Buen camino La 1

Buen camino

Jueves a las 00.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años ¡Buen camino! - Programa 2 - ver ahora
Transcripción completa

Yo empecé el Camino sola y pensaba que lo iba a acabar sola

Día dos del Camino de Santiago, cada paso que doy

me conozco un poco más

y cada persona que encuentro me enseña algo.

Empiezo a entender por qué

tanta gente quiere vivir esta experiencia.

Yo empecé el Camino sola y pensaba que lo iba a acabar sola

porque era muy terapéutico,... pero al final el Camino

te pone las peronas que necesitas

y ahora mismo tengo una familia

que no la dejo por nada.

Un equipo muy bonito que hemos hecho.

Llego con una mochila llena

de vivencias que se fueron juntando en estos 60 años

y que algunas podrían irse borrando.

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

De poder tener a mi padre al lado, de hoy no poder caminar conmigo,

pero aunque no camine, físicamente,

conmigo, estará, anímicamente.

-Y, sobre todo, siempre lo dije,

estamos aquí para vivir emociones y para sentirlas.

La primera vez que viajamos solos él y yo, nunca habíamos viajado.

-Después de Santiago iremos a Roma para ver

al Papa Francisco, personalmente, que somos parientes, primos.

-Nunca creí de venir a verlo al Papa así y darme la mano

y besarle y él mismo me aplaudió.

Todas esas cosas que uno nunca me lo imaginé.

-Se me va a deshidratar hoy.

Salgo de O Cebreiro dirección Triacastela.

Casi 20 kilómetros me separan de mi destino.

No va a ser fácil, pero lo voy a conseguir.

Pues soy humorista, monologista, hago cosas, vendo un coche y todo.

Sara es divertida, imaginativa, una conocida monologista

que ha venido al Camino a captar la inspiración.

Una peregrinación muy especial acompañada por tres guardianes.

Su pareja Saúl y sus dos Goldens, Nala y Kuri.

Yo el año pasado me lo hice con la perra mayor, con Nala,

y desde Sarria hasta Santiago

que según la guía Eroski que son los últimos 100 kilómetros

y las narices, son 127, casi 130.

Y, luego, este año lo cogimos desde Astorga, entonces,

desde Astorga hasta Sarria las primeras cuatro etapas

son muy bonitas, pero son muy duras.

Todas esas subidas que son peores las bajadas porque todo

lo que subes tienes que bajar, pero bajas por unos empedrados

que si es como yo que tengo la rodilla un poco así,

bueno, un dolor, pero hay mucha diferencia, luego de Sarria

a Santiago después de subir lo anterior, dices: "Va, venga,

esto me lo como con papas y grelos".

Mira, esto de la lluvia en Galicia esto es para hacer un corto,

monólogo o algo, a ver, evidentemente, lo aprovecharé

para mi trabajo porque tengo mil anécdotas.

O sea, yo aquí sacaré y os lo dedicaré a todos

el monólogo del Camino de Santiago, dos,

volumen dos porque el año pasado no caté la lluvia

y lluvias como las de hoy son...

Agotadoras.

Y ponerte la cosa, que te gotea, la típica gotilla que te cae

por donde no toca, luego, en la cara te da igual.

Si te pones purista, puedo decir que el año pasado hice

como el pre Camino y este año me estoy comiendo

el Camino como está mandado.

Nacho es militar en la Brilat de Pontevedra,

un hombre acostumbrado a situaciones duras

que siente debilidad por su familia.

Al Camino llegó de casualidad cuando su padre sorteó la muerte

justo en el Día del Apóstol.

Un 25 de julio que cambió sus vidas para siempre.

Bueno, el Camino de Santiago representa para mí

que el 25 de julio, como es el día

del Apóstol Santiago, patrón de España,

pues gracias a ello mi padre recibió un corazón.

Es trasplantado de corazón y él le cogió un arraigo especial

a ese día y con ello al Camino de Santiago.

Dijo que nunca lo pudo hacer, siempre tuvo la intención

de hacerlo pero por H o por B no tuvo oportunidad de ello.

Entonces se puso como un objetivo una vez que fue trasplantado

y que pasó todos los trámites que tuvo que pasar y esas cosas,

dijo: "Vamos a poner como objetivo conseguir hacer el Camino".

El 25 de julio se puede decir

que es el otro cumpleaños de tu padre.

Sí, además lo celebra como si fuera el suyo natal.

O sea, llega y dice: "Tengo mis dos cumpleaños, hay poca gente

que lo podamos decir, pero yo, al menos, lo digo y es real.

Tengo un cumpleaños que cumplía desde el 4 de julio del 45

hasta ahora con el 25 de julio del 2009".

Claro. Ya cuenta los años por duplicado,

dice: "Tengo estos años más estos años también".

Y a partir de ahí os embarcáis en el Camino de Santiago

que representa alguna manera vuestra superación.

Sí. La de vuestro padre en este caso.

Sí, lo de él sobre todo porque él fue y se lo cogió así,

dijo: "25 de julio, patrón de España, Santiago apóstol,

tengo que ir a abrazar a Santiago apóstol caminando".

El Camino de Santiago se puede hacer de muchas maneras

y una de ellas es a caballo.

Ángel Maulén comparte la dureza de las etapas y los sentimientos

con este animal a metro y medio del suelo.

