Docuficción basada en un exitoso formato internacional y que recreará cada día dos historias basadas en casos clínicos reales, curiosos y atractivos.

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No recomendado para menores de 7 años Centro médico - 26/05/17 (2) - ver ahora
Transcripción completa

Evelin, embarazada de 39 semanas,

viene al hospital para una consulta de control,

debido a su diabetes gestacional.

Siéntate, mi amor.

-Bien. Bueno, Evelin, ¿cómo se encuentra?

-Bien.

-¿Y cómo va llevando la diabetes gestacional?

-Pues bien. Intento controlar la dieta con comida equilibrada,

pero últimamente tengo mucha sed, voy mucho al baño, orino mucho,

y no sé si eso es normal o tiene alguna consecuencia negativa.

-Pues posiblemente, sí esté relacionado con la diabetes, ¿eh?

Pero bueno, ahora le voy a hacer una exploración en la camilla

y vamos viendo cómo están las constantes, ¿de acuerdo?

-OK. -Venga.

La diabetes gestacional es la presencia de una glucemia alta,

que se presenta alrededor de la mitad del embarazo.

Las mujeres con este problema suelen tener bebés más grandes,

lo que supone un mayor riesgo de cesárea.

El tratamiento para esta afectación suele ser cuidar mucho el ejercicio

y la alimentación, una dieta baja en proteínas y en grasas,

y, sobretodo restringir alimentos con mucho azúcar.

Bueno, la tensión es normal, ¿eh?

Al igual que el resto de las constantes.

Vamos a ver cómo tienes la glucemia. ¿De acuerdo?

-OK. -A ver, déjame el dedito...

Aquí un poco... Perfecto. Toma, apriétese.

Vaya, tienes la glucemia descompensada, Evelin.

-¿Y eso qué quiere decir?

-Pues eso quiere decir que, estando en la semana 39

y con estas descompensaciones de glucemia que estás teniendo

en este último periodo, lo aconsejable sería inducir el parto.

-¿Ya? -Sí. Bueno, vamos a hacer una cosa:

mira, vamos a hacer una ecografía

y así vemos exactamente cómo se encuentra el bebé,

y luego ya decidimos. -OK.

-¿Os parece? ¿Eh?

-No pensaba que sería hoy, la verdad.

Pero bueno, tengo muchas ganas de que nazca mi hijita.

Tengo ganas de verle la carita, de cogerla, de abrazarla.

Para mí es como una bendición, un milagro.

Y eso que el padre... Bueno, prefiero no hablar del padre,

que me dejó tirada cuando se enteró,

y se volvió para su casa el muy cobarde.

Pero por suerte no estoy sola. ¿Verdad que no, corazón?

Llaman a la puerta

Dino, ¿estás bien?

Venga, que nos han llamado ya para entrar.

No te habrá dado un telele, ¿no?

-¿Qué pasa? ¡Ya no puedo entrar al baño tranquilo, ¿no?!

El campeón de boxeo, Dino Jemes, muy popular en los años 80,

viene al hospital porque lleva varios días con mareos

y palpitaciones.

La verdad es que estaba viendo: Dino Jemes.

Digo: "¡No puede ser, no puede ser!".

Es que yo..., bueno, he sido fan tuya siempre, desde pequeña.

Que además quedaste campeón, campeón de los pesos pesados, ¿no?

-En el 83. -Eso es.

-Pero tú no habías nacido todavía. -Que no había nacido...

¡Ay que no había nacido! Claro que había nacido.

Bueno, por lo que veo, tienes palpitaciones, mareos...

Vamos a hacer una cosa.

Siéntate si quieres, por favor, en la camilla...

-¿Aquí?

-Sí. Y te voy a tomar la tensión, el pulso... ¿De acuerdo?

-54 victorias. 36 de ellas por cao técnico. Solo 3 derrotas.

Tú no te acuerdas porque todavía no habías nacido.

Pero tendrías que haberme visto sobre el rin. ¡Pa, pa, pa!

Antes, los boxeadores éramos como estrellas de rock.

Llenábamos estadios, se retransmitían las veladas por televisión,

ganábamos mucha pasta. Demasiada.

¿Estoy bien? -Pues no. No.

Tienes 92 de saturación, que eso es poco, tienes una leve taquicardia,

y también tienes la tensión alta. Por tanto, bien, no.

-Pues no sé cuánto tiempo llevará así,

porque a mí no me había contado nada.

¿Qué te pasa, eh? ¿Qué te pensabas, que no me iba a enterar?

-Bueno, perdonadme. ¿Antecedentes relevantes?

-Es hipertenso. Y la verdad que desde hace tiempo tiene una arritmia.

-Sí, fibrilación auricular paroxística, leo aquí, ¿no?

