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Para todos los públicos Buenas noticias TV - La fe de Joel y Esther - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Hola, amigos y amigas.

Muy bienvenidos a "Buenas noticias TV".

Joel y Esther nos van a contar hoy cómo Jesucristo cambió sus vidas

y las muchas maravillas que han visto a lo largo de los años

que han caminado con él.

Su fe es real, y la viven en cada detalle del día a día,

como vamos a ver en el reportaje que hemos preparado hoy.

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673 466 366.

Vamos ya a conocer a la familia de Joel y Esther.

(Música)

Hola, mi nombre es Joel García. Esta es mi familia.

Mi esposa, Esther Abad.

La mayor, que es Mía García Abad.

Y el enano, que es Emmanuel.

(Música)

-Yo conocí a Jesús a través de mi familia

y porque desde pequeñita me llevaban a la iglesia.

Un día ocurrió algo que me hizo pensar muchísimo,

y es pensar qué pasaría si me muero en este momento,

porque la realidad es que todos vamos a morir.

Y otra realidad que yo sabía muy bien

era que me encontraría con Dios cara a cara.

¿Y qué haría en ese momento? Porque yo sabía que había roto

las reglas de Dios y no podía entrar al cielo,

y, por lo tanto, estaba condenada al infierno.

Y me sentí tan mal y tan desesperante

que empecé a buscar la respuesta,

y cuando yo ya conocía la respuesta,

Dios me había dado la solución a través de Jesucristo,

que murió en la cruz y pagó el precio por mis pecados.

Entonces, ese día hubo un antes y un después

porque ese día acepté a Jesús como mi salvador,

y cambió mi vida por completo,

porque Jesús se convierte en el centro de mi vida.

Y a partir de ahí empecé a caminar con él,

hasta el día de hoy.

-Mis padres, de pequeño, me formaron en la fe.

Te enseñan cosas.

Cuando tuve 12 años o así, empecé a entender el mensaje.

Y prácticamente lo que entendí era que hacía cosas malas,

como todo el mundo.

Le llamamos pecado. Yo qué sé, mentir.

Cosas que hacemos que no están bien, que Dios no aprueba.

Y entendía que eso me condenaba. Esas cosas me condenaban.

Y necesitaba una solución.

Entonces, de esa forma, leyendo la Palabra,

conocí al Señor y decidí dar ese paso

de comprometerme con Cristo a vivir una vida

que no solamente que él me perdone, que es muy importante,

quizá lo más importante, sino también qué le doy yo a él.

(Música)

-Para mí ha sido muy importante

cómo Dios me ha mostrado su amor y su cariño hacia mí

a través de las personas a mi alrededor.

Bien familia, bien amigos.

Personas de la iglesia.

Personas que me quieren, que me cuidan,

y que Dios las ha utilizado muchas veces para ser mi apoyo,

mi sustento, mi bastón.

Muchas veces, cuando uno flaquea o tiene momentos de debilidad

porque vienen pruebas en la vida, y tú lo pasas mal,

entonces tienes personas alrededor que te ayudan muchísimo.

Para mí ha sido muy importante y vital en mi vida

para llegar hasta este punto.

-Una de las experiencias que más me afectaron,

o donde quizá vi al Señor, a Jesús, en mi vida,

fue en el año 2008, cuando falleció mi padre.

Yo estaba aquí. Él vive en Venezuela.

Yo nací en Venezuela.

Fue una experiencia bastante dura, difícil.

Cuando te separas de una persona y a veces no entiendes por qué.

No sé, hay tantas preguntas o cosas que se te vienen a la mente.

Ahí, en mi dolor, el Señor estuvo a mi lado.

Yo sentí que me hablaba, que me enseñaba, que me instruía.

Y recibí una paz, un consuelo, de parte de Dios en ese tiempo

que no puedo explicar de otra forma.

Obviamente, el dolor lo cargas un poco, o la pena,

pero ese consuelo de saber: "Mi padre me enseñó la fe",

y saber que no lo perdiste del todo, sino que le volverás a ver algún día.

