Buen camino La 1

Buen camino

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No recomendado para menores de 7 años ¡Buen camino! - Programa 6 - ver ahora
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Día seis de Camino y con cada jornada que transcurre

comprendo mejor el Camino y la gente que lo forma.

Sus motivos me conmueven y me ayudan a entender

el significado de llegar a Santiago.

El Camino es muy fácil. No hace falta nada.

No hace falta llamar a nadie.

Te vas tú solo, compras un billete, te vas a un sitio...

y empiezas a caminar.

Y no hay más.

A veces olvidamos que el mundo es tan grande

y el amor puede pasar por todos.

¿Teniendo dos caballos en casa me voy a pegar un mes andando?

Digo: "No".

Estaría andando pensando en los caballos.

Ya estoy llegando al faro, en Finisterre.

Y llevo conmigo las cenizas de mi mamá.

Que siempre llevo conmigo.

Traspasado el ecuador de nuestra aventura

y ya con el cuerpo entrenado, afrontamos la etapa

más exigente de nuestro Camino. Son casi 40 kilómetros

que separan Portomarín de nuestro destino: Melide.

En la jornada de hoy dejamos atrás la provincia de Lugo

y entramos en La Coruña. Son muchos los kilómetros

que me tocan andar, pero por suerte en Melide me espera

uno de los mejores pulpos de Galicia.

¿Quieres una foto? Buen Camino. Hola, ¿qué tal?

¿Qué estáis, caminando? Haciendo el Camino.

¿Desde dónde salisteis? Desde Roncesvalles.

O sea, que lleváis ya unos días. Una semana casi.

Muy bien. ¿Y de dónde sois? De diversos sitios.

Hay gente de Albacete, Castellón, Valencia, Méjico, Estados Unidos,

Argentinas... Ciudad Real...

No sé, alguno más hay por ahí. O sea, es un viaje organizado

para hacer el Camino, ¿no? Os van guiando.

Exacto. Nosotros somos los guías.

Ah, ¿sois los guías vosotros? ¿Y qué me podéis contar

de este sitio ahora mismo? Me voy a aprovechar.

Pues este sitio es fabuloso. Ahora hay un tramo muy bonito

de tres kilómetros y medio, que vamos a adentrarnos

en el bosque, y si vais a pasar por ahí pues vais a tener

un buen reportaje. Ah, muy bien.

Y vosotros que sois los guías, ¿cuántas veces podéis hacer

el Camino al año? Empezamos la temporada en marzo

hasta octubre...

Unas siete u ocho veces. ¿Y qué tal la gente?

¿Qué dice cuando vive el Camino con vosotros?

Muy bien. Estupenda, vamos. ¿Sí?

Es un viaje muy diferente al resto de viajes que conocen.

Si quieres preguntarle a uno de ellos...

¿A quién le pregunto? ¡Hola! Marta de Barcelona

¡Claro! ¿Qué tal?

¿Qué tal? ¿Cómo estás? ¿Haciendo el Camino?

Haciendo el Camino. ¿Eres guía o peregrino?

Peregrino. ¿De dónde venís?

De Alicante. ¿Primera vez en el Camino?

Sí, la primera vez. ¿Qué tal la experiencia?

Muy bien. -Maravillosa.

Hacemos 20 o 25 kilómetros todos los días.

¿Cómo los lleváis? ¿Ampollas? Yo sí.

Yo aguanto, de momento.

A él no le han salido, pero sí que salen, sí.

Es normal, son muchos kilómetros al día.

Yo ampollas no he tenido, pero sí he tenido

los gemelos cargados de caminar. Eso le pasa a él.

También, ¿no? Claro.

Pues nada, buen Camino. Un placer. Gracias.

Seguro que nos volvemos a encontrar porque aquí...

A ti, por lo menos, te encontramos todos los días.

Claro. Todos los días te vemos.

Un placer. Buen Camino. Gracias.

¡Claro! El último de la cola.

No por ser el último llegan los primeros.

Ah, vale. Ja, ja.

Álvaro Lazaga y José Antonio Cuñarro

son dos peregrinos incansables.

Entre los dos suman más de 40 caminos,

una cifra que los convierte en verdaderos decanos

del Camino de Santiago. Gracias a ellos conoceremos

el Camino Olvidado, un variante del Camino Francés,

el que estoy recorriendo yo.

Este es el Camino Olvidado. Es una ruta alternativa,

aunque realmente es un Camino más antiguo que el Camino Francés.

Recorre lo que sería en Transcantábrico.

Si os suena un poco este tren que ahora es de superlujo,

que lo llaman Transcantábrico, que venía desde Bilbao

por el carbón hasta la Rola, pues este Camino es paralelo

al Transcantábrico.

Y la verdad es que se distingue del Francés por una cosa:

todo el mundo entiende Burgos como llano.

Montaña palentina, montaña por Burgos, por León...

Es impresionante. -Tenemos montaña para dar y tomar.

Y luego el tema del acogimiento, que es impresionante.

¡Aúpa! Mira qué recibimiento.

Muchísimas gracias.

¡Paulina, un abrazo! -Con el caballo blanco de Santiago.

Os hemos preparado un "pinchi" para recibiros, un vino,

una tortilla, un choricín...

Perfecto. -Para coger fuerzas para el Camino.

Vamos a darle las gracias al pueblo de Cobrana

por este recibimiento en el Camino Olvidado.

