Cena con mamá La 1

Cena con mamá

Viernes a las 22.05 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5305522
Para todos los públicos Cena con mamá - Alaska - ver ahora
Transcripción completa

La persona con la que he quedado hoy es, como ella dice,

hija única de una madre única. Fue "influencer" antes

de que existieran los "influencers".

Es icono de la moda, de la música, del estilo de vida.

Artista polifacética, porque es cantante, compositora,

presentadora de televisión, actriz.

Ella nos ha hecho mover la tibia y el peroné más que nadie

y nos enseñó a aceptarnos a nosotros mismos

con su "A quién le importa". Hoy cena con mamá... Alaska.

(Canción "Mama Said")

(Suena el telefonillo) Voy, voy, voy.

Hola. Te veo. Entra. Hola.

Hola. Pasa, que ya conoces la casa.

Qué guapa estás ahí, de buena mañana, por favor.

Sí conozco la casa. Era la de Bibiana Fernández,

que se la quedaron Alaska y Mario.

Voy a cotillear a ver qué tal está

y luego llamaré a Bibi, a ver si la tienen bien cuidada.

(Canción "To Be Surprised")

Qué bonita. Hola. Hola.

¡Ay, cariño, qué ilusión me hace!

Bienvenida. Gracias.

Cómo ha cambiado. Me hace mucha ilusión

porque quién mejor que vosotros se iba a quedar la casa de Bibi.

Está muy bien porque está llena de cosas bonitas previas

y cosas bonitas ahora. Claro que sí.

La habéis dejado muy chula, como estilo mexicano.

No tiene nada que ver como estaba.

Fíjate, todos los colores.

Con los colores y todo. Sí.

Pues te ha quedado muy bonita.

Estaba colocando cositas todavía. (RÍE)

Que estás ahí en plena decoración.

¿Tú viajas mucho a México con tu madre?

Pues fíjate. Yo a mamá la había visto en México

después de venir en el 73, pero siempre porque yo tenía

un concierto, porque resulta que ya estaba ahí cuando yo iba.

Mamá sí que ahí ha estado la mitad de su vida aquí

y la mitad de su vida allí.

Y el año pasado pensé: "Nunca hemos estado

en México las dos solas, sin tener que trabajar".

Y un poco haciendo un recorrido por los sitios

a los que yo íbamos cuando yo era pequeña.

Y nos fuimos el año pasado y lo hicimos. Fue genial.

Una cosa que quiero saber. ¿Por qué le quieres hacer

este homenaje? ¿Por qué te apetece?

Hay una suerte que es tener una madre que es cómplice,

amiga, pero también madre.

Es un papel muy difícil. No hay que olvidarse de ser madre.

Si quieres ser una madre enrollada y carismática, se te olvida eso.

Y eso es fundamental. Cuando tienes 14 años,

no procede nada que no sea así.

Pero cuando tienes 55, te das cuenta que es genial

tener una madre que por muy guay que fuera

y por mucha ilusión que le hiciera que yo estuviera en un grupo

y que me pagó las letras

de la primera guitarra eléctrica cuando tenía 14 años,

no me dejaba ir o me decía que a tal hora en casa.

Yo en Kaka de Luxe y con una madre que me ponía hora.

Kaka de Luxe con 14 años. No se puede ser más moderna

durante más años, Dios mío.

Yo le agradezco que ejerciera de madre.

Y estas cosas no se dicen. ¿Le has dado las gracias

por todo esto? No, no.

Y lo vas a hacer ahora. Me parece fenomenal esto

que estamos haciendo. Es un poco emocionalmente...

Te descoloca un poco, porque realmente nunca nos sentamos

a decirle: Mamá, te quiero.

Mamá, gracias. Porque da mucho pudor.

Fíjate. Lo que no se dice, no existe.

Por mucho que tú te creas: Si ya lo sabe.

Pero no se lo has dicho. Y este error lo tenemos mucho

en las parejas, con los padres. Lo que vamos a llorar aquí.

¡Ay, no! Y no hemos empezado.

¿Tu madre lleva bien las sorpresas?

Claro. Le vamos a meter en un embolado.

La vamos a llamar. ¿Sí? Lleva bien las sorpresas.

¿Y si la pillamos en bata? ¿En bata?

Sería que está en la cama metida y son las seis de la mañana.

Mamá a las ocho de la mañana está en la cafetería desayunando

con el bolso de "glitter",

los anillos, las zapatillas de leopardo.

A mamá se la puede llamar a cualquier hora.

¿Pero con qué excusa podemos traerla?

Escucha una cosa. ¿Tu madre no es muy religiosa?

Sí. Es santera. Lo he contado.

Una de las primeras cosas que entró en la casa,

es este perrito azteca. ¡Ostras!

Que es portador de buena fortuna y fecundidad.

Qué cosa más bonita. Hay que tenerlo en el suelo

y con el culo para afuera.

Muy bien. No lo vamos a vulnerar mucho,

no vaya a ser que no funcione. Muy bien.

Y ella lo trajo. Ella fue...

La que nos trajo el perrito de buenas a primeras.

Mira. Ella quedó que cuando se fueran los obreros...

Porque las casas tienen sus energías.

Esta casa tiene una energía maravillosa

porque ha sido de Bibiana.

Pero cuando hay obras, esas energías se remueven.

Entonces, está bien limpiarlas.

Ella no se va a extrañar que le digas:

"Quiero que vengas que ha cambiado mucho la casa".

Lo hemos hecho en todas las casas. Sabe que está pendiente eso.

Dile que vas a mandar a alguien a por ella.

Iré yo. Eso no se lo digas porque puede flipar.

Dile que mandarás a alguien, que pensará que va Mario.

Sí. O un taxi. Un taxi o lo que tú quieras.

Que vas a mandar a alguien a por ella y ya está.

Que se prepare, que ahora le mando a alguien.

Pues la llamo. ¿Dónde tengo el móvil? Aquí.

A ver. A ver América en qué punto está.

¿Sabes qué pasa? Que en esta casa hay puntos sin cobertura.

Vamos al jardín a llamarla. Venga.

Aquí no hay cobertura. Pues venga. Vamos al jardín.

Mira. Aquí a veces hay. Qué va. Nada.

Pues cuando estaba aquí Bibiana, había cobertura.

Ya. Oye, no. (RÍE)

Sube una rayita. Un poco más. Un poquito más.

Aquí tampoco hay. No.

Te estás quedando sin batería.

Aquí. Aquí, Caye.

¿Bueno? Mami.

Sí, mi vida. ¿Me oyes bien?

Sí. Te oigo bien. Ah. Estoy en casa de Bibiana

y ya sabes que la cobertura es "regulera".

Claro, claro. Cuéntame, mijita.

¿Cómo estás? Bien, bien. Muy bien.

Oye, ¿hoy tienes algún lío? No. ¿Por qué?

Te iba a decir que como esta semana todavía

no nos hemos visto y yo estoy aquí en la casa

y creo que todos los obreros se han ido

y ya no tiene que entrar nadie,

me dijiste que se podía hacer como una limpia cuando se fueran.

Ya, ya. Bueno, me llevaré agua bendita.

Muy bien. Pero una cosita.

Mando a alguien a buscarte. ¿Te parece?

Bueno, me parece muy bien. Te veo en un ratito.

Muchas gracias, mi vida. Un besito.

Venga. Besito, mami. Chao. Hasta luego.

¡Bien! Choca. Te lo he dicho.

¡Ay, qué ilusión! Qué bien nos ha salido.

Ya está. Organizado. Qué mona es tu madre.

Me la como con patatas, por favor. Es divina.

¿Te puedo pedir que me enseñes la casa?

¿Me dejas fisgar un poco?

No me gustaría que no me lo pidieras.

Tira para adentro. Una cotilla.

Una casa hay que enseñarla siempre.

Se ha quedado muy bonita. Pasa.

Me da coraje cuando voy a una casa y no me la enseñan.

Les parecerá que es como fino. A mí me gusta verlas.

