www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.11.0/js
3742957
No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 03/10/16 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por TVE

Sandra acude a Urgencias acompañada de su padre.

La joven presenta fiebre, fatiga y dolor de cabeza y de garganta.

Pues hace como tres días que me encuentro mal.

Me duele un montón la cabeza y la garganta y

Estoy supercansada.

Veo que tienes los ganglios inflamados, ¿eh?

Vale. Aparte de la fiebre, la fatiga y el dolor de cabeza,

¿has tenido dolor muscular o dificultad a la hora de tragar?

Sí, la verdad es que sí. -¿Sí? Y ¿desde cuándo?

Más o menos, tres días. Pero la fatiga empezó antes.

Y la fiebre, hoy. -Vale.

Doctora: ¿Qué puede tener? -Pues yo creo que tiene que tratarse

de una faringitis aguda de tipo vírico.

La faringitis viral aguda es la causa más común de dolor de garganta,

y provoca la inflamación de la faringe.

La cual comunica la boca con el esófago.

Por eso es muy importante evitar estar en espacios cerrados

con personas que padezcan faringitis,

ya que nos lo pueden transmitir por el aire que respiramos.

Entonces, Sandra: Varias cosas a recordar.

Número uno. Siempre que estamos en contacto con una persona infectada,

hay que lavarse las manos. -¿De acuerdo?

Número dos. Prohibido besarse. ¿Vale?

Y tampoco es conveniente, compartir utensilios,

como por ejemplo los vasos, porque de esa manera nos podemos contagiar.

Ya que la saliva es la forma más frecuente de contagio.

-Pues ya lo sabes, papá: Lejos de mí. -Es que soy muy besucón.

-Ah, ¿sí? -Pero, fuera de bromas, doctora

¿Cuál sería el tratamiento? -Pues mira. Creo que en un principio

va a ser suficiente unos antiinflamatorios,

te voy a prescribir paracetamol, que quiero que te tomes cada ocho horas,

y también quiero que hagas gárgaras con agua tibia y un poquito de sal.

-¿Vale? -Vale.

-Y si no te encuentras mejor,

pues en dos o tres días nos vemos por aquí.

-Muchas gracias. -Pues muy bien.

Esther llega al hospital con un nivel de consciencia bajo,

después de que varios operarios del metro la encontraran

tirada en un andén.

-¿Qué ha pasado?

-Tiene un nivel de consciencia muy bajo.

¿Sabemos a qué se debe?

-No sabemos nada más.

-Pues hay que administrar tiamina, naloxona y flumazenilo.

Y llevadla a la Sala de Reanimación.

Si no se conoce la causa del bajo nivel de consciencia de un paciente,

se deben suministrar estos tres fármacos,

para cubrir las posibles intoxicaciones por alcohol, opiáceos

y benzodiazepinas.

En estos casos, también colocaremos una sonda,

con la que obtendremos muestras de orina,

que analizaremos en busca de sustancias

que hayan podido inducir ese estado.

No. No, no, no, no, no se lo toque, por favor.

Es una vía con suero glucosado. Por si hay hipoglucemia.

¿Cómo se llama? -¿Dónde está mi hija?

-Responda, por favor: Cómo se llama. -Esther.

-Esther. Muy bien. ¿Qué ha pasado?

-Que me he intentado quitar de en medio.

-Ya. Y ¿qué es lo que ha tomado?

-Alcohol y oxcarbazepina. -Muy bien.

-Y ese medicamento ¿es suyo? Esther, Esther, escuche.

Ahora lo que vamos a hacer es un lavado gástrico. ¿De acuerdo?

No se puede mover de aquí.

La oxcarbazepina es un fármaco

que se utiliza para tratar ciertos tipos de epilepsia.

Ya que no hay un antídoto específico para esta sustancia,

lo más sensato será realizar un lavado gástrico con carbón activado.

-A ver, doctor. Si usted me ayuda, yo le ayudo.

-Esther. Esther, escúcheme.

La mejor forma de ayudarla es que nos permita hacerle el lavado gástrico.

-A ver: Mi hija no puede estar sola por el hospital.

-Escuche: Usted ha venido sola. ¿De acuerdo? Pero tranquila.

