Buen camino La 1

Buen camino

Jueves a las 00.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años ¡Buen camino! - Programa 7 - ver ahora
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la superación y la convicción de llegar juntos a un mismo lugar.

Séptimo día de viaje y tengo una cosa clara.

Los peregrinos compartimos más que una simple ruta.

Compartimos el esfuerzo,

la superación y la convicción de llegar juntos a un mismo lugar.

Mi primera intención era hacer el Camino en bicicleta.

Decía: "Algún día haré el Camino, a ver si tengo tiempo,

y lo haré en bicicleta". Un chico de Puerto Lumbreras

nos dijo que haría el Camino en kayak. ¿En kayak?

Yo sé que para ella era muy especial y yo quería.

Y, más, que empezamos a vivir juntos.

Vamos a hacer bien. Vamos a hacer el Camino.

Vamos adelante con todo.

De momento, creo que todo está yendo de perlas.

(HABLA EN INGLÉS)

Por eso, cuando me hablan del Camino:

"Bueno, yo es que el Camino..." Tú estás tonto.

El Camino te tiene que gustar sí o sí.

El Camino da cosas buenas.

(Suena la sintonía)

(Música de guitarra)

Hola. ¿Qué tal?

¿Me puedes poner café con leche y una tostada?

Ahora mismo te lo pongo. Gracias.

Tomatito en el pan. ¿No seréis catalanes?

Y aceite. ¿Sí? ¿Catalanes?

Por eso, el tomate en el pan con el aceite y la sal.

¿Me puedo sentar con vosotros y así no desayuno sola?

¿De dónde venís? De Castelldefels.

Ah, muy bien. Yo de Palma.

Tú de Palma. ¿Y sois amigos de toda la vida?

¡Uh!

¿Cuántos años hace que os conocéis? Ayer lo hablábamos.

32 años. ¡Vaya! Mira, mi edad, justo.

(RÍE) Qué graciosa.

¿Qué camino estás haciendo tú? El Camino Francés.

Sí. Entonces, hoy, salida desde aquí, desde Melide,

hasta Arzúa. Vosotros también, ¿no?

No. Aquí se juntan los dos, el francés y el primitivo.

Nosotros estamos haciendo el primitivo.

Ah, muy bien. ¿Y cuándo días lleváis caminando?

Tres. -Tres, nada más.

Prueba también los melindres,

que son típicos de aquí. -Ah, qué buenos.

Anda. ¿Y esto? Melindres de Melides.

Huele a anís un poco. Tiene anís.

Sí. Tiene anís. ¿Te gusta el anís?

Está buenísimo. Muchas gracias. Gracias.

Esto nos da energía para caminar.

(Suenan tañidos de campanas)

Hola. Buenos días. Buenos días.

¿Y estas mochilas? ¿Qué hacen aquí en el suelo?

Pues nada. Soy un transportista de mochilas.

Las dejan aquí identificadas con una etiqueta.

Tienen que poner su nombre, su número de teléfono

y el destino adonde quieran que las reciban,

siempre que caiga en el Camino.

Y en un plazo máximo de dos horas, ya las tienen en su destino:

albergue, hotel, pensión y así, sucesivamente.

Qué cómo y qué bien. Muy bien.

Y las dejan así todas las mañanas en los albergues.

Sucesivamente, día tras día

y así hasta Santiago, incluso, hasta Finisterre.

Muchas gracias por la información. Se aprenden cosas nuevas.

Gracias. Buen Camino. Gracias. Buenos días.

Nuestro destino esta jornada está en Arzúa.

Nos separan 14 kilómetros, un paseo que nos permite disfrutar

con calma de la naturaleza y la paz del Camino.

(Suena música pop)

¡Vamos, niño!

¿Hace frío? ¿Hace frío o no?

Qué frío.

Buen Camino. -Buen Camino, señor.

-Buen Camino. -Buen Camino, chicos.

Hola, señores. Buen Camino. -Buen Camino.

Buen Camino.

Cuando volvamos a Barcelona, le diremos a todo el mundo:

Hola. Buen Camino. Que vaya bien el día. Buen trabajo.

-Buen Camino. -Buen Camino.

-Cuánto madruga la gente. -Me siento mal.

Después nos quejamos de que hacemos las etapas solos.

Pero si la gente, cuando salimos, ya ha llegado.

Y, por la tarde, no anda nadie.

Está un poco húmeda esta, pero con el solecito se pasa.

Buen Camino. -Buen Camino, señor.

-Ya casi llegamos. -Sí. La Tortuga Ninja.

Me ha reconocido, eh.

(SILBA)

(NARRA) Ernest y Albert son dos jóvenes catalanes

amigos desde hace ocho años.

Sus vidas se separaron hace cuatro,

en el momento en el que Ernest decidió ir a probar

suerte a América. Ahora que ha regresado,

han decidido hacer juntos el Camino.

Buen Camino. Buen Camino.

¿Cómo vas? Pues muy bien. ¿Vosotros?

Bien. Ya casi llegamos. ¿Sí?

Queda poquito. Vais con tienda de campaña.

Bueno, sí. Más natural.

-Vamos en plan aventura total. ¿Y eso?

Mira. Somos bastante aventureros y dijimos:

El Camino, pero el Camino a lo grande.

