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Para todos los públicos Buenas noticias TV- La fe de Óscar y Raquel - ver ahora
Transcripción completa

Hola, amigos y amigas de "Buenas noticias TV".

Muy bienvenidos.

No hay familia perfecta ni matrimonio sin problemas,

pero merece la pena luchar por sacar adelante el hogar.

En la Biblia encontramos la hoja de ruta

para conseguir una familia estable y fuerte

como hoy vamos a ver.

Pero antes te queremos invitar a compartir tu opinión

en el Facebook o Twitter de "Buenas noticias TV"

respondiendo a esta pregunta.

¿Qué enseñanza te ayuda a ti a mantener fuerte tu hogar?

Pues, bien, vamos a conocer a nuestros amigos.

Somos Raquel, nuestro hijo Joel y yo, Óscar.

Bueno, Dios, para nosotros,

ocupa un lugar muy importante en nuestra vida, ¿no?

La Biblia nos enseña que el amor es una decisión.

No solo un sentimiento, sino mucho más.

Es una decisión.

Tú decides amar a alguien

y, por lo tanto, has tomado una decisión

y tienes que pelear por ella.

Jesús entiendo que en su vida no siempre sintió ganas de amar.

Cuando la gente le insultaba, le escupía o le llevó a la cruz...

Pero él decidió amar y lo llevó hasta el final.

Eso es un principio fundamental en el matrimonio.

Creo que Dios sí que marca una influencia positiva

en nuestro matrimonio.

No solo por esa manera de amar generosa,

sino porque creemos que la oración tiene poder

y él hablar con Jesús.

Podemos recurrir a él y pedirle ayuda

cuando las cosas no vayan bien del todo

porque no siempre todo es bonito y todo es fácil.

Pero podemos recurrir a él,

a personas de la iglesia también

que, seguramente, tengan problemas parecidos a los nuestros...

Y, bueno, un poco por eso.

Yo no recuerdo un momento en el que dijese:

"Ostras, de repente he conocido a Jesús",

porque siempre ha sido un proceso.

Sí que recuerdo un momento en mi adolescencia

cuando entendí que el conocer a Jesús

o creer en Jesús, la fe, no se hereda.

Es algo que no se hereda. Es algo personal, ¿no?

Y, en aquel momento, entendí que yo debía decidirme

si quería no solo conocerle de aquella manera,

sino reconocerle en mi vida y seguirle o no.

En aquel momento, decidí aceptar a Jesús

como quien él se presenta, ¿no?

En la adolescencia fui a un campamento cristiano,

con jóvenes cristianos,

y fue ahí realmente

cuando entendí que todas esas cosas que había escuchado antes

y que todas las cosas que no le gustaban a Dios de mi vida

eran reales, ¿no?

También me pasó a mí y no solo a mi alrededor.

Y, bueno, al final, en ese momento,

entendí que eso me alejaba de Dios y que tenía que cambiar.

# Era un muchachito.

# Su nombre era David.

# Era un muchachito # que mucho a Dios amó

# y ese muchachito no se asustó

# cuando vio al gigante # que a todos miedo dio. #

Dios es justo.

Él tenía que hacer justicia y tenía dos opciones.

O castigarnos a todos

o poner a alguien que pagase por todos nosotros, ¿no?

Alguien que fuese justo y pudiese cargar con ese pecado

y ofrecernos ese perdón.

Y Dios, en su misericordia infinita, decidió coger a su hijo

y ponerlo en ese madero por nosotros.

Entonces, no se puede reconocer a Jesús,

no se puede conocer a Jesús

sin llevarte y moverte al arrepentimiento

y a recibir su perdón.

Hace unos años

falleció una amiga de la iglesia de...

Bueno, donde iba allí en Sant Boi.

Ella tenía 39 años y tenía 4 hijos.

Falleció de cáncer después de varias recaídas.

Me costaba, por ejemplo...

Yo qué sé.

Si había canciones en inglés que hablaban del poder de Dios

y de todas esas cosas,

pues me costaba cantarlas,

me costaba orar pensando en otras enfermedades...

No porque pensara que Dios no tiene poder para sanar,

pero...

Y tampoco porque estuviera enfadada porque no me puedo enfadar con Dios,

pero sí que fue un momento más frío.

Me di cuenta

de que todas las cosas bonitas de esta vida

que son la familia, los amigos y todo lo que nos rodea

está muy bien tenerlas,

pero no puedes basarte en ellas.

