Buenas noticias TV La 2

Buenas noticias TV

Domingos a las 09.15 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.12.2/js
4105607
Para todos los públicos Buenas noticias TV - Purificar el alma - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Amigos y amigas, muy bienvenidos a "Buenas noticias TV".

¿Qué creemos los evangélicos sobre el purgatorio?

Hoy vamos a visitar una familia evangélica

que nos va a hablar sobre su fe y su confianza

más allá de la muerte.

Como vamos a ver,

Jesucristo enseñó de manera clara sobre la vida eterna

y podemos vivir confiados cuando pensamos en el más allá.

Te invitamos a compartir tu opinión en nuestro Facebook o Twitter

respondiendo a esta pregunta:

¿necesitamos los creyentes purificar nuestra alma después de la muerte?

Puedes contarnos también en nuestro Facebook

cómo el programa te ayuda.

Para nosotros es importante conocer, incluso, los pequeños detalles

de cómo Dios usa este programa en tu vida.

Nos lo puedes contar por Facebook

o por WhatsApp al teléfono 673 466 366.

Bien, pues os dejo ya con nuestra familia.

Como un náufrago que apareció

en una fiesta a la que nadie le invitó.

Como un extraterrestre que perdió

su nave nodriza, que ya nunca regresó.

Hola, soy Raúl. Tengo 34 años. Esta es mi mujer Dámaris, tiene 31.

Y estos son nuestros hijos, Marcos y Eva.

Tienen 4 añitos y 10 meses.

Y en el centro de esta familia, está Dios.

Sin él, no sería posible que esta familia se mantuviese.

Él es la piedra angular.

(Música)

Yo he nacido en una familia cristiana.

Desde muy pequeñita he asistido a la iglesia.

Pero hubo un punto de inflexión en mi vida donde me acerqué a Dios.

Ese punto de inflexión fue una situación personal

muy delicada, muy compleja.

Una hermana mía tuvo cáncer,

desde los 14 años que se lo diagnosticaron,

y pasamos dos años en la familia con mucho sufrimiento.

Hasta al punto de que a los 16 años, mi hermana murió.

Mis padres conocían a Dios desde muy temprano

y nos estuvieron enseñando

acerca de lo que Dios demandaba de nosotros.

En ese momento, cuando mi hermana murió,

me di cuenta de la paz con la que ella había fallecido.

Y yo quise eso.

Quise experimentar lo que ella estaba experimentando.

Y, por qué no, quizá volverla a ver en el cielo.

-Yo nací y me crié en un hogar cristiano.

Mis padres conocieron al Señor cuando yo tenía 5 años.

Se hicieron pastores evangélicos cuando tenía 13.

O sea que, prácticamente,

me he criado conociendo a Jesús y a la Biblia.

Pero cuando crecí, me di cuenta de que, al final,

estaba viviendo lo que era algo de mis padres

y tenía que decidir si era mío o si era de ellos.

Tuve que elegir o dejarlo o tomármelo en serio

y decidí tomármelo en serio.

Desde ese momento, he experimentado a Dios personalmente

y le he vivido de una forma personal,

no como algo que conocía de oídas o como algo que me habían contado.

Sino que a través de la Biblia

y de mi experiencia personal y mi relación con él,

he podido vivir una vida como cristiano plena.

(Música)

Compramos una casa, que era nuestra casa ideal.

Todo era superidílico.

Y realmente iban a ser nuestros primeros años de casados.

¿Qué pasó? Realmente, estábamos lejos.

Lejos de nuestra familia, de nuestros amigos

e incluso de nuestra iglesia y de nuestro trabajo también.

Nos pasábamos mucho tiempo en la carretera.

Para arriba, para abajo y, además, añadido a eso,

empezamos a sufrir un acoso vecinal.

Nos rayaban el coche,

nos tiraban pintura en la puerta de casa,

nos tiraban tomates...

Nunca supimos quién, ni tampoco lo queremos saber, la verdad.

Y pasamos unos años de mucha tristeza, de mucha angustia.

-Pasamos por las dificultades que puede pasar cualquier persona

y cualquiera que sea cristiano y tenga una relación directa con Dios

puede experimentar también

situaciones de mucho dolor y muy difíciles.

La única diferencia creo que es

que cuando vienen esas situaciones difíciles,

sabemos que tenemos un respaldo detrás nuestro.

Hay alguien que nos escucha en cada momento,

hay alguien con el que puedo hablar

y que sé que me entiende perfectamente.

Sé que también me va a ayudar.

-Experimentamos la mano de Dios en todo momento.

Aprendimos lo que era la paciencia

y aprendimos a amar y a no tener rencor.

Y, además de eso, le pedíamos a Dios que nos llevara a un sitio

más cerca de nuestros trabajos, nuestra familia, nuestra iglesia.

Y, finalmente, conseguimos venir aquí,

a nuestro hogar donde, al final, hemos hecho nuestra vida,

hemos tenido a nuestros hijos

y ahora mismo podemos decir que estamos muy felices.

-A lo largo de mi vida sí que he podido experimentar

y puedo decir convencido que Dios responde.

Dios conoce nuestras necesidades,

conoce aquello que hay en nuestro corazón también

y a su debido tiempo y a su manera, pero siempre responde

y nos echa una mano, por decirlo de alguna manera.

De clásico anticuado, por ir contra la corriente,

de que sean mis sentimientos que manejen mi cantar.

Lo que un día comenzamos nunca ha sido un simple fallo.

Es un pacto fuerte y frágil...

Cuando pienso en Cristo en la cruz,

me vienen muchos sentimientos a mi corazón.

Por un lado, siento la tristeza

de todo aquello que él tuvo que sufrir,

y lo hizo por mí.

Es decir, lo que Cristo pagó en la cruz

era lo que yo debía haber pagado,

porque el que cometió los errores fui yo, él era inocente.

Pero, al mismo tiempo, siento una alegría inmensa,

porque lo hizo por amor por mí.

Yo sin él estaría perdido

y él decidió pagar voluntariamente y libremente

lo que yo tendría que haber pagado.

Dice la Biblia que la paga del pecado es la muerte.

Pero Dios dispuso un plan perfecto para salvarnos

y fue el sacrificio de Cristo.

-Pienso que voy a ir al cielo porque he creído en Jesús.

He creído en Jesús como mi Señor y mi salvador.

Y, realmente, siento gozo

al pensar en ello, en que voy a ir al cielo con Jesús.

-Creo que sacrificio de Cristo

fue suficiente para pagar por mis pecados,

porque así lo explica la Biblia.

La Biblia dice que Dios entregó a su hijo

en un sacrificio único y suficiente para salvarnos.

Es decir, si yo creo que Jesús murió por mí en una cruz

y que pagó por mis pecados y le invito a entrar en mi vida,

eso ya me da la garantía

de que estaré con Dios en el cielo cuando llega el momento.

Es la verdad,

quiero estar contigo hasta el final.

No despreciar

todo lo vivido y batallar.

Es la verdad,

quiero estar contigo hasta el final.

No despreciar...

Realmente, saber que voy a ir al cielo

sin tener que pasar por el purgatorio,

a mí me hace sentir una liberación,

una tranquilidad,

que no tengo que estar pagando todas las multas

de todos los semáforos en rojo

que me he ido saltando a lo largo de mi vida.

Realmente, Jesús ha venido a este mundo

para pagar por esos pecados.

Así que, para mí, no hay mayor liberación

que saber que voy a estar en el cielo directamente.

-Yo creo que las indulgencias,

las peticiones por aquellos que hayan fallecido

no tienen efecto,

porque la Biblia explica

que el sacrificio de Cristo fue suficiente.

Si cuando morimos no vamos al cielo

y necesitamos estar en otro lugar

para que otras personas pidan por nosotros,

eso significa que el sacrificio de Cristo,

entonces, no fue suficiente.

Por lo tanto, estamos haciendo mentirosa la palabra de Dios.

Si creo en la palabra de Dios, tengo que creer que tal cual lo dice,

mi fe en su sacrificio me salva.

Por lo tanto, cosas externas no tienen sentido,

no entran dentro de lo que explica la palabra de Dios.

Cómo me hablas y escuchas sin prisas.

Un claro de cielo azul entre tantas nubes oscuras.

La Biblia es mi libro de instrucciones,

es mi mapa en la vida.

Es aquellas cosas que yo quiero hacer y por dónde Dios me tiene que guiar.

Aquel camino que tengo que recorrer,

aquellas cosas hasta donde tengo que hacer

y no tengo que hacer.

-Lo cierto es que si no hubiera conocido a Cristo,

pienso que mi vida estaría incompleta.

Cristo es lo que me llena.

Pero podría vivir como una persona normal y corriente.

Pues hacer mi vida, mi trabajo, mi familia,

pero sin Cristo creo que me sentiría mucho más inseguro, mucho más vacío

y, en las situaciones difíciles, creo que no encontraría la respuesta,

que es muchas veces lo que necesitamos, ¿no?

Cuando vienen esas situaciones,

Cristo es mi ayuda, es mi respuesta, es mi apoyo

y es aquel que hace que mi vida

pueda ir en un rumbo diferente al que si no le tuviera él.

-Cuando oro, siento mucha paz. Siento que alguien me escucha.

Al final, no es orar a la nada, a las paredes o...

Sino orar es hablar con Dios.

Es poder decirle lo que siento, las necesidades que tengo,

las preocupaciones y también agradecerle,

agradecerle todo lo que hace por mí, que no es poco.

Y a veces, se nos olvida también agradecer.

Así que, realmente, cuando oro siento que se me está escuchando.

Y no tengo necesidad de que nadie lo haga por mí,

puedo directamente acercarme yo a él y hablar con él con plena libertad.

Fue tu voz la que me levantó

en el tiempo de dolor.

Es tu fuerza la que me da paz

en momentos de ansiedad.

En la iglesia hay muchas labores que desempañar,

tanto para servir a la iglesia

como para servir a gente que está en la calle

y que necesita también conocer a Cristo.

Entonces, tienes una especie de compañeros de trabajo,

en las que tienes que desarrollar muchas tareas y muchas labores,

pero, obviamente, y lo bueno es que también encuentras amigos.

Y también, nuestro caso como matrimonio,

solemos quedar y relacionarnos con gente

que está en una situación parecida a la nuestra.

Es decir, otros matrimonios que tienen hijos pequeños,

con los que podemos ir al parque, hablar,

puedes compartir experiencias, ya no solo de temas espirituales,

sino también de cosas tan sencillas como criar a tus hijos,

cosas de ese tipo.

-Tenemos una máxima y siempre lo decimos,

y es no ponerse el sol sobre nuestro enojo.

Esto, ¿qué quiere decir? Pues algo tan sencillo como perdonar.

Pero perdonar a nivel de olvidar.

Que esto que ha pasado no siga en rencor,

no cree amargura,

sino que lo que ha pasado se resuelve.

Cada uno tenemos un carácter y tenemos una manera de explotar,

entonces, al final, es:

"Bueno, tú tienes tu situación, yo tengo la mía,

pero tenemos que intentar llegar al nexo común

y buscar las vías que confluyen para, sobre todo,

el futuro de nuestro matrimonio, que no se estén ahí anquilosando.".

Ven conmigo donde quiera que yo vaya.

Qué bueno ver la confianza que nuestros amigos tienen

para el día después de su muerte.

José Pablo, ¿tú qué piensas del purgatorio?

¿Tú tienes ya claro dónde vas a pasar la eternidad?

Pues sí, gracias a Dios sé que estaré con Jesús.

Bueno, pues me alegro.

Yo también tengo esa certeza

y creo que estaré con Jesús inmediatamente después de mi muerte.

Me identifico con el ladrón que acompañó a Jesucristo en la cruz

y que le pidió misericordia.

La respuesta de Jesús fue muy clara,

la encontramos en el Evangelio de Lucas.

Jesús le dijo:

"Te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso.".

Soy protestante, porque creo que nuestro destino eterno

solo depende de nosotros mismos, de nuestras elecciones,

nuestras decisiones mientras vivimos.

Nuestra salvación o condenación no depende de los rezos de otros

ni de las indulgencias, penitencias o limosnas

ni de los ritos que otros ofrezcan a nuestro favor.

Además, la purificación de mi alma, de todo mi ser,

fue completa, consumada, perfecta el día que creí en Jesús.

Su sangre derramada en la cruz fue más que suficiente

para limpiar todos mis pecados, pasados, presentes y futuros.

Así que no tengo temor,

sé que estaré con Jesús por la eternidad.

No creo en una salvación incompleta,

que necesite purificarse después de la muerte

en un lugar llamado purgatorio, que la Biblia no menciona.

Así es como pensamos los protestantes.

Por eso yo soy protestante.

Y tú, ¿qué piensas? ¿Piensas como yo?

Pues míralo bien, porque, tal vez, eres protestante y no lo sabes.

Muy interesante la información

que nos deja José Pablo en esta mañana.

Nos tenemos ya casi que marchar,

pero antes queremos animarte a leer la Biblia.

Y si todavía no lo tienes,

te queremos regalar este Evangelio de San Juan.

Llámanos al teléfono 91 743 44 00

y te lo haremos llegar gratis,

por gentileza de las iglesias evangélicas.

El teléfono, repito, lo puedes anotar,

es el 91 743 44 00.

Y para los que formáis parte del Club de Amigos,

en esta ocasión vamos a sortear este gran diccionario enciclopédico.

Un diccionario editado por Alfonso Ropero

y publicado por la editorial CLIE.

Si te gusta nuestro programa

y crees que estamos haciendo una buena labor,

únete al Club de Amigos, necesitamos gente como tú,

que ama la Biblia y que desea promoverla con nosotros.

Llámanos y te explicaremos cómo hacerlo.

Muchas gracias por vuestra atención en esta mañana y no lo olvides,

tú vales mucho para Dios.

(Música créditos)

  • Purificar el alma

Buenas noticias TV - Purificar el alma

09 jul 2017

¿Qué creemos los protestantes sobre el purgatorio? Visitamos hoy a una familia evangélica que nos hablará de su fe y su confianza más allá de la muerte.

ver más sobre "Buenas noticias TV - Purificar el alma" ver menos sobre "Buenas noticias TV - Purificar el alma"
Programas completos (506)
Clips

Los últimos 507 programas de Buenas noticias TV

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios