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Transcripción completa

Ese Cortés ha derrotado un imperio.

¿Vos lo nombraréis gobernador de los territorios conquistados?

Todavía no. Piensan que vos sabéis del tesoro.

Os creen aliado con Cuauhtémoc. - ¿Vos dónde escondéis el tesoro?

Si vos lo decís, vos y vuestro pueblo dejaréis de penar.

Yo haré convocar un concilio. Vos no debíais temer nada.

Gracias. ¿Lutero se ha desvanecido, señor?

El plazo ha acabado. Lutero no se ha retractado y se declarará prófugo

Yo creí que podría comunicar al rey que Castilla volvía a estar en paz.

Padilla ha reorganizado sus fuerzas y eso ha alentado a los rebeldes.

En Burgos, aún hay muchos fieles a la causa. Se puede reconquistar.

Nosotros haremos un trato, si vos ayudáis a prender a los caudillos.

Vos decidme, padre. - Vos prometedme

que no os casaréis hasta desposar a vuestra hermana con el emperador.

Yo os amo, Leonor.

Vos impediréis mi boda con vuestro hermano.

¡Yo soy la reina de Portugal y deseo quedarme aquí!

La influencia de los príncipes es mayor de lo que nosotros creímos.

¿Seguro que le han envenenado? Habrá que ser más precavidos.

(FRANCISCO) Yo atacaré por varios frentes.

Nosotros podríamos ganar la guerra con una única batalla.

¡Y capturar al propio emperador! - Nosotros esperaremos.

Nosotros arrebatamos el Milanesado a Francisco.

No sería apropiado volver a Castilla llevando en el vientre

al futuro rey de Portugal.

¡El papa ha muerto!

¿Quién es el candidato con más posibilidades de sucederlo?

El cardenal Wolsey, sin duda.

(SUSPIRA) También se decía que Francisco sería emperador.

Música

¿Algo grave, reverencia?

Roma me comunica

que yo he sido elegido papa.

Santidad...

Ésa es una gran noticia. Hay que informar enseguida a Carlos.

No. Vos alzaos. ¡Alzaos!

(SUSPIRA) Yo no lo entiendo.

Yo ni siquiera me había postulado para el cargo.

Vos sois un hombre justo. Los cardenales lo han creído así.

- Vos no podríais ser más honrado. - ¿Honrado?

¿O sentenciado?

Vos no olvidéis la situación de Roma, asediada por el turco

e incapaz de detener una guerra entre cristianos.

Con vos en la Santa Sede, Francisco no contratacará.

Vos pensad en la ventaja de un pontífice afín para la Corona.

- Nada podría ser más beneficioso. - Eso es lo que más me preocupa.

Todos me supondrán al servicio del emperador.

La Cristiandad entera, el turco... ¡Todos!

- Yo debo partir hacia Roma. - Si vos me lo permitís,

- yo me ocuparé de los preparativos. - No. Yo marcharé esta misma noche.

¡Viva el emperador!

- ¡Viva el rey Carlos! - ¡Viva!

¡Viva el rey Carlos!

El pueblo os quiere, majestad.

¿Vos recordáis cuando desembarcasteis en Asturias?

Los castellanos acogían a un extranjero.

Hoy, vuelve su emperador.

¡Viva! ¡Viva el emperador!

(SUSPIRA)

¿Dónde está su santidad?

Yo quiero darle un abrazo.

¿La tierra se lo ha tragado?

Su reverencia ha partido hacia Roma.

¿Adriano no sabía de mi regreso? Sí, majestad.

Pero, al recibir la noticia, Adriano quiso marchar enseguida.

¿Yo qué mal trato le he dado para que Adriano me ofenda así?

Yo no creo que ofenderos haya sido la intención del regente.

¡Yo lo aupé al cardenalato!

¡Adriano jamás sería papa sin mí!

Y Adriano me lo paga así... Precisamente por eso.

Adriano desea marcar su independencia de la Corona. De vos, majestad.

Mi preceptor, en el trono de Pedro, ¿y Roma tampoco nos apoyará?

(ADRIANO) Reverencias, queridos hermanos,

yo me siento honrado de estar aquí ante Dios y ante vosotros.

La responsabilidad que recae sobre mí no me nublará el juicio.

Es cierto que el rey católico y emperador fue mi pupilo.

Y que yo le he servido con lealtad como regente de las Españas.

Santidad, con vuestro permiso.

A este respecto, yo hablo por muchos al manifestar una preocupación.

Roma no puede humillarse ante el Imperio.

Me agrada que vos veléis por nuestros estados.

Yo os aseguro anteponer mis deberes como defensor de la fe verdadera

a cualquier otra causa.

Roma será neutral en las disputas entre reinos cristianos.

Yo os lo dije. Adriano es la mejor elección posible.

Un hombre docto y sensato.

... Las dos grandes amenazas que hoy nos preocupan.

Mas, igual que la guerra sin diplomacia se enquista

y arruina a los contendientes,

la hoguera no basta para erradicar la herejía.

Los pecados del pueblo se originan en los pecados del clero.

Las Escrituras lo dicen así.

Yo soy un hombre austero.

Como austero era Cristo y austera debe ser su Iglesia.

Con este espíritu, yo me propongo reformar la curia.

Calma. Eso no son más que palabras.

Vos dejad que yo me encargue del pontífice.

... De los papas a los prelados.

Y hace tiempo ya que no hay uno sólo que obre bien.

(GATTINARA) Adriano ha cuidado bien de vos y de vuestros intereses.

Yo estoy seguro de que Adriano lo seguirá haciendo desde Roma.

Yo os ruego que vos no actuéis por rencor.

Muy bien. Si Adriano quiere independencia, tendrá independencia.

Nosotros ocupémonos de lo que sucede ¿Qué ha ocurrido en mi ausencia?

El nombramiento del nuevo gobernador de Nueva España está sin firmar.

Cortés tendrá lo que pide. ¿Qué más?

El rey Manuel dejó embarazada a vuestra hermana antes de morir.

Su hijo, el rey Juan, os hace una propuesta.

Para mantener la alianza entre ambos, Juan solicita desposar a Leonor,

de modo que vuestra hermana siga siendo reina de Portugal.

