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No recomendado para menores de 7 años Centro médico -03/01/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Llaman a la puerta

-¿Sí?

-Doctor, hay una paciente que pregunta por usted.

-¿Ah, sí? ¿Y quién es?

Después de que un dolor lumbar y en la pierna

no le permitieran realizar ejercicio,

Adela acude a la consulta del doctor Dacaret.

-Vengo con una amiga, que está fatal de la pierna.

-Ah. Hola, soy el doctor Dacaret, ¿qué tal? -Adela.

-Bueno, ya estuve aquí el año pasado, en Centro Médico, con lo del juanete,

y nada, se me complicó la rodilla, y al final tuvieron que operarme...

Total que bueno, vine con mi marido...

Bueno, mi exmarido. O no; no sé.

La verdad es que ya no sé ni lo que somos.

A ver, Miguel, te voy a decir una cosa:

¡ni se te ocurra moverte de la cama

con el gripazo que tienes, ¿me has oído?!

Pero que a mí me da lo mismo

lo que vaya a pensar ni Romero, ni Molinani nadie.

Es más, te digo una cosa:

como Romero se entere de que has venido a trabajar estando enfermo,

la vamos a tener, ¿eh?

Porque no le hace ni pizca de gracia.

Chico, pues si tienes cosas pendientes,

que lo haga otro. ¡Solo faltaba!

¿Es que tú no te vas a poder poner enfermo un día o qué?

Bueno, mira; vale.

Tú descansa y ya me encargo yo de todo.

Hablo con Romero y con quien haga falta. Vale.

Ah, y otra cosita: que te he dejado un caldito en la nevera.

¡Que te lo tomes, que tienes que hidratarte!

Vale. Ah, yo también. Venga; cuídate, ¿eh?

Un besito. Hasta luego. Adiós.

-¿Arce os ha pedido ya la lista de horas extras de Enfermería?

-Pues no. -¿Alguien sabe dónde está?

-Yo le he buscado toda la mañana y ni rastro de él.

-Dime dónde duele. -¡Aaah, ah, ah, ah!

-¿Ahí? -¡Sí!

-Vale. Vale, tranquila.

-Bueno, raro es que no le duela el cuerpo entero.

Con las burradas que hace en el gimnasio entrenando

para sacar el trono, el trono. ¡Que pesa cinco toneladas!

-No sabía que dominaras tanto estos temas.

-Bueno, es que hay muchas cosas que controlo que todavía no sabes.

-Oye, porfa. -Sí. Perdón, Adela.

A ver, ¿puedes intentar describirme el dolor que sientes?

-Pues me duele toda la pierna y es como..., como si me quemara.

Como una quemazón, pero también como si tuviera punzadas y hormigueo

hasta los dedos de los pies; no sé, como algo eléctrico.

Como si tuviera calambres; no sé, muy raro.

-Esa sensación que a veces tenemos como de hormigueo,

sobre todo en las extremidades,

se denomina parestesia,

y suele ser causado por la compresión de algún nervio.

Sin embargo, cuando esa parestesia persiste,

puede ser un fallo en la transmisión de las señales neuronales al cerebro.

¿Ahí bien? -¡Ya, ya, ya, ya!

-¿Ahí? -¡Ya!

-Vale, vale. Ya está, ya está.

A ver: esto quiere decir que el signo de Lasègue ha dado positivo.

Se puede deber a alteraciones en las raíces nerviosas

o algún problema con el disco que está entre las vértebras.

¿De acuerdo? -Vale.

-Voy a hacerte otra prueba. A ver, cuidado...

-Sí. -Te doblo la pierna...

¿Ahí? ¿Esto te duele? -¡Sí, sí, sí, sí!

-¿Sí? Vale. Ya está, tranquila.

-Vale, vale. -Tranquila.

-No me pida más cositas de estas, por favor.

-No. Ya está, ya estamos. -Esto tiene que ser grave, ¿eh?

Porque Adela es la mujer con más aguante que conozco.

-¡Aaau! -Ya te puedes incorporar, Adela.

Vamos allá. Venga.

-¡Ffff! Así es como estoy más cómoda. -¿Sí?

-Como menos me duele es en esta postura.

Además del dolor punzante,

Adela tiene poca movilidad en la columna lumbar.

Tiene los reflejos reducidos en la pierna,

ha perdido sensibilidad en la parte posterior del muslo,

en el lateral de la pierna, en el dorso del pie

y también en el primer pulgar.

-¿Me va a dar algo para el dolor? -Sí, sí. Tranquila.

Vamos a administrar diclofenaco, paracetamol y omeprazol, ¿de acuerdo?

Escucha: también va muy bien que apliques calor seco en la zona.

