Cena con mamá La 1

Cena con mamá

Viernes a las 22.05 horas

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Para todos los públicos Cena con mamá - Jordi Cruz - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía)

Hoy quedé con el cocinero más exigente de la televisión.

Fue el español más joven en ganar una estrella Michelin

y tiene la voz más seductora

de "MasterChef. Hoy cena con mamá Jordi Cruz.

(Sintonía)

(Tema "Al Mar", de Manel)

Quedé con Jordi bien tempranito

en el mercado de la Boquería de Barcelona.

Cómo se nota que es chef y le gusta elegir

los mejores productos.

(Tema "Al Mar", de Manel)

Hola, superjordi. Qué sustazo me has dado, Cayetana.

Qué bueno. Qué tal.

Qué haces por Barcelona. Por favor, vaya madrugón.

Para comprar cosas ricas no es madrugón, vamos tarde.

¿Ya vamos tarde? Claro.

¿Tú vienes a la compra siempre?

Sí, piensa que el pescado la hora buena son las 12 de la noche,

o sea, vamos tardísimo. Vamos fatal.

Pero, bueno, veremos cosas ricas y nos haremos una idea

de qué podemos hacer para esa cena que queremos hacer.

¿Y por qué quieres hacerle esa cenita a tu madre?

Porque se lo merece, básicamente, me tiré toda vida

intentando que esté orgullosa y al final, tengo poco tiempo

para ella y eso es un pecado. Hay que dedicarle más tiempo

a mi mamá y si le hacemos una cena y se lo pasa bien,

será maravilloso. Pues a comprar.

A la Boquería. Vamos al lío.

(Tema "Ça Ira", de Joyce Jonathan)

¿Cómo se llama tu madre? Roser, Rosario.

Rosario, ¿y cómo es tu mami?

Muy buena gente, muy buena, una luchadora para la gente

que quiere, se ha regalado a la familia toda la vida

y buena persona. A veces se lo digo,

la línea que separa el ser bueno a ser lelo es muy fina

y a veces, se pasa de buena. Imagínate una familia de seis,

todos creativos y gamberretes, pues eso era Vietnam.

La que estaba ahí todo el rato desviviéndose, intentando...

Era mi madre y por eso hoy estamos aquí

porque creo que lo merece porque estuvo toda la vida

sacrificada y supeditada al marido, los hijos,

hasta el punto de tener como un síndrome extraño

que no le permite relujarse y disfrutar de su propia vida.

Reconquistar su vida. Qué cosita las madres, Jordi,

es como siempre pendientes, la prioridad absoluta los demás.

Y de repente dices: "Ostras, la llamé hace un mes".

Se te cae el mundo encima, qué poca vergüenza tienes

con lo que ella ha hecho. con lo sola que se tiene que sentir

que lo piensa, que se siente abandonada

que dirá: "Mis hijos no me llaman". Le digo: "Llámalos",

-"Es que no quiero molestar".

Mamá, me cago en el molestar de las pelotas.

Molesta que eres el alma de la familia,

eres lo que lo une todo. Sí, es quien lo une todo

porque ahora que falta tu padre y a nosotros nos pasa lo mismo,

cuando falta uno de los dos parece que se desmiembra un poco.

Sí, y luego nos juntamos todos como siempre y es maravilloso.

Pero hay que provocarlo. Hay que provocarlo.

Sí, y ahora vamos a una cosa muy importante que no me atrevo

ni a preguntarte, el menú porque preguntarte el menú.

Haremos un rodaballo que es el pescado favorito de mi madre,

haremos un cordero que es muy fanática del cordero

y un postre que le encanta hacer brownies a mi madre,

típico brownie de mamá. Haremos una versión de un brownie

con vainilla que tiene mucha historia, mucho empaque.

Guau. Creo que Carlos Maldonado

corretea por aquí, hay que ponerle en su sitio

porque está subidito el niño, tiene su restaurantito,

le va muy bien, la gente le aplaude todo.

No está subidito. Por si acaso, le vamos a bajar.

Pobrecito. Vale.

Le vas a meter una caña, claro.

Carlos, bueno, creo que está aterrado.

Será una combinación de disfrutar y pasarlo mal,

un término medio. Deberíamos ir a buscar

ese rodaballo y ese corderito. Vamos, pues venga,

busquemos cosas, sí.

(Tema "Woo Hoo")

Qué parte de culpa o responsabilidad tiene tu madre

en que tú cocines. Toda porque yo pensaba

que era muy tonto y que era malo para todo.

¿Te iba mal en los estudios? Fatal.

Pobrecito. No, es que no era tonto,

es que no me centré en algo y mi madre me hizo ver

que tenía facilidad para cocinar que se me daba bien.

¿Le ayudabas en la cocina de niño o cómo lo percibió?

En mi casa se cocinaba siempre mucho,

mi abuela era una buena cocinera, mi madre también

y en dos momentos singulares, uno al reproducirle

yo un plato cuando estaba malito

que eran patatas con judías y pescado al vapor,

después de verlo mucho se lo cociné y dijo: "Caray,

sin que le diga nada con cierta facilidad".

¿Con qué edad? Siete añitos.

Ostras. Pequeñito.

Sí. Y en otra ocasión cuando veía

que la cocina me molaba mucho me puse a hacer una pasta boloñesa

que me encantaba y la hice fatal, puse la carne... cocinaba como tú

en el "celebrity" los primeros días, ¿sabes?

Puse el tomate, la carne e hice una pastarela

y mi madre me dijo: "La cebolla se dora,

la carne se rehoga, pones tomate,

se guisa, así se cocina todo con sabor".

Y me lo contó tan fácil que me di cuenta

que en eso podía tener futuro porque si le metía ganas y atención

y me focalicé. Y decidiste eso con qué edad.

Pues a la que estaba haciendo EGB, tendría ocho o nueve años.

Cuando termine EGB me voy a la escuela de hostelería.

Al menos EGB sí terminaste. Sí.

Y luego entraste en la escuela de hostelería.

Sí, era privada, valía un dinero y dije: "Si en casa

metéis ese gasto, te lo tienes que currar".

Claro, sí, sí. Tuviste buenos resultados

desde que entraste. No, no.

Cómo puede ser. Llevaba el gen

de ser mal estudiante. Porque en esa escuela

también hay que estudiar. Sí.

A la que me puse a trabajar y me interesó, me puse a leer

y me hice un pitagórico. Enseguida trabajaste.

Sí, hice cuatro años de escuela, de los cinco, solo cuatro.

Bueno. Un fin de semana me dicen

que hay un sitio que buscan camarero

y dije: "Será la forma de entrar", me metí con 16 años

y al año siguiente dijeron que querían cocinero

y les dije: "Soy el mejor".

Me metí y con 16 y medio o por ahí y a los 18 era jefe de cocina.

Jefe de cocina, mucho curro y mucha responsabilidad.

Entré pelando patatas, pero tenía tantas ganas

y tanta ambición que los jefes decían:

"Pues este chaval qué ganas le pone",

y en esa cocina que había cocineros de 30 años para arriba

y que estaban un poquito sin ganas, valoraron las ganas.

Llegó el pequeño Jordi Cruz a La Masía y la revolucionó.

Sí, total, con 18 años jefe de cocina y con 24

la primera estrella Michelin.

Qué barbaridad, el cocinero más joven

en tener la estrella Michelin. Entonces, sí.

Primero de España, segundo del mundo en ese momento.

¿Pero estabas en ese restaurante cuando la conseguiste?

Estuve 14 años en ese restaurante.

(Tema "Mama Said", de Lukas Graham)

Aquí de fruta, qué tenemos que comprar.

Albaricoques, ¿y sabes qué haremos con ellos?

Los metemos en cal viva que es muy divertido.

¿Sabes lo que se hace con el maíz mejicano? Le quitan la piel,

la primera capa de piel metiéndolo en cal viva.

Se nixtamaliza. Hay algo que no me cuadra,

se te daban mal los estudios, pero esto es química pura y dura,

que esto son experimentos. Para que veas que hay niños

que no se han sabido focalizar. Encontrar el foco, sí,

es muy importante. Y cuando vi que quería hacer

platos nuevos, dije: "Tengo que aprender",

y cogí el gusto

a leer y a saber. Hola, Jordi.

