Buen camino La 1

Buen camino

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No recomendado para menores de 7 años ¡Buen camino! - Programa 4 - ver ahora
Transcripción completa

Día 4, y el Camino de Santiago sigue descubriéndome secretos

que desconocía. Yo estoy haciendo

el Camino Francés, pero hay más...

Hace más de mil años que los peregrinos

se echan a andar destino Compostela.

Quiero saber qué los empuja.

Vimos la oportunidad de hacer una Primera Comunión

diferente en el sentido de la Primera Comunión.

(CANTAN)

La gente hace lo que quiere. ¿Puedo dejar aquí mi huella?

Cuando llego a Santiago me acuerdo del día que empecé.

El Camino al final es lo que llevamos cada uno

que vamos andando en el Camino.

Espiritualmente, parece que el alma se te llena.

(GRITAN)

En la etapa de hoy cubrimos la distancia que separa

Samos de Sarria, 15 kilómetros de caminata cómodo y apacible

que se pueden completar en menos de cuatro horas.

¿Y es la primera vez que hacéis el Camino?

Para todos, ¿no? Sí, para los tres es la primera vez

que lo hacemos. Para mí también.

Los tres lo empezasteis solos. Solos.

Y os habéis encontrado. En el Camino.

Un día de lluvia, triste... Nos vimos en el albergue

y, bueno, allí hablamos porque teníamos que hablar,

no quedaba otra solución.

Los peregrinos siempre nos hablamos, siempre compartimos,

nos ayudamos... Eso es verdad, ¿eh?

Sí. Hay como una conexión

entre todos los peregrinos. Da igual que sea italiano

que holandés, que inglés... Hay mucha colaboración.

Porque antes de hacerlo, ¿qué pensabais encontrar?

¿Cómo os imaginabais el Camino?

Yo cuando iba con el coche me daban pena las carreteras,

lloviendo, lo duro que es... "¿Eso cómo lo voy a hacer yo?".

Y me han tocado dos días de dos horas y medias lloviendo

de lados, de frente...

Eso me pasó a mí en los Montes de Oca,

con lluvia, viento y frío, empapado,

calado hasta los huesos, las botas llenas de agua...

Dije: "De aquí no salgo ya".

Y tuve que llegar hasta Burgos así.

Sí, pero bueno, el Camino tiene algo

que te recuperas.

Que dice la tradición popular que hay un ciprés aquí en Samos

que el peregrino que lo abraza ya no tiene ampollas.

Llega a Santiago sin ampollas en los pies.

¿Sí? Así que tenemos que abrazarlo.

Pues vamos a abrazar el ciprés. ¿Sabéis dónde está?

¿Os lo han dicho? Sí, a unos 100 metros.

Por la etapa. -Venga, por la etapa.

Yo brindo con café. Os acompañaré un rato en la etapa.

Una vez hemos pasado por la abadía de Samos, a 100 metros

se encuentra un ciprés milenario que está

junto a la capilla del Salvador.

Un árbol que está catalogado entre los 50

más notables de España. A día de hoy,

no hay estudios científicos que demuestren

sus poderes curativos, pero eso no evita

que se haya convertido en una parada obligatoria

para todos los peregrinos.

Sí.

Ahí está. ¿Lo abrazo? Ahí está.

Mira, mira, mira. Eso es. El de Ribadeo.

Qué bonito.

Todo el día metiéndose conmigo. Ja, ja.

Vaya tres. Fíjate si es maniático

que a los 10 kilómetros se cambia los calcetines:

el del pie derecho al izquierdo.

¿Por qué? Cuéntame eso. Pero no te lo pierdas,

porque 10 kilómetros más adelante se los quita y les da la vuelta.

Lo de dentro para fuera, y lo de fuera para dentro.

¿Sabes por qué? ¿Por qué?

Para no meter al pie humedad. Lo que está húmedo lo pongo fuera.

Para que no salgan ampollas, los pies secos siempre,

que no haya humedad. Y entonces les da envidia

porque ellos van calados y les van haciendo los pies:

"Clo, clo, clo...". Digo: "Quitaos los calcetines".

Que digo que yo he tenido que bajar el nivel

para ir con ellos, y ellos se han esforzado un poco

y su ben el nivel. Y entre lo que ellos han subido

y lo que yo he bajado, pues vamos perfectamente.

Perfectamente compenetrados.

Venga, anda. Ya empezáis a coger ritmo, ¿eh?

Mira, ya empezamos a ir más rápido.

Los primeros 10 minutos de calentamiento.

Y luego ya hay que coger ritmo si no el camino no se acaba.

Hoy llegaremos más tarde porque tenemos que hacer 39, ¿no?

Sí, por ahí.

Vosotros que os conocéis desde hace un mes, ¿no?

No, 20 días. ¿Qué vais a hacer

cuando os separéis? Yo, olvidarme de ellos

porque me están dando la vara todos los días.

-Yo, celebrarlo. (RÍEN)

Oye, Manolo, no te pases. -No, nos echaremos de menos.

