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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 01/06/17 (1) - ver ahora
Transcripción completa

-Hola.

-Ruth, esta visita es una gran sorpresa.

-Al final has conseguido que madre e hija se conozcan.

No sé cuál era tu plan pero vamos, lo has logrado. Así que, enhorabuena.

-Gracias. La verdad que sí;

estoy contenta de que por fin se hayan conocido.

Luisa.

¡Luisa!

-Escúchame. Ha muerto, ¿vale?

-Me acaba de llamar Ruth,

la hija de Luisa, diciéndome

que Luisa me ha dejado su casa en el testamento.

-Bueno, pues eso significa que te quería mucho, de verdad,

como si fueras un familiar suyo.

-Voy a recoger las llaves de mi nueva casa.

-¡Ah, ¿sí?!

-Y lo he estado valorando y, si realmente Luisa me ha dejado su casa,

era porque lo sentía de corazón, ¿no?

-Hola. -Os conocéis, ¿no?

-Sí. Sí, sí; el exnovio del instituto.

-y el novio, novio, actual.

-Pero ¿qué dices, anda? No le hagas caso.

Estoy embarazada.

-¿Cómo? ¿Embarazada?

Pero ¿Cómo es posible?

A ver, ¿me vas a decir ya quién es el padre o qué?

-Es Álvaro.

-¿Álvaro Mendieta?

-Sí, claro.

Si el padre ni siquiera sabe que es el padre, no...

-¿Y a qué esperas, eh,

para decírselo?

-Álvaro, estoy embarazada.

-¿O sea, que vas a tener un hijo con un exnovio del instituto?

¡Brillante, doctora Marco!

¿Se puede saber qué te pasa conmigo?

Llevas todo el día dándome esquinazo, y empiezo a estar un poquito harto.

-A ver, cuidado.

Vale. -Mm...

-Bueno, cuéntame: aparte de la sudoración y las náuseas

¿algún otro síntoma?

-Sí; a ver: tengo como sed todo el rato...,

voy al baño constantemente porque me hago pis

y..., y bueno,

hace un par de semanas estuve estreñida; pero vamos,

ya..., ya estoy mejor de eso.

-Vale. Bueno, a ver...

Vamos a ver qué tal está el nivel de azúcar... Toma.

A ver, déjame el dedo...

-No, trae. Me lo hago yo.

-¿Seguro? -Sí.

-Vale. Toma.

-La doctora Rey tiene diabetes tipo 1.

Es una enfermedad crónica

que hace que el organismo no produzca suficiente insulina.

Esta es una hormona que controla los niveles de glucosa.

Y esto provoca que la misma glucosa se acumule en el torrente sanguíneo,

produciendo hiperglucemia.

Oye, ¿qué tal en...

en casa de Luisa, por cierto?

-Bien, bien. Lo que pasa es que Marifé es un poquito...,

un poquito desastre.

Pero bueno, también es encantadora, o sea que...

¿Qué pasa?

-¿Puede ser? ¡312!

-Bueno. -Pe...

-Está muy elevado; o sea que es lógico que tengas estos síntomas.

Si sufrimos diabetes,

es importante que no olvidemos las dosis

ni el horario del tratamiento.

Y si seguimos el tratamiento correctamente

y aun así tenemos la glucemia elevada,

deberemos ir al médico.

Si vemos que los niveles son excesivamente altos,

puede que tengamos que ir a Urgencias.

Con los niveles tan elevados de glucosa que presenta la doctora Rey,

lo que tenemos que hacer es inyectarle insulina intravenosa

para reajustar estos niveles de azúcar en sangre.

Rey, escúchame: ¿seguro que no se te ha ido la dieta un poco de las manos?

-¿Cómo se me va a ir la dieta de las manos? Por favor, no digas tonterías.

No. Lo que pasa que yo qué sé, he tenido muchas cosas últimamente,

entre la Jefatura de Servicio, el tratamiento hormonal y...,

y la mudanza, pues...

No sé, creo que puede ser por estrés.

-Ya. Y ¿no puede ser que tengas demasiadas cosas en la cabeza?

-Pues a lo mejor sí.

-Hola. -Hola.

-¿Qué tal, cómo estás?

-Muy bien.

-Ya veo que estás bien, pero me refiero a tu enfermedad.

-¡Ah, esclerosis múltiple!

Bueno, es que nosotros somos los primeros que tenemos que normalizar

y desdramatizar las enfermedades llamándolas por su nombre, ¿no?

Y es eso...

-Pepa, lo he dicho para ahorrar palabras;

pero ya veo que tu esclerosis múltiple

no afecta a tu tendencia a echar sermones.

-Estoy bien.

Hace semanas que no me da un brote. -Me alegro.

-¿Y tú cómo estás? -¿Yo?

-M. -Bien. Bien, como siempre.

-¿En serio? No me lo creo.

-¿Por qué no tendría que estarlo?

-Porque te han pasado muchas cosas últimamente.

Y hay que gestionar todo eso. Y no, no somos máquinas.

-Pepa, lo siento; pero no tengo ni idea de a qué te refieres.

