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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 04/04/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

¡Una enfermera, por favor! ¡Una enfermera!

-¡Ay, pero que yo no..., yo no aguanto más! ¿Eh?

Necesito una epidural ya.

-¡Que mi mujer no aguanta el dolor, por favor!

-Vale, vale, tranquila. Álex.

-Mira, mira. Ya te traen aquí. -¡Ah!

-Cuidado. Siéntate. Tranquila.

Que venimos desde casa, que..., que tiene muchísimos dolores.

Está a punto de desmayarse, sí.

-Tranquila, rápido. -Ya, ya, ya, ya vamos, ya vamos.

-Respira, respira. Despacito. Así.

-¿No hay posiciones más naturales?

Yo creo que esto no favorece al nacimiento del bebé, la verdad.

Bueno, podemos probar otra, en la que se sienta más cómoda.

-Tranquila, venga. -¡Ay, ah!

¡Por favor, que me pongan algo ya, por favor! ¡Que me pinchen algo ya!

Adri y yo estábamos muy ilusionados en traer al mundo a nuestra hija,

en nuestra casa.

Y no en un sitio como este, tan..., tan frío, y rodeados de extraños.

Lo teníamos todo controlado.

Todo.

La piscina, la matrona...

Absolutamente todo.

Pero después de varias horas de dolor, Adriana no podía más,

y me ha pedido venir.

-Bueno, lo lamento mucho,

pero ya ha pasado el momento de ponerte la epidural, ¿eh?,

porque no va a hacer efecto.

Así que vamos a seguir con el parto de manera natural.

Vale, no te preocupes, mujer.

Si has llegado hasta aquí,

ya verás cómo vas a llegar hasta el final. ¿Vale?

-Claro, claro, que mira, no pasa nada, ¿eh?

Que esto también es bonito y así, lo podrás sentir.

-¡Aah! -Clara.

Dime.

-A ver, a ver, respira, Cariño.

Mírame. Sss... Eh, tranquila. -Oye, ¿qué pasa? Mira a ver qué pasa.

-¿Qué..., qué pasa?

Vamos a ver, es que estamos viendo

que la frecuencia cardiaca del bebé está muy alterada.

Pero no te preocupes, que estamos en ello. ¿Vale?

-¿Hay sufrimiento fetal?

-Bueno, es posible que haya dado un falso positivo, ¿eh?

De todas formas, vamos a tomar una muestra,

y ahora lo comprobamos.

Doctor, se ha roto la placenta, hay meconio en el líquido amniótico.

La presencia de meconio en el líquido amniótico

es señal de que el bebé está sufriendo estrés.

Por eso ha evacuado antes de lo debido.

En esta situación debemos medir,

tanto su pH como el nivel de oxígeno en sangre.

Ya que, si no fueran normales,

sería indicador de que el bebé podría sufrir lesiones permanentes,

o incluso morir.

Marta y Santos han tenido que traer de urgencias a su hijo Álvaro,

que sufre náuseas, cefaleas, y tiene fiebre.

-¡Y de pronto ha empezado a tener convulsiones!

A ver. ¡Juanjo! ¡Una silla!

A ver, Tranquilo. -Aquí, tranquilo, a ver.

-Y ha vomitado varias veces. Y tiene dolor de cabeza.

¿Quién está de guardia, Juanjo? -Marco.

Por lo que me ha contado el padre del chaval,

parece que ha sufrido una crisis convulsiva tónico-clónica.

Es decir, una crisis epiléptica con convulsiones.

En estos casos, es prioritario colocar al paciente

en una superficie firme y lisa,

retirar cualquier objeto con el que se pueda golpear o dañar,

y no intentar meterle nada en la boca.

Y por supuesto, llamar inmediatamente al 112.

Gracias, Juanjo.

Se ha recuperado de la crisis, pero ha tenido vómitos y cefaleas.

-Y también tiene fiebre: está ardiendo.

Tranquilo, Campeón, ¿eh? Se quedan en buenas manos.

-Sí, Javier. Ya me encargo yo, gracias.Gracias.

-Álvaro,

yo me llamo Silvia, y voy a ser tu doctora a partir de ahora.

-Vale.

-¿A ti te gusta jugar a los detectives? -Sí.

-Pues lo que vamos a hacer es algo parecido. ¿Te parece bien?

-Sí.

Al parecer, Álvaro no ha tenido nunca antes una crisis epiléptica,

ni tampoco ha sufrido ningún traumatismo que pueda explicar esta.

Con un TAC craneal, ha quedado descartada

la presencia de tumores o edema cerebral.

