www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4924423
No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 04/01/19 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Hola, Clara. Hola. ¿Quieres un café o un té?

No, voy por un agua.

Oye, me acabo de cruzar con Marco, ¿qué tal está?

Pues no ha habido suerte con el tema de Aníbal, pobrecito.

Vaya día, desde luego.

Oye, y tú con lo de Amalia, ¿qué tal, hay novedades?

Sí, sí que las hay.

Al parecer,

esta mujer no tenía una vida muy convencional.

A mí me lo vas a decir,

¿qué te decía yo? Que allí había algo oscuro.

A ver, escúchame,

Amalia llegó en una ambulancia

y les llamaron desde una residencia de ancianos.

¿Cómo? ¿Que vivía en una residencia?

No, no, no, no,

ella iba a la residencia a ver a su marido.

Sí, el de la foto. Sí.

Y justo cuando estaba allí

tuvo el problema del corazón, la arritmia.

Qué raro.

¿Cómo es que ese hombre nunca apareció por aquí,

ni ha preguntado por ella ni nada?

Dacaret, a mí esto me da mala espina.

Aquí pasa algo.

Creo que ya sé lo que pasa, fíjate.

Ella le traicionó,

fue a la residencia para pedirle perdón,

y cuando estaba allí, él ...

No te embales.

No me embalo,

espera un momento,

que esto que te estoy contando, vamos, lo tengo clarísimo, ¿eh?

Él no la quiso perdonar,

y luego,

cuando se ha enterado de que estaba muerta,

ha venido

y le ha puesto el corazón de cerdo en la cama,

sí, por venganza, está clarísimo.

Vale, Clara,

te informo de que su marido tiene Alzheimer

desde hace muchos años

y es incapaz de comunicarse,

así que tu teoría de la venganza, fuera.

Vaya ...

entonces, ¿quién puso ese corazón en la cama?

Pues no lo sé, no lo sé,

también me contaron que Amalia iba cada día a ver a Agustín,

al parecer, solo se tenían el uno al otro,

no tiene ni familia, ni hijos, ni amigos, ni nada.

¿De verdad? Vaya tristeza de vida.

También me dijeron que no siempre fue así,

me comentaron que trabajaban juntos en una feria ambulante

y trabajaban en una atracción de terror

o algo así.

Ya está,

de ahí la foto esta que vimos tan tétrica.

Claro, ¿lo ves?

Era una foto simplemente saliendo del trabajo.

Qué malo eres. ¿Malo, yo?

Pero si eras tú

la que pensabas que era el mismísimo diablo en persona.

Ya, es verdad.

Me siento fatal ahora mismo, ¿eh?

Hablar así de la pobre Amalia,

sin saber nada de su vida ni nada, pobrecita,

y espera, claro, ahora lo entiendo,

seguramente todas esas cosas raras que decía

es porque la pobre pensaba que seguía allí,

en la feria.

Tú sabes mejor que nadie

que cuando los ancianos llevan mucho tiempo hospitalizados,

pues se desorientan y no saben muy bien dónde están.

Ya,

y yo llamándole bruja a la pobre, que en paz descanse.

Es una historia bastante triste, la verdad.

De todas maneras, cuánta soledad, Esta vida es durísima, durísima.

Sobre todo, para la gente mayor.

¿cómo decías que se llamaba esa residencia, te acuerdas?

Que tú todavía no estás para eso, Clara, hombre.

Mira, déjate de tonterías, que esto es muy serio,

pero estoy pensando una cosa.

Dime, ¿te acuerdas?

Menuda película me había montado yo con esto,

aunque a decir verdad,

hubiera preferido que Amalia

hubiese sido un poco bruja, o algo así,

porque la realidad es muchísimo más triste,

y por desgracia,

es que esto lo vemos aquí un día sí y al otro, también,

pero me da muchísima pena

estas personas son mayores que están solas e indefensas

después de toda una vida.