-¿No? Conoces a tu madre biológica,

la pierdes poco tiempo después, no lo hablas con nadie,

ni siquiera con tus padres adoptivos...

-Pepa, como tú bien sabes, la muerte es algo habitual en este trabajo.

Pero no, no siento ninguna necesidad de hablar de Victoria.

-Vale. Pero bueno,

yo creo que es bueno hablar de las cosas que nos pasan, pero...

-Te lo agradezco, pero no me pasa nada.

-¡Ay! -bueno, entonces, ¿estás mejor o no?

-Que sí, que ya me ha funcionado el refuerzo de la insulina.

-Vale.

-¡Señorita Marina!

-¡Hombre, Marifé, pero ¿qué haces aquí?!

-Bueno, es que se ha dejado el táper en casa.

-¡Ah! Bueno, os presento. Perdón. -Sí.

Hola, soy Hamman Dacaret. -Marifé.

-¿Me puedes contar esto del táper? Que, ¿te hace la comida?

¿Y qué pasa con la dieta?

-NO, sí. No se preocupe, doctor.

Que..., la señorita, bueno, ella ya me ha puesto al día de todo.

Sé que es diabética

y sé perfectamente lo que puede y lo que no puede comer.

La dieta de un diabético tiene que ser:

entre un 45 y un 60% de hidratos de carbono.

Por ejemplo pasta, arroz, pan...

Luego, entre un 12 y un 20% de proteínas:

carnes magras, pescadito, huevos y lácteos.

Y el resto se reparte entre grasas y fibra.

Ah, ¡y ojo con la fruta, sí! Sobre todo la más dulce:

como la chirimoya.

Si me lo sé; por ahí no me van a pillar.

Además, de vez en cuando también le viene bien un gazpachito.

Aunque no sea verano, sí. A mí el gazpachito me sale muy rico.

-Vale. -Sí, está muy rico.

-Bueno, me quedo tranquilo, veo que tienes la lección aprendida. ¿Vale?

Porque no queremos que..., que tenga otro susto.

-¿Susto? Que..., ¿qué ha pasado, está usted bien, señorita?

-Estoy perfectamente, ¿vale? Ya está. Vamos a dejar el tema.

-¿En serio? Que ¿le ha dado un bajón de azúcar, o un subidón?

Mire que a mí me lo puede contar, ¿eh? Yo también soy enferma crónica.

Bueno, yo creo que lo mejor es que se venga a casa conmigo

y le hago el gazpachito, ¿eh?

-Marifé, escúchame que tengo que seguir trabajando, ¿vale?

Te lo agradezco un montón pero..., tengo que quedarme aquí.

-Luego nos vemos. Gracias, ¿eh? -De nada.

-Hasta luego. -Adiós...

-¿Qué ha pasado?

-Que me lo he encontrado tirado en el suelo y no sé lo que le pasa.

-Bueno. Vamos a llevarlo dentro.

-Somos amigos y compañeros de trabajo.

Al ver que no venía a trabajar y no me cogía el teléfono,

me he preocupado muchísimo y entonces me he ido a su casa.

El portero me ha abierto porque me conoce,

y nos lo hemos encontrado tirado en el suelo.

Y enseguida hemos llamado a la ambulancia.

-Señorita, ¿cómo se llama su amigo? -Cuco.

-¡Cuco! ¡Cuco, ¿me escucha?! ¡¡Cuco!!

Salga fuera, por favor. Mar, acompáñala.

-Huele a alcohol, ¿eh? Podría ser un coma etílico.

-Sí. Hazme un favor:

busca a ver si hay signos de violencia en el cuerpo

o traumatismo o lo que sea.

Los accidentes domésticos son un tipo de accidente muy frecuente.

Se calcula que en España cada año

lo sufren alrededor de un millón y medio de personas.

Y, aproximadamente la mitad, se deben a caídas.

Al tropezar por las escaleras, pisar un juguete

o perder el sentido tras consumir alcohol o pastillas.

-Bueno, así.

-A ver... -A priori no veo nada.

-Vale. -Ni golpes ni nada.

-Ajá.

Pues, Pepa, Pepa, sal y habla con la amiga a ver qué es lo que averiguas.

-Vale. -¿de acuerdo?

Yo seguiré examinándole.

-Hola. -Hola. ¿Cómo está Cuco?

-Está somnoliento, pero está estable.

¿Tú puedes darnos alguna pista de lo que ha ocurrido?

-Sí. Estoy un poco nerviosa, pero sí.

-Tranquilízate, mira: siéntate

y me cuentas. A ver.

-A ver, nosotros trabajamos juntos... -M-hm.

-Y yo le estaba esperando para el pase de la tarde y no llegaba,

y es muy raro porque Cuco es superpuntual

y siempre llega a su hora al trabajo.

-¿Sois actores? -Bueno, más o menos.

-Eh, he salido corriendo hacia su casa,

que él vive muy cerca del trabajo,

le he pedido al portero que me abriera,

y al abrirme la puerta

nos lo hemos encontrado tirado en el suelo inconsciente.

-Y ¿has visto si había algún mueble o algún objeto

con el que se haya podido tropezar o golpear, incluso?

-No. -¿No?

-¿Alcohol o pastillas...? -No tampoco.

-Bueno, si recuerdas algo que pueda sernos de ayuda, nos lo dices. ¿M?

-Vale. -Gracias. -Nada.

Perdona.

-¿sí?

-Que..., no creo que esto sea importante que lo sepáis,

pero Cuco es consumidor habitual de coca.

Normalmente no mientras trabaja,

pero... consume. -Vale, gracias.

En cuanto sepa algo te digo. -Vale, gracias.

-Bueno, entonces no te arrepientes de haberte quedado con la casa

y haberte ido a vivir allí, ¿no?

-En absoluto.

De hecho quería darte las gracias por, por el consejo que me diste.

-Nada.

-Es que, no sé, en cierta forma, pues

me ha ayudado muchísimo a superar el duelo, ¿sabes?

porque estoy allí,

pues rodeada de todas las cosas de Luisa y..., y bueno, no sé,

siento que, que en cierta forma estoy con ella.

-Ah, pues me alegro.

-Lo que no estoy llevando tan bien, ¿sabes el qué es?

-Mm. -La convivencia con Marifé.

-Mm. ¿Por? -Mira, es una chica que es un amor,

de verdad; es superagradable, muy trabajadora,

pero, por otro lado también...,

es que es un desastre... -¡Ay, pobre!

-Sí, auténtico desastre. -Madre mía...

-Pero bueno, no, no, no quiero pensarlo porque bueno,

es por un buen propósito.

Ella va a estudiar y va a encontrar una profesión a la que dedicarse.

Ya está.

M, por cierto: ¿quieres probarlo?

-¿Lo ha hecho ella? -Sí.

-A ver...

¡Mm! Pues la salsa está buenísima, ¿eh?

-Está rica, sí.

-¿Y tú no crees que Luisa

te habrá dejado la casa para que la cuides a ella?

-Pero vamos, que no te quepa ninguna duda.

Era increíble.

Es que todo lo que hacía Luisa era con una precisión matemática.

¡Qué mujer!

Lo que no iba a tener tan claro, ¿sabes el qué es?

Lo pesadito que se ha puesto Dacaret últimamente conmigo.

Es que de verdad, es que me persigue a todos los sitios:

que si cómo estoy, que si qué haces, que si esto, que si lo otro...

-Pero vamos a ver, ¿qué quieres?

Está preocupado por si te vuelves a poner mala de la diabetes.

-Venga ya.

¿Os lo ha contado? ¿Te lo ha contado?

-A mí y a todo el mundo.

Que si te mareas o algo, que se lo digamos.

-Qué pesadito está.

-De verdad... ¡Qué pesadito está...! -Pero bueno...

-¡Cuco! ¿Me escucha?

-¿Dónde estoy? -Cuco, está en el hospital.

Soy el doctor Mendieta. Le estamos atendiendo.

Cuco, ¿qué ha pasado? ¿Se ha tomado usted algo?

-no sé... Me..., pastillas.

-¿Cuáles? -"Praseda".

-Vale. Cuco, ¿cuántas pastillas se ha tomado?

-15, 20 o así.

-La toma excesiva de ansiolíticos

es una de las formas más frecuentes de intoxicación medicamentosa.

-Si cree que se encuentra frente a alguien

que está sufriendo este tipo de sobredosis,

lo primero es avisar al 112.

Después buscar recipientes vacíos que pudieran contener los fármacos,

para mostrárselos a los servicios médicos en cuanto lleguen.

Si el paciente está inconsciente y no respira,

debemos iniciar cuanto antes la reanimación cardiopulmonar.

Si el paciente está inconsciente pero respira,

debemos ponerle en posición lateral de seguridad.

Justo te iba a llamar.

Mira, hay que administrarle flumazenilo, como antídoto,

hacerle un lavado gástrico y darle carbono activo.

Es una sobredosis por ansiolíticos y alcohol.

-Pero ¿cuánto tiempo hace que se ha tomado las pastillas?

-no lo sé, pero es difícil de saber.

¡Cuco, Cuco! ¿Cuándo se a toma...? -¡Cuco!

-No hay manera. -Vale, me pongo.

-muy bien.

-Si han pasado más de tres horas desde la ingesta de pastillas,

puede ser demasiado tarde.

Por eso, en los casos de sobredosis hay que actuar cuanto antes.

-Hola. -Hola.

-¿Conoce usted a algún familiar de Cuco?

-No. ¿Por qué, es importante?

-No, no. Pero en estos casos

lo habitual es informar a los familiares.

-Es que Cuco no tiene familia.

Se fue de casa con 18 años

y no ha vuelto a hablarse ni con sus padres ni con sus hermanos.

De hecho creo que lo más cercano que tiene a una familia soy yo.

-Pues en ese caso supongo que tendré que informarla a usted.

Verá: le hemos administrado un antídoto,

le hemos hecho un lavado gástrico

y le hemos dado también carbono activado

para contrarrestar los efectos de los tóxicos.

Luego después le hemos puesto vitamina B1, vitamina B6

y suero glucosado para intentar compensar el efecto del alcohol.

Vamos a solicitar también una analítica de sangre

para medir los niveles de alcohol,

y le vamos a hacer una analítica de orina también

para ver los tóxicos que ha tomado.

