www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.9.0/js
3345038
No recomendado para menores de 12 años  Carta a Eva - Capítulo 1 - Ver ahora
Transcripción completa

(SUSURRA) Deséame suerte, Eugenio.

Pasos

Ve con cuidado, hija. No te olvides de la cruz.

Música lenta

Música de tensión

Voces de niños

Conversaciones de fondo

-Buenos días, señorita. Buenos días.

¿Otra vez a Valdemanco? Sí, señor.

¿Y esa bolsa? Para la ropa para mi vecina.

La pobre se ha quedado viuda. Ande, suba, que va a llegar tarde.

Gracias. Buenos días.

Música de tensión

Claxon

¿Cómo está el crío? Se me constipa cada dos por tres.

Con tanto racionamiento cuesta mucho conseguirle leche.

(SUSURRAN) Hiérvela bien. No seas pesada.

Que la hiervas bien, te digo, puede ser peligroso para el niño.

Qué obsesión, con la leche. Es por el bien de la criatura.

Los de la galería del llano me han pasado esto.

Lo que necesitan.

Suerte, camarada. Nos vemos pronto.

Juana, dile a tu hermana que se la echa mucho de menos.

-¡Señorita!

Música de tensión

Conversación de fondo

¿Qué hace? -¡Alto, alto!

Disparo y gritos

Música del Nodo

-(LOCUTOR) "La Organización de las Naciones Unidas,

actuando con perfidia y alevosía,

retira cobardemente a todos sus embajadores

y nos impone duras sanciones económicas,

excluyendo a España de la ayuda del Plan Marshall americano.

Pero nuestra potente y moderna industria

no necesita ayudas de ningún tipo frente a ese complot internacional.

Familia, religión y honradez continúan vigentes en nuestro país.

-Invocamos la libertad, nos llaman enemigos de la libertad.

Propugnamos la causa del pueblo

y se nos condena como enemigos de la democracia.

Invocamos la justicia social

y se nos apellida perseguidores del proletariado.

Propugnamos el fuego de la más honrada ciudadanía

y se nos expulsa como totalitarios. Practicamos la neutralidad

y se nos castiga como beligerantes.

Todos los estados y poderes del mundo confabulados

no podrían volcar la sangre que está en su frente fraticida

y toda el agua del océano que nos separa

no podría lavar la mancha de su traición

maldita con los siglos de los siglos en la conciencia de este pueblo

que nos une a todos frente a la cobardía y la traición".

Aplausos

El pueblo te adora, Paco.

Ya se enterarán los de la ONU de que no necesitamos su caridad.

El pueblo está pasando hambre, Carmen.

Si no paramos esta hambruna,

pisotearán lo que hemos levantado con tanto esfuerzo.

¿Tan grave es? Sí, es muy grave.

El único país que no ha retirado su embajada es Argentina.

Aislados no lograremos salir adelante.

¿Y qué piensas hacer?

Negociar con Argentina para que me vendan trigo.

Perón siempre ha sido buen aliado contra el comunismo.

Además, somos la madre patria. Yo rezaré unas novenas.

Esto es política, Carmen, no se arregla con misas.

Cursaré una invitación a Perón para que nos visite oficialmente.

Excelencia. Sigan, sigan.

¿Qué tal, Muguruza? ¿Cómo van esas obras?

Bien, mi general, hemos levantado los cimientos del ala este,

pero siguen en aumento las bajas de los obreros.

Esta semana, siete. Deberíamos incrementarles el rancho.

Están demasiado débiles. Son rojos, menos miramientos.

¿Te gusta cómo lo dejaremos, Carmen?

Mucho.

Estupendo, Muguruza.

¿Qué le parece a Su Excelencia si colocamos

otra cruz más pequeña aquí, fuera del recinto?

Aquí... aquí no estoy seguro.

Quizá... ¿Qué te parece aquí, Carmiña? Delante de la puerta.

Yo creo...

que aquí. Sobre tu mausoleo.

Para que en el futuro se acuerden de ti.

Ya lo ha oído, Muguruza. Las mujeres mandan.

A sus órdenes, Excelencia. Continúen.

(SUSURRA) Paco, no me llames "Carmiña" delante de la gente.

Queda un poco vulgar. Tienes razón, Carmiña.

(RESOPLA)

Campanas

¿Por qué pones flores aquí?

Son para tu padre.

¿Lo mataron aquí?

Sí, aquí lo fusilaron.

Y de milagro que no nos lo echan en la fosa, como un perro.

¿Por qué lo mataron?

Por comunista.

Por querer ser bueno y que a nadie le faltara de nada.

¿Qué te parece? Por eso lo mataron.

Papa debía de ser muy valiente, ¿verdad?

Música tierna

Ven, ven aquí.

Mira, Alexis, cuando tu papá estaba en capilla

con sus compañeros y le llegó la "pepa"...

¿La "pepa"? -Juani, no le hables de eso.

No, madre, no, que se entere. Que lo sepa y lo recuerde.

Un día podemos faltar nosotras y, entonces, ¿qué?

¿Dónde queda todo esto?

Hijo, la "pepa" era un papelito que decía que los iban a matar.

Así y todo, tu padre pidió un ajedrez.

Llegó el piquete de ejecución y él jugaba tranquilamente,

como si le quedara todo el tiempo del mundo para terminar la partida.

Y ahí quedaron el rey y la reina, sin poder dar jaque mate.

Mira si era valiente tu padre. Anda, Juani, déjalo ya.

Vamos para casa. Ven. Sí, adelantaos vosotros.

Yo pasaré por lo de la Emilia, a ver si le queda harina.

¿Pero todavía sigue? Creía que la habían pillado.

¿Qué va? Ya salió.

La dejaron hecha un ovillo pero sigue estraperlando.

Pues a ver si hay suerte. Este crío está en los huesos.

-(AC. ARGENTINO) General, no debería aceptar este convite.

Para la ONU España es profascista como la Alemania nazi o Italia.

Estados Unidos lo verá como una provocación.

Esto nos traerá aún más distanciamiento.

-¿Ud. qué opina, Benítez?

-No creo que ayudar a un pueblo necesitado

sea causa de distanciamiento, sino todo lo contrario.

-Yo opino lo mismo.

¿Cómo andan nuestras reservas de trigo?

-Bien. -¿Solo bien?

Yo diría que tenemos como para regalar.

Póngase en campaña para venderle a España el trigo que haga falta.

-Presidente, no sería conveniente hacerle boicot al plan Marshall.

Pondría en riesgo al país ante las naciones.

-Mire, Gramuglia, tenemos un buen negocio.

No lo pienso desaprovechar.

-Presidente, creo que la única manera de ayudar a los españoles

sin irritar a los norteamericanos es ampliar el recorrido del viaje

a otros países integrantes de las Naciones Unidas.

