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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 03/10/17 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Cuando lo cogí...,

y él estaba tan agitado, como tan...,

como tan inquieto,

eso es porque él sabe que no está bien conmigo, ¿verdad?

Porque se siente inseguro.

Porque sabe que voy a ser una madre horrible.

-No. Sabes que eso no es verdad.

-¿Qué tal, cómo te ha ido con Naya? -Bien. Me ha hecho muchas preguntas,

pero a cambio también me ha dado algunas respuestas.

-Ajá. ¿Por ejemplo?

-Pues, para empezar, hemos pensado que, para que me sienta mejor,

igual sería conveniente que volviese a trabajar.

En principio sería solamente a media jornada

y luego ya lo iríamos viendo.

¿Qué te parece? -Bien. Bien, bien.

Si es lo que quieres y te sientes preparada, adelante.

-Pero a ver, ¿cómo que te vas? -El permiso de asilo no llega.

Y además he perdido mi trabajo en el hospital.

-Pero ¿cómo puede ser eso? -Pero ¿has hablado con algún abogado?

-Sí, sí. Sí, no hay nada que hacer.

Además, yo estoy cansado de esperar el permiso de trabajo.

Me han dicho que se tarda como siete años.

En Alemania es todo mucho más rápido.

-A ver, espera un momento;

vamos a pensar, tiene que haber una solución.

-La decisión está tomada.

-Vamos a casarnos.

-Eso es pedirte demasiado. Tú ya tienes una vida.

-Lo he pensado bien.

No tengo anillo de pedida ni reloj pero no..., no te lo pienses tanto.

-No hay nada que pensar.

La doctora Marco se reincorpora a su puesto de trabajo

después de superar un difícil síndrome posparto.

-Oye, Silvia: ¿estás segura que estás lista?

-Pues claro que sí, Álvaro, es lo que me pide el cuerpo.

Y además, sabes que Aníbal va a estar genial con mi madre.

-Ya. -No te preocupes.

-¡Oh! -¿Qué..., qué le sucede?

-Mi padre. Le duele mucho, mucho la cabeza.

-Sí. Yo soy su cuidadora. Es que tiene Alzhéimer él.

-Vale. No se preocupen, yo me hago cargo de este caso.

Por favor, que venga un celador aquí...

-Silvia, Silvia. Perdona, parece un caso de Neurología,

así que me ocupo yo. ¿De acuerdo? Tú..., tú ve a pasar consulta. Vamos.

Síganme por aquí. -Tranquilo, tranquilo.

-Las dos noches... No lo puedo soportar.

¡Ay!, ¡a ver si me quitan este dolor! ¡Aaaaah, ah!

-¿Su padre está diagnosticado de algo más aparte del Alzhéimer?

-No, no, no.

Lo que sí que he notado es que últimamente tiene mucha sed.

Bebe mucha agua y claro, orina muchísimo.

-Beber agua de forma excesiva puede resultar muy perjudicial.

Pero no debemos olvidar que es muy importante hidratarse adecuadamente.

La cantidad diaria recomendada es de 2 a 2,5 litros aproximadamente.

Siempre dependiendo del clima y de la actividad que realicemos.

Hay que beber este agua de forma espaciada durante el día

y aumentar la frecuencia si hacemos ejercicio.

Julio. ¿Diría usted que está más cansado de lo normal últimamente?

-Sí, sí. -Vale.

-¡Aaa! -Bueno, las constantes,

la auscultación cardiopulmonar y la palpación abdominal

Ahora voy a hacerle la exploración neurológica.

Julio. Mire a la luz, por favor. -¡Aaaah, hombre! ¡Quita eso de ahí,

-¡Déjeme en paz, déjeme en paz! ¡Que me molesta la luz, hombre!

-¡Papá...! -¡Quita eso! ¡¡Quita!!

A ti no te voy a hacer ni caso. Que tú no eres mi hijo.

¡Eres un comprado! -¿Cómo no voy a ser tu hijo, papá?

-Julio, por favor. -¡¡Dejadme en paz!!

¡Si yo lo que quiero es que me quiten este dolor de cabeza! ¡Y nada más!

-Pero Julio, deje que haga su trabajo, por favor.

-De momento le haremos solo una analítica de sangre

y dejaremos que se relaje. -Julio, por favor.

que los pacientes con Alzhéimer o de edad avanzada,

sean reacios a la exploración.

Si se da el caso, debemos dejar que el paciente se tranquilice

y posponer la exploración para más tarde.

-¿Cómo te llamas? -Adrián...

-¿Te acuerdas de algo más? -¡Aaa!