Y, de momento, muy bien. Muy contentos.

¿Y qué hacéis? ¿Acampáis en cualquier sitio?

Siempre vamos donde haya un río

o alguna manguera para poder ducharnos,

porque, sin albergue, no nos duchamos.

Entonces, montamos la carpa, nos duchamos ahí,

lavamos un poco, tendemos y ya cenamos ahí.

Ducharnos es manguerazo, saltar al Miño.

O algo más hemos podido hacer.

Pero, bueno. Es la primera vez en el Camino.

Sí. No lo habíais hecho nunca.

Nunca. -Nos habían hablado muy bien.

"Os lo paséis genial. Será increíble".

Y yo dije: "No me expliquéis tanto, que lo quiero vivir yo".

Y he llegado aquí y por mucho que me explicaran,

muchísimo mejor, muchísimo mejor.

Y nada, aquí estamos. También es un poco por su culpa.

¿Sí? A él le gusta la aventura,

quizás, más que a mí, eh.

Me gusta mucho viajar. Estudié Turismo.

He viajado mucho. Acabo de volver a España

hace muy poco, porque me fui a trabajar fuera.

Y volví. Le decía: "He vuelto y tengo ganas de hacer

algún viaje por aquí, conocer algo".

Nos habían hablado mucho de esto.

Así que maleta a la espalda y a caminar.

Fue decirlo y hacerlo. Sí, sí.

Lo decidimos. Fuimos a casa, vuelo.

Y así ya no nos echamos para atrás.

¿Con cuánto tiempo de previsión?

Una semana. En una semana. Y ya.

Y para adelante. Y para adelante. Claro.

(Suena música)

(NARRA) Camina despacio, sin prisas.

Se llama Pepo "El Tortuga".

Su objetivo es Santiago, pero la aventura no termina nunca.

Con él entenderemos que lo importante

no es el destino, sino el camino.

Pues me conocen como Pepo "El Tortuga",

porque cuando empecé a hacer el Camino,

pues hace diez u once años,

iba bastante lento. Y cuando llegaba a los albergues,

pues los amigos, compañeros y tal, me decían:

"Hala, pues ya ha llegado Pepo "El Tortuga".

Y me gustó el nombre, me hizo gracia, a la gente también.

Y, desde entonces, soy Pepo "El Tortuga".

Siempre digo lo mismo. Estás en la ciudad

y ves a un tío que se está muriendo en un banco

y te vas para la acera de enfrente porque no quieres saber nada.

Y aquí, pues a los dos días, ya los tratas como familia tuya.

Vas por el Camino y te preocupas de la gente.

Cuando ves a la gente dos días, al que hace tres,

como no la veas, estás loco.

"¿Dónde está esta gente?" Se te hacen casi de la familia.

El que viene aquí, viene porque quiere hacer el Camino,

por religión, por turismo, por lo que sea.

Pero va desprendiendo buenas vibraciones.

Y te coges el Camino y te vas cogiendo

todas esas buenas vibraciones, las pillas.

Por eso, cuando me hablan del Camino,

pues cuando hay gente, la poca gente que dice:

"No, yo es que el Camino..." Tú estás tonto.

El Camino te tiene que gustar sí o sí.

El Camino da cosas buenas.

(Suena música)

Buenos días.

(NARRA) María Rosa es murciana, abogada de profesión

y su mayor hobby es el ciclismo.

Tiene alma de aventurera y este Camino se está convirtiendo

en una cita obligada cada inicio de verano.

Mi primera intención era hacer el Camino en bicicleta.

Yo decía: "Bueno, algún día haré el Camino,

a ver si tengo tiempo y lo haré en bicicleta.

Pero el año pasado, de casualidad,

un chico de Puerto Lumbreras nos dijo que iba a hacer

el Camino de Santiago en kayak.

Dijimos: ¿En kayak? Qué cosa más extraña.

Lo típico es andando. Bueno, nos enteramos

y cinco amigos de Puerto Lumbreras decidimos venir. Y nos encantó.

Tanto nos encantó, que este año hemos repetido.

Hemos venido diez chicos de Puerto Lumbreras

y no sé si se convertirá en una tradición.

Si podemos repetirlo, lo haremos, porque es una experiencia...

Nos encanta. Se disfruta muchísimo.

El Camino a Santiago en kayak tiene

una duración aproximada de seis días.

El viaje transcurre entre las numerosas islas e islotes

que se encuentran en la ría de Arousa.

Una vez llegamos a la desembocadura del río Ulla,

lo remontamos hasta la población de Padrón.

Y una vez allí, se dejan los kayaks

para continuar nuestro camino a pie

hasta Santiago de Compostela. ¡Buen Camino!

(Canción "No puedo vivir sin ti")

Otra ruta.

Era para arriba, ¿no? -Sí.

Tenemos que pillar para arriba.

(NARRA) Su afecto por el deporte les presentó

y las casualidades les unieron.

Un año después de iniciar una flamante relación,

buscan en el Camino una prueba de convivencia.

Yo vengo de Almería. -Yo vivo en Alemania.

Hemos tenido una relación a distancia durante un año

y hemos querido hacer el Camino Portugués

porque ahora vamos a comenzar una etapa de nuestra vida,

en la cual, vamos a vivir juntos.

Y es como abrir nuestra relación formal.

Estamos juntos y queremos hacer como un inicio, por así decirlo.

Pues la verdad es que nos conocimos a través de Internet.

Fue muy poquito a poco, ¿vale?

Una palabrita primero, al tiempo otra.

Hasta que al final nos dimos cuenta

que empezábamos a tener cosas en común.

Y yo dije... yo ya por ella sentía algo.

Teníamos mucha magia y mucha química los dos.

Y quería... se lo dije: "Mira, quiero estar contigo.

Quiero intentarlo, aunque estemos en la distancia.

Pero creo que eres una persona que merece la pena.

Y sin lugar a dudas merece la pena.

O sea, desde el día uno merece la pena.

Y él mucho más. Muchísimo más.

Todo el mundo dice que hacer el Camino de Santiago

también no solamente es encontrarse a sí mismo,

pero también si lo haces con otra persona

una prueba de la relación.

Y después de un año llevando esa relación a distancia

hemos decidido de intentarlo, hacer los primeros pasos ahí

para tener claro que ha sido la decisión correcta.

Aunque ya lo sabemos.

Bien. Muy bien dicho.

Mira, tenemos la fuente aquí.

Vamos a recargar un poquito de agua.

Yo pongo la tuya.

Y tú pones la mía. -Genial.

Sí.

Vamos.

Estamos ahora buscando una canción

para continuar el Camino.

(CANTAN) #Cuéntame cómo te ha ido#

#si has conocido la felicidad.#

#Qué bonito es verlo#

#todo en una nube de color del cielo.#

#Oh, oh, nada fue un error.#

#Nada de esto fue...#

¡Miau, miau!

(NARRA) "La juventud de estos dos amigos no está reñida

con la madurez que desprenden allá por donde van.

Les gusta la fiesta y la aventura.

Pero del Camino se quedan sobre todo con la solidaridad

de la gente y con la reflexión.

Saben que nada será igual una vez lleguen a Santiago."

El Camino, se lo decía el otro día, te marca.

Esto nos ha abierto un poquito más la mente

a quizá, pues mira, de aquí a un mes

volver a hacer otra experiencia.

Y poco a poco te vas creando tú e intentar volver

a la vida normal sin ser los mismos,

porque ya no eres el de antes.

Yo he vivido esta experiencia y yo no quiero que se acabe.

Yo no quiero despedirme. Yo odio las despedidas.

Despedirte de algo que sabes

que te ha hecho mejor, que te ha marcado.

Es como que una mezcla entre nostalgia, enfado...

Y yo se lo decía, le digo: "Es que yo no quiero.

Ojalá la meta se fuera alejando cada vez un poquito

y fuéramos caminando cada día y se fuera alejando."

¿Por qué creéis que el Camino tiene esa energía?

Por la gente.

La gente, tanto la que está caminando

como la que te está esperando en los sitios.

Llegas a los pueblos, o vas caminando

y todo el mundo te dice "buen Camino" o "buena suerte".

Todo el mundo tiene una sonrisa en la cara.

¡Buen Camino! -¡Señores, buen Camino!

¿Cómo estamos? ¿Cómo van? -Como campeones.

¿Pero qué es esto? -¡Eso es una lanza!

No, esto es la Cruz de la Victoria.

De la Victoria, lo que yo decía.

La de Pelayo, cuando Pelayo echó a los sarracenos el país.

Increíble. -Eso es mucha historia.

¿Y de dónde viene la cruz? ¿De dónde la trae caminando?

De Oviedo. -¿De Toledo vienen?

No, de Oviedo. -¿De Oviedo caminando?

Sí, pero por etapas, ¿eh? -Hombre, claro.

No todo en un día, claro.

Pero esto es increíble, ¿eh? Esto ya es otro nivel.

El Camino el que más veces lo hizo fue aquí Julio.

¿Cuántas veces? -Cuando me sellen esta, doce.

Casi más años haciendo el Camino que yo vivo.

Mira cómo suena. Suena como hierro, ¿eh?

Hombre, bueno bueno, ¿eh?

Vamos a entrar a la tierra prometida. Y este va a entrar.

Sí, sí. Son un poco como el Albert

y el Ernest del futuro, puede ser.

Lo veo, ¿eh? -¿Sí o no?

¿Cómo está, señor? -Señor, buen día.

Bueno, nos vemos al final. -Buen Camino.

Los últimos metriños. -El abuelo.

(CANTAN) #Asturias, patria querida.#

#Asturias, de mis amores.#

¡Viva Asturias! -¡Viva!

¡Viva Asturias! -Bienvenidos a Santiago.

Paco, vamos, que hay que llegar.

(NARRA) "Pero es valenciano, pero su vida está ya

para siempre ligada al Camino de Santiago.

Hace un año y medio se quedó en paro,

lo que lo sumió en una profunda depresión.

Un billete de tren rumbo a Pamplona

fue su salvación."

Cogí una depresión que me estaba muriendo.

Porque con 58 años, de camarero,

no sabes hacer otra cosa.

Y empecé a echar currículum.

Y nada, no me hacían ni caso.

Entonces mi hija la pequeña, que tiene 17 años,

en aquella época tenía 16,

pues sabía que a mí el Camino me gustaba.