Estaremos en contacto. Seguro, ¿no?

Sí, seguro. Como nosotros somos

de otra generación tuvimos que hacer la mili...

Esta va a ser una amistad como las de la mili.

Claro. Sí, cogías amistades.

Pues están en buena forma porque, claro,

yo voy aquí detrás, ellos me adelantan...

Y no puede ser. Es que claro...

Si te paras un minuto, nos pierdes. Claro que os pierdo.

Y ya, mira... Dejo que metáis el turbo.

Muy bien. Yo voy a mi paso,

que es ligero, pero no tanto.

Vale, venga. ¡Buen Camino!

Venga. -Me alegro de haberte conocido.

¡Buen Camino! Seguro que nos volvemos a ver.

¿Tú vas para allá? Sigo para allá, pero a mi paso,

que estáis muy en buena forma.

Ella es Mónica, madre de una familia sevillana

que ha decidido celebrar la Comunión del benjamín, Guille,

de una manera muy especial:

en el medio del Camino de Santiago y rodeado de peregrinos.

Bueno, pues todas estas familias tenemos en común

que tenemos niños de 16 años que son amigos del colegio.

Entonces, el año pasado terminan la ESO,

nos reunimos como despedida en casa de uno de ellos,

hacemos una cena... Y ahí surge, en la conversación...

"Pues tengo muchas ganas de hacer el Camino de Santiago".

Otro: "Pues yo también tengo muchas ganas de hacerlo".

Y al final: "¿Por qué no lo hacemos?".

Y, bueno, como yo tenía tantas ganas de hacerlo,

dije: "Yo me hago cargo". Y ha sido todo tan rodado

que piensas de verdad que hay algo, una mano ahí,

que está haciendo que sea todo tan rodado,

desde el minuto uno que puse una fecha:

"Esta fecha va a ser".

(CANTAN)

Javier Clemente no entiende la vida sin música.

Es afinador de pianos en el Palau y la Ópera de Valencia.

Para él, el Camino es la mejor de las sinfonías.

Yo trabajo dentro de lo que es la parte de la empresa

en la preparación de los pianos de concierto,

tanto en el Palau de la música como en la Ópera

o en otros auditorios, también de Alicante o Castellón.

Ese es mi trabajo específico en la empresa,

aparte de ser empresario, que ya es bastante también.

Qué diferencia, ¿no? Qué cambio de empezar el Camino

a tu trabajo y tu vida en el día a día en Valencia.

Además de verdad, porque me imagino que le pasa

a todo el mundo que está haciendo el Camino, ¿no?

Es dejar un poco atrás tu vida laboral

y tu vida, incluso, personal.

Y dedicarte a andar. Porque tú te planteas una mañana:

"Me voy a tirar a andar hasta que llegue a Santiago",

y es como decir: "¿Y qué hago yo aquí?".

Pues tienes muchas preguntas que hacerte,

y conforme vas andando y reflexionando,

te vas acordando de tu empresa, de que podrías hacer otras cosas,

mejorarlas... Al final es un camino.

Pero es lo que llevas tú al Camino. El andar es una cosa,

pero el Camino es lo que llevamos cada uno que vamos andando.

Y ahora ya empiezas a experimentar las primeras sensaciones.

¿Qué te está pareciendo?

Bueno, más o menos lo que esperaba que pudiera ser el Camino.

La verdad es que el día a día, el cansancio,

es lo que menos te duele. Creo que surge...

¿Cómo te diría yo? Una energía que te va dando

el Camino y la propia gente que te vas encontrando.

Y eso te hace que las horas vayan pasando rápidamente

y el cansancio como que no existe. Te puede más lo otro.

Estás viviendo un espacio muy diferente

a lo que, normalmente, vivimos en las ciudades,

que parece que queremos que no nos saluden

o intentar aislarnos. Aquí es totalmente lo contrario.

Tú pasas al lado de una persona y te dice: "Buen Camino".

No solamente se giran y te dicen: "Buen Camino".

Es que si te dejas tocar, te cogerían de la mano

y te darían un apretón de manos.

Y notas esa energía por parte de la gente.

Pero no en una persona. Dices: "A lo mejor,

es una persona". No. Es todo el mundo

que está haciendo el Camino.

(NARRA) Sara Menéndez es una joven veterana en el Camino.

Ser peregrina fue el sueño de su adolescencia.

El Camino pasa a gran velocidad

ante sus ojos, a lomos de su bicicleta.

Son las 6:40 de la mañana.

Ya he montado la bicicleta y me he vestido yo también.

Así que me voy.

Estoy en el baño porque está todo oscuro y no veía nada

y tenía que montar la bici, revisar las alforjas y todo.

Así que voy a buscar las flechas. ¡Buen Camino!

Yo hago que el Camino de Santiago sea mis vacaciones.

Y lo hago porque es una rutina completamente diferente

a la que tengo marcada día a día.

Yo me levanto por las mañanas, me voy al cole, me voy al trabajo.

