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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 01/06/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

¿Clara? ¡Ayuda, por favor! ¡Clara! A ver, por favor, ¡ayuda!

-¿Qué ha pasado? -¡Clara!

-¿Qué ha pasado? -No sé.

-¡¡Enfermero!! -Clara...

Hay que llevarla a Rea. -Sí.

¡¡Ayuda!! -Clara.

La doctora Elisa Oliveira acude al hospital,

a pesar de no tener guardia,

porque desde hace días se siente muy fatigada.

-¿Podemos hablar un momento? -No, mira, perdona.

Es que tengo cita con Romero,

que me está haciendo análisis porque estoy muy fatigada...

-Vale, sí. Solamente un momento.

¿Puedes mirar esta noticia, por favor?

Como ves, es una noticia que afecta

al Servicio de Oncología del hospital.

Y también afecta a la imagen de la comisión gestora.

-No, ¡no entiendo nada!

-Pues yo sí, alguien ha filtrado el balance de los últimos seis meses.

Y afecta directamente a la gestión del hospital.

-Bueno, mira, para empezar el balance no está terminado.

Son datos parciales y las partidas, hay algunas que no están reguladas.

Por eso son malos los datos.

-A ver, que me da igual eso, Elisa,

lo importante es que alguien ha filtrado los datos.

-¿No pensarás que he sido yo?

-Lo que yo pienso es que tú eres la encargada

y tú tienes que poner una solución.

-Bueno, ¿qué piensas?

-Bueno, desde luego no es una simple astenia, ¿eh?

Llaman a la puerta

¿Sí? ¡Ah, Paula!

-Vengo a por las muestras. -Vale. Aquí las tienes. ¡Gracias!

Bueno, como ya has visto, la orina está colúrica y las heces acólicas.

¿Vale? Así que a ver...,

a ver qué nos dicen, ¿m? -Vale. M-hm.

-¿Antecedentes médicos? -Pues no.

Mi madre tiene diabetes tipo 1. -Ajá. Vale.

Perdóname un segundo.

A ver...

¿Te has dado cuenta que tienes un poco de ictericia?

-Sí. Si está claro que el hígado no me funciona bien, ¿eh?

-Bueno, de momento claro no hay nada.

Anda, pasa a la camilla, que te voy a explorar.

La ictericia es un color amarillento en la piel,

las mucosas o en los ojos,

debido al exceso de bilirrubina en la sangre.

Y la acolia es una decoloración de las heces,

debido a la falta de secreción biliar.

Ambas cosas tiene relación con problemas hepáticos.

Pasados unos minutos, Clara ha recuperado la consciencia

y ha remitido el dolor que sentía en el pecho.

Bueno. A ver, en la auscultación es todo normal,

y las constantes vitales son normales.

¿Qué estabas haciendo justo antes de desmayarte?

¿Descargar peso? Sí.

Y de pronto me empecé a marear y me entró así,

un dolor muy fuerte en el pecho. ¿Dónde?

Pues mira, así, como detrás del esternón,

Como una opresión muy fuerte, ¿sabes? Y me dolía muchísimo.

Vale. Y antes del dolor, ¿sentiste algo?

Pues como una náusea.

Sentí así una náusea y un sudor frío...

Pero vamos, que ya estaba yo rara antes, ¿eh? Por la mañana.

¿Tienes la menopausia?

No. Pero vamos, supongo que está al caer.

Vale. No fumas, ¿no? No.

Bueno, en su día sí, fumé. Pero vamos, ya hace muchísimos años.

Que vi en un programa de televisión que era malo fumar,

digo: "Pues venga, ya no fumo". A ver, ¿tienes palpitaciones?

Pues mira, cuando estoy estresada sí.

¿Y algo más que creas que yo debería saber?

Pues también tengo el colesterol un poco alto.

¿Tienes medicación?

No. La verdad es que lo controlo bastante bien con la alimentación.

Vale.

Soto.

¿Tú qué crees que puede ser?

Porque de verdad, cuando me ha dado

este dolor tan fuerte en el pecho...,

me he pegado un susto de muerte.

Pensé que era un infarto. Bueno, tranquila.

A ver, tenemos que hacer pruebas;

pero pienso que puede ser una angina de pecho.

La angina de pecho y el infarto de miocardio

son las dos causas más comunes de dolor agudo en el pecho.

Mientras que en la angina

el dolor se debe a una falta de oxígeno transitoria,

en el infarto se produce necrosis.

Es decir, muerte de células miocárdicas.

Ya sabes que hay distintos tipos de angina

y hay una que es la angina estable o de esfuerzo,

que sucede por estrés emocional,

o por hacer ejercicio o como levantar peso.

Y que, simplemente con reposo, se alivia el dolor.

Sí, sí.

Si la del infarto es la que no se recupera aunque hagas reposo.

Eso es. De todas maneras, para confirmar el diagnóstico,

tenemos que hacer pruebas.

Vamos a hacer un análisis de sangre,

un electrocardiograma y una radiografía de tórax.