Ése es un ofrecimiento sensato y amistoso, pero yo debo rechazarlo.

Leonor regresará, de acuerdo con las capitulaciones, tras dar a luz.

De ser varón el niño, podrá quedarse en la corte, si el rey Juan lo desea

¿En cuanto a los comuneros?

La guerra no acabó con la ejecución de Padilla y de los suyos.

Pero la revuelta ha sido sofocada y más de 2.000 instigadores apresados.

Muchos son. Nosotros hemos tenido suerte de salir victoriosos.

No, majestad. El azar no ha mediado en este asunto.

Ha habido que someterlos por la espada.

La pregunta es qué hacer con los instigadores.

Actuar con firmeza o, por el contrario, ser clemente.

La eterna cuestión, majestad.

En caso de duda, la justicia debe ser siempre clemente.

Adriano me lo enseñó así.

(RESOPLA) Yo otorgaré un perdón generalizado.

Los presos serán liberados.

No se tendrá en cuenta el pasado comunero de ningún castellano.

Vuestros vasallos lo agradecerán. ¡Yo no he terminado!

La mayoría se liberará.

Pero todos los cabecillas, todos los que han conspirado,

¡serán ejecutados!

Se hará así. Yo ya me equivoqué con Lutero.

A partir de hoy, mi casa estará en mis reinos españoles.

Pero, antes, éstos han de ser pacificados.

Por ello, hay que evitar que este conflicto vuelva a avivarse

Ni siquiera de sus rescoldos.

María Pacheco sigue desaparecida, majestad.

María huyó de Toledo y nosotros no la encontramos.

¡Maldita zorra!

Ante vuestra alteza, yo me presento indefensa, pidiendo ayuda y perdón.

¿Vos qué pretendéis que yo os ofrezca, señora?

Yo sólo busco refugio.

Un lugar en el que terminar mis días.

Volver a la tierra de mis antepasados.

(RÍE)

Vos tenéis valor para venir aquí, cuando el emperador os persigue.

Yo sólo he defendido lo que yo creía justo para Castilla, alteza.

(JUAN) Vos podréis quedaros en Portugal.

Y vos no os inquietéis. Vuestros perseguidores no os encontrarán.

Yo espero que vos sepáis agradecerlo.

Y que vos no iniciéis ninguna revuelta contra mí.

Gracias, alteza.

Vos retiraos.

¿Vos dais cobijo a esa rebelde? Desciende de nobles portugueses.

Vos entregádsela al emperador. ¿Y actuar como títere del Imperio?

Ante vuestros vasallos, en particular.

La decisión es sensata.

Pero al emperador no le gustará. Vos ateneos a las consecuencias.

Mi hermano nunca olvida.

Éstos son los principales cabecillas, a los que vos decidisteis dar muerte.

Pero hay un grave problema, majestad. Allí.

El obispo Acuña.

¿Acuña que ha hecho?

Acuña saqueó iglesias para financiar un ejército de 200 clérigos.

Acuña fue capturado en Navarra, pero intentó escapar.

Acuña mató al alcalde que lo guardaba con un ladrillo.

¡Vaya con monseñor!

Acuña merece lo que le pase. Yo no lo dudo, pero...

En tiempos de incertidumbre, cuando cualquier apoyo es necesario,

¿conviene ejecutar a un obispo?

La justicia ha de ser igual para todos en mis dominios.

Señor... Vos os arriesgáis a que Roma os excomulgue.

(SUSPIRA)

De acuerdo.

Acuña permanecerá preso.

Vos ejecutad al resto.

Vos fuisteis muy elocuente en vuestra exposición ante la curia.

Yo estoy de acuerdo en la necesidad de una reforma de la Iglesia.

Yo confieso que yo mismo promoví vuestro nombramiento.

Me alegra saberlo. En la gobernanza, uno aprende que todo apoyo es poco.

Pero quizás vos no hayáis notado que las cosas en la Santa Sede

se desenvuelven con un ritmo propio.

Los cambios no pueden producirse de un día para otro.

En particular, cuando nadie quiere que se produzcan.

Roma debe dar ejemplo de virtud y honradez.

Hay que acabar con las indulgencias y los indultos.

Con el lujo y los gastos innecesarios.

El hambre y las enfermedades matan, mientras aquí se dilapida el dinero

en joyas y edificios suntuosos.

Semejante reforma encrespará el ánimo de más de uno.

Yo os agradezco la advertencia. ¿Algo más?

Parece que vuestro pupilo, el emperador,

amenaza con ajusticiar a monseñor Acuña.

Acuña es un rebelde comunero.

Acuña fue excomulgado por sus saqueos en tiempos de Fernando el Católico.

¿Vos justificáis su condena?

Yo estoy seguro de que Carlos no ajusticiará a un obispo.

Si Carlos lo hace, yo confío en que vos seáis implacable.

Pues, como vos predicáis, Roma no depende del Imperio.

(RÍE)

Cortés... (RÍE)

(TOSE)

- ¿Vos queríais verme? - Vos sentaos.

- Yo tengo malas noticias. - ¿Le ha ocurrido algo a mi esposo?

Yo he sido informado de que Cortés no vive como un cristiano.

(TOSE)

Ambos sabemos que mi marido nunca fue un beato.

Según esto, Cortés tiene otra mujer. (TOSE)

Una mujer que no sólo os ha sustituido en el lecho.

Al parecer, Cortés no decide nada sin contar con esa mujer.

(TOSE)

Una india.

¿Vos qué decís?

¿Una india?

En ese caso, ese escrito contiene sólo mentiras y difamaciones.

Señora... Yo me temo que vos os equivocáis.

Yo debo informar a Castilla. Ése es mi deber.

¡No!

Vos lo hacéis por vuestro propio interés.

¡Para arrebatarle el gobierno de los territorios conquistados!

Vos me ofendéis.

Vos sabéis de nuestras diferencias, pero yo os juro

que, en esta ocasión, yo sólo actúo en defensa de la decencia.

- Y de la justicia. - Vos esperad. No aviséis todavía.

Vos dejadme ir allí y que yo misma lo vea.

¿Señora, vos emprenderéis un viaje tan peligroso?