He venido al Camino porque lo había pensado

hace mucho tiempo atrás y no había tenido tiempo.

No me había dado tiempo de poder venir.

Y, justamente, en ese mismo tiempo

en que no haya podido venir me pasaron muchas cosas.

Me pareció interesante hacer

el Camino aunque no soy un hombre religioso.

Soy de la cultura católica, pero necesitaba hacer

un viaje de reflexión.

Me gusta hacerlo a caballo, muchos creen que es muy fácil

y no es agotador hacerlo a caballo.

Obviamente, hacerlo a pie es mucho más difícil,

pero solo en bicicleta creo que tiene que ser más fácil

que a caballo, a caballo cansa mucho.

(CANCIÓN) #El sombrero pesa más que la cabeza.

Las ideas se pelean con las balas.

Le rezan a la virgen del rencor,

chicas malas.#

El caballo para mí es lo conozco desde niño

y es un animal manso, muy cercano, un animal que es muy sensible.

Es un animal que se da cuenta que si uno está sobre él

y no tienes miedo,

traspasa su miedo.

Los miedos de uno se los transmite al animal

y el animal también transmite sus miedos y angustias

en su comportamiento al jinete.

Por lo tanto es un binomio

que tiene que coordinarse, tiene que coincidir.

Y el caballo, como te digo, me ayuda a eso y siento

en el paso no seguir con la cadencia

me empieza a ordenar un poquito ciertas cosas que el silencio

es muy buen cómplice, muy buen aliado.

Hay muchas formas de hacer el Camino,

a pie, en bici o, incluso, a caballo.

Cualquier modo es bueno, pero tampoco te pases.

La bicicleta te permite conocer rutas distintas,

el único pero es que para recibir la Compostela,

deberás hacer 200 kilómetros.

Si te has propuesto hacer el Camino con tu animal

de compañía, no te preocupes,

existen albergues pensados, especialmente, para ellos.

Ten en cuenta que si vas a caballo tendrás que hacer

un mínimo de 100 kilómetros para conseguir la Compostela.

Y depende del tipo de experiencia que quieras vivir

puedes andar solo o en grupo.

De las dos formas tendrás un recuerdo imborrable del Camino.

La única diferencia es que los que van solos

suelen tener preferencia en los albergues.

Hay muchas maneras de hacer el Camino, solo tienes que elegir

la forma que más te guste.

Buen Camino.

No hay país ni cultura que se le resista

a esta joven barcelonesa.

Melody quería comerse el mundo durante un año,

pero tanto le gustó que pronto cumplirá

tres con la mochila a cuestas.

Pues, nada, quería vivir la experiencia de estar fuera,

de viajar, conocer otras culturas y otros países

y es por eso que decidí tomarme un tiempo sabático

que al final me ha llevado a estar dos años fuera

y en el viaje se me ocurrió la idea de hacer el Camino.

Acabar el viaje haciendo el Camino de Santiago.

Empecé el Camino en Tours porque quería vivir la experiencia

del peregrinaje más de un mes

No estaba nada entrenada.

Entonces, pensaba que para disfrutarlo de verdad,

primero tenía que coger un poquito de forma.

Y decidí coger la forma caminando, mientras empezaba el Camino.

Y es por eso que decidí empezarlo desde más lejos.

Ayer me pegué un panzón de llorar, que me moría.

Estoy en Chatellerault, una ciudad del siglo X.

Es la primera ciudad desde que salí de Tours.

Ayer fue horrible. Hoy estoy caminando superdespacito.

Y nada, hago un video porque luego no voy a tener ningún recuerdo.

Yo empecé el Camino sola y pensaba que lo iba a acabar sola,

porque esto era muy terapéutico.

Pero, al final, el Camino te pone a las personas que necesitas.

Ahora mismo, tengo una familia que no la dejo por nada.

Un equipo muy bonito que hemos hecho,

que nos hemos ido conociendo

en diferentes etapas. Y ya caminamos siempre juntos,

nos esperamos. A veces, quiero ir sola y voy sola.

Pero, luego, me espero a que todo el grupo esté bien

y ya sigo yo.

Vamos a Manjarín nosotros cuatro. -Vale.

Ibrahim se va a quedar aquí

y mañana nos encontramos en Ponferrada.

"It's OK". Mañana, "six o'clock".

"Oh, family is important for me".

Vámonos, vamos. Venga. Gracias. -¿Vienes?

"Yes". -"My brother" viene. Sí.

-Pues vámonos todos. -Vamos todos.

¿Te vienes al final Ibrahim? -Sí.

-La familia. (HABLA ININTELIGIBLEMENTE)

¡Venga!

¡Venga! ¡Hasta luego!

Yo llegué buscando qué iba a ser de mí

al volver a casa otra vez, después de haber estado

dos años fuera, viviendo aventuras y conociendo

un montón de culturas y de lugares.

¿Qué iba a ser de mí cuando volviese? Si me iba a adaptar.

Era lo que iba buscando en el Camino.

Y sí he encontrado qué va a ser de mí.

Sí hubo un día que lo pasé supermal en Francia,

porque estaba lloviendo. Llevaba como 15 o 16 días caminando

y estaba lloviendo muchísimo. Y yo iba con chubasquero,

con polaina, pero, aun así, ya estaba superhúmeda.