Vale. ¿Vale?

Gracias, Soto.

Bueno, tranquila, voy a preparar las pruebas.

Venga, hasta ahora.

¿Qué? ¿Cómo vas?

Bien. Ha sido solo un susto.

Bueno, pues tanto la auscultación

como la exploración neurológica son normales, ¿eh?

-Sí, pero la exploración abdominal no es normal, ¿verdad?

-Bueno, a ver, siéntate.

Lo que está claro es que he notado el hígado aumentado en tamaño. ¿Vale?

-Si está claro que tengo un trastorno hepático.

-Bueno, no está claro nada, hay que hacer pruebas

y tú lo sabes mejor que nadie. -Sí. Yo te diré lo que tengo,

hepatitis, cualquier cosa autoinmune,

una enfermedad sistémica que afecte al hígado..., ¿sigo?

-Sigue. -¡Ay!

-Tienes que ser paciente, ¿eh? Pero paciente en ambos sentidos,

de paciencia y mi paciente. ¿Eh?

Que soy tu médico. -Ay, perdona, perdona.

Perdona, es que estoy así también porque Pepa me ha dicho que...,

que el balance semestral de Oncología se ha filtrado a la prensa.

¡Y piensa que he sido yo! Es que no lo entiendo.

¿No se dan cuenta que la mayor damnificada soy yo?

¡Que me jugaría mi puesto

si filtrara a la prensa adrede un informe erróneo!

¡Es que no tiene sentido que duden de mí!

Que lo he filtrado para desestabilizar a la comisión gestora.

¡Pero si es absurdo!

El balance no estaba terminado y eso me deja a mí en muy mal lugar.

-Claro.

Bueno, pues si, si no tienes nada que ver,

pues no tienes de qué preocuparte, ¿no?

-Ya, pero...

-Bueno, a mí ahora lo que me preocupa es mi paciente, que eres tú. ¿Vale?

-Vale. De acuerdo.

-Así que, lo que te voy a mandar son unas serologías víricas,

una analítica de sangre con estudio hormonal, marcadores tumorales...,

autoanticuerpos y también una ecografía abdominal, ¿vale?

-Vale.

La radiografía de tórax y el electrocardiograma

que ha solicitado la doctora Soto a Clara,

no muestran alteraciones.

-¿Ves? En el electro no se ve nada. -Mm.

-Pero, como ya sabes,

la angina estable a veces no se ve en el electro.

Así que yo prefiero que te quedes unas horas en observación.

Pero ¿qué quieres decir, que no me puedo ir a trabajar ahora mismo?

No. Te voy a dar un tratamiento con nitrato sublinguales

y, si tú te notas algo raro, nos avisas, ¿vale?

Bueno, pues muy bien.

Me voy a sentir rarísima, también te lo digo

porque siempre estoy en Boxes atendiendo a los pacientes.

Pero en fin. Bueno...

Es lo que toca.

Que voy a avisar para que me sustituyan.

Gracias, Soto. Hasta ahora.

Después me paso a verlo, ¿vale? Perdona, Elisa.

¿Sí? ¿Qué pasa?, te veo preocupada.

Sí. Natalia me está haciendo análisis

porque estoy muy cansada y, bueno... ¿Y bueno qué?

Pues que alguien me quiere fuera del hospital.

No se me ocurre otra cosa.

¿Por qué dices eso?

Pues porque ha pasado algo con el balance semestral de Oncología

que tenía que hacer.

Javier...

¿Qué dices del balance, qué ha pasado?

Mira, tengo una ecografía programada, te lo cuento por el camino.

Pero ya te digo que Pepa no estaba muy contenta conmigo, que se diga.

Elsa, hija, escúchame.

De verdad, que no es nada, estoy perfectamente.

Vamos, ni se te ocurra venir, ¿eh?

Sí.

Es verdad que hace mucho que no nos vemos.

Pero mira, no vas a coger un avión desde Londres

solo para esta tontería. ¿Sabes lo que puedes hacer?

Lo organizas bien y, cuando tengas unos días de vacaciones,

pues te vienes para acá.

¡Claro! Oye, te dejo, ¿eh?

Vale, luego hablamos. Un besito, cariño.

Yo también, adiós.

Bueno, ¿cómo estás, Clara? Oye, pues muy bien, ¿eh?

Esto del descanso me ha sentado de maravilla.

Así que yo me voy, que tengo un trabajo...

¿A dónde vas?, que no hemos terminado. Tranquila.

He estado hablando con el cardiólogo de guardia

y me ha dicho que tenemos que completar el estudio de la angina

con un ecocardiograma y con una prueba de esfuerzo.

¡Bueno...! Así que, por favor...,

no hagas movimientos bruscos ni actividades que requieran fuerza...

Vale. No te preocupes, tranquila. ¿De acuerdo?

Ya sabes los esfuerzos que tienes que evitar, ¿verdad?

¡Ay, Soto, que sí, mujer!

Que llevo toda la vida trabajando en un hospital.

Bueno, muy bien.

