Dirigido por: Blanca Flaquer

'Cartas en el tiempo' es una serie documental que, a través de cartas reales de personalidades históricas, viaja a distintos momentos de la política, la sociedad o la cultura española de los últimos siglos. En cada entrega, intérpretes actuales recrean el contenido y el contexto de misivas escritas por Miguel de Cervantes, Diego de León, Vicente Aleixandre, y otros imprescindibles de la historia de España.

José Luis Gómez es Cervantes en su último adiós; Aura Garrido es una mujer enamorada del siglo XVII; y Alberto San Juan es Vicente Aleixandre. Son algunos de los intérpretes que han participado, junto a Ana Álvarez, Pablo Rivero, Antonio Valero, Nacho Fresneda, Fernando Gil, Berta Castañé, Harris Gordon, Rodrigo Poisón, Pere Arquillué, Francesca Piñón, Carlos Chamarro y Lluís Soler.

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Cartas en el tiempo - El último adiós - ver ahora
Transcripción completa

19 de abril de 1616...

-En el último momento de vida

es como que la persona cristaliza lo más esencial para ella,

lo más importante.

-Preveo que sobre estas líneas van a caer abundantes lágrimas.

-De una manera íntima, desde una perspectiva diferente

a la que puede ofrecer cualquier otro tipo de documentación

de carácter oficial o público.

-En estos últimos momentos tu madre piensa en ti.

-El tiempo es breve, las ansias crecen.

-El que vivió caballero, es menester que muera cristiano.

-Son un ejemplo de un hecho universal.

Y es que cada persona muere como ha vivido.

-Tu padre y yo vamos a la muerte orgullosos.

Campanas doblando.

19 de abril de 1616.

A Don Pedro Fernández de Castro,

Conde de Lemos, de Andrade, de Villalba,

Marqués de Sarriá,

gentilhombre de la Cámara de su Majestad,

presidente del Consejo Supremo de Italia,

comendador de la Encomienda de la Zarza, de la Orden de Alcántara...

-El séptimo Conde de Lemos, don Pedro Fernández de Castro,

era uno de los nobles más importantes en el primer cuarto del siglo XVII.

Tenía una educación muy esmerada

y en aquella época había muchos nobles que ayudaban a los escritores,

no solo Lemos.

Lo que pasa es que Lemos tuvo una relación muy estrecha,

por lo que se ve en las cartas, con Cervantes

y con Lope de Vega también.

-Aquellas coplas antiguas, que fueron en su tiempo celebradas,

que comienzan puesto ya el pie en el estribo,

quisiera yo no vinieran tan a pelo en esta mi epístola,

porque casi con las mismas palabras la puedo comenzar diciendo:

"puesto ya el pie en el estribo, con las ansias de la muerte,

gran señor, esto le escribo".

-La dedicatoria al Conde de Lemos,

que bien tiene los registros de ser una epístola,

bien es verdad que, aunque la podamos considerar como una carta,

no es un texto pensado para ser enviado por correo, para entendernos.

Es un texto que se escribe a un receptor para que él lo lea

incluso en este caso,

y esa es una de las maravillas de este texto,

incluso después de muerto el propio autor.

Sería en último término, si se quiere, una epístola póstuma.

Yo me he permitido el lujo, en muchas ocasiones, de imaginarme,

como hizo la pintura romántica del siglo XIX,

a este personaje que está dictando o escribiendo vaya usted a saber qué

esta dedicatoria tan maravillosa al Conde de Lemos,

un hombre ya de edad muy avanzada para principios del siglo XVII,

autor tardío,

un poquito soberbio,

con menos reconocimiento...

Él sabe que tiene menos reconocimiento del que debiera tener

y desde luego con una inteligencia

que nos supera a todos los que estamos aquí juntos

porque llevamos cuatrocientos años dándole vueltas a sus textos.

-Ayer me dieron la extrema unción

y hoy escribo ésta:

El tiempo es breve, las ansias crecen,

las esperanzas menguan,

y, con todo esto,

llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir

y quisiera yo ponerle coto

hasta besar los pies a Vuesa Excelencia.