Porque esto se puede deber a muchas cosas: a una infección,

algún quiste que esté comprimiendo el nervio ciático,

también puede ser una hernia discal

o la inflamación de la zona del sacro.

Vamos a empezar con una radiografía

para tenerlo todo un poquito más claro. ¿De acuerdo?

Tranquila. -Vale.

-Si no será nada, ya verás.

La doctora Romero ha recibido una mala noticia:

Su tía ha sido traída de urgencia

tras aparecer en casa semiinconsciente.

-¿Qué ha pasado? -Yo qué sé, prima;

cuando he entrado en el piso ya me la he encontrado ahí

tumbada en el suelo. -Pero ¿cuánto tiempo llevaba ahí?

-¡Yo qué sé!

Llevo todo el fin de semana con mis colegas en Ibiza, ¿sabes?

He llegado... He tardado un montón en abrir la puerta.

Porque es que he intentado con mi llave y,

y es que mi madre ha cambiado la cerradura, ¿sabes?

Yo he estado este fin de semana en Ibiza, con mis colegas y tal.

Y es verdad que mi madre me había dicho:

Chus, que la vida no es solo fiesta, Chus compórtate, ¿sabes?

Chus, Chus, que chupa-chups, le digo yo.

Pero vamos, que yo nunca pensé

que ella iba a cambiar la cerradura de la puerta, ¿sabes?

Y mucho menos que me la iba a encontrar así, tronco, ¿sabes?

-Bueno, ahora mismo eso no es lo importante. Me da igual. Dime.

-Yo pensaba que ella me lo decía de broma, ¿sabes?

Porque mi madre está loca. ¿Sabes lo que te quiero decir?

-Escúchame, ¿habíais discutido? -¡Fff! Pues sí, como siempre, ¿sabes?

Ella metiéndose con mi vida: que si salgo, que si entro...

Y a mí es que me da igual. Que siempre está...

¡Esta tía está loca, ¿sabes?!

-¡Eh, eh, eh! Un segundito; respeto, ¿vale? Es tu madre y es mi tía.

¡Un poquito de respeto!

Así que quédate aquí, por favor, que luego te informo;

voy a preguntar a mis compañeros. -Vale, prima.

-Bueno, cuando han llegado los Servicios de Emergencia,

han encontrado a mi tía semiinconsciente en el suelo,

aparte no tenía respuesta a estímulos verbales

y tenía relajación en esfínteres.

Por tanto esto no está indicando nada bueno

y no sé si su diabetes tiene algo que ver o no... Perdonadme.

-¿Has hablado con Jesús? -¿Para qué?

¿Para que me diga que vuelva a la casa otra vez?

Seguro que se alegra de cómo estoy. -No exageres.

-No. Tú no sabes la que me lio el año pasado para que no sacara el trono.

-¿Cómo? ¡Madre mía!

Mira, ese tío es un estúpido y un retrógrado, Ade.

No sé cómo no le pides el divorcio de una vez.

-Porque no es tan fácil.

Después de tantos años, todo no es blanco o negro.

-No estoy de acuerdo. -Ya.

-Igual tú no lo ves; pero desde fuera está tan claro...

-Bueno, y tú, ¿qué rollito te traes con el médico ese?

-Ninguno. Es algo casual. -Ya..., casual.

Ese tampoco te gusta, ¿no? -Sí. Me gusta, me gusta un montón.

-¿Sí?

-Nos gustamos los dos, pero no queremos nada serio.

Ade, como tú dices, no todo es blanco o negro.

-¡Amiga, qué conviene, ahora sí! -Ahora sí.

-Hola. -Hola.

-¿Qué tal, Adela? Hola Vero. -Hola.

-He estado mirando la radiografía, ¿de acuerdo?

Y no aparece ninguna lesión. ¿Del dolor qué tal vas, mejor?

-La verdad es que todavía me duele bastante.

-¿Sí? -Sí.

-Bueno, haremos una cosa:

te vamos a inyectar tramadol, ¿de acuerdo?

Es un calmante bastante potente

y aparte voy a recetarte analgésicos para que tomes en casa.

-Vale. -¿Vale?

-Sí. -¿Me acompañas a consulta?

-Sí, claro. -¿Te ayudo?

-Sí. -Vale.

-Vamos allá.

Parece que Adela puede tener una hernia discal.

Eso explicaría las parestesias y también el dolor que siente

en la pierna y el glúteo.

Por suerte, el calmante intramuscular ha funcionado,

así que podrá irse a casa.

Pero tendrá que volver para consultar con el traumatólogo

y estudiar en profundidad su caso.

-Tía, ¿tía, me oyes? -¿Esta mujer es tu tía?

