Serie documental de cinco capítulos, dirigida por Juan Frutos, que cuenta el último viaje del Emperador hacia su retiro en el Monasterio de Yuste, mientras rememora su azarosa vida a través de los diferentes países que recorrió. La serie conjuga diferentes géneros, con un contenido riguroso de la mano de prestigiosos investigadores internacionales, un atractivo formato de cuaderno de viajes y cuidadas recreaciones históricas con un elenco de primer nivel

El reparto está encabezado por Mario Zorrilla, que encarna a Carlos V y Juan Gea, que da vida a Fernando Álvarez de Toledo y Figueroa

4993599 www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
Carlos V. Los caminos del Emperador - Llegan las despedidas - ver ahora
Transcripción completa

El Emperador sufre un terrible desgarro emocional

con la muerte de su esposa.

Cuida de Felipe.

Será un rey justo.

Tras aquel luctuoso episodio,

apenas si puede hacer frente

a los problemas de una maquinaria imperial titánica.

El Rey de Francia, aliado al turco, no desiste.

El Imperio corre el riesgo de resquebrajarse.

Flandes cierra el paso de Francia y con Castilla

queda confinada, cercada, como una rata en un agujero.

El Mediterráneo se ha convertido en una puerta abierta al enemigo

por lo que el Emperador levanta plazas fuertes en el norte de África

como Orán, Tánger o Melilla

para frenar la expansión de las tropas turcas.

Perea, sabes de la importancia del dominio marítimo.

Cualquier incursión otomana traería consecuencias gravísimas.

La ciudad española de Melilla

se convierte en un claro ejemplo de bastión defensivo.

Una muralla infranqueable.

En abril de 1532

le llega a Carlos V el mensaje

de que los otomanos esperan en Belgrado.

El ejército turco, de 250.000 hombres,

se mueve lentamente por la llanura húngara.

A principios de agosto Solimán está ya en Viena.

Carlos V frena a los otomanos en Viena que comienzan a retirarse.

Pero por otro lado,

los piratas en el Mediterráneo, apoyados por los turcos

como Barbarroja hacen auténticos estragos.

Es por esto que se crea una suerte de plazas fuertes en el norte de África.

El norte de África, como la ciudad española de Melilla,

se había convertido en una puerta estratégica al Mediterráneo.

El interés de Carlos V por Melilla

dentro de esa geoestrategia internacional

se debe fundamentalmente

a esa necesidad de cortar el paso hacia el estrecho

de la gran armada turca.

Turquía es un gran imperio que en estos momentos

está controlando prácticamente todo el Mediterráneo oriental y central.

Controla Argelia, Túnez,

y va a dar un salto, y de hecho da un salto en 1522,

cuando ocupa el Peñón de Vélez de la Gomera,

que estaba en manos de España desde 1508,

y de esta forma se acerca

muy peligrosamente ya al Estrecho de Gibraltar.

Melilla conserva excepcionalmente bien los recintos fortificados

que mandaron construirse por el Emperador Carlos V.

¡Perea! -¡Majestad!

Su agilidad para prever el ataque del turco es admirable.

Hay que reaccionar ante tan fatales intenciones.

He estado pensado

en vuestra crítica a mis diseños en nuestro último encuentro

y he de decir que lo que ahora traigo a Su Majestad

es una muralla infranqueable.

-Perea, sabes de la importancia del dominio marítimo.

Cualquier incursión otomana tendría consecuencias gravísimas.

Las obras de lo que se conoce

como Primer Recinto fortificado o Villa Nueva

corren a cargo del ingeniero italiano

Fray Gabriel Tadino de Martinengo entre 1525 y 1532.

Fueron concluidas por el español Miguel de Perea en 1551.

-Tu colega, Martinengo,

puso la primera piedra en la defensa de Melilla

contra los invasores que venían del mar.

-Y de los que acometen desde tierra, Su Majestad.

-Prosigue Filiberto.

-Las tribus del Rif son alborotadoras y beligerantes.

Las montañas los tornan belicosos.

Es necesaria una reestructuración. -Eso es, la res...

La reestructuración que propongo pasa por reducir el espacio.

-¿Retrotraer las murallas? -Sí.

Ampliando su grosor y creando un foso.

