Cena con mamá La 1

Cena con mamá

FUERA DE EMISIÓN

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Para todos los públicos Cena con mamá - Paz Vega - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía)

Hoy quedé con una de las actrices

con más talento del panorama internacional.

Y es que esta sevillana con apellido de estrella

brilla con luz propia

tanto en nuestro país como en Hollywood.

Hoy cena con mamá Paz Vega.

(Sintonía)

(Timbre)

Ay. (SONRÍE)

Ay, mi niña.

Ay, qué alegría, pasa, pasa. Qué alegría verte, ves qué bien

estás en España que así te veo cuando quiera.

Qué bien, qué bien. ¿Estabas leyendo?

Libros de cocina, estoy, totalmente, abducida

por el espíritu de "MasterChef".

Pero una vez entras

ya eres cocinera para toda la vida. Ay, qué guapa estás.

Y tú también, cariño. Que sepas que te tengo

muy presente. ¿Ah, sí?

Hombre, mira donde te tengo.

(RÍE) Mira.

No. Mira, ¿te acuerdas?

Pero qué foto es esta, de la primera boda de Amargo.

La primera. Aquí todos, aquí juntos.

Qué mona, me alegro mucho

que estés aquí, me hace mucha ilusión.

Es una idea preciosa porque se lo merecen

porque las madres están ahí

y están todavía y hay que decirles

lo que la queremos y darles las gracias

por todo lo que hicieron por nosotros

que ha sido mucho.

Qué nervios para que todo salga bien,

hay que buscarse como una coartada para que tu madre no intuya nada

porque es una sorpresa, pero vive en Sevilla, ¿no?

Sí, está en Sevilla y va y viene. ¡Ah!

No, pero ella está viniendo para ver a sus nietos.

Entonces ella se iba a ir a casa de mi hermana.

Tu hermana Sara. Sí, entonces la llamo

y le digo: "Sara, dile que no podrás estar en tu casa,

que se venga directa aquí".

A ver que la llame, a ver si está, a ver.

A ver, ponlo en altavoz.

Sara, mira te pongo en altavoz que estoy aquí con Caye.

Mira. Hola, Sara.

Hola, cariño, aquí

que estamos liando una sorpresa para tu madre.

Ay, madre mía.

Con mamá. Claro.

Nos tienes que ayudar. Como mamá iba del AVE

directa a tu casa, dile que no, que se venga para acá.

Eso, aquí, aquí. Aquí.

Ya está, se viene y estamos aquí, pero también se me ocurrió,

si no tienes nada que hacer esta noche, que aparezcas

en la cena en algún momento.

Ay, qué bien, qué bien.

Muchas gracias, cariño, cuando llegues nos mandas

un mensaje para que te abramos nosotras porque estaremos cenando.

Claro.

Venga, perfecto, Sara.

Un besito, cariño. Un beso, chao.

Guapa, belleza, hasta ahora.

Bueno, toda la familia compinchada.

Perfecto, salió perfecto, bueno salió, está saliendo

a ver cómo sale porque primero hay que ir al mercado,

en fin, ahora haremos muchas cosas, pero primero, ¿no quieres algo?

Sí, que vengo andando, dejo aquí el bolso.

Déjalo aquí, te pongo un zumito que acabo de exprimir.

Tienes todo preparado. Todo.

Todo preparado, todo en orden.

Sí, siéntate. Qué bien tenerte aquí cerquita.

Por favor, que estuviste mucho tiempo fuera, nena.

Demasiado tiempo. Mucho tiempo.

Parece que no, pero 14 años. 14 años.

Sí. Eso es media vida.

Media vida, sí, hija mía, sí, sí.

¿Y qué tal ha ido la vuelta a España?

Muy bien porque teníamos ganas de volver.

Claro. Sabíamos que era

un viaje de ida y vuelta, desde el primer momento,

lo que pasa es que el trabajo se ha ido encadenando

una cosa con otra y nunca nos dejaba volver.

Pero ya cuando cumplió mi mayor 10, dijimos: "O es ahora o nunca"

porque, claro...

traerte un niño adolescente puede ser muy problemático.

Puede ser traumático porque nacieron en España,

pero crecieron en Estados Unidos. Sí.

¿Qué echabas más de menos?

Reencontrarme con los amigos que fue muy bonito

y te das cuenta que es como si no pasara el tiempo.

Sí, y a nivel laboral, cómo te encuentras ahora.

Pues a nivel laboral muy bien, con muchos proyectos,

no he parado, la verdad, que desde que llegué

no he tenido ni casi ni tiempo para vacaciones.

¿Cómo recuerdas tu infancia? Una infancia normal,

una familia normal, yo no era alguien

que le gustara estudiar, especialmente,

pero era medio listilla y, entonces,

con nada que yo leyera ya sacaba nota.

Y era muy deportista, mi vida ha sido el deporte,

la natación, luego hice baloncesto.

¿Competías? Claro, y entrenaba...

¿En baloncesto o natación? En los dos,

primero en natación durante

ocho años y luego baloncesto un par de años.

Y luego, ya encontré el teatro fue mi otra obsesión

y ya me fui por ahí.

¿Y en qué momento encuentras el teatro?

En qué momento dices: "Esto es".

Pues a los 16 años que estábamos estudiando Lorca

en el cole y justo ponían "La casa de Bernarda Alba"

entonces, todo el colegio tuvimos que ir, era parte de tal,

hay que ir a ver esta obra porque estamos estudiando a Lorca,

entonces dije: "Pues nada, vamos a ir al teatro",

con mi amiga Virginia que teníamos un Burguer King

al lado del teatro y decía: "¿Y si no entramos en el teatro

y vamos al Burguer? No se enterarán".

Total, no se enteraban,

fíjate la idea que no se enterarían

y digo: "Así no te leerás el libro, vemos la obra y no te lo lees".

Mira tú la cosa... Fue entrar en esa sala

con todos esos butacones de terciopelo rojo,

el olor, el olor del teatro

y dije: "Huy, qué es esto".

Sentí algo, como algo por dentro, todavía no había empezado nada,

yo me sentí algo que se movía por dentro

como un nervio, unas mariposas, una cosa, un hormigueo

y de repente se abre el escenario, el telón

y yo veo a esas mujeres recitando.

Con ese texto además.

Con ese texto. El texto que es brutal.

Yo salí de ahí llorando y diciendo:

"Esto es lo que yo quiero ser en la vida".

"Es esto". Es como una revelación.

Tal cual, una cosa mística, una cosa para mí como sobrenatural

porque yo salí de ahí, era otra persona,

yo entré de una manera y salí de otra.

Y además con una clarividencia, con una certeza de que eso

era lo que iba y quería ser y que iba a ser en la vida

que dije: "Ya está", al día siguiente

por la noche me cogí mi bicicleta y en vez de irme a baloncesto

yo me puse a investigar ese día y dije: "A la escuela de teatro",

y me presenté con mi bicicleta,

una niña, 16 años y que quiero entrar aquí.

Que quiero ser actriz. Hola, qué tal.

No sabía que era y se reían, me acuerdo

la de recepción me decía:

"A ver, esto es una escuela como la que va a la universidad,

o tienes 18 años, o el COU o tienes que tener..." ¿Sabes?

Se me vino el mundo encima, dije: "No puede ser,

no puedo esperar dos años, no puedo esperar".

Entonces ahí mismo, con ese mismo bajón, dije:

"Sé que hay una escuela de teatro en un colegio".

Me fui al otro colegio, llamé y dije:

"Quiero hablar con el director" y le llego desesperada

y le digo que me tienen que admitir

en las escuelas de teatro, por favor, o me muero.

Y él: "Pero es que ya empezaron, llevan dos meses".

Digo: "Me da igual, yo me pongo

las pilas, pero tengo que hacer teatro".

Y me dijo al verme tan desesperada:

"Vente el sábado". Llegué el sábado y allí empecé.

A la semana siguiente o las dos semanas

se entregaban los papeles de la obra que se haría ese año

y entonces me dieron uno de los protas.

Anda. Creo que me vieron

con tantas ganas, o sea, una cosa de ganas,

yo cuando quiero algo no vivo hasta conseguirlo.

