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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 02/07/18 (1) - ver ahora
Transcripción completa

Celia acude hoy al hospital para una cita de control

de su tercer embarazo con el doctor Landó.

Oye, pero ¿no tienes a nadie que te eche una mano?

Pues no mucho porque mi madre no vive aquí.

Y ella solo puede venir de vez en cuando. Entonces...

Pero oye, mira, que no me quejo. Ya está. Es lo que me ha tocado y...

Y, además, aunque sea por los niños, siempre se sale adelante.

Eso sí es verdad. ¿Verdad?

(LLAMA A LA PUERTA)

Doctor, ya está aquí Celia. Que pase.

Pasa. Gracias.

Luego te veo. Hasta luego, Celia.

Celia, cuéntame, ¿has notado algún problema, últimamente?

No. No. Estoy cansada, pero bueno. Con... Con Pablo, con el mayor,

fue peor.

A lo mejor si fuera el primero sí pensaría que pasa algo

porque cuando llega la hora de meterme en la cama... Es que...

me tiene hecha polvo este niño. Sí, ¿no? ¿Que es un poco inquieto?

Sí, sí. Ya se lo he dicho a Clara, que va a salir karateca.

Bueno, ¿cómo llevas la diabetes gestacional?

Me adapto.

Celia lleva un tiempo siendo mi paciente. Paula, su segunda hija,

nació aquí por cesárea, y el año pasado tuvimos que tratarla

por un aborto espontáneo. Ahora, nuevamente está embarazada.

Todo va bastante bien, salvo por la aparición

de una diabetes gestacional, que tenemos que tener controlada.

Ya sabes que tenemos que cuidar muy bien tanto la alimentación

como la medicación, ¿eh? No podemos dejar que se produzca

una hipoglucemia o, por otro lado, que tengas un bebé macrosómico.

Es decir, demasiado grande.

Sí, sí, no te preocupes. Si eso lo llevo todo muy bien.

Y mira que me cuesta, ¿eh? Porque además, Julio, mi marido,

siempre me trae algún dulce. Ya se lo he dicho, que no lo haga,

porque no puedo comerlo, pero nada. Él tiene la cabeza en otra parte:

en trabajar, comer, dormir, salir con los amigos...

Y si ya queda algún momentito, en el día, pues ya me pregunta

cómo estoy. Vale.

Si es que a algunos hombres les vendría muy bien pasar por esto

alguna vez en la vida. La verdad es que tienes razón.

Oye, enséñame esa barriga, que vamos a hacer la ecografía.

Tras la analítica, la ecografía y el cribado de cromosomopatías,

que son tres pruebas muy importantes que toda gestante debe realizarse

en el primer trimestre de embarazo, pudimos establecer el embarazo

de Celia, de bajo riesgo. Además, en los controles siguientes

no se apreciaron anomalías morfológicas en el feto.

Hoy viene a realizar su tercera ecografía.

Un momento muy importante del proceso de la gestante,

que se realiza entre la semana 32 y la semana 36.

Verás, Celia. Con esta ecografía vamos a valorar varias cosas.

Primero, que el peso del bebé y sus constantes sean correctas.

También, que la placenta esté en buen estado y bien posicionada.

También, que el funcionamiento del cordón umbilical sea correcto,

y, finalmente, que los niveles de líquido amniótico,

pues sean también los correctos. ¿De acuerdo?

Muy bien...

Pues nada... Aquí está.

Se ve perfectamente, aquí...

¿Pasa algo? No, no. No te preocupes.

Es que estoy observando que la placenta de inserción está baja,

pero vamos, que es normal y no... No ocurre nada. Está todo muy bien.

Venga. Hemos terminado. Puedes limpiarte.

Vale. Entonces ya, la próxima vez que nos veamos será para el parto.

Sí, para conocer a Marcos, en vivo y en directo, ¿no?

Pero bueno, te acuerdas del nombre... Sí, sí, claro que me acuerdo.

Es que mi hijo, el pequeño, se llama Marcos.

Se va a llamar Marcos. Como mi padre.

Aunque sea desde la distancia, él siempre me ha apoyado y...

Me gustaría tenerlo más cerca a él y a mi madre, porque...

Bueno, los echo mucho de menos.