El paciente con angina de pecho

también debe reconocer cuáles son los momentos del día

en los que tiene una menor tolerancia al ejercicio.

Por ejemplo, a primera hora de la mañana,

después de las comidas, o incluso en las épocas de frío.

Mira, te prometo que te voy a hacer caso;

de momento lo que voy a hacer todos los días,

desde el trabajo a casa, andando.

Así muevo un poco el esqueleto.

Pues eso está muy bien.

Bueno, te voy a recetar antiagregante plaquetario

para diluir la sangre, estatinas para el colesterol

y betabloqueantes para la tensión arterial.

¡Madre mía...! Esto de hacerse mayor...

Bueno, pues efectivamente el hígado está agradado, ¿eh?

Pero la estructura presenta un tejido normal. ¿Vale?

Por tanto descartamos, entre otras cosas, cirrosis,

litiasis, tumoraciones, la vascularización es buena, ¿m?

-Eso son buenas noticias. -¡Claro! Mira, ve limpiándote...

-Sí.

-Que voy a mirar los resultados. ¿Eh? De la analítica.

-¡Ay! ¡Ay de...!

-Efectivamente hay algo que está haciendo que funcione mal el hígado.

-¡Ay, por Dios!

Después del lío que tengo aquí montado con Pepa, y ahora esto.

De verdad que solo quiero que acabe este día, ¿eh?

-Vamos a ver, primero vamos a esperar los resultados de las serologías.

-¿Me vas a poner un tratamiento?

-A ver, en principio cálmate, ¿eh?

Tú tranquila, que todo se va a solucionar.

Y, en cuanto notes cualquier cosa, me lo comunicas.

-Vale. De acuerdo. -Venga.

Hola. Hola.

¿Sabes lo que le pasa a Oliveira? De momento no.

Estamos esperando los resultados de las serologías.

No, no, no, no.

Me refiero a que Pepa cree que ha sido ella

la que ha filtrado el balance, y tú y yo sabemos que eso no es así.

Bueno, cariño, yo lo sé.

Y yo no creo que Pepa tome medidas drásticas sin tener pruebas.

Natalia, lo que hicimos no está bien.

Pero a veces hay que arriesgarse, cariño.

Mira, los chanchullos que te traes con esa gente

no te dejan ver la situación con claridad. ¿Eh?

No, cariño, aquí pasa una cosa muy clara.

¡Y es que yo no sabía que lo iban a filtrar a la prensa!, ¿entiendes?

¡Si yo lo hubiese sabido desde luego no hubiese hecho...!

Mira, mira, mira. No, no. Escúchame, escúchame.

Lo que yo no quiero es que Oliveira cargue con la culpa.

Con mi culpa. ¿De acuerdo?

¡Es que no tiene culpa de nada, Javier!

Clara se ha incorporado al trabajo.

Pero, antes de su jornada laboral,

vuelve a sentir un dolor opresivo en el pecho.

Hola. Hola, Clara.

¡Fff!

¡Clara! ¿Qué te pasa? ¿Estás bien?

Nada, nada. Sí, se me pasa; no es nada.

Siéntate, siéntate ahora mismo.

Siéntate, que voy a avisar ahora mismo a la doctora Soto.

¿Qué dices? ¡Ni se te ocurra! -M.

No, de verdad, que, además, estará en quirófano.

No, pero si la he visto hace un segundo en el pasillo.

Voy a buscarla.

Juanjo, por favor, que estoy bien, ¿vale?

¡Ni se te ocurra llamar a Soto! Bueno.

Lo que quieras, lo que quieras.

La doctora Romero ya tiene los resultados de las serologías

que le realizó a la doctora Oliveira

y ha estado buscándola para comunicárselo.

-No puedo con mi alma. -Ya. ¿Tienes algún otro síntoma?

-No, no. Solo la fatiga.

Pero es que no aguanto más de una hora sin tumbarme.

-Y ¿por qué no te vas a casa, eh? Y así descansas.

-No, no. No puedo dejar colgados a mis pacientes.

Y menos ahora, que la comisión gestora

no está de mi parte, que digamos. Espero que valoren este esfuerzo.

-¿Te ha vuelto a decir algo Pepa? -Sí.

La comisión gestora me ha abierto un expediente de investigación.

¡A mí! ¡Después de todo lo que he hecho por este hospital!

Por mucho que les diga que yo no he filtrado nada, no me creen.

Si estoy bien, mujer.

¿Seguro que no has hecho ningún esfuerzo?

Ninguno. Pero ¿sabes qué pasa?

Que es verdad que este dolor del pecho me ha repetido varias veces.

En cambio ahora, fíjate, estoy fenomenal.

¿Estás siguiendo el tratamiento? Hombre, por supuesto.

Bueno, pues vamos a hacer la prueba de esfuerzo hoy.

Voy a ver si el técnico está disponible.

Vale. ¿De acuerdo?

Tranquila, Clara. Muy bien. Gracias, Soto.

¿Qué? ¿Estás contento?

Estaría más contento si no estuvieras mal.