Por un lado está muy bien, pero otro...

Es muy intenso, muy agotador para ti y para los que te rodean

porque arrastras a todo el mundo.

Cuando amas tanto tu trabajo, a veces, pierdes la noción

de que eres madre, esposa y que sois un grupo, una tribu

y, a veces, una va por su lado porque el trabajo te lo exige.

Entonces, yo tengo, afortunadamente, como tú,

que lo sé, tenemos unas parejas que nos entienden, nos apoyan

que están siempre cuando los necesitamos,

que nos aguantan nuestros bajones, nuestros momentos de locura,

y en mi caso también tres niños que también

están ahí... para lo que sea.

Pero me he perdido muchos cumpleaños,

muchos primeros dientes. Uf.

Muchos momentos de hospital que no he podido estar,

mi hijo pequeño se partió la pierna,

yo estuve rodando fuera un mes, más de un mes, mes y medio

y todo el mes que mi hijo estuvo con la pierna rota

en Estados Unidos no lo vi nunca. Qué diferente tu vida

a la de tu madre en ese sentido. Claro.

Claro, eso es, fíjate qué.. Qué contraste.

Qué contraste, mi madre que...

Jamás ha salido de casa. Fíjate.

A ningún sitio que no sea ir con nosotros a llevarnos al cole.

La imagen de mi madre en mi casa es mi madre

en la cocina o mi madre cosiendo.

Desojada toda la noche o haciéndonos los trajes

de flamenca o los de comunión, o sea, imagínate qué mujer es.

Es que yo a mi madre jamás la vi enfadada ni jamás

la he visto... es alucinante. Mi madre ha sido el gran referente,

es quien me lo dio todo,

la que me ha hecho, físicamente, y también por dentro.

Y ella a su vez ha mamado de sus padres, especialmente,

de su padre, de mi abuelo Frasquito.

Era un ser extraordinario, pero, extraordinariamente, bueno.

Era la persona más noble

y buena que te puedas encontrar, mi abuelo Frasquito.

Y el apellido Vega viene de uno de tus abuelos.

Viene de mi abuela, Antonina Vega.

De la madre de tu madre.

Sí, me gustaba mucho primero la figura

de mi abuela, con ella me identifico mucho siempre,

era una mujer muy moderna

dentro que ha vivido en el pueblo, en el campo,

pero me acuerdo cuando salíamos por el pueblo,

que ya empezaba a salir de noche, con las primas, no sé qué

y no sé cuánto, pues me quería poner falditas cortas

y mi madre decía: "No, dónde va la niña

con la falda". Y mi abuela decía:

"Deja que luzca pierna ahora que puede".

Ella siempre ha sido como muy libre, muy moderna,

muy... sí y me gusta y luego, que me gustaba mucho,

fonéticamente, cómo quedaba el nombre.

Le has hecho un homenaje a tu abuela y a tu madre

con el Paz Vega que ahora conoce toda España.

Sí. Un homenaje precioso.

Y otro homenaje que le haremos a tu madre hoy, por favor,

dime qué has pensado hacer de menú.

Pues te cuento, un arrocito con chipirones

que está muy rico y una merluza a la vasca

que le encanta. ¿Por qué eliges esos platos?

Porque ella lo hacía, el arroz una vez con gambas,

otra con chipirones, con habichuelas...

¿Y merluza a la vasca por qué? Porque lo hacía mucho.

En mi casa se comía mucho pescado, recuerdo de pequeña

que si no todos los días,

cada dos días siempre había pescado en casa.

Y el postre. El postres, pues mira,

esto es más homenaje a mi abuela Antonina

que ella era la que hacía las rosquillas de naranja con anís.

Qué ricas. Ese sabor y ese olor

me transporta a cuando tenía siete años.

Pues seguro que a tu madre le encantará el menú

porque además es un homenaje a su madre.

Sí. Y ese olor seguro

que la transporta al mismo sitio.

Ay, qué bonito, qué bien.

Bueno, pues nada, hay que ponerse.

Cogemos esto, vamos a comprar. Perfecto.

Dejamos esto aquí.

(Tema "Jolene" de Gabby Barret)

¿Con qué edad te viniste a Madrid?

Yo a Madrid me vine con 19.

Nos cogimos tres amigas que estábamos en Sevilla.

Qué buen plan. Claro, cogimos el autobús

y nos vinimos y el primer sitio donde me quedé a dormir

fue una pensión en la calle Arenal. Te acuerdas, perfectamente.

Perfectamente. No se te olvida en la vida.

Imagínate, llegar, llegar a Sol, ver Sol, Sol tal, a ver...

Aquí, Pensión Arenal.

Que era horroroso. Aquí me quedo.

¿Las tres veníais con la idea de ser actriz?

No, una cantaba, la otra era locutora de radio

y yo actriz. Hija, todo, el kit completo.

Sí, pero luego las otras se fueron muy rápido y yo me quedé.

(Tema "Take On Me")

Bueno, entonces aterrizas en Madrid y para dónde tiras,

porque voy a ser actriz, llego a Madrid, ¿y qué hago?

Fui a la Unión de Actores. Ah, muy bien.

Y de repente allí había un corcho con castings

y ahí cogí algún teléfono y así, más o menos,

como que entré de alguna manera, ya me sentía que estaba dentro.

Dentro del colectivo y de la profesión.

Sí. Está muy bien la idea.

¿Y has recibido muchos noes en los castings?

Recibí durante mi vida muchos noes, sí,

pero en el principio de todo, no, fíjate.

¿Ah, no? Mi primer casting lo saqué.

Y de qué era. Un anuncio de lotería

y cuando llego al casting me veo a muchas modelos,

muchas chicas altas y muy guapas.

Eso me impresionó mucho, digo: "Qué alta es la gente en Madrid".

(RÍE) Pero, claro, quien tenía

más morro era yo y la que le daba

al balón más fuerte era yo, porque tenía que hacer así

con el balón y meter un gol, total, que me cogieron.

¿Y qué hiciste con el acento andaluz?

¿Te creó algún problema? Me creó muchos problemas.

¿Ah, sí? Pero me los creó una persona

que me dijo que yo no iría a ningún sitio con este acento.

Eso no se dice con buena voluntad.

No, hombre, no. Otra cosa es que me puedes decir:

"Chica, ponte a dar clases porque así podrás optar

por otro tipo de papeles."

Porque es verdad que en aquella época

ser andaluza te encaminaba hacia un tipo de rol,

que era la chacha, la graciosa.

Y me imagino que ella me lo dijo con buena intención,

como diciendo: "Mira, no te quedes en eso."

Luego me puse a dar mis clases. Pero mi acento nunca lo pierdo.

Pero si tu acento forma parte de tu carisma

y de tu cosa maravillosa, divertida y divina.

Claro. Otra cosa es que tú

el personaje te lo curres perfecto

y con una dicción perfecta. Claro.

¿En algún momento pensaste en tirar la toalla

en ese principio cuando llegaste a Madrid?

No, fíjate, para nada.

Para mí fue mi crecimiento y fue mi maduración.

Aprendes a vivir sola. Yo nunca había dormido sola.

Claro. Me daba mucho miedo.

A mí me daba pavor dormir sola cuando era pequeña.

Yo tenía terrores nocturnos horribles.

Y de repente llegué aquí el primer día,

me vi en una casa sola, y dormí más a gusto...

Sí. Y no te creas que no tuve

momentos de bajona y de llorar, y de decir:

"No sé si estoy haciendo lo correcto."

Y sobre todo también porque dejas en casa

una familia destrozada. Yo dejé a mi madre destrozada.

Porque mi padre más o menos lo entendió.

Mi padre yo me acuerdo el día que me fui me dijo...

Ostras, es que es duro.

"Palante." Pero mi madre,

para ella fue una patada en el estómago.

Y... y no lo...

no lo superó. ¿Pero la fuiste preparando?

¿Esto fue una cosa...? No tuve el tiempo suficiente.

Yo lo decidí en un verano.

En ese verano. Yo empezaba tercero de Periodismo en Sevilla

y tercero de Arte Dramático.

Y yo dije: "No, no quiero estudiar más.