Si eso es verdad,

yo os daré mi testimonio y bendición para informar de todo al detalle.

- Vos pedís demasiado. - Yo os lo ruego.

¡Por mi honor!

Yo os lo suplico.

De acuerdo.

Yo lo haré por respeto a vos.

(TOSE)

Yo no recibiré a nadie más. Que todos se vayan.

¡Vamos! ¡Fuera!

¡Vos caminad!

Vos contempladlo. No lo volveréis a ver.

Todo saldrá en el primer barco para Cádiz.

Yo os he extrañado. Y vuestro hijo también.

Vuestro hijo no para de mamar. Tiene la fuerza de un conquistador.

Yo os veré luego. Ahora, dormiré una siesta.

- Yo puedo dormirla con vos. - No.

Mi señora... Catalina Juárez,

la esposa de Cortés, viene hacia aquí.

- ¿Cortés lo sabe? - No.

Vos no se lo digáis.

Vos hacedlo por mí.

Pasos

El pequeño se mueve. Siente cuándo vos estáis cerca.

Leonor...

Vuestro hermano ha respondido: quiere que vos regreséis según lo pactado.

Vos contestad que eso es imposible. Yo quebrantaría las capitulaciones

y yo me enfrentaría al emperador. Nosotros vamos a casarnos, ¿no?

¿Vos permitiréis que yo regrese?

Yo llevo al heredero en mi vientre. ¡Soy la reina de Portugal!

Vos sois propiedad de Castilla. No.

Vos sois mío y yo soy vuestra.

Ojalá eso fuera tan sencillo. ¿Vos refugiáis a una rebelde

ocultándoselo a mi hermano y vos pretendéis devolverme a mí?

Yo no quiero perderos. No quiero que vos os vayáis.

Vive Dios que yo haré todo por evitar que nadie os arrebate de mi lado.

Majestad,

en esta tierra, yo no deseo nada salvo salud para vos.

Nosotros hemos compartido largas horas

pensando en el día en que vos seríais emperador.

Hoy, vos lo sois.

Pero yo tengo que advertiros

de que nuestra amistad no me impedirá cumplir con mi deber.

(ADRIANO) Si vos decidís ejecutar a monseñor Antonio Acuña,

yo me veré forzado a excomulgaros.

Vos aún estáis a tiempo, majestad. ¡Detened este horror!

Señor, si vos no teméis a Roma, por lo menos, temed a Dios.

Dios sabrá entenderlo.

Vos perdonadme.

Yo os perdono. Vos procurad apretar recio.

Ego te absolvo. In nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti.

Vos confiscad sus bienes. Nosotros los necesitamos.

Que Dios nos proteja.

Vos avisad a su majestad. Esto es urgente.

¿Qué sucede? Francia ha atacado el Milanesado.

Nuestras fuerzas no resistirán mucho. Nosotros necesitamos más hombres.

¿Nosotros podemos contar con Roma?

Roma no nos ayudará. Hay que ganar sin la bendición del papa.

Yo digo que nosotros respondamos con todos.

- Nosotros ya les ganamos una vez. - No, señor mío.

Majestad, hay que parar esta contienda que nadie desea.

Una paz duradera conviene a todos. ¿Paz?

¿Vos creéis que yo no la deseo? ¡Que Francisco me entregue Borgoña!

En la Bicoca, nosotros ganamos, pero Valenciennes fue casi un desastre.

- El poderío del francés es grande. - Nosotros no hemos valorado algo

y nosotros podríamos intentarlo.

En el entorno del rey de Francia hay un aliado inestable,

un hombre capaz de reunir a 30.000 hombres en sus dominios.

Un militar capaz y con experiencia para cambiar el rumbo de esta guerra

si vuelve sus armas contra Francisco.

¿Y quién es ese hombre?

Yo deduzco que un encuentro más formal no resultaría conveniente.

Ambos somos hombres de mundo.

Yo vengo de lejos y seré directo.

Vos habéis acudido a mi llamada. Yo supongo que vos estáis interesado.

Quizás, vos suponéis demasiado.

En nombre de Carlos, yo os propongo una alianza entre Francia y España,

como corresponde entre cristianos.

¿Vos me proponéis una traición?

Los vasallos no traicionan a su señor si éste los trata injustamente

y los despoja de todo lo suyo.

¿Vos qué diríais si yo os hiciese una propuesta semejante?

Mi rey no es como el vuestro. El mío no se rodea de aduladores

ni castiga a quien le es fiel.

Que vuestros hombres sirvan al emperador y éste os lo agradecerá.

- ¿Cómo? - Leonor.

La hermana del emperador ha enviudado y regresará a Castilla.

La mejor forma de sellar una alianza es con un matrimonio.

Sin duda, vuestra propuesta es muy valiosa.

Pero yo debo pensarlo.

Vos añadid una dote de 200.000 escudos a vuestras reflexiones.

Pero el tiempo pasa en contra de todos.

(SE ASOMBRA)

- Catalina... - ¿Quién es?

Yo soy su esposa.

¿Una india? ¿Vos os habéis vuelto loco?

- Yo tengo nombre. - ¡Vos hacedla callar!

Que ésa no vuelva a dirigirse a mí.

Vos marchad.

No...

(SUSPIRA)

Vos calmaos.

Yo no quería creer lo que había oído y lo que he visto es mucho peor.

Basta ya. Yo no permitiré que vos me alcéis la voz.

Yo soy vuestro esposo.

Yo he conquistado este mundo sin vos,

pero yo no os he olvidado.

Vos dejad los besos para esa salvaje. ¡Vos me dais asco!

¿Vos os vais?

Yo no puedo quedarme con esa mujer aquí.

¿Vos habláis así de la que es vuestra esposa por ley?

- ¿Eso os molesta? - Me molesta más

que vos me echaseis de mi alcoba y esconderme para amamantar a Martín.

Nada os faltará. Vos sed paciente. Catalina se irá en el próximo barco.

- Vos llevadme hoy con vos. - Yo no puedo.

- Nosotros debemos ser prudentes. - ¿Nosotros? Vos sólo pensáis en vos.

Ayer, vos me tratabais como una reina; hoy, como una sirvienta.

Vos no sois ninguna de las dos cosas.