Y también hemos extraído una muestra de líquido cefalorraquídeo

para analizarlo y cultivarlo,

por si pudiese tratarse de una encefalitis viral.

De momento tenemos que esperar a los resultados del cultivo.

Ahora le están haciendo una radiografía de tórax y de abdomen,

y en cuanto le lleven a Boxes

os avisaremos para que podáis estar con él.

-Muchas gracias, doctora. -Nada.

-¡Santos!

-Marta,

tenemos que vender la casa.

-¿Estás hablando en serio?

Tenemos un montón de deudas.

Y es que aún... No sé, no sé; no sé cómo ha podido pasar.

Yo tengo una inmobiliaria con un socio.

Y pensé que lo iba a poder arreglar;

pero en los últimos días se ha complicado mucho.

Esto sí es un signo claro de que hay sufrimiento fetal.

-¡Ay! -Sss...

-A ver, lo siento, pero tenemos que sacar al bebé cuanto antes.

-Y ¿cómo? ¿Cómo lo van a hacer? ¿Qué van a hacer?

-Vamos a realizar una cesárea,

cuanto más tiempo pase el bebé en esta situación,

más probabilidades hay de que sufra algún tipo de lesión.

Así que vamos a llevarla a quirófano.

Clara, Silvio, por favor, vente conmigo.

-No, no, no, no, no. Yo no me muevo de aquí.

-Acompáñame fuera, Silvio, por favor. Tienes que salir.

-Venga, vámonos. -¡Ay!

-Bueno, vale. Te quiero mucho, ¿vale? Ey, tranquila.

Dime. -Prepáralo todo para quirófano.

-Sé fuerte, cariño. Te quiero. -Acompáñame.

La verdad es que está saliendo todo al revés.

Intentamos no saber el sexo del bebé, pero...

Pero el ginecólogo nos lo dijo,

y nosotros no queríamos que nos lo dijera.

Es una niña.

Adri tampoco quería que la tuviéramos por cesárea.

La queríamos tener en nuestra casa por un parto natural.

Pero yo lo único que quiero es que nuestra hija nazca sana.

Es lo único que quiero.

Silvio. Sí. ¿Qué ha pasado? ¿Cómo está?

Nada, va todo muy bien.

He salido solo para decirte que has tenido una niña preciosa.

Enhorabuena. Muchas gracias.

Nada, hombre. Y además parece que está en perfecto estado de salud.

Mira, la acabamos de colocar piel con piel con su madre.

¡Gracias!

De nada, hombre. Mira, ahora solo queda cerrarla, ¿vale?

Y como tiene anestesia general,

pues tendrás que esperar un poquito para pasar a verla.

-Muy bien. ¿De acuerdo?

-Clara. Perdona. Tienes que volver al quirófano.

Dime. ¿Qué pasa? -Eh..., hay complicaciones.

-¿Qué ha pasado? Tranquilo, tranquilo.

Espera aquí, que enseguida salgo.

-La placenta, que suele expulsarse o extraerse

después de que nazca el bebé,

a veces puede quedarse adherida, total o parcialmente,

a la pared del útero, y provocar una hemorragia.

En los casos más graves,

en los que no se puede detener esta hemorragia,

llega a ser necesaria la extirpación del útero.

Para detenerla, se administra medicación por vía intravenosa,

e intentamos suturar los vasos sanguíneos, que no paran de sangrar.

Clara, ¿cómo está la madre?

Bien, pero tiene las constantes muy al límite, ¿eh?

Me temo que le puede dar un shock en cualquier momento.

-Estate atenta y me vas contando. Vale.

-Voy a bajar a Recepción, se lo pregunto a Nuria, y luego te digo.

¿Vale? -Vale. Hasta luego, Paula. -Hasta luego.

Doctor, ¿cómo está el chiquillo?

Bueno, un poco pachucho.

Pero bueno, es normal, teniendo en cuenta

que ha podido sufrir una crisis epiléptica.

Bueno, ojalá se mejore pronto.

Es que un hospital no es un buen sitio para un niño.

No tienen buena energía.

¿Tú estás bien? ¿Yo? Sí, estoy bien, sí.

¿Has visto un vídeo que hemos hecho los compañeros hablando de ti

y de la comunidad en la que vives? No, no, no lo he visto.

Pues deberías verlo.

-Necesito que esperéis fuera, por favor. Necesito que salgáis.

-Ay, por favor, mi niño. Por favor.

-Yo les acompaño. Es mejor que salgáis. Ya os vamos informando.