No quiero. Quiero intentarlo."

Entonces en ese verano gané... no llegué a cien mil pesetas.

Eran unas noventa y tantas mil pesetas en todo el verano

trabajando poniendo copas.

Y con ese dinero me vine.

Pero claro, ese día cuando yo me monto en ese autobús...

esa foto, mi madre, mi padre y mi hermana.

Mi madre no se desmayó de milagro

del dolor que tenía.

Tenía tanto dolor...

Y eso es lo que a mí también a veces me hacía dudar de esto.

Pues te ha salido muy bien la apuesta.

Porque te ha ido muy bien, Paz.

Bueno. Y eres una de las actrices

más respetadas y queridas del país, que no es poco.

¿Vamos a comprar? Venga, sí, claro.

Que de aquí, dos loros. Nos ponemos tucu-tucu

y nos cierran el mercado, ¿eh? Pues venga.

Mira lo que traigo. Mira qué monas son.

Sí, claro. Toma. Para no coger

bolsas de plástico, ¿vale? Toma, una para cada una.

Qué tenemos que comprar, que no hemos hecho lista.

Para el arroz hay que ir a la pescadería.

Los chipirones a ver si están fresquitos, chiquititos.

Almejas. Y la verdurita que vayamos

a poner para hacer la bresa y el sofrito.

Que a mí "MasterChef" me ha cambiado la vida, ¿eh?

¿Qué me vas a contar? Ahora hablamos con propiedad.

Sabemos de lo que hablamos, ahora sabemos de lo que hablamos.

Claro... Hola, buenos días, jóvenes.

Hola. Pero qué alegría,

si son Paz Vega y Cayetana Guillén.

Qué bien que estéis de visita por aquí.

Y al natural sois fantásticas, sois preciosas.

Por Dios, nos vamos a venir aquí todas las mañanas.

¿Cómo te llamas? Juan Antonio.

A ver a Juan Antonio para que nos diga cosas.

Que nos suba el ego. ¿Os apetece jamón?

Juan Antonio, cariño, tenemos un menú cerrado.

Y no mucho tiempo porque si no

se nos presenta su madre y nos pilla.

Claro. Si nos sobra un ratito igual venimos

a por un poquito de jamón. Estamos a vuestra disposición.

Me alegro mucho de haberos conocido.

Qué guapas que estáis. Gracias.

Gracias. Hasta luego.

Es ideal, hay que venir aquí todos los días.

Nos ha dicho preciosas, guapas.

A mí me han sentado muy bien hoy. Y a ti también.

Claro, pero eso te iba a preguntar.

¿Nos tiene que sentar mal o bien?

Es que depende de cómo.

Depende del cómo, depende del tono.

No todo ahora tiene que ser una agresión.

A mí uno por la calle me dijo un día:

"Hija mía, si fueras chorizo te comería hasta la guita."

(RÍE) Me pareció una ordinariez.

(RÍEN)

Es que, claro, hay piropos y piropos.

No, pero es un poco delicado. Y tú has estado muy metida

y con mucha solidaridad con el movimiento #MeToo.

Sí, yo he tenido la suerte

de no encontrarme con ningún energúmeno.

Me los he encontrado, pero de alguna manera

he sabido torearlos.

Y no he tenido nunca que llegar a decir no.

Esos señores existen, por llamarlos de alguna manera.

Sí, claro que existen.

Existen aquí, en Hollywood y en la China.

Y cuando los veo venir ya sé cómo actuar de antemano.

Pero es verdad que a lo mejor hay mujeres...

Con menos herramientas. Con menos astucia, experiencia.

Efectivamente, que se ven en la situación de repente

de tener que salir corriendo,

o que ceden a algo que no quieren.

Entonces ese es el gran problema de esto,

que no se debería dar.

Los abusos sexuales. Y que una pueda ir por la calle

con una minifalda y como le dé la gana

y eso no tiene que significar nada.

¿Y cómo has vividO el movimiento #MeToo?

Bueno, lo he apoyado primero a través de redes sociales.

Lo que hacemos todas un poco, porque hay que solidarizarse

con todas esas mujeres que han tenido el valor

de denunciar una situación de acoso.

Es muy difícil, ¿eh? muy difícil.

Porque al final me imagino

que tienen sentimientos de culpa,

sienten que no las van a creer.

Entonces el hecho de que las otras mujeres

estemos ahí diciendo: "Yo sí te creo."

Tú conociste a Harvey Weinstein, ¿no?

Sí, lo conocí aquí en Madrid

en el estreno de "Los otros", con Alejandro Amenábar,

que posiblemente tú estarías. Sí.

Me llega una persona y me dice: "Paz, Harvey Weinstein,

productor de la película, quiere conocerte."

Pero me dijo: "Pero ten cuidado."

Efectivamente, yo fue llegar,

ver a este señor sentado que ni se levantó.

Me cogió la mano y me trajo hacia él para darle un beso.

En lo que hizo eso ya: "Thank you, thank you.

Mis amigos están allí. My friends there. Me voy."

Y luego de esos he tenido otros momentos

porque él sí ha querido un acercamiento siempre.

Pero yo he huido de ese señor.

Porque me daba muy mal rollo.

A pesar de que la contraprestación

podía ser muy alta si no huías.

La más alta en nuestra profesión.

Claro. Yo me rijo por mis valores,

por lo que he aprendido en mi casa.

Claro. No creo en las cosas fáciles.

Es que las cosas fáciles no existen.

Y si existen tienes que pagar un precio.

Yo ese precio ni he estado dispuesta nunca a pagarlo,

ni está en mi mente. Sí, no está en tu agenda,

no está en tus posibilidades. No está, efectivamente.

Madre mía, ¿pero quién tenemos aquí?

Hola. Vaya clientela de lujo.

Pues una clientela. Pues vamos, una clientela.

Pues lo que queremos es de momento una merlucita.

Eso, merluza, almejas y chipirones.

Entonces os recomiendo una rodajita de pincho.

Merluza de pincho. Pues muy bien.

Nos tiene que salir perfecto. Muy bien.

No sé cómo os da tiempo a cocinar,

porque todas las noches os tengo en casa.

Tengo una tele muy grande y entráis todas.

Entramos todas dice. (RÍE)

Tú debes tener cierta sensación de gratitud

hacia las series españolas porque te dieron la vida.

Cierta no, muchísima. Muchísima.

Yo empecé haciendo televisión.

Mi primera oportunidad vino en la serie de el Fary.

Viva el Fary. Yo he trabajado con el Fary.

Fueron tres capitulitos sólo. Y luego ya "7 vidas".

Y "7 vidas" para mí fue el gran cambio.

Sí, de vida. En mi carrera, en todo.

Donde aprendí con esa Amparo Baró,

con Toni, con Javier Cámara.

Menuda compañía alrededor. Menuda panda.

¿Y qué relación tenías con tus compañeros de reparto?

Bueno, maravillosa. Yo también recuerdo esa época

como una de las mejores de mi vida.

Ir todos los días... Feliz.

Feliz, y diciendo: "¿Pero dónde estoy?

¿Quién me iba a decir a mí que iba a trabajar en esto?"

¿Y eso fue muy pronto, "7 vidas"?

Pues ya llevaba yo aquí un añito.

Bueno, pero un añito no es nada.

Nada de nada. Dentro de eso es como...

Tuve la suerte. El factor suerte, el quedarme,

el tocar las puertas, el acercarme a la gente.

Porque yo me estaba quedando a dormir...

Llegó un momento en que me quedé sin dinero

para pagar el apartamento.

Entonces tenía un amigo que conocí en un casting,

Rubén, y me dice: "Vente a mi casa,

que yo estoy viviendo con un amigo que se llama Antonio Hortelano."

Antonio Hortelano. Al loro.

"Y te vienes hasta que encuentres piso."

Entonces yo estando en esa casa me dice Rubén:

"Antonio y yo vamos a ir a un casting a Globomedia

para una serie. Anda, vente."

Y yo me presenté sin que me llamaran.

Yo fui porque iban mis amigos.

El factor suerte. ¿Ves?

Perdonadme, chicas. A ver.

Este es buenísimo, fantástico, muy blanquito.