Las casas dicen mucho de la gente.

Este es el dormitorio, que está en proceso.

Está muy chulo este color. Este azul es el azul de la Virgen.

Es el azul mariano del manto de la Virgen.

Y siempre en los dormitorios

tenemos nuestras imágenes de santos.

Mira. Aquí tenemos mucha agua bendita

de la Virgen de Guadalupe, de la Virgen de Lourdes.

Son muy lindas. La Esperanza de Triana

en honor a Bibiana.

¿Tú eres muy creyente? Los dos somos muy creyentes,

Mario y yo. Obviamente, lo que no somos

es dogmáticos a la hora de creer.

No tengo ningún conflicto con las creencias de cada uno.

Y creo que hay que respetarlas.

Por supuesto. Tú no tienes conflicto con nada, Alaska.

No te creas. La edad... Por lo menos, con nadie.

Contigo no. Conmigo no. Pero no tienes

conflicto con nadie. No he encontrado

a nadie en la vida que hable mal de ti. Nunca.

Y eso te lo habrás currado. Tú no rasques, que encuentras.

Pues no pienso rascar. Todo el mundo me habla bien de ti.

¿Y me enseñas lo de fuera? Claro. Encantada.

A la sombra, que el sol no me gusta.

¿No tomas el sol? Yo qué voy a tomar el sol.

¿Me siento aquí? Ponte aquí.

¿Y por qué no tomas el sol?

¿Para estar así de blanca, de guapa?

Me gusta estar blanca, pero no me gusta

la sensación de tomar el sol. Me va que ni pintado.

Dame un segundo. Venga.

Cómo es de maja Alaska.

Yo es que me la como con patatas, de verdad.

Toma. Qué bien. Qué bandeja más mona.

Me encanta. Sí. Son de allí todas.

Te has traído México en la maleta. Siempre que puedo.

No me traigo México entero porque no puedo.

Bueno, Alaska, antes de nada. Así, en general, ubícame un poco.

Trázame tu vida, las cosas más importantes que debo saber.

Hay un republicano que deja España después de la guerra

y llega a México. Hay una cubana que se va

de vacaciones a México, se enamora de México

y se queda en México.

Se encuentran. Nazco yo.

1963. Diez años después, ese republicano decide

que quiere volver a España y se trae a la familia.

Toda mi vida en casa he escuchado la añoranza de España,

el entorno de sus amigos del Centro Asturiano.

Todos los republicanos exiliados,

todos pensando que iban a volver algún día,

deciden entre varios, finalmente, volver, montar un negocio.

Que menuda decisión. Hay que ser valiente

parar la vida y decir... Primero yo recuerdo

que mi padre vino de vacaciones con mi madre

para ver si lo pillaban.

Porque mi padre todavía... Mi nombre no existe.

El apellido Gara no existe.

Es un pasaporte alemán que usó mi padre

para salir de España al final de la guerra,

que debía ser un "Garret", "Garaj", lo que fuera.

Y al llegar a México, dijeron: Gara.

Mi padre tenía terror de si lo iban a pillar, a fusilar,

de si lo iban a meter en la cárcel.

Vino de vacaciones y dijo: "No ha pasado nada. Podemos ir".

Nos trae a todos. Os vinisteis América, tu abuela,

tu padre y tú. Y tu padre aguanta poquísimo y se va.

¿Y por qué se va?

Porque no se adaptó. La España que él encuentra

en el 73, no tiene nada que ver con lo que recuerda.

Y dio un plantón diciendo: "Nos volvemos".

Fue cuando se plantó mi madre.

Y aquí nos quedamos las tres.

¿Le has echado de menos a ratos, en momentos de tu vida?

Sinceramente, no.

Porque hemos sido un matriarcado muy sólido.

Y yo no dejé de verle nunca.

Al final, ya hablábamos más de cosas de adultos

que nunca había hablado conmigo:

su decepción con la vida, con la guerra,

con las cosas por las que había luchado.

¿Cómo era tu padre? Pues con un gran carácter

y con una mira muy cerrada.

Pero era muy progresista, en cambio.

O sea, era progresista de ideología, pero luego...

Ahí descubrí yo que una cosa es el libro y otra la aplicación.

Mi madre es una señora que sin tener teorías,

ni pancarta, ni nada, está abierta a la vida. Mi padre era cerrado.

Tienes una madre y una abuela muy particular.

No me extraña que tú hayas salido tan divina.

Son mujeres muy singulares. Si fuera por la educación

que me han dado, iría dando órdenes a todo el mundo.

Porque me han enseñado que puedo hacer

lo que me dé la gana y que mi opinión es santa.

Aun así, yo soy retraída

y soy como muy prudente. "Prudente de más",

como diría Carlos Berlanga. Efectivamente.

"Es tan malo como no serlo", decía la canción.

Es verdad. Tú te has forjado una identidad

que tú eres patrimonio nacional. Así te lo digo.

Excepción cultural de este país.

Cuidadme todos. Te lo digo en serio.

No hay nadie como tú. Lo que tú has aportado,

las puertas que has abierto, ni te cuento, a la mujer.

Las puertas que has abierto

a las mujeres. Lo he hecho por mí.

He hecho lo que he querido en cada momento.

No lo he hecho pensando: "Ahora con esto

vamos a salir todas favorecidas". De verdad te lo digo.

Yo sé que no. Además, eras una niña.

(CANTA) #Quiero ser un bote de Colón

#y salir anunciado por la televisión.#

#Quiero ser un bote de Colón

#y salir anunciado por la televisión.#

#Qué satisfacción

#ser un bote de Colón.#

Esta es, digamos, una de las mujeres

que se dedica a hacer rock en España, punk.

Y esperemos que no sea la última. ¿Es difícil la convivencia

con tus Pegamoides? No.

¿Son machistas? No.

Nada, ¿no? Bueno, pues aprendamos. Seguid adelante.

Kaka de Luxe era con 14 años.

Alaska y los Pegamoides con 16.

Con 17 "Pepi, Luci, Bom". Y no has parado nunca de pegar

petardazos de ese tipo que nos han marcado a todos.

¿Eso tu madre cómo lo llevaba?

Una madre acepta las cosas y lo lleva bien.

Pero el problema muchas veces es el entorno

de esas amigas que están ahí.

Cuando hice "Pepi, Luci, Bom", mi madre la vio y dijo:

"Qué película más mala". Pero no dijo nada más.

Pero sus amigas le dijeron: "¿Cómo has dejado que la niña

haga una película de arte y ensayo?" Le dijeron.

¿Sabes? Entonces, de cara a esas amigas,

en el momento que tú eres artista, ya hay una gran excusa.

"¿Por qué va vestida así la niña?" "Es artista".

En cambio, esta profesión que en mi caso es indescriptible,

a mí me gustaba lo de "entertainment".

Soy entretenedora. Lo que hago es entretener a los demás.

Me ha servido de excusa de cara a esa gente que cuestiona.

¿En qué momento te conviertes en Alaska?

¿En qué momento decides

"yo voy a dedicar mi vida a entretener"?

Mi pensamiento era: "Quiero tener la vida

que tienen las personas que me gustan". Algo así de difuso.

Y así empieza todo.

Quiero hacer un grupo, lo hago. Y hasta hoy.

¿A qué aspiras tú? A ser multimillonaria.

Tener un gran castillo, poder.

¿Te apetece más eso que ser una artista importante?

Sí. La fama me importa un poco menos que el dinero.

Y tú llevabas una estética que no era nada convencional.

Hay un momento en el que tú vistes

de una forma que no es la habitual.

Con los imperdibles, la chaqueta rota.

Con 14 años. Ensayábamos en casa, Kaka de Luxe.

Y todos venían de casa y traían las maletitas

y se vestían en casa. Luego ya salíamos,

íbamos a los conciertos y todo eso.

Tu madre es maravillosa porque te llevó a su terreno.

Decía: "Venís a casa, os pintáis y os disfrazáis".

Esa idea del disfraz de ella.