Y vuelvo a comprar, ceno y duermo. Y cada día es lo mismo.

Entonces, estoy en una monotonía cada día.

Cuando decido salir en bicicleta, hacer el Camino,

es completamente diferente. No tiene nada que ver.

Nos plantearon en la universidad que teníamos que hacer

un proyecto que fuera deportivo y que fuera encaminado

a alguna cosa y pensé en el Camino de Santiago.

Y como la primera vez que había hecho el Camino

desde Montserrat, no encontré ninguna guía

que fuera en bicicleta, dije: "¿Por qué no la hago yo?"

Entonces, me puse en contacto con la única persona

que había hecho la guía a pié y en catalán.

Tuve una entrevista con esa persona,

me enseñó su guía, me explicó sus experiencias

y, a partir de ahí, dije: "Pues voy a hacer lo mismo".

Mucha gente no entiende por qué hago el Camino,

por qué tantas veces hago el Camino.

Pero mi respuesta es: No hago el Camino

porque tenga una obsesión por el Camino,

que la gente lo piensa. Sino que hago el Camino

porque es diferente, porque me aporta

una sensación de bienestar diferente

a la que tengo cada día.

(NARRA) Ángel Roder es, tal vez, el peregrino más auténtico

de cuantos he conocido hasta ahora.

Tanto le ha dado el Camino, que en su cabeza ronda la idea

de colgar las botas de bombero y hacerse hospitalero.

No es la primera vez que haces el Camino.

No es la primera vez. Llevaré hechos 16 o 17.

¿Caminos? Ya he perdido la cuenta.

Solamente, el otro año, hice cinco. ¿El año anterior?

¿Cinco caminos?

Cinco caminos.

Empecé en marzo en el Camino Aragonés.

Luego, fui a hacer el Camino Portugués,

que salí de Lisboa. A los dos meses siguientes,

hice el Camino Lebaniego.

Luego, hice el Camino Inglés.

Y en diciembre, terminé haciendo el Camino Mozárabe,

de Granada, pasando Córdoba.

(RÍE) ¡Madre mía!

¿Qué es lo mejor del Camino?

Mira, lo mejor del Camino es la gente.

La gente, los peregrinos.

Y yo quiero hacer una mención especial

a todos los hospitaleros y hospitalarias que hay,

que son una maravilla. Porque llegan allí,

te cuidan, te dan esto.

Te sientes satisfecho plenamente.

Y es una labor que, muchas veces, no se les reconoce.

Tu Camino número 17. ¿Habrá 18, 19, 20?

¿Sí? Sí. Dalo por hecho.

Y superaremos, a poder ser, esa cifra.

Dentro de poco, quizás tenga más tiempo

para hacer más. ¿Por qué?

Me voy a jubilar, quizás, el año que viene.

Y quieres dedicar tu jubilación a hacer el Camino de Santiago?

Ya no es hacer el Camino. Mi objetivo también es ayudar

a los peregrinos de alguna manera.

Y he pensado ser hospitalero.

Lo tengo rulando por ahí.

Una manera de aportar lo que el Camino me está dando.

A poder ser.

Bueno, pero es tanto el vicio que tengo de andar,

que no sé si algún día lo haré.

(RÍEN)

(NARRA) El Camino es un crisol maravilloso de razas,

orígenes, culturas. En él, me encuentro un grupo

que capta todas las miradas.

Once mujeres que son pura alegría

y que llegan de Arabia Saudí, Dubái y Kuwait.

(HABLA EN INGLÉS)

(HABLA EN INGLÉS)

(HABLA EN INGLÉS)

(NARRA) Tras el fallecimiento de su padre, víctima de un cáncer,

Gustavo López se ha propuesto un reto:

recorrer el Camino Francés en 13 etapas.

Estoy haciendo un proyecto que consiste en hacer

el Camino en 13 etapas.

Un poco para concienciar para el tema

de la investigación contra el cáncer.

Hace un año, prácticamente, exactamente,

tuve una pérdida muy cercana.

Y, bueno, de ahí surgió la idea de hacer algo

que llame la atención. Camino en 13 surge como idea

de hacer el Camino de Santiago siguiendo

las etapas que se marcan en el Códice Calixtino,

que es un manuscrito de la Edad Media,

que se considera, digamos, la primera guía

del Camino de Santiago.

Se establecieron 13 etapas que cubrían

desde Saint Jean Pied de Port, que es una ciudad francesa

que está al otro lado de Pirineos, hasta Santiago.

En realidad, supone, al final, de media hacer unos 60,

60 y tantos kilómetros.

Hicimos una comparativa que era el equivalente a hacer

18 maratones y pico en 13 etapas, en 13 jornadas.

¿Qué? ¿Cómo vas?

-Bien. -¿Bien?

¿No te duelen los pies como ayer? -No.

-No hemos cambiado de zapatos, ¿no? -Sí.

Claro. Fundamental cambiarse mucho de zapatos.

Porque así, aunque te duela un día, al otro día no te duele.