En el historial...

Es un tipo de arritmia que no es permanente, ¿eh?

Y a veces, bueno, necesita medicación. ¿Tú te estás medicando?

-Sí. Será por pastillas... Ya sabe, la edad, que no perdona.

-Ya. -Pero estoy bien.

-Bueno, eso no tiene nada que ver con la edad, ¿eh?

O sea, la arritmia no tiene nada que ver.

Pero es importante que te hagas controles periódicos. ¿Los haces?

-Pues la verdad es que no.

-A ver, te digo una cosa, Dino, y a ti también.

Subirse a un rin en esas condiciones, es una temeridad, ¿eh?

-Es que contigo no se puede hacer planes.

-Disculpad una cosa, yo decidiré lo que es una temeridad o no.

Es mi vida. -Vale.

Bueno, ahora mismo, lo que va a hacer mi compañero es extraerte sangre...

-¿Es imprescindible? -Sí, Dino. Lo es.

Y después te va a hacer un electro. Si te parece bien, claro. ¿Sí?

Es importante. -Vale.

-Cualquier día de estos te dejo. Que paso de pensar.

-La presión arterial incontrolada puede provocar el endurecimiento

de las arterias, y por lo tanto, una insuficiencia o un ataque cardiaco,

un accidente vascular cerebral o un aneurisma.

-Ahí está la muchacha. -Mh, ¡qué bonita!

-Bueno... Toma, Evelin, puedes limpiarte. Hemos terminado.

¿Ya has pensado un nombre para el bebé?

-Sí. Juanita.

Juanita de Juan. -Ah, muy bien.

Bueno, verás.

Como el bebé está bien colocado y tiene un peso aceptable,

yo creo que lo mejor sería inducir el parto,

y así evitar los problemas de las descompensaciones glucémicas

que te comenté antes. -OK. Estoy preparada.

-Perfecto.

Vero, por favor, llevadla a la sala de Dilatación

y empezad con la oxitocina. -Juanjo, un segundo. Ven.

Oye, ¿qué tipo de relación personal tienes tú con la paciente?

-¿Con Evelin? -M.

-Estamos juntos. -A ver, Juanjo, ¿juntos, cómo?

-Sí. ¿Qué pasa? -No. Quiero decir, el bebé.

¿El bebé es tuyo? -No, ¡qué va! Qué va.

Evelin ya estaba embarazada cuando nos conocimos.

Y llevamos juntos solo dos meses. Yo voy a cuidar de ella.

Sí. Evelin y yo llevamos juntos desde hace un par de meses.

Ella ayudaba mucho al doctor Naya en su labor en barrios marginales.

Y, como yo también empecé a colaborar,

el destino hizo el resto.

-Bueno, ¿ya está? Perfecto.

Bueno, pues Dino, tienes una hipertrofia ventricular izquierda.

Eso quiere decir que las paredes del corazón están engrosadas

debido a la hipertensión.

Por tanto, hay que reajustar la medicación que estás tomando, ¿m?

-¿Y qué otras consecuencias puede haber

con todo esto que me ha contado, doctora?

-Bueno, pues problemas cardiacos, desde luego.

Pero también alteraciones de la memoria, alteraciones varias.

¿De acuerdo?

Pero también pues rotura de vasos sanguíneos, de los riñones,

de los ojos... -Ya.

-Ya no. Quiero decir, es que es serio lo que te estoy diciendo.

Podrías perder la visión, Dino. -Ya, ya. Ya.

Pero espero que me arregle. -Hombre, ya, y tú poner de tu parte.

-Es que tiene que quedar Dino Jemes para rato.

-Desde luego, eso está claro.

Carlos, si eres tan amable, hay que poner nitroprusiato, ¿de acuerdo?

Y oxígeno, mientras yo voy al laboratorio

para ver si tienen ya los resultados, ¿de acuerdo?

-Sí. -Venga, hasta ahora.

-Hasta ahora.

-Antes de iniciar un tratamiento farmacológico,

se puede intentar controlar la tensión arterial

de la siguiente manera: llevando una dieta saludable. ¿Cómo?

Reduciendo la sal, reduciendo el alcohol, tomando mucha agua,

y como siempre, haciendo ejercicio de manera regular.

Bueno, pues tenían los resultados en el laboratorio, ¿eh?

Y a ver, estás menos anticoagulado de lo que deberías, ¿m?

Pese a que estás bajo tratamiento.

-Perdóname por antes, he sido un poco chulo.

Es que estoy un poquito nervioso por la pelea.

-A ver, Dino, yo te entiendo perfectamente, ¿vale?

Pero boxear en tus condiciones podría desencadenar

en una hemorragia cerebral. No es ninguna tontería.

-Bueno, de algo hay que morir.