Que podría ser fuese tanto el contento de ver a Vuesa Excelencia

bueno en España

que me volviese a dar la vida.

Pero si está decretado que la haya de perder,

cúmplase la voluntad de los cielos.

Y, por lo menos, sepa Vuesa Excelencia este mi deseo

y sepa que tuvo en mí un tan aficionado criado de servirle

que quiso pasar aún más allá de la muerte

mostrándoos su intención.

-Es muy interesante la carta de Cervantes

porque él sabía cuando iba a morir.

Lo sabía no con precisión del minuto

pero por mi experiencia como antropólogo y como etnopsicólogo,

todo el mundo sabe cuándo va a morirse unas horas antes:

unas horas pueden ser cinco horas o 48 horas antes,

no con mucha más antelación.

Una persona como Cervantes, que era inteligente y abierta,

pues ya, al margen de que se le hubiera dado la extrema unción,

ya sabía el tiempo de vida que le quedaba, tal vez 48 horas,

y aprovechó para certificar de nuevo sus fidelidades,

y expresar con esta esperanza que:

mira, si Dios me da un poco más de lo que percibo,

pues voy a acabar la obra para ti.

-Los nobles ayudan a los escritores y los escritores les dedican esas obras

con lo cual, eso queda ahí permanente,

como pasa con la segunda parte del Quijote:

la mayoría de la gente conoce al Conde de Lemos

por la dedicatoria del libro de Cervantes.

La carta que él escribió cuatro días antes es algo muy emocionante.

Podías estar acordándote de tu familia,

pero acordarse del conde en ese momento tan crítico de su vida,

eso me emociona a mí y a muchas personas que lo puedan leer.

-Con todo esto, como en profecía,

me alegro de la llegada de Vuesa Excelencia.

Regocíjome de verle señalar con el dedo

y realégrome de que salieron verdaderas mis esperanzas

dilatadas en la fama de las bondades de Vuesa Excelencia.

-En esta dedicatoria se citan tres obras:

una segunda parte de "La Galatea",

que lleva anunciándola desde hace lustros y nunca la culminará,

el "Bernardo", del cual no se sabe nada

y "Las semanas del jardín", que tampoco se sabe nada de ella.

-Todavía me quedan en el alma ciertas reliquias y asomos

de "Las semanas del jardín" y del famoso "Bernardo".

Si a dicha, por buena ventura mía, que ya no sería ventura, sino milagro

me diese el cielo vida, las verá...

y con ellas, fin de "La Galatea",

de quien sé está aficionado Vuesa Excelencia.

Y con estas obras, continuando mi deseo,

guarde Dios a Vuesa Excelencia como puede.

-Esta es la gran lección de Cervantes:

ese pelear por la vitalidad de este gran autor.

Está agonizando y él sigue diciendo que va a seguir vivo,

que va a seguir escribiendo

porque él es un "yo, autor" hasta el día de la muerte.

-La aceptación que él muestra ante su muerte inminente es ejemplar.

Pues es una imagen de vida.

Esto es, para mí, lo más rescatable de Cervantes

más allá, por supuesto, del inmenso deleite

y el desafío que supone para un actor dar vida a esas palabras.

En Madrid, a 19 de abril de 1616,

criado de Vuesa Excelencia, Miguel de Cervantes.

-Vivimos y morimos de la misma manera:

tal como una persona ha vivido, así muere.

-La carta es un testimonio de la capacidad de gratitud

y si uno se observa a sí mismo,

no somos lo suficientemente agradecidos

a todo lo que la vida nos da:

entre otros, este encuentro.

La España en la que se producen estos acontecimientos

es la España de 1840-1841.

Es un país inestable, es un país en el que la reina es menor de edad:

la España de las regencias que se llama.

Es un periodo en el que todavía no está plenamente consolidado en España

el sistema político representativo.

Y la imagen del político, en sí misma, es poco prestigiosa.

El militar representa una de las autoridades naturales.

Para la gente común, lo normal es obedecer al rey, respetar al cura

y obedecer al militar.

Y eso es importante.

Y eso lo saben muchos militares de la época.