Yo creo que esto no tiene precio, desde luego.

Muchísimas gracias al pueblo. -Por Cobrana.

(Aplausos) ¡Aúpa!

Antes el Camino pasaba por otro sitio

y estaba señalizado por ahí, pero han hecho esta pista

y han hecho un paso de cebra, porque era muy peligroso

para el peregrino. Entonces hay que señalizar

este trozo desde la iglesia hasta empalmar con el otro,

que es un poco más adelante.

Hay que señalizarlo, si no el peregrino se perdería.

Qué bonito, ¿no? ¿Sabéis qué es?

Sí, es un castro celta del siglo IV antes de Cristo.

Son 25 siglos de historia lo que estamos viendo.

Cerca del ayuntamiento de Portomarín

y en pleno Camino de Santiago encontramos uno de los yacimientos

arqueológicos de la Edad de Hierro más relevantes

del Noroeste peninsular.

El buen estado en el que se conservan

los restos del castro permite conocer cómo eran

las murallas de la época y las viviendas,

que estuvieron habitadas hasta el siglo I después de Cristo.

Es interesante. Es impresionante.

La verdad es que sí. Además, esto nos alegra el Camino.

Es muy bonito el bosque, pero también ir viendo

un poco de la historia de la zona interesa.

Y vosotros sois gallegos, ¿no? No, no.

Ja, ja. Lo digo por el acento. De Sevilla.

Ya se nota. Nos gusta el pulpo, las vieiras...

Pero somos de Sevilla.

¿Cómo lleváis vosotros las mochilas?

Porque a mí esto ya me empieza a molestar un poco.

Llevamos poco equipaje. Nuestro equipaje lo hemos pagado

en taxi, nos lo llevan a la etapa siguiente.

¿Cómo es eso? Cuéntame. Bueno, hay empresas que se dedican

a eso, organizas con ellos la recogida en el albergue

donde te alojas, y te recogen la mochila y te la llevan

a la siguiente etapa. Ah, ¿sí?

¿Es muy caro? Pues no, tres o cuatro euros.

A nosotros tres euros nos ha cobrado.

Pero hemos visto en otras, cuatro euros...

Tres euros por mochila. -Por bulto.

¿Y ahora qué elegimos? Continuar el Camino, ¿no?

¡Pues vámonos!

José Moya es andaluz, pero vive en Madrid.

Es un hombre de fe y este Camino, el sexto que recorre,

lo dedica a la memoria de dos personas

a las que ha tenido que decir adiós demasiado pronto.

El Camino te cambia.

Pero quizás te cambia porque los que vienen al Camino

no son mala gente, entonces cambiar a bien

una persona que no es mala, es fácil.

Y el que tiene malas ideas o malos pensamientos no viene aquí.

Pero sí que te tira ahí... Pero luego valoras muchas cosas

que son tan habituales para nosotros allí...

Allí no lo ves, y cuando vuelves dices: "Fíjate".

Aquí con qué poquito eres feliz. La mochila, cuatro ropas

y ya es suficiente.

O sea, que te cambia mucho por dentro en realidad, ¿no?

Cambia, claro. Pero es por lo que te decía.

una persona que no tenga buenas ideas no va a venir

a hacer el Camino de Santiago.

La primera vez hiciste el Camino acompañado,

¿pero después lo hiciste solo? Se hace mejor solo.

¿Te gusta más? Sí, tienes gente para entretenerte

y disfrutar el Camino. Si vas con uno, parece que siempre

tienes que estar con él.

Si vas en grupo, siempre está uno detrás de otro...

Y solo puedes permitirte tener gente si quieres,

y si quieres estar solo, que muchas veces lo necesitas.

Este año se lo tengo dedicado a un primo mío que ha fallecido,

y a una amiga, de cáncer.

Lo querían hacer y no han llegado a tiempo.

Entonces este año va por ellos. Supongo que también

al estar solo, te dará en diferentes tramos

a pensar en ellos, ¿no? Tienes mucho tiempo para pensar.

En todo, en ellos y en... Te acuerdas mucho.

Sobre todo, cuando ya lo tenían preparado, con la ilusión de venir.

Piensas que están arriba, velando por ti.

Cosas así, que pueden pensar que estás loco, pero bueno...

Bendita locura, ¿no?

(NARRA) "Pere Ponzano es hombre de pocas palabras.

Le gusta pasar desapercibido,

pero lo tiene difícil en el Camino

gracias a Vulcano y Met.

Estamos antes los caballos más fotografiados

de Francia a Santiago."

Uno sólo hace un año que lo tengo, que es Vulcano.

Un año y poco. El otro sí que hace muchos años.

Son dos caballos árabes.

Ya todo el invierno estoy montando allí en el Pirineo,

Y sabía que no irían mal, y no han ido mal.

Voy mal de herraduras por el desgaste.

Pero bien, yo estoy más o menos bien.

Cansado cada día, pero cuando descanso mis horas

vuelvo a estar bien.

Se podría seguir un mes más seguro.

Porque en un caballo sólo llevar la tienda,

llevar su comida, llevar mi comida,

llevar mi ropa, lo cargas mucho y tienen rozaduras.

Luego es mejor llevar dos y repartes el peso.

Es más complicado, porque vas todo el día...

Un poco sin querer él te va tirando.

Y al final del día... Pero es mejor dos.

Y te digo que si fueran tres, aún mejor.

Claro, me preguntan: "¿Puedo subir?"

