secun.

Es que, vamos, parece que no me quieres aquí.

-Ay, pero no digas eso.

No quería era molestarte por una tontería. Ya está, solo eso.

-Pero es que me hubiera gustado que la doctora me hubiera explicado

qué es lo que te pasa y, de hecho, estoy a tiempo.

-Que no, que no, que no. Pero ¿dónde vas?

Si ya te lo he explicado yo... Seguir un tratamiento

y pedir cita con la fisioterapeuta, nada más, ya está.

Descansar un poco más, solo eso.

-¿Por qué estás tan nervioso, entonces?

Seguro que te ha dicho lo mismo que te digo yo,

que no vayas a jugar tanto al paintball con Julio,

que al final te vas a hacer daño.

Es que, vamos, ni que te fuera la vida en ello.

¿Qué te pasa? -Nada, nada. Eh... Hola.

Sí, mire, quería pedir cita con la fisioterapeuta, por favor.

-Arancha. -Silvia.

-¿Habéis acabado la reunión? -Sí, así es.

-¿Y te ibas sin decirme nada?

-No, no, no, te iba a buscar para hablar contigo.

Mira, no voy a andarme con paños calientes.

Después de analizar lo ocurrido, se ha hablado de tu cese.

(Música)

¿Que quieren echarme?

Pero, Arancha, si yo no he hecho nada,

jamás haría nada en contra de la fundación

y tú lo sabes mejor que nadie. -Lo ha propuesto Sonia.

Yo, por lo menos, he peleado para que tengas la oportunidad de defenderte.

-O sea, que Sonia quiere que me cesen.

-Silvia, más te vale tener algo más que buenas intenciones

para defenderte ante el consejo,

porque las cosas no pintan bien.

-¿Qué ha ocurrido?

-Que por fin se terminó el silencio.

(Música)

Justo, el paciente con amnesia, va a ser tratado por la psicóloga

del hospital después de la valoración de un psiquiatra

que le ha diagnosticado fuga disociativa.

-La fuga disociativa se diagnostica cuando el paciente

ha tenido uno o más episodios de amnesia,

cuando no recuerda o parte o la totalidad de su pasado

y, además, esto se combina con una pérdida de identidad.

Debido a que el doctor Molina ya le ha hecho una punción lumbar

y son unos resultados normales,

vamos a proseguir con el tratamiento y con la terapia psicológica.

Hola. -Hola.

-¿Ya has comido algo, Justo?

-Eh... Sí, sí. Mucho mejor, la verdad.

-Vale, vale, me alegro.

Pues... Anouk, ¿te importaría acompañar a Justo a mi consulta?

Gracias. Ahora voy a verte. -Muy bien.

-Tranquila, de verdad.

Entiendo que estés angustiada porque, bueno,

ahora mismo a los pacientes que están como Justo,

lo que les ocurre, es que parece que no les importa nada

lo que les está pasando.

Pero esto es muy común en este tipo de amnesias.

Se llama indiferencia afectiva, ¿vale?

Esperemos que poco a poco vayan remitiendo los síntomas.

-Por favor, doctora, hágale recordar. -Haré todo lo que pueda, de verdad.

¿Vale? Te seguiré informando. -Gracias.

-Venga.

Cada caso es un mundo, pero lo que tenemos que averiguar ahora

es lo que ha producido la fuga de Justo

para encontrar claves que puedan ayudarlo.

También es verdad que hay tipos de amnesia

en los que no se puede garantizar la recuperación.

(Música)

Poco tiempo después de pedir cita para iniciar la rehabilitación,

Secun vuelve al hospital porque se ha desmayado en casa.

¿Le puede ver un médico?

-Esa doctora, que es la que me vio el otro día.

Si puede ser ella...

-Marco, por favor.

-Hola, doctora. -¿Qué ha pasado?

-Nada, que me he mareado, nada más.

-Y te has caído y te has hecho la herida en la cabeza.

-Exacto. -No, doctora.

Es que esta mañana ha aparecido así y ha pasado toda la noche fuera.

-Entonces no tiene nada que ver con jugar...

-Sí, con jugar al paintball. Fue eso, pero me mareé después,

tropecé y ya está. No es para tanto, ¿no?

-Vente conmigo.

Tú quédate mejor en la sala de espera, por favor. Ahí.