Álvaro, el chico que llegó por urgencias, no ha mejorado.

La doctora Marco le está tratando

tras haber entrado en estado epiléptico.

El estado epiléptico es una emergencia neurológica

que consiste en convulsiones de más de cinco minutos de duración,

o dos o más crisis epilépticas seguidas

sin que el paciente recupere plenamente la conciencia.

En estos casos, es muy importante actuar rápido

para prevenir complicaciones.

Y en el caso de Álvaro, ha sido necesaria la administración

de varias dosis de anticonvulsivantes,

pero aun así no ha respondido como esperábamos.

Álvaro no está respondiendo satisfactoriamente a la medicación,

así que vamos a tener que intubarle para colocarle ventilación mecánica.

Vamos a seguir administrándole fármacos intravenosos

para las convulsiones y para el dolor,

y nos lo vamos a llevar a la UCI.

Allí le tendremos más controlado y podremos continuar con el estudio.

-Pero... Pero ¿por qué le pasa esto? Quiero decir, ¿qué hemos hecho mal?

¿Qué..., qué podemos hacer nosotros?

-Es que todavía no sabemos por qué se están produciendo las convulsiones.

De momento le estamos administrando un tratamiento sintomático.

Y ahora me tengo que marchar, que tengo que seguir encargándome de él.

Bueno, pues vamos a intentar que el bebé, por lo menos,

pueda mamar de la madre.

Aunque en la situación en la que se encuentra la pobre...

Oye, mira, para esto sí que vendría bien

tener un banco de leche materna aquí en el hospital.

-A ver, Clara, ya te he dicho que en la situación económica

que está atravesando el hospital hay demandas mucho más importantes.

Hay muchos departamentos,

muchas necesidades a las que tenemos que hacer frente.

Que sí, que lo sé igual que tú,

porque llevo los mismos años trabajando en un hospital.

Pero qué casualidad que siempre se quedan las mismas cosas descolgadas.

A ver, ¿qué estás insinuando? No, insinuando no.

Es que te lo digo claramente.

Bueno, voy a hablar con el padre.

Pues mira: Vamos a utilizar esta jeringa, ¿eh?,

y la tenemos que colocar justo en la punta del dedo

para que el bebé succione.

-¿Qué hay en la jeringa?

-Pues mira, calostros. Se los hemos extraído manualmente.

-Vale.

¿Y han insistido ustedes bastante en que el niño mamara de la madre?

Sí.

Mira, ahora mismo, en todos los hospitales, vamos,

prácticamente todos, lo que se procura

es buscar un ambiente que sea lo más relajado

y lo más tranquilo posible, con respecto al parto y a la lactancia.

O sea que...

Lo que pasa que Adri, es verdad que está muy débil.

Y además, el bebé tampoco succionaba bien.Ya.

Pero vamos, que no te preocupes,

que tu hija no va a perder el reflejo de succión,

y que luego, pues Adriana puede recuperar

y darle el pecho cuando se mejore. ¿Vale?

Bueno. ¿Y qué nombre tiene esta preciosidad?

Pues aún no lo sabemos.

Adri estaba esperando en verle la carita.

Claro, bueno, mejor que sí. Así, sin prisa.

Que el nombre es muy importante. Ya.

Y ¿cuándo saldrá de recuperación Adriana?

Ah, nada. Pues estará al venir, o sea que...,

enseguida estará aquí contigo, ¿vale?Vale.

-Hola.

-Hola.

-Eh... ¿Cómo está el chico de la epilepsia?

-Mal.

Toma, Mar.

Por fin Adriana, la paciente que tuvo complicaciones en el parto,

está fuera de peligro, y es trasladada a su habitación.

-La he tenido todo el tiempo conmigo, es imposible despegarse de ella.

Mírala, mira qué preciosidad, mírala, mira. Ahí...

-Pero qué bonita eres. -Mira mami.

¡Sí, es preciosa! Se parece a ti, ¿eh?

Bueno, y no veas cómo come. -Ya.

-¿Le habéis dado biberón? -No, no, no.

Le hemos estado dando calostro con el dedo jeringa.

Que la enfermera me ha enseñado cómo hacerlo,

para que no pierda el instinto de succión.

-Tengo unas ganas de darle el pecho, que no veas.

¡Pues venga!

-¿Sí? Claro, mujer.

-Hazlo, claro. Inténtalo.

-Vale. Tú tranquilita. ¿Eh? Eso es.

-Ven aquí. Ayúdala. Muy bien.

-A ver.