-¿Y se pondrá bien?

-Sí, sí. En principio sí,

pero sería conveniente que siguiera algún tipo de terapia psicológica

para saber por qué ha tomado tantas pastillas.

-¿Ha tomado pastillas?

-M-hm.

-Pero yo pensaba que se había pasado con el alcohol.

-Pues no. No, han sido pastillas y alcohol.

Escuche, Cuco va a estar unas cuantas horas durmiendo,

Así que yo creo que lo mejor es que usted se vaya a casa a descansar.

-muy bien.

-Hasta luego. -Gracias.

Al día siguiente, la doctora Rey ha vuelto a encontrarse mal.

Parece que sus niveles de glucosa en sangre se han vuelto a disparar.

-Mira que te lo dije, Rey. -No, venga, por favor:

lo que menos necesito ahora mismo es que me eches la charla, ¿vale?

-Vale. -Bastante preocupada estoy ya.

-¿Sabes qué nivel de azúcar tienes?

¿Te lo digo?

400.

Ahora sí que me vas a escuchar.

Vamos a ver: piensa. ¿No hay nada que me estés ocultando?

-¿Cualquier cosa?

-¿Qué piensas, que me estoy atiborrando de bollos

y que no te lo estoy contando?

-Pues no sé lo que estás haciendo, Rey.

Pero si estás siguiendo la dieta, estás siguiendo las dosis,

respetando los horarios,

no tiene ningún sentido que estés a este nivel de azúcar.

-Bueno, ¿y qué quieres que te diga?

-Pues no lo sé. Pero puede que tengas demasiadas cosas en la cabeza

y que te hayas saltado alguna dosis; no lo sé, pero algo.

-Oye, por favor, ¿por qué no dejas de darme la tabarra

y te vas a cuidar a tu novia, que está en coma?

-¿Disculpa?

-Perdóname, lo sien... Perdóname.

Es que no me encuentro bien, lo siento.

-Bueno, escúchame. Te vas a quedar en Boxes unas horas, ¿vale?

Y vamos a añadir más..., más insulina.

Y aparte vas a tener que hablar con el endocrino

para que revise la alimentación y el tratamiento, a ver si ocurre algo.

¿Vale?

-Hola. -Hola.

¿Puedes venir un momento a ver esto? -sí, claro.

Parecen pinchazos, ¿no? -Sí, pero en el pene.

-Ya.

Bueno, en fin:

los resultados de la analítica son normales,

pero los niveles de etanol siguen siendo altos.

Así que va a tener que seguir durmiendo la mona

durante unas cuantas horas.

-Vale.

-Pepa. -¿sí?

-Eh, ¿a qué hora sales?

-Pues en cinco minutos. ¿Por?

-Pues porque tenía pensado ir al cine y, no sé,

quizás te gustaría acompañarme.

-Pues no puedo; tengo cosas que hacer.

-¿Qué cosas?

-¡Ay, pues cosas!

Llama a un amigo.

Venga hasta luego.

-Sí. Sí, eso es lo que voy a hacer.

Después de que los análisis de sangre

descartaran que tuviera una infección

y de que se le administrase insulina intravenosa,

la doctora Rey recibe el alta.

-Pero bueno, ¿y tú qué haces aquí?

-Hombre, a ver si se cree que voy a dejar que se vaya sola a casa.

-Pero bueno, Marifé, muchísimas gracias, de verdad.

Pero no hacía falta. -Que sí.

-Si además, escúchame. Ya me encuentro muchísimo mejor.

¡Y no me llames de usted!

-Y ¿cómo le llamo?

-Pues Marina. Ya está; simplemente Marina.

-¡Ay, me gusta!

Es un poco como si fuéramos compañeras de piso. ¿No?

-Compañeras de piso.

Ven, siéntate, anda.

Vamos a ver:

tú eres consciente que esta situación ahora mismo

es temporal, ¿no?

Tú y yo hicimos un trato, que yo me iba a vivir contigo

para que estudiases y te puedas ganar la vida,

pues con algo que te guste.

-sí. Pero,

es que a mí, lo que más me gusta hacer es trabajar en la casa.

Y así, de alguna manera le devuel...,

te devuelvo a ti y a la hija de la señora Luisa

lo que estáis haciendo por mí.

-Vamos a ver, Marifé, mira: escúchame.

Yo no quiero molestarte.

No quiero que te enfades conmigo.

Pero es que...

Es que no se te da muy bien,

de verdad.

Y dudo mucho que te puedas ganar la vida con esto,

lo siento. -Mh.

-Mira, escúchame. Esto es una buena oportunidad,

aprovéchala. ¿Vale?

Piensa en algo que te guste y...

Es que tienes que tener muy claro que yo no soy Luisa;

y ella tampoco va a volver.

-Bueno, ¡yo ya no quiero hablar más de este tema!

Venga, vístete rápido,

que en casa te tengo preparada una sopa riquísima.

Vamos.

-Vamos. Venga.

-¿Sí? -Hola.

-¡Hola!

Si necesitas la sala, ya he acabado, ¿eh?