-Sí. ¿Has visto algo?

-Las constantes están dentro de la normalidad

y no responde a estímulos verbales pero sí dolorosos.

Y bueno, el deterioro cognitivo es evidente, habría que estudiarlo.

-¿Hay algún informe, algún electro, le habéis hecho algo?

-En la exploración neurológica

los ojos miraban ligeramente a la derecha.

Esto podría significar un ictus.

Aunque, en estos casos en los que encontramos a la paciente desvanecida

y que no sabemos exactamente cuánto tiempo lleva en esta situación,

se suele sospechar de rabdomiólisis:

la liberación de los contenidos de las fibras musculares en sangre

provocando un daño renal.

Aquí está. Un segundito.

Taquicardia sinusal.

-Podría ser consecuencia de la deshidratación.

-O por una infección generalizada.

Clara: necesito muestras de sangre y de orina.

Las de orina a través de sonda, ¿vale?Vale.

-Romero, si quieres quedarte con el caso, solo tienes que decirlo;

lo entendería perfectamente. -Sí, me quedo yo. -Vale.

¿Eso significa que también delegas en mí

la reunión con los representantes de Sanidad del Ayuntamiento?

-No. Eso significa que voy a hablar con Arce para que lo posponga.

-¿Con Arce?

Pues te deseo mucha suerte;

porque llevo todo el día intentando localizarle.

¡Ay, lo siento! Que se me ha olvidado decírtelo.

Que se ha quedado en casa porque se encuentra fatal.

Tiene un gripazo...

-Romero, no hace falta que cambies la reunión. Yo me encargo.

Y también de hablar con los representantes farmacéuticos.

No pasa nada porque un día, dos horas,

el subdirector se encargue de la Dirección, ¿no?

-No. Me encargo yo, ¿de acuerdo? De mi tía y de todo lo demás.

Urge la sonda. ¿Vale, Clara, por favor?Vale.

-Muy bien.

-Bueno, Adela, nos vemos pronto, cuando vengas a ver al traumatólogo,

¿de acuerdo? -Vale.

-Seguramente te harán una resonancia magnética.

-Vale, muchas gracias. -De nada. Un placer.

-Adela. -Hola, doctora Rey.

-¿Qué pasa, cómo estás? -Bueno, regular.

-Ay, no me digas otra vez: ¿el pie o la rodilla?

-No, no. Qué va. Esta vez me duele medio cuerpo.

Pero bueno, bien; estoy mejor. -Ay, pobre.

-¡Ay, está embarazada, ¿no?! -Sí. Sí, sí.

-Es que hacía mucho que no nos veíamos.

¿Qué tal? -Bien, bien. Muy bien, muy bien.

Pero bueno, todavía no sé qué es lo que es.

-Ah, sorpresa. -Sí.

-Bueno, Vero, yo me voy. Si tú quieres quedarte...

-No, no, no. Yo me voy contigo. -Vale.

-Vamos. -Bueno, pues entonces nos vamos.

-Bueno, cuídate mucho. -Sí. Me alegro de verte.

-Adiós. -Hasta luego.

-Hasta luego.

-¡Uy, uy, uy, uy...!

¿Qué pasa, quién es ella? -Una amiga. Es una amiga.

-Una amiga así como con derecho a roce, ¿no?

-¿Ya estamos? -¿Qué?

-Bueno, sí; algo de eso hay.

Pero hemos hablado y no tenemos ningún tipo de compromiso.

-¿Por qué? O sea, quiero decir: ¿tú o ella?

-Ya estás dando por hecho que es cosa mía.

-¡Que no estoy dando por hecho nada, pero me parece raro!

-Ya estamos con el raro. A ver, ¿qué tiene de raro?

-Pues porque sí. Porque cuando dos personas se gustan,

pues normalmente una de las dos quiere dar un paso adelante.

Simplemente es eso.

-Esa es Rey, y sentando cátedra. -¡Frrr!

-O sea: ¿no puede haber nadie en el mundo que se conoce y ya está?

Y lo pasa bien sin compromiso, ¿no puede?

-Mmm, no. Pero que lo que tú quieras, ¿eh?

-Ya. -Tú y tu mundo.

-Ya. Tú y tu última palabra. Bueno...

-A ver, tengo ya los resultados de los análisis

y marcan que los niveles de glucosa están muy elevados. -Ya.

-Entonces, no sé si es porque

tu madre ha estado sin pincharse insulina durante un tiempo

o porque hay una infección o... ¿sabes?

Por la deshidratación, no lo sé. -Ya, ya, ya.

-¿Vale? Y también hay anemia y bueno, lo que te he dicho, infección.

Por tanto podríamos estar ante un proceso infeccioso severo.

-Vale, vale, prima. Pero ¿sigue estando igual de atontada o qué?

-¿Seguimos con lo de atontada o lo cambiamos por adormilada?

-Adormilada. -Eso es.

Pues sí. Sigue adormilada y además se tiene que quedar ingresada.

Por tanto, vete a casa y trae todo lo necesario para los dos.

-¿Todo lo necesario qué sería, prima? -Chus. Pues cosas.

Cosas de aseo, ropa, no sé, ¿qué te voy a contar?

Teléfono

-Vale, vale, vale. Aseo.

-¿Sí?

¡Pf!, es verdad, la reunión con los proveedores.

Oye, no voy a poder ir. ¡Ah, un segundito!

Retrásalo, ¿vale? Sí.

Todo lo que puedas, ¿de acuerdo? Venga, gracias.

Te tengo que dejar. Ya está.

Unos días después de haber sido atendida en el hospital,

Adela regresa vomitando y con un fuerte dolor abdominal.

-Adela, los vómitos y el dolor abdominal deben ser debidos

al efecto del tramadol, ¿de acuerdo?

Pero con lo que te acaba de poner la enfermera, mejorarás.

Escucha, mientras te hace efecto

voy a aprovechar para hablar con traumatología

para ver si te pueden hacer cuanto antes

la resonancia magnética. -Vale.

-Mira, un mensaje de Verónica.

Me dice que está en el hospital.

¿Le digo que estás aquí? -Sí, porfa.

-Venga, hasta ahora. -Vale. Hasta luego.

-El tramadol es un analgésico muy potente

que puede provocar somnolencia, sudoración o dolor de cabeza.

Raras veces provoca también diarrea, náuseas o problemas estomacales.

Pero bueno, parece que ha sido el caso de Adela.

-Cariño, ¿cómo estás? Me acaban de contar. -Regular.

-Tengo una llamada perdida de tu marido.

-En momentos así es cuando lo echo de menos.

-Pues claro, normal, si es que son muchos años.

-¡Ff! -Adela.

-Hola. -¿Qué tal, cómo te encuentras?

-Mejor. Un poquito mejor. -¿Sí? -Sí.

Tiene buena manos el médico este, ¿verdad Vero?

-Disculpa, eres Verónica, ¿no? -Sí.

-¿Qué tal? Soy Marina; soy amiga de Dacaret.

-Hola, encantada.

-¿Qué tal? Bueno, es que me ha hablado de ti.

-¡Uy, uy, uy! Hablándole de ti a sus amigos. Aquí hay tema ya.

-Bueno, solo somos amigos.

-Bueno, aun así, encantada de conocerte. -Igualmente.

-A ver si al final va a ser el rollito este que se traen,

eso de "¡Uy, yo no quiero nada! No, yo tampoco".

-Hola. -Hola.

-Hola. -¡Hola!

-Adela, hemos conseguido que hagan la resonancia antes, ¿de acuerdo?

-Ah, vale.

-También vamos a hacer electromiografía.

Con los hallazgos obtenidos en las primeras analíticas,

la doctora Romero ha indicado un tratamiento

y ha ordenado realizarle a su tía Charo una radiografía de tórax.

-Bueno, la verdad es que la radiografía me tiene desconcertada;

porque no se corresponde lo que veo con los síntomas que presenta mi tía.

Así que voy a tener que ampliar el estudio

para ver qué es lo que tiene cuanto antes.

Venga...

¿Qué tal, Natalia? Ah, ¿qué tal?

Mira, ya están los resultados.

A ver: bueno, pues no parece que la mancha en el pulmón sea

ni por una neumonía ni por un tumor.

Aparte los síntomas serían distintos.

Teléfono

Espera. ¿Sí?

Pues no... Lo sé, pero hoy no puedo quedar. ¿Vale?

No sé, que lo cambiamos para otro día.

Vale. Gracias.

A ver: necesito, Clara: hemocultivos y urocultivos.

Y, cuando sea posible, un TAC craneal. ¿De acuerdo?

Teléfono

¡No me lo puedo creer!

Otra vez, otra vez. ¿Sí?

Pues le dices al..., ¡le dices al doctor Macías

que no puedo quedar hoy, que para otro día!

Es que no creo que sea tan complicado.

¡Pues le dices que no puedo! Pues no lo sé.

Vale, gracias. ¡Ff!

Natalia, mira. Si te parece bien, ¿eh? Vamos a hacer una cosa:

voy a avisar a una compañera

para que venga a tomarle las muestras a tu tía,

y que cuando le haga el TAC craneal que nos avise.