Como todas las crías de mamíferos, un bebé es perfectamente capaz,

por sí solo, de alcanzar el pecho de la madre y mamar.

Sin ningún problema.

Así que lo importante es relajarse, estar a gusto,

adoptar una buena postura, y que todo surja espontáneamente.

-Tranquila. No te pongas nerviosa.

-Clara, ¿puedes venir un momentito, por favor?

¿Qué pasa? -Pues no sé.

Que algo tengo que estar haciendo mal, porque no me coge el pecho.

Bueno, vamos a ver, que esto es una cuestión de paciencia, ¿eh?

Y mucha tranquilidad.

Ahora tienes que hacerlo todo con mucha paciencia.

Mira. Así. -Tranquilízate. ¿Vale, cariño?

Tranquila. -Ya.

Importante, los labios tienen que estar para fuera.

La lengua, debajo del pezón, de la tetina.-Sí.

De lo que pongas.

Y después la barbilla, y la nariz, tocando siempre tu pecho. ¿Eh?

Vale. -Vamos a intentarlo.

Claro que sí. -¿Eh? -Vale.

-A ver. Y con mucha tranquilidad. ¿Eh?

-Vale. ¿Vale?

Álvaro ha tenido que ser trasladado a la Unidad de Cuidados Intensivos,

al no mejorar de sus crisis epilépticas.

No estamos siendo capaces de parar el estado epiléptico.

Hemos monitorizado su actividad eléctrica cerebral

para intentar localizar el foco del problema,

pero de momento no ha habido suerte.

Y mientras tanto, hemos conseguido detener momentáneamente

las convulsiones con sedantes, para poder proseguir con el estudio.

Le hemos realizado un nuevo TAC craneal,

hemos estudiado los resultados del líquido cefalorraquídeo,

y también hemos probado a bajar la sedación.

Pero nada.

-Marta, tenemos que vender la casa.

Tenemos que irnos a un sitio más pequeño.

Marta.

-Con eso no basta.

Con vender la casa e irnos a vivir a una más pequeña

no va a ser suficiente para saldar la deuda.

Sí, vamos a tenernos que ir a vivir a una más pequeña, a las afueras...

Yo, pues... Pues me tendré que buscar un segundo trabajo.

Pero tú te vas a quedar al frente de la inmobiliaria,

y la vas a sacar adelante como sea.

-Lo siento mucho.

Es que... no sé cómo no me di cuenta antes.

-Yo sabía que tu socio ese que te habías buscado te la iba a liar,

en algún momento. Lo sabía todo el mundo.

-¿Y ahora qué le digo a Álvaro?

¿Que se tiene que cambiar de casa,

de colegio, y que todo es por mi culpa?

-No es tu culpa, Santos.

Que tu socio sea un miserable no es culpa tuya.

No es culpa de nadie.

Pero ahora lo único que importa

es que Álvaro se ponga bien.

Ah, por cierto: ¿Qué te dijeron en la comisión

sobre mi propuesta de crear un banco de leche materna?

A ver, Clara, ya te dije

que hay propuestas en este momento que son más importantes,

a las que tenemos que atender.

Vamos, está clarísimo que no has hablado con ellos.

Clara, yo formo parte de la comisión.

Ya, pero es que tú no eres el único.

Pero soy el único médico. Precisamente por eso.

Tú eres médico, y las demás mujeres, pues perfecto.

Clara, por favor, no conviertas esto en una guerra de géneros.

Bueno, eso ya lo veremos.

Por más que intentan calmarla,

la hija de Adriana y Silvio no deja de llorar.

-Oye, Silvio, ya lo hemos intentado, por favor, vete a avisar al pediatra,

porque no es normal que la niña esté llorando todo el rato.

Algo tiene que pasar, ¿no? -Vale, vale.

No es infrecuente que un bebé no deje de llorar

los primeros días de vida, es más,

la segunda noche se conoce coloquialmente

como la noche de las vacas flacas.

Porque el bebé requiere comida,

y puede pasarse horas pegado al pecho de la madre,

succionando para provocar la subida de leche.

Así que vamos a ver, en este caso, cómo va.

-Bueno, ha perdido un poquito de peso, ¿eh?,

pero no os preocupéis porque está bien nutrido,

y bien alimentado, y sobre todo, bien hidratado.

-¿Podéis llamar a un pediatra, por favor?

-Sí, ahora vendrá, ahora vendrá, pero de verdad, tranquilos,

porque normalmente en los primeros días

los bebés suelen perder hasta el 12% de su peso.