"Va, sube. Sube, hacemos un tramo."

A lo mejor se piensa que lo digo en broma.

Y sí, se ha montado una chica de Burgos,

una oriental. Se ha montado bastante gente. Más de diez.

Hay quien se casan y dice: "Ya tengo bastante."

Vale, si no tienes bastante pues andamos.

No hay problema. Sí, mucha gente ha subido.

¿Qué tal es el Camino con el caballo?

Bien, está muy bien. -¿Bien la zona de allí?

Está muy guapo todo. Muy buena gente.

Si quieres montar. ¿Te hace ilusión?

Sí, por lo menos una parte del Camino.

Tienes que montar este, porque el otro está nervioso.

Apoyo aquí izquierda, ¿no? -Aquí. Subes por aquí.

Agárrate aquí, Jaime. Agárrate aquí.

Eso es, muy bien. -Ahora.

Pues va, haremos un par de kilómetros.

Vale.

Despacito, despacito. Despacito. Olé.

Pues nada, muy bien. -Nada, hombre.

Muchas gracias. Encantado.

Buen Camino. -Encantado, ¿eh?

Cuando paso las ciudades como Pamplona o León:

"Por favor, para." "No, que tengo prisa."

"Por favor, para. Una foto, por favor."

Me han hecho muchas más de mil fotos seguro.

Lo más difícil en el Camino

ha sido encontrar un sitio para ellos.

Porque he llamado a albergues: "Sí, hay un sitio.

Sí, lo tienes que atar."

Digo: "¿cómo voy a atar un caballo si no va a comer?

Me has dicho que hay comida y que hay que atarlo.

Si lo ato no va a comer."

Dice: "Ah, yo no entiendo de caballos."

Y digo: "Yo no me voy a quedar aquí."

Me he hecho unos 5 kms más y parar en un bar de pueblo y:

"Hostia, yo soy peregrino, no tengo nada."

Y me encontré un señor. Dice:

"Yo en mi casa tengo un huerto."

Sí, tenía un huerto. Tenía que pasar por dentro

de su casa, por su comedor pasó el caballo.

Y detrás tenía el huerto.

Y dormí en su casa, el cama-sofá.

Y el caballo en el huerto.

Y por la mañana: "Adiós, muchas gracias."

Y me voy a acordar de él toda la vida.

(NARRA) "Cathy es una profesora de San Francisco

que deja huella allá adonde va.

A sus 64 años y con una curiosidad insaciable

recorre el mundo en busca de aventuras.

La misma energía que la ha traído

por tercer año consecutivo al Camino de Santiago."

Bueno, es la primera vez que estoy caminando sola.

Y en principio estuve un poquito incómoda.

Pero yo sé que nadie está solo en el Camino.

Siempre hay gente.

Pero me gusta.

¿Sí? Estoy muy contenta.

Me gusta, me gusta, me gusta.

Y hasta a veces estoy caminando y llega alguien

y sigo caminando con ellos platicando.

Y después digo: "Buen Camino."

Porque yo quiero caminar sola. Es nuevo para mí.

Y tengo música, que escucho música.

Y no son canciones especiales,

solamente estaban ahí en mi móvil.

Y hay una canción de "Stronger, stronger than before".

"Más fuerte, más fuerte desde antes."

De Britney Spears. ¡Eso, eso, eso!

(Canción de Britney Spears)

(Canción de Britney Spears)

Y yo estoy cantándolo y me siento más fuerte.

Entonces sí, me gusta. Y cantas.

Tú vas sola y vas cantando por el Camino.

Sí, pero no así muy fuerte, porque no canto bien bien.

(RÍE)

¿Y por qué te animaste a hacer el Camino aquella primera vez?

Vi un "documentario".

Se llama "Camino de Santiago.

Walking the Camino. Six ways to Santiago."

"Seis formas de llegar a Santiago."

Y cuando lo vi yo pensé:

"Tal vez yo puedo hacer esto."

Y mi vida está muy bien en California.

Pero en 60 días no puedo conseguir un cambio así

en otro lugar.

Si voy a un crucero,

si voy a las montañas con mi hermana en Yosemite.

Hay muchos lugares bien.

Pero en estos 60 días hay más opción de crecer

que he tenido en mi vida.

Cuando subí el Cruz de Ferro yo tengo algunas cenizas.

¿Tienes cenizas aquí? Aquí, de mi mamá.

Lleva conmigo todo el tiempo, todas partes.

Algo, algo, no todo.

Y lo dejé un poquito en Cruz de Ferro.

Y he llevado conmigo hasta Finisterre.

Y voy a dejarlas allí.

Las llevas al final del Camino, a Fisterra,

y allí las vas a dejar.

Bien.

(RÍEN)

Te voy a acompañar un poquito en el Camino, Cathy.

Okey. Pues Vamos a caminar juntas.

Gracias.

Trescientos... No quedan poco más

de cien kilómetros para llegar a Santiago.

Aquí está todo indicado.

(CONVERSAN)

(Cantos corales)

(CANTAN)

(NARRA) Jeffrey Francom es el profesor del coro

más tierno de todo el Camino.

Con él viajan 20 chicos y chicas

que emprendieron su ruta en León.

En cada etapa deleitan a los peregrinos con sus voces.

(Cantos corales)

Soy de California.

Pero viví en California, y después Utah,

y después Florida, y ahora Nueva York,

donde enseño en una universidad de música.