Evelin ya está ingresada con la oxitocina puesta

para inducirle el parto.

-Venga, que voy a llamar a la enfermera.

-OK.

Bueno, ya está aquí la enfermera. ¿Qué tal? ¿Cómo va esa mami?

Pues la verdad es que está asustada. Ay, claro.

Pero tú no te preocupes que aquí vamos a cuidar estupendamente de ti.

¿Vale? ¿Qué tal, Juanjo? Hola, Clara.

Muy bien. Pues ahora vamos a ver cómo estás de dilatada. ¿Vale?

Juanjo, si quieres, ya te puedes marchar.

¿Se puede quedar aquí, por favor? Eh...

¡Ay! Respira, respira.

Luego te lo explico. Eh..., ¿sí?

No hay ningún inconveniente. OK. Gracias.

Nada.

La mayoría de las veces que se induce un parto,

es porque existe algún tipo de riesgo

para la madre o para el bebé

y no conviene prolongarlo durante más tiempo.

Eso es, despacito. Venga.

Muy bien, Evelin, pues ya has empezado a dilatar. ¿Vale?

Pero esto requiere todavía un largo camino, ¿vale?

Mira, es que las contracciones son muy espaciadas todavía.

Así que en un ratito vengo, y si necesitas cualquier cosa,

no tienes más que llamar al timbre o lo que necesites, ¿vale?

Gracias, Clara. Gracias. De nada, Juanjo.

Tranquila, tranquila... Ya, ya, ya. Pero todo va a salir bien.

Tú tranquila. -¿Estás bien?

-Bueno, estoy un poco nervioso.

-Si quieres puedo pedir la epidural para ti también.

-No. Eso no. Sólo estoy un poco nervioso.

-Sí, pero la que debería estar histérica soy yo.

-Sí. Seguramente este no es el mejor momento para, para decírtelo. Pero...

-¿Qué? Me estás asustando, Juanjo. -Pero... Es que me gustas mucho.

Bueno, mucho más que eso. Te quiero. Te quiero, sí.

-¡Ay! -¿Nos casamos? ¿Eh?

Eso quiere decir que sí, ¿no? ¿Eh? -Eres tan lindo...

-Sí, ¿no? ¿No? -Yo también te quiero mucho.

Y creo que más que eso. Pero... No hay ninguna prisa, ¿OK?

Ahora lo primero es el bebé y que todo salga bien.

-Bien... -¿OK?

-OK.

-¿Me das un beso, naranjito? -Sí.

-Mi naranjito es tan mono, tan... Tan tierno, tan generoso...

Le amo mucho. Y casi me emociono cuando me lo pidió.

No sabía qué decir. Pero quiero que sea en otro momento.

Ahora, lo importante es el bebé y que todo salga bien.

-Hola, cariño. ¿Qué tal? Hola.

¿Sabes a quién tengo como paciente? ¿A quién?

A Dino Jemes. ¿Sigue vivo?

Pero qué bruto eres, Javier. Pues claro que sigue vivo.

Tiene un montón de problemas, pero sigue vivo.

Bueno. ¿Y a qué debo tu visita? -Vamos a ver, Javier,

¿necesito alguna razón para darte un beso?

No.

Cariño, ¿me podrías dar los indicadores de calidad de Oncología

del último semestre?

¿Para qué los quieres?

-Bueno, pues porque el equipo médico externo con el que estoy colaborando,

pues los necesita. No me parece bien, ¿eh?

Cariño, necesitan datos de cada especialidad,

para ver si hacen una propuesta o no de gestión.

Ya, pero es información confidencial.

¿Tú estás de mi lado o no, Javier? A ver, Natalia.

Una cosa es que yo obvie que estás trabajando espaldas de la comisión,

y otra muy distinta,

que colabore contigo pasándote información a escondidas.

Muy bien. Ah, yo pensaba que tú entendías perfectamente mis motivos,

yo no sé, pensaba que estabas de mi lado, en fin.

Y que verdaderamente... No, sí...

Sabías que yo estaba preocupada por el hospital. Pero veo que no.

Sí. Si yo eso... No, es que no te entiendo.

No te entiendo, Javier. Estupendo. Me ha quedado superclaro.

Gracias, gracias.

-Clara. Dime.

¿Cómo está Evelin? ¿La paciente de la 203?

Ah, sí. Sé quién es.

Pues mira, sigue con la oxitocina, que le has mandado poner,

y ya ha empezado con las contracciones.

Pero vamos, que va despacito, ¿eh? De acuerdo.

Cualquier novedad, me avisas. Vale. Muy bien.

Oye, una cosita que te quería preguntar.

¿Tú sabes qué relación tiene Juanjo con esta chica?

Están juntos. ¿Qué?