-Buena estrategia. ¿Y la invitación?

-Lo mejor sería despersonalizarla, enviar a alguien en lugar de usted.

-¿Y a quién? (GRAMUG.) Pensémoslo bien.

-¿Por qué no enviamos a su mujer?

-(SORPRENDIDO) ¿A la señora?

Con todos mis respetos, Sr. Presidente, pero...

a su señora le falta cintura política y roce social

para ser recibida en palacios y embajadas.

Aún no modera su lenguaje ni controla sus exabruptos.

-Lo puede aprender.

-No es mala idea, Gramuglia. El padre conoce bien a mi mujer.

Es su confesor y sabe todas sus virtudes...

(RÍE) y sus pecados.

Vos no me agradezcan. Yo les doy lo que les pertenece.

Ustedes tienen el deber de pedir. Por eso me odian los ricos.

Porque yo les despierto a ustedes las ganas.

"A los pobres, cosas de pobres", me dicen las damas benéficas.

Yo les digo que no: a los pobres se les da lujo para que deseen.

Cuanto menos se come, menos hambre se tiene.

En tres días vienen el intendente de B. Aires y el Ministro de Salud

y ustedes se van a ir de acá. Les prometo unas casas decentes.

(TODOS) ¡Bravo!

Para usted. Que Dios se lo pague, Evita.

Por favor, no me agradezca.

¡Ay, qué linda! Es muy linda. Gracias, gracias.

De nada, muy bien.

Por favor, no... Gracias, Evita. '¡Viva Evita!

Por favor, no me lo agradezcan.

(TODOS) ¡Bravo! Lilian, llama a mi hermano.

No se lleven nada. Algún recuerdo y algo para pasar la noche.

El resto lo dejan acá.

Aplausos

Escuchame bien, Juancito.

Llamá a Perón y que solucione ya lo de los traslados de vivienda.

Cuesta mucho encontrarlo. No me vengas con milongas.

Vos "sos" su secretario. Si tenés tiempo para tus bataclanes,

lo tendrás para lo que te pido. Cuando se vayan, que quemen todo.

¿Por qué? Porque nacieron en el barro.

Extrañarán el olor de la tierra y querrán volver.

Si encuentran un techo en pie, van a querer quedarse.

Van a arrancar el parqué del piso para hacerse un asado.

Entonces, le pondremos un segundo y un tercero.

Toma tiempo saber que se tiene derecho a vivir como la gente.

Vámonos.

Agua corriendo

Caballos

No pretenderás ponerte un vestido así, Nenuca.

No seas así, mamá, mira qué guapa está esta chica.

El modelito es un poco vulgar. Fíjate en este escote.

¿No te parece más apropiado este?

Parece una Mariquita Pérez.

No sé qué pensará tu padre. Mamá, es lo que se lleva ahora.

Lo llevarán las otras, tú no.

Hombre, D. Pedro, ya por aquí. (AC. ARG.) Buenos días, señora.

Me he permitido traer unas flores para usted y su hija.

Es usted muy galante, embajador. No hago más que corresponder.

Vaya con mi marido, tendrán cosas que contarse.

Disculpen.

Pacón, manda traer las dos últimas jacas.

Quiero verlas de cerca. Sí, mi general.

Excelencia, el nuevo embajador argentino está aquí.

Escogía dos de nuestras más hermosas jacas andaluzas

para enviarle a su presidente. ¿Qué le parecen?

Son las dos negras del final.

No, esas no, las del fondo.

Son hermosas.

El presidente Perón es un gran amante de los caballos.

Le va a estar muy agradecido. Solo atiendo a su generosidad.

¿Se sabe ya cuándo viene?

Mire, mi general, de eso quería hablarle.

Perón recién comienza su gobierno y son tantos los compromisos

que no puede atender su invitación.

Sugiere, sin embargo, que haga extensivo

el convite a su señora esposa

como símbolo de fraternidad entre ambos pueblos.

¿Y los barcos de trigo?

Obviamente, el negocio no se toca.

Mejor eso que nada. Echaremos la casa por la ventana.

Hágale saber al general Perón que recibiremos a su mujer

como a una reina y, por supuesto, el Gobierno español

correrá con todos los gastos.

Paco...

¡Paco!

A ver si nos va a salir por un ojo de la cara.

Nos dará de comer y su apoyo. Es lo menos que podemos hacer.

Es verdad.

En ese caso, habría que hacerle un regalo a su señora.

Que a mí bien que me trae flores.

(RADIO) "La Ilustrísima Sra. Eva Perón,

mujer del presidente argentino, viajará a España para tender

un arco iris de paz entre ambos pueblos

y abastecer con alimentos al hidalgo pueblo español".

-Dicen que esa, antes era actriz. ¿De las buenas o como tú?

Envidia cochina. ¿Envidia de qué, guapa?

No empecéis, ¿eh?

Come y deja de chafar el boniato, que no te ha hecho nada.

-Chist. -"El embajador argentino..."

-Escuchad.

Escuchad lo que está diciendo. -"...en esta tierra próspera.

En esta España, oasis de paz y de tranquilidad.

¡Ja! Eso, oasis de paz.

Lo que me faltaba. Esa fascista apoyando a Franco.

Bueno, al menos viene con algo de comer.

A ver para quién. ¿También traerá juguetes?

Alexis, que los argentinos no son los Reyes Magos.

(LA REPRENDE) Juani...

Pero tú tranquilo, yo te consigo el juguete que tú quieras.

Pues quiero un caballo. ¿Uno de verdad?

No, de cartón, como el de Carlitos.

Pues tu madre te regala uno para tu cumpleaños.

Te has vuelto a pasar con la leche. No se puede gervir tanto, coño.

-Valia, esa lengua. El niño.

Puerta, llaman

Música de intriga

¿Quién es? Es Genaro.

(SUSURRAN) ¿Qué ha pasado? La policía, desmantelamos el local.

¿Hay detenidos? Tres o cuatro, no sé.

¿Quién tiene los papeles? Manolo, tranquila.

Espérame.

¿Qué ha pasado, Juana? ¿Dónde vas?

No ha pasado nada. No me tomes por tonta.

¿Me meto yo con que enseñes las piernas?

¿A que no? Pues eso. Ahora vuelvo, madre.

¿Y Raúl, dónde está? Está bien.

-Por cada acción que hacen los del monte cae uno de nosotros.

Y ahora corremos el riesgo de que nos delaten los detenidos.

No, esos no van a cantar. ¿Por qué no?

Con las hostias que les van a meter.

-Estamos jodidos, Juana. Aquí ya no queda ni dios.

Ni se le espera. Ya, pero solo quedamos los tres.

Y tampoco es que seamos la santísima Trinidad.

-¿Cómo que tres? -Genaro, tú eres un crío.