-¿Dónde te duele?

¿Has bebido algo más que alcohol?

¿Has tomado drogas? -Sí.

-¿Sí? -Todo es culpa de ella. -Ya estamos.

Rubén conducía ebrio y a gran velocidad

cuando chocó contra una pared de hormigón.

-Barón, 27 años, posible intoxicación etílica

y también presenta dolor y distensión abdominal.

-Vale. Sí, es Rubén, de mantenimiento del hospital. ¿No le reconoces?

Vamos pues ahora mismo no se mantiene ni a sí mismo. -¡Aaa!

-Todo parece indicar que el cinturón de seguridad

le ha salvado la vidaa Rubén.

Pero la verdadera causa del accidente ha sido

una conducción bajo los efectos del alcohol.

Conducir bajo los efectos del alcohol es algo muy peligroso.

Produce somnolencia, falta de reflejos

y una dificultad para medir las distancias de seguridad.

-Estoy aquí por culpa de Ana. -¿Quién es Ana?

-Ana, sí, mi mujer. ¿No te acuerdas? Mi mujer.

-Ah, sí. Una, una chica rubia, ¿no? -Sí ... ya se lo he dicho.

-Bueno, no creo que tu mujer te atara al volante en este estado, ¿eh?

-¡Aaa! -A ver: tienes dolores por el golpe,

pero yo no veo ni hinchazón ni hematoma.

Así que parece que has tenido mucha suerte, Rubén. Rubén.

-Pf. Madre mía.

Rubén ha sufrido un politraumatismo

y seguramente por eso el dolor está pasando a la zona abdominal.

De todas maneras haremos un TAC craneal, una analítica

y le inyectaremos B12

para corregir el estado etílico en el que se encuentra.

El doctor Mendieta ha podido hacerle la analítica a Julio,

el paciente aquejado de cefalea, y ya dispone de los resultados.

-Bueno, Julio. Pues tenemos ya los resultados de la analítica

y parece que hay hiperglucemia;

o sea, que los niveles de azúcar en sangre están más altos de lo normal.

Por lo demás todo está normal. -O sea: que tengo diabetes.

-Tenemos que hacer más pruebas para comprobar el diagnóstico,

pero sí, sí es posible que sea. -¡Menuda vida!

-Así que es como cuando... -¡Tú te callas!

-Que sí, papá. -Vale, bien.

-¡Papá, ni qué papá!

-Julio, me gustaría que le vieran en Endocrinología

para averiguar la causa de la diabetes, ¿de acuerdo?

Ampliaremos también el estudio analítico,

y lo siento, pero le voy a tener que dejar ingresado.

Ya que necesitamos recoger la orina de 24 horas.

-¡Lo que me faltaba! -¿Alguna pregunta?

-No. -No. -¡No!

-Muy bien. Pues voy a buscar a la enfermera y enseguida vuelvo.

-Gracias. -Hasta ahora.

-Yo creo que el médico se ha dado cuenta de que esto es muy raro.

-Tranquilo, hombre, tranquilo. No estás cometiendo ningún delito.

Es que no... -Ya.

-¡Hola! -Hola.

-He venido a recoger mis cosas.

Pero antes quería despedirme de Rubén y no le encuentro.

Debe haberse tomado un descanso del descanso.

-Rubén ha tenido un accidente de coche, Basir. -¿Cómo?

-Sí. Pero bueno, no te preocupes porque está perfectamente;

a excepción de que está completamente borracho.

-¿Borracho al volante? Eso no es propio de él.

-Bueno, Basir. Yo sé que es tu amigo

y me parece bien que le intentes defender.

Pero Rubén es un descerebrado.

Cada dos por tres está teniendo salidas de tono con mucha gente.

-A mí siempre me ha tratado con respeto.

Algo le ha tenido que pasar para que se comporte así.

-Pues no sé: sea lo que sea,

se lo va a tener que contar a la policía.

-¿La policía? Espera. Déjame que antes escuche su versión,

qué es lo que le ha pasado.

Andrea, nos vamos a casar.

Los matrimonios confían el uno en el otro.

-Está en Boxes, si quieres ir a verle. -Gracias.

-Así que estos son los niveles.

Muy bien; pues voy a decírselo. Muchas gracias.

-Álvaro, ¿podemos hablar un momento? -No. no, lo siento.

Ahora mismo no tengo tiempo. -Pero ¿no tienes ni un segundo?

-Ahora mismo no.

El doctor Mendieta comenta con Julio los resultados de los análisis

tras la valoración del endocrino.

Tenemos ya los resultados de la nueva analítica,

he hablado con el especialista

y parece ser que hay un déficit hormonal.