(Música)

Un tiempo después de su cita de control, Celia vuelve a Urgencias

con contracciones de varias horas de evolución.

Bueno, tranquila. Respira. ¿Cómo te sientes?

¡Uh! Pues que estoy a punto de irme de vacaciones. ¿Tú qué crees?

Bueno, el sentido del humor no lo has perdido.

No te preocupes, te vienes conmigo y te hago una exploración.

Escúchame, ¿te has venido sola en este estado?

No, no, no, está mi marido fuera. Vale.

Oye. Por favor. Traedla una silla. No te preocupes.

Esta, que no me quería dar el ticket, y esto me lo desgravo.

¡Bueno, Ramón! ¿Qué haces aquí? ¡Dame un abrazo, bribón!

¡Y cuidado con la mano, que te conozco!

Pero tú eres el marido de Celia.

¡Hombre, hasta que la muerte nos separe! Aquí donde le ves,

Ramón es un cachondo. Le ves muy serio, pero se ríe

hasta de los chistes malos. ¿Te acuerdas del de los vascos?

Oye, Pachi, que hace mucho que... -¿Y tú te acuerdas de aquel

en que tu mujer iba a dar a luz? Nos tenemos que ir.

Venga, vamos. Adelantaros vosotros,

yo necesito ir a un baño. A la derecha tienes uno.

Quédate por aquí, luego te comento.

Vale. Sé fuerte, ¿eh, cariño?

-¡Ah!

Bueno, ¿cómo estás? ¡Uh, me duele!

Ya, bueno. Eso es normal, ¿eh? Además, ya has pasado la semana 39.

Ah... Tú eres una veterana en esto.

No te imaginaba como uno de los amigos de mi marido.

Bueno. Tampoco somos tan amigos. Coincidimos durante un tiempo,

pero hacía mucho que no le veía. Tampoco es que yo lo vea mucho.

Ah...

Y perdona por lo de antes, que me he puesto un poco idiota.

No pasa nada. Estás un poco nerviosa. ¿Eh?

Sí. ¡Uf! Este momento es el peor. Ay...

Bueno. Ya te queda menos, Celia. Yo creo que, por el ritmo y

la intensidad de las contracciones, ya estás con la dinámica uterina

de parto activo, ¿eh? Así que tranquila.

Clara, la vamos a monitorizar. Ah, muy bien.

Aunque Celia no había roto aguas y al explorar su vagina

no observamos sangrado, ya había dilatado unos cuatro centímetros.

Esto, junto con la morfología de las contracciones,

nos hace pensar que ya se ha iniciado el proceso de parto.

Bueno, Celia, esto ya lo conoces de otras veces. ¿Vale?

Es para monitorizar las contracciones,

y la frecuencia fetal. ¿Vale? Sí.

Además, Celia, presentas un patrón fetal reactivo,

con dinámica establecida. ¿Y eso qué quiere decir?

¿El niño está bien? Sí, sí. Eso significa que todo

va normal, que el feto se encuentra perfectamente, ¿eh?

Verás, ahora te vamos a trasladar a una sala, hasta que dilates

lo suficiente. Vale.

Celia, ¿quieres que avisemos a alguien? ¿A tu madre o...?

No, mi madre se ha quedado cuidando de los niños.

Ah. Si quieres, hablo yo con tu marido.

Sí. Gracias.

-¿Qué hay, Ramón? ¿Cómo está mi mujer?

Verás, ahora la hemos llevado a una sala especial para que dilate,

así que solo queda esperar. Bueno. ¿Y por qué estás tan serio?

Cualquiera diría que me estás dando una mala noticia.

Si esto es lo de siempre, ¿no? Yo tengo que esperar aquí,

ponerme nervioso, y luego me llevo un cacahuete llorando a casa.

Julio, no es que esté serio, es que estoy trabajando.

Pues mira, Ramón, no... Tengo que decirte que no me creía

que tú eras médico. Como te veía ahí, contentito y tal, pues no...

Pero vamos, que me alegro de que seas tú quien vaya a atender a mi mujer

en el parto. Vamos, que esto hay que celebrarlo algún día con una copita.

Verás... Bueno. No puedo porque tengo mucho trabajo.

Ya, bueno. Pues no te preocupes, que eso tiene una fácil solución

porque si Mahoma no va a la montaña, la montaña viene a Mahoma.