Qué tal, señora, cómo estamos. Cómo estamos.

Qué tal, soy Cayetana, encantada.

Hola.

Demasiado poca, jefe.

Hay días que me porto bien. Mira, vamos a comprar

seis albaricoques muy buenos, con tres tengo suficiente,

pero como cocinará Cayetana igual mete la pata.

Seguro, seguro.

Sí. Jordi, tienes a mis nietas

que están locas, una tiene cinco años

y la otra ocho y hay que decirles: "A la cama, a la cama".

Tiene durmiendo poco a media España.

Sí, sí. Con el "MasterChef".

Claro, pero no te tengo envidia al guisar, guapo,

que yo guiso muy bien. ¿Sí?

¿Usted guisa bien? Guiso a la antigua,

a la yayi, la yayi. A la yayi.

Venga. Gracias, adiós.

Hasta otra. Adiós.

Sigamos con la comprita. Vamos para allá.

(Tema "You Make My Dreams")

¿Cómo te convencen para hacer "MasterChef",

cómo llega "MasterChef" a tu vida?

Pues me acuerdo que estaba en Madrid Fusion dando una ponencia

de cocina y aparecieron dos señoritas y me contaron

la película que querían hacer un programa de tele

y buscamos a alguien joven que sea didáctico,

que se lo tome muy en serio, muy a pecho y se te nota

que te gusta esto porque cuando hablas te lo crees.

Me dio cierto miedo porque tenemos miedo

de que la tele pueda vulgarizar de algún modo la gastronomía,

tu oficio, que lo quieres tanto y me dijeron: "Qué va,

esto será un programa superserio donde dignificaremos el oficio".

Y ni te imaginas que se armaría el pitostio

que se ha montado con un "MasterChef"

que a la gente le gusta que ya lleva seis años

haciéndolo bien e incluso hay una generación de niños

pequeños que han vivido

normalizando la cocina porque lo ven en la tele todo el rato.

¿Y te atraía el mundo de la televisión antes de eso?

No, soy un megatímido, una persona muy chiquitita

que me da mucha vergüenza todo, pero lo vi como un reto

para aprender a ser más social.

Tener más facilidad para interactuar con la gente.

¿Qué parte crees que tienes ahí escondida y se ve menos?

La parte normal, la parte afectiva, la de ser cariñoso, la de decir

las cosas como las pienso con normalidad.

Y te cuesta decir lo que sientes, te cuesta mostrar emociones.

Sí, salí una noche a una discoteca y se me acercó una niña muy mona

y me dijo: "¿Cómo te llamas?" y le dije...

(INTENTA HABLAR)

Y se fue y me quedé pensando: "¿Serás imbécil? Si era guapísima,

qué te costaba decirle que me llamo Jordi, ¿y tú?

¿Quieres tomar una copa?" Incapaz, y dije que no

me pasaría más en la vida. Cualquiera lo diría.

Te has trabajo mucho esa timidez. Intentar superarla,

aprender, superar barreras un poco casi por obligación.

Y a parte yo doy una imagen de tío chulo, que es muy gracioso,

ser un tío pequeñito y que la gente te tome por vacilón.

Pero eso no sé muy bien por qué es porque quizá es tu manera

de expresarte o defenderte. Cuando de pequeño te sientes

pequeñito tienes tendencia a mostrar otra cosa.

Puede ser. Y a exagerarlo incluso.

Sí, tu papel de juez también hace que...

No, eso es otra historia.

Bueno, tienes que juzgar. Me gusta ser un buen profesional

y hacer lo que se me pide. Y se te pide juzgar.

Sí, y mostrar el rigor

y la dureza, entre comillas, de una cocina.

Y no solo somos jueces, también soy el cliente que paga,

ese cliente que va a tu casa y te exige al máximo

y no te da margen, o sea, no puedes servirlo mal

tiene que estar bien,

así que me quedo con ese rol estricto.

Tú no me escuchas, solo me quedó claro

que el consejo no te sirve, te sirven los palos.

-El plato se llama león come gamba.

-Tú no has entendido nada.

Yo soy cocinero desde hace mucho tiempo,

exigente cada día al máximo con lo que hago.

En mi vida he visto una marranada como esta

y tú que me la intentes colar.

¿Eres igual de estricto y riguroso contigo?

¿Cómo? Tengo claro porque no me permito el error.

Te puedes poner nervioso, pero la falta de ganas

cuando hay 20000 personas queriendo entrar en "MasterChef",

por ahí no paso. Hay que respetar el trabajo

de la gente, sí, y eso es algo que quien entra en "MasterChef"

tiene que tener muy claro. Y no es cuestión de un error.

Te hablo más de los "celebrities"

porque nosotros... Maravilloso los tres.

¿Sí, no? No me esperaba, quizá,

porque pensaba que las "celebrities" y te incluyo,

eran lelos, ¿sabes? No me esperaba nada

y al contrario, competitivos, con ganas de hacerlo muy bien.

Disciplinados. Disciplinados, profesionales.

Tú eres el caballito ganador. -No sé si prefiero ser ya

burrito ganador o asno ganador. -Burrito viniste, pero te irás

caballo de carreras. ¿Cómo te llevas con tus compañeros

con Pepe y Samantha? Somos amigos, Pepe es como

mi hermano mayor que te picas, que te pones competitivo

de yo corro más que tú y salto más que tú,

pues nos pasa eso y es real, es real y lo hacemos

en "MasterChef" en los exteriores y la gente cree que es impuesto.

No, perdona, me encanta ganarle y a él intentar ganarme a mí.

(RÍE) Qué gracia, o sea,

te gusta hacer "MasterChef", te lo pasas bien.

Sí, la gente dice: "No tienes vacaciones",

relativamente, para mí son mis vacaciones.

Estás aprendiendo en un sitio singular,

estás viajando. Casi no te parece un trabajo.

No, parece muy gratificante.

Es verdad. Me encanta.

Y lo es, y lo es.

(Tema "Si Jamais J'oublie", de Zaz)

¿Qué buscamos aquí? Aquí lo lógico serían setas,

hay unas setas maravillosa, pero si encontramos brotes

de pino, nos coronamos.

Hombre, Jordi, eres muy caro de ver, dichoso los ojos.

Qué tal. Cómo va eso.

Bien. ¿Bien?

Buscamos una cosita que seguro tienes, brotes de pino.

Pino germinado, o sea, piñón germinado.

Esto es. Es esto.

Sabes que la aguja de pino es dura, pues cuando es un brote

joven la hoja de pino te la puedes comer

y tienes todo lo bueno del bosque.

Tiene sabor a resina un poco. Sabor a resina.

Y está muy rico. Qué bien.

Por cierto, a ver qué día me vuelves a reservar en tu casa,

que es muy difícil ir allí.

¿Cuánto tiempo tienes que llamar con antelación para tener mesa?

Un mes, dos meses antes. ¿Cuánta gente trabaja

en el restaurante? Cincuenta y algo.

No está mal. No, no está mal.

Cincuenta y algo. ¿Y de precios cómo va,

es asequible para la gente? A ver, a mí, particularmente,

no lo encuentro caro porque prefiero mucho más

una buena comida que no comprarme una buena camisa.

Lo que hacemos en nuestro país traspasado a otros países,

te lo cobran el doble. ¿Qué tal llevas las críticas

cuando te dicen algo negativo o no tan positivo?

La crítica hecha desde el criterio, perfecto,

me encanta la crítico. Si critico, tengo que saber aceptar

las críticas, ¿vale? Las de redes sociales

es otra historia, la persona que me critica

sin conocerme o sin haber comido en mi casa, es me ofende.

Es el gran problema. Me ofende.

¿Qué es lo peor que te han dicho? Cuando te dicen...

No estás en el restaurante es lo que más me cabrea.

Yo grabo tres mañanas a la semana "MasterChef",

ABaC está abierto siete días a la semana,

o sea, mínimo estoy cuatro días enteros en el restaurante

y me desvivo por estar y al decirme que no me lo tomo

en serio... me ofende porque le meto la vida entera.