Llevaba como cinco horas caminando en mitad de un bosque

y no había nada, ni un restaurante para parar ni nada.

Y, de repente, a lo lejos, veo una casa.

Cuando la vi, pensé: "Por favor, que alguien me ofrezca

un café calentito o lo que sea". Y estaba caminando

y estaba pensando: "Sí lo quiero. Sí lo quiero".

Y, de repente, una señora se asoma y me dice:

"¡Peregrina! ¿Quieres un café?" En inglés, encima.

Y yo: "¡Sí! ¡Sí quiero!" Entre a la casa

y la señora superbuena, buena onda, me puso fuego

para calentarme, para secar toda la ropa.

Me sacó café. Estuvimos teniendo muy buena conversación.

Fue muy buena experiencia.

Encontrarme con eso, fue como un milagro.

(NARRA) Michele viaja desde Italia.

Le acompaña Athos, su inseparable perro lobo.

Llevan consigo la cama y el tejado, su tienda de campaña.

Este va a ser su primer Camino.

#Por el Camino de Santiago

#voy caminando para Santiago.#

#Para Santiago de Compostela.#

(NARRA) El Camino de Santiago es un viaje

para encontrarse a uno mismo, para escuchar

lo que tu cuerpo quiere decirte.

En este momento, mi cuerpo me dice que recupere energías probando

uno de los mejores quesos de toda Galicia.

Hola, Suso. ¿Qué tal? ¿Cómo estás?

Hola, Marta. Muy bien. Menuda pinta tiene esto.

Es un quesito típico de aquí. Queso cebreiro.

Uno de los mejores quesos de Galicia.

Este es uno de los cuatro que tienen denominación en Galicia.

En su categoría, es de los mejores.

¿Y qué hace que este queso sea tan especial?

Pues, lo primero, es la forma, la elaboración también.

Un sabor muy diferente a los otros quesos.

Y lo bueno es consumirlo desde el mismo día,

hasta 15-20, un mes, hasta un par de meses.

¿Se puede comparar con otro? Dicen al Camembert,

que no es igual. El Camembert se parece a este,

no este al Camembert. Este queso estaba desaparecido,

ya no se fabricaba, salvo alguna señora

que lo hacía para autoconsumo y por encargo.

Si lo encargaban, lo hacían. Si no, no.

Y nosotros, en el año 88, montamos una miniquesería

para recuperar la tradición.

¿Puedo probarlo? Cómo no.

¿Sí? Yo también lo voy a probar.

Muy bien. Que aproveche.

Marta, espera, que te voy a regalar un quesito.

¡Qué bien! Cómo me gusta esto. Para el Camino,

para que lo lleves y lo degustes con los peregrinos.

Pues muchísimas gracias. Lo voy a compartir

y va a ir muy bien, para recargar.

Seguro que lo pasáis muy bien. Muchas gracias.

Gracias a vosotros. Adiós.

(NARRA) La aventura de nuestros juanjos

recorre medio mundo. Su paso por el Camino de Santiago

desde Argentina fue la primera de sus paradas.

Una experiencia que recordarán para siempre.

¿Qué es para vos el Camino? -¿Qué es para mí el Camino?

Es un abrirme... ¿Qué sé yo? Una historia, un algo

que yo voy a tener en mi mente mientras que Dios me dé vida.

-¿Te hizo más fuerte el Camino? -Claro que sí, hijo.

Eso es lo que voy diciendo.

El Camino, para mí, me dio años de vida.

(NARRA) Y en el capítulo de hoy, aún irán más allá.

Su buen camino termina en el Vaticano.

Es el final de su peregrinaje.

Y hoy esperan en la Plaza de San Pedro

ser recibidos por el Papa.

La idea de transmitirle varios pedidos que traemos,

que hemos hecho un rosario entre muchas personas,

que se le va a regalar a él.

Y luego, bueno, transmitirle agradecimiento y demás

por ese momento. Y transmitirle también

que esto es un sueño para mi padre.

(NARRA) Mi cámara tiene un nuevo protagonista,

un castaño impresionante que lleva siglos recibiendo

y acogiendo a los viajeros que llegan a Ramil.

Hola. Buenas tardes. Buenas tardes.

¿Cómo está? Bien.

Me gustaría saber dónde estoy ahora.

Ramil de Triacastela se llama, exactamente.

Yo voy a Triacastela. Sí. Pero esto es Ramil.

¿Es usted de aquí? Sí.

(RÍE) Sí. Es que estaba yo observando

este castaño que tenemos aquí. ¿Cuántos años puede tener?

Aquí pone que tiene 200,

pero yo calculo que tiene muchos más.

¿Sí? Cerca de 200, ya los tengo yo.

Y lo así toda la vida. ¿Qué va a tener 200 años?

¿Qué edad tiene usted? 81.

Pues si está jovencísima. Gracias.

Algo tiene que tener esta tierra. No te lo voy a decir.

¿Cómo que no? Es secreto.

Dígamelo, por favor. No, no. Eso no se dice.

Después, me lo copias y a lo mejor...

¿Me puede hacer un favor? Si puedo.

Es que yo quiero que me haga una foto con el castaño.

Ahí. Ahí, perfecto. ¿Lo ve bien?

¿Cómo me pongo? Espera.

Estás bien. ¿Estoy bien?