Vamos a llamar a los operarios del metro,

para ver si hay alguna niña sola por ahí.

Acabo de hacer unas llamadas, y esta chica ha venido sola,

y también estaba sola en el metro.

Así que, en cuanto esté un poquito más recuperada,

voy a mandar a Lucía, la psicóloga del hospital,

para que hable con ella.

Qué ganas de un "coffee".

¿Qué tal? -Bien.

Pues aquí. Ya lo ves.

-Estás como un poquito de mal humor, ¿no?

-Romero, que no me coge las llamadas. Le derivé un paciente de urgencias,

y me gustaría saber cómo está. -Bueno, pues no te preocupes,

porque ya te la devolverá. -Sí, claro que sí, seguro.

-¿Tienes algún problema con ella, o qué?

-No. ¿Yo? ¿Tendría que tener un problema con Romero?

Ningún problema, ningún problema. Hasta luego. -Pe...

Días más tarde...

Sandra vuelve a la consulta de la doctora Rey

porque la fiebre, el dolor de garganta

y las molestias musculares han aumentado.

Además, presenta náuseas y una frecuencia cardiaca rápida.

-39 de fiebre.

Vale, de acuerdo. Sandra: He visto que tienes

las amígdalas inflamadas y placas en la garganta.

Entonces. Aparte del dolor muscular y del dolor de garganta,

¿te has notado algún otro tipo de dolor?

-Me duele como por aquí.

-¿Aquí? ¿En los dos lados? -Doctora, ¿qué puede ser?

-Pues creo que tiene que tratarse de una amigdalitis bacteriana.

La amigdalitis bacteriana es una inflamación de las amígdalas,

que son órganos linfáticos

que se encuentran a ambos lados de la campanilla,

y su función consiste en producir defensas,

que a su vez se encargan de combatir posibles infecciones.

Paula: Quiero que le tomemos unas muestras de las placas de pus

que tiene en las amígdalas. ¿Vale? Para hacer un cultivo.

Y también, un análisis de sangre. ¿De acuerdo?

Y yo quiero hacerte una radiografía del abdomen,

para ver si tuvieses algo aquí, en los hipocondrios.

Que es justo la zona que me has indicado, debajo de las costillas.

¿De acuerdo? -Abre la boca.

-Hola. -Hola. Un segundo, por favor.

Después de realizarle el lavado gástrico a Esther,

el doctor Mendieta va a ver a Lucía,

para que le ayude con la joven paciente.

-Ya. Es que, si no la terminaba, pues pierdo el hilo.

Siéntate. -Gracias.

Verás: Tengo una paciente que me gustaría que vieras.

Se trata de una chica joven, todo indica que ha intentado suicidarse

y dice que ha venido con una niña pequeña: con su hija.

Pero, resulta que no hay tal niña.

-¿Y no es mejor que la trates tú, que aparte de neurólogo eres psiquiatra?

-Verás, es que yo tengo que ocuparme de unos informes muy urgentes

de la Unidad del Dolor, y

Bueno, además he pensado que le iría muy bien que la vieras tú:

la mejor psicóloga del hospital. La chica solo tiene 18 años.

-Vale. Pues la veo, pero, te quiero pedir algo a cambio.

A mí normalmente no me gusta pedir nada a cambio

cuando me están pidiendo un favor.

Pero es que en este caso era necesario.

Porque necesitamos que nos destinen más recursos

al Departamento de Psicología, dentro de la Unidad del Dolor.

Los pacientes crónicos,

aparte de necesitar apoyo en su problema físico,

también necesitan apoyo emocional. -Sí. Sí, sí.

No, no, claro. Eso es cierto, no te lo discuto.

Pero, lo que pasa es que ahora mismo

los recursos económicos de la Unidad del Dolor están centrados

casi exclusivamente en financiar la implantación de unos dispositivos

para el tratamiento del dolor neuropático.

Estos se están mostrando muy eficaces para tratar el dolor crónico,

y además le dan notoriedad y visibilidad,

tanto a la Unidad del Dolor como al hospital mismo.

Con lo cual, matamos dos pájaros de un tiro, y son la absoluta prioridad.

-Genial.

¿Te lo piensas, mientras yo veo a tu paciente?