Muy bien, qué bueno. Muy bien.

¿Y cómo fue trabajar con Toni Cantó?

Huy, maravilloso. Fíjate cómo fue que...

yo no he sido muy mitómana de chica ni nada.

Pero sí es verdad que sí he forrado alguna carpetilla

con alguna foto de algún chico guapo, ¿no?

Y a mí me gustaba por ejemplo mucho Miguel Bosé.

Y el otro que me gustaba era Toni Cantó.

Y tenía a Toni Cantó. Entonces yo decía:

"No puede ser que voy a trabajar con Toni Cantó."

Que era... Lo más.

Lo más, y guapísimo. Y además es muy majo.

Qué gracia, en la carpeta. Me encanta.

¿Nada más? ¿Suficiente? Nada más,

que tengo que comprar más cositas.

Qué lujo de clientela.

Pues muchas gracias. Hala, encantados. ¿Eh?

Venid pronto. Claro, volveremos.

Vamos a comprar lo del sofrito.

Hola, buenos días. Hola, buenos días.

¿Está usted sola? Sí, no hay nadie más.

Sí, me están despachando. Sí, cuando usted acabe.

¿Quién está en este mercado tan estupendo?

Vamos a hacerle una cenita a su madre.

Ah, mira qué bien.

Me encantas. Muchas gracias, muchas gracias.

Lo has hecho tú por ahí en Nueva York,

que has estado mucho tiempo por ahí.

Bueno, por ahí he estado mucho tiempo.

Huy, otro día quedamos, nos tomamos un cafelito

y te lo cuento con tiempo, porque han pasado muchas cosas.

Encantada de haberos visto aquí en el mercado.

Y a ver si vienes más. A ver si vengo más, sí.

Sí, tengo que venir más. Tienes que venir.

Amigo, que te tenemos aquí esperando.

No te preocupes. Tenemos que comprar tomates.

¿De cuáles queréis? Los más blanditos.

También un limón y 3 o 4 naranjas.

O una bolsita. Una mallita de naranjas.

Y perejil y laurel si tienen.

Bueno, a ver, tu primer personaje en Hollywood

que te ofrecieron nada más llegar.

O sea, lo primero que te ofrecieron.

No es que yo llegara allí y me ofrecieran algo.

Es que yo ya fui de aquí con el personaje.

Yo estaba aquí en ese momento

trabajando en una película con Santi Millán.

Y la productora de esa película trabajaba en Sony.

Y ella me dijo: "Mira, Paz, están buscando un personaje

que llevan mucho tiempo dando vueltas

y que no dan con él que eres tú."

Me decía: "Es en EE.UU, es en inglés."

"Si yo no sé hablar inglés." Yo es que no sabía hablar nada.

Mira, os va aquí laurel y perejil.

Fenomenal. Eso fenomenal.

Esto de regalo de la casa. Muchas gracias, rey.

Muchísimas gracias.

Y entonces ella me dijo: "No te preocupes que yo

en las horas de comer te pongo un profesor.

Tú te estudias las frases de memoria en inglés

y haces la prueba. Mandas el vídeo y ya.

Que ya verás, que han dado vueltas.

Han estado en Colombia, han estado en México."

Porque el personaje era mexicano.

Y en un momento dado en mi casa me graba Orson.

Me graba el vídeo y cuál es la sorpresa que a los...

nada, a la semana o menos, una llamada de teléfono.

Y me dice: "Que Mr. Jim Brooks te quiere ver en persona."

Ay, qué emoción, ¿no? Y entonces nada, a los dos días

un avión en primera. Llegas allí, hotelazo.

Y entonces llego a las oficinas a conocer a este señor.

Y yo no me enteraba de nada. Yo llegué allí...

yo no entendía a nadie, todo el mundo hablaba en inglés.

Cogieron a una traductora, a una mujer mexicana

que me servía de traductora.

Y menos mal que con ella... Pero qué miedo, ¿no?

Y a mí me hablaba y yo decía: "¿Qué ha dicho?"

Y así todo el día. No me enteraba de nada.

Y en la prueba estuve cinco horas con él haciendo "pinpanpan".

Y me despidieron y me mandaron de vuelta para atrás.

Sin decirte nada. Nada.

Lo que pasa que ya la carita de Jim...

Se nota, es que se nota. Él había encontrado ya su...

Vamos, es que la había encontrado, a su actriz.

Mira, joven. Gracias, corazón.

A ti. Hala, di que sí.

Gracias. Gracias.

¿Y sentiste vértigo al irte a Hollywood o no?

Vértigo sí, porque yo lo que sentía

era la barrera del idioma.

¿De entrada ya había muchísima diferencia de un montón

de cosas en un rodaje norteamericano o no?

Justo en ese rodaje sí. ¿Pero por qué?

Porque fue un rodaje de estudio.

¿Tenías tu rulot? Sí.

¡Ay! Sí, hija, sí.

Ay, hija mía. Una rulot doble.

No, es como el mito. Qué maravilla.

Pero te cuento por qué. Tú te vas a Sony,

o a Warner, lo que sea. Son estudios ya de mucho...

Sí, de mucho nivel. De mucho caché, mucho nivel.

Pero no tienen camerinos.

No hay camerinos. O sea, que lo de la rulot

es porque no hay camerinos. No hay camerinos.

Entonces tú tienes tu rulot enfrente de...

Ay, qué gracia, del plató en el que tienes que rodar.

Pero fíjate tú. O sea, que viene

de una cosa práctica. Práctica.

No viene de una cosa glamurosa.

No. Pues me dejas más tranquila.

Tú fíjate qué horror que luego si te está lloviendo

tienes que salir lloviendo para meterte en la rulot.

O sea, que no es muy práctico al final.

No es muy práctico. La rulot para viajar.

Claro, nada. Allí nada.

Pero Hollywood te gustó. Ah, no, Hollywood me encanta.

Pues nada, nena, a cocinar. Venga.

A ver si nos sale todo bien,

que me hace mucha ilusión. Sí.

Vamos a dejarla... Mira quién está aquí.

¿Qué pasa, chicas? ¡Pero bueno, Paz Vega!

Qué placer. Pero, Carlos.

Te adoro.

Ven para acá conmigo, por favor.

Qué sorpresa, no me lo puedo creer.

Dame un besazo. Oye.

Un súper MasterChef. Hombre, lo mismo digo.

Bueno, bueno.

¿Qué tal vamos? Muy bien.

Oye, un placer enorme de conocerte y de todo.

Ah, mi rubia, un placer de verte de nuevo.

¿Has visto? Qué ilusión. Qué sorpresón.

¿Pero que nos vas a ayudar con el menú de esta noche?

Ah, qué bien. Un poquito.

Mirad lo que os estoy preparando también, ¿eh?

Anda. Así la bienvenida.

Hala, muy bien, Carlitos.

¿Y qué eres, muy fan de Paz? Yo soy muy muy fan.

Yo te adoro. Muchas gracias.

Ahí peliculones.

Te hago una foto con Paz. Porfa.

Venga, sí, sí. Tendríamos que hacernos un selfie.

Eso un selfie. Los "masterchefos", venga.

"Estamos a contraluz", dijo ella.

Qué chicas más guapas.

Pues vamos a beber.

Qué bien. Bueno, salud.

Por ti y por tu mamá. Sí, por mamá.

Deseando de que llegue.

Hum... muy rico. Muy rico.

Bueno, empezamos, ¿no? ¿Te enseñamos la compra?

Ya he pensado, más o menos, en la vuelta.

Te he dejado el besaco.

El menú es: rulo crujiente de arroz con chipirones y tinta,

continuamos con una merluza a la vasca a mi manera

y terminamos con unas rosquillas tradicionales de naranja y anís.

Vamos a empezar con el rollito de arroz crujiente y chipirones,

y seguimos con la merluza. Estupendo.

Guisamos los dos a la vez.

Limpias los chipirones y los cortas en un "brunoise" fino.

Caye, te quedas con el cebollino, cilantro, perejil, ajo y cebolla.

Vale. Tú y yo; una, dos y tres. (AMBAS) ¡Sí, chef!

¡Eh! Me atemorizo, de verdad.

Claro, claro. Tela, tela.