Y que cada vez que venía del Camino

pues venía con las pilas cargadas y tal.

Entonces vino de la casa de su madre,

entró en casa, me preparó la mochila

con pantalones vaqueros,

con unas camisas muy bonitas de cuadros, preciosísimas,

unas chaquetas que pesaban como ellas solas.

Y me trajo el billete del bus.

Y me dijo: "Papá, esta noche

a las 22:55 te sale el autobús. No lo pierdas.

Te vas al Camino y cuando te recuperes

un pelín te vienes.

Esa noche me cogí el autobús

y me fui hasta Pamplona.

Todos los días hablaba con mis hijas.

Y a los dos meses o dos meses y pico

mi hija la pequeña me dijo: "¿Sabes lo que te digo?

Que le he dicho a José María",

que era el dueño de mi piso que tenía alquilado,

"que te vas a quedar a vivir ahí, que no te vengas."

Y mi hija la mayor me dijo:

"Papá, ¿tú eres feliz en el Camino?"

Y dije: "Muchísimo." "Pues ya está."

La barba la tengo desde el 27 de febrero.

Porque mi hija cuando me preparó la mochila

se le olvidó echar la maquinilla y todo esto.

Y pues bueno, pues te levantas y como es cómodo,

aparte de que en febrero hacía fresquillo

y decías tú: "bueno, pues me tapo un poco la barba."

Y bien. Esto es lo que sale una barba de 15 meses.

Que se note que soy peregrino.

Y aparte de eso cuando voy por la calle

la gente ya me mira y todo: "Mira, es el de la barba."

Me gusta.

A Nuria la conocí en la Faba.

Había ido con una amiga a hacer el...

unas vacaciones.

Y como llevaba una mochila y se hizo daño con ella

pues me vino al pelo.

Porque le dije: "Si quieres te hago un masaje."

Me dijo que sí y dije yo: "Vale, pues ya está."

Así, hacia abajo, hacia abajo.

Hacia abajo.

Esto es... esto es lo que me tiene a mí...

Si no duele, no cura.

Pues nos fuimos desde la Faba en adelante hasta Santiago.

Pues estuvimos unos días hablando.

Le conté lo que me pasaba.

Ella también quería un poco una cosa distinta en su vida.

Ha pedido una excedencia en su trabajo de dos años

y se ha venido conmigo.

Ya está, ¿eh?

¡Huy, que te matas!

(RESOPLA CANSADO)

(NARRA) "Con 35 años y dos niñas pequeñas

María Rosa se enfrenta a su segundo Camino.

Son pocos los que como ella

llegan a Santiago a través de este Camino.

Realiza la ruta del Mar de Arousa y río Ulla."

La diferencia entre un peregrino que va caminando

y quienes lo hemos hecho vía marítima

está en que las ampollas

no nos salen en los pies sino en las manos.

Nosotros hacemos el esfuerzo con los brazos.

Me empujó a hacer el Camino de Santiago

cuando me enteré el año pasado de esta posibilidad

la motivación del deporte, porque me gusta

y lo practico cuando puedo. No en este ámbito del kayak,

la verdad nunca había montado en kayak,

era la primera vez el año pasado.

Y un poco pues también algo cultural,

también relacionarme con gente,

las experiencia de conocer a gente nueva,

a ver cómo lo vive.

Ya te ayudamos nosotros. -Los pies en el aire.

Okey.

El que no tenga ampollas

no paga ninguna cerveza en todo el Camino.

¿Un aperitivo, un vermucito

lo tomamos antes de seguir o qué?

Sí, sí, sí. -Aquí al sol no está mal, ¿no?

¡Me encanta!

Si llegamos sin que alguien se ahogue os invito

a otra caña al llegar, vamos.

Fue el mar. Yo antes de montarme

ya estaba mareada nada más de verlo.

(ANIMAN) ¡Toma, toma, toma! ¡Hey, hey!

(Aplausos) ¡Olé!

¡Viva Murcia, que es lo más grande!

Empezamos en una primera etapa un poco más corta,

un poco entrenamiento, una toma de contacto

con el kayak, porque hay mucha gente que a lo mejor

no ha tenido ese contacto con el kayak y la playa.

Empezamos a remar poquito a poco

alrededor de la zona de O Grove.

Y hacemos un cruce hasta el pueblo de enfrente.

Y así vamos haciendo distintas etapas.

En unas ocasiones dormimos en albergues.

Otras ocasiones hemos usado las tiendas de campaña,

que las llevamos con nosotros en el kayak.

Que si se presenta una mala noche,

como por ejemplo el año pasado.

No pudimos hacer un cruce porque había mucho aire.

Pues ponemos la tienda de campaña,

dormimos donde se presente

y esperamos hasta que podamos continuar.

Carmela de siempre quiso hacer el Camino,

estaba muy interesada.

Y yo quería también acompañarla en el sueño de ella

de hacer el Camino de Santiago.

Porque es verdad que hacer el Camino siempre es algo

en la lista pendiente de todo el mundo.

Y yo sé que para ella era muy especial,

y más que empezábamos a vivir juntos y dije:

"Oye, vamos a hacerlo bien, vamos a hacer el Camino,

vamos adelante con todo."