Así que el diagnóstico es de diabetes insípida.

-¿Pero eso qué es?

-La diabetes insípida es debida al déficit de vasopresina,

que es la hormona antidiurética.

Este déficit provoca una mayor producción de orina.

Verá: la vasopresina es una hormona

que fabrica una parte del cerebro llamada hipotálamo.

-¡No estoy aquí para que me dé lecciones de medicina!

¿Esto tiene tratamiento o no? -Sí. Sí, sí, lo tiene.

Vamos a empezar de inmediato con un tratamiento sustitutivo

a base de vasopresina.

También le he programado una resonancia magnética

para intentar averiguar por qué motivo el hipotálamo

no está fabricando la cantidad necesaria de esta hormona.

-Mateo, vigile que se tome bien la medicación.

-El chaval lo está haciendo tan bien

que hasta el medicucho cree que es hijo mío. Pues no lo es.

Es un hijo contratado.

-¡Qué tonterías dice! -Le digo la verdad.

Yo mismo le contraté. Le habla el Julio cuerdo, no el "gagá".

Díselo tú, Elena, díselo tú.

-Julio siempre tuvo un carácter muy..., muy terrible.

Por eso su mujer y su único hijo huyeron de él como la peste.

Cuando se enteró de que tenía Alzhéimer,

pues decidió no morir solo.

Y claro, como no quería volver a ver a su familia,

se contrató a un hijo. Sí, al estilo Japón.

Pero..., pasaron muchos hijos, ¿eh?

Lo que pasa es que ninguno aguantaba su carácter.

Y digo yo: ¿por qué hace todo esto si luego no se va a acordar de nada?

Tras haber sufrido un accidente

por conducir bajo los efectos del alcohol,

Rubén se recupera a la espera de los resultados de las pruebas.

-¿Qué ha pasado, tío? -Nada, tío.

Que me he tomado unas copas y...

Porque..., ¡bah, da igual, tío! Da igual.

-No, no. No da igual. Podría haber sido una tragedia.

-Mujeres, Basir, mujeres.

Que ¡ah! Además, tú de esto sabes más que nadie, ¿no?

Que dentro de poco vas a tener dos, ¿eh?

No te preocupes. Yo soy una tumba.

Que además, la otra la tienes lejísimos.

Aunque seguro que desde Afganistán

ya te está dando problemas, ¿a que sí?

-No, no. Ella no da problemas. Es todo..., es todo muy complicado.

Por supuesto, de esto nada a la doctora.

-No, no. -Ella no sabe.

-No, no. Ni una palabra. Eres un crack, tío;

ya me gustaría a mí saber cortar el bacalao como lo sabes hacer tú.

Ana, se ha ido con otro. -Lo siento, no sabía nada.

-Eh, antes, cuando pilotaba lo de los rally, ganaba una pasta,

la tenía comiendo de mi mano, ¿sabes?

Pero luego llega la crisis, las vacas flacas,

se me van los patrocinadores, se me va el dinero,

y parece ser que a la muy desgraciada no le basta el sueldo que me dan aquí

de mantenimiento del hospital para seguir queriéndome.

-Soto, ¿cómo está el paciente? -Bien. Está bien.

-Pues nada. Cuando se recupere, le dices a tu amigo que,

lo de conducir borracho, que mejor lo deje, ¿eh?

-Pero no es mi amigo, es amigo de Basir.

-Mira, ¿dónde aparece Basir otra vez?

-No te parece bien que me case con él, ¿verdad?

Pues me da igual porque la decisión es mía.

-Si la decisión es tuya, me parece bien.

Pero si lo estás haciendo por hacerle un favor,

pues que tengas claro que no lo vayas a pagar muy caro.

-Basir necesita la residencia,

el proceso es lento y ha perdido su trabajo.

Es amigo mío, no hay nada más que hablar.

-Bueno. Algo más sí.

¡Tendremos que hacer despedida de soltera, ¿no?!

-¡Ni de coña, vamos! -¿Cómo que ni de coña?

-No. Además, que no es una boda, boda.

-Vale; pues no hacemos una despedida, despedida, pero algo vamos a hacer.

-No. -No tienes mucho hambre, ¿no?

Julio, el paciente con diabetes insípida,

ha tenido que ser atendido con urgencia

porque se ha hecho un corte muy feo en un dedo.

Me acabo de enterar. ¿Cómo se ha cortado exactamente?

-Pues es que estaba... -¿Y por qué no me preguntas a mí,

que el dedo es mío? -Vale. Disculpe. Adelante, cuénteme.

