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Para todos los públicos Buenas noticias TV - La fe de Federico y Marta - ver ahora
Transcripción completa

Amigos y amigas de "Buenas noticias TV",

muy bienvenidos.

La fidelidad es una de las expresiones del amor

que marca a los hogares cristianos.

Hoy nos acercamos a la casa de una familia evangélica

para que nos cuenten cómo expresan ellos su amor.

Pero antes queremos invitarte a compartir tu opinión

en nuestras redes sociales.

Entra al Facebook o Twitter

y dinos cuántos años lleváis casados

y qué os ha ayudado a permanecer juntos.

Además,

os queremos contar una nueva iniciativa.

Queremos terminar el programa con vídeos vuestros

diciendo nuestra frase lema con la que terminamos.

La de "tú vales mucho para Dios".

Graba un vídeo tú solo o con tus amigos,

tu familia o gente de tu iglesia

y nos lo envías al WhatsApp 673 466 366.

Los iremos poniendo poco a poco para despedir el programa,

así que anímate y mándanos tu vídeo.

Vamos ya a conocer a Federico y Marta.

Soy Federico Aparisi.

Aquí, mi esposa Marta Arenzana.

Tenemos tres hijos y dos nietos.

Cuando nosotros nos conocimos y nos prometimos,

estábamos los dos dedicados a la obra del Señor

a pleno tiempo

y los dos queríamos servir a Dios por encima de todo.

Decidimos formar una familia,

pero sobre la base de ayudarnos a servir al Señor.

Ayudarnos mutuamente para servir mejor al Señor.

Decidí seguir a Jesús porque lo necesitaba.

Mi madre era creyente y me enseñó a leer con la Biblia.

Y siempre nuestras conversaciones

giraban alrededor de cosas espirituales.

Pero hasta que no tuve como uno 15 años

no fui consciente realmente

de que necesitaba hacerlo yo personalmente.

Yo nací en una casa donde mis padres eran evangélicos.

Eran creyentes.

Allí se leía la Biblia

e íbamos a la iglesia todos los domingos.

Lo que ocurre es que eso no significa

que tengas una relación con Dios.

Mi relación con Dios empezó el día de mi conversión.

Cuando yo entregué mi vida, arrepentido en fe,

entregué mi vida a Dios.

Un domingo por la noche después de escuchar un mensaje

acerca de la vida de un cristiano, las características,

me di cuenta

de que muchas características no las tenía;

y cuando llegué a casa, le dije:

"Señor, pienso mucho en estas cosas, tú lo sabes,

incluso hablo a otros de ello,

pero no te lo he dicho con mis palabras.

Lo voy a hacer ahora

y lo voy a hacer en voz alta para asegurarme de que me escuchas.

Soy pecadora, lo soy, soy muy consciente de ello,

pero quiero que tú me limpies de mi pecado.

Tu palabra dice que eres capaz de hacerlo.

Yo no puedo vivir la vida como quiero,

pero tú eres capaz de hacerlo.

Así es que te pido que me perdones, me limpies con la sangre de Cristo

y me ayudes a vivir la vida como tú quieres".

La primera semana estuve flotando en el aire

de gozo y de paz.

Nunca había sentido tanta paz y tanto gozo,

pero a la semana o diez días de convertirme

me vi encharcado

en los mismos charcos que antes de convertirme

y haciendo las mismas cosas y mintiendo y haciendo novillos...

Y un montón de cosas más, ¿no?

Es cuando ya entendí

que el cambio tiene que venir de Dios.

Por la ayuda de Dios, mi continua renuncia,

su continua ayuda y poco a poco.

Poco a poco.

Las promesas de la Biblia siempre se han cumplido,

y lo que Dios dice en la Biblia

es que si tú confiesas tus pecados y tienes una relación con Dios,

Dios te limpia.

Y la promesa es que te lleva al cielo.

Así es que es por eso que voy a ir al cielo.

Porque yo lo he hecho.

Para mí,

ver a Cristo en la cruz es contemplar el amor de Dios.

Y a mí siempre eso me ha dado paz.

Me ha dado paz.

Me quiere y ha muerto por mí.

Entonces, para mí, ver a Cristo en la cruz es paz.

Amor y paz.

Tranquilidad.