-Sí.

¿Toda la noche jugando al "paintball"?

¿Pero qué se cree, que soy tonta?

Y las miraditas y los mensajitos...

Lo nervioso que está últimamente.

(RESOPLA) Ahora la brecha esa. Yo ya sé por dónde va todo esto.

Esta mañana he ido a pedirle explicaciones

pero va y se cae en redondo.

En cuanto salgamos de aquí, me va a contar todo sí o sí.

-Ya le digo que ha sido solo un mareo.

-A mí no me tienes que mentir, Secun. -Doctora, yo no miento.

-Ya, como a tu novia ahí fuera o a mí cuando me dijiste

que ibas a hacer reposo, ¿no?

-Es más complicado de lo que se piensa.

No es tan sencillo.

-Secun, es muy simple: tienes una herida en la cabeza,

te has desmayado y yo soy tu médico, así que, por favor,

dime qué es lo que ha pasado. Es que necesito saberlo.

-¿Seguro que esto queda entre nosotros?

-Ya te he dicho antes que esto es como lo de los abogados,

hay confidencialidad.

-Al final fui a jugar esa partida de billar.

Estaba ganando.

Pensaban que tenía una racha de suerte, pero...

entró alguien que me conocía y que sabía que era bueno

y que les estaba...

El caso es que recuerdo levantarme inconsciente,

me debieron dar un golpe con un taco de billar.

(SUSPIRA) Justo ahora.

-Ya... Pues con esto que me has dicho, la cosa cambia.

Porque primero fue el golpe la cabeza y después el desmayo.

-Madre mía. A ver qué le digo yo ahora a Samanta.

-¿Estás bien?

-Ya pasará.

-Vamos a hacerle un TAC craneal por si la contusión

le hubiese producido algún daño y, en cuanto al codo,

al no haber seguido las recomendaciones,

su estado ha empeorado.

-Si no le importa, prefiero quedarme de pie.

Es que estoy un poco nervioso. -Nada, no importa.

-Bueno, parece ser que la he liado parda, ¿verdad?

Con Rosa. Qué desastre. Mira que no acordarme de mi propia mujer.

-Me gustaría, Justo, que intentaras acordarte

del día de la boda con Rosa. -No, no me viene nada. No.

-Mira, intenta... fijarte en los detalles de una boda.

En alguna canción... Vuestra canción. En el himno nupcial.

-Ah, sí, momento, un momento, sí.

(RÍE) Me acuerdo que había mucha gente, sí.

-Sí. -Mucha gente... Ah, y una fuente.

Me acuerdo que había una fuente. Es que me caí dentro de la fuente, sí.

Sí, nos reíamos mucho. Yo creo que fue lo más divertido, sí.

Sí, ahora sí que me acuerdo de eso.

-Vale. Y cuando te caíste a la fuente,

¿recuerdas dónde estaba Rosa? ¿La puedes llegar a visualizar?

-Nada. Es que no me acuerdo. -Me gustaría que te sentaras. Eh...

Si estás cómodo...

Porque te quiero hacer unas pruebas que son muy sencillas.

Justo presenta indiferencia afectiva.

Parece como que todo lo que le ha pasado pues no le importa demasiado.

Eso sí, sigue conservando una memoria para las acciones mecánicas,

como leer, lavarse, escribir...

Pero lo que más me llama la atención es que no recuerda nada anterior

a estar con Rosa, con la que lleva 10 años casado.

-Hola, ¿qué tal? Eh... ¿El baño, por favor?

-Está al fondo, a la izquierda. -Ah, vale.

-Aquella puerta. -Gracias.

-¿Qué tal? ¿Cómo ha ido?

-Bueno, bien, se ha acordado de alguna cosa, tiene algún recuerdo,

alguna imagen... En fin, poco a poco, ¿eh?

-Pero ¿se sabe ya qué le ha ocurrido?

-Pues, a veces, este tipo de amnesia lo desencadena un hecho traumático.

¿Tú recuerdas si pasó algo el día que él desapareció?

-Pues... Sí, algo pasó, pero...

En realidad no fue nada, fue una tontería.

Tuvimos una pequeña discusión, pero... Pero ya está.

-¿Y se puede saber sobre qué?

-Nada, resulta que yo había sacado dinero de su cuenta sin consultarle

para pagar el alquiler y, por lo visto,

él vio el cargo en la cuenta y... se puso muy mal.