"Los chicos vienen aquí y se disfrazan".

Mamá, no nos estamos disfrazando. Le dábamos como pena.

Claro. Como "qué equivocados".

Como "qué pena, qué lástima".

Y ahora que estamos hablando otra vez de tu madre,

¿qué menú le vamos a hacer?

Habrá que preparar un menú especial.

Mi unión con mamá es México, con una salvedad; los tostones.

Tostón cubano, que es el plátano verde macho.

Muy bien. Se hace fritito.

Sí. Y menú mexicano.

Quizá una quesadilla y un mole. Qué rico.

Y hacerle un postre que tenga yema, que no me gusta mucho

pero hago un sacrificio y se lo hago.

Por ella, claro que sí. ¿Has cocinado esto antes?

Eh... no.

No te preocupes que vamos a tener ayuda de un chef maravilloso

y le dará una vuelta al menú para que sea sorpresa.

Me parece perfecto, porque yo iría con lo típico.

Que sea una sorpresa. Ay, sí, venga.

Vámonos al mercado. Venga.

¿Metemos la bandeja? ¿La llevo? La llevo yo.

Vale. Hemos estado aquí muy a gustito.

("Plage" de Crystal Fighters)

¿Quién hace la compra en casa? Yo.

¿La haces tú? Hombre, claro.

A ver, Mario es muy práctico y no puedo con esto.

Él pregunta qué hace falta y compra el agua, el pan o lo que sea.

No. A ti te gusta mirar los productos.

Pasear por los pasillos. Claro.

Con mi madre iba a todas partes, donde las niñas en México

de clase media no van, que es al rastro, al mercado,

a comprar por los puestos en la calle...

Y eso, gracias a mamá lo tengo, me gusta meterme en todos sitios.

Qué maravilla, vamos a meternos. Dame el brazo, mujer.

Este es un mercado de los más maravillosos.

De todos. De todos.

("Plage" de Crystal Fighters)

Vamos.

Está aquí la pollería, ¿empezamos por el pollo?

Venga, sí. Buenos días.

Buenos días. ¿Qué tal?

Huy, ese está por ahí.

Mario está ocupado.

¿Pedimos ya? Buenos días.

Dame seis muslos de pollo y... Vale.

¿Una pechuguita? Dos.

Qué buen recuerdo tengo de ti. ¿Por qué?

En "La bola de cristal". ¡Hombre...!

Madre mía. Me ha salido una generación buena.

Cuánto tiempo delante de la tele.

¿A que sí? Nos ha marcado la vida para bien.

(CANTA) #Hola, ¿qué tal?

#En la bola de cristal.

#En la bola de cristal te veo venir,

#en la bola de cristal estás junto a mí#.

-¿Enteritos? Sí, enteritos.

¿Sabías que revolucionarías España? Yo qué voy a saber...

No sabías nada de nada. Bastante tenía con...

A varias generaciones de España ha marcado.

Pero pienso que es muy sano no saberlo, ¿eh?

"Es muy sano no saberlo" Sí, hacerlo porque quieres

y cuando pasan los años encontrarte con él y que diga esto,

pero si lo piensas en el momento es que estás muy loca.

(RÍE) Loca estoy, pero de otra forma.

Pero loca para bien, loca para bien.

Eso, "así tienes a Mario", dice.

Sois dos cachondos mentales.

No tengo intención, estamos ya en 19 años.

El primer beso se lo dieron un 10 de junio, fíjese.

Que lo celebran todavía. Sí, señora.

Yo detrás de un portal y aún me acuerdo del "jodío" beso.

(RÍE) Pero ¿para bien o para mal?

Para bien. Ah, bueno...

¿Algo más? Que no avanzamos.

Niña, huevos para el postre. Sí, huevos. ¿Son huevos...?

Tengo huevo ecológico muy bueno pero pequeño

y un huevo de corral espectacular. El de corral.

De corral porque es para un postre. El de corral, sí.

Muchas gracias. Gana mucho en persona.

¿Sí? Sí, de verdad que sí.

Tú que estás miope. ¿Tú vivías por aquí, no?

Yo vivía por aquí, sí, que nos tenéis controladas.

Chicos, buen día. Muchas gracias.

Gracias. Hasta ahora, Enrique, chao.

(Música instrumental alegre)

Qué pregunta más simple, ¿cómo te enamoras de Mario?

(RÍE) Y más directa.

Casi te toca verlo. (RÍE)

Entonces salíamos mucho. Es verdad, salíamos mucho.

No entrábamos, más bien. (AMBAS RÍEN A CARCAJADAS)

Casi me toca verlo. Trabajaba conmigo,

recuerda que fue "promocionero". No recuerdo.

Sí, de la compañía discográfica donde estábamos y...

Y se ligó a la estrella. No sabe nada.

Y lo echaron. (RÍEN)

¿De verdad? De verdad.

Y lo echaron, claro, si es que no...

Fue trabajando. ¿Sabes eso que vas a trabajar

y un día descubres que te arreglas un poquito más...?

Se me pone el pelo de punta.

Y mi madre lo notó. No me digas.

Yo no era consciente, lo haces inconsciente.

¿Qué te voy a contar? ¿Qué te gusta de él?

Ese carácter que tiene, que todo lo va bien.

Tú con madre divorciada y abuela divorciada,

resulta que llevas 19 años con Mario.

Y con su familia. Te casas con ellos, claro.

Mi madre lo dice: "Hemos encontrado una familia".

Sois una pareja muy especial porque sois muy distintos.

Venga, a ver, chicas, que tenemos que cerrar.

Ay, perdón. Hola, Alaska, ¿cómo estás?

Muy bien. Has sido mi ídolo de juventud.

¿Qué necesitáis? Plátano macho.

¿Cuántos? A ver, cuántos...

Vamos a llevarnos... ¿qué nos llevamos, tres?

Tres es mucho, dos. Vale, dos.

Dos plátanos machos. ¿Cómo están de maduros?

Estos están verdes. Sí, son para cocinar.

Recuerdo las portadas de "Interviú" Mira de lo que se acuerda.

Cuando yo era joven, madre mía... Mis portadas de "Interviú".

Es que lleva siendo moderna 40 años, la más moderna.

Cuando estaba en la mili mi taquilla estaba forrada de ti.

O sea, yo me vestía por la mañana y era lo que me motivaba.

Una no hace una portada así para que te digan: "Qué mona",

la haces para que te pongan en la taquilla.

¿Cómo es de maravillosa? Espectacular.

¿Y las canciones qué? Me las tienes que cantar.

Me tienes que cantar una que es espectacular.

(CANTA) #¿A quién le importa lo que yo haga?

#¿A quién le importa lo que yo diga?#.

Anímate. Huy, le da vergüenza, no se la sabe.

(CANCIÓN) #¿A quién le importa lo que yo haga?

#¿A quién le importa lo que yo diga?

#Yo soy así y así seguiré, nunca cambiaré...#.

¿Cómo es de fuerte "¿A quién le importa?"?

¿En qué se ha convertido? Parece el himno de España.

Es un himno gay que no sé si lo hicisteis con esa intención.

No, pero fíjate cómo son las cosas; en la manifestación

del orgullo gay de Madrid, cuando éramos 200,

todo el mundo la cantaba y eso me hace sentir orgullosa

porque no es un himno impostado, es algo que se ha creado

de verdad y 20 años después de que se haya hecho.

Ni siquiera es una cosa del momento;

o sea, tiene un poso de realidad que está muy bien.

Está muy bien. Sí.

El himno y tú, que eres un icono gay.

Bueno, más que un icono gay me siento un maricón más.

Desde pequeña estoy en el ambiente, es mi mundo; entonces, es muy raro

decir que eres icono o diva de algo que es tu mundo.

No me resulta normal, es nuestro mundo

y por eso creo que las cosas salen de forma natural.

(Música instrumental mariachi)

Vamos a bajar a buscar cosas, si no encontramos te digo.

Claro que sí. Vente, Caye.

Venga, tenemos que buscar tortillas para las quesadillas...

