Capacitados La 2

Capacitados

2012 y 2015

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Para todos los públicos Capacitados - Resumen (1) - ver ahora
Transcripción completa

Encantada de conocerte. Igualmente.

Qué guapa que eres, Ana. Gracias.

¿Te gusta la moda? Sí.

Tú ya estás mirando cosas por aquí.

Veo que te encanta el color, colores vivos.

Sí.

-El bastón, más que nada,

para cubrir el flanco por el que no vaya yo,

porque esto sí que no se aprende en dos días.

Ya me lo pongo, ¿vale? Genial.

A ver dónde te tengo.

Listos. Empiezo a andar.

Tú lo que tienes que hacer con el bastón es hacer un arco

por delante de tus pies, más o menos el ancho de tus caderas

o de tus hombros.

Me llama mucho la atención este punto de la naturaleza humana

en el que el cerebro del ser humano da pie a realidades distintas

y este tipo de circunstancias en el que las personas

no son capaces de controlar estas situaciones

y lleguen a perder incluso esa referencia de la realidad.

¿En qué consistía tu recaída? Estaba escuchando voces.

Supongo que te ingresan.

Estuve casi 40 días ingresado

y en el trascurso del año 2001 ya me diagnosticaron

que lo que yo sufría era esquizofrenia.

Mira cómo es tecnología, ¿cómo es?

Yo me adapto a ti y tú te adaptas también a mí.

Trabajamos juntos, somos un equipo.

¿Cómo es equipo? No te creas, que estoy nerviosa.

Yo te tengo que mirar la boca despacio.

Me doy cuenta de que te tengo que mirar a la cara, a los ojos.

Vais a tener un profesor muy especial.

Vuestro profesor siempre, ¿quién es? Onil y María Jiménez,

Pero hoy vais a tener otro profesor especial aquí,

¿de acuerdo? Esa puerta. -A ver lo que hay detrás.

-No te asustes. -A ver lo que pasa.

-¡Poty! ¡Pero bueno!

¡Pero qué sorpresa! ¿Esto qué es? Estaba aquí al lado.

A ver, ¿esto qué es? ¡Vaya sorpresa! Ostras, Pedrín.

Venid para acá, qué maravilla. ¡El Poty!

Oye, no os esperabais esto. ¡Yo tampoco!

Madre mía, vaya una broma que nos han hecho estos de la tele.

Buenos días.

Buenos días, ¿cómo estás? Muy bien.

Un beso. Te presento a Fernando.

Hola, Fernando.

¿Cómo estás? -Bien.

-Encantado de conocerte.

Aquí están todos los de ventas, éste es... ¿Jefe? Sí, sí.

No, es bueno.

-¿Hay medidas por altura? Hay medidas, hay distintos tamaños.

Vamos a ponerte los pies y aquí está el control.

Encendemos la silla y aquí manejamos la velocidad.

Tienes claxon también para avisar y luego tienes velocidad.

¿Esto va muy lento? Esto es muy lento

y esta es la velocidad más rápida que si le damos, fíjate.

No, no. Sí que va rápido. Date una vuelta.

¿Y marcha atrás? Puede ir también si le das atrás.

Tarda, pero...

No lo estoy haciendo tan mal para ser la primera vez.

No te rías de mí.

Esto es un kiwi.

Está bastante bien afeitado, pero es un kiwi.

-Esta es más suave. Es fácil.

Manzana.

Claro, ¿pero de qué tipo? -A mí me huele a manzana roja.

Esta es una golden. -No.

Tiene aquí una pequeña... Está lastimada aquí.

Podríamos hacer una merluza rebozada con un aliño.

¿Te gusta el picante? Sí, me encanta.

Encontramos unos chiles jalapeños, una emulsión,

una mahonesa de chile jalapeño,

y unas verduritas salteadas para contrarrestar un poquito.

Para el salteado.

Y si es tan amable y nos indica la pescadería más próxima...

Es complicado.

Las enfermedades mentales son complicadas para todos,

para el propio paciente, que no sabe lo que le pasa,

para las familias, que no saben cómo tratarlo.

¿Cómo se detecta? Y tenemos aquí a Helena de Carlos,

psicóloga de la Fundación Manantial.

-Depende de qué enfermedad mental, pero, a nivel general,

cuando hay un problema de salud mental en una persona,

interfieren muy habitualmente en su rendimiento académico

si es un adolescente, en su vida laboral, social,

familiar... Existe un sufrimiento y esa interferencia hace

que esa persona necesita acceder a un tratamiento adecuado.

"Vamos poco a poco,

pues ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño,

yo fui loco y ya soy cuerdo". Miguel de Cervantes.

Es el final, es lo que cuenta "El Quijote" cuando se da cuenta

de que todo ha sido una irrealidad, todo se lo ha inventado él.

En el caso de "El Quijote", tiene visiones, oye voces,

tiene una misión encomendada por esas voces...

¿Cómo es tu caso? ¿Qué tiene en común?

Tú oyes voces y, de alguna manera, ¿tienes una misión?

Mis voces son una misión que me dan unas pautas a seguir.

¿Cuáles son esas pautas?

Me acuerdo una mañana que salí de casa y dije:

"Tengo que salir porque hay alguien que me necesita".

¿Qué es lo que te ayuda

a aceptarlo y a tener la valentía de empezar a tratarte?

Lo que más me ayuda es el apoyo de mi actual pareja.

Me dice: "Tienes que tomar medicación,

tienes que estar yendo a citas con el especialista".

¿Quién está dispuesto a ayudarme? Yo.

-Y yo. Tenéis muy poco entusiasmo.

¿Queréis bailar, sí o no? ¡Sí!

¡Salta, Roberto! ¡Sí! ¿Te lo estás pasando bien o no?

Sí, claro.

¿Seguro? Sí.

Dame un abrazo de energía buena.

Que tú puedes, coño. A ver, uno de los de verdad.

Eso sí, hombre.

Ese es un abrazo de energía, porque para dar un abrazo así

mejor no me lo des. Un churro.

Es lo mismo que bailar.

Si tú bailas como con desgana y de medio pelo

no tiene ninguna gracia y no llega al público.

Todo lo que hagamos tiene que estar hecho, ¿desde dónde?

Desde el corazón.

Desde el corazón tiene que salir el movimiento.

¿Seréis capaces? Yo sé que sí,

porque yo os he visto bailar y sé que todo lo hacéis de corazón,

pero hoy como es un día un poco extraño,

estamos en un círculo de baile, os habéis encontrado con Poty...

¿Somos capaces de bailar con el corazón?

(TODOS) Sí. Muy bien.

Brazo derecho, a ver, levantadlo todos.

Sois una máquina. Y los de delante el izquierdo.

Tenemos que unirlos. ¡Vámonos! Mira, mira...

Toca, cinco, seis, abre, esto ya empieza a pintar bien.

Mírame, sonríe, ponte serio, así, enfadado.

Sonríe a tu amigo Poty. Así te quiero ver.

¿Estamos bailando una tragedia? No, es amor, es divertimento.

La gente que trabaja conmigo tiene que estar...

(TODOS) ¡Feliz! Así os quiero ver.

No todos igual, pero el otro, el signante es el de los signos.

El otro habla. Tú nada, cero, nada.

Si yo grito, tú me oyes. Yo no te oigo nada ahora.

Sí oyes un poquito.

Pero siempre tienes que leer los labios, siempre.

Es difícil, trabajar mucho para progresar.

Tú sí, ¿tú?

Pero tú vocalizas muy bien.

No hay problema.

Claro, yo te tengo que mirar a los ojos.

-Ahí no hay ningún escalón, ¿no? Hay un escalón, pero muy pequeño.

¿No pasa nada con la silla?

Yo soy un peligro con el poco dominio que tengo.

Aquí tenéis, chicos.

Ya me contaréis qué tal ha salido. -Muchas gracias.

Se lo contaremos. Hasta luego. Muchas gracias.

¿Y ahora para salir del mercado?

-Según vais, giráis hacia la izquierda...

-Hacia nuestra izquierda. -Seguís todo recto hacia delante...

-Hacia nuestra izquierda, ¿no? -Exacto.

Según vais ahora, ya empezad hacia delante y salís hacia allá.

-Fenomenal. Muchas gracias. Adiós.

Aquí por la derecha viene el frío, hay una corriente,

así que lo más normal es que haya una puerta por aquí.

Lo de la ceguera es un ejercicio de confianza en muchos ámbitos.

No nos de mucha vuelta, que somos de aquí.

¿Qué significa integrar

a un paciente con una enfermedad mental?

-Yo creo que tiene que ver con todo lo que estamos hablando realmente,

con ver que no es algo completamente ajeno a uno,

que todos en un grado u otro

podemos sufrir las cosas de diferente manera,

que a todos nos puede pasar en cualquier momento.

-Tienes buen aspecto.

¿Has perdido mucho peso? -Así es, sí. Gracias.

-¡Apártate, no me toques! ¡No me toques!

-Vale, vale. Estoy mejor, solo quiero que lo sepas.

Estoy mejor, me encuentro muy bien.

Mira mis ojos, mira qué claros.

Ya no soy un quejica, soy un tipo positivo.

-Dale tiempo al tiempo.

Pasaron muchas cosas, pero la gente lo superará.

Todo irá bien.

-Eso es, me lo tomo como una evolución positiva,

el lado bueno de las cosas.

-Cuando él sale del ingreso

ya ha superado los síntomas de la enfermedad,

pero tiene un segundo reto,

que es enfrentarse al rechazo de su entorno.

¿A ti te miran mucho por la calle? Muchísimo.

¿Te gusta o te molesta? Me incomoda,

pero por otro lado me gusta. ¿Por qué te incomoda?

Porque te miran porque estás en una silla.

Sí. ¿Y la parte que te gusta es porque eres guapa y coqueta?

Este suelo es muy rugoso y debe ser complicado.

¿La gente te ayuda? ¿Es amable la gente?

No. ¿No es amable la gente?

Algunas veces son muy amables, pero otras no.

Otras pasan, ¿no? Sí.

-Nos ponemos a cocinar, ¿no?

Creo que tenemos que orientarnos un poquito antes con el espacio.

Tenemos casi todo dispuesto para empezar.

Nos echamos una lavadita de manos y nos ponemos en marcha.

Y encendemos la luz de paso.

Yo luz no gasto nada más que la de la vitrocerámica.

Gira, gira, gira.

Uno frente a otro, brazo derecho, uno, dos, tres, cuatro...

Venga, prevenidos y dentro.

¿A que me has entendido? ¡Venga! Un aplauso.

Ay, qué tierno, ¿mola ese abrazo de una amiga?

En mi casa no quieren que corte yo la pizza para no discutir.

Te pongo el otro en la tabla y vamos a iniciarnos

en esto de cortar con antifaz. Sí.

Este es el mango del cuchillo. Lo estoy haciendo sonar.

Vale. Ahí lo tienes.

Este cuchillo es el cebollero largo. He cogido el cebollero, sí.

Voy a apartar las manos, que te veo...

Estoy cortando el segundo trozo de pescado, ya está.

Por un lado hice cuatro supremas, cuatro raciones,

que serán las que vayamos a rebozar para nuestro plato de hoy.

¿Cómo construiste el personaje de esta paciente?

-En un principio para mí era complicado,

porque no conocía el trastorno límite,

no conozco a nadie que padezca este tipo de trastorno.

Lo primero, quería ser rigurosa con los síntomas del trastorno,

que fuera un personaje no ajeno a los demás,

sino que pudiese ser tu hija, tu hermana, tu vecina, tu amiga.

Me has dejado tirada, cabrón.

Que estoy hecha mierda y lo sabes y ni siquiera me llamas.

Eres una puta mierda de persona, una puta mierda.

Que no...

Que es broma.

Que yo te quiero mucho, que eres muy majo.

-No sabe lo que le ocurre,

no sabe porqué siente con la intensidad que siente.

¿Ahora?

Qué miedo.

-La zanahoria por un lado, este es el pequeño.

No sé yo si acaba de coger esto.

Estamos organizados.

Tú estás con la mahonesa y yo tengo por aquí las verduras,

que saltearemos con un poquito de soja después para terminarlas.

Voy a limpiar un poquito por aquí y me pongo con el pescado.

Tengo los huevos por aquí.

-Tengo una sorpresa buenísima, acompáñame.

-Acaba de decir que una persona se va.

Voy a escribirle un mensaje.

Todo queda cómo está. Lo siento, porque estoy gritando.

No oigo nada, pero nada, de verdad.

Me acaba de pasar una cosa...

Estaba usando una jarra como jarra y resulta

que tiene un pitorro como de tetera, con lo cual,

todo lo que estaba volcando lo he volcado fuera del vaso.

Eso me pasa por no mirar bien.

-Si yo puedo estar contigo hablando aquí tal cual estamos,

yo no soy una enferma.

Yo me puedo poner enferma, que es muy distinto.

El problema es que cuando nos ponen esa etiqueta,

"enfermo mental", nosotros ya no somos cualquier persona.

¿Tú crees realmente que esto le puede pasar a cualquiera?

Yo creo que sí, que le puede pasar a cualquiera.

Si esto le puede pasar a cualquiera, ¿por qué tanto miedo?

La "peli" de "La mente es maravillosa"

me gustó bastante.

Me gustó la parte en la que John Nash

tiene sus alucinaciones y quiere cambiar el mundo,

pero llega un momento

en el que él ya está harto de estar con eso encima y dices:

"Vale, vivo con ello, tengo que vivir con ello,

pero vosotros os quedáis en la puerta y yo sigo mi vida".

-Nunca más hablaré contigo, entiéndelo.

Eso va también por ti.

Me ha gustado mucho que Mai ha dicho que después de todas estas crisis

ella ha aprendido mucho, ha salido adelante y,

sobre todo, lo que más me ha llamado la atención

es que ella no se cambiaría por la persona anterior

a los 33 años, que es cuando tuvo la primera crisis.

-Te advierto que me da mucho apuro,

te explico porqué, porque a la gente que le dan el premio alrededor

son grandes mujeres, yo solo hago que dirigir, exactamente.

Hay una diferencia.

Yo soy química, luego me dediqué a la tecnología.

-La verdad que esto te obliga

a trabajar con más delicadeza todavía.

Hay que ser muy delicado con todo lo que se está haciendo,

con todo lo que se está manipulando.

-¿A qué hemos venido aquí? (TODOS) A bailar.

Vamos, a ponerse la camiseta.

Una, dos y tres, ¡a bailar! De dos en dos, vamos.

-Aspirar,

yo puedo aspirar sobre el trabajo de las personas con discapacidad.

-Yo en este momento ya llevo cinco horas con los ojos tapados

y la experiencia me parece de lo más increíble,

así que es el momento de probar el plato

y ver lo que hemos conseguido.

-Yo trabajaría con ella, porque creo que es maravillosa,

es dulce, es buena y seguro que capaz de muchísimas cosas.

-Él me habla de otra manera y le entiendo.

Me transmite más que mucha gente cuando me habla.

-He montado coreografía como lo hago con los bailarines

que trabajan habitualmente conmigo,

con cuentas, con ritmos, con movimientos.

No he hecho una coreografía para discapacitados,

en ningún momento lo he pensado.

-Está claro que hay muchísimas cosas que se pierde,

porque no le queda otra,

pero capacitado para ejercer un trabajo,

para hacer su vida completamente normal, sí que lo está.

-Tiene una capacidad de transmisión que me encanta.

No se me olvidará este día, fíjate.

-Hasta que te calzas los zapatos de otro

no sabes cómo camina y creo que es fundamental.

-Creo que la sociedad en general tiene miedo de este tipo de personas

y la verdad es que me ha desmitificado muchísimo

todas las ideas preconcebidas que tenía.

-Son uno más, tenemos que montar coreografía, me tenéis que ayudar.

Hemos puesto toda la energía en el trabajo de hoy.

Es muy emocionante.

-Me ha parecido precioso.

Por un momento yo me he separado y era emocionante.

Claro que pueden existir estos desfiles.

-Que la sociedad les dé una oportunidad, un espacio,

un empleo, y les permita desarrollarse como ciudadanos.

-Ponerse en la piel de los demás.

Yo creo que el mundo nos iría mucho mejor

si sintiéramos un poquito de empatía hacia los demás.

Me he sentido muy a gusto de hacerlo contigo, me ha encantado.

-Impresionado con la experiencia.

-Me he dado cuenta después de esta experiencia

primero que cualquier persona que tenga un problema de estos

si es tratada adecuadamente

puede hacer una vida absolutamente normal,

como cualquier otro, y, segundo, que están totalmente capacitados

para trabajar y para encajar en la sociedad como cualquier otro.

-Integrado y capacitado al 100%.

Aprendí muchísimo más yo, la verdad.

-Los seres humanos tenemos más cosas en común que diferencias,

por eso los ojos de los demás

siempre te devuelven tu propio reflejo.

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Capacitados - Resumen (1)

01 ago 2015

Resumen 1, de varios capítulos con encuentros entre personas con diferentes tipos de discapacidad.

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