-A mi edad ya perdí una guerra, imagina cuando como tú.

-(CHASQUEA) Eso, si llegas. ¡Ramón!

-Juana, tenemos que parar. Un tiempo.

Al menos, hasta que se tranquilice un poco la cosa.

¿Qué se tranquilice la cosa? Estamos acojonados, Juana.

Lo estarás tú. Yo no pienso hacer como el general Casado.

Entregó Madrid a los nacionales. Ese sí que estaba acojonado.

Cobardes como él nos han llevado a esto.

¡Por culpa de esta gente fusilaron a Eugenio!

¡Juana! Chist. Juana...

No grites.

(BAJO) Ahora, más que nunca, hay que estar unidos.

Y ser fuertes, si no seguimos nuestra lucha no servirá de nada.

La cosa está jodida.

Pero por cada golpe que nos den, tenemos que responder.

Decirles que no estamos con ellos. Ya. ¿Y qué propones?

Un atentado. -(RESOPLA)

-(RESOPLA)

-¿Dónde? ¿Has visto cómo está todo de vigilado?

En la embajada argentina, sin cargarse a nadie.

¿Por qué allí? ¿No habéis oído al nuevo embajador?

Dice que España es un oasis de paz y tranquilidad.

(ENFADADA) Que se entere el mundo de que eso no es así.

¿Cómo andamos de dinamita? -No andamos.

No nos queda casi nada y las canteras está muy trilladas.

-Conozco un lugar. -(DESPRECIATIVO) ¿Cuál?

-El Valle. Ahí hay dinamita para reventar el país.

-¿Y cómo cojones quieres que entremos al Valle?

-Mi tía, la monja, atiende allí. Puedo robarle los pases.

-Tú estás loco.

Quizá no. Pues estás tonto.

Pues no.

Uno, dos, tres...

Señora, no tiene que inclinarse tanto.

Las piernas, más rectas. Afloje las rodillas.

Con seguridad. Se me están yendo las ganas de ir.

Seguro que de niña ya soñaba con viajar a Europa.

De niña, pensar en ir a B. Aires era como pensar en ir a la Luna.

Es la gran oportunidad para darse a conocer en el mundo.

Madrid es la ciudad más hermosa del mundo.

Inténtelo de nuevo. Así.

Señora, ¿por qué se inclina tanto? No separe tanto los pies.

¿Y usted, por qué no se mete esta varita en el culo?

Tanto quilombo por un saludo de mierda.

Me tienen como una pelotuda haciendo reverencias.

¡Perón! Toda esta mierda no es para mí.

La gallega me tiene harta con esta "varecita".

Calmate, chinita.

Che, qué brava estás. No voy a poder con todo esto.

Sí vas a poder, vení acá.

Escúchame, ¿por qué no te llevas una dama de compañía?

¿Una dama de compañía? Sí.

La mujer de Eduardo, por ejemplo.

¿A Lilian? -Es de buena familia.

Habla inglés, francés y yo que sé.

La educaron muy bien, en un colegio religioso y todo eso.

Tiene roce social, tiene distinción. -Tiene todo lo que te falta a vos.

Vos callate, atorrante. (RÍE)

-Hablá con ella, chinita. Dale, haceme caso.

-Buenas noches, D María Eva. Buenas noches, ¿qué tal?

Muy bien, señora. ¿El señor Eduardo llegó?

Todavía no. ¿Y Lilian?

Abajo, con el nene.

Yo voy. No te preocupes, que no voy a hacer ruido.

Muy bien, señora.

(LILIAN CANTURREA)

(BEBÉ GIME)

-(SIGUE CANTURREANDO)

(SUSURRA) Acérquese, señora.

¿No es una preciosura? (BEBÉ) Ajo.

Es hermoso.

El tercero, ¿no?

El cuarto.

Tener hijos es muy sacrificado, pero dan tantas satisfacciones...

Ver crecer algo que lleva la sangre de uno es...

Es incomparable.

Ya lo va a saber cuando los tenga.

Liliancita, vos sabés que me invitaron a Europa, ¿no?

Lo sabe todo el mundo. Tenés que venir conmigo.

¿Yo, por qué? Porque hablás varios idiomas.

Sabés moverte entre la gente rica. Yo meteré la pata sin parar.

Señora, pero Ricardito es un bebé de meses. No lo puedo dejar solo.

Por favor.

No me pida eso.

(DECIDIDA) Lo siento en el alma, pero yo no puedo ir.

Teléfono

Yo voy.

-¿Un coñac, mi general? -Vale, métele.

¿Qué hacés, Ricardo? ¿Todo bien? Bárbaro, señora.

-Hoy se lució con los diputados.

Si seguís así, nadie te sacará de la presidencia del Congreso.

-General... ¿Y Lidia?

Está abajo cuidando a los chicos. -Permiso.

-¿Qué tal te fue con Lilian? La muy boluda no quiere ir.

-Tranquila, chinita.

Déjamela a mí.

(RÍEN TODOS)

-Hemos conseguido extender la gira de Eva.

Ha sido invitada oficialmente a Francia.

Y seguramente pase lo mismo con Inglaterra.

Pero lo más importante, che...

¡Italia!

¿Sabes lo que eso significa?

-¿El Vaticano, no? -La va a recibir el mismísimo Papa.

Seguro que la honra con la rosa de oro.

Quizá hasta consiga un marquesado pontificio.

-En Argentina solo la tiene la marquesa de Olmo.

Hasta ahora. Se querrá morder la lengua de la bronca.

(RÍEN TODOS)

Bueno... -Por el viaje de Eva.

(TODOS) Por el viaje de Eva.

Salud. -Salud.

-Lilian, me ha dicho Eva no la querés acompañar a Europa.

-No es eso, señor presidente. Los nenes son muy chiquitos.

No quiero dejarlos solos.

-Claro, claro. Yo lo entiendo.

-Bueno... y así Eva tampoco va.

-Por supuesto que Lilian irá.

A mi suegra le encanta quedarse con los chicos.

¿Verdad, mi amor?

-Sí.

¿Sí?

-Sí.

¡Sí!

Buenísimo.

Me encargaré que Lilian reciba de la Secretaría de Trabajo

una buena suma de dinero por los servicios prestados.

-No, no, Lilian lo hará por el bien del país.

Jamás aceptaríamos esa suma de dinero.

¿Les quema la plata a ustedes?

¿Vos entendés, Perón, a la gente de buena familia?

-¿Al final tendremos que conformarnos

con la esposa de Perón?

Eso parece. ¿Verdad, Paco? Ajá.

Es una buena ocasión para ponernos guapas.

Pero a guapas nos ganará, Pura. Sí, pero a señorío, no.

Eso no. Aunque esta mujer dicen que es imprevisible.

-No, Carmen. Eso es para mí.