Venga, que tenemos poco tiempo. Venga, vamos allá.

Oye, Carlitos. Sí.

¿Desde cuándo eres fan de Paz?

Me da vergüenza. Te haré sufrir.

Cuéntame, cuéntame. Porque eres como un mito erótico,

con perdón, a ver si... ¿De verdad?

"Lucía y el sexo" es una película que me marcó.

Ya, me imagino. Ya, ya...

Me pilló una época muy mala...

Fíjate qué fuerte, porque me lo suelen decir.

¿Qué tenías tres años? No, once añitos.

Es verdad. "Once", ¡uh!

La vi desnudita y me puse... Cachi en la mar.

La tetilla de Paz Vega. Claro, pero hay mucho más.

Y hay mucho más atrás; mucho trabajo, mucho sacrificio...

¡Amiga! Luego te vas a tu casa,

la revisas bien y la ves con otros ojos, seguro.

Sin duda, sin duda. Claro.

¿Y no daba cosa desnudarte ante tanta gente? Bueno...

A veces, es más difícil desnudarse emocionalmente

y llegar a una emoción, a un estado de tal, que quitarte...

Bueno, da pudor. Da pudor, claro.

No le quites valor a tu valentía... No, no.

Porque fue mucha. Sí, sobre todo, en ese momento,

tan jovencita y en mi primera película así de importante.

Luego aprendes a controlar esas situaciones y esos nervios,

ese pudor que puedas tener, lo controlas,

pero en ese momento era...

¿Qué pensaste cuando leíste el guión?

Yo me asusté muchísimo, fue... Me asusté.

Yo pensaba en mi madre, en... Y en pelotas todo el día.

Claro, porque era la primera vez que... tal.

Además, dije: "Si lo hago, lo hago con total libertad.

No quiero poner cortapisas y decir: "Esto no, esto sí".

Si me lanzo, me lanzo". Y así fue como lo hicimos.

¿Y tu madre cómo ve eso?

¿Mi madre? Creo que mi madre lo entendió más que mi padre.

En el día del estreno, que vinieron a Madrid,

en la alfombra roja, en el "Photocall" o lo que sea,

allí sí estuvieron, pero dentro, se levantaron.

¿A mitad de película? Al ver... sí.

Con mucho sexo, mucha Lucía.

Mucha amor, mucha Elena... Mucha isla.

Es que es normal, todo es normal, es todo normal; eres su hija.

Una cosa es la actriz y, luego, su niña, su Paz.

Claro. Ahí en pelotas en la pantalla.

Por mucho que quieras... No lo entienden.

Yo hice una película con Ventura Pons: "Amor idiota".

Vamos. Una película que va de eso;

de un tío que se enamora y tiene una...

Yo vi la película en el estreno con la mano de Omar aquí.

Imagínate. Y él, cada vez, más para adentro.

Y sus padres, los padres de Omar detrás.

Con los míos me da mucha menos vergüenza, pero los de Omar...

Ay. ¡Mis suegros detrás! Imagínate.

A mí me caía... Y Omar tenía la mano...

Pobrecito. Pues no me dijo nada.

(RÍE) Lo que te digo, así.

Paz, se me ha quedado grabado, no me dijo nada.

Es complicado, es difícil. Es muy difícil.

Yo no sé, al revés, cómo lo viviría.

Yo, tampoco, ni quiero saberlo.

(SUENA "WHAT WE LIFE FOR" DE AMERICAN AUTHORS)

Ay, me he cortado. ¿Ya te has cortado?

Qué raro, Caye, ya me extrañaba. Qué raro, amiga.

Espera, que yo tengo aquí...

Espera, que lo tengo a mano porque yo soy igual.

Yo soy igual, mira. Espérate. Tiene el kit preparado.

¿Sabes por qué? Sabía que venías.

Porque yo estoy igualita.

Qué raro que no me había cortado antes.

¿Cómo te animaste a hacer "MasterChef"?

Primero, porque el programa me encanta y, luego,

porque tu edición la disfruté, no te lo puedes ni imaginar.

Yo estaba en México. Me acuerdo de tus mensajes

desde México. Claro, desde México.

Desde México: "¡Nena!". Y me daban un subidón.

Deseaba terminar en tiempo el rodaje. Yo decía:

"Me tengo que ir que empieza "MasterChef", era por la tarde.

Yo me reía tanto, me emocionaba tanto viéndoos...

Bueno, como es el programa: cocinando,

con los nervios a flor de piel, emocionados...

Cuando me ofrecieron la posibilidad dije: "Claro que sí".

Me llama: "¡¡Que me han llamado para entrar en "MasterChef"!!".

(RÍE) Sí, sí.

Ella me dijo: "Posiblemente, es de lo más duro que hagas".

¿Es verdad o no? "Pero lo más gratificante"

Lo más bonito. Sí, eso me dijiste. Y así es.

Qué romanticonas os ponéis.

Escúchame, ¿también corto perejil?

Sí; un poco de cilantro y un poco de perejil.

¿Y más cebollino? A ver qué tienes. Un poco más.

Un poco más. Un poco más.

Paz, ¿tú cocinabas antes del programa de "MasterChef"?

Pues mira, sí, un poquillo.

Me gusta, soy cocinillas, pero, sobre todo, cocina de casa.

Cosas para los niños: croquetas, pasta, albóndigas...

Ahora ya... chica... Ahora ya, las Subijanas.

Ahora puedo hacer una esferificación.

"Niño, ¿qué quieres comer?" "Una hamburguesa"

Y le haces una esferificación de kétchup.

(RÍEN) Para que haga... ¡Pum!

(RÍE) Claro. ¿Tenéis un peligro...?

¿Qué les pareció a los niños que hicieras "MasterChef"?

Ellos, encantados.

¿Has usado a tus hijos de jurado alguna vez?

¿En casa? Claro. Han dicho: "Esto sí, esto no".

Sí, además, mis hijos son muy delicados, no te engaño.

¿Son Jordis? Sí, sí, sí.

Todo les parece mal, a ellos no les saques de lo básico.

Pero es igual que cuando me maquillo en casa

o vengo del trabajo maquillada.

¿A ti no te dice tu hijo: "Quítate eso de la cara y ponte el pijama"?

Eso es muy bonito. Sí.

Me cachis en la mar...

Paz, tú que has estado en Estados Unidos,

¿conocías a gente que tenía manías de estas locas?

He trabajado con gente muy importante,

con carreras brillantes; como lo llaman allí: A List.

O sea, te hablo del top.

Y, en el fondo, algunos de ellos, llevan una vida muy normal,

pero es verdad que he tenido que trabajar con gente...

Muy diva. Muy estrellas.

Y es complicado, muy complicado, porque, en el fondo,

lo que demuestran es que son muy inseguros.

Esa inseguridad y esa parte tan frágil, ves que son frágiles,

lo maquillan con excentricidades, con tonterías, con...

Con un séquito. Con llegar tarde, con un séquito...

Imagínate que yo aparezco aquí cuando está ya todo mediohecho,

que aparezco dos horas después. Sí.

Yo aparezco dos horas tarde con el equipo esperando.

Yo me quedaría flipando igual. Es para matarme, ¿no?

Qué va, te daría dos besos. Sí, hombre, ¡anda ya!

Tú me tirarías el chipirón a la cara, conforme iba entrando.

Es mala educación, falta de respeto.

Eso es horrible.

Mira, os cuento mi experiencia. Yo vengo de la calle; de vender

quesos, chorizos, salchichones... Qué maravilla.

O sea, yo soy el típico tío que está en casa viendo la tele

y viéndoos a vosotras. Claro.

Flipando con vosotras porque estáis aquí.

Pero os conozco ahora y veo que sois humanas, normales.

("Ho Hey", de The Lumineers)

Paz, en Estados Unidos, ¿has probados las hamburguesas?

En mi vida me habré comido una. ¿No me digas?

En toda mi vida. Recuerdo que fue en Nueva York.

No tomo hamburguesas. ¿Por qué?

No me lo puedo creer. Mi madre, de pequeña,

para que no comiera comida basura, decía que las hamburguesas

las hacían con los ojos, con las pezuñas, con la piel...