Y tú y yo nos vamos a tomar un tiempo. ¿Te parece?

Porque yo creo que estás necesitando calmarte un poquito y relajarte.

¿Vale? Vale.

Venga. Que va a salir todo bien, mujer, tranquila.

Eso espero.

La resonancia ha descartado la hernia discal.

Un neurofisiólogo ha realizado una electromiografía a Adela,

la paciente con un intenso dolor

desde la zona lumbar hasta el pie derecho.

-La electromiografía muestra que los nervios que salen de las vértebras

lumbar 5 y sacro 1,

no están conectadas como deberían a la musculatura.

Esto puede provocar dolor, déficit en el movimiento

y fallos en la transmisión de la información nerviosa.

Lo que voy a hacer ahora es hablar con el especialista

para saber cómo interpreta exactamente los resultados.

Y eso sí: Adela tendrá que quedarse ingresada.

-Que no me regañes más, Jesús. No, no me regañes.

No soy ninguna niña, ¿vale? -No.

Ya me dirán si tengo que hacer o no tengo que hacer reposo, ¿vale?

¡No me lo tienes que decir tú! ¿Qué eres, médico ahora o qué?

Bueno, pues no.

Es que ni siquiera te tenía que haber llamado.

Es que seguro que estás encantado con que esté así.

No. ¡Ni se te ocurra venir, ¿eh?! ¡Jesús, no vayas a venir!

No. No quiero que vengas, ¿vale? No...

-Hola, Verónica. -Hola.

-Hola. Venía a hablar con Adela.

Que he hablado con el neurofisiólogo y el traumatólogo.

-Pues ahora no es un buen momento. -¿No?

-No. ¿Qué te han dicho los especialistas?

-Bueno, ellos creen que lo mejor es empezar con fisioterapia

y con un nuevo fármaco para el dolor neuropático.

-¿Qué es eso?

-Es un dolor que aparece como consecuencia de lesiones

o trastornos en el sistema nervioso.

Lo que ocurre es que interpreta los estímulos sensoriales,

como el tacto y la temperatura,

como sensaciones dolorosas. -¡Ff!

-¿Entiendes? -Ya. Es horroroso.

Como..., como si fuera un engaño. -Sí, sí. Más o menos.

Oye. -¿Qué?

-¿Estás bien conmigo? -Sí. Sí, estoy bien.

-Bueno. -¿Y tú?

-Sí, sí Yo estupendamente.

Vale. Te dejo, que tengo un paciente, ¿vale?

Clara, es que no quiero darle ese placer y ya está.

Pero ¿a qué placer te refieres?

No quiero que piense ni por un segundo que es el dueño de todo esto.

Ya.

A ver, Natalia, no te lo tomes a mal ¿vale?

Pero esa actitud que tienes no es buena ni para ti ni para el hospital

De verdad, si no quieres cederle el poder, mientras tratas a tu tía,

chica, ¡pues cédele el caso de tu tía!

¡Es que no quiero!

Porque es la hermana de mi padre y ya está, lo quiero llevar yo.

Que sí, que me parece muy bien. Pero entonces, ¿qué vas a hacer?

¡Pues no lo sé! ¿Tragártelo y un día explotar

y no poder ni con una cosa ni con otra?

Vale. Le van a hacer el TAC. Venga, vamos.

Además del nuevo tratamiento farmacológico,

Adela comienza con sesiones de fisioterapia

para mejorar tanto el dolor como las parestesias.

-Este ejercicio que acaba de hacer el fisioterapeuta

es muy útil para estirar la zona lumbar

y también la musculatura

que se encuentra en la parte posterior de las piernas.

Con la toalla enrollada lo que conseguimos

es mantener la forma habitual de la espalda.

Este ejercicio es muy bueno

y lo puede hacer cualquier persona en su casa

con las piernas apoyadas en la pared.

En busca del origen del dolor neuropático de Adela,

el traumatólogo decide seguir ampliando el estudio

con una resonancia coxofemoral.

-Adela, ya hemos terminado. -Vale.

-Arriba... -¡Uuf!

-A ver, te cuento: mira,

las imágenes que he visto en la resonancia son compatibles

con una bursitis trocantérea bilateral. ¿De acuerdo?

Además también he visto un adelgazamiento del músculo piramidal.

Y es un poco extraño.

Así que me gustaría estudiarlo con una radiografía con contraste.

¿Vale? -Vale.

-Tranquila; vamos viendo poco a poco. -Vale.

-Tía, venga.

-El TAC practicado a Charo está dentro de la normalidad.

Por lo que la sospecha de ictus agudo que tenía la doctora Romero

ha quedado descartada.

-Hola. -Hola.