-Sí. Sí, sí, claro. Me lo pienso.

Mi paciente se llama Esther y está en Boxes.

-Genial. Pues voy a verla.

-Perfecto, gracias. -Nada.

En la Sala de Rayos, realizan una radiografía de abdomen a Sandra:

la paciente que presenta fiebre,

las amígdalas inflamadas y dolor abdominal.

-Pues, como veis aquí, en la radiografía,

no hay ningún tipo de alteración.

Entonces yo, finalmente me inclino por la amigdalitis bacteriana.

De todas formas, Sandra:

Para poder descartar posibles opciones,

¿has viajado últimamente a algún sitio? -No.

-Sí, hija, estuviste hace tres semanas en Zaragoza, con tus amigas.

-¡Ah! Pensaba que se refería a un país exótico. -Ah.

A ver, bueno.

Lo cierto es que Zaragoza sí que no supone un riesgo en sí.

-Aunque muchas veces no es simplemente el lugar.

Me refiero: que es más, pues el cambiar de hábito, la comida,

especialmente el agua, eso sí que nos afecta bastante.

Vale, pues vamos a hacer una cosa:

te voy a suministrar unos antiinflamatorios

y unos antibióticos, ¿de acuerdo?,

y me gustaría que te quedases en observación.

-¿En observación? -Sí.

-No me puedo ir a casa. -No. Me temo que no.

Es mucho mejor que te tengamos aquí, y así podemos ver cómo evolucionas.

Esther, la chica que llegó al hospital

tras un probable intento de suicidio, ya está más recuperada.

Lucía, la psicóloga del centro, intenta averiguar las circunstancias

que le llevaron a casi perder el conocimiento en el metro.

-Una noche de fiesta loca y ya está.

-Me han dicho que has tenido una nena, ¿no?

Eres muy jovencina.

¿Hace cuánto tiempo la has tenido? -Hace dos años.

-Ah, ¿y qué está, con tus padres ahora?

-No. Mis padres murieron cuando yo tenía tres años, y bueno.

A partir de ahí, pues mi tía y su marido han cuidado de mí.

-Y ¿dónde están ellos ahora? -¿Mis tíos? -Sí.

-Pues ni lo sé ni me importa. Porque me quieren quitar a mi niña.

-La vida de Esther, desde luego, no ha sido nada fácil,

porque se quedó huérfana muy pequeña, y luego además fue mamá con 16 años,

pero a mí lo que me parece raro es que se preocupe mucho por su niña,

y sin embargo haya mezclado alcohol con medicinas.

Y también, que diga que su tía le quiere quitar a la niña. No sé.

A mí me parece que está pasando algo más.

-Me quiero ir de aquí.

-Esther: Necesitamos que te quedes un poquito más.

Y si quieres luego hablo con los médicos

para que te traigan a la nena. ¿Eh? ¿Te parece?

-Bueno. La verdad es que...

Siempre he querido tener a alguien que me ayudase a cuidar de mi niña.

-Esther.

-A ver: Que si no me quieres ayudar, me voy y punto.

-Sí, sí te quiero ayudar, pero necesito que te quedes un poco

¡Esther, por favor, no te quites la vía! ¡Esther!

Esther: Tranquilízate.

-Que me dejes en paz, que me quiero ir de aquí. Que me dejes en paz.

-¡Ay! ¡Esther!

Esther, cariño. Abre la boca.

Dejadme un poco de aire, por favor.

-Valeria Pérez, acuda a Triaje, por favor.

Horas más tarde, Sandra,

la paciente que está siendo tratada con antibióticos

por una amigdalitis bacteriana,

empieza a presentar dificultades para hablar y caminar.

-Doctora, ¿es normal que tenga estas dificultades al caminar?

-Pues lo cierto es que no.

Mira, Eduardo: Creo que lo mejor va a ser que hable con el neurólogo.

-¿El neurólogo?

-A ver, Sandra: Ya sé que te lo he preguntado antes.

Pero si hay algo que no me hayas dicho

No sé. Puede ser que hayas comido algún alimento en mal estado,

que hayas tocado algún animal, o que hayas bebido agua no potable.

Cualquier cosa. De verdad. Cualquier cosa me puede ayudar.