Vamos a cogerlas frescas. El chile.

De maíz, ¿vale? El chile chipotle, vamos a ver.

(Música instrumental mariachi)

Me da una alegría cuando tengo algo que ver con México.

¿En qué crees que te ha influido México?

Creo que hay una forma de ver las cosas; de ver la cultura;

de ver, incluso, cosas como... Cómo te enfrentas a la muerte.

Es una desgracia, que lo es; o, también, se puede celebrar

a la persona una vez que se ha muerto.

La gente, un año y otro, va al cementerio

a comer con los muertos, a compartir la comida con ellos,

preparas la comida que le gustaba a esa persona y se la pones.

Hay una etapa en que no tienes la muerte cerca.

Nuestros amigos murieron jóvenes... Sí, es verdad.

O hemos visto a gente mayor morir cuando éramos pequeñas.

Ahora estamos viendo cómo esos jóvenes van envejeciendo

y los que eran maduros ya son muy mayores;

algunos tienen carencias...

La vejez es parte de la vida, es una cosa... como la muerte,

que es lo que nos toca.

A mí me da la sensación de que el espíritu se para en una edad,

que son los cuarenta y algo, y, luego, el cuerpo envejece

pero tú te has quedado ahí, te miras y dices: "Ostras".

Y no te reconoces. No.

Es verdad. Pero tú eres la misma desde...

Yo a mi madre la veo igual que hace 40 años.

Ya lo sé, ya lo sé.

Deberíamos hablarlo con ellas, tendrán otra visión.

Lo hablamos con tu madre. Tú y yo tenemos otra.

Luego le preguntamos. Vale.

A ver qué opina, seguro que es distinto.

Muchas gracias, como siempre. A ustedes.

Muchas gracias, de verdad, es un placer.

Igualmente. Chao.

Hasta luego. Adiós.

A ver...

Ya lo tenemos todo. Vámonos.

Vámonos que se nos echa el día encima.

(Música instrumental mariachi)

Vamos. Ya estamos.

Venga. Ay...

Que no llegamos nunca. Por Dios.

A lo mejor tienes alguna sorpresa aquí, también.

¿"Cómor..."?

Tira para adelante.

Tú confía en mí. Si yo confío plenamente.

Puedes pasar a tu propia casa.

¿A sorprenderme de lo que hay en mi casa?

Hola. Hola, buenas, ¿qué pasa?

Hay un maromo en mi casa. ¡Carlos!

Espera que me quite los tacones, no puedo más.

¿Es lo primero que haces al llegar?

No suelo tener hombres en mi casa.

¿No? Bueno, siempre hay una primera vez para todo.

Hola, Carlos. ¿Qué tal, guapísima?

Bien, la verdad es que hemos hecho una compra muy chula.

¿Una buena compra? Mira, el queso, los huevos...

El plátano macho. Las flores...

Vamos a hacer un mole que vais a flipar con el chile.

¿Lo vas a hacer tú? Lo vais a hacer vosotras.

Mirad lo que os tengo preparado, ¿lo voy a hacer yo? Estáis locas.

Lo hacemos entre todos. Yo abría un bote de mole y ya.

Me he venido arriba y he dicho: "Las hago cocinar".

Venga. Pónmelo y no me deshago la coleta.

Tú sabes qué pasa con mis pelos, ¿no? Cuidado con ellos.

Empezamos por una quesadilla de flor de calabaza

con espuma de aguacate y tostones, continuamos con un pollo

con mole poblano y arroz verde frito,

y terminamos con un postre: yemas con helado de cilantro.

Para flipar.

Se supone que venías a ayudar y nos estás complicando la vida.

Tú ve metiendo los tomates dentro, tú ve poniendo dos ollas al fuego.

¿Qué quieres que haga? Coge los tomates y al horno.

Dos ollas al fuego, aceite y vamos.

(Canción pop alegre)

"América", qué nombre más bonito.

¿Cómo es América? América...

Es una señora con una vida estupenda,

la vida que ha elegido, al fin y al cabo,

que nace en un país y acaba en otro,

por esas cosas de la vida y que todo le va bien.

Esos tomates nos los veo. ¿Me vas a meter caña siempre?

¿Está el aceite? Toma el pollo. ¿Y la pimienta?

No, no me des el pollo. Si lo veo no me lo puedo comer.

Vale, Caye, cambiamos de roles. Aún no están en el horno.

Sí, ya veo, va para rato, a ver si terminamos hoy.

¿No comes nada de carne? ¿No te gusta el pollo?

Lo que es el mundo animal me cuesta mucho.

¿Eres vegetariana? Casi.

¿Vegana? Casi vegana.

¿"Casi vegana"? Vamos allá, tomatitos.

De pequeña qué no te dejaba comer tu madre y qué te obligaba?

Me dejaban comer de todo; es decir, comí fatal

hasta llegar a España y empezar el colegio.

Después, el culturismo, también, me enseñó a comer.

¿Cómo fue? ¿Un día te levantas y dices: "Voy a ser culturista"?

Era la época en que Schwarzenegger era Dios en el deporte

y empezaba a hacer cine; las tías empezaban a tener

más presencia en el deporte del culturismo.

Decidí que era un físico estupendo y me gustaba esa mujer poderosa

y no lo he conseguido. Poderosa ya lo eres.

Ana Torroja y tú fuisteis un poco referentes y pioneras en esto.

Fuimos portada, las dos, de la revista de culturismo

que había en España que era "The Muscle".

¿Mario tiene alguna manía con la comida?

No, manía no, es mal comedor. ¿"Mal comedor"?

No le interesa demasiado la comida ni comer.

Cuando íbamos con el teatro Bibiana decía:

"¡¿Pero otra hamburguesa vas a pedir, no puede ser otra cosa?!".

Eso es lo que le interesa.

Y ahora que está en "MasterChef", ¿no le interesa más comer?

No. Dice: "Qué suerte tenéis que vosotros, encima,

os lo preparo y os lo coméis, porque a mí me da igual".

¿Carlitos, ya? No, bien dorados, no como esos.

¿Más? Claro.

Porque tú no haces nada, solo das órdenes.

Así, también, me hago chef, solo mandando.

Vamos a sacar los tomatitos ya.

(Música alegre)

¿Qué hacemos con esto? Va para adentro.

Añadimos un chile chipotle.

No te lo comas así, que te va a dar una úlcera...

Pero que se chupa los dedos con el chile.

Probadlo. Tienes estómago mexicano.

Prueba, prueba. Eso es estómago. Quítame cosas.

Solo esto. Pica un montón, Carlos.

Hum... Por favor, quita.

(CARLOS Y CAYETANA TOSEN)

¿Lo dejamos así, entonces? (RÍE)

Por favor...

¿Tú madre come esto así de picante, también?

Esto no está picante. Esto no pica.

No. Me dejas más tranquila.

(CAYETANA Y OLVIDO RÍEN)

Dale caña a esto y tritura. Voy.

Dale ahí, dale ahí. Bueno.

Venga, aquí. Esto va a picar un montón, ¿no?

Tú no es la primera vez que cocinas en la tele.

(CANCIÓN) #Siempre que vuelves a casa me pillas...#.

-¿No se te caen los anillos?

No, mujer, los anillos están muy bien, me gustan

pero soy práctica y para esto no vienen a cuento.

En efecto.

Voy a poner a freír el plátano, tiene que ser muy verde, ¿no?

Hay otro tipo que es el plátano macho que es mucho más grande,

es el que se utiliza para esto, una especie de tostones.

¡Ay, con Elena Santonja, qué ilusión!

Hice tostones en televisión.

¿Hiciste tostones? Los tuyos, que son diferentes

van a ser como la segunda parte del ese programa del año 85.

Lo sabemos todo. Año 85, qué maravilla.

Yo en el 85 ni estaba por aquí.

Tampoco nos lo restriegues. Nací en el 90.

El mole. Vamos con el mole.

Tenemos chile ancho, chile pasilla, pasas, cacahuetes, almendras,

ajito, anís, canela...