Esto es porque expulsan el meconio, y hasta que sube la leche,

pues el calostro no llega con facilidad.

-Ya, pero es que a mí todavía no me ha subido la leche.

Bueno, no te preocupes, que es normal hasta cinco días.

-Vamos a ver, es que yo tuve hipotiroidismo, ¿no?

Y he leído que eso puede generar hipogalactia.

-¿No deberían hacerle una prueba para descartarlo?

-Bueno, todavía es pronto para sospecharlo,

pero estamos a la espera de los resultados. ¿Eh? Venga.

Tranquilos, y disfrutadla. Chiquitina...

Se conoce como hipogalactia

al déficit de producción láctea por parte de la madre.

Y esto puede ser debido a diferentes causas.

Por ejemplo, trastornos en las glándulas mamarias,

la ingesta de algún medicamento,

o una alteración del organismo de la madre en general.

Pero la mayoría de las veces

está causada por pautas erróneas de lactancia.

¿Estás bien? Pues no, estoy agobiada.

Porque todos los tratamientos que estamos probando con Álvaro

consiguen más o menos controlar las convulsiones pero no eliminarlas.

Bueno, alterarte así no te va a ayudar a dar con el diagnóstico.

Ya, ahora le están haciendo más pruebas

y de momento no puedo hacer nada más, así que... mejor...

Mejor me tranquilizo.

Bueno, no puedes hacer nada por Álvaro, pero sí por otra persona.

Entiendo que no has hablado con Juanjo.

Creo que no ha visto el vídeo que le hicimos.

Y le falta un último empujón

para salir de la secta en la que se encuentra.

Así que, si no lo consigue el vídeo, tendrás que hacerlo tú.

Hola. -Hola.

¿Cómo estáis? Pues mira, mal.

Porque es que el bebé no para de llorar,

y cuando no llora está dormido,

y cuando no está dormido llora, y no come.

-Bueno, ¿no será mejor darle el biberón?

Porque está claro que tiene hambre.

-Pues a lo mejor tendríamos que esperar

al resultado de las pruebas para determinar

que no sé amamantar a mi hija.

Vamos a ver, chicos, por favor, un poquito de relax, ¿vale?

A ver, Adriana, no te preocupes,

porque sea el que sea el resultado de los análisis,

tú vas a poder criar a tu hija, sin ningún problema,

con otras técnicas de suplementación que hay;

que además evitan el biberón.

En ese sentido, tranquila, ¿vale?

Mira, ahora mismo, para alimentar al bebé

hay una cosa que es un relactador.

Te lo digo porque ahora estoy más puesta en estos temas.

Cuando yo tuve a mi hija,

enseguida se recurría a la leche esta de fórmula.

Pero es que, hoy en día,

de verdad que si una madre quiere criar a su hija,

no tiene ningún problema.

Claro, somos muchos los profesionales

que os podemos echar una mano

y recomendar las cosas que tenéis que hacer

para que al final lo consigáis.

-Vale.

Mira, esto es un relactador.

Es un envase que contiene la leche,

y lo que hace es que se coloca un tubito justo al lado del pezón.

Y entonces el niño, cuando succiona,

lo que hace es que saca leche y se alimenta,

y por otro lado estimula el pecho de la madre

y provoca que le suba más leche. -Ya.

¿Pero yo voy a poder extraerme mi propia leche para el bebé?

-Bueno. Yo creo que..., que hay que hacerlo.

Porque es que yo ya lo he pasado muy mal durante el parto,

y no perdonaría que le pasase nada a mi hija.

-Yo tampoco perdonaría que le pasase nada a mi hija.

-Bueno, ya, ya, cariño. Tranquilízate.

Si yo sé que tú también quieres lo mejor.

Pero es que yo me siento muy culpable

porque te he traído muy tarde desde casa. ¿Vale?

Y no me perdonaría nunca que...,

que os pasase algo a ninguna de las dos.

¿Vale?

El problema de un envase con tetina

es que esta facilita el trabajo de succión al bebé.

Y luego, si queremos retomar o combinar con la lactancia materna,

el bebé podría rechazar el pezón.

La doctora Marco les explica a los padres de Álvaro

la escasa evolución que está teniendo el estado de su hijo.

-El problema es que la intubación

se está prolongando más de lo recomendable.

Y corremos el riesgo de que aparezcan edemas o llagas en la laringe.

Por eso va a ser necesario realizarle una traqueotomía abierta.

-Pero ¿sigue teniendo convulsiones?

-Sí, las convulsiones siguen produciéndose.