-Pues

-Tranquila, tranquila, tranquila. -Vale, de acuerdo.

Pues voy a hablar con el neurólogo. -Pero doctora ¿Tiene alguna sospecha?

-Es que, hasta que no hable con él, no voy a tener un diagnóstico claro.

-Ya.

-No he querido alarmar al paciente ni a su padre,

pero sospecho que Sandra puede padecer encefalitis.

Es una enfermedad muy poco común, que provoca la inflamación del cerebro.

La causa más frecuente es una infección viral,

que se puede adquirir, o bien por el contagio entre personas,

por alimentos o bebidas contaminadas, por picaduras de insectos,

o también, por el virus del herpes, entre otras cosas.

Así que vamos a ver qué nos dice el neurólogo.

Lucía va a ver al doctor Mendieta

para interesarse por el estado de salud de Esther:

la paciente que ha sufrido una crisis epiléptica.

-Ya. -¿Me puedo sentar? -Sí, sí. -¿Sí? Gracias.

Venía a preguntar por Esther.

Pues está bien, le hemos administrado diazepam intramuscular,

y ahora mismo está descansando.

-¿Y no crees que sería mejor derivarla a un centro especializado?

-No, no, no.

Antes quisiera hacerle algunas pruebas.

Esther ha sufrido una crisis epiléptica.

Lo cual encaja con el medicamento que utilizó para su intento de autólisis;

que se emplea para tratar esta enfermedad.

-Bueno, tú eres el jefe de Departamento.

Por cierto: He llamado a la familia, y está viniendo la tía.

-Ah, muy bien. Pues si no te importa, hablas tú con ella. ¿De acuerdo?

A ti se te dan mejor estas cosas.

Yo soy más de actuar.

De hecho, voy a ir a la Sala de Imagen a programar un TAC craneal.

Y luego le haré un electroencefalograma. -Genial.

-Gracias.

Tras la exploración, la neuróloga le realiza un TAC craneal a Sandra:

la paciente que podría padecer de encefalitis.

Pues, como no hay afectación de las meninges,

imagino que le vas a hacer una punción lumbar. -Exacto.

-Vale. Pues voy a avisar al padre.

Bueno. Se queda en observación y le están haciendo otra serie de pruebas.

Así que ya veremos.

Espérate, mamá. Luego te llamo. Que está aquí la doctora.

¿Cuáles son los resultados, doctora? -Bueno, Eduardo.

Hemos visto que las meninges no están inflamadas,

así que descartaríamos la meningitis. ¿Vale?

Lo único, que el neurólogo, pues quiere realizarle una punción lumbar,

para extraer el líquido cefalorraquídeo,

y así poder descartar otras enfermedades.

-¿Y eso no es peligroso, doctora?

La prueba en sí no es peligrosa.

Pero ¿qué es lo que le ha pasado, doctora?

-Eh... Antes de nada me gustaría confirmar, tú eres su tía. -Sí.

-¿Y llevas cuidando de ella desde que tiene tres años?

-Sí, sí, sí, todo eso es cierto.

¿Eso se lo ha dicho ella? -Sí.

-Ah, pues debe ser la primera vez

que esta niña dice la verdad en mucho tiempo.

-Te veo un poco enfadada con ella, ¿no?

-Verá: Es que mi sobrina antes no era así.

Pero desde que tuvo a la niña se volvió insoportable.

No hace caso de nada.

Se pasa días enteros fuera de casa, con chicos que conoce por ahí.

¿Me entiende? En fin, que es una díscola.

Como su madre, que también era una...

Una rebelde, por decirlo de una manera suave.

A mí me da mucha pena en lo que se ha convertido Esther.

Porque yo a esta niña la he querido mucho.

Pero es que ya no sé qué más hacer con ella.

Ni mi marido ni mis otros hijos quieren saber nada de ella.

-Manuela: Yo no creo que Esther sea una niña rebelde.

Más bien, pensamos que tiene un trastorno psíquico grave.

De hecho, está aquí porque ha intentado suicidarse.

-Nunca pensé que pudiera llegar tan lejos.

¿Les ha dicho por qué lo ha hecho?

-Parece ser que oyó voces.