-No, no, no. No es eso.

Verás, antes, cuando me has dicho que no te apetecía ir al cine conmigo,

pues...,

lo siento pero me ha sonado a excusa.

Y me gustaría que fueras sincera conmigo.

Al fin y al cabo, somos amigos.

-Pero es que tú y yo no somos amigos.

¿Tú sabes algo de mí fuera de mi faceta profesional en este hospital?

¿Te has preocupado alguna vez de mis cosas personales o de cómo estoy?

Eso lo hacen los amigos.

Mira, yo creo que, en este momento,

con todas las cosas que te están pasando,

lo mejor es que te rodees de tus amigos de verdad,

de la gente que te conoce, que te quiere...

-Mira que eres insistente, ¿eh?

No me extraña que funcione tan bien lo de Educación para la Salud.

Bueno... me voy.

-A ver, Nuria, esos son los resultados del paciente, ¿no?

-Vale. -¡Hola!

-Hola. -Hola, Lucía.

Luego te veo.

-¿Qué tal está Marina? -Bueno, mejor.

Ayer al final se fue a casa. -Bueno...

-Escúchame, Lucía.

No tendrías que haberla animado a coger esa casa, ¿vale?

-Pero ¿qué tiene que ver una cosa con la otra?

-Pues no sé qué tiene que ver;

pero lo que está claro es que se encuentra peor desde que vive allí.

Y por algún motivo será. -Pero ¿por qué?

-Que no se encuentra bien. ¡No lo sé! -Bueno, yo, de verdad, no...

¿Marifé? -¿Qué haces aquí?

-Que, que... Tenía el azúcar por las nubes

y ha empezado a vomitar, y en la ambulancia se ha puesto peor.

-Vale. A Reanimación, rápido.

-Sí... -Anda, que ya te vale.

-Marifé, Marifé. Vamos a tomar una tila.

-Venga, rápido... -¡Ah!

-Venga: una, dos y tres. ¡Arriba! Eso es.

-Vale. Hay que monitorizar, ¿de acuerdo?

Le damos insulina bicarbonato, ¿vale? Y suero a chorro.

Puede ser acidosis metabólica. ¿Vale? Así que tenemos que ir rápido.

Venga... -¡Ah, ah, ah!

-Rey, ¿Me oyes? ¿Qué?

-NO está... -¿Qué dices?

-No está... -Tranquila, estás en el hospital,

¿vale? -No voy a estar...

-Tranquila, tranquila. -No voy a estar...

-Tranquila. ¡Rey! ¡Rey! ¡¡Ha entrado en coma,

Rey! ¡Eh, ¿me oyes?

Cuco se despierta

después de haber sido sometido a un lavado de estómago

por sobredosis de ansiolíticos y alcohol.

-Llevas diez horas durmiendo. -Ah, ¡ostras, ¿el curro?!

¿Has hablado con Santi o qué? -Sí. No te preocupes,

le he llamado y le he dicho que tenías un buen gripazo

y que no podías ir a currar.

-Ah. Gracias, Lola, gracias por cubrirme, tía.

-Oye, Cuco. -Mm.

-¿Qué es esto de las pastillas, qué ha pasado?

¿Ha sido un accidente o que, qué ha pasado?

-No. No, no ha sido un accidente.

La verdad es que me he querido quitar del medio.

Tenía que tomarme las pastillas para la ansiedad

y al final me he acabado tomando el bote entero.

-Pero ¿por qué?

-Pues yo qué sé por qué.

Porque llevo tiempo de mal rollo,

porque... ¡fff!

Porque la vida se me ha hecho grande...

No sé. No sabría decirte.

-Cuco, tienes que pedir ayuda.

Tenemos que buscar un especialista y pedir ayuda.

Y además no entiendo por qué no me lo has dicho.

Si yo estoy a tu lado siempre y... -Lo sé.

-Y te voy a ayudar en lo que haga falta.

-Lo sé, lo sé.

O sea, es que ni yo mismo sé lo que me ha pasado.

No creo que nadie pueda ayudarme, de verdad.

-Hola. -Hola.

-Lola, ¿le importaría esperar fuera?

Por favor, quiero hablar a solas con Cuco.

-Claro.

-Bueno, Cuco:

me gustaría que habláramos del consumo de cocaína.

-Bueno, ya se ha soltado de la lengua, ¿no? Ella.

-No, no, no. Ella no ha dicho nada.

Pero los análisis de orina han mostrado,

además de la presencia de benzodiazepinas, también cocaína.

-Me preocupa Cuco.

Pero sobre todo me preocupa no haberme dado cuenta

de por lo que estaba pasando.

Tenemos muchísima confianza. Bueno, o eso creía yo;

porque nos vemos todos los días

y nunca me había dicho nada de que lo estuviera pasando tan mal.

La doctora Rey ha sido trasladada a la UCI,

tras sufrir un coma producido por una cetoacidosis diabética.

-Hola. -Hola.

-he dejado a Marifé tomando una tila en mi despacho. ¿Cómo está?

-Bueno, la gasometría ha confirmado una acidosis metabólica.

Y hemos hecho todo lo que podemos hacer.