Julio, verás, yo he dejado ya el alcohol.

Claro... Yo también.

¿Qué pasa?

-Landó, Es Celia, que ha roto aguas. Bueno, vamos.

Sí.

-¡Ah! Perdona, Clara, que lo he puesto todo perdido,

qué vergüenza. Vergüenza ninguna, mujer.

Si es lo natural que tiene que ocurrir.

Las contracciones van evolucionando. Y esto lo que hace es que ayuda

a la cabeza del bebé a encajarse y así dilatas más rápido.

Ah... Sí.

(Llaman a la puerta)

Ah... ¿Qué ocurre?

Amniorrexis espontánea. Bueno. ¿Tienes dolor, Celia?

Sí. De hecho esta vez, como ya sé de qué va la historia,

quiero la epidural. Está bien.

Pero primero tengo que ver cuánto has dilatado.

Vale.

-A ver dónde mete las manos, doctor. Al explorar a Celia,

vi que no estaba demasiado dilatada. Así que le administramos oxitocina

para facilitar la dilatación.

Además, ella nos había solicitado anestesia epidural.

Verás, Celia, la oxitocina lo que va a facilitar es la dilatación, ¿eh?

Pero también quiero que sepas una cosa, la anestesia epidural,

lo que hace a veces es estancar esta dilatación.

Ya, pero ¿eso tiene algún riesgo? No. Es una hormona sintética,

pero tiene las mismas funciones que la propia del organismo. Es decir,

ayudar a la contracción del músculo uterino de cara al parto.

Y, además, lo único que va a pasar, que las dos juntas,

pues te va a facilitar la dilatación y en menos tiempo.

Vamos, que en vez de en un parto va a parecer que está en una terracita.

-Mira, si vas a seguir diciendo tonterías, más vale que te vayas

al bar, que aquí nadie te las va a reír.

-Era una broma.

No te pongas así.

A ver, si han sido solo un par de bromas. Lo que pasa es que Celia

no me pasa ni una. Ya sabes cómo son las mujeres.

Julio, que... ya sé. Pero no me refiero a eso.

Es algo más. A ver, Ramón, ¿cómo iba a saber yo

que se iba a poner hoy de parto? Me bajé un rato al bar y ya está.

Escúchame, pero ¿no te das cuenta que se te escapa de las manos?

¿Y más ahora, que tu mujer te necesita? ¡Ponerte a beber

en mitad del hospital, como si cualquier cosa...!

¡Pero por favor!

Mira, perdona, ¿eh?, Ramón... Pero haber dejado de beber

no te da derecho a decirme lo que tengo que hacer

y lo que no tengo que hacer yo con mi familia.

Yo pensaba que éramos amigos. Precisamente por eso.

Hay otra puerta de salida.

Hay otra puerta de salida aquí, y en los juzgados. ¿No?

¿O necesitas que te lo recuerde?

Porque cualquiera que te escuche hablar pensaría que eres un santo.

Julio, no estoy hablando de eso ahora.

Sí estamos hablando de eso.

Hace no mucho tiempo, no parecías estar tan preocupado por el futuro

de otras personas. Julio, todo esto te lo digo

por tu bien. No puedes seguir así. Pues déjame que yo me preocupe

por mi bien.

Y ahora me voy a fumar un cigarro y voy a ver a mi mujer.

Adiós, Ramón.

(Música)

Después de administrarle la epidural y la oxitocina,

Celia sigue esperando la dilatación correcta para dar a luz.

¡Ay! Sí, queda poco aquí, Clara. Pero luego tengo que volver a mi casa.

Ya, pues mira, te voy a confesar un secreto, ahora que dices eso.

Siempre que me hablabas de tu marido, pensé que eras viuda,

fíjate.

Ahora, que después de conocerlo lo entiendo, ¿eh? Madre mía.

Si él en realidad tiene muy buen corazón, ¿sabes?

Y cuando le apetece estar conmigo y con los niños...

Tendrías que ver lo cariñoso que es.

Pero parece que, para vivir esos momentos, también tenemos que pasar

por estos.

(Llaman a la puerta)

¿Qué ocurre? ¿Cómo evoluciona? ¡Ay! Me duele mucho

la parte derecha. ¡Ah! ¡Ah! Pero imagino que es normal, ¿no?

