Buen camino La 1

Buen camino

Jueves a las 00.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años ¡Buen camino! - Programa 3 - ver ahora
Transcripción completa

Es muy importante también a una persona que tiene

Día tres de travesía y empiezo a descubrir

qué tiene de especial el Camino.

Son las personas que lo hacen. Sus historias son tan fuertes

que no hay nada que les impida

seguir avanzando hasta su destino.

Es muy importante también a una persona que tiene

una discapacidad no tratarla de manera diferente.

A mí mis amigos íbamos por ahí y se metían conmigo:

"A ver dónde vas tú, cojo."

Sin compasión. Quiero decir, con respeto

pero sin compasión, que es muy importante.

Porque si no te sientes apartado.

Yo creo que el mejor camino es el último.

No puedes hacer una comparación

con el que hace tres años has hecho.

No, no. El último es el mejor.

Al año que viene voy a ver si hago otro mejor.

Y sale mejor también.

Que les he dicho que tengo una enfermedad

con la cual se puede vivir y no hay que morirse ya.

Y entonces mientras pueda vivo. Y vivo a lo máximo.

Te das cuenta de que a lo mejor todo lo que creías

que no eras capaz de hacer eres capaz de hacerlo.

Es una inyección muy muy fuerte de...

de autoestima, de reconocimiento personal.

Al menos en mi caso.

En la etapa anterior dejamos a Marta en Triacastela

dudando si tomar la ruta de Samos o la de San Xil.

Al final escogió la de Samos.

De Triacastela a Samos distan apenas 10 kilómetros,

y aunque hay teóricos que se niegan a inscribirlo

en el itinerario oficial lo cierto es que desviarse

a Samos merece la pena.

Si algo estoy descubriendo en este viaje

es que voy a llegar a casa

con la mochila llena de historias.

De historias y de dolor de pies, para qué negarlo.

Porque empiezan a doler bastante.

Pero bueno, el dolor de pies va a desaparecer,

pero las historias se van a quedar conmigo para siempre,

ahí guardadas.

Esto es maravilloso.

El camino sigue por ahí.

Pero hay aquí un sendero precioso.

Mirad.

Y es muy bonito.

Voy a asomarme porque hay una fuente preciosa

con pájaros. Bueno, bueno.

Madre mía.

Qué bonito.

Qué bonito.

Señorito, ¿qué haces?

Tenemos que hacer las mochilas, que mañana hay que salir.

A ver, ¿qué te parece si hacemos una lista

para saber lo que nos tenemos que llevar?

No. -Para que no se olvide nada.

Pon lo necesario.

-Serían los pantalones. Nos llevamos...

Los pantalones de caminar.

A ver si vamos a ir en vaqueros.

Camisetas ponme 180, que sudo mucho.

Acuérdate de apuntar laca y acondicionador,

y peina, y todo para el pelo.

Todo para el pelo. -¿Vas a llevar laca de verdad?

Vale. -¿Te estás riendo de mí?

Lo dejamos entonces. -Yo no te la llevo, ¿eh?

Ay, sí. Pastillas y demás. -Bueno, sí.

Claro, pon ahí pastillas, mando del neuroestimulador.

Ah, y los guantes para las muletas,

que se nos olvida lo más importante.

Y ya se nos olvidaba. -Bueno, pues ahora lo haces tú.

Ostras, pues te queda muy bien.

Y a ti también. Gracias. -Sí, sí.

Ven, que nos hacemos un selfie así para iniciar el Camino.

(NARRA) "Dani Fernández es la viva expresión

de las ganas de vivir.

Un accidente a los 18 años cambió el rumbo de su juventud.

A fuerza de madurez, amor y perseverancia

Dani construye una vida

en la que no se pone ningún límite.

Ahora hace el Camino de Santiago

y nada le impedirá llegar a su destino."

Jo, me hacía mucha ilusión hacer el Camino.

Tengo muchas ganas de llegar a Santiago.

Y te agradezco que vengas conmigo.

Siempre ahí apoyándome a tope. -Ya sabes que es un placer.

Ya, pero sí, mola muchísimo hacerlo así. ¿Verdad?

Sí.

Y si tenemos buen día aún mejor.

Y si llueve, que llueva. -Sí.

Pues sí, me gusta mucho hacer el Camino.

Y es muy satisfactorio, ¿verdad?

Sí. -Caminar por estos parajes.

Es bonito marcarse objetivos. -Mira, un molino.

Y acabarlos cumpliendo. Al final lo cumplimos.

Claro, claro. Ya llevábamos tiempo queriendo hacerlo.

Pero claro, entre unas cosas y otras;

tu trabajo, mi trabajo. No se puede estar a todo.

Pero aquí estamos. -Sólo hay que tener ganas.

Sí, claro, ganas. Y guantes.

También.

(RÍEN)

Mira. ¿Y esto qué será?

Es un interrogante en plan: "Igual sigue el camino."

Un interrogante de lado. -Es curioso.

No sé, no encontramos ninguno así.

¿Damos la vuelta o seguimos? -No, mejor nos vamos ya

por si encontramos más por el camino.

Sí, hombre, malo será. No.

Ahí se queda. Muy muy representativo.

(NARRA) "Llena de energía

Irene Capdevila recorre su cuarto Camino.

Se inició con el Camino Primitivo, el más duro,

y la marcó para siempre.

Pero nada frena a esta joven catalana que busca

la espiritualidad en cada kilómetro

de los mil que lleva marcados en su itinerario."

Soy peregrina del Camino Francés.

Empecé en Saint Jean hace pues creo que 18 o 19 días.