Suero bicarbonato, insulina intravenosa y bueno,

le controlamos la glucemia cada cuatro horas

y gasometrías

para ver si se produce estabilización de la acidosis metabólica.

-¿Y si no se estabiliza?

-Pues si no se estabiliza,

ya te puedes despedir de tu amiga ahora mismo.

-Vuelvo más tarde, ¿vale?

-¿Toma usted algún otro tipo de droga o, o medicamento?

-No. No, no. Solo coca de vez en cuando.

-Verá, Cuco

este tipo de sustancias

pueden provocar depresión del sistema nervioso central, ¿de acuerdo?

Así que muy bien podrían ser la causa de la depresión que está sufriendo.

Debería de dejar de consumir cocaína cuanto antes,

y lo que sea que se está pinchando.

-Yo no me estoy pinchando nada.

-Ya. Y entonces,

¿a qué se deben las marcas de aguja en el pene?

-¡Ah!, ya. Eso.

Verá, yo..., yo soy actor, ¿sabe?

-Sí. Sí, bueno, me lo ha dicho Lola, ¿y qué?

-Soy actor erótico.

Y Lola y yo tenemos un espectáculo en una sala de fiestas, y bueno,

a veces me pincho alprostadil en el pene

para poder mantener el pabellón bien alto durante la función, ¿sabe?

-Verá, en pacientes de su edad,

la causa orgánica de disfunción eréctil

es bastante poco frecuente.

Así que es posible que se trate de miedo escénico, quizás.

¿Sabe usted si le pasa también en el ámbito privado?

-Últimamente sí.

-Pues entonces deberíamos buscar la causa del problema.

El 80% de los casos de disfunción eréctil tienen una causa orgánica.

Pero sí que es cierto que, en las últimas décadas,

los pacientes con trastornos de la erección

por problemas psicológicos como estrés o ansiedad,

han aumentado considerablemente.

-Por favor, no le diga nada a Lola, ¿vale?

Ella no lo sabe y...,

y la verdad que, con estos pinchazos,

pues puedo terminar la función.

-Tranquilo. Ni puedo ni le voy a decir nada a ella, ¿de acuerdo?

Pero me gustaría que fuera consciente

de que este no es un problema tan terrible.

Hay estudios recientes que demuestran que,

hasta una cuarta parte de los pacientes

que consultan por disfunción eréctil tienen menos de 40 años.

-Ya.

-Las causas pueden ser muchas pero, en cualquier caso,

está contraindicado el consumo de drogas,

de alcohol y de tabaco.

Porque pueden afectar a los niveles hormonales

y la capacidad de los vasos sanguíneos.

Lo cual puede provocar un descenso de los niveles de testosterona

y una mala circulación sanguínea.

Y, como usted podrá imaginar, para tener y mantener una erección,

es necesario tanto el deseo sexual

como una correcta irrigación de los vasos del pene.

Vamos a hacer unas pruebas hormonales para ver si, efectivamente,

los niveles de testosterona están descendidos,

y haremos también un estudio analítico

para ver si hay algún tipo de enfermedad oculta, ¿de acuerdo?

-OK.

-Perfecto. Pues enseguida vendrán a sacarle sangre.

-Gracias. -Hasta ahora.

-¿Te vas a despertar ya?

¿O me vas a dejar solo, eh?

-¿Qué tal, cómo está?

-Pues no ha habido cambios en toda la noche.

¿Te quedas con ella, que voy a tomarme un café?

-Sí, claro. Descansa un rato. -Vale.

-Pues me alegro mucho, Fabiola, que haya ido bien la semana.

De verdad, estoy viendo muchos progresos.

¿Te importaría esperarme en la consulta?

Venga...

Daca. -¿sí?

-¿Qué tal está Marina?

-Pues sigue igual.

-¿Puedo hacer algo por ayudarla a ella o a ti...?

-Pues mira, sí.

Sí que puedes hacer algo:

alejarte de su habitación, ¿vale?

-Y si necesitas algo, dínoslo. Siempre, ¿vale?

-Doctor, ¿puedo pasar? -Sí. Sí, sí, claro.

-Vale, gracias.

-Pepa. -Pepa, ¿tienes un minuto, por favor?

-sí. ¿Qué pasa?

-Verás, es que he estado pensando en lo que me dijiste y bueno,

me he quedado un poco raro con eso de que no somos amigos.

Pero bueno, no me puedo creer que todavía sigas con eso.

-sí, es que yo creo que se puede ser amigo con alguien

después de haber tenido una relación de pareja.

-Bueno, yo también lo pienso. -¿Y entonces?

-Pero es que tú y yo no hemos tenido nunca una relación.

Hemos tenido..., un rollo o una aventura, como lo quieras llamar,

pero nunca hemos tenido una amistad de ese tipo.

-Ya. Verás, es que...,

bueno, he estado pensando y, creo que no tengo ningún amigo.

-Venga, no digas tonterías.

-No, no. En serio.

Durante todos estos años he estado muy volcado en el trabajo

y creo que he descuidado un poco el tema de las relaciones sociales.

De hecho, durante mucho tiempo,

las únicas conversaciones

mínimamente largas que he tenido

han sido con pacientes o..., compañeros de trabajo y...