¿Qué haces con la mochila?

Déjala ahí, por favor.

Pasa.

-¿Sigue igual? -Sí.

Chus, ¿podemos salir fuera, por favor? Quiero hablar contigo.

-Vale. -Pues venga, Cógela.

Vamos a ver, Chus,

de momento no sabemos qué le está pasando a tu madre.

Entonces, le hemos puesto suero para que se hidrate

y para que recupere el nivel de conciencia.

Pero no ha funcionado.

Así que le hemos hecho una punción lumbar

para descartar meningitis o meningoencefalitis,

ya que hemos visto el líquido cefalorraquídeo un poco turbio.

Bueno, ¿qué te voy a contar? Si tampoco...

Vamos a esperar los resultados. -Vale, prima.

Pues yo he traído aquí las cosas de mi madre:

unas revistas, pan de molde y un poquito de fiambre

porque no..., no había chope. -¿Que no había chope?

¿Eso son las cosas de aseo de tu madre?

¿Eso es lo que tu madre necesita, su medicación?

Pero vamos a ver: ¿tú en qué estás pensando?

-Pero ¿qué medicación? -Pero ¿Cómo que qué medicación?

¿Tú no sabes que está enferma? ¿Que tiene diabetes?

¿Que además de las pastillas se tiene que pinchar

porque no la tiene controlada?

-Prima, ¡yo qué sé! La médico eres tú.

Que vale. Que sí, que ella es mi madre y yo vivo con ella.

Pero ¡yo qué sé la medicación que toma o deja de tomar!

Y las cosas del aseo, pues no me he acordado, la verdad. No sé.

Tampoco he matado a nadie, ¿no?

-¡La médico soy yo y el hijo eres tú! Que tienes 30 años.

Es que no se puede estar pensando ya con esa edad

en fiesta, fiesta, todo el tiempo.

Pero te voy a dar una mala noticia, fíjate.

Tienes que estar aquí, mínimo, dos, tres, cuatro días

o no sé cuántos. ¿De acuerdo?

Así que vete a casa, coge todo lo que tengas que coger,

tanto para ti como para ella, y céntrate.

Teléfono

-Pues vale, prima, vale. Pero no me eches más la chapa, ¿vale?

-¿Sí?

Pues ahora mismo no puedo.

Perfecto. Vale. Nos vemos entonces.

Después de hacerle la radiografía con contraste,

el equipo médico tiene por fin el diagnóstico de Adela.

-Mira, he estado mirando la radiografía y no hay duda.

Estás pasando por un proceso inflamatorio del músculo piramidal.

Está contracturado y algo más corto. ¿De acuerdo?

Y seguramente está comprimiendo el nervio ciático.

Y eso es lo que te provoca el dolor.

-Y ¿por qué me ha pasado eso?

-Pues imagínatelo: por demasiado esfuerzo físico,

a la hora de sacar el paso. -Trono.

-El trono, perdona. -No pasa nada.

-El síndrome del músculo piramidal

provoca dolor en la cadera y en los glúteos.

Por eso muchas veces se confunde con la ciática.

Se produce por el pinzamiento del nervio isquiático por contractura

o por la hipertrofia del músculo contiguo.

-Se supone que al ser muscular es más fácil arreglarlo, ¿no?

-Pues la verdad es que no exactamente.

Mira, tenemos que actuar en varios fretes.

Para empezar tendremos que hacer infiltraciones,

para bloquear el músculo piramidal.

Y luego, para reducir el dolor,

tendrás que seguir con la fisioterapia.

Con masajes, con ultrasonidos, con onda corta...

Y lo tercero y muy importante:

tendrás que hacer lo posible para abandonar cualquier actividad física

que te provoque dolor.

Y eso incluye... -Ya, cargar peso.

-Eso es. -Vale.

-¿Vale? Recuerda lo que te dije:

aplicar calor seco te puede ir muy bien, en la zona dolorida, ¿vale?

Sigue con los analgésicos y antiinflamatorios

en intervalos regulares.

Y en el caso de que eso no funcione,

pues nos plantearíamos una intervención quirúrgica

para liberar parcialmente o completamente el músculo piramidal.

¿De acuerdo? -De acuerdo.

-No, sé, Adela, ¿tienes alguna pregunta?

-No. Creo que no.

-Bueno. Pues voy a preparar el alta, ¿de acuerdo?

-Vale. -Venga.

-Gracias. -Hasta ahora.

No me importa si no puedo sacar el trono este año.

Si con el reposo, las infiltraciones y todo lo demás

lo puedo sacar más adelante, haré lo que haga falta.

-¡Hombre, Molina!