¿Al final ha venido tu hija a verte? No, le he dicho que ni se le ocurra.

¿Para qué?

Pues quizás este sea el momento oportuno

para hablar con el doctor Arce.

Su compañía seguro que te hace sentirte mucho mejor.

Te digo una cosa, Juanjo.

Si no le he llamado en todo este tiempo,

no le voy a llamar ahora para contarle mis achaques.

Vamos, ni de coña.

¡Ni se te ocurra, ¿eh?!

Que te conozco.

¡Ni se te ocurra, porque te mato, pero vamos!

Nada. Soy una tumba.

-Y no voy a parar hasta encontrar al topo que filtró el informe.

-Bueno, eso es...,

eso es casi imposible, ¿no?

Una cosa, el problema vino porque había unos datos incorrectos, ¿no?

Pues no sé, si se rehace el informe, a lo mejor,

está solucionado el problema.

-Bueno, a lo mejor tienes razón.

Bueno, espero tener fuerzas para rehacer el informe después del turno.

-Ya.

-Oye, ¿tienes ya los resultados de mis serologías?

-Sí, sí. Están en consulta. -Ajá.

-¿Quieres que los, que los veamos juntas?

-Sí, sí, por favor.

-Vale. Vamos. -Venga.

-¡¿Juanjo?! -¡Hola!

-¡Hombre! ¿Qué tal? -¿Qué hay?

Tu madre me había dicho que al final no vendrías.

-Ya, pero quería darle una sorpresilla.

-Pues va a ser sorpresa doble;

porque acabo de hablar con su novio, y creo que también vendrá.

-¿Con su qué? -Ah, no...

Eh, bueno, su novio, novio, novio tampoco.

Más bien es un amigo. Un amigo con derecho a cine, ¿eh?

-¡¿Qué?! -Pero que no te he dicho nada, ¿vale?

-Vale. -Vale.

La doctora Soto somete a Clara a una prueba de esfuerzo

para determinar el origen de su dolor en el pecho.

¡Ay! Vale.

Para la máquina, para la máquina. Qué no, que estoy bien, de verdad!

Que puedo continuar. ¡Que no, de verdad!

Clara, ¡no seas burra, por favor! Para, túmbate y reposa, por favor.

Ya.

Clara no ha podido terminar la prueba de esfuerzo

porque ha reaparecido el dolor torácico.

Le he suministrado nitratos sublinguales

para disminuir el dolor.

¿Te encuentras mejor, Clara?

Bueno, no te creas, que el dolor en el pecho me sigue, ¿eh?

¿Sí? Sí.

Pues entonces igual no es una angina.

Porque, después de los nitratos que te he dado,

que siga el dolor, no es normal.

¿Y qué crees que puede ser?

Pues no lo sé.

Pero vamos a hacer más pruebas porque tengo una sospecha.

Vamos a volver a hacer un análisis de sangre y un ecocardiograma.

Te vas a quedar ingresada. ¿Ingresada?

¡Fff! Sí.

Pero ¿qué pasa?

¿Que sospechas que puede ser algo más grave

que una angina de pecho, o qué?

Bueno, vamos a hacer las pruebas, y después hablamos. ¿Vale? Tranquila.

Vale. ¡Ff!

-Entonces, como ya te he dicho, las serologías han dado negativo.

-Entonces, ¿qué es lo que tengo?

-A ver, como no han aportado ningún dato,

lo que he hecho ha sido pedir una PCR en heces, ¿eh?

Y el resultado es que tienes hepatitis por virus E.

-¿Virus E?

Pero yo tenía entendido que eso

era más común en países asiáticos y en África.

-Es más normal en ese tipo de zonas pero se amplía al resto del mundo.

Entonces me gustaría que hicieras memoria y pensaras si has podido,

no sé, tomar algún alimento en mal estado, o agua contaminada...

La hepatitis E es una enfermedad hepática,

producida por un virus que se llama virus E.

Normalmente entre en el organismo a través del tracto gastrointestinal

y se excreta a través de las heces.

La vía de contagio principal es el agua contaminada,

pero existen también otras vías.

-¡Ay!, pues mira, ahora que lo dices,

es verdad que estuve de excursión con unos amigos,

y bebimos agua de una fuente un tanto sospechosa.

Porque luego vimos que estaba al lado de un área de desechos.

Pero no tuve ningún síntoma.

-Bueno, pues puede haber sido ahí, tú lo sabes, ¿eh?

Así que sería conveniente que hablaras con tus amigos

para preguntarles si tienen algún síntoma parecido al tuyo.

-Sí, sí. Claro.

De verdad, esta enfermedad viene en el peor momento.

-¿Tú conoces alguna enfermedad que llegue en un buen momento?

-No.

-La parte positiva es que es una enfermedad autolimitada.

-M. -Sí, ya sabes.

-Vamos, que se cura sola, ¿no? -Por eso.

-Que no tiene un tratamiento específico, ¿no?