Pero bueno, da igual, no importa. No te quiero dar la paliza.

-Espera.

¿Te parece que vayamos al cine esta tarde?

Pero...

solo lo hago porque tengo muchas ganas de ver una película...

-Porque no tengo ningún plan,

y porque yo también quiero que seamos amigos.

-vale. -¿Vale?

-Doctor.

-Hola.

-No me dejan entrar a ver a Marina.

¿Eso es que todavía no está bien, no?

-No. No está nada bien, de hecho.

-¿Aún no saben lo que tiene?

-Bueno, hemos descartado una infección, también el tratamiento...,

y bueno, no sé, creemos que puede ser alguna cosa externa,

pero ni idea de lo que es.

-Ya. Espero que se cure pronto.

-Fíjese, yo, que venía pensando que estaría mejor,

que la encontraría despierta, con un hambre como un piano.

-Ya. Pues no; lamentablemente está en la UCI

y ella está en coma.

-¡Vaya!

-Bueno, lo..., ¿lo quiere el doctor?

Se lo había preparado a la señorita Marina. Es de dieta.

Brócoli al vapor y pechuguitas de pollo.

-muchas gracias.

-También lleva una salsita de pasas, que me queda riquísima.

-¿Una salsa de pasas?

-Sí. Como estuvo estreñida hace dos días,

y ciruelas no puede comer, porque son fruta.

-¿Y le pones la salsa a todo lo que come?

-sí.

-Toma. Ya sé lo que tiene.

-¿Cómo estás?

-Mh. Mejor, mejor.

Oye, Lu, siéntate, anda, que te quiero decir una cosa.

Tía. Eh...

Esto es importante, ¿eh?

Eh, creo que voy a dejar el curro.

-¿Por qué?

-Pues mira porque, porque no me hace feliz.

¿Sabes?

Pero tú no te preocupes que voy a estar haciendo el número contigo

hasta que encontremos a la pareja perfecta, ¿vale?

-Pero Cuco, yo no quiero la pareja perfecta.

Para mí la pareja perfecta eres tú. Yo no quiero a nadie más.

No quiero currar con nadie más.

-Si te soy sincero,

yo tampoco podría verte haciendo el número con otro tío.

-es que no quiero hacerlo con otro tío. Yo solo lo quiero hacer contigo.

No quiero currar con nadie.

-Que no me has entendido.

Que...,

que lo que quiero es que haya algo más entre nosotros,

que no solo curro. ¿M?

¿Sabes una cosa?

-¿Qué?

-Este es el primer beso que nos damos en tres años.

-Ah.

Horas más tarde,

la doctora Rey sale del coma

causado por una acidosis metabólica

provocada por una repetida y accidental ingesta

de salsa de pasas.

-¡Eh!

Marina.

Hola. -Hola.

Estás en la UCI

Pero de paciente, esta vez, ¿m?

Espera, espera.

-¿Cuánto tiempo llevo aquí?

-Pues toda la noche.

-¿Y has estado conmigo toda la noche?

-Sí. Bueno, toda la noche y, en realidad, parte de la mañana también.

-Ah.

¿Qué me ha pasado?

-Pues que has sufrido una acidosis metabólica.

-Pero no..., no entiendo cómo...

-Pues mira.

-Lo siento.

Lo siento, lo siento.

Lo..., lo que ha pasado es que..., es que soy una bruta.

Es que pensé que las pasas no eran fruta, y vaya si lo son.

-Lo que ha pasado es que Marifé

te ha estado poniendo salsa de pasas

en todas tus comidas.

Y lo que Marifé tiene que entender es que las pasas,

aunque se consideren frutos secos, son eso, fruta. ¿Vale?

-Sí, sí. Eso no se me va a volver a olvidar.

-Lo siento, señorita Marina.

-Bueno, no...

No me llames de usted, para empezar, ¿vale?

Acuérdate.

¿Me puedo levantar?

-Sí. Sí puedes, pero con calma, ¿vale?

Me voy.

En un rato vengo a mirarte los niveles de glucemia.

¿Vale? -Vale.

-Venga.

-Imagino que, en 48 horas ya tendré controlados los niveles de glucemia

y podré salir de la UCI.

Así que bueno, parece que todo se va a quedar en un susto.

Aunque yo creo que a Marifé

le va a costar olvidarlo un poquito más que a mí.

-Lo siento mucho.

Soy,

soy un desastre. Soy una, una inútil. Qué digo, una asesina.

-Bueno, no pasa nada, no te preocupes.

-No, no, no, Marina; que casi te mueres por mi culpa.

Yo creo que no tenemos que seguir viviendo juntas.

Tengo que alejarme de ti, tengo que alejarme de todo el mundo,

¡soy un peligro!

-Escúchame,

tranquila, vale.

Por mi parte está todo olvidado.

Pero quiero que me prometas dos cosas:

Quiero que revises conmigo cada ingrediente que puedo tomar.

-¡Vale! -¿Vale?

Y la segunda:

quiero que empieces a estudiar ya.

-sí. Lo que sea, Marina. Te lo prometo.

Lo que haga falta.