Tu vida y tu sentido de vivir

no pueden estar basados en esos pilares, ¿no?

Y, bueno, poco a poco,

fui hablando también con mi marido que me ayudó bastante

y orando

y pues fui retomando esa relación

que había perdido con Jesús.

Y me ayudó sobre todo

el no dejar de hacer cosas en la iglesia, ¿no?

Pasé en Francia unos años de mi vida,

primero estudiando y luego trabajando allí,

y cuando estaba estudiando vivía en el campus universitario

y éramos allí dos o tres compañeros

que éramos cristianos e íbamos a una iglesia evangélica.

Me surgió la oportunidad de irme a Taiwán un tiempo

a un centro de investigación unos meses

y mi preocupación en aquel momento era que me iba a Taiwán,

un país donde el cristianismo es minoritario

y, prácticamente, no existe, ¿no?

Yo decía:

"¿Con quién me voy a juntar?

¿Iré a una iglesia? ¿Encontraré algo?".

Era una preocupación que tenía y la compartí

y estuvimos orando por el tema.

Nos ocurrió que a las dos semanas más o menos

yendo a la iglesia con uno de ellos,

caminando desde el campus hacia la iglesia,

nos encontramos con dos chicas.

Una chica que era conocida para nosotros

y que iba con una amiga.

Hablando con ellas, con la chica que no conocíamos,

le preguntamos: "¿De dónde eres?".

Y me dice: "Pues soy de Taiwán".

Y digo: "¿De Taiwán?".

Digo: "Qué casualidad. Yo me voy a Taiwán este verano".

Y dice: "Ah, ¿sí? ¿Dónde vas?".

"Voy a una ciudad no muy grande".

"Es una ciudad chiquitita que se llama Zhongli City".

Bueno, una ciudad por allí.

Y dice: "¿No me digas? Si soy de allí".

Y digo: "No me lo puedo creer". Y dice: "Sí, sí, sí".

Y dice: "¿Qué vas a hacer allí?".

"Voy a un centro de investigación en una universidad".

Dice: "¿En qué universidad?" Digo: "En la universidad tal".

Dice: "Yo trabajo allí". Digo: "No me lo puedo creer".

Digo: "¿No serás cristiana por casualidad?".

Dice: "Voy a una iglesia allí".

Así que cuando me fui a Taiwán, me fui con contactos,

con gente que conocía allí

que me pudo llevar a una iglesia desde el primer día...

Y, bueno, aquello me enseñó mucho sobre el poder que tiene la oración.

Cuando empezamos a salir Óscar vivía en Francia

y yo estaba en Cataluña estudiando.

Y, bueno, fueron pasando los años y decidimos casarnos.

Lo que pasa es que era una situación complicada

porque si me cambiaba de universidad...

Yo estaba en segundo de carrera

y si cambiaba de universidad a Francia,

perdía todo lo que había estudiado hasta el momento.

Y, bueno,

entonces, durante el tiempo que estuvimos prometidos

fuimos buscando un poco y también orando mucho

para saber qué es lo que quería Dios para nuestras vidas, ¿no?

Dónde teníamos que terminar.

Nos casamos, estuvimos de luna de miel

y hasta después no supimos dónde íbamos a vivir

porque a él lo tenían que cambiar de puesto

y hasta septiembre no le comunicaron el cambio final.

Entonces, fue complicado esperar,

pero en esa espera sentimos esa paz

que nos dicen muchas veces en la iglesia

que se siente cuando oras, cuando estás tranquilo

y cuando sabes que estás esperando

a que el Señor te muestre lo que quiere para tu vida

aunque sea en el último momento.

Y, bueno, nos vinimos a vivir a Madrid

y todos los cambios de universidad,

donde tenía que estudiar yo y dónde tenía que trabajar él

pues los tuvimos muy claros.

Cuando tenía 15 años

tuve un accidente de moto bastante grave.

Tuve...

Me destrocé la rodilla por completo

y eso me dejó postrado en cama durante muchos meses,

cinco operaciones y luego una rehabilitación muy dura.

Durante más o menos tres años

cada día tenía que ir a rehabilitación

y todo aquello, sobre todo en esa época de mi vida,

no lo acepté bien o no lo asimilaba bien.

No entendía bien por qué siendo tan joven

y teniendo muchas cosas por delante...

Mi vida en aquel momento era el fútbol

y la moto me gustaba mucho y tal.

¿Por qué me tenía que pasar aquello?

He aprendido a darme cuenta

de que está muy bien tener proyectos personales

e ilusiones en la vida y demás,

pero que somos frágiles

y que lo que hoy para ti está ahí y te mueve y es tu motor

mañana puede desaparecer como un soplo, ¿no?

Y que, realmente, lo importante es...

Tener esos sueños, esas metas y esos objetivos, por supuesto,

pero que tu casa y tu vida no esté construida sobre esas cosas.

Que, realmente, se pueda fundamentar en algo que es inamovible

y que no se puede destruir de un día a otro.

Y lo único para mí que encuentro que no cambia

es la palabra de Dios.

Sé que voy a ir al cielo

y lo sé porque es una promesa que hace Jesús en su palabra.

Y, bueno, no es por méritos propios ni por cosas que yo pueda hacer,

menos mal,

sino porque él dice

que todo en el que él crea no se perderá,

sino que vivirá eternamente con él.

Entonces, bueno, yo me creo esa promesa

y creo en él,

así que creo que algún día podré estar con él en el cielo.

Como nos han contado nuestros amigos,

Dios es el que da fundamento a sus vidas

y el que da fundamento a su relación.

José Pablo,

¿por qué permite Dios conflictos en los matrimonios?

¿Conoces a alguna pareja que está teniendo conflictos?

Bueno, sí.

He conocido parejas con conflictos

y algunas que, desgraciadamente, no los han superado.

Pues sí, la verdad es que es una pena

y es la realidad a nuestro alrededor.

Hay muchas familias que están sufriendo

por conflictos entre el esposo y la esposa

y los conflictos forman parte de la relación de pareja.

Son inevitables.

Recuerdo a un terapeuta familiar

que dijo que si una pareja nunca se pelea,

una cosa está clara:

uno de los dos no tiene cerebro.

Cada persona es un mundo y la convivencia es siempre difícil.

Pero, cuidado,

es difícil en el matrimonio y también fuera del matrimonio.

Los conflictos son parte de la vida.

Por eso es que Jesucristo nos dio esta promesa.

Él dijo:

"Os he dicho todo esto para que unidos a mí encontréis paz.

En el mundo tendréis sufrimientos; pero ánimo, yo he vencido al mundo".

Dios permite los conflictos,

las aflicciones, las luchas y fracasos

en nuestras relaciones

para que acudamos a Jesús y busquemos en él la paz.

Fijaos en que dice precisamente "en mí", "la paz está en mí",

y añade "yo he vencido al mundo".

Jesús tiene el poder para llenar de paz todo conflicto.

Tiene la capacidad de poner su paz allí donde hay desesperación

porque él tiene los recursos para afrontar el daño de la riña,

de la desconfianza, los celos y el temor.

Pero, sobre todo, en él hay perdón y reconciliación.

El único camino que nos conecta con Jesús

es el del arrepentimiento.

Es el primer paso de esa hoja de ruta

que te llevará a disfrutar de su paz.

Si quieres acercarte a Jesús,

puedes hacerlo a través de su palabra

y puedes empezar por la carta de Pablo a los romanos

que queremos hacerte llegar hoy gratis

si nos llamas al teléfono 91 743 44 00.

Gracias a la labor de las iglesias evangélicas

te lo haremos llegar.

Repito el teléfono para que puedas anotarlo.

Es el 91 743 44 00.

Y si formas parte del club de amigos,

vamos a sortear un libro:

"Creer hoy en la creación según el Génesis".

Un libro que nos llega gracias a la editorial Andamio

del autor Ernest Lucas.

Necesitamos amigos como tú,

que se unan a nuestro club

para seguir regalando porciones de la Biblia

y también ofrecer ayuda espiritual a nuestra audiencia.

Entre en la web de "Buenas noticias TV"

o bien mándanos un wásap o llámanos por teléfono

y te podremos explicar en qué consiste.

Gracias por tu atención en este día.

Y no lo olvides: tú vales mucho para Dios.

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Buenas noticias TV- La fe de Óscar y Raquel

14 abr 2019

No hay familia perfecta ni matrimonio sin problemas, pero merece la pena luchar por sacar adelante el hogar. En la Biblia encontramos la hoja de ruta para conseguir una familia estable y fuerte.

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