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Para todos los públicos Buenas noticias TV - Promesas para un año nuevo - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Amigos, amigas, muy bienvenidos a "Buenas noticias TV"

y feliz Año Nuevo.

Comenzamos este nuevo año lleno de ilusiones,

de sueños y de buenas intenciones. Y para añadir esperanza

a todos esos buenos propósitos vamos hoy a recordar

algunas de las promesas de Dios que encontramos en la Biblia

y que seguro nos ayudarán a disfrutar de este nuevo año.

Y lo vamos a hacer charlando con Carmen Aparicio,

que pastorea junto a su esposo la Iglesia Evangélica "Las Águilas"

en Madrid. Te invitamos además a compartir tu opinión

en el Facebook o Twitter de "Buenas noticias TV"

respondiendo a esta pregunta:

¿Qué promesa te ha animado más a mirar el futuro con esperanza?

Pues os dejo ya con nuestra entrevista.

Muy buenos días, bienvenida. Muchas gracias. Bien hallado.

Bueno, estamos empezando un nuevo año

y la verdad es que hay muchas personas,

seguro que muchas en nuestra audiencia se están preguntando

"¿Cómo será este año?", "¿Me tocará la lotería?",

"¿Encontraré novio, pareja?", "¿Caeré enfermo?"...

Y lo que nos gustaría es sembrar esperanza

con alguna de las promesas que encontramos en la Biblia.

Entonces, para empezar, ¿qué promesa quieres compartir

con nuestra audiencia para sembrar esa esperanza?

La primera que me viene a la mente está recogida

en las palabras de Jesús, justo antes de la Ascensión,

antes de despedirse de sus discípulos.

Y esto es lo que Jesús les dijo: "He aquí, yo estoy con vosotros

todos los días hasta el fin del mundo".

Me encanta esa promesa porque da una seguridad

a aquel que la cree, increíble, saber que la presencia de Dios

va con nosotros, y su favor, y su bien y su bondad

y todo lo que él representa. Claro, los días que haga sol,

los días que haga lluvia, sean cuales sean las circunstancias

podemos contar con la presencia de Dios.

Todos los días. Todos los días.

Pues fíjate, estaba mirando, en el Evangelio

hay una promesa que dice, unas palabras de Jesús:

"En el mundo tendréis aflicción, pero confiad,

yo he vencido al mundo". ¿Qué piensas sobre esa promesa?

Pues que es muy real, muy verdadera. La palabra de Dios nunca nos engaña,

es realista y no nos evade ni nos evita

los problemas y las dificultades.

Y que la clave está en el "pero confía".

"Si yo he vencido, vosotros también gracias a mi presencia

y a mi ayuda constante podréis vencer,

superar las dificultades". Sí, es importante,

mirando, en esta etapa del año, que sea lo que sea que pase,

Jesucristo ha vencido y promete estar a nuestro lado,

como comenzábamos diciendo. Claro que sí, sí.

A veces hay personas también que se encuentran en un callejón sin salida

y que ven que prácticamente no hay ninguna alternativa

y la palabra de Dios dice otra promesa en Lucas 18,27:

"Lo que es imposible para los hombres

es posible para Dios".

¿Cómo convertimos lo imposible en posible?

Pues nosotros nunca lo vamos a conseguir,

pero gracias a Dios, él sí. Yo, aunque soy una mujer de fe,

llevo 50 años caminando con el señor,

estoy viviendo una de esas circunstancias,

hace bastante más de un año que estoy viviendo una circunstancia

que todavía no le veo la salida, pero Dios me lleva de la mano,

entonces voy a encontrar esa salida.

¿Cómo afrontamos? Porque claro...

¿Cómo lo estás afrontando tú? Porque hay ahí una situación

que parece que no se soluciona, entonces, ¿qué haces?

¿Qué consejo darías a nuestra ausencia?

¿Qué tienen que hacer? Porque es verdad

que al final es Dios quien convierte lo imposible en algo posible,

pero nosotros en ese proceso tenemos que mantener una dinámica.

Mantener la fe y él nos ayuda. Lo primero que hice fue buscarle.

Como él dice: "Buscadme, buscad mi rostro".

Él nos invita a buscarle. Le busqué y a través de su palabra

él me dio claves de consuelo, de fe, y en eso me mantengo.

Después de un año más o menos entendí que ya era el tiempo de darle gracias

y de bendecir a cada una de las personas

y circunstancias involucradas en ese proceso.

Y eso me ha ayudado mucho. Y mi fe ha crecido.

He conocido mucho más a nuestro padre.

"Buscarle". ¿Fuiste a la iglesia o cómo es eso de buscarle?

Le busqué en la intimidad, le busqué en la soledad,

le busqué en mi casa y abrí la Palabra,

le pedí que me hablase y me habló, me dio promesas.

Qué bueno, ¿no? Saber que Dios nos habla,

que esto es algo vivo, dinámico, real, que estas promesas

son verdaderas y que funcionan. Así es.

Hay gente que dice "Año nuevo, vida nueva",

y lo dicen precisamente pensando en una carga que llevan atrás

de problemas, de circunstancias, de conflictos,

personas que llevan una amargura también grande

y que no son capaces de solucionar.

Y la palabra de Dios también dice otra promesa:

"Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo

para perdonar nuestros pecados". Limpiarnos de toda maldad.

¿Es posible comenzar de nuevo de verdad con Cristo?

Sí, yo lo he hecho.

Yo lo he hecho, yo en todo este proceso de mi vida

he tenido que arrepentirme y reconocer,

porque confesar no puedes confesar algo

que tú no identificas y no reconoces.

He tenido que identificar dónde estaba mi problema,

donde estaba mi pecado y rectificar, confesar, pedir perdón

y él se ha llevado toda acusación

y todo sentimiento de culpa, completamente.

Es que esa acusación, ese sentimiento de culpa,

son también herramientas que utiliza Satanás

para hacernos daño, es como algo constante que está ahí

intentando que no podamos disfrutar de las promesas de Dios,

pero tú dices: "Arrepentirse, confesar,

identificar qué es tu propio problema",

y todo eso es algo que regenera. Sí.

Es algo que regenera, es real. Te permite empezar de nuevo.

El señor borra, limpia. Él lo ha dicho y es verdad,

yo lo he experimentado, he podido sentirme completamente limpia

y completamente libre. Descargada completamente.

Hay personas que gastan mucho dinero en terapias,

que no estoy en contra de hacer terapias,

que gastan mucho dinero en buscar pastillas mágicas

que me puedan liberar la conciencia,

que me puedan dar una nueva oportunidad

y por lo que comentas, esto es mucho más sencillo,

es acercarse a las promesas de Dios y hacerlas realidad en tu vida.

Es algo que animaríamos a nuestra audiencia a que lo hiciera.

Sí, es sencillo, pero nosotros lo complicamos,

no nos creemos que es tan sencillo y entonces le damos

demasiadas vueltas al coco, pero Dios es un Dios sencillo,

porque sabe que nosotros necesitamos esa sencillez.

En estos días de Navidad, de Año Nuevo,

siempre se habla de la paz y la paz forma parte del mensaje,

vamos a decir, del entorno de las Navidades

y Jesucristo dijo otra de sus promesas:

"Mi paz os dejo, mi paz os doy. No os la doy como el mundo la da,

no se turbe vuestro corazón ni tengáis miedo".

¿Cuál es la diferencia entre la paz de Dios

y la paz del mundo, que ahí Jesús hace, marca esa diferencia?

Sí. Para mí, la paz del mundo va de fuera hacia dentro

y la paz de Dios va de dentro hacia afuera.

Y me explico. La paz del mundo es la ausencia de conflictos,

de guerras y de problemas, y la paz de Dios

es a pesar de los conflictos, de los problemas.

La paz de Dios funciona, es real

en medio del conflicto y de la guerra.

Y se hace realidad cuando nosotros confiamos,

porque ahí, de todo esto que estamos hablando,

hay una dimensión humana, es decir, como que Dios quiere

que sus promesas se hagan reales en nuestra vida,

pero también estamos hablando de que a nosotros nos toque una aparte.

¿Cuál es nuestra parte como humanos?

Nuestra parte es mínima. Yo creo que la fe,

el 90, quizás el 99%, de todo el trabajo,

pero ese 1% es necesario que lo hagamos nosotros.

Él dice que somos colaboradores suyos y somos compañeros en el camino.

Él nos ha tendido la mano, pero tenemos que caminar.

Él dice: "Venid", y hay que dar el paso.

Él dice: "Id", y hay que seguir dando pasos.

Entonces, trabajamos en equipo Dios y nosotros.

Nuestra pequeña responsabilidad es ineludible.

¿Y cuál sería? ¿En qué consistiría esa pequeña responsabilidad?

Pues lo hemos ido mencionando, yo creo que es confiar,

esperar, "buscadme, no temáis, no dudéis de mí".

Claro, claro. Siempre me viene a la mente

un ejemplo en cuanto a esto de las promesas de Dios

y nuestra parte, que estoy de acuerdo contigo.

Al final, prácticamente Dios es el que las hace realidad

y las hace posibles, pero pienso en esa parte que nos corresponde

cuando Dios le promete a Josué que le va a entregar toda la Tierra,

la Tierra Prometida y después de estar unos años en el desierto,

están para entrar en la Tierra Prometida

y resulta que la Tierra ya es, porque Dios lo ha dicho, para ellos,

pero allí hay gente, hay que hacer una guerra,

hay que hacer una batalla,

y a veces en nuestra vida puede ser que también tengamos cosas

que están ahí que nos están impidiendo

que conquistemos las promesas de Dios,

hay enemigos de que podamos recibir esas promesas

y hay que luchar contra ellos. ¿Qué enemigos piensas

que podrían estar ahí y que debemos también identificar

para que no nos roben las promesas de Dios?

Yo creo que el primero es la falta de confianza en Dios,

la inseguridad, falta de fe, temor... Van todos encadenados,

pero yo creo que el primero es falta de confianza en Dios.

Nuestra vida es de él, él no nos ha fallado nunca.

Es verdad que ha permitido y que podía habernos evitado sufrimientos,

pero en su sabiduría no lo ha hecho.

Entonces, volviendo a lo que decíamos antes, ese 1%,

que, comparado con lo que Dios hace es muy poquito,

para nosotros significa todo. Hay que rendirlo todo,

hay que decir, reconocer, "señor, yo no puedo,

pero te doy lo que soy y voy a confiar en ti".

Ese reconocer, yo diría que uno de los grandes enemigos

que yo identifico en general es arrogancia.

"Yo puedo por mí mismo, no necesito a Dios.

Todas estas promesas de la Biblia están bien,

pero a mí me sobran porque yo valgo mucho por mí mismo".

Terminamos el programa diciendo "Tú vales mucho para Dios",

pero hay gente que dice "No necesito a Dios,

yo puedo por mí mismo, Dios no me hace falta,

la fe no me hace falta". Y claro, cuando uno es tan arrogante

de creer que es capaz de controlar todo en su vida

pues difícilmente va a dejar espacio para que Dios intervenga.

Sí, eso nos impide acercarnos a él, nuestro orgullo.

Nos impide rendirnos porque la sociedad nos dice:

"Tanto haces, tanto vales", y Dios nos dice:

"Vales porque a mí me vales, porque yo te he creado,

porque has aceptado mi regalo y al aceptar mi regalo

ya tienes validez". Es un poco ir contracorriente.

Claro, claro. Pues para terminar y dejando ya ahí

una última promesa para nuestra audiencia,

¿qué sería tu mensaje si pudieran escribirlo y guardarlo

todo el año para que lo tuvieran ahí en mente todo este año?

¿Cuál sería la última promesa que dejarías ahí?

Pues yo he venido con un regalo. A ver el regalo.

No es mío, Dios me lo ha dado a mí y yo lo comparto.

Está en los Salmos, en el capítulo 23,

en el "Salmo del buen pastor", el último versículo,

dice así, unas palabras preciosas: "Ciertamente el bien

y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida.

Todos los días de este año, del que viene y más allá".

Si nos van a seguir y a perseguir, yo a veces digo:

"No solo me sigues, me persigues con tu bien y con tu misericordia,

pues adelante, vamos, vamos a por ello, vamos a por este año".

Muy bien, vamos a por ello con la persecución de la gracia

y la misericordia de Dios. Amén.

Cada uno de nosotros. Sí, sí.

Pues muchas gracias, Carmen, por animarnos a mirar

a todas estas promesas y estoy seguro

de que vamos a sembrar esperanza, que es lo que queremos

y hemos intentado, y que muchas de las personas

que nos están viendo a lo largo de este año

se agarrarán a estas promesas y podrán vivirlo con nuevas fuerzas.

Claro que sí. Que Dios te bendiga, Carmen.

Gracias.

¿Qué mejor manera de empezar el año compartir las promesas de Dios

con todos vosotros? Y también queremos animaros a leer la Biblia.

Si todavía no lo habéis hecho, en esta ocasión queremos regalaros

este libro de reflexiones bíblicas para cada día del nuevo año,

el alimento para el alma que no puede faltar en su hogar.

Llámenos ahora al teléfono 91 743 44 00

y lo enviaremos gratis.

Repito el teléfono, es el 91 743 44 00.

Y si formas parte del Club de Amigos,

en esta ocasión vamos a sortear un libro titulado

"Caminar en sintonía con el espíritu",

escrito por J. I. Packer. Es un regalo que llega

gracias a la gentileza de la editorial Andamio.

Si te gusta este programa y crees que estamos haciendo

una buena labor, únete al Club de Amigos,

llámanos y te explicaremos cómo hacerlo.

Muchas gracias por vuestra atención en esta mañana.

Feliz Año Nuevo, os deseamos lo mejor

y, por supuesto, no lo olvides, tú vales mucho para Dios.

(Música créditos)

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Buenas noticias TV - Promesas para un año nuevo

07 ene 2018

Para añadir esperanza a todos esos buenos propósitos vamos a recordar algunas de las promesas de Dios que encontramos en la Biblia y que seguro nos ayudarán a disfrutar de este nuevo año.

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