¿No me digas que el hijo...? No, no, no, no.

¡Ah! El hijo no es de Juanjo.

Porque además hace un par de meses que se conocen nada más.

Madre mía. Pero, de verdad, no me lo puedo creer.

¿Qué le pasa a este hombre?

¿Es que no sale de un lío y ya se ha metido en otro?

Yo qué sé, Clara. Él ya es mayorcito. Ya.

Cuatro horas después,

las contracciones de Evelin son cada vez más seguidas.

Juanjo, llama a la enfermera, que ya está aquí.

-Claro.

Por favor, sala de Dilatación.

-¡Ay! -Venga, que ahora viene la enfermera.

Sí. -Me duele mucho.

¿Qué tal, Evelin, eh? ¿Cómo vas? La verdad que me duele mucho.

¿Sí? Bueno, vamos a ver...

Muy bien, Evelin, la frecuencia cardiaca del feto y la tuya

están fenomenal, ¿eh?

Además ya las contracciones son muy continuadas. Esto ya...

Ya está aquí.

Bueno, te voy a hacer otra exploración,

a ver cómo vas de dilatada. ¿Te parece?

OK. Bueno.

Vale.

Uno de los miedos más frecuentes en una embarazada,

es saber distinguir entre el trabajo de parto verdadero

o las contracciones de Braxton Hicks.

Hay que acudir al hospital si las contracciones se inician

con dolores en la espalda, se producen en intervalos regulares,

con una frecuencia progresiva y una duración

entre 30 y 70 segundos.

Si son irregulares, en el abdomen,

y además no remiten al cambiar de postura,

seguramente se trata de una falsa alarma.

Lo importante, de cualquier manera, es que, ante la duda, es mejor venir

A ver... Con cuidado...

Con cuidadito... Bueno, nos vamos a Paritorio, ¿m?

Voy a avisar a una camilla, para que venga a por ti.

OK.

¡Por favor! Una camilla para llevar a Paritorio.

Pues enseguida le vas a ver la carita.

Días después de su primera visita,

Dino Jemes, el boxeador con arritmia e hipertensión,

vuelve tras haber recibido un fuerte golpe en el ojo.

Pues nada, el esparrin, que le ha dado de lleno.

No sé cómo no le ha visto venir, no me lo explico.

Él estaba bien parado, estaba haciendo esquivas, como siempre,

y le tiró un jab, un directo así, desde arriba,

o sea, a la altura de la cara.

Nada desde abajo, de un gancho, ni nada por el estilo,

y no la ha visto y..., a la lona.

-Gracias, Carlos.

Dino, ¿qué ha pasado?

-El esparrin le ha dado y Dino no le ha visto venir.

-Fue un golpe normal y corriente. O sea, no..., no pasó nada.

¡Lo que no entiendo es por qué estamos aquí! ¿Por esto?

-Bueno, vamos a ver, ¿algún otro síntoma?

-Sí. Tengo mucho dolor de cabeza y a veces... Veo doble.

-¿Cómo que ves doble? -¡Sí! ¿Qué pasa?

¿Si te lo hubiese dicho me hubieses dejado pelear?

-Pues lo más seguro que sí, para que te dieran una paliza por imbécil.

-¡Venga ya! -Bueno, bueno. Perdonadme un segundo.

Perdóname. A ver, quiero que sigas el boli, pero con los ojos,

no con la cabeza, ¿de acuerdo?

Vale. Tienes nistagmo bilateral marcado.

Y eso significa, o nos podría estar indicando

que hay un problema neuronal.

El nistagmo es un movimiento ocular involuntario e incontrolable

que puede ser horizontal, vertical o rotatorio.

Y es una señal de que las áreas cerebrales encargadas del movimiento,

no están funcionando correctamente.

Puede deberse a diferentes causas, entre otras un traumatismo cerebral,

por ejemplo un trastorno del oído,

o sobre todo, al consumo de drogas y fármacos.

Sólo unos minutos después de entrar al Paritorio,

Evelin ha dado a luz a un precioso y sano bebé de casi cuatro kilos.

Venga, ¡ya está aquí! Muy bien. -¡Que no puedo..., no puedo...!

¡Me duele mucho...! -Ahí. Un último esfuerzo. Vamos...

Vamos, muy bien... -Muy bien, cariño.

-¡Pero por favor, me duele mucho! -Muy bien.

Venga, un último esfuerzo... -Ya está.

-Ya está. -¡Aaaaaah!

-Ahí, perfecto. Ahí, Evelin. -Ya está.

-Ya está, -¡Ay!

¡Mira! -¡Ay!

-Clara... -¡Qué bonita!

-Démela, por favor... -Mira aquí está.

-¡Ooo!

-¡Ay, qué bonita!