¿Eh? -Sí.

El hándicap de los niños no existe.

Al revés. Hacerlo con niños es maravilloso.

Y, además, lo que a ellos les quede de esta experiencia,

que se verá a lo largo del tiempo,

pues compensa todo lo que es arrastrar de ellos

en un momento determinado porque se cansan,

tienen hambre, tienen sed. Pero ir con niños es estupendo.

En familia, con niños, bueno, maravilloso.

Ir con niños es maravilloso.

Vamos a echar en falta, eso sí, a la familia,

porque la familia es la familia.

Tenemos a otra familia que nos acompaña,

que son nuestros amigos de hace muchos años.

Con lo cual, estamos acompañados de otra manera.

Pero todo natural. No hay que forzar nada,

ni ser más místicos que nunca, ni más amigos que nunca.

No. Simplemente, como estás haciendo algo que quieres hacer,

es todo muy agradable y todo muy bien.

Hay que hacerlo para poder contarlo.

Una señora que nos preguntaba que por qué llevábamos la cruz,

qué significaba.

Bueno, le estuvimos explicando que llevamos la cruz

porque nosotros vamos con Cristo.

Entonces, qué símbolo más importante y más grande

que la cruz,

que nos hace recordar que vamos junto a él,

que lo llevamos junto a nosotros.

Y nos decía, también, que esos lacitos, esas pulseritas,

que si las vendíamos.

Decíamos: "Bueno, no la podemos vender porque es un regalo

que llevamos con nosotros de las intenciones de muchas personas

que han ido atando ahí su lacito con su intención

por la que hacían el Camino, ¿no?".

La esencia del Camino, desde sus orígenes,

es una peregrinación, es un encuentro con Dios.

El con uno mismo es estupendo, pero es horizontal, ¿no?

Cuando tú le agregas la dimensión vertical

de encuentro con Dios, es cuando llega la plenitud

para lo que fue hecho y para lo que surge el Camino.

Tenemos tres hijos, los dos mayores hicieron

la típica comunión y, al final, se convertía todo en

lugar de celebración, el traje del niño,

el traje de la niña, el traje de la madre.

Y la verdad que es que, con los años quizás,

te das cuenta de que eso no era lo importante.

Que el momento de la primera comunión

la dejas de segundo lado porque estás pendiente de lo "frívolo",

digamos, entre comillas, ¿no?

(LEE) Virgen, te pido que me mires...

Y como se nos presentó esta oportunidad, dijimos:

"Bueno, ¿por qué no hacerlo aquí en familia sin menú,

sin trajes, ni tacones?". Y el niño estaba encantado porque,

bueno, iba a ser algo muy especial.

Y como todo el mundo le dijo que sería algo tan especial,

tan diferente, que nunca se había escuchado:

"¿La primera comunión en el Camino de Santiago?".

Pues sí. Y así el sentido de la primera comunión queda como tal.

(CANCIÓN) #Que a mí...#

(Ovación y aplausos)

(CANCIÓN) #Me gustaría poder hacerte feliz.#

Ahora vamos... a cenar.

(Aplausos y ovación)

(CANCIÓN) #Y verte sonreír.#

En 2014 inicié el Camino con dos amigos más en Brujas, Bélgica.

Y por falta de tiempo lo acabamos en Irún.

Entonces, estos tres años que han pasado desde entonces

estuve pensando en hacerlo, pero todo el mundo me decía

que había muchos puertos de montaña,

muchas subidas y bajadas y, uf... Siempre he temido a las subidas.

Siempre lo he hecho en bicicleta. Lo hago en bicicleta porque,

generalmente, yendo en bicicleta se va mucho más rápido

y no tengo mucho tiempo.

Normalmente yo le doy bastante caña a esto de ir en bici.

He hecho unos 80 o 110 km al día.

Cuando recomiendan hacer una media de 60-80 al día

para poder disfrutar mucho más del paisaje

y de los pueblos por los que pasas.

¡Hoy hace un superbuen día! -Sí, después de no sé cuánto.

Y, nada, aquí estamos. ¿Alguna cosa más que decir, Elena?

Hemos encontrado muchos peregrinos, cosa que no nos había pasado aún.

Andando sobre todo. En bici poca gente, la verdad.

Pero bastante bien, la verdad.

¡Ah! Hemos perdido las credenciales.

Una buena gente nos las ha dado cuando hemos parado a desayunar.

-Vaya drama si no. -En fin.

Bueno, pues seguimos nuestra aventura.

(HABLA EN INGLÉS)

-¡Oh...! -We were ready for you.

Toma.

(HABLA EN INGLÉS)

Ellas nos van a cantar una canción de su país.

Tenemos mucha suerte porque nunca hemos tenido a nadie de su país.

(CANTAN EN ÁRABE)

(HABLA EN INGLÉS)

¿Te ha cambiado muchísimo el Camino?

Me ha cambiado, me ha cambiado mucho.

Me ha cambiado, me ha cambiado.

Espiritualmente o por la energía que te aporta.