Entonces este año cantamos una canción

sobre el Camino de Santiago.

Cuando yo decidí cantar eso con mis estudiantes

le pregunte a ellos: "¿Quiénes quieren ir

y caminar el Camino de Santiago?"

Y fui sorprendido al ver que había muchos estudiantes

que han querido caminar el Camino por muchos años.

Sus padres lo han hecho, sus abuelos lo han hecho.

Ahora ellos quisieron hacerlo también.

Yeah!

Let's go in then.

(Cantos corales)

(CANTAN)

(CANTAN)

Entonces cuando caminamos ellos están hablando

sobre sus problemas y sus experiencias.

Y están diciendo: "Yo voy a cambiar esto.

Voy a cambiar eso."

Y tienen... ha sido tan bueno para alguno de ellos.

Y están escribiendo sobre papeles

las cosas que quieren mejorar en sus vidas.

(CANTAN)

(MARCAN RITMO DE HIPHOP)

(MARCAN RITMO DE HIPHOP)

(MARCAN RITMO DE HIPHOP)

(Ritmo de hiphop)

(Ritmo de hiphop)

Hay muchas cosas que han pasado...

milagrosas.

Cada día hay algo lindo que pasa.

Por ejemplo, hace algunos minutos

cantamos "Wayfaring stranger".

Y después de cantarlo vino un hombre.

Y venía a mí y estaba llorando.

Dijo: "Ayer mi..."

No, dijo: "Mi hermano está en el hospital.

Y ayer canté esta misma canción para él.

Gracias, gracias."

Para mí el Camino de Santiago significa una oportunidad

para cambiar, para hacer cambios a su vida.

(CANTAN)

Cantamos una canción favorita

de nuestro profesor aquí ya fallecido.

Y dijeron: "Es de piedra", allí en un lugar muy especial.

Y cantaron cuatro de las chicas

una canción que habla de decir 'adiós',

nos vemos después en el cielo.

Fue muy especial, ese fue el momento

que van a recordar para siempre.

(CANTAN EN INGLÉS)

(LLORA)

(Música)

(Campanas)

Tocan las campanas. -¿Las campanas?

¿Como antiguamente? -Los peregrinos, antes,

cuando había niebla o llegaban un grupo de peregrinos

que les esperaban para entrar todos a la vez en las grandes ciudades,

le recibían con un repique de campanas y en este Camino.

-Aquí estamos, en cada pueblo.

-En cada pueblo nos repican campanas.

(Campanas)

(TODOS HABLAN ENTRE SÍ)

Este es el Camino 27,

pero es que el Camino primero yo fui solo y en invierno

como aconsejo a todos a hacerlo.

Yo llegué destrozado a Santiago, destrozado,

pero ya llevaba tres semanas con un grupo de peregrinos

que nos juntamos todos haciendo cena y, de repente,

me integré en un grupo entramos todos abrazados,

yo iba destrozado, cojeando.

Yo vi la plaza, entré y dije: "Yo tengo que volver"

y a los seis meses ahí estaba otra vez en el Camino.

Y desde entonces no he parado.

Disfrutar porque sé que voy a disfrutar.

Y voy a conocer lo que voy a conocer y cada día

será una sorpresa, si es que...

esto es cada una sorpresa, no es un capítulo

que dices que ya sabes... No, no, cada día va a pasar algo

y tú no lo sabes.

Mira lo que encontramos aquí. -¿Qué es?

-Un sapo.

Se está escondiendo. -¿Le doy un besito?

-¿Sabes qué sacarás con esto? -Una princesa.

-Un beso de sapo. -Que nos saque de pobres.

-Sí, te va a sacar de pobre. -Animalico.

Elegiste mal sitio por aquí pasarán muchos.

-Nunca lo había visto así. -Ni yo, venga, vamos.

Sobre todo, me gusta más el invierno porque el invierno

hay menos gente, es más duro.

(Música)

Y siempre que es más duro, es mejor

porque tú al sufrir cuanto más sufres,

mejor llegas al albergue, te duchas y sientes

que has conseguido llegar a un sitio

donde piensas que no podrías y lo consigues.

Para que veáis quién es este personaje,

en la cuarta vez que hace el Camino del Salvador,

nevó mucho, ¿verdad?, mucha nieve, mucha nieve.

-Una poquita. -Y a él le gusta grabar todo.

Qué bonito el sonido del arroyo,

las pisadas en la nieve,

espectacular.

-Todo quiere decir que pone un trípode y no pasa una vez,

pasa tres, pero pasar tres con más de metro y medio de nieve

aquello creo que fuera el Camino más duro, ¿no?

Pues, sí, para qué engañarte.

(CANCIÓN) #Libre

como el sol cuando amanece yo soy libre

como el mar.#

El Camino es muy fácil no hace falta nada.

No hace falta llamar a nadie,

te vas tú solo, compras un billete, te vas a un sitio,

empiezas a caminar

y no hay más.

Hombre, el mejor momento que recuerdo

es una cena de Bodenaya

en un albergue del Camino Primitivo

que conocí a la que fue mi novia durante cuatro años.

Yo le miré a los ojos y yo dije: "Esta chica me gusta".

Estuve 300 kilómetros detrás de ella

hasta llegar a Finisterre

y ahí empezamos, entonces, qué te voy a contar.

El amor.

(SUSPIRA) El amor.