Y de momento creo que todo

está yendo de perlas, la verdad.

Yo siempre quise hacerlo como él ha dicho.

Porque he tenido experiencias muy duras.

Sabía que tenía que andar y caminar hacia Santiago

para que encajara otra vez conmigo misma.

Y ser yo, sin máscaras.

Y poder aceptarme a mí misma como soy.

Queremos dar un poco de fe en que estas historias

existen y siguen existiendo, y son de verdad.

Y que hay gente amable

y hay gente que cree en el amor.

Y por eso estamos también

en muchas etapas dejando notas.

Con frases, sean motivadoras,

o pues de amor.

Porque el amor no es solamente el amor entre pareja.

Es el amor también entre padre y hijos,

es el amor entre unas amigas.

El amor en familia, el amor en general.

La frase que he puesto hoy...

en la nota y la que dejamos

es la... cómo definiría ese Camino,

somos las cosas para las que decidimos luchar.

El Camino de Santiago se convirtió para Derek

en su mejor aliado. tengo la sensación

de que este peregrino me dará una buena lección de valentía.

(HABLA EN INGLÉS)

Buen Camino.

Buen Camino.

¿Cómo estás, tío? -Muy bien.

-Cómo van las canarias y no nos saludan nada.

Hola.

Mucho gusto. -Hola.

-Hola. -Hola.

-Hola. -Ojo, que nos vieron ahí bañándonos

y echaron ahí sus vídeos, sus fotitos.

-¿Llegáis a Finisterre al final? -Sí, pero con furgoneta, sí, sí.

Igual, también iré, tengo el coche allí, igual iré.

-Ah, pues hostia, déjanos tu teléfono.

-609... -609...

-70. -70.

-Hazme una perdida, así ya te apunto y ya...

Pues igual nos metemos un toque y nos vemos por ahí.

-Chicas, que me llevo más besos.

Que os vaya bien.

¿Todas son canarias? -Sí, todas.

-Joder, escúchame, así yo también hago el Camino.

-¿Cómo lo ves? -Increíble, mira lo que llevo

y mira tú, tío, joder.

Que te vaya bien. -Venga.

-Buen Camino. -Buen Camino.

(Móvil)

(RÍE)

Espera, que pongo el altavoz, a ver.

-Que la habéis dejado locas, que quieren veros esta noche,

como soy el hermano mayor ya no me hacen caso.

(RÍEN)

Luego hablamos y...

-Ahora cuando lleguemos a Santiago

te llamo yo y nos juntamos ahí.

-Venga. -Y nos organizamos para la noche.

-Venga, hecho. -Venga, ya está.

-Venga. -Hala, buen Camino.

-Buen Camino, adiós.

-Anda que ha tardado en llamarte.

¿Qué te ha dado el Camino?

¿Qué me ha dado? Sobre todo felicidad.

Vamos, sin ninguna duda, si la palabra fuera una, felicidad.

¿Y qué me ha dado? Bueno, la sensación esa de libertad.

-Quizá, esta sea la sensación de libertad más grande

que hayamos tenido, de estar sentados en un sitio

sin estar preocupados por nada.

Disfrutar, simplemente, del momento que muchas veces

es quizá lo que se nos olvida cuando estamos en nuestro día a día

que es: Ahora toca ir a trabajar, tengo que ir a comprar,

llegar al sitio, mi padre, mi madre,

y no paramos a sentarnos en un banco y decir:

que estoy aquí, que estoy bien y que no me pasa nada.

A mí me aportó una cosa muy importante y que quizá

había olvidado hace tiempo

que era aprender a vivir los momentos.

Fue una vez entrar en el Camino y vamos a disfrutar el momento,

vamos a bañarnos, vamos a buscar ayuda

a alguien que nos enseñe dónde acampar.

Cómo hacer las cosas, lavarnos los dientes con el agua

que encontramos de botellas, de mangueras.

Yo nunca me había bañado con agua helada

o con un manguerazo, yo odio el agua fría,

pero si no, como en casa puedo elegir entre fría o caliente,

siempre hago la caliente, aquí como no tengo elección,

pues digo: "Si lo hace Ernest, ¿no lo haré yo?

Si a lo mejor no lo hago más en mi vida".

Pues eso es, principalmente, lo que me ha enseñado.

Anécdotas os habrán pasado un montón, si os tuvierais

que quedar con una, Ernest, ¿por ejemplo?

¿Con cuál te quedarías? No me la quites.

(RÍEN) No me la quites.

-Yo sé cuál dirá él que es la del primer día,

entonces se la dejaré a él, yo me quedo con...

Yo tengo, bueno, soy amante de los animales, tengo dos perros

con los que hago carreras de montaña y nos cruzamos

con una chica que campa también, que es Salva,

que va campando con su perrita, y encontrarme con ella fue como...

"¿Y por qué no me traje a los míos?"

Y fue un: "El año que viene repito y con los perros".

¿Con qué anécdota te quedas, Albert?

Como dijo él, con la del primer día.

Llevábamos ya 30 kilómetros andando

y no veíamos, primera noche que teníamos que acampar

que no sabíamos ni dónde ni cómo,

cansadísimos del viaje, del vuelo, de todo.