¿Ya está? Mogollón de ingredientes.

Vale. A saltearlos.

("Runaway Baby" de Bruno Mars)

Oye, el acento Méjico. Se me quita y se me pone.

A ver, dale algo. De repente llego a Méjico

y se me pega, no se me pega

si estoy aquí, me es imposible, no me sale.

Pero si entra por aquí una persona mejicana

se me pone al segundo. No mames, "wey", no mames.

No mames. "Wey", no mames

no se decía cuando era pequeña.

(RÍE) Es una novedad.

Se ha españolizado. Eso es una modernez.

Normalmente, los moles se acompañan con arroz, ¿no?

Pues traje un arroz verde, pero verde natural.

Es un arroz vietnamita que es como un cereal y lo freiremos

para que sea como el crujiente que acompaña a...

Por Dios, me voy a desmayar del gusto.

Y le da un rollo más divertido.

Vete sacando una sartencita, vamos allá.

Escucha, Alaska. Dime, mi amor.

Cuando llegas aquí, tú continuas el colegio normal.

Sí, claro. Y hay un momento

en que decides dejar el colegio,

pero luego estudias Historia,

sigues estudiando historia o cómo es esto.

Eso ya de vieja. ¿Cómo?

Ya de vieja me puse a estudiar. No entendía eso de por las mañanas

ponerme uniforme y por las noches o los fines de semana

irme con mi grupo con mi malla de leopardo

y como a mí me gusta estar.

Me parecía como llevar una doble vida, entonces dije:

"Mamá...", era el graduado escolar, terminabas el primer ciclo,

"yo este año..." llegué con un disco

de Kaka de Luxe, un single,

"yo dejaré de estudiar porque me dedicaré a esto",

dijo: "Muy bien, pero mientras no ocurra algo, en esta casa

nadie se levanta después de las ocho de la mañana,

así que a trabajar", y me puse de secretaria

con unos amigos de mi mami. Mira cómo es la vida,

a mí estudiar me gustaba mucho

y siempre me quedé con la idea de hacer Historia.

Hice el curso de acceso para mayores de 25 años

y desde entonces estoy matriculada

en la universidad que no termino nunca.

¿En Historia? ¿Y qué es lo que más te gusta de esa carrera?

Pues tras estudiarlo, la prehistoria.

¿En serio, has llegado a Atapuerca?

Soy embajadora de Atapuerca. Lo hice para chinchar

y es embajadora, oye.

Embajadora de Atapuerca, sí, señor.

Lo que más me gusta es la idea de quién es el neandertal

y qué hacía el neandertal y si, realmente, es un antecesor

nuestro, si hubo hibridación o venimos de una rama distinta.

El neandertal es mi preferido. Es una maravilla.

Con ver a mi padre te lo dice todo. (RÍEN)

Bueno, chicas, esto me encargo ya id poniendo la mesa.

¿Me ayudas entonces? Claro, te ayudo.

(Música)

Y tú que eres muy mitómana,

con quién te hubiera gustado compartir mesa,

a ver, cuéntame. Qué buena pregunta.

Yo cenaría con el rey Arturo,

con Alejandro Magno. Sí.

Y con la princesa de Éboli que tenía que ser... la bomba.

Oye, y a tu madre le gustan las mesas muy recargadas, poco,

cómo le gusta poner la mesa. Vamos a ver, todo recargado,

ya está, todo. La vida en general.

Todo. Niño, Carlos, creo que es lo mejor

que te puedo decir, huele a Méjico.

Ole, ole, Carlitos.

Pero, vamos. Lo que te ha dicho.

Es un orgullo enorme. ¿Salteaste lo que te dije?

(RÍE) Sí, Caye, lo dejé a punto. Qué mala.

(RÍEN) Pero qué cosa más mona.

Cómo lo ves, ¿ya está? Esto ya está.

Está superbonito, ¿no?

Yo lo veo bien, Carlitos, ya estamos.

Guau, enorme, cómo lo habéis dejado.

A la altura. Está muy guay, esto del medio

tiene... es muy chulo, me encanta y a tu madre la flipa, pero...

Pero qué. Luego, ahora retiráis un poco

para que tenga mayor protagonismo.

Mi madre preferirá la comida a la decoración.

Pero podemos esperar. Oye, se puede mezclar

con la comida. Esperamos a que yo vaya por ella

que lo vea y lo quitamos. Vale, luego lo retiráis un poco

porque se comerá algo de esto.

Venga, vamos a emplatar.

Hala, qué rico. El rulo que has estado haciendo

mira cómo queda. Ah, de miedo.

Mira cómo queda. Mira qué rico, por favor.

Esto, sencillamente, es pollo, el que hiciste tú.

Me encanta, ¿sabes cómo huele? Por favor, huele a México.

Sí, huele a México.

El mole me flipa. ¿Y no pica mucho al final o sí?

Tiene un toquecito, el toquecito Alaska tiene.

(RIE) O sea, que pica quieres decir.

Tiene toquecito rock'n'roll.

Mira qué mono cómo lo emplata. Vamos a echar un poco de crunchy

alrededor, es un crunchy de fresa

que con el cacao, la fresa, el pollo le va de vicio, mira.

Pero qué cosa más bonita. Acabas de hacer una cosa

sin saberlo, hay un plato mexicano que se llama chile en nogada

que lleva los tres colores de la bandera mejicana,

el chile verde, la salsa de nuez blanca

y la granada que se le pone por encima roja.

Acabas de inventar un mole patriótico verde, rojo y blanco.

Viva México. Viva México.

Sí, señora, sí, señora. Sí, señor.

(APLAUDEN) A emplatar.

(Música mexicana)

Ah Qué ha pasado.

Nada, no ha pasado nada.

Esta no, uno grande.

Esta. Qué diferencia, de verdad.

Venga. Ahí, bien, bien.

Tres rabitos para arriba, bien. Esto con las manitas.

Sí. Alaska, cómo vas, cariño.

Pues creo que el primero un poco feote, pero lo tengo.

Ahora emplatamos el siguiente. Sí, a por la quesadilla.

Ah. Hala, espérate que lo saco, toma.

No pasa nada, no pasa nada.

Es una quesadilla peculiar con tostones.

Es una maravilla. Es una espuma de aguacate,

le dará más melosidad, una espumita le hace más aéreo

y la hace más comestible. Por Dios.

Terminamos con el postre. Lo echamos en azúcar glas.

Voy a soñar con este postre el resto de los días de mi vida,

mira lo que te digo.

Ha salido chapó y mi trabajo terminó,

entonces, chicas. (AMBAS) Oh.

De verdad, dame un besazo, un besazo enorme.

Chicas, me marcho. Dame un beso, pero me voy contigo

porque iré a por América. Te dejo el trabajo sucio, amiga.

(RÍE)

Vamos. Vamos allá, nos vamos.

Adiós. Muchas gracias.

Hasta ahora, Alaska.

(Música)

Estoy en la puerta de la casa de la madre de Alaska,

América, y no sabe que vengo a buscarla,

entonces a ver cómo se lo toma.

Ay, Cayetana, qué sorpresa.

Bonita mía.

Cómo estás, América. Muy bien.

Que no sabías que venía yo, no te dijo nada Alaska.

No sabía nada. Pues tu hija

te tiene preparada una sorpresa.

Bueno, qué bueno preparada esa sorpresa.

¿Te gustan las sorpresas? Me gustan.

¿Me dejas pasar? Claro.

Que me hace mucha ilusión estar en tu casa, así me la enseñas.

(Música)

Ahora te enseñaré mi saloncito de juego.

Huy. Era el comedorcito de la casa,

pero como yo juego dos veces a la semana,

pues lo tengo de póker. Qué bien te lo montas, América.

Muy bien. Te lo montas...

Tengo una vida muy bien montada.

Sí, ¿no? Tienes una vida estupenda. Estupenda.

Estas son las fichas, me las regalaron en Navidad

las amigas del póker. Pero esto es una cosa

profesional a tope, ¿no?