-Muy bien. Lo has hecho muy bien, Evelin, muy bien.

Bueno, ya está todo.

Te vamos a poner un par de puntos y ya está, ¿vale?

A veces, es necesario realizar una episiotomía,

que es una sección que se realiza en el periné,

justo en el momento del parto, para evitar los desgarros

y facilitar la expulsión fetal.

La herida puede ser muy molesta en los días siguientes al parto.

Para ayudar a la cicatrización en casa,

viene muy bien tomar baños de asiento,

y luego secar la zona con una toalla limpia,

a pequeños toquecitos.

También viene muy bien beber mucha agua

y tomar laxantes para evitar el estreñimiento.

Te lo he dicho ya mil veces. No he tomado drogas. ¿Vale?

-Mira, he estado peleando mucho por todo esto, ¿vale?

Como me entere que me lo vas a arruinar todo

porque te estés metiendo ninguna mierda de esas...

-¡Que te he dicho que no he tomado drogas!

-Mira, tranquilízate,

que sea la última vez que me pones la mano encima, ¿quieres?

Siéntate ahí.

-Perdona. -No pasa nada. Y ahora tranquilízate.

-¿Tranquilízate? ¿Tú has visto a ese chaval?

Es una mole. ¿Y qué tiene, 20 años menos?

-Te estoy diciendo que no tienes nada de lo que preocuparte.

-¿Qué quieres decir? -A ver, no eres un niño.

Llevamos en esto mucho tiempo.

No te vas a poner ahora con tonterías, la pelea va a ser tuya.

-¿Que la pelea va a ser mía? ¡Joder!

Sabía que no me podía fiar de ti.

¡Ya puedes empezar a deshacer lo que has hecho!

Y... ¡Ay, es que no te quiero ni ver!

Tanto Evelin, como la niña, ya están en planta recuperándose del parto.

Me has ayudado mucho. -Qué va.

Tú te has portado como una auténtica madre,

deseando tener a su niña y bien bonita.

-¿Quieres coger a Juanita? -¡Claro!

¡Hola! ¡Hola, hola, Juanita! ¡Qué bonita! ¡Oy, guapísima!

¡Ayyy, chiqui, chiqui...! Se parece a ti.

-¿Qué te pasa? ¿Qué te pasa?

¿Qué te ocurre? -Me cuesta respirar un poco pero...

-¿Sí? -Supongo que será normal, no sé...

-A ver, ¿que te cuesta, te cuesta respirar?

-Sí. Me cuesta respirar.

-A ver. ¿Cómo, qué te pasa? -No sé.

-Voy a llamar a un médico. Voy a llamar a un médico...

-Juanjo, Juanjo... -Sí, sí.

-Mira a ver, que creo que... Mojé la sábana. Creo que me oriné.

-Está...

Está sangrando.

-¿Qué pasa, Juanjo?

-Que le cuesta respirar y está sangrando mucho.

¿Qué ha pasado?

Parece que Evelin ha sufrido un cuadro brusco de hipotensión,

posiblemente causado por un sangrado masivo en la cavidad uterina.

No logro localizar el punto de sangrado,

pero es cierto que Evelin va a necesitar una transfusión de sangre.

Tiene un sangrado, pero no sé de dónde procede.

Además, no hay restos placentarios en el útero.

Vamos a ver, programa un TAC de urgencia.

Tenemos que averiguar de dónde proviene el sangrado

y ve preparando también varias unidades de concentrado de hematíes

y plasma fresco.

Muy bien. Rápido.

Venga, Evelin. -¿Qué está pasando, Juanjo?

-Vale. -¿Qué está pasando?

-Juanjo, vigílala. -Estoy muy nerviosa.

-Tranquila, tranquila. Ahora tienes que confiar.

Todo va a salir bien, ya lo verás. -No, no. No lo veo.

Me duele muchísimo el pecho. -A ver... Venga.

-¿Qué va a ser de Juanita? -Nada. No pienses ahora en eso.

-No, ¿cómo que no voy a pensar en ella?

-Yo me ocuparé de ella. -Pero, ¿cómo te vas a ocupar de ella?

-Sí, sí. Yo... -Si tú no eres el tutor legal.

-No te preocupes, ya lo veré.

Me alegro de verte. Porque en casa parecemos extraños.

¿Se acabó ya el castigo del silencio?

Mi visita es meramente profesional. He hecho un TAC a Dino

y he visto una lesión de aspecto quístico

y necesito corroborarlo con una resonancia, ¿vale?

Si se tratara de un tumor, pues te lo derivo y ya está.

Oye. ¿Por qué no olvidamos la discusión del otro día

y pasamos página? ¿Pasar página, Javier?

Yo creía que estabas de mi lado y no lo estás.

Vamos a ver, no es que no esté de tu lado.