Perfecto. Pues ya la tenemos.

Muchas gracias. De nada.

(NARRA) Nacho afronta su Camino más difícil y exigente:

completar en una noche los 63 kilómetros

que separan Pontevedra de Santiago.

Quiero saber qué hay debajo de este reto,

que vuelve a ponerlo en marcha un año más.

Mi camino este año va a ser desde apoyar

a la Asociación ASAMPO en la Pontevedrada,

para concienciar un poco a la gente de que tiene que donar.

Mi padre estará por la noche

pensando dónde andaré, dónde estaré, cómo iré...

¿En cuántas horas crees que lo conseguirás?

Yo creo que, a lo mejor, conversando con otra gente

que ya lo ha hecho otros años, me dicen que unas 12-14 horas.

Esperemos estar en esas franjas. Si es un poco más, no pasa nada.

Mientras sea llegar, todo vale.

El año pasado lo hice con mi perra porque llevaba queriéndolo hacer

los nueve años que el año pasado tenía a mi perra.

Como antes de trabajar en la tele trabajaba en bares,

salitas pequeñas, cosas así y ley de Murphy.

O sea, era decir: "Venga, estas dos semanas me voy con Nala".

"Me voy con Nala" que, justo, te lo prometo que así,

año tras año, tras año, llamada de teléfono:

"Oye, Sarita, un bolo en Almería".

Y tú no sabías si al mes siguiente ibas a tener bolos o no.

Y muchos se llaman bolos, precisamente, porque se caen.

Muchos se te caían, ¿y qué hacía? ¿No cogerlo?

No, tenía que... tienes que vivir.

Y por eso hice el Camino y dije: "No quiero que mi perra

se me haga más mayor, haga un clic en la salud

y no lo pueda hacer". Me lo tomé de otra manera.

Para mí fue un viaje absolutamente mágico y dije:

"Al Camino volveré". Muchísima gente, pero muchísima,

y más este año, no sé si es por la época,

pero este año el 70% de la gente que me cruzo por el Camino

me dice dónde duermo y, sobre todo, dicen: "¡No he caído!

No he caído en hacer el Camino con mis perros".

Y haces: "¿Pero cómo no?". Yo les miro un poco raro.

Porque digo: "Tu perro debería... debería enfadarse contigo".

Hacer el Camino de Santiago con tu perro es una gran experiencia.

Compartir el viaje os aportará una serie de valores

que os hará crecer individualmente y como equipo.

Y, para dormir, no hay problema:

cada vez más alojamientos están preparados para tener perros.

Algunos son albergues, otros pensiones

o negocios familiares.

Si tienes dudas, hay listas en Internet con los lugares

donde podrás dormir con tu perro, eso sí, te recomendamos llamar

al menos con dos días de antelación y reservar.

Deja espacio en tu mochila para las cosas

que pueda necesitar tu perro, un cazo mediano,

un botellín de agua, un impermeable comida, un cepillo y vaselina.

Él también camina, casi tanto o más que tú.

Procura que beba mucha agua,

protege sus almohadillas con vaselina y,

al finalizar la etapa, dale un buen masaje.

Seguro que con todo esto, tendréis un buen Camino.

Cruza.

-A este le da igual. -Vamos, chica. Venga, arriba.

Sube.

Una persona que viva con un perro, sabe que sus rutinas son distintas.

Si lo son en tu día a día, haciendo el Camino también.

El protocolo es ultrasencillo si tú quieres hacerlo.

Tú llegas al hotel, tu checking y nos ponemos mano a mano,

primero, masajito en el... en los músculos potentes.

O sea, en las cuatro patas y en la cadera más.

Pim, pim, pim, darle fuerte así, su masajito,

que empiezas a ver como hacen así, espasmitos.

¡Es maravilloso! Los tumbas y le damos lo mismo

que por la mañana antes de empezar, una crema antiinflamatoria

que tiene vaselina, además, es un ungüento.

Entonces, las hidrata y las tiene protegidas.

Cualquier exceso de calor o algo así, no les va a afectar.

Yo lo de la vida de perros nunca lo he entendido.

Eso de que dicen: "Ay, una vida de perros".

Perdona, pero depende... (RÍE)

(SUSURRA)

Con 21 años, Ángel era un joven activista en las protestas

contra el Gobierno de Augusto Pinochet.

Una herida que ha marcado su vida.

Busca una vía de perdón para su familia en este Camino.

Yo, siendo muy joven, hubo una... un problema

político grave en mi país. yo vengo de familia de perdedores.

El año 73 había un Gobierno

de centro izquierda que presidía, eh...

Salvador Allende.

Y mi padre era... era dirigente y trabajador sindical en la época.

De una editorial que ocupaban ellos.

Y el 11 de septiembre se dio un golpe de Estado.

Y en ese golpe, eh... por Pinochet, digamos,

nosotros quedamos en el bando de los que perdieron.

Entonces, vengo de una familia que, en el año 73,

sufrió un golpe brutal, brutal, del cual...

Y que nos costó, digamos,

reinsertarnos medio socialmente y estudiantilmente.

Y acomodarnos y sobrevivir a todo lo que pasó en muchos años.

No me vengo arrancando de nada porque, en definitiva,

no voy a encontrar un refugio, pero siento...

o lo que me gustaría es que llego con una mochila llena de piedras

que se han ido juntando en estos 60 años

y que algunas podrían irse borrando.