(Música)

(CANTAN)

(Música)

(HABLAN EN INGLÉS)

Cathy apunta siempre, de todas las personas que conoce,

el teléfono, el nombre, el apellido

y sus redes sociales para estar en contacto.

Hola. (HABLAN EN INGLÉS)

Que os conocéis.

(HABLAN EN INGLÉS)

Estamos haciendo la técnica de Cathy

que es escuchar música y ahora estamos con "Stronger".

Sí. De Britney.

¿Esto anima el Camino?

(CANTAN Y RÍEN)

Así tenemos más energía para seguir el Camino, Cathy.

Por eso me gusta.

(CANTAN) Stronger.

Bueno, viene superbien preparada porque tienes como unos guantes

largos, unas mangas largas a su vez que te abrigan.

Sí, exacto, exacto, entonces en la mañana

si no hace demasiado... frío,

lo pongo eso, tengo mi pelo,

entonces con esto y esto

y también, te enseño, tengo mis calcetines

que los subo hasta arriba así.

Entonces, cuando hace calor los bajo

y los puedo quitar estos. Y si hace mucho frío,

¿puedo abrirlo? Claro, sí.

Si hace mucho más frío, yo tengo aquí

un chaleco que lo pongo.

Ok, está.

Para protegerte más del frío.

Sí, entonces, si hace más frío en la mañana, tengo esto primero.

Cuando está lloviendo tengo el poncho.

Como se dice "raincoat".

Adentro me gusta este tipo de bolsa que se llama...

"Compressing bag".

En un color tengo esto, en otro color tengo esto.

Pero eres muy organizada, en diferentes colores tienes tus...

Y en otro color tengo esto.

Y tengo estas como mochilas chiquitas en caso de salir

por la tarde para comprar cosas.

Y tengo esto que es una...

"Like a vest". Ah, claro.

Sí, pero...

Un chaleco. Sí, un chaleco sin mangas,

pero así todo se mete así bien apretado en mi mochila.

Claro. Déjame tu mano, aquí.

¿Qué tienes aquí que sobresale? Ok.

¿Cómo se llaman estos? Pañuelos.

Ok, bueno, muchas veces lo tengo en la mano

y después, tomo foto.

Pero lo pierdo.

Claro. Y he encontrado muchos de estos

en el Camino, entonces,

inventé esto para ponerlo así

y así nunca lo pierdo.

Tengo uno y va por todo el Camino, lo lavo cada noche.

Y todos tienen su bolsita de plástico que tiene

su credencial y estoy muy orgullosa de esto.

Y esto y qué bonitos están. Tengo esto también mi pasaporte

de Estados Unidos y guardado. Claro, muy importante.

Y tengo esta tarjeta que la doy a cada

sitio donde me quedo con invitación a venir a California

con todo y cuando regreso cada año, a veces,

voy a... me quedo en un albergue diferente a ese año,

me paro para visitar a las personas

del año pasado y le doy una invitación.

Tengo... Pero vas muy preparada.

Sí, porque no me gusta sentir que no tengo, que necesito.

Claro. Pues tengo todo aquí como tortuga.

Como una tortuga, con la casa a cuestas.

Sí. Háblame de tus pantalones.

Tiene un cierre. ¿Una cremallera?

Sí, que va de aquí... hasta acá.

Entonces, yo puedo bajarlo.

Sí. Fácilmente.

Puedo ir al baño, nadie sabe qué estoy haciendo,

no estoy bajando con todo mi pompis por afuera.

Claro. (RÍE)

Eso está muy bien, yo voy a querer unos, Cathy.

Bueno, te los mando. Eso es comodísimo.

Claro.

(Música)

Las rutas del Camino de Santiago son muy seguras.

Pese a ello, nunca está de más

tener en cuenta unos cuantos consejos.

No pierdas de vista la mochila.

Si la dejas en el albergue, llévate contigo los objetos

en una pequeña bolsa de tela o una riñonera.

Procura no viajar de noche.

Y si lo haces, que sea en compañía. De este modo, si tropiezas,

siempre hay alguien que puede socorrerte.

Lleva contigo un listín de teléfonos de urgencia

y unas baterías de móvil bien cargadas.

No las gastes en aplicaciones para citas,

sino para casos que sean de necesidad.

Si sigues estos consejos, no deberías tener ningún problema.

Recuerda: el Camino de Santiago es un viaje seguro,

pero ser precavidos nos ayudará a tener un buen Camino.

Tengo atrás, si me quedara aquí,

amigos, más de cien. Amigos y amigas.

Y pensando cuando vas solo: "Tendrías que quedar en Santiago,

a ver cuándo van llegando". Que si la italiana,

que si la brasileña, que si el otro...

Sí. Vas hablando.

¿Qué tal? ¿Cómo vas? -Bien.

Pero mira. Pinchazo. -¿Qué te ha pasado?

Hay que cambiarle la herradura.

¿Cuántas veces lo tienes que hacer,

desde que has salido? -Es la segunda.

Una a ese y el otro, a ese. Normalmente, tendría que llegar.

Pero se ha desgastado. Normalmente, con eso,

ya tendría que llegar. -Por el equipaje.

No. Yo voy montando el uno y el otro.

Voy montando. Ahora montaré a aquel. Depende.

Ese se asusta más en las ciudades. En las ciudades, cojo más este.

Y en el campo, ese va. Depende.

-Pues nada. Buen Camino. -Muchas gracias.