Ahora, si queréis, podéis bajar a la UCI para estar con él,

Móvil

hasta que tengamos que llevárnoslo a hacerle más pruebas.

-Sí. Perdón. -Juanjo, ven, por favor.

Por favor, ahora, cuando termine de hablar,

acompaña a Marta y a Santos a la UCI para que puedan ver a su hijo. -Vale.

-Pero... Pero eso no puede ser.

No, no, no..., no me puedes hacer eso.

No hagas nada hasta que yo llegue.

No sé, lo que tarde en llegar. -Pero ¿qué pasa?

-Me tengo que ir a Fuengirola. -¿Pero ahora?

-Sí, por cosas de trabajo, ya te lo explico.

-No, no, no, no, no.

O sea, no te vas

hasta que no me expliques lo que está pasando, Santos.

Te lo pido por favor.

Parece ser que el socio de mi marido ha estafado a un montón de gente

con una falsa promoción de pisos en Fuengirola.

Y todo, o sea todo, las facturas, los contratos...

Todo está a nombre de Santos.

-Conozco a alguien en mi comunidad que podría ayudarles.

-Juanjo, por favor, no te acerques a ellos.

Bastante estamos sufriendo ya los que te queremos.

-Acompáñenme, por favor.

-Silvio. -Ah...

-¿Cómo estás? -¿Qué pasa? ¿Cómo va todo?

-Todo bien, bien. Tranquilo. Eh...,

venía a comentarte que ya tengo los resultados de los análisis,

y es todo normal. ¿Eh?

Las hormonas que estimulan la producción de leche están bien,

no hay anemia, tampoco hay ningún tipo de alteración...

-¿Y qué pasa, entonces?

Es que ha sido una noche horrible.

Por eso me he venido aquí

porque si seguía escuchando llorar a mi hija,

le iba a dar el biberón o lo que fuese.

-Bueno, tranquilo, tranquilo, escúchame.

Verás, yo entiendo que sois primerizos,

que todo esto os supera. Pero hay que estar tranquilos, ¿eh?

Hay que darle tiempo, a todo.

De hecho, si te parece, para que te quedes más tranquilo,

podemos volver a pesar a la pequeña, y ver que todo va bien.

-Vale. -¿De acuerdo? Anda, vente conmigo.

Al no funcionar ningún tratamiento con Álvaro,

la doctora Marco ha optado por una medida extrema.

La hipotermia terapéutica es una técnica delicada

que consiste en la reducción paulatina de la temperatura corporal.

Por un lado suprime la actividad epiléptica espontánea

y tiene efectos anticonvulsivantes, y por otro,

se ha demostrado en modelos animales

que evita la muerte de las neuronas del hipocampo.

-El catéter ya está listo.

-Pues inicia el procedimiento.

36,8, 36,7...

Para ello, utilizaremos una máquina de enfriamiento

que a través de un catéter, introduce suero salino a baja temperatura.

De esta forma, iremos reduciendo

la temperatura corporal de Álvaro 0,65 grados por hora,

hasta llegar a los 33 grados de temperatura corporal.

Así se mantendrá durante 24 horas,

hasta que podamos invertir el proceso y ver si ha funcionado.

-Espero que esto funcione.

Pero es que no me puedo quitar de la cabeza

qué le voy a decir a mi hijo cuando se despierte,

la casa embargada, nosotros en la calle,

su padre denunciado por estafa...

Yo...

Lo siento. No puedo.

-¿Puedo ayudar? -Gracias.

-Bueno. Ha perdido un poco de peso, pero está bien nutrido,

gracias a lo que ha ido comiendo con el relactador, ¿eh?

-Mira, Adri, se acabó, la niña tiene que comer en condiciones ya.

¿No ves que está sufriendo?

Silvio, de verdad, no vas a sacar nada presionando a Adriana

sólo ponerla más nerviosa.

A ver, Adriana, y tú tampoco te preocupes,

porque vas a poder luego recuperar la lactancia. ¿Vale?

Le vas a poder dar el pecho. -Bueno, Mirad.

Es que ya me da igual; estoy muy cansada, la verdad.

No... No puedo más.

-Si es que tiene heridas de tanto intentarlo.

La verdad es que no creo que este estrés le esté viniendo bien al bebé.

Mira, vamos a hacer una cosa,

como veo que el bebé está muy cansado y vosotros también,

vamos a darle biberón. ¿Vale?

Pero vamos a utilizar una técnica

por la que el bebé no va a perder el reflejo de succión.

Va a ser lo más parecido a darle pecho, no te preocupes.