-Reduciendo su perímetro, bien.

En la ciudadela de Melilla

se observa la transición de los paseos almenados,

propios de la Edad Media,

a las cañoneras ideadas en el Renacimiento.

Estos cañonazos podían llegar, en aquella época,

a los 2.000 metros de distancia.

-Pero habrá menos artillería, ¿y las cañoneras?

-En el frente de tierra.

Justo aquí reforzaremos el perímetro con doce cañoneras

y profundizaremos el foso al nivel del mar.

El acceso... -¿Una puerta fortificada?

-Así es. Levantar nuevas murallas

nos obligará a construir una nueva puerta.

Será una gran casamata preparada para el tiro de arcabuz

que estará coronada por el escudo imperial de Su Majestad.

Contaremos también con un puente levadizo.

-Una gran casamata para arcabuces...

-Una muralla infranqueable.

Miguel de Perea había innovado con su propuesta de baluarte defensivo.

Durante más de 500 años,

la Ciudad Vieja de Melilla ha aguantado envites y ataques,

gracias a las murallas

que se han ido construyendo a lo largo de los siglos.

Si hablamos de Melilla

desde el punto de vista de la fortificación

podríamos decir que en ella se recoge

prácticamente pues todas las escuelas de fortificación

desde el siglo XVI hasta finales del siglo XVIII

e incluso del siglo XIX, sí,

también nos referimos a los fuertes exteriores.

El Fuerte de Victoria Grande, del siglo XVIII,

es uno de esos bastiones extramuros

que se fueron edificando en la ciudad.

Esta emblemática obra militar se construyó ya que el Alto del Cubo,

permitía controlar toda la ciudad de Melilla.

Si este punto caía en manos del enemigo,

la suerte estaba echada.

En aquel pretérito emplazamiento que encontró Pedro de Estopiñán,

desatendido y arrinconado en el norte de África

se erige, hoy día, una ciudad moderna, atractiva;

un pedazo de Europa en África que se ha desarrollado, imparable,

desde la época del Emperador.

Melilla es, ha sido y será una ciudad en un punto estratégico

que ha jugado un papel indispensable en la historia de España;

y para Carlos V una de las plazas significativas

con la que aplacar el avance del Imperio Otomano.

Un proyecto que resultó exitoso,

ideado por un rey que también era soldado.

Otra de las plazas fuertes del norte de África fueron Orán o Tánger,

en manos de España y Portugal hasta 1661.

La actual Tánger conserva aún

el bastión defensivo de aquellos tiempos legendarios

de piratas y luchas imperiales.

Tánger limita con las columnas de Hércules,

el Estrecho de Gibraltar:

"Non plus Ultra", no más allá,

rezaban los mapas en estas latitudes

hasta que Carlos V optó por el lema "Plus Ultra", más allá.

Un imperio casi infinito.

En 1538 Carlos V firma una alianza con Venecia, con Roma

incluso con su hermano Fernando, que ya es Rey de Hungría,

para luchar contra el turco.

Pero no salió bien.

Esto es un verdadero mazazo para Carlos V

y otro mazazo fue el que recibió un mes después,

la muerte de su querida esposa Isabel.

El 1 de mayo de 1539,

Isabel de Portugal fallece unos días después

de haber dado a luz un niño muerto.

Cuida de Felipe.

Será un rey justo.

Carlos recordará en sus memorias.

"Fue Dios servido de llevársela consigo;

que así se puede tener por cierto que con su gran misericordia haría.

Fue esta muerte de gran sentimiento para todos,

especialmente para el Emperador".

Según sus cronistas, fue el instante en que Carlos V

murió en vida y se volvió huraño, taciturno.

Un hombre triste.

A la muerte de Isabel de Portugal

le suceden una serie de acontecimientos

que minarán por minar la salud del Emperador

que terminarán por hundirlo.

En esta época ya era el hombre de Yuste.

El 12 de julio de 1542

Francisco I de Francia, su eterno rival,

proclama la guerra contra el Emperador.

Carlos V había perdido el ánimo, sus consejeros sabían

que las fuerzas flaqueaban

había, por tanto, que plantearse la cuestión sucesoria.

Majestad.