Uno pierde la cuenta un poco.

Ando con México, que la tenéis allí atrás.

Se llama Lidia.

Y desde León ando con Bierzo,

que es Ruth.

Tenemos la manía de llamarnos, sobre todo en el Camino

uno acaba llamándose por de dónde es.

Es como tu hogar.

Es México y Bierzo.

El reto es hacer el Camino entero

desde Saint Jean a Finisterre

para... para bueno, vivir la experiencia

de estar pues prácticamente un mes andando

y aguantando este día a día del kilómetro.

Realmente voy a hacer un poco más de mil kilómetros.

En las guías está estipulado el kilometraje de las etapas.

Pero luego en realidad siempre sueles hacer más kilómetros,

porque no está bien calculado, porque no tienen en cuenta

los kilometrajes de entrada a los pueblos.

Y eso en realidad luego a los peregrinos

nos sabe bastante mal,

porque cada kilómetro cuesta mucho.

Entonces eso kilómetros de más como que duelen

que no te los tengan en cuenta.

Mi objetivo es cada día ir acortando kilómetros.

Hay algunas etapas, sobre todo por Galicia

que es más viable juntar dos etapas para hacer una.

Y me gustaría desde Saint Jean a Finisterre

lograr el Camino en 29 días.

Aunque vayas juntas y vayas andando

y compartiendo varios kilómetros

luego al final también hay mucho rato del Camino

que tú vas solo.

Porque al final el ritmo de cada uno es muy diferente.

Pero al final siempre en los puntos de parada

de descanso o en el punto final uno acaba encontrándose.

Y es como cuando llegas a casa, que es el albergue,

están los de siempre.

Me ha pillado...

me ha pillado la lluvia en mitad del Camino.

Así que... y ahora mismo

no me puedo meter

debajo de nada.

Claro, el tiempo hoy estaba un poco mal.

Ha habido ratos de un poco de sol.

Pero me ha pillado aquí desprevenida.

Aquí parece que estoy un poco resguardada de la lluvia.

Pero está lloviendo un montón.

Son las sorpresas del Camino.

Ha empezado a caer muy fuerte.

Pero ya me estoy adaptando incluso a la lluvia.

La verdad es que me he mojado entera.

Estoy...

súper mojada.

Pero bueno, yo voy a continuar caminando, ¿eh?

Ahora estoy aquí.

He encontrado la pared de una casa

que está un poco techada.

Hay un poquito de techo.

Entonces me voy a quedar aquí un poco

hasta que pare de llover.

Porque me quedan todavía muchas etapas

y muchos kilómetros para llegar a Santiago.

Entonces, hay que prevenir. Me voy a quedar aquí un poquito.

Y cuando pare de llover, continúo.

(NARRA) Narciso es un gaditano de Chipiona.

Su trabajo y seis hijos le impidieron viajar

durante su juventud. Con 58 años, echó a peregrinar

por primera vez y siempre escoltado por sus animales.

La mula se llama Chata. Tiene 32 o 34 años.

La compramos con tres años.

El dueño era bastante amigo mío y sigue siéndolo

y me dijo que estaba ya enganchada, que podía caminar

y me la llevé a El Rocío del tirón.

Y era una chiquilla. Vamos, una chiquilla.

Una mula muy joven. Y es un animal fabuloso.

Y si te hablo de la perra, mejor no te sigo hablando

porque se me hace un nudo en la garganta.

Mi perra me ayuda bastante.

Me ayuda más de lo que cualquiera pueda pensar.

Hace unos días, como voy del Camino al revés,

pues resulta que me pasé. La perra se quedó quieta

por donde tenía que coger.

Claro. Yo la llamo y el animal me obedece y se viene.

Pero me di cuenta que no era el Camino.

Entonces, volví y ya cogí el camino que tenía que coger,

porque ella se había quedado parada.

A la gente le encantaría lo que yo hago.

Hay un porcentaje que le encantaría hacerlo.

Lo que pasa es que hay que tener tiempo.

Es el factor más importante: tiempo.

El otro que venga por detrás, se puede solucionar

de una manera o de otra, más bien o más mal.

Pero el tiempo es primordial.

El Camino es duro.

Es duro para los blandos.

Te puede dar de comer alguien un día.

Te puede ayudar alguien un día.

Pero ir con un burro a Santiago y volver,

hay que estar un poco preparado para hacerlo.

Hola. Buenas.

He visto este río tan bonito y vengo a hablarle.

Las truchas son muy buenas.

Muy buenas. Como esta.

¡Tiene una aquí! ¡Ahí va!

¡Huy! ¿La acaba de pescar ahora? Sí.

¿Y usted ha hecho alguna vez el Camino?

No. Y tengo ganas de hacerlo.

Tengo ganas. Pero, claro, a ver si me animo un día.

Dicen que el Camino tiene como una energía especial, ¿verdad?

Yo la estoy sintiendo. Yo tengo aquí un algo,

que tengo ganas de hacerlo.

Parece que no estoy a gusto, si no lo hago.

Pero, claro, tengo que animarme, a ver si un día

nos juntamos tres o cuatro. Uno solo...

Pero es bonito hacer el Camino. Es muy bonito.

Pues muchísimas gracias. Que se dé bien la pesca.

Vale. Hasta luego. Adiós.

(NARRA) Teresa y su familia provienen de Viena,

aunque viven en Málaga. Da buena cuenta de ello

el encantador acento andaluz de sus hijos pequeños.

Con ellos y su marido, peregrina hasta Compostela.