Una de las cosas que no queda del todo clara

es hasta qué punto Diego de León

está comprometido a fondo en la conspiración

para secuestrar a la reina Isabel y a su hermana del Palacio Real.

Pero yo no creo que podamos adjudicarle

una ideología política clara.

Diego de León es, sobre todo, un militar, más que otra cosa.

-Madrid, 14 de octubre de 1841.

Amada esposa:

preveo que sobre estas líneas van a caer abundantes lágrimas.

Yo quisiera evitarte este dolor,

pero es tan largo y tan acelerado el viaje que he de emprender,

que no puedo dilatar la despedida.

Me dicen los amigos que la sentencia que sobre mí ha recaído es injusta,

pero, cuando Dios la consiente, la tendré merecida.

Por eso, apelo a la resignación,

que es el triste consuelo de los moribundos.

-Las cartas en capilla

son un tipo de carta específico de la privación de libertad.

Es la última voluntad que les conceden a los reclusos y reclusas

antes de morir, en distintos momentos de la historia.

Las principales temáticas que se tratan en las cartas en capilla

llevan desde el consuelo que se ofrece a los seres queridos,

hasta peticiones de perdón, de justicia o de venganza.

Se intenta también crear una imagen de la persona que va a morir,

para que quede para la posteridad.

Nos encontramos incluso con cartas que se convierten en testamentos:

testamentos materiales, de los bienes,

pero también testamentos espirituales de guías de conducta para el futuro,

sobre todo para el caso

de aquellos presos o presas que son padres o madres.

-Ama a tu madre como me has amado a mí.

No te apartes del camino del honor y emprende cualquier carrera,

menos la militar, en la cual, después de sacrificios,

no se recogen más que ingratitudes.

Adiós.

Tu padre, Diego.

-Cuando una persona está tan cerca ya del último momento,

si es una persona razonablemente inteligente,

no queda más que aceptar lo que hay y despedirse.

Es una carta en la cual la persona resume todos sus valores,

en este caso militares,

su actitud ante la vida, en este caso militar,

y no olvidemos que era un militar de sangre, de pura cepa.

-No solicites verme.

No quebrantes con tu cariñosa presencia

el vigor que necesito para morir como he vivido.

No busques duplicar tus dolores

delante del que no ha de poder remediarlos.

-Ese código del honor que él deja como principal herencia a sus hijos

esconde otra cosa que yo creo que también tenemos que tener en cuenta:

y es, precisamente, su legado como militar,

apoyado en el honor militar que él ha consolidado a lo largo de su carrera.

Creo que eso para él era la basa con la que él contaba

para no llegar hasta el punto final, que es el fusilamiento.

Esa noche, probablemente a él le quedaba un rastro de esperanza.

El momento final del fusilamiento es el momento heroico final:

es la imagen que voy a dejar a la posteridad

a la historia de España y a mi familia.

Y, por lo tanto, aquí no puede flaquear el héroe:

no puede llorar, no puede mostrar debilidad.

Él va a pedir, expresamente, ser él quien dé la orden de fuego.

-Supla el cariño de nuestros hijos el amor de tu infortunado esposo

y llévalos por la senda honrosa que anduvo su padre.

Quisiera estar hablándote toda la noche

por ser la última que te dirijo la palabra,

pero hay otros deberes que me lo impiden.

El que vivió caballero, es menester que muera cristiano,

y el merecerse a Dios exige meditadas y supremas preparaciones.

Tuyo, hasta exhalar el último suspiro,

Diego.

-Después de la muerte de Diego de León

su figura se convierte en un icono

dentro de la historia contemporánea española.

La imagen final que nos ha quedado de Diego de León, ahora en el siglo XXI,

es la de un héroe, un héroe del Romanticismo:

un militar heroico que muere heroicamente.

-Bueno, la guerra, oficialmente termina el primero de abril de 1939

con la entrada oficial de las tropas franquistas en Madrid.

Lo que ocurre es que ya días antes, desde el 28 de marzo,

los sublevados ya se hicieron

con parte importante de la estructura del Estado en Madrid.