-Bueno, tratamiento no, pero te tengo que poner, bueno,

análisis seriados para ver cómo evolucionas,

ya sabes, tienes que venir aquí, ¿eh? y hacértelos.

-Sí, lo sé. Pero bueno, eso tenemos suerte.

Porque como trabajo en el hospital,

pues me vas a ver todos los días, ¿no?

-Ya. Bueno, yo te quiero dar la baja.

-¿La baja? ¿Tú crees que es necesario?

-Pero sabes... -¿Con lo que tengo?

-Pero lo sabes perfectamente.

Normalmente esta enfermedad

no presenta grades complicaciones si se controla adecuadamente.

Pero si evoluciona mal

podría desembocar en una insuficiencia hepática aguda.

Lo cual es potencialmente grave.

Bien.

Pues entonces ya sabes lo que tienes que hacer,

comida ligera, ¿vale?

Que puedas digerir fácilmente, ¿qué más?

-Sí, tomar..., cuidado con las proteínas,

restringir la ingesta de sodio, sí, como en la facultad. Ya.

-Eso es, muy bien. Así que tómatelo con calma, ¿vale?

-Vale. Bueno, igual tienes razón.

Así puedo terminar el informe en casa, ¿m?

-Claro. -Bueno, pues nada.

Pues, pues muchas gracias, ¿no? -Nada.

-Venga. Hasta luego, ¿eh? -Hasta luego, bonita.

-¡Ay, ¿Soto?! ¡Hola!

-¡Hombre, ¿qué tal estás?! -¿Qué tal?

¿Has visto a mi madre? -Sí.

A tu madre le estamos haciendo un ecocardiograma.

Pero, en cuanto terminen,

la subiremos a la habitación y podrás verla.

-Pero, ¿se sabe ya qué tiene o...?

-Bueno, hay que esperar a las pruebas, pero tranquila.

-Vale.

-¡Qué bien te ha sentado Londres, ¿eh?!

-Bueno, muchas gracias. -Bueno, te veo luego.

-Vale. Adiós. Chao.

-¡¡Ey!!

La cartera, que se te acaba de caer.

-Ah. Muchas gracias. -Venga, de nada. -Adiós.

Pues ya ves, Juanjo.

No he podido superar la prueba de esfuerzo. ¡Fff!

Hola. ¿Cómo estás?

-Hasta luego.

Mm... Bien. Sí.

¿Te ha llamado Juanjo, ¿verdad?

No puedo delatar a mis fuentes.

Solo me enteré de que estabas fastidiada y decidí venir.

¿Te parece bien?

Me gusta verte sonreír.

Ser la enferma y no la enfermera no te sienta nada mal.

Mi chica valiente se asustó un poquito.

Pues la verdad es que sí.

Me asusté bastante.

Y entre eso y todo lo que nos ha pasado últimamente, pues...

He pensado que la vida es demasiado corta

como para preocuparse de lo que piensan los demás, ¿sabes?

Y ¿sabes qué? ¿Qué?

Pues que te he echado mucho de menos.

¿Y tú?

¿Contesta eso a tu pregunta?

Y ahora, siento mucho interrumpir este momento,

pero tengo que salir a hacer dos cosas,

la primera es ir al baño, porque no aguanto más...

¡Qué romántico!

Bueno, ¿y la segunda?

La segunda es mucho más importante.

Tengo que ir a cambiar el tique del parking.

¡Ah, claro! Eso ya es otra cosa.

Anda, venga, te espero aquí.

¡Javier, Javier, Javier!

¿Ibas a hablar con Pepa? Sí.

Me han dicho que está aquí, en Triaje.

No puedes contarle nada, cariño.

Si es necesario para ayudar a Oliveira, lo haré.

Vamos a ver, creo que tengo la solución, ¿eh?

El problema estaba en que...

Espera.

En que los informes tenían unos datos incorrectos.

Entonces, se rehace el informe y ya está.

Ya. Prefiero hacerlo a mi manera.

Escúchame. Oliveira está de acuerdo en rehacerlo. ¿Vale?

Así que... ¡Punto! ¿No?

Ya está, tú te quedas tranquilo,

ella se queda tranquila y todos ganamos.

Mira, espero que esta vez tengas razón y sea lo mejor para todos.

Vale. Vale.

Hola, Elisa. ¿Tienes un momento? ¿Has tenido un nuevo síntoma?

No, no, no. Mi cáncer de próstata, gracias a ti, es cosa del pasado, sí

Perdóname, Javier, que últimamente no te he hecho mucho caso, ¿eh?

No te preocupes. Venía por otra cosa.

Pues me pillas por los pelos.

Porque tu mujer me acaba de mandar a casa.

Me ha dado la baja. Lo sé, lo sé, por eso he venido.

Verás, sé que tienes que preparar

el balance semestral del Departamento de Oncología

y, bueno, quería ayudarte. No.

Tengo experiencia y, bueno, tú tienes que descansar.

Bueno, muchas gracias pero es mi trabajo.

Solo quería ayudar a una compañera.

Además, Javier,

a ti siempre se te han dado muy mal los números y las cuentas.