Está en un sitio.

Escuchaba una frase hace años que decía que la persona,

cuando perdía a alguien, se entristecía

porque no sabía dónde estaba,

pero yo sí sabía dónde estaba mi padre.

Entonces, esa paz me llenó,

y el Señor consoló mi dolor en ese tiempo.

-Un momento clave en mi vida

y cómo pude sentir a Dios a mi lado y acompañándome

fue en el embarazo de mi hija.

En una de las revisiones, la segunda revisión,

nos dijeron que los indicadores del embarazo apuntaban

a que el bebé venía con un síndrome y con malformaciones,

que había que esperar al desarrollo embrionario

para ver qué tipo de malformación tenía,

pero que todo apuntaba a que había un problema cromosómico importante.

Entonces, lo que primero nos sugirieron los médicos

fue hacer un aborto, a lo cual nos opusimos,

y decidimos esperar.

Entonces, hicimos una amniocentesis de urgencia

para saber a qué nos enfrentábamos en realidad.

Y en esa semana de espera desde que me practicaron la amniocentesis

hasta saber los resultados,

fue un momento muy importante en mi vida.

(Música)

Pude sentir a Dios muy cercano, pude sentir a Dios

dejándome muy claro que él tenía el control de la situación,

que él estaba al corriente de todo, que nada se escapaba

a lo que él estaba creando ahí, en la oscuridad de mi vientre.

Y cuando llamaron a la semana, ya no estaba tan preocupada,

estaba casi más expectante para ver si era niño o niña,

porque había descansado tanto esa semana que Dios tenía el control

que no importaba qué fuera a ocurrir o a pasar con ese bebé.

Nos dijeron que el bebé era cromosómicamente perfecto.

Hoy por hoy, los médicos no pueden explicarse

cómo los indicadores de las pruebas en el embarazo

daban que había un problema con un síndrome

y con malformaciones presentes.

Y la realidad es que la niña salió perfecta,

y, como veis, es un bebé perfecto.

¿Si no hubiese conocido a Cristo?

No sé.

A veces he pensado dónde estaría,

porque me conozco y sé las decisiones que he tomado en mi vida,

y conozco las cosas de las cuales el Señor me protegió, me guardó.

No sabría decir dónde estaría, pero no estaría aquí seguramente,

con una vida de la que me siento muy feliz, con una familia,

con una tranquilidad tanto interna como externa con las personas.

Lo que pienso de vivir bien una vida es cuando ayudas a las personas

y aprendes que el Señor, así como tiene cosas para ti,

también tiene cosas para la gente. Y esa es la forma de vivir.

-Cuando hay películas de la muerte de Jesús,

no puedo ver las imágenes,

porque me afectan y me impresionan muchísimo.

Porque yo sé que eso que él hizo lo hizo por mí.

Y cuando lo pienso, es como un regalo inmerecido.

Yo no merecía que él hiciera eso por mí.

Porque lo cierto es que yo tenía que pagar el precio de mi pecado,

el precio de mi culpabilidad,

por saltarme las reglas que Dios había puesto.

Pero pensar que él lo hizo por mí para darme libertad y salvación

y para que pudiese ir al cielo, es un precio que yo no puedo pagar

y estoy tremendamente agradecida.

(Música)

-Yo trabajo en mi iglesia con campamentos en verano.

Un chico en particular venía con muchos problemas en su vida,

en su familia, cosas que le separaban,

odio hacia muchas cosas.

Y tuve la oportunidad de tratar con él durante una semana:

hablar, enseñarle la Biblia, hablarle del Señor,

mostrarle el camino,

que hay algo más que no solo lo que ves fuera.

Y vivir de cerca en su vida el cambio,

tengo muy marcado en mi mente su rostro cuando llegó

y su rostro cuando se fue.

Y la diferencia era la Biblia.

Porque yo tanto que decirle no tenía, pero la Biblia sí tiene respuestas.

-No voy a ir al cielo porque sea buena,

no voy a ir al cielo porque haga cosas buenas.