Una aventura muy especial con la que Teresa espera inculcar

a su familiar el amor por el Camino,

que empezó hace más de 20 años.

Cada día, mejor.

Hoy solamente hemos hecho 15 kilómetros

y lo han llevado muy bien los niños.

Además, han conocido gente muy interesante,

han hablado con ellos.

Y, siempre, cuando conocen gente, están presumiendo.

Entonces, dicen: "¡Oh! Mi mochila no me importa nada.

El Camino no me importa nada. Yo soy muy fuerte".

Entonces, más fácil para nosotros también.

He intentado andar con ellos ya antes

para probar un poco cómo funciona,

si lo hacen bien, si lo aguantan.

Y, entonces, ellos se quejaban mucho,

porque lo hacían al lado de una carretera

y no les gustaba mucho, pero lo aguantaban.

Y ahora, creo que están encantados porque ven

que hay mucha gente haciendo eso

y que hay una naturaleza muy buena.

Y les gusta.

También, han subido montañas en Austria.

Entonces, normalmente,

las vacaciones en naturaleza no son las vacaciones

que eligen los niños.

Ellos eligen más Parque Warner o este tipo de cosas.

Pero, después, es algo que más memoria tienen.

Bueno, ya llevamos toda la vida con ellos.

Entonces, caminar tampoco es tan diferente,

porque la responsabilidad la tenemos siempre.

Pero yo creo que cuando tú compartes una aventura así,

es algo para toda la vida. Es una memoria. Es algo que...

que vas a tener en tu corazón para siempre.

Pienso yo. ¿No?

Sí. -¿Sí? ¿El pulpo?

-A ver. -Y hay almejas.

¿Les gusta hacerlo?

Está mejor comerlo, eh. -Sí.

Si lo pones abierto, parece una medusa.

-Grande. -Es verdad.

A ver. Tú creo que eras

presentadora de televisión o algo así.

Yo, ahora mismo, soy peregrina. Ah, bueno.

Claro. Estoy haciendo el Camino.

¿Es usted de este pueblo? Sí. Claro. De esta casa.

De esta casa de aquí. ¿Y esa es su señora, en la ventana?

Claro. Se esconde detrás de la ventana.

No le gusta salir en la tele. Salga.

Ahí dice "hola". Claro.

Tiene la casa en el propio Camino. Sí. Claro.

Todos los días pasan peregrinos Todos los días.

¿Y qué le dicen? Nos dicen que es

un pueblo precioso. Se ponen a sacar fotos

con las vacas. Yo me voy a hacer

una foto con usted. ¿Sí?

¿Puedo? Claro, de recuerdo me la llevo yo.

Nos hacemos una foto.

Aquí nos ponemos. ¿Aquí? A mí me gusta.

Sonríe. Aquí.

(RÍE) Pues muchas gracias.

Así me llevo el recuerdo. Claro.

Pero era mejor un recuerdo de una persona joven y guapa.

¿Usted sabe dónde puedo sellar la credencial?

Sellar, en Samos. Ah, muy bien.

Ahora, en Samos, sí.

Samos está a seis kilómetros por aquí.

Claro. Está el monasterio de Samos.

¿Lo conocéis? ¿No?

No. Tengo que llegar allí, además.

Pues miradlo con atención, porque eso vale la pena.

Lo del monasterio de Samos, yo me lo apunto.

Sí. Eso miradlo con atención.

Muy bien. ¿El Camino por dónde sigue?

Sigue por aquí. Pues venga. Gracias.

Venga. Buen día. Adiós. Buen día.

Para salir airosos de un buen Camino,

tenemos que alimentarnos bien.

O lo de llegar, será un milagro.

Es importante seguir una dieta equilibrada

y nada de comidas copiosas que supongan digestiones pesadas.

El chocolate nos irá bien para evitar un bajón de glucosa.

(Cacareo) Por la mañana, podemos desayunar

café con leche o té, pan con mantequilla

o varias piezas de fruta. Llega la hora de comer.

Seguiremos con la pauta de no saciarnos.

Podemos comer un bocadillo vegetal,

o de tortilla, atún o pollo. Y a seguir.

Y para rematar el día, cenaremos pronto,

unas tres horas antes de acostarnos.

Podemos elegir verdura, pasta o arroz.

Y de segundo, carne, pollo o pescado.

Y a descansar, que, al día siguiente,

(Canto de grillo) necesitaremos más Camino.

Hola. Hola. ¿Qué tal?

¿Están ocupados los asientos? No. Os podéis sentar.

¿Sí? ¿Nos sentamos? Claro.

Ya llevamos un buen trocito. Vamos a descansar un poco,

que esto se hace cuesta arriba. Claro.

Tiene que ser muy duro, tiene que ser mucha práctica,

tienes que estar en plena forma para hacerlo,

porque hay tramos que son complicados

para hacerlos con muletas.

Hay y no hay. A ver. Tiene sus inconvenientes

y sus desventajas. Hay que estar en forma.

Bueno, el mío es un cuerpo normal español.

No es nada del otro mundo. Lo que pasa es que sí tengo

mucha costumbre de caminar con ellas.

Me riñen muchos los médicos, porque debería caminar más

con la prótesis, pero voy muy lento.

Ella, de hecho, estamos ya muy compenetrados.

Muchas veces, va delante y yo le digo:

"Hazme un test de "resbaladicidad" y hace así con el pié.

Le voy avisando. Ojo, resbala. -Claro. Me gustan los rallys.

Y ramas, que yo voy siempre mirando hacia abajo

para mirar dónde pongo la muleta.

Me avisa: "¡Ojo, cabeza!" Y ya la bajo.