-Hasta luego. -Buen Camino.

(SILBA)

Hay gente que hace diez kilómetros o quince al día.

Yo hago 50 o 60. Tengo contactos en el Facebook.

Pero no me voy a quedar aquí esperando.

He encontrado a veces una recta.

En esta recta no hay nadie. Voy a correr.

Claro, ves a tanta gente que te sabe mal pasar corriendo.

Hay gente que va con sus auriculares

y pasas tú... ¡Ah! Y se asustan.

"Gracias. Buen Camino". "Gracias. Buen Camino".

"Gracias. Buen Camino". Estoy cansado.

En cambio, cuando hay una recta que no hay nadie,

le pego un galope guapo.

Bueno. Hola. -Hola, Pere.

¿Cómo vienes con tus bebés? -Muy bien.

-¿Ayer encontraste pienso? -Anteayer y lo han acabado.

Llevo una tienda de campaña, si no encuentro nada.

-¿Y acá? -Aquí está un poco de ropa.

Aquí había la comida, pero hoy ya ha terminado.

A ver si encuentro comida por ahí. -Buen Camino.

Muy bien. Buen Camino, Nora.

Me meto en la cama y hago, ¡puf! Ayer, a las nueve, dormir.

Hasta hoy, a las siete, que no me entero de nada.

No me levanto. Hay gente que no se duerme.

Yo no me entero. "Ese roncaba". No sé.

Yo no me entero de nada.

Hay algunos que: "Tú estás loco. Estás solo.

¿Cómo vas a ir ahí? Vas a matar a los caballos".

Pero los que me conocen, sabían

que los caballos van a llegar. Y yo también.

Eres un hombre de fe, ¿verdad? Más o menos.

Explícate. (RÍEN)

Tengo fe. Soy católico.

No de ir mucho a misa. Pero sí creo en Dios.

Y, en parte, por eso vengo también. ¿Ah, sí?

Si no tienes fe, si no crees en algo, ¿quién eres?

¿No?

O sea, aquí no está abierto solo para los que crean en Dios.

Dios católico. Aquí puede venir todo el que quiera

de la religión que sea.

Se acepta a todo el mundo. No te ponen pegas.

Tú vienes con tu credencial. Pasas a los albergues

como cualquier otro. Como si no crees. ¿Sabes?

Y llegas a casa, ¿y qué pasa ahí?

Pues nada. Vas un poquito...

La verdad es que cuando llegas, hay veces

que te notas hasta extraño en tu casa.

Porque estás ya tan acostumbrado a los albergues,

a los ronquidos, que estás durmiendo en su casa

y te despiertas: "Joder, ¿dónde estoy,

que aquí no ronca nadie?"

(RÍEN) ¿Qué pasa aquí? ¿No?

Sí. Y luchas. Y das la luz y te quedas como mirando.

"¿Dónde estoy, coño?" Y estás en tu casa.

Te notas como extraño en tu propia casa.

¿Qué es el Camino para ti?

Es otra forma de ver la vida.

Te acostumbras a esto, a lo que te acabo de decir,

a la gente con la que tratas. Siempre para bien.

Y cuando llegues a Santiago, ¿a quién llamarás?

Pues creo que a nadie. Me lo quedo para mí.

Como es mi Camino, me quedo yo con todo.

El 99% de los días, hasta noviembre,

suelo ir así, como me ves, con una pluma y en chancletas.

Lo de las chancletas porque siempre tengo

los pies muy calientes y ando cómodo así.

Pero no se lo recomiendo a nadie. Tienes que estar acostumbrado.

Y lo de la pluma, si te pones a pensar un poco,

los pájaros, cuando los veo por ahí volando

como van y tal, me llama mucho la atención.

Y casi que me ayuda. Hay veces que me toca

en la cara, la pluma cuando se gira,

y me gusta mucho y me siento más libre.

Me da mucha alegría el hecho de ver un pájaro

y de tener una pluma.

La primera fue en el año 2000.

Hice un Camino demasiado rápido. No entendí muy bien el Camino.

Pero luego, en el año 2002, tuve un accidente muy grave,

en el cual, estuve en coma durante 15 días

y, bueno, yo me iba a morir. Me iba a morir.

Yo estaba muerto, de hecho. Conseguí recuperarme.

Y a partir de entonces, vengo haciendo

una media de cuatro caminos al año, caminos completos, como mínimo.

Cambié totalmente. Mi manera de pensar que antes era

la del trabajo... me preocupaban muchas cosas

y me cambió, de verdad.

O sea, a mí el Camino me ha hecho ver la vida de otra manera.

Las relaciones personales en el Camino son muy fuertes.

Esas no las tienes en ningún otro camino,

por mucho que sea bonito. Tú vas a un GR,

que es muy bonito, por Pirineos, no tiene el ir caminando

por el Camino de Santiago. Es totalmente distinto.

¿Qué significa el Camino de Santiago para mí?

Hombre, en un principio, significó darme vida,

darme una ilusión.

Y, sobre todo, sobre todo, un afán de superación.

Mi niña. El día 26 era mi cumpleaños.

-¿Sí? -Mira. Y me dice:

"Bueno, como vas a marchar, vamos a celebrar el cumpleaños".

Y me traen una cajita. Abro la caja.

Estamos en el restaurante. Yo pensé que era algo para mí.

Y un Predictor. Mira. Ahora ya me manda

la primera ecografía. -¡Ay, abuelito, abuelito!