Profesional total, lo que no lo es lo que gastamos.

Tú juegas bien, pero ganas dinerillo con el póker.

Sacamos 10 euros para toda la noche.

No se trata del dinero, ¿no? No.

No, claro que no. Qué cosa más chula, por favor.

Tienes a Alaska por todos lados, Alaska y armarios por todos lados.

Sí, porque como a ella no le gusta tener fotos suyas,

todo lo que tiene me lo trae para acá.

¿Y la ves feliz? La veo feliz.

¿Sí, te gusta Mario para ella? Mucho, mucho.

Es el hombre de su vida. Lo quiero mucho, sí.

Llevan 19 años que parece que fue ayer.

¿Y qué crees que el Mario le aporta a tu hija?

Pues, mira, le aporta que Olvido tiene un carácter...

Mario es como yo, es divertido, le gusta la fiesta,

me gusta mucho la fiesta, bailar,

y a Olvido nunca le gustó nada de eso, Olvido sus estudios,

escribir, leer, pero es distinta, completamente,

y entonces un hombre como ella estarían aburridísimos los dos,

con Mario no se puede aburrir.

Con Mario no te aburres, no, pero mira que ella puede dar

la imagen de ser muy fiestera por las canciones que canta

y sus canciones son ya himnos y toda España las baila.

No lo ha sido nunca, ni de niña era de estas niñas que le dices:

"Ponte a bailar", nunca, nunca, Yo les digo a ellos:

"Mientras yo viva no se pueden pelear,

cuando me muera hagan lo que quieran,

pero mientras yo viva, no". Pero no discuten mucho.

Creo que no, discutirán como todas las parejas

que discuten. Todos lo hacemos un poco.

Claro, normal, pero ellos se llevan bien.

Se llevan bien, sí. Él tiene buen carácter.

Son amigos, además. Son amigos, sí,

no se parecen en nada en sus cosas para nada,

pero, sin embargo, tienen mucho en común.

El otro día dijo en una entrevista

que había tenido dos amores, yo solo le conocí uno anterior.

Ahora habrá que averiguar el otro quién era

porque ese no me enteré yo.

Ese no me enteré. Solo te enteraste de uno.

De uno. ¿Cuántos chicos te presentó

en su vida como novio? Uno.

Uno y Mario. Y Mario.

Pues a ver si luego se lo sacamos. Hay que sacárselo

porque no me enteré hasta ahora. (RÍE)

A ver si hoy nos lo dice. A ver si lo dice hoy.

(Música)

¿Cuál es tu religión, América? Soy católica, primero, católica,

después la religión yoruba que es la religión de Cuba.

En mi familia nunca hubo nadie con esa religión,

pero a mí me gustó desde chica, me llamaba la atención,

las fiestas, bailes, las cosas que ponen,

las comiditas que les ponen a los santos,

pero mi religión la llevo a mi manera.

Tienes una magdalena. Claro, les cambio.

¿A quién le pones la magdalena? Esto son medios borrachos.

Ah, se toman sus chupitos. Todos llevan ron, ron.

Todos tienen su ron.

(Música)

Venga, América.

Qué bonita tarde, ¿no? Enhebra.

Muy bien, eso lo decía mucho mi amiga Alejandra, enhebra.

¿Dónde está Olvido? Alaska.

Ah, pues está haciendo sus cositas.

Sí, pero esto qué cosa es, qué maravilla.

Pero bueno.

Hola, mami. Pero, y esto tan bonito.

(RÍEN)

Bueno, aquí no termina la cosa.

No, aquí empieza la cosa. ¿Aquí empieza?

Siéntate, ven.

Ponte aquí. Venga.

Mamá, te había dicho que tenías que venir a hacer

la bendición de la casa, pero es una excusa.

Es una excusa porque lo que queríamos era que vinieras

para darte esta sorpresa.

Muchas gracias, muy bonita la sorpresa, pero yo traigo

aquí también mi virgencita con el agua bendita

y tengo que bendecirla. Bueno, bueno.

Ya tengo ahí. Cayetana.

¿Ya tienes? Sí.

Ya tenemos.

Primero así, en la frente.

Se lo bajan por el cuerpo, sí.

Por todo el cuerpo hasta abajo, soltándolo.

Fuera, fuera. Fuera.

Fuera, para allá. Fuera, para allá.

Fuera, que Dios bendiga esta casa, virgencita,

con tu agua bendita. Gracias.

Pues aquí ha empezado la sorpresa, pero la sorpresa es más larga.

No me digas. Que tu niña ha trabajado mucho.

Bueno, pero todo es por iniciativa de Cayetana.

Qué has trabajado, a ver, qué ha hecho.

Pues he cocinado. Bueno, bueno.

(RÍEN) ¿Y qué tal salió, Cayetana?

Pues creo que salió muy rico. ¿Sí?

Pero lo tienes que probar, América, porque eres la homenajeada

y nos dirás qué tal. Y este jardín tan bonito

quién lo puso. Pues nosotras.

Qué bonito. A que está bonito.

Mucho. Bueno, vamos a por la cena, Alaska.

Espéranos aquí. Vamos sacando cositas, ¿vale?

Bueno.

(Música)

Y eso tan bonito. Pues ahora te lo explicamos.

Bueno. Mira.

Llevas las gafas de sol, ponte las de interior

que te hicimos un plato muy mono para que lo veas.

Las tengo aquí. Pero te diremos que nos ayudó

un chico, Carlos, que es un amor, bueno, un chico no,

un chef como la copa de un pino que se ha inventado

una quesadilla. La tortilla primero la ha frito

Ha hecho ahí la quesadilla mezclada con el maíz, con todo.

Una espuma de aguacate en vez del guacamole

y un tostón en homenaje a Cuba que es un chip de tostón.

Muy bien. Ves que tiene una naranjita.

Gracias, mi amor, yo lo cojo. Muy bueno.

Huy, qué rico.

¿Crees que tu hija haya hecho esto con sus manitas o no?

¿Te cocinó muchas veces o no? No.

No. Me gusta de ella, fíjate,

estoy orgullosa de lo que ha llegado a ser

como artista que yo no creía en ella

cuando empezó, para nada.

Pero lo ha ido demostrando,

pero estoy más orgullosa de la persona que es.

La gente la quiere. A mí me quieren también,

estoy muy orgullosa de la gente. Yo voy al mercadillo

martes y jueves y ahí son todos mis amigos.

Me retrato con los gitanos, son mis amigos.

Yo soy compradora. De mercadillo.

Pero de mercadillo. Sí, como mi madre,

a mi madre le encanta: "¿Y esto, mamá?"

-"Del mercadillo de Estepona, del mercadillo de no sé dónde...".

Cinco euros. Cinco euros.

Me pongo yo con ella. Tú llegas y te dice:

"¿Cuánto crees que pagué por esto?" Y te saca un vestido, una estola,

lo que sea y ya sabes que va a ser poco

porque ese es el juego, pero juegas y dices:

"Pues no sé, 20 euros". -"Huy, qué dices, qué dices".

Y me conseguí unos que tiene las cosas a un euro,

¡a un euro! No será un chino.

No, qué va, los chinos son muy caros.

Ya los chinos... Los chinos son muy caros,

me encanta, di que sí. Están carísimos.

(RÍE)

Dime algo bonito de tu madre que no sepamos.

Bueno, cuando una persona es mayor siempre se ve

como una parte de ella, que es muy injusto,

que algo empezamos hablar tú y yo.

Es como si esa persona joven o esa persona madura

o esa persona niña no hubieran existido,

solo se ve una persona de ochenta y tantos años.

Y si no la conoces, si no conoces su trayectoria

solo ves una persona mayor.

Pues esta persona mayor ha tenido la fuerza

de seguir adelante, de sacar adelante

todo lo que se propusiera,

de estar en un país que no era el de ella

con unas leyes que a lo mejor, no le amparaban

en un momento dado y te lo echaste todo por encima.