¿Me podrías explicar por qué te has reunido

con los proveedores farmacéuticos? -Esa reunión tenía que celebrarse.

O si no hubiéramos acabado pagando más de manera innecesaria.

Y tú lo sabes.

Y todo porque no quieres ceder y delegar en mí.

¿Eso te parece profesional?

Hola. Hola.

Los resultados de Charo, ya están. Gracias, Clara.

Bueno, si no necesitas nada más de mí,

me vuelvo a la habitación con tu tía.

Gracias. Venga, hasta ahora.

¿Te importa si le echo un vistazo?

Supongo que habrás empezado ya con el tratamiento intravenoso,

con antibióticos y corticoides, ¿no?

-Sí. Sí, pero no me cuadra porque, a pesar de la leucocitosis

no hay presencia de bacterias en el líquido cefalorraquídeo.

-Sí es raro, sí.

Yo también hubiera jurado que es meningitis.

A ver, Natalia, tendrás que decidir:

o delegas en mí la dirección mientras tú tratas a tu tía,

o me dejas que te ayude en el caso.

Después de someterse a la infiltración en el músculo piramidal

Adela continúa con sus sesiones de fisioterapia.

-Bueno, pues yo estoy muy contenta.

Las infiltraciones están yendo muy bien, y me duele muchísimo menos.

-Pues me alegro mucho.

Además, eso quiere decir que no tendrás que operarte. -Vale.

A ver, que yo sé que esta Semana Santa

no voy a poder sacar el trono.

Pero bueno, por lo menos el año que viene, si entreno,

puedo sacarlo, ¿no?

-A ver, escúchame, Adela:

creo que tienes que olvidarte de sacar el trono.

Es demasiado esfuerzo y te perjudicaría mucho.

Lo que podemos intentar es poco a poco

que vuelvas a hacer ejercicio, ¿vale?

Poco a poco y siempre supervisado con el fisioterapeuta.

Pero me temo que del trono te tienes que ir olvidando.

-¿Y si entreno con más cuidado tampoco?

-Lo siento mucho.

-Vale.

El doctor Molina y la doctora Romero

repasan el conjunto de pruebas realizadas a Charo,

intentando descubrir qué es lo que le ocurre.

-¿Lo ves? Es que no me cuadra

porque no hay presencia de bacterias en el líquido cefalorraquídeo.

Entonces... -Raro, sí.

Mira, yo en estos casos en que la lógica te dice una cosa,

y las pruebas otra,

yo empezaría por el principio.

-¿Volver otra vez a estudiar la mancha del pulmón, no?

-Yo me olvidaría del sistema nervioso central

y haría un TAC toracoabdominal.

Solo tengo una duda: ¿tú crees que en la sala de imagen habría sitio

para nuestros dos egos? Es una sala pequeñita.

-Vale. Encárgate tú. -Muy bien.

-Me voy al despacho porque tengo asuntos pendientes.

Lo que hemos encontrado ha dado un giro al caso:

hay lesiones intrapulmonares de naturaleza quística

compatibles con abscesos infecciosos.

Lo raro es que estos abscesos

no concuerdan con el estado neurológico de la paciente.

Hace que todo el cuadro sea un tanto ilógico.

En cualquier caso seguiremos con el tratamiento

reduciendo poco a poco los corticoides

y vamos a hacer una transfusión de hematíes para la anemia.

Aunque la paciente sigue muy delicada,

esperamos que su evolución sea favorable.

-Prima. Ya está, ya lo he traído todo.

-Tengo ya los resultados de la lesión del pulmón

y ha dado positivo en una bacteria que se llama Streptococo agalactiae,

y bueno, le vamos a poder poner un tratamiento adecuado. -¡Uf!

-Estuve hablando antes con tu madre y..., y ¿sabes por quién me preguntó?

Me preguntó por ti.

No sabe si estás en Ibiza, si has vuelto...

¡Que está muy preocupada, Chus!

-Prima, si es que ya sabes cómo es mi madre;

que siempre se está preocupando por todo.

-¿Cómo que se preocupa por todo?

¿Tú qué es lo que no entiendes?

Tu madre tiene que quedarse aquí un mínimo de diez días, ¿de acuerdo?

Y hasta que se recupere del todo van a pasar meses.

-Que vale, que sí, prima, ¡no insistas!

-Tú tienes que estar...

-Que ya me lo has dicho un montón de veces.

A ver, que estoy harto de ir en el autobús para arriba, para abajo,

buscando entre sus cosas.

A ver si le encuentro medicamentos o yo qué sé.

Por cierto: he encontrado esto.

Pero no me lo digas más, por favor, ya lo he entendido.

Estoy haciendo todo, prima. ¡Ya!