-Pues nada. Me he cortado troceando un tomate.

-Que no veo muy bien.

-Muy bien. Pues, Julio, mira la luz, por favor.

-La luz... -Ya. Ya sé que molesta.

Julio, necesito que me mire fijamente, sin mover la cabeza

y me diga cuándo empieza a ver los dedos.

-Ahora. -Muy bien. Gracias.

-¿Qué tiene, doctor?

-Pues tiene una hemianopsia bitemporal.

Esto es la pérdida de visión de la parte externa del campo visual.

Es muy posible que esté relacionado con la diabetes insípida,

necesitamos el resultado de la resonancia magnética,

la que todavía no hemos hecho.

Así que voy a pedir hacerla de urgencia. ¿De acuerdo? -Vale.

-Enseguida viene un celador a buscarle.

-Creo que te estás metiendo demasiado en el papel.

Te estás preocupando en exceso. -Ha sido sin querer. Solo es que...,

es que se ha cortado y tenía que haber estado vigilándole.

-Ya.

-¿Qué tal, Julio? Soy la doctora Marco.

Soy adjunto en medicina interna,

y me presento porque a partir de ahora voy a ser yo su médico.

El doctor Mendieta ha creído que lo mejor era

que me hiciese yo cargo del caso.

-Hola. -¿Cómo estás? ¿Mejor?

Vale. Pues ya tenemos los resultados de las pruebas.

Hemos detectado una leve anemia en la analítica,

pero los resultados de las pruebas no muestran nada significativo.

Así que podemos decir que Rubén ha tenido mucha suerte.

-¿Se va a poder ir a casa?

-Bueno, primero va a tener que hablar con la policía.

-¡Ay! -¿Qué pasa?

-¡Ay, me duele aquí! Me duele todo esto. Toda esta parte.

-No te vas a poder escaquear de la policía con una excusa.

-Tiene mala cara, de verdad. -A ver...

Vale. Tienes algo de fiebre. Levántate la camiseta, por favor.

El abdomen está un poco distendido... -¡Ay, ay, ay! -Duele.

Vale. Vamos a ponerte medicación. Voy a hablar con la enfermera.

-¿Quieres..., quieres que llame a tu mujer? Seguro que...

-No, no, no. -Necesita saber cómo está...

-Que no, que no, que no..., no hace falta, ¿vale?

-El abdomen está hinchado, tiene fiebre y han comenzado las diarreas.

Así que vamos a darle un tratamiento con analgesia suave

y a ver cómo evoluciona.

-No es una excusa, pero hay que entenderle.

Acaba de enterarse de que su mujer se ha ido con otro.

-Bueno. Yo recuerdo una fiesta de navidad

en la que Ana estaba pidiendo disculpas a todo el mundo

porque Rubén estaba borracho y faltón.

-Igual ha tenido motivos para dejarle.

Y además, en cualquier caso: no es justificación

para ponerse a conducir borracho.

-Estás siendo un poco injusta.

-No. Estoy viendo la otra parte de la historia, lo mismo que tú.

-Bueno, tienes razón, tienes razón;

no vamos a discutir tú y yo ahora por esto, ¿vale?

-Vale. Bueno, estaré pendiente de la evolución de Rubén, ¿vale?

Ahora tengo que ir a ver otro paciente. -Vale.

-Julio, esté tranquilo, que será solo un momento.

-Silvia, ¿se puede saber qué estás haciendo?

-Buenos días.

Álvaro, estoy jugando tu juego: el juego sucio, claro.

Tú me quitaste al paciente,

así que ahora te lo quito yo y estamos en paz.

No hay nada más de qué hablar. -Muy bien. Como quieras.

Pero sí que tenemos algo más de qué hablar.

-Cuánto tardan, ¿no?

-¿Qué tal, Julio, cómo está? -Hola.

-¡No sé por qué me han tenido que cambiar de médico;

yo estaba muy a gusto con el otro! ¡Además, una mujer!

-Ay, Julio. Si ellos lo consideran necesario, está bien, ¿no?

-Bueno, bueno. Pero no me gusta. -Bueno.

-Julio, ya tengo los resultados de la resonancia magnética.

Y siento mucho decirle

que hemos visto una masa en el centro del cerebro.

La masa está justo encima del nervio óptico y se encuentra comprimiéndolo.

Por eso tiene las alteraciones en la visión.

Pero además también desplaza una arteria muy importante,

la arteria carótida.

-Pero la masa esa es... ¿es un tumor? -Sí, es un tumor.

Y por la localización, impide que la hipófisis genere una hormona.