Es que prefiero mantenerme al margen y no juzgarte.

Pues júzgame. A lo mejor lo necesito, ¿no?

Y que me escuches.

Y si no estás de acuerdo, pues estupendo. Y si lo estás, pues mejor.

Pero es lo que yo pensaba, que estabas de mi lado.

Me estás cubriendo ante la comisión, ¿o no?

Pues ya está. Pues yo pensaba eso, pero estoy viendo que no.

Que nada, que no estás de acue... Es que no, no te entiendo, Javier.

¡Es que no te entiendo! Voy a hacer la resonancia.

Tras sufrir una crisis hipotensiva por un sangrado masivo,

Evelin se acaba de someter a un TAC

para buscar el foco de la hemorragia.

-¡Rápido, avisa a los celadores! ¡Está entrando en shock hipobolémico!

La doctora Natalia Romero ya tiene los resultados

de la resonancia magnética que le ha hecho a Dino Jemes

para comprobar si la lesión observada en el TAC es un tumor.

Pero Dino no aparece.

Perdona, Nuria. -¿Sí?

-¿Has visto a Dino Jemes, el boxeador?

-No. No le he visto. ¿Has mirado fuera?

-Pues no. Voy.

Gracias. -Nada.

-Hola, Dino. -Hola, doctora.

-Te estaba buscando. -Sí, discúlpeme,

es que los hospitales me dan muy mal rollo.

Y además necesitaba un poquito de aire.

-Ya, te entiendo.

Bueno, tengo los resultados de la resonancia, ¿eh?

Y descartan el tumor.

Pero hemos visto que tienes una hemorragia cerebral.

Entonces, te vamos a dejar ingresado en la UCI,

¿de acuerdo?

Con un tratamiento conservador, a ver si se absorbe.

Pero si no es así, tendremos que intervenir quirúrgicamente. ¿Vale?

¿Me acompañas? -Va.

-Venga.

-¿Está bien la niña? -Sí. Está bien.

Está en muy buenas manos.

-Es que no he podido cogerla ni diez minutos.

-Hola.

¿Qué tal, Evelin?

Bueno, tengo los resultados del TAC,

y tenemos que llevarte a quirófano inmediatamente.

-Pero, ¿por qué?

-Tenemos que practicarle una histerectomía, ¿eh?

Tenemos que extirpar el útero, no sé si completa o parcialmente.

-Yo quiero tener hijos con Juanjo. Yo soy joven. Yo no voy a operarme.

-Evelin, necesito que entienda que lo que está en juego ahora mismo

es su vida. -Yo no me voy a operar.

-Juanjo, por favor, explícaselo tú.

-Mira, Evelin. Si te pasa algo, tampoco podrás tener hijos conmigo.

Además, tú y yo ya tenemos hijos. A Juanita...

-OK, doctor.

-De acuerdo. Hasta ahora.

Para intentar que su hemorragia cerebral se detenga y se absorba,

Dino Jemes permanece en la UCI con tratamiento

para revertir el efecto anticoagulante.

Bueno, Dino, hemos revertido la anticoagulación, ¿de acuerdo?

Para que la sangre no esté tan líquida. ¿Vale?

Entonces, en cuanto se absorba la hemorragia,

lo que haremos será retomar el tratamiento inicial. ¿Vale?

-Vale. -¿Cómo te encuentras?

-¿Que cómo me encuentro? Como cuando me tumbó el americano ese

que me tumbó en el primer asalto. Imagínate.

-No sabía que habías perdido. -Tres perdí.

Y recuerdo cada uno de ellos como si fuera ayer.

-Ya. Bueno, tu manager está fuera y quiere verte.

-Pf. Pues que entre. -Bien.

Puedes pasar. -Muchas gracias.

-M. Os dejo solos, ¿m? Hasta luego. -Hasta luego.

-¿Qué tal, campeón?

-Un traumatismo cerebral puede provocar una hemorragia cerebral.

Por eso era tan importante que Dino no siguiera peleando.

Pero hay veces que puede surgir de forma espontánea:

por malformaciones congénitas, por problemas de coagulación

o por problemas vasculares.

-Dino, siento mucho lo de haber amañado el combate.

-Nadie se hubiera creído ese combate. Además el chaval merece un respeto.

-Sí. Tienes toda la razón.

-¡Oh! -¿Qué te pasa?

-Me cuesta... Me cuesta tragar. (Tos).

-¿Quieres que llame a alguien? -Sí.

-Espera que... Espera aquí, que voy a llamar a alguien.

-¡Oh, oh!

Landó realiza una histerectomía obstétrica a Evelin,

para intentar parar la hemorragia masiva

que amenaza la vida de la paciente.