Oye, Carmiña, ¿tú pondrías aquí otro conejo?

No sé, Paco.

Motor de camión.

Creo que aunque nos envíen sólo la primera dama

debería tener un recibimiento especial.

Por supuesto. Decretaré festivo el día de su llegada.

Habría que pensar donde la vamos a alojar.

Aquí, con nosotros. En el Pardo.

¿Aquí? Así la podemos controlar mejor.

Bueno, eso sí...

Estaría bien que yo la acompañara y organizara su agenda.

No, eso ya es cosa de política.

Yo no creo que sea cosa de política.

Arreglar una casa, atenderla... Eso son cosas de mujeres.

¿A que sí, Pura? -Y tanto, Carmen.

Los hombre no saben la cantidad de cosas que podemos solucionar.

Además, no sólo hay que poner bonita la casa,

hay que poner bonito el país, que no vea tanto pobre,

que no parezca que mendigamos el trigo.

Tú déjame organizarlo a mí.

Motor de avión.

-¡Gané!

Vaya con la marquesa. No pierdes prenda, ¿eh, Pura?

-Ay, Paco... (RÍE)

-Fíjate en lo que se gasta el dinero del pueblo este cabrón.

Y dicen que se construye una cruz de 155 metros.

-Seguro que la tiene pequeña. -Sí.

-A mí me han dicho que esmonorquídeo.

-¿Y eso qué es? -Que sólo tiene un huevo.

(RÍEN)

-¿Lo ves?

Están entrando. Te dije que los permisos funcionarían.

-¿Así que Sor Águeda se ha puesto enferma?

Sí, la pobre anda muy decaída.

-Normal con todo lo que veo por aquí,

preocúpense solo de limpiarlos y confortarlos cristianamente.

Sí, muy bien. -Poco más se puede hacer.

Claro. -Está bien que nos envíe repuestos.

Es lo que siempre digo yo. Caras nuevas necesitamos

porque no está nada bien andar siempre entre enfermos.

¿Qué les voy a decir que no sepan?

La verdad es que les admiro, yo nunca podría.

Solo bajo por aquí cuando es absolutamente imprescindible.

Aquí hay muchos porque los obreros se hacen cortes.

Todo el día picando... Usted ya me entiende.

No entiendo como Sor Águeda se organiza con tanto desbarajuste.

Aquí no hay quien se aclare.

Una habitación limpia es sinónimo de una mente ordenada

y más si hay que cuidar enfermos.

Toses.

¿No están acostumbrados, verdad?

Aquí es el pan de cada día. Silicosis.

Déme agua, doctor.

-Oiga, cabo. Le llaman de intendencia.

-Ustedes sigan. Sigan.

Voy a por toallas calientes. Vuelvo enseguida.

-¿Sola, no? ¡Juana!

-Coño, están tardando mucho, eh. -Ten paciencia, hombre,

La cosa no debe ser fácil.

-¡Vámonos de aquí! ¡Va! -¿Qué haces?

Arranca el motor.

-¡Sube!

-¿En serio eres capaz de eso?

Para el motor.

No he encontrado apósitos por ningún lado.

-Los tiene allí al fondo. Gracias.

Doctor.

Música.

-Los científicos americanos

a través de sus satélites colocados en órbita

han descubierto una nueva estrella,

y esa estrella soy yo.

Es él, es él, es él.

Música de cabaret.

(GRITAN DE JÚBILO)

-¿Qué haces aquí?

¿Eh? ¿Qué haces aquí?

He venido a pedirte un favor.

Quiero que me guardes esto.

-¿Esto?

¿Esto quieres que te guarde?

Tú estás loca.

Si quieres meterte en peligro, allá tú,

pero no me metas y menos a la familia.

Lo traigo aquí para proteger a mamá y a Alexis.

-Si quieres cuidar de ellos, ¿sabes qué puedes hacer?

Aparcar de vez en cuando tus ideas, eh.

Que con los ideales no se come.

También eran tus ideales. Por si no lo recuerdas.

-Sí. Y ya pasé por prisión. Y por torturas.

Y me prometí que nunca volvería a entrar en una cárcel.

Ahora prefiero traer comida a casa, no explosivos.

Se lo debo a Eugenio.

Prometí que seguiría adelante.

Aplausos y vítores.

¿Lo recuerdas, Valia? ¿Recuerdas, lo del mundo mejor?

Pasos acercándose.

-¿Qué tal? -No, lo dije bien.

-Era como lo ensayamos el otro día. -Cállate, boludo.

-No interrumpimos nada, ¿no? -Vosotros siempre interrumpís.

-Che, ¿no nos vas a presentar? -Es Juana, mi hermana.

-La tenía guardada. Mira qué bella.

-Sí, sí. De una belleza explosiva.

-Nosotros somos Di y Biondi, dos artistas argentinos.

¡Caramba! -Dos payasos.

Cómicos, querida. Pero sin tanto talento como Valia.

Con esas piernas puede llegar a donde quiera.

Nosotros estamos con lo más granado de Buenos Aires.

Argentina, la farándula. Mirad.

¿Esta no es Eva Perón?

-Ajá. Quítamela.

-Eso son cosas de Di, que está enamorado de ella.

-Y como ahora se cruza el charco... -Callate, boludo.

Y ésta, ¿qué? ¿Es buena actriz?

-Entre nosotros, no era muy buena.

-Está mucho mejor ahora con sus descamisados.

Descamisados? -La gente del pueblo.

-Los pobres, Juana, como nosotros.

-Allá la adoran. Hay que reconocer que está haciendo cosas buenas.

Eso me gustaría verlo. Valia, me voy.

-Espera, Juana.

Te coseré esas medias.

Gracias.

Vendrá Genaro a buscarlo -Más te vale.

Dile a mamá que tardaré un par de días en volver por casa.

-Perón quiere ampliar el cortejo con trece decanes del gobierno

y algunos agentes de prensa afines a nosotros.

Carmen Polo te ofrece el palacio de El Pardo como residencia.

Para el resto de la comitiva propone el Hotel Ritz.

Pide de una manera velada que seas discreta.

Bueno, nuestro embajador argentino, también.

Está bien, Juancito, ya entendí. Gracias.

Liliancita, ¿cómo es esa señora? -¿Quién?

La gorda, la mujer de Franco.

-Dicen que es profundamente católica y muy distinguida.

Eso es lo mismo que no me digas nada.

Yo también soy católica y muy distinguida.

-Señora. Sí.

-Éstas son las telas que propone Don Andreu.

¿Cuál pensás que elegiría la gorda?

-La negra, sin duda. Juancito.

¡Juancito!

-¿Qué? Anota el estampado.

-Sí.

-¿Le gusta como le quedaron las uñas, señora?

