Docuficción basada en un exitoso formato internacional y que recreará cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos.

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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 22/10/18 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Ey, ¿qué haces aquí tan solo? ¿Qué escondes?

No será una carta de amor.

No. Es que le guardo los cromos a Sergio.

Si me ve alguien pensará que tengo una edad mental de nueve años.

O pensarán que eres un buen chico que cuida de su hermano.

¿Cómo lo llevas?

No muy bien, lleva tantos días ingresado

que empiezo a pensar que le pasa algo grave.

No, ya verás. Todo irá bien.

Además, la doctora Marco es una crack.

En nada lo tenéis de vuelta en casa.

Supongo.

Aunque, también...

También ¿que?. -También me preocupa mi madre.

¿Y eso por qué?

Está agobiada con lo de Sergio, no sé, parece otra.

¿A qué te refieres?

Empieza a malpensar de todo el mundo, a veces se pone un poco agresiva.

Ya.

Después se le pasa y vuelve a estar bien.

Todos somos humanos, al final.

Sí, todos somos humanos.

Qué rabia me da, tengo que darle la razón a Clara.

Pablo ha vuelto a acusar a su madre y esta vez ya no cuela.

Es un buen manipulador, lo mejor será vigilarle de cerca,

no sería extraño que tuviera algo que ver con la enfermedad de su hermano.

Hola. -Hola.

¿Cómo estás?

Pues desde que has entrado, mucho mejor.

Estoy esperando el alta.

En serio. ¿Cómo estás?

Bien. He decidido seguir con vida y voy a hacer caso a los médicos.

Me alegro. ¿Sigues queriendo ser musulmán o ya se te ha pasado?

No lo sé, estoy ahí, lo he hablado personalmente con Alá

y he quedado con él en que le doy un par de vueltas y se lo digo.

¡Es verdad!

Ayer, desde mi habitación, escuché cómo mis padres discutían.

¿Ah, sí?

Por lo visto, un pinche de pacotilla quiere pedir mi mano.

¡Un pinche de pacotilla!... Pues ni idea de quién puede ser.

¿Por eso querías la aprobación de mi padre y hacer el ramadán?

¿Para poder casarte conmigo?

La idea era que te enterases en París en lo alto de la torre Eiffel,

supongo que el enterarte por tus padres, tampoco está mal.

¿Por qué se lo contaste?

Necesitaba el consentimiento de tu padre.

Habib, es a mí a quien tienes que pedir matrimonio, no a mi padre.

¿Tú te casarías conmigo sin su permiso?

¿Por qué no lo pruebas?

Leila, no me puedes hacer esto.

No te puedo pedir la mano en un hospital.

Bueno, vale. -Espera.

¿Qué haces? ¿No decías que...?

Si se diera el caso, en que yo algún día,

te pidiera matrimonio como debe ser con su anillo,

con unas buenas vistas, unas velas, ¿me dirías que sí?

Sí. Sí.

Si tú supieras las juergas que nos montábamos, Rafa, una tras otra.

Yo creo que hay un profesor que aún me está buscando.

El de farmacología, no fui a ninguna clase.

Y aprobaste, claro.

Por alguna extraña razón,

creo que entre fiesta y fiesta estudiaba un rato y al final aprobaba

No me preguntes cómo. Tenía reputación de bala perdida.

Bueno, de bala perdida y de ligón.

Ah, ya me parecía a mí, ya.

Tampoco era para tanto.

La época de la universidad fue normal.

La que fue bestia bestia fue la de residente.

¿Y eso por qué? -¿Que por qué?

Creo que estuve liado si no recuerdo mal, con seis a la vez en una semana.

Sí, lo mismito que yo que he estado con seis chicas en toda mi vida.

Da igual, qué más da. Si el Hamman ese ya ha desaparecido.

No te pongas tan trágico.

No hay más que ver a las mujeres cómo te miran.

A mí con tanta pasión solo me mira mi gato y no siempre,

Hola. Rafa, ¿me tienes listo el bocata?

Sí, te he puesto unos pimientos -Perfecto.

¿Qué tal? -Bien.

¿Cómo va todo? ¿Funcionaron los consejos?

Sí, muy bien, muy bien. -¿Pudiste hablar con la chica?

Sí, hable con ella. Se mostró bastante comprensiva.

No me mires así porque no te voy a dar detalles.

No hace falta, no hace falta.

Además, ya te dije, esto es una cuestión de confianza.

Confianza en ti mismo, en la otra persona.

Y lo más importante si esto funciona Si, esto y... esto.

Rafa, que son temas médicos. -No, ya, ya.

Rafa, apúntamelo.

Sí, no te preocupes. Aquí no paga nadie.

Me alegro de que todo vaya bien. -Vale, gracias.

En esta mano falta una cosa importante

Leila...

Papa, ¿qué haces aquí? -Tú sube al coche.

No quiero. -¿Cómo dices?

Papá, estoy enamorada de Habib.

Me ha pedido la mano y le he dicho que sí.

Claro, como si eso lo decidieras tú. Al coche.

Papá, por favor.

¿Es que acaso no me has escuchado?

Omar, te ha escuchado y está claro que no quiere ir.

Habib, no me hagas perder más tiempo.