Y lo que me gustaría saber es si le ha pasado antes.

-Bueno, Esther... a veces dice que habla con su hija, pero...

Pero yo nunca pensé que podría llegar tan lejos.

-Pero ¿habla con su hija, cuando la niña no está en casa?

-La niña de Esther está muerta.

Verá: Esther tuvo una niña preciosa.

Pero, desgraciadamente, murió a los dos días de nacer.

Muerte súbita.

Esther se puso fatal, como cualquier madre.

Yo al principio comprendía que le costara remontar.

Entendía que estuviera enfadada con el mundo.

Pero, pero llegar a esto... Creo que se me ha ido de las manos.

-Tranquila. -Verá.

La niña de Esther era preciosa, ¿sabe?

Era así, con el pelo rubito y... Y unos ojazos, azules.

-Manuela, me estás siendo de gran ayuda.

Creo que, con esto que me cuentas,

creemos que puede tener un trastorno psicótico.

De hecho, bueno. Ahora el neurólogo le está haciendo pruebas

para descartar cualquier tipo de problema neurológico.

-¿Puedo verla? -Sí, claro.

Vamos a ver si ya han terminado con las pruebas.

(Megafonía) -Alejandro Merino, pase a Consulta 101.

Nada. Imposible.

-¿Qué pasa? -Bua, déjalo, Ferrer.

No... No estoy teniendo un buen día. -No, que no. Que...

Te escucho. Cuéntame. -Pues mira: Tengo...

Tengo una paciente que es adolescente,

y es que no consigo dar con la enfermedad que tiene.

Y es que estas cosas me ponen de los nervios.

-En fin. No sé.

Y es que lo mejor de todo es que lo único que me ha dicho es

que ha estado en Zaragoza unos días. Ya está. -Ajá...

¿Y estás segura que te cuenta toda la verdad? -Pues...

-Porque a veces...

-Hombre, lo cierto es que, siempre que he estado con ella,

estaba su padre delante.

-Ajá, ahí lo tienes. Igual te está ocultando algo.

Pues lo mismo me está ocultando algo.

Vale. Oye, muchísimas gracias, fíjate.

Estaba llamando a Natalia para que me ayudase, y al final lo has hecho tú.

-¡Vaya! -Gracias.

-Veo... Veo que no soy el único a quien ignora, entonces.

-Hasta luego. -Hasta luego.

(Megafonía) -Francisco Pascual, preséntese en Boxes.

Después de hacerle un electroencefalograma,

el doctor Mendieta le va a realizar un TAC craneal a Esther.

Con el TAC craneal vamos a finalizar

el estudio de imagen que tenía previsto para la paciente.

Vamos a ver si hay algún tipo de lesión,

pero, con los resultados del electroencefalograma,

ya me he hecho una idea bastante clara de qué es

lo que está provocando los síntomas a Esther.

-Mendieta... -Sí.

-¿Has descubierto algo? -Pues no. No mucho, la verdad.

El electroencefalograma ha mostrado un foco epiléptico frontotemporal,

pero eso era de esperar.

¿Has hablado con la familia? -Sí, parece que

Que tiene alucinaciones ya desde hace algún tiempo.

Sobre todo, desde hace dos años. Porque tuvo una hija...

-Y su hija se murió nada más nacer. -Vaya.

Pobre... Bueno, en fin: ¿Qué sabemos de los padres biológicos?

-Pues de momento nada.

Porque la verdad es que con la tía no pude hablar mucho,

no me pareció lo más relevante en ese momento...

-Lucía, por favor: Los antecedentes familiares son muy importantes,

y más en un caso así.

-Bueno, ya sé que son importantes.

Pero es que las cosas tienen sus tiempos.

Vamos, me parece que... -Bueno, da igual. Da igual.

No nos vamos a poner a discutir

en algo en lo que no nos vamos a poner de acuerdo.

Ya hablo yo con la madrastra, o la tía o quien puñetas sea.

Doctora: Ahora la niña no puede tragar. ¿Qué le pasa?

-Pues a ver. Lo cierto es que tiene toda la zona enrojecida,

y además presenta espasmos faríngeos.

Eso significa

que su garganta se está abriendo y cerrando involuntariamente.