He sacrificado tantas horas de estar con mi madre

por estar en mi restaurante que me ofende.

Hubo una señora me llamaron del restaurante y no la saludé

no sé por qué, se me escapó y me llaman que no le gustó

ningún plato. Fui de casa y le dije: "Señora, ¿qué pasó?,

¿no le gustó este plato y este y el otro?"

Señalé todos los platos y le gustaron todos y digo:

"Si me dicen que no le gustó ninguno",

-"Pero no me hice la foto" Esto también es importante.

No puedes criticar el trabajo de todo un equipo,

de cincuenta personas, que se han desvivido,

porque no te has hecho la foto. Tú vienes a comer bien, no a eso.

He recibido algo de importación que quiero que probéis.

¿El qué? Prefiero que lo enseñe mi hijo.

(SUENA "ARE WE LOVERS OR ARE WE FRIENDS?")

¿Esto qué es? Son varios tipos de insectos.

¿Insectos para comer? Sí.

Insectos que se comen.

Preparado y tostado; listo para comer.

Tenemos hormigas colombianas, gusanos, grillos, escarabajos...

¿Qué nutrientes tiene?

Dicen que es el alimento del futuro porque tienen proteínas, son sanos.

A mí me da cierta grima. Yo es que me muero.

No los pongan en la mesa para tu madre, por favor.

No, es muy tradicional para los bichos.

Tengo escorpiones y tarántulas. Oh, me molan mucho.

Qué asco, por favor; ya te lo digo.

Me voy a llevar uno de cada. Tenemos un cocinero en común,

que se llama Carlos Maldonado, que es un cocinero modernillo.

Está pensando darle esto a Carlitos.

¿Se lo vas a hacer comer de verdad?

Sí, claro. A ver qué cara pone.

("Luck", American Authors)

Nos conocemos hace muchos años. ¿No me digas?

Sí, sí. ¿Sois amigos? ¿Sí, eh?

Él, no solo tiene cosas muy buenas, sino que te sabe decir

qué cortes son especiales, qué cortes son singulares.

Hablando de singularidad;

me gustaría un corderito no muy mayorcete, joven.

Claro, tenemos el corderito de Teruel.

Con ese paño... niquelado.

Qué pinta. ¿Desde cuándo os conocéis?

Yo tendría... quince o veinte años.

¿Tú eras de salir de marcha? Nunca lo he hecho, no tenía tiempo.

No me digas. ¿Nada? Porque tenía que currar

y el domingo quería estar fresco para currar.

He recuperado el ritmo y he salido ahora.

Con "MasterChef" ¿o qué? Sí, porque vas a Madrid...

Sabes que la noche madrileña es muy divertida.

Pues sí. He salido más.

Pero, hasta ahora, no había hecho el ejercicio de salir de marcha.

Entonces, ¿has ligado poco? ¿"Poco"?

La carne la veía muerta en la nevera.

No te creo, o sea... Te lo pregunto de verdad.

Que tú no ligabas. Nada.

Es por intentar... Y, ahora, me parece raro, porque...

"Con todo lo que ligo ahora..." Porque pienso que no es por mí,

que es por el personaje, por el Jordi de la tele.

Mira, eso nos pasa a todos los que somos conocidos,

siempre pensarás que te miran porque te conocen.

¿Por qué te presentaste a lo de "Men's Health"?

¿Cómo se te ocurre siendo tímido? ¿De dónde coges las fuerzas?

Porque Jordi, el director de la revista,

me dijo algo que me ganó: "¿A que no tienes pelotas?".

Claro, se acabó. "¿Que no tengo de qué?"

Dice: "A hacer un reto" Digo: "Me encantan"

Me dice: "Te enseñaremos a comer" Y yo: "Me estás vacilando.

¿Enseñarás a comer a un cocinero?". Dice: "Sí"

Vi que podría aprender mucho, hacer algo bueno para mi cuerpo

y que podría aprender a superar mi timidez porque estaría obligado.

Esa portada me daba pánico. No me extraña.

Esa portada me obligaba, en tres meses lo daría todo

porque me daba pánico. Si lo hacía, quería salir lo mejor posible.

("Uptown Funk", Bruno Mars)

Lo bueno, es que hace ya dos o tres años del reto...

Y te has mantenido. Lo he intentado;

tengo el hábito de hacer deporte y de alimentarme bien.

¿Sigues teniendo tableta? No estoy mal.

Oye, ¿qué está pasando? Ay...

Estás como la costilla esa.

No tanto, pero bueno. Como esa costilla, pero vamos...

Compañero, perdona, ¿eh? Que estaba tocando las costillas.

Tráeme cosas ricas al restaurante. Venga.

Gracias. Tenemos que innovar.

Encantada, hasta ahora. Igualmente.

Hacia allá. Disfrutad de la comida.

(SUENA WE'RE FROM BARCELONA", I'M FROM BARCELONA)

Por favor, adelante. Qué emoción, ya estamos aquí.

Una cosa, te tengo una sorpresa preparada.

En esa habitación encontrarás una vestimenta, un atuendo,

que te va a venir muy bien.

¿Voy yo sola? Como en mi casa.

Como en tu casa. Venga.

Aquí te espero. No me fío un pelo.

Vale, voy.

Ajá... Por favor, me muero de la emoción.

Mitad chaquetilla, mitad elegancia, te vendrá bien.

Le tengo mucho respeto a las chaquetillas,

y a la tuya, desde luego, que pone aquí tu nombre.

Que cuesta mucho ganarlas. Y te vendrá muy bien.

¡Qué casa más bonita! Qué vistas más chulas.

("Castle on the Hill", Ed Sheeran)

Quiero ver tu cocina. Ahí está.

Quiero ver la cocina de Jordi Cruz. ¡Bueno! ¿Aquí surge la magia?

No, aquí surgen las tortillas, las pechugas...

Y la tortilla francesa. Sí, o sea que...

Bueno, a lo que estamos, que nos ponemos a hablar y...

Tu madre, ¿qué vamos a decirle para que venta esta noche a cenar?

Vamos a cenar aquí, ¿no? Es de tan buena fe

que le puedo decir lo que sea que se lo va a creer;

pero le he dicho algo que tiene credibilidad

porque, a menudo, le hacen entrevistas.

Le he dicho que viene una periodista, una amiga,

y que la vamos a hacer en casa.

Le has dicho que venga esta tarde-noche.

La acercará mi hermana Monte, que lo sabe.

¿Cómo podemos confirmarlo? Está todo montadísimo.

Que se acuerda, que ha ido a la peluquería...

Si te quedas más tranquila, llamo a mi hermana, que es un poco lela.

Yo no he dicho eso. La llamamos.

Venga, llámala.

Vamos a ver si... A ver.

Ponle el altavoz y lo oigo yo, bueno, si quieres.

Montserrat, ¿cómo está la cosa?

No olisquea nada. Vale.

Vale, tranquilidad absoluta. Hola, Montse, soy Cayetana.

Está intranquila.

Hola, ¿qué tal? Muchas gracias por ayudarnos.

¿Sabes lo que te decía? Es por esas cositas.

Claro. No te preocupes, confiamos en la destreza de tu hermano.

No sé por qué, pero confiamos.

No hables de cocina, Montserrat, que no sabes freír un huevo.

Empiezan las rencillas familiares.

En mi casa, cada uno tiene una virtud;

yo cocino, ella no. Cocina por teléfono,

pide pizzas, burger... Tendrá otras.

¡No! Bueno, sí: hablar. "Hablar", bueno, bien.

No se calla ni debajo del agua, la muy cabrita.

A ver si se arrepiente de ayudar.

Montse, lo estás haciendo muy bien; cuando esté colocadita... puerta.

Con cariño, ¿eh? No se calla ni debajo de agua.

Estoy viendo que os metéis caña en la familia, ¿no?

Sabe que la quiero un montón, pero nos gustan estas cositas.

Que te quiero, hermana, ¿vale?

Al lío, ¿eh?

"En la jaula". Que no se lo espere.