Perfectas. Basta de maquillaje. Sólo 'rouge' y uñas.

Consejo de Benítez, mi confesor.

No, hacedme una foto bien.

Gracias, Julio.

¿Te gusta mi peinado, Liliancita? -Te queda muy bien.

Pienso cambiar de peinado al menos tres veces por día.

-No sé si podrá, la agenda que marcó Carmen Polo

está apretadísima.

Esa gorda no me dirá qué tengo o no tengo que hacer.

¿Te tengo que decir donde se puede meter la agenda la gorda?

Risas.

En el mismo lugar donde le meteré

los tacos de los zapatos a mi hermano, el orto.

(VÍDEO) -La ilustrísima señora Eva Perón

en vísperas de su viaje a España

supervisa la generosa carga de alimentos

que con destino hacia nuestros queridos hermanos de España...

-No sé si necesitan tanto nuestro trigo,

la cena que nos han ofrecido es inmejorable.

El salmón lo pesqué yo mismo. -Estaba delicioso.

Es una pena que la señora Perón venga sin su marido.

-Sí, es una lástima. Nuestro presidente es tan simpático...

¿Ella no? -Por supuesto. Pero...

tiene mucho carácter. (RÍE)

Eso sí, su forma de ser es muy cercana al pueblo,

la quieren mucho.

Eso parece.

-"La condecoraron con las más altas distinciones...".

¿Han probado los calloncitos de dulce de leche?

Se han hecho para la ocasión. -Estaban riquísimos.

-¿Cree que a la señora Perón le gustarán?

-Estoy seguro. Ella siempre ofrece dulce de leche

en los desayunos con los pobres.

¿Desayuna con los pobres?

-Cada mañana, como un relojito,

ofrece el desayuno a la gente en los barrios humildes.

-¿La langosta, le gustará? A mi padre le vuelve loco.

Seguro que sabrá apreciarla, nenuca.

-De todas forma, no tienen por qué preocuparse por su paladar.

¿Ah, no? ¿Por qué? -Come como un pajarito. (RÍE)

Y sus gustos son muy sencillos.

-Lo mismo le da un salmón que una sopa de ajo.

(MOLESTA) ¡Ay, Pura!

(NODO) Activa en el trabajo,

atenta a su familia,

y sin olvidar el importante reto de afrontar una ímproba...

Enseguida estoy con ustedes.

(NODO) Nadie tiene tanta influencia sobre Perón

como su mujer, la exactriz Eva Duarte,

convertida en la mujer detrás del trono

más importante... -¿Qué te pasa, Carmen?

Esta mujer me pone nerviosa.

Es una mujer muy guapa.

Además, tiene estilo.

(NODO) -...en todas las manifestaciones del arte.

También en la calle...

-¿Cómo va eso, Genaro?

-Ya casi estoy.

-Pues venga, vamos para allá.

-¿Te has fijado en esa matrícula? -Sí, la tenemos en la lista.

-¡Mierda! -¡Qué pasa!

-Hay una furgoneta ahí parada.

-Esconde todo y estate callado.

-Documentación.

Vamos.

-Ramón Izquierdo, es uno de esos comunistas de mierda

que se nos escapó, coge el arma y vente conmigo.

Baja inmediatamente del vehículo.

¡Vamos!

¡Venga!

-Voy a ver qué lleva atrás.

-¡Alto, alto!

¡Alto!

Disparo.

-Está saliendo el embajador.

Estos se han rajado.

O tienen problemas con la furgoneta.

No sé qué es peor, Ramón o la puta furgoneta. ¡Ostias!

¿Qué ha pasado?

Le han detenido. ¡Coño!

¿Te han seguido? -No.

¿Y los periódicos? En la furgoneta.

Aquí aún queda un poco de dinamita.

-¿Qué queréis que hagamos con él? Terminar lo que hemos empezado.

¿Estamos locos o qué? Han detenido a Ramón,

irán a por nosotros, habrá que hacer un poco de ruido, ¿no?

Niño, vete a vigilar la otra esquina.

Motor de coche.

(SILBA FUERTE)

-Oiga...

Venga un momento.

¿Qué?

¿Qué, esperando a alguien?

A mi marido, que llega tarde, como siempre.

Ande con más cuidado, señora,

no son horas para ir sola por la calle.

Ya, es que acabo de salir de trabajar...

Está sangrando, ¿no deberían llevarle a un hospital?

¿Al hospital?

(RÍEN LOS DOS)

Sí, mujer, sí, ahora le llevamos, puede aguantar un poco más.

Vaya con Dios.

Dios con ustedes

Explosión y destrozos.

(MISA EN LATÍN)

(BAJITO) -Ha llamado el embajador argentino y...

¡Chis!

Si estos rojos atentan contra la única embajada

que nos queda, tendrán guerra. ¿La argentina?

Que detengan a todos los sospechosos, sean 2 o 200

y que les hagan cantar hasta tener a los culpables.

Y me los entregas,

que no me temblará el pulso para firmar sentencias de muerte.

-Sí, mi general.

Muy bien dicho, Paco.

¿Algo grave, doña Carmen?

¿Grave? Grave fue lo del frente del Ebro.

Su sermón fue muy digno, pero usted limítese al latín.

-¿Y hubo víctimas en el atentado?

-No, señor presidente, parece que fue una advertencia.

-¿Una advertencia de qué?

-Pues no le puedo decir,

pero le sugiero reforzar la seguridad de su esposa.

Creo que la señora debería evitar el contacto directo con el pueblo.

(RÍE) -¿Evitar que mi mujer se relacione con el pueblo?

(RÍE)

-La situación en España es inestable y la resistencia aún da coletazos,

a pesar de los esfuerzos el comunismo se mantiene,

aunque sea de una... Señor xx,

soy la señora de Perón

y escúcheme bien,

usted lo que tiene que hacer es representarnos correctamente,

y no darnos indicaciones.

Usted, como cualquiera que nombremos,

será un embajador para los salones,

las decisiones importantes las tomaremos acá en Buenos Aires.

¿Le queda claro?

-Sí, señora.

-Esta mujer me suena su cara.

Es la viuda de Eugenio Mesa, un dirigente comunista.

-Ese fue uno de los que mataron en el 41.

Pues ya está otra vez metida en la mierda.

-Deja eso, niña, que te vas a estropear la vista.

(BAJITO) -¡Paca, Paca!

¡Sube!

-¿Qué pasa? -Sube rápido, la policía.

-¿Pero qué ha ocurrido?

-La policía anda buscando a Juana, están en tu casa.

-Idos con Encarna, que ahora voy yo, ¡meteos en su casa, hazme caso!

-Son unos bestias, han reventado la puerta.

Pasa hijo, pasa.

-¿Quién es usted?

-Francisca Giménez para servirle.

-¿Vive aquí Juana Doña?