-Bueno, ¿y esto cómo se resuelve?

-Eso, lo que tenemos que hacer ahora es operarlo. -No, no, no. ¿Eh?

La cabeza no me la toca nadie. ¡Nadie me toca el cerebro, ¿eh?!

-Julio, tranquilo. -¡Nadie me abre la cabeza!

¡No, no, no, no, no, no! -¡El cerebro no!

¡No me quiero operar! -Tranquilo...

-¡La cabeza no! -Por favor.

-¡No, no, no, no! Que no me toque nadie.

No, no..., no, no.

-Bueno, tranquilos, por favor. Porque yo sé cómo manejar la situación.

Voy a avisar a una enfermera. -No, no.

-Necesito aloperidol para la habitación...,

para la 312, por favor.

-No. Pero la cabeza no, ¿eh? La..., la cabeza no...

-Julio... Julio, tranquilo, por favor.

-No me va a operar de la cabeza. -Escucha.

-Ya está. -Dejadme a mí, por favor.

Julio, vamos a ponerle una medicación para que se tranquilice.

-Pero... -No os preocupéis, no os preocupéis

porque yo puedo manejar esta situación.

Mi padre también tenía Alzhéimer. -¡Que no me toque nadie!

¿Qué, un día largo? -Sí. Sí, sí. Ni te lo imaginas.

Y aún me queda todo el resto de la semana.

Bueno, ¿tomamos algo antes de ir a casa?

-No. No, no, no puedo, lo siento.

Silvia ha salido antes para estar más tiempo con Aníbal

y a mí me gustaría llegar a casa pronto para estar con él

antes de que se acueste.

Me alegro que le hayan dado el alta al niño.Sí, gracias.

Es todo un alivio pero..., bueno, ahora, entre el trabajo y el niño...,

al día le faltan horas. Sí. Me imagino.

Oye, ¿qué tal Silvia, cómo se ha incorporado al trabajo?

-Bien. Bien, bien. La verdad es que lo necesitaba ya. Ya la conoces,

es un torbellino y la casa se le hacía pequeña.

Se nos hace pequeña a los dos.

¿Cuánto hace que se incorporó? Lleva trabajando un par de días.

Pero bueno, a media jornada, solo.

Es lo que le recomendó Naya, el psicólogo.

Mejor, mejor. Le vendrá bien para airearse.

Sí. Sí, eso espero.

A ver, es tu despedida y vas a hacer muchísimo el ridículo.

pero no tengo ninguna intención de hacer el ridículo.

Esto no es una despedida y no quiero que nadie se entere que me caso.

-Vale. Pues entonces vamos a beber el chupito. Bebe.

-¡Hola, chicas! ¡Ey, ¿qué estáis celebrando?! -Nada.

-¿Nada? Bueno, pues, habiendo chupitos,

yo también me apunto a celebrar nada. Voy a por una ronda.

-Espera, espera, espera. Que primero se tiene que tomar este.

Que la señorita Soto hoy se está haciendo de rogar.

Luego ya puedes pedir más. -¡Oh, Soto, Soto, Soto...!

Soto siempre se hace de rogar. Pero bueno, voy a por esa ronda.

-¿Tú qué te traes con este?

-Hola. -Hola.

-¿Aníbal está durmiendo? -Sí. Está dormido.

-Muy bien. Pues luego paso a verle.

Silvia, tenemos que hablar.

Te recuerdo que esta guerra la has empezado tú.

-¿Que yo he empezado qué?

-Álvaro: todo esto ha sido culpa tuya.

-Oye, lo estoy haciendo para protegerte, ¿de acuerdo?

Y además el paciente tiene Alzhéimer, igual que tu padre.

-Ya. Pero eso no es cuidar de mí, Álvaro. Eso es ser paternalista.

-Bueno, ya está: ¡ya salió la palabrita!

-Pues sí. ¿Sabes por qué ha salido la palabrita?

Porque en lugar de comunicarte conmigo

y decirme qué es lo que opinabas, de igual a igual,

has tomado tú la decisión y ¿eso es ser paternalista o no?

-Contéstame una cosa: si te hubiera dicho mi opinión,

¿me hubieras hecho caso? -Pues no.

-Pues entonces no me arrepiento de haber hecho lo que he hecho.

-Muy bien. Estupendo.

Pues, como parece que ninguno de los dos va a cambiar de postura,

no tenemos nada más que hablar, ¿no? -Vale.

-Y quizá lo mejor sería posponer la boda.

-¡Soto!

¡Uf! Vaya carita que traes, ¿no? -Tú también estás muy bien, gracias.