-¿Y eso por qué es?

Pues es que, como todavía no tenemos los resultados

del líquido cefalorraquídeo,

no..., no te lo puedo confirmar, Eduardo.

-Aunque sí que es verdad... que los espasmos faríngeos suelen ser síntoma

de varias enfermedades, como por ejemplo el tétanos.

El tétanos es una infección del sistema nervioso,

causada por una bacteria potencialmente mortal,

conocida como Clostridium Tetani.

Las esporas de esta bacteria las podemos encontrar en las heces,

en la boca, en el tubo gastrointestinal de los animales,

y también en el suelo.

Es muy curioso, porque estas esporas pueden permanecer inactivas

por más de 40 años, y aun así seguir siendo infecciosas.

¿Tú sabes si ella está vacunada contra el tétanos?

Sí, claro, eso es la típica vacuna que le ponen a los niños de pequeños,

-Vale. Pero ¿no habéis tenido ningún refuerzo?

-Pues, que yo recuerde, no. -Bueno, no pasa nada.

Paula: ¿Le ponemos la antitetánica, por favor? Gracias.

-Y bueno, y con ponérsela ya está todo solucionado, ¿verdad?

-A ver. En un principio, espero que sí, Eduardo.

Aunque, dadas las circunstancias, pues ahora mismo la vacuna

no creo que le haga el mismo efecto,

porque el organismo ya está expuesto a la bacteria. -Entiendo.

-Bueno.

Si eres tan amable, ¿te importaría dejarme a solas con tu hija,

que necesito hablar con ella? Es un segundo. -Vale.

-Sandra.

Escúchame.

Te encuentras en una situación muy grave. ¿Vale?

Entonces. Si ha habido algún tipo de información que no me has dicho

porque estaba tu padre delante, es el momento de hacerlo.

Puede ser cualquier cosa: desde que te hayas clavado un clavo oxidado,

que te haya mordido algún animal. No sé. Algo. Algo que recuerdes.

-Hace tres semanas, no viajé a Zaragoza con mis amigas.

Sino... a Colombia.

Estuve en Bogotá, visitando a mi novio, que conocí por Internet.

Y me mordió un murciélago. -¿Un murciélago?

Pero, ¿Y no fuiste a un hospital inmediatamente?

-No, no le di mucha importancia.

La mordedura era pequeña y apenas sangraba.

-Paula, escucha.

Necesito que, después de ponerle la antitetánica,

le pongas la antirrábica.

-¿Para la rabia? -Sí.

La rabia es una enfermedad vírica, y casi siempre mortal,

una vez que han aparecido los síntomas clínicos.

Las personas pueden infectarse a través de una mordedura

o de un arañazo profundo, provocado por un animal que ya está infectado.

-Lo siento, papá. Perdóname.

-Tú ahora no te preocupes por eso. ¿Vale?

-Sé que... Que no me lo merezco.

Pero esta noche llega Miguel de Bogotá

y me gustaría que fueras a buscarle por mí.

-¿Que viene tu novio esta noche?

Perdona, pero yo no me voy a mover de tu lado. ¿Vale, cariño?

(Megafonía) -Doctora Romero, le esperan en Neonatos.

-Esther, hija. ¿Me oyes? -Déjame. No quiero verte.

-Esther: ¿Cómo estás, reina? -Me has quitado a mi hija.

-Sabes que eso no es verdad porque la niña murió.

-Si lo dices para quedarte con ella.

-Hola. -Hola, doctor. ¿Se va a poner bien?

-Venga un momento conmigo, por favor.

Verá: Aún es pronto para saberlo,

pero en las pruebas de imagen hemos visto una lesión en el cerebro.

Pero lo que es realmente importante es que me diga usted si recuerda

si alguno de sus familiares ha sufrido

un trastorno parecido al de Esther.

-Yo sé que mi abuelo por parte paterna murió en un psiquiátrico.

Cuando vayan al médico,

es muy importante que le comuniquen al facultativo

todos los datos clínicos que les pregunten.

Es muy importante también que intenten recordar

todos los antecedentes familiares.

Porque nunca se sabe qué dato puede ser clave

para encontrar el diagnóstico correcto.