Vuestra Merced comenzó a gobernar con 18 años,

¿por qué no puede ser su hijo con 30 Rey de España, de Sicilia,

de las Indias, soberano de los Países Bajos?

-Flandes... Flandes. -Flandes.

-Es la puerta de acceso a Inglaterra,

reino aliado y siempre enfrentado con Francia.

El matrimonio de Felipe con María Tudor

tranquiliza a Su Majestad y a los ingleses.

Lo cierto es que Carlos V estaba dispuesto a dejar su vida errante,

llena de intrigas y dificultades.

La abdicación le hacía sentirse bien.

Carlos V vivió entre dos épocas, la Edad Media y el Renacimiento,

y no comprendió que los tiempos cambian.

Este es un punto interesante, diría que fue un reinado trágico,

porque durante mucho tiempo no entendió

que sus ideas ya eran obsoletas.

-Gracias a Dios, me encuentro bien.

-Cuando llega el final de su vida, Carlos agotado,

extenuado y yo creo que un tanto desilusionado de tanta pelea

y tanto... Esa idea caballeresca que él tenía

es casi el único monarca de la época medieval,

empieza a ir cediendo los diferentes territorios

en diferentes momentos, primero los territorios de Flandes

y después lo que tiene que ver con Castilla, Aragón, Italia

y ya en el último momento cederá lo que es el Imperio Germánico.

-Flandes cierra el paso de Francia y con Castilla

queda confinada, cercada como una rata en un agujero.

-Exacto.

La confrontación desde Flandes con los príncipes de Alemania

resulta natural y sin riesgos.

-Hay que combatir por Flandes y Felipe, vuestro hijo,

el rey español, no será bienvenido.

Es un extranjero. -Un extranjero.

-Felipe es y será un rey prudente.

Un soberano justo que gobernará para todos.

¿Y todos juntos imploraremos a nuestro señor Jesucristo

por la unidad del Imperio?

Cuando ni siquiera en el corazón de Europa

hemos sido capaces de contener a un grupo de herejes

comandados por ese monje, por Lutero.

Durante todo su vida tuvo presente el sueño de un imperio universal,

un sueño que concluye para siempre, que no es capaz de hacer realidad.

Llegó el momento.

Carlos V no podía hacer frente a los problemas;

inconvenientes que le persiguieron toda su vida.

Su decisión estaba tomada

y había encontrado un lugar perfecto para su retiro.

El Monasterio de Yuste.

Carlos estaba cansado y literalmente

no podía soportar el peso del Imperio,

por lo tanto, abandonar Bruselas

se convirtió en una obsesión,

otra más como las que tuvo a lo largo de su vida.

-Fernando, no puedo esperar más.

Los vientos no nos son favorables.

Los ducados no llegan de las Indias.

Este cielo gris, esta humedad...

-César, el sol bañará las piezas del Monasterio.

También habrá sombras para sus paseos.

Esta primavera podéis volver a Flesinga, quizá en verano.

Pronto arribaréis a vuestro paraíso perdido.

-Felipe deberá acompañarme en mi despedida de Flandes

una vez logre apaciguar los ánimos de estos reinos

que sollozan ante mi último viaje.

Carlos V había abdicado.

Una parte de sus dominios,

entre ellos el Imperio Sacro Romano Germánico,

pasaría a su hermano Fernando, al que hace más de 30 años agravió,

en cierto modo, con una proclamación dominada por flamencos.

La otra parte, Castilla, Aragón, Navarra, Flandes,

los reinos de Italia y las Indias, se la confió a su hijo Felipe.

Carlos pasaba sus últimas jornadas

en los bosques reales de Coudenberg, en Bruselas,

deseoso de partir hacia Yuste,

mientras su hermano Fernando y su hijo gestionaban el Imperio.

El Emperador abandona Bruselas.

El momento de informar

a los jerónimos de Yuste había llegado.

Según las crónicas, Carlos V escribió literalmente:

Deseo retirarme entre vosotros a acabar la vida

y por eso querría que me labrásedes unos aposentos

en San Jerónimo de Yuste.

La elección de Carlos V por un lugar apartado se debe,

desde mi punto de vista,

a dar un paso y ser consciente de que no ha conseguido sus objetivos

y, por ende, tiene que dejar todo en manos de sus sucesores.