-Ya... -Pero que...

De verdad que no fue nada. -Sí, sí.

-¿Crees que puede estar inventándose lo del amnesia?

-Yo creo que no, sinceramente.

-Ay, a mí me resulta más fácil creer que quiera dejarme

a que no se acuerde de mí. -Seguro que no, Rosa.

¿Quieres esperar aquí sentada mientras sale él?

Voy a ver, ¿vale? Si no se ha perdido o algo...

(Música)

Bueno, ¿qué? ¿No vas a decir nada? -¿De qué?

-¿Cómo que de qué?

-Ya te lo he dicho, mi amor, me he mareado y ya está.

-Ya... ¿Dónde tienes el móvil?

-¿Para qué lo necesitas?

-Pues para ver los mensajes, las llamadas, todo.

Todo lo que tenga que ver con Clara. -¿Clara la del trabajo?

-Sí. -Pero ¿qué tiene que ver con ella?

-Pues ¿que qué tiene que ver?

Pues que el tiempo que llevas aquí estando raro, con miraditas,

las salidas que has tenido... Que estás muy raro últimamente, Secun.

-Pero, mi amor, que no tiene nada que ver con eso.

He estado jugando al billar.

(Música)

(RESOPLA) -¿Billar? -Sí.

-¿Es que no te has podido inventar una excusa peor?

-¿Excusa?

Mi amor, tú sabes que soy muy bueno jugando al billar.

Simplemente, me enteré que había unas partidas clandestinas

donde se podía jugar mucho dinero y...

Y quería ese dinero para nuestra boda,

que estoy harto de esperar para casarnos.

La gente se enteró que... que sabía jugar y...

y alguien se debió molestar y me golpearon.

Ya está, no ha sido más.

Pero solo es eso.

-¿Y de verdad has hecho todo eso... para la boda?

-Por nosotros, mi amor.

¿Me perdonas?

(SUSPIRA)

(Música)

Justo, el paciente que sufre amnesia,

está siendo tratado por Lucía, la psicóloga del hospital

que, por ahora, sigue sin encontrar qué hecho traumático

ha podido ser el causante de su condición.

Tú eres Pascual, ¿no?

-Hombre, ¿ahora sí te acuerdas? ¿No me estás tomando el pelo?

-Eh... No. Pero si nos hemos conocido aquí, claro que te reconozco.

-Hola. Pensábamos que te habías perdido.

-No, no, estoy aquí con un... con un conocido.

-Ah, ¿le conoces?

-Claro, somos del mismo pueblo y somos medio parientes.

Mi madre era tía segunda de la suya. -Ajá.

-Pero ahora, la ciudad lo ha perturbado y no me reconoce.

-Bueno, otro que se ha enfadado conmigo.

-No, seguro que no.

Justo, está Rosa esperándote arriba de las escaleras,

sentada al final del pasillo. -Gracias. Adiós.

-Nada. Eh... Me gustaría hablar contigo un rato.

¿Puedes? -Bueno, ¿y tú quién eres? Perdóname.

-Ah, bueno, disculpa. Yo soy Lucía,

la psicóloga que está llevando el caso de Justo.

(RÍE) -Encantado. -¿Te puedo invitar a tomar un café?

-Vale. -Venga.

(Música)

Para comprobar si el golpe que recibió Secun en la cabeza

le ha dejado alguna secuela, le hacen un TAC.

Afortunadamente, en el TAC cerebral no se aprecian daños,

así que hemos derivado al paciente a fisioterapia con la intención

de que pueda comenzar en breve con la rehabilitación del codo,

que lo tiene más dolorido y bloqueado.

-¿Vale? Pues ahora te voy a practicar la técnica de Cyriax.

Es un masaje transversal profundo.

Voy a romperte la cicatriz de los tejidos dañados.

Y duele un poco, ¿vale? No te voy a mentir.

Pero hay que aguantar, ¿eh?

-Bueno, aguanta un poquito, cariño, ¿eh?

Que luego nos vamos a relajar

y nos vamos a ir al restaurante ese del año pasado.

El japonés, ¿te acuerdas?

-Mi amor, ese restaurante es carísimo.

¿Tú crees que es momento?