Y con buen humor, y esa capacidad de seguir adelante,

pero a la vez ser generosa con los demás

y ser una especie como de madre que todo el rato

está en consulta con todos, yo la valoro muchísimo.

Cómo era Alaska de niña. Como ahora, sí, como dice ella:

"Una vieja". ¿Y eso por qué?

Vieja. Los niños llegan a una casa,

corretean, manosean, hay que decirles

que se estén quietos, yo me sentaba...

Ahí quieta. Y tú hablabas, yo te miraba.

Había que decirle: "Date una vueltecita,

date una vuelta", no se movía.

Me gustaba estar con mayores y escucharlos y no hablaba tampoco.

No hablaba, entonces, la niña empezó a ir al colegio,

tuvo problemas en el colegio, se reían de ella,

como ahora los niños que dicen, desde entonces ya se hacía,

pero ella llegó a la casa y me dijo: "Se rieron de mí",

te hablo como mejicana.

Y digo: "Pues no vas más al colegio.

Aquí no venimos a sufrir. Mañana nos vamos para México."

Al otro día se vistió con su uniforme y digo:

"¿Adónde vas?" "Voy al colegio."

Cuando vino ya hablaba igual que los del colegio.

Jolines, macho. Leches.

Ya hablaba así, que ella no hablaba así.

Dice: "Tengo que hablar así para que me respeten."

¿Pero y tú cómo coges fuerzas

para eso siendo una niña con 10 años?

¿Y, Alaska, por qué no has tenido hijos?

Me gustan muchísimo los niños. Pero eso no es ser madre.

Eso no es educar, eso no es plantarte en la vida

a ver cómo se desarrolla otra persona

y todo lo que eso implica.

No me apetece.

Creo que... creo que de verdad, a lo mejor es...

Te tengo a ti delante, es un ejemplo

de que lo que yo creo no es así.

Pero yo siento como que tendría que claudicar a todo.

Creo que es un planteamiento erróneo, porque se puede

perfectamente ser madre, tener una profesión,

tener amigas, ver a la gente y no morir.

Se puede, pero como mentalmente creo que no se puede

o que no soy capaz yo de hacerlo

pues tomo esa decisión.

¿Y Mario opina lo mismo? Mario opina lo mismo a medias.

Porque Mario además es 11 años más joven que yo.

Entonces ahora es cuando Mario se ve ya como, bueno,...

Podría ser un papá, claro. Los fines de semana

lo que podría apetecer es estar con el niño

o con la niña haciendo esto y lo otro.

Y ya no es el momento. Bueno, y aunque fuera

el momento te digo todavía que no.

Ahí Mario se ha tenido que aguantar.

Ya. No sé si realmente

si se lo pusiera sobre la mesa diciéndole:

"Venga, vale, vamos a tener el niño",

si entonces no sería él el que reflexionara.

Nunca lo sabremos. No, claro, son opciones.

Y cuando decides pues renuncias.

Decidir significa renunciar.

Mi mamá fue una mujer que no le gustaban...

Fueron muchos hermanos. Eran ricos, no eran de esos

de la más grande cuidando al otro.

No, era otro tipo de vida.

Pero a ella no le gustaban los niños.

Me tuvo a mí de casualidad.

Porque a mi papá le dijo cuando lo conoció:

"Yo menos niños me voy contigo a vivir a La Habana.

Pero no quiero hijos." Pum, salgo yo. Ya me tuvo a mí.

Pasa el tiempo, mi papá se echa una mujer,

tiene un niño con otra señora.

Separado de mi mamá, no estaba divorciado.

Y criamos ese niño.

Mi madre cría al niño de la mujer de mi papá.

Nos vamos para México.

Viene la tercera. A cuidar a la niña.

Así que tuvo que cuidar tres sin gustarle.

Y dejó la vida por los tres.

¿Cómo recuerdas el momento en que te enteras

de que estás embarazada de Olvido?

Como yo padecía mucho de atrasos con la regla

no me di cuenta.

Y estoy con su papá en una cena

y me empiezo a marear y a sentirme mal.

Entonces al otro día me fui a ver lo del asma.

Me dice el doctor: "¿Y no estará embarazada?"

Y digo: "No." "¿No tiene marido?"

Y digo: "Si tengo marido, pero yo no me embarazo."

No me interesaba mucho tampoco.

No era una cosa que me diera mucho...

Y dice: "Pues mire, yo creo que sí está."

De ahí me fui al ginecólogo. Y me hace una prueba

que se hacían entonces que te daban una cosita así.

Dice: "Aparece sin cabeza."

Era yo la que aparecía sin cabeza.

La sin cabeza era ella. ¿Eso qué significa?

Un kilo doscientos. Un kilo doscientos.

La cabecita era así.

Era una cosita flaquita flaquita.

Ya ves ahora que quiere adelgazar.

¿Comemos? Sí, te iba a decir

que si pasamos al segundo plato. Venga.

América, ahora que no está tu hija cuando vuelva

le tenemos que preguntar... Por el novio que yo no conocí.

Por el novio. A ver si nos lo dice.

A ver.

Mira, te explicamos. Pero qué bonita flor.

Eso es pollito que lo ha desmechado todo.

Y este es el mole. Como sabe que nos gusta

con arroz, esto es un arroz crujiente.

Ah, muy bueno. Así que al ataque.

Encima le ha puesto como fresita.

Te quiero preguntar una cosa. ¿Qué?

Que me ha soplado tu madre que ha leído en algún sitio

que has contado que has tenido además de Mario dos novios,

y uno que ella no controla.

¿Cuáles eran eso dos? América, díselo tú.

Corramos un tupido velo. Pregúntaselo tú,

que a lo mejor a ti te contesta.

Llamar novios a veces... Son relaciones.

Oye, que cuando se casó con Mario...

Mamá, basta. Vivía conmigo el Pedro.

Basta ya.

Y me llama desde Nueva York y me dice: "Nos hemos casado."

Digo: "¿Quién?" "Con Mario."

Yo no soy muy de resolver bien las cosas.

Vamos a dejarlo ahí. Eso es buenísimo.

"Pero si me has dejado en casa a Pedro."

Porque no estaba bien resuelto

el final de esa historia, pero bueno.

Luego el tiempo lo pone todo en su sitio.

Eso es verdad.

¿Está bueno o no, América? Muy bueno.

Oye, y una cosa de la que hemos estado hablando

Alaska y yo, y nos interesa mucho tu punto de vista

que es sobre la vejez, América.

¿Tú cómo te sientes? ¿Cuál vejez?

Me la como, ¿eh? Nos ha hundido.

Nos ha hundido nuestras teorías.

Yo no la conozco.

A esa señora no la conozco.

Me encanta.

No, ¿no? Tenemos otro punto de vista.

Yo no tengo amigas viejas.

Las viejas no hablan más que de enfermedades,

los dolores, los nietos.

Es tan aburrida.

América, ¿y tú nunca has pensado en rehacer tu vida?

Hombre, algún novio hubo, ¿eh?

Te iba a decir eso, yo tuve muchos amores.

¿Lo que pasa que de vejez qué cojo ahora?

¿Otro peor que yo?

O uno más joven. No, hija, no.

Estás tan a gusto. Estoy tan a gusto.

No por nada, ya mi tiempo...

Las cosas son en su lugar.

Vieja ridícula no.

Yo soy vieja alegre, que no ridícula.

Y ella dice que no es lo mismo envejecer al lado de una persona.

Claro. Y hacerte vieja con el viejo.

Que sí. Que de repente a una persona

con la que no tienes la cosa del pasado

y todo lo que te une empezar como de cero.

Claro. ¿Tú te has arrepentido

alguna vez de no haberte ido a México con tu marido?

No. Nunca.

Piensas que tomaste la decisión correcta.

Sí, yo creo que sí. Pero una vez me dijiste

que quizá no tendrías que haberte separado de papá.

No haberme separado de él.

Ya. Okey.

Porque te piensas después, al final de la vida,

que te separas para qué, para hacer una vida sola.