-A ver, que es normal después de lo de ayer, ¿eh?

Y perdóname que os dejara solos a Gálvez y a ti,

pero es que yo estaba reventada después de la guardia.

¿Os quedasteis mucho? -No, no. Nos fuimos enseguida.

-Lo pasaste bien, ¿no? -Sí.

Pero no me apetece hablar, ¿vale?

Y tengo prisa, que tengo pacientes esperando.

-¡Oye, oye, oye! Tú llevas la misma ropa de ayer.

-No. Es que tengo dos iguales.

El neurocirujano y su equipo están terminando de intervenir a Julio,

el paciente con un tumor en el cerebro.

-Julio está siendo intervenido de una craneotomía

y ya han conseguido extirpar el tumor por completo.

Pero ahora tenemos que esperar a Anatomía Patológica

para saber si el tumor es benigno o maligno.

¿Todo bien?

No.

Silvia me ha dicho que quiere cancelar la boda

porque soy demasiado paternalista.

¿Por lo que me dijiste de que si era demasiado pronto

que volviera al trabajo? Sí, sí. Por eso mismo.

Habrá sido un calentón, no le des importancia.

Verás: estos últimos meses mi vida ha cambiado mucho.

Y eso ha hecho que yo también cambie.

He pasado a ser el tío egocéntrico que conocíais,

que solo pensaba en sí mismo,

a darme cuenta de que para mí ahora mismo

lo más importante son Silvia y el niño.

Va a ser verdad eso que dicen de que, cuando alguien te importa,

te vuelves frágil. -Sí, sí.

Si no fuera por ellos, acabaría siendo un tipo huraño y amargado,

como el paciente que tengo ahora;

que ha tenido que contratar a un hijo para no morirse solo.

¿Cómo? Lo que oyes.

Mira, Javier: ahora mismo tengo una familia, o un proyecto de familia.

Y..., y soy feliz.

Y me aterra pensar que podría perderlos y acabar como ese hombre.

Te voy a decir algo que no te va a hacer mucha gracia:

primero, me gusta más este Mendieta que el de antes;

segundo, si la quieres, vas a tener que ceder.

Y tercero, y lo más importante, es...,

invítame a un café, que no me he traído dinero.

Vamos. Bien.

Bienvenido.

-¡Eh, Soto! ¿Qué pasa, mujer?

¿Es una costumbre tuya eso de

marcharse de las casas sin despedirse?

-No. No tengo tiempo para esto. -¡Eh, mujer! Que es una broma.

Solo quería ver que estás bien, que..., que estamos bien,

que bueno, que no te has enamorado de mí

y que ahora va a ser muy complicado y todo eso.

-Pues no. Nos hemos acostado y punto. Pues me dejas muy aliviado.

Si estás así de tensa porque crees

que se lo voy a contar a tu futuro marido,

no tienes por qué preocuparte.

-Le puedes contar a Basir lo que te dé la gana

porque entre tú y yo no hay nada.

-¿Qué pasa? -No. Eso digo yo, ¿qué pasa?

Te estás sintiendo culpable por haberte acostado conmigo.

Eso..., no sé: se supone que te casas con este tipo

por hacerle un favor, ¿no? ¿Oooh?

-¿Ya hemos terminado con el psicoanálisis de alguien

que no conoces de nada? Porque yo tengo que trabajar.

-Bueno, entonces supongo que se lo vas a contar, ¿no?

A pesar del reajuste de la medicación,

Rubén evoluciona mal y el dolor abdominal se ha hecho más intenso.

Aunque hemos subido el nivel de analgesia, el dolor no cede.

Así que vamos a realizar una ecografía abdominal.

Rubén, puede que el cinturón haya ocasionado

un daño mayor de lo que pensábamos. -Quiero que acabe esto ya.

-Bueno, a ver, tranquilo, calma, que estás un poco acelerado.

La prueba que vamos a hacer es una prueba que no duele.

-¡Me encuentro muy mal! -Vale. Le está bajando la tensión.

Vamos a esperar un poco para hacerte la prueba, Rubén.

¿Vale? Rubén... Rubén. ¿Rubén?

Venga, suero a chorro y prepara todo para hacer una transfusión.

-Enseguida. -¡Rápido, rápido!

Podría ser un shock hipovolémico, que es una afección que,

por una pérdida grave de sangre y de líquidos,

el corazón no puede bombear. La situación es grave.

Tenemos que comprobar que no hay hemorragia interna.

Así que, por favor, marchaos y más tarde os informo. Gracias.

-Mateo, ya tengo los resultados de la anatomía patológica de tu padre.