-Bueno, es para hacer borrón y cuenta nueva. Y, además,

¿para qué tenemos la cuenta, si no es para estas cosas?

(RÍE SIN GANAS) -Claro.

(Móvil)

Oh, perdón. Voy a atender la llamada y así os dejo tranquilos.

-Vale, no te preocupes. -¿Sí? Sí, soy yo.

-Ahí duele, ¿verdad?

Aguanta un poquito, que ya lo tenemos, ¿eh?

En un proceso de rehabilitación como este,

lo normal es ir de menos a más.

Empezaremos aplicando hielo, por su efecto antiinflamatorio,

y después, ultrasonidos y técnicas de masaje.

¿Duele mucho?

¿Secun?

-¿Perdona? -Te preguntaba que si dolía mucho.

-Bueno, un poco, pero lo puedo aguantar.

-Vale. Bueno, de todas formas, ya hemos acabado,.

Que no te quiero forzar en la primera sesión

y ya en la siguiente emplearemos más tiempo.

Nos vemos la semana que viene. Lo peor ya ha pasado.

-Sí. Lo peor ya ha pasado.

-Vale, toma. -Gracias.

-Nada.

En las siguientes sesiones empezaremos a incorporar técnicas

de reeducación muscular y fortalecimiento de los tendones.

No podemos hablar de plazos,

pero poco a poco la inflamación disminuirá

y el paciente irá recuperando la movilidad y la fuerza del brazo.

-Justo era el mecánico del pueblo.

Él había heredado el taller de su padre,

que era el único taller mecánico del pueblo, con lo cual,

ganaba dinero a espuertas.

Pero, por mucho dinero que ganara, no había chicas con las que ligar,

porque las zagalas se habían ido del pueblo.

Mire usted, voy a ver si encuentro una foto.

Mire qué pinta teníamos...

(RÍEN)

Pues muy guapos.

-Sí... Sobre todo él, que era más joven que yo, ¿no?

Bueno, él se metió en internet, fue de los primeros,

y ligó con una chica rusa, aparentemente.

Y las cosas les debieron de ir muy bien,

porque se fueron a vivir juntos enseguida, ¿no?

-Y... Y, bueno, ¿qué pasó?

-Pues, yo no lo sé, debió de ser como hace 10 años.

-Ah. -O por ahí.

Su pareja, la rusa, lo dejó más pelado que un pollo.

Resulta que Justo la autorizó en su cuenta de ahorros, ¿no?

Y un día lo llaman del banco y le dicen:

"Justo, vente para acá corriendo, que... se han llevado todo lo tuyo".

Y, efectivamente, ¿no?

La muy víbora le había pulido hasta el tuétano.

Se llevó como... como ciento y pico mil euros.

Bueno, a Justo le dio un perrenque y lo tuvieron que ingresar.

-Hombre, pues con esto que me cuentas, Pascual,

sí que es verdad que puede... puede haberle creado un trauma.

-Bueno, él estuvo ingresado un mes y al salir, sin venir a cuento,

se pasa un día por mi casa, me da un par de abrazos:

"Que me voy, que me voy, que me voy".

Y hasta hoy. Ni mensajes ni llamadas ni nada.

Hasta que me lo encuentro hoy en el hospital

y el tío hace como que no me conoce.

-No, no. Yo creo que, realmente, pues no... no te conoce.

Pero vamos a intentar solucionarlo. -Pero ¿de verdad no me conoce?

-Ha sido de gran ayuda, de verdad, la información que me has dado.

Muchísimas gracias. -Pues muchísimas gracias, ¿no?

Lo único que le puedo decir es: "Suerte con este hombre".

(RÍEN)

Vale. -Hasta luego.

(Música)

¿Tomamos algo antes de ir a cenar? Te invito yo.

-¿Cuándo pensabas decírmelo, Secun? -¿Qué?

-¿Qué has hecho?

¿Dónde está todo el dinero que tanto nos ha costado ganar?

-¿Los ahorros para la boda? -Sí. ¿Dónde están?

-Pues en el banco, donde siempre.

-No, en el banco quedan siete euros. -¿Cómo?

-He hecho una transferencia para hacer la reserva en el restaurante

y me ha llamado ahora el banco diciendo que no hay fondos.

-Pero, cariño, eso tiene que ser un error.

-¿Cómo que un error?