Y que muchas hasta fallecen solas,

por eso de verdad

creo que todos debemos colaborar en que estas personas se sientan bien,

se sientan apoyadas,

porque hay que tener en cuenta que tarde o temprano,

todos lo vamos a necesitar.

-Sí. -¿Puedo pasar?

Hombre, ¿a qué debo este honor?

A un corazón de cerdo que pulula por el hospital.

Ya has hablado con Merino, ¿no?

-Ha venido a mi despacho, sí. -Anda que no le ha faltado tiempo.

-¿Cómo? -Nada.

Oye he estado investigando con Clara, y al parecer,

Amalia no tenía nada que ver con el corazón de cerdo.

Ya lo sé.

¿Ya has hablado con ella?

He llamado a la facultad de Medicina.

¿Y eso para qué?

Me acordé que tenemos un convenio de colaboración con ellos

para que los chavales hagan sus prácticas por aquí.

Ah, sí, sí, les he visto por aquí, hay alguno que apunta maneras, ¿eh?

Pero hay algún otro que es cafre, cafre, pero cafre, ¿eh?

Todos hemos sido jóvenes y estudiantes, ¿no?

El caso es que hoy

han estado haciendo pruebas de disección aquí.

No me digas más, con vísceras

y una de ellas era un corazón del cerdo.

Y luego les han hecho la ronda por las habitaciones,

y bueno ...

Y el listillo de la clase

se ha metido en la habitación de Amalia

y ha dejado el corazón de cerdo, en plan huella.

-Exacto. -Muy bien, qué maravilla.

Cómo se nota que eras el graciosillo de tu promoción, ¿eh?

Era un empollón,

mis apuntes eran ejemplares, bien subrayaditos, a colores...

Ya, seguro.

Bueno, a ver,

¿y hemos encontrado al mago del humor?

Les hemos amenazado a todos para expulsarles de la facultad

y ha cantado como un canario.

-Qué farol. -No era ningún farol.

¿Ah, no, eh?

Pues sí que está tenso el tema por aquí.

Ni te imaginas.

¿Quieres hablar con él?

-¿Con quién? -Con el graciosillo.

Pero le habrá caído una buena, ¿no?

Sí, pero Amalia era tu paciente,

has perdido un lindo tiempo con esto

y pensé que deberías estar frente a frente con él.

Pues sí, sí,

le voy a quitar las ganas de ser un listillo,

tú déjame a mí.

Muy bien.

Pasa.

Te presento al doctor Dacaret,

ha perdido un lindo día

intentando descubrir de dónde venía tu maravilloso corazón.

¿Os habréis reído un montón en clase hoy, no?

Os dejo solos.

Siéntate, anda.

Pues aquí estamos.

¿Tú bien sabes el tiempo que me has hecho perder hoy?

No.

¿Que no he podido revisar casos de mis pacientes por tu culpa?

¿Qué no he tenido tiempo ni de comer por ti?

¿Te parece lógico?

Lo siento, yo solo quería ...

¿Por qué estás hablando, quién te ha dicho que hables?

Aquí estoy hablando yo

y me miras cuando te hablo.

Si esto que ha ocurrido aquí lo oye otra gente,

¿sabes la reputación que le daría al hospital,

esta tontería que has hecho?

¿Lo sabes?

No, no lo sé.

Mira vamos a hacer una cosa, esto no va a quedar así,

tú vas a pagar por esto, ¿eh?

Me vas a dar tu número de teléfono

y siempre que necesite un corazón de cerdo

en el día de los inocentes,

me lo vas a traer tú,

¿me has oído?

-¿Que si me has oído? -Sí, sí.

¿Sí, sí? ¿Qué he dicho?

Que te lo traigo yo.

Así me gusta, muy bien.

Venga relájate, que estás muy tenso,

que estás muy tenso, que eres un flojo.