Qué genialidad. Te lo juro.

Nunca me he comido una hamburguesa, he crecido con esa idea de...

Obviamente, yo lo sé... Además, las puedes hacer en casa,

pero ya no... Te recuerda a algo malo.

Me recuerda a algo malo y prefiero comerme una albóndiga,

que es lo mismo, pero... Pero redondo.

"Pero redondo" Madre mía.

Mirad, chicas, la merluza a la vasca, la vamos teniendo.

Necesita que "pilpilee" un poco más, así suavecito.

Muy bien. Ahora, vamos con el rulo de arroz.

Tenemos la sartén caliente, echamos dos cucharadas de arroz,

que ya está al dente, y lo ponemos por toda la sartén.

Vamos a hacer un agua o un caldo con maicena, en frío.

Estupendo. Esperamos a que se haga.

Vale. Échalo sin miedo, Caye.

Dos, ¿ya? Otra más, quiero.

Mira. Mira, mira. ¡Ah!

Ya lo vamos teniendo. Qué rico.

Lo vas a enroscar. ¡¿Yo?!

Sí, te toca. Prueba a ver.

Es que esto es muy de chef... A ver.

Ya está durito. Pero si eres una superchef.

Pero bueno, bueno... Qué maravilla, ya lo tengo.

¿Dónde lo emplato? ¡Uh, toma! ¿En qué plato?

Ole. Me ha salido estupendamente.

Luego salteamos unos chipirones y los ponemos por encima.

Ah... Ya mismo lo tenemos.

Las rosquillas. Venga.

¡Ay, las rosquillas! Nena, que viene tu madre.

Mirad, vamos a echar el huevo y lo blanqueamos con el azúcar.

Echamos un poco de leche y nata.

Echamos el anís y un poquito de zumo de naranja.

A ver, ahora, yo digo... Un momento, un paréntesis.

A mí me han dicho siempre que la repostería es...

Pura matemático, a ver si entiendes, y te veo echando así...

Con una alegría. La repostería de casa es así.

¿Tu abuela tenía su báscula? Para nada.

300 gramos de... ¿Y cómo le salían? Perfectamente.

Pues ya está. Tú has hecho muchas.

¿Sí? Mi abuela. Mi abuela ha hecho muchas.

¿A que sí? ¿A que es muy de postre de abuela? Es curioso.

Sí. Esta masa está... mira qué buena.

Está buena, ¿no? Le damos un poco, moldeamos y freímos.

¿De pequeña cocinabas con tu madre? ¿Te acercabas a la cocina?

Sí, ella me ha dejado siempre entrar en la cocina y...

Por ejemplo, yo hacía croquetas con ella, me gustaba hacerlas.

Me da pena que ahora... Ya faltan mis abuelos y, claro...

Ya esas cosas, no.

Se pierden, qué pena.

(SUENA "UNDERWATER" DE ELIZABETH AND THE CATAPULT)

Bueno, voy a ir friendo esto, id a poner la mesa, ¿no?

Venga, vale. Venga, vamos.

Me dejáis aquí con todo el lío, ¿eh?

(SUENA "SWEET NOTHINGS" DE BT & TOMMY STINSON)

Mira qué bonitas. Hum... Qué lindas.

¿En tu casa erais de comer juntos, de cenar juntos o cada uno...?

En mi casa somos muy tradicionales, desde siempre.

Tú podías salir y entrar pero a la hora de cenar, en casa.

Eso era sagrado. Por eso cuando me fui fue tan traumático.

Claro. De repente...

Imagina una mesa donde estábamos siempre cuatro y falta alguien.

De repente falta alguien, sí. Eso...

Fue muy duro para mi madre. Claro.

Creo que ha quedado precioso, ¿eh? ¿Te gusta así?

Mucho. ¿Sí?

Carlitos, ¿cómo vas? ¿Qué pasa?

¡A emplatar! Vámonos. Cada una coged uno.

Yo el pequeñito. ¿Cuál es? Cógelo.

Este. Ah...

Eres más caprichosa que Cayetana. No...

(RÍE) Va a ser muy sencillito.

Tenemos el "socarrat", tenemos la mayonesa por aquí...

Cuidado, que pica. Pues nada, muy poquito.

Son tres puntitos. Vale, venga.

Con tres puntitos lo tenemos.

Vamos a rallar... Venga.

Un poquito de... Este, un puntito aquí...

Otro puntito aquí. Un chipi por aquí.

Perdona. Esto así.

Aceite de zumo de limón y tenemos un mix.

¡Anda! Qué bueno. ¡Hale!

Le da como frescor así... Claro.

Es que me encanta, es como arte puro, esto.

Y unos pensamientos. ¿En quién piensas, Carlos?

Yo pienso en todo. Sigues sin creer que tengas

a Paz Vega a tu lado. Tienes toda la razón.

Vamos a por el segundo.

Vamos a coger la merluza, las cocochitas...

Qué rico. Hala, qué maravilla.

Esto es una joya. Pues sí.

A ver, venga. Espérate, espérate.

Un trozaco, ¿no? Un trozaco.

Un trozaco, este es el plato principal, por decirlo así.

¡Mira qué bonito! Por favor, qué bonito. Hay que ver...

Huevas de trucha y terminamos con un verde, que te quiero, verde.

Uf, mira qué bonito. Qué bien.

Qué bien. Vamos a por el postre.

Tengo aquí las rosquillas cortadas, va a llevar una espuma de naranja

y un chocolate de naranja, también. Lo primero...

Momento sifón. Qué bien te ha quedado.

Te ha quedado bien. Dadle ahí, chicas.

A mí esto me gusta mucho, también. Aquí... ahí... ¡Ya!

Qué bien te ha quedado.

¿Me he pasado? No. Rosquillitas.

Qué monas. ¿Quién me iba a decir que esto es una rosquilla?

Hombre, son rosquillas. Son rosquillas, sí.

(RÍE) Que tú ves una rosquilla

y es algo muy simple, ¿no? Sí.

No te imaginas que se pueda hacer algo tan divertido.

La cocina es maravillosa. Es verdad.

Me comía los cuatro. ¿Verdad?

Qué bien, pues ya está. Qué bien.

(Timbre) Esto está bueno.

Venga vete. Perdona, Carlos, pero ya está ahí, que no se note...

Un placer, me ha encantado conocerte.

Gracias, igualmente. A ti también.

(Timbre) Nos vemos pronto.

Sí, en la próxima. Me paso por tu restaurante ya.

Oído, oído. Dale, dale.

Por la puerta de atrás. Sí.

Si se lo encuentra... El delantal, dame. Qué nervios.

(Timbre)

Venga, ve tú, ve tú. Ay, qué nervios.

¿Seguro? Sí, ve tú.

Hola, Maripaz. Hola, ¿qué haces aquí?

Hola, cariño.

Qué guapa estás. ¿Qué es esto?

Pues vienes a ver a tu niña.

Esperabas que te abriera Paz pero vengo yo, enseguida te llevo.

Hola, mamá. Por Dios, qué cosa más bonita.

Ay... ¿Qué pasa, canijita?

Pues nada, quería hacerte una cena especial.

No me lo puedo creer. Ahora que estoy de cocinillas.

Algo especial, algo diferente y que seas la protagonista;

que te sientes, te relajes y que charlemos.

Siéntate ahí, que es tu asiento de honor.

Estamos nosotras más nerviosas que tú.

Voy a traer un plato, a ver si lo adivinas; yo creo que no.

Es un homenaje que te ha preparado tu niña.

No me lo puedo creer.

Mira, una cenita. Ay, qué cosita.

Para que veas. Esto tiene buena pinta.

Oye... nos ha quedado muy mono. Ha quedado monísimo.

Nos ha quedado... Ha quedado monísimo.

Yo quería hacerte algo que me recordara

a las cosas que hacías cuando éramos chicas.

¿Te acuerdas del arroz con chipirones que hacías?

Pero tú lo hacías blanquito.

Blanquito. Pero como le hemos querido dar

una vuelta, pues lo hemos hecho muy diferente, la verdad.

Hombre, no se le parece en nada

a lo que yo hacía. Perdona. En nada.