Mira, ¿quieres dejar de tomarme por tonta y de mentirme?

Que has echado todo a perder, Secun, nuestros ahorros,

los proyectos que teníamos para la boda, todo,

todo lo has echado a perder. -A ver, mi amor,

lo he hecho por nosotros, porque estoy harto de esperar,

porque no quiero que nos falte de nada. Ha sido una inversión.

Ha sido una inversión en una partida que ha salido mal, lo siento.

Pero, cariño, lo hecho por nosotros.

Es dinero, se puede recuperar.

-No, te equivocas. Has invertido algo más que dinero, mi confianza.

Y eso ya no se recupera. -Saman... Samanta.

¡Cariño, por favor, espera! ¡Samanta! ¡Samanta! ¡Ah! Samanta.

Samanta, espera.

(Música)

¿Se sabe ya qué es lo que le pasa?

-Bueno, tenemos algunas claves, pero estamos en ello.

Me gustaría hacerte una pregunta, Justo.

-Muy bien, muy bien.

-Eh... ¿Recuerdas haber estado en el extranjero?

-Eh... Pues no lo sé.

-¿Recuerdas si has estado en Francia...?

-Eh... No, no.

(CARRASPEA)

¿Has estado en Rusia alguna vez?

(Música)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

Mi dinero. ¡Me han quitado mi dinero!

-Cariño, ¿estás bien? -Rosa... Tú eres Rosa.

Tú eres Rosa. -Ay, Justo...

-Eres Rosa. Rosa.

-Justo, bebe un poquito de agua.

-Pero ¿qué ha pasado?

-Bueno, parece que vamos avanzando,

pero todavía queda mucho trabajo por hacer.

Cuando estés un poco más tranquilo, vamos a seguir haciendo pruebas.

-Bien. -¿Vale?

-Muy bien. Gracias. Rosa...

(Música)

Adelante.

-Silvia, querías verme, ¿verdad?

(SUSPIRA) -Sí, siéntate, por favor.

-Quiero decirte que he venido como gesto personal,

pero si quieres sonsacarme algo sobre la reunión,

aún no puedo contarte nada porque aún no se ha tomado ninguna decisión.

-Es que la que tengo que comunicante una decisión soy yo.

Dimito.

-Silvia, no te precipites, yo te creo.

-Pues muchas gracias, pero eso no es suficiente.

Y ahora mismo estoy perjudicando a la fundación.

Aunque sea inocente, está en el punto de mira y eso la está perjudicando.

(Música)

¿Qué hago aquí?

-Vale, vale, tranquila, tranquila.

Estás en el hospital, ¿vale?

Te has caído en la calle y una ambulancia te ha traído.

-Félix, ¿dónde estás?

Me tengo que marchar de aquí.

Les he dicho que iba a venir un amigo a buscarme,

o sea que por favor date prisa.

-Hay bastante líquido, ¿eh? Igual hay que drenarlo.

¿La puedes mover? -No. Me duele mucho.

-Pero si me ha dicho que se llamaba María Sánchez.

Fíjate, y me ha mentido además con la edad, es menor de edad.

-¿Les has llamado? ¿Con qué permiso?

-Son las normas con los menores. -Me da igual.

-¿Pueden desalojar la habitación, por favor?

-No está bien. (HIPERVENTILA)

-Tranquilízate. ¡Mírame! ¡Escucha, Eva! ¡No, no, no! Así no, mírame.

-A veces me sale un líquido transparente por...

por mis partes, vaya.

Oh, ya. ¿Mantiene relaciones sin protección?

Sí.

¿Y su pareja tiene los mismos síntomas?

Pues no sé, no le he preguntado.

Ramiro, no te esperaba hoy.

No están los resultados de tus pruebas todavía.

Tengo molestias en el ojo, como picor.

Estos síntomas pueden corresponderse también con algo más,

como sífilis, VIH, por ejemplo.

Me llamas y me cuentas todo lo que te ha pasado

y desapareces como si te hubiera tragado la tierra.

-Faltaría más, estoy así por tu culpa.

-¿Te puedes creer que dice que soy yo la que le he contagiado?

-Pero, bueno, ¿cómo puede decir eso?

Si todavía no tenemos prueba de dónde ha sido el contagio ni de qué manera.

(Música)

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Centro médico - 04/04/18 (2)

04 abr 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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