-Sí, señor.

-¿Dónde está?

-Hace días que no viene por aquí.

-E imagino que no sabrá dónde está esa roja malnacida.

-Esa roja malnacida es mi hija

y no, no sé dónde está.

-Nos la llevamos, a ver si se le refresca la memoria.

(TIEMBLA ASUSTADA) -¡Ay!

¿Vamos a dejar la casa así abierta? -¡Calla y tira para delante!

Francia y Portugal ya me invitaron oficialmente

y negociamos con Inglaterra.

Salvo España, los otros países no quieren poner un peso,

pero han buscado a alguien que pague los gastos,

no quieren enfrentarse con la bronca de la oposición.

-Puede tener problemas, sí. ¿Problemas?

No digas boludeces, se lo comerían vivo.

Escuchame una cosa,

los dos sabemos que si te acercaste al peronismo

es porque comercialmente te convenía.

Y esa flota que tenés no pasa por su mejor momento, ¿no es así?

¿Qué te parece si el estado te la compra como si fuese nueva?

¿La flota? Ajá.

Patrona, yo le acompaño a Europa como secretario,

y todos los gastos correrán por mi cuenta.

¿Hasta los vestidos?

-Hasta las bombachas, señora.

Perfecto.

Escuchame una cosa, un consejo,

¿cuál es la mejor modista en estos momentos en Buenos Aires?

-¿Por qué, dejará a Samandreu? Sí.

Quiero un vestido tan impresionante

que cuando me vea la mujer de Franco se caiga de culo.

-Hay una española, Ana de Pombo,

acaba de abrir una sucursal en Buenos Aires.

Pruebe con ella, dicen que es la mejor.

-Ahí tenéis la puerta.

¡Chis!

(BAJITO) ¡Mamá!

Hija, cómo estás. (RESPIRA AFECTADA)

Hijos de puta, cómo te han dejado.

¿Te pusieron corrientes?

No te preocupes, ni con todas las corrientes del mundo hablaría.

Ya lo sé, ya, solo vine a ver cómo estabais,

me dijeron que te llevaron a la DGS.

Sí, pero ya estoy fuera.

¡¿Dónde vas?! A ver al crío.

No deberías estar aquí, no es seguro.

¿Y qué hay seguro?

¿Qué tal, Valia?

¿Y tú, Juana?

Bien.

¿Y Alexis? Durmiendo en su habitación.

(PREOCUPADA) Mamá...

¿Ves lo que ha conseguido? -Valia, deja en paz a tu hermana,

que bastante he pasado yo.

Qué grande está.

(SUSURRA) Mañana cumple siete años. (SUSURRA) Jo.

(SUSURRA) He conseguido algo de dinero

para comprar el caballito de cartón,

como el de Carlitos.

(SUSURRA) Sí, hija, sí.

Como el de Carlitos. (RíE)

(SUSURRA) Cómpraselo tú.

(PACA) Pero se lo darás tú. Pues claro. ¿Me voy a perder eso?

Estruendo

Estruendo

Música de intriga

¿Dónde está Juana Doña?

-Aquí no está.

-Tranquila, putita.

¿O quieres venir con nosotros?

(POLICÍA) Nadie. (POLICÍA) ¿Debajo de las camas?

Música de intriga

¿Qué escondes debajo de la falda?

-(LLORA)

(VALIA: LLORA) ¡No me toque! ¡Que no me toque!

No me toque...

Es a mí a quien buscan.

Pues aquí estoy.

Ponle las esposas.

No sea que nos arañe.

-¿A dónde se la llevan? -Lo sabes muy bien.

Música de intriga

No se levanten.

Disculpen la tardanza. Fui al desayuno de los pobres.

Enseguida estoy con ustedes.

¿Qué hacés, Liliancita? Buen día, señora.

¿Novedades? El arzobispo y el ministro de guerra

llevan un buen rato esperando.

Que esperen.

Haced pasar a la modista.

(CARRASPEA)

No, no, no. Ustedes esperen un ratito fuera.

Siéntese.

No pensé que vendría a verme.

Y menos, tan temprano.

Toda la clase alta de Buenos Aires está en contra de mí.

Y venir acá la puede perjudicar.

Lo sabe, ¿no?

Sí.

Agradezco su coraje.

Mire, Ana.

Franco me homenajeará con la cruz de Isabel la Católica.

Mi sueño es que me ponga la insignia

delante de todos en la Plaza de Occidente de Madrid.

No es Occidente, es Oriente.

"Oriente" u "Occidente", me da lo mismo.

Lo que quiero es tener un vestido más lindo que el de las reinas.

Ajá. ¿Y cómo se imagina ese vestido?

Música de intriga

Música de intriga

Así.

(RÍE) Pero ¿si es el hada buena de Pinocho?

¿Vio la película? Sí.

Me encantó. A mí también.

Podríamos hacerlo de una sola pieza.

De encaje azul, bordado. Estrás.

Con una capa de plumas de avestruz.

Y con una cola...

del vestido... Una cola bien grande.

¿Cómo de grande?

No sé, de unos dos metros más o menos.

De la misma tela del vestido. ¿Qué le parece?

Más que una reina, parecerá una emperatriz.

Claro.

Llame a sus asistentas.

¿Ana?

Tiene intimidad con los oligarcas de Buenos Aires, ¿no es cierto?

(ASIENTE)

¿Qué opinan ellas de mi viaje a Europa?

¿Quiere la verdad?

Por supuesto.

Dicen que no se sienten representadas por usted.

Déjeme darle un consejo:

no se incline usted ante nadie, y menos allá, en España.

Y menos ante la mujer de Franco, esa es la peor de todas.

Hará cualquier cosa para hundirla.

Campanilla

-Buenos días.

Don Matías. Cierre rápido, que están aquí.

-¿Quién está aquí? -Las señoras.

¿Qué señoras? -La marquesa y la collares.

-¡Mierda! Esconde todo lo que puedas.

Timbre

Abra usted, por favor.

Campanilla

Buenas tardes, señoras.

Un placer. Nos honran con su visita.

Buenas tardes, señor.

¿Por qué hoy hay tantas joyerías cerradas?

Es el santo patrón de los joyeros.

Pero ¿hoy no es San Cristóbal? Ese mismo.

¿No es el de los conductores?

También, también.

Me han cogido a punto de cerrar.

-Esto es tener suerte.

-Una suerte. Sí, señora.

-Bonita, ¿no, Carmen?

(DUDA) No estoy segura. Me gustaría que la viera mi marido.

Aunque podría sorprenderle.

Me queda estupenda, ¿no?

Te estiliza la figura.

¿No querrá probarse esta?

Le estaría aún mejor.

Guarde sus baratijas, pillastre.

-Si es aún más... -No se hable más.

Quiero este. Haré promoción en las fiestas.