-¿Antibióticos?

Ya.

En el líquido cefalorraquídeo no vimos bacterias porque mi tía, bueno,

pues se estaba automedicando con antibióticos.

De ahí que la punción fuera negativa.

Es posible que el origen del absceso pulmonar se deba a una meningitis,

pero tenemos que confirmarlo.

Si hubieses estado con ella,

te habrías dado cuenta de que se estaba automedicando.

¡Pero no estás; no estás nunca!

Estás en Ibiza, estás con tus amigos los fines de semana...

¡Madura!

Hemos estado a punto de perderla, Chus.

Cambia, ¿vale? Cambia.

Límpiate y vete a verla. -Vale.

-Que le va a gustar cuando despierte verte.

-Vale.

-Venga.

¡Ay!

Perdona, me has pillado corriendo en el parque.

Lo siento, cariño...

Pero bueno, igual puedes intentarlo un poco más adelante, ¿no?

Los médicos se equivocan.

Precisamente viene Dacaret ahora. Quería saber cómo estabas.

-Le he pedido el divorcio. -No...

-Ni siquiera ha intentado disimular el alivio cuando le he dicho

que ya no voy a poder volver a sacar el trono.

Mira, lo que tú haces es lo mejor. Mientras te guste, para alante.

Y cuando ya no, a otra cosa.

-Bueno, al final el tiempo acaba formalizándolo todo aunque no quieras

-¿Sí? Pues vuela antes de que eso pase.

-Tú sabías que era lo mejor.

-Hola. ¿Qué tal? -Hola.

-Hola.

-Oye, Adela, que siento lo que te ha pasado.

-Ya, gracias.

-He tenido una idea:

hay un restaurante aquí al lado que hacen un cachopo buenísimo.

Si os apetece que comamos los tres... -¿Cachopo?

-Sí. Cachopo. Está muy bueno. ¿No?

Vale. Bueno, podemos comer cualquier otra cosa, da igual.

-No, mejor otro día. -Vale. Como queráis.

-¡Natalia!

Que te has olvidado de algo en el hospital, ¿no?

-Pues no... ¿El qué?

-Te has olvidado darme las gracias por mi inestimable ayuda.

-Bueno, pues..., pues gracias.

-¡Ey, ey, ey, ey! -¿Qué quieres?

-Saber qué te pasa.

Era más divertido cuando no rehuías la confrontación.

-Bueno, mira: yo no tengo tiempo para tonterías, ¿vale?

Solamente quiero que tengamos una relación profesional y ya está,

ya está.

-Vale: en ese sentido no vas a tener ningún problema conmigo.

Yo suelo elegir mejor mis amistades.

No te lo tomes como algo personal, es que...

Tienes un carácter demasiado fuerte

como para plantearme una amistad contigo. -Ya.

-Además yo prefiero que mis amigos no sean del sexo opuesto.

Para evitar riesgos, ya sabes. -Vale. Pues hasta mañana. -Chao.

-¿Qué pasa, que has vuelto a llamar a tu hija

y no te ha cogido el teléfono, no?

-Que me tenga que morir sin haberme podido despedir de ella.

-Anoche es que salimos, comimos marisco, bebimos vino,

o sea... Podría ser un ataque de gota...

Teléfono

-¿No lo vas a coger?

-Es que... Bueno, es alguien con quien llevo mucho tiempo sin hablar

y..., y no sé qué hacer.

Tienes un principio de artrosis leve.

-¡Beatriz! Cuéntame de tu vida. ¿Qué haces, estudias, trabajas,

sales con alguien...?

-Estudio, trabajo y sí, salgo con alguien. Es Carmelo.

-¿Carmelo el del bloque, el vecino? ¡Ese hombre está loco!

-Que da igual. Que no tenía que haber venido.

-¡Beatriz, hija!

-Viene con dolor abdominal muy fuerte.

-¿Voy con vosotras?

-No. Por favor, quédate en la sala de espera, ¿vale?

-¿Te ha bajado ya la regla? -No, no.

-¿Y has tenido relaciones sexuales últimamente con tu pareja?

-No es mi pareja. -Perdona, con lo que sea;

voy a parar porque estoy metiendo la pata.

-Tranquila; la que mete la pata soy yo

por liarme con un hombre casado.

-Ya conozco el origen del sangrado y también de los dolores que tienes.

El test de embarazo que te hicimos dio positivo.

-Mira, yo no le puedo hacer esto a mi mujer.

-Oye, ¿conoces al chico que la acompaña?

-¿Te acuerdas del chico que dejé plantado en el altar?

Subtitulación realizada por Teresa García Román

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Centro médico - 03/01/18 (2)

03 ene 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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