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Para todos los públicos Capitán Q - Galicia y la temida 'Costa da Morte' - ver ahora
Transcripción completa

Soy Quico Taronjí, periodista y capitán de yate.

Estoy recorriendo España

en un pequeño barco llamado "Invencible".

Casi 3000 km de costa.

Una aventura para conocer grandes historias de gente

cuya pasión es la misma que la mía, el mar.

Este es el viaje de mi vida. Mi nombre es Quico Taronjí

pero todos me conocen como Capitán Q.

Bueno, llego a las Islas Cíes a pedales,

quién me lo iba a decir a mí,

una zona en la que habitualmente hay unos temporales de cuidado.

Estoy roto, no, lo siguiente.

Encima tengo los gemelos cargados como piedras.

Vaya sudada llevo.

Aquella playa que tengo a la proa es la de Rodas.

Aquella playa que tengo a la proa es la de Rodas.

Esa playa fue declarada en el año 2007 por un periódico inglés

la mejor playa del mundo, del mundo.

Ya llego.

Atrás queda el Mediterráneo, las previsiones fiables,

la navegación controlada...

Ahora estoy en Galicia, en el Atlántico Norte.

Aquí empieza la etapa más peligrosa de mi viaje.

Voy rumbo a la Costa de la Muerte.

Hola, ¿qué tal? El capitán Q... Bienvenido a las Cíes.

¿Tu nombre?

Pues me llamo Óscar. ¿Qué tal la travesía?

Bien, vaya día espectacular. Pues sí, te ha tocado un gran día.

¿Vas a estar aquí mucho tiempo, estás de pasada, te vas a quedar?

Estoy de paso.

Quería conocer el sitio, sabía que es espectacular,

y además es Parque Nacional y todo esto.

Bueno, pues además de la playa hay otras cositas.

Si quieres te las enseño, si vienes a dar una vuelta.

Sí. ¿Vives aquí? No, no.

Solo vengo en la temporada estival.

¿Y qué haces? Yo trabajo en el camping.

¿Y cómo acabaste en las Cíes?

En los años 70 empezó a haber gente que se quedaba de acampada,

y mis padres venían en verano, tres meses.

Nada, yo me fui enamorando de la isla

hasta que hace 10 años empecé a trabajar aquí.

Antes venía a disfrutar y ahora trabajo.

Mira cómo gime. Sí, se queja.

Sí.

Me recuerda a una isla de novela.

Aquí se podría hacer "Parque Jurásico 7",

"Gorilas en la niebla", "El oso Yogi"...

Son todo cuestas. Pues sí.

Parece San Francisco. ¿No hay hippies en la isla?

Pues creo que hubo una colonia ahí hace años, sí.

De hecho hay una canción de Siniestro Total

que se llamaba "Mata hippies en las Cíes",

pero no me acuerdo, no era de mi época.

De Siniestro Total la típica es:

"somos Siniestro Total, Siniestro Total".

Y luego estaba la de "Y bailaré sobre tu tumba...".

¿Este es el camping? Pues ahí lo tienes.

Dos cervecitas, por favor.

¿Cómo traes aquí las cosas? Pues es complicado.

Tenemos un barquito que cargamos en Vigo de mercancía

y lo traemos aquí.

Para tener una cerveza fría, aquí pasa por unas cinco manos.

Mira que me quedaría aquí yo.

Pues ya sabes, quédate, no tienes problema.

Sí, encantado, pero tengo que seguir navegando.

Muchas gracias por todo. A ti por venir aquí, hombre.

¿Sabes, deberías llamarte Adán? ¿Y eso por qué?

Porque vives en el paraíso. Pues muchas gracias.

Como es la mejor playa del mundo, habrá que pegarse un baño.

Está helada.

He visto pingüinos.

Retomo el rumbo con mucha precaución,

porque la niebla es cada vez más cerrada.

De pronto me parece escuchar música.

Vaya goleta. Hay fiesta, creo...

¿Capitán, cómo estamos?

Hola a todos.

Necesitamos un capitán que nos case. ¿Quieres serlo?

Pero yo solo tengo chanclas.

Pero tengo yo ropa, no te preocupes, tenemos aquí en el barco.

Vale, perfecto. Una ceremonia en un barco.

¿Tienes un cabo? Tengo, tengo.

¿Cómo te llamas? Pablo.

¿Dónde está la novia?

La novia tiene que aparecer al final.

Encantado, ¿qué tal? Bien.

Qué elegantes os veo.

Parece una boda ibicenca en lugar de gallega.

Lo que pasa es que yo he venido así.

Pues no te preocupes, que tengo ropa para ti.

¿Un traje o algo? Sí, hombre.

Para darle un toque de distinción, porque así no puedo hacer nada.

Eres un capitán como tiene que ser. Venga, pasa.

Gracias.

Oye, dame algún dato, no sé,

cuéntame cuánto llevas con tu novia...

Ya hace mucho, seis o siete años tranquilamente.

¿Y por qué os casáis en el mar?

Porque somos gallegos, somos de aquí y tenemos que hacer algo diferente,

algo de aquí, algo propio.

¿Y cómo se llama la novia? Mónica.

Que tendré que nombrarla.

Hombre, es el elemento fundamental, imprescindible.

Oye, la boda también es flamenca, porque hay un taconeo aquí arriba...

Hombre, la gente, que ya quiere estar ahí, en la ceremonia.

Pues estoy.

Tengo un trabajo importante que hacer, voy a casar a los novios.

Muy buenas. ¿Cómo estáis todos, bien?

¡Guapa!

¡Viva la novia!

Hola a todos, bienvenidos.

En serio, muchas gracias por estar aquí, y a vosotros, Pablo y Mónica,

por dejarme oficiar esta ceremonia,

que espero que represente el momento más importante de vuestras vidas.

Pablo, ¿quieres contraer matrimonio con Mónica?

(RISAS)

Sí, quiero.

(APLAUSOS)

Mónica, ¿quieres contraer matrimonio con Pablo?

Sí, quiero, sí, consiento, sí, sí, sí.

(APLAUSOS)

Después de vuestro consentimiento

los testigos os pueden ofrecer las alianzas.

Eu, Pablo, entrégote esta alianza en sinal del meu amor

e compromiso para nosas vidas hasta que a morte nos separe.

(APLAUSOS)

Yo, Pablo... (RISAS)

Los nervios en la bodas causan estragos.

Yo, Mónica Fernández Echevarría

te entrego esta alianza en amor y fidelidad hacia ti.

(APLAUSOS)

En virtud de vuestro consentimiento

y de las facultades que se me otorgan

yo os declaro desde ahora mismo marido y mujer.

(APLAUSOS)

Si yo fuera vosotros y estuviera escuchando esto

hace ya media hora que me estaría dando un besazo.

(APLAUSOS)

¡Vivan los novios! ¡Vivan!

Pablo, gracias por hacerme vivir este momento.

Muchas gracias, Quico.

Sed felices. Un placer.

Me voy. Adiós, capitán.

El Puente de Rande me recibe en la ensenada de San Simón,

en el extremo interior de la Ría de Vigo.

¿Te ayudo? Venga, dame una mano.

Me falla la ingle.

¿Estás bien? Estoy bien.

Pues muy bien. Soy Javier Bas, el alcalde de Redondela.

Encantado de recibirte aquí.

Encantado. Mira, ya me he hecho una herida aquí.

Es lo que tiene. Todo desembarco tiene su peligro.

El sitio es una pasada.

Lo que tiene esta isla es una historia diversa,

donde, en un momento determinado, fue mágica.

Aquí se inspiró dicen que Julio Verne.

Posteriormente también tuvimos una época muy dura, muy dura,

que fue una cárcel durante la Guerra Civil.

También tiene su historia nocturna.

Pasar las noches en esta isla, te tienes que acostumbrar a convivir

con una serie de ruidos, de sonidos...

¿Meigas? Bueno, haberlas, haylas.

Y el festival este, ¿cuánto tiempo lleva? Porque mola la música...

Este festival, a ver si encontramos a alguien de la organización.

Bueno, por aquí está Luis.

Qué tal, cómo lo tenéis montado aquí.

Cuesta llegar, porque hay que llegar en barco o, como yo, en kayak.

Bueno, os dejo. Espero que os guste la isla.

¿De qué es el festival exactamente?

Más que un festival es una experiencia.

Qué bien me lo vendes.

Oye, hay una cosa que me ha hecho mucha gracia,

ver a los músicos llegar en barco. Es un alucine.

De hecho acaban de llegar unos, unos británicos,

y claro, dicen, ¿pero de dónde me metéis?

¿Me puedo quedar aquí a dormir? Sí. Lo único, hay mosquitos.

Vienes a una isla y puede haber...

Fantasmas me han dicho que también hay.

Hay sonidos extraños, ¿vale?

Los tejados de los edificios están construidos

con un material que con los cambios de temperatura

que se producen a lo largo del día empiezan a hacer dilataciones

y empiezan a crujir.

¿Pero no son meigas? Bueno, a lo mejor, puede ser.

Puede ser, puede ser.

¿Dónde puedo dormir?

Pues mira, te vamos a dejar aquí un hueco.

Prohibido pasar. ¿Podemos pasar? Sí.

Esta es la oficina que tenemos de producción.

Gracias.

Bueno, voy a hacer algo para cenar.

Ni las meigas ni el calor van a conseguir que no disfrute

de dormir en una cama. No, señor.

Qué buena estaban las lentejas.

El caso es que tengo que navegar de vez en cuando de pie para estirar,

porque me ha pegado un tirón en la ingle que me está fastidiando.

Duele un montón, tendré que ir al médico otra vez.

A pesar de las molestias consigo llegar a Marín.

Como estoy en una de las costas más peligrosas de España, bueno,

de España y de Europa, la costa gallega,

he quedado con el servicio marítimo

de la Guardia Civil de Marín, en Pontevedra,

para que me expliquen bien cómo se trabaja

en esta zona tan peligrosa, tan complicada.

Hola. Muy buenas. ¿Eres Fernando? Sí. ¿Qué tal, capitán Q?

Encantado.

Aquí estamos, preparando un poco la maniobra.

¿Puedo subir? Sí, adelante.

Deja que te eche una mano.

Vamos a cambiar de barco, porque este necesita más tripulación,

para el otro barco usamos dos patrones.

¿Dónde me pongo? Ponte por allá si quieres.

Te vamos a dejar vigilando el radar.

Cuando veas puntos raros, nos avisas.

¿Dónde vamos?

Ahora vamos a salir a hacer una patrulla ordinaria

que tenemos ordenada.

¿Cuáles son las actuaciones más habituales que hacéis?

Una de las cosas que hacemos

es vigilar el tema de polígonos de bateas,

porque hay cría de salmón, hay bateas de ostras, de mejillones,

y se están produciendo bastantes hurtos.

¿En tema de rescates participáis?

Aquí en Galicia la mar no es como en otros sitios.

Al mar nunca le puedes dar la espalda, nunca.

¿Llevas mucho tiempo en el mar? Prácticamente desde los 18 años.

¿Y tienes? Tengo ahora 37.

A mí me gustaba el mar.

Soy de una zona de aquí, de Marín,

de la zona de pescadores de toda la vida, y entonces, digo,

para hacer la mili obligatorio me voy de soldado profesional.

Me mandaron, sin salir de Galicia, me mandaron de repente a Cádiz

y bueno, una vez que estás adaptado, yo estuve en Cádiz dos años

y ya yo quería mar. Oposité...

Y aquí éstas. Y aquí estoy.

¿Siempre en el agua? Siempre en el agua.

Como yo con mi trimarán, igual. Me van a salir escamas.

Mira, te voy a enseñar

lo que son las famosas bateas de mejillón de Galicia y tal.

Son grandes. Sí.

Esto se divide en polígonos.

Ten cuidado con eso. Ya, macho.

Muy despacio.

Hombre, el calzado no es el más adecuado, pero bueno.

Ya, pero es que yo siempre voy con los menos adecuado,

es parte de mi vida. Muy bien.

Oye, Fernando, ahora que vengo navegando, hay muchísimas.

Sabía que había, pero no tanto.

Sí, sí. Yo creo que en Galicia son unas 3000 o por ahí.

Solo la Ría de Arosa tiene ya 2000 y pico, es muchísimo.

Madre mía.

Ahí se cría el mejillón, va creciendo, todo con las corrientes.

Va filtrando el agua y...

¿Y la gente viene hasta aquí a robar esto?

Sí, sí, porque a esto en el mercado negro le sacan dinero.

De las 24 horas que hacemos a lo mejor, por decirte,

16 prácticamente estamos rodeados de bateas.

Vamos, que estoy escuchando que están llamando,

para un barco que se ha quedado sin motor aquí al lado.

¿A la deriva?

Sí, a ver si llegamos antes que Salvamento,

que les pilla más lejos.

¿Barco a la deriva o qué? Sí.

Están fondeados.

¿Qué tal, están bien? Les vamos a dar un cabo de remolque.

¿Qué les ha pasado? El motor paró.

Pues han tenido suerte de poder fondear,

porque con mala mar y corriente,

si no puedes fondear porque hay mucha profundidad,

te vas contra las rocas.

Ahí llega Salvamento Marítimo.

Pues ya está Salvamento aquí.

Nosotros hemos alejado el barco de las piedras.

Vamos a recoger nuestra maniobra

y a dejar que Salvamento los lleve al puerto base.

Ha sido un placer. Hasta luego. Gracias, hasta luego.

Estoy intentando llegar a la Isla de Ons,

que está situada más al norte que las Cíes,

y al contrario que aquéllas sí que está habitada.

Hay muy poca gente viviendo, eso sí.

La isla prácticamente da a la altura de la Ría de Pontevedra,

que estaría por la popa de Invencible,

allí, a lo lejos.

Tengo el viento que me viene del norte,

justo de la zona hacia la cual quiero ir,

así que tengo que ir ciñendo,

que es intentar ir ajustando el ángulo hacia el viento

para intentar ganar norte, pero está resultando muy complicado.

He tenido que recoger un poco de vela

porque ha habido momentos de mucho viento

y también he recogido el trampolín de este lado

porque el viento se metía debajo y me hacía efecto vela,

y hay riesgo de vuelco.

Así por lo menos, aunque me vaya mojando un poco,

tengo más estabilidad.

Se está empezando a ir la luz.

Si no doy pedales, a veces me quedo sin viento.

Es una auténtica desesperación.

Hola. Hola.

Hola, caracola.

¿Cuántos años tienes? ¿Y tú?

Yo, seis. Yo, 43, alguno más que tú.

¿Me haces una firma?

¿Cómo te llamas? Luke. Eres de Villagarcía...

Hola, Susana. ¿Cómo estás?

Encantado de conocerte. Igualmente, bienvenido.

Es precioso esto, pero me ha costado entrar, vaya rocas.

Sí, está un poco complicado. Podéis empujar si queréis.

A la de tres.

Estos chicos son de mar.

A la de tres. Bien.

¿Entiendes el gallego?

Non entiendo el galego, non falo galego, ¿cómo es?

Non falo galego, sí.

La isla tiene 6 km de largo por dos de ancho.

Es pequeña, pero lo mejor es que nos vayamos en el tractor.

¿Subimos y vemos? Vamos allá.

¿Esto es como "Verano azul"? Igual.

¿Siempre os movéis así, en tractor? Lo mejor es andando.

El tractor está solamente para servicio de los bares.

¿Los coches están prohibidos?

Sí, solamente hay uno,

que se permite para el tema del medio ambiente,

para incendios y eso, nada más.

¿Qué servicios hay en el pueblo? ¿Tenéis cole?

No, no hay cole, se suspendió a finales de los 70,

cuando la gente se marchó.

¿No hay niños? No, no hay niños.

Ahora ya solo viven cuatro personas aquí,

dos matrimonios mayores que viven de la pesca del percebe y la lubina.

Hay 92 casas en la isla y es en la época estival

cuando viene todo el mundo.

Las casas no son nuestras, no son propiedad.

Era una isla de la Iglesia.

Fue donada a la nobleza, hasta que en el año 1919

vino por aquí un médico y lo que hizo fue dividir la isla en parcelas

y a cada vecino le fue dando una.

En el año 41 se ahorcó y la isla fue expropiada.

En esa expropiación nunca figuró que había vecinos.

Es decir, las casas pasan de padres a hijos

pero no hay nada de manera documental que sean nuestras.

O sea, no se puede comprar y vender.

No, no se puede ni comprar ni vender.

Este era el colegio de la isla.

Hola.

Se nota en esta parte de España que estamos situados al oeste.

A estas horas en otros lugares ya empieza a ser de noche.

¿Tú de pequeña pasabas miedo por aquí?

La gente de la isla te cuento que es muy supersticiosa,

ha vivido durante muchos años en un espacio muy pequeño

y esto está muy arraigado.

¿Y creen en la "Santa Compaña"?

Decían que entraba por Melide, la playa que está al norte,

iba recorriendo la isla y se paraba delante de una casa,

que en teoría era el que se iba a morir la siguiente vez.

Hay gente que lo cree y que dice que lo ha visto.

Yo no puedo decirlo de momento, pero...

Oye, pues yo he venido a esta isla con una pulsera de tres calaveras

y solo me queda una. Igual es buena señal.

Había aguantado hasta ahora.

Vamos.

Mira, vamos a ver el Burato do inferno,

que es un lugar de leyenda.

Aquí es donde la gente de la isla tiene miedo a venir,

porque precisamente el nombre viene

de que cuando se moría alguien pescando venían aquí

y escuchaban los gritos, dicen, de los que morían en la mar.

Por ejemplo mi abuela, es una señora mayor, tiene 91 años,

y nunca ha venido aquí, y como ella hay mucha gente en la isla.

¿Nunca ha venido? No, no, tienen miedo a la zona.

Mira, nos vamos a encontrar ahí dos cruces.

Vino un guardiamarina a intentar escalarlo y nunca más apareció,

y luego la otra que hay,

hace unos años había aquí unos chicos de camping,

vino una ola y se los llevó.

Este es el agujero donde dicen que se oyen las almas

de la gente que muere pescando aquí. ¿Te gusta, te gusta la isla?

Impresionante.

Para mí es un privilegio, me siento una privilegiada por vivir aquí

y haber nacido aquí, en esta isla. La llevo en la sangre.

Es una pasada.

Bueno, Susana, ha sido un placer. Hasta luego.

No te puedes ir sin firmarme. Capitán Q, ¿vale?

Me dirijo a una pequeña península

en la entrada de la Ría de Arousa, O Grove.

Me encantan los puertos, son como los museos.

Siempre hay algún tesoro por ahí escondido.

Estoy viendo aquel barco, es de vela pero tiene una chimenea.

Como veo que hay gente, me voy a pasar para ver quiénes son.

Un momento.

Hola. ¿Qué tal?

Muy bien. ¿Quieres visitar el barco?

¿Puedo pasar? Sí, sí, adelante.

¿Cómo te llamas?

Me llamo Sesé y soy la armadora del vapor Hidria II.

¿Es un vapor? Sí, es un barco a vapor.

Es que me ha llamado la atención la chimenea,

pero al ser velero he dicho, qué cosa más rara.

Bueno, la vela la utilizamos cuando hacemos largas travesías

para ahorrar combustible.

Nunca había estado en un barco a vapor.

Pues estás en el único barco a vapor que queda en España.

¿Y tú qué haces aquí?

Es mi casa, y además abro al público.

Si quieres te lo enseño.

¿Vives aquí? Sí, sí.

¿Con quién?

Con mis hijos y con mi marido, aunque aún no está.

Venga, enséñamelo, sí.

Este barco en el que estamos ahora se hizo entre el 63 y el 66.

¿Pero por qué tenéis este barco vosotros?

Compramos el barco en un desguace en el 97,

y tardamos nueve años y medio

en conseguir que fuese buque de pasajeros, porque claro,

hay que sacarle...

Nueve años y medio. Sí.

¿Pagasteis mucho por el barco? No, 1 millón de pesetas.

¿Cuánto dinero os gastasteis en poder hacer todo esto?

Pues cerca de...

Jacobo vendió su casa, yo vendí la batea

con la que me dedicaba al cultivo del mejillón...

Cerca de 1 millón de euros, y ahora no vale nada,

porque las cosas ahora no valen nada.

Pero esto es pasión entonces por un barco,

porque vender tu casa para arreglar un barco tiene tela.

Bueno, porque es una casa. A fin de cuentas todos son cosas.

Por aquí, que si no es peligroso.

Vaya bicho.

Máquina de vapor, hay que tratarla con cariño.

Esto tiene que sonar como que hay un terremoto en O Grove, ¿no?

No, las máquinas de vapor no hacen ruido.

Esto da un máximo de 140 revoluciones por minuto,

y como no hay explosión de combustible dentro

sino expansión de vapor no hace ruido,

hace como una máquina de coser antigua.

¿Pero se alimenta de carbon o qué? No, la caldera es moderna.

¿Cómo se alimenta? Con gasoil, porque es moderna.

¿Y gasta mucho? Unos 65 l por hora.

Las aventuras son muy bonitas,

pero al final todo se transforma en dinero.

¿Es el original?

No, cuando compramos el barco en el 97,

ya la habían robado la rueda del timón,

el telégrafo y el pito del vapor,

pero nos lo devolvieron al enterarse de que íbamos a restaurar el barco.

La bitácora era de un remolcador que fue a una playa

a buscar un mercante, que estaba embarrancado, y por la noche,

muchos vecinos de O Grove fueron a desvalijar los barcos.

Hace 30 años, aquí los piratas, hombre...

No íbamos disfrazados de piratas, pero lo éramos.

Hay que aprovechar lo que trae el mar.

¿Quieres disfrazarte de patrón? ¡Cómo mola!

Las gafas no te pegan. Soy un capitán moderno.

Ah, bueno. Pon cara de que tienes todo controlado.

¿De velocidad?

Bueno, velocidad en un barco de vapor...

Esta es la casa. Cuidado con la cabeza.

¿Aquí que se hace?

Nosotros decidimos llamarlo cántara, y lo seguimos llamando así

porque albergaba 240 t de agua de manantial

que suministraba a barcos trasatlánticos

y mercantes en la ría de Vigo. ¿Y estaba así?

Sí, ya no tenía ni el nombre, se lo robaron.

Por ejemplo, aquí no estaban las literas.

Te presento a mis hijos, Sofía y Xaime.

Es un poco tímido.

# Érase una vez un planeta que sonreía. #

¿No era si la canción? Sí, pero él no es muy sociable.

¿No es sociable? Sí, lo es, pero cuando quiere.

Sofía, un beso.

¿Cómo es vivir en un barco?

Para mí es normal, vivo aquí desde que nací,

entonces es muy normal, es como vivir en una casa.

¿Esto es centollo, el chocolate? ¿Lo puedo probar?

Sí, claro. Yo he entrado en tu casa y...

Sí, ya veo que tú... Es que paso hambre en el trimarán.

Es la vida que escogiste.

Ha sido un placer, de verdad. Hasta luego y gracias.

Buena proa.

Navego hacia la siguiente ría, la de Muros,

la más septentrional de las rías bajas.

Ya estoy en Muros, La Coruña. Vaya cielo.

A ver si descanso algo, porque mañana pronto,

es la etapa más complicada de toda la aventura.

Es la Costa de la Muerte.

Solo decir costa de la muerte ya...

A ver si hay sitio cerca de un barco abarloado

para que me proteja del viento, y luego dormir en el pantalán.

Aquí hay muelle para aburrir.

Espero que los pescadores no me despierten por la noche.

Iba a dormir por aquí tirado en los pantalanes,

pero me han dicho que en las oficinas del puerto

es posible que me dejen dormir en una habitación.

Esto es como el viejo oeste, ni un alma en la calle.

Buenas. Buenas.

Me han dicho que igual usted me dejaba dormir por aquí

en una habitación. ¿Puede ser? Sí, te la voy a enseñar.

¿Son habitaciones convencionales?

No, es un salón de Wi-Fi, pero te puedes acostar.

Pasa, que creo que vas a estar bien. Ok, muchas gracias.

Buenas noches.

Esto sí que es curioso, nunca me había pasado.

Esta es hoy mi casa. Ciao.

(MÚSICA MÓVIL)

Un poco de rock para empezar el día.

Qué bien sienta la ducha, qué bien.

Vaya viento, como se nota que estamos en Galicia.

Hola. Buenos días.

¿Tu nombre?

A mí no me conoces todavía, mi nombre es Francisco Barreiro.

Soy el capitán del Ángeles Alvariño.

¿Cumplis 100 años, por cierto? Sí.

Pase usted. Muchas gracias.

¿Aquí solo estás tú? Sí, yo domino perfectamente esto.

¿Y el timón? Ay, el timón,

eso es lo que más echo de menos.

En vez de la rueda del timón, está este palito.

Parece como los videojuegos.

Me parece increíble que una sola persona

esté por aquí dentro llevando el barco.

¿A qué se dedica este barco exactamente?

Es un barco oceanográfico, en general, hay campañas de física,

de biología, de geología.

¿Qué cosas habéis hecho últimamente? Estuvimos en el volcán de El Hierro,

hasta que el volcán empezó su erupción, desde el nacimiento.

¿Asuntos de especies? Hicimos una campaña concretamente,

buscamos el Santo Cristo del Maracaibo.

Si me preguntas si lo hemos encontrado,

te diría que no lo sé.

Pero contraste es un galeón. Exacto.

¿Y llegar a él era complicado?

No se puede, eso tiene su dueño, es patrimonio nacional.

Aparte, son sepulturas, sería un poco violarlas.

Esa es la mentalidad de marino. Puede que sea así.

Las cosas del mar tienen que quedar en el mar.

¿Cómo lo localizasteis?

Un pesquero encontró un ancla, y por el tipo que era,

debía ser de la época del Santo Cristo del Maracaibo.

Se organizó la búsqueda por esa zona, y después,

lo que se utiliza en estos casos son sondas de barrido lateral.

¿Cómo haces el barrido?

A esos temas de acústica, es mejor que te remita al laboratorio.

¿Está aquí en el barco? Sí, dos cubiertas más abajo.

Hola. Hombre, capitán Q. ¿Qué tal?

¿Tú eres? Soy Pablo.

Me ha mandado aquí el capitán, ¿cómo funciona aquí la acústica?

El barco emite unas ondas sonoras que rebotan con el fondo,

unos sensores la captan y nos dan esta imagen del fondo.

¿Te dice texturas, densidades?

Con esta imagen se puede saber si es piedra, coral.

La sonda de barrido lateral

hace una definición de muchísima más resolución,

y diría ahí está el Santo Cristo del Maracaibo,

lo he localizado. Se hizo en una ría de Vigo.

¿Está ahí? Creemos que puede estar ahí.

¿Puede que alrededor de las Cíes esté todo lleno de oro?

Cuando ocurrió aquello, se desembarcó,

y probablemente esté todo en cuevas por ahí y en zonas cercanas a Vigo.

Gracias por todo. A ver si descubrimos otro barco más.

Venga, es importante. Te dejo trabajar.

Hasta luego.

Navegando por la costa descubro la Galicia más desconocida.

Playas infinitas, aguas cristalinas.

Esta belleza hipnótica nos permite a algunos afortunados

que nos acerquemos a ellas.

Pero frente a la playa de Área Mayor,

la ráfaga de viento rompe el hechizo.

Hombre. ¿Qué tal?

Capitán Q, bienvenido a Galicia, Costa da Morte.

Galicia calidade.

¿Estás bien? Sí, sí.

Vamos hasta la orilla que está el viento...

Abel Lago, campeón del mundo de kite surf.

¿Te estás despeinado? El afro, tío, el afro.

Encima es un cachondo.

¿Me llevas a dar una vuelta? Venga.

Me alegro mucho de volver a verte.

Vaya, tío, has llegado hasta Galicia.

¿Te gusta la embarcación? Me da un poco de yuyu.

¿Aguantará? Aguanta.

Estoy lleno de heridas, de verdad, tengo toda la carne abierta, golpes.

Esta ha sido ahora mismo. Qué pupita más fea.

Me acabo de abrir el dedo.

Hay viento, sacamos la vela, ¿no? Venga.

Me da miedo.

No, no tengas miedo, un tipo como tú no puede tener miedo.

No, respeto, hay que tenerle respeto al mar.

Eso sí, respeto siempre.

Sobre todo, por esta zona hay que ser muy conscientes

de dónde están los límites, la Costa da Morte,

el nombre se lo ha ganado a pulso. Costa de la muerte, vaya nombre.

Sí, tiene mucha historia.

Mi familia que siempre ha sido de pescadores,

hay gente desaparecida, barcos hundidos.

Abel, ¿qué haces en Galicia?

Quiero decir, Galicia es maravillosa,

pero todos los campeones del mundo de kite están en Tarifa, Canarias.

Sí, viajo muchísimo, estoy casi todo el año fuera,

pero este año, con unos amigos, he decidido montar una escuela,

un pequeño centro de deportes acuáticos, en Muros, en el puerto.

Vaya, coges carrerilla con los pedales.

Vas a sacar unos jamones al final del viaje.

Tengo las piernas como piedras. No me extraña, tío.

Necesito ya los cocidos de mi madre.

¿Viajas mucho? Muchísimo.

¿Es la parte bonita o la parte coñazo?

Bueno, llevo viajando desde los 16.

Al principio, irte a Hawai era como un sueño,

en plan, Dios, me voy a Hawai.

Y ahora me llaman los italianos y me dicen de ir a Hawai,

y yo digo, ¿no lo puedo hacer en Galicia?

Galicia es bonita, el agua es verde.

Tienes pinta de ser un cachondo. Sí, yo me echo unas risas.

Además, tengo mucha suerte de vivir de lo que me gusta.

Cada mañana me lo tengo que pensar, a mí me pagan por hacer kite,

¿estamos locos?

¿Llevas aquí el menú? ¿Unos callos? Garbanzos.

¿En serio? Come.

¿No están buenos?

Hombre, qué quieres que te diga, prefiero el pulpo de la mamma.

Tú mismo.

Te voy a devolver a la playa. Y yo sigo el camino,

si no se hará tarde y me da un poco de miedo esta zona.

Pasar Finisterre y llegar a Camariñas.

¿Hoy? Voy intentarlo.

Ten cuidadito, porque unos amigos alemanes

han estado ahí hace unas semanas, y entrando con wind surf,

de repente vieron unos aletones así de grandes,

eran una manada de orcas. ¿Orcas?

El alemán está en Frankfurt ahora mismo.

¿En esa zona hay orcas?

Galicia ha sido siempre un paso de ballenas,

mi abuelo pescaba ballenas.

En un barco de estos antiguos, con el arpón a lo Tarzán.

Tienes un valor tremendo para meterte con esto

en la Costa da Morte.

Espero de verdad que no te pase nada y que llegues al final de tu viaje.

Dame un abrazo. Eres un valiente.

Sabes que te quiero, ¿no? Y yo a ti.

Buen viaje, hermano. Suerte. Cuídate mucho.

Buenos vientos y buena vida. Igualmente.

Qué tío más majo, la gente así da gusto.

Buen humor, siempre una sonrisa, buen rollo,

la gente que te da buen rollo.

Ya no puedo retrasar lo inevitable,

la navegación por la Costa de la Muerte me espera

y no las tengo todas conmigo.

Aquel que se ve al fondo es Cabo Finisterre,

el que para los antiguos era el final de la tierra,

porque allí supuestamente se acababa el mar conocido

y empezaba el mar ignoto, que decían los clásicos.

Allí comienza la Costa de la Muerte,

que es conocida porque ha habido muchísimos naufragios

a lo largo de los siglos.

Se me está haciendo muy complicado llegar,

porque tengo prácticamente el viento de cara

y tengo que ir cerrando el ángulo al viento.

Tendré un día complicado para llegar hasta allí.

Tengo que ir atento porque se me caen las cosas con el viento,

haciendo contrapeso porque el viento entra muy fuerte por aquí.

Abel me ha dejado preocupado,

dice que cuando llegue a la altura del cabo

puedo encontrar temporal, olas grandes, más viento,

y es un paso muy peligroso.

Puedo volcar.

He tenido que recoger algo de vela porque sopla mucho viento.

Debemos tener 25 nudos.

Parece que no, pero cansa, debo cambiar de posición todo el rato.

Se nota que estamos en el Atlántico, esto no es el Mediterráneo.

De hecho, me voy a atar a la embarcación.

Navegando en solitario, esto hay que hacerlo.

Ahora voy atado, si me cayera por cualquier cosa,

podría recuperar el puesto de gobierno.

Calculo que tengo ahora unos 25 nudos de viento,

pero estoy viendo la previsión del tiempo para esta tarde,

y pasado el Cabo de Finisterre,

puedo encontrarme vientos de 40 nudos, 45 o 50,

eso para mí es imposible.

Para coger fuerzas me voy a comer una manzana, y a ver qué pasa.

Ahora mismo estoy con casi 40 nudos de viento,

se me ha doblado la base del palo, la he fastidiado,

la tendré que mirar en puerto.

Hacer esto es imposible.

He tenido que recoger prácticamente toda la vela,

dejar un triangulito para poder avanzar.

Pierdo velocidad, gano seguridad. Es imposible.

Me rindo, estoy destrozado y esto no me lleva a ningún lado.

Al final el mar, siempre es más fuerte que el hombre.

Bienvenido a Finisterre.

Lo único bueno es que ya no me duele la ingle.

Vaya riñonada que llevo, se ha roto todo.

Hace frío, se nota que estamos en la zona norte.

En cuanto cae un poco el sol...

No tengo ni fuerzas para levantar el kayak.

Fijaos como tengo las manos.

Esta herida la tengo en carne viva, me está haciendo ver las estrellas.

Disculpad, ¿me podéis echar un cable, un segundo?

Fantástico.

¿Hasta aquí? Vale, perfecto.

Os lo agradezco mucho.

¿Estás dándole la vuelta al mundo? A España, dejémoslo en España,

el mundo se me queda muy grande, de momento.

Gracias.

Voy a ver qué es lo que he roto.

Veo que la fogonadura del palo está totalmente torcida.

Lo malo es que esto es aluminio,

si intentó enderezarlo es posible que rompa,

así que espero que aguante el resto del viaje.

He perdido el soporte de la luz de estribor con un golpe de mar,

y Garrapata...

El timón no sube.

La fruta echada a perder.

"En memoria de los que se dejaron la vida en esta costa,

su recuerdo permanecerá como un ancla

en lo más profundo de nuestros corazones".

Cofradía de Fisterra. Ancla del buque Casón,

naufragado en el año 87. Costa de la Muerte.

Hola, buenas tardes. Hola.

¿Eres el capitán Q, el de la tele? El que viste y calza.

Tengo un restaurante pero fui marinero.

¿Es usted de aquí? Sí.

Pues siéntese conmigo. Muchas gracias.

Yo también anduve por la mar, llevo 20 años.

Empecé desde muy chico, con las sardinas,

y fui cogiendo veteranía, y luego navegando, recorriendo mundo.

¿Dónde? En África, norte de Europa,

también estuve en la Antártida. ¿Qué hacías allí?

La pesca.

¿Cómo es pescar en la Antártida? Porque he pasado frío aquí.

Mucho frío, allí hay mucho frío.

Mareas de 15 días y nosotros todo era...

Pescar.

Era echarlo para después largar, coger y largar.

¿Tenías familia entonces? Sí.

¿Dónde estaban? En casa.

¿Cuánto tiempo te tiraba sin verlos?

A mis hijos, prácticamente, no les vi crecer.

Es lo triste de un marinero, en Galicia pasa mucho.

He recorrido hasta los fiordos noruegos, vas con el remolcador,

pero te digo que los canales de la tierra del fuego,

eso no hay quien lo pague.

¿Has doblado el cabo de hornos? Sí.

¿No te has puesto aro? Sí.

¿Sí? ¿Te pusiste el aro en la izquierda?

Cuando llegué a casa me dijo mi mujer, era en el 76,

y le dije que le traía una sorpresita.

Creo que fue la izquierda. Es en la izquierda siempre.

Y cuando llegué me dijo, se van a llamar drogado,

y me lo tuve que quitar.

Ahora no me diría nada, pero de aquella.

¿Son tan peligrosos esos mares de Dios como este?

Este es muy peligroso. Ya, mucho naufragio.

Aquí hubo desgracias y no hace mucho.

Compañeros que se fueron.

Es el exceso de confianza, pensamos que sabemos mucho,

y el mar, amigo mío... El mar manda siempre.

No entiende de amigos.

Yo ahora tengo que doblar el cabo y seguir dirección norte.

¿Algún consejo?

Ahora vas a tener viento, porque es luna nueva.

Si está como hoy no voy a poder salir.

No, tienes que esperar. Tampoco me voy a jugar la vida.

Es duro lo que estás haciendo, cuidado,

si viniste desde allí abajo.

Te recomiendo paciencia, vete tranquilo, no te apures,

que el mar es lo que hay. Tiene su encanto.

Vete tranquiliño. Muchas gracias.

Encantado de conocerte, de verdad. Igualmente. Ciao.

Necesito otro punto de vista para afrontar el segundo intento

de doblar el Cabo de Finisterre.

Observar la Costa de la Muerte desde cierta distancia

para verlo todo con más claridad. Esto va a ser muy complicado.

He venido hasta aquí para ver un poco el mar.

¿Ves cómo llega por ahí el mar?

Es el viento que se encañona justo al comenzar aquel cabito

y se acelera, y por ahí es imposible navegar.

Hola, ¿una queimada?

Sí, haciendo una queimada para espantar el meigallo que tengo.

Yo vengo es muerto de frío.

Es que este viento es frío, viento del Norte.

He bebido muchas queimadas cuando estudiaba,

pero nunca he sabido bien cómo se hace.

Lo fundamental es tener un buen aguardiente.

El aguardiente era la medicina de los pobres.

Se le añade azúcar, símbolo de la pureza,

a su vez se le echa cáscara de limón, ácido,

eso te va a inmunizar contra la mala leche.

¿Tú crees en esas cosas? Sí, hombre.

También le echamos unos trocitos de manzana,

ya sabes que es el pecado original.

Y a mi edad poco hay que hacer, entonces,

la manzana es afrodisiaco y ayuda un poco.

Los gallegos de tontos no tenéis nada.

El hecho de quemarlo y echarle azúcar es para endulzarlo

y quitarle alcohol cuando se le daba los niños.

En torno a la queimada siempre hay como un halo de meigas.

Que misterio.

Vienen de la noche de los tiempos, ya que vas tú hacia el norte,

y necesitas esperanza para que cambien los vientos,

vamos a apelar a todas las mujeres de la costa de la Muerte,

a las viudas de los vivos, que llamamos aquí,

viudas del mar y viudas de temporales.

Vamos a apelar a Pandora, la dueña de la esperanza.

Y vamos a apelar a María Soliño,

que la quemaron en la hoguera por rebelde.

Vamos a pedir que vengan todas y nos ayuden.

Y al final, son ellas, las viudas de los vivos y de los temporales,

las que ahora empujan a "Invencible".

Lucho contra las olas, lucho contra la poderosa Costa de la Muerte.

Por fin doblé el cabo, todavía me queda mucho

para navegar esta Costa de la Muerte,

es el peor día desde que salí, por mar, por viento,

por dureza en la navegación.

Ahí queda Finisterre, atrás por la popa.

Adiós, amigo.

Aunque estoy ya muy cerca,

sé que la última palabra solo la tiene el mar.

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Capitán Q - Galicia y la temida 'Costa da Morte'

06 sep 2016

El 'Capitán Q' se enfrenta a uno de sus desafíos más difíciles: surcar las traicioneras aguas de la Costa da Morte, en Galicia.

Con rumbo a la ría de Vigo, Quico Taronjí se acerca a las Islas Cíes, donde es sorprendido por una goleta de 1918 desde la que reclaman su presencia. Después, Quico navega rumbo a Vigo y se acerca a la Isla de San Simón para disfrutar del Festival Sin Sal. La noche en la isla le hará testigo directo de las misteriosas leyendas que la envuelven. Y de la ría de Vigo a la ría de Pontevedra, para ver en primera persona cómo trabaja la Guardia Civil y cuáles son las labores que tiene que desempeñar en esas aguas repletas de bateas. Siguiendo su recorrido hacia el norte, el capitán se detendrá en la desconocida Isla de Ons, donde Susana le invitará a conocer lugares de leyenda. En O Grove, visitará el 'Hidria Segundo', el único barco de vapor que existe actualmente en España. En el puerto de Muros, el 'Capitán Q' se acercará a un barco del Oceanográfico, el 'Nieves Albariño', que fue el encargado de localizar al buque 'Santo Cristo de Maracaibo' hundido al chocar contras unas rocas en 1702. Cerca de la playa Area Maior, una vela de kitesurf saltará por encima de Quico… Es Abel Lago, elb campeón del mundo de esta especialidad. El capitán le invitará a subir a bordo y entre confesiones y risas disfrutarán de uno de los sitios más paradisiacos del Atlántico Norte. Y de Muros a Finisterre, a la complicada Costa da Morte. Prevenido por Abel Lago, Quico se enfrentará al que será el cabo de sus pesadillas, el cabo de Finisterre.

Contenido disponible hasta el 30 de junio de 2064.

Histórico de emisiones:
26/08/2014

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