Ya se te ven las canas. (RÍE)

-Qué grande. -Qué alegría.

Tengo que llamarla luego.

(NARRA) Sigo sumando kilómetros en mi Camino

y los pies son la parte que más sufre.

De momento, estoy libre de ampollas y lesiones.

Pero conviene no confiarse.

Nada mejor que el agua fría de los ríos gallegos.

(Suena música)

(CANTA) #Pasiño a pasiño. Suave, suavesiño.#

#Nos vamos acercando poquiño a poquiño.#

#Nos vamos acercando. Me duele un poquito.#

Toma ya.

Estoy recién llegada a Melide.

Y, bueno, esto es impresionante,

porque la puerta de esta iglesia es muy especial.

Os voy a contar por qué.

Se me acaba de caer el palo, pero da igual.

La puerta de esta iglesia es la misma que aparece

en los billetes de 10 euros.

La actual capilla de San Roque fue construida en 1949

con material de las demolidas iglesias medievales

de San Pedro y San Roque.

Su fachada principal, de principios del siglo XIV,

es una de las más bellas del arte medieval

de toda Galicia. Sus dos baluartes

con sus columnas de pequeños ejes y bases altas,

reflejan los elementos típicos de la estética gótica.

Y después de esta... de esta cruz que hay aquí.

¡Hola!

Pues está esta cruz,

que es la cruz más antigua de toda Galicia.

Al lado de la iglesia de San Roque, en Melide,

nos encontramos con una cruz de piedra gótica del siglo XIV.

Según algunos historiadores,

se trata del crucero más antiguo de toda Galicia.

En la cruz se puede observar la figura de Jesucristo

acompañado de San Juan y la Virgen. Se cree que esta cruz de piedra

podría haber pertenecido a un retablo

de la iglesia desaparecida de San Pedro de Melide.

Sus características concordaban con ese monumento.

Ahí está. Y ahora estoy un poquito cansada

y lo que voy a hacer va a ser ir a reponer fuerzas y,

cómo no, a comer un buen pulpo,

que ya mi cuerpo me lo está pidiendo.

Cansada pero satisfecha, me doy un homenaje.

Os diría "buenas noches", pero casi mejor "buen provecho".

(Murmullo y risas) Hola.

Hola. ¿Qué tal?

¿Me puedo sentar con ustedes? Adelante.

Qué bien. Vengo de caminar un montón de kilómetros hoy.

¿Ah, sí? ¿Son peregrinas ustedes?

Sí. Somos peregrinas. ¿Sí?

Y venimos de muy lejos. ¿Ah, sí? ¿De dónde vienen?

De México. ¿De México las dos?

Huy, se me cae hasta la maleta.

Si es que pesa lo que no está escrito.

Sí. ¿Y hacen el Camino juntas?

Somos tres. Son tres.

¿La primera vez aquí? Sí, la primera vez.

Bueno, en el Camino es la primera vez.

¿Sí? Yo es que he venido aquí porque me han dicho

que el pulpo es muy bueno. ¿Lo han probado ya?

Muy rico. ¿Sí?

Sí, muy rico el pulpo. Le voy a pedir una ración de pulpo.

Estoy deseando probarlo ya.

¿Para beber? Para beber agua. Gracias.

El pulpo a la gallega es una de las recetas más famosas

y tradicionales de toda Galicia. Para elaborar este plato,

se cuecen pulpos enteros que se introducen y sacan del agua

tres veces seguidas mediante un gancho de hierro.

Esta técnica se conoce como asustar el pulpo.

Sirve para que conserve su piel una vez esté cocido.

Luego, se deja cocinar en el agua hasta que esté listo para servir.

La tradición dice que la cocción del pulpo la deben realizar

las mujeres cocineras, que reciben el nombre de pulperas,

o polbeiras en gallego. ¡Hola!

¡Ay, qué bien! Ya lo tenemos aquí.

¿Qué tal? ¿Bien? Muy bien.

El pulpo se come en plato de madera y en palillo, sin tenedor.

Me lo quitas, ¿eh? Te lo quito.

¿Entonces el palillo por qué? ¿Porque es de madera?

Y da más agua al pulpo. ¿Y el plato igual?

Igual. Eso no lo sabían.

-No, no lo sabía. -Pues así es.

Pues, nada, qué bien. Qué aproveche.

Y, además, comerlo en un sitio mítico como este.

Sí, ¿te gusta? A ver, voy a probarlo.

A ver qué cara pongo. Pica un poquito.

(RÍEN) -Rico.

¡Buenísimo! Estupendo. ¡Gracias!

(RÍEN) ¡Está buenísimo!

¿Puedo? Venga, claro que sí.

Ya mañana no coméis pulpo.

(HABLAN ENTRE ELLAS)

Bueno, pues la verdad es que es un poquito como agridulce.

El dulce porque ya llegas, que es a lo que has venido.

Y el amargo porque se termina.

Pero, bueno, cuando se termine a pensar en el año que viene

y... ya está, a prepararlo para,

cuando llegue la fecha, estar a tope.

(Fuerte lluvia)

Ya estoy llegando al faro, en Finisterre.

Y llevo conmigo cenizas de mi mamá, que siempre iba conmigo.

Porque ella siempre me apoyó a hacer cosas

que tal vez no salían muy fácil de hacer, pero hacerlos.

Entonces, por eso ella viene en esos 45 días conmigo.