Se le llenará la tienda. (RÍE)

Se tiene que ser más sutil, Pura.

Es mejor interesarse por una pieza y dejar que te la regalen.

No hace falta pedirla.

Luego dirán que les exigimos, y eso, no.

Es el pueblo que nos quiere guapas. Déjalo, Carmen.

El joyero nos lo agradecerá toda su vida.

¿Tienes a punto tus mejores galas?

La verdad, no sé qué ponerme.

La mujer de Perón viste de una forma que...

me desconcierta.

Sí, es un poco peculiar.

"Peculiar" es la palabra, sí.

También le llaman otras cosas.

¿Qué pasa, Pura?

Unas amigas de Buenos Aires me envían esto.

¡Jesús!

Si está desnuda. Y esto no es todo.

Dicen que es hija bastarda.

Y que además de muchos amantes, estuvo más de un año

viviendo en pecado con Perón antes de casarse.

Pero no te he dicho nada.

(SUSURRA) Padre, tengo mis dudas sobre la huésped de Argentina.

Parece un poco...

No sé cómo decirlo. Sus vestidos son poco formales.

No se preocupe por unos vestidos, Doña Carmen.

Importa más el corazón de las personas.

Hay algo más.

¿Vio los noticieros con los pobres?

Los defiende de una manera que...

Me parece un poco comunista.

Quizá solo sea buena cristiana.

No conozco muchas buenas cristianas que enseñen las pantorrillas.

Y que hayan vivido en pecado con su marido.

(SUSPIRA) ¿No será pecado tratarla?

Las dos banderas, la de España y la de Argentina

deben ser del mismo tamaño.

Por mucho que vengan con trigo, la de España debe ser más grande.

Carmen...

las dos banderas serán iguales, y basta.

No saben que no tenemos con qué pagarles el trigo.

O sea, que les pagaremos en elogios.

Lo que digas. Pero esa huésped no se merece tantos honores.

Era actriz.

(LO REMARCA) ¡Actriz!

Es lo mismo que ser una pelandrusca.

Aquí dice que la llaman "la yegua".

Por subir al poder después...

Paco, haremos el ridículo.

No es para tanto.

Si hasta el Papa la recibirá.

Quizás le concedan un marquesado pontificio.

Un marquesado?

¿Sabes cómo la llaman en el Vaticano?

La Magdalena argentina.

Esto es demasiado horrible.

¿Adónde vas? Al baño. Estoy descompuesta.

(RÍE)

Puerta

Música dramática

Música dramática

Música dramática

Música dramática

Música dramática

Música dramática

¿Ves qué pasa por ser curiosa?

Va, tira.

Música dramática

Venga, vamos. Si te portas bien, acabamos enseguida.

Música dramática

Música dramática

-¿Qué pasa? ¿No saludas a los viejos amigos?

Pasa, pasa.

Siéntate.

¿Sabes a quién tuvimos aquí?

¿En esta sala?

A tu marido.

¿Te imaginas?

Tendrías que haber visto cómo cantó.

(RÍE) El muy cabrón. Lo soltó todo.

Un miedica traidor.

Como todos los rojos. Traidor fue el general Casado

cuando os entregó Madrid.

Si no, no estaríais aquí.

Tranquila, Juana,

que no estamos para hablar de Casado ni de Eugenio.

¿Un cigarrito? No, gracias. No fumo.

¿Seguro?

¿No fumabas con los milicianos?

No.

No será por puritana, porque las rojas sois unas putas.

(TODOS: RÍEN)

-Sígueme mirando así. Y te saco los ojos del revés, zorra.

-Déjala.

Presiento que se portará bien.

¿verdad, Juana?

¿De qué se trata?

De algo muy sencillo.

¿Qué sabes del petardito que habéis puesto en la embajada?

Quiero nombres de los participantes y el dirigente.

(GRITA) ¡Eso quiero!

No sé de qué me habla.

¡No!

No quiero tonterías. Sé que ha formado parte.

¡No me haga perder el tiempo!

No sé de qué atentado habla.

Juana, tú lo has querido.

Preparad las corrientes.

Esta hablará hasta de su primera papilla.

Música de pasodoble

Música de pasodoble

Música de pasodoble

-(INSPIRA)

-Dos penas de muerte.

La han condenado a dos penas de muerte.

(LAS DOS LLORAN)

-¿Qué vamos a hacer? -No sé.

-Pibita, ¿qué pasó?

-A mi hermana le han dado la pepa. -¿Qué?

-La pena de muerte.

-Lo siento, señora.

¿Qué pasó? ¿qué hizo?

-Puso explosivos en la embajada argentina.

-¿En la embajada argentina? -Sí.

-¿Por qué no piden un indulto? -Con lo piadoso que es Franco.

-Franco no es el único que la puede indultar.

Ella atacó la embajada argentina. ¿No es así?

Es como si fuera tierra argentina y en Argentina manda Perón.

Y su mujer. Y ella viene para acá.

-¿Que se lo pidamos a Eva Perón? -Sí.

-Si es más fascista que Franco. -¿Fascista? ¿No?

-Si fuera española, estaría a los tiros.

En Argentina no aguantaríamos esta injusticia.

¿Por qué se aguantaría acá?

Escríbanle una carta. No pierden nada.

Música dramática

Música dramática

Música dramática

Música dramática

Música dramática

¡Baja de ahí!

¿Qué miras?

¿No te gusta el plato?

¿Has olvidado la leche?

Estás en una cárcel.

Tráele una escoba para barrer la celda

así verá dónde cojones está.

-No podemos justificar los gastos

para recibir a la primera dama argentina.

Siempre pensando en dinero.

Si no son los actos oficiales, las cacerías.

Son innecesarias. Pacón.

Déjanos ya.

Debes firmar las sentencias de muerte.

Y dar el enterado.

Están los condenados por el atentado a la embajada argentina.

Enterado.

Quizá tu primo tiene razón con los gastos.

Debido a cómo es la invitada,

podríamos quitar algunos regalos.

Carmina, después de la siesta.

Uy.

Pacón, la información sobre Juana Doña es errónea.

Le piden dos penas de muerte.

No la fusilaremos dos veces. (RÍE)

Le conmutaremos una pena.

Enterado.

Enterado y enterrado, ¿no? (RÍE)

Disculpa.

Ahora vengo, Paco.

Pacón.

Te tengo dicho, que no le contradigas.

No lo hagas delante de mis narices.

Necesita a alguien que no solo lo adule.

¿No crees?

A tu primo trátalo como quieras, a mí, trátame de usted.

La conozco de hace mucho, señora.

A Paco no le conviene escuchar tu pesimismo.

Míralo.

Luego se queda triste y su salud se resiente.

(RONCA)

Ay, Perón.