Y así también evitamos el síndrome de confusión tetina-pezón.

-Cariño, hay que hacerlo.

Este método, denominado alimentación pausada con biberón,

consiste en que el bebé, a su propio ritmo,

succione de cuatro a seis veces de un biberón en posición horizontal

Para después, contarle el flujo de leche

colocando la tetina bajo el cielo de la boca.

Y de esa manera, el bebé siempre sabe dónde se encuentra la tetina.

Yo soy la primera que no quiero que mi bebé pase hambre.

Por eso no dejo que me gane la impaciencia ni la inseguridad

que me hubiesen hecho rendirme a la primera.

Porque sé que mi leche es lo que mejor le viene al bebé,

en todos los sentidos.

Jolín. Se ve que tenía hambre, ¿eh?

-Es de admirar el empeño que has puesto;

haces lo mejor por nuestra hija. Muchísimas gracias a usted también.

Nada, hombre, no hay de qué.

Oye, ahora que veo que estáis tranquilitos,

y parece que todo lo tenéis controlado,

me voy a marchar.

Cualquier cosa, ya sabéis dónde estoy. ¿Vale?

Venga, hasta ahora. -Muchas gracias.

Oye: ¿Y si la llamamos Adriana? ¿Guerrera como la madre?

-No, es mejor que tenga un nombre...,

un nombre ella sola, ¿no? Un nombre único.

-¿Cómo la llamamos entonces? -¿No tiene cara de Celia? ¿Eh?

-Quizá cuando tenga 50 años, sí.

-¿Qué tal, Marta? ¿Cómo estás?

-¿Cómo está, doctora? ¿Cómo está? -Bien.

Por fin hemos conseguido detener las convulsiones

y la actividad eléctrica epiléptica. -Ay, ¿cómo..., cómo ha sido?

¿Qué ha pasado?

-Pues cuando Álvaro alcanzó los 34,3 grados de temperatura corporal,

notamos el cese de la actividad eléctrica epiléptica.

Y después de 24 horas a baja temperatura,

empezamos con la fase de recalentamiento.

Una vez alcanzó su temperatura normal,

sí que sufrió alguna crisis parcial,

pero no ha vuelto a entrar en estado epiléptico.

-Pero entonces, ¿ha tenido convulsiones, o no?

-Sí, a ver, una crisis parcial son...,

son crisis que no abarcan todo el organismo,

sino solamente una parte; como un brazo o una pierna.

Pero es algo normal; de lo que no hay que preocuparse, se recuperará.

-Menos mal.

-Ahora vamos a sacarlo de la UCI y a subirlo a planta.

Después de unos días,

Álvaro podrá marcharse a casa con tratamiento antiepiléptico

y controles neurológicos frecuentes.

En principio el pronóstico parece bueno.

Lo único es que el origen de las crisis sigue sin estar claro.

Por lo que deberemos seguir estudiando el caso.

-Marta.

-Hola, Santos.

-¿Cómo está? ¿Cómo ha ido? -Bien. Está bien.

-¿Sí? -¡Álvaro está bien!

-¡Lo sabía! ¡Sabía que era fuerte!

-¿Qué tal por Fuengirola?

¿Pudiste hablar con el abogado ese, que te recomendó el celador?

-Sí, sí. Muy bien. Ha sido increíble. Lo ha solucionado todo.

Por suerte, el abogado que nos mandó Juanjo

ha conseguido demostrar que la firma que aparecía en todos los documentos,

mi firma, era en realidad una falsificación

que había hecho mi socio, que ahora está en busca y captura.

Parece ser que se abre un largo proceso judicial.

Pero vamos a poder mantener la casa, y la empresa.

Y lo mejor de todo,

con Álvaro, ya recuperado.

-¿Juanjo..., Juanjo te ha recomendado un abogado?

-Sí. Uno de una comunidad suya o... No sé.

Sí, lo ha conseguido todo.

-Ah, qué bien. Me alegro de que..., de que haya ido bien.

-¿De verdad? -Sí.

-Os avisarán en cuanto salga de la UCI. -Sí.

-Muchísimas gracias, doctora. De verdad.

-Muchas gracias. -De nada. De nada.

-Ay, mi niño. Está bien mi niño.

Hola. ¿Qué tal? -Bien.

Bueno, ya os vais, ¿eh? Por fin, todo llega.

Oye, muy importante.

Acordaos de intercalar las tomas del biberón con el relactador.

¿Vale? -Vale.

Para que poquito a poco se vaya acostumbrando, y luego ya,

quitáis el relactador, y que se quede solo con el pecho.