Gracias por tu ayuda. Un beso. Sé buena.

Ya está confirmado.

¿Más tranquila? Sí.

¿Y Carlitos? Ahora tendrá que llegar, digo yo.

Nos podemos sentar a charlar. Venga.

("Kitty", Randy Newman)

Todo el mundo te conoce como un grandísimo chef,

pero personalmente menos. ¿Cómo recuerdas tu infancia?

Muy feliz. Éramos muchos en casa, imagínate: seis hijos, el padre,

mi abuela; quien no la liaba un día la liaba otro.

Y mi padre, que era un figura liándola parda.

¿Ah, sí? Sí, era un profesional de liarla.

Pero ¿en qué sentido? Tenía su carácter, la liaba...

Tenía un carácter malhumorado, todo le sentaba mal, se ofuscaba...

¿Y cómo era tu relación? A ver, que era muy buena gente,

era muy gracioso. Cuando tenía el día gracioso,

pero si no lo tenía... Era una persona de gran carácter.

¿Has llegado a entender por qué tu padre estaba, a veces, enfadado?

Imagino que será porque vivió una época complicada;

con nueve años estaba en una fábrica

y tuvo que currárselo mucho en un ambiente 100% hostil:

la Guerra Civil y lo demás, eso no es nada fácil.

Además, una familia numerosa...

Creo que no le dio tiempo a formar sus emociones

y eso fue, de alguna forma, transformándolo en alguien

que cuando no puede ser cariñoso, se vuelve lo contrario.

¿Cómo era tu relación con tu padre cuando eras un niño?

Mi padre era muy exigente, un hombre con carácter

al que le costaba decirte: "Lo has hecho muy bien".

Básicamente era así, no era una relación mala,

mi padre te exigía y te pedía pero ese golpecito en la espalda,

si te lo daba, era con una colleja. (RÍE) ¡Bum!

En el fondo, fue una buena relación pero nunca escuché un "te quiero".

¿Tú se lo llegaste a decir a él? Esa es la parte mala,

cuando no te lo enseñan, a ti te cuesta.

Mi padre murió de Alzheimer, yo estaba de guardia,

porque ya estaba muy pachucho, y me propuse decirle "te quiero"

antes de morir y se lo dije. Yo pienso que me escuchó pero...

Y a las pocas horas murió.

Bueno, al menos, se lo dijiste.

Sí. La vida tiene esas cosas;

siempre tuve pánico a no decirle "te quiero" a mi padre

y fue en el último suspirito.

Aunque no te lo dijera, seguro que estaba orgulloso porque...

Sí... yo sé que sí, porque... Tú sabes que sí, ¿no?

Mi hermana, hace poco, me regaló una carpeta

que él tenía en su despacho, donde estaban los primeros recortes

de periódicos donde yo salía por temas gastronómicos.

Los tenía archivados en una carpetita.

Qué emoción, ¿no? Sí.

¿La quieres ver? Sí.

Qué emoción, ¿no? Está vieja, tiene muchos años,

A ver... Te hará gracia, seguro.

¿Tú sabías que la guardaba? No tenía ni idea.

¿No te emocionó muchísimo cuando te la dio tu hermana?

Claro, porque mola. Sabes que estaba orgulloso aunque no sabía...

Cómo expresarlo. Sabes que estaba orgulloso.

El primer menú que le hice la primera vez que vino a comer.

Lo tenía guardado... Sí.

Tu madre, en cambio, sí expresa más lo que siente, ¿no?

Mi madre es muy... diferente a mi padre.

Todo el mal carácter que tenía mi padre, ella lo tiene de buena;

pero todo lo que mi padre tenía de decidido,

ella lo tiene de ser precavida. Ya...

Entre los dos... Un buen equipo.

Lo eran, sí.

¿Tú tienes algo de cada uno? Sí.

¿Le sueles cocinar a tu madre? Pues... sí... cuando...

Siempre que hacemos algo familiar, que suele ser los domingos,

el pretexto es ir a comer los platos de mi madre.

Lo ha sido siempre y nos encanta comer esos platos de familia,

por lo tanto, creo que no debo meter mi cocina en ese momento,

donde todos buscamos la cocina de mamá.

Igual le impresionas, por el nivel que tienes.

No, qué va... Mi madre lo que tiene de suave

lo tiene de dura de decirte: "Nene, no te calientes

que estamos en familia, aquí no eres un chefecito".

¿Te dice eso, no? Aquí eres Jordi, el pequeño.

Te ponen en tu sitio, ¿no? Eso está bien.

Claro que está bien. Siempre te recuerdan esos años

cuando eras el pequeño y sigues siéndolo.

Siempre se es el pequeño. Gracias a Dios, además.

Viene bien que lo recuerden. Sí.

Dime qué cosas tienes pendientes, alguna que tengas.

La cuarta estrella Michelín.

¿De verdad que vas a por una cuarta? ¿Se va?

Yo he ganado seis en mi carrera. Sí, pero...

El que más tiene son tres, porque es el máximo que hay,

pero seguro que Michelín piensa en hacer la cuarta e iré a por ella.

Pero ¿cómo vas a tener una tarde libre? Es imposible.

Es la cuarta estrella Michelín, ¿qué tendrá que ver eso?

Compatible no es, dejémoslo para otra vida.

Lo que me gustaría hacer, fuera de coñas,

es alguna técnica o alguna receta que perdure en el tiempo.

Es un objetivo muy chulo. ¿Y tener un hijo?

También, pero ahora mismo me pasa la vida muy rápido,

tengo 40 pero pienso que tengo 25 y creo que con el ritmo que llevo

no lo disfrutaría y me encantaría disfrutarlo.

Creo que todavía tengo cinco años para decidir sí o no, ¿vale?

Pero si es que sí, que le puedas dar al chaval,

ante todo, tu tiempo como padre.

¿A tu madre le has dicho que la quieres?

Más que a mi padre, sí.

Sí, sí, pero con la boca pequeñita.

Así como... te quiero...

(RÍEN) Seguro que lo ha escuchado.

Durante mi vida, las parejas que he tenido me han dicho eso:

"No dices 'te quiero' con todas las letras, usas diminutivos".

Siento una vergüenza que no sé de dónde...

No sé de dónde viene pero está ahí y me amarga la existencia.

(Timbre) Me encantaría ser más libre.

Han llamado a la puerta, no quiero ni pensar...

¿Es Carlitos? Sí, bueno... mira qué ojillos...

(RÍEN)

Hay que abrirle. Vamos a ver qué dice.

A ver qué dice.

Déjame ver por la mirilla.

(Risas de Cayetana) Tiene que estar como un flan.

Aquí fuera hay una especie de macarrilla.

Me distrae porque va vestido con una chaquetilla.

Confía en la chaquetilla.

Cómo se parece a Carlos Maldonado. Debe ser él con cara de angustia.

Abriré con precaución. Venga.

¿Dígame? Soy Carlos Maldonado.

No queremos nada, gracias.

Que me has dejado en la calle, me cachis en la mar. ¿Qué tal?

¿Cómo estás? Qué bien, qué placer verte.

Vamos a cocinar. Guapísima.

Carlitos. Ahora le tienes que ver de colega a colega, no como juez.

Con mucho cariño, claro.

Ya tengo la chaquetilla preparada, así que... ¿todo bien?

Mira, mira lo que te digo.

¿Qué haces con su chaquetilla? Soy de su equipo.

Como sé que haces variaciones de los platos, así a tu rollo,

te he puesto platos con poco margen de maniobra.

Vamos, que lo has traído todo.

Bueno, pero vamos a cocinar.

Pero vamos, que lo que tú digas va a misa.

No, estamos para cocinar los tres alegremente.

"A misa". "A misa", se acabó.

No se te ocurra nada. Estoy en un compromiso.

Respira hondo, Charlie.

Yo entro aquí como Pedro por mi casa...

Es la que dirige el cotarro. La que maneja el tema.

Mi barca. Sí, exactamente.

A mi madre le encanta el rodaballo.

Sí. Le encanta el cordero

así a la parrillita asadito y tal.

Y ella siempre hace un pastel de chocolate muy rico.