Estamos muy compenetrados.

Tengo que tener cuidado con la espalda por los dolores.

Si caigo, procuro caer con el pecho hacia adelante,

por si... claro, el aparato está ahí muy expuesto

y si tengo algún golpecillo, pues puede fastidiar.

Si hay alguna reja, tenemos que tener cuidado.

Claro. También, si hay dinero en el suelo,

soy el primero en encontrarlo. Eso sí.

No suele haber mucho, pero el mirar hacia abajo...

Ya te digo. Dificultad, ninguna.

Después, los brazos aguantan bien, la espalda, también.

Lo único, las muñecas es lo que más sufre.

Claro. Al ir así tanto tiempo.

Pero tenemos hecho, así, medido con el móvil,

hasta 30 km diarios, así con las muletas, sí.

¿Diarios? Diarios, y ya te digo,

al estar acostumbrados

los dos y compenetrados, se llega muy bien.

Mi mochila en vez de ser de peregrino

es de supervivencia, llevo el mandito

para el aparato de la espalda, las bombas de las muletas

y las pastillas que tengo que tomar.

No es una mochila normal

es una cosa un poco rara, pero es lo que hay.

También yo soy especial

bueno, problema de sentido.

Si os parece bien tomamos algo, ¿y caminamos juntos un poco?

Pues si te animas a venir con nosotros, sí,

así sois dos y me avisáis cuatro ojos para mirar los...

las irregularidades del Camino que dos ven más,

aunque ella siempre acierta en todos.

Pero encantado de que vengas con nosotros.

(Música)

Yo sufro mucho, sobre todo el sol.

A pesar de haber empezado el Camino en Saint-Jean con nieve

y haber pasado un día de lluvia y algo de frío,

sobre todo, desde Logroño, creo que fue,

ya he pillado muchos días de sol

y yo soy muy blanca y al final son bastantes horas

que andas al día con el sol dándote

desde el mismo costado y todo el lado izquierdo

suele sufrir quemaduras importantes aunque me eche crema

pues toda la parte del cuello, la parte de la nariz,

el sol ahí se resiente bastante, las piernas...

hay gente que sufre de ampollas yo ahí tengo mucha suerte,

nunca he sufrido mucho de ampollas,

pero el día que hubo lluvia

al tener el suelo con mucho barro, mucha arcilla, intentar no resbalar

o no caer, hice mucha fuerza con la tibia para estabilizarme

y se me inflamó una membrana que parece que hay al lado

de la tibia o que recubre la tibia. Fui al fisio en Logroño,

me lo trataron muy bien, pero ya llevaba un par de días

andando mal y cargué mucho el pie derecho

y ahora tengo una tendinitis

en el talón de Aquiles del pie derecho.

Lo bueno es que después de tantos días andando

con ello, ya no te duele.

Veremos cuando acabe.

Pero ahora no está doliendo, el cuerpo se acostumbra.

En el Camino lo bonito es que nadie tiene compromiso

de compartir unos kilómetros

contigo y si lo hace es porque quiere.

Aquí muchos venimos solos y si andan contigo un kilómetro,

veinte, cinco etapas o media

lo hacen porque, realmente, quieren no porque mañana

saquen nada bueno de ti porque mañana llegas a Santiago

y cada uno a su casa.

Entonces, cuando alguien te ve así y durante el Camino o en el final

te abraza, te da un consuelo, es que es real.

(Música)

Para Johny el Camino representa, sobre todo, un reto físico.

En su caso significa, incluso, la posibilidad de un negocio

que le ronda la cabeza,

patentar su invento del carrito mochila.

He improvisado con unos palos,

una carretilla que compré en la ferretería

y vi que funcionaba.

De ahí, los peregrinos me tomaban fotos,

les parecía estupendo, algo auténtico.

La mochila como siempre la llevamos a cuesta

el peso siempre está pegado al cuerpo, ¿no?

Y en este caso, la mochila la llevas separada del cuerpo

por medio de una tubería de aluminio

y un arnés que se coloca en la parte del cuerpo.

No pesa porque el peso lo está llevando la rueda.

Si lleva 10-12 quilos, tiras seis quilos, siete quilos.

Hay como demanda en el tema del carretillo.

(Música)

Las muletas son el sostén físico de Dani en su Camino.

Pero sospecho que sus auténticos bastones tienen nombre propio.

Quiero conocer su historia y saber qué siente este peregrino

que acapara todas las miradas allá donde va.

¿Qué te pasó?

Pues yo tuve un accidente

hace, ¿cuánto hace?

Hace 12... Bueno, en diciembre, va a hacer 13 años ahora.

Y nada, yo bajaba en moto, ya ves,

y fue un 23 de diciembre, además, un señor que venía bebido

en dirección contraria me arrolló.

Y bueno, de ahí, ya ves los resultados,

esto es lo más obvio, pero es lo de menos,

al fin y al cabo porque lo malo

son los dolores y secuelas que quedan.

Y nada, estuve ingresado en Orense una semanilla me tuvieron

como inducido por todos los dolores y demás.

Tuve un aprendizaje de nuevo, aprendes a caminar,

a vivir con tu cuerpo nuevo, a usar la prótesis

y, claro, son unos años que tuve perdidos por completo

porque, claro, con 18 años me ingresaron un 23 de diciembre

y los 18 años los perdí porque estuve tres meses

hospitalizado y después rehabilitación.

Y después, los 19 en parte los perdí

porque fueron también un año y algo de rehabilitación

y, claro, para mí esos años me los borraron.