Sus aspiraciones eran ya cosas del pasado.

En Milán es peligroso.

Hay guerra, allí están los franceses, los alemanes, los venecianos.

Está el Papa...

En Nápoles también hay guerras,

están los otomanos, los franceses, los venecianos...

El lugar más seguro es España.

Según el historiador Manuel de Foronda,

el sábado, 8 de agosto de 1556

Carlos V abandona Bruselas y pone rumbo al Puerto de Flesinga,

dejando atrás su frenética vida política para siempre.

Comenzaba el ocaso del Emperador.

Ese mismo día atraviesa Aalst.

Según Lieve Arnouts y Michel Igual,

historiadores del Archivo Municipal de la ciudad,

el séquito del Emperador recibió 155 litros de vino

como presente en su visita a esta ciudad flamenca.

Actualmente, Aalst es un centro histórico de interés,

donde sobresale el Campanario de la Alcaldía,

anejo al Ayuntamiento,

el consistorio más antiguo de Países Bajos.

Durante varios días, Carlos V siguió rumbo norte hacia Gante.

Allí permaneció hasta el 28 de agosto de 1556.

La ciudad tiene muy presente

la figura del que fuera el Emperador más poderoso del orbe conocido.

Carlos, abatido y nostálgico,

permaneció unos días en la capital de Flandes,

el lugar que lo vio nacer hacía 56 años.

El Emperador permaneció 19 jornadas en Gante

para dirigirse posteriormente al Puerto de Flesinga,

en la actual Holanda.

Flesinga, en la Zelanda holandesa,

es actualmente uno de los puertos más importantes del Mar del Norte.

También lo era en época de Carlos V.

Fue el puerto utilizado por el Emperador

para zarpar a su retiro en Yuste.

Hoy día sigue siendo una atractiva ciudad,

que conserva construcciones de interés como la Iglesia de Santiago,

desde la cual parte el Camino de Santiago holandés.

La noche del 14 de septiembre de 1556

fue la última de Carlos V en los Países Bajos;

la última vez que fue a dormir, soñando con llegar a Yuste;

o quizá enajenado con las pesadillas

que persiguieron al Emperador durante toda su vida.

¡Fuera de Castilla, extranjero! -¿Y todos juntos,

imploraremos a nuestro señor Jesucristo por la unidad del Impero?

-Yo voy a ser el "guey". (Ríen)

¡Fuera!

El 15 de septiembre de 1556

Carlos V y más de cincuenta navíos ponen rumbo a Castilla.

Tras 13 días de navegación comienzan a acercarse a la costa cántabra.

La tormenta acechaba aquel día de otoño.

El cielo se tornaba gris mansamente y el mar arremetía, exaltado,

la costa cántabra.

Media hora antes de llegar empiezan a cambiar los vientos del Cantábrico,

que es lo que suele pasar en este mar tan bravío.

Justo le da tiempo a él y a la mitad de la flota a entrar a puerto,

pero a la otra mitad,

con sus hermanas Leonor de Francia y María de Hungría,

se tienen que fondear fuera del puerto, en la bahía de Laredo.

Aquel lunes, 28 de septiembre,

56 navíos, desembarcan, no sin complicaciones, en Laredo.

El hombre más poderoso de todos los tiempos

llegaba a la tierra de sus abuelos; obsesionado con la muerte,

enfermo y deseoso de arribar al Monasterio de Yuste,

su destino final.

-¡Es el Rey! ¡Miradle!

-Salve Madre común de todos los mortales.

A ti vengo desnudo y pobre

del mismo modo que salí del vientre de mi madre.

Ruégote recibas este mortal despojo que te dedico para siempre,

y permite que descanse en tu seno

hasta aquel día que pondrá fin a todas las cosas humanas.

Carlos V sería consciente de que un viajero vigoroso como él,

realizaba, en aquellos días, el que sería su último viaje.

¡Viva el Emperador!

¡Viva el Emperador!

Debería haber sido un momento de felicidad,

pues Carlos llegaba a la anhelada Castilla;

pero se sintió, en cierto modo,

ninguneado ante tan escueto recibimiento.

Tres mil personas para la recepción del hombre más poderoso de la época

se antojaban, cuanto menos, exiguas.

Sí estuvieron las autoridades

como el Corregidor de las Cuatro Villas de la Costa de la Mar,

el Alcalde de Casa y Corte, el Obispo de Salamanca,

hidalgos, mercaderes y un sinnúmero de laredanos.

Nos cuenta su secretario, Martín de Gaztelu,

que el Emperador profiere unas palabras bien sangrientas

por el recibimiento que recibe de la Corte.

Porque ahí es el momento que Carlos V se da cuenta que ya no reina.

En ese mismo instante,

cuando ve que sólo dos personas le han salido a recibirle.

Nada de lo que Carlos V solicitó se cumplió aquel día.

Todo salió mal y el Emperador se encontraba "bien mohíno",

como literalmente describió su secretario personal,

Martín de Gaztelu en una carta al político Juan Vázquez de Molina.

Martín de Gaztelu fue Albacea, Mayordomo Mayor, Escribano

y Secretario Real de Carlos V.

Además de consejero fiel que acompañó al Emperador

hasta sus últimos días en Yuste.

Gaztelu,

¿acaso las estrellas desaparecen cuando brilla el sol?

-Majestad, no consigo desmigajar sus sabias palabras.

Majestad, la villa de Laredo se precia en saludarle con regocijo.

- Majestad.

-¿Durango?

-Tengo a bien comunicarle,

que los 4.000 ducados que su hijo ordenó llegar a este puerto...

-El Emperador, que en ese momento, tenía un gran disgusto

porque no tenía ningún tipo de dinero para poder atender a todos sus gastos

-¡Cuán decepcionante es la nueva que me hace llegar!

-¿Y Quijada?

-No lo mandó llamar Su Majestad.

Se encuentra en Villagarcía.

Luis Méndez de Quijada era Mayordomo Real,

señor de Villagarcía de Campos,

hombre de confianza del Emperador y fiel hasta su muerte.

Para algunos especialistas: su mejor amigo.

La ausencia de Quijada provocó una desazón ciclópea en Carlos V.

-Anuncie, vuestra merced, a mi hija

sobre la imperiosa necesidad de que Luis Méndez de Quijada presto,

se presente ante mí;

que vaya por la posta para que no demore su llegada.

Tal y como Carlos V solicitó,

la hija del Rey comunicó a Quijada llegar hasta Laredo

lo más pronto posible.

-"Que luego que esta recibais, os partais y si vais por la posta"

"Que se envie guarda de pie y de cavallo

para su acompañamiento o de las Sermas.

Reynas, mis tias, asimismo os encargo".

-Asimismo os encargo, tengáis el cuidado,

que de vos confío, que por el camino sea su Majestad

muy bien proveido de todo lo que fuese menester.

Juana de Austria,

la princesa.

El propio Quijada, como buen secretario,

relató con profusión lo que supuso aquel apremiante viaje hasta Laredo.

-"Yo, Luis de Quijada, llegué aquí desde Villagarcia

en tres días y medio; y con harto trabajo,

por no hallar postas ni bestias de alquiler

y hay malos caminos y peores alojamientos".

Carlos aguantó el trago como buenamente pudo,

con la esperanza puesta en la pronta venida de Quijada.

El Emperador permaneció 9 días en la Villa de Laredo,

mientras preparaban su viaje hacia el sur.

Laredo es hoy una ciudad de casi 12.000 habitantes.

Ligada íntimamente al mar fue Puerto Real:

uno de los mejor habilitados del Cantábrico en el siglo XVI.

Su comunicación por el Camino Real de Castilla hacia Burgos

la convertía en un excelente enclave en tiempos de Carlos V.

Laredo conserva su trazo de villa medieval,

enriquecida en el Renacimiento y en siglos posteriores.

Todavía hoy se aprecia aquella muralla que defendía la villa.

Existen varias puertas de acceso como la de San Lorenzo,

en el Arrabal de la Mar, al este, que data del siglo XV.

Actualmente es la entrada a Laredo

cuando el peregrino opta por el Camino de Santiago del Norte.

No es difícil imaginar, en estas intrincadas callejuelas,

cómo sería la villa de Laredo en tiempo de Carlos V

y qué pudo ver el Emperador durante aquellas jornadas otoñales de 1556.

Las hermanas del Emperador, a bordo del Faucón,

no pudieron desembarcar el mismo día debido al mal tiempo.

Durante aquellas jornadas

disfrutaron del animado ambiente de la villa cántabra.

María fue la Reina de Hungría, muy querida por sus súbditos.

Leonor era la hermana mayor de Carlos.

Fue Reina consorte de Portugal y más tarde de Francia.

Leonor,

Dios no nos provee en este último viaje.

Pareciera que esté en desacuerdo con mi partida al Monasterio jerónimo.

¡Nada persuadirá mi instinto!

En el próximo capítulo:

Carlos V continúa su viaje por Castilla.

Desde su desembarco en Laredo,

aún se cuentan decenas de jornadas para llegar al Monasterio de Yuste.

Querido Luis, cuánto le he extrañado, mi buen amigo.

Al menos, la venida de Quijada le reconforta

y juntos pueden agilizar su salida de la ciudad cántabra.

Pero algunos dudan

de que el Emperador llegue a su paraíso perdido.

-Viene solísimo.

El viaje es duro, los caminos malos...

¡No me hables de caminos! -Temo por su vida.

No sé si llegará entero a Yuste.

La incertidumbre asalta al mismísimo César.

-Quijada.

Sigo vivo.

-¡Majestad!

¡Majestad! ¡Majestad!

Carlos V. Los caminos del Emperador - Llegan las despedidas

31:17 16 feb 2019

El Imperio Otomano avanza por Europa y Carlos debe frenar su expansión. Sin embargo, el Emperador sufre un terrible desgarro emocional con la muerte de su esposa. El Rey de Francia; los focos luteranos; o la falta de liquidez, terminan por derribar a Carlos, que empieza a plantearse su abdicación.

El Imperio Otomano avanza por Europa y Carlos debe frenar su expansión. Sin embargo, el Emperador sufre un terrible desgarro emocional con la muerte de su esposa. El Rey de Francia; los focos luteranos; o la falta de liquidez, terminan por derribar a Carlos, que empieza a plantearse su abdicación.

ver más sobre "Carlos V. Los caminos del Emperador - Llegan las despedidas" ver menos sobre "Carlos V. Los caminos del Emperador - Llegan las despedidas"

Los últimos 5 documentales de Carlos V: Los caminos del Emperador

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
  • El último viaje

    El último viaje

    33:26 02 mar 2019

    33:26 02 mar 2019 Carlos V penetra en la actual Extremadura tres meses después de su partida. Durante algún tiempo, reside en el Palacio del Conde de Oropesa, en Jarandilla de la Vera, antes de marchar al Monasterio de Yuste. La gota le provoca fiebres y alucinaciones que le persiguen hasta sus últimos días.

  • 30:59 23 feb 2019 Tras su abdicación, Carlos V encuentra un lugar perfecto para su retiro: el Monasterio de Yuste. Después de desembarcar en Laredo, emprende un tortuoso viaje atravesando duros caminos y puertos de montaña. Su salud se resiente y el atormentado espíritu del Emperador se quebranta forzosamente.

  • Llegan las despedidas

    Llegan las despedidas

    31:17 16 feb 2019

    31:17 16 feb 2019 El Imperio Otomano avanza por Europa y Carlos debe frenar su expansión. Sin embargo, el Emperador sufre un terrible desgarro emocional con la muerte de su esposa. El Rey de Francia; los focos luteranos; o la falta de liquidez, terminan por derribar a Carlos, que empieza a plantearse su abdicación.

  • 29:21 09 feb 2019 El joven Carlos llega a Valladolid para proclamarse Rey de Castilla, en unas Cortes no exentas de polémica. Con todo bien atado, Carlos acude a Aquisgrán para coronarse Emperador. Durante estos años, visita ciudades como Toledo, Guadalupe o Sevilla, donde contrae matrimonio con Isabel de Portugal.

  • 28:14 02 feb 2019 Con 17 años, Carlos V, el Rey Viajero, pisa por primera vez Castilla, adentrándose en la tierra que terminó por heredar. En un tenso encuentro cerca de Valladolid, Carlos, al que el pueblo ve como un extranjero, usurpador de la Corona, conoce a su hermano Fernando, su rival en la sucesión.

Mostrando 1 de 1