Siempre te has escaqueado. Sí, es verdad.

Pero también tengo hecho un máster de Gestión Hospitalaria

y me gustaría amortizarlo.

Pues ¿sabes lo que te digo? Que tienes razón. Toma.

Vale, pues quédate tranquila, que yo me encargo.

Y descansa. M-hm.

Adiós.

Hola. Hola, Soto.

¡Qué buena cara tienes! ¡Claro que sí!

Bueno, Clara, vamos a hacer una última prueba.

Vamos a ver, Soto, dime la verdad.

¿Tú qué crees que tengo? Vamos a hacer una coronariografía

para poder comprobar si tienes el síndrome x coronario.

Las personas que padecen el síndrome x

sufren un dolor torácico como el de la angina de pecho,

pero sin que se observen lesiones en las arterias coronarias,

como obstrucción, trombosis o vasoespasmo.

Pero vamos a ver, si no hay obstrucción coronaria,

¿por qué produce tanto dolor? No lo entiendo.

Es por la contracción en las arterias del corazón.

Imagínate que el sistema es como un árbol:

el tronco está sano,

pero el problema está en alguna punta de algunas ramas,

que están más contraídas de lo que debieran,

y entonces falta oxígeno y falta circulación de sangre.

Y ¿cuál es la causa de esta enfermedad?

Las causas del síndrome x coronario no son del todo conocidas.

Pero se atribuye a una disfunción microvascular.

Según las estadísticas,

esta enfermedad se presenta con más frecuencia en las mujeres,

sobre todo en las que han pasado la menopausia o se acercan a ella.

¡Vaya por Dios!

Bueno, pero a ver, vamos a hacer la prueba,

y vamos a ver si lo descartamos o comprobamos que hay síndrome x.

Vale.

¡Sorpresa...!

¡¡Elsa!! ¡Mamá!

¡Pe, pe, pe... Pero ¡¿qué haces tú aquí?!

-Pues ¿cómo no iba a venir? ¡Ay! ¡Pero!

-Bueno, yo os dejo, ¿vale? Te veo luego en sala de Imagen.

-Mamá... Venga.

¿Cómo estás? ¡Muy bien!

¡Ay, qué alegría, mi niña! Ay, mamá.

Bueno, que me han dicho... ¿De qué?

-Que tienes novio. ¿Novio? ¿Novio de qué?

¿Cómo que novio de qué, mamá? ¿Yo, dices?

Sí, tú. No, ya me contarás.

Bueno, ¿a ti quién te ha dicho eso, a ver? ¿Eh?

Pues un pajarito. ¿Un pajarito?

Ya sé yo el pajarito, que te ha chivatado las cosas.

¡¡Ay, pero qué guapa estás, por favor!!

Sí...

A pesar de que su pronóstico no refería gravedad,

la doctora Oliveira llega al hospital en ambulancia

porque su estado ha empeorado.

-¿Qué ha pasado?

-Que me pica todo el cuerpo y estoy mareadísima y con vómitos.

-M. Vale. Vamos a llevarla a Rea, ¿eh?

-M-hm. -Ahora me cuentas.

Venga, tranquila.

Bueno, las constantes están bien, ¿eh? Pero, a ver...,

la ictericia ha aumentado, ¿eh? En piel, mucosas, ojos... ¿Vale?

Eso no es buena noticia.

La buena noticia es que, tanto la auscultación

como la palpación abdominal son normales. ¿Eh?

-Yo creo que tengo insuficiencia hepática, ¿eh?

-Bueno, de momento no lo sabemos.

Vamos a hacer una analítica completa

para saber de dónde viene esta complicación ¿eh?

Pero te tenemos que dejar ingresada, ¿vale?

Y te vamos a estabilizar con un tratamiento.

-Vale. -Tranquila.

-¡Ay!

Elsa espera mientras a su madre

le realizan la prueba que determinará si tiene el síndrome x.

-Hola. ¿Me pones una infusión, por favor? Algo que no me altere.

¡Hola! -Hola.

-Tú eres la chica que me ha devuelto la cartera.

-Ah, sí. Que se te había caído. -Sí.

Muchísimas gracias, porque la verdad es que tenía algo de dinero.

De hecho, yo te invito a esto que estás tomando, ¿eh?

Me cobras lo suyo, por favor. -No, no, no, no.

-Sí, sí, sí. No hay ninguna discusión.

-Va, pues muchas gracias.

Porque acabo de llegar de Londres

y no me ha dado tiempo ni a cambiar la moneda.

-¿De Londres? -Sí.

-¿Y eso?

-Pues porque mi madre, que le están haciendo unas pruebas.

-Ah, mira. Como mi novia, que también le están haciendo unas pruebas.

Bueno, en realidad no sé muy bien si puedo decir novia,

con estos términos que se utilizan ahora, que si eres amigo o no...

La cosa va bien. -Me alegro.

-Bueno, y que vayan bien también las pruebas de...,

de tu novia o como lo llames.

-Que vayan bien las pruebas de tu madre.