Y fue muy duro porque fue un aprendizaje

vivir otra vez eso, mirarte al espejo

pesando los 52 quilos que pesaba y demás,

las cicatrices que son 1,40 metros

de cicatrices que son muchas. Madre mía.

Y, claro, es un aprendizaje nuevo y aprender a vivir

con tu cuerpo y volverte a adaptar.

Y, nada, me amputaron la pierna en Orense y después me consiguieron

estabilizar un poquito y me llevaron

para hacer cirugía reparadora de los desgarros que tenía,

cadera rota y, bueno, de más cosas.

Tengo muchísimos dolores, aquí a ella no la dejo dormir

muchas noches y ni mucho menos tiene que aguantar mucho.

Y nada, me ingresaron me hicieron ponerme un apartito en la espalda

que es un estimulador que lo llevo aquí atrás en una zona muy mala.

Lo llevo aquí por esta zona, aquí ya no sé si ve.

Sí, ahí se ve. El generador va

con los electrodos por aquí y, claro...

¿Y eso para qué es? Es para el dolor

porque eso me da una estimulación eléctrica para intentar engañar

la señal del dolor que circula a través de los nervios

al cerebro y el aparato da corriente,

continuamente, para intentar engañar a esa señal de dolor.

Mira los, ¿cómo se llaman?

-Bilitroques. ¿Cómo?

Bilitroques. Bilitroques.

-Eso es en Coruña, en Orense se llaman...

-Estupobois o algo así, no sé.

Pues en la mía no sé cómo se llaman

porque no los había visto. Guardamiel.

¿Guardamiel? Dentro... Este sabía mal,

por ejemplo, ¡ah! (RÍE)

A ver. Este, mira, este tiene pinta

de tener algo de... Coges la punta, ¿y la cierro?

A ver el palo y la mano.

Anda, mira.

Son muy típicas del Camino porque las he visto muchas veces.

Esto y los toxos que también... ¿Qué son los toxos?

Los toxos son estos que pinchan.

Ah. Los de la florecilla amarilla.

Sí. Es una flor muy gallega y bonita.

Una flor... lo que sea vamos.

(Música)

Narciso concibe su peregrinar como viaje de ida y vuelta.

Ha llegado a Santiago hace unos días

y ahora regresa a casa por el mismo camino

cruzándose con todos los peregrinos.

Hola, buenas tardes.

Hola, buenas tardes. ¿Cómo estamos?

Muy bien.

Hacer 2200 kilómetros andando

hay que tener la mente muy clara.

Como tú digas que hoy hace frío, no tenía que haber venido,

patatín, se me ha perdido una camisa, un pantalón

qué mala suerte tengo, no, todo está bien.

"Pa'lante".

La mula, ya está la mula ahí que está que tiene comida sobrada

y, además, hay mucho...

muchos albergues que se preocupan también, hay algunos

que son más... Pero la mayoría, métela aquí

llévala allí, te dicen: "Me sobró pan,

le gusta a la perra, le gusta a la mula o al burro".

Que sea particular no tengo problema.

Tengo pendiente a ver si me hago de un caballo

que sea tipo percherón, ¿sabes qué es percherón?

Pues hombretón, una cosita que sea fuerte que no sea

muy grande y creo que ese será

el próximo viaje que haga a Santiago, a caballo.

Verás, yo creo que el peor Camino es el último.

El que tú hagas último.

El último de los Caminos es el mejor que tú haces

y has hecho en la vida.

No puedes hacer una comparación con el que hiciste hace tres años

a este, no, el último es el mejor.

Y así, ves: "Para el año que viene

a ver si hago otro mejor" y sale mejor que el primero.

Celda, échate aquí, échate aquí.

Buen Camino, buen Camino.

(Música en inglés)

(Murmullo)

Teresa se enamoró del Camino en su juventud.

Han pasado muchos años y muchas cosas:

trabajo, amor y siete hijo en común.

También la enfermedad. Teresa padece cáncer.

De todo ello, me habla sin rodeos y con naturalidad,

como la vida misma.

Bueno, hace 20 años hice el Camino.

También, la última etapa de 100 kilómetros,

con una amiga mía.

Y ahora que tengo niños

y que estoy casada desde hace muchos años,

quería compartir esa experiencia con mis niños.

Y, bueno, también porque estoy enferma

y porque no sé cuánto tiempo más voy a poder hacer cosas similares.

Porque no sé cuánto tiempo más mi cuerpo aguantará.

Cuando me diagnosticaron hace un año y medio o dos años,

bueno, eso sí fue un choque.

Pero después empiezas a tomar decisiones.

Mi decisión fue no estar pendiente de mi enfermedad,

pero vivir tanto como pueda.

Y, entonces, en este Camino me siento más viva

que cuando estoy en casa.

Si yo creo que se puede hacer, ahora es el momento.

Puede ser un engaño, no lo sé, pero a mí me parece que con...

Andar... andando gano fuerza.

Ah, antes estaba muy cansada.

Y ahora, también el aire libre y con tanto oxígeno, supongo,

que me da más energía.

Mientras pueda, quiero compartir lo que puedo con ellos.

Y, además, no... Bueno, me han visto...

Por supuesto, me han visto cansada, me han visto en la cama,

me han visto con muchos virus y tal.

Y... y también lo saben. Pero saben...

Es que les he dicho que tengo una enfermedad

con la cual se puede vivir y no hay que morirse ya.

Y, entonces, mientras pueda, vivo. Y vivo a lo máximo.

Yo no... no pido nada.

Pido el Camino mismo y ya estoy feliz.