Por ejemplo, el 28 de marzo

ya empezaron a ingresar presas mujeres ya acusadas y detenidas

en la prisión de Ventas,

que llegó a ser la prisión más poblada de la historia de España

por el número de reclusas que llegó a haber en el año 39 y en el año 40.

-El caso de "Las Trece Rosas" es el caso más conocido

de las prisiones de mujeres durante el franquismo.

Tanto es así, que llegó a convertirse en un mito en su propia época.

El caso de Blanca Brisac es el más especial

de toda la correspondencia que se ha conservado de "Las Trece Rosas".

Blanca es la única que en ese momento es madre,

y decide escribir una carta a su hijo, al igual que a su madre,

a la abuela del niño, de Enrique,

y en esa carta nos vamos a encontrar un ejemplo excelente

de lo que sería un testamento espiritual.

-Hoy, 5 de agosto de 1939, Día de las Nieves.

Querido,

mi querido hijo de mi alma:

en estos últimos momentos tu madre piensa en ti.

Solo pienso en mi niñito de mi corazón, que es un hombre...

un hombrecito,

y sabrá hacer todo lo digno que fueron sus padres.

Perdóname, hijo, si alguna vez he obrado mal contigo.

Olvídalo, hijo. no me recuerdes así.

Y ya sabes que bien pesarosa estoy.

-Aquella misma noche fueron fusiladas 56 personas;

13 de ellas eran mujeres.

Primero se fusilaba a los hombres y después a las mujeres.

En el caso de las mujeres,

se trató de la saca femenina más grande, numéricamente hablando,

y también tuvo mucho que ver la juventud de las chicas.

De hecho, las llamaban "Las menores".

Lo que se da es el reinado de la justicia militar.

Es decir, no hay ninguna garantía judicial;

todos los juicios se celebran por consejo de guerra;

los jueces son militares, son oficiales;

los abogados también;

no hay ninguna garantía.

Los perfiles de las mujeres que fueron encarceladas en Ventas

eran muy diversos.

Había desde jóvenes politizadas

que habían formado parte de las Juventudes Socialistas Unificadas

y habían tenido tareas de apoyo a la retaguardia durante la guerra.

Eran mujeres concienciadas.

La mayor parte de "Las Trece Rosas" pertenecían a este perfil.

-Voy a morir con la cabeza alta,

solo por ser buena.

Tú mejor que nadie lo sabes, Quique mío,

y solo te pido que seas bueno, muy bueno siempre,

que quieras a todos

y que no guardes nunca rencor a los que dieron muerte a tus padres,

eso nunca.

Las personas buenas no guardan rencor

y tú tienes que ser un hombre bueno,

trabajador.

Sigue el ejemplo de tu "papachín".

¿Verdad, hijo, que en mi última hora me lo prometes?

-En el último instante de vida,

lo que aflora en todo el mundo, hombres y mujeres, es el amor.

En esta carta se reflejan todos sus valores, afectivos y espirituales.

Como era una practicante católica, pues obviamente se encomienda a Dios

y pide perdón

y pide a su hijo que perdone también

a las personas que tan injustamente la van a ejecutar.

Es obvio, pero vuelvo a decir que en los últimos instantes de vida

es como que se pone de relieve la esencia de cada persona.

-Blanca se dirige a su hijo para despedirse de él,

pero sobre todo se dirige a su hijo

para hacerle saber cuáles son sus intereses de cara al futuro:

cómo tiene que comportarse,

le pide que cuide de sus hermanas y de su abuela,

le pide que nunca guarde mal recuerdo de sus padres,

porque el padre de Enrique igualmente es fusilado,

está en la misma causa que Blanca,

ambos son miembros de las Juventudes Socialistas Unificadas

y van a ser ejecutados el mismo día.

-Quédate con mi adorada Cuca

y sé siempre para ella y mis hermanas un hijo.

El día de mañana, vela por ellas cuando sean viejitas.

Hazte el deber de velar por ellas cuando seas un hombre.

No te digo más.

Tu padre y yo vamos a la muerte orgullosos.

No sé si tu padre habrá confesado y comulgado

pues no le veré hasta mi presencia ante el piquete.

Yo sí lo he hecho.