Vos sois mi amante. Eso debería bastaros.

(CATALINA) Esto es una locura.

Señora, tratad de comprender a vuestro esposo.

No. Yo necesito saber... ¡Quiero saberlo todo!

A veces, es mejor conformarse con lo que se ve y no indagar más.

Esa mujer y su hijo deben irse de aquí.

Esa mujer lo ha emponzoñado y ese hijo es fruto de la vergüenza.

Doña Marina no es cualquier india. Aquí, es una mujer muy importante.

¡Pues eso se acabó!

Ante Dios, Cortés sólo puede tener una mujer.

Vos hacedme caso:

vos regresad a Castilla y esperad a que todo esto pase.

¿Y dejar que esa salvaje me arrebate lo que me pertenece por derecho?

No... ¡Eso sí que no!

¡Yo no me iré de aquí ni renunciaré a lo que es mío!

Vos sois el rey de Portugal. Debéis actuar como tal.

Vos no tenéis sentimientos.

Yo soy racional.

Vos no podéis permitir los rumores sobre el embarazo de la reina viuda.

Vos no lo entendéis.

Yo la amo.

Si vos no lo habéis sentido nunca, no sabéis de qué hablo.

¿Yo qué puedo hacer para no perderla?

¿Vos estáis tan decidido a casaros con Leonor?

Ése es mi deseo. Vos proponed un trato al emperador.

Vos entregadle a María Pacheco a cambio de quedaros con Leonor.

El emperador se enojará al saber que María se refugia aquí.

Sí.

Pero, de igual modo, el emperador se enteraría.

Como de vuestro vínculo con su hermana.

Mejor que Carlos lo sepa por vos que por terceros.

Vos sed franco

y Carlos apreciará el gesto de buena voluntad.

Vos os anticiparéis a un mal mayor y podréis solicitar su bendición.

¿Juan la equipara con esa traidora? Mi hermana vale mucho más.

Más, al ofrecerla en matrimonio al duque de Borbón.

¿Qué demonios ocurre en Portugal?

Tanto interés en casarse con vuestra hermana...

Quizá lo que Leonor espera no es de Manuel.

Tal vez, otro sea el afortunado.

¡Leonor se resiste a venir y, además, nos avergonzará a todos!

Vos id por ella y traedla a rastro si es necesario. ¡Debe regresar ya!

Señor, yo os ruego prudencia. Nosotros necesitamos a Leonor,

pero también a Portugal.

No hay que enemistarse con Juan. Vos haced lo que yo os digo.

El marqués de Denia os espera en la sala real.

(RESOPLA)

Yo espero que vuestro regreso a Castilla resultase satisfactorio.

Muchos anhelábamos vuestro regreso.

Nosotros no perdamos el tiempo. ¿Qué se os antoja?

Se han perdido cosechas por las revueltas.

¿Vos pedís dinero? Yo conozco vuestras cuentas y vos recibís mucho

Si el cuidado de mi madre y hermana supone demasiada carga para...

¡No, majestad! Ése es un honor irrenunciable para mí.

Yo me ocupo personalmente de que ambas sean tratadas como merecen.

¡Yo no he oído eso!

¿Qué ocurrió entre vos y mi hermana?

Vos no hagáis caso de rumores malintencionados.

Yo la traté bruscamente por juntarse con esos traidores comuneros.

¿Vos cómo osáis? Majestad,

yo no lo mencionaría si no lo hubiese visto yo mismo.

¿Vos venís a eso? ¿A pedir y a injuriar?

Mi intención no es ofender.

Si vos no me creéis, preguntádselo a la infanta.

Vos retiraos... ¡Retiraos!

Yo he de encomendaros una misión. Vos sois el más indicado para ello.

Yo apelo a vuestra discreción.

Éste es un asunto delicado. Vos podéis confiar en mí, majestad.

Vos averiguad cuanto podáis de la situación de doña Germana.

¿Sobre su matrimonio?

Vos dejad de moveros, hija.

Vos acercaos.

La última vez, vos aún me recordabais al niño que fuisteis y, ahora...

No ha pasado tanto tiempo. ¿Vos cuándo volvisteis?

Yo debí venir antes. ¿Para qué?

¿Para aliviar vuestra conciencia?

(IRÓNICO) Vos os alegráis de verme.

Si vos nos vais a encerrar para siempre, buscad otro carcelero.

Ese marqués repugnante nos trata peor que a siervos.

¿Eso justifica que vos conspiréis contra mí?

Los comuneros nos han cortejado, sí. Pero nosotras os hemos sido leales.

Yo no hablo de vos, sino de Catalina.

¿Vos creéis a esa rata vil? El marqués dice haberlo visto.

Se dicen muchas cosas...

Vos asegurasteis que me sacaríais de este castillo, ¡y no cumplisteis!

¿Vos lo negáis, entonces? Yo me juntaría con el propio diablo

- para salir de aquí. - Vos callad.

¿Vos qué teméis, madre? Carlos no puede hacernos nada más.

Vos medid vuestras palabras. ¡No! Yo ya he callado bastante.

Vos matadme si yo lo merezco, pero tened valor y hacedlo vos mismo.

¡Basta!

¡Basta!

Si vos reináis es porque yo lo permito.

- Señora... - ¡Vos no os acerquéis!

- Mi intención no es ofenderos. - Entonces, vos marchaos.

Vos os sentís sola. Creedme, yo os entiendo.

¿Vos?

Yo dejé ir a un marido

y vos lo habéis enloquecido con conjuros y palabras de serpiente.

Ojalá eso fuera cierto. Ojalá yo pudiera manejarlo.

Ojalá todo eso dependiese de mí.

Yo soy suya, pero Cortés no es mío.

Yo no le basto. Ni vos. Hay muchas más.

Yo no soy la razón de su locura, sino el poder.

Ya nada le sacia.

Yo he de cuidar a nuestro hijo, mientras Cortés se va con todas.

Cortés tiene un demonio dentro.

Vos, que lo conocéis mejor...

Vos haced algo.

Yo os lo ruego.

¿Vos habéis visto, mujer? Nosotros hacemos esto aquí.

Sin nosotros, el emperador sería poco emperador.

Yo no me iré en ese barco. Ni en el próximo ni en el siguiente.

- Vos necesitáis de mi ayuda. - ¿Vos lo creéis?

Diego Velázquez desea acabar con vos. Me advirtió de lo que pasaba aquí.

Esa rata... La envidia le corroe por dentro.

Velázquez iba a informar de vuestra vida licenciosa. Yo se lo impedí.

Velázquez quería enfrentaros a mí. Vos nunca habéis sido una ingenua.

Si Velázquez informa, parecería difamación. Si lo hacéis vos...

Yo olvidaré lo que he visto

si todo acaba aquí y ahora.

De lo contrario, yo informaré al emperador.

¿Vos cómo deseáis acabar vuestros días?

¿Como gobernador de Nueva España o deshonrado en una celda castellana?

¿En la hoguera, quizá?

¿Vos me amenazáis?

Nosotros no llegamos aquí para perder todo por vuestros devaneos.

Vos elegid:

¿vos queréis que yo os ayude

o que yo os arruine?

Catalina no se irá nunca.

¡No! Así, no.

Yo quiero al hombre que amo. No al que Catalina domina.

¿Catalina cómo puede dominaros si vos habéis derrotado un imperio?

- Las costumbres son distintas allá. - Pero vos sois grande.

Si ese Carlos es un emperador allá, aquí...

vos sois mucho más.

Vos sois un dios.

¿Vos dejaréis que esa mujer destruya lo que vos ganasteis con la espada?

Con vuestro arrojo, con vuestra inteligencia...

Vos sois la pura encarnación de Quetzalcóatl.

Vos sois el más grande.

Cortés, el más grande de los hombres.

Señor.

Yo mantengo a mi madre y a mi hermana encerradas en ese castillo.

¿Vos pensáis que yo soy cruel?

Vos sois... prudente, majestad. Nada más.

Gobernar conlleva sinsabores. A veces, con quienes más apreciamos.

¿Vos qué queríais? Johanna ha tenido una hija.

Su nombre es Margarita.

Vos sois padre... otra vez.

Vos encargaos de que nada les falte a ninguna de las dos. Nunca.

Majestad, yo he estado pensando y...

Lo ocurrido en Portugal puede beneficiar mucho al Imperio,

si se usa a nuestro favor. ¿Vos a qué os referís?

Juan no desea perder vuestra amistad y tampoco un escándalo.

Nosotros podemos lograr mucho de Juan ahora.

Vos desposad a la infanta Isabel.

¿Acaso vos no os sentís solo?

Por eso, vos buscáis refugio en mujeres que no os aportan nada,

salvo una descendencia no deseada.

Además, la dote nos proporcionaría lo necesario para acabar esta guerra.

¿Y romper la alianza con Enrique?

Portugal os será leal. ¿Vos podéis decir eso del inglés?

Algarabía en el exterior

Vos no teméis a la peste al presentaros aquí.

- Todos dependemos de Dios. - Es muy tarde.

El pontífice descansa. Os recibirá en cuanto le sea posible.

Yo no busco a su santidad, sino a vos.

El cristianísimo rey de Francia está preocupado.

Francisco siempre ha tenido una buena relación con Roma.

Eso no podría ser de otro modo.

Pero mi señor teme que esa amistad se enturbie con este nuevo papa.

El pasado de su santidad no lo hace siervo del Imperio.

Quizás. Pero el turco acecha, reverencia.

En ese caso, Dios no lo quiera,

¿a quién acudirá Roma rogando por su salvación?

Santidad, debéis abandonar Roma.

La peste se ha apoderado de la ciudad.

La mayoría de los cardenales ha partido. Vos también deberíais.

Yo no abandonaré mi puesto.

Yo tampoco excomulgaré al emperador.

Vuestra majestad,

Rodas ha sucumbido ante el turco.

Toda la Cristiandad está amenazada.

Roma se encuentra desierta, asolada por la peste.

Los cardenales han huido.

Los pocos que aquí quedan desearían que yo también huyera.

Yo me equivoqué aceptando sentarme en el sillón de Pedro.

Yo nunca debí abandonar Castilla.

Aquí, yo no tengo aliados. Mucho menos, amigos.

Vos disculpad los quebrantos que mi marcha os haya causado.

(ADRIANO) Yo acudo a vos, en esta hora terrible,

suplicando vuestra ayuda.

A cambio, yo pongo Roma al servicio del Imperio.

Siempre vuestro, Adriano.

Señora.

Yo os he convocado a vos, pero esto es sobre vuestro esposo.

La carga que aceptó el marqués con vuestro casamiento no es liviana

El marqués obtuvo bastantes mercedes por cuidar de vos.

Y de mi descendencia.

Me constan la entrega y el amor del marqués para tan alta misión.

Y mi deseo es recompensarlo por ello.

¿Vos por qué no acudisteis a mí?

Majestad, yo conozco vuestras muchas tribulaciones...

¡Vos me importáis!

¿Acaso vos no lo sabéis?

¡El marqués derrochó las rentas que yo os concedí,

vendió vuestras joyas cuando nada quedaba en las arcas

y el marqués ha osado pegaros! Señor, yo tengo tanta culpa...

¡Vos no me mintáis! ¡Maldito bastardo!

¡Majestad, teneos! Vuestra hija lo considera un padre.

(RESPIRA AGITADO)

(SOLLOZA)

(SUSPIRA)

(RESOPLA)

- ¡Por san Jorge! - (RÍE A CARCAJADAS)

- Vos parecéis Juana de Arco. - Yo espero tener un final mejor...

Yo querría eso.

Arder en la hoguera con vos.

Pasos

Puerta

Hijo...

Vuestra esposa está muy enferma.

Eso no es nada nuevo, madre.

Claudia se muere.

(LUISA) Su muerte puede ser cuestión de días. Incluso horas.

Lo menos que vos podéis hacer es visitarla en su lecho de muerte.

- Claudia tendrá un buen funeral. - (LUISA) No, alteza. Id a verla.

Ante la corte, no basta ser rey. También hay que parecerlo.

Vos habéis venido...

En cuanto yo lo he sabido. ¿Cómo no hacerlo?

(SUSPIRA) Vos no me hagáis reír. Yo no tengo fuerzas.

(CLAUDIA) Vos nunca me habéis querido.

Vos me habéis engañado y humillado ante todos.

¿Vos deseáis que mi último recuerdo de vos sea un reproche?

Yo digo la verdad.

Además, vos me habéis matado.

- Yo nunca quise haceros daño. - Yo lo sé.

Vos sois así.

(CLAUDIA TOSE)

Vos bebed...

Yo he hecho lo que se esperaba de mí.

- Yo os he dado descendencia. - Yo no os he pedido más.

Vos prometedme que cuidaréis de mis hijos.

Si algo les pasa, mi vida no serviría de nada.

- Vos prometedlo. - Yo lo prometo.

¿Vuestras promesas cuánto valen?

Yo lo haré. Por mi vida, yo lo haré.

Ahora, vos marchaos.

Vos dejadme morir en paz.

Yo no he tenido una vida digna.

Que al menos mi muerte lo sea.

(UN SACERDOTE ORA EN LATÍN)

- Alteza, yo siento mucho... - Vos ahorraos las condolencias.

Esto se promete largo.

- (LOS ASISTENTES MURMURAN ORACIONES) - ¿Y vuestro hijo?

Vos podéis imaginarlo. Francisco está muy afectado.

Yo he escuchado rumores que me preocupan.

Yo sé que el rey ha sido injusto con vos por sus caprichos.

Yo no recuerdo la última vez que Francisco me demostró su amistad.

Vuestro primo os quiere bien. Yo lo sé.

Yo siento mucho vuestra pérdida, alteza.

En cambio, yo os felicito.

Vos os habéis casado. O estáis a punto de hacerlo.

¿Eso no es cierto, primo?

- Yo no sé a qué os referís. - Sí. Vos lo sabéis.

Yo conozco vuestras andanzas con el emperador.

- Vos retirad esa ofensa. - (RÍE)

Ahora, vos tenéis reparos. ¿Teméis que se sepa lo que sois?

- Éste no es el momento. - Nadie me traiciona, primo. ¡Nadie!

Vos acordaos bien de lo que yo os digo ante mi difunta esposa.

- Y el emperador también. - ¿Eso es una amenaza?

Si eso es así, ¡yo no merezco semejante tratamiento!

Señor marqués...

Yo nombraré a vuestra esposa virreina del reino de Valencia.

Vos la acompañaréis y aconsejaréis en la gobernanza,

en calidad de capitán general de dicho reino.

Desde hoy, yo os otorgo ese rango.

Vos sabed que debéis todo cuanto sois a vuestra esposa.

Rango, fortuna...

Incluso vuestra propia existencia.

Vos probadme que la merecéis.

¡Vos parad!

¡Vos parad! ¡Parad! (LOS MANDA CALLAR)

Yo quiero hacer un brindis. Antes, vos leed mi nombramiento otra vez.

(SE ESFUERZA)

Por la presente y por orden del emperador, se hace saber

que don Hernán Cortés Monroy Pizarro,

el conquistador, es nombrado ¡gobernador de la Nueva España!

(TODOS CELEBRAN)

Nada de todo esto sería posible sin vosotros.

¡Sin cada uno de vosotros!

Nosotros brindemos con este vino del Viejo Mundo... (RÍE)

- ¡Salud! - (TODOS) ¡Salud!

¡Salud! (RÍE)

Esta victoria también es vuestra.

¿Vos qué hacéis?

Vos no os preocupéis. Yo también tengo para vos.

¡Vos estáis poseído! Ésta ha sido la última vez.

Vos pagaréis lo que me habéis hecho.

¿Vos cómo os atrevéis a hablarme así delante de mi gente?

- ¿Acaso sois vos el humillado? - ¡Un respeto!

¡Yo soy vuestro esposo! ¡El gobernador de la Nueva España!

No por mucho tiempo. En Castilla, todos sabrán lo que vos sois ahora.

Yo tengo todo un mundo para mí. Aquí, yo soy un dios. ¡Un dios!

Vos sois un demonio. ¡Un demonio enloquecido!

Yo escribiré a la corte y pediré el amparo de la máxima autoridad.

¡Vos no os atreveréis!

(CORTÉS) ¡Ayuda!

- (CORTÉS) ¡Que alguien me ayude! - ¡Señor!

Catalina...

Catalina.

Majestad... ¡Majestad!

Su santidad... Adriano...

ha muerto.

¿Muerto?

¿Cómo? Adriano apareció en el suelo.

¿Asesinado? Eso no se puede saber con certeza.

La peste ha hecho estragos. Adriano apoyó al Imperio y murió.

Ha sido Francia o la curia romana. Podría ser una funesta casualidad.

Yo lo he forzado a tomar partido.

Su muerte recae sobre mí. Majestad, no os atormentéis.

Vos dejadme solo.

(ORA EN LATÍN)

¿Vos partís a la guerra?

Los imperiales están acorralados en Pavía.

Adriano rinde cuentas ante Dios; la providencia nos sonríe.

¿Vos debéis ir al frente de los ejércitos?

Eso no podría ser de otra manera, madre.

¿El condestable os acompañará?

Yo no quiero saber nada del infame de mi primo.

Carlos puede reunir a 30.000 hombres. Demasiados, para ignorarlo.

La diferencia entre una victoria y una derrota.

Aunque eso nos duela, vos debéis contar con Carlos.

(RESOPLA CON ESFUERZO)

(SUSPIRA)

¿Vos estáis tan mal que no os levantáis a recibirme?

Vos disculpadme, alteza. Yo apenas puedo moverme.

Vos hacéis bien, amigo mío.

Nada como el reposo para recuperar fuerzas.

¿Ahora, vos me tratáis de amigo?

Ahora y siempre, Carlos.

Yo fui algo áspero en nuestro último encuentro,

porque yo estaba turbado por la muerte de la reina.

Yo partiré hacia Italia con mis hombres. ¿Cuento con vos?

Por supuesto, alteza.

Vos permitidme sanar y yo estaré con vos, apoyándoos.

Yo aguardaré tres semanas. Suficiente para que vos sanéis.

Una gran victoria nos espera. Los poetas hablarán de nosotros.

Nosotros seremos leyenda.

El emperador piensa casarme con el duque de Borbón.

Eso es razonable.

Eso podría cambiar el curso de la guerra.

Mi hermano vuelve a mostrar su habilidad... a costa de los suyos

Yo os aprecio, Leonor. Pero nuestro destino es ineludible.

¿Qué destino?

Vos sosegaos. Pensad en vuestro hijo.

¡Desposarnos y parir! ¡Ése es nuestro destino!

Y no importa si nosotras morimos. Eso es lo único que se espera.

¿Os parece poco dar un heredero al reino para asegurar su futuro?

Si el emperador y yo... ¡Ingenua!

¡Mi hermano jamás se casará con vos! Nunca agraviaría así a Inglaterra.

La política puede impedir mi boda, pero vos no desposaréis a Juan,

porque vos nos habéis avergonzado a todos.

(GRITA DE DOLOR)

(RESPIRA AGITADA)

¡Ayuda!

(RESPIRA DEPRISA Y SE ESFUERZA)

(GRITA DE ESFUERZO)

Vos decidme que yo no moriré. Decídmelo.

Yo no puedo. Nosotras sólo podemos rezar y confiar en la providencia.

Vos empujad, Leonor. ¡Empujad! (SOLLOZA Y SE ESFUERZA)

Vos empujad. (INSPIRA Y ESPIRA)

(GRITA DE DOLOR)

Llanto de un bebé

¡Es una niña preciosa!

Es una niña preciosa... Vos dejádmela coger.

Llanto del bebé

Muy bien. Muy bien, Leonor, muy bien.

Majestad, nuestros ancestros quisieron unir nuestros reinos.

Los errores de su alteza, mi hermano,

no han de truncar un designio inspirado por la providencia,

como tampoco habría de impedirlo el interés del Imperio.

Que afectos y compromisos extraviados no quiebren

lo que la fatalidad no ha logrado desbaratar en tantas ocasiones.

(SUSPIRA)

Nosotros atacaremos a Francia por tres frentes.

Inglaterra, desde el noroeste. Nosotros, desde el sur.

Las tropas del Borbón, por los Alpes atacarán el Milanesado y a Francisco

Éste es el momento. El francés espera al duque, pero éste no acudirá.

Si esto sale mal, no habrá más oportunidades.

Si esto sale bien, habrá paz entre los cristianos.

Siempre consideró la búsqueda de esa paz mi primera obligación.

- Las tropas del condestable vienen. - No había que perder la esperanza.

- Sólo dos semanas han bastado. - Las tropas vienen contra nosotros.

- ¿Cómo? - Las tropas nos atacan.

- Alteza, ordenad la retirada. - ¡Jamás! Que preparen mi caballo.

Yo no soy como ese cobarde de Carlos. Yo lucho al frente de mis hombres.

- Honor o muerte. - ¿Vos qué pretendéis hacer?

Yo cargaré con mi caballería contra sus líneas.

¡Que el fuego de artillería sobre el enemigo cese!

¡El rey va a entrar en el campo de batalla!

¡Vos dejadme! ¡Yo os aseguro que sobreviviré!

Vos id a buscar a Montmorency. Decidle que yo estoy aquí. ¡Rápido!

(SE QUEJA)

¿Dónde está ese gran señor que vos decís?

Bendita ignorancia...

¿Vos no sabéis quién ha sido apresado?

No podría haber mejor botín, caballeros.

El rey de Francia.

Vos acertasteis. Esto no podría haber salido mejor.

Con Francisco preso, esta guerra ha terminado. Enhorabuena, majestad.

Inglaterra no atacó.

Enrique...

(RESOPLA) Mi padre...

Mi amigo, mi hermano...

¡Enrique nos ha fallado!

(DA UN RESPINGO)

Vos me lo advertisteis. Vos disfrutad la victoria, señor.

Yo enviaré un emisario a Portugal.

Yo también tengo una propuesta para el rey Juan.

Yo empezaba a pensar que vos no vendríais.

Vos mirad, Juan. Ésta es nuestra hija.

Sus ojos son como los vuestros. Eso será difícil de ocultar.

¿Vos no queréis tomarla en vuestros brazos?

Yo os amo.

Yo nunca he amado antes de conoceros.

Vos sabed que yo siempre fui para vos y vos para mí.

Vos perdonadme. ¿Por qué?

Vos debéis partir hacia Castilla.

Yo he hecho todo lo posible.

¡Vos no seríais digno de la corona del reino más miserable de la tierra

¡Vos entregadme a mi hija! No.

Vos no podéis hacerme esto.

Yo no os olvidaré.

(SE QUEJA Y RESPIRA CON DIFICULTAD)

(GRITA DESESPERADA)

¿Yo os doy miedo?

Vos ya no os parecéis a cuando vinisteis de Flandes.

¿Yo cómo sé que puedo confiar en vos?

¿Vos podéis demostrármelo?

No.

No importa lo que yo os diga.

Vos sois desconfiado, como buen flamenco.

Vos viviréis rodeada de víboras que intentarán adularos.

Vos confiad más en la familia.

Yo cumpliré mi promesa.

Yo os sacaré de aquí.

(RÍE) Vos me hacéis daño.

Madre...

Me duele dejaros aquí.

- ¿Y si yo no os vuelvo a ver? - ¡Vos no seáis necia!

Vos tenéis una vida por delante.

¡Vos id sin mirar atrás!

¿Es cierto que se han llevado a Leonor sin despedirse de su hija?

Yo desposaré a Catalina, la hermana menor del emperador.

Y vos os casaréis con Carlos al fin.

Vos no finjáis sorpresa. Vos lo sabíais.

Hermano...

Yo soy culpable de amar.

Pero vos...

Vos me habéis traicionado.

(GATTINARA) Ya está aquí.

Vos habéis tomado la mejor decisión. No os aflijáis.

Puerta

Yo os deseo mucha felicidad en vuestro matrimonio.

Porque, cuando vos muráis, arderéis en el infierno.

¿Vos habéis recibido buen trato, alteza?

Mis hombres y yo os acompañaremos a España.

Yo no os dejaré solo. - Vos escuchadme, Montmorency.

Vos tenéis que hacerle llegar esto como sea, ¿vos entendéis?

Sólo él puede ayudarnos. Sólo él.

(FRANCISCO) A vos, Solimán el Magnífico, sultán de sultanes,

yo me dirijo en situación desesperada.

Yo ruego que vos aceptéis mi anillo, como símbolo de amistad,

para vencer a un enemigo común, el infame emperador Carlos V.

Yo necesito que un soberano leal al Imperio gobierne Francia.

¿Otro rey para el trono de los Capeto?

Gattinara intuye que vuestro hermano planea negociar con Francisco.

Yo jamás cederé la Borgoña. ¿Cuándo veré al emperador?

En breve, nosotros nos separaremos para siempre. Vos lo dispusisteis.

Yo necesito un servicio de vos.

Ésa es una orden del emperador. Vos no podéis desatenderla.

En Europa, Carlos es un emperador. Aquí...

Lo único que el rey desea

es un heredero varón para asentar su dinastía. Y yo no se lo he dado.

Vos recordad a Cortés que sólo hay un rey en la Nueva España: yo.

¿Quién es la dama?

- La reina viuda de Portugal. - ¿Vos tenéis tratos con el infiel?

Por vuestro hermano, yo pactaría con el mismo diablo.

(SUSPIRA)

¿Quién está ahí? (WOLSEY) El sobrino de la reina

ha faltado a su compromiso por segunda vez.

Carlos no repartirá el botín.

(LLORA)

¡Vos matasteis a Moctezuma! Ambos crearíamos un imperio fuerte y rico.

Yo me veo obligada a privaros de vuestra pensión.

¿Vos me seguisteis hasta la frontera para que yo cambie mi decisión?

Los sellos de la cancillería. Yo no refrendaré tal engaño.

Vos, que os decíais mi amigo, sois como la manzana podrida.

Yo recibo a su alteza, en nombre del emperador nuestro señor.

(FERNANDO DE ALBA) ¡Majestad!

El rey Francisco ha enfermado.

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Carlos, Rey Emperador - Capítulo 7

19 oct 2015

El cardenal Adriano, mentor y preceptor de Carlos, es elegido papa para sorpresa de todos, incluido el flamante pontífice. Con él a la cabeza de la iglesia de Roma, Carlos considera que contará por fin con el apoyo incondicional de la Santa Sede. Pero se equivoca. Desde el principio, Adriano demuestra su independencia y la solidez de su ética, lo que le granjeará la desconfianza de la curia.

En Portugal, el rey Manuel agoniza. En su lecho de muerte, impone a su sucesor, Juan, una tarea prioritaria: casar a su hermana Isabel. Esta, que nunca ha abandonado la intención de desposar al emperador, se verá relegada cuando Juan pretenda casarse con Leonor, ahora reina viuda, hacia quien siente mucho más que amor filial. El sueño de un matrimonio entre Carlos y ella parece desvanecerse. Solo las necesidades financieras podrán salvarlo.

La guerra entre Carlos y Francisco en tierras italianas da un vuelco cuando el despechado condestable Carlos de Borbón decide ponerse al lado de los imperiales. La contienda concluirá del modo más desfavorable para el rey de Francia.

En Nueva España, la hegemonía de Cortés altera su personalidad y su comportamiento. Va camino de convertirse en un tirano. Malinche sufre por ello, pero será la esposa española del conquistador, Catalina, quien pague los desvaríos de don Hernán.

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  1. Verónica Alcalá Herrera

    Yo también estoy en México, y ya tiene tiempo que no puedo ver los capítulos. ¿Podrían decirnos qué problema hay? Es un problema de ustedes? o bien de nosotros. Por favor, contesten, ya que veo que hay varias personas con el mismo problema.

    06 mar 2016
  2. Alina Rodriguez

    Me quedé en el capítulo 6 y los veía sin problema; ahora ya no puedo ver más. Vivo en México ¿Nos podrían aclarar si es un problema temporal o ya los quitaron? Gracias.

    01 mar 2016
  3. Fervi

    No se cargan los capítulos, podrían decirme por que ? Hasta la semana pasada todos los capítulos se podían cargar y ver bien.

    26 ene 2016
  4. luzkarime

    Hola, he visto los capítulos hasta el 11 pero hoy quise ver el capitulo 12 y no carga, probé otros capítulos y tampoco cargaron, alguien sabe que puede estar pasando? la estoy viendo desde USA. Excelente producción, quiero ver mas!!!

    22 ene 2016
  5. NORY

    y los capÍtulos 14 y 15

    22 dic 2015
  6. Mac

    Los videos se paran y no continuan. Antes funcionaban bien.

    09 nov 2015
  7. AmericanFan

    Estoy en los Estados Unidos. Los videos no functionan bien para mi. Los videos lanzan, pero paran y no resumen. Que pena - me gustaria haber visto la serie.

    07 nov 2015
  8. Carmencita

    La serie esta genial, solo que hay momentos que no entiendes lo que dicen, porque la musica esta muy alta, no obstante gracias por series asi.

    28 oct 2015
  9. Avatar de Vinatea Vinatea

    ¿Por qué en una serie que se dice histórica, omiten una parte tan importante de la historia del Reino de Valencia como es la Guerra de las Germanías? ¿Por qué no se ha hecho mención alguna a una de las primeras revoluciones sociales de la historia occidental, si no la primera? ¿Ignoran acaso cómo el pueblo valenciano, dirigido por sus importantes gremios, tuvo que organizarse para defenderse de los piratas berberiscos, y de la inoperancia y opresión de los nobles? ¿Qué pretenden los guionistas con esta omisión? ¿Ignorar la durísima represión resultante, que duró todo el siglo restante, y que provocó la imposición de la cultura castellana sobre la valenciana? Simplemente decepcionante, muy lamentable, una serie pobre y poco rigurosa con los acontecimientos históricos.

    25 oct 2015
  10. chiruca

    Bibiana Leon, en una entrevista al finalizar Isabel, la propia actriz que encarnaba a Juana, dijo no querer seguir haciendo el papel para esta serie, Carlos, Rey Emperador. Se le ofrecio, por lo bien que lo interpreto en Isabel; pero lo declino.

    21 oct 2015