Y, a lo mejor, pido repetirlo una vez.

Pero estoy muy feliz ahora

y es como lo hemos imaginado con los niños.

El Camino para mí es la libertad de ir donde quiero

y de ser como soy.

Mira. ¡Ay, mira, mira! ¿Esto qué es?

¡Eh! El taxista cómo se curró... ¡Pero lo pone con bridas y todo!

Y plastificado. ¡No me...! Por si llueve.

Déjame el móvil y... Por si las moscas. Tú déjamelo.

Oye, espera, espera, espera, espera, que acabo de ver una cosa.

Aguántame, Jessi. ¿Esto qué es?

Las carcasas de los móviles. Pero mola muchísimo.

¡No podéis estar más guapos! ¡Gracias!

Porque ahí estábamos muy maqueados.

Así, con pajarita y demás.

¿Cómo estás viviendo el Camino? Pues me está pareciendo increíble.

Tanto yo como Jessi lo estamos disfrutando al máximo

porque es que es precioso todo esto.

Es una locura lo bonito que es. Y ver los paisajes

y la tranquilidad, cruzarte con otros peregrinos.

Y nos está encantando. Es más repetiremos, seguro.

Cuando tú llegues a Santiago, ¿quién te vendrá a la cabeza?

Pues supongo que toda la gente... A ver, Jessi ya está conmigo,

entonces, ya... ya es como si fuéramos uno.

Pero supongo que siempre te acuerdas mucho

de la familia y los amigos, lo mucho que te apoyaron

en todas las etapas del accidente, que fue un apoyo fundamental.

Me decían que fuera a psicólogos y demás.

Y nunca fui a psicólogos, siempre dije que, para mí,

mi opinión, a lo mejor no es la correcta,

es que el mejor psicólogo es la familia.

Es muy importante también en una persona con discapacidad

no tratarlo de manera diferente. Mis amigos, íbamos por ahí,

y se metían conmigo en plan: "¿Dónde vas tú, cojo, tal?".

O lo que sea, ¿sabes? Sin compasión, quiero decir,

con respeto pero sin compasión, es importante.

Si no, te sientes apartado.

La verdad es que a ti, en un momento de tu vida,

con 18 años, un adolescente, niño de alguna manera,

te cambia la vida por completo.

Te conviertes en adulto sin que nadie te avise.

¿Cómo vives tú ese momento? Pues la verdad es que fue durísimo.

Es como dices tú, yo era un niño,

de hecho, hasta los 15 años aún jugaba con juguetes.

Iba al instituto y me moría de vergüenza si algún compañero

se esteraba de que andaba con Playmobil y cosas de estas.

Claro, te ves con 18 años sin un problema de salud.

Nunca. No tenía ficha médica, nunca fui al médico

ni por un catarro, ni por una gripe.

Era el mítico chico que nunca bebí, nunca fumé.

Y era muy optimista, decía: "Voy a estar así siempre,

bien, sin males, sin beber ni fumar".

Y, claro, de un día para otro te toca eso.

Recuerdo que, estando en el hospital,

tenía muchísimas preguntas de por qué pasaría eso.

Mi padre me dijo: "Lo primero que me dijiste es:

'Papá, yo no tuve culpa'". Claro, es esa responsabilidad

que dices tú: "No fue culpa mía". Y tenía muchas preguntas:

"¿Por qué ese señor venía en dirección contraria?".

Era un viernes a las cuatro y media de la tarde.

Antes valoraba cosas... Nunca fui superficial ni nada.

Pero valoraba, eso, siempre la estética y tal.

O te gustaba tal chiquilla o no te sentaba bien un pantalón.

Y ahora valoras lo que tiene importancia:

No tener dolor, poder caminar con una normalidad,

poder defenderte con las muletas.

Ves la vida desde una perspectiva muy diferente.

Y aprendes a valorarlo todo.

Cuando no tengo dolor soy la persona más feliz del mundo.

Y 10 minutos si no tengo las 24 horas del día dolor.

Queda mucho que pelear, tanto a mí como a la novia,

a los amigos y a la familia, que sufren como yo.

Y a veces me fastidia mucho, no por mí, sino por ellos,

Yo prefiero que esté mejor la gente que está a mi alrededor que yo.

¿Has vuelto a ver a aquel señor? Lo vi en el juicio.

Y en el juicio yo le busqué una mirada de perdón.

Hay veces que no hace falta que te digan perdón,

solo con la mirada. Una mirada de arrepentimiento.

Y, nada, el señor estaba con la cabeza baja

y no levantó la mirada.

Y el primer encuentro que tuve con el señor

pues fue muy intenso, descargamos tensiones.

Él me dijo lo que me tenía que decir.

Yo se lo dije a él. No sabía cómo iba a reaccionar,

fue una cosa muy... muy tensa, pero muy bonita.

Nos quitamos un peso grande de encima.

Y al señor... A ver, no pretendo tener

una amistad con él, como es lógico.

Pasó todo lo que pasó, pero sí que le hablo cuando lo...

De hecho, lo tenemos visto la novia y yo en los carnavales

en una piscina y tal. Y: "¿Qué tal? ¿Cómo estás?

¿Cómo va?". Y él: "¿Qué tal? ¿Cómo estás?".

Una relación de respeto, no pretendemos amistad,

pero sí que, cuando haces las cosas, las haces de corazón.

Lo he visto varias veces y lo volveremos a ver

y le seguiremos hablando sin problema ninguno,

que para eso le dimos el perdón.

¿Y si ahora te digo Jéssica, qué pasa?

Pues me dices casi todo a día de hoy.