No, no, no lo es. Tiene bradicardia fetal.

Avisa, rápido. Avisa a unos celadores,

que hay que llevarla a paritorio. ¿Qué pasa?

Voy. Tranquila.

¡Ah! Tranquila, Celia.

¡Ah!

El ritmo cardiaco del feto es lento, y al ver que Celia

está bien dilatada, la hemos trasladado al paritorio.

El parto es inminente. Venga. Rápido. Con cuidado. Rápido,

rápido. Sí. Vamos. Lo siento. No puedes entrar, ¿eh?

¿Cómo no puedo entrar, si está dentro mi mujer?

Ya, pero es una urgencia. ¿Y por qué no me lo ha dicho

el doctor? No hemos tenido tiempo para nada.

De verdad. Se han precipitado las cosas...

Ya, porque es un cobarde, ¿no? ¿Perdona? Oye. No voy a consentir

que hables así del doctor Landó. ¿Vale?

Además, tú sí que estabas entretenido en otras cosas.

Ah, ¿que me vas a juzgar tú a mí?

Mira, perdona. A mí de vez en cuando me gusta tomarme una copita.

Como también le gustaba al doctor, por cierto. Pero se supone que yo

no he cometido ningún crimen, cosa que no sé si puede decir tu doctor.

Mira. Yo no estoy aquí para hablar de su pasado. Y menos, contigo.

Y lo que sí te puedo asegurar, que él no ha cometido ningún crimen.

Ah, ¿no? ¿Y cómo le llamas a coger la moto borracho

y llevarse por delante a una cría?

(Música)

No... No sabes lo que estás diciendo.

¿Tú sabes por qué lo sé? Porque era yo el que iba en la moto con él.

Y porque yo fui a testificar al juicio. Puedes mirarlo

en el juzgado si quieres. Ahora dime, si ese es el doctor que me va a dar

a mí los buenos consejos y el que me va a ayudar.

Tengo que entrar. Lo siento. Sí, anda, vete a atender a mi mujer.

(Música)

El descenso de la frecuencia cardiaca del feto precipitó

el traslado de Celia a la sala de paritorio. Donde, finalmente,

ha dado a luz a un niño. ¿Lo puedo ver ya?

Ahora mismo.

(Llanto bebé)

Bueno. El test de Apgar ha salido fenomenal, ¿eh?

Si te parece, voy a avisar al padre. Vale. Ve. Ve.

(Llanto del bebé)

Ya está, ya. Y hemos tenido que utilizar

una ventosa tipo kiwi para ayudarle a salir, pero, vamos,

que todo ha salido fenomenal y el niño está muy bien. Enhorabuena.

2 kilos, 800.

¿Y Celia cómo está? Bueno, pues muy cansada, la verdad.

Agotada. Piensa que entre la tensión acumulada, lo que se ha alargado

el proceso... Pues bueno, es normal. ¿Eh?

Venga. ¿Y cuándo puedo verles?

Pues prontito. Si esperas por aquí, en un ratito seguramente. ¿Vale?

Gracias. Venga, hasta ahora.

Gracias.

A ver. Vamos a ponerle 20 unidades de oxitocina de mantenimiento.

¿De acuerdo? Está sangrando mucho. ¿Va todo bien?

Sí. Y Clara, ocúpate del bebé, por favor.

Pásame una mantita.

Celia, me lo tengo que llevar un momento. ¿Vale?

Espera un momento, por favor. No, no, no, no...

Mira. Un momentito.

Tranquila. No te preocupes. En cuanto acabe el doctor

te lo traigo. Mira. Así aprovechamos para conocer al padre. Así.

Vámonos, vámonos, peque. Vámonos, vámonos, vámonos, vámonos.

(Llanto del bebé)

Bueno, mira. Aquí tienes a tu hijo. Mira qué preciosidad. Toma.

¿Celia cómo está? Bueno. Pues han surgido problemas,

la verdad. Está perdiendo bastante sangre.

¿Cómo que está perdiendo bastante sangre? ¿Se lo ha provocado el bebé?

No, hombre, ¿cómo le va a provocar eso el bebé? Para nada.

Julio, tranquilízate, ¿vale? Que ella está con el doctor Landó.