Es un oligodendroglioma anaplásico. Es un tumor cerebral maligno.

-Vale. ¿Y ahora?

-Está diciendo cosas sin sentido.

-Hay que comprar limones., -Julio, por favor, ahora no hable.

-Pero hay que comprar limones. -Julio... -Ah.

-Voy a hacerle un TAC urgente y una analítica de sangre

para saber qué es lo que le está pasando.

-El agua está tibia. -¿No hay otra prueba, otro...,

un análisis, algo más?

-Mateo, tranquilo, porque vamos a hacer todo lo que podamos.

-Si no para que...

Hijo... -¡Papá!

-Mateo. Sal un momento, por favor. ¿Puedes salir un momento?

-Vamos a ver, Mateo, ¿qué está pasando? No entiendo nada.

-Elena, yo soy el hijo verdadero de Julio.

-Sí, verdadero. Pero vamos a ver:

si no llevas ni sus apellidos. Lo vi en el contrato.

-Es que incluso con eso, en su día nos apartó de su vida.

-Vamos a ver: ¿me estás diciendo que llevas el apellido de tu madre?

Pero ¿entonces? Si no quería veros, ¿por qué has vuelto a buscarle?

-Pues porque hace poco he sido papá.

Y ese momento en el que tienes a tu hijo en los brazos pues...,

quería volver a ver a mi padre.

Aproveché que estaba buscando un hijo de alquiler...

-O sea que me has engañado, Mateo. Y has jugado conmigo.

-No. Solo que quería aprovechar y entrar en su vida.

Y además, no me iba a reconocer. Si no me ve desde hace pff.

Y con el Alzhéimer...

Yo solo quiero que mi hijo conozca a su abuelo. Nada más.

-No te preocupes, cariño, todo saldrá bien. ¿Vale? Tranquilo.

Todo saldrá bien.

Tras haberse recuperado del desmayo,

la doctora Soto finalmente consiguió realizarle la ecografía a Rubén.

Hemos podido apreciar que el bazo se había roto.

El sangrado interno estaba provocando que las constantes fueran inestables.

La operación era urgente.

Al abrir el abdomen hemos encontrado mucha sangre

causada por la rotura de bazo

y hemos tenido que extirparlo y reponer la sangre perdida.

Afortunadamente todo ha salido bien.

-Soto. ¿Vamos mejorando? -Sí.

Una esplenectomía de urgencia despeja a cualquiera.

-Oye, tú te has acostado con Gálvez, ¿verdad?

-Normalmente que hagas preguntas personales tan directas me molesta.

-¿Y ahora no o qué? -Pues no.

En este momento te lo agradezco.

Sí, me he acostado con él y me siento fatal.

Se lo tendría que contar a Basir. -O no. A ver, no me malinterpretes.

Es verdad que haberte acostado con Gálvez no es la mejor idea del mundo.

-Me estás animando muchísimo. -Vale.

Pero también entiende que, si lo de Basir es por hacerle un favor,

no le debes ninguna explicación.

Es decir, tú puedes hacer lo que quieras, con quien quieras,

como quieras...

Porque lo de la boda con Basir es por un favor, ¿no?

Que no sientes nada por él. -Sí, sí, claro. Es un favor.

-¿Qué tal?

Bueno, lo que hemos visto en el TAC es que Julio tiene un edema cerebral.

Es una acumulación de líquido.

Y se debe a la hiponatremia que hemos encontrado en la analítica de sangre.

-¿Hiponatremia, qué es eso?

-Una hiponatremia es una baja concentración,

una baja cantidad de sodio en la sangre;

y esto es por la diabetes insípida.

Lo que vamos a hacer ahora es administrarle un tratamiento

para corregir las cantidades de sodio.

-¡Doctora, por favor, está convulsionando!

-¡No, no, no, por favor; no podéis pasar aquí!

Mar, hay que traerle un antiepiléptico,

un diazepam y oxígeno, venga.

-Cariño, soy yo. Vente, vente al hospital ya. Coge al niño y vente.

Da igual, coge un taxi o lo que sea. ¡Vente ya!

Rubén fue intervenido para retirarle el bazo.

Pero unas horas después, sigue extrañamente adormilado.

-¿Qué pasa? -Yo lo veo demasiado adormilado.

-A ver. -Parece que no tenga conciencia.

-Vale. Rubén, ¿me oyes?

-Le hemos realizado una gasometría

y hemos visto que retenía ácido carbónico.

Cuando nos sedan, una máquina sustituye la respiración normal

para asegurar que el cuerpo se oxigena.

Pero si la intubación es complicada,

a veces puede ocurrir esto de forma pasajera.