Jéssica, los amigos y la familia lo son todo para mí hoy.

Es una... es que es fundamental para mí.

Ella me apoya... me apoya muchísimo desde el principio.

Me acuerdo que... Me emociono un poquillo.

(RÍE) Pero al principio ella,

de las primeras cosas que me dijo cuando me conoció y tal...

Me acuerdo que quedé con ella y tenía la prótesis fastidiada.

Y caminaba mal. La reacción de ella fue darme la mano.

Y dije yo: "Pues, mira, esta chica pues sabe lo que hace y tal".

La primera vez que quedé con ella me acuerdo que fue en su piso

y me dijo: "Enséñame cómo pones y quitas la prótesis

para que te pueda ayudar cuando te haga falta".

Y dije: "Esta es la mía". A día de hoy es todo.

Porque es que me apoya muchísimo, vamos de viaje,

siempre está conmigo y, bueno, es fundamental,

tanto ella como la familia y los amigos no me pueden faltar.

¡Ay, chiquilla!

(CANCIÓN) #Y es que me salen prosas de la boca

#cuando me preguntan por ti.

#Y las calles se vuelven playas si tú las andas.

#Todo es por ti.

#Y las calles se vuelven playas si tú las andas.

#Todo es por ti.#

El Camino es un sinfín de sorpresas.

Tras un montón de kilómetros en plena naturaleza

me encuentro un edificio monumental.

Es el monasterio de Samos,

una parada obligada para todo peregrino.

¡Hola! ¡Hola!

¿Qué tal? Me han dicho que aquí selláis la credencial.

Se puede sellar la credencial, sí. Pues, mira, perfecto.

Aquí está. Qué bonito el sitio,

me ha sorprendido mucho cuando he llegado.

Sí. He llegado por el Camino

y se veía todo fantástico, ha sido muy bonito.

Es un entorno fantástico, sí. ¿De qué año es el monasterio?

El origen es del siglo VI, el origen del monasterio.

Son 1500 años de historia, pero el origen es del siglo V,

muy anterior al Camino. ¡Madre mía!

La de historias que habrán sucedido aquí, ¿no?

Sí. Algunas sabemos, pero pocas. (RÍE)

Y una pregunta, ¿se puede visitar? Sí, son visitas guiadas.

Si te apetece, ahora podemos entrar a visitar.

¿Y quién me puede hacer la visita? Pues yo misma.

¿Sí? Pues perfecto. Pues pasa.

Venga, yo te sigo.

Vamos por aquí. Qué bonito.

Sí. ¿Es el claustro principal?

Este es el claustro grande, sí. El principal.

Uno de los claustros más grandes que hay en España.

Podríamos decir que el mayor claustro de España.

El del Padre Feijóo, se llama. ¿Está habitado el monasterio?

Sí, la comunidad es benedictina, son monjes benedictinos.

Y ahora mismo hay 10 personas. 10 monjes en comunidad.

¿Qué dimensiones tiene el monasterio?

11 000 metros son. 11 000 metros para 10 personas.

Sí, son 11 000 metros de problema para 10 personas.

Es una... algo complejo.

Una complicación para... sobre todo para el mantenimiento.

Claro. ¿Y cómo se puede mantener?

Pues una de las principales vías de ayuda

a ese mantenimiento es la portería y la hospedería del monasterio.

¿Se hospeda gente aquí? Sí, hay una hospedería monástica

que se realiza para el retiro espiritual.

Es gente que viene a convivir unos días

en comunidad, con los monjes, a vivir esa vida monástica.

¿Y yo me podría quedar a dormir hoy aquí?

Sí. Cuando salgas das la vuelta, en la parte contraria a estas,

y puedes acercarte a hablar con los hospitaleros.

Ellos te explicarán. Qué bien.

Vamos a subir a la primera planta para visitar

la sacristía y la iglesia. Muy bien.

Oh, qué bonito.

¿Estas son las habitaciones donde se hospeda la gente?

Esto es hospedería. Y en vez de una numeración,

cada celda, cada habitación, tiene el nombre de un santo.

Muy bien. Arcángeles, apóstoles o mártires

distinguen las habitaciones.

Bueno, esto es la sacristía como te decía.

¿Aquí vienen realmente los monjes? Ellos utilizan la sacristía.

Siguen haciendo los oficios y las pautas de la vida monástica

y del oficio. Se utilizan todas las estancias.

Es decir, que este sería como su vestidor, ¿no?

Bueno, no sé si describirlo de ese modo...

Donde se preparan para el oficio. Claro.

Donde se revisten para empezar los oficios.

¿Y ahora dónde iríamos, Julia? Si te parece, vamos saliendo.

Vamos por aquí. Pues me ha gustado la visita.

Gracias. Es un sitio magnífico.

Yo creo que lo mejor es que me vaya yendo al albergue.

Yo te indico cómo tienes que hacer para llegar.

¿Pues qué queréis que os diga?

A mí este lugar me ha atrapado desde el primer minuto.

Y, como además de monasterio también funciona como albergue,

he decidido pasar la noche aquí.

Creo que empiezo a entender aquello que llaman

la espiritualidad del Camino.

Hola. ¿Qué tal? Hola. Buenos días.

Bueno, buenas tardes ya. Sí, tardes, tardes.

Claro. ¿Qué tal el Camino?

Muy bien. ¿Ha llovido mucho?

Pues un poquito hoy. Vaya...

Pero ha aguantado el tiempo bastante bien.

Ha habido momentos que llovía mucho y otros que no...

¿Vienes solo a sellar o vienes a quedarte en el albergue?