-En el relato colectivo de las mujeres,

lo que se decía era

que las obligaban a confesar antes de poder escribir esa carta última,

esa carta en capilla.

-Mi tía abuela, Martina Barroso, hermana de mi abuelo,

dejó para mi madre, que iba a cumplir dos añitos, el 20 de agosto,

unas zapatillas que le hizo en la cárcel,

que eso fue lo quedó de ella, fue el obsequio.

No hubo carta porque no le dejaron escribir una carta de despedida,

no se lo permitió el sacerdote porque se negó a confesar.

Ella dijo que ella no había cometido ningún delito,

que ella solo había pertenecido a la JSU y no tenía delitos de sangre.

Por lo tanto, no merecía una condena de muerte.

Su sobrina, que era mi madre y era la única sobrina que tenía

iba a cumplir dos añitos...

Pues con todo el cariño del mundo le quiso hacer su regalo de cumpleaños.

Y su regalo eran estas zapatillas.

Son zapatillas que tienen mucho color.

En el único lado donde pueden pasar desapercibidos

los colores de la bandera republicana es en los cordones.

Y, a simple vista, no se ve.

Hay que mover el cordón para darte cuenta que aparece el amarillo,

aparece el rojo,

no habría morado, pero aparece el azul.

Y solamente cuando lo mueves, tú te das cuenta.

-Enrique:

que no se te borre nunca el recuerdo de tus padres;

que te hagan hacer la comunión, pero bien preparado,

tan bien cimentada la religión como me la enseñaron a mí.

Te seguiré escribiendo hasta el mismo momento...

pero tengo que despedirme de todos,

hijo...

hijo, hasta la eternidad.

Recibe después de una infinidad de besos,

el beso eterno de tu madre,

Blanca.

-La carta de una madre a un hijo es que es muy sentimental.

La única manera de que su hijo, el día de mañana,

no se vea envuelto en odio o en venganzas, es diciendo eso.

Le estás protegiendo.

-Algo que llama mucho la atención de la carta de Blanca Brisac,

pero en general también de la mayoría de las cartas en capilla,

es la manera de despedirse.

Es una despedida hasta la eternidad.

Los presos y presas saben que van a desaparecer

y, por lo tanto, la manera de despedirse

es completamente diferente a cualquier otro tipo de carta.

Cartas en el tiempo - El último adiós

36:16 10 abr 2018

'El último adiós' contiene tres cartas escritas ante una muerte próxima e inevitable. Son textos de despedida en los que como dice el Doctor en Antropología Josep Maria Fericgla 'aflora el amor', porque en el último instante de la vida de todo hombre y mujer aflora este sentimiento y añade 'porque todo el mundo muere como ha vivido'.
Los autores de las cartas reales son Miguel de Cervantes (1616), el militar Diego de León (1841) y Blanca Brisac (1939), una de las llamadas 13 rosas, y las interpretan José Luis Gómez, Fernando Gil y Claudia Benito, respectivamente.

'El último adiós' contiene tres cartas escritas ante una muerte próxima e inevitable. Son textos de despedida en los que como dice el Doctor en Antropología Josep Maria Fericgla 'aflora el amor', porque en el último instante de la vida de todo hombre y mujer aflora este sentimiento y añade 'porque todo el mundo muere como ha vivido'.
Los autores de las cartas reales son Miguel de Cervantes (1616), el militar Diego de León (1841) y Blanca Brisac (1939), una de las llamadas 13 rosas, y las interpretan José Luis Gómez, Fernando Gil y Claudia Benito, respectivamente.

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  1. Clara

    Muy bueno el programa. Pero hay errores en la historia de Don Diego de Leon. La marquesa de Zambrano era la hija de su sobrino, no su mujer. Su mujer era Pilar Juez-Sarmiento. La confusion viene porque su sobrino se llamaba tambien Diego Jose de Leon. Pueden consultarlo en la RAH. Atentamente. Descendientes de Don Diego de Leon.

    11 abr 2018
  2. Natalia Prieto

    Gran idea, gran programa, excelente materialización. Enhorabuena.

    10 abr 2018

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