Y fue llegar a un sitio, sentarnos y aparecer un chico

y nos dijo que fuéramos con él que iba a una casa,

que se llamaba La Casa del Alquimista,

y fuimos allí, cenamos sopa de ortigas.

No la había probado en mi vida, ortiga cocinada con zanahoria,

cebolla, lentejas. Yo comí dos cucharadas

porque, la verdad, que me ardía el cuello, me ardía

y Ernest se comió mi tazón.

(RÍEN) -Yo me comí los dos, los dos.

-Y lo bueno es que dormimos en el templo, ellos tenían

un templo allí como una habitación de meditación

con luces, velas...

Y, la verdad, esa noche dormimos...

Nosotros le dimos la voluntad, pues le dimos...

-Un donativo. -Un pequeño donativo

y justo cuando nos estaba metiendo, me dice: "Ponlo en esa cajita

porque allí se te va a multiplicar.

Lo que tú pongas se te multiplicará".

Él dijo que a él se le multiplica el dinero

dentro de la caja y a ti

se te multiplican las experiencias en el Camino.

Vaya, ¿y así ha sido?

Uf, sin duda. -Sin duda.

(AMBOS) Sin duda.

Buen Camino, eh.

Muchas gracias y buen Camino a ti también.

Me siento nostálgico.

Voy a llorar y no hemos llegado a la Catedral.

Y ahora te preguntarás: ¿Y esto del Camino, cuánto vale?

Muy fácil, hay dos opciones: Si vas de peregrino o de turista.

Tu respuesta determina el presupuesto.

La oferta en alojamientos es muy amplia, tienes albergues

de 7 euros por noche en los públicos

y 15 euros en los privados.

Si ayudas en tareas en los albergues,

haces de hospitalero, te ofrecerá comida y cama.

Cuando marches, quedará en tus manos dejar la voluntad.

También puedes ir a hostales, pensiones u hotelazos

con habitación suite y spa.

Eso es muy agradable,

casi de vicio, pero dispara el presupuesto.

A la hora de alimentarte, tienes muchas opciones:

Puedes hacerte tú mismo la comida, ir de menú

en restaurantes por unos 10 euros

o lanzarte al menú degustación.

Tendrás otro tipo de gastos como visitas a monumentos,

el uso de lavadora en los albergues,

la compra de recuerdos o la farmacia.

Cuenta entre 5 y 10 euros al día.

Y si no puedes más con tu mochila, puedes contratar un servicio

de recogida, por tres euros

te la llevarán al final de tu etapa.

Si vas de peregrino tendrás un gasto diario

de unos 20 o 25 euros y si vas de turista,

gastarás unos 70 u 80 euros

y de ahí para arriba.

Buen Camino.

(Música)

Vamos a colar la bolsita que yo lo vi por Internet

e iba muy bien para quitar el olor y la humedad de las bambas.

¿Vale? Así.

Y luego guardo las tuyas. -¿Pero qué haces?

-Luego la meto dentro de la bamba, me las quito

por la noche y les pongo dentro

y, la verdad, se van el olor y la humedad.

Te lo digo que te cantan un poquito.

(RÍEN)

Bueno, venga, va, pues vamos.

Mi mochila se llama Candela

porque ahora en febrero del año pasado

empecé a hacer el Camino y como había poca gente,

pues la mayoría de días mi compañera era ella.

Entonces, tienes que ir hablándole a alguien y pues nada,

me gustó Candela porque la candela es eso,

la lucecita que te alumbra y ahí va.

En la mochila llevamos toda la vida, yo llevo

una mochila que cuando está cargada de comida

con el té, el termo, la leche y tal

pues pesa 20-21 kilos.

Y 21 kilos en la espalda, pues pesa.

Pesa mucho, mucho, mucho.

Porque sales por la mañana y dices: "Vale, vámonos".

Pero cuando te pegas, como hemos estado haciendo,

y cuando subes el puerto de Pajares ese que te acuerdas

de Pajares, del Esteso y de toda la trupe esa

es tremendo porque se te clava aquí y... pero bueno,

luego llegas al albergue

y es el agua milagrosa, te metes debajo de la ducha,

te pegas un este, te das una vuelta, te quitas

la mochila y vamos a pasear, pues venga.

(Música)

Hola. -Buenas, entra, por favor.

-Sí.

Tenéis suerte porque vosotros sois los últimos,

tenemos solo 16 pases.

(SONRÍEN)

No podemos cambiar...

Vale, mi amigo Leroy os va a acompañar a vosotros

para los dormitorios y todo esto.

-Muy bien. -Muchas gracias.

-Hasta luego.

El primer día subiendo al monte del Gozo, perdón,

el monte del Perdón,

pues me pasaron cosas que..

Fuertes, ¿no? Me caí al suelo, me quedé...

con una lluvia que estaba cayendo de mil demonios

y algo que me dijo: "Venga, sigue".

No sé, algo me levantó del suelo

y me dijo: "Continua, que no es tu momento".

Yo miré para atrás y no vi a nadie, pero yo me levanté del suelo

y no fui solo.

El Camino es la vida.

Es la vida.

Ahora mismo sin el Camino

me costaría mucho estar en un sitio,

Si es que no necesitas más, una tele de plasma de 55 pulgadas,

un sofá de polipiel, de piel de..