El Camino tiene que tener algo de mágico,

porque cuando uno lo conoce, algo tiene.

Mi madre anciana está preocupada por este Camino.

Porque me dijo: "Mira, tenés... están los males del cuerpo,

están los males de la mente y los del espíritu.

Entonces, entre los tres, de repente, se...

Se enredan estas cosas", me dice. "Ten mucho cuidado

y no te caigas del caballo". (RÍE)

(HABLA EN ITALIANO)

El Camino te da la pregunta y la respuesta.

(HABLA EN ITALIANO)

Vamos. (EMITE SONIDOS GUTURALES)

El Camino no es solo encuentro con la naturaleza y con uno mismo,

sino la oportunidad de conocer historias de la gente que lo forma.

¡Hola! Hola.

¿Qué tal? Bien.

¿Me puedo poner aquí un poquito con usted?

Sí, sí, sí, sí. Así descanso un poco.

Muy bien. Que llevo unos cuantos kilómetros.

Vale. ¡Oh! ¿Qué tal?

Pues bien. Sí, ¿no?

Sí, sí. Aquí tomando el fresco.

El fresco, sí. Claro. Está muy bien, ¿eh?

Está bien. ¿Qué edad tiene usted?

79 años. ¿Y cómo se mantiene así de bien

y de joven? Gracias al agua que viene de allí,

de aquella montaña. ¿Sí?

Sí, esa es la que nos conserva aquí.

Y aquí debe ver a un montón de peregrinos, ¿no?

Muchos. Muchos pasan todos los días.

En invierno menos, pero en el verano muchos.

¿Y usted ha hecho el Camino alguna vez?

No, no, no, no. ¿Y no le gustaría hacerlo?

Bueno, no, porque hay que andar mucho.

Claro. (RÍEN)

Por eso estoy yo tan cansada, de caminar tanto.

¿No traes un palo? No.

Pero te dejo yo uno. Te doy yo uno. ¿Ah, sí?

¡Pues qué bien! Es la primera vez que lo hago.

He visto que la gente tiene palo, pero yo no.

Te regalo yo uno. ¡Ay, qué bien!

¿Voy a por él? ¡Perfecto!

Yo le espero aquí. Espera, no marches.

Vale. (RÍE)

Pues toma, toma. ¡Oh, muchas gracias!

Ya verás como en el Camino así no te cansas.

Claro. Pues yo le voy a dar un regalo.

Bueno. ¿Le gusta el queso?

Sí, sí, sí que me gusta. Es buenísimo.

Muchísimas gracias. ¡Adiós! Adiós. ¡Buen Camino!

Ulrike es alemana pero su corazón late en español.

Ha vivido en nuestro país más de una década

y a él regresa siempre que puede.

En esta ocasión, para vivir la experiencia del Camino

donde espera encontrar la magia de la que todo el mundo habla.

Yo he vivido dos años en España

y yo he vuelto por la crisis económica y por mi hijo.

Teníamos la idea, para tener un mejor futuro,

para tener más ayuda para el futuro

sería mejor regresar a Alemania.

Era para mí una decisión de cabeza, una decisión lógica,

no de corazón.

Una decisión de responsabilidad por niño, como madre.

Para mí la vida de España, la vida de Andalucía

ha sido como una vida de alma. Yo me encuentro totalmente bien,

en mi centro, alegre, con buena energía.

El hecho de regresar a mi tierra era como una reintegración.

Y ya haciendo el Camino quiero recargarme otra vez

de la energía del aire español.

Que sea alegre, que sea más humano, de mirar a las caras,

de hablar con la gente, del sol...

Yo me siento, por lo menos, de mi alma o de mis "sápitos"...

española o andaluza.

Cuando decides hacer el Caminoo es como si te pica algo...

Algo te atrae.

Y, claro, mi duda era: "¿Puedo hacerlo sola como mujer?

¿Puedo hacerlo sola a mi edad?". Y el Camino para mí

es realmente sentir lo que siento. Y eso, para sentirlo,

hay que quitar el consumo, hay que entrar por dentro,

para sentirlo otra vez.

Mi hijo y mi familia han dudado mucho de mi fuerza,

y eso más me da... "Lo voy a hacer".

Yo tengo que hacer reflexión. Como he hablado

durante todo el camino, no he pensado mucho.

Lo que he notado es la libertad, que yo disfruto mucho así,

conociendo gente, andando...

Sentirme libre, nada de pensamientos diarios.

Estaba acompañada de una persona todo el camino.

Una persona joven, que normalmente ha corrido,

y conmigo ha ido un poco más lento.

Hemos hablado en inglés... Muy interesante, muy amable.

Así he tenido compañía y me he sentido muy bien.

Y con la caída del sol, los participantes

de la Pontevedra. Se preparan para los 63 kilómetros

que unen Pontevedra con la Plaza del Obradoiro.

Esta prueba solidaria ha congregado este año

a 1400 participantes que esperan que la noche

les sea benévola, pues la distancia es considerable.

Les deseamos a todos... buen Camino.

Ya llevamos unos 20 kilómetros, más o menos.

Son casi las doce de la noche. Como no podía ser de otra manera,

aquí en Galicia, lloviendo.