-En cuanto tengamos los resultados de las pruebas hormonales

y los análisis, nos volvemos a ver. ¿De acuerdo?

-Bueno, quería también

pedirles disculpas

por todas las molestias que he podido ocasionarles.

-Ya sé que para ustedes es una tontería, pero para mí ha sido...,

ha sido un último año horrible. De verdad.

-Yo no sé,

lo de la impotencia ha sido la gota que ha colmado el vaso.

Me esfuerzo cada día en tener una imagen muy viril,

me machaco en el gimnasio, me hecho mil potingues en la cara y,

primero empecé con la alopecia, y ahora esto, ¿sabe?

-Perdón, ¿le importaría repetir esto último?

-Sí. Hace medio año empecé a notar que se me caía el pelo

y comencé un tratamiento para la alopecia.

-¿Está tomando usted finasteride?

-Sí, un comprimido diario, ¿por?

-Pues verá: no es muy frecuente,

pero sí que es cierto

que algunos de los efectos secundarios del finasteride

sonla depresión, la impotencia yladisfunción eréctil.

-No me lo puedo creer.

O sea, ¿que estas pastillas me han estado provocando la depresión?

-Cuco, piensa un poco.

¿Le parece a usted que los problemas de erección

empezaron cuando empezó el tratamiento

por la pérdida de cabello?

-Bueno, pues ahora que lo dice, creo que sí.

Sí, sí. No había caído.

-Ya.

Pues creo que la relación está bastante clara.

-No lo puedo creer.

O sea, mi depresión ha sido por, ¿por estas pastillas?

-M. Sí, sí. Es muy posible.

Tal como yo lo veo,

la elección es suya:

puede usted elegir entre dejar el tratamiento

o seguir con problemas en la erección y con depresión.

Yo lo tendría muy claro.

-No, yo también.

Me ha quitado un peso de encima, doctor.

Muchísimas gracias, de verdad.

-Nada. -Hasta luego.

-¡Eh, eh, eh...!

-Y tú, ¿por qué estás tan contento?

-¿Sabes esas pastillas que me estaba tomando para la alopecia?

-sí.

-Pues dice el doctor que cree que son la causa de mi depresión, ¿sabes?

No sé, estoy como..., como más contento ahora.

-¡qué bien!

-Y más tranquilo.

Oye, una pregunta:

¿a ti te gustan los calvos?

-A mí me encantan los calvos.

-Y ¿a ti te gustaría raparme la cabeza?

-Pues claro.

-¿Sí?

-¡Adelante!

Si vienes a restregarme lo mal que lo he hecho con Marina,

de verdad, te puedes marchar o, saca una pistola directamente

y ya me rematas.

-que no, Lucía. Que te vengo a decir que soy un imbécil.

-¿Te quieres sentar?

-No, si tengo cosas que hacer.

Solo venía a disculparme y decirte

que la situación de Marina me ha superado

y necesitaba buscar un culpable,

y justo tú estabas ahí. Y te tocó, lo siento.

-Bueno, Pues gracias por disculparte.

-Bueno, de todos modos, tú eres psicóloga, ¿no?

Tendrías que haberte dado cuenta de que estaba metiendo la gamba

y proyectando, Lucía.

Estaba proyectando cosas.

-Basta.

Lo estabas haciendo muy bien...,

deja ya de hacer el imbécil.

-Vale. Me voy.

-¡A ver, por favor, ayuda!

-¿Tú qué crees que puede ser?

-Pienso que puede ser una angina de pecho.

-Te voy a recetar antiagregante plaquetario para diluir la sangre,

estatinas para el colesterol,

y betabloqueantes para la tensión arterial.

-¡Hola! -¡Hombre!

-Mm. Tu madre me había dicho que al final no vendrías.

-Ya, pero quería darle una sorpresilla.

-Pues va a ser sorpresa doble porque, acabo de hablar con su novio,

y creo que también vendrá.

-¿Con su qué?

-¿Podemos hablar un momento?

Como ves es una noticia que afecta al Servicio de Oncología del hospital.

Lo importante es que alguien ha filtrado los datos.

-Pepa me ha dicho que...,

que el balance semestral de Oncología se ha filtrado a la prensa.

¡Y piensa que he sido yo!

¡Es que no lo entiendo!

-¿Te has dado cuenta que tienes un poco de ictericia?

-sí. Si está claro que el hígado no me funciona bien.

-¿Qué pasa? Te veo preocupada.

-que alguien me quiere fuera del hospital.

-Pepa cree que ha sido ella la que ha filtrado el balance.

Y tú y yo sabemos que eso no es así.

-Se ha producido una reacción autoinmune

con elevación de anticuerpos antinucleares.

Por tanto, lo que tienes es una hepatitis autoinmune.

-Quiero hablar contigo.

Sé que fuisteis vosotros los que filtrasteis el balance.

FIN

  • Centro médico - 01/06/17 (1)

Centro médico - 01/06/17 (1)

01 jun 2017

Docuficción basada en un exitoso formato internacional que recrea cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos. A través de siete personajes fijos -cinco médicos y dos enfermeras- los espectadores irán conociendo los casos que llegarán a las consultas de los doctores.

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