Una histerectomía es la extirpación quirúrgica del útero,

ya sea completa o parcialmente.

Como consecuencia de una histerectomía del útero,

la paciente queda completamente incapacitada para lograr un embarazo,

y tampoco podrá volver a tener la menstruación,

ya que el órgano que la produce, falta.

Eso sí, la respuesta sexual no tiene por qué cambiar.

Ante el empeoramiento neurológico de Dino Jemes,

después de descartar alteraciones con otro TAC craneal,

le hacen una arteriografía cerebral.

En la arteriografía cerebral, lo que hemos visto es una fístula dural,

que es una malformación congénita que consiste

en una comunicación anómala entre la arteria y el tejido cerebral.

Esta fístula lo que ha provocado es una hemorragia

que, desde luego, no se va a detener

hasta que la cerremos quirúrgicamente.

Un neurocirujano cierra la fístula dural de Dino

mediante embolización endovascular.

Bueno, ¿nos vamos ya? Sí. Pero espera un momento.

A ver, creo que tienes razón. He estado pensando y...

Voy a escuchar tus motivos, y luego decidiré si te apoyo o no.

Pues es lo que llevo esperando desde hace un montón de tiempo.

Cariño:, vamos a ver.

Yo estoy contigo en que a lo mejor hay otra forma de solucionarlo.

Pero la llevo buscando mucho tiempo y no la he encontrado, ¿entiendes?

Y al final, ¿qué es lo que pasa?

El hospital está muy mal gestionado, cariño.

Hay grandes profesionales, vamos a luchar por él.

Porque, al final, los perjudicados son siempre los mismos.

Sí, los de siempre, sí. Pues claro, que son los pacientes.

¿Qué culpa tienen ellos?

Entonces, yo estoy a favor de quien levante el hospital.

Y ya está, cielo.

Ya pero, ¿por qué no se lo comentas a la comisión?

Siempre es mejor ir de frente. Yo voy siempre de frete,

pero se negarían. Lo sabes perfectamente.

Lo sabes perfectamente. (Suspira). Ya.

Escúchame. A ver, tienen un equipo de personas impresionante.

Y, de verdad, o sea, funcionan muy, muy, muy bien sus centros.

Confía en mí. ¿Vale? ¿Nos vamos?

Vale. Venga.

Al día siguiente, Evelin ya está en planta con su niña,

recuperándose de su embolia de líquido amniótico.

¿Está todo bien? Sí.

Juanjo, es que queríamos hablar contigo un momentín.

Pero, ¿está todo bien? -Sí, sí. Evelin está bien,

además se está recuperando muy rápido.

Mh.

Pero, queríamos comentarte que... Bueno, tenemos la impresión

de que todo esto se está precipitando un poco, ¿no?

-¿Cómo, cómo? ¿Precipitando? ¿Qué? A ver, a ver, a ver...

¡Bonita! ¡Uy, chiqui, chiqui, chiqui...!

¿Cómo que precipitando? Mira.

Juanjo, hace varios meses que os conocéis.

Le has pedido casarse contigo.

Además, te has estado informando de la tutela de su hermano.

Tú también entenderás que te estás precipitando un poco.

-Bueno, y si me estoy precipitando, ¿qué pasa?

Aquí el problema no es ese.

Aquí, en este hospital, el problema es que todo el mundo se considera

con derecho a juzgarme, haga lo que haga.

¡Hombre!

Pero yo no voy dando consejitos a nadie, ¿eh?

No voy dando los consejitos a nadie.

Por ejemplo, a ti, Landó, tú arriesgando tu matrimonio

con una aventura.

Y tú, Clara, que estás con un hombre 15 años más joven que tú, ¿eh?

¡Uy! Sí. Yo..., yo amo a Evelin y a Juana.

Y ellas a mí, estoy seguro.

Bueno, Juana no lo sé todavía. Pero con el tiempo, me querrá.

Así que, me da igual lo que penséis. Me da igual.

Hola, bonita.

¡Que me da lo mismo!

Varios días después de su paso por quirófano,

la tensión arterial de Dino permanece estable,

y la doctora Natalia Romero da por superada su crisis.

Pues la exploración neurológica y el TAC son normales. ¿Vale?

Así que vamos a comenzar con un tratamiento anticoagulante,

¿de acuerdo?

Y bueno, pues hoy mismo, te puedes ir a casa.

-Dime una cosa. ¿Qué es lo que me ha pasado?

-A ver, lo que has tenido es una hemorragia intracraneal,

debido a una fístula, ¿de acuerdo?

Esa fístula es posible que la tuvieras de nacimiento.

Pero, con el cuadro clínico que tú presentas,

es decir, hipertenso, anticoagulado...

Pues la hemorragia se ha desarrollado y ha surgido, ¿vale? Entonces...

-Hola, ¿se puede? -Sí.

-Hola, campeón.

Bueno, ¿qué? ¿Qué día es hoy?

-¿Qué día va a ser? El día de la pelea.

-Pues por supuesto que hoy es el día de la pelea.

Toda la gente quiere verte, Dino.

Sí. Los medios se han hecho eco de la noticia.

Todos están como locos contigo.

Mira, Dino. Pelees o no, hoy todo el mundo quiere ver al campeón

encima del rin.

-Doctora, ¿me autorizas para pelear? -A pelear no, Dino.

Pero ya verte sobre un rin, es un espectáculo.

-(Suspiro). Yo solo me subo al rin para pelear.

Pero puede ser una bonita forma de recibir mi último aplauso.

-Claro que sí. El último aplauso para el gran campeón. Venga.

Póntelo rápido.

¿Cómo está? Bueno, está..., está bien,

ya le he dado el alta, pero... Pero es tan sensible, Javier...

Porque hoy es su despedida del rin. Así que te puedes imaginar.

Vaya. Pues me alegro por él.

El balance oncológico. Creo que al final tenías razón, sí.

Realmente, lo importante es que el hospital funcione bien

y preste el mejor servicio posible. Sea quien sea quien lo gestione.

Gracias.

-Ponte a la izquierda... -Sí.

-Sonríe... ¡Ay, qué bonitos!

-Evelin... -Yo quería decirte...

-No, Evelin, de verdad, no. Tú, tú, tú...

-Gracias por todo lo que has hecho por mí

y todo lo que estás dispuesto a hacer por mí y por Juanita.

-Precisamente quería hablarte de eso, de, de que bueno,

he intentado ver cómo podía ser el tutor legal de tu hija,

pero vamos, que...

Me es casi imposible si no hay una relación de parentesco.

Te he preparado una sorpresa. Me la estoy jugando, ¿sabes?

-Pero, ¿qué dices, Juanjo? -Sí.

-¿El qué?

-Espera un momentito, que deje a este tesorito.

-¡Juanjo! -Ahora vengo.

-Eh... Te he traído a este señor. -Hola.

-Hola. ¿Quién es? -El juez de paz. Sí.

Evelin, ya sé que llevamos solamente dos meses juntos.

Pero yo lo tengo clarísimo, estoy enamorado de ti.

Y me quiero casar contigo hoy mismo.

Si tú quieres, salimos de aquí siendo una familia.

-¡Claro que quiero, mi naranjito!

Llaman a la puerta

-Pero, ¿qué hacéis aquí? ¡No estropeéis este momento, hombre!

-Juanjo, vas a necesitar unos testigos, ¿no?

Y unas flores para la novia.

Gracias.

-Bien. Pues, antes de que usted empiece, me gustaría adelantar...

Evelin...

¿Me quieres?

Yo sí quiero. ¿Y tú? -Claro que quiero, mi naranjito.

-Proceda. -No, no. Un momento, un momento.

Quiero hacer una foto. -Ah.

-Bien. Una foto. -¿Aquí? ¡Ay!

-¡Ooo! -¡Uy!

-Sí, así. -Mi amor...

-Sonreíd...

Vale, pues si hablas tú con Romero, te hago la guardia.

¡Mil gracias, Javier!

Antitérmicos intravenosos y suero salino.

Hay que llevarle a la Uci. ¡Hay que intubarle!

Pero, ¿por qué ha muerto? Sufrió una crisis multiorgánica

y la verdad es que no pudimos hacer nada.

Siento muchísimo que te hayas tenido que comer una guardia tan dura

por mi culpa, Javier.

Lo peor fue cuando la acompañé a ver el cadáver de su hijo.

¡Tienes que ver a este paciente! ¿Qué le pasa?

Viene de un aserradero.

-¿Me están diciendo que mi compañero Telmo

falleció por el pentaclorofenol? ¡Han matado a mi compañero!

-Tengo una urgencia, me tengo que ir.

Adrián. Adrián, ¿me oyes?

Tiene una herida contusa que ha producido un hematoma.

-¿Cómo está? -Pues a ver, está en coma.

-Traje el mapa para que me marques los lugares que irías conmigo

si tuvieras un minuto para pasear.

-Tu paciente ha despertado del coma y he dado orden de extubar.

-¡¿Cecilia?! -¿Cec...? No. No, no. Muriana.

Adrián Muriana.

-¿Tú crees que hay algún factor que influya en que despierten

con menor o mayor dificultad del coma?

-Cada paciente es un mundo. Es imprevisible.

Pero eso es algo que tú ya sabes.

-Quiero que sepas que, hasta que no despiertes, no voy a desaparecer.

Centro médico - 26/05/17 (2)

26 may 2017

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