No tiene sentido tampoco.

Tienes el compañero, que te acompaña, que sales.

Eso lo he pensado algunas veces, no siempre.

Pero un compañero tiene que sumar.

Estás acompañado para que la persona sume.

Porque si resta mejor estar solo, ¿no?

No, no, claro. Es que tú ahora ha pasado

el tiempo y no te acuerdas que a lo mejor esa persona

no te aportaba nada, que era un compañero

al que le tenías cariño, que te llevabas muy bien.

Siguieron viviendo juntos luego y todo.

¿Pero qué te aportaba?

¿Tienes alguna foto de tu padre?

Pues no sé si tengo aquí.

A ver.

Esto era la postura para ver la televisión.

Me acuerdo perfectamente de ver pelear a Mohamed Alí

en esa postura con mi padre.

Enséñame más fotos, Alaska.

Mamá y mi abuela el día que me bautizaron.

Me bautizaron a escondidas, porque como mi padre

era republicano y ateo, pues decidieron que iban

y me bautizaban y no le decían nada.

Y me bautizaron así.

Mira aquí con mi conejito de peluche.

Mira el vestidito. De tirolesa.

Y esta niña se convirtió en Alaska.

Se convirtió en Alaska. La vida es cruel.

¿Y te molestaba lo que la gente pudiera opinar de tu hija?

Sí. Sí me molestaba.

Te dolía. Hizo una película con Almodóvar

y una socia de su padre me la encontré y me dice:

"¿Cómo la dejaste hacer esa película?"

Y yo dije: "Pues sí, no debería haberla dejado, pero la dejé."

Fíjate hacer esa película en aquel momento.

¿Qué pensaste de tu hija, cuando viste "Pepi, Luci, Bom"?

Yo no me tomo las cosas así. Era una película.

Además, la veía llegar todos los días

y estaba ilusionada.

Yo le alquilaba la ropa. No le dieron ni para la ropa.

Yo le alquilaba la ropa. Yo la pagué.

Lo ponías tú de tu bolsillo. Claro.

Te costó dinero "Pepi, Luci y Bom."

Hombre, claro que sí.

Vamos a por el postre.

Venga. ¿Os parece?

A ver. Huy, qué bien te ha quedado.

Mira. Pero bueno...

Le dijimos a Carlos que te gustaba todo

lo que tenía yema. Pues esto es una yemita.

Y luego ha hecho un helado de cilantro.

América. Dime, cariño.

¿Cómo te integraste tú en España? ¿Te costó?

No. Cuando llegué lo encontré muy raro.

Yo venía de México, de Cuba y de Nueva York.

O sea, que yo tenía otro tipo de vida.

Pero nosotras nos integramos enseguida.

¿En Nueva York también viviste? Vivir no.

Yo estuve en Nueva York muchas veces.

Y ya estando aquí me fui a estudiar allí.

Esteticista, me hice esteticista.

Y ella también. Pero yo aquí.

Ella con doce años.

Y yo.

América, ¿y por qué la llamaste Olvido?

Eso es otra historia. Eso es una historia...

Nuestras historias son raras siempre.

El padre me dijo: "Si es varón le quiero poner Luis."

Y digo: "Yo le voy a poner Carmen, que me gusta Carmen."

Después que vio que nació dijo:

"Mejor vamos a ponerle Olvido que es el nombre de mi mamá."

Bueno, pues tu mamá. Olvido.

Llegamos con los años, tenía 10 años aquí,

y estamos por la Gran Vía

y nos encontramos un amigo de Asturias.

Y dice: "Pues mire, es mi niña.

Se llama igual que mi mamá."

Dice él: "¿Tu mamá? Tu mamá se llama María."

No se llamaba Olvido.

¿De verdad? Ahora dime tú que hacer

una guerra no trastoca.

Ay, qué gracia. Toda la vida diciendo

que su madre se llamaba Olvido y era su hermana.

Las guerras son muy duras. Y le puso Olvido por la madre.

Y la madre se llamaba María. Jo, chica.

Como soy María Olvido quedamos todos en paz.

¿Qué te ha parecido la cena, América? ¿Bien?

Muy buena. Te ha parecido bien

la cena que te ha hecho tu hija.

Ha estado muy buena. ¿Te ha gustado la sorpresa?

Y el mole muy rico. Salió muy bueno el mole.

Pues yo creo que Alaska tiene algo que...

Huy. ¿Otra cosa más?

Una cosita.

(CANTA) #La última sorpresa de la noche.#

Pues Cayetana, que es una embaucadora maravillosa.

Me pidió que te escribiera una carta.

Ah, bueno. Que te dijera un par de cosas.

(LEE LA CARTA) Mamá, ya sabes que no soy mucho de hablar.

Y menos de contar las cosas más íntimas.

Por no contar ni te cuento

cómo me ha ido el día cada vez que hablamos.

De hecho es Mario el que le cuenta todo.

Al fin y al cabo nadie conoce mejor a un hijo que una madre.

Lo que no tengo claro es si sabes lo importante

que eres para mí,

que obviamente no te lo he dicho.

Hombre, yo creo que al menos

intento mostrártelo con mis gestos.

Pero es verdad que lo que no se dice, no se sabe.

Y no hay que dar por hecho que los demás

están al tanto de nuestros sentimientos.

Sobre todo si se es tirando a arisca como yo.

Así que acepto el reto de Cayetana

y me siento aquí a decirte con todas las palabras

las cosas que nunca te he dicho,

pero las palabras se me quedan cortas.

Gracias por todo.

Incluso por regañarme en aquella adolescencia lejana.

Porque a pesar del buen rollo que siempre has tenido,

has ejercido de madre.

Y eso es lo que está bien, lo que es necesario.

Y sobre todo gracias por ser como eres,

por enseñarme que en la vida hay que trabajar, luchar,

que nadie regala nada.

Y que a pesar de eso nunca hay que quejarse.

No hay que decir, hay que hacer.

Y tú como madre has hecho mucho.

Y te quiero.

Gracias, mi vida. Muchas gracias.

Gracias, mami. Muchas gracias.

Muy bonito.

Ah, por Dios. Muy bonito.

Caye. Qué bonito, por favor.

Primera vez que me dice que me quiere, ¿eh?

No. Sí, que yo no digo las cosas.

No te lo crees. Ay, de verdad...

Es una hija maravillosa con sus actos.

Pero decírmelo no. Nunca.

Yo intento mostrarlo. Sí, ella sí. Mostrarlo sí.

Esa es la verdad.

Pero decírmelo, primera vez que me entero.

¿De verdad?

Mira, sois una pareja absolutamente maravillosa.

Ha sido...

tan bonito esto. Os quiero dar las gracias.

Gracias a ti por todo. Gracias por ser tan generosa,

por haber compartido este día conmigo.

Gracias a ti por provocar esto.

Ay, por Dios, qué cosa.

Ay, mi niña, muchas gracias por tu generosidad.

Gracias a ti.

Está muy bonita. Bueno, ya es tu casa.

Conoces el camino para salir

y también para volver a entrar siempre que quieras.

Hasta una copia de la llave. Desde luego.

Gracias, amor. Hasta luego.

Gracias a vosotras. Adiós.

Es más linda. Qué maja es.

Encantadora. Venga, pues la cartita

te la regalo, ¿vale?

La pondré en una...

No, no vayas a enmarcar la carta, mamá.

No te extrañe.

(RÍE)

Cena con mamá - Alaska

28 jun 2019

Cayetana Guillén Cuervo se encuentra con Olvido Gara 'Alaska' para preparar una sorpresa a su madre. Ambas van al mercado en busca de lo necesario para elaborar un menú mexicano con la ayuda del chef Carlos Maldonado, con el que sorprenden a América, la madre de Alaska.

Contenido disponible hasta el 25 de octubre de 2019.

ver más sobre "Cena con mamá - Alaska" ver menos sobre "Cena con mamá - Alaska"
Programas completos (10)

Los últimos 78 programas de Cena con mamá

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios