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Para todos los públicos Buenas noticias TV - Nuevos desafíos éticos: Robótica - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Amigos y amigas de "Buenas noticias TV",

muy bienvenidos.

Los robots y la ciencia artificial están tomando cada día

más protagonismo en todas las áreas de nuestra vida.

Coches autónomos, algoritmos que detectan nuestros deseos,

o juegos con nuestros ahorros.

Es un tema complejo.

Hoy lo vamos a tratar desde la perspectiva bíblica

que da al ser humano un valor y una dignidad únicas.

José Pablo Sánchez, director de este programa,

va a hablar de nuevo con el Pastor Evangélico,

el Profesor de Ética Emmanuel Buch, sobre este tema.

Te invitamos, además,

a compartir tu opinión en nuestras redes sociales

respondiendo a esta pregunta:

¿Por qué tenemos que rendir cuentas ante Dios?

Cuéntanos también cómo te ayuda este programa,

es importante para nosotros saber cómo Dios lo usa en tu vida,

aún en esos pequeños detalles.

Puedes contarlo por Facebook

o al WhatsApp, 673 466 366.

Vamos ya con nuestra entrevista.

Emmanuel, bienvenido a un nuevo capítulo

de estos desafíos éticos contemporáneos.

Gracias, un gusto.

Gracias por aceptar nuestra invitación.

Un estudio de la Universidad de Oxford asegura

que el 47% de los trabajos que se realizan hoy

por humanos podrían ser automatizados,

reemplazados por la tecnología que ya existe.

Como drones, coches autónomos,

kioscos automáticos, impresoras 3D...

¿Debemos de ponerle freno a la tecnología?

No, no debemos, en absoluto.

Luego veremos cómo la utilizamos.

Lamentablemente, hay toda una tradición histórica

en el cristianismo de mucho recelo hacia la ciencia,

la investigación, a veces, de resistencia numantina.

Y eso es un error.

El cristianismo está llamado a ser

no una fuerza reactiva sino creativa.

Al fin y al cabo, es algo que hemos recibido de parte del creador.

Lo que sí debemos aprender es,

y quizás este, es un poco el tono actual,

a no ser idólatras.

Es decir, la ciencia, la tecnología como hija suya,

no es una realidad que esté llamada a adorarse de forma acrítica.

Está llamada a administrarse, y hacerlo de una manera humana.

Y a eso yo creo que sí,

las enseñanzas del Evangelio nos pueden ayudar.

Los beneficios de las empresas

al sustituir humanos por robots se multiplican,

mientras que mucha gente queda en el paro, desprotegida.

Y la brecha entre ricos y pobres aumenta,

y todo eso es fruto

de la implementación de toda esta robótica,

tecnología, inteligencia artificial...

¿Qué alternativas podemos ofrecer nosotros

desde una óptica cristiana?

La exigencia de que la tecnología esté al servicio de la persona.

Al servicio del ser humano.

Y que en lugar de generar diferencias,

en lugar de generar división,

en lugar de generar una brecha mayor entre ricos y pobres,

contribuya a humanizar la sociedad.

Y ahí sí es cierto que esta especie de fascinación

que suponen los avances tecnológicos,

no siempre permite ver algunos de sus efectos.

Y esta tecnología, esta inteligencia artificial,

en ocasiones se convierte en enemigo declarado

de la libertad personal.

En otras ocasiones, efectivamente, reduce al individuo,

al ser humano, a mera herramienta.

Cuando no, en un desecho.

O a veces, por los Estados, en un instrumento de control,

de dominación.

Hace décadas, de manera casi profética,

en un sentido amplio de la palabra,

alguien como Jacques Ellul ya advirtió claramente

acerca de estas cosas.

Tengo aquí un libro de los suyos, "La edad de la técnica",

tiene ya algunas décadas, pero Jacques Ellul

que era protestante, francés, sociólogo...

Y pasa por ser, digamos,

el abuelo de muchos de los movimientos alternativos

que se dan en la actualidad.

Ya advertía de esto,

de cómo esta fascinación que la tecnología produce en tantos,

hace que se le autorice a convertirse en dueña y señora.

Y entonces, eso termina acabando por perjudicar

y dañar la dignidad de no pocos de los seres humanos que la padecen.

Parece que estamos hablando de ciencia ficción,

pero realmente estamos hablando de temas

que ya nos están afectando.

¿Quién es responsable cuando un robot se equivoca?

Te pongo un ejemplo,

la mayoría de las operaciones en Bolsa la realizan ya robots,

ordenadores con inteligencia artificial que deciden comprar

o vender analizando los riesgos del sistema financiero.

El 6 de mayo de 2010, hace unos años,

se produjo el primer crack de la historia

causado por la máquina de trading de alta frecuencia,

fue el mayor desplome de la Bolsa, en un solo día,

el índice Dow Jones perdió 1000 puntos en solamente cinco minutos.

Jamás había ocurrido nada igual.

Los humanos habían perdido el control del mercado.

Un robot empezó a vender acciones, y los demás robots le siguieron.

Y entonces surge la pregunta, cuando suceden esas cosas,

¿quién es responsable?

Bueno, responsabilidad es una palabra que aparece

en el texto bíblico continuamente y siempre referida al ser humano.

Alguien ha dicho que la ciencia

sin conciencia solo trae ruina para el ser humano.

Y esa conciencia, en el ejercicio,

en el desarrollo de lo científico y tecnológico

corresponde al ser humano.

Emil Brunner hablaba, un teólogo protestante,

él hablaba del ser humano, precisamente,

creado a imagen de Dios, por ser creado a imagen de Dios,

con esa capacidad, en castellano no suena muy bien,

pero de ser el único ser creado

que es respondente, y responsable.

Es decir, que tiene capacidad de responder.

Y precisamente por eso es responsable

del modo en que lo hace.

Vivimos en un tiempo dónde es...

La tendencia tan evidente es,

siempre trasladar y proyectar la responsabilidad a terceros,

que nos hemos acostumbrado y damos por hecho que nadie responde,

responsablemente, de nada.

Sea el plano general de la política, de la sociedad,

de la economía, e incluso en el plano privado.

Siempre la responsabilidad es de otro.

En ese sentido,

si podemos construir robots con cierta capacidad de autonomía,

pues entonces sería fantástico.

Pero, la Palabra de Dios no nos permite delegar

la responsabilidad en nadie, ni en nada,

sino en nosotros mismos,

que somos los que somos a imagen y semejanza de Dios.

Es decir, los ingenieros que crearon esas máquinas

son los que son responsables, ¿no?

Los que la utilizarán, y los que...

Y también se aprovechan de los beneficios, ¿no?

Esas máquinas producen beneficios

y ellos son los que se aprovechan...

Se empieza a hablar también de derechos.

De los derechos de la máquina.

Porque claro, si les vamos a hacer responsables, es que...

Les vamos a hacer responsables moralmente.

Bueno, si entramos en esa dinámica y les reconocemos condición,

decíamos en otros contextos, de personas no humanas,

referido a animales,

pues hablaremos también en el mismo sentido de personas no humanas,

referidos a máquinas.

Por las redes sociales nos ha llegado una pregunta

que te traslada mi compañera.

Tenemos una pregunta para Emmanuel de nuestro amigo David,

que dice lo siguiente,

¿si existiese un avance suficiente para crear androides de compañía

con una cuasi capacidad de pensar,

qué le dirías a un joven que quiere convivir con uno de ellos?

¿Qué piensas, Emmanuel?

Pues nada, que le vaya bien.

No sé cuál es su expectativa.

Pero, desde luego, y eso es vital,

si hay algo que en la Palabra de Dios encontramos permanentemente,

es el valor único de todo ser humano.

De todo ser humano.

Al punto que, de hecho,

la fundamentación de la dignidad humana,

no hay una fundamentación más absoluta, es decir,

que alcance a todos,

salvo la que procede de esta condición

de creación de Dios a imagen suya.

De modo que, quizás, le ayude en este sentido,

el más pobre, el más imperfecto,

el más limitado de los seres humanos,

posee un valor intrínseco, y una dignidad única,

a los ojos del creador.

De la que le separa un abismo a la máquina más elaborada

y más exquisita que haya.

Si, David, prefiere optar por una máquina,

o algún joven prefiere optar por la máquina, pues puede hacerlo,

pero sabe que él mismo

se está empobreciendo como persona al limitar su aspiración

y reducir lo humano al terreno de la máquina,

por más sofisticada que la máquina sea.

Bueno, es una teoría, una propuesta imaginaria, ¿no?

Pero, realmente, dentro de poco tiempo es muy probable

que nos veamos en situaciones parecidas.

Y no entender esa diferenciación entre un ser humano

y el resto de todo lo que tenemos a nuestro alrededor,

incluso de máquinas sofisticadas,

yo creo que es perder de vista la enseñanza de la Palabra de Dios.

Que pone al ser humano, como ya decíamos en otro programa,

como la corona de la Creación.

Es curioso, sobre este tema,

que para elaborar el código ético de los coches autónomos,

hicieron una encuesta a 2 millones de personas en 233 países,

y así nació lo que han denominado "La Máquina Moral".

Si un peatón y un perro se cruzan en su camino,

y tiene que elegir entre uno y el otro,

está claro que elige la mascota.

¿Qué pasa si tiene que elegir entre un hombre y una mujer,

o entre un rico y un pobre?

¿Es la estadística la fuente fiable de la moralidad?

Bueno, en la actualidad, quizás, no la estadística,

dicho más precisamente, es el consenso.

Es decir, los criterios morales en los que ahora mismo

se mueve Occidente parten del consenso,

lo que ha dado en llamarse "la ética cívica mínima".

Es decir, puesto que estamos en una sociedad

donde sus componentes tienen valores muy distintos,

una sociedad muy diversa, entonces,

establezcamos por consenso unos mínimos morales

en los que podamos estar de acuerdo,

a ser posible un mínimo de convivencia estable,

y dejemos las convicciones más rotundas

al ámbito de lo privado.

Y ese debate, y esa búsqueda de consenso de mínimos morales,

los trasladamos al Parlamento donde eso va a producirse.

¿Qué pasa con eso?

Es evidente, como ya alguien ha dicho,

pues estamos no solo en una sociedad líquida, es decir,

así fluctuante, inestable, cambiante,

si no con criterios morales igualmente líquidos.

Para un Cristiano eso, en lo personal, desde luego,

no puede ser válido.

Porque nuestro compromiso son en términos de absolutos,

de absolutos delante de Dios.

Otra cosa es que, como parte de la sociedad,

nosotros estamos llamados a proponer,

y nunca imponer nuestros valores.

Ahora, en cualquier caso,

sea en estos términos más absolutos con mayúsculas

de nuestra condición personal como cristiano, o sea,

incluso estos valores más débiles a los que se llega por consenso,

en cualquier caso, ese plano de lo humano debe prevalecer.

Es decir, una persona que va subida en un vehículo,

que se mueve de forma automática,

más allá incluso de lo que dijera en su momento el código,

no debería permitirse a sí mismo delegar en ese vehículo,

en esa máquina,

una decisión de calibre moral de tanta envergadura

como qué vida va a salvar, o qué vida va a atropellar.

Eso el Evangelio no lo permite.

Y la ética no se delega en ninguna máquina, ¿no?

La ética personal, aunque uno esté utilizando una máquina

que tenga moralidad programada, no debemos delegarla nunca.

Los cristianos no deberíamos aceptar

esa tentación tan tentadora.

Porque, al final,

el ejercicio de la libertad también tiene un precio,

y el ejercicio de la responsabilidad es costoso.

Pero, deberíamos ser los primeros en movernos en esa dirección,

aunque hoy no sea muy mayoritaria.

Fíjate, hoy casi suena a disparate, pero hace 100 años,

aquello que decía Dostoyevski:

"Todos somos responsables de todos y de todo,

y yo más responsable que nadie".

Dostoyevski, que es una persona

absolutamente impactada por el Evangelio.

Y que lo traslada así a ese terreno.

Yo creo que como criterio de conducta,

del ejercicio de la responsabilidad, desde luego,

a la luz de la Palabra de Dios, eso es vital.

Tenemos que dejarlo aquí, gracias, Emmanuel,

por ayudarnos a entender mejor

este tema de la ética y la robótica.

Muchas gracias.

Hasta luego.

Nos tenemos que marchar ya.

A todos aquellos que formáis parte

de nuestro club de amigos, sorteamos este libro,

"Familias tecnológicamente sabias", del escritor Andy Crouch.

Un libro que te ayudará a colocar la tecnología

en el lugar que le corresponde

y que os llega gracias a la generosidad

de la editorial Andamio.

Necesitamos amigos,

que se unan a nuestro club y seguir regalando la Biblia

y ofrecer ayuda espiritual a nuestra audiencia, así que,

entra en la web, o llámanos,

mándanos un WhatsApp y te explicaremos cómo hacerlo.

Gracias por tu atención en este día, y no lo olvides,

tú vales mucho para Dios.

(Música)

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Buenas noticias TV - Nuevos desafíos éticos: Robótica

18 ago 2019

Es un tema complejo que hoy trataremos desde la perspectiva bíblica que da al ser humano un valor y una dignidad única.

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