Bueno, por lo menos no hace mucho calor.

Y esto refresca el caminillo.

Bueno, entrando en Padrón. Casi 40 kilómetros,

las cuatro de la mañana, más o menos.

Alguna lluvia que nos ha caído bastante torrencial,

y ahora nos acompaña el viento.

Vamos quedando menos gente.

Bueno, A Escravitude.

47 kilómetros llevamos ya.

Casi son las siete de la mañana.

Paramos un poco a hidratarnos, comer algo,

cambiarnos los calcetines que los otros iban mermados...

Y... si no lo hacemos, al final nos pasa factura

para poder llegar a Santiago.

Llevamos unas 12 horas, 13. No, casi llegando a las 12 horas

desde que salimos de Pontevedra.

Y el tiempo, como se puede observar,

tan pronto nos llueve como que "orvalla",

como decimos en mi tierra, o te hace un aire de narices.

Que viene bien porque por lo menos te seca la ropa, ¿sabes?

¿Qué quieres que te diga? Es cosa buena.

Bueno, en esta ocasión vamos a contar el tema

del peso de una piedra. Fijo que todo el mundo

ha visto en el Camino que en cada hito kilométrico

podemos encontrar piedras puestas encima.

Hay como una especie de leyenda que cuenta que si hay

alguna persona por la que quieres pedir

o que quieres llevar la pena de alguien durante el Camino,

o una parte del Camino, y ellos no pueden estar para eso,

lo recoges de ese montículo de piedras

y la trasladas hasta el siguiente montículo

o donde creas necesario.

Yo esta vez voy a intentar coger una piedra

por todas aquellas familias desgarradas,

bien sean porque no han podido recibir un órgano a tiempo

de trasplante... Y bien por esas familias

que... por la pena de una muerte de un ser querido

han donado y regalado vida a otras personas.

Así que va por vosotros... Cojo una piedra...

de este montículo, y la intentaremos llevar

al siguiente montículo.

¿Sabes que hay gente que he visto que viaja

con piedras para ponerlas en ciertos puntos?

Lo hemos ido viendo luego en Google de... "Si llegas a la cruz...

O a la Fuentes de no sé qué... ¡Es tradición poner una piedra".

Yo pensando. "Una chinita, me saco una de la zapatilla

y la pongo". ¡Las narices!

Lo más chungo que he visto... Nos encontramos con una americana,

una mujer encantadora, que tenía dos Golden

y otro par de perros y enseguida nos dijo:

"¿Podemos caminar juntos?". Y dijimos: "Vamos para allá".

Muy maja, llevaba una mochilita muy chiquitita

e iba como con esfuerzo. Claro, llegamos a la cruz

y saca una... Te lo prometo, no te estoy exagerando,

no hago comedia... Saca una piedra...

¿Ves esos pisapapeles que había antes que era como...

"¡Oh! ¿Esto donde narices lo coloco?"

Pues así. Y decía que para ella superespecial

porque era la forma que tiene su estado americano.

De repente se la quitó y... "Bonnie, ¿dónde estás".

Iba flotando. Entonces es verdad que lo de la tradición

de las piedras dices: "¿No es esto ya duro

para que vayas cargando con una piedra?".

Aquí os dejo mi carga, y gracias a esas familias

y lo siento por las demás.

Continuamos el viaje, que ya está amaneciendo

y al parecer vamos a llegar a Santiago con sol.

Como no podía ser de otra manera con Galicia,

con toda clase de tiempo. Agua, viento, lluvia... y sol.

Venga, ya queda poco.

Bueno, esta es otra de las cosas que tiene el Camino,

que te echas amigos. En mi caso, este hombre.

Lleva acompañándome unos dos kilómetros.

Me adelanta, se para, vuelve a seguir conmigo...

Bueno, por lo menos tengo una pareja de baile

para este último tramo.

Venga, que ya nos quedan... unos seis kilómetros para llegar.

Estamos en el momento más... agridulce.

Porque ya vemos Santiago de Compostela,

pero todavía queda esta distancia.

Así que vamos a ver si le damos duro. Vamos allá.

Eh... Creo que para la mente te va bien estar solo.

Creo que, quizá, a mí

me ha enseñado lo fuerte que soy que tengo mucha suerte,

y he tenido suerte en todos los sitios donde he ido,

siempre me han acogido bien, con buenas... con mucho cariño.

A veces también me han sacado de quicio

y he tenido mis momentos de llorar, de tirar la mochila.

Aquí tengo mi mochila. Me da algo con el peso que llevo.

No sé quitar. Y los pies... Madre mía...

Todos los peregrinos tienen algo en común

que el dolor, si no en el pie, en la rodilla o donde sea.

Y también a nivel mental, hacerte la idea de que mañana

te vas a levantar y vas a volver a caminar

siete u ocho horas, al día siguiente también...

Sí que pienso que necesitas, mínimo, dos o tres semanas

para hacer el Camino, si puedes.

No sé si yo soy la persona indicada para decirte

cómo tiene que ser un peregrino de verdad.

Pero sí creo que un peregrino es muy humano.

Cuando estás haciendo un peregrinaje,

todos somos iguales: da igual el trabajo que tengas,

el dinero que tengas, de donde vengas...

Todos somos iguales. Creo que tienes que ser

muy hospitalario con tus compañeros.