Vengo a quedarme si es posible, me han dicho que es

el albergue del monasterio. Sí, lo es, sí.

Si hay sitio, me gustaría quedarme.

Muy bien. Pues ya sabes que nos tienes que presentar

la credencia, si no puede venir cualquiera.

Claro. Aquí la tengo. Muy bien.

Toma nota, y le sellas.

Bueno, ¿viene mucha gente aquí todos los días?

El otro día tuvimos "overbooking". ¿Sí?

Sí, estaba lleno, pero fue un caos porque nos faltaron mantas,

almohadas... En fin, por la mañana

de lo que te alegra es que vas preguntando:

"¿Habéis dormido bien?", "Muy bien, muy bien".

Y eso nos alegra. Claro. O sea que la gente

descansa muy bien. Yo descansaré bien esta noche.

Seguro. Y soñarás... con los angelitos.

Está muy bonito el sitio. Es precioso.

A la derecha tienes los "toilettes",

y a la izquierda tiene las duchas.

Perfecto. Aquí tienes agua caliente.

Qué bien. Se agradece mucho un día como hoy.

Todos venís diciendo lo mismo. Claro.

Pues nada, me cojo mi credencial y me voy a escoger una cama.

Vale, me dices el número luego y lo apuntamos aquí

por si pasa algo algún día, saber quién estaba en esa cama.

Claro. Pues muchas gracias.

De nada. Voy a buscar cama.

Todavía no hemos llegado, es la primera emoción.

Ahora tenemos mucha impaciencia.

Los niños lo han hecho... mitad corriendo y mitad diciendo:

"Ya no podemos más", pero seguimos con mucho ánimo

y tenemos mucha ilusión de ver todo ya.

Y... Bueno, se habla mucho de comida también.

Lo siento, pero se habla de comida.

De estas experiencias he tenido muchas,

de decir: "Vamos a hacer caminos", y llegar

y tener una satisfacción enorme.

Pero lo veo más como un reto personal

de llegar y decir: "Llegué. Lo hicimos".

Tanto yo como ella, que es fundamental para mí,

llegamos, lo hicimos, y estaré muy orgulloso.

Ha sido una satisfacción muy grande.

La llegada a Santiago es siempre brutal.

Es... un cúmulo de sentimientos y de sensaciones muy fuertes.

Yo no soy creyente, no he tenido nunca

una educación religiosa, a pesar de haber tenido la opción,

pero no tengo esa motivación religiosa.

Pero cuando uno llega a la catedral,

se planta en medio de la plaza es como... ¡Puf!

Es muy emotivo.

Uno no anda por el dolor del Camino,

uno anda por la dulzura del final, del destino.

Te das cuenta de todos los días que has andado,

del esfuerzo...

Y...

Te das cuenta de que, a lo mejor, todo lo que creías

que no eras capaz de hacer, eres capaz de hacerlo.

Ahora en un bar encontramos un papelito que decía:

"Te encontrarás en este Camino".

A lo mejor uno se encuentra un poco en este Camino.

Pero lo más importante es ser tú mismo aquí,

no hay lujos, no hay... Eres un peregrino,

eres una persona simple aquí, nada más.

Ahora en la siguiente vamos todos.

Desde que lo conocí me enseñó, ante todo,

a disfrutar de la vida.

Es lo que hacemos día a día: levantarse y disfrutar

de cada día. No pensar en el mañana

o dentro de un año cómo estaremos, dónde estaremos...

Simplemente disfrutar y creo que lo hacemos.

Sí, sí. -Disfrutar de la vida,

ver siempre el lado positivo de las cosas,

que es muy importante. Y a sonreír mucho y a ser felices.

Mira, ¿eh? Así da gusto.

Me acordé de mi madre que decía:

"Tienes que llevarte un carro para los niños

porque nunca va a andar tanto y no vais a poder hacer eso".

No, se pueden hacer un montón de cosas más

con que tú lo creas.

Si durante el Camino, que son tantos días

y tantos kilómetros, llevas esa idea en la cabeza,

tienes que hacerlo.

Yo el último año he estado viviendo en Barcelona...

Separada de una persona que es muy importante para mí.

Y... he tomado la decisión de volver... a Madrid a por ella.

El Camino es amor. -¡Me gusta ese amor!

¡Y seguirá siendo amor! Y lo que haga falta..

En el próximo capítulo de "Buen Camino"

conoceremos a Mónica, madre de una familia sevillana

que ha decidido celebrar la Comunión de su hijo Guille

en el propio Camino.

Pues vimos la oportunidad de hacer una Primera Comunión

diferente en el sentido de la Primera Comunión.

(CANTAN)

Compartiremos viaje con 11 mujeres que son pura alegría,

y que han recorrido muchos kilómetros

recorriendo una experiencia única.

Con Sara descubriremos los secretos y experiencias

de hacer el Camino en bicicleta.

Cuando llego a Santiago me acuerdo

del día que empecé.

Y Javier nos explicará la estrecha relación

que hay entre la música y el Camino de Santiago.

El Camino es la partitura que vas componiendo

constantemente, el paso a paso, el día a día.

  • Programa 3

¡Buen camino! - Programa 3

27 jul 2017

Hoy nuestro Camino irá de Triacastela a Samos. Hablamos con Daniel que hace El Camino con muletas, una lección superación; Teresa que ha decidido hacer El Camino luchando contra su enfermedad; Irene Capdevila, que lleva 1000 km y está a punto de terminar; Narciso, con su mula, y su perro.

Contenido disponible hasta el 30 de junio de 2067.

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