-Sí que estaba pensando una cosa. Cualquiera puede vivir sin bazo.

Pero yo te tengo a ti.

Además que sepas, que aunque yo me vaya del hospital,

tú y yo nos vamos a seguir viendo.

-He hablado con Ana, Rubén. Lo sé todo.

-Te dije que no la llamaras. -¿Por qué me has mentido?

No me lo quería contar, pero al final, después de insistir,

me acabó contando que lleváis meses separados.

Que tú empezaste a beber cuando tu carrera de piloto se truncó.

Y que ahora que ella ha rehecho su vida, te has puesto celoso.

-Eso es mentira. -Me ha mandado vídeos, Rubén.

En donde se te ve conduciendo borracho diciendo que,

si te pasa algo a ti o a cualquiera, será por culpa de ella.

-Eso es por amor. -¿Por amor?

-Eso es una demostración de amor que tengo yo con ella.

-Vaya justificación.

Tengo que ponerlo en conocimiento de la policía.

-¿Ah, sí? ¿Seguro?

Bueno, pues a lo mejor aprovecho y les cuento sobre alguien

que se va a casar aquí, en España, de forma ilegal,

para traerse a su verdadera mujer que está en Afganistán.

-No es lo mismo. No es lo mismo, Rubén.

Rubén. Rubén, ¿estás bien? ¡Rubén! -¿Qué pasa? -No lo sé.

-¿Rubén? Rubén.

Está a 41 grados, llama a los celadores, por favor.

-Voy. -Rubén...

A esta temperatura las células pierden su funcionalidad

y el cuerpo entra en fallo multiorgánico.

Tenemos que conseguir que descienda porque, si no, morirá.

-Ha sido por mi culpa.

Se ha alterado mucho cuando le he dicho que el problema no era Ana,

que era él. Tenías tú razón.

-No, no, no. No tiene nada que ver contigo.

Ten en cuenta que lo que tiene es un síndrome de hipotermia maligna.

-¿Eso es grave? -Sí.

Es un síndrome hereditario que se desencadena ante una anestesia,

Y claro, sí; es muy grave.

Como no le habían operado nunca, no se había manifestado;

no podíamos detectarlo.

Lo único que podemos hacer es regular su temperatura y esperar.

Haremos lo que podamos.

-Doctora, ¿cómo está?

-Mateo, el edema cerebral ha hecho que tu padre empezara a convulsionar,

como has visto. Y...

-Sí, y ¿cómo está, doctora?

-Ha comenzado con un estatus epiléptico.

Y ha entrado en parada cardiorrespiratoria.

Y por mucho que lo hemos intentado, no hemos podido reanimarle.

Tu padre ha fallecido. Lo siento muchísimo.

-Para bajarle la temperatura le hemos puesto en una cama bañera

y hemos lavado la cavidad del bazo con sueros fríos.

-¿Crees que tiene posibilidades?

-Puede tener problemas cardiacos, insuficiencia renal,

acidosis metabólica... Son demasiadas cosas.

Yo no te quiero engañar, Basir, pero su situación es muy grave.

-Lo que más me duele es..., creí que entre él y yo no había secretos.

-Basir... Yo...

-¿Qué ocurre?

-¡Silvia! Silvia. Oye, que me he enterado de lo que ha pasado.

-Vale. -¿Estás bien?

-Estoy bien, Álvaro, no te preocupes. -Vale.

Siempre es duro perder a un paciente, pero bueno...

-Álvaro: antes de que sigas dándome la lección,

quiero que sepas que estoy bien

y que he ejercido con más ganas que nunca mi trabajo.

-Vale, me alegro. -Muy bien.

-Silvia, Silvia, por favor.

¿Te importa que demos un paseo antes de subir a casa?

Verás, he estado dándole vueltas

y he llegado a la conclusión de que igual tienes razón.

Así como no te cojo el cepillo de dientes,

tampoco está bien que te coja un paciente.

Prometo hacer todo lo posible por cambiar esta actitud paternalista.

Pero tampoco estaría de más

que tú evitaras ser un poquito menos cabezota. ¿Eh?

Que si Aníbal sale como tú, estamos apañados.

No aguantas mi paternalismo

pero no te puedes resistir a mis tonterías, ¿eh?

-¿A tus tonterías? -Sí.

-¿Sabes que eres muy creído, Álvaro? -Bah, ya.

-¿Me prometes que no vas a volver a hacerlo?

-¿Sigues queriendo cancelar la boda?

-No lo sé.

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Centro médico - 03/10/17 (1)

03 oct 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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