Y... es imposible, por ejemplo, que yo me abra un bocadillo

y no te ofrezca la mitad si estás conmigo.

Creo que eso lo tenemos todos.

En fin, espero de aquí a poco poder grabar otro vídeo

con otra cara un poco más contenta.

(CANCIÓN) #Que el blanco sea blanco,

#que el negro sea negro,

#que uno y uno sean dos, qué exactos son los números.

#Depende...

#Que aquí estamos de prestao y hoy el cielo está nublao...

#Unos nacen, luego mueren y este cuento se ha acabao...#

Al llegar a Triacastela el Camino se bifurca.

Frente a mí, dos direcciones a seguir.

Llega el momento de tomar decisiones,

pero antes preguntaré a los lugareños

qué camino debo tomar.

Hola. Hola, buenas.

Disculpen, una pregunta. ¿Dónde está el cruce de caminos

que ando un poco perdida?

Está un poco largo, si quieres sentarte...

Uno va por la montaña, que es el camino

que se llama Camino Real, el de San Xil.

Por el otro lado se va a Samos

y das un pequeño rodeo para llegar, visitas el monasterio

o no, eso es cosa tuya... Lo del monasterio

me ha llamado la atención. Tienes que decidirlo tú.

Tengo entendido que en una parte del Camino.

Lo que hacen es borrar flechas para que la gente no vaya

por determinadas zonas.

O pintar otras para que vayan por determinadas zonas.

¿Eso es verdad? -Es verdad. O no.

¿Y eso por qué pasa? Pues el que tiene un negocio

digamos a la derecha o a la izquierda

de un tramo del Camino pues prefiere que pase

por delante del negocio de él.

Entonces puede borrar las amarillas que hay,

que son las verdaderas que señalizan el Camino

y desviarlos un poquito para que pasen

por delante de su negocio.

O no. Al final el peregrino es muy listo.

Lo tiene todo estudiado antes de venir.

Y él es quien decide por dónde, y cómo, y cuándo.

Pues eso es lo que tengo que hacer yo ahora,

decidir qué ruta voy a coger. Mañana vas a coger. O no.

Muchísimas gracias. Nada, ha sido un placer.

Adiós. Adiós, adiós.

(NARRA) "Mientras me debato entre un camino u otro

me vienen a la cabeza Juan y Juanjo.

Su buen Camino llegó al Vaticano.

Y finalmente ha sido recibidos por el papa Francisco.

La verdad que fue increíble, muy emocionante.

Fue sobre el final.

Se acercaba y nos preguntó de dónde éramos.

Le comentamos que éramos argentinos, de Córdoba.

E instantáneamente le comenté que mi padre traía las fotos

de sus abuelos, de mis bisabuelos,

que también eran Bergoglio. Y nos empezó a contar

de que la camada de Bergoglios que llegó a Argentina

allá por el 1800 viene de Santena aquí en Italia.

Y bueno, allí la emoción nos invadió obviamente, ¿no?

Es un momento que las palabras sobran.

Y dentro de todas esas palabras le entrego el regalo

que le hemos confeccionado con esta gente

en situación de calle que traemos de Argentina,

que es este rosario.

Bendijo los rosarios que llevamos a Argentina

para repartir allá.

Y le ofrezco un mate.

Le digo: "¿Querés tomar un mate?"

La verdad que ha sido genial,

porque fue súper descontracturado.

Y me dijo: "Bueno, dale, llévate uno."

Y atendió a otro y se volvió.

Y dice: "Aquí me convidan con mate.

Pero allá en Argentina me convidan con bagna cauda."

Como queriendo decir que allá se acostumbra mucho

la bagna cauda en la Argentina.

Así que nada, la verdad que... -Fue muy emocionante.

Fue, qué sé yo, un momento muy angustiado.

Porque, bueno, qué sé yo, yo con los años que tengo

nunca creía de venir a verlo al papa así

y darme la mano, y besarle la mano.

Y él mismo me aplaudió.

Todas esas cosas que uno...

Nunca me lo imaginé. Yo creo que esa es

la experiencia más fuerte, compartirlo.

Y lo que nos dijo Francisco:

"Compartan lo que ustedes están viviendo,

para que sea motivo

para que otras personas se animen."

Sí, la verdad que sin palabras.

Se me va a deshidratar hoy, ¿eh?

Cuando llegue a Santiago de lo primero

que me voy a acordar va a ser de mi familia,

formada por mis hijos, mi esposa y mi madre.

Sé que voy a sentir la misma emoción de:

"Lo has conseguido." Espero que no haya andamios.

Lo espero, que el Obradoiro...

Va a haber andamios, ¿no?

Sé que voy a recibir la misma sensación de:

"Joder, qué alegría con algo

tan tonto como llegar a una plaza."

El peregrinaje soy consciente que acaba en Santiago.

Pero me encantaría seguir hasta Finisterre.

Y incluso con el grupito que hemos hecho

queremos seguir hasta Portugal, caminar un poquito

hasta que todo el mundo coja su vuelo

y ya nos separemos y esta etapa acabe.

¡Buen Camino! ¡Gracias!

(NARRA) "Michele y su perro Athos llegan a Fisterra

después de 3000 kilómetros y 3 meses fuera de casa.

Un Camino que llega a su fin frente al mar.