Ya te expliqué ayer que Leila está fuera de tu alcance.

Vale, sí, pero que lo decida ella.

Ahí es donde te equivocas, hijo.

Ella no decide porque para eso está su padre

y algún día su marido, que por cierto, no serás tú.

Leila, no. No te muevas.

En ese coche solo te espera una vida sometida a la voluntad de tu padre.

Si te quedas conmigo harás lo que quieras cuando quieras.

Pues qué gran marido serías.

Pues sí Omar, los buenos maridos hacen esto, ¿entiendes?

No soy musulmán, ni un gran chef, ni vengo de familia rica,

pero tengo claro que hare lo que haga falta, para hacer feliz a tu hija.

¿vale?

Y yo para hacerle feliz a él.

Así que si quieres que suba a ese coche, Habib viene con nosotros.

¿Cómo?

Papá, sé que quieres lo mejor para mí y lo mejor es Habib.

Si lo aceptas, bien. Si no, búscate otra metre.

Pero hija, ¿no entiendes que Habib no te dará lo que te mereces?

Con el tiempo... -Con el tiempo veré que tenía razón.

Y si me equivoco, espero que estés ahí para apoyarme

como haría cualquier padre.

Entonces, ¿puede venir Habib con nosotros?

“Hayaa”.

No me olvido del tema de las vacaciones.

Pásate por mi despacho y lo hablamos. -Ah, muy bien.

Dame los horarios de quirófanos de hoy.

Han llamado de un par de centros más, tampoco saben nada de Imanol Cánovas.

¿Imanol Cánovas? ¿No es el paciente que se marchó?

Sí, he llamado a todos los centros, pero no tiene ni idea de él.

¿No me dijo que no íbamos a buscarlo?

El protocolo, Clara.

Si se fuga un paciente hay que llamar al resto de los centros.

Te espero en mi despacho. Hasta ahora.

Hasta ahora.

El protocolo...

Hola, Rosa. -Hola, ¿qué tal?

¿Te importa si me siento contigo? -No, por favor. Siéntate.

¿Qué tal? ¿Cómo lo llevas?

Ahí vamos, me sorprende que todavía no tengan un diagnóstico para Sergio,

por lo menos el niño está muchísimo mejor.

Es lo importante, de verdad. -Espero que no tenga otra recaída.

No, mujer, está en buenas manos y no tardarán en darle un resultado.

Eso espero.

Por cierto, he visto a Pablo, por el jardín, andando.

No sé, no me habla desde ayer.

A mí me pasa lo mismo con mi hija,

cuando se le cruza algo, no hay quien le hable.

Te digo una cosa, la adolescencia es realmente dura,

pero no para los chavales, sino para nosotros, los padres.

Pues sí. Supongo que será una etapa.

Pablo siempre sido niño distinto,

Es muy inteligente, pero le cuesta mucho adaptarse.

Tiene pocos amigos, se ve diferente, no se entiende, no sé.

Supongo que cada niño tiene lo suyo, ¿no?

Mi hija Elsa tiene lo suyo, lo del vecino,

lo del señor que vende periódicos. Lo tiene todo.

Es normal que Pablo esté enfadado. Le dije algo terrible.

Mujer, no sería para tanto, ¿no?

Sí, estaba muy nerviosa, ¿sabes? Tenía mucho miedo por lo de Sergio.

Llegué a pensar que Pablo le podía haber hecho daño.

Ayúdame, por favor. Por favor.

Los niños tiene que saber que sus padres los apoyan siempre.

Aunque se equivoquen, aunque cometan errores,

pase lo que pase, sentir que sus padres están ahí y confían en ellos.

Yo eso con Pablo no lo he hecho.

¿Qué te pasa, Sergio? ¿Qué pasa?

¿Por qué no nos es avisado antes? ¿Qué tienes en la mochila?

Pablo, sea lo que sea, ¿qué tienes en la mochila?

Dámelo ahora mismo o aviso a seguridad.

Rosa, tú no te puedes culpar por todo, has acusado a tu hijo,

pero es que nadie te pide que seas la mejor madre del mundo.

Tampoco Pablo es el mejor hijo y no pasa nada, de verdad.

Seguramente no.

Lo que quiero es que aunque me equivoque, sepa que le quiero mucho.

Mujer, ¿Tú crees que eso no lo saben?

-Ya... -Pues claro que sí.

¡Que no me oyes o qué! Tu hermano podría morirse.

Dame lo que tengas en la mochila ahora mismo.

Voy a buscar a Marco.

Marco, Sergio ha empeorado.

Creo que su hermano le ha estado dando esto.

Estos son adelfas, esta flor es tóxica.

Vamos.

Lo sabe, no te preocupes que lo sabe.

Eso espero.

Rosa, su hijo ha empeorado. -¿Qué?

Sí, no se preocupe, los médicos están con él.

Ya sabemos la causa de su enfermedad. -¿Ah, sí? ¿Qué es?

Su hijo Pablo le ha estado dando unas flores a Sergio.

Y le ha intoxicado.

Tranquila, Rosa.

El problema es que la madre no es capaz de asumir

que el mayor necesite ayuda.

Según ella, está pasando por una mala racha.

Centro médico - 22/10/18 (2)

22 oct 2018

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