Lo importante ahora es saber

qué es lo que está causando los síntomas de Esther.

Voy a hacer una serie de test genéticos,

y mientras espero los resultados

vamos a dejarla con el tratamiento anticomicial.

-Doctor.

Ahora que sé que el comportamiento de Esther es debido a una causa médica,

me gustaría pedirles que me la devuelvan como era antes.

Una niña normal, ¿sabe?

-Haremos lo que podamos.

Nada, que no me lo coge. -¿Quién?

-Natalia. Quién va a ser. -¡Ah...! ¡Natalia!

Qué raro, ¿no? ¿Que no te coja el teléfono?

-Oye: ¿Y se puede saber a ti qué te pasa con ella?

-¿A mí? -Sí.

-Nada, a mí no me pasa nada. -Ya, ya lo veo, que no te pasa nada.

-¿Tú sabías que estuvo, bueno, ligando con Beltrán?

-Sí. Con tu chico, ¿no? -Sí, con mi chico.

-Pero sabes que eso fue hace mil millones de años.

-Bueno, ¿y qué? El que tuvo retuvo.

-Anda, venga, por favor. -Ah, claro que sí.

-Yo creo que a ti lo que te pasa es

que a lo mejor vuestra relación ha cambiado

a raíz de decirle que querías ser el padre de Andrea.

-No, no, no, no, no, no, no. A ver,

igual me emocioné un poco con el tema Es verdad.

Pero me dejó las cosas claras, y yo lo acepté.

-Mm... Ya, eso pensaba yo. -Que habíais acabado de buen rollo.

-Pues sí. Lo que pasa es que Natalia va por libre, va por libre.

¿Cuántas veces la has llamado hoy?

A las pruebas me remito. Va por libre. A su rollo.

-¿Esther?

Unos días después, mientras Esther sigue con el tratamiento,

Lucía va a verla a su habitación, pero la paciente ha desaparecido.

-¿Esther?

(GRITA) ¡Cuchillo! ¡Tiene un cuchillo!

-¿Dónde está mi hija?

-¡Esther, yo no sé dónde está tu hija, por favor! ¡Deja eso!

-¡Te he dicho que me devuelvas a mi hija!

-Esther, por favor: Deja al doctor. Te puedo ayudar yo.

Suelta al doctor. -¡No!

Se ha llevado a mi hija porque dice que soy una mala madre.

Y ahora, no sé dónde está. -Lucía, llama a la policía. ¡Ya!

-Como llames a la policía te juro que lo mato.

-Esther: Sé dónde está tu hija. Por favor, confía en mí, ven conmigo.

-¡Eso es mentira! -Es verdad.

¿A que tú tienes una niña con los ojos azules muy bonita? Rubia.

Acompáñame, por favor. Está aquí, en una habitación.

Por favor.

Yo te puedo ayudar.

Ven, cariño. Todo va a ir bien.

Ven. Tranquila.

-Aún no sé cómo ha podido pillarme por sorpresa.

En fin: Este es el tipo de problemas que te puedes encontrar

cuando tratas con cierto tipo de pacientes.

Por suerte no es algo muy frecuente.

En cuanto Esther esté más tranquila y sedada,

voy a comunicarle a su tía los resultados del test genético,

que he recibido esta mañana.

-Sal fuera, por favor. Rápido.

Carro de paradas. Rápido.

¡Uno, dos, tres, cuatro, cinco...!

La doctora Rey trata de reanimar a Sandra:

la paciente a la que se le había suministrado un tratamiento

contra el tétanos y la rabia.

-¡14! (Pitido continuo)

Sandra.

Se ha... -Lo siento mucho.

Eduardo abandona el hospital

con las pertenencias de Sandra: su hija fallecida.

Vete a casa, descansa,

y cuando tengamos los resultados de la autopsia ya te avisaremos.

(Teléfono móvil)

(Teléfono móvil)

-Es Miguel, su novio.

¿Miguel? No, no, no. Soy su padre.

Mira, ha sucedido algo, pero me gustaría contártelo en persona.

Voy a recogerte al aeropuerto. ¿Vale?

Pues voy a cumplir el último deseo de mi hija.

Voy a conocer a su novio.

Quizá con él..., yo aprenda a conocerla mejor.