Gobernar es muy ingrato. Siempre te lo dije.

Ahora ya lo sabes.

A veces pienso que deberíamos ir a vivir a otro lugar.

Y dedicar todo mi tiempo a hacerte feliz.

Iba a ser hasta cuando te pones hinchapelotas.

Che, Juancito.

Ay, tal vez no sepa demostrarlo.

Nadie en el mundo te quiere y te respeta como yo.

Digan lo que digan,

nunca te fui infiel.

(CHISTA)

Perdonadme, sé que no te gustan las confidencias.

Quiero que sepas, ahora que me voy sola,

sin vos,

que quedo en manos de Dios.

Gracias a vos, me he como...

purificado.

Es como si viviera por vos.

O sintiera por vos.

Incluso aprendí a pensar gracias a vos.

¿Sabes qué te pasa, chivita?

Que estás cagada por tener que subir a un avión. (RÍE)

No me jodas, Juancito.

Tú sufrís mucho, mi vida.

Pero vos me hacés...

tan feliz.

Es como si viviera en un sueño.

Cuando te casaste conmigo siendo presidente,

desafiaste al mundo entero.

Y me diste un lugar.

Y yo dejé de ser la puta del general.

Para ser la presidenta.

Pero, para mí, siempre serás mi putita.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

Chivita.

¿Qué?

Échame una carrera de baranda.

¡Ya! (RÍE)

(LOS DOS RÍEN)

(RÍE) Chivita, que te agarro.

¡(CHILLA) ¡Perón! Te gano, te gano.

¡A ver!

Ha ganado, he ganado.

(RUGE) (RÍE)

Música clásica

Murmullos

Silbato

(DA PALMAS) ¡En pie! ¡Arreglen las celdas!

¡Inspección rutinaria!

¡Moved el culo!

Puertas: se cierran

-¿Qué? -Esto.

Pasa.

-¿Quién barrerá los pasillos? -Los barre la nueva.

Empezará por la suya, que apesta.

Va, espabila.

Música de intriga

Música de intriga

-(PACA) "Aguanta.

Te juro por lo más sagrado que te sacaremos de esta".

Los dejo por un tiempo.

Pero no olviden que, al irme, les dejo mi corazón.

Me voy a representar, no a los oligarcas,

sino a ustedes, al pueblo trabajador.

Voy a tender un arcoiris de paz

entre los descamisados de uno y otro continente.

Y se lo dice una mujer del pueblo, porque eso es lo que soy.

Una mujer que ama a su pueblo,

y que nada sería sin el general Perón.

¡Viva Argentina! ¡Viva!

¡Viva Perón! ¡Viva!

Murmullos

¡Escúchenme bien!

El mundo está pendiente de este viaje.

Así que, pobre del que dé calce para que nos tomen el pelo.

Eso va sobre todo por vos.

Déjate de discursos, Eva. Guárdalos para el aeropuerto.

Es tarde y nos esperan millones de personas.

Nos esperan, nos esperan.

Ya escucharon, muévanse.

Y no olviden lo que les dije.

Vamos.

Chivita. Ay, Perón.

Cómo te voy a extrañar. Y yo también a vos.

Ya te conozco. (RÍE)

Chiquella y Pili.

Se acaba de casar, lo relevé.

Che, ¿qué hacés vos acá? -Sr. Presidente, ya ve.

Veníamos a despedir a la señora.

-¿Qué despedida? Vos te vas con ella.

-Pero si acabo de casarme.

-¿Quién le hará los discursos? No te preocupes, me las arreglo.

Lo querés llevar, ¿sí o no?

Listo. Viajás con Eva y de paso visitás tu tierra.

Juancito, el señor se va con ustedes.

-Claro.

Te tocó, Azpiri. -Si solo llevo lo puesto.

Pero ¿cómo te vas a negar a nuestro presidente?

Piense que es por el bien de Argentina.

Vamos.

Así, cuando vuelve, lo agarrás con más ganas.

Ves qué fácil se arregla todo.

No sufras por estar a la altura.

Acordate de una cosa:

Los melones se acomodan al andar.

Anda, subí al auto. Nos juntamos en el aeropuerto.

Allá vamos.

A ver cómo me recibe la gorda.

Música melancólica

Música melancólica

Música melancólica

(LOCUTOR) "El mundo detiene su marcha ante la nueva Argentina,

que tiende puentes a los países más necesitados.

Doña María Eva Duarte, invitada por el Gobierno español,

recorre Europa enarbolando la bandera de la paz.

Buen viaje, compañera Eva. Y regresa pronto".

(SUSURRA) Lo intento, lo intento...

(SUSURRA ATROPELLADAMENTE)

Con devoción, hija mía.

(SUSPIRA)

(SUSURRA) Si lo intento, padre.

Contención, Doña Carmen

Excelencia.

Mire, padre. Conozco muy bien a mi esposa.

Sé que confía mucho en usted.

Cálmela.

O el encuentro con la invitada, será peor que las Cruzadas.

(DICTA) A mí...

me han fusilado...

"A mí..." -...a mi padre.

Y ahora... -(REPITE)

-van... -(REPITE)

-a fusilar... -(REPITE)

a mi madre.

-No la fusilarán, ¿verdad?

-No, ya te lo he dicho.

Pero hay que ponerlo así. -¿Van a castigar a mamá?

-¡Que no! Por eso escribimos la carta.

-¿Por qué quieren castigarla? -Escribe.

-A mi madre...

-A mi madre...

-Por eso...

le pedimos... -¿"Pedimos"?

-Pedimos que interceda...

-No es palabra de niño. "que pida".

-Eso. "que pida..."

Al Sr. Franco... -No tan rápido.

-Venga.

¿Por dónde vas? -Por "el Sr. Franco".

-Que tenga la bondad de perdonar...

-"que tenga la bondad de perdonar"...

-A mí mamá, y así no me quedaré solo.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 1

Carta a Eva - Capítulo 1

02 nov 2015

Eva Perón visita España en 1947, su llegada alterará la vida del Pardo donde Carmen Polo se prepara para recibirla. La visita de la magnataria tiene una gran repercusión en todo el país y, otra mujer, Juana Doña, quiere aprovecharla para que su lucha y la de sus compañeros no se olvide.

Histórico de emisiones:
23/09/2014

ver más sobre "Carta a Eva - Capítulo 1" ver menos sobre "Carta a Eva - Capítulo 1"

Los últimos 4 programas de Carta a Eva

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. ALICIA

    SENSACIONAL....MIL GRACIAS TV ESPAÑOLA QUE NOS HACEIS TAN EXCELENTE REGALO TENIA MESES QUERIENDO VER ESTA MINISERIE......GRACIAS......Y COMO SIEMPRE PERFECTAMENTE REALIZADO.

    08 ene 2016
Recomendaciones de usuarios