-Gracias. -Me cobras lo suyo, ¿eh?

-Muchas gracias, de verdad, ¿eh? No hacía falta.

¿Tienes listo el balance? Sí.

Sí, pero fíjate que los datos del Departamento de Oncología

no eran tan malos como..., como parecía, ¿eh?

Bueno, espero que Pepa se quede..., se quede más tranquila.

Eso espero porque estoy cansado de jugar a los espías.

Hola, Elisa. Hola.

El balance está listo

y los resultados son mejores de lo que esperaba.

-Gracias, te lo agradezco. -¿Cómo te encuentras?

-Pues mucho mejor, después del susto.

¿Tengo insuficiencia hepática?

-Bueno, de momento no lo creo,

porque no tienes la presión arterial baja,

tampoco tienes hemorragias ni encefalopatía hepática, ¿vale?

De todas formas, lo que voy a hacer

es ir al laboratorio para ver si tienen los resultados, ¿vale?

-Vale. -Venga, hasta luego.

Hasta ahora.

Bueno, pues espero que el balance le deje claro a Pepa

tu compromiso con el hospital. Yo también lo espero.

Pero a mí lo que me preocupa

es que alguien haya filtrado ese informe para hacerme daño.

No, no creo que lo hayan filtrado para hacerte daño sino,

por el bien del hospital. ¿Y tú qué sabes?

Porque tuve algo que ver con la filtración.

¿Qué? Puedo explicártelo.

Más te vale, ¿eh?

Eh, Juanjo, por favor, no me lleves a la habitación, ¿vale?

Pero ¿por qué no?

Pues porque ya estoy bien, de verdad.

Si yo ahora lo mejor que puedo hacer es vestirme y volverme a mi trabajo.

Que no he dado golpe en todo el día.

Te recuerdo que aún no te han dado de alta.

Además, yo no soy médico.

Pero si tú te das el alta voluntaria

sin pedir permiso o la autorización al médico,

tienes muchas posibilidades de volver al hospital.

¡Ay, por favor, Juanjo, de verdad! No me sueltes esa parrafada.

Yo no quiero ir a la habitación

porque van a estar allí Miguel y mi hija y se va a liar.

Y todo por tu culpa, por lo bocas que eres.

No, no. Es que es verdad.

Es que Miguel va a pensar que tiene una novia paranoica

y mi hija va a pensar, pues que soy una mentirosa.

No sabía que no le habías contado nada a ninguno de los dos.

Eso se soluciona presentándolos.

Sí, pero es que ahora no es el momento, te lo aseguro.

Por favor, anda, no me lleves a la habitación, ¿vale?

Te lo pido por favor. Vale.

Como yo siempre cumplo mi palabra, no te voy a llevar a la habitación.

Venga, ¡Uf! De verdad...

¡Es que siempre te sales con la tuya, de verdad!

¡Vamos! Mira, que no. ¿Sabes qué te digo? Que...

Sí, déjame a mí, porque es que yo me voy.

Así de claro te lo digo.

¡Que no la pongas, Juanjo, que me voy! ¡Es que me voy, ya está!

¿A dónde quieres ir? A...

Precisamente ella iba a hablar contigo.

Eh... ¿De qué?

-A ver, es que...

Miguel, yo tengo algo importante que decirte.

Es una cosa que..., no te la he dicho antes, ¿sabes?

Porque no he encontrado así la ocasión y el momento adecuado y..

Y bueno, que, como hemos tenido nosotros también nuestras cosillas

y tal, no... No veía...

En fin, que, que no quiero que te enfades

con lo que te voy a decir, por favor.

Pero ¿por qué me iba a enfadar?

-¡Mamá! Eh! Eh...

-¿Tu madre?

-¿Tu, tu novia?

Sí. Él es el doctor Arce, Miguel. O sea, mi novio, vamos.

Y ella es Elsa, mi hija.

Esto era lo importante que tenía que decirte.

-Pues encantado. -¡Encantada otra vez!

-Otra vez.

-Bueno, pues no hay insuficiencia hepática aguda, ¿eh?

-Mm. Pero ¿entonces?

-A ver, has superado una infección por el virus de la hepatitis E.

¿De acuerdo? -M-hm.

-Pero se ha producido una reacción autoinmune

con elevación de anticuerpos antinucleares.

Por tango, lo que tienes es una hepatitis autoinmune.

La hepatitis autoinmune se produce cuando el sistema inmunitario ataca

y destruye de forma errónea las células hepáticas,

por considerar dichas células dañinas.

-Pero ¿esto puede provocarlo una infección?

-Bueno, sabes que hay estudios que indican

que la causa puede ser infecciosa y otros que indican

que la causa puede ser genética.

En cualquier caso, no está claro, ¿eh?

-Vale. Pero, con control, tiene buen pronóstico, ¿no?

-Claro que sí. Ya lo sabes perfectamente.

Entonces ahora, lo que vamos a hacer

es comenzar con un tratamiento de inmunodepresores, ¿de acuerdo?