Y está atendida. Eso no me tranquiliza.

Oye, no me puedo creer, de verdad, que no quieras coger a tu hijo

en brazos, es la primera vez que lo ves.

Es que me parece mentira que me esté diciendo que mi mujer

se está desangrando y que si no quiero coger al bebé...

Bueno. Esto me parece increíble. Mira. Me lo tengo que llevar

a la incubadora.

(Música)

Enrique, vamos a comenzar con perfusión de prostaglandinas

en bomba, y vamos a colocar un balón de Bakri. ¿De acuerdo?

Tenemos que cortar esta hemorragia cuanto antes.

(Pitido continuo)

¡Enrique! ¡Enrique! ¡Eva! ¡Diazepam, ya!

(Música tensión)

La pérdida masiva de sangre puso a Celia al límite,

y teníamos que actuar con rapidez. Hicimos una analítica de urgencia

y vimos que la hemoglobina estaba por los suelos,

y no paraba de sangrar. Así que le hicimos una transfusión,

pero la única solución pasaba por una intervención.

Tenemos que embolizar la arteria uterina.

¿Qué pasa? ¡Julio, no puedo!

¿Cómo que no puedes? ¡Es mi mujer! ¡Julio o tu mujer entra en quirófano

o se muere! ¿Quieres que me pare aquí a hablar contigo?

¡Venga! ¡Suelta la cama! ¡Fuera!

(Música)

Debido a la pérdida masiva de sangre tras el parto, la vida de Celia

corría peligro. Y la única solución era intervenirla.

Había que taponar el sangrado cuanto antes. Mediante un catéter,

hemos accedido hasta la arteria uterina y la hemos taponado.

Es lo que se conoce como embolizar.

Y, afortunadamente, ha dado resultado.

Vaya susto, ¿eh? Madre mía.

Con lo feliz que estaba Celia cuando le di al niño, tan contenta.

De verdad. Sí.

Y cómo se ha complicado todo en un momento. Es increíble.

La verdad es que la cosa se ha puesto algo difícil ahí dentro.

Oye. ¿Y a ti qué te pasa ahora? ¿A mí? Nada.

¿Qué me va a pasar a mí? Sí, a ti, sí.

No, hombre... Clara, que te he visto muy tensa.

No... Venga, mujer, que nos conocemos.

¿Qué pasa?

A ver, Ramón, es que...

Estuve hablando con el marido de Celia.

Mira, de verdad. Julio es un tipo difícil, pero es buena persona,

de verdad. Es buena persona. No, es que no...

No estuvimos hablando de él.

Hablamos de ti y...

Y de cosas que habían pasado.

(Música)

Ramón, escúchame. No tienes que darme ninguna explicación, ¿vale?

Es tu vida. Y puedes hacer con ella lo que quieras.

Desde luego, yo no pienso meterme. Lo único que siento de todo esto

es haberte incomodado. Pero es que me acababan de dar

la noticia y me quedé, pues un poco...

sobrepasada, la verdad, pero... Lo siento muchísimo.

No, no, espera, espera.

(Música)

Verás.

Decidí mantenerlo en secreto,

y ahora quizás debería estar enfadado, pero...

pero no lo estoy. Estoy hasta aliviado.

Desde que pasó lo del accidente, yo he pasado por todos los estados

de ánimo: miedo, frustración, tensión, vergüenza...

Ya sé que lo que hice fue una estupidez. Ya lo sé.

Y menos mal que a la chica no le pasó nada.

Bueno, más que el susto.

Luego vino la demanda, vino el juicio,

y callarlo era como... Pues como tantas otras cosas.

Como si no hubiera ocurrido. Ya.

Bueno, ahora lo estás afrontando.

Pero no es suficiente, Clara.

De verdad, no es suficiente.

(Música)

Tras detener el sangrado, Celia fue trasladada a la UCI

para recuperarse, pero algo no va bien.

¿Cómo está? Está hipotensa.

Además está muy pálida, ¿no? Sí. ¡Celia! Escúchame.

Intenta respirar acompasadamente, por favor.

No puedo. No puedo, de verdad. Y, además, que noto que tengo

algo mojado debajo de la sábana. No sé qué es.

A ver.

Es sangre. Bueno. Aumenta el suero,

y le ponemos también medicación para que el corazón no deje de bombear,

porque parece que tiene un shock hipovolémico.

¿Con eso me voy a poner bien? ¿Eh? ¿Voy a poder ver a mi niño?

Bueno, vamos paso a paso.

(RESPIRA INTENSAMENTE)

Respira.

Con la embolización no fue suficiente

para cortar el sangrado. Sí es cierto

que las constantes de Celia remontaron, pero lamentablemente

tuvimos que volver a quirófano. Le hemos realizado una histerectomía.

Es decir, hemos tenido que extirparle el útero.

(Música)

Después de una intervención en la que se le extirpó el útero

y un tiempo en la UCI, Celia se estabilizó

y fue trasladada a planta.

(SUSURRA) Sorpresa.

-Bueno... Sí que me has tenido que ver mal para traerme bombones...

Ya ni me acuerdo de la última vez. -Cuando éramos novios.

-Sí.

-Tienes razón.

(Música)

Y por eso quería pedirte perdón.

Perdón por haberte descuidado en todos los sentidos.

Siento no haber estado a la altura, De verdad.

Pero eso se acabó. Voy a cambiar.

Cuando salgas de aquí lo vas a poder comprobar cada día.

-Bueno. Cuando salga de aquí, no voy a salir igual que cuando entré.

No te voy a poder dar los cinco hijos que querías.

-A mí no me hace falta tener cinco hijos.

No te preocupes, cariño.

Yo tengo la familia más maravillosa del mundo.

Ahora soy yo el que tiene que corresponderos.

(Llaman a la puerta)

Hola. Hola.

¿Qué tal? ¿Cómo estás? Bien. Mejor.

¿Sí? ¿Un bombón?

¡Uy! No, no, gracias, Que estoy de servicio.

Bueno, ¿estás mejor? Sí. Estoy mejor, gracias.

-Parece que lo malo ya pasó. Claro que sí.

¡Hola! ¡Ah! No sabía que estabais todos aquí.

Nada. Venía a ver qué tal estabas. Pero puedo volver en un momento.

No pasa nada. No, no se preocupe. Eh...

De hecho quería hablar un momentito a solas con el doctor,

si no te importa.

Sí, sí, claro. Vamos fuera. Venga, hasta ahora.

Ahora te veo, cariño. Hasta luego. Bueno, pues tú me dirás.

Eh... A ver...

Ramón, siento mucho haberte hablado así, la verdad.

Estaba enfadado contigo porque...

Porque me estabas diciendo la verdad, y eso duele.

Pero de lo que de verdad, de verdad me arrepiento es de...

de haber metido la pata, porque le conté a la enfermera

lo que había pasado con la moto.

Ya no es un secreto.

No. Quería ser yo el que te lo dijese.

Y ahora entendería perfectamente que ya no quisieras saber nada más de mí.

Escucha, Julio. Yo ya estuve hablando con Clara.

Y...

Sí, bueno, debería estar enfadado, pero no, no lo estoy.

Es más, siento hasta un alivio, por habérmelo sacado fuera.

Eh... Verás. Eh... Otra cosa.

El tema de los bombones, muy buena idea. Eso es un buen comienzo.

Sí. La verdad es que me siento como una persona nueva,

con energías renovadas. Y ver a Celia tan al límite me ha hecho recapacitar

y pensar en lo injusto que he sido con ella...

(SUSPIRA) Capto el mensaje. El viejo Vega ha desaparecido.

Bueno.

¿Has visto a Marcos? Eh...

Es el cacahuete más bonito del mundo.

No, no, no he podido verlo. Con todo este lío, pues la verdad

es que no he tenido mucho... Pues es la hora de la visita.

¿Quieres venir a verlo conmigo?

Vale. Vale. Venga. Te acompaño. Vamos. Sí.

Oye, se te ve muy buen aspecto, ¿eh? Sí, sí. Estás muy relajadita,

desde luego nadie diría que acabas de salir de una intervención, ¿eh?

Bueno, estoy más animada, la verdad.

Es que acabo de tener una conversación con Julio... No sé.

¿Sabes? De repente ha sido como ver aquel hombre del que yo

me enamoré cuando lo conocí... No sé, ha sido bonito.

Bueno, me alegro. Pero te voy a decir una cosa. En esto,

como en tu recuperación física, piano, piano, ¿eh? Pasito a pasito,

y despacito. Pero no sé. A lo mejor...

este regalo significa que me puedo saltar algún paso.

Mira, Clara, lo que me ha pasado aquí ha sido horrible.

Ya lo sé.

Si ha tenido que pasar todo esto para que Julio se dé cuenta

de lo que puede perder y para que de verdad cambie, pues...

Quizá ha merecido la pena. ¿No crees?

A lo mejor.

¿Cómo se puede querer tanto a alguien que acabas de conocer?

Qué rico...

Oye...

Míralo. Está muy despierto, ¿verdad? Sí.

Es un niño precioso, ¿verdad? Sí, sí que lo es. Sí.

He estado antes haciéndole lo de la piel.

Ah. Piel con piel. Sí. Tengo muchas ganas de que Celia

pueda hacerlo. Y que se recupere, y que salgamos de aquí,

y que empecemos con nuestra nueva vida... Estoy muy ilusionado.

Ya. ¿Qué pasa, Ramón?

No, no. No pasa nada. Sí, sí pasa, que te conozco un poco.

¿Qué pasa? Verás, Julio, tengo la sensación

de que vas demasiado deprisa. Quiero decir, tú tienes un problema

con el alcohol. Y eso no se pasa de la noche a la mañana.

Vas a tener días difíciles, muy malos, vas a tener tentaciones

para volver a beber... En fin. Todo esto te lo digo para que sepas

que yo voy a estar a tu lado y que te voy a ayudar en lo que necesites.

Te lo agradezco, Ramón, pero yo puedo solo.

Escúchame, Julio. Tienes que entender que tú estás enfermo,

y no pasa nada por pedir ayuda. Yo también lo hice.

Ya, pero mis hijos están bien, afortunadamente mi mujer está bien,

yo tengo muchas ganas de cambiar... Nada indica que la vaya a cagar.

Yo he entrado solo en esto y voy a salir solo. Créeme, Ramón.

Vale. Anda, vamos.

(Música)

¡Ah! -¿Qué te pasa...?

-¡Que no puedo respirar, no puedo, no puedo!

Tras la intervención, parecía que la evolución de Celia era buena.

Pero desde hace un rato tiene problemas para respirar.

Ah, no puedo... -Aguanta, cariño, aguanta...

¡Venid, venid ya! ¡Estad aquí ya, por favor!

¿Qué pasa, Julio? ¡Que no puede respirar!

-¡No puedo respirar! Vale, tranquila.

Clara, mascarilla... Ah...

Tranquila, tranquila.

(Música)

El malestar y la sensación de ahogo me hacían pensar en algún tipo

de problema en los pulmones. Por eso hicimos un TAC rápidamente,

y en él observamos un derrame pleural bilateral

con atelectasia pasiva. Es decir, la pleura se ha llenado de líquido,

y hay una parte del pulmón que ha perdido volumen.

Puede ser una complicación del postoperatorio.

Por eso hemos trasladado a Celia rápidamente a la UCI, con medicación

y oxígeno. Bueno, va a ir un poquito mejor.

O sea que tú crees que mejorará, ¿no?

Sí, el derrame es pequeño. Y con suerte se irá reabsorbiendo.

Menos mal, pobre mujer, de verdad. Ahora que empezaba

a levantar cabeza...

Oye, a propósito: eh... ¿Tú has visto a Julio?

No. La última vez que lo vi fue en la habitación,

y la verdad es que lo vi un poquito desorientado.

Ya, es que me temo que sé dónde está. Hasta ahora.

Por favor, que es que no te pediría el favor si se me hubiera acabado

la mía. Rellénemela. -No se sirve alcohol.

-A ver. ¿Tú te crees que yo soy nuevo? Que sé que tienes

una botella ahí para cuando terminas el turno.

Rellénamelo de lo tuyo, por favor.

Julio. Es que no...

¿Qué haces? Joder, Ramón, menos mal

que has venido. Explícaselo, dile que me la rellene.

Venga. Vámonos de aquí. Vamos.

Que... Pero... Pero... Pero Ramón, que no, que es que necesito un trago.

Que estoy muy estresado. Necesito desestresarme.

¿Desestresarte? ¿Eso es lo que le vas a decir a Celia?

(Música)

Ya la he vuelto a cagar.

Pero es que me he puesto tan nervioso cuando no podía respirar que...

¡Me ha sobrepasado la situación!

Es que... necesito beber.

Escúchame, escúchame: tú no necesitas beber.

Lo que necesitas es ayuda porque estás enfermo, Julio.

Mírame. Mírame.

Dilo: "Estoy enfermo".

Sí, estoy enfermo. Bien.

¿Y ahora vas a dejar que te ayude?

Sí, por favor.

Venga. Vámonos de aquí. Vamos.

(Música)

Clara. Dime.

No te lo tomes a mal, ¿eh? Pero tengo unas ganas de perderte

de vista...

Ay... Es que el hospital se hace muy largo, ¿sabes?

Y encima sin que pueda estar aquí Julio conmigo, ni venir a verme...

¿Cómo que no puede estar? Claro que sí.

¿Y por qué no está aquí?

No me lo puedo creer.

No, si la culpa es mía, ¿sabes?

Porque yo... siempre creo que va a cambiar y...

Hasta eso es imposible.

Es lo que hay y cuanto antes lo asuma, mejor.

Celia, no es la primera vez que te oigo decir algo así.

Y lo siento mucho, pero no tienes razón.

Tú eres una mujer libre de hacer lo que quiera. ¿Sabes?

Y no tienes obligación ninguna con nada ni con nadie. Bueno, sí,

tienes una. Y escúchame bien. Intentar ser feliz.

Por ti y por tus hijos.

(Música)

Poco tiempo después, el tratamiento hizo efecto, y Celia fue trasladada

de nuevo a planta, donde ya se recupera.

¡Hola! Hola.

¿Cómo estás? Bien, mucho mejor.

Verás. Las últimas analíticas de control indican que el derrame

se ha reabsorbido, y hemodinámicamente

ya estás bastante más estable. Bueno, no sé si creerte,

por si me espera alguna sorpresa como las de antes.

No, no. Hablando de sorpresas... ¡Hola, cariño!

¡Ay, qué rico! -Ay, mi niño...

Bueno. Nosotros nos vamos, y os dejamos solos. ¿De acuerdo?

Gracias. Por todo.

Mi niño... Hola, mi amor...

Venga. Vámonos.

Han sido días muy intensos. Celia estuvo al límite

por la pérdida masiva de sangre, tuvimos también que extirpar

su útero, tuvo complicaciones respiratorias en el posoperatorio,

pero, sin embargo, también ha traído una nueva vida al mundo.

Cosas buenas y cosas malas. Como la vida misma.

Cariño...

(Música)

Que estoy muy enfermo.

Tengo un problema muy serio con el alcohol.

Y siento que...

que no es la primera vez que trato de solucionarlo y...

Y otras veces, pues...

Pues he querido ir muy deprisa, por querer ponerme bien pronto,

para ti y para los niños, y...

Y he pasado por encima de muchas cosas.

Yo sé que va a ser muy difícil.

Pero esta vez voy a tener ayuda.

Me va a ayudar Ramón. Él ya ha pasado por esto.

-Mira, Julio, yo...

De verdad, de verdad que me alegra mucho oírte decir eso. Pero...

Es que yo... no puedo más. No puedo más, estoy cansada. Estoy...

-Vale que estés cansada, acabas de tener un niño.

-Que no es eso.

Eh...

He estado hablando con mi madre y me voy a ir con ella y los niños

una temporada a su casa.

-Mira, cariño.

Yo sé que he sido un insoportable.

Y que te he dicho muchas veces que iba a cambiar.

Que la cosa no iba a seguir igual. Pero te lo prometo.

-Que no. Que no, Julio, que me lo has prometido muchas veces.

Que no puedo más.

¿No lo entiendes?

Estoy cansada. Necesito estar tranquila.

Y ser feliz.

Y si tú quieres ser feliz conmigo,

vas a tener que demostrarlo.

Está en tu mano, Julio.

-Te entiendo, lo sabes. Te entiendo.

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Centro médico - 02/07/18 (1)

02 jul 2018

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas.

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  1. aliciazulema

    hola porque no dan centro medico ni ayer ni hoy

    07 jul 2018