Haremos una versión "free style" de un brownie con vainilla.

Un "free style".

Pues el menú que nos ha propuesto Jordi es brutal.

Así que no voy a tocar nada.

Vamos a empezar con un rodaballo asado

con pieles glaseadas y jugo de espinas ahumado.

Vamos a continuar con unas costillas

de cordero lechal asadas, curadas y desecadas

con albaricoque pasificado, brotes de pino,

cuajada de pistilos y jugo caramelizado.

Y vamos a terminar con unas maderas,

cortezas infusionadas y heladas con vainilla, chocolate,

especias, resina y melaza.

¿Por dónde empezamos? Rodaballo, hay que limpiarlo.

Hay que hacer un fondo de cordero

con una bresa para ese fondo.

Unos percebes hay que limpiar también.

Rodaballo de diez.

¿Qué te parece? Dale, dale tú.

Yo te hago un lomo. Tú rematas. ¿Te parece?

Me parece perfecto.

Bueno, pues ahí.

¿Qué es lo que más te llamó

la atención de Carlos en "MasterChef"?

La actitud. Gracias.

¿Y le veías posibilidades? ¿Cómo?

¿Le veías posibilidades? Yo no daba un duro por él.

Ah, gracias, chef.

No, no. No es cierto.

Desde el primer día se ve el que tiene...

Uno puede cocinar mejor o peor en "MasterChef",

vendrás con un nivel más alto o más bajo.

Pero lo importante es, independientemente del nivel

que muestres, tener una actitud y que se vea una evolución.

¿Y tú conocías a Jordi antes de entrar en "MasterChef"?

Sí, claro que sí. Jordi...

O sea, no es el jurado de "MasterChef".

Ha sido un grandísimo chef.

No sigas, dame un abrazo ya.

A ver si me entiendes. Pues el cocinero más joven

en ganar una estrella Michelín por ejemplo en España,

el segundo del mundo. Eso es.

Claro, y antes de "Masterchef" mamé 27 años de cocinero.

Eso es. Como para que te conozcan sólo

por haber hecho "MasterChef". A veces pasan esas cosas.

Y mola mucho que te reconozcan por "MasterChef".

Pero que soy ante todo cocinero, un buen cocinero.

Eso es, de toda la vida. Sí, es así.

Y cuando termine la tele seguiré siendo cocinero.

Y moriré con la chaquetilla puesta.

Eso es así. Sí, sí.

¿Hay que llamaros cocineros o chefs?

Cocineros. Claro.

Chef es un cargo ejecutivo

de alguien que gestiona una cocina.

Pero lo que somos es cocineros.

Pues yo tengo una duda sobre el proceso creativo

de los platos a la hora de innovar.

¿De dónde salen determinadas ideas?

¿Qué es lo que os inspira?

¿Y qué momentos son propicios para que vengan esas ideas?

Oye, todo el rato, ¿no? 24 horas al día.

24 horas al día. Sí.

¿Tu forma de no currar es darnos pico?

Sí que es verdad, va. Cebollita, chalota

y fondearemos unas verduras para el fondo de cordero.

Por las mamás.

¿Y las cartas de vuestros restaurantes?

¿Por ejemplo las que tenéis ahora cada cuánto las innováis?

Nosotros hacemos 1 o 2 platos por semana nuevos.

Y cuando tenemos 5 o 6 los introducimos

a los menús degustación.

¿Pero entonces cuántos platos haces al año?

Setenta platos. Setenta.

Y el proceso de creación también es muy chulo, ¿no?

Es que yo no me atrevo a llamarlo proceso de creación.

Yo intento hacer mis platitos ricos.

Y no quiero pensar que soy un creador.

Llámalo como quieras. Hago mis platos,

que intento que sean singulares.

Y chimpún.

Pero es una creación, si tú haces una cosa nueva.

Yo me considero artesano de la cocina.

Que luego un cliente me dice que le parece que es un arte,

se lo respeto. Y creo que es un arte la cocina.

Pero de mi propia cocina no lo voy a decir nunca.

Ya, pero lo dirías de compañeros tuyos.

Sí, todo el rato lo diría.

A ver, cómo es la racioncita. Esto está bien, ¿no?

Y una pregunta, ¿cómo son en los momentos

en los que está Michelín por ahí rondando y va a opinar

y es posible que te den una estrella o no?

¿Cómo se vive ese momento?

Pues yo estoy tranquilo, intento hacerlo muy bien.

Y si eso merece estrellas Michelín, maravilloso.

Es muy reflexión. Totalmente.

Es muy fácil decirlo. Y decirlo queda genial

cuando se tienen tres estrellas.

Me parece maravilloso. Pero el proceso

hasta que llegas a esa reflexión,

a esa tranquilidad, a ese bienestar mental.

Sí, ¿porque, Jordi, en tu primera estrella

estabas así de tranquilo?

La primera yo no sabía lo que era.

"Que te han dado una estrella Michelín."

Y dije: "Oh, qué bueno. ¿Qué es?".

Sí había escuchado qué era, pero no sabía qué significaba.

No me imaginaba que te pondría en un mapa.

Que vendría gente por el mero hecho de ese reconocimiento

y que, a partir de ahora, estarías en un mapa gastronómico

para toda tu vida. Ahora ya lo entiendo.

Lo entendí a los dos días.

¿Cómo te das cuenta de que te dan la primera,

la segunda, o que te nominan?

Tú estás tomando apuntes para ti, ¿no?

Claro. (RÍEN)

Yo no tengo la receta del éxito: currar y hacerlo muy bien.

Y que tú te sientas realizado con tu trabajo.

Tú quieres triunfar a lo loco, no tienes paciencia.

No, qué va, mi meta es ser feliz.

Es eso. Anda ya, tu meta es ser feliz

con una, dos o tres estrellas Michelín.

No, qué va, en absoluto. Anda ya.

Si te obsesionas con lo de la estrella

sabes qué te va a pasar. Que no.

Qué perro el tío. Házselo para allá.

Tranquilo, ya me vengaré.

Vaya percebes, ¿no?

Esto es agua con cal viva.

Bueno, chicos, ¿ha llegado el momento de emplatar o no?

Yo te lo dejaré todo a punto y tú rematas esto, ¿no?

No, no, emplatamos los dos.

Tú haces tus versiones. Tú una, yo otra y...

Yo te pongo todo aquí y tú haces lo que te dé la gana.

Yo tengo una idea, chicos. Pero tú rematas.

Yo creo que podéis hacer cada uno un emplatado

que se os ocurra a cada uno.

Sí. Y luego vemos qué emplatado

se queda. ¿Os parece? Vale.

Mira, Carlitos. Ahí está.

¿Cómo se llama esta máquina? Es el DJ.

Pasamos el disco de DJ

de la sala de risas a la cocina.

Y sirve para estas cositas.

Ahí te ha dado en toda la madre.

El puré de berenjena. Percebes con plancton.

¡Guau!

Esto iría ahora por dentro y por fuera.

Esto es competición, ¿no? Pues al competidor ni agua.

Pero estás haciendo el mismo que yo, ¿no?

Oye, no vale copiar, ¿eh?

Una cosa es inspirarte y otra es plagiar así a saco.

Mira, él ha dejado un circulito que tú no, ¿eh?

¿Quién? (RÍE)

Pues yo quiero ponerlo fuera.

Tú ponlo donde te salga... Tú ponlo como quieras.

¿Ya lo tenéis? Es el mismo.

Me lo ha puesto al ladito. Está bien.

¿Hacemos ese? ¿Te parece? A mí me da igual.

¿Hacemos el tuyo? ¿Cómo voy a hacer el mío?

No, no, no. Aquí hay un juez.

¿Quién? Un amigo mío

que entiende bastante.

Hola, ¿qué tal?

(RÍEN)

¡Pepe! ¿Qué pasa, macho?

¿Qué pasa, tío?

Mira qué pelacos. ¿Y esos pelos, Pepe?

Pepe, te voy a contar.

Estamos haciéndole una cena a la madre de Jordi, los tres.

Escucha, Pepe, te voy a enseñar el emplatado de ambos

y tú vas a decir cuál es el mejor.