Y ya sabes los controles que te tienes que hacer. Periódicos, ¿eh?

Para que esto no derive en una cirrosis.

Vamos a suministrar a la doctora Oliveira prednisona y azatrioprina,

que son dos medicamentos que van a ayudar a desinflamar el hígado

y también, por otro lado,

a evitar que se vuelva a producir otro brote autoinmune.

Voy a continuar, ¿eh? -Oye, Natalia, Natalia.

-¿Sí?

-Quiero hablar contigo. Es que he hablado con Javier.

Y sé que fuisteis vosotros los que filtrasteis el balance.

No te preocupes, sé que lo hiciste con las mejores intenciones.

Y quiero ayudarte.

Y después de ver cómo me ha tratado la comisión gestora,

acusándome sin motivo y dando por hecho que soy culpable,

creo que ellos no son la mejor opción para este hospital.

-¡Fff! Oliveira, siento muchísimo, de verdad,

los daños que te ha podido ocasionar todo esto, pero...

De verdad, no era mi intención. Pero... Sabes cómo está el hospital.

Y, bueno. Gracias por tu apoyo igualmente.

-M. -Muchas gracias.

Me gustaría que, que no lo supiera mucha gente.

-Sí. No, no. No te preocupes.

Solo te pido, si necesitas algo, de verdad, no dudes en avisarme.

-Bueno, en realidad ahora mismo lo que necesito

es que mi paciente se ponga bien. ¿Vale?

Así que..., te voy a dar el alta para que te recuperes en casa.

¿Vale? -Vale.

-Gracias.

¿Ves? Mira, en la coronariografía

no se observa ni obstrucción ni vasoespasmo.

Así que, el diagnóstico es de síndrome x.

¿Y eso tiene tratamiento? No.

Tiene unas medidas paliativas para el dolor.

Pero vamos, no te vas a morir de esto.

¿Segura? Vamos, segurísima.

Bueno, mira, algo es algo.

Siempre es un alivio.

Muchísimas gracias, Soto. Nada, mujer.

Aunque el síndrome x tiene buen pronóstico, como le he dicho a Clara,

a veces no se consigue el control del dolor del todo,

a pesar del tratamiento.

Por eso es muy conveniente que el paciente

aprenda a modificar ciertos hábitos.

Cariño, ¿sabes si Pepa está más tranquila,

ahora que tiene los informes con los datos correctos?

Parece que sí.

Pero mira, aunque Oliveira esté fuera de sospecha,

Pepa sigue empeñada en descubrir el topo que filtró el informe.

Pero bueno, cariño, sabes que Oliveira está de nuestro lado, ¿eh?

Todo por el bien del hospital, lo sabes.

Natalia. ¿Qué?

Nos estamos jugando el cuello.

Bueno, pues no te preocupes, que todo está bien.

¿Que no me preocupe? Tranquilo.

-Flipa, es que era enorme. -¡Qué grande!

La verdad es que, cuando yo estuve, no eran tan grandes.

-¿No? -No, no.

-Y ¿Y cómo era? -Pues la verdad es que eran una...

Bueno, chicos. Ya está. -¡Ay, mamá!

A ver, ¿qué os apetece hacer? -Ay, yo tengo muchísimo hambre.

-Pues yo conozco una hamburguesería que está muy bien.

Ah, genial. Espero que tengan hamburguesas vegetarianas.

Porque vamos, yo me tengo que empezar a cuidar, ¿eh?

-Y si no, para ti que la fabriquen. -¡Cómo te cuidan, ¿eh, mamá?!

¡Buah! -¿Vamos?

Vamos. ¡Qué alegría, de verdad!

-Está inconsciente y lo hemos inmovilizado.

-Vale, vale. A Reanimación, rápido.

-El accidentado se dedica a recoger cartones.

-¿Qué hacías tú en ese camión?

Tengo un amigo que necesita un trabajo urgentemente.

-Ya, ¿y es médico, es enfermero...? -No.

Es afgano.

Probablemente lo que haya pasado

es que, con el traumatismo torácico del accidente,

aunque haya sido leve,

se haya dañado el conducto torácico y por eso no deja de drenar.

Tú ya tienes bastantes problemas. Y si te deniegan el asilo político...

-Ya me lo han denegado.

-¿Qué?

-¡Fuego en el laboratorio! -¡¿Cómo que fuego en el laboratorio?!

-¡Fuego en el laboratorio!

-Él asegura que sí que vio fuego, los bomberos dicen que no había nada.

Pero me gustaría que le echases un vistazo.

-¿Has tomado drogas en las últimas horas?

-No. Ya le he dicho dos veces que no.

-Ya no tengo ningún novio, y no sé por qué te doy ninguna explicación.

-Pero, si ya no es el novio, igual tampoco es el padre.

¿Estás notando ahora el olor?

Samu... ¡Samu! ¡Samu! ¡Ay!

Silvia, Silvia, espera, espera.

Verás, solo quería hacerte una pregunta.

-¿El qué?

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Centro médico - 01/06/17 (2)

01 jun 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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