Para hacer bromas, no eres tan flojo.

Anda que ... Un corazón de cerdo.

No te rías, ¿eh?

Vale.

Ramón, ¿cómo ha ido, cómo esta Minerva?

Bueno, hemos logrado parar la hemorragia.

Se pondrá bien, ¿no?

Todavía es pronto para saberlo, tenemos que esperar a que despierte.

Ha perdido mucha sangre, Esther y eso complica mucho las cosas.

Pobrecita.

Estaba tan ilusionada con su niña ...

Esther hacemos todo lo que está en nuestras manos.

Esa niña ha demostrado ser muy fuerte,

su madre, también,

así que tenemos que tener ánimo y confiar.

Ya ...

¿Qué te pasa? ¿Estás bien?

Todo esto es por mi culpa, ¿no?

Algo no hice bien durante el parto.

Las circunstancias no eran las mejores,

lo hiciste muy bien, de verdad.

Ya, pero como me miraste así, cuando bajamos de la ambulancia,

parecías tan enfadado que ...

Enfadado, no, no, no, verás,

es que había estado hablando con el médico del Samur,

y me dijo que la situación estaba bastante complicada.

Estaba preocupado, nada más.

Me quitas un peso de encima.

¿por qué no te vas a casa y descansas, vale?

No, no,

prefiero esperar a que Minerva despierte,

no quiero dejarla sola ni un minuto.

Además de ser una comadrona magnífica,

eres una amiga.

Vale, de acuerdo,

te iré informando de lo que vaya surgiendo.

Oye, ¿cómo lo haces?

¿Cómo hago el qué?

Pues eso, no dejar que te afecte tu trabajo.

¿Te cuento un secreto? Por favor.

Este uniforme es mi armadura,

esto es lo que me aísla

de todas las cosas malas que tiene este oficio,

aunque la verdad es que a veces aísla de lo bueno y de lo malo,

los médicos siempre corremos el peligro

de creernos como dioses

y eso también podría ser un error.

Bueno, dioses, no sé, pero para mí sois superhéroes.

Te lo agradezco.

Oye tengo que irme,

te voy informando de todo lo que vaya surgiendo.

Una cosa,

no hemos logrado localizar a ningún familiar,

¿te podrías ocupar de esto?

Claro, sí, por supuesto.

¿De acuerdo? Me tengo que ir. Oye, gracias, por todo.

De nada.

Hombre, Clara.

Si vienes a decirme

que le cante las 40 al chaval del corazón de cerdo,

olvídalo, porque ya he cumplido.

Ah no, tranquilo,

si ya me ha dicho el nombre la doctora Vega,

ese se va a enterar

la próxima vez que venga a hacer prácticas.

Le pienso tener limpiando cuñas toda la carrera, fíjate.

Toma. ¿Qué es esto?

Bueno pues que yo también he estado haciendo averiguaciones

sobre Amalia y Agustín y mira.

¿Esta dirección de quién es? Del cementerio del oeste.

Vamos a ver,

¿todavía estamos con la historia de ultratumba?

¿Pero qué dices de ultratumba, hombre?

Que he llamado a la residencia

y les he explicado la situación,

y les he sacado toda la información sobre Agustín,

que me la han dado entera.

Desde luego, tú, como detective privado,

tú tienes futuro, ¿eh, Clara?

Bueno, si yo te contara.

No te digo más

que alguno me llama “la Fletcher” aquí en el hospital ...

Bueno, a lo que voy,

que he hecho un par de llamadas

resulta que a Amalia y Agustín

tienen un nicho en propiedad en el cementerio.

¿Y qué?

Hombre lo suyo sería

que le echásemos una mano a Amalia para que se cumpliese su voluntad.

A ver, a ver, Clara, espera, que estás como una moto.

Nosotros no tenemos nada que ver con esta gente, ¿eh?

Ya pero es que estos pobres ancianos no tienen a nadie,

la verdad, solo se tenían el uno al otro.