-Tenemos ya los resultados del test genético de Esther,

y el diagnóstico es que sufre la enfermedad de Huntington juvenil.

-Huntington juvenil.

¿Y eso tiene cura? -Pues... no. No.

Desgraciadamente de momento no hay cura.

Necesito que entienda que la irritabilidad, las alucinaciones

y los trastornos motores de Esther van a ir empeorando progresivamente

hasta llegar a... A un fatal desenlace.

La enfermedad de Huntington es un trastorno hereditario,

que cursa con la degeneración y posterior muerte de las neuronas.

Acostumbra presentarse en la edad adulta,

pero en las variantes juveniles, como la que tiene Esther,

los síntomas aparecen antes de los 20 años.

-¿Cuánto tiempo tarda en producirse ese momento?

-Pues, desde la aparición de los primeros síntomas,

aproximadamente unos... 15 años.

-Yo... había tirado la toalla con Esther, pero...

Me gustaría ayudarla en todo lo que pueda.

-Bueno, Manuela: Ella tendrá que estar en un centro especializado

24 horas al día. -Sí. Sí.

Lo más probable es que, en algún momento, acabe así.

-Y ¿adónde voy? Es que no sé por dónde empezar.

-Bueno, hay muchas asociaciones, de familiares, y...

Yo toda la información que tenga te la daré.

Gracias.

Días más tarde, el forense confirma el virus de la rabia,

tras la autopsia realizada a Sandra.

La mejor forma de prevenir la rabia es mediante la vacunación,

tanto de animales como personas,

y especialmente, si vamos a viajar a algún país

donde haya peligro de contraerla.

En el caso de ya haber sufrido una mordedura,

entonces tenemos que acudir a un centro hospitalario inmediatamente

para que nos pongan el tratamiento.

-Rey. ¿Qué tal? ¿Cómo estás? -Bueno, un poquito mejor ya.

-¿Mejor? Bien, me alegro. -Gracias por preguntar.

Oye, por cierto: Al final conseguí quedar con Natalia.

-Ah, ¿sí? -Sí.

-Vaya, qué bien, qué afortunada que eres.

Porque a mí me ha escrito un mensaje simplemente. ¿Sabes?

-Noto... como cierta ironía, ¿no? Como cierta suspicacia.

-¿Suspicacia? ¡No!

Oye, mira: Tú has tenido suerte. Porque ha encontrado un huequito,

en su agenda apretadísima, de madre, novia, doctora.

Pero yo me he tenido que conformar con unos caracteres,

y el icono ese del besito, con el..., con el corazón, ¿sabes?

-A ver, Ferrer. De verdad, no...

Tienes que comprenderlo.

No tienes por qué tener nada en contra de ella.

-No, no. Si no... Yo no tengo nada en contra.

Pero bueno, nuestra relación ha cambiado.

Ha cambiado desde que ha vuelto con Blanco, y...

Y bueno, me enteré que estuvo ligando con Daniel.

-Mira, Ferrer. Yo no quiero que te molestes.

Pero me da la sensación de que eres tú el que ha cambiado la forma de ver

la relación que tienes con ella. -Ah, soy yo, entonces. ¿No?

Muy bien, pues muchas gracias por la comprensión. Te lo agradezco mucho

Muchas gracias, Rey. ¡Fantástico! Fantástico.

-Se recuerda a los pacientes

que es recomendable llevar la tarjeta sanitaria

para realizar cualquier trámite en el hospital.

-¿Y tú qué?

¿No me vas a dar las gracias por haberte salvado la vida?

-Sí. Sí, claro. Por supuesto. Muchísimas gracias, Lucía.

-De nada. ¿Has pensado ya lo de destinar más recursos

al Departamento de Psicología?

-Sí. Sí, he estado pensando en ello, y ahora mismo no es una prioridad.

Lo siento. Eso es todo. -Gracias.

  • Centro médico - 03/10/16 (1)

Centro médico - 03/10/16 (1)

03 oct 2016

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

ver más sobre "Centro médico - 03/10/16 (1)" ver menos sobre "Centro médico - 03/10/16 (1)"
Programas completos (687)

Los últimos 700 programas de Centro médico

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios