La cuarta parte de la población de Camboya murió en apenas cuatro años. En total 1.7 millones de personas ejecutadas, de hambre o de enfermedad por un régimen, el de los Jemeres Rojos que prohibió el dinero, el coche o la religión. Ahora 30 años depués, sólo cuatro están encarcelados y ha empezado el juicio contra otros cinco cabecillas.