Una experiencia que les unirá para siempre

y que jamás olvidarán."

Que todo el Camino hoy ha sido...

Esta etapa ha sido dura. Pero los últimos 100-150 metros

ha sido ver cómo el viento se empezaba a emocionar

y las jarras de agua caían, caían a cholón.

Y he dejado pasar el sitio donde dormí el año pasado,

que este año no había plaza. Y he visto cómo se alejaba

y ahora me toca desplazarme casi otro kilómetro.

Y ha sido un poco duro.

Pero ya estás llegando y hay un momento que dices:

"Me da igual, con tal de no caerme."

Bueno, pues ya veis, entrando en Santiago ya.

Está ahora la familia esperando ahí para llegar.

Con ganas, que llevan toda la noche ahí apoyándome.

Así que venga, ya estamos ahí.

¿Qué, peques?

Espero que el año que viene si Dios quiere

podamos estar aquí mi padre y yo.

Y poder hacerlo otra vez juntos y poder terminarlo.

Y llegamos al final.

Eh, campeón. -Oye, papá, que llegué.

¿Ya llegaste? -Sí, ya llegué al final.

Muy bien, hijo. -¡Bien!

Un beso, ¿vale? Que os quiero.

Gracias, hijo. -Nada, a ti. Chao, papá.

Ya llevaba preocupado él.

Hasta las tres de la mañana estuvo mandando mensajes

a ver qué tal iba, que ánimo, que aunque llueva

ya verás que la Virgen de Covadonga

te sigue acompañando. No te sientas solo.

Y bueno, pues qué quieres, ¿no? Es lo normal.

Te sientes ahí un poco como que le debes algo a él,

que encima lo estás haciendo por él.

Terminó el Camino.

Más de 600 kilómetros.

Bueno, todo alguna vez termina.

Mi deseo es que no tenga que ir al entierro

o tener que ir a enterrar a ninguno de mis hijos,

ni a mi esposa.

Y después cuando yo ya esté en otra dimensión

y me encuentre con ellos no les voy a preguntar

si tuvieron éxito, si fueron famosos,

si ganaron dinero.

Sólo les voy a preguntar si fueron felices.

Y espero que la respuesta sea que sí.

A mí personalmente lo que se me pasa

en este minuto de gloria igual que el año pasado

es como el Camino en diapositivas.

La vida me pasará mañana, o esta noche.

Pero aquí es estos 14 días. Ha sido como algo súper rápido.

Como "rururururu".

Ha sido muy duro. Con el tiempo y tal lo ha hecho

bastante más duro que el año pasado.

Mira que hablo, pero hoy hablo poco.

Es difícil, es difícil que no hable.

Para mí este año ha sido un poco "jodidino"

hablando en plata porque noto mucha diferencia

del año pasado a este.

Y hoy han pasado mil cosas y ha diluviado.

¡Ha sido tremendo!

Mañana sé que lo voy a pasar mal.

Pero merece la pena.

Merece muy mucho la pena.

En el próximo programa conoceremos a Dani Fernández,

un peregrino sin límites

y con espíritu de superación por bandera.

Es muy importante también a una persona que tiene

una discapacidad no tratarla de manera diferente.

A mí mis amigos íbamos por ahí y se metían conmigo:

"¿A ver dónde vas tú cojo?"

Sin compasión. Quiero decir, con respeto pero sin compasión.

Que es muy importante.

Porque si no te sientes apartado.

Descubriremos la historia de Narciso y Chata, su mula.

Juntos viven una forma diferente de hacer el Camino.

-A la gente le encantaría. Lo que yo hago hay

un porcentaje que le encantaría hacerlo.

Lo que pasa que hay que tener tiempo.

Es el factor más importante, el tiempo.

Hablaremos con Teresa de la importancia de disfrutar

de la familia a pesar de los obstáculos

con los que uno se encuentra en la vida.

Es que les he dicho que tengo una enfermedad

con la cual se puede vivir y no hay que morirse ya.

Y entonces mientras pueda vivo.

Y vivo a lo máximo.

Y seguiremos de cerca el gran reto

que se ha propuesto Irene Capdevila,

recorrer más de mil kilómetros de Camino. ¿Lo conseguirá?

Te das cuenta de que a lo mejor todo lo que creías

que no eras capaz de hacer eres capaz de hacerlo.

  • Programa 2

¡Buen camino! - Programa 2

20 jul 2017

Marta Márquez recorre esta semana en ‘¡Buen camino!’ la segunda etapa de su viaje hasta Santiago de Compostela. Caminará desde O Cebreiro hasta Triacastela, conociendo a peregrinos como Ángel, que hace el Camino a caballo; o Nacho, que realiza esta aventura para fomentar la donación de órganos.

En el programa de esta semana, Marta Márquez se encontrará en su recorrido a distintos peregrinos. Entre ellos, estará Nacho, que andará 60 kilómetros de noche, en una sola etapa, para fomentar la donación de órganos; y Michele y su perro Athos, que salieron de Parma (Italia) y llevan en sus piernas 3.000 kilómetros recorridos.

Además, ¡Buen camino! viajará hasta el Vaticano, donde Juanjo y Juan José, los peregrinos argentinos del programa anterior, intentarán reunirse con el Papa Francisco.

Contenido disponible hasta el 30 de junio de 2067.

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