Pero en nada. Yo lo sé. Pero el chipirón está.

Está el arroz. ¿Lo reconoces?

Ahora mismo, no. Reconocerlo, no.

Llegó el momento de la verdad.

Yo creo que sí. Vamos a meterle mano.

¡Hum!

Qué rico, eh. Esto está rico.

La mezcla es buenísima. Es total.

Mis nietos cuando les gusta algo, dicen:

"Muy buenísimo". Muy buenísimo.

¿Tu hija te cocina? Sí. Ella cuando yo voy allí:

"Mamá, estate quieta. Déjalo. Yo lo preparo".

Es que no quiero que cocine. Pero es que a mí

lo que más me gusta del mundo, es hacerle a mi nieto

una cosa que le gusta mucho. Le gusta mucho el arroz,

la ensaladilla, las croquetas.

Se pone y al final se pasa todo el día en la cocina.

Pero bueno. Pues todo eso tu niño

en EE.UU. nada de nada, guapa. Allí no.

Pero mi madre ha ido mucho. Mi madre ha ido mucho.

No les ha faltado la cocina de su abuela

ni estando allí. No, no. Perdona.

Están muy bien criaditos, Mari Paz.

Por favor. Ella es superabuela.

Sin la ayuda de mi madre, no hubiera yo podido tener

mis tres hijos, porque yo con 20 días,

recién parida prácticamente, nos íbamos a Los Ángeles

y mi madre se venía conmigo.

Yo ese día lo recuerdo. ¿Cómo lo recuerdas?

Es uno de los recuerdos que tengo porque me dio mucha pena de ella.

Porque llegamos a Los Ángeles.

Ella tenía que volverse a Nueva York.

A las seis de la mañana, salió. Me tenía que ir.

Y salió con una carita, llorando como una magdalena

y yo me quedé... Por Dios, mi niña. Con 20 días.

¿Te tuviste que ir, cuánto tiempo? Un par de semanas.

Pero luego, al rato... Lo que se dilata el tiempo.

15 días es un mundo. Con un niño de un mes,

¿qué me estás contando? Eso es eterno.

Y es muy doloroso. Muy doloroso.

Pero para ella fue... De verdad. Y lo recuerdo siempre.

(Canción "Perfect" de Ed Sheeran)

¿Cómo era Paz de pequeña? Un torbellino.

Un torbellino. Lo tenía claro.

Tal cual es ahora, pues...

¿Y ni de pequeña habéis discutido nunca?

No, no. Ella es muy tranquila.

Ella no se enfada. A mi madre no la he visto

enfadada nunca. No me han dado motivos.

Ella tiene una calma y una paz interior que sorprende.

Perdona. La abuela me decía: "Parece que estás bañada en tila".

Porque mi madre era un manojo de nervios.

Y yo supertranquila. Muy tranquila.

Pero yo, recordar un día así, fue con mis amiguitos.

Jugábamos a las bodas. Y en el momento de la boda,

te dabas un beso. Un beso así, de darte un beso.

Y en una de esas, estábamos en eso,

estaba en medio de un beso y hace mi madre:

"¡Mari Paz!" Escucho yo desde la otra casa de lejos.

"¡Ven acá para acá!" ¡Ay, por Dios!

Era la primera vez que yo veía a mi madre enfadada.

Pero enfadada conmigo.

Y no sabía por qué. Y era porque le había dado

un beso a un niño. Fíjate tú. Sí. Fíjate.

Y luego mira la de cosas que he hecho.

Y luego, mira. ¿En qué piensas cuando dices eso?

No. Luego, su trabajo, pues fíjate.

Claro. Fíjate. Por su trabajo.

Por su trabajo se dan muchos besos.

Pero te tienes que acostumbrar. Al principio...

Hago un paréntesis. ¿Cambio los platos?

Venga. Sí, claro. Perfecto.

¿Te ha gustado o no? Me ha encantado.

Divino de la muerte. A ver.

No te preocupes. Tú no te levantes.

Yo estoy invitada. Perdona. Voy a llevar este. Me siento fatal

sin hacer nada. Ya está. Nada, nada.

Escúchame. ¿Tienes el móvil?

Sí. Lo llevo. Por si te escribe Sara.

Sí, sí. De momento, no me dice nada.

Bueno, tú me avisas. Venga. Vale, vale.

Mari Paz, aquí estamos.

¡Oh, qué buena pinta!

Mira. Unas almejitas, ¿no?

Claro. Esto es una merluza a la vasca un poco diferente.

Yo hacía muchísimo la merluza a la vasca.

Pero ni parecida.

(RÍEN)

A ver qué te parece. Tiene buena pinta.

Muy bueno. Está buena.

Está bueno. ¿Tú llegaste a ver

"Lucía y el sexo"? No te lo he preguntado nunca.

Esto no se lo he preguntado nunca. No la he visto.

Fíjate. No la ha visto. Pues la puedes ver.

Ni tu padre. Mi padre tampoco.

Y, sin embargo, el abuelo la vio y venía encantado.

"¡Qué bonito! Mi niña qué arte.

¡Oh, qué ángel! ¡Qué cara!" Mi abuelo era muy gracioso.

"No pasa nada. No tiene nada. ¿Qué pasa?"

Tu abuelo, qué maravilla, ¿no? Qué mente más abierta.

Muy abierta. Sí, sí.

¿Cómo recuerdas cuando ella se vino a Madrid?

La verdad es que me preocupó un poquito. Me dio miedo.

Y, sin embargo, el padre me dijo: "Tu hija se va a ir.

Más vale que estemos contentos y que la apoyemos,

porque se va a ir de todas formas".

¿Tú cómo lo llevaste cuando Paz se hizo popular?

De repente, se convirtió en un personaje famoso.

Bien. Tampoco le daba demasiada importancia.

Tampoco es una cosa del otro mundo.

Es un trabajo reconocido que se veía,

pero yo la seguía viendo tal cual.

Tú me conoces. Yo he sido muy normal.

A mí no se me ha subido nada a la cabeza nunca.

Fuimos a ver una obra de teatro

de Amparo Baró. ¿Te acuerdas? Claro.

Y me dijo: "Mira, ven. Quédate tranquila.

Tu hija ha venido a Madrid a trabajar.

Te puedes quedar tranquila.

Tu hija ha venido a Madrid a trabajar. Te lo digo yo.

Quédate tranquila". La quería mucho Amparo a ella.

Qué bonito eso. Sí. Me lo dijo.

(Canción "Love Will Set You Free")

(Tono de notificación del móvil)

¿Y la merluza te ha gustado? Divina.

¿A que estaba muy ideal? Muy buena. Buenísima.

Ahora he hecho algo, que a ver si sabes qué es.

Soy muy golosilla. Es que mi madre es muy golosilla.

A mí me encantan mucho los dulces.

A por el postre. Venga, vamos.

Vamos. Vamos a por el postre.

Te ayudo. Sí.

Te ayudo. Sí, por favor.

Ojú.

Mira, mi hermana. Que ya está aquí.

Que ya está aquí. Voy a abrirle.

Pasa, pasa.

Qué guapa estás.

Hola, mamá. ¡Hola!

El postre. Mi Sarita.

¡Ay! Esta es mi chiquitita.

Bueno. Bueno, qué gracioso.

Bueno, ¿qué te parece el postre? Me ha encantado.

¿Por qué no me has dicho que venías?

¿Cómo te lo va a decir? Iba a ser una sorpresa.

Una sorpresa. Bueno.

No se puede decir.

Es una sorpresa, mujer. Claro.

Mis dos niñas. Esta es mi obra. Esta es tu obra.

Eso sí que es una obra, guapa. Yo presumo de eso.

De lo único que presumo. Por favor.

Si tienes dos bellezas. Totalmente.

¿Te lo esperabas? No me lo esperaba.

Qué bien. Qué alegría. Qué bien.

Mari Paz, que tú también eres Mari Paz.

Cuéntale qué es el postre. Ah, pues mira.

¿Tú te acuerdas las rosquillas de naranja?

De la abuela. Claro.

En la cocina, cuando se ponía en la mesa

a hacer una detrás de otra. Mira. Huélelo.

Yo tengo ese recuerdo. Míralo. ¡Ay! La ha sacado.

A ver si huele, Sarita.

¿Huele a las rosquillas de tu abuela?

La abuela Antonina, por Dios.

Qué rico. ¿La rosquilla qué tal?

Buenísima. Muy buena. ¿Sí? La rosquilla conseguida.

Sí. Conseguida. Una cosa es el plato tradicional

que tú tienes en la cabeza

y otra es la cocina moderna sobre el plato tradicional.

Pero ahí está el juego. Cada vez que íbamos a Ronda,

mi madre se ponía a hacer

las rosquillas. Le encantaba. Sí.

¿Cómo se han llevado tus hijas,

Mari Paz, de niñas? Estupendamente.

No nos hemos peleado ni hemos tenido

ningún problema de pequeñas. Es más...

Superprotección. Ha tenido una superprotección conmigo.

Ella ha sido más protectora que yo con ella.

Yo te temía más a ti que a mamá. Años luz.

Mi madre jamás se ha enfadado ni nada.

Pero yo a mi hermana sí le digo

las cosas si se las tengo que decir.

Con carácter. No. Con amor.

Ah, mira. Sí. La cuidaba mucho.

Con amor pero infinito. La ha protegido mucho.

¿Y tú le robabas ropa a tu hermana mayor?

¡Ay, por Dios! Eso sí que... ahí no.

Eso es lo único por lo que han discutido.

No. Por ahí no paso. Por la ropa.

Eso es lo peor que podía hacer, cogerle algo de ropa.

A ver. Tú vas y tienes la idea: Hoy me voy a poner esto.

Y de repente, no está. Pero si no yo... Mira.

Si yo no me lo he puesto, se lo ha puesto ella.

Es por lo único. Por lo único. En la vida.

No es por nada. Es un poco ridículo.

Un poco ridículo, pero es la realidad.

Pero por nada y por la ropa. ¿Y cuando se fue,

esa cama vacía? ¿Cuando se fue a Madrid?

Nada. Yo me fui al poco tiempo.

Es verdad. Ella le abrió la puerta.

Yo me fui al poco tiempo y estuvimos...

Hemos compartido mucho después en Madrid.

En Madrid hemos compartido casi... Bueno, de pequeñas sí.

Pero nos hemos hecho más amigas. Una cosa era mi hermana pequeña.

Pero luego, de mayor, hemos sido amigas.

Yo recuerdo que tú le dedicaste el Goya

a tu hermana y a tu madre.

Y también se lo quiero dedicar a mi madre

para que se sienta orgullosa de mí.

Y, sobre todo, este Goya va dedicado

a la persona que más quiero. Es mi mejor amiga, mi consejera,

mi confidente, mi todo. Es mi hermana Sara,

que no ha podido estar aquí esta noche

porque está bailando en Granada.

Que sepa que este Goya va por ella.

Ella estaba bailando en Granada y no pudo venir.

Me llamaron, pero no pude ver la imagen hasta el día siguiente.

Yo creo que es una de las cosas

más bonitas que me han podido pasar.

Mi madre vino por primera vez a los Goya.

También tuve un percance con el vestido.

El momento destape. El momento tetilla.

La famosa tetilla.

Otra vez la tetilla de Paz.

Pero yo estuve habilidosa.

Porque si no, se te salen. Lo hiciste rápido.

(Aplausos)

Hasta en este momento estaba tu madre ahí.

Hasta en ese momento. Estaba tu madre cuidándote.

Le hice un quite. La verdad es que sí.

Pues todavía queda otra cosita. Ay, qué emoción.

Te tenemos que decir una cosita.

Ay, por Dios. A ver.

(LEE) Esta noche nos hemos reunido aquí contigo,

simplemente, para compartir un día más a tu lado

y porque queremos agradecerte la vida entera.

Eres la tierra donde nos apoyamos cada día,

nuestro faro y nuestro ejemplo.

Lo que somos te lo debemos a ti.

Te admiramos por la gran mujer que eres, por tu calma;

por tu sabiduría que tanto nos ha enseñado a las dos;

por tu manera de enfrentarte a las dificultades;

por tu bondad infinita.

Gracias por darnos tanta paz en tiempos de guerra;

por enseñarnos que en la vida hay caminos difíciles de transitar,

pero que con paciencia y trabajo

se llega al destino sano y salvo.

Gracias por tu belleza innata.

Gracias por entendernos, por regalarnos tu tiempo.

Gracias por cuidarnos a todos.

Y gracias por ser la abuela perfecta.

Eres una mujer de fuerza inmensa, valiente,

un poco tímida y muy hermosa por dentro y por fuera.

Salimos de ti y estamos por ti, caminando siempre juntas.

Gracias, madre. Te queremos.

Mi niña chiquitita. ¡Madre mía!

Te quiero.

Ay, por Dios. ¡Ay, qué carta más bonita!

¡Hija mía, por Dios! Porque es lo que es

y es lo que mi madre se merece.

¡Ay, qué bonita, por favor!

Ahora que soy madre te das cuenta

que nunca le has dicho gracias a tu madre.

No hay que dar las gracias. Sí hay que darlas. Sí, mamá.

Yo creo que no. Una hace lo que puede.

Me ha hecho mucha ilusión a mí este momento. ¿Verdad?

Inolvidable.

Yo todavía las sigo viendo chicas.

Claro. Les digo: mis niñas.

Las sigo viendo todavía chicas. Yo creo que un hijo siempre.

Y todavía les dijo: No salgas con el pelo mojado.

Abrígate. No andes descalza. No andes descalza.

Sí. Eso me sale.

Me has dejado aquí una bola que no puedo hablar.

Así que voy a decir lo que pueda.

Que gracias por toda, por toda la generosidad.

Gracias a ti, Cayetana. Que disfrutéis.

Y que veas "Lucía y el sexo". Es un peliculón.

Eso es. Cualquier tarde,

la vamos a ver todos juntos.

Adiós, cariño. Que os quiero mucho, familia.

Muchas gracias. Muchas gracias.

Qué cosa más bonita. Gracias.

Y enhorabuena por todo lo que has hecho.

Lo que hemos podido. Nada especial.

Hasta ahora. ¿Qué tal?

No me esperaba esto, hija. Por Dios santo.

¿No te esperabas esto? No me lo esperaba.

Mi canijita. Mi canijita.

Y mi bolita.

Te quiero. Y yo.

Esto es para decir: "Gracias, madre".

Gracias, madre. Por dios. Gracias a ustedes.

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Cena con mamá - Paz Vega

26 abr 2019

Paz Vega, junto con Cayetana Guillén Cuervo y Carlos Maldonado, cocinarán para su madre arroz con chipirones, merluza a la vasca y rosquillas como las hacía su abuela. Un menú que será modernizado por Carlos Maldonado.
A lo largo del programa, Vega recordará sus inicios en el mundo de la interpretación, sobre sus mejores papeles y de su participación en el programa ‘Masterchef Celebrity’. También hablará sobre su estancia en América, donde ha vivido junto a su familia los últimos 14 años.
Contará con el apoyo de su hermana Sara, que será quien engañe a su madre para que vaya a la cena sin sospechar nada y, además, le acompañará en la lectura de una emotiva carta.

Contenido disponible hasta el 25 de octubre de 2019.

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  1. Teresa

    Muy hermoso programa y emotivo. Que guapas y buenas personas todas. Cayetana la conocí en Patones un mes de julio cuando preparaba Masterchef y siempre tenía la idea que era un poco altiva y vi que era lo contrario cariñosa y muy cercana. Me alegro que haga este programa. Se lo merece por su buen hacer no sólo profesional sino también culinario. Me gustaría se explicaran un poco más las recetas de los platos por Carlos y se pusieran los ingredientes y cantidades o tiempos de elaboración al lado. Paz Vega un ole por tu carta, honrar a la madre desde tu sentir me ha hecho emocionar. Muy guapas tu madre y tu hermana. Felicidades por el programa y también por incorporar a los tenderos y el mercado, siempre presentes en nuestro día a dia y que merecen también un reconocimiento. Me ha encantado todo. Saludos y a seguir así o mejor.

    01 may 2019