Sobre todo, cuando no se queda en la cruz,

sino que deja una tumba vacía.

Entonces, la tumba vacía completa el cuadro

Nos hemos comprometido delante de Dios

de por vida

y para nosotros,

el habernos separado habría sido un fracaso total.

Total.

Haber fracasado

en una de las cosas importantes de la vida.

Entonces, cuando ha llegado la crisis,

yo estoy seguro de que Marta piensa igual que yo,

estoy seguro,

nosotros hemos tenido muy en cuenta

nuestro propósito, la promesa que hicimos

y el deseo de seguir adelante.

Hubo una época muy difícil

en la que estuvimos los dos por nuestra parte, por separado.

Cuando orábamos, yo le decía al Señor:

"Señor, por lo menos, vivir separados.

Que no seamos un mal ejemplo para los niños y demás".

Pero el Señor no me daba paz en eso en absoluto.

Sí me recordaba por la Biblia

que el Señor es capaz de hacer las cosas más difíciles.

Y dije:

"Señor, aunque esto sea difícil,

yo voy a confiar en que tú lo vas a arregla".

Y hablamos en algunas ocasiones sobre el tema

y decidimos orar juntos y por separado,

y las cosas se fueron arreglando.

Tenemos que cambiar de carácter.

Tenemos que ser condescendientes, más pacíficos, más templados,

más condescendientes con el otro, menos intransigentes,

menos soberbios, menos altivos, menos orgullosos...

Todas esas cosas el Señor las va trabajando,

y cuando pasas las etapas

y ves el resultado cuando miras atrás,

te das cuenta

de que el que es absolutamente fiel es Dios.

Y él es capaz

de transmitirnos esa fidelidad a todos sus hijos

si se lo pedimos.

Mi hijo Marcos, el mayor,

había terminado sus estudios de Ingeniería

y empezó a buscar trabajo y no lo encontraba.

Pero pasaron los años y ya había cumplido 30

y él lo llevaba muy mal.

No decía nada, lo llevaba en silencio,

pero estaba triste.

Y mí eso me dolía enormemente.

Verlo así no lo podía soportar.

Y un día estaba muy cargado con este asunto

y me fui a mi rincón y me arrodillé y oré al Señor.

Con todo mi corazón le pedí un trabajo

acorde con sus capacidades y con sus conocimientos.

Un trabajo digno.

Y me levanté tranquilo.

Descargado.

He dejado el tema en las manos del Señor.

Él hará.

Y no pasó una semana

cuando un día se nos presenta diciendo:

"Tengo un trabajo".

Un trabajo de ingeniero, que era lo que él era y es.

Y para mí fue una respuesta clarísima

de parte del Señor.

A principios del 2014,

le diagnosticaron a nuestra hija Alicia

un cáncer muy agresivo con metástasis y en estadio 4.

El incurable.

Al principio, fue un "shock",

y mirábamos a Alicia para ver su reacción.

Y ella nos dijo:

"Mira, mamá, papá, tranquilos.

Si el Señor me quiere curar, gano.

Si el Señor me quiere llevar, gano.

Así que lo que decida él para mí es ganancia".

Y eso, claro, nos tranquilizó.

Pero, no obstante,

teníamos por delante la quimio y todo eso

y un día nos juntamos.

Precisamente,

el día que tenía que tomar la primera sesión de quimio.

Nos juntamos con ella en casa, Federico y yo,

y estuvimos orando.

Había algo que me intranquilizaba y se lo dije al Señor.

"Necesito saber si la vas a sanar o si te la vas a llevar

para que cuando la gente me pregunte y yo tenga que hablar del tema,

yo sepa cómo hablará la gente".

Y en aquel momento escuché:

"Esta enfermedad no es para muerte".

Las mismas palabras que dijo el Señor a los discípulos

hablando de la enfermedad de Lázaro.

Y descansé.

Se acabó mi angustia

y aquella inquietud que tenía se fue.

Y estuvimos acompañando a Alicia aquel primer día

y los otros días que tuvo quimio,

y a los nueve meses la declararon limpia de cáncer.

Para mí fue un apuntalamiento a toda nuestra vida de fe.

Yo no encuentro sentido a este mundo si no es sirviendo a Dios.