¿Pero no tienen familia? Ni hijos, ni hermanos ni nadie.

Y te digo una cosa,

a mí me dio una pena tremenda cómo murió esta mujer.

¿Tú no crees de verdad

que podríamos haber hecho algo más por ella, no sé,

solo que nos hubiésemos preocupado de saber algo más o preguntarle?

Pues esto ya estaría solucionado.

Ya, Clara,

pero tú sabes el papeleo que supone todo esto.

Pues sí.

Ay, Dacaret,

¿pero y lo bien que nos vamos a sentir

sabiendo que esta pareja

va a permanecer unida para siempre, eh?

Vale, cuenta conmigo. ¡Bien, lo sabía! Muchas gracias.

Como ya he empezado los papeleos, voy a volver a llamar otra vez,

que seguramente,

desde el hospital agilizan las cosas.

Ah, y otra cosa,

que también les he encargado una corona de flores.

Muy bien. Que son 30 E.

Clara, estás en todo, ¿eh?

Hombre, que el bolsillo no da p'a más, hijo mío.

Vale, vale.

Bueno, pues ya está. Muy bien.

Ya la conoces, Pepa,

que se toma todo a la tremenda

y se siente mal

por lo que le pasó a Minerva y al bebé.

Es un shock muy grande, es normal, ¿eh?

Ya, pero tendría que sentirse orgulloso de lo que hizo.

Claro, pero nunca sabemos cómo vamos a reaccionar

hasta que ocurre,

de hecho,

igual nos pasamos un poco con las bromas, ¿no?

Igual no era el mejor momento, sí.

Pero bueno, tú no te preocupes,

que yo ya hablé con ella y parece que lo está asimilando.

Bueno, vale,

hay que esperar a que la madre se recupere,

aunque creo que esta grave.

Muy grave.

¿Pero tú qué haces aquí,

te quieres ir a casa, Esther y pegarte una ducha, por favor?

Yo creía que conocía a Minerva, pero ...

¿Qué pasó?

Pues que acabo de hablar con este, bueno, con el padre de la niña.

¿Está viniendo ya?

Qué va,

lleva ocho meses viviendo y trabajando en Zanzíbar,

se marchó allí cuando lo dejaron.

¿Pero no sabía que estaba embarazada?

No, él dice que lo siente mucho,

pero que ya no es su pareja y bueno, no cree que sea el padre de la niña.

Es que no lo entiendo, no lo entiendo.

Todo este tiempo ella hablaba como si estuvieran juntos,

si hasta me dijo que había ido con él a todas las ecografías.

¿Pero por lo menos has conseguido contactar con su familia?

No. Bueno, esto ya ...

Me ha contado

que los padres de Minerva están muertos

y que es hija única.

¡Madre mía!

No lo entiendo, no lo entiendo, todas estas mentiras.

Ella parecía tan contenta con su embarazo,

con sus clases, con su vida, no lo entiendo.

No lo sé,

a mí lo único que se me ocurre

es que muchas veces

no nos sentimos orgullosos de nuestras miserias

y las ocultamos.

Pues vaya plan, esto cada vez se pone peor.

¿Por qué, qué pasa?

Espero que Minerva se recupere, porque si no ...

Sí, porque si no, esa niña lo va a tener muy difícil.

Pero alguien tendrá que hacerse cargo de ella, ¿no?

No me lo puedo creer.

Es que se tiene que recuperar, Minerva se tiene que poner bien.

Bueno, tranquila, no pienses en eso ahora, ¿vale?

Ya verás cómo esta misma noche la dan el alta y ya está con la niña.

Ya pero ...

y si la quedan secuelas, o yo qué sé, si muere.

Tendría que haber llamado antes a la ambulancia ...

Tranquilízate, por favor, ¿sí?

De acuerdo.

Te hacía con la secretaria.