La mochila la abres: "Hostia, qué poco huele este...

bueno, me lo pongo, ya está".

Esta es la séptima etapa. La verdad es que, por una parte

estoy un poco cansada de los kilómetros

que hago a diario, pero por otra tengo la sensación

que tienen los otros peregrinos, que es un poco la tristeza

de saber que esto se empieza a acabar,

que quedan ya pocos kilómetros para llegar a Santiago.

Y bueno, no sé, es como una sensación...

agridulce, porque llegas al objetivo,

pero, por otra parte es el final del Camino.

Yo creo que lo mejor va a ser disfrutar

como estoy disfrutando todos los momentos.

Y aprovechar, ¿no? Estar en esta maravilla de entorno,

que es precioso.

Buen Camino, peregrina. Buen Camino.

¿De dónde sois? Nosotros, que se presente el amigo

que es asturiano... Y yo soy un peregrino de Santiago.

¿Vosotros sois amigos de antes? No.

¿Os habéis conocido aquí? En el Camino nos hemos conocido.

Y hemos hecho buenas migas.

¿Cuántos días lleváis caminando juntos?

Cinco o seis. -Seis días más o menos.

Pero juntos, pero a su aire. -Cada uno es personal.

Nosotros quedamos para tomar el pulpo en Melide,

pero este muchacho que es más rápido que yo,

porque yo, con mis 67 años, soy torpe.

Y como tengo el defecto de pararme, de hablar con todo el mundo,

pues nunca llego.

Pero, siempre, el hombre de la paciencia

me espera para compartir un plato de pulpo conmigo.

Después caminar y dentro de un momento se marchará.

Yo seguiré con los que vienen detrás.

Mi objetivo de hoy es llegar hasta Arzúa,

y según tengo entendido, la llaman la tierra del queso.

Así que ya sabéis lo que haré nada más llegar.

¡Probadlo!

Buenas tardes. ¿Qué tal está? Buenas. Pues sentado. ¿Y vosotros?

¿Haciendo el Camino? Pues sí, que acabo de llegar

a Arzúa y he visto esta estatua de aquí.

¿Qué representa?

Las mujeres de la aldea venían con la cesta en la cabeza,

que es esa que tiene los quesos. La traían en la cabeza

y venían de las aldeas a vender sus quesos artesanales

que hacían en casa, los huevos, alguna legumbre o fruta...

Y veo que lleva el traje típico, además, ¿no?

Sí, es el traje que representa a Arzúa, la comarca, Galicia...

Es el típico traje de la gallega de la aldea.

Claro. Y el queso que es muy típico de aquí, que lo sé yo.

Es uno de los quesos más famosos de Galicia,

tiene bastante fama, es un queso muy apreciado aquí.

Lo comen con membrillo hecho en casa también.

Ay, qué rico. Bueno, sí.

Pues muchas gracias por la información.

Buen Camino. Muchas gracias.

Pasadlo bien y no os lastiméis. Gracias.

Hasta luego. Adiós.

¿Qué tal? Vengo mirando a ver si encuentro

queso de Arzúa. ¿Es este que tenéis aquí?

El mismo, pruébalo. -A nosotros nos lo han aconsejado

y hemos dicho: "Vamos a probarlo". Pues mira qué bien.

A plato puesto.

Claro que sí, siéntate. Muchas gracias. Claro que sí.

¿Cómo va? Bien, final de etapa.

Madre mía. Qué a gusto. Estamos un poco de reposo que toca.

Ya viene bien, claro. Pruébalo, está buenísimo.

¿Está rico? ¿Sí? Está muy bueno.

¿Se parece a algún queso así que hayáis probado?

Eh... Entre un bie blandito... Pero tiene un sabor muy peculiar.

Está buenísimo. -Nos lo recomendaron varias veces.

"Si vais a Arzúa, parad y comed queso".

Yo lo sabía, ¿eh? Yo venía con el objetivo del queso.

Ya ibas avisada. Y tanto.

¡Salud! ¡Salud!

Llego al final de otra jornada y cada vez queda menos

para terminar esta aventura. Empiezo a hacer balance

de las experiencias vividas en este Camino,

que es mucho más que un viaje, pero no hay que olvidarse

de la parte material. Hoy toca poner un poco de limpieza

y orden en mi equipaje. Santiago está cerca,

y quiero llegar como nueva.

Entrando en Santiago, mirad qué nos encontramos.

Justo a la entrada.

Santiago de Compostela. Tenemos aquí unas bambas,

unas zapatillas... -Una concha.

Típicos candados del amor, de gente que lo ha hecho en pareja.

Un colgante con el signo de la paz.

Qué guay. -Muchos sentimientos de la gente.

La gente aquí deja... -La gente aquí...

Señores, estamos llegando. -Ya la vemos.

Ahí la veis. Increíble. -Ya estamos ahí.

Ya se ve la catedral. -Ya se ve.

Solo quedan pasitos ya.

Pasito a pasito, suave, suavecito...

No sé si es mejor visitar la Puerta del Sol o las olas.

Sí, la satisfacción de llegar y de saber que has llegado.

Y que vas a coger fuerzas...

para lo que te viene.

Que va a ser bueno todo. Porque si sales de aquí,

todo lo que venga es bueno. Seguro.