¿Te parece? Han emplatado un rodaballo.

Sí. Sí, los dos. ¿Lo ves, Pepe?

Eso lo ha hecho Carlos. Este es de Carlos.

Y este es el de Jordi.

¿Lo ves bien?

Sí, ya.

Guay. Oye, una cosa...

Vete a lavar la cara, tío, que tienes cara de sueño.

Es que se acaba de despertar.

Oye, Pepe, te queremos. Gracias.

Venga, chao. ¡Adiós!

Juega a mi favor. Es de La Mancha.

Es manchego como yo.

Esta muy bien, pero al final el emplatado ha sido idea suya.

Las cosas como son, ¿no?

Sí, pero a ver... he emplatado el último.

No quiero decir que me he copiado, pero...

Pero sí. Pero me he copiado.

Vamos con el cordero, venga. Yo tengo mi juguito aquí.

Yo emplato el mío, vosotros emplatáis el vuestro.

¡Uh!

Me voy al plato.

Me cojo una costillita.

Y aquí abajo tengo una cosita que me he traído.

Esto son unas chips de cordero.

Chips de cordero. Crujientes y ahumadas.

Y para rematar esta leche. Impresionante.

Sí, señor. Bravo.

Bravo. Qué bonito. Un buen plato de cordero.

¿Y el postre? Lo haremos en la mesa.

Lo harás tú. Te va a quedar muy bien.

Nos toca a nosotros. Es un platazo.

Es un platazo.

¿Y sabes lo que más me fastidia de esto?

Que yo no me lo voy a comer.

Pero tú no te preocupes, lo vas a comer.

¿No quieres prepararle un platito mientras emplata?

Sí, hombre. A ver si de repente

se tiene que ir.

Con lo que has currado. Es un detalle

por vuestra parte. Que agradeces.

Y más que vas a agradecer.

Antes de darle el snack tienes que darle

el visto bueno a nuestros platos.

Yo lo veo bien.

Bueno, limpiamos esta mesa.

Quitamos esto para no mezclar una cosa con otra.

Venga, ¿qué me habéis traído?

Si no me voy haciendo unas costillas, ¿eh?

No, no, no. No, espérate un momento.

¡Oh, no! Lo voy a poner ahí.

¿Para qué vas a comer costilla?

Qué cosa tan bonita. No me lo puedo creer.

Mira lo que hemos traído. Esto es...

Esto es la comida del futuro.

(RÍE) Cucos fritos, cucos fritos.

Avispas con miel. Oh, Dios, un alacrán.

Si no quieres el escorpión...

Se ha desmontado un poco. Esto es una tarántula.

No, no, tarántula tampoco.

Oh, déjame en paz.

Bueno, pues los escarabajos. Mira qué escarabajos.

En todas las películas egipcias salen esos.

Sí, estos son sastres. Estos son los que vuelan.

Estos tienen unas alitas súper cachondas.

Y muy crujientes. Estos se los comen mis perros.

Vale, hoy lo vas a comer tú. Carlos.

¿Sí? ¿Tú también comes...? ¡Aaaah!

¡No puede ser!

Lo que no puede ser es que te vayas con hambre a casa.

Talavera te pilla muy lejos.

Y de camino te entra hambre y qué haces.

Uf. (RÍE)

Pues nada, aunque me hayáis hecho este regalo

yo espero que a tu madre le encante el menú.

De verdad, enorme. Muchas gracias.

De nada, nene. Muchísimas gracias.

Rubia, te veo pronto. Qué penita que te vayas.

Podrías haber hecho el postre mejor que yo.

Que penita que no lo voy a probar.

Pero bueno, tengo esto. Con hambre no te vas.

No, la verdad es que no. Por Dios, Carlitos.

Toma, cógelo. Ay, qué asco.

Qué asco, por Dios.

Pues a ti y a mí nos queda poner la mesa.

Reconducir esto. Y yo me voy a cambiar,

si no te importa para no recibir a tu madre...

Me parece muy bien. Vete a poner estupenda.

Y ya está, me voy a cambiar. Y yo le doy un repasito a esto.

Guau, madre mía. No estaremos mal.

Esto es el mejor restaurante del mundo.

Ha quedado preciosa.

(Timbre) Ha sonado el timbre.

Ha sonado el timbre. ¿Qué hacemos?

¿Nos esperas tú en el salón y voy yo a abrirla?

Vale, os pongo una copeja y así todo más natural.

Venga, vale. Venga.

¡Hola! Hola.

¡Chan! Qué sorpresa.

Roser. Hola, soy Cayetana. ¿Me conoces?

Ya. Ah, bueno.

Hola, Montse. Hola, ¿qué tal?

¿Cómo estás? Muy bien.

Roser, tu hijo te ha dicho

que le estaban haciendo una entrevista

y que tú ibas a participar en la entrevista.

Sí. Pues te ha mentido.

Es un enredo. Es una mentirijilla.

Pero con todo el amor del mundo.

Ya. Te tiene preparada una sorpresa

y aquí tu hija también ha sido cómplice, yo también.

Huy, huy, huy. Qué miedo me dais.

Vamos a empezar la noche.

Está abajo esperándote. ¿Sí?

Hola.

¿Qué haces tú aquí? (TARAREA)

¿Qué pasa? ¿Qué pasa contigo?

Sentaos, sentaos. Me siento yo ahí a tu lado.

Aquí al lado de mi hermana. Muchas gracias.

Mamá, tengo al...

No le hagáis ni caso. Tenemos algo que contarte.

No le hagas ni caso. Huy, huy, huy.

Pero que no le hagas ni caso. Somos novios.

¿Te imaginas? No le hagas ni caso.

No va por ahí. Te has puesto roja.

¡Sí! (RÍEN)

Al final la broma me la gastas a mí, por favor.

Bueno, ya que estamos aquí yo quiero aprovechar

para saber más de vosotros.

Cuéntame, Montse, algo que le pueda sacar los colores.

A ver.

Cuidado. Cuidadín, ¿eh?

Cuidadín. A ver qué puedo...

No, está la pequeña,

las mellizas y la bocazas, que es esta.

Es un sinvergüenza. Fíjate qué fuerte.

Chica, cuenta algo que tampoco genere conflicto familiar.

Yo dormía por ejemplo en una habitación

donde había un cielo abierto.

Como una terracita. -Un tragaluz.

Y tenía una hermana que me quería quitar ropa.

Se iba de vacaciones y quería quitar ropa.

Y llamaba a los ayudantes. A los mafiosos,

Que éramos nosotros. Eran ellos dos.

Entonces desmontaban los marcos de las ventanas,

que eran de madera. Mi hermana durmiendo y...

Y vosotros encaramados. Y Bonnie & Clyde,

que éramos yo y mi hermano quitábamos los marquitos

y entrábamos como gacelas a por la,...

según demanda, la ropa que le quería robar

la otra hermana a ella.

¿Pero a cambio de qué? Por vicio, por vicio.

Por puro vicio de transgredir la ley.

Claro.

(TARAREA)

Claro, te despertabas. Porque llegaba un momento

en que hacían algo de ruido y decía:

"Oye, ya podéis salir por donde habéis entrado."

Porque ya sabías quién era. Pero qué susto.

Para una vez que nos pillaste, porque fueron cientos.

¿Y qué tal es como jefe, Montse?

Uf. (RÍE)

No tiene ningún miramiento.

Que si me tiene que regañar, me regaña, ¿eh?

Él en su trabajo es muy estricto.

Y yo cuando lo veo que está muy concentrado en la cocina

ya no le digo ni nada.

Paso por ahí y ya está. Y para que yo no le hable...

Y mira que es difícil callar a mi hermana.

Sí, como lo vea concentrado y hablando con la gente, ya no.

Alguna cosita más que contar.

No, espérate, que ya voy yo sacando.

Yo voy tirando del hilo.

¿Qué tal se lleva con vuestros maridos, novios respectivos?

Con sus cuñados. Esto ya tiene su historia.

Se lleva genial, pero primero tienen que pasar unas pruebas.

A mi familia no entra cualquiera.