Pero ¿tú crees que le voy a poder dar el pecho?

Vamos, no me cabe ninguna duda.

¿Cómo que no? Claro que sí.

Ya verás que, cuando se pasen todos estos días,

que siempre hay mucha tensión, ha pasado el parto,

y cuando veáis que estáis las dos solas y tranquilitas en casa,

todo va a ir de maravilla. ¿Eh?

Qué bien.

-Yo creo que ya tenemos nombre para el bebé.

Ah, ¿sí? Sí.

Anda. ¿Y al final? ¿Qué habéis decidido?

Se va a llamar Clara. ¿Clara?

Es un nombre precioso. No me lo puedo creer.

Madre mía, ¡muchísimas gracias!

¡Ay! Mira, me estoy emocionando y todo.

Adiós, doctor Landó.

Clara, un momentito.

Dime.

Oye, vengo de la reunión de la comisión.¡Ah!

No me vuelvas a hacer una encerrona como esta.

Pero ¿qué encerrona? Vamos a ver. ¿Cuántos sois en la comisión?

Tres, ¿no? Pues yo he hablado contigo,

y luego con Pepa y con Lucía.

Ya. Pero a mis espaldas

porque las dos han llegado a la comisión

con la propuesta más que cerrada.

Pero si es una propuesta buenísima, hombre.

Y no porque sean mujeres, ¿eh?

Clara, que nos conocemos.

No conviertas esto en una guerra de sexo.

Anda. Hasta mañana. Adiós.

-¿Cómo sabías que ese abogado les iba a ayudar?

-Porque algunas veces, en la comunidad...

hay problemas legales con las firmas de las escrituras de...,

de algunos compañeros y...,

y ese abogado está acostumbrado a este tipo de cosas.

-¿Y a ti te parece normal que pasen ese tipo de cosas en tu comunidad?

-No, en realidad no.

Pero tampoco me parece normal

el vídeo que grabasteis con el sacasectas ese.

-Mira, de poco va a servir ningún vídeo

si tú eres incapaz de reconocer que tienes un problema.

-¿Y si eso ya no fuera así?

-¿Qué quieres decir?

-Que reconozco que...,

que no he sido consciente del daño que le he hecho a los demás,

por estar en la comunidad de Zacil.

-¿Qué pasa? ¿Que ya no es tu comunidad?

-¿Y tú por qué no apareces en el vídeo?

¿Es que a ti no te he hecho daño?

-Juanjo, ¿de verdad estás tan absorto

que no te das cuenta de lo que pasa a tu alrededor?

-Pero ¿a qué te refieres?

Silvia, si te he hecho algún daño, necesito saberlo.

-¿Tú te acuerdas de dónde estabas el 17 de febrero?

-No.

-Pues yo sí sé dónde no estabas.

Yo estaba en el funeral de mi padre.

Y estaba esperando a que aparecieses por la puerta para darme un abrazo.

-Perdóname.

Perdóname, Silvia.

¡Perdóname! Perdóname.

He hecho muchas cosas mal,

pero le he estado dando vueltas, y esto se tiene que acabar.

Esto se tiene que acabar.

Que ya no los necesito para estar bien.

-¿Está bien? -Sí, sí, sí, sí.

-Le voy a pedir que mañana por la mañana venga

para hacerle unos análisis de sangre y unos de orina.

-Que yo solo venía de visita.

Y han terminado empastillándome, poniéndome puntos,

y encima hasta querían sacarme sangre.

-En los análisis hemos visto que sufre usted una diabetes tipo 2.

Pues va a tener que quedarse ingresado,

mientras le ponemos el tratamiento

y vigilamos muy de cerca el funcionamiento de sus riñones.

-¡Vale, está en parada! ¡Una camilla!

-Preparo el carro de paradas.

-Carga. Fuera.

-Bueno, bueno, bueno. Volvemos a vernos, alférez Soto.

-Capitán Soto. -Qué casualidad, ¿no?

Que..., que hayan coincidido aquí.

Bueno, que a lo mejor usted venía a ver a Andrea, ¿no?

Como es una excelente cirujana,

pues me imagino que a lo mejor ha sido por eso. -¿Excelente?

¿Estás segura de lo que haces? No me quiero morir hoy.

-Pero ¿por qué me tratas así?

Y además, yo ya no estoy en el ejército, no eres mi superior.

-Pero creo que hay algo entre vosotros,

o algo que ha pasado entre vosotros, que yo desconozco.

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Centro médico - 04/04/17 (2)

04 abr 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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