No sé cómo decirlo, pero sí.

Y, luego, ya te he dicho, no soy creyente,

pero espiritualmente parece que el alma se te llena.

(RÍE)

(Canto de pájaros)

¿Y te sirve en tu día a día? Sí, sí.

¿Haber hecho el Camino con tu rutina diaria?

Sí, sí, muchísimo. A mí el Camino me pone al 100%.

y lo que veo yo es que te hace mejor persona, ¿eh?

Sí, sí, eso está claro.

Te libera de mucha cosa. Lo analizas y dices:

"Bueno, ¿quién me manda a mí a darle vueltas a esto

que no va a ningún lado?". De esas cosas te libera realmente.

Creo que se me está echando una mano.

Porque, aunque se sufre mucho y hay momentos

en los que tienes que concienciarte en seguir,

creo que es a veces milagroso, me vais a permitir que,

en determinados momentos, puedas seguir y que, ya te digo,

no se hayan puesto un poco al unísono a que me duela todo.

Porque, vamos, no sería capaz de aguantarlo y...

y el temor que tengo es, en un momento dado, a romper.

Aunque parece que no, hasta este momento

ya son 540 kilómetros, o algo así.

Y parece que Santiago está muy cerca,

porque solo quedan 240.

Pero 240 kilómetros son muchos kilómetros.

Y puede pasar de todo.

Sinín es uno de los hospitaleros más conocidos

de todo el Camino francés.

Ante la puerta de su bar se han parado miles de peregrinos

en más de tres décadas. En estas paredes,

han estampado sus firmas sus deseos y recuerdos,

incluso le han cambiado el nombre. Este es el Bar de Elvis.

¡Que no he dormido nada! Buenos días.

Hola, señor. Eh, agua. Agua, por favor.

Agua, por favor. -¿Normal o con gas?

Ah, muy bien, muy bien. Gracias.

Estáis en Reliegos de las Matas, en el Camino de Santiago.

Es un sitio de peregrinos, de acogimiento.

Un sitio humano, creo yo.

Cada uno se lo toma como quiere, pero mira las frases.

Aquí todos lo ponen en otro idioma.

-Yeah, yeah. -¿Qué queremos, hija?

-It's addictive and it's a... -A ver qué quieren las chicas.

-Comer, el buen trato. La humanidad, lo de siempre.

En el Camino, la gente no es solo monástica,

también les gusta la juerga.

Hay peña que ha entrado bailando sin quitarse la mochila, ¿sabes?

Que viene la peña bailando y dicen, en inglés,

"this is a different place". Y, ah, cuando hicieron

la película "The Way" también. ¿No ves que hicieron una película?

¿Lo sabías? Pues también. Entró por aquí Martin Sheen,

que me acuerdo de él en "Apocalypse Now".

Así, y entra para acá y dice:

"Oh, good place!". Y me puse tan nervioso

que no me hice ni una foto con él. ¡Oh!

Entró por aquí así. Así de alto era.

¡Oh! Y dijo... (BALBUCEA)

La gente hace lo que quiere. "Oye, ¿puedo dejar mi huella?".

Como estas cosas.

"Si no llegas aquí, ¡te lo pierdes!

Y si te lo pasas de largo, ¡también!".

-¡Hola! -¿Bocadillo de tortilla?

-¡Ay! -¿De jamón? ¿De queso?

(HABLA EN INGLÉS)

(RÍE)

¡Buen Camino!

Mi padre falleció hace poco y por él he llegado.

Lo hemos llorado muchísimo su enfermedad y una vez

que él falleció, no llorabas tanto

porque veías, realmente, que ya había descansado.

Entonces, todo eso que no he llorado

creo que ha explotado ahora y todas esas emociones,

pues han surgido ahora.

No me cabe la menor duda de que me está ayudando él

y que está hablando ahí arriba para que me ayuden.

Sí, sí, cuando uno cree tiene esa suerte, ¿no?

Y me da pena que muchos no tengan esa suerte, ¿no?

Con lo cual, soy una privilegiada.

(Música)

La verdad es que empiezo a notar ya los gemelos cargados.

Espero que no sea nada grave

porque, claro, aquí si te lesionas,

no puedes continuar.

Y yo tengo que llegar a Santiago y me quedan,

todavía, muchas etapas.

Así que, bueno, estoy un poco asustada,

pero... pero seguro que no es nada.

Era inevitable que pasara, mis músculos han dicho

que necesitan atención, esta es la dura vida de los peregrinos.

¿Dónde te duele?

Pues me duele todo esto, tengo cargada la pierna,

los gemelos están muy cargados, sobre todo.

Tienes los pies muy bien.

Eso es muy bueno

porque cuando aparecen ampollas empiezas a pisar mal

y entonces puedes tener

más posibilidades de acabar con tendinitis.

Sobre todo en el tibial, esta parte se carga mucho.

¿Qué tipos de lesiones te encuentras, María?

Pues lo que más, las sobrecargas.

Eso es lo que más,

luego después, pues, bueno, las cervicales.

Piensa que los que vienen con la mochila,

toda la parte de...

Toda la parte de hombros, la parte de caderas.

Alguien que, por ejemplo, no haya hecho el Camino nunca,

¿cómo crees que esa persona se tiene que preparar?

Hombre, pues, caminando, para empezar, caminando.

Y caminando, sobre todo, pues, un poquito,

también por la montaña, por caminos.

Por caminos que tengan sus variantes, subidas y bajadas.

Luego, pues, hacerse con un calzado adecuado.

Decides dar una gran noticia, harás el Camino de Santiago.

Saltan las alarmas, alguien grita, ¿es tu madre preocupada?

No, son tus pies asustados.

Tus pies sufrirán cada uno de los kilómetros

que decidamos recorrer.

Por eso es importante elegir bien el calzado.

No estrenes calzado nuevo, tal vez, te guste ir a la moda,

pero ten claro que ahora no se llevan los pies con ampollas.

Si hace frío, las botas de montaña serán buenas compañeras.

Si hace calor, las zapatillas de montaña no te fallarán.

Los calcetines, para empezar, encuentra su pareja. Ahora mejor.

Que no sean de algodón, ya que se empapan

y sin costuras para evitar rozaduras.

Y con esto ya tienes todo

lo necesario para tener un buen Camino.

Pensaba que iba a ser más duro de lo que...

bueno de como lo estoy viviendo ahora, la verdad.

Cuando lo planteé para hacerlo en nueve etapas,

creía que no lo conseguiría

y quizá tendría que abandonar antes.

Me planteé que quizá no llegaba a Santiago, pero llevo

un buen ritmo y creo que,

sin duda, a no ser que el clima cambie

o me pase algo, físicamente, creo que podré llegar.

Mira, esta es la alforja que uso al llegar al albergue,

al llegar la saco y ahí tengo las chanclas

para el baño, el jabón...

las toallas, evidentemente, y la ropa para cambiarme

que es la que uso cuando estoy aquí que no es la misma de ciclista.

Y en la otra alforja debo llevar algo de comida

para no quedarme con hambre en medio del Camino.

Y ropa por si llueve porque, claro, el chubasquero

y un anorak por si hace mucho frío.

Cuantos menos kilos, mejor, así tiene que ir un ciclista.

Con el tiempo aprendí a llevar cada vez menos cosas,

pero siempre llevo el por si acaso.

Yo creo que debe pesar cada alforja...

Cuatro o cinco kilos, más o menos, puede ser.

(Música)

Tú haces el Camino en grupo,

pero en esos momentos en los que te vas tú solo

y empiezas a caminar, ¿te viene alguien a la cabeza?

Sí, sí, me viene mucho mi padre.

Tu padre. Muchísimo, muchísimo.

Me hubiera gustado contarle que ha podido ser.

Se lo contaré desde donde Dios quiera que esté, ¿no?

¿Crees que tu padre te acompaña

de alguna manera u otra en este Camino?

Sí, por supuesto, sí, lo tengo muy presente, además, sí.

Y una de las cosas por las que el Camino

lo estoy haciendo en parte es un poco por ahí, también, ¿no?

Por el recuerdo... Por el recuerdo y tenerlo

muy presente a mi padre.

Y cuando llegue a Santiago le daré un abrazo muy grande.

Me emociono, lo siento.

Si lo tuvieras aquí a tu padre,

¿qué le dirías, realmente,

cuando consigas el objetivo de llegar a Santiago?

Pues que, bueno, que...

Que le quiero más, incluso,

Pero cuando vaya al santo

le daré un abrazo y el abrazo será compartido.

Te estás emocionando, Marta. Hombre, sí, los padres.

Los padres. ¿No?

Tú eres músico. Sí.

Entonces, pregunta obligada,

¿qué banda sonora le pondrías al Camino?

Huy, madre mía.

Pondría...

Música de Bach,

pondría las variaciones Goldberg, por ejemplo.

(Música clásica)

En principio, empecé corriendo lo que pasa es que llegó un momento

en que por mucho que entrenes

te empiezan los problemas de tipo muscular.

Primero me empezó una tendinitis terrible en un tobillo

que ya me hizo parar un poco

y empezar a hacer etapas más andando.

Entonces, últimamente, estoy haciendo

las jornadas larguísimas andando.

Si me recuperara, volvería a correr en unos días

y, bueno, lo que espero, realmente, es por lo menos,

virgencita, que me quede como estoy

para poder llegar porque, claro, esto se va acumulando.

Hola, qué maravilla de coche.

¿Le gusta? Me encanta, ¿de qué año es?

Es del año 28.

O sea, que lleva casi un siglo. Sí, sí.

¿Y es cómodo? Es muy cómodo,

súbete si quieres y lo probamos.

Toparte con este tipo

de sorpresas no son infrecuentes en Sarria.

La ciudad cuenta desde hace más de 50 años

con un mercado de antigüedades donde se pueden ver y comprar

todo tipo de objeto restaurados.

No es de extrañar encontrarse con peregrinos curiosos

y grandes coleccionistas.

Madre mía, Gerardo, si tiene usted un motón de coches aquí.

Desde los 16 años que colecciono coches.

Y los restauro yo, claro.

Qué maravilla.

Pues sí, Marta, mira, este coche

era un coche femenino, de las mujeres,

y si quieres, nos sentamos como se iba antes.

Ah, muy bien. Aquí en la parte trasera.

Y me siento así. No, no.

¿Ah, no? Aquí, aquí arriba.

Ah, te tienes que sentar arriba.

No, no es que te tengas,

es como se iba antes para fardar, ¿sabes?

Es que tengo entendido una cosa, que en Sarria es muy típico,

hay mucha afición por coleccionar antigüedades.

Sí, sobre todo, de muebles antiguos.

Hay una calle que tienen unos seis o siete

locales todos dedicados a los muebles antiguos, sí.

Y, después, también hay gente aficionada a los coches.

Pero, claro, el mejor soy yo.

(RÍEN)

¿Pero de dónde cree que viene esta afición por lo antiguo?

De alguien que había por ahí que empezó con una...

Con un coche muy antiguo, recogiendo muebles

de aquellos de castaño y aprovechó para venderlos

en su tienda y de ahí, creo que la gente empezó a ver

un negocio importante.

Yo creo que es eso, eh.

¿Usted ha hecho el Camino?

Yo... no, pero me gustaría hacerlo, pero en coche.

No se puede, hay tramos en los que sí se puede,

que coincide coche con Camino, ¿no?

Pues hablando de viajes yo tengo que continuar mi Camino.

Bueno, pues oye yo...

Yo me quedo aquí porque no soy mucho de andar

y prefiero ir en coche esa es la verdad.

Muchas gracias, un placer. Nada.

(Música)

Estoy en la estación de Sarria.

Desde este punto empiezan muchos Caminos,

podría decirse que estoy

en el kilómetro 0 del Camino de Santiago.

(Música)

Muy buenas tardes. Hola, buenas.

¿Qué tal están? Vamos yendo.

Que las veo aquí sentadas, les quería preguntar

si vienen a coger el tren o a pasar la tarde.

A pasar la tarde aquí. -A pasar la tarde.

Muy bien.

Mitad de la gente a pasar la tarde.

Como las he visto aquí digo: "Pues le voy a preguntar

si ven muchos peregrinos aquí pasar."

Sí. -Hay días que hay muchos.

A las siete vienen. -Vienen ahora a las siete.

Qué bien. ¿Y de dónde vienen? ¿De qué sitios vienen?

Yo soy de aquí. No, no, ustedes no.

Los peregrinos.

Vienen de muchas partes. -No nos dijo de dónde eran.

Eran de aquí, me parece.

De muchas partes. Algunos no se entiende lo que dicen.

¿Usted sabe el gallego? No. No.

Pero no pasa nada.

Para pan terra de Lugo, para quesos está Cans,

para rapaces bonitas la Puebla de San Julián.

Pero qué bonito es eso. Eso es muy bonito.

Eso es de su pueblo, se dice en su pueblo.

Pues muchísimas gracias. Las dejo aquí.

Hasta ahora. Adiós. Hasta luego, hasta luego.

Mucha suerte a todos.

¿Es la primera vez que hacéis el Camino?

No, el año pasado estuvimos los dos.

Y algunos amigos más, desde Tui lo hicimos.

¿Y qué esperas encontrarte en el Camino?

Pues naturaleza y buen rollo, ¿no?

Te han hablado de él. Y vino de Mencía también.

Juntarnos los amigos. Porque el resto del año

no te ves todo lo que desearíamos.

Y en estos días te lo pasas de miedo.

¿Qué encontráis después de hacer el Camino?

¿Cómo os sentís?

Yo cuando llegué a casa cansado, por el hecho de andar.

Pero estás relajado.

Vas... te desinhibes un poco.

Limpias un poco la cabeza de pájaros, la verdad.

Yo creo que el Camino tiene algo.

Algo que no se puede explicar, pero tiene algo.

Te queda muy poco para llegar a Santiago.

Me queda poco, poco.

Me queda poco. Me quedan cuatro días.

Y con ganas de llegar.

Porque esa emoción hay que...

Es una emoción muy intensa.

Muchos sentimientos que se te hacen

como una bola, que están ahí, que fluyen.

Sentimientos que te acuerdas de gente que ya no está.

Sentimientos de amigos que tienes alrededor

que los vuelves a reencontrar de otra manera,

le das otra perspectiva de la que tenías antes.

Entonces todos esos sentimientos que florecen

sin saber por qué le dan un sentido muy especial.

Tiene mucha belleza.

Tiene mucha belleza porque unifica...

unifica a las personas en sus sentimientos.

Y todos de alguna manera en una dirección.

Y es el peregrinaje hasta llegar allí

me hará sentirme muy bien. Además, muy bien conmigo mismo.