Me ha retrasado la visita una hora.

Bueno,

así tienes más tiempo para preparártela.

¿Una hora más

para cortarme las venas, quieres decir?

Oye, no empecemos otra vez, por favor.

¿Tienes un momento?

No, pero como eres la directora, tú dirás.

A ver qué te parece,

-Pilar. -¿Eh?

-Pilar. -Ah...

Sabes que los hospitales

son de las pocas empresas donde los clientes no quieren serlo.

Como la funeraria, pero eso no lo digas. Perdón.

Los clientes, nuestros pacientes, no quieren estar aquí,

por eso pagan su frustración con nosotros, ¿no?

Pero en los últimos tres años

hemos conseguido rebajar en un 23% el número de quejas,

y si este año seguimos así,

conseguiremos rebajarlo un 8% más.

¿Qué te parece, así, para empezar?

Bien, bien, yo, en todo caso, esto es solo un consejo,

empezaría con un hola,

esas cosas siempre ayudan.

Carlos, le iba a saludar, obviamente.

Vale, perdona, era una broma,

pero está muy bien,

vamos, vas a triunfar seguro.

No te he traído para que me hagas la pelota, ¿eh?

Sé sincero, por favor.

Bueno, yo, lo único que cambiaría, pero nada, una cosa superpequeñita,

que no, que no, que está fenomenal...

Por favor, ¿qué pasa?

No, nada,

bueno, cambiaría quizás eh...

A ver, que no sé,

está muy bien todo, ¿eh?

Pero quizás son demasiadas cifras al principio,

y yo me centraría más en el aspecto humano.

¿Qué quieres decir?

Quizás son demasiados números,

yo lo enfocaría

desde el punto de que los pacientes cada vez se sienten mejor tratados,

están más a gusto con este hospital

porque hemos mejorado la atención primaria,

la comida...

¿Sabes?

Tienes razón, siempre tienes razón.

Claro,

y eso te lo voy a grabar para el futuro.

Por ahora lo tengo yo.

La verdad es que no sé qué va a ser de mi futuro,

Carlos, no sé, lo veo todo muy negro.

¿Ya estamos otra vez con eso?

Tengo un mal presagio, algo va mal, lo sé.

A ver, Ángela,

tú empieza con un “Hola” y lo demás saldrá solo.

¿Sabes cuál es mi miedo?

Que yo empiece con un “Hola”

y esta señora termine con un “Adiós, hasta siempre”.

¿De qué sirve preocuparse?

Si a lo mejor, esta decisión ya está tomada,

así que,

pase lo que pase en esta reunión,

al menos he sacado algo en claro

y es que siempre podré contar con Carlos.

A ver, respira hondo y échalo poco a poco.

Como tus clases de yoga.

Y yo,

que me había tomado el día libre para relajarme ...

-Bueno, Esther,

ya verás cómo acaba mejor de lo que empezó.

Y si esa niña se queda sola en el mundo, ¿qué?

Esther, para ya, por favor, que estas en bucle.

Pensaba que eras una persona positiva.

Pues mira, a lo mejor no lo soy tanto.

Tú lo sabes,

que yo perdí a mi madre cuando era muy pequeña,

y te aseguro que eso no se lo deseo a nadie.

Esther, Minerva va a salir adelante, ya lo verás.

Entonces, ¿por qué no sabemos nada de ella?

Mira.

Estás aquí. Sí, dime, Ramón, ¿cómo está Minerva?

Dime la verdad, por favor, te lo ruego.

Esther, escúchame.

A ver, Minerva se ha despertado y se está recuperando.

-¿En serio? -¿Ves? Salió bien.

Sí, sí, está fuera de peligro.

Ahora está en la habitación

y le están subiendo la niña para que esté con ella.

¡Qué bien!

Tenía tanto miedo, Ramón, gracias, muchas gracias.