A mí el amontonar dinero

me parece un fracaso,

porque después te vas desnudo.

Eso no te lo puedes llevar.

Buscar fama

y otras cosas que se buscan en el mundo

para mí no tiene aliciente.

Para mí tiene aliciente, porque creo en Dios,

estar cerca de él.

Porque quiero vivir con él toda la eternidad.

Quiero empezar ya.

No quiero esperar a morirme.

No concibo mi vida sin Cristo.

Hay una canción que cantamos en el grupo de la iglesia

que dice:

"Qué sería de mí si no me hubieras encontrado.

Dónde estaría yo si no me hubieras perdonado.

Sería como un pájaro herido que se muere en el suelo

y así me siento".

Pero Dios perdonó mis pecados

y mi futuro es brillante.

Tanto que no me lo puedo ni imaginar.

Estoy segura

de que el testimonio de Federico y Marta

será de inspiración para muchas personas.

José Pablo,

¿por qué es tan importante la fidelidad?

Te voy a responder,

pero primero aclárame esto que has dicho

de que envíe un vídeo nuestra audiencia.

¿Qué es eso? Te ha gustado la iniciativa.

Claro que sí.

Queremos que todos nuestros amigos y la gente que nos ve

participe en el programa.

¿Y cómo?

Grabando un vídeo con la frase lema de este programa,

que es con la que terminamos, "Tú vales mucho para Dios".

Lo pueden grabar solos,

con amigos, con familia o en la iglesia.

Nos lo mandan por WhatsApp al teléfono que ya hemos indicado

y nosotros lo pondremos al finalizar el programa.

¿Qué te parece? Me parece muy buena idea.

Voy a la pregunta que me hiciste.

La fidelidad en el matrimonio es tan importante

porque estamos hablando de confianza.

Cualquier relación se fortalece por la confianza.

La profundidad y la estabilidad de una relación

se mide por la confianza que hay entre los cónyuges.

La fidelidad se nutre de la lealtad

y protege la intimidad de esa relación.

No hay otra forma de crecer en la relación.

Todo lo contrario también es verdad.

La infidelidad destruye la confianza

y, por lo tanto, la relación.

Es por eso que la Biblia dice lo siguiente

en el libro de hebreos.

Que todos respeten el matrimonio

y mantengan limpia su vida conyugal,

pues Dios juzgará con severidad a los adúlteros y lujuriosos.

Dios sabe mejor que nadie cómo funciona el matrimonio.

Por eso nos invita a que honremos nuestras relaciones.

Que le demos honor a nuestro cónyuge.

Hay dos caminos para conseguirlo.

Uno es la fidelidad.

El otro, abstenerse de inmoralidad sexual.

Es decir, de pornografía.

Cualquier actividad sexual fuera del matrimonio.

La pornografía es infidelidad. Ya lo dijo Jesucristo.

"Cualquiera que codicia a una mujer ya adulteró en su corazón."

Vivimos tiempos difíciles para honrar a nuestras parejas,

pero merece la pena,

porque un matrimonio fiel siempre será una fuente de paz

y de alegría para nuestra vida.

Pues nos tenemos que marchar,

pero no sin antes animarte a leer la Biblia,

donde encontramos todo el consejo de Dios.

En esta ocasión,

queremos regalarte parte de la Biblia.

Un nuevo testamento.

Llámanos al teléfono 91 743 44 00

y te lo haremos llegar gratis.

Y si formas parte del club de amigos,

en esta ocasión vamos a sortear este librito

titulado "Facebook: Las redes sociales y el Evangelio",

un libro de Tim Chester

que tenemos por gentileza de la editorial Andamio.

Necesitamos amigos que se unan a nuestro club

para seguir regalando la Biblia

y ofrecer ayuda espiritual a nuestra audiencia.

Entra en nuestra web, llámanos o mándanos un wásap

y te explicamos cómo hacerlo.

Gracias por tu atención en este día.

Y no lo olvides...

(A LA VEZ) Tú vales mucho para Dios.

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Buenas noticias TV - La fe de Federico y Marta

06 oct 2019

La fidelidad es una de las expresiones del amor que marca a los hogares cristianos. Hoy nos acercamos a la casa de una familia evangélica para que nos cuenten cómo expresan ellos su amor.

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