Ay. Pues bueno... Mi mochila. Estaba ya la pobrecilla...

Hacía falta coserla. Estuvimos viendo un zapatero

y miramos la Primitiva... -Antes del zapatero.

Antes del zapatero, y como Dios existe y me quiere,

me dijo: "Te van a tocar 90 pavos".

Y me compré una mochila nueva y las zapatillas.

Que me hacían falta. Es Candela II. Como nombre de reina.

La reina del Camino. Para mí el Camino es el desapego.

Aprender a vivir con muy poco.

Me sobraba todo lo que tenía. Me ha llenado de pequeñas cosas.

Ha quitado mucho ruido de mi cabeza.

Levantarse todos los días con una sonrisa,

y no ir en el metro, que te ves a todo el mundo

con una cara triste. Para mí es mágico, ¿no?

(TODOS) Babor, estribor, babor, estribor, babor, estribor...

(TODOS) Babor, estribor, babor, estribor, babor, estribor...

(GRITAN EUFÓRICOS)

Ha significado esfuerzo, el pensar que a lo mejor

no podía aguantar tantos kilómetros remando, pero sí se puede.

Ha habido momentos difíciles, sobre todo, cuando había oleaje.

Una cosa es remar y disfrutar, y otra es luchar.

Y ha habido momentos de lucha, pero bueno, al final

ese rato malo pasa y se olvida. Ahora lo único que recordamos

es que todo ha estado genial. Es satisfacción, superación,

disfrutar y conocer gente.

Ya estamos, ¿eh? -Flipa, ¿eh, tío?

¡Genio! 150 kilómetros, tío. -¡Vamos! ¡150 kilómetros!

Nosotros, cuando empezamos, teníamos que andar,

sabíamos a dónde había que llegar y las preguntas eran

cómo haríamos algo, cómo saldríamos de este apuro...

Pero ahora ya lo hemos conseguido y es el cómo nos va a afectar esto

a nuestra vida diaria.

Cómo mola, tío. -Menos mal, tío. Menos mal.

Esto es el pistoletazo de salida porque vuelvo a mi casa

y vuelvo decidido a... Vuelve la misma persona,

soy Ernest, pero vuelvo con ganas de comérmelo todo,

de conseguirlo, de hacer más cosas, de proponerme objetivos

y de que, pase lo que pase, seguir avanzando, caminando,

poquito a poco, con muchas ganas.

(CANCIÓN) #No hay dudas, mi amor...#

(CANTAN) #Me quedo contigo.#

Ay, nuestra canción. -Sí, justo entrando en Santiago.

(CANCIÓN) #Ahora sé que tan solo hay un paso del roce al cariño.

#Que de tanto buscarnos las ganas, tú y yo nos fundimos.

#Y ahora digo yo, ahora ya me ves rendido.

#Ay, amor, si tú supieras que...

#Me quedo contigo, de aquí al infinito,

#sin ti solo vivo, sin ti siento frío,

#no sé si me explico todo esto que siento,

#lo quiero contigo.

#Me quedo contigo, nos sobran motivos,

#hoy tiene sentido, y somos destino,

#lo digo sin miedo y tú delante y aquí desnuda...

#No hay dudas... Y... me quedo contigo.#

Al entrar iba a decirle que se veía la catedral,

que estábamos a unos pasos. Y sonaba nuestra canción

y a partir de allí ya... Es esa sensación

de que llegas y sabes que el Camino que has cogido

es el correcto.

Pensábamos que nos queríamos mucho, pero este Camino

nos ha hecho afianzarnos mucho más.

Y yo quiero que estemos juntos para siempre

porque, como dice nuestra canción, me quedo contigo.

Y yo contigo.

En el próximo capítulo de "Buen Camino",

conoceremos a Thiago, un joven brasileño que recorre

el Camino en busca de una aventura que le marque de por vida.

No hay límites para el espíritu humano.

Podemos vencer todos los desafíos si tenemos amor, solidaridad,

y tenemos más fuerza así.

Con Pablo Javier y sus amigos descubriremos

lo exigente que puede llegar a ser a veces el Camino de Santiago.

Íbamos con las bicicletas, nos dijeron que las dejásemos

en el patio para hacer el check in, y cuando salimos,

todavía no me lo puedo creer, no estaban.

No estaban las bicis. Habían desaparecido.

Haremos kilómetros al ritmo de la música de Luis y Anita

y nos contarán cómo hacer este viaje les ha cambiado la vida.

En el Camino todos tiene ganas de contar su historia,

y además todo el mundo tiene ganas de escuchar

la de los demás, que no suele pasar.

Y conoceremos la historia de Charo, una malagueña que tiene

un vínculo muy fuerte con el Camino.

Yo lo tenía clarísimo, porque para mí el Camino

ha significado tantísimo,

que mi hijo se tenía que llamar Santiago.

  • Programa 7

¡Buen camino! - Programa 7

07 sep 2017

Hoy salimos de Melide y llegamos a Arzúa. Vemos cómo hacer el Camino por mar y en kayak. Conocemos a Carmela y Rafa, una pareja de enamorados; a Derek, un militar inglés acompañado de su madre; a José Torres, conocido como Pepo el Tortuga y a Ernest y a Albert...

Contenido disponible hasta el 30 de junio de 2067.

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