Escúchame, gracias a ti,

porque si no hubieras hecho lo que hiciste,

ahora no estaríamos aquí celebrándolo.

Bueno, a ver, no sé, podría haberlo hecho mejor también.

Oye, que vale ya, que lo hiciste genial.

A ver si se te mete en esa cabezota.

Minerva están en la habitación esperándote,

creo que ella también tiene mucho que agradecerte.

Pero no tiene por qué,

cualquiera en mi lugar hubiera hecho lo mismo.

Bueno, lo hubiera hecho mejor.

Mira que es pesada, ¿eh? De verdad.

Pero bueno, ya me paso en un rato,

que querrá disfrutar de su niña, ¿no?

Ah, a propósito,

deja de llamarla niña, que la niña ya tiene un nombre.

¿Ah, sí? Si Minerva no lo tenía nada claro,

me dijo que no sabía qué hacer.

Pues yo creo que ahora lo tiene clarísimo,

la niña se llama Esther.

¿De verdad?

Pero si ese nombre ya no se lleva.

¡Uf! Pues ya verás a partir de ahora.

Lo vamos a poner de moda.

Vamos para adentro, que aquí hace frío.

Venga, vamos, que lo estás deseando.

Qué día de locos,

ha sido como el mejor día de mi vida y el peor día de mi vida

todo a la vez.

Tengo aquí como un revoltijo de emociones,

no sé,

he sentido muchísimo miedo, pero estoy feliz,

pero también, bueno,

me siento orgullosa también de lo que he hecho,

y no sé, he pasado muchos nervios,

pero no sé,

ha sido como una montaña rusa, pero a lo bestia.

Al final, ha merecido la pena, porque todo ha salido bien.

De verdad no me lo puedo creer,

¿o sea que me invitas a un café y tengo que pagar yo?

Claro, como siempre.

Menudo morro tienes.

Anda, acompáñame a por el dinero.

Entonces, todo lo de Amalia, ya solucionado, ¿no?

Sí, al parecer,

mañana estará descansando en el cementerio oeste

y yo voy a hacer exactamente lo mismo.

¿Cómo?

Descansar, Clara,

que yo las 10 estoy durmiendo ya, que luego no puedo más,

que luego me llama mi hija a las tres de la madrugada

y claro ...

No te quejes, anda,

¿tú sabes lo bonito que es querer a alguien y que te quieran?

Cada vez que me acuerdo de esta pobre mujer ...

Vamos a ver,

piensa que Agustín estuvo con ella casi hasta el final de sus días.

Hombre, eso sí que es verdad

y que ella estará esperándole allí, en el cementerio.

Y gracias a ti.

Bueno sabes que he pensado mucho en todo esto.

No, no me cuadra,

tú dándole vueltas a la cabeza, no me cuadra.

Venga, no te rías de mí, te lo digo en serio,

no me parece justo

que cuando una persona llega al hospital,

que la juzgues por la primera impresión.

Este es un pesado, esta es una antipática ...

pues no, no está bien eso.

¿De quién hablas, a quién te refieres,

a los médicos o a los pacientes?

-Pues mira, es verdad,

porque también vosotros tenéis lo vuestro, no,

me refiero a los pacientes,

que no me parece justo juzgarles así,

por el comportamiento que tienen cuando están enfermos, ¿sabes?

Vamos a ver, Clara,

que nuestro trabajo es curar a la gente,

que estamos todo el día de arriba para abajo,

no tenemos tiempo,

que no nos podemos tomar un té o un café con todo el mundo.

Hombre, ya, eso sí,

¿pero qué quieres que te diga?

Yo, a partir de ahora, los voy a mirar con otros ojos,

y otra cosa,

que con esto he aprendido

que detrás de cada persona hay una historia.

Y menuda historia, Clara.

Eso, sí. ¡Madre mía!,

cómo gritaba esa mujer esas frases que decía sin sentido.

Bueno, por no hablar ya del corazón debajo de la almohada,

eso ya me dejó ...

¿Y qué me dices de esa foto,

esa foto tan inquietante?

Bueno, calla, que aun sabiendo la verdad,

se me ponen los pelos de punta cuando lo pienso.

¡Ay, ay!

Estos son los pendientes de Amalia.

¿Cómo han llegado a tu taquilla?

No sé.

Eso va a ser

como agradecimiento de parte de Amalia, seguro.

Anda ya, si te los di a ti.

Los has puesto tú, ¿verdad?

No lo sé, y si lo supiera,

me llevaba el secreto a la tumba, Clara.

Mira que eres ganso, ganso, ganso, fíjate lo que te digo.

A ver,

que te los he dejado ahí para que se los des a Agustín,

que seguramente no nos va a reconocer,

pero bueno,

es lo último que le quedaba de Amalia.

Anda, pues tienes razón,

mira, de vez en cuando piensas, fíjate.

Gracias, Claraaaaa.

¿Has oído? Es Amalia.

Mira eres más tonto que otra cosa,

tú gasta estas bromas, que un día te vas a enterar.

Vale, vale.

Oye, y entonces, que a mí me quede claro.

Me invitas a un café y a un bocadillo hoy.

Sí, pero de jamón ibérico bueno

con tomatito, aceitito, todo completo.

Venga ya, hombre.

Estírate un poco que siempre estamos igual.

Sí y unas porras también te voy a dar después.

-Marco, ¿qué tal estás? -Bien, bien,

voy a por el móvil

que tengo poca batería, por si me llaman.

Ya, ¿pero se sabe algo? No, no se sabe nada.

Todo sigue exactamente igual.

Belén no reacciona, la policía no reacciona

y mi hijo sigue por ahí perdido sin que yo pueda hacer nada por él.

Si nos necesitas para lo que sea estamos aquí.

Lo malo es que me estoy volviendo loca.

Cada minuto que pasa es más difícil que le encuentren

y si Belén no se despierta, puede ser que no le encuentren.

O que le encuentren demasiado tarde, y eso no me lo perdonaría nunca.

Marco, por favor, no digas eso, ¿vale?

Aquí la única culpable de todo es ella, que es una loca.

Si yo no la hubiera tocado, ella no estaría en coma.

Marco, Marco, no digas tonterías

porque tú no tienes absolutamente nada que ver con todo esto.

Que no, Hamman, que no tenía que haberlo hecho.

yo no sé si tenías que haberlo hecho o no,

pero te aseguro que Clara y yo habríamos hecho lo mismo

e incluso cosas peores, ¿vale?

Tuvo un accidente y está en coma.

Sabes que es perfectamente factible que aparezcan convulsiones.

Así que quítate de la cabeza

que tú lo provocaste por zarandearla, ¿vale?

Es muy fácil decir eso, pero es que no puedo.

Es que si se muere

puede ser que nunca encontremos a mi hijo ...

Bueno, mujer.

Son tan preciosos.

Baja la voz,

que si los despertamos, las enfermeras nos matan.

¿Todo bien?

Lo digo porque si estás buscando a tu tocaya,

ya no está aquí.

Sí ... Bueno, ya lo sé.

Es que ...

después de lo que ha pasado hoy,

pues ...

Me apetecía ... me apetecía verles

y ... no sé,

ver y comprobar que están bien.

Qué tontería, ¿verdad?

En fin, que no ...

no quiero molestar, ya me voy.

No, no, Esther, quédate.

Además, yo vengo mucho.

Bueno, ya ...

Pero no solo como médico

que viene a ver

cómo van evolucionando estos muchachos,

sino ... porque me relaja.

Mirarlos es como mirar una hoguera.

Aquí dentro de las incubadoras parecen ...

pececillos en una pecera.

Verás cuando llevas tantos años y tantos casos

siempre corres el peligro

de olvidarte de lo que realmente es importante

porque aquí

lo único que importa es

ayudarles a nacer a estos pececillos,

como dices tú.

Bueno tú ya sabes lo que pienso

y para mí sois unos superhéroes.

No ...

Ellos son los superhéroes del futuro,

ellos ...

Y están aquí esperando a que llegue su momento.

Pues que aprovechen estos momentos de paz

porque la vida ...

la vida no es eso.

Hemos abierto la caja de pandora.

Vámonos de aquí

antes de que las enfermeras nos maten.

Hola.

¿Ya?

Ya.

-¿Cómo ha ido del cero al diez? -Van a relevarme de la dirección.

¿Cómo?

Por lo menos ha sido directa

y me he ahorrado el bochorno del discursito.

La siento, Ángela.

Han perdido la confianza en mí.

Ahora mismo no consideran

que sea la persona adecuada para dirigir este hospital.

O sea que Herrera se ha salido con la suya.

Tengo los días contados.

Hasta que se haga oficial,

sigo siendo la directora, eso sí.

¿Y después?

¿Quién va a ser el nuevo director? ¿No será él?

Bueno él ha conseguido que me echen,

pero no saben el nombre del sustituto,

o al menos eso me ha dicho Pilar.

Bueno si necesitas cualquier cosa,

lo que sea

para que ese capullo no se salga con la suya,

me dices, ¿eh?

Gracias pero ahora mismo no tengo ánimos para salir.

¿Sabes dónde te van a trasladar?

No ...

ni lo he preguntado, la verdad.

Con todo lo que he puesto de mi parte

para que este hospital saliera adelante ...

La verdad es que no esperaba que todo esto acabara así.

Ven aquí.

Gracias.

Ana.

Soy médico. Ana, ¿me oyes?

Es Belén, se ha despertado.

Gracias a Dios, voy a verla.

No, no, no, no.

¿Tú te acuerdas de lo último que pasó cuando hablaste con ella?

¿Todavía piensas

que va a ser Herrera el que te sustituya?

Eso parece,

aunque creo que hay una nueva candidata.

Da la casualidad

de que Martina es amiga mía desde la facultad.

Por lo visto,

se ha enterado alguien de la consejería

y me han llamado para preguntarme por ella.

¿Y qué les has dicho?

Que tiene el listón muy alto.

Mi padre murió de un infarto.

Pero ¿qué pasa? ¿Ha salido el electro mal?

Tranquila, Ana.

Lo más posible es que se trate de un síncope.

Nunca había tenido una primera cita con tantas emociones.

¿Lo ves? Soy un desastre.

Bueno, pero me gustan tus desastres.

Nada solo venía a decirte

que he cambiado la guardia de esta noche.

Es que como trabajabas, quedé con Pilar

para preparar las conferencias de mañana.

Haz las cosas que tengas que hacer y ya está, no te preocupes.

Yo no quería.

Es que Silvia nunca lo ha entendido.

No lo ha entendido nunca, nunca.

Todo se puede arreglar.

Lo único que necesitamos es saber dónde está el niño.

Yo no soy mala persona, de verdad que no.

Lo sé, sé que no eres mala persona.

¡Vete, vete!

¡Tranquila!

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Centro médico - 04/01/19 (2)

Centro médico - 04/01/19 (2)

04 ene 2019

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

ver más sobre "Centro médico - 04/01/19 (2) " ver menos sobre "Centro médico - 04/01/19 (2) "
Programas completos (1178)

Los últimos 1.191 programas de Centro médico

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Pedro

    Hola! Yo vivo en España y aquí tampoco lo han colgado en internet pero según la programación la han pasado x tv1. Q está pasando??

    08 ene 2019
  2. Norma Soto Sanes

    En Puerto Rico hoy, 8 de enero de 2019 ñno presentaron Centro Médico. ¿ Qué ha pasado?

    08 ene 2019