Todo el Camino, hasta el final.

(Lluvia)

Creo que, cuando lleguemos a Santiago,

vamos a estar muy agradecidos por la oportunidad de...

de cambiar nuestras vidas. Yo he decidido que... que...

que después de caminar esto, voy a ser mejor padre.

Y mejor esposo y voy a cuidar a mi familia mucho.

La próxima vez voy a traerlos conmigo.

(Campanadas)

Mira, mira, tocan las campanas. Llegan los peregrinos.

¡Nos han visto llegar! (RÍE)

(Sonido de cascos de caballos)

Muy buen recuerdo de todo el Camino,

de todo el Camino: muchos amigos que he hecho en todos los sitios,

muy buen rollo, muy buena gente.

Sí, estoy muy orgulloso de mis caballos, pero que mucho.

Lástima que en Finisterre que queda la espina clavada,

pero el año que viene más.

Y en el Camino nadie está sola.

Nadie está sola, siempre hay apoyo y gente para ayudarme

y siempre está Dios. Entonces, me siento muy fuerte.

Mucho más fuerte hoy que hace 45 días.

Paso a paso, día por día. Ya llegué aquí.

(RÍE)

-¿Sí? -¿Cantamos?

-¿Cantamos algo o qué? -"Esta noche ha llovido".

-La sabemos, ¿no? -Pues venga.

(CANTAN) #Esta noche ha llovido, mañana hay barro.#

(RÍE) ¡Ole tú!

Sobre todo, este ha sido un Camino de canciones.

(CANTAN) #Ultreia. Ultreia.#

(CANTAN EN LATÍN)

En este Camino hemos cantado mucho y muy mal. Pero mucho.

La prueba es que ha llovido el último día.

(CANTAN) #No me toques las palmas que me conozco.#

Te voy a dar un regalito.

-¿Me vas a dar un regalo? -Sí, toma.

-Mírala. -Te lo tenía yo guardado.

-¡Hombre, hombre! -Está un poco sudado, pero bueno.

Para ti. (RÍEN)

No me lo esperaba, gracias.

Me han hecho regalos y no me lo esperaba.

No tengo nada para darles. Estoy pensando qué les puedo dar.

Tiene que ser algo personal, como esto. Yo lo valoro mucho.

Yo sé que Álvaro esto lo aprecia y la camiseta de Pepe lo mismo.

Y necesito darles algo igual y no sé qué darle.

Mi cariño, otra cosa no tengo ahora.

Ha sido genial. -Da igual los Caminos que lleves,

siempre gusta, todos son diferentes.

Da igual el que sea, llevo 27, como si llevo 30, 40.

Todos son diferentes.

A algunos, de vez en cuando, nosotros abrazamos.

Algunos dijeron: "Somos una familia.

Hemos llegado, nuestra familia ha llegado".

Todos me llaman "dad", que es padre.

Es muy lindo, algunos de ellos no tienen padres.

Ah, me hace feliz saber que puedo

tener esta influencia sobre algunos de estos chicos.

A veces, cuando vivimos en nuestras propias ciudades

olvidamos que el mundo es tan grande y...

y el amor puede pasar por todos.

No necesitamos tantas cosas, todo en la vida es tener, tener...

Qué va, olvidaos, no, no. Con una mochila llegas a Santiago.

Agradecido, es que yo solo puedo decir "gracias".

No tengo más palabras. Puedo decir "gracias" y ya está.

Venga, ultreia.

Mami, yo sé que, si estás aquí, me gustaría saberlo.

Y, ah...

Hubieras estado muy orgullosa de mí.

Y te quiero mucho.

En el siguiente programa, conoceremos una nueva manera

de hacer el Camino por mar y en kayak.

Mi intención era hacer el Camino en bicicleta.

Yo decía: "Algún día haré el Camino, a ver si tengo tiempo".

Y lo haré en bicicleta. Pero en año pasado,

de casualidad, un chico de Puerto Lumbreras nos dijo

que iba a hacer el Camino de Santiago en kayak.

Y dijimos: "¿En kayak?".

Encontraremos a Carmela y Rafa, una pareja de enamorados

que vive su apasionado amor a lo largo del Camino.

Yo sé que para ella era muy especial y yo quería...

Empezamos a vivir juntos y dije: "Oye, vamos a hacerlo bien,

vamos a hacer el Camino, adelante con todo.

Y, de momento, creo que todo está yendo pues de perlas.

(CANTAN EN INGLÉS)

Hablaremos con Derek, un militar inglés

que afronta su segundo Camino acompañado de su madre.

(HABLA EN INGLÉS)

Descubriremos cómo el Camino cambió la vida de José Torres,

conocido ya por los peregrinos como Pepo el Tortuga.

Por eso, cuando me hablan del Camino, cuando hay gente,

la poca gente que dice: "No, bueno, es que el Camino...".

Tú dices: "Estás tonto. El Camino te tiene que gustar.

El Camino es una cosa buena".

  • Programa 6

¡Buen camino! - Programa 6

24 ago 2017

Vamos de Portomarín a Melide. Conocemos a Álvaro, un madrileño que desde 2010 ya ha hecho 24 veces el Camino; a Jeffrey, profesor de un coro de música enamorado del Camino; a Pere, que hace el Camino con dos caballos; a Cathy, norteamericana, que hace el Camino hasta Fisterre.

Contenido disponible hasta el 30 de junio de 2067.

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