A ver si va a entrar un flojo. Le hacemos un control.

¿Pero qué significa eso? El otro día hicimos una comida

y había el novio de mi hija

y el nuevo novio de una de mis hermanas.

¿Pues no fue a hablar con los de la cocina

para que les pusieran una guindilla en el plato?

Perdona, la guindilla la puse yo mismo.

Ah, ¿tú mismo? Operé a la gamba.

Le metí un guindillón así de gordo

de esos que pican fuerte.

La cerré, pero de modo quirúrgico.

No se veía la guindilla por ninguna parte.

Y él: "¡Mmmmmmh!"

¿Pero está vivo? ¿Sigue vivo? Sí, sí.

Es la prueba de supervivencia. -Sí, son varias.

Montse, millones de gracias por habernos ayudado.

Gracias, hermana. Gran compinche, ¿eh?

Estoy aquí en medio. Bobo.

Disfruta, mami. -Gracias.

Tu madre está como expectante. A ver qué pasa.

Diciendo: "¿Pero qué pasa aquí?"

Nada, mamá, no te preocupes. Todo bien.

No, si no estoy preocupada.

Tú estás abierta a cualquier

tipo de cosa que pueda pasar. Sí.

¡Oh! Mira qué cosita.

Qué buen gusto tiene Cayetana.

(TARAREA)

Bueno, cuéntale qué es esto a tu madre,

porque no tiene que entender nada.

Esto es una "Cena con mamá".

Es un pequeño gran homenaje a mi mamá.

Para mí, es la mejor mamá del mundo.

Pero las mamás hacemos lo que tenemos que hacer.

Qué rica. Vamos a por el primer plato.

¿Te parece? ¿Vas tú y me quedo con tu madre charlando?

Para no dejarla solita aquí. Allá voy.

No te vas a quedar aquí solita.

¿Qué te parece que te haya dedicado este menú?

Es una sorpresa muy grande y me hace muchísima ilusión.

Primero, por estar con él, ¿no? Siempre.

Para estar un ratito con él.

¿Qué me has preparado? Un pescadito.

Mira. ¡Guau! ¡Oh!

Esto está muy rico.

Soy un gran camarero. ¡Guau!

Es una obra de arte. Mi madre es mucho de comer pescado.

Y siempre que he hecho rodaballo:

"¡Ay! Qué rico". Hemos hecho alguna celebración,

y rodaballo. Hoy, que era

una celebración importante, había que meterlo.

Uno, dos y tres. Disfruten. Es muy rica.

Esto es una obra de arte. Está riquísimo.

¡Hum! Está riquísimo.

¿A ti qué te parece la comida que hace tu hijo?

Es un gran cocinero. Estamos muy orgullosos de Jordi.

¿Pensaste alguna vez que iba a llegar tan lejos?

No. Mi marido decía una cosa muy curiosa.

No se terminaba de creer que sería conocido y famoso su hijo.

Pero cuando empezó a salir en las revistas,

decía: "Al final me hará creer que es cocinero".

(RÍEN) Es verdad.

Porque, claro, lo vemos en las revistas,

lo vemos en la televisión y es una cosa.

Pero en casa es Jordi.

¿Y eso cómo lo llevas? ¿Cómo llevas su popularidad?

Me hace gracia. Será posible que no lo vea en casa

y lo tenga aquí delante con un cartón.

Lo veo en todos los sitios:

en las farmacias, en los supermercados.

Digo: Mira. ¿Qué haces tú aquí?

Hombre, se hace raro, ¿no? Sí, bueno, es curioso.

Es extraño. Es distinto.

Ya estamos acostumbrados.

¿Os pongo un poquito de carne? Sí.

Vamos a ir a por el segundo. Sí.

Él sufre mucho de no verte todo lo que quiere verte.

Me lo ha repetido muchas veces.

Unas costillitas de cordero con una leche cuajada.

Y poco más, mucho cariño. Gracias, Jordi.

(RÍE) Qué tonto es. A sus pies.

Pues, en realidad... Muchas gracias.

Gracias, chef. También le gusta estar

con los hermanos.

Nos reímos mucho cuando estamos juntos.

Empezamos a comentar cosas. Es muy familiar.

Si él está con su familia, está. Sí.

Está increíble el cordero. ¿No está buenísimo?

Está que se deshace.

¿A ti qué te parece tu hijo en "MasterChef"?

Qué te voy a decir. Tienes que ser sincera.

Si no, no tiene gracia. A veces, le veo de mala leche.

(RÍEN)

Y a veces le digo: Jordi, me parece que estás

un poco rebelde, ¿no?

Porque lo veo muy... muy mosqueado.

¿Quieres un vinito mejor?

¡Haced el favor de callaros la boca!

¡Un Pedro Ximénez! ¡Oye! ¡Eh!

Calla. Esto es una cocina y estáis que parece un bar.

¿Le has dado alguna vez un tirón de orejas

por verle muy duro en "MasterChef"?

Alguna vez, sí. "Te lo estás creyendo mucho. Estás muy tonto".

¿Sí? Sí, sí. Es que yo tengo

mucho miedo de que se me vuelva tonto.

Tonto engreído quieres decir. Sí.

Como soberbio, chulito. Ella es preocupada sin medida.

Pero a ti te ha cambiado mucho la vida.

Es un cambio que una madre desde fuera dice: ¡Eh! A ver.

A ver qué pasa aquí.

Claro. Mamá, ahora que estamos

en confianza. ¿Qué le ves a Pepe?

(RÍE) Ya está. ¿Le gusta Pepe?

No. Pepe tiene un buen tipazo.

Es que me parto. Eso no lo entiende nadie.

Es una genialidad mundial. Claro que tiene un tipazo.

Yo lo veo como un señorito andaluz, así tan...

De Illescas. Yo digo: Mira qué distinguido

se ve Pepe. Aparte, que es muy simpático.

Esta señora es la madre de Jordi Cruz.

Ahora entendéis por qué Jordi es tan guapo, ¿no?

¡Ay! Gracias. Si algo sabe Jordi Cruz de cocina,

es gracias a esta señora. ¿Y lo de las judías con butifarra?

Eso sí es muy típico. Yo lo preparado en un "chimpún".

¿Y por qué no te has venido

con nosotros antes? (RÍEN)

¿Quieres hacer el favor de no flirtear con mi madre?

Perdona. La he tratado con un gusto exquisito.

¿Puede correr el aire aquí?

¿Te puedes mantener a cierta distancia?

¿Te imaginas que algún día me pudieras decir "papá"?

(Risas) ¿Qué sería eso para ti?

Mi madre es sagrada. Vámonos de la cocina, por favor.

Deja a mi santa madre, eh, Pepe.

Vete a por el postre. Deja a tu madre con sus pasiones.

Hombre. Mejor me voy.

Y además de "MasterChef", cuando te has ido enterando

de que le iban a dar premios importantes

como cada Estrella Michelín, que fue el cocinero más joven

de España en ganar una. No sabíamos de qué iba la historia.

La segunda ya dices: ¡Caray!

La segunda. Qué bueno y tal.

Y la tercera ha sido...

Se lo ha currado. A fondo.

A fondo. Desde los 14 años.

Sí. Nada. Estaba estudiando y ya empezó a trabajar en un bar.

Y luego, ya se metió de cocinero y "pim pam".

Todos mis hijos igual.

Bueno, será que vosotros, tu marido y tú,

les transmitisteis la importancia del esfuerzo.

Ellos, de jovencitos, todos han trabajado y estudiado.

Tenemos fuego.

Tenemos un cacharrito con una rejilla.

Dentro del cacharrito tenemos madera

de las botas de hacer bourbon.

Una melaza, vainilla

y una agüita. Coge esos tres vasitos y al centro.

Dejaremos que hierva e infusione.

¿Vale?

¿Cómo has llevado el síndrome del nido vacío?

Muy mal. Claro.

Terriblemente mal.

Porque en mi casa hemos sido nueve.

Entonces, han sido seis hijos, mi madre, mi marido.

Y de sopetón...

la vida cambia.

Yo soy consciente de que ellos tienen sus vidas.

Tampoco quiero invadir. Mi madre puede venir

cuando le dé la gana. Mi casa no es mi casa. Es su casa.

A ver. Te pasas la vida cuidando

y también necesitas que te cuiden. Claro. Claro.

¿Estás preparada? Yo sí. En fin.

Yo te voy a ir contando.

Mira. Esto es un "infococcionador", como un destilador.

Esos aromas de madera, vainilla, azúcares,

han servido para cocinar este bizcocho de chocolate.

Y ahí tenemos una especie de helado de vainilla

que ahora es una infusión.

A ver. Toma ya.

Te voy a dar dos herramientas importantes. Una es esta.

Sí. Vale.

Huy, huy, huy.

¡Hala! ¡Toma! ¡Hala!

¿Sabes por qué es bueno? No solo sirve para helarnos,

sino porque esta bruma arrastra los aromas volátiles

de la vainilla y demás. Qué maravilla. Parece de cuento.

(Canción "Don't Stop the Music")

¡Hum! Ya, ya.

¡Ahí está! ¡Toma! Qué maravilla.

El brownie es al vapor.

(Canción "Don't Stop the Music")

Qué bonito. Qué postre más chulo.

Disfruta.

Yo, cuando veo estos platos, me llama la atención

hasta dónde ha llegado,

porque lo ha hecho él solo.

No me extraña. Dime algo bueno de tu hijo

que yo no sepa.

Es que Jordi es como un libro abierto. Es lo que es.

Lo que ves. No tiene dobleces.

No es hipócrita. No es falso. Y es así.

Pues dime tú algo de tu madre. Muy buena madre.

Es una persona noble, que se lo ha currado mucho,

que lo ha hecho gratuitamente.

No le ha importado desvivirse por los demás.

Pero tiene el pequeño defecto de no preocuparse por ella misma.

Eso lo vamos a cambiar, ¿no? Porque estás en ello.

Sí. Me cuesta.

Tengo un regalito. ¿Ah, sí?

¿Después de todo esto, un regalito?

¡Oh! (RÍE)

Hizo un viaje hace unos años por Egipto

y me dijo: "Me encantaría hacer ese mismo viaje".

Y haremos ese mismo viaje por Egipto.

Jordi, cuántas emociones, hijo.

Yo creo que tu hijo tiene algo que decirte.

No, no. Te la voy a leer yo. Es una carta.

¿Se la puedo leer? Claro.

Le empecé 15 veces o 20.

No cabe en una carta todo lo que una madre

ha sido para sus hijos. La influencia, los sentimientos,

recuerdos, piropos, reproches.

Sabes también que expresar

sentimientos a lo loco tampoco es mi fuerte.

No te voy a decir nada que no sepas.

Pero sí me gustaría hacer una pequeña parada

en nuestro camino, reflexionar un poco y analizar un poco

si estamos donde queríamos o nos hacía ilusión llegar.

Muchos me preguntan sobre mis inicios como cocinero.

Como sabes y has escuchado muchas veces,

siempre cuento la historia

de las judías con patatas a los ocho

o cuando intenté hacer una salsa boloñesa a los diez.

Pero más allá de las anécdotas por más simbólicas

que fueran en esos momentos, sé que soy lo que soy

por muchos más motivos.

Y eres el eje central de toda esa vida de locos

que me ha llevado a ser alguien más o menos de provecho.

Muy a menudo, cuando estoy cansado

o el camino se me hace cuesta arriba,

me da por recordar años pasados, momentos muy intensos

de risas, llantos, carencias, de luchas, bromas,

decepciones, envidias, abrazos.

Siempre he tenido la sensación de que no estabas contenta

por cómo habían ido las cosas.

Y no me refiero en plan perfeccionista, exigente,

rollo Jordi Cruz de "MasterChef".

Me parece que no estás contenta

porque piensas que no lo hiciste bien.

Tengo que decirte que me parece surrealista

y es por varios motivos. Cuando echo la vista atrás,

lo hago con una increíble nostalgia.

No puedo señalar nada de esos años, ninguna cosa

que, con ciertas perspectiva, fuera buena o mala,

no me sirviera para aprender todo lo necesario.

Vivimos intensamente aquellos años. Crecimos rápido.

Intuimos que la vida podía ser increíble.

Pero, a la vez, que nada era gratuito

y cualquier tipo de felicidad requería de trabajo,

principios, constancia y tesón.

No puedo imaginar una educación más necesaria y real.

No cambiaría ni uno de esos recuerdos

por nada del mundo.

Puedo entender cómo te sientes.

A menudo vivo las mismas sensaciones.

Si he hecho muchas cosas y me exijo cada día,

es porque siempre, al igual que tú,

pienso que no he hecho todo lo necesario.

Por más horas, motivación, lágrimas invertidas,

nunca es suficiente. ¿Y qué quieres que te diga?

Cuando uno ha hecho casi todo lo que podía,

¿qué más se puede pedir?

Mira cómo es la cosa que tú, por un lado, no paras

de hacerte reproches y yo, por mi parte,

no puedo hacer otra cosa que agradecerte

todo lo que has hecho durante todos estos años.

Tienes unos hijos fantásticos, con sus cositas, claro.

Pero creo que puedes estar muy orgullosa

pues son buenas personas y gracias a ti

han tenido todo lo necesario para vivir intensamente sus vidas.

Me metí en este berenjenal que es mi vida

única y exclusivamente porque quería que tú y papá

estuvieses muy orgullosos de mí.

Ahora intentaré hacer lo mismo que te exijo.

Disfrutar más de ti y del resto de nuestra maravillosa familia.

Es momento de coger nuestras vidas por los cuernos,

reír, disfrutar, hacer lo que nos apetezca

sin sentirnos culpables todo el rato.

Sé que hablo en nombre de todos los que importan

cuando te digo que estamos muy orgullosos de ti, mamá.

Solo espero que tú lo estés de ti misma

y que de una vez por todas te hagas el regalo

de disfrutar de tus pequeños,

que aunque no te lo parezca, siguen estando a tu lado,

pues eres y siempre serás el eje imprescindible

de nuestras vidas. Tu hijo que te quiere sin medida, Jordi.

Para ti, mamá, la cartita.

Gracias.

Ay, es que... Claro.

Sí que a veces tienes la sensación

de que no has hecho las cosas bien.

A veces las cosas no son como una piensa que van a salir.

Pero hay momentos que digo: Bueno, tú eres tonta.

Pero también... Bueno, va dejar la cosa.

Qué cosa más mona es tu madre, por favor.

Pero, bueno, gracias a Dios, no me puedo quejar.

Pues muchísimas gracias a los dos.

Os voy a dejar solos un ratito.

Gracias. Muchas gracias, Jordi.

No. A ti por dejarme hacerle este regalo a mi madre.

Venga, bonita. Pues nada. Disfrutad de este ratito

que la verdad es que cuesta tenerlo.

Bonita. Pero cuando llega, ya ves.

A mirar para adelante. Sí. Gracias.

Gracias a los dos. Ya voy preparando la maleta.

Que nos vamos. La voy a guardar toda mi vida.

Me parece que la voy a poner en un cuadro.

Tampoco hace falta, mamá. En un cuadro.

(Sintonía del programa)

Cena con mamá - Jordi Cruz

31 may 2019

El chef 3 estrellas Michelin, y jurado de MasterChef, Jordi Cruz rendirá un homenaje a su madre Roser. Jordi y Cayetana Guillén Cuervo van al mercado de la Boquería. Montse, hermana de Jordi, será la encargada de llevar engañada a su madre a la cita.

Contenido disponible hasta el 25 de octubre de 2019.

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  1. Mar

    No puedo ver el video...solo se ven los subtítulos...se tendrá alguna solución

    03 jun 2019
  2. Ada Morales

    Gran programa me encantó!!!! El mejor hijo la mejor mamá

    02 jun 2019
  3. Jairo

    Jordi es un crack

    02 jun 2019
  4. Cilia

    Wow gran programa. Felicitaciones

    02 jun 2019
  5. Rebeca Hidalgo

    Excelente programa ¿¿

    01 jun 2019