Cuando llego a Santiago me acuerdo del día que empecé,

de ese día que cogí la bici, el autobús,

el tren o lo que sea y llegué a mi punto de inicio.

Cuando ya estás descansada, ya has dejado la bicicleta,

has puesto el sello final, has entrado en la catedral

entonces igual ya piensas más en ti, en la familia,

en decir: "Bueno, estoy bien, he llegado hasta aquí.

Mi familia me ha apoyado, mis amigos me han apoyado.

Se ha acabado, pero volveré."

(CANTAN) #En la arena.#

#He dejado mi barca#

#junto a ti.#

#Buscaré otro mar.#

(GRITAN CONTENTAS)

(CANTAN) #Cristo Rey. Oh, Cristo Rey.#

#El grito de guerra que enciende la Tierra:#

#¡Viva Cristo Rey!#

#Nuestro soberano señor,#

#nuestro capitán y campeón,#

#pelear por él es todo un honor.#

Muy bien, muy emocionante.

No hay palabras, de verdad, lo que entra por el cuerpo,

lo que te pasa por la cabeza.

Es la superación que hemos tenido todos,

cómo nos queremos todos ahora más que antes.

Es muy bonito. De verdad, es muy bonito.

(NARRA) "El Camino mostró su dureza con Gustavo

y no pudo terminar su última etapa a pie.

Este contratiempo no evitó que su mensaje

de lucha contra el cáncer

llegara a la Plaza del Obradoiro.

Misión cumplida."

Bueno, finalmente estamos en Santiago de Compostela.

Y aunque ayer a 90 kms de aquí tuve que tomar

la dolorosa decisión de parar

y que se me acercara hoy en transporte

realmente yo creo que el objetivo está cumplido.

Y por supuesto se ha cumplido lo que para mí era

un sentido homenaje a alguien muy cercano

y que, bueno, ahora creo que desde arriba

puede mirarme con orgullo de tenerme aquí.

(GRITAN CONTENTAS)

(GRITAN CONTENTAS)

Bueno, por fin he llegado a la Plaza de Obradoiro,

aquí delante de la Catedral de Santiago.

Hoy han sido solamente 60 kms, así que súper bien.

Y nada, se ha acabado, ya está.

Un camino más guardo en la memoria.

(GRITAN CONTENTOS)

¡Santiago! ¡La plaza de Santiago!

Ya estamos llegando.

(RÍEN)

Ya estamos otra vez.

El Camino es la partitura.

La partitura que vas componiendo constantemente,

el paso a paso, el día a día, ¿no?

Acaba en una sinfonía, en una sinfonía de cariño,

una sinfonía de amor y en una sinfonía sobre todo

espiritualmente de dar gracias a Dios

por todo lo que me ha dado en la vida

y por lo que me ha quitado también.

Porque no solamente ha sido la cuestión de mi padre.

Tenemos amigos también que han faltado en estos años.

Y se junta todo y al final es una explosión de emociones

que acabaría en un... no sé, en un momento muy apoteósico

y muy bonito dentro de esa sinfonía.

(NARRA) "El Camino es exigente.

Te pide un gran esfuerzo.

Pero a cambio te regala grandes momentos:

risas, lágrimas, alegría, fatiga.

Todo ello es lo que da significado al Camino."

Sí, hay gente que no lo entiende que me dice:

"¿Dónde vas con un niño tan pequeño?"

Y yo: "Bueno, pues al Camino."

"¿Pero no se cansa? Pero pobrecito.

¿Pero no va al cole?"

Y me miran así como diciendo: "¿Pero qué estás haciendo?"

¿Y tu mujer no ha querido hacerlo?

Sí, pero no se animaba físicamente a hacerlo todo.

Pero me dijo que venía a hacer los últimos 100 kms

para llegar juntos a Santiago.

Ahí está, mira, en la esquina. ¿Esta es ella?

¿Está de espaldas? ¿No se lo espera?

¡Eh! -¡Ah!

Claro, a primera vista ya

es un poquito la cara de sorpresa.

Y luego, nada, pues lo típico, desde darte ánimos

a decirte que ole tus huevos.

Uf, ¿con eso caminas? -Sí, con eso.

Madre mía. -Yo hago el Camino Francés

el año pasado. Me traía muchos problemas con las botas.

Allí tienes Santiago. -Sí.

Eso lo chupamos nosotros en nada.

¿En nada? -En nada.

¿Seguro? -Seguro.

¿Somos leones? -¡Somos leones!

  • Programa 4

¡Buen camino! - Programa 4

03 ago 2017

¡Buen camino!' recorre esta semana junto a Marta Márquez la cuarta etapa de su viaje a Santiago de Compostela. Caminará desde Samos hasta Sarria y conocerá a peregrinos como Mónica, que celebra la comunión de su hijo haciendo el Camino. Además, en esta etapa, Marta se encontrará a un grupo de mujeres musulmanas que buscan vivir una experiencia única.

Contenido disponible hasta el 30 de junio de 2067.

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