Voy a ir al cielo simplemente porque Jesús me ha salvado.

Porque ha limpiado mis pecados y me hizo libre.

Entonces, es la única manera que puedo hacer para entrar al cielo.

Da igual que yo pudiese hacer cualquier cosa,

porque nada podría comprar mi salvación.

Mi salvación llegó como un regalo. Entonces, sé que tengo vida eterna

y que tengo acceso al cielo porque Jesús limpió mis pecados.

-Es cierto que a Dios no le gusta el pecado

ni las cosas malas que hacemos, pero...

No le gustan las cosas malas, no tú.

Y el perdón de Dios en el momento en que hay arrepentimiento

es como cuando mi hijo me pide perdón.

Me encanta que se arrepienta de lo que ha hecho mal,

y estoy atento para perdonarle, para curarle si se cayó,

o, si hizo algo malo, enseñarle.

Con Dios es igual. El perdón es automático.

Dios quiere perdonarnos.

(Música)

-Mi versículo favorito es segunda de Corintios, 5:15,

que dice: "Y por todos murió para que los que viven

ya no vivan para sí, sino para aquel que murió

y resucitó por ellos".

Este versículo es especial para mí porque expresa lo que yo siento.

Es decir, si Jesús lo dio todo por mí en una cruz,

no hay nada que yo me pueda guardar y debo vivir mi vida solo para él.

Entonces, todo lo que tengo, todo lo que soy

y todo lo que espero ser es por y para él,

porque él lo hizo todo por mí.

-Mi versículo favorito es Romanos 10:9-10,

que dice: "Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor,

y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos,

serás salvo.

Porque con el corazón se cree para justicia,

pero con la boca se confiesa para salvación".

Y este versículo me gusta porque creo que es el versículo

que marca un antes y un después en la vida de toda persona.

Este versículo cambia tu eternidad.

Si confiesas y declaras con tu corazón y con tu boca,

obtienes salvación.

Y la salvación es eso, es un momento.

Es una decisión. Está ahí.

Es como un regalo que, si quieres, puedes coger.

Por eso me gusta este versículo.

(Música)

José Pablo, me pregunto si se puede ser creyente

y tener dudas.

Pues yo, en ocasiones, tengo dudas. ¿Y tú?

Pues creo que sí. Es humano tener dudas.

Forma parte de la humanidad.

De hecho, decía Lutero que no podemos evitar

que los pájaros vuelen sobre nuestras cabezas,

pero sí podemos evitar que hagan nido en ella.

Y hasta Juan el Bautista tuvo dudas sobre la identidad

de Jesús como el Mesías.

Juan estaba en la cárcel

y envió a sus discípulos a preguntarle a Jesús,

y esto fue lo que le preguntó.

"¿Eres tú el que tenía que venir, o debemos esperar a otro?".

Jesús le contestó: "Regresad adonde está Juan

y contadle lo que estáis viendo y oyendo.

Los ciegos ven, los cojos andan,

los leprosos quedan limpios, los sordos oyen,

los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia.

Y felices aquellos para quienes yo no soy causa de tropiezo".

Las dudas son inevitables, sobre todo cuando estamos como Juan,

en la cárcel injustamente y a punto de ser asesinados.

Pasamos por muchas ocasiones, muchas situaciones,

que no entendemos.

Incluso en la Biblia hay misterios, enseñanzas difíciles de entender.

Pero también hay muchas verdades, realidades, experiencias,

que son ciertas, que sí entendemos

y que hacen razonable nuestra fe.

Si ponemos en un lado de la balanza nuestras dudas,

y en el otro, nuestras certezas, te aseguro que ganarán las certezas.

Los ciegos siguen viendo, los cojos siguen andando,

los leprosos son limpiados y los muertos resucitan.

Merece la pena creer en Jesús.

Y merece la pena leer la Biblia.

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Buenas noticias TV - La fe de Joel y Esther

22 jul 2018

Joel y Esther nos cuentan hoy cómo Jesucristo cambió sus vidas y las muchas